Amortentia

Ya había perdido la cuenta de la cantidad de veces que se había quedado dormido en las clases del profesor Bins y no es que le interesara en absoluto, pero cuando vas camino a la siguiente clase, mas bien corriendo aquello se vuelve una osadía. Trasladarse rápidamente de un extremo a otro en un castillo, no es para nada de fácil.

Al llegar al aula, respiro profundamente y luego exhalo tratando de calmar su respiración. Tomo el picaporte de la puerta y la abrió, dejando que el vapor de los calderos golpearan su rostro. Arrugo la nariz, no le gustaba los aromas que estaba sintiendo era una mezcla de muchas cosas.

—¿Alguien me podría decir que es la Amortentia?—preguntaba el profesor Horace a los alumnos que se encontraban de pie rodeándolo a él y al caldero que tenía a su lado—, ¿Qué tal usted, Señor Black?—inquirió Slughorn quién había visto a Sirius entrar sigilosamente y tratar de pasar desapercibido, quedándose de pie detrás de dos alumnos de Ravenclaw.—Si responde bien, no le quitare puntos por llegar tarde a mi clase—agrego con tono desafiante.

—La Amortentia es una poción…Que se hace con varios ingredientes y…—James y Peter observaban a su amigo tratando de esconder la risa, mientras que Remus tenía una mano en su frente con la cabeza gacha y moviéndola en forma de negación.—Dicen que es muy poderosa…y am…

—¿Dicen, señor Black?—pregunto de forma divertida. Slughorn ya se había dado cuenta que su alumno no tenía idea de lo que hablaba, y aún así, quería salvar a su casa de que le quitasen puntos. El profesor desvió su mirada de Sirius, a la vez que este último suspiraba frustrado, y Slughorn observaba a los demás alumnos—¿Algún Gryffindor que quiera salvar su casa de los diez puntos menos?

Lupin levantó la mano y Horace fijo su mirada en el con una pequeña sonrisa, a la vez que lo incentivaba hablar.

—La Amortentia o también conocida como filtro de amor, hace creer al que la bebe estar enamorado, pero solo es un encaprichamiento. Es por aquello que es una poción peligrosa. Cabe decir que no existe poción que genere amor verdadero.

—¡Muy bien, quince puntos para Gryffindor!—exclamo Slughorn con una gran sonrisa.

Lupin observo a Sirius quién rodaba los ojos. Volvió su mirada a James y Peter quienes lo observaban con los pulgares levantados.

—La Amortentia, como explicaba el señor Lupin es una poción que solo causa una gran obsesión. Por supuesto, la Amortentia no crea amor. Es imposible crear o imitar el amor. Sólo produce un intenso encaprichamiento, una obsesión. Probablemente sea la poción más peligrosa y poderosa de todas las que hay en esta sala.—Slughorn levanto su dedo indicé y se acerco al caldero que tenía cerca. Levanto la tapa y el vapor comenzó a salir en forma de espiral.—Señor Lupin, ¿Se podría acercar un poco mas y decirnos que aroma es el que huele?

Lupin asintió y se acercó al caldero. Inhalo lentamente y su olfato fue rápidamente inundado por varios aromas, había algunos reconocía…

—¿Y bien señor Lupin?

—Huelo… margaritas, fresas y…—arrugo el ceño dando un paso atrás.—poción reveladora de fotos.

—Muchas gracias por su intervención—respondió Slughorn a la vez que tapaba rápidamente el caldero al ver que varias alumnas se acercaban peligrosamente.—La poción, huele diferente para cada persona¿ Alguien sabe porqué?

El profesor siguió haciendo preguntas, pero Remus ya no oía. Aquel último aroma lo había dejado estupefacto y sus amigos lo notaron. James, Sirius y Peter intercambiaron miradas de incertidumbre. James se acerco a él y lo rodeó por los hombros, provocando que Remus reaccionase y volviera en sí.

—Formaran parejas y prepararan Amortentia. Los que lo logren, ganarán cincuenta puntos para su casa. Buena suerte.

La clase había terminado con los Gryffindor decepcionados de que ninguno de ellos haya podido preparar Amortentia, ganando los puntos dos alumnos de Ravenclaw. Lupin no le había ido muy bien, había estado toda la clase desconcentrado pensando en aquel aroma tan peculiar.

Remus junto a James Sirius y Peter caminaron por los pasillos del colegio rumbo al lago. Tenían una hora libre y prefirieron descansar viendo al calamar gigante mostrando sus tentáculos. Sirius corrió junto a James hasta el lago y comenzaron a tirar piedras al agua, haciendo una competencia de quien lanzaba la piedra lo mas lejos posible. En cuanto Remus, se sentó bajo un árbol para comenzar a leer un libro de Encantamientos y Peter observaba divertido a James y Sirius a la vez que arrancaba el césped.

—¿Crees que alguna vez maduren?—Pregunto Peter divertido sin despegar la mirada de la escena que mostraban sus amigos.

—¿James y Sirius?—pregunto Remus despegando su mirada del libro y fijándola en sus amigos—No pidas imposibles Peter—los dos rieron.

—Si, tienes razón.—Peter despego la mirada de sus amigos y la fijo en Remus, quien había vuelto a su libro. Medito un poco antes de comenzar hablar, pero Lupin se había percatado que a su amigo le sucedía algo.

—¿Qué pasa Peter?

—Nada—se encogió de hombros—Bueno…Me llamo la atención los aromas que sentiste en la Amortentia.

—Si, es extraño—frunció el ceño el licántropo a la vez que cerraba su libro—

—¿No sabes de quien podría provenir?—Remus negó—ho…, pensé que tal vez, tendrías alguna idea.

—¿Tu tienes alguna?—Peter negó.

El tema se había vuelto incómodo para Remus y Peter lo notó. Se levantó del lugar y se dirigió hasta donde se encontraban James y Sirius, quienes al verlo le revolvían el pelo y le entregaban una piedra para que se uniera a ellos.

Remus abrazó sus rodillas y apoyo su mentón en ellas. Tenia la mirada fija en el lago, pero no prestaba atención a lo que sucedía. Su mente comenzó a divagar entre los aromas que había sentido y algún recuerdo que los conectase, pero nada llego a su mente. Cerro los ojos tratando de concentrarse de mejor manera pero aun así, nada sucedió.

—¿Puedo sentarme aquí?—pregunto una voz femenina

Remus al oírla, levanto su mirada y pudo ver de quién se trataba. Era Mary, amiga de Lily y al igual que él una come libros de tomo y lomo.

Lupin solo asintió sin dejar de observarla, Mary al sentarse al lado de Lupin, tomo su pelo y lo acomodó a un lado, provocando que el sentido del olfato del licántropo reconociera uno de los aromas.

Fresas

—¿Te gusta?—preguntó ella acercandole una margarita—Le hice un encantamiento para que no parece de girar—sonrió

Y en efecto, la flor que le mostraba ella a Remus giraba de manera suave sin parar. Lupin sonrió y asintió al verla.

—Es muy linda

—Quédatela—agrego ella con una sonrisa y Remus la observo extrañado—¿Qué?, ¿Acaso eres de los que piensan que una chica no puede regarle flores a un chico?—inquirió alzando una ceja.

—Bueno…—se aclaro la garganta y arrugo ligeramente el ceño—no es que piense que ustedes las mujeres no puedan regalarnos flores a nosotros, los hombres. Solo que, no es muy bien visto.—se encogió de hombros

—Hablas como un viejo, Lupin.—el rodo los ojos—Entiendo si no quieres mi flor

—¿Quién no quiere tu flor, Macdonald?—preguntó Sirius quién caminaba hacia ellos y se dejaba caer en el césped entre Remus y Mary, provocando que Remus se alejara un poco de él.

—Tu amigo Lupin—respondió ella

—Si es así, yo si la quiero—respondió Black guiñándole un ojo de forma provocativa, a la vez que Mary lo observaba sorprendida

—Toma, es una margarita que gira.—le tendió la flor hasta el rostro de Black, quien la observaba extrañado, pero aún así acepto la flor.—No era muy difícil aceptar la flor, ¿No lo crees, Lupin?

—Ya lo creo—respondió conteniendo una risa

James y Peter no pudieron contenerse por mas tiempo y estallaron en risas al ver el rostro de Black con el ceño fruncido aún observando la flor que tenía entre sus manos. Black, los observó enfadado pero sus amigos seguían riendo. Sirius bufo.

Ya cuando las risas cesaron, Black se recostó en el césped, dejando la flor sobre su abdomen, a la vez que James y Peter imitaban su posición un poco mas alejados de él. Remus por su parte, tomo su libro que había dejado de lado y continuó su lectura. Mary observo la cubierta y sus ojos brillaron de emoción.

—¡Ho por Merlín!—chillo ella, provocando que Sirius se sobresaltara a la vez que ella lo esquivaba y se dirigía hasta el licántropo, dejándose caer a su lado—Es el libro ¿Estudio en escarlata de Sherlock Holmes?—preguntó emocionada

—¿Estudio en que?, ¿De Sher…Que?—preguntó Sirius confundido

—Así es—respondió Remus con una pequeña sonrisa, ignorando a Sirius

—¿Me lo prestarías cuando lo termines de leer?—pregunto con una sonrisa

—Claro

—¡Gracias Remus!—lo abrazó y beso su mejilla de manera rápida—será mejor que me vaya, debo…ir a clases, adiós chicos—se despidió a la vez que sus mejillas se sonrojaban.

Todos se despidieron de la rubia, pero Remus había quedado estupefacto ante aquel contacto tan cercano con la rubia y mas aun cuando sintió un aroma peculiar en su túnica.

Poción reveladora de fotos.