Gojo Satoru es muchas cosas, entre ellas el hechicero de nivel especial más fuerte, un adicto al azúcar, una pésima pareja y ahora también se sumaba que no era una buena niñera... Aunque aquello no tomo por sorpresa a nadie.

¿Contexto? Alcohol, adolecentes, Satoru como el 'adulto responsable', no hay que explicar más.

Todo inicio una tarde en la que ambos grupos -primero y segundo- coincidieron en no tener misiones por varios días además de un descanso por falta de... Ni ellos sabían pero tampoco se quejaron, no es como si esas breves vacaciones no fueran a ser agradecidas.

Pero todo lo bueno acaba y tras, tal vez, una semana se anunció la reanudación de la rutina escolar en tres días, justo cuando solo entrenar empezaba a ser aburrido.

Y entonces la idea surgió.

¡Una pequeña reunión de fin de vacaciones! O algo así.

La mayoría voto a no, cuatro a tres para ser exactos pero bueno; nadie dijo que la mayoría ganaría así que dos peliblancos junto a un pelirosa comenzaron a planear todo para molestia de dos chicas malhumoradas, un chico antisocial y un panda que no es panda.

La fecha prevista: el domingo, último día libre.

Y tarán~.

Comento el profesor cuando después de hacer que todos los jóvenes se reunieran a las 08:01 en un pequeño jardín del instituto el llego exactamente treinta minutos después.

No hace falta decir que las quejas y maldiciones a su persona no se hicieron esperar en cuanto apareció y se siguieron escuchando durante el trayecto hasta el lugar donde ahora estaban, un tipo de salón al que solían asistir pero un par de metros más amplio, sin algún mueble o instrumento dedicado a la enseñanza pero si repleto de decoración festiva.

Una mesa larga estaba repleta de un pequeño buffet improvisado con comida de distintos restaurantes o platillos caseros cerca de los ventanales frente al lugar de entrada.

A un lado estaba la mesa de bebidas que solo era un escritorio con varias botellas de refresco encima, bueno también había algunas bebidas energéticas y una cafetera, ellos no preguntaron nada.

En la pared estaba un montón de pequeñas pancartas que en conjunto formaban la frase ¡Happy Birthday!

Las miradas exigentes del porque no se hicieron esperar.

¿Qué? No existía ninguna con la frase de "felíz fin de vacaciones a mis amados alumnitos" o bueno, no iba a estar lista para hoy y está estaba en oferta –. Sí, esa fue la banal respuesta del sensei.

Siguiendo el escaneo también descubrieron una esfera disco colgada y varias y diminutas bocinas en cada esquina del salón que no tardaron en comenzar a emitir música.

Bocinas Bluetooth, ¿no aman la era tecnológica en la que vivimos?

Volvió a comentar su sensei al aire.

En una esquina apiladas una sobre otra estaba un fila de sillas que esperaban ser usadas en algún momento, aunque al final nunca fueron necesarias. Todos prefieron sentarse en el piso en un círculo imprevisto.

Y para finalizar, los encargados de aquella reunión lanzaron algunas serpentinas en el techo para que colgarán durante la noche y abrieron una enorme bolsa de confeti que en segundos ya estaba regado por todo el lugar y sobre todos gracias a qué Yuuji se convirtió momentáneamente en un mini huracán.

Let the party start! –. Comento animado un atlético pelirrosa siendo coreado por un "salmón" y un "let's go" de los otros dos seres que estaban igual de emocionados que el en aquella estancia.

Ninguno de los estudiantes había probado bocado en varias horas a petición del adulto que les garantizaba un festín así que eso fue lo primero en ser atacado por todos.

Desde hamburguesas de un restaurante extranjero hasta ramen y comida mexicana, había al menos cincuenta platos con cantidades suficientes para que todos pudieran probar el platillo al menos una vez.

Los más recatados -como Megumi- tomaron un pequeño plato y ahí comenzaron a depositar un poco de comida del plato más cercano con ayuda de unos palillos, otros tomarían un plato grande y se servirían grandes porciones de lo que les parecía más apetitoso como fue la mayoría y al último estaba Yuuji que simplemente tomo unos palillos y ni lento ni perezoso comenzó a tomar bocados de todos los platos al azar sin importar si mezclaba arroz indio con salsa barbecue y hamburguesa al mismo tiempo.

Para cuándo todos estuvieron satisfechos había transcurrido ya una hora o poco más de aquella reunión, la mesa de comida fue sustituida por botanas de todo tipo que impulsaron a los jóvenes a seguir comiendo y platicando de cualquier cosa, aventura o anécdota que se les viniera a la mente.

Las risas y felicidad inundaban el ambiente de un cálido sentimiento de compañerismo que hizo sonreír para si mismo al autoproclamado niñero por esa noche.

Poco después de las once un rubio de elegantes y maduras facciones apareció para unirse a la pequeña fiesta por un breve tiempo. No llego solo para escuchar o ver a los demás divertirse, si no también para llevarles algo más en que entretenerse por si comenzaban a aburrirse.

Son algunos juegos de mesa –. Comento Nanami cuando le entrego una bolsa a Inumaki por ser el más cercano a él y tras eso se fue a una esquina tomo un vaso y comenzó a probar uno a uno todos los refrescos.

Los estudiantes dirían que eso era extraño pero teniendo tanta cercanía a Satoru aquello les pareció de lo más normal teniendo en cuenta que se supone Nanami es el mejor amigo de él, algo de su excentricidad se le debió haber contagiado.

Y tras una breve votación la primera ronda de "uno flip!" dió comienzo.


Nanami termino de probar y verificar que todas las bebidas estuvieran en orden y no adulteradas.

Así que retomó su postura recta e impasible mientras caminaba rumbo a la salida, Satoru abandono la partida en la que iba ganando para despedirlo en el pasillo.

Y bien, ¿encontraste algo inusual? –. Comento Satoru una vez lejos del grupo de jóvenes.

Ninguna botella había sido abierta ni ninguna bebida había sido mezclada con alcohol y espero así siga el resto de la noche, Gojo.

Oh vamos Nanami me crees capaz de darles alcohol a mis estudiantes que además son menores, por quien me tomas –. Trato de sonar ofendido el peliblanco pero una risilla traviesa se le escapó.

Te tomo por lo que eres un irresponsable... Volveré aquí mañana al medio día a ver los estragos de esta "reunión" y por tu bien más te vale que al menos la mitad de esos chicos sigan castos.

Si si lo que digas, vete ya que arruinas el ambiente festivo... Shu shu –. Tras aquello Satoru movió las manos en una clara señal de ahuyentar algo para molestia del rubio que prefiero no seguir perdiendo el tiempo ahí así que con paso lento y sofisticado avanzo por el pasillo hasta perderse en una esquina.

Y el adulto responsable de la reunión en cuanto confirmo que su amigo había abandonado el colegio corrió por las instalaciones hasta donde había escondido las botellas de cristal, las tomo y de nuevo corrió como un adolescente por toda la escuela de regreso al salón.

Justo en cuanto llego escucho a su querido alumno con nombre de niña decir "uno" mientras al parecer el final se iba a dar entre Fushiguro y Yuuji.

El interrumpió el ambiente de emoción colocando al menos diez botellas de cristal y con líquidos de varias tonalidades en medio del circulo que formaban todos sentados uno junto a otro.

¿Qué es esto sensei? –. Comento Itadori mientras destapaba una botella para olfatearla.

Ya pasa de las doce, creo y bueno eso quiere decir que es hora de que la fiesta se vuelva un poco más madura –. Tras aquello rápidamente comenzó a alinear una fila de vasos a los cuales sirvió un poco de vino y mezclo con refresco.

Somos menores idiota.

Salmón.

Oh vamos tienen edad para arriesgar la vida como hechiceros pero no para tomar un poco de alcohol eso es estúpido, además solo tomarán un poquito y yo los estaré vigilando en todo momento, ¿Qué mal podría pasar?

Todos los presentes miraron dudosos los vasos que su profesor les ofrecía.

Yo... No quiero morir sin haber probado el alcohol –. Yuuji se levantó y tomo uno de los vasos rojos con seguridad.

Si es verdad ni siquiera sabemos si seguiremos vivos la semana que viene –. La castaña también se levantó a tomar un vaso.

Gojo siguió ofreciendo a los demás.

–Bueno yo prácticamente no estoy vivo así que dudo que el alcohol me afecté –. Panda se unió a las filas.

Y Satoru siguió insistiendo a los tres restantes. Hasta que uno se levantó y encaró al adulto.

Hojas de bonito –. Inumaki dijo aquello a la vez que negaba rotundamente con la cabeza y alejaba el vaso de sí, Satoru sonrió.

Ou es verdad tú definitivamente no puedes tomar alcohol o... ¿Si? –. El peliblanco mayor saco un extraño objeto del bolsillo de su pantalón.

Era delgado y largo como una cadena además de tener un pequeño cristal transparente como decoración.

Se lo colocó a su jóven ex pupilo como si de una gargantilla se tratará, todos en el lugar esperaban una explicación.

Satoru se colocó frente al joven peliblanco a la vez que comenzó a proclamar algo.

Yo Gojo Satoru anulo tu habilidad innata Inumaki Toge hasta que revoque este hechizo de tí –. Y tras aquello toco la frente de Toge quien cayó de rodillas sintiéndose terriblemente débil de pronto, como si un peso se le haya quitado de encima y ahora no pueda equilibrarse sin el.

Maki no dudo en correr a socorrerlo y tras un terrible ataque de tos y ser ayudado a ponerse en pie tomo un vaso que Itadori le dió pero al probarlo sabía terriblemente amargo así que escupió el contenido con disgusto.

~Esto sabe asqueroso.

La melodiosa voz llegó al oído de todos los presentes , era suave, aterciopelada y tan tranquila que todos jurarían haber entrado en algún extraño trance por tal sonido.

Y el que más rápido reacciono tras aquella "idiotizacion" fue como era de esperarse, Satoru, quien estaba embriagado de felicidad al ver que el hechizo resulto justo como esperaba y ahora el pequeño cristal del collar que Inumaki llevaba se había pintado de una neblina azul celeste.

¿Como te sientes, Toge?

Mnh, me siento hecho una mierda.

Gojo soltó una sonora carcajada ante la abrumadora sinceridad. Y en eso fue cuando el resto por fin salieron del trance en el que la hermosa voz del joven peliblanco los había metido.

¡Inumaki-senpai! Tu estás hablando normal como...

¿Eh? ¡¿EHHH?! Yo, ¿como?, No es posible... –. Toge se toco el rostro y la garganta con desesperación al darse cuenta de eso hasta dar con la gargantilla dorada que ahora lucía.

¿No es obvio? Yo anule tus habilidades innatas y ya que tú discurso maldito lo tienes de nacimiento, boom quedo inhabilitado, ¿Soy o no soy el mejor?-¡Si lo eres Gojo-Sensei! –. Canturreó Itadori a su lado, como siempre su alumno lo apoyaba en todo.

Descuida, te lo devolveré mañana pero no debes perder ese collar porque ahí está tu habilidad y si lo pierdes no podremos revocar el hechizo –. Advirtió el mayor con seriedad.

Lo primero que Inumaki tuvo que procesar es que por primera vez podía decir lo que quería y deseaba siendo entendido por todos y lo segundo que se dió cuenta era que estaba siendo rodeado por todos sus amigos y compañeros quienes le exigían que hablara o les dedicará una frase, eso lo avergonzó e hizo sentir bien a partes iguales.


Bien bien ahora di merequetengue.

Merequeten... Ay llevan una hora haciendo que diga lo que quieran ¿podemos seguir con la reunión ya?

Todos se pusieron tristes pero no sé quejaron.

Ya habían tomado un par de vasos de refresco con vino sin darse cuenta gracias a lo distraídos que estaban con la hipnótica voz de Toge, era tan diferente a cuando decía sus palabras definidas o usaba el discurso maldito que no pudieron evitar estar largos minutos preguntando cualquier cosa con tal de escucharlo hablar.

Comenzaron a jugar Jenga y seguir tomando el refresco que su sensei les ofrecía cada tanto y el cual ya no les sabía tan mal como hace rato... ¿Porque será?

Y para cuando eran cerca de las tres de la mañana el profesor dió la última actividad de la reunión, aquella que los condenaría a todos mañana.

Juego de shots –. Propuso feliz el adulto a los jóvenes.

¿Juego de shots?

Para que no se extienda demasiado e decidido hacerlo así... Giraré está botella vacía en el medio de todos nosotros y depende en quien caiga preguntaré, ¿Te acostarías o tendrías algo con "..."? Un shot para no dos para si, ¿entendieron?

Tal vez eran las hormonas de todos hablando, tal vez el alcohol tenía más graduación de la que decía o simplemente ya estaban cansados y se querían ir a dormir, sea lo que sea todos aceptaron aquella locura.

Primera ronda.

Bien aquí va.

La botella giro y giro y siguió girando por largos segundos dónde nadie dejo de verla hasta que se detuvo, todos siguieron la trayectoria de a quien apuntaba y Satoru lo anunció rápidamente.

¿Tendrías sexo o algún romance con... Panda? Un shot no dos para si.

Todos los humanos tomaron un shot, salvó panda quien tomo dos.

¿Qué? Soy irresistible para mí mismo.

Por raro que suene a todos les pareció lógico aquello.

Segunda ronda.

La botella giro hasta detenerse en ella.

¿Te acostarías o tendrías un romance con... Maki? Toma un shot para no, dos para si.

Todos los hombres tomaron un shot, Kugisaki tomo dos.

Y decir que aquello no los tomo de sorpresa a todos sería mentir, incluso a la impasible peliverde se le calentó el rostro tras descubrir aquello.

Me gustan los hombres pero siempre hay que estar abierto a nuevos paisajes.

Todos asintieron en acuerdo.

Tercera ronda.

Y está vez la botella lo eligió a él.

¿Tendrías un relación sexual o romántica con nuestro antisocial favorito? Un shot para no y dos para sí.

Y Fushiguro tuvo que esconder el sonrojado rostro cuando al menos tres pares de ojos lo voltearon a mirar fijamente mientras tomaban su segundo shot, eso lo tomo bastante desprevenido.

Vaya vaya quien lo diría nuestro Megumi tiene al menos tres admiradores, tus dos compañeros y un senpai eh.

Que sean cuatro -. Comento una ronca y seductora voz que no tardaron en reconocer.

Ahí donde antes reposaba su amigo ahora estaba su maldición, y para molestia del pelinegro este dirigió su rojiza mirada a su persona.

Y cuando se dieron cuenta la maldición encarnada en el cuerpo del pelirrosa tomo con una elegancia sobrenatural una botella de vino la cual destapó y bebió sin desperdiciar ni la más mínima gota ni tampoco romper ese extraño vínculo visual con aquel enigmático hechicero pelinegro quien solo se querían hundir en el piso en ese momento.

No olviden que yo también estoy jugando.

Y tras aquello las marcas que lo representaban desapareción al igual que su imponente presencia.

Cuando los ojos mieles se abrieron no pudieron evitar voltear a ambos costados.

Eh, ¿Sucedió algo?

Nada de lo que debas preocuparte pequeño pero... Ahora somos cinco –. Y tras aquello Gojo se tomo sin vacilar los dos shots mientras su alumno pelinegro se tapaba la cara al estar en su límite y alguien lanzaba una exclamación de total sorpresa.

Fushiguro nunca se sintió más nervioso y apenado en su vida.

Cuarta ronda.

Y está vez el destino eligió Nobara como víctima.

¿Tendrías un encuentro con nuestra pequeña rosa espinosa de primer año Kugisaki Nobara? Dos shots sí y uno para no.

Kugisaki como pocas veces se sintió cohibida. No supo que le sorprendió más que todo su grupo incluído su profesor se tomarán los dos shots o que la otra chica de la fiesta también lo hiciera y descaradamente le guiñara un ojo a su persona cuando lo notó.

Tienes razón, hay que probar de todo antes de estar seguras que nos gustan los chicos.

Los colores se le subieron desde el cuello al rostro tiñendolo de un intenso rojo que sabía no podría disimular así que ni siquiera lo intento, aunque cuando volteó a con sus compañeros estos desviaron la mirada.

Eres atractiva/ Me gusta tu personalidad.

Y eso fue toda la explicación que le dieron los dos chicos, el mayor tomo la botella y la volvió a girar, ella empezaba a creer que tal vez este juego no fue buena idea.

Quinta ronda.

Y cuando la botella lo eligió a él no pudo evitar la enorme sonrisa que apareció en su rostro junto a un rosa en sus mejillas, tal vez era hora de detener el juego si tan solo alguien hubiera notado el estado ya no tan sobrio del "adulto a cargo".

¿Tendrías relaciones conmigo? Un shot para no dos para sí.

Tres chicos y una chica tomaron dos shots, Maki y panda tomaron uno.

Y el mismo Gojo-Sensei se tomó dos alegando que el mismo reconoce su atractivo y que si pudiera se daría a si mismo.

Eso era una clara señal de su mal estado pero al parecer nadie lo notó o tal vez estaban igual que el.

Admito tu atractivo hechicero, dos más para mí –. Y así como Sukuna apareció desapareció en cuanto se tomó los dos shots correspondientes.

Todos quedaron bastante shockeados tras aquello incluso el mismo Itadori dijo poder recordar lo ocurrido.

Maldita maldición por tu culpa me tomé cuatro shots en un minuto...

Eh, cuando le tocó a Megumi se tomó toda una botella no te preocupes –. Inumaki comenzó a hacerle cariños al cabello pelirrosa buscando calmarlo.

Ah bueno eso me... Eso me pone en peor desven...

Sigamos con el juego...

Y la botella volvió a girar mientras Itadori se dejaba hacer cariñitos por Toge que ahora lo abrazaba desde atrás.

Sexta ronda.

Y ahora le tocó al joven peliblanco.

Tendrías rel... A quien creo que engaño todos pueden tomarse los dos shots correspondientes.

Y dicho y hecho todos los humanos presentes tomaron los dos tragos sin dudar.

Esperen... ¿Qué? Todos ustedes...

Eres un chico muy lindo y tierno –. Respondió una castaña.

Eres muy frágil en apariencia y yo soy muy ruda además que con tu discurso no te tengo que escuchar hablar todo el día –. Fue la justificación de su compañera de equipo.

Tienes un rostro muy inocente me hace querer saber cómo se verá en circunstancias no tan inocentes es todo –. Alguien debería haberse percatado ya del terrible estado del adulto pero como eres de esperarse estaban ya bastante pasados de copas para fijarse en eso.

Tu personalidad tranquila pero divertida me resulta atrayente –. Se excuso Megumi.

-Suelo fantasear contigo -. Y sin que hubiera razón la chica castaña tomo otro shot solo por gusto, al igual que en algunos un sonrojo ya adornaba sus blancas mejillas, esperemos nadie recuerde su confesión para mañana.

-Tienes un aura muy seductora -. Reconoció Itadori con vergüenza.

-Nunca lo hubiera imaginado -. Y él, Inumaki Toge, nunca agradeció poder hablar normalmente como en ese momento.

Última ronda.

-Bien todos sabemos quién falta así que uno para no dos para si.

Satoru, Inumaki, Nobara y Megumi tomaron dos shots.

-¡Al diablo! -. Maki tomo otro trago.

-Pero... si no soy muy atractivo -. Comento Yuuji confundido.

-¿Dios has visto esos músculos que te cargas? Tu cara se perdona gracias a ellos -. Kugisaki había comenzado a tener hipo y bostezar un poco.

Yuuji resopló al escuchar aquello.

-Perdonanos Yuuji tu cara no está mal en serio pero es que el cuerpo que te cargas tan sensual y tonificado le roba el aliento a cualquiera -. Su maestro sonrió con tanta inocencia que al final el no pudo hacer otra cosa más que resoplar resignado, sus músculos siempre ganaban admiradores, ya empezaba a acostumbrarse.


-Megumiii... hip... ¿Tu cabello es negro natural o lo tiñeeesssss?

-Natural idiota.

Megumi siguió a paso lento y pesado caminado rumbo a los dormitorios.

Cuando se declaró el fin de la fiesta y fue hora de levantarse la mitad se estampó en el piso así que se repartieron "responsablemente" a quienes escoltar, obvio a Fushiguro le tocó llevar a Yuuji a su cuarto después de todo, le quedaba literalmente a unos pasos de su destino.

Fushiguro comenzó a pensar seriamente en poner a dieta a Yuuji, apenas iban a medio camino y el ya se sentía terriblemente agotado.

Por suerte llegaron a la habitación de Itadori justo cuando sus músculos se rendían, dejo caer el pesado cuerpo sobre la cama y retomó su camino para salir de esa habitación pero cuando tomo el pomo de la puerta no pudo evitar voltear a ver a su ebrio compañero, escenarios dónde Itadori se ahogaba con su vómito o Sukuna aprovechaba para tomar su cuerpo pasaron por su mente haciéndolo suspirar fastidiado, tendría que hacerla de enfermera por un rato.

Regresando sobre sus pasos hasta quedar a la orilla de la cama contempló el estado del joven en ella; Boca abajo, la cara enterrada en las sábanas, con la ropa de la fiesta, los zapatos aún puestos, era un desastre perfecto para que Yuuji no despertara al día siguiente, al menos así le pareció.

Contando mentalmente hasta diez y llenándose de calma inicio por quitarle los zapatos a su compañero para que descansará debidamente. Giro buscando el armario de la habitación, camino hasta el y saco la que suponía era la pijama de Itadori, dormir con la ropa del día era asquerosamente antihigiénico.

Giro boca arriba a su compañero y pensando que tal vez estaba cometiendo un crimen al desvestir a alguien en un estado alcoholizado comenzó a desabrochar la sudadera azul que hoy portaba Yuuji. La doblo y colocó en una silla a lado de la cama antes de volverse a concentrarse en la siguiente prenda, la playera.

Tomo la orilla y con lentitud la comenzó a retirar dejando la cálida piel al descubierto. Llegó a los brazos sacándola sin mucho problema, tomo el saco de la pijama amarilla y con delicadeza introdujo los brazos en las mangas pero cuando se agachó para comenzar a abrochar los botones el calor que desprendía la piel le sorprendió.

Lo siguiente que hizo fue comenzar a delinear sobre la piel figuras abstractas, rodeo el ombligo como si no tuviera uno el mismo, palpó los músculos que formaban los abdominales terriblemente marcados, eran firmes y esponjosos como si estuvieran hechos para ser tocados, rodeo la aureola sin atreverse a tocarlas, todo era tan firme pero suave que le parecía un poco contradictorio.

-Me pregunto si Sukuna estará igual de ebrio que Itadori, sería gracioso ver eso -. Comento Fushiguro al aire mientras acariciaba el rostro del dormido pelirrosa con el dorso de su mano, la mano de Itadori le tomo fuertemente la muñeca de pronto mientras unas pupilas rojas fosforescentes se vislumbran por los párpados ahora abiertos y unas marcas oscuras y elegantes teñian el rostro y cuerpo antes inmaculado de su compañero.

-El alcohol humano no afecta a seres como yo mocoso.

Fushiguro dejo de respirar inconscientemente cuando el ambiente se volvió pesado y mortal, el rostro que antes acariciaba ahora se le hacía demasiado cercano al suyo propio, sin contar que estar en la mira de aquellos rubíes llenos de malicia no era agradable en lo absoluto.

Por inercia intento alejarse del peligro pero su muñeca seguía siendo tomada por aquella mano con garras negras, intento asestar un golpe pero su otra mano fue detenida apenas la hizo puño, el alcohol lo había hecho lento.

Intento forcejear pero solo sirvió para que Sukuna intercambiará lugares sometiéndolo bajo su peso sin esfuerzo, ambas manos fueron puestas sobre su cabeza mientras la maldición arrancaba la mano que las sostenía para dejarla como un tipo de esposas, segundos después la mano faltante había sido regenerada frente a sus sorprendidos ojos.

Sukuna se enderezó aún sentado en las caderas de Megumi mientras acomodaba los rosas cabellos hacia atrás dejándolos más decentes según el, tras terminar volteó hacia abajo encontrando unos oscuros ojos llenos de enojo hacía su persona.

-¿Qué? Tu bajaste la guardia, yo solo me aproveche de eso, no me mires así.

Sukuna comenzó a escanearse a si mismo, Megumi juro ver mal cuando le pareció presenciar como un extraño gesto aparecía en el petulante rostro sobre el, era como si Sukuna hubiera intentado hacer un puchero de desagrado.

-Este mocoso y su mal gusto, la moda a envejecido terriblemente desde mi época y... -. Sukuna noto algo en ese momento, el pantalón que traía no combinaba con la camisa desabrochada de lo que reconoció era la pijama del mocoso pelirrosa. -Oh, ¿Acaso quería violar al mocoso? Nunca lo hubiera pensado de ti Megumi, que malos gustos tienes.

Tras aquello Sukuna se levantó con facilidad se quitó la prenda mal colocada y la deposito de nuevo en el armario sacando en su lugar un pantalón desgastado.

-Las prendas que agarraste solo las usa en invierno, en realidad el mocoso duerme desnudo o en ropa interior pero ya que tú estás aquí se pondría esto.

Fushiguro volteo la vista a otro lado cuando sin vergüenza alguna Sukuna se deshizo de la ropa inferior de su cuerpo, seguía siendo el cuerpo de su compañero después de todo y no le faltaría el respeto así; aunque ahora que sentía que poco a poco el alcohol se disipaba de su sangre empezaba a notar ciertas cosas extrañas en el comportamiento de la maldición frente a el... Cómo que ahora ya estaba vestido con ese pantalón desgastado y se paseaba por la pequeña habitación viendo todo con interés como si nunca la hubiera visto antes.

-Oye ¿cuál era el nombre de esto? - Fushiguro levantó la cabeza tanto como pudo para ver a qué se refería la maldición y una sensación de burla nació en su interior al ver lo que señalaba, la televisión.

-Se llama televisión -. Sukuna tomo asiento en el piso delante del aparato mientras estiraba la mano tomado el control de ella y encendía el rectángulo que se iluminó a los segundos. Fushiguro tuvo que morderse los labios para evitar soltar una carcajada que seguramente le saldría cara. -¿Sabes usarla pero no sabías su nombre? Creí que eras el rey de las maldiciones por algo.

Los dedos de la maldición se pasearon por los múltiples botones del pequeño control remoto antes de que comenzará a presionarlos con familiaridad. -Sé el nombre solo lo olvide porque es una palabra un tanto rara, además el mocoso suele ver más televisión de la que debería su cuerpo está familiarizado con esto por eso me es fácil a mi también usarla.

Unos números fueron puestos en la televisión cambiando el canal a uno muy poco familiar.

Fushiguro tuvo que levantar de nuevo la cabeza y observar bien lo que se reproducía en la tele, Sukuna había colocado un canal para adultos y parecía estar absorto en el.

-A veces amo los avances tecnológicos de los humanos -. Comento Sukuna dejando el control a su costado y concentrándose completamente en la "trama" del vídeo frente a el. Fushiguro por el contrario, se sentía completamente ruborizado e incómodo ante la acción de la maldición, ¡El ni siquiera solía ver eso!

Casi media hora después Sukuna se estiro y levanto del piso, volteó a ver al hechicero sobre la cama encontrandólo dormido y sonrojado a a partes iguales.

Con lentitud y cuidado se acercó a él, observó con atención la blanca piel, el pacífico abdomen subiendo y bajando con un ritmo de cinco segundos al inhalar y seis al exhalar, también notó como el ceño siempre fruncido del pelinegro se relajaba por momentos antes de volverse a fruncir como si incluso en sueños Megumi fuera un malhumorado.

Se volvió a montar en las caderas del pelinegro como minutos antes, levantó la azul playera hasta los hombros dejando al descubierto el blanco y delgado abdomen apenas tonificado del hechicero, en momentos así agradecía hasta la médula el buen físico y atractivo de su recipiente.

Paso las uñas casi garras tintadas de un negro absoluto por la línea que se formaba en el medio del estómago debido a la delgadez de Fushiguro hasta llegar al ombligo dónde dejo a su dejo jugando ahí un rato. Rodeo el borde, acariciaba los costados del abdomen y simulaba penetraciones falsas entre su dedo y el ombligo hasta que decidió darle descanso al delgado cuerpo que no había dejado de sacudirse con cada toque que recibía.

Subió su atención al cuello del hechicero el cual al estar dormido con la cabeza ladeada lo había dejado a su completa accesibilidad, acercó su nariz lo suficiente hasta rozar la tibia piel, sin tardar encontró el pulso y aquella vena tan importante emocionado ante la facilidad que tenía en ese momento para deshacerse de una molestia pero no lo haría, aún no era el momento.

Así que buscando calmar su sed de sangre tan repentina se hundió completamente en el delgado cuello oliendo profundamente el aroma a pureza que irradiaba el joven adolecente bajo suyo.

Para un ser que está acostumbrado al olor de la muerte, la sangre y la depravación el aroma a castidad les resulta tan atrayente y nauseabundo que suelen perder el control apenas lo detectan.

Estando tan cerca al corazón pudo escuchar claramente como el bombeó aumento un par de latidos, al parecer Fushiguro no tardaba en despertar.

Se irguió de nuevo sobre el chico para observarlo una vez más, contempló como los primeros rayos del astro solar se colaban sin permiso por las blancas cortinas de la ventana, por un momento pensó en levantarse a ver aquel mágico suceso pero desistió en segundos, ya tendría la oportunidad de ver de nuevo el amanecer algún día ¿pero de tener a Fushiguro bajo suyo y dormido? Puff eso sí sería difícil.

Rozo con las uñas el lado izquierdo del pecho de Megumi, sopesando la idea de lo fácil que podría arrancarle el corazón como lo hizo en el pasado con el mismo pero en su lugar trazó una equis con el filo de sus uñas.

Siguió rozando la blanca y tersa tez del joven hasta llegar al mentón dónde con sus dedos lo tomo y giro dejándolo frente suyo.

Se relamió con una insana gula los labios que no tardaron en formar una sonrisa llena de matices lujuriosos ante lo que iba a hacer a continuación.

Comenzó a eliminar la poca distancia entre ambas bocas con lentitud controlada, rozo los labios de un inusual rosa sintiendo la suavidad y resequedad que había en ellos y justo cuando su objetivo entre abrió apenas una diminuta rendija en sus rasgadas pupilas el se lanzó a su presa sin contención alguna cuál cazador experto.

Las lenguas se unieron al igual que los labios, una negándose ante una batalla que ya estaba perdida. La maldición milenaria rápidamente eligió el ritmo lleno de ansia y deseo en aquel acto. Acariciaba la lengua del pelinegro con emoción y hambre tocando los puntos exactos para que Fushiguro lo disfrutará a pesar de su inexperiencia y negación. Jugaba y se divertía al sentir como la pequeña lengua contraria por momentos lo empujaba fuera, otros intentaba participar y en otros se quedaba quieta como si con eso el fuera a alejar la suya propia. Sus labios fueron mordidos con fiereza digna de una salvaje e indomable pantera, la sangre corría por sus comisuras manchando de un oscuro carmesí el blanco lienzo que era el abdomen de Fushiguro.

En represalia de aquellas mordidas el mordió la punta de la húmeda lengua degustando el sabor metálico a sangre y tomándolo como si de un fino vino tinto se tratará mientras el delgado cuerpo se retorcía buscando liberarse para mayor disfrute de la maldición.

Y justo cuando la pequeña lengua herida se volvió sumisa y participativa del beso él se alejó de aquella boca ahora profanada por el.

Unos oscuros ojos azules lo evitaban y una mueca de indiferencia estaba esculpida en el fino rostro junto a una enorme rojez cubriendo gran parte de las juveniles facciones.

Sukuna se acercó a lamer el lóbulo del nervioso Fushiguro degustando el nuevo sabor que presentaba su piel.

-Ahora sabes un poco menos casto Me-gu-mi -. Los rojos ojos se encontraron con los grandes y sorprendidos del hechicero los cuales apenas un segundo después brillaron llenos de ira y toques de vergüenza.

-¡Tú! ¡¡Maldita maldición, lo sabías!!

La maldición no se inmutó ante la rabiosa mirada que le era dada. -¿Qué eras tan casto y puro como un arcángel? Sí lo sabía; tu olor te delataba y era terriblemente nauseabundo e conocido niños de ocho años menos puros que tú.

-El olor... ¿me delató?

-Las maldiciones tienen en su mayoría terribles olores, lo que hueles es la maldad y depravación de sus espíritus, lo contrario a eso es la inocencia, pureza, bondad y castidad lo cual también tiene un olor. Los humanos no suelen detectar esos aromas porque hay más cantidad de almas sin profanar que profanadas, están acostumbrados a esos olores que ni siquiera los registran, los bebés, niños y algunas mujeres jóvenes son los que normalmente lo poseen, tu eres una gran excepción... Los hombres son los primeros en perder su inocencia, desde muy jóvenes comienzan a tener curiosidad por su cuerpo y una vez que descubren el placer carnal es cuestión de tiempo para que toda su castidad caiga y luego estás tu, tu olor es equivalente al de un cachorro humano de meses o tal vez unos cuantos años...o era al menos ahora hueles como un niño un tanto mayor gracias a mi... -. La escandalosa risa de la maldición se dejó oír claramente en la habitación retumbando en cada esquina haciendo enojar aún más al pelinegro.

Tras recuperar un poco la compostura Sukuna volvió a su faceta de seriedad viendo fijamente los profundos ojos oscuros buscando saber la respuesta al porque.

-No te lo diré.

-No estaba pidiendo tu permiso mocoso -. Y sin que el menor pudiera hacer algo su boca fue tomada de nueva cuenta en otro beso lleno de agresividad pero está vez la lengua ajena no busco la suya si no que se paseo por toda su boca como si buscará algo en específico, por momentos rozaba puntos que le hacían estremecer el cuerpo ante la desconocida sensación pero los temblores se detuvieron apenas la boca ajena dejo la suya tranquila dejándolo con una extraña necesidad de querer más y la respiración un tanto alterada.

-Fuiste sellado para anular cualquier deseo o pensamiento carnal, ¿Que acaso eres una sacerdotisa? -. Sukuna sonrió con burla ante la expresión de sorpresa que Fushiguro había compuesto cuando se vio descubierto ante la maldición. -Ese tipo de sellos dejan un rastro bastante reconocible, quien lo hizo puso por encima la funcionalidad antes que el camuflaje.

-Mi padre era miembro del clan Zennin, me vendió para ocupar su lugar en el clan y ellos me sellaron para evitar que los abandonará por una mujer al igual que el, ¿Algo más?

-No, estoy satisfecho ahora pero... -

Fushiguro tuvo un muy mal presentimiento cuando vio aquella perversa sonrisa en el deformado rostro de Itadori.


-Detente por favor -. Megumi hizo la cabeza hacia atrás cuando de nuevo Sukuna succionó su piel dejando una colorida marca al despegar sus labios. Algo en su cadera dolía y molestaba a partes iguales y un estremecimiento que lo cubría de pies a cabeza lo azotaba cuando Sukuna le rozaba con las caderas.

Se sentía tan fuera de si, el calor de su cuerpo lo había echo empezar a sudar y por más que quería evitar el placer que su cuerpo recibía este parecía desesperado por tener un poco más de aquellas sensaciones que lo dejaban aturdido y embriagado del éxtasis que su cuerpo experimentaba.

-Que pasa mocoso, ¿Ya no puedes más? Apenas y te e tocado, no seas precoz -. Sukuna se enderezó sobre las caderas de Megumi restregandosé contra el bulto que chocaba en sus glúteos por un par de segundos antes de que el chico bajo suyo comenzará a gemir desesperado pidiendo cortadamente que se detuviera pero ignorando de igual forma sus súplicas aumentando la velocidad.

Y cuando la presión acumulada de años no soporto ni una caricia más Megumi se arqueo y encogió en si mismo una y otra vez mientras sus dilatadas pupilas se perdían en la blancura del techo y su ropa interior junto a su pantalón se humedecian de tal forma que parecía haberse orinado en lugar de terminar.

-Fushi...guro... Yo no - Megumi se congelo en su lugar, aún sentía su miembro temblar y expulsar fluidos pero su cuerpo entero se había paralizado al reconocer la voz de su amigo y no la de Sukuna.

Itadori se removió y Megumi sintió un escalofrío que lo hizo soltar un ronco gemido que no pudo evitar al llegar por fin al final de su orgasmo.

-¿Eso fue un gemi...? -. Las palabras murieron rápidamente cuando Yuuji corrió al bote de basura y comenzó a vomitar como embarazada en él mientras las arcadas lo hacían retorcerse una y otra vez devolviendo cada vez más contenido.

De pronto Yuuji levanto el demacrado rostro pero las inconfundibles marcas de Sukuna decoraban sus facciones. -Parece que ahora que soy 'humano' el alcohol si me puede afectar, es una mierda la sensa... ¡Argh! -. La maldición guardo silencio y se concentro en seguir vomitando.

Fushiguro aún sonrojado y "atado" solo contempló como las marcas de Sukuna aparecían y desaparecían en el rostro como si ambos lucharán por tomar el control hasta que Yuuji pareció ganar.

-¡Sukuna sal ahora mismo! ¡Tu te tomaste una maldita botella entera y nos pusiste en este estado ven y soporta la resaca como una maldición decente!

-¡Ni loco! Es tu cuerpo, soportála tú -. La boca de la maldición desapareció de nuevo haciendo enojar a Itadori que se volvió a agachar a seguir vomitando.

Megumi quería ayudar pero su cuerpo se sentía demasiado ligero y agotado como si hubiera entrenado por días enteros y por fin se tomará un descanso. Lo último que vio antes de caer completamente inconsciente era el cuerpo de Itadori vomitando y los tatuajes apareciendo y desapareciendo una y otra vez por la pelea interna que las dos almas tenían.

Extra:

Nanami caminaba tranquilo por los pasillos de la escuela hasta su destino, los dormitorios.

Abrió uno sin tocar entrando en el de inmediato. Las cortinas tapaban la luz y el silencio reinaba en la habitación donde una cama deshecha también estaba pero antes de que pudiera acercarse a ella una mano le tomo el hombro.

Su antiguo amigo lo dirigió a la salida donde al comprobar que estuviera sobrio inicio a interrogarlo.

-¿Y que tal la fiesta?

-De maravilla comimos y jugamos hasta el amanecer, por eso los chicos aún no despiertan.

Satoru recargado en la pared aguantaba su dolor de cabeza lo mejor posible buscando no llamar la atención del rubio sobre si y aunque le costó mucho convencer al otro adulto de que fue una inocente reunión de camaradas lo logro al final. El y Nanami comenzaron a despedirse pero en eso la puerta de un lado se abrió mostrando una cabellera verdosa y enredada salir en silencio con la ropa arrugada y los zapatos en una mano haciendo arrugar el entrecejo a Nanami con astucia.

-Esta no es tu habitación Maki.

La chica entrecejo los ojos con molestia antes de responder. -Yo me equivoqué de habitación, es todo.

La chica cerro los ojos mientras frotaba sus sienes buscando paciencia.

-¿Y apenas te diste cuenta?

-Nos desvelamos demasiado anoche todos nos caíamos de sueño.

Aquello no era nada convincente pero Nanami no quería perder la confianza en los alumnos así que decidió fingir que lo hacía pero cuando la chica apenas empezaba a alejarse la puerta por la que había salido se volvió a abrir mientras un pequeño chico salía de ella murmurando cosas para si.

-Demonios, Maki si que es... Ruda. O Buenos ¿días? -. Para Inumaki fue bastante extraño salir de su habitación y encontrarse con tantas personas fuera de ella, era inusual.

-Buenas tardes, ya pasa del medio día Toge ¿algo que decir en tu defensa?

-¿Se me... Pegaron las cobijas?

-Bonito collar por cierto -. Inumaki rápidamente tomo el collar entre sus manos recordando que era y para que servía esa pequeña gema en su garganta volviendólo precavido ahora que estaba de vuelta en sus cinco sentidos.

-¿Gracias? Me lo dió Gojo-Sensei.

La siniestra mirada del rubio se clavo como un mortal cuchillo en Satoru que fingía observar el lustroso piso debajo suyo cuando algo lo hizo saltar en su lugar, un borroso recuerdo de cuando todos tomaron camino a sus dormitorios atrayendo la atención de los demás a su persona.

-Perdonen es que yo recordé una cosita...

-¿Y que es esa "cosita"? -. Pregunto con autoridad Nanami con un mal presentimiento.

-Que Sukuna puede tomar el cuerpo de Itadori porque anoche estaba muy e...svelado iré a...

Y aunque nanami previo la siguiente acción del peliblanco mayor no logro ni siquiera rozarlo cuando esté cuál gacela asustada corrió alejándose de todos.

Nanami como era de esperarse, corrió tras el pero al ver que este solo se dirigía a la salida y no a la habitación del pelirrosa le dió mala espina.

Y al entrar creyó saber el porqué...

Megumi estaba a un lado de Itadori, parecía estarle cambiando un paño húmedo mientras esté tenía los ojos tapados con su antebrazo, el pelinegro hizo la señal de guardar silencio antes de comenzar a susurrarle una explicación al rubio.

–Shh, Yuuji y Sukuna traen migraña por la resaca.

–¡COMO QUE RESAC...!

–¡Megumin, Nanamin! Pueden guardar silencio por favor –. Pidió Itadori en un murmuró

–¡Ese maldito de Gojo! Pero tiene que volver y entonces...

–¡QUIEREN CALLARSE EL HOCICO MALDITOS, a discutir a otro lado!

Nanami salió de aquella habitación más que irritado ante el mal trato de la maldición contestando la llamada entrante de su celular a la vez.

"–¿Si?"

"–Holaaa Nanamin~

¿puedes llevarle un vaso de agua a Nobara? Necesito que se tome la pastilla que le dejé en el escritorio,por cierto la encontrarás en mi habitación,gracias nos

vemos~"

El teléfono termino en añicos tras eso.

Fin.


Os confieso algo? Este fue el primer fic que comencé a escribir de Jujutsu, en marzo más o menos y por fin lo termine :)

Ya saben cualquier duda u observación estoy atenta :3

Nos vemos~

nota post edición:

Lamento muchoooo las terribles faltas de ortografía y párrafos mal estructurados que había en la historia, lamento mucho que hayan tenido que leer la historia con tantas fallas que no sé como pude pasar por alto a la hora de subir la historia :'(

Muchas gracias por leer.