Tomó un rato actualizar, pero tenía que revisar algunas cosas para que tuvieran sentido. De paso tengo otro plan para esta historia, aunque eso ya lo pondré a su debido tiempo.
EL FINAL DEL SUEÑO
PUNTO DE VISTA DE MOTOYASU
"(¡Eso es, me notaron! Aunque quizás fui algo brusco al hacerlo.)"
Me acerqué al carro detenido mientras corría, y reduje un poco la velocidad cuando vi que Naofumi había bajado del carro. Cuando estuve lo bastante cerca, traté de saludar.
"¡Hah, hah, hol… cof cof… hola, hah…"
Jadeé mientras trataba de saludar, y recién cuando detuve mis piernas me di cuenta de que había corrido por bastante tiempo. Incluso si mi estadística de agilidad es de mis mejores estadísticas, parece que la emoción de estar tan cerca de mi meta me hizo ignorar mis límites.
"Motoyasu, ¿Qué quieres?"
"Hahh, hola, sé que… bueno, no estamos en los mejores términos posibles, especialmente después de todo lo que pasó entre nosotros, pero hay algo de lo que necesito hablar contigo."
"¿Hablar conmigo? No creo que haya nada que debamos discutir, salvo que quieras empezar a disculparte por todas las molestias que me has causado. Si puedes reconocer al menos la mitad de esas molestias, consideraré dejar eso en el pasado."
"Tú en serio… no importa. Como sabrás, durante una misión…"
"Murió la princesa maldita, lo sé. Escuchar y confirmar la noticia fue menos satisfactorio de lo que imaginaba."
Los comentarios de Naofumi empezaban a hacerme perder la calma. Incluso si venía a pedir un favor, que me insulten a mí y a Mein son cosas que preferiría no escuchar. Sin embargo, no podía desperdiciar esta oportunidad.
"Pues bueno, iré al grano. Oí ciertos rumores sobre ti."
"¿Rumores? ¿Qué clase de rumores?"
Por alguna razón, sentí como si Naofumi se estuviera poniendo en guardia cuando le mencioné acerca de rumores. ¿acaso habrá hecho algo malo?
"He oído que sería posible para ti el revivir personas."
Luego de que dijera eso, la expresión de Naofumi pasó de ser tensa a sorprendida, casi relajada. Se deshizo de cualquier postura defensiva suya y suspiró antes de responder.
"¿En serio estas preguntando eso?"
"¡S-sí así es! Entonces…"
"Es imposible."
Esas palabras serenas cortaron las mías. Pero no me iba a rendir solo porque se hiciera el difícil.
"M-mira, lo entiendo. Tuviste problemas con Mein, y sé que aparecer de la nada a pedir un favor como ese podría ser descarado de mi parte, pero trata de hacer una excepción aquí. Puedo compensártelo de algún modo…"
"No se trata de nada de eso. Es simplemente imposible para mí el revivir personas."
"Imposible… ¡No, eso no puede ser! ¡Los rumores decían que podías revivir personas!"
"¿Realmente decían eso en verdad?"
"Bueno, decían que a este paso llegaría el día en que pudieras, así que…"
"Mis medicinas son más efectivas que las del mercado normal, y si yo la aplico son aún más efectivas. Sin embargo, ninguna poción, descanso o magia funciona con los muertos. No es posible revivir a los muertos ni ahora, ni nunca."
"No… esto no puede… ¡Por favor! ¡Te daré lo que quieras! ¡Esto también te beneficia! Y si realmente no puedes hacerlo por alguna razón al menos enséñame como revivir personas. ¡Por favor, por un momento deja atrás nuestras diferencias y ayúdame a salvarla!"
Dejé de lado mi orgullo frente a esta situación, y me puse de rodillas pidiéndole que me ayudara. Había sufrido persecuciones, tenido que escapar, luchar, dormir en la intemperie, sin comer en restaurantes ni nada muy complejo… viví como un criminal buscado por más de una semana y él, el héroe del escudo al que menosprecié, puede ayudarme. Como giro de trama es original, ¿pero cuanto más tengo que insistir antes de que me dé condiciones a cumplir? ¿debería mostrarle el objeto "mano de Mein" para que considere el usarla?
"Como dije, es imposible…"
"¡Por favor! ¿No puedes hacer nada con esto, o al menos decirme si conoces a alguien que si sepa?"
Me decidí y saqué la mano de Mein de mi inventario y se la mostré. Su rostro se torció en una mueca de desagrado, pero luego volvió su expresión usual y habló.
"Raphtalia, vuelve al carro. Filo, nos vamos."
"Entendido, Naofumi-sama."
"¿Se terminó?"
La chica esclava se dirigió al carro pasando al lado mío, haciéndome cuestionarme sobre cómo no noté que estaba detrás mío, mientras que el pájaro gigante regresó al frente del carro. ¿Había convencido a Naofumi y me llevaría al lugar que buscaba?
"Motoyasu, este mundo no es un videojuego. Podrá haber magia, distintas razas, niveles, clases y monstruos, pero este es un mundo real, tan frio, cruel y tangible como el mundo del que vienes. Y como héroes, nuestra función es luchar contra los monstruos y defender a las personas."
"¿eh, que estás…?"
"Pero si fallamos en esa misión, o si el desafío es simplemente demasiado grande, es inevitable que muera gente. Incluso yo no pude salvar a todos en cada pelea en la que he estado, pero lo he intentado, ya que hay mucha gente inocente que no merece morir en batallas que no eligieron. Incluso tu deberías entender eso."
¿Me estaba rechazando? ¿no iba a ayudarme con el evento? ¿acaso tenía que mejorar algún parámetro de confianza o algo así?
"Y si lo entiendes, sabrás lo inútil que es eso que pides. Perdiste a alguien, asumes la responsabilidad, vuelves a empezar si puedes. Eso es lo que deberías hacer, no fantasear acerca de revivir a los muertos."
Naofumi empezó a dirigirse al carro que ya estaba preparado para irse. Sentí que, si lo dejaba irse, mis posibilidades caerían al 0%, por lo que lo llamé una vez más.
"¡e-Espera! Esto no puede solo quedar así, ¡tiene que haber una manera de revivirla de algún modo! ¡También puede beneficiarte! Si yo completo el evento de resucitación, ¡probablemente también puedas completar algún evento para redimirte y recuperar la confianza de todos!"
"Te preguntaré entonces, ¿en serio puedes creer en la posibilidad de revivir a una persona muerta? ¿crees en serio que es posible deshacer algo tan definitivo como la muerte?"
"….."
"Si una persona muerta, sea un santo o un demonio, pudiera revivir, entonces este mundo podrido sería realmente un videojuego podrido."
No pude responder.
No pude gritarle de vuelta mientras lo veía subirse al carro.
Ni pude ponerme en pie y tratar de seguirlos mientras los veía alejarse.
Tampoco podía levantarme cuando los había perdido de vista tras media hora de verlos alejarse.
Mi cabeza me daba vueltas por tanto pensar. Mis piernas se sentían adormecidas tras forzarlas a correr tanto tiempo y luego ponerme de rodillas.
Unas moscas revoloteando llamaron mi atención, y me recordaron que todavía sostenía la mano de Mein fuera del inventario, fría e inerte.
La coloqué en mi inventario otra vez y luego me reí un poco por lo que acabo de hacer. ¿Por qué guardé algo inútil?
Naofumi tenía razón. Yo mismo no podía imaginar que fuese posible revivir personas, pero me enfrasqué en esto porque pensaba que era una misión. Pero…
"Este es un mundo real también, ¿eh?"
Pensaba que este mundo era como Emerald Online, y quizás no me equivocaba mucho en eso. Sin embargo, incluso en Emerald Online no había eventos de resurrección.
Existían objetos de curación y magias de resucitación que podían usarse dentro del combate o entre estos, pero no había eventos de resurrección.
Pensándolo bien, cuando el HP de los personajes llegaba a 0, al finalizar el combate los personajes estaban con el estado de KO, no existía el estado de Muerto. Lo más cercano seria perder a todos los personajes en batalla o fallar un combate, en cuyo caso el juego mostraría la pantalla de Game Over y seríamos enviados al último santuario en el que hayamos estado.
Pero no había resucitación real alguna.
"¿Qué diablos he estado haciendo estos últimos días?"
Fui perseguido, temido, odiado, abandonado, amenazado y estafado. Corrí de aquí para allá escondiendo mi identidad y preguntando a cualquiera que pudiera creer que tenía alguna clase de información útil, sin poder conseguir dinero libremente, pero teniendo que gastarlo de vez en cuando.
Dejé morir a la persona que más debería haber protegido.
Tenía pesadillas que me despertaban cada vez que me quedaba dormido.
Me aferré a una esperanza sin fundamento e incluso me arrodillé ante alguien a quien debería odiar.
En serio, ¿qué diablos he estado haciendo estos últimos días?
"ya… ya nada importa…"
Casi al mismo tiempo que dije esas palabras, sentí que estaba siendo rodeado, pero lo ignoré todo.
Oí pisadas fuertes acercándose rápidamente y apenas pude preparar mi cuerpo para el impacto que recibí, que me saco del camino y mando a rodar unos metros. Aun así…
"(ah, la hierba esta fresca.)"
Realmente desearía solo quedarme en esta posición unos minutos más y dormir, pero ni diez segundos pasaron hasta que sentí un dolor ardiente en mi pierna. Girando los ojos vi a una criatura que parecía un jabalí mordiendo mi pierna y sacudiéndome.
Otras criaturas similares se me acercaron desde otro extremo y trataron de morderme, pero las sacudidas que me daba el primero hicieron que algunas de esas mordidas fallen y solo alcancen mi ropa y armadura, desgarrándolas en el proceso.
Probablemente iba a morir, pero aun así, solo podía imaginarlo como un tipo de descanso de todo. Arruiné mi oportunidad en este mundo por no ser serio acerca de los riesgos, similar a como arruiné mi oportunidad en mi mundo original por no ser serio con las mujeres con las que interactuaba.
Sentí la presión de la mordedura en un costado, pero no podía convencerme de hacer algo al respecto.
Cerré los ojos.
"…"
…
[Serie de maldición: requisitos cumplidos]
[Acceso a lanzas de la serie maldición]
[Lanza de la pereza: habilidad desbloqueada – bono de equipo – habilidad lecho de espinas.]
[Efecto especial: Auto-maldición, drenado de energía]
"(qué… es… esto?)"
Palabras y términos inundaron mi cabeza sin que necesitase ponerles atención para entenderlos.
"(¿Qué es esto?)"
Parecía que en este momento de necesidad había obtenido una nueva habilidad.
"¿Qué es esto?"
Poniendo fuerza en el agarre de mi lanza, la agité casi al azar, cortando a las bestias que me mordían como si fueran de paja.
"¿¡Qué es esto, QUÉ, DIABLOS, ES, ESTO!?"
Grite esas palabras al aire mientras agitaba mi lanza aniquilando a todo lo que se me acercase. Incluso cuando ya no quedó nada, seguí agitando la lanza aunque fuera contra el suelo. Simplemente no podía creérmelo.
"¿¡Es esto alguna clase de broma!? ¡Eres inútil cuando realmente te necesito, y recién cuando renuncié es que decides darme algo! ¿¡Es esto un juego para ti!?"
Le grité a mi lanza como si esta fuese un ser viviente o inteligente. Si alguien o algo me estaba viendo no podía importarme menos.
No apareció durante la ola, ni durante mi encuentro con Naofumi, ni cuando tenía que salvar a Mein y las otras, ni en ningún momento hasta ahora, como si esta lanza tratase de disculparse por haber sido inútil para el objetivo que tenía.
Pero por sobre todo…
"… hahh, da igual. Necesito dormir."
Mi cabeza todavía me daba vueltas, y necesitaba un descanso lo antes posible. La pelea de recién había provocado toda clase de salpicaduras, rastros y agujeros en el suelo, por lo que caminé un poco para encontrar un lugar donde la hierba fresca estuviera limpia. Apenas encontré algo así, me dejé caer. Incluso si volvía a tener una pesadilla, una hora de sueño me era suficiente para tratar de olvidarlo todo.
"Ah, sí."
Pero antes de cerrar los ojos, decidí revisar esa lanza nueva. Aunque sea de la serie maldición, si esa tal lanza de la pereza me permitía dormir lo antes posible, pues le daría la bienvenida aun si fuera de mal gusto.
Cambié la lanza a esa serie maldición, y noté como cambio su color a uno negro azabache, a la vez que se sentía más pesada.
Ese cambio de color fue lo último que noté antes de cerrar los ojos.
"Mhhhmhh, ¿ya amaneció?"
Yo, Kitamura Motoyasu, desperté tras no sé cuántas horas durmiendo debido a que la luz del sol empezaba a darme en los ojos y mis parpados ya no podían evitar que eso me despertara.
Mi cansado cuerpo se sentía más ligero, como si hubiera tenido una noche entera de descanso profundo, y el cielo estaba totalmente despejado mientras el sol salía. De hecho, ver que fue el sol el que me despertó me hizo sentir realmente tranquilo acerca de algo. Dado que mis últimos recuerdos estaban teñidos con la luz anaranjada del atardecer, ver como el sol volvía a salir me hizo darme cuenta de que había dormido toda la noche, sin despertar agitado o estresado. No había tenido pesadillas.
Realmente me preguntaba si debía agradecer a la lanza que había desbloqueado justamente ayer tras mi conversación con Naofumi y mi renuncia ante la idea de seguir siendo un héroe. Incluso si fue de mal gusto, todavía me ayudó.
Sintiendo mi estómago vacío, moví mi mano hacia mi mochila para ver si me quedaba algo de pan o fruta en mi bolsa, pero no los encontré. O más bien, no encontré mi bolsa, ni mi monedero que debería estar colgado en mi cinturón, y ahora que me daba cuenta, incluso mis zapatos faltaban.
A mi mente solo le tomó tres segundos asimilar y comprender que mientras dormía me habían robado. Sin embargo, no sentí ningún odio en especial. Saqué de mi inventario un par de botas que tenía como repuesto y me las puse. También revisé en mi inventario si tenía algo que pudiera comer, y saqué algunas frutas que había guardado desde hacía un tiempo.
Las mordí sin pelarlas mientras veía el cielo y me preguntaba qué debería hacer.
Los últimos días han sido un infierno. Sin lugar a donde regresar, ni nadie con quien hablar, nadie en quien confiar sin que alguien trate de sacar provecho de tu momento de debilidad… ser un fugitivo era llevar una vida muy dura.
Siendo consciente de que este mundo se basaba en un juego, decidí no perder el tiempo y hacerme fuerte mientras competía con los demás héroes que habían sido invocados junto conmigo, incluso si eso me llevaba a tener disputas con ellos o ponerme en peligro, pero pese a toda la determinación que tenía, no imaginé que tendría que vivir huyendo.
Y eso no era lo peor. Lo peor es que parte de ese infierno era que al ir a dormir, solo podía descansar por casi una hora antes de que visiones de Malty siendo devorada por monstruos me hicieran despertar gritando y sosteniendo mi lanza, listo para un combate en el que ya había perdido.
Pero esta nueva lanza había solucionado ese problema. Ya no tenía que tener miedo de ir a dormir si es que la sostenía.
Y no solo eso, sino que aquello que me dijo Naofumi me quitó la idea de que debería tratar de revivir a Mein. Creo que hace una semana había sido que Elena o alguien más me dijo que era imposible revivir gente, y quizás si los hubiera escuchado esto no se hubiera convertido en un problema tan grave.
Bueno, tampoco es posible regresar en el tiempo, así que es mejor si dejo de pensar en eso también.
En serio, ¿Qué debería hacer ahora?
"Por ahora, creo que sería mejor salirme del camino."
Si revivir a Malty era imposible, entonces recuperar mi honor también estaba fuera de la cuestión. Pero incluso si ya no tenía intención de pelear si me capturaban, tampoco iba simplemente a exponerme tan cerca de la carretera como si nada. El césped siempre sería más cómodo que el suelo de piedra de una celda.
Activé mi lanza portal para dirigirme al campamento del bosque, y una vez allí, revisé que es lo que poseía, pues tras toda la persecución a la que había sido sometido ese punto se había convertido en algo así como mi punto de descanso principal.
Eso era así a pesar de los malos recuerdos que me producía este lugar.
De hecho, eso era así precisamente por los malos recuerdos que me producía este lugar, pues pensaba que era una forma apropiada de no olvidar mi misión.
Me reí de mí mismo al recordar todo lo que sufrí por mi terquedad mientras estimaba mi inventario. No sé qué tanto tiempo me tomo, pero para cuando termine, un bostezo me hizo dejar de trabajar y querer dormir una vez más. No había colocado una cama apropiada en este lugar, principalmente porque no me sentía capaz de dormir aquí, pero me basto con sentarme en el suelo para empezar a sentirme más pesado y de algún modo, cómodo.
Los árboles bloqueaban el sol, así que no podía estimar la hora, pero ya me despertaría cuando dejara de sentirme cansado.
Desperté junto con el sonido de un estómago rugiendo ferozmente. Mi estómago rugiendo ferozmente.
Recordando que entre el inventario que había hecho ayer se encontraban algunos alimentos en estado dudoso, fui a comerlos. Las masas estaban secas, los vegetales parcialmente en mal estado, la carne tenía muy mal olor como para comerla y de los líquidos solo podía beberse el agua, por lo que tras devorar lo que podía comer, y tirar lo que no, sacie mi apetito poco antes de notar que mi comida se había terminado.
Junto con lo que tenía dentro de mi lanza podría ser suficiente como para una o dos comidas, pero definitivamente tendría que ir a conseguir algo de comer por ahí.
Nunca aprendí a cazar para conseguir alimento. Aniquilar monstruos y animales no era difícil, e incluso pescar me era posible, pero la última vez que traté de cocinar algo que obtuve me salió algo asqueroso. Supe más tarde que tenía que pasar por procesos de extraer la sangre, ablandar la carne y dejar que absorba agua y condimentos para reducir los malos sabores, pero en ese entonces me resultaba más fácil comprar la carne que pasar por todo el proceso.
Incluso ahora me resulta más fácil ir de compras, aun si eso atrae la atención sobre mí.
Active mi lanza portal para dirigirme a una aldea alejada en la que no recordaba haber tenido problemas, por lo que no me reconocerían tan pronto salvo que me encuentre con alguien que me conozca. No es como si eso fuera importante de todas formas.
Cuando llegue a los alrededores de la aldea, note que estaba lloviendo, pero no hice el intento de cubrirme o siquiera buscar algún abrigo con capucha de mi inventario. Solo me dirigí a las puertas de la aldea, pasé por los guardias y me puse bajo techo dentro de un bar.
Dentro del mismo, me quede en una esquina tratando de no llamar la atención, cuando de pronto una de las camareras se me acerco con una toalla.
"Oye, si te quedas así tan mojado te vas a enfermar."
"Ah, cierto. Gracias."
Tomé la toalla y me sequé un poco la cabeza y luego los brazos. Sería inútil tratar de secar mi ropa, y de mala educación tratar de exprimirla, así que solo la sacudí un poco mientras dejaba la toalla en mis hombros para que mi cabello se vaya secando. Ahora que lo pienso, mantener mi cabello largo no tiene ningún sentido si no hay nadie a quien presumírselo, y era difícil mantenerlo con los productos de cuidado capilar tan básicos que existían en este mundo.
Mientras veía el suelo note a la camarera todavía frente a mí. ¿Acaso quería que le devuelva la toalla? Aunque parecía querer decir algo.
"Ehm…"
"¿mhh?"
"Como lo digo… ¿anímate?"
"¿Eh?"
"Bueno, es que te veías como si hubieras perdido algo importante, o a alguien importante."
"…"
"N-nos sobro algo del estofado especial de hoy. Si tienes hambre podemos darte el resto con un buen descuento, ¡así que anímate!"
"Como sea."
Ni estaba de ánimos para jugar al buen héroe ni quería que alguien se pusiera a actuar como si supiera algo sobre mí.
"Bueno… puedes ordenar cuando quieras. Puedes dejar la toalla sobre una silla cuando termines de secarte."
La camarera se fue sin más comentarios, como si entendiera que me molestaba. De todas formas, no me vendría mal comer algo. Ya haría algunas compras de alimentos más tarde, cuando dejara de llover.
Volví a despertar, esta vez en una posada. La lluvia no paraba y decidí quedarme en el sitio que había al lado del bar. Afortunadamente el empleado no trato de estafarme, sino que me dio mi habitación sin decirme mucho.
No recuerdo mucho acerca del estofado que comí ayer, ni tampoco de que hablé con la camarera luego de devolverle la toalla, pero no recordarlo significaba que no era importante, así que no le di más vueltas.
Nuevamente no tuve ningún sueño, sino que dormí profundamente hasta despertarme por mi cuenta. Realmente, esta lanza negra es un salvavidas para lidiar con esas pesadillas.
Había pagado por una noche, y no tenía equipaje, así que salí de la posada con mi ropa con el objetivo de conseguir comida para los siguientes días, pisando algunos charcos que se habían formado.
Sn embargo, noté algo extraño al mirar hacia abajo. El agua que me reflejaba, aunque distorsionada por mis pasos, mostraba a una persona diferente. Levante mi mirada hacia una ventana cerrada que había cerca, tratando de ver mi reflejo, solo para encontrarme con quien parecía una persona diferente.
Ojos con ojeras, piel pálida, encorvado hacia el frente y con un cabello de color prácticamente marrón y sin brillo. Considerando que antes solía revisar mi aspecto regularmente, esta apariencia me hacía entender cómo es que nadie en la posada me reconoció. Ni siquiera yo me hubiera reconocido de no ser porque veía mi reflejo.
"¿Me abre ensuciado por dormir a la intemperie estos últimos días?"
Quizás deba usar alguna clase de almohada en el futuro.
Pero por ahora, muy bien podía aprovechar esta apariencia para comprar sin temer por mi seguridad.
Terminé mis compras sin nadie que me reconociera, pero ahora era el dinero el que empezaba a faltarme. Con la idea de cazar algunos monstruos para vender sus partes, me aleje de la ciudad a buscarlos.
La lanza negra no solo me ayudaba a dormir, sino que sus estadísticas eran realmente buenas, siendo la lanza con mayor poder defensivo que tenía disponible, y con estadísticas de ataque superiores a la mayoría de mis lanzas mejoradas. Cuando esta subiera su nivel de compatibilidad un poco más, seria indiscutiblemente mi mejor lanza.
Si tan solo la hubiera desbloqueado antes…
Pero no tenía sentido pensar al respecto. No es como si fuera posible regresar en el tiempo para cambiar las cosas.
Solo podía seguir adelante a mi manera.
PUNTO DE VISTA DE NAOFUMI
Si esto no fuera un mundo real, pensaría que este mundo trata de forzarme alguna clase de misión indeseable.
Unos días atrás, luego de haber buscado agua bendita para tratar las quemaduras de Raphtalia, me tope con Motoyasu quien trataba de convencerme de que tenia alguna clase de poder relacionado con la resurrección de muertos. Por supuesto le dije que no podía, que era imposible y que aceptara la realidad, y me fui. No me arrepiento de haberlo hecho.
El asunto es que ahora me había topado con algo similar. Mientras viajábamos, encontramos a una niña de cabello azul jugando con unos filoriales, rápidamente se hizo amiga de Filo y cuando supimos que se había separado de sus guardias le dijimos que podíamos acercarla a la aldea más cercana.
No nos causaba problemas, y se llevaba bien con Filo, que para ella parecía un filorial especial, pero de vez en cuando notaba algo en ella que me dejaba inquieto. Lo que confirmo mis sospechas fue cuando durante la cena, menciono que estaba volviendo a casa debido a que su hermana mayor, la cual solía ir de aventuras, murió durante una de estas y su padre quería verla.
Francamente, quería callarme eso o simplemente decirle a Raphtalia que también parecía haber atado los cabos, pero Melty no sabia que yo era el héroe del escudo, y Filo podía ser incluso mas molesta si le decía al respecto, por lo que me pareció mejor mantener mi distancia.
El problema con eso era que, durante la noche, parecía quejarse como si estuviera teniendo un mal sueño. Incluso la oí decir "hermana…" un par de veces.
"…"
No, no es ni remotamente suficiente. Me niego a hacer algo sobre los problemas familiares de la realeza que tantos problemas me dieron. No soy tan idiota como para cometer el mismo error de Motoyasu y dejar que una de las princesas muera conmigo cerca, pero apenas lleguemos a la aldea mas cercana le diremos adiós y nos olvidaremos de ella.
De todas formas, teníamos mejores cosas de las que ocuparnos. No pudimos subir de clase en la capital, así que teníamos planes para cruzar la frontera apenas terminara la siguiente ola, que vendría en un par de días.
Y con esto inicia una de las principales razones para mí de escribir este fanfic. Crear una serie maldición para el pecado de la pereza, que por alguna razón no fue tocado en la historia original, cuando incluso llegaron a inventar pecados o reinterpretarlos.
Espero mejorar la frecuencia con la que actualizo esto, pues no quiero que se convierta en otro fanfic olvidado de tanto retraso que le di.
