Segundo capitulo de este AU, actualmente con un Motoyasu que la cagó teniendo que huir del rey.

Espero que les guste.


EL FALSO NUEVO "EVENTO"

Aunque sé que mi vida cambió para siempre tras lo que ocurrió en este bosque, me sentí aliviado de que mi teletransportación me hubiese permitido llegar aquí tan pronto.

En parte era porque aquí había dejado a mi compañera de equipo Elena, a quien no había podido teletransportar al castillo antes, pero que había prometido ir a rescatar apenas pudiera regresar, sin embargo, había otro motivo. Un motivo por el cual no pude venir acompañado.

Miré a mi alrededor y vi los restos del campamento que habíamos improvisado. Las lonas habían sido destruidas, las cajas de provisiones se veían manoseadas, y todo lo que habíamos traído había sido movido y removido.

Lo único que parecía sin cambios era los cadáveres de los monstruos, los cuales me ayudaron a guiarme acerca de lo que paso aquí y recordar en qué dirección había empezado a huir Elena.

Sin embargo, algo me llamo la atención. A unos metros estaba en cuerpo del monstruo que parecía ser el jefe y que había atacado a Mein, pero lo que me llamo la atención no fue eso, sino algo que sobresalía de su boca. Teniendo joyas enmarcadas en una fina plata, se veía muy similar a una pulsera que había comprado para Mein hace unos días.

Algo confundido por esto, me acerqué para averiguar si realmente era o no la pulsera, y finalmente lo noté.

"E-esto es… ahh… ¡guh!"

…y casi vomité todo lo que había comido en el comedor del castillo cuando vi de que se trataba.

Dentro de sus fauces, parte del antebrazo y mano de Mein sobresalían.

Ni siquiera pude recordar si cuando la llevé al castillo ella tenía o no sus dos brazos enteros, pues estaba más concentrado en las demás heridas en su cuerpo, pero al tratar de pensar en ello me volvieron a dar arcadas.

Ahora podía entender mejor la ira del rey cuando me vio comiendo mientras su hija moría.

Encontrar a Elena no era mi única razón para estar aquí tan rápido como me fuera posible, incluso sin ayuda, sino que fue justo cuando trataba de escapar del ataque del rey de Melromarc.

La culpa me llegó completamente apenas mi mente empezó a pensar de esa forma, pero también sabía que si solo me quedaba acurrucado allí, Elena podría correr el mismo destino.

Una hora podría haber sido demasiado, pero eso no era razón para no buscarla y encontrarla tan pronto como fuera posible.

Tragando saliva y tras beber un poco de agua, me arme de valor y retire el brazo de Mein de la boca del monstruo, y la coloque dentro de mi inventario. Mi lanza tenía era conveniente función de almacenar objetos que no fueran demasiado grandes, pero esto entraba en la categoría de lo que se podía guardar.

Al principio había pensado que sería hasta espeluznante recoger algo así, pero también pensé que ella no merecería que su brazo se pudra o volviera alimento en un bosque como este, sino que merecía también un entierro junto al resto de su cuerpo.

Quizás, cuando regrese al castillo con Elena y contemos lo que ocurrió entre los dos, me permitan pedir perdón por mi error, y participar en el funeral.

Con esa clase de pensamiento, empecé a correr en la dirección en la que recordaba que Elena había huido.


No me considero un buen rastreador, pero tengo que admitir que estoy teniendo buenos resultados. Aunque creo que eso es más bien por las pistas que seguía. Seguir las pisadas de Elena no era especialmente difícil, pues eran las únicas con marcas de tacones en el suelo del bosque, y pasaban justo por el camino que habíamos tomado originalmente.

Como mi lanza portal no me lleva a lugares que no haya explorado, tuve que recorrer el bosque para elegir un punto donde acampar al menos una vez, y Elena parecía haber recordado ese camino, pues a medida que encontraba huellas y rastros encontraba también marcas de mis propias pisadas y ataques de vez en cuando, en aquellos lugares donde me encargue de monstruos que interrumpieron mi viaje.

Por supuesto, mi búsqueda actual no era completamente tranquila.

"¡Gwahhhh!" una criatura voladora similar a un pájaro con colmillos voló hacia mi chillando.

"¡No molestes!" Y en respuesta, la empalé y sacudí hacia un costado sin interesarme en el dropeo de objetos.

Interacciones como esta pasaban de vez en cuando, y si bien no recogía los botines, si ganaba la experiencia y aumentaba mi compatibilidad con mi arma. Luego de un tiempo, me di cuenta de algo que hizo que mis encuentros ocasionales fueran aún más importantes.

La experiencia se comparte entre compañeros, pero a partir de cierta distancia esta experiencia deja de compartirse. Si el rango es similar al rango a partir del cual los héroes anulan la experiencia que reciban los otros, entonces podría utilizar las cifras de experiencia como un indicador de que tan cerca estaba de Elena.

Y después de casi una hora buscando, finalmente las cifras de experiencia empezaron a reducirse por este reparto de experiencia. Finalmente Elena estaba cerca.

Si mi memoria no me fallaba, cerca de aquí había una aldea en la que habíamos descansado, así que si Elena recordó que habíamos pasado por allí, entonces quizás había logrado ponerse a salvo por su cuenta. Era algo realmente afortunado.

Me apuré en esa dirección hasta que salí del bosque, y corrí hacia la aldea apenas la vislumbre. Me identifiqué ante los guardias de la entrada como el héroe de la lanza a la vez que pregunte sobre mi compañera, y aunque por unos momentos los guardias mostraron expresiones preocupadas, finalmente entré y me dijeron en donde podría encontrar a Elena.

Logré verla sentada en las mesas del exterior de un restaurante, junto con algunas personas que tenían expresiones serias. Quizás ella estaba hablándoles acerca de las circunstancias en las que tuvo que regresar sola. Yo también pondría una expresión así de ser ese el caso.

Viendo que había logrado regresar sana y salva, me acerque sin temor o vergüenza, pese a que había sido yo el que la abandono en el bosque en primer lugar, y aun así…

"Elena." La llamé claramente.

"¡Eh! ¿Eh?"

Se sobresaltó cuando la llamé por su nombre. Incluso volvió a reaccionar cuando entre en su campo de visión, como si no se sintiera cómoda de verme.

Por supuesto, entendí que no podría dejar pasar esto como si nada, y que debería disculparme con ella.

"Bueno, perdón por…"

"¿Qué es lo que vienes a hacer aquí?"

"¿Eh? Pues, había venido a rescatarte y…"

"Elena-sama, ¿acaso este tipo es…?"

"Si, es él."

"¿Elena?"

"Ehm, ellos son aventureros que me encontraron y ayudaron a salir del bosque."

"Oh, ayudaron a mi compañera, ahora este héroe de la lanza les debe una." Respondí dirigiéndome a los aventureros, quienes volvieron a verme, esta vez con expresiones complicadas.

"Oye, héroe de la lanza-san."

"¿Eh, que pasa Elena? Solo llámame Motoyasu, como siempre."

"Preferiría no hacerlo. ¿acaso no lo sabes?"

"¿Saber qué?"

"No se supone que deba decirte esto, pero como fuimos compañeros hace poco lo diré. Hace un rato esta aldea recibió una orden del rey de arrestar al héroe de la lanza si se aparecía por aquí."

"… ¿Qué? Pero, eso no tiene sentido, ¿por qué deberían arrestar…? Oh, no."

Mientras buscaba a Elena, durante esa hora, me mantuve alerta de los monstruos y pistas de esta, pero aun así de vez en cuando pensaba en que haría después, y sin embargo, aunque tenía planes optimistas, también habían algunos pensamientos sencillamente terribles. Uno de esos malos pensamientos regreso a mi cabeza.

¿Y si la ira del rey se había convertido en odio? ¿Y si usaba su poder como rey de una nación para perseguirme?

Las palabras de Elena sellaron ese pensamiento en mí.

"Bajo la acusación de matar a la princesa Malty A. Melromarc, se te buscará, vivo o muerto, por todo el reino de Melromarc hasta nuevo aviso."


Mentiría si dijera que no pensé en este mundo como un juego cuando me di cuenta de que había sido invocado y que las pantallas de estado, información de las armas y demás eran similares a la interfaz de un juego que había jugado, pero actualmente sabía que probablemente había más en este mundo que simplemente lo que ya se.

Aun así, esto era algo que nunca hubiera esperado.

"¿C-como que estoy siendo buscado?"

"Es como dije. Además, y aunque sé que sonara mal, planeo dejar en claro que me abandonaste en el bosque para evitar que me persigan junto a ti."

"Pero espera un momento, Elena."

"¡Reacciona de una vez, héroe de la lanza! Tus días de aventuras terminaron. Lo mejor que puedes hacer ahora mismo es entregarte, explicar las cosas y apelar al hecho de que eres necesario para enfrentar las olas. Yo por mi parte ya he tenido suficiente."

Mis días de aventuras terminaron. Pero, ¿tiene esto algún sentido? Esta mañana estaba desayunando como cualquier día mientras pensaba en cuantos niveles podría aumentar y cuantas lanzas nuevas podría desbloquear, y apenas en un par de horas pierdo todo eso y más.

No, no puede terminar así. Yo no quería que ella muriera, ¡y no es mi culpa que esto haya pasado!

¡No soy como Naofumi, yo soy inocente de esas acusaciones!

¡Y definitivamente iba a probarlo!

"Elena, creo que te equivocas."

"¿Eh?"

"Aunque tienes razón en que mi error no se borrara, todavía hay algo mejor que puedo hacer."

"Algo… mejor…"

"Creo que es posible que revivamos a Mein."


Elena reaccionó con cierto retraso ante la declaración de Motoyasu. De hecho, todos los que lo escucharon decir eso por un momento olvidaron como respirar.

"Q-que… ¿Qué fue lo que…?"

"Dije que podemos revivir a Mein, y me gustaría que me ayudaras a hacerlo."

Nuevamente Elena reaccionó tardíamente. Esto ya no era por tratar de procesar lo que acababa de oír, sino por cómo estaba interpretando toda la situación.

Resucitar a los muertos era imposible, prácticamente era tabú para muchas religiones el mencionarlo siquiera, pero frente a ella esta Motoyasu Kitamura, un héroe invocado de otro mundo cuya expresión y tono parecían los de alguien que estaba a punto de ir a cazar algún monstruo medianamente fuerte.

Era la expresión que parecía decir "no lo he hecho, pero seguramente podré hacerlo" que había visto varias veces antes.

Ni siquiera sabía por dónde empezar a responder, pero uno de los aventureros cerca suyo respondió a esto.

"¿Revivir? ¿Es una broma? Cuando alguien muere se acaba todo, incluso los niños saben eso."

"Si, es cierto. Solo estas negando la realidad, pero con el tiempo lograrás aceptarlo."

Pero el héroe de la lanza simplemente se dirigió a ellos con un rostro calmado, como si para el ellos no fueran más que carteles.

"No, sé que Mein murió. Mi ventana de compañeros ya no la tiene incluida, a pesar de que mis otras compañeras si están allí, incluida tú, Elena. Acepté su muerte, y por eso digo que podemos revivirla."

"Pero, ¿cómo esperas hacer eso?" Pregunto Elena luego de alcanzar a digerir lo que estaba escuchando.

"Veras, mientras te buscaba pasé por, bueno, lo que quedó de nuestro campamento, y del monstruo que parecía haber sido el líder de esa manada, obtuve… ¡esto!"

Motoyasu giró su lanza y con su otra mano sacó algo de su inventario. Elena siempre pensó que era una habilidad realmente útil para muchas cosas, pero lo que el héroe sacó fue suficiente como para sobrescribir cualquier recuerdo o pensamiento positivo sobre esa habilidad de almacenamiento.

Sosteniéndola como si fuese un simple trozo de madera, Motoyasu sacó y mostró una mano cortada. La mirada de Elena se quedó fija en esa mano, sintiendo que ya la había visto antes, hasta que notó la pulsera que tenía y reconoció a quien debía de haberle pertenecido esa mano.

"E-eso es de…"

"Sip, era de Mein. Mientras te buscaba estuve pensando en lo que había pasado hasta ahora, en la emboscada de monstruos, que tuviéramos que separarnos, eso de que Mein muriese, el ataque del rey, luego que encontré esta parte de su cuerpo y que entrase justamente en mi inventario, casi en el límite de peso. Es imposible que todo eso sea una coincidencia, así que pensé en la posibilidad de que esto sea otro tipo de evento para revivirla."

"E-eso es… es una locura…"

"Se que suena loco, pero créeme. Esta clase de tramas suelen ocurrir en muchas series que he visto. Sería estúpido de mi parte no darme cuenta de las señales y tardarme más de la cuenta. Obviamente tendré que disculparme mucho con ella y con el rey, pero definitivamente lo haré una vez que pueda regresarle a su hija."

Nuevamente Elena vio su rostro animado y en paz, como si no se diera cuenta de lo que estaba diciendo o haciendo.

Hasta ahora Elena se había quedado con él y aguantado sus manías y comportamiento porque era el modo más fácil de ascender como compañero de un héroe. No tendría que lidiar con el sistema de estatus del grupo del arco, ni tendría que levelear por su cuenta como en el grupo de la espada, y el escudo ni siquiera era parte de la cuestión. La lanza le garantizaba que estaría a salvo, subiría de nivel fácilmente y obtendría toda clase de regalos sin necesidad de hacer trabajos extras. Había un plus en el hecho de que pudiera ganarse el favor de la princesa Malty y la otra noble que estaba en su grupo, pero aun sin eso el estar con la lanza debería haber sido la mejor opción… visto desde fuera.

Lo cierto es que la se había dado cuenta hace tiempo que la visión que Motoyasu tenía del mundo era diferente, y ahora más que nunca lo estaba confirmando.

No es que Motoyasu no supiera lo que estaba diciendo. Era más bien como si fuera una persona fría y seca que solo buscaba resultados. Leveleaba sin considerar comodidades o pensar en la vida de los monstruos a los que atacaba, acataba sus responsabilidades sin dudarlo, y escuchaba a todos por igual.

O más bien, era como si para él, todo a su alrededor fuera opcional, y su mente simplemente dijera que más es mejor. Quizás ahora mismo ni siquiera pensaba en esa mano cortada como algo que le perteneció a quien ahora es una persona muerta.

Mas que terror, Elena sintió asco. Asco de haber pasado tanto tiempo junto a un héroe así, hasta que sintió arcadas.

"Elena, ¿estás bien?"

Motoyasu se acercó a ella al verla retorcerse, pero Elena retrocedió apenas sintió que el héroe de la lanza se acercaba.

"¡No, no te acerques!"

"¿Eh?"

"G-¡Guardias, capturen al héroe de la lanza! ¡Es peligroso!"

"¿¡Ehh, que estás diciendo!?"

Volteándose para ver como los guardias lo rodeaban, Motoyasu simplemente estiró los brazos y sonrió para tratar de mostrar que no estaba tratando de hacer nada malo, y sin embargo solo logró ver a todos a su alrededor mirándolo con expresiones de desconcierto, asco y miedo.

Motoyasu Kitamura entonces recordó dos cosas. Primero, incluso antes de entrar en la aldea, esta había recibido el mensaje de capturarlo, vivo o muerto. Y segundo, mientras que una mano sostenía la lanza, la otra seguía sosteniendo la mano de Mein.

"Oh."

Fue entonces cuando entendió que ahora mismo, no había nadie allí a quien pudiese llamar aliado. Incluso Elena, quien había sido su compañera parecía querer alejarse de él.

"Entiendo."

Y a medida que los guardias se acercaban lentamente, Motoyasu buscó en su lista de habilidades por una cuyo tiempo de enfriamiento había terminado hace unos pocos minutos.

"¡Lanza portal!"

Esa fue la última vez que Elena vio al héroe de la lanza.


Punto de vista de Motoyasu

Luego de teletransportarme a una ciudad diferente que había marcado previamente, suspiré en una mezcla de alivio y un poco de cansancio. Al final, no elegí bien mis palabras y Elena terminó dejándome. Bueno, quizás fui demasiado directo con ella, además de que realmente no hablábamos mucho antes. Creo que de mis tres compañeras ella era con quien menos había interactuado.

Como sea, supongo que eso significaba que ahora estoy solo en mi aventura actual.

"Bueno, supongo que necesito primero volver a obtener la confianza de la gente antes de pedirles ayuda como es debido. Pero bueno, ¿por dónde debería empezar?"

Me había teletransportado a una aldea algo más alejada del castillo real, tomando en cuenta que si las noticias habían llegado a la aldea donde me encontré a Elena en ese momento, entonces para que llegasen aquí deberían pasar al menos unas cuantas horas. Si podía conseguir alguna armadura o conjunto nuevos y usaba una capucha, seguramente podría pasar desapercibido en más de una aldea. Mi lanza incluso podía volverse lo bastante pequeña como para esconderla entre mis ropas si lo veía necesario.

Desafortunadamente, no tenía una guía acerca de cómo avanzar en esto. Tampoco habían guías antes, pero Mein siempre me ayudaba a establecer un orden para cada cosa.

Por otro lado, ahora podía dedicar todo mi tiempo en esta misión sin preocuparme tanto por las comodidades.

Aunque no quiero seguir su ejemplo, Naofumi se veía bastante conforme con sus cosas de aspecto económico, así que no debería serme tan difícil mantener mis ahorros.

Sea cual sea mi elección, por ahora necesitaba dinero rápidamente antes de que las noticias lleguen y empiecen a cortarme el paso con cada acción.

Seguí entonces mi instinto y experiencias de aventuras para negociar y obtener recursos. Compre un par de túnicas y zapatos, vendí algunos materiales raros que tenía, y cuando las noticias acerca de mis "crímenes" llegaron, me teletransporté a una ciudad más alejada para que no me rastrearan según lo que compre o con quienes hable antes de disfrazarme.

Viendo que ya estaba oscureciendo, me decidí a buscar un lugar donde quedarme. Aunque estaba acostumbrado a viviendas de primera calidad, lo cierto es que me bastaba con un lugar donde dormir y buena comida, por lo que nuevamente vi las ventajas de estar solo en una aventura.

Terminé mi cena y me dirigí a mi habitación para descansar. Ya que me registré con un nombre falso, debería estar seguro incluso si registran las posadas preguntando el nombre de los inquilinos.

Me quite la túnica que vestía para ponerme algo más cómodo con lo cual dormir, hasta que mi puerta fue golpeada brevemente. Rápidamente volví a ponerme la túnica para ocultar mi identidad y abrí la puerta, encontrándome al posadero enfrente, quien me mostraba una sonrisa ligera.

"Disculpe señor, por molestarlo tan tarde."

"No hay problema, ¿ocurre algo?"

"Bueno, no se lo había dicho antes, y decidí dejar que comiese su comida tranquilamente, pero resulta que en estos tiempos que corren, nuestra posada tiene un servicio especial a buen precio que quizás sea de su agrado."

"¿Servicios especiales? Espero que no se refieran a una acompañante nocturna."

"No, no, joven héroe de la lanza, se trata de un voto de silencio."

"¿Voto de silencio? ¿Y para que querría yo eso? No lo necesito."

"Quizás quiera reconsiderarlo."

"Dices eso, pero yo… ¿eh? Espera un momento, ¿Cómo me llamaste?"

Por un momento, sentí como si mi cabeza diera vueltas. Me había acostumbrado tanto a que me llamaran "héroe de la lanza" que respondí casualmente al posadero cuando me llamó de ese modo, y sin saberlo, confirmé sus palabras.

"Héroe de la lanza, ¿acaso me equivoco?"

"Eso, yo no soy el héroe de la lanza…"

"Solo como consejo, déjeme decirle que si quería esconder su identidad, le hubiera sido mejor maquillarse o usar una vestimenta vistosa o joyas. Una túnica podrá esconder algunos rasgos, pero hace que la gente se fije en otros, y su rostro es definitivamente uno fácil de recordar en un pueblo que se jacta de alguna vez haber dado cobijo al héroe de la lanza."

"Pero entonces, si es así entonces…"

"Por supuesto, eso no hace de esta ciudad ajena a la nación. Tanto mi lealtad, como la de los soldados y guardias que patrullan nuestras calles obedecen a la realeza, a veces incluso arriesgando nuestros negocios."

"…"

"Oh, pero no ponga esa cara. Nuestra posada posee un servicio especial para usted, con el cual se le garantiza una noche de sueño tranquilo sin interrupciones hasta el amanecer. ¿Qué me dice?"

"…¿de cuánto estamos hablando?"

"Entre el soborno a los soldados que vengan a investigar, y mi comisión por hacer de intermediario, diría que con treinta monedas de plata podrás cubrir esta noche."

"¡Treinta monedas de plata!" Mi grito fue casi reflexivo, pero la mirada del posadero me hizo callar. No porque me reprendiera, sino porque miró hacia un costado, como si tratara de advertirme que podía ser escuchado.

Esto por un momento me hizo pensar que quizás él era un posible aliado, hasta que me dirigió la palabra nuevamente.

"Le recomiendo decidir rápido, ¿pagará o no pagará?"

A él no le interesaba yo. Solo quería asegurarse de poder obtener ganancias de mi antes de que tuviera que huir. Probablemente no le convenía traicionarme, pues si debía defenderme entonces podría terminar destruyendo parte de la posada, y él gastaría para reconstruirla. Por otro lado, quizás ese precio realmente era para sobornar a los soldados que vengan a investigar, sumado a su propio silencio.

Treinta monedas de plata realmente no eran mucho para mí. O por lo menos no mientras iba de aventuras antes, pero ahora que muy probablemente mi fuente de ingresos se vería reducida, esas monedas de plata se sentían mucho más valiosas. Por un momento recordé algo que había escuchado en una aldea en la que había estado. Alguien había mencionado que una persona podía pagar por comida y alojamiento en una posada por una moneda de plata, por lo que el número de monedas de plata podía contarse como el número de días que se podía vivir sin trabajar.

Por lo tanto, ahora mismo estaba pagando una noche al precio de un mes.

Le entregué las monedas de plata al posadero de mala gana, y este las recibió nuevamente con una sonrisa ligera, como si acabase de hacer un negocio provechoso.

¡Maldita sea, se burla de mis problemas! Definitivamente le exigiría ese dinero de vuelta cuando recuperara lo que había perdido.

Cerré la puerta luego de que se fuera, y puse la llave como simple precaución. También me aseguré de que la ventana estuviera cerrada y la cortina la cubriese adecuadamente. Considerando mi túnica actual como algo inútil, me la quité y la lancé a un lado, y ni siquiera me cambié de ropa antes de echarme en la cama.

Mañana tendría que despertar temprano y salir de aquí, quizás incluso deba forzar mi salida de la ciudad en caso de que me descubran en otro momento. De hecho, puede que ni siquiera pueda desayunar tras despertar, o puede que intenten estafarme nuevamente. Sea cual sea el caso, debería ser capaz de lidiar con ello de alguna forma. Soy un héroe sagrado después de todo.

… …

… me siento inquieto.

Veo a mi alrededor figuras moviéndose, algunas volteando hacia mí, otras dándome la espalda, pero no las reconozco.

Veo un color rojo intenso entre esas figuras. Me acerco mientras veo ese rojo desaparecer en la multitud, y los hago a un lado hasta volver a ver ese color rojo.

Consigo ver a Mein, pero en el suelo, cubierta de sangre roja.

"¡…!"

Lo siguiente que veo es una vela casi consumida, mientras mi cuerpo tembloroso hacia chirriar la cama en la que estaba. Seguía en mi habitación de la posada.

"¿Cuándo me quedé dormido?"

Debí estar más cansado de lo que creía si me dormí sin mantas y sin apagar la vela. Sin embargo, no debí dormir mucho si esta vela ni siquiera terminó de consumirse.

Volví a acostarme, esta vez tapándome y apagando la vela, pero el sueño no llegó a mí. O más bien, no me sentía con ganas de dormir.

No recuerdo bien qué fue lo que soñé, o si soñé algo para empezar, pero mi mente estaba llena de pensamientos sobre Mein y mi actual misión de revivirla.

Quizás tendría mañana que buscar una tienda de campaña para dormir fuera de las aldeas, y tener cuidado con los lugares a los que voy. Generalmente la idea de hacer algo nuevo como eso no me molestaría, sino que me emocionaría, pero el saber que quizás no tenía opción lo volvía incómodo.

Cerrando los ojos nuevamente, recordé una conversación que había tenido antes, semanas antes, cuando descubrí que el verdadero nombre de Mein era Malty, y que era hija del rey.

"… ¿Por qué me volví aventurera? Bueno, ¿Por qué no? aunque soy la mayor, mi hermana menor es la primera candidata al trono… siendo franca, no sé si me volví aventurera porque mi hermana de volvió la heredera, o si mi hermana se volvió heredera porque me volví aventurera, pero saber qué vino primero no cambiara nada. Lo que sé es que si hay algo que puedo hacer para ayudar a esta nación, es convertir a un héroe en el mejor héroe, y te elegí a ti para eso. Cuento contigo, Motoyasu-sama…"

Volví a dormir tras llenarme con la resolución de darlo todo para revivirla.


Solo para que conste, no considero a Mein buena ni nada, pero si Naofumi confio en ella con solo unas horas de conocerla, imaginnse Motoyasu que habrá pasado semanas como heroe con Mein al lado metiéndole ideas.

Ademas, aunque Motoyasu esta actualmente jodido todavía creo que puede caer más, siendo esa mision de resucitación otra de sus excusas para no admitir que falló. Similar a como en la historia original los tres heroes dicen que perdieron porque se trataba de un evento de derrota, sin interiorizar que gente murío mientras ellos eran vencidos y que debrían esforzarse para no quedar atrás.

Y para los que aun asi lo odien, alegrense, planeo patearlo tanto como pueda en el siguiente capítulo, a salir en cuanto pueda tenerlo listo.