Plumas azules, teñidas de rojo
El nombre gotea de cada aurora, de cada estrella
Su nombre es el viento, el viento que corta
Su nombre es agua, el agua que limpia
El arcoíris ha declinado en su favor
De espíritu inquebrantable…
Y de un corazón desolado
Desde ese día
En la noche, los pegasos del ejército de Equestria regresaron a sus casas después de una batalla ganada. Alegres, porque pueden ver a sus familiares una vez más. Aún pueden reír con ellos, antes de llorar por ellos. Una suave y cálida cama hecha de nubes alivia los dolores, acompañado de los seres queridos que esperan volver a verte por mucho tiempo más.
Es impensable ver un pegaso de melena de arcoíris tan sola y hecha a un lado. Quien antes era conocida por su velocidad, ahora pasa los días sobre una nube gris que ella misma mantuvo desde hace años. La misma nube en la que ella veía la tierra con alguien muy cercana a ella. Rainbow Dash había perdido mucho en la guerra, pero su motivación, es poder ver a las familias reunirse un nuevo día. Aunque ella nunca podrá sentir ese amor de nuevo.
La historia de su perdida es conocida solo por ella misma, con el miedo que la atormenta cada noche, temiendo que se vuelva a repetir. En sus pesadillas, en sus pensamientos, en sus recuerdos; en sus marcas físicas.
Memoria.
Una noche de tormenta en cloudsdale, penetrantes relámpagos se producían sin control. Esta no fue una tormenta anunciada, ni mucho menos preparada. Hay veces en las que el tiempo se controla a sí mismo, como si el cielo tuviera un mal presentimiento. Los destellos podrían ser capaces de dejar ciego a cualquier pegaso y, con su potencia, uno solo bastaba para terminar su vida.
En la mañana todo el cielo estaba despejado y el sol brillaba como cualquier día de primavera. Hace 5 años. Rainbow Dash retornaba de su primer vuelo como Wonderbolt. Al fin había alcanzado su sueño, el anhelo que tuvo desde pequeña. Y quiso celebrarlo con su familia. En la tarde estuvo con ellos, charlaban y reían; comentando sus hazañas del día como siempre suele hacerlo, con el entusiasmo y falta de modestia que la caracterizaba, junto a sus padres y su hermana.
—… ¡Entonces atravesé la cortina de humo a toda velocidad y se produjo la Rain-plosion Sónica más genial que haya hecho!
—¡Si! ¡Fue lo más increíble que haya visto! Ibas tan rápido que era difícil verte. -ovaciona Scootaloo.
—No por nada me llaman Rainbow y "Dash". —Rainbow abraza a Scootaloo.
—¡Algún día quiero volar como tú!
—Por supuesto que lo harás pequeña.
—Estamos muy orgullosos de ti, hija. -comentó su madre, secándose una lagrima con un pañuelo. —La cena esta lista.
Windy había preparado el plato favorito de Rainbow y comieron todos tranquilamente.
Luego de la cena, Scootaloo se fue a dormir y Rainbow y sus padres están por hacer lo mismo. Pero se preocupan por la tormenta que no parece tener señales de que vaya a parar pronto.
—Ah… esos relámpagos no nos dejarán dormir, -se queja Rainbow- pero creo que parece que ya no hay tantos.
—Es extraño que decidieran programar tormenta para esta noche, ni siquiera es temporada. -dijo Windy.
—Escuche hablando a unos pegasos del clima cerca de la planta cuando solo era una llovizna, dijeron que no fue provocada por ellos. -correspondió Bow.
—Entonces cual será la causa…
—Dudo que tengamos respuestas ahora, mejor vamos a intentar descansar.
Rainbow bosteza. —Si, buena idea. Buenas noches.
—Buenas noches. -se despidieron sus padres y entraron a su habitación.
Rainbow entra a la suya. Habiendo tenido un largo y cansado día lo que más deseaba ahora era dormir. Siendo ella, logra conciliar el sueño fácilmente.
Horas después, cerca de las 2:30 de la madrugada, la lluvia parecía un poco más calmada. Mientras roncaba debajo de sus sabanas de nubes, Rainbow siente un pequeño golpeteo en su espalda, despierta a causa de ello. Es Scootaloo, quien se ve preocupada y angustiada.
—¿Qué sucede Scootaloo? -pregunta Rainbow aun dormida tallándose los ojos. —¿Tuviste una pesadilla? -estira los músculos ligeramente.
—No, no es eso… Es que, estoy escuchando hablar a unos guardias en la calle a unos pegasos con armaduras extrañas.
—¿Extrañas, dices?
Scootaloo lleva a Rainbow a su habitación casi arrastrándola y llama a ver desde la ventana.
Los faros aún siguen encendidos, hay 5 guardias de Cloudsdale, hablando con otros 3 pegasos desconocidos, estos llevan una armadura negra y un casco que les cubre el rostro. Son pegasos del ejercito del rey sombra, pero esto no lo saben.
—¡Por última vez! ¿Quiénes son ustedes? -pregunta un guardia enojado, mirando amenazante a uno de los enmascarados. Pero seguían sin responder.
—Si siguen callados tendremos que llevarlos a un calabozo. -dijo otro guardia.
Uno de los pegasos da un paso hacia el guardia líder.
—Ahora si vas hablar… Sabes que-
Sin que lo viera venir, el pegaso enmascarado le propina un fuerte y directo golpe en la mandíbula. Dejándola rota y al guardia inconsciente. En sus cascos llevaba unas herraduras equipadas con púas, lo que intensifico el daño crítico.
Al ver a el estado de su líder, inmediatamente los guardias sacaron sus lanzas y espadas para atacar. A la vez que uno de ellos alerta al resto de guardias en los alrededores usando un silbato. Debido al sonido las luces de las casas se encienden para ver que ocurría. Pero sin aviso, el sonido del silbato también alertó al resto de pegasos enemigos que empezaron a atravesar el suelo de nubes como un enjambre. Armados y equipados con sus armaduras, empezaron a entrar a las casas de los pegasos y a asesinar a los adultos y raptar a los jóvenes y potros si los había.
Rainbow reacciona rápidamente con tal escena, sabe que vendrán a su casa. Levanta a Scootaloo y vuela hacia la puerta para avisar a sus padres, pero ellos entran por la misma.
—¡Tenemos que salir de Cloudsdale enseguida!
A casco veloz fueron hasta la puerta principal. Bow empezó a abrir la puerta suavemente, pero de pronto por las ventanas entraron dos soldados de cristal y atacan a Bow y Windy. Bow logra contener sus golpes y los sujeta del cuello. Windy toma lo primero que encontró cerca, su sartén, y empezó a golpearlos en la cabeza.
Entonces entraron otros dos, uno sujeto a Rainbow de la espalda y el otro le arrebató a Scootaloo de sus cascos.
—¡Rainbow! ¡No dejes que me lleven! -gritaba ella aterrada.
—¡Scootaloo! -Rainbow forcejea sin cesar y para liberarse da un cabezazo a la mandíbula del soldado, permitiéndole liberarse y acto seguido atiza una potente patada.
—¡Ve por ella Rainbow, nosotros nos ocupamos aquí! -le dijo su padre.
Rainbow asiente con la cabeza y sin perder un segundo sale volando. El soldado se recupera y sale detrás de ella.
Busca con la vista, pero no es capaz de ubicarla ni de oírla. Hay gritos por todas partes, gritos de familiares que ven a sus hijos siendo raptados y los que sobreviven solo pueden llorar la perdida de sus seres queridos. Los guardias de Cloudsdale parecen no ser capaces de contener tal ataque, los que lograron ayudar están perturbados.
Aún sin poder ubicar a su hermana, Rainbow vuela cerca del suelo de nubes agudizando sus sentidos, entonces la escucha. Con toda la fuerza de sus alas vuela hasta el origen y encuentra a su hermana siendo llevada a una jaula donde hay varios potros más. Quiere intentar salvarlos a todos, pero sabe muy bien que no es rival para tantos soldados armados. Vuela hasta el que sujetaba a su hermana y lo embiste por detrás. Rápidamente levanta a Scootaloo y se disponía a llevársela a casa para salir con Windy y Bow. A medio camino se encuentra con el soldado que la había sujetado, a sus espaldas llega otro grupo y la rodean. Los relámpagos vuelven una vez más.
Un relámpago a lo lejos llamo la atención de los soldados, Rainbow aprovecha la oportunidad y vuela hacia el suelo, se mete en una casa para intentar perderlos. Los soldados siguen detrás de ellas. Suelta y hace correr a Scootaloo para poder prevenir un ataque. Saliendo de esa casa un soldado cae sobre ella, pero logra liberarse. Continúan corriendo de casa en casa, Rainbow aprovecha cada oportunidad para atacar a los soldados despistados. No pudo evitar todos sus golpes, pero logró reducir el grupo de soldados que la perseguía. Los impactos luminosos caían cada vez más cerca, el ultimo golpeo un faro cerca de la casa en la que se habían metido, tenían que tener más cuidado, pero aún faltaba un soldado. El que la había sujetado.
Ya estaban cerca de casa, solo un salto más.
Entre las sombras detrás de ella, se acerca el soldado sigilosamente, saca su cuchillo. Ocurre un relámpago y Rainbow puede ver la sombra del soldado. Logra esquivar la apuñalada, pero él seguía atacando. Se ven obligadas a salir de la casa.
La intensa lluvia le dificultará la vista. Ordena a Scootaloo mantenerse a distancia. El soldado ataca a diestra y siniestra, Rainbow esquiva con dificultades y cuando un relámpago la vislumbra, el soldado realiza un corte en el casco derecho de Rainbow, este empieza a sangrar. Ella reacciona y da una patada al casco con el que sujetaba su cuchillo haciendo que lo perdiera, luego lo empuja y elevándose lo golpea desde arriba. El soldado dejó de moverse.
—Ven Scootaloo, vayámonos antes de que-
—¡Rainbow, cuidado! -advierte Scootaloo.
El soldado se había levantado y tomo una de las lanzas de la guardia de Cloudsdale y se preparaba para atacar a Rainbow por la espalda. La advertencia de Scootaloo le permitió evitar el impacto mortal, pero no la salvó del todo. El soldado le clavó la lanza en su hombro derecho. Esto hiso que Rainbow cayera.
Prepara la lanza para clavarla directo en su pecho, pero ella logra detenerlo, con dificultades, frena la punta de la lanza evitando que la atravesara. La herida que le hiso hace poco empieza a doler como el infierno debido a la fuerza que está empleando.
Al ver que no conseguirá nada de esa forma, levanta la lanza junto con Rainbow y la arroja hacia un jardín con escasas plantas.
Rainbow cayó con el pecho al suelo. Está agotada y completamente adolorida. Entonces cuando intenta levantarse, el soldado asesta el golpe final.
Pese a su condición, logró hacerse a un lado, pero la lanza fue clavada en su ala izquierda hacia el suelo. Ella grita fuertemente. Estando inmóvil, el soldado empieza a golpear el rostro de Rainbow con sus herraduras, dejándola aturdida.
Scootaloo estaba petrificada por el miedo viendo como su hermana recibía una paliza. Logró armarse de valor y saltar encima del soldado para evitar que la siga golpeando. Rainbow estaba casi inconsciente. El soldado quitó de su lomo a la pequeña pegaso, y le propinó un golpe en el pecho. Scootaloo quedó inconsciente enseguida.
Rainbow pudo contemplar esa escena. El soldado levantó a Scootaloo y se la lleva encima.
Ella intenta levantarse, pero la lanza no se lo permite.
—Scootaloo… -murmura finalmente.
Entonces, la naturaleza acaba con ella; un relámpago impacta la lanza, destrozando completamente su ala. Rainbow queda tendida en la tierra húmeda.
Luego de unas horas, cuando la lluvia había cesado en su totalidad y la luz del sol se empezaba a ver. Rainbow despertó. La lanza que le había sido clavada estaba destruida y su ala… perdida por completo.
Lo único que puede hacer es volver a su casa y ver cómo están sus padres.
Pero cuando llega, tal escena la destroza por dentro.
Windy, estaba cubierta de sangre con un corte en su cuello y Bow tenía el rostro desfigurado de lado a lado. Había un soldado con un cuchillo clavado en su pecho. Sus padres dieron todo lo que tenían, pero terminaron muy mal y no pudieron salir vivos.
Rainbow quedó devastada, lo ha perdido todo. De rodillas llora la muerte de sus padres.
Luego del asalto insospechado por las tropas de cristal quienes aún no se sabía la razón, llegó la noticia al devastado Cloudsdale, a los pegasos que quedaban ahí, el imperio de cristal había empezado una guerra con toda Equestria y los primeros lugares afectados fueron Trottingham, Baltimare y Cloudsdale.
Cuando la ayuda llegó allí, encontraron a Rainbow en su casa. Al ver su estado, creyeron que estaba muerta, hasta que, mientras la llevaban al lugar de su sepultura, mostró signos de vida.
Recibió la mejor atención medica que se tenía y después de unas semanas despertó con un ala de acero. Le tomó tiempo adaptarse a ella, pero ahora vuela como si fuera parte de ella.
Por toda Equestria se esparció la noticia, el llamado a las armas por la patria, promulgada en el primer Concilio de Guerra en Canterlot y el establecimiento de los cuatro sectores.
Luego de eso, se produjo el primer choque colosal de las tropas de ambos bandos.
Rainbow se unió al ejército, decidida a vengar a sus padres y recuperar a su hermana.
Ahí conoció a Pinkie y a sus tres hermanas, Marble, Limestone y Maud, todas con el apellido Pie. La razón de su unión al ejército siempre fue desconocida para ella.
En uno de los que participó estuvo muy cerca de entrar al imperio, ella y su equipo de voladores, junto con el grupo de ponis de tierra "perfora rocas". Tenía planeado buscar a su hermana, y la encontró siendo esclava en un terreno fronterizo del imperio. El ataque terminó siendo frustrado por el mismo rey Sombra. Ahora ella lucha con la esperanza de volver a verla y sacarla de ahí, un compromiso y un objetivo, son lo que la mantienen de pie hasta estos días.
Y todo siguió su camino hasta hoy…
El capitán Fahrenheit se ha recuperado al fin. Estando listo para entrevistar al peculiar grupo de reclutas que había conseguido Rathan.
—¿Es lo mejor que obtuviste, camarada? -pregunta algo decepcionado.
—Tuve suerte de conseguir a alguien siquiera. Pero no los juzgue todavía, capitán, he escuchado y visto sus habilidades así que talvez a usted le interesen un par de ellos.
—¿Dónde pactaste que sería el encuentro?
—En el bar de Nezarly, capitán.
—Excelente, tengo antojo de unas copas después de haber estado en catre durante una semana.
—Ya le hacía falta señor. -bromea Rathan.
Fahrenheit se echa una larga carcajada.
Rathan y Fahrenheit caminaban por el puerto de Dandelien dirigiéndose hacia su barco. Dulcineia del océano aún se encontraba en muy mal estado, incapaz de navegar.
—Es una pena verla en ese estado… Vayamos al bar.
El bar de Nezarly, es un acogedor y cálido lugar, que se mantiene siendo el mismo desde antes de la guerra. Donde se sirve la mejor sidra traída de los mejores huertos y mezclada con el más fino alcohol. Los marineros y soldados pasan sus noches ahí, bebiendo, incluso en ocasiones exagerando.
Rathan conduce al capitán hasta una larga mesa donde están sentados los 5 reclutas.
—Bien capitán, estos 5 mas destacables que quería que usted conociera, el resto de la tripulación para el mantenimiento del barco y la navegación ya han sido informados para el encuentro cuando Dulcineia sea reparada. ¡Preséntense firmes!
Todos se levantan de su asiento y realizan un saludo.
—¡Sii! ¡Bulk Biceps, señor! ¡Sii! -se presenta el pegaso blanco completamente marcado de músculos y alas pequeñas.
—Gran fuerza física, dificultad para volar, conocimiento del mar: medio. -complementa Rathan.
—Ruvel Steel, capitán. -se presenta el unicornio café de crin negra.
—Media fuerza fisica, manejo de la espada casi excelente, conocimiento del mar: bajo.
—¡Stella Cicibelle! ¡Capitán! -se presenta la unicornio de pelaje celeste y crin gris.
—Baja fuerza física, astuta, habilidad mágica media, conocimiento del mar: excelente.
—Grevel Fangs, ¡Capitán! -se presenta la criatura que no es poni, sino, un grifo.
—Media-alta fuerza física, vuelo excelente y conocimiento del mar: alto.
—¿Un grifo? ¿En Equestria? -pregunta curioso el capitán. —¿Ocurrió algo en Griffonstone para que decidieras abandonarlo?
—De hecho, señor, yo vengo de más al norte, de las costas del mar de Ascuas. Y hablando con franqueza, deseaba un cambio de ambiente. -responde Grevel de lo más tranquilo.
Fahrenheit pasa al último recluta.
—Scatter Wild décimo quinto. ¡Capitán! Hijo de Scatter décimo cuarto. Quien fue hijo de Scatter décimo tercero… -continuaba diciendo el poni terrestre de baja estatura y pelaje naranjo, crin; acompañada de una frondosa barba, negra.
—Fuerza física media… aunque tiene una buena habilidad para el combate, y ha sido parte de varias embarcaciones anteriores.
Fahrenheit se hace un lado y lee las características adicionales que Rathan había escrito en un pergamino. Y sin estar conforme con lo que tiene habla con Rathan.
—Ah… No estoy seguro Rathan. No creo que ellos sean capaces de confrontar los mares que yo suelo poner rumbo. -dice preocupado. —Por cierto ¿ya sabes algo de Almered?
—Me envió una carta diciéndome que vendrá en unos tres días. Aún permanece con su madre y al haber perdido a su hermano no tiene con quien dejar a su madre quien ya es de avanzada edad.
—¡Entiendo que la familia es importante, pero pudo haberlo dicho con anticipo! -soltó a la vez que dio un pisotón con su casco derecho. —Bueno, en todo caso debo tomar una decisión.
Luego de haberlo pensado por unos minutos, vuelve hacia los reclutas que esperaban en su misma posición, se quitó el sombrero y permanece unos segundos en silencio.
Fahrenheit examina finalmente con la mirada a los reclutas, más de uno de los reclutas dejó escapar una gota de sudor debido a los nervios.
—Bien, Grevel. Tu destreza de vuelo y tu discernimiento del mar serán un gran aporte para la embarcación.
—Se lo agradezco capitán. —suspira aliviado— ¡No lo defraudaré nunca! —entonces se coloca detrás de Fahrenheit, al lado de Rathan.
—El siguiente es, Stella. Habilidades mágicas como las tuyas son bienvenidas.
—¡Sii! -empieza a dar pequeños brincos, pero pudo mantener la calma y afinando la garganta continuó— Le juro mi completa lealtad.
—Scatter. No hay nada más útil que un marinero habituado. También podrías compartir tus conocimientos con el resto.
—Sera todo un honor servirle capitán. Hijo de Scatter noveno. Quien fue hijo de Scatter octavo…-
Faltando solo dos reclutas… tiene que elegir entre… —Bulk y Ruvel… ¡Son bienvenidos en mi embarcación! —concluyó mientras se colocaba el sombrero nuevamente.
—¡Sii! -exclamó Bulk.
—Con vocación. -dijo Ruvel.
Tras la decisión, Rathan está un poco preocupado que los haya elegido a todos. —Eh… Mi capitán. ¿Está seguro de haberlos elegido a todos?
—Desde luego que sí, Rathan. Cada uno tiene una destreza diferente que se complementará con la del otro al trabajar como un equipo, y eso, mi camarada, es una gran ventaja.
—Me cuesta entenderlo…
—Lo entenderás en alta mar. —respondió soltando una leve risa— Ahora solo hemos de esperar a Almered y que Dulcineia sea enmendada. Entonces partiremos a Skellige. Cumpliremos con nuestro deber a la vez que busco a esa doncella…
Los Apple habían ofrecido cobijo a Twilight, Starlight y Spike, en su granero más confortable. Después de su larga conversación en la tarde, entendieron la situación en la que estaban los Apple.
—¿Cómo haremos que Apple Jack venga con nosotros? -pregunta Starlight.
—No estoy segura… pero recuerda lo que dijo…
Hace unas horas, camino a Sweet Apple Acres, todas están sobre la carreta que Big Mac tira con un arnés.
...
—Nosotros nos ganamos la vida con el comercio de puré de manzanas y la sidra. Pero los huertos fértiles se están agotando y las maquinas procesadoras están cada vez más dañadas. Plantamos un nuevo huerto, pero ningún árbol crece tan rápido. -dijo Apple Jack.
—¡Yo me ocupo de recolectar las manzanas! —comenta Apple Bloom con entusiasmo— Tienes que dar una fuerte patada al árbol para que deje caer todas esas delicias. ¿Verdad Big Mac?
—Y… ¡Sip!
—Vaya… realmente tienen un papel muy importante para la guerra… —empieza Twilight— Pero, ¿solo ustedes dirigen esa granja? ¿No hay nadie más?
Las tres manzanas se entristecen con la pregunta. Twilight lo nota y decide retirar la pregunta. —Si están bien así… bueno…
—Trabajábamos con nuestra familia; Los Apples. Pero, con el tiempo, empezaron a desaparecer uno por uno. No sabemos si murieron o si simplemente huyeron… A pesar de eso nosotros continuamos con la labor. Sin importar que, yo nunca abandonaré a mi familia.
—Lo lamento… —condolece Starlight.
—Aquí aún tengo a mi familia. —Apple Jack abraza a Apple Bloom y le revuelve la melena.
—¡Apple Jack! Ya no soy una niña para que hagas eso… -le replicó molesta, mientras se acomodaba su melena nuevamente.
—Je, je. Lo sé. ¿Y ustedes? ¿Alguna vez han recolectado manzanas?
—Eh, no… -responde Twilight.
Apple Bloom codea a Apple Jack, quiere hacerle decir algo. Ella sabe que quiere, y le había dicho que si lo iba a hacer. —¿Qué les parecería ayudarnos mañana con la cosecha diaria? Podrían probar los postres que hacemos recién preparados y calientes.
—¡¿Postres?! ¿Qué clase de postres? -pregunta Spike emocionado.
—Pues, pastel de manzana, rollos, roscas, empanadas, galletas y… la sidra caliente.
El dragón quedó boquiabierto y su saliva se escurría tras la mención de cada postre.
—Bueno… creo que podríamos intentar. —respondió Twilight, tras haber cerrado el hocico de Spike con un casco— ¿Tú que dices Starlight?
Starlight estaba distraída estudiando el libro de hechizos, y no prestó total atención a los que se dijo. —¿Eh? Si, si…
—Ya lo oíste Apple Jack.
...
—Eh… je-je, no estaba prestando atención… —respondió Starlight avergonzada mientras se frota la crin.
—Por lo que dijo, ella simplemente no abandonará este lugar por cualquier cosa… Pero la necesitamos, si le explicamos acerca de los elementos y lo que la relaciona, tal vez entenderá.
—¡Hey, miren! -llama Spike a la ventana del granero. Hay unos fuegos artificiales en el cielo. —Se ven exactamente igual que en Canterlot.
—Es verdad… -Dice Twilight. —¿No se han preguntado quien lo hace? Ocurre cada noche.
—Si… y eso lo hace aburrido. Me iré a dormir. -Starlight acomoda una pila de heno y recoge una de las frazadas que Apple Jack les había dejado, luego se echa a dormir.
Twilight se aleja de la ventana y hace lo mismo.
Spike se queda en la ventana más tiempo, deseando algún día, conocer a quien dispara esos fuegos artificiales.
Al noroeste de Ponyville, cerca de la montaña Smoak, hay un pequeño pueblo de granjeros y mineros. Ese pueblo se llama Vemberville. Hay un poco de alboroto y ruido que llega hasta los bosques cerca de él, perturbando a las criaturas que intentaban descansar. El origen de este ruido es un espectáculo presentado desde un carruaje y escenario improvisado, de donde se disparan fuegos artificiales de diversos colores.
"El show mágico de ¡La gran y poderosa Trixie!" Decían sus carteles.
Trixie Lulamoon, quien tenía un pasado algo deshonesto, ha cambiado sus hábitos y decidida por llevar un poco de felicidad y distracción a los diversos pequeños pueblos de Equestria, inició in viaje. Algunos la reciben con los brazos abiertos y su espectáculo siempre alegra a los potros y les ayuda a olvidar por un momento la situación en la que viven.
Siempre está viajando y debido a eso ha pasado por muchos peligros, caminos rocosos, bandidos y soldados de cristal, pero siempre ha salido ilesa llevando su carreta, que también es su casa, a cada pueblo que visita.
Algunos ponis adultos se preguntan porque lo hace. Siendo que muchos shows ambulantes abandonaron Equestria desde el inicio de la guerra.
Cuando le preguntaron una vez ella dijo: "Todos los ponis necesitan una pequeña alegría en sus vidas. Y yo, ¡La gran y poderosa Trrrixie! Está aquí para traérselas siempre que puede."
El unicornio celeste quien siempre resalta su nombre ha pasado los años de guerra haciendo lo mismo simplemente por el deseo de animar a todos los ponis en cada pueblo que visita.
Aunque… ha encontrado lugares en donde no quieren ver a ningún poni que no sea de su pueblo, llegando a atacarla. Gracias a sus ilusiones y bombas de humo logró escapar en diversas ocasiones.
Cuando el show terminó con el ultimo disparo hacia el cielo, la multitud por pequeña que sea siempre ovaciona con aplausos. Lo cual, también llena de alegría su corazón.
Siempre orgullosa de su labor, realiza una reverencia quitándose el sombrero y desapareciendo en una cortina de humo.
Ella pasa las noches en su carreta, que tiene todo lo que necesita; comida que abastece en cada pueblo y su suave y acolchonada cama.
Ya era tarde, y ella había olvidado comprar víveres para su próximo viaje.
—¡No es posible que Trixie haya olvidado algo tan necesario! -mira desde la ventana de su carreta, suspira de angustia. —Tendré que salir, solo espero que la tienda siga abierta.
Sin perder tiempo, toma un saco de monedas y su alforja para traer lo que comprará. Luego sale de su carreta camino a la tienda.
Llegó y esta estaba a punto de cerrarse, Trixie puso un casco para evitar que la puerta cierre.
—¡Disculpe! Por favor, necesito comprar. -dice agitada por haber corrido sin parar.
—Ya se acabaron las mercancías de hoy, últimamente escasean demasiado. -le responde detrás de la puerta, sus ojos amarillos pueden verse a la luz de un candil en el marco. —Vuelve mañana.
—¡Pero esta noche tengo que viajar!
—Lo siento…
Trixie da la vuelta desanimada, estará sin comer mucho tiempo hasta llegar al siguiente pueblo, pero antes de que se aleje el pony de la tienda la vuelve a llamar.
—Espera. ¿Tú eres el unicornio del show?
Trixie voltea. —Eh, si…
El pony salió y se dejó ver. —Quisiera darte las gracias, mis hijos no se habían divertido tanto en mucho tiempo. Les encantó tu presentación, al igual que a mí. -dice conmovido.
—¡Es lo que Trixie adora hacer! -responde Trixie animada.
—Te puedo dar algo de nuestra comida…
El pony entra a su tienda y toma un poco de comida de sus raciones. Trozo y medio de pan que envuelve con una tela blanca y una lata de puré de manzana. Se vuelve acercar a la puerta.
—Toma, esto es lo único que puedo darte. -le entrega la comida y Trixie la coloca en su alforja.
—Déjame pagarte por…
—No es necesario, es mi forma de agradecerte por el espectáculo. Gracias.
—No… no fue nada. -responde sonriendo.
El pony asiente con la cabeza. —Eso no te durará mucho, si quieres más, podrías intentar comprar algo en el bar.
—Muchas gracias. -Trixie se despide y camina hacia el bar.
—Ten cuidado ahí… -El pony apagó el candil y cerró su puerta.
Trixie llegó al bar. Se escuchaba una música campirana lenta y las tazas golpeándose. Percibe un olor desagradable a alcohol y orines cerca de la puerta, ella se asquea, pero tiene que comprar sus víveres. Así que entra al bar.
Dentro el olor a sidra es más intenso y también el humo de cigarrillos. Camina cubriéndose la nariz entre las mesas mirando a cada pony sentado. En la primera hay un grupo de cuatro jugando cartas, tres son más grandes que uno, descubren que hiso trampa y lo sacan a golpazos de su mesa. En la siguiente hay otro grupo de cinco bebiendo sidra y chocando sus tazas diciendo ¡Salud! A todo pulmón Al parecer era el cumpleaños de uno de ellos. En la siguiente hay un grupo de tres, más tranquilos que el resto, uno estaba con un habano en la boca y los otros dos solo estaban sentados junto a él. Ese pony echa un ojo siniestro a Trixie.
Finalmente llegó al mostrador. Por suerte, la encargada era una yegua adulta de buen parecer. Se acerca a ella.
—Disculpe… Trixie quisiera saber si tiene víveres disponibles. -pregunto nerviosa.
—¡Oh! ¡Para una yegua como tú lo que sea! ¡Me encantó tu espectáculo, lo mejor que he visto en años! Mi hija y yo lo disfrutamos mucho.
—Gracias por el cumplido. -Trixie ordena unos víveres. La yegua se retira para traerlos.
Entonces siente una mirada en sus espaldas, voltea. El pony con el abanó le miraba fijamente, hacia sus muslos. Trixie mueve su cola para cubrirse.
La yegua regresó con los víveres. —Aquí tiene. -dijo entregándoselo. —Mas un pequeño adicional como agradecimiento por tu espectáculo. -guiño un ojo.
—Gracias. ¿Cuánto es?
—20 bits.
Trixie sacó el saca de monedas y extrajo la cantidad pedida. Luego la volvió a meter en su alforja junto con los víveres. —Trixie agradece de corazón.
La yegua fue a guardar su ganancia.
Trixie da media vuelta y se disponía a salir. Cuando de repente el pony con el habano se levanta y se pone en frente de ella.
—Oye… esas monedas, ¿Cómo las conseguiste? —pregunta mostrando una sonrisa con un diente de oro.
—Las conseguí en mis viajes. -intentó pasar para evitar verle el rostro, pero el continuaba bloqueándola.
—Viajes, eh… ¿En la cama de cuantos sementales?
Trixie inmediatamente entiende lo que ese sucio poni quería, presiona sus dientes.
—Me llamo Karlyn y aquí tengo una bolsa igual a esa. Quiero que me des un espectáculo privado. -se acerca a olerle el cuello. —Solo tú y yo.
Trixie recibe el saco de monedas. El poni sonríe creyendo haber conseguido lo que quería. Pero Trixie arroja el saco usando su magia directamente al rostro de Karlyn, con tal fuerza que hiso que el saco se rompiera y las monedas saltaran al suelo junto con su habano. Trixie lo rodeo y pudo pasar. Los músicos paran de tocar.
Pero Karlyn en un intento por ver la feminidad de Trixie toca una de sus piernas. En cuanto su casco toco esa parte de Trixie ella reacciona inmediatamente propinando una fuerte patada a su rostro, haciendo que cayera al suelo.
Sus compañeros se levantan y detienen a Trixie nuevamente.
—Te dije que quiero mi espectáculo. -musitó mientras recogía su habano y se lo coloca en la boca otra vez. —¡Y no te iras hasta que me lo des! -se acercó para intentar tocarla.
Ella se mantenía en silencio, no quería responder a alguien tan vulgar, y entonces se preparaba para defenderse.
—¡Pones un solo casco sobre Trixie y te las verás conmigo! -se oyó una voz desde la puerta.
Trixie reconoce la voz, mira a la puerta; todos lo hacen.
Es Nethuryn Darkan, el guardia pegaso que Trixie conoció en el anterior pueblo que visitó. Su crin es rojo carmesí, su pelaje blanco y sus ojos azules. Lleva puesta su armadura de guardia.
—Oye azulito, esto no te concierne. Mejor vuelve a tu gallinero. -le dijo Karlyn insultándolo. Acercándose a Trixie.
Nethuryn salta sobre él. —¡Te dije que no la toques! -y le dio un golpe en el rostro.
Los compañeros de Karlyn se disponían a quitarlo de encima. Trixie, para defender a Nethuryn, le dispara un rayo a cada uno y crea una barrera haciendo que los dos saltaran hacia los lados. Uno cayó sobre la mesa de los cinco que bebían sidra.
—¡Mi sidra! -exclamó uno de ellos, comenzando a golpearlo.
El otro cayó en la mesa de quienes jugaban cartas.
—¡Mi juego! -exclamó uno de los grandes.
—¡Mis trampas! -grito el más pequeño. Luego saltaron sobre el a golpes.
El que parecía un tranquilo bar se convirtió en un campo de peleas, los músicos comenzaron a tocar una música más acelerada para el momento, lo que pareció alentar a otros a pelear entre si sin razón. Se oían mesas rompiéndose y gritos de dolor.
Nethuryn continúa peleando con Karlyn, el lleva ventaja, pero Karlyn no cede.
Trixie no quiere pelear, solo usa su magia para defenderse y lanzar a quien se le acerque hacia otro.
La yegua dueña del local y su hermana pequeña están detrás del mostrador atemorizadas, no saben porque empezó la pelea, todos estaban dando golpes.
Karlyn había tenido suficiente, sacó un cuchillo. Saltó hacia Nethuryn. El retrocede, Karlyn tiene un arma y sin una él no podrá defenderse.
Karlyn carga hacia él. Pero Trixie se transporta en medio creando un campo de energía y empuja a Karlyn luego le dispara un rayo mágico al rostro.
—¡Eso es por insultar a la Gran y Poderosa Trixie! -exclamó furiosa, disparándole rayos mágicos consecutivamente.
Karlyn aún no cedía. Trixie sabía que no podía usar mucha magia porque podría matarlo. El carga nuevamente y para evitar más contacto, Trixie se transportó junto con Nethuryn fuera del bar.
El corre hacia la puerta, los ve corriendo lejos. Ha perdido y, para desquitarse, entra al bar a continuar con la pelea.
Trixie llevó a Nethuryn a su carruaje.
—¿Qué haces aquí Nethuryn? -pregunta intrigada, y enojada por el evento que acaba de provocar.
—Solo vi que estabas en problemas y decidí ayudarte, Trixie. -responde con euforia. La adrenalina de batalla todavía recorre su cuerpo.
—¡¿Entonces me estas siguiendo?!
—¡No, no! Eh… Solo estaba de paso. -mira hacia un lado para evadir la mirada de Trixie quien tiene el ceño fruncido. —Ah… ¡Por favor no me mires así! Solo quería ayudarte y… -deja de hablar, Trixie le dio un abrazo.
—Gracias por haber venido. ¿Pero, no tienes un deber que cumplir?
—Mi deber es proteger a los ponis en Equestria de ataques, de cualquiera. Y eso es lo que acabo de hacer. -respondió orgulloso con el casco en el pecho.
—Y seguro que no lo hiciste para pasar tiempo conmigo… -dijo sarcástica.
En realidad, Nethuryn estaba enamorado de Trixie, ella lo sabe. Ahora es más claro que haya viajado una larga distancia solo para encontrarla. Y aunque él le parece muy guapo, ella no le dará una oportunidad hasta que sienta que es el indicado; a menos que la invite a una cita.
Trixie bosteza. —Bueno… fue un largo y agotado día, sin mencionar bastante sorpresivo. Enserio, gracias por venir. Pero Trixie tiene que aprovechar el tiempo y moverse.
—Yo puedo tirar de tu carruaje mientras descansas.
—¿Enserio? -pregunta con una ceja arqueada.
—Eh… si. Jeje. - rió mientras se colocaba el arnés. —Lo que sea por ti.
Trixie lo piensa. Y rápidamente se lo ocurre algo, para… aprovechar la ocasión. —Bueno, en ese caso. -Trixie empaca los materiales de ilusión que iba a dejar debido al peso, más unas tablas de madera que colocó en el techo de su carruaje y herraduras de repuesto. —Muy bien. ¡Ten buena noche!
La unicornio entró a su carruaje y cerró la puerta. Nethuryn vió las cosas adicionales, sintió el peso aumentar cuando Trixie las puso ahí. Pero tiene que hacerlo, por ella. Tomando una bocanada, de aire tira con fuerza. tiene el destino perfecto para sorprender a Trixie en la mañana.
Rarity llega a su departamento, agotada, y con los cascos adoloridos. Sus jornadas de trabajo se hacen más pesadas, pero lo hace para poder comprar las medicinas de su hermana. Antes de venir, compró las medicinas encargadas a su viejo amigo, Fred, en la posta médica.
Coloca su alforja en el sillón de la sala. Y nota un plato en la mesa del comedor. Ella no tomó su desayuno ahí… Luego va a la cocina y enciende la luz. Encontrándose un desastre por todas partes. Las pocas ollas que tenía estaban sucias y en el lavatorio, que estaba atorado; ella las tenía lavadas todas. Hay ingredientes esparcidos en el suelo y otros en la mesa de preparación. Hay un pastel quemado dentro del horno.
Con tal escena a Rarity se le ocurre una sola razón.
¡Sweetie Belle!
Pone la medicina en una mesa y llena de alegría corre a la habitación de su hermana, queriendo darle un fuerte abrazo ya que se había recuperado. Pero ella no estaba allí.
—¿Sweetie Belle? -ríe creyendo que esta oculta. —Te voy a encontrar, pequeña…
Pero los únicos escondites que hay son debajo de la cama y dentro del armario. Ella no estaba en ninguno de ellos, comienza a buscar en el resto del departamento.
Sin éxito al encontrarla comienza a preocuparse.
Debe haber salido. Descarta que esté con algún vecino puesto que Sweetie no conocía a nadie cerca. Supone que el portero debió haberla visto salir, así que va con él.
—¡Señor Wallas! -exclamo mientras golpeaba la puerta de la habitación del portero.
—¡Ya voy! -Wallas abre la puerta. —Señorita Rarity… ¿Qué maneras de tocar son esas? -pregunta desconcertado.
—Lo siento mucho señor Wallas, pero quería preguntarle si vio a mi hermana salir.
—¿A Sweetie Belle? Si, sí. Ella salió como a las ocho y cuarto de la mañana. Me sorprendí al verla fuera de cama ya que ella estaba enferma. ¡Pero ya no lo parecía! Se veía tan feliz la pequeña… Me dijo que quería ir a verte a la boutique.
—Oh no…
—¿Qué pasa?
—Ella nunca llegó… ¡Debe haberle pasado algo! ¡Tengo que ir a buscarla! -dijo Rarity desesperada y sale corriendo en búsqueda de su hermana.
—¡Rarity! ¡Espera! -Wallas conoce el frio de la noche y decide recoger un abrigo para Rarity, se puso el suyo y salió detrás de ella.
Ya es muy tarde y los faros apagados dificultan la visión de Rarity quien buscaba incesantemente, corriendo a través de las calles, parecía que no iba a encontrar nada. Mucho menos con la escasez de luz, pero encontró un grupo de guardias en turno.
Ella reporta la desaparición de su hermana y los guardias se dispersan para buscarla.
Pero al ser tan tarde y sin obtener alguna pista de su paradero, Rarity sufre una mezcla dolorosa de emociones; miedo, angustia, ansiedad, desesperación… y enojo, preguntándose: ¿¡Porque tuviste que salir de esa forma Sweetie Belle!?
Se quedó mirando el horizonte marino, observando el reflejo de la luna sobre el mar.
Wallas se acerca a ella. La ve temblando y de inmediato le coloca el abrigo. —Descuida Rarity… La encontraremos.
—Ay Wallas ¡No sé que voy hacer! ¿Y si le ha sucedido algo terrible?
—No te mortifiques. Recuerda que le enseñaste hechizos de defensa, ella ya no es tan pequeña y sabrá defenderse. Después de todo, también es muy inteligente.
—Pero aun así… Siento que está en un gran peligro, y temo no poder recuperarla…
