Orden del fenix

Lleva varios días viviendo con Sirius en Grimmuld place. No era la primera vez que compartían un hogar, ya que antes de que Lily y James murieran, habían decidido rentar un departamento en el centro de Londres, ya qué a Sirius le encantaba visitar los bares y centros comerciales muggles. Ya habían pasado muchos años desde entonces; tanto que hasta había olvidado lo desordenado que era Sirius y Kreacher no era de mucha ayuda. Dentro de todo, los Weasleys habían decidido quedarse en Grimmuld place y Molly era de ayuda en la limpieza. Remus estaba agradecido por ello. Llevaba varios minutos intentando que la habitación de su amigo estuviera algo mas…ordenada.

—Es mejor que descanses, Remus—dijo Molly entrando al cuarto—ya me ocupare yo.

—Gracias Molly.—respondió—había olvidado el desastre andante que es Sirius—los dos rieron.

—No te preocupes. Será mejor que bajemos. Los demás ya fueron a buscar a Harry a Privet Drive.

Remus asintió y salió de la habitación de su amigo. Caminaron por el corredor junto a Molly, encontrándose con Fred y George conversando de forma muy sospechosa.

—¿Qué están tramando ustedes?—preguntó la señora Weasley de forma autoritaria, provocando que los gemelos se sobresaltaran al escucharla.

—Nada mamá—respondieron al unísono con tono de sorpresa. Y encerrándose en su habitación. Remus rió por lo bajo. Los gemelos les recordaba a James y a Sirius cuando estaban en Hogwarts

Al llegar a la cocina, Molly comenzó a cocinar. Moviendo su varita para que los vegetales se cortaran solos, al igual que el pan. Mientras que ella comenzaba a preparar la carne.

Remus visualizo a Sirius sentado a la cabeza de la mesa, quien se encontraba leyendo El Profeta con el ceño fruncido. Al acercarse, Black levanto la mirada y lo observo de forma sería.

—¿Qué sucede?—pregunto Lupin

—Fudge desmiente todo lo que esta sucediendo. ¡Mira el titular, Remus!—Le tendió el periódico a su amigo y Remus lo tomo entre sus manos. Lo leyó y arrugo el ceño.

—Potter conspira—susurro él

—Harry en primera plana, con su foto—negó moviendo la cabeza—El ministerio esta negando todo, como aquella vez. ¿Lo recuerdas?

¿Qué si lo recordaba?, lo recordaba todos los días. En aquel entonces, él seguía con Mary, aquella chica que lo había hecho feliz durante el periodo mas oscuro de Lord Voldemort; pero por protegerla tuvo que cortar toda relación con ella, ya que él había sido enviado como espías a la comunidad de hombres lobos, y si todo hubiera salido mal ella hubiera sido la mas perjudica. Así es que, la obligó refugiarse, no sin antes modificarle la memoria y borrarle todos los recuerdos que tenía con él desde que salieron de Hogwarts. Desde ese entonces nunca mas supo de ella, hasta ese día.

—¿Estas bien?, estas pálido—dijo Sirius observándolo preocupado.

Remus lo observó por algunos momentos.

—Hoy me encontré con Mary—respondió Lupin de forma seria, provocando que el semblante de Sirius cambiara a uno de sorpresa.

—¿Qué?, ¿Te dijo algo?

—¿Qué me iba a decir, Sirius?, le modifique la memoria, ¿no lo recuerdas?

—Fuiste un idiota

—Quería protegerla, y resulto, ¿No?

—Mary nunca fue una chica débil, Remus

—Lo sé, lo tengo claro.—espeto el licántropo tratando de zanjar el tema. Con sus dedos, apretó en puente de su nariz y suspiro— Solo quería su bien estar.

Molly quien se encontraba a espaldas de ellos, había oído la conversación entre los dos amigos. Espero a que el ambiente se relajase entre ellos, para hablarles.

—Remus cariño, me ayudas a preparar la mesa?, los demás integrantes ya deben estar por llegar con la nueva incorporación de la orden.—agrego Molly a la vez que revolvía una cacerola con la salsa que había preparado.

—Nueva incorporación a la orden?, por que nadie nos comento?—inquirió Sirius cruzándose de brazos.

—Es algo de ultimo minuto. Y si no fuera mucha molestia podrías ayudarle a Remus—agrego Molly de forma autoritaria

—Mueve el trasero, Black

—Vaya, el Remus Lupin gamberro hizo aparición.—Lupin rodó los ojos

Remus y Sirius ayudaron a Molly en todo lo que la mujer les había pedido. Ya cuando habían terminado, escucharon pasos adentrarse en la casa, hasta que la persona hizo aparición en la cocina. Era Kingsley que había llegado, pero no venia solo, detrás de él venia una mujer de cabello rubio, detrás de ella venían los demás integrantes de la orden.

—Hola Molly—Saludo Kingsley—¿Alguna novedad?

—Nada, Harry aun no llega.

—Mejor así—afirmo el—Bien, sentémonos. Dumbuldore me pidió qué les informara de la nueva integrante a la orden.

—Todos tomaron asiento, salvo la mujer que quedó de pie junto a Kingsley. Recién en ese momento tanto Sirius como Remus, pudieron ver completamente el rostro de ella. Lupin sintió su corazón latir aceleradamente a la vez que se volvía un poco mas pálido de lo normal. En tanto Sirius la observaba asombrado a la vez que le daba un codazo a Remus, lo cual ayudo al licántropo a reaccionar.

—Ella es Mary Macdonald, trabaja como editora en el profeta. Será nuestra nueva informante.

—¿Por qué deberíamos de confiar en alguien del profeta?

—¿Por que deberíamos confiar en ti, Quejicus?—respondió Black lanzándole una mirada asesina.

—Dumbledore confía en mi

—Y Dumbledore confía en ella

—Cállense, ya no son unos adolecentes—les recrimino Remus con una mirada acusatoria, par luego fijarla en Mary quien lo observaba de forma recriminatoria.—Bienvenida Macdonald.

—Gracias, Lupin—Respondió ella de manera fría

—¿Se conocen?—Preguntó el señor Weasley quien al igual que los demás observaba algo estupefacto el rostro de Remus y Mary quienes no apartaban sus miradas en uno del otro.

Remus sintió que su cuerpo se tensaba, se sentía mareado y nervioso. Después de todo ese tiempo, la había vuelto a ver y no una, sino dos veces en el mismo día. Ahora trabajaría junto a ella, volverían a compartir. Era como si el mundo hubiera retrocedido para él.

—Si, la conocemos—respondió Sirius al ver que tanto Mary como Remus no se quitaban la mirada, ni menos estaban dispuestos a responder.—Estudiamos juntos en Hogwarts, era Gryffindor también—esta vez una sonrisa de orgullo apareció en el rostro de Black

Luego de aquel momento incómodo, Mary se presento ante los demás. Asegurándose que podían confiar en ella a pesar de trabajar en El Profeta. Lugar que al igual que el ministerio, estaba comenzando a ser mucho mas precavido de los temas hablados. Ella misma había editado-muy a su pesar- la noticia de Potter pero no había tenido alternativa, si quería seguir ahí trabajando y llevándole información de todo lo que se hablaba a la orden, seguiría escribiendo todas las mentiras del ministerio.

Al terminar aquella pequeña reunión de presentación, se despidió de todos. Debía volver a su casa a terminar de escribir las noticias falsas de mañana.

—Mary espera—dijo Remus saliendo de la cocina tras ella y cerrando la puerta.

—¿Qué quieres Lupin?—preguntó de forma fría, aun sin girarse a él.

—¿Podrías voltearte?, por favor.

Mary se volteo y Lupin por un momento deseó que no lo hubiera hecho. Sus ojos denotaban rabia, una rabia acumulada por catorce años y que en cualquier momento podría explotar frente a él.

—Dime de una vez que es lo que quieres, Lupin. Tengo trabajo que hacer.—respondió cruzándose de brazos.

—Cuando nos vimos, ¿Por qué no me dijiste que serías parte de la orden?

—¿Para qué?, ¿Para que me vuelvas a borrar la memoria?. Si Lupin, ya lo sé—agrego al ver el rostro de Remus que detonaba sorpresa—Kingsley se dio cuenta de aquello y deshizo el encantamiento.

—Yo…Solo quería protegerte—respondió cabizbajo

Ella soltó una risa amarga.

—Si hubieras permanecido junto a mí, me hubieras protegido. ¡Sabias que en ese momento estaba sola, mis padres habían muerto y mi abuela estaba escondida y no tenía idea donde!—en ese momento lagrimas comenzaron a salir, y Remus después de mucho tiempo se sintió un completo imbécil.—Tu eras lo único que yo tenía en ese momento.

—¿Me perdonaras algún día?—preguntó él a la vez que se acercaba lentamente a ella

—No lo sé Remus.

Se quedaron observando por algunos minutos, a la vez que Remus seguía acercándose a ella. Tomo su rostro entre sus manos y limpió todo rastro de lagrimas. Él sentía la necesidad de besarla, con su pulgar acarició los labios de la mujer, comenzó acercar su rostro, pero ella poso sus manos en las muñecas del licántropo y se aparto de él. Se giro y salió de Grimmuld Place.