-Ten -pronunció Senku, antes de lanzarle algo a Kohaku, quien hábilmente lo atrapó.
-¿Que...? -mientras se quedaba mirando la ¿piedra? De color naranja amarronado.
-Es ámbar. Es una resina fosilizada de origen vegetal, proveniente principalmente de restos de coníferas y algunas angiospermas.
-¿Por qué me lo estas dando?
-Lo encontré y pense en tí -dijo mientras rascó su oreja con su dedo meñique como si eso no significara mucho, entretanto sus ojos se negaban a hacer contacto visual.
Pero esa acción no detuvo que las mejillas de la fémina no se sonrojaran.
-¿Pensaste en mí?
-Porque Kohaku significa ámbar -espetó-Es el significado de tu nombre, Leona -explicó-¿No lo sabias?
-¡No me llames, Leona! -exclamó-Y si, lo sabia -replicó-Pero no entiendo porque me estas diciendo y dando esto.
-El ámbar representa una valiosa fuente de información para la ciencia; pues gracias a los fósiles hallados en diversas muestras, los investigadores han podido recrear algunos aspectos de cómo era la vida en la Tierra hace millones de años. Una pieza de ámbar puede contener burbujas de aire y de agua, material orgánico de la época o restos de animales ya extintos; ya sea cuerpos completos como el caso de insectos o partes corporales como el pelaje. Incluso, el ámbar ha conservado ADN y glóbulos rojos en buen estado.
-¿Esto es importante? -dijo mientras lo observaba maravillada y lo sostenía con cuidado.
-Asi es -dio la razón. La expresion de Kohaku se volvió confusa, ahora menos entendía porque se lo estaba dando- El ambar es importante para la ciencia.
Con un vistazo a la resina fosilizada. Lo supo. Fue al instante, cuando su mente decidió pensar no en lo que podría contener el ambar en su interior sino en Kohaku y lo que ella significaba para él.
Sus ojos rojos miraron los ojos azules expectantes, pertenecientes a la joven que sostenia algo valioso en sus manos, pero, al final (para él) no tan valioso como quien lo sostenía.
- Y tú Kohaku, eres importante para mí.
