Chocolate
A sus ojos Remus Lupin era como el chocolate, rico y suave o por lo menos eso quería creer.
Lleva su mayor parte del tiempo observándolo desde su mesa, fingiendo que leía un libro de encantamientos, pero en verdad observaba cada movimiento del licántropo. Durante todo ese transcurso que llevaba fingiendo su lectura, pudo darse cuenta que Remus arrugaba el ceño cuándo leía como si buscara mayor concentración. También mordía su labio inferior cuando leía algo interesante y lo anotaba en su pergamino, o que sonreía ligeramente cuando estaba satisfecho con su redacción.
Suspiró, aquel suspiró era de resignación de volver a la realidad y darse cuenta que nunca estaría con él, era demasiado perfecto para estar con alguien tan imperfecta como ella, que su fascinación era tomar fotografías, revelar fotos y leer para pasar el tiempo. Remus necesitaba a su lado a una chica divertida y ella no, era aquella chica.
—MacDonald—susurraron a su oído, lo cual provocó que se sobresaltara. Levantó su vista y la fijó en los ojos grises que la observaban divertido.
—Black, por poco me matas—respondió a la vez que cerraba su libro.
—Desde aquí tienes una vista panorámica, Mary—dijo James a la vez que se posaba detrás de la chica y observaba con su mirada hasta la mesa en donde se encontraba Remus
—¿De que hablas?—pregunto a la vez que sus mejillas se sonrojaban
—¿En serio lo preguntas?—inquirió Peter levantando las cejas
—Puedes mentirle a Remus…—siguió Sirius
—Pero no a nosotros—Finalizo James enarcando una ceja
—Como sea… Debo volver a la sala común—respondió a la vez que guardaba sus cosas, pero Black posó una de sus manos sobre su bolso, impidiéndole que siguiera con la acción.
—¿Cuándo le vas a decir que te gusta?—inquirió James sentándose junto a Mary.
La rubia observo a los tres chicos extrañada. No entendía cual era el verdadero motivo para que ellos le preguntarán aquello. Al fin de cuentas, era problema de ella si le decía o no a Remus que él le gustaba.
—MacDonald—comenzó hablar Sirius aun de pie junto a la rubia— Conozco a Remus, y sé que tu serias su pareja ideal.
—Aun no entiendo por que quieren que este junto a Remus. Él y yo somos completamente diferentes.—argumento la rubia a la vez que quitaba la mano de Sirius de su bolso.
—Créenos, ustedes serian la pareja ideal—afirmó Peter con una media sonrisa.
James, Sirius y Peter, querían que su licántropo amigo estuviera con Mary por que el les había contado -despues de mucha insistencia- los aromas que había sentido en la clase de Slughorn cuando veían la Amortentia. Al escuchar aquello, los tres merodeadores solo sonrieron, ya que desde algún -bastante tiempo- sabían que a la Gryffindor le atraía Remus, solo era cosa de observar lo nerviosa que ella se ponía cuando Remus le hablaba o fijaba sus ojos en ella.
—Como lo sabes, mañana hay luna llena—comenzó a decir James—Seria lindo, que lo visitaras en la enfermería, ya sabes…
—Acompañarlo y compartir un chocolate—siguió Sirius
—Pero no cualquiera, el favorito de Remus—finalizo Peter.
Mary observo por algún momento a los tres chicos. Frunció el ceño a la vez que analizaba las palabras que acababa de escuchar. Pero aún no sabía el motivo, el verdadero motivo del porque la ayudaban con Remus.
—Aun no entiendo por que me ayudan—respondió despues de algunos minutos de silencio. Tomo su bolso y se dirigió a la sala común, seguida de los tres merodeadores, quienes al que Remus los observaba, se dirigieron a él, dejándolo a Mary con la duda.
(…)
Al día siguiente, Mary se encontraba en Honeydukes junto a sus amigas. Era la primera salida a Hogsmeade del año y no se la perdería por nada del mundo, menos ahora que James, Sirius y Peter le habían dicho que le comprase su chocolate favorito. Mary se dirigió a la tienda acompañada de sus amigas. Al entrar al negocio, la campanilla de la puerta sonó, pero el sonido fue casi inaudible para la cantidad de alumnos que habían en el lugar. Mary y sus amigas se separaron, yendo a distintos estantes para buscar sus caramelos favoritos, no sin antes concordar en encontrarse en la entrada del lugar.
Mary se dirigió a los estantes en donde se encontraban los chocolates. Fijo su mirada en uno en particular, el favorito de Remus. Tomo dos tabletas y se dirigió a los chocolates que a ella le gustaba.
—A Remus no e gusta el chocolate amargo, Macdonald.—Mary solo rio sin dirigiré la mirada. Tomo sus chocolates favoritos y fijo sus ojos azules en los grises.
—Ya lo se, Sirius. Estos son mis favoritos—sonrió, a la vez que se dirigía a la fila para pagar, seguida de Black—aquí llevo los de Remus—agrego mostrándole una barra
—¿En serio?—ella asintió—¿Por qué?, si son tan….Amargos—arrugo el ceño haciendo una mueca
—Porque mientras mayor porcentaje de cacao, mayor poder antioxidante
—Ustedes las mujeres son tan extrañas
—Así nos aman los hombres—rio—¿Y tu por que estas solo?—inquirió al percatarse que no estaban, James, Remus, ni Peter. Ni siquiera alguna chica—siempre estas acompañado
—James esta con Lily—comenzó a decir—Peter y Remus me esperan en las tres escobas.
—Ya veo—ya era el turno de Mary para pagar y observo las grageas que traía Sirius—Ven, dame eso. Aprovecha de pagar junto conmigo.
—Gracias, Macdonald—sonrió
(…)
Remus se sentía exhausto, había sido una de las peores noches que había tenido. Deseaba comer chocolate, pero sus amigos aun no llegaban. Aquello era extraño, ellos siempre estaban junto a él cuando el despertaba. Hasta que escucho un pequeño alboroto en la entrada de la enfermería.
—¡Por favor, Madame Pomfrey!, solo serán unos pocos minutos—Aquella voz era la de James.
—¡Ya le dije señor, Potter. El señor Lupin debe descansar!
—Madame Pomfrey, solo queremos verlo y, le prometo, que nos retiramos de inmediato—Aquel era Sirius
Remus abrió las cortinas de su cama y pudo ver a lo lejos a sus amigos quienes trataban de hacer cambiar de opinión a la enfermera de Hogwarts, sin mucho éxito. Peter por otro lado, al ver a Remus, solo le guiño un ojo. Aquella acción dejó sin comprender lo que sucedía al licántropo.
De un momento a otro, las cortinas se cerraron por si sola, provocando que Remus se sobre saltara.
—Que demo...
Remus no pudo terminar aquella frase, ya que ante él, había aparecido Mary quien se quitaba la capa de invisibilidad de James.
—¡Mary! ¿Qué haces aquí?—inquirió Remus con tono de incredulidad
—Vine a verte, y traerte chocolate—respondió ella con una sonrisa, a la vez que del bolsillo de su túnica, sacaba las dos barras de chocolate que había comprado en Honeydukes.—Este es tu favorito, ¿No?
—Si gracias. ¿Como lo supiste?—respondió él licántropo a la vez que abría una de las barra y le ofrecía a la joven bruja quien desistió.
—Tengo mis métodos—sonrió avergonzada. Para luego sacar sus propios chocolates.
—¿Te gusta el chocolate amargo?—pregunto él al verla comiendo un bombón de papel dorado que decia Chocolate extra dark
—Si, son mis favoritos—sonrió—¿Quieres probarlo?
—No creo que me guste—arrugo el ceño
—Vamos Lupin, prometo que te gustara…
Remus solo asintió. Mary desenvolvió la envoltura del bombón y le pidió a Remus que abriera la boca. Él vacilo por algunos segundos, pero lo hizo. Dejo el chocolate en su boca a la vez que arrugaba el ceño. Era demasiado amargo para él
—Muérdelo, Remus— susurro Mary
Remus asintió y de pronto, un sabor dulce comenzó a tocar las papilas gustativas del joven mago., al mismo tiempo que su rostro comenzaba a relajarse.
—Es delicioso, cuando combinas los sabores—hablo Remus.
—Es como la vida—comenzó a decir ella—puede ser amarga, pero siempre habrá algo o alguien que la haga dulce.—agrego para luego acariciar la mejilla del licántropo y besarla de forma tierna. Remus ante el contacto de los labios de la chica en su mejilla, cerro los ojos y sintió que su cuerpo de se relajaba.
Aquel momento, Remus nunca lo olvidaría, desde ese momento, tendría un nuevo recuerdo y Chocolate favorito.
