Navidad parte II

—En esa última broma sí que nos pasamos un poco—respondió Sirius

—¿Un poco?—preguntó incrédulo Remus— el que Filch nos haya quitado el mapa, no fue nada. Hubiera sido peor—agrego

—Pero no lo fue, Lunático. Además, ahora el mapa está a salvo en las manos de Harry. ¿Cierto Harry?—pregunto observando a su ahijado.

Harry quien había estado escuchando aquella discusión muy atentamente junto a sus amigos, sonrió y asintió dándole la razón a su padrino.

—Aun así—hablo Hermione— le doy la razón al profesor Lupin, la broma hubiera tenido otras consecuencias

—¿Tú también Hermione?—pregunto Ron con el ceño fruncido

Mary observaba la escena divertida a la vez que su mente divagaba entre los recuerdos de aquel día. Nunca pensó que aquella navidad, sería en su mayor parte, de recuerdos de antaño, junto a uno de sus amigos y… ex pareja.

Se levantó de su lugar para dirigirse a la cocina, Sirius y Remus debían compartir solos con los chicos. Comenzó a caminar bajo la atenta mirada de Sirius con el ceño fruncido.

—¿Dónde vas Macdonald?

Mary fijo su mirada en Sirius y enarco una ceja.

—Nunca he dado explicaciones Black, menos te las daré a ti— Respondió saliendo de aquella sala y dejando estupefacto por un segundo a Sirius

—Padrino… ¿Te gusta Mary? —inquirió en tono divertido Harry, hasta que Hermione le apretó disimuladamente la pierna, provocando que Harry la observase enfadado.

—¿No te das cuenta?—inquirió ella murmurando, ante lo cual Ron y Harry negaron— Lupin.—lo observaron por un momento quien hablaba con Sirius de forma seria— él es quien esta interesado en ella, aún lo esta.

(…)

Aquella pregunta de Harry hacia Sirius, lo había dejado sin respiración por algunos segundos. Se había sentido incómodo y apartado de aquella escena. Sabía que de una u otra forma se merecía aquello, por lo que había sucedido con la rubia.

—Quédate tranquilo, Lunático—comenzó a decir Sirius observándolo—No le haría eso a un amigo

—Sirius, ustedes estarían en todo su derecho. Están solteros…

—A veces creo que eres un estúpido, Lunático—lo interrumpió Sirius con semblante serio—Ella aún te sigue queriendo.

—No Canuto, ella misma me dijo que no sabía si algún día me perdonaría.

—¿Tu le crees?—Lupin asintió y Black rodo los ojos—lo dijo porque esta dolida. Cualquiera lo estaría en verdad

—Solo lo hice por su bien—suspiro—¿Recuerdas que los hombres lobo, estábamos siendo reclutados por mortifagos?

—Lo sé, pero…Aun así ella merecía decidir por sí sola, Lunático. —agrego Sirius a la vez que enarcaba una ceja—

Remus poso su mirada en algún punto de la habitación, reflexionaba sobre aquella conversación. Tal vez, Sirius tenía razón, ella merecía decidir por sí sola si quería ser protegida o no; pero ahora ya nada podía cambiarse, lo hecho, hecho estaba y no podía cambiar las cosas, por más que quisiera.

—Podrías pedirle disculpa —agrego Black animándolo y posando su mano sobre el hombro de su amigo.

—¡Sirius, Remus. ¡Ya es hora de abrir los regalos! —Anuncio la señora Weasley desde la cocina.

Remus y Sirius se observaron y sonrieron levemente. Caminaron por el estrecho pasillo de la casa y en el camino, se encontraron con Mary quien se dirigía al perchero en busca de su bolso.

—¡Utiliza la magia, mujer! —exclamo Black con una sonrisa burlona

—No soy una perezosa como tu —respondió a la vez que tomaba su pequeño bolso.

Black rio por un momento a la vez que Remus solo los observaba divertido. Ya cuando Black se calmó, observo a Mary y luego a Lupin, haciéndole una señal con su cabeza hacia la rubia y dirigirse solo a la cocina.

—Mary, ¿Podemos hablar? —Pregunto Remus acercándose hasta donde se encontraba la rubia, quien por alguna razón no quiso salir de ahí.

—Claro —respondió más calmada a la vez que seguía a Lupin.

Remus le indico que se sentara en el sofá junto a él. La rubia dudo un poco pero luego hizo lo que le había pedido el licántropo. Remus, movió su varita y la puerta se cerró y con otro movimiento aplico el hechizo Muffliato.

—¿A qué se debe todo eso? —inquirió ella con su mirada fija en la puerta y luego en el hombre que estaba a su lado.

—No quiero pasar una navidad más, de esta manera Mary —comenzó a decir él con su cabeza gacha y sus brazos apoyados en sus piernas. —Sé que me equivoco y mucho. Pero... —arrugo el ceño —nunca me hubiera perdonado si te hubiera sucedido algo ¡Por Merlín! ¡Éramos demasiado jóvenes! —fijo su mirada en la azul de ella —Teníamos una vida por delante, sobre todo tu. Tu tenías todo por lo cual ser feliz.

—Te equivocas, una vez más te equivocas Remus —respondió arrugando el ceño —Mi felicidad siempre fue contigo, pero veo que eso aun no lo entiendes.

—Solo te quería proteger, eso es todo. —le aparto un mechón a la rubia, dejándolo detrás de su oreja, a la vez que ella suspiraba —Siempre serás mi primer amor, Mary.

Ella lo observo sorprendida. Sabía que Lupin había estado enamorada de ella, pero nunca imagino que habría sido su primer amor. Nunca imagino que ella, había entrado al corazón de Remus de esa manera. Por un momento, los dos se perdieron en la mirada del otro, olvidando por completo el mundo que los rodeaba, hasta que los festejos y risas provenientes desde la cocina, los hizo reaccionar.

—Por poco lo olvido —Macdonald rebusco en su bolso y saco un paquete con envoltura dorada —Feliz navidad Remus. Espero que te guste —sonrió tímidamente.

Lupin la observo sorprendido, para luego tomar entre sus manos aquel obsequio. Lo abrió cuidadosamente, y dentro saco una fotografía con su portarretrato. Era una foto en movimiento, en donde salían: James, Sirius, Lily, Mary y él. Y sobre las cabezas de ellos, una frase que destellaba pequeñas luces y que decía: "Feliz Navidad". Había sido la última navidad juntos y también la más feliz.

—Gracias —murmuro él con lágrimas.

—Hay otra —lo alentó Mary a que rebuscara en la envoltura.

Remus rápidamente saco un segundo portarretrato. La fotografía era de ellos dos, en una de sus salidas. Era en un campo, ese día habían salido acampar como lo hacían los muggles. La noche estaba estrellada, y la luna menguante estaba mucho más iluminada. Aquella fotografía era de ellos dos, en donde Mary besaba la mejilla de Remus y detrás de ellos, la luna y las estrellas.

—Feliz navidad Remus

—Feliz navidad, Mary —respondió él con su mirada dorada en la azul de ella. —También tengo algo para ti —con un movimiento de varita, un pequeño paquete rosa entro levitando y se posó en las manos de la rubia. Ella lo abrió cuidadosamente, y cuando se dio cuenta de lo que era una sonrisa ilumino su rostro.

—Chocolate extra dark con centro dulce. —sonrió para luego agregar —"Es como la vida. Puede ser amarga, pero siempre habrá alguien que la haga dulce".

—No lo olvidaste —dijo ella aun sonriendo

—Nunca.