Nuevo proyecto, y encima uno que había estado planeando desde hace tiempo, casi un año, y que recién hace unas semanas que empecé a darle forma.
La idea: ¿que pasaría si Mein muere temprano en la historia, prácticamente en algun punto entre la primera y la segunda novela?
La cuestión: ¿cómo sería un Motoyasu cuyo erebro no es constantemente lavado y embarrado por Mein?
Mi veredicto: esta escrito a continuación, y espero que los entretenga.
Como héroe convocado, tengo un deber, pero también tengo mis propias opiniones sobre muchos asuntos. Y ahora mismo, pareciera que estoy siendo puesto a prueba.
"Aún así, no puedo aceptar esto."
"¿Cómo puedes decir eso después de verlos así?"
Yo, Motoyasu Kitamura había luchado contra el héroe del escudo con el objetivo de liberar a su esclava semihumana, a quien hacia luchar contra monstruos pese a tener un nivel menor al 30.
Fue un combate mucho más duro de lo que imaginé, incluso más duro que el jefe de aquella ola. Pese a tener la mitad de niveles que yo, se burló cuando su escudo fue capaz de detener mi estocada, se defendía bien de mis combos e incluso me forzó a usar una habilidad para causarle un daño que fue menor del esperado.
En un momento tomó el ritmo de la batalla, usando habilidades para bloquear y limitar mis movimientos, y usando globos monstruo para causar daño. Mi HP no bajaba casi nada, y los destruía de un golpe, pero eran molestos de todas formas y la gente empezaba a pensar que yo era el débil allí. Aproveché que se tropezó en un momento para acertar una habilidad y derrotarlo, y de ese modo gané.
Pero entonces, cuando iba a reconfortar a la pobre esclava que había sido usada...
*Paf*
"¿Por qué hiciste esto, acaso te pedí ayuda?"
"P-pero..."
Sin importar que le dijera, rechazó mis palabras y acciones. No sólo eso, fue hacia Naofumi, y pese a que este la rechazó y le dijo que se alejara, esta se quedó a su lado, dispuesta a no dejarlo solo sin importar lo que ocurra.
Actualmente, y dándoles una última mirada, pude ver al escudo descansando tranquilamente en los brazos de Raphtalia.
Tiempo después supe que esta había regresado a ser una esclava, aunque por alguna razón parecía feliz con eso.
No tengo en mente involucrarme con ella de nuevo. Ya no tengo oportunidad con ella al menos.
Poco después de esto, se me ofreció la jurisdicción sobre una aldea debido a mis logros durante la ola, pero allí me encontré a Naofumi nuevamente, esta vez con una carreta y una especie de avestruz gordo y emplumado, aunque parecía entender lenguaje humano, pues me pateó cuando tuvo la oportunidad.
Debido a que Naofumi no dejaba de quejarse, acordamos una carrera por el derecho a la aldea, y aunque ese pájaro gigante no tenía el nivel de mi dragón, y se tropezaba y variaba su velocidad a cada rato, logró vencerme.
Otra vez había perdido contra el escudo, pero eso no se quedaría así. La próxima vez no perdería. Incluso si se trataba de un evento de derrota no planeaba perder nuevamente.
Pero mis deberes como héroe no podían ser dejados de lado sólo porque quisiera arreglar las cosas con él. Todavía había gente que me necesitaba a mí y a mi poder como héroe de la lanza.
Dicho eso...
"Muy bien, aquí está la solución a su problema."
"Héroe-sama, ¿esa semilla...?"
"Es lo que necesitan para resolver su problema de hambruna. Recorrí una mazmorra para encontrarla, pero lo importante es que lo logramos. Úsenla sabiamente."
"S-si usted lo dice heroe-sama, lo aceptamos con gusto."
Viajando por ahí encontré una aldea que sufría de escasez de recursos, y casualmente oí acerca de una semilla mágica capaz de producir alimentos en cantidad. Era sencillo intuir que ambos eran temas relacionados, tratándose entonces de una misión de encontrar aquella semilla y entregarla al pueblo para salvarlo de la hambruna. La dificultad era algo alta, pero estar en el nivel 50 ayudaba bastante.
"Estaré de viaje para hacerme más fuerte, así que para cuando regrese, espero que su aldea también se haya hecho más fuerte."
"¡S-sí, lo haremos!"
Estar preparado es importante, y encontrar zonas de leveleo eficientes era una prioridad para esto.
Soy consciente de que este mundo no es idéntico a Emerald Online en varios aspectos. El que me sea imposible equipar un arma de otra categoría además de la lanza no ocurría allí, pues incluso la clase lancero tenía otras armas secundarias. También el idioma y la distribución de pueblos y gente, aunque si la lanza no traducía textos por mi probablemente era porque no tenían importancia.
Pero lo que me sorprende realmente son los NPC. Desde los personajes de fondo que cuando me fijo siempre hacen cosas diferentes cada día, hasta los que son de apoyo directo.
Conseguí poner de mi lado a varios desde un principio, pero con diferencia, el mejor compañero que he conseguido era Mein.
Protegerla del ataque del héroe del escudo para ganarme su confianza, recibir equipo de calidad de ella, y demás interacciones me han permitido avanzar mucho como héroe de la lanza, siendo además el preferido del Rey, y con algunas de las mejores armas y materiales de mejora.
Ahora mismo, fue ella quien me guió a encontrar la semilla que salvaría al pueblo, e incluso me ayudó a encontrar un nuevo lugar con algunos de los monstruos que sobrevivieron de la última ola. A ese lugar me dirijo ahora.
Hah, no puedo esperar a conseguir toda clase de materiales raros y desbloquear armas nuevas de las que presumirle a Ren e Itsuki. Por supuesto, luego planeo decirles donde es o compartir algún material... luego de mejorar lo mío claro está.
"Muy bien chicas, ¡vamos por todo!"
"""¡Sí!"""
Este serio a otro día de aventuras para mi, Kitamura Motoyasu, el héroe de la lanza que salvará el mundo.
"Maldición, ¡maldición! ¡Maldiciooon!"
En cualquier RPG de mundo abierto no era poco común para alguien subestimar la dificultad de una zona e ir de todos modos porque se le había dicho que podría conseguir objetos raros y más experiencia.
Pero Motoyasu no era tan estúpido como para hacer algo así cuando tenía a sus compañeras cerca.
Limpió un área en el bosque librándose de los monstruos y puso allí su tienda de campaña, de forma que pudieran regresar y descansar en cualquier momento. Incluso se aseguró de tener un punto marcado para su lanza portal en ese lugar, y otro en la capital, de modo que puedan transportarse rápidamente por suministros o atención médica y para almacenar mejor los objetos obtenidos.
El problema estuvo en una serie de negligencias que, en retrospectiva, parecían invitar a la desgracia misma.
Para empezar, tras descubrir que cierto monstruo que da gran cantidad de experiencia aparecía más fácilmente al detectar licores fuertes, decidieron conseguir un buen suministro de este en la ciudad, y para enviarlo cómodamente, se teletransportaron a la tienda de campaña con los barriles de licor concentrado y el objetivo de derramarlos en el suelo de a poco para ir atrayendo a estos monstruos
Esto significó que durante una hora tras llegar no tuviesen la lanza portal disponible.
El segundo error más grande fue no investigar las costumbres del monstruo que habían decidido abatir, pues de haberlo hecho hubieran esperado e ido en un horario de menor actividad.
Y su tercer fallo importante, fue ser lo bastante perezosos como para echar el licor al suelo demasiado cerca de la tienda de campaña. La idea era facilitar el traslado de recursos de los monstruos para no perder tiempo, pero las cosas salieron mal rápidamente.
Muy mal.
Los monstruos eran similares a los monos, aunque eran lo bastante peludos y fuertes como para parecer osos, y rápidamente mordieron el cebo, siendo cazados rápidamente por Motoyasu. El problema surgió cuando algunos fueron no por el cebo que habían colocado, sino por el cebo que aún les quedaba.
Resultaba ser que Mein, sintiéndose confiada por la superioridad de la lanza, decidió servirse un poco del licor para matar el rato, y los monstruos terminaron acercándose a la tienda de campaña donde esas tres observaban al héroe combatir.
Pero los monstruos son monstruos, y aunque les atrajera el licor más que las personas, una persona que voluntariamente se llenaba de licor era un dos por uno que definitivamente no iban a rechazar. Utilizando su agilidad y flexibilidad, algunos treparon por los árboles, rodeando al héroe ocupado y alcanzando rápidamente a sus tres compañeras. A partir de ahí, las cosas solo fueron de mal en peor.
Rodeadas de monstruos, incluso sabiendo que necesitaban pedir ayuda las tres entendieron que si hacían un escándalo solo lograrían que los monstruos iniciaran su ataque, por lo que lo único que podían hacer era rezar por que Motoyasu se diese cuenta.
Uno de estos monstruos en particular, algo más grande y musculoso, cubierto de cicatrices producidas por incontables peleas, dio un paso al frente mientras los otros se hacían a un lado. No era muy difícil saber que ese era probablemente el jefe de la manada.
Y quizás por su instinto manipulador, intentando agradar de algún modo a este monstruo jefe, Mein levanto su mano sosteniendo el vaso en el que se había servido el licor y lo ofreció al monstruo jefe, mientras fingía una sonrisa, evidentemente retorcida por el miedo.
El monstruo jefe olisqueo lo que le ofrecían, y tras unos segundos lo acepto. En un segundo, el monstruo jefe mordió el brazo de Mein, aceptando tanto el vaso de licor como la carne que se presentaba frente a él.
El grito de esta supero al de las otras dos juntas, provocando que el héroe de la lanza finalmente se dé cuenta de la situación, así como también iniciando el ataque en conjunto de los monstruos hacia las chicas.
Estas reaccionaron rápidamente, usando tanto sus armas como algo de magia para salvarse. Para salvarse ellas mismas hay que decir, pues ni decidieron acercarse la una a la otra, ni trataron de ayudar a Mein quien aún seguía gritando y aullando, apresada por su brazo siendo mordido. De más está decir que no vieron, o no hicieron caso de las casi inentendibles suplicas de esta.
Comprendiendo que no sería ayudada por esas dos, y en un arrebato de desesperación, la princesa de Melromarc utilizo su magia con todo su poder. Sin embargo, no hubo cantos ni oraciones, pues no tenía ni el tiempo de cantarlos, o siquiera la calma para recordarlos. Sin cantos que guiaran la magia, lo único que logro fue desperdiciar su magia en una onda de fuego que podría tener más utilidad como advertencia que como ataque.
Pero al hacerlo desde cerca, logro herir al monstruo jefe, el cual en respuesta reforzo su mordida y agito la cabeza, lanzando el cuerpo de Mein hacia un costado.
Aun en shock, ella no presto atención a sus heridas y en su lugar grito hacia la persona más cercana que tenía, a algunos metros de distancia enfrente suyo.
"¡E- ¡Elena, ayúdame! ¡Elena!"
La mencionada Elena bajo la mirada lo suficiente como para ver a su compañera herida en el suelo, pero sus ojos no mostraban ninguna intención de ayudarla. Lo que, es más, no fue la única en verla.
El grito llamo la atención de los monstruos que apuntaban a Elena, y cuando estos voltearon a ver a la herida, Elena aprovecho para escapar. Los monstruos por su parte solo ajustaron sus posiciones mientras se acercaban a Mein.
La expresión de esta se retorció en pánico mientras trato de ponerse en pie y escapar, tratando de algún modo de acercarse al héroe de la lanza, pero cayendo de cara contra el suelo, solo para descubrir entonces que, de hecho, el brazo que había sido mordido ya no estaba allí. Todo lo que debía ir después del codo izquierdo había desaparecido.
Y las criaturas observándola no iban a darle tiempo de entender su situación.
Punto de vista de Motoyasu
"¿¡Ahhh!? ¡Noo, chicas!" Apenas oí un grito detrás mío, volteé temiendo lo peor, y confirmando mis temores al ver a mis compañeras en el refugio rodeadas de monstruos.
Sin embargo, cometí un error al hacerlo mientras lidiaba con otros monstruos que tenía enfrente, quienes no perdieron la oportunidad de atacar por verme bajar la guardia de este modo. El impacto no fue fuerte, pero fue suficiente para que perdiera el balance y me expusiera al ataque de los otros, por lo que tuve que usar una de mis habilidades de área más poderosas y rápidas para derrotarlos.
"Maldición, ¡maldición! ¡Maldición!"
Corrí a toda velocidad para alcanzarlas y logre ver como Mein lograba defenderse de un monstruo que la mordía, haciendo que este la arrojara para un lado. Viendo que no había caído completamente, use mi lanza para atravesarlo por la espalda mientras estaba aturdido y lo derrote rápidamente. Frente a mi podía ver tanto a Mein en el suelo como a Elena enfrentando monstruos de un lado, como también a mi tercera aliada acorralada por monstruos.
Tome mi decisión cuando oí a Mein pedir ayuda a Elena, y decidí confiar en que ella la protegería por unos momentos hasta que derrotara a los monstruos del otro lado, de modo que podamos sobrevivir los cuatro sin permitir bajas.
Corriendo hacia mi otra compañera, acabé con los monstruos de un lado y me puse frente a ella para protegerla.
"¡M-Motoyasu-sama!"
"¡Descuida, me encargaré de esto en un instante!"
Haber acabado con los monstruos de un lado solo dejaba por derrotar a los del otro lado, lo cual sería sencillo dada la diferencia de niveles. Si, siempre y cuando me mantuviera alerta entonces…
"¡Tenia tanto miedo!"
"¿Eh? ¡Espera! ¡¿Qué estás haciendo?!"
La chica que estaba protegiendo se aferró a mi espalda desesperadamente. Normalmente esto no me molestaría, pero ahora mismo yo estaba ocupado y no podía permitirme esta clase de distracciones.
"¡Gahhahhhhhhhh!"
"¡¿Ah?!"
"¡Ahhgg!"
Me distraje.
En el segundo que me centre en mi compañera asustada, no fue uno de los que tenía enfrente, sino un monstruo que había usado la vegetación para atacarme desde arriba el que, junto con un aullido, me ataco por detrás.
Si, justo donde mi compañera a quien había decidido proteger estaba agarrada.
Ella había tratado de protegerme con su cuerpo. Y el resultado fue recibir el ataque de las garras de este monstruo en su espalda.
En serio, ¿es esto alguna clase de evento…?
Por unos momentos que se sintieron eternos, pude sentir cómo sus manos se desprendían de mi ropa mientras caían, así como los gruñidos de los monstruos que hasta parecía que se estuvieran burlando.
No lo pensé dos veces antes de usar una habilidad de zona para deshacerme de todos ellos en un instante.
Cargué a la chica herida sobre mi espalda y corrí hacia mis otras compañeras, y ahí fue cuando me di cuenta de que en los segundos que las había dejado solas, las cosas habían empeorado.
Elena no estaba allí, y en su lugar, Mein estaba en el suelo aullando mientras era atacada desde todas las direcciones.
En un intento de recortar al menos un poco más la distancia que los separaba use mis habilidades de lanzamiento, y agité mi lanza para alejar a los monstruos apenas llegué lo suficientemente cerca. Estos retrocedieron, pero no parecía que fueran a huir luego de haber elegido a su presa.
Mis ojos se movieron buscando a Elena, y la encontré corriendo lejos de donde estaban.
Pese a que cualquiera hubiera entendido esto como una señal de que ella había abandonado deliberadamente a Mein, yo confiaba en ella, y entendí que ella seguramente se vio superada por la situación y priorizó su vida, por lo que no la culpo por ello.
En su lugar, solo le grité.
"¡Elenaaaaa! Definitivamente volveré por ti, ¡así que espérame!"
Utilizando una habilidad cegadora que había obtenido tras cazar monstruos que parecían luciérnagas gigantes, utilicé mi habilidad de teletransporte, que, debido a su corta área de efecto, solo podría teletransportarnos a mí y a los compañeros que tuviera a tres metros a su alrededor. Y el punto de teletransporte elegido fue la habitación que tenía en el palacio real.
Una vez allí, mi objetivo era llegar a la sala de emergencias del palacio para que las dos reciban la mejor ayuda médica posible. Pero antes de eso, saqué las pociones que tenía almacenadas en mi lanza, las abrí y las vacié sobre la espalda de su compañera. También tomé una cantidad de pociones, y las abrí todas para rociarlas sobre Mein.
Sin embargo, me paralicé al verla. Yo no tenía conocimientos médicos, pero algo en mi interior me decía que sus heridas ya habían pasado el punto de no retorno.
Pero…
"¡Tsk! ¡Aun así no puedo no intentarlo!" me dije a mi mismo, vaciando hasta mi última poción sobre sus heridas. Si bien sabía que las pociones eran más efectivas al beberlas, el untarlas también tenía ciertos efectos beneficiosos, y ahora mismo era lo único que podía hacer.
La puerta fue golpeada brevemente por alguien que no era consciente de lo que ocurría aquí adentro.
"Héroe de la lanza-sama, veo que ha regresado. Le…"
"¡La princesa Malty está gravemente herida, llama a un médico pronto!"
Dejando de lado cualquier formalidad, busqué la solución más rápida, que era en este caso recurrir a un experto. El sirviente en cuestión reaccionó al nombre de la primera princesa del reino y abrió la puerta solo para ser testigo de las heridas de esta.
El castillo entero ya estaba conmocionado apenas cinco minutos después de mi llegada.
Entregué mis mejores pociones y objetos que los doctores pudieran necesitar antes de que me enviaran fuera del lugar para enfocarse en su trabajo. La prioridad de los médicos era por supuesto, la princesa de Melromarc, y sin embargo también estaban tratando a mi otra compañera que había sido herida protegiéndome.
En momentos como este, en donde solo podía esperar, era cuando sentía impotencia. No recordaba este sentimiento desde hace mucho, de hecho, no desde que fui invocado aquí como un héroe.
Con dos de mis compañeras siendo tratadas, Elena seguía en ese bosque, probablemente siendo perseguida todavía.
El tiempo de enfriamiento de mi lanza de teletransporte era tal que no podía usarlo a la ligera, siendo de una hora la espera entre usos. No creo haber cometido un error al usarlo en ese momento, pero saber que debía usarlo nuevamente lo antes posible hacía que ese tiempo se sintiera todavía más largo.
Es una suerte que haya marcado ese mismo lugar como punto de teletransporte, pues ahora me serviría para encontrarla rápidamente.
Solo esperaba poder llegar a tiempo…
"Tch, todavía falta."
Le quedaban cerca de veinte minutos al tiempo de enfriamiento.
Con tal de calmarme un poco y no ponerme ansioso por la espera, decidí ir al comedor para comer algo mientras los sacerdotes y médicos hacían su trabajo. Optimizar mis horarios era importante, pues una vez que fuera a buscar a Elena, tendría que defenderla durante otra hora hasta que mi lanza recupere su función de teletransporte nuevamente.
Puede que hasta le lleve algo para comer también.
Pero de pronto sentí un alboroto. Pero no uno ocasionado por un evento que se informaba de boca en boca, ni como un ataque que provocaba la movilización de gente que huía y acudía. Era más bien como si algo recorriese partes del castillo, conmocionando a cualquiera que estuviera cerca.
Y lo que era más raro, se sentía como si se acercase.
Olvide mi comida mientras sentía como ese "algo" se acercaba, hasta que abrió las puertas del comedor, y entró con pasos firmes. Era el rey de Melromarc y padre de Mein.
Parte de mi suspiro de alivio y se relajó, pero otra parte de mi seguía alerta, pues mis instintos me decían que podía encontrarme ahora mismo en peligro.
"Rey-sama, era usted. ¿ocurre algo?"
"Tu… ¿Qué crees que estás haciendo?"
"¿Yo? Bueno, estaba esperando a que mi lanza portal pudiera usarse de vuelta para ir por Elena, así que decidí reponer energías un poco, y… ¿rey-sama?"
"yoel….. tempestadhaci…" El rey parecía estar murmurando algo, pero no podía entender lo que trataba de decir.
"¿Eh, que está diciendo?" Pregunte por reflejo. Sin embargo, debí haber prestado menos atención a sus palabras y más al comportamiento de las personas que estaban cerca. Todos habían huido.
"¡Tempestad infernal Dreifatch!"
El bastón decorativo del rey se ilumino por un momento antes de que una verdadera tormenta saliese de él, haciendo volar las sillas, mesas y objetos sobre ellas.
Por puro reflejo reaccione ante el brillo del bastón a tiempo y cambie mi lanza por una que tenga buena absorción del daño por magia. Afortunadamente el ultimo jefe de ola me había permitido desbloquear una lanza así, y mi practica con ella me había hecho ganar una buena compatibilidad, lo que la hizo más fuerte.
Y aun así…
"¿¡Aaaaaahhhhhhhh!?"
Mis defensas no fueron lo bastante buenas y termine rodando por el suelo como si nada. De no ser por la nueva lanza, su mejora y mi subida de clase, además de leveleo extra, puede que no hubiera sido capaz de resistir ese ataque.
Pero la expresión del rey no era la de alguien que estuviera satisfecho, sino que hasta parecía más irritado.
"No puede ser, incluso tienes una buena defensa, tu, ¡maldita lanza!"
"¿Eh? Espere, ¿Qué está haciendo?"
"¡Es tu culpa! Yo, el rey de Melromarc te ordena, revela la verdad sobre el mundo a este impostor que se hace pasar por héroe y acaba con él usando llamas que lo hagan arder hasta no dejar restos. ¡Ignis inferno Dreifatch!"
Nuevamente el bastón se ilumino. Dada mi experiencia en aventuras con Mein, sabía que ese iba a ser un ataque mágico de fuego, pero a un nivel que nunca había visto antes.
Sin embargo, el bastón no pudo resistir y exploto, liberando la magia por todos lados en lugar de canalizarla en una dirección. Todavía pude sentir el daño del ataque, por lo que nuevamente, sobreviví por suerte a un ataque que había sido lanzado con la intención de matarme.
El rey por su parte no fue afectado por su magia, y solo observo su bastón destruido con una mirada indignada. Ese bastón tenía grabados de oro y joyas, por lo que tenía funciones más decorativas que ofensivas. Eso podía entenderlo desde que en los juegos RPG las mejores armas no están hechas de oro y joyas, sino de mitrilo, oricalco o adamantita, dependiendo de la cultura en la cual este basado el mundo creado para el juego. Quizás ese bastón había llegado a su límite por el uso de magia demasiado poderosa.
Pero el rey no estaba satisfecho, y ordeno a uno de sus guardias que le trajesen otro bastón rápidamente. Entendí que, si había un momento para actuar, ese era este. No atacándolo, pues era tanto el rey como el padre de Mein, sino tratando de llegar a él y calmarlo.
"Rey-sama, ¡deténgase! No sé qué ocurrió para que este así, pero si no se tranquiliza entonces nada se resolverá."
"¡Cierra la boca, maldito demonio!"
Llamándome demonio, impostor… y había mencionado mi defensa como buena, aunque realmente no había logrado defenderme bien, acaso, ¿acaso esto tenía que ver con Naofumi de algún modo?
"¿Acaso esto tiene algo que ver con Naofumi?"
"… ¿Ah?" El rey pareció detenerse tras lo que dije, por lo que lo tome como una confirmación y seguí con mi teoría, tratando de defenderme de la acusación, sea cual fuere.
"No sé qué haya sido lo que escucho o que es lo que piensa de mí, pero puedo garantizarle que no estoy trabajando junto con Naofumi, ni tampoco es mi aliado, amigo o compañero de ningún modo. Ese asqueroso violador y yo nunca nos llevaríamos bien. ¡Y si no confía en mi entonces confié en su hija! Mein le dirá la clase de héroe que yo…"
"¡Malty está muerta!"
"…soy y… … … ¿Qué?"
"No sobrevivió al tratamiento. Me lo informaron cuando llegué al hospital, pero no te vi allí."
"M-Mein… murió…"
"Cuando pregunte donde estabas tú, me dijeron que habías bajado al comedor para prepararte antes de ir por tu ultima compañera. Realmente no quería creer en que harías algo tan insensible, pero tenía que confirmarlo… y lo hice."
"Esto, yo…"
Malty está muerta. Mein murió. Ese hecho resonó en mi cabeza una y otra vez hasta que me di cuenta de otra cosa en mi campo de visión. Algo que por mi condición de héroe solo yo podía ver.
La lanza portal había terminado su tiempo de enfriamiento y podía volver a usarse.
"El escudo resulto ser incluso peor de lo que había imaginado, y ahora la lanza en la que confiaba resulta ser también un fracaso. Matar a tres héroes inocentes por culpa de uno fallido era definitivamente una injusticia, pero deshacernos de dos héroes inmaduros para librarnos de dos héroes fallidos no suena tan mal. Y definitivamente es mejor que esperar a que un tercer héroe resulte en fracaso." Declaro el rey sujetando un bastón que un guardia le entrego.
El bastón no era tan llamativo como el anterior, pero ese definitivamente no se veía frágil. Lograría al menos durar el doble que el anterior.
Entendí que, si no aprovechaba el largo tiempo entre hechizos para huir, terminaría matándome tarde o temprano. Ya sería capaz de regresar y explicar la situación junto con Elena más tarde, pero por ahora necesitaba enfriar mi cabeza, y darle tiempo al rey para que haga lo mismo.
"¡Lanza portal!"
Seleccioné el campamento improvisado que había armado como punto de llegada y activé el efecto de teletransporte. Quizás entendió que mi escape no le daría tiempo de lanzar un hechizo, así que bajo su bastón. Sin embargo, aun así, dijo otras palabras. Palabras llenas de peso y seriedad.
"Da igual donde vayas, juro por mi nombre que no volverás a tener un día de paz por lo que te quede de vida."
La teletransportación finalizo un instante después de oír sus palabras.
Empezaré diciendo que aunque me gusta la historia de Tate no Yuusha, y me gusto como exploraron las habilidades, funciones y estrategias que se basaban en el escudo, creo que los demas heroes fueron muy mal aprovechados, especialmente Motoyasu, a quien conocemos como el idiota calenturiento o el aliado feminista. En cierto punto de la historia, Motoyasu es incluso un insulto o apodo despectivo.
Dicho eso, lo cierto es que Mein le lavo el cerebro demasiado en las primeras novelas, haciendo que cause problemas, pero sin dejar que este piense que son problemas realmente, pues aunque Naofumi y los espectadores sabemos que hizo las cosas mal, desde su punto de vista él solo estaba jugando el juego determinado para ese mundo y confiando en lo que para él funcionaba. Es cierto que todo eso terminó explotándole en la cara, y por eso decidí crear una situación en la que le ocurriera esto antes de que se quede demasiado atrás en la escala, antes de que su estado mental y obsesiones se cinviertan en un cuello de botella que haga que, de ser el héroe mas peligroso de enfrentar, pase a ser poco mas que un sirviente OP para Naofumi.
Y antes de que las palabras finales se alarguen demasiado, me despido por ahora. Veré cuando puedo actualizar.
