Un saludo al follower que recibió la notificación de este capitulo, tras hiatus de 4 años finalmente esta de vuelta... Bueno, pasaron muchas cosas... Ante todo, si tuvieran la voluntad de hacerlo, pediría que por favor lean de nuevo desde el principio, ya que hice algunas modificaciones importantes a todos los capítulos anteriores. Esta vez estoy seguro de que lo continuaré, así que, gracias por leerme...
Ky~
El grupo llegó agitado a casa de Rarity, luego de que Apple Jack entregara el pirata capturado a las autoridades, solicitando que se le interrogue sobre la ubicación de los piratas, encendió la chimenea y preparó un poco de sidra caliente para Rarity para que así entrara en calor. Permaneciendo a su lado.
—¿Ahora como sabremos donde esta? El mar es enorme, podrían estar en cualquier parte... —dice Starlight.
—No en cualquiera, recuerda que se reportaron varios ataques de piratas a barcos mercaderes de Equestria.
—Si… pero porque secuestrar ponis ahora… Además, ¿Cómo es que un pegaso puede usar magia?
Twilight y Starlight discuten sobre las acciones que presenciaron esta noche. Un pegaso realizando hechizos de ataque y defensa. Concordando que, ese pegaso no era normal, o había algo más que todavía no conocen. Siendo esta la forma de que un pegaso pueda utilizar magia.
En todo momento el pirata llevaba un collar, al igual que su hijo y el resto de tripulantes. El del capitán parecía ser más grande y cuando colocó la extraña piedra en el mástil que activó el escudo, esta brilló con intensidad.
Un mineral capaz de almacenar magia para luego liberarla al gusto del portador… Fue lo último que discutieron sobre ese tema.
Luego estaba la extraña barrera que usó para evitar que Rarity hiciera contacto con Rarity. Ni lo físico ni mágico podía atravesarla, en especial la magia.
Twilight dio una posible respuesta: Anti-magia. Un tipo de arte antiguo que se enfocaba en ser específicamente la contraparte de la magia.
Aún faltaban muchas cosas que discutir, pero había algo más importante que tratar al momento.
—Ese pegaso que logré capturar, espero que revele la ubicación de su guarida. Descuida Rarity, la encontraremos a como dé lugar.
—Gracias, Apple Jack… —suspira— Esta vez no es solo por mi hermana, debemos ayudar a todos los que secuestraron. No puedo creer que algunos iban por cuenta propia… —mencionó recordando como algunos ponis capturados no se resistían.
—Por ahora, pienso que deberíamos descansar, —sugirió Twilight— solo faltan unas horas para el amanecer.
Tras la agitada noche, el grupo decide descansar al menos unas cuantas horas. Al salir el sol planean ir con el pirata capturado para averiguar dónde está la guarida de los piratas. A pesar de ello, Rarity es la única que no puede conciliar el sueño debido a la preocupación.
En algún lugar del mar abierto, el barco pirata reaparece de entre las sombras tras haber completado su misión de secuestro. Los fríos vientos nocturnos del Océano de Ashiura impulsa con fuerza las velas del barco dándole la velocidad necesaria para llegar a su destino. Tras su combate, los piratas se atienden las heridas los unos a los otros. En el calabozo del barco, los habitantes de Equestria, ahora prisioneros, permanecen en silencio al haber aceptado su destino, otros lloran del miedo, ignorantes del destino que los espera como esclavos de piratas. Todos los unicornios tienen puesto el anillo de Teadalita en sus cuernos que restringe todo su uso de magia y, los pegasos tienen arneses rodeando el lomo para evitar que alcen vuelo.
En la cabina del capitán, es Dalanis quién se encuentra junto con su hijo, dándole una reprimenda tras haber cometido un error grave a pesar de sus órdenes.
—¡Debiste haberla sedado! ¿Tienes idea de las consecuencias? —dijo dando una patada a la pared con intensidad.
—¡No pensé que sería necesario, padre! Creí que había logrado convencerla… Y ya le había dado dos dosis.
—La mayoría de yeguas mueren a la tercera, tienes suerte de que ella resistiera.
—No quería arriesgarme, no de nuevo…
— …¡Maldición, maldición!... Esto es grave, ¿Sabes lo que nos pasará si descubren esto?
La frustración del pegaso era notoria, dando vueltas al rededor del camarote, intenta pensar con todas sus fuerzas una solución, una que les salve el pellejo a él y a su hijo. No parecía tener muchas opciones. Al instante en que se descubra el hecho, ambos serán ejecutados.
El objetivo de ambos era conseguir cierto nivel de renombre en la isla para así poder abandonarla cuando se diera el momento oportuno, esta sería una de sus últimas entregas.
Tras algunos minutos en silencio, finalmente se le ocurre un plan.
—Aléjate de esa yegua un tiempo, diré que el miembro faltante fue quien la trajo, no tendrás derecho sobre ella. Puedes decir que la comprarás luego, yo no te ayudaré.
—Pero padre, yo…
—¡He dicho! —levantó la voz— Espero que así aprendas a respetar las reglas. Y dile que haga lo mismo si quiere vivir.
El joven acepta las palabras de su padre, sin más remedio. —Entendido, padre.
—Llegaremos a Wildberna en un par de horas. Largo de aquí antes de que me desquite contigo.
Serval sale del camarote del capitán y se dirige a las celdas, donde estaba Sweetie Belle.
Ella, quien estaba un nivel debajo, pudo escuchar la conversación de los piratas. Preocupada, prepara su mente para lo que está por venir.
Wildberna se encuentra en alguna parte del Océano de Ascuas entre Skellige y Equestria. Una isla no cartografiada pues su descubrimiento no se hizo oficial nunca, a causa de los piratas.
Es una isla volcánica formada con el paso del tiempo y cuyas erupciones se detuvieron hace cientos de años. La vena volcánica era tan activa que formó extensos grupos de roca en la mayoría de sus orillas, donde enormes olas tienen la fuerza suficiente para aplastar cualquier navío. Además de ellas la erosión y los constantes movimientos de tierra propiciaron la formación de cuevas actualmente utilizadas como calabozos. En uno de estos se encuentra la teniente Violet, sentada en posición de meditación. Mientras sus dos soldados jugaban a las cartas. Por otra parte, la familia de jóvenes en la otra celda, duerme acurrucándose entre sí.
Pronto empezó a llover, y por si no fuera poca la humedad traída por las olas, la lluvia volvió a llenar las grietas del suelo, haciendo que se inunde hasta cierto nivel. Interrumpiendo abruptamente a la unicornio que planeaba una estrategia de escape.
—¡Ah, maldición! ¿Qué no hay momento donde no entre agua a esta maldita celda? —proclamó estresada.
—Al menos tenemos techo y luz. —comenta Sauss.
—¡Ja! ¿Llamas a eso luz? —preguntó señalando una pobre antorcha con el ceño fruncido— El viento la apagará pronto.
Por impulso, Violet decide ver a través de los barrotes de su ventana. Puede ver el reflejo de las luces de la ciudad pirata. Y se percata de una pequeña luz que se dirige a su celda. Supone quien puede ser. La pegaso de la mañana anterior que dijo que volvería a media noche, pero ya faltan 4 horas para que amanezca.
Rapidamente, Fluttershy ingresa al calabozo y se quita su capa casi empapada, la cual coloca en la entrada para evitar que entre el viento. De su alforja saca un trozo de tela el cual remoja en aceite para hacer una antorcha nueva y la coloca en la pared rocosa para iluminar mejor la instancia.
Respira agitada. —Lo siento… Violet. Surgió algo inesperado en otro calabozo y me mantuvo ocupada…
—Oye, Fluttershy ¿Tú duermes? —pregunta resaltando el notorio agotamiento que sobrepasa la pegaso.
—¿Eh? —pregunta confundida, notando los sacos bajo sus ojos, signo del escaso sueño— Claro que sí…
—Ajá… Esas ojeras me dicen lo contrario. Tu melena y cola toda llena de polvo y suciedad. Tus cascos llenos de lodo y desportillados. Claramente no estas comiendo lo suficiente. Sin mencionar que no duermes…
Son tantos los puntos en contra que atentan la salud de la pegaso, cabizbaja permanece en silencio.
—Mira, no pretendo regañarte, pero creo que deberías pensar un poco en ti misma también. No durarás mucho si sigues así.
Tiene razón, sabe que la tiene, pero ella no puede detenerse. Son tantos los ponis en calabozos, tratados tan mal que ella no puede permitirse dejarlos así, no podría con la culpa. Por eso, cada noche, ella misma acude a las celdas de los peor tratados para darles algo de comer y tratar sus heridas. Más de una vez recibió castigos por ser descubierta haciéndolo, pero ella no se detuvo.
El trato que recibían esos esclavos era algo que no soportaba ver; eran obligados a talar, transportar y construir barcos para los piratas. Y no era lo único que los hacia sufrir, muchos de ellos contraían enfermedades debido a las pésimas condiciones en las que los tratan y en el poco tiempo que vive en la isla vió morir a muchos de ellos. Algunas veces también era rechazada por los mismos esclavos, quienes perdieron toda esperanza de vida y simplemente esperaban sus muertes en un rincón de sus celdas.
—Pero, yo… no puedo dejarlos así… hay muchos que sufren pasándola peor que yo… madres, potros, familias rotas… yo… simplemente no puedo dejarlos así.
Violet sabe que no cualquier palabra la hará cambiar de opinión y detenerse, es consciente de que lo que ella hace es muy noble, y la respeta por ello. Pero de seguir así, en algún momento se desmayará de debilidad. Escoge sus palabras cuidadosamente.
—No criticaré tu voluntad, eres la pegaso más amable que he conocido en mucho tiempo. Pero, ¡sacrificarse hasta este punto solo provocará que caigas muerta en cualquier momento! —pronuncia con severidad.
—Capitana… —ambos reclutas solo presencian en silencio.
Las palabras de Violet penetran profundamente el corazón de Fluttershy, quien lentamente cedía al llanto. —Y-yo… yo…
—¿Has pensado que, si te pasa algo a ti, nadie cuidará de esos esclavos por los que tanto velas?
Palabras llenas de razón, no es la primera vez que se lo dicen.
—¡No está mal ser egoísta de vez en cuando! Especialmente cuando se es tan amable como tú… Duerme más. Come más. ¡Preocúpate más por ti misma, por el amor de Celestia!
Fluttershy llora en silencio.
—¡Cielos! Ya me hiciste enojar. —voltea dándole la espalda a Fluttershy cruzando los cascos.
—La capitana tiene razón, Fluttershy. —dijo Zulfur, quien despertó tras la conmoción de la celda— Mis hermanos y yo siempre estaremos agradecidos contigo por todo lo que hiciste desde que llegaste.
—Tú también tienes derecho a comer, a descansar, a cuidarte mejor. Eres la única que puede hacerlo —se une su hermano Plateum. Con el resto de jóvenes observando a la sollozante pegaso.
Fluttershy finalmente lo acepta. —Nadie… nadie antes se había preocupado antes por mí… *snif* —de entre sus ojos llorosos nace un brillo encantador mirando a la capitana— Gracias por tus palabras, capitana Violet. Prometo que cuidaré mejor de mí misma.
—M-más te vale… tonta pegaso… —aleja la mirada, conmovida por los ojos de la pegaso.
"Gracias."
El momento de silencio se volvió algo incomodo que la estresada capitana ya no pudo soportar, pero por suerte la misma pegaso fue quien lo rompió.
—Bueno… creo que después de lo que dijiste ya no aceptarás lo que traje… —dijo sacando un poco de pan y agua de su alforja.
—No lo haré hasta que tú lo hagas primero.
—¿Eh…? De acuerdo… —aceptó y da una mordida al pan, con las mejillas llenas y los ojos aun con lágrimas sonrió torpemente.
"Rayos, pareces una niña…"
—¡Bien! Viniste aquí a contarnos tu historia. Pero creo que es mejor que vayas a descansar.
—Descuida… lo haré después de cumplir esta promesa. —dijo mientras repartía el pan entre todos en la celda, y con Violet.
—Rayos, contigo. ¡Adelante! Haz lo que quieras. —concluyó dando una mordida al pan que recibió.
—Je, je. Bien, empezaré…
Acto I: Tragedia tormentosa.
Llegué a Skellige en un barco de mercancías que pude pagar gracias a la ayuda de alguien. Tenía que buscar a alguien; me separé antes de partir a Skellige, mi amiga Tree Hugger. Pensé que estaría en el punto acordado, pero no estaba ahí. Luego busqué en los centros médicos, creyendo que estará trabajando en uno; pero no la encontré
También viajé a las otras islas del archipiélago… pero tampoco la encontré. Pensé, que simplemente se mueve mucho o que… se había ido. Pero no podía dejarlo así.
Finalmente regresé a la primera isla y empecé a trabajar en un centro médico.
—¿Por qué viniste a Skellige? ¿Estabas… huyendo de Equestria? —preguntó Violet.
—¡No! Jamás habría hecho eso… nuestra intención era trabajar para reunir el dinero suficiente para producir el antibiótico para la enfermedad del potro que desarrolló Tree Hugger…
—¡¿Qué?! ¿Desarrollaron la cura para la enfermedad? —preguntaron Violet y sus soldados al unísono.
—N-no… no era una cura… es solo un calmante que ayuda a combatir la enfermedad, pero no funciona siempre, las condiciones dependían mucho del potro al que se aplicaba…
—¿Por qué no pidieron ayuda en…?
—¡Lo intentamos! Por supuesto que lo intentamos, pero nos tomaron por charlatanas…
—Tch… Esos desgraciados hambrientos de dinero… Lamento interrumpirte, por favor, continua.
El plan era juntar el suficiente dinero para contratar ponis que nos ayudaran a mejorar el antibiótico, nuestra única opción era Skellige.
Pasaron un par de días y me enteré de que el puerto principal tenía una especie de aduana… el barco en el que llegué resultó ser de contrabando… en ese lugar se registran a los ponis que llegan y también a donde fueron. Fui a preguntar sobre mi amiga, pero… no se había registrado. Fue cuando me empecé a preocupar. Pude averiguar que el dueño del barco en el que iba a venir con ella vivía en la isla, y se encontraba al sur. Decidí ir a verlo para preguntar que sucedió.
Encontrarlo no fue difícil, pero verlo sí. Tenía la pata derecha trasera amputada, y varias cicatrices en las demás. Trabajaba en una forja, pero su condición solo le permitía echar carbón y alimentar el fuego. Me contó lo que sucedió; su barco no fue atacado por piratas, fue a causa de una tormenta eléctrica que apareció de repente.
—¿Tormenta eléctrica? Entonces los rumores sobre eso son ciertos…
—Eso no fue todo…
La tormenta fue causada por una Anguila Gigante. Su barco no era de combate, no pudieron hacer nada para defenderse. El barco fue destruido al instante y el perdió la pierna, lo curioso es como la tormenta desapareció junto con la criatura. Luego de un rato llegaron los piratas a escudriñar entre los restos y llevarse a algunos de los sobrevivientes. Viendo la condición y la de muchos otros, decidieron simplemente abandonarlos.
—Me dijo que tuvo suerte de sobrevivir, parece que la marea lo trajo hasta una orilla de Skellige y pudieron salvarle la vida. Yo no podía quedarme así, tenía que saber que sucedió con Tree Hugger.
Los piratas también secuestraban ponis de Skellige, recientemente se formó un grupo de rescate dispuesto a buscar la isla de los piratas. Dado que habían capturado a uno de ellos y pretendían usarlo como guía.
Acto II: Voluntad Pegasis
—Entonces, quiere decir que en alguna parte del mar abierto, hay una anguila gigante que ataca barcos a placer y que una tormenta la sigue a todos lados… luego llegan los piratas y recogen todo como buitres. —comentó Violet con un notorio disgusto en sus palabras.
—Resultó que ambos rumores eran ciertos. —continuó Bler, quien también prestaba especial atención a la historia de la pegaso.
—Aunque aquí hay algo que no cuadra…
—¿A qué se refiere, capitán? —preguntó Sauss.
—Es muy pronto para sacar conclusiones al respecto, por favor, continua.
El barco del grupo de rescate partiría al día siguiente, por lo que estaban reclutando algunos voluntarios para enfrentarse a los piratas. Skellige se encuentra en una guerra civil con las islas del sur, por lo que no podían enviar muchos soldados… Eso pensaban.
Tenía que tomar una decisión, una que me llevaría a pasar muchos peligros, el riesgo más grande de mi vida… Tenía que hacerlo, no podría dormir sin saber qué fue lo que le pasó a mi amiga.
Después de pensarlo mucho, acudí al día siguiente al barco a pocas horas de partir, apenas estaba amaneciendo. Su grupo era de no más de treinta ponis, siendo quince de ellos soldados y el resto civiles.
Su plan era verificar únicamente la ubicación de la isla y la cantidad de piratas para que el gobierno ordene un ataque a escala.
Su líder me preguntó si sabía manejar un arma, él era un poni terrestre de crin azulada y pelaje gris. Yo nunca había tocado un arma en mi vida, por extraño que parezca. Entonces respondí: —No… nunca. Pero pensé que podrían necesitar ayuda médica…
El líder lo meditó por un momento. —Está bien, pero como eres la única pegaso tendrás algunas tareas adicionales…
Yo en ese momento tenía miedo por muchas razones, no regresar nunca, no encontrar a Tree Hugger, ¡O peor aún!
—¿Peor? ¿Qué cosa? —Interrumpe Violet.
La pegaso exageró sin querer. —Empecé con lo peor… He cambiado mucho en poco tiempo. Lo que queda de mi es lo que soy ahora…
—Aun así, fuiste muy valiente. No he conocido muchas yeguas como tú…
Acto III: Estanque espiral.
El pirata que capturaron nos llevó por una ruta que ni los marineros más habituados de Skellige conocían, debido a las leyendas y rumores que provenían de esa zona. Algunos de ellos pensaban que era una trampa, esparciendo el miedo en el resto de civiles. Desafortunadamente fue un día con densa niebla que no dejaba ni ver a quién tenías al lado.
El miedo se me contagió y empecé a temer por las mismas razones.
Pero el líder era el único mostrando una actitud serena, diferente, observando con atención al pirata. Finalmente el vigilante del mástil anunció la esperada frase; "¡Tierra a la vista!". La niebla se disipaba poco a poco y dejó ver los rayos de sol, a lo lejos, se distinguió una montaña.
A medida que nos acercábamos, en el mar empezaron a verse enormes peñascos de roca de al menos cinco metros. El líder mismo tomó el timón y guio el barco a través de ese bosque de piedras.
Aun así no pudo evitar que el barco recibiera un par de golpes. Estando cerca de lo que parecía ser la orilla, el barco se atascó entre las rocas debido a la marea. Se tuvo que nadar el ultimo trecho hasta ella.
Una parte se quedó en el barco para vigilarlo, y el resto, incluyéndome, fuimos a la orilla. Esta era rocosa y mohosa, incluso habían grupos de coral y conchas de mar. Parece que la marea había bajado bastante. Pero eso ni siquiera era la costa, un poco más adelante había otro cuerpo de agua con anguilas y otras criaturas, Para sorpresa de todos, el frio vespertino sopló con fuerza, haciendo a un lado la niebla y dando una clara visión del lugar.
Todos quedamos estupefactos al ver la escena que las rocas formaban, era un espiral rocoso y abundante de coral, la marea parecía ocultarlo la mayor parte del tiempo. Me ordenaron elevarme para hacer reconocimiento al lugar.
Así lo hice, alcé el vuelo y observé mejor el área. La verdadera orilla estaba a unos metros a la derecha de donde se atascó nuestro barco, sin duda la niebla nos había desorientado. La gran montaña resultó ser un volcán, ya que el cráter echaba humo.
Se veía tan amenazante y peligroso, sentí que podría hacer erupción en cualquier momento…
Devolviendo mi vista al espiral, noté que había una especie de pilar en el centro, junto con otras rocas talladas de una forma extraña. Me acerqué para verlo mejor, al aterrizar noté algo crujir, eran…
—¡Huesos de poni! ¡Por todo el lugar alrededor de esas rocas! —exclamó la pegaso, recordando el miedo que sintió— Las extrañas piedras tenían manchas de sangre alrededor de ellas… Ah… Fue aterrador…
—Qué horror… ¿acaso eso le hacen a los ponis que secuestran? ¿Dónde está ese espiral? —preguntó Violet, notoriamente preocupada.
—E-está al sur de la isla…
—¿Eso no fue todo, verdad?
—No… —Fluttershy se estremece al revivir esos terribles momentos— Pero se pone más aterrador…
Regresé a informar al líder sobre lo que ví, y todos juntos se acercaron al centro… haciendo crujir los huesos. Acto que desencadenó unos temblores bajo nuestros cascos. Las aguas se agitaban y la tierra vibrante hacia perder el equilibrio. El terror quedó marcado en las miradas de muchos soldados y civiles al ver salir de las aguas tentáculos enormes que emergieron cerca del barco, eran tres veces más alto que el barco. No quería hacerme la idea de la escala de la criatura dueña de ellas…
Estos rodearon el barco partiéndolo por la mitad fácilmente, los que quedaron en el barco saltaron al mar despavoridos y nadaban con todas sus fuerzas a la orilla mientras el barco se abría camino al fondo del mar. Pensamos que había acabado, pero los tentáculos regresaron para arrastrar a los más desafortunados que quedaron atrás.
Los unicornios del grupo intentaron usar su magia para acelerar el nado de los varados, acto que no sirvió para nada. Irremediablemente todos ellos fueron arrastrados al fondo del mar, ninguno pudo salvarse.
Fluttershy no pudo contener sus lágrimas al recordar aquel horror que vivió en esos momentos.
Luego de que el barco fuera arrastrado al fondo por los tentáculos, las aguas volvieron a tranquilizarse y nos inundó un silencio sepulcral.
