Si conocieron y/o leyeron este fanfic este ultimo mes, bienvenidos, pero si leyeron los capitulos de antes, incluido el anterior, según fueron saliendo, les recomiendo releer el anterior, pues debido a un bloqueo de escritor me vi en la situación de tener que rehacer el rumbo que habia tomado y de ese modo, alterar el final del capitulo anterior.
De todos modos, basta con que sepan que Motoyasu no estará solo con el filorial en este capítulo, y sin mas que decir, los dejo leer este capítulo.
TOMANDO DECISIONES
Con la ola ya finalizada, dos personas montando un filorial se alejaban recorriendo una ruta poco transitada. Una de esas personas era el héroe de la lanza, Motoyasu Kitamura, y la segunda era un niño semihumano con características de perro proveniente del país de Siltvelt. Ambos simplemente estaban en silencio, hasta que el niño perro levanto la voz para hablar.
"Creo que deberíamos tomar un descanso. El filorial no aguantará mucho a este ritmo."
"¿En serio?"
Motoyasu no sabía mucho sobre filoriales, excepto que disfrutaban de tirar carretas. Sin embargo, quizás llevar a dos personas y equipaje era demasiado. Con eso en mente se detuvieron y desmontaron apenas encontraron un curso de agua, tanto para descansar como para relajarse un poco.
Poco antes, y tras la muerte de los padres del niño perro, Motoyasu se había comprometido a llevarlo de vuelta a su hogar en Siltvelt, pero honestamente, el mismo no sabía bien como hacer eso. Tiempo atrás pensó en cómo salir de Melromarc e ir a otro país, pero su primer destino entonces habría sido Zeltoble, el país de los aventureros, no Siltvelt, conocido por ser un país para semihumanos.
Ya no tenía un orgullo al cual aferrarse, por lo que no le hubiera molestado pedir ayuda… de ser posible. Actualmente era quizás la persona más buscada en todo el reino, y tras lo que acababa de pasar las cosas serian incluso más difíciles para él, especialmente luego de que, bueno, mataran al capitán de los soldados y dejaran al resto expuestos sin saber si serían o no atacados por monstruos.
Dejarle la investigación al niño tampoco sería muy útil si la discriminación también llegaba a las aldeas. Motoyasu no tenía recuerdos de gente maltratando a los semihumanos, pero si la esclavitud de estos existía en el país, entonces muy probablemente habría problemas si lo dejaban solo.
No solo eso. Si se ponían a investigar era posible que decidieran seguir el rastro del niño para encontrarlos. Quizás otra vez se había metido en algo mucho más difícil y complicado por el simple hecho de querer hacer algo que creía correcto.
Pensando en todo eso, Motoyasu se inclinó, metió sus manos en el agua, y luego mojó su rostro.
Sí, se había metido en algo complicado, pero eso significaba que al menos lo entendía. Solo ese hecho ya lo hacía mejor que antes, cuando hacía esas cosas sin darse cuenta de las consecuencias.
Miró de reojo al niño que le había acercado una bolsa con comida al filorial, y se prometió a si mismo que se esforzaría en cumplir su palabra.
Dicho eso, mientras se lavaba la cara había algo que notó sobre su propio reflejo, que, aunque distorsionado, le dejaba verse a sí mismo.
Su cabello era oscuro.
Ya desde antes había notado que su cabello perdía claridad, volviéndose de un tono casi marrón, pero ahora mismo estaba más cerca del color negro que del color café. Mojar y frotar los mechones tampoco pareció funcionar, pues seguía siendo negro.
La apariencia ya no era algo que preocupase mucho a Motoyasu, pero no por ello estaba menos confundido al respecto. Recordó que cuando el niño perro lo había identificado antes había dicho algo acerca de que su apariencia era diferente, pero no pensó que se referiría a esto.
Pero cuando giró la cabeza para consultarle al niño al respecto, algo más le llamo la atención. Algo más grande, que de algún modo se había vuelto todavía más grande.
El filorial, que poco antes estaba comiendo de su bolsa, se había hinchado al doble o hasta triple de su volumen. Si antes parecía un avestruz emplumado, ahora parecía un pollo gigante.
La cara de sorpresa de Motoyasu debió ser vista por el niño perro, quien siguió la mirada de Motoyasu hasta llegar al filorial extra crecido, y fue su turno entonces de poner una cara de sorpresa.
El filorial giró su cabeza a ambos lados, notando las miradas, inclino la cabeza y…
"¿Gwaahhh?"
"… ¿Con qué lo alimentaste?"
"… Solo, solo fue la comida para filoriales normal…"
Las preocupaciones sobre el color del cabello de Motoyasu fueron olvidadas tan pronto como surgieron.
Tras terminar con el descanso, y confirmar que el filorial estaba en condiciones de seguir (además de confirmar si en serio había crecido tanto o si se había hinchado por otra razón) continuamos hasta llegar a un poblado. Era un conocimiento popular en mi mundo, así como también en otros que seguir el curso de agua era la mejor forma de buscar asentamientos.
Por suerte era una villa lo bastante alejada de la ola como para que los monstruos la invadieran de inmediato, pero si los soldados y héroes no se deshacían de los monstruos restantes estos podrían llegar. Quizás por eso es que había soldados del reino incluso aquí.
O quizás…
"Oye tú, el que esta sobre el filorial, baja un momento."
Entendiendo que no podía negarme, baje del filorial y deje que el soldado me inspeccionara. O bueno, termino con solo verme y luego ver un papel en su mano, por lo que me dejó ir.
Debí imaginar que el rey pondría soldados en los asentamientos para asegurarse de encontrarme si decidía huir de la ola, pero de todos modos ver que no me reconocieron fue tranquilizador. Aun así, el tener un filorial de tamaño extra grande nos hizo reunir bastante atención ajena.
Afortunadamente eso no evitó que pudiéramos dejar al filorial en un establo e ir a comer algo. También tendría que investigar un poco para saber la mejor ruta que nos dirija a Siltvelt, y…
"Haaaaaaawmmm."
Sin preocuparme por las apariencias, bostecé.
Luego de despertar y desayunar, lo único que hice en el día fue lidiar con la ola, con los soldados y empezar a escoltar al niño perro. Hace poco volví a comer, así que tenía el estómago lleno. Era obvio que iba a querer dormir después de todo eso, pero sabía que no podía.
Pero aun así se me pegaban los párpados…
"Quizás sea mejor si buscamos algún lugar donde pasar la noche, ya sabes, para luego salir más temprano mañana."
"…"
"Entonces, ¡vamos allá!"
Intenté sonar animado para disimular mi cansancio, pero su falta de respuesta parecía indicar que no lo estaba logrando. Rayos, es culpa de la lanza de la pereza de todos modos.
Aun así, no me detuvo cuando me dirigí hacia una posada y pedí una habitación para dos.
No di mi nombre real para registrarme, pero volví a sorprenderme de que solo por tener otro color de cabello no me reconozcan.
Todavía tengo que pensar en cómo salir del país y llegar a Siltvelt, pues no me quedan ahorros y apenas sigo adelante con las ventas que hice ayer, pero ya pensaría en eso cuando me despierte mañana.
Activé mi lanza de la pereza y me eché pesadamente sobre la cama.
Desde que tengo memoria, he viajado junto a mis padres comerciantes. Se que nací en Siltvelt y viví allí por mucho tiempo, pero también sé cómo manejarme en otros países en caso de necesitarlo, así que realmente no es como si estuviera indefenso ante el mundo al estar solo.
Y no solo eso, también había conseguido que un héroe se decidiera a ayudarme en mi situación actual.
Pero, luego de decir calmadamente que me llevaría a mi país de origen a salvo, el héroe de la lanza había decidido que el día había terminado.
"En serio está durmiendo."
Tan pronto como cambió su arma por una lanza negra, se echó a la cama y empezó a dormir como si nada. No sé si estaba siendo demasiado confiado o demasiado idiota, y definitivamente no me quedaría a confirmar de cual opción se trataba.
Busqué el comprobante de dueño del filorial en el establo antes de salir de la posada, teniendo cuidado de no hacer ruido con la puerta. Me dirigí al establo donde había dejado al filorial, y usando la identificación que nos habían dado, lo saqué y le compré algo más de comida para el viaje.
No sentí pena o culpa por dejar atrás al héroe de la lanza, ni por quitarle la posibilidad del filorial, pues para empezar es de mi familia. Esto era lo mejor para ambos.
Viajar con el me traería problemas si llegábamos a algún lugar donde lo reconociesen, y sin mí, le seria más sencillo mantenerse alejado de la búsqueda.
Sin mencionar que…
"De todas formas, no eres el héroe del escudo."
Conduje al filorial hacia la salida que me dejase en la ruta directa a la frontera con Siltvelt.
PUNTO DE VISTA DE MOTOYASU
Cuando desperté, lo primero que noté era que ya había amanecido, y por la luz que entraba a través de la ventana todavía no habría llegado el mediodía. Lo segundo que revise, fue la hora mediante la interfaz que podía ver a un lado de mi visión, viendo entonces que eran casi las 10. Considerando que me dormí cuando estaba atardeciendo, un cálculo rápido me dijo que dormí un poco más que medio día, cosa normal al recordar lo agitado que fue el día anterior comparado a mi rutina últimamente.
Cambiando de vuelta mi lanza a una versión más pequeña y cómoda de llevar en mi cintura, me levanté y miré a mi alrededor buscando al niño al que me había decidido a ayudar el día anterior y que debería estar en la misma habitación conmigo… pero no estaba.
"Debió haber salido para desayunar."
Gracias a la lanza de la pereza, una vez que duermo nada puede despertarme. Eso provoco que me robaran una vez, pero incluso entonces había valido la pena por unas horas de sueño tranquilo. Incluso si hubiera tratado de despertarme agitándome yo no me hubiera dado cuenta.
De hecho, también empezaba a sentir hambre, así que me dirigí al comedor pensando que probablemente me lo encontraría allí. E incluso si no lo encontraba, probablemente estaría en el establo de filoriales atendiendo al que teníamos para que esté listo para partir.
Sin encontrarlo en el comedor, pedí un desayuno abundante y lo devoré con calma. Mientras tanto, pude oír a medias algunas conversaciones a mi alrededor.
Tiempo atrás hubiera estado a la espera de alguna pista, pero ahora podía darme cuenta de que solo se trataban de conversaciones misceláneas sin mayor relevancia, así que me relajé mientras comía, hasta que…
"… si. Por cierto, ¿oíste eso del filorial santo?"
"No, cuéntame de ello."
"Parece que ayer mismo por la noche encontraron a un filorial que se parecía al ave santa que pasa por las aldeas necesitadas. Terminaron capturándolo cuando trato de escapar junto con un semihumano."
"¿Acaso el semihumano trato de robarlo, o era el dueño?"
"No me dieron detalles, pero parece que se trataba de un niño…"
No oí el resto de la historia. Como el desayuno venia junto con el pago de la habitación no me preocupe por lo que me dijeran cuando me levante y corrí hacia la puerta, con miedo, pero a la vez con la necesidad de confirmar mis sospechas.
"No puede ser eso, ¿verdad? Tiene que tratarse de otra persona, ¿no?"
Mi primer destino fue el establo para buscar al filorial, pero lo encontré vacío. El dueño del establo me aviso que el niño perro lo había retirado ayer mismo.
Pero justo cuando empezaba a perder la calma, sentí un pequeño empujón en mi costado, viendo entonces a un pequeño niño de cabello blanco y negro vestido con una sábana.
"Por favor, ayúdalo, ¡necesita ayuda!"
No tenía tiempo como para atender peticiones de desconocidos, pero algo en mi interior me dijo que como mínimo, necesitaba escuchar lo que ese pequeño tenía para decir.
Se oyeron golpes y quejidos, seguidos de preguntas que fueron respondidas con insultos. Luego más golpes y quejidos, seguidos de preguntas y amenazas que no tuvieron respuesta. Regreso el sonido de golpes, pero con menos quejidos que antes.
Se abrió una puerta, y allí lanzaron algo a la habitación pequeña y oscura.
"Cuando volvamos más te vale decirnos donde está el ave legendaria."
La puerta se cerró y el silencio se apoderó del lugar. Hasta que, en el frio suelo de la habitación, a oscuras y con la única puerta cerrada, un chico con características de perro se acurrucó y frotó los moretones que podía sentir.
"(… duele.)"
El día anterior había escapado de la posada y había decidido regresar a su país de origen por sus propios medios, sin embargo, el filorial crecido había llamado la atención de cierto comerciante que pasaba por ahí, y que no perdería la oportunidad de negociar para quedarse con la criatura.
Sin embargo, lo que en condiciones normales hubiera sido una negociación y eventualmente una venta, se convirtió en amenazas y eventualmente un robo cuando se dio cuenta de que el dueño del filorial era un semihumano.
El chico ya sabía que en ese país solo tenía un puñado de aliados, y que incluso con sus padres cerca había sitios donde nada los protegía, pero eso no hacía de su situación más fácil de aceptar. Intento escapar, y aunque el filorial parecía más rápido que antes termino capturado al ser rodeado. Encerraron al filorial en una jaula para monstruos, y al chico en una jaula más pequeña, con toda la intención de venderlo como esclavo.
Pero mientras murmuraba maldiciones en su jaula, una luz envolvió la jaula del filorial crecido… y aprecio un pequeño niño desnudo, con el aspecto de tener entre 8 y 10 años, y cabello blanco y negro.
Tras intercambiar algunas palabras con el recién llegado niño pequeño, descubrió que, por difícil que resultara de creer, ese niño era el filorial. No solo eso, sino que con su tamaño actual se volvió capaz de salir entre los barrotes.
"Tienes que salir de aquí."
"P-pero tu…"
"Ellos solo te quieren a ti, no a mí. Si te vas, te buscarán y tendré una mejor oportunidad de escapar."
Con esas palabras, el niño perro le dejo en claro que al menos él debía irse, y dado su ahora pequeño tamaño, el filorial transformado escapó del lugar. Con lo que el niño perro no contaba era que los hombres del comerciante pasarían pocos minutos después, y atribuirían el escape del filorial al chico, amenazándolo y agrediéndolo para obtener respuestas. No les dijo nada, solo apretó los dientes mientras lo golpeaban, hasta que se cansaron y lo dejaron en esa habitación oscura.
No esperaba ser rescatado. No le había dicho al filorial que fuera a buscar al héroe de la lanza, sino que simplemente se fuera, pero no porque no quisiera causarle problemas. Es solo que no quería depender de él.
Quizás fuera por su naturaleza canina junto a su sensibilidad infantil, o por alguna casualidad, pero desde que tena memoria su olfato era mucho más sensible que el de sus parientes más cercanos. Fue de hecho gracias a ese don que sus padres le habían permitido acompañarlos a un país diferente, para que conozca más sobre el mundo y sepa cómo aprovecharlo, y de hecho si fue capaz de sacarle provecho algunas veces para identificar ciertas sustancias y seguir rastros.
Sin embargo, había otro uso que solo él y sus padres habían conocido. Saber cuándo alguien le ocultaba cosas.
El héroe de la lanza le ocultaba cosas. Las ocultaba cuando dijo que lo llevaría a su país de origen, y sus acciones le habían dado a entender que no se equivocaba. El héroe de la lanza no iba a ayudarlo solo porque se sintiera culpable, o porque se sintiera heroico. Probablemente buscaba alguna compensación una vez que estuvieran allá, como protección y alojamiento, especialmente considerando su actual situación con Melromarc.
El chico simplemente no iba a confiar en alguien así.
Pero sin esa opción, no había mucho que él pudiera hacer. Si realmente lo convertían en esclavo, la marca de esclavitud seria más que capaz de matarlo si se escapaba, y defenderse antes de que le pusieran la marca sería imposible si lo superaban en número. No, de hecho, sería difícil incluso si solo estuviera contra uno, pues con la edad seguramente tendrían niveles más altos que el suyo.
Si de algún modo pudiera perderlos de vista, quizás podría usar su olfato para encontrar los sitios correctos en donde esconderse, aunque… incluso si lograse escapar del edificio, ¿Cómo llegaría a alguna parte sin siquiera el filorial?
No tenía respuesta. No encontraba respuestas. Muy probablemente no había una respuesta.
Pero no fueron estas oscuras perspectivas lo que le hizo dejar de pensar en ello, sino algo más. un sonido apagado a lo lejos, pero difícil de ignorar cuando estaba en una oscuridad como en la que estaba ahora mismo.
El chico pudo oír como el ruido se iba acercando, volviéndose más nítido, ahora inconfundible con los sonidos de una pelea. Pero, ¿Quién estaría luchando ahora mismo?
Aun sin querer creérsela, el chico solo tenía una respuesta.
Y la respuesta no tardó en llegar, partiendo la cerradura de una puñalada y abriendo la puerta.
PUNTO DE VISTA DE MOTOYASU
Cuando el niño se me acerco pidiendo ayuda, solo fue un instinto mío el que me hizo escucharlo en lugar de ignorarlo. Y resulto ser tanto la decisión correcta, como la más sorprendente.
"¿Qué tu eres el filorial?"
Luego de descubrir eso, oír acerca de las circunstancias en las que el niño perro había terminado se volvió todavía más difícil de ignorar.
Pero mientras que el Motoyasu Kitamura normal hubiese corrido a rescatarlo, yo solo podía preguntarme si era la opción correcta. No solo porque si luchaba mi identidad quedaría al descubierto, sino que, además, porque el chico se había separado de mi voluntariamente.
Y según el pequeño en el que se había convertido el filorial, habían estado a punto de marcharse de la aldea, y si hubiesen salido una hora antes, o si el pequeño hubiera sido más rápido al escapar en ese momento, ahora mismo no estarían aquí. Me habrían abandonado.
El chico seguramente tenía un plan para regresar si realmente considero que era más conveniente separarse de mí, y muy bien podría salvarlo y luego despedirme de él, pero… ¿Valia la pena realmente renunciar al hecho de que no me reconozcan para ayudar a alguien de quien me iba a alejar? Yo ya no estaba en condición para simplemente hacer buenas acciones porque sí.
Nuevamente el niño filorial jalo mi ropa mirándome preocupado.
"¿Iremos a ayudarlo?"
"… no creo que sea buena idea."
"¡P-pero está atrapado en una jaula, y seguro tiene hambre!"
"Se que eso no es bueno, pero, es decir, ustedes estaban dispuestos a abandonarme, no pueden realmente pedirme que los salve ahora que están en problemas."
"Pero es que… ¿no eras un héroe?"
"Ya no. No tengo ese derecho."
Esa era mi honesta opinión sobre mi situación. Dije lo que dije ayer para tratar de salvar algo de mi ego, pero estaba claro que no tenía los medios para cumplir con ello. Incluso estaba durmiendo cuando ellos estaban en problemas, e incluso si hubieran hecho suficiente ruido como para alertar a todo el mundo, yo no me hubiera dado cuenta.
Y estaba pensando en volver a la posada, de no ser porque el niño filorial seguía sujetando mi ropa.
"No lo entiendo…"
"¿Eh?"
"No entiendo por qué no vas."
"Ya te dije que yo no…"
"¿Acaso no quieres ayudarlo?"
"¡!"
"Solo yo no puedo hacer nada, pero si se trata de ti, estoy seguro de que puedes salvarlo sin problemas."
"No es que no quiera, pero él podría no quererlo. Quiero decir, fue él el que me abandonó y termino en esa situación, ¿no es cierto? No es mi responsabilidad."
"¡Pero dijiste que lo llevarías a Siltvelt!"
"¡Ya sé lo que dije, pero…! Honestamente ni siquiera sé que es lo que quiero."
"Díselo entonces."
"¿Eh?"
"Desde que me montaron para llegar aquí, de lo único que han hablado fue sobre mi crecimiento y cuando me dejaron en el establo. Probablemente no hablaron más, y por eso no se entienden. Si se reencuentran y hablan, se entenderán."
Infantil. La única forma de definir lo que pensé cuando oí esas palabras, era que era infantil. Y aun así sentía como si quisiera que tuviera razón con lo que me decía.
"Pero, ni siquiera parezco agradarle a ese chico perro…"
"Él tiene un nombre."
"…ah."
"¿Sabes cuál es su nombre?"
"…. No, ¿Cuál es su nombre?"
"No te diré. Pregúntaselo tú mismo."
Lo había entendido mal. Otra vez trate de cumplir una misión en lugar de tratar de enmendar un error. Me centre más en el viaje para llevar a alguien a Siltvelt, que en el propio alguien con quien iba a tener el viaje.
¿Intentaba realmente distanciarme de ese chico? ¿De ESE chico, que había perdido a sus padres unas horas atrás y aun así se mantenía en pie y capaz de tomar decisiones?
Todavía no sabía que era o no lo correcto, pero definitivamente iba a arrepentirme si no me movía ahora mismo. Y mi motivo prioritario ahora mismo era saber su nombre.
Luego de seguir al niño hasta el lugar de donde había escapado, irrumpir no fue especialmente difícil o duro. Tuvo razón al decir que para mí por lo menos esto sería fácil.
Lo difícil empezaría tras esta puerta. Interrogando a uno de los matones supe que aquí habían llevado al niño perro, y lo que quedaba por hacer, era sacarlo de allí. Destrocé la cerradura de una puñalada y vi el interior de esa habitación oscura.
Como esperaba, el niño perro estaba allí, y mientras él me veía con un rostro sorprendido, el niño filorial se le acercó, lo cual pareció explicar mi presencia allí, ya que el niño perro lo miro antes de ponerse en pie lentamente.
Aun sin dirigirme la mirada, habló.
"Entonces, ¿viniste a rescatarme?"
"…"
"¿No dirás nada? Bueno, supongo que no hace falta decir…"
"No es eso."
"¿?"
"Seré franco contigo. Tu situación no me interesaba, y parte de mi hubiera preferido alejarse y olvidarlo. Y, sin embargo, dije que te ayudaría por el simple motivo de que quería sentirme como un héroe nuevamente. Definitivamente no merezco ser visto de ese modo si mis intenciones eran así desde el principio."
"…"
"Y no diré que he cambiado. Me tomo más tiempo decidirme a venir aquí que el tiempo que me tomo rescatarte, y probablemente no lo hubiera hecho de no ser por el pequeño filorial de aquí. Si prefieres no confiar en mí, lo entiendo, yo tampoco confiaría en mi ahora mismo, pero por lo menos déjame ayudarte a escapar."
"¿Ayudarme a escapar?"
"Cuando no queden dudas sobre mi identidad, definitivamente se olvidarán de ti y del filorial, por lo que podrán irse de esta aldea mientras centran su atención sobre mí. Y descuida, no hablare sobre ti, y tomare responsabilidad sobre lo que paso al final de la ola. No te acompañare, pero al menos facilitare un poco el regreso a tu hogar."
"Eh, pero entonces, ¿Qué pasará contigo?"
"Eso no importa ahora."
"Responde mi pregunta."
"… me quedaré. No puedo simplemente luchar y huir por siempre."
"Pero eso…"
"Lo sé, pero estoy dispuesto a aceptar lo que venga."
Si me capturaban ahora era difícil saber qué ocurriría. Quizás si me explicaba bien pudiera evitar algún castigo drástico, pero era difícil que me dejasen libre tras evadir la justicia e ignorar mis deberes durante tanto tiempo. El niño perro pareció entender esto, pues se mordió ligeramente el labio.
"Pero, si estás dispuesto a darme otra oportunidad, podemos salvarnos todos."
"¿Eh?"
"Puede que no lo entiendas bien ahora mismo, pero tengo una habilidad con la que podemos salir de aquí sin pelear. Sin embargo, si quiero sacarte a ti también, necesito que puedas considerarme un compañero, de lo contrario la habilidad no funcionará."
El chico se me quedó mirando sin saber bien cómo responder, y me pareció normal. El héroe del que huyó ahora aparecía diciendo que lo salvaría solo si confiaba en él, y si no confiaba en él, todavía lo salvaría, pero a costa de su libertad.
Creo que cualquiera tendría dificultades para creer en esa clase de funcionamiento sin tener primero conocimientos sobre videojuegos.
Sin embargo, podía notar que al menos él entendía lo que trataba de decir.
"¿En serio me ayudarás a llegar a Siltvelt?"
"Haré todo lo que pueda."
"¿Siquiera tenías algún plan para llegar?"
"Bueno, admito que de hecho planeaba pensar que hacer en el camino."
"…"
"No hace falta que me mires así, lo entiendo."
"…"
"Pero voy en serio con lo que digo esta vez. Ya sea que me aceptes o me rechaces, te ayudaré a salir de aquí."
No le mentiría esta vez, no si quería dejar atrás mi estúpido yo pasado. Esta era mi última oportunidad.
Todavía recuerdo. Todavía recuerdo las historias sobre héroes antiguos que mi madre solía contarme, así como también los consejos de vida que mi padre solía compartirme.
"Existen 4 héroes cardinales, héroes que vienen de otros mundos…"
"Existen 7 héroes de las 7 estrellas, héroes usualmente provenientes de este mundo…"
Aprendí de esas historias, pero también sobre la realidad que me rodeaba, y como hijo de comerciantes me quedo claro el cómo definir a los buenos de los malos.
Si era conveniente era bueno. Si no era conveniente era malo. Esa forma infantil de pensar resultaba ser algo codiciado entre comerciantes y empresarios.
Pero solo evitar lo malo tampoco era lo correcto. A veces se debía aceptar algunos puntos malos para no perder de vista la realidad. Por eso mismo mis padres solían comerciar incluso en reinos no muy amigables con los semi humanos, más aún en tiempos de las olas de la calamidad, con la idea de que podrían sacar incluso más provecho siempre y cuando se mantuvieran fuera de conflictos.
Resulto ser un error. Subestimaron el nivel de discriminación hacia los semi humanos.
Y ahora estoy aquí, solo y sin manera de cuidar de mí mismo en un país al que odio, en medio de un problema grave que probablemente no seré capaz de resolver por mí mismo.
Y ante mí, un héroe sospechoso que me ofrece su ayuda. Su olor sigue pareciendo como si tuviera motivos ocultos, pero eso era todo, no parecía estar mintiendo. Y su oferta era demasiado conveniente para mí, siendo inconveniente solo para él si decidía negarme a confiar en él.
Por su actitud y olor es posible que no fuese confiable, pero…
"Confiaré en ti si puedes sacarnos de esto sin pelear."
…pero sentía que al menos por ahora podía confiar en él. Incluso si entiendo los riesgos, es parte de ser comerciante el aprovechar las ofertas.
"Ya veo, entonces solo necesito que aceptes esta solicitud."
Luego de decir eso, movió sus manos un poco. Un mensaje en mi línea de visión me indico si quería aceptar la solicitud de unirme a su grupo, y lo acepté. Mi visión periférica mostro que acababa de unirme a su grupo, junto con 'filorial nivel 8', por lo que el filorial que se había convertido en un niño parecía haber sido agregado desde antes.
"Muy bien, hora de irnos."
Una luz mágica nos envolvió por unos segundos y el entorno oscuro a nuestro alrededor nuestro desapareció en la luz, para después revelarse como un campo abierto.
"Ahh, estamos en otro lugar"
El filorial, quien tenía la forma de un niño pequeño estaba sorprendido por el cambio de paisaje, pero entendió que se trataba de la habilidad del héroe de la lanza, y se giró para verlo. Parecía satisfecho con la situación, así que el filorial asumió que ahora estaban a salvo.
Sin embargo, ese rostro satisfecho empezó a cambiar a uno mas preocupado, como si sintiera alguna clase de peligro. Al seguir su mirada, el filorial se dio cuenta de que miraba el rostro del niño perro, quien lo veía fijamente.
Aunque joven, su cara era seria y casi acusatoria.
"Te doy las gracias por ayudarme otra vez, pero necesito que me respondas. ¿Cuál es tu objetivo?"
"¿Eh?"
"Esta no es la primera vez que me salvas, así que sé que estoy siendo grosero al desconfiar, pero así son las cosas. Tengo el presentimiento de que en realidad no tratas de ayudarme por pura buena voluntad, y hasta que no me respondas simplemente no puedo confiar en ti."
"Eso… yo no…"
El filorial se había mantenido callado cuando estaban bajo tierra porque había sido su idea que cuando se reunieran, esos dos hablaran sobre sus diferencias, por lo que, aunque la atmosfera entre esos dos pareciera tensa, él no iba a interrumpir.
El héroe de la lanza se mantuvo callado durante un rato pensando, hasta que habló mostrando una sonrisa derrotada.
"De acuerdo, lo admito, no es pura buena voluntad. De hecho, ni siquiera creo que pueda llamarlo buena voluntad considerando como estoy pensando en ello."
"…"
"Solía andar por ahí pensando que el mundo era un juego en el que podía hacer lo que quisiera sin repercusiones, que mientras derrotara a un monstruo poderoso seria aclamado como héroe, y perdí de vista muchas cosas, y perdí muchas cosas… y lo peor, es que luche para recuperar las cosas que perdí, aun cuando eso me hizo perder de vista más cosas."
"…"
"No puedo considerarme mas un héroe, solo, solo soy un tipo destrozado más. solo soy Kitamura Motoyasu con un arma, nada más. y pensé que lo había aceptado, hasta que te vi perder a tus padres por mi falta de voluntad. También perdiste cosas, a seres queridos, y quise ayudarte, pero me rechazaste, te fuiste en menos de un día."
"Si sabia eso, ¿Por qué me buscaste y ayudaste? Pensé que ya no eras un héroe."
"Ni yo estoy seguro, pero necesito una respuesta. Una respuesta que creo que tu conseguiste. Aun con todo lo malo e irracional que te pasaba, y aun conmigo ofreciéndote mi poder, elegiste un camino diferente."
"Solo estaba desconfiando de ti. Y sobre lo irracional, ¿Qué otra cosa podías esperar de semihumanos en estas tierras? Que no haya querido que pasase no significa que no entendiera que era una posibilidad."
"Bueno, seria algo irracional para mi… o mas bien, fue irracional para mí. Quizás simplemente no quería pensar en esa posibilidad. No quise aceptar esa pérdida, aunque debí hacerlo."
"Si, si, perdiste algo. ¿Qué tiene que ver eso conmigo?"
"Perdí el rumbo y finalmente mi esperanza, y pensé que quizás podría volver a ser un héroe si empezaba por algo simple, como ayudar a un chico a volver a su hogar…"
"Tú…"
"…me equivoqué al pensar así. El que realmente necesitaba ayuda era yo. Ayuda para salir del pozo en el que me había metido."
"…"
"No te pediré dinero, ni estatus, ni los contactos que puedas tener en Siltvelt… solo quiero que me permitas prestarte mi poder. Soy torpe e ingenuo, pero si tu plan para regresar necesita de un poder que no pueda ser detenido entonces quiero ser ese poder. Quiero poder dejar mi pasado atrás, pero no puedo hacerlo solo, así que, por favor, déjame ayudarte a regresar a Silvelt."
El chico siguió mirándolo mientras respiraba. Finalmente suspiró y dijo.
"Haahhh, finalmente dejaste de oler a mentiroso."
"¿?"
"Está bien Kitamura Motoyasu, yo, Finegan, aceptaré tu ayuda para regresar a mi país natal."
Ofreciéndole la mano, el chico perro Finegan finalmente aceptó al héroe de la lanza Motoyasu como acompañante.
"¿Entonces estuvo aquí?
"Estoy seguro. Como reportaron, un hombre joven con una lanza, numerosas habilidades ofensivas y capaz de transportarse a otros lugares. Salvo por su apariencia externa, todo encaja."
Luego del escape de Motoyasu, los matones del comerciante le informaron, y este ato los cabos hasta adivinar que podría tratarse del héroe fugitivo. Con esa sospecha, fue con los soldados del reino que habían llegado la noche anterior y les informó sobre lo que sabía.
"Cambio el color de su cabello para ocultarse, ¿eh? Bueno, ya no más, actualizaremos sus carteles."
"Oh cierto, también esta ese niño semihumano."
"¿Eh?"
"El héroe de la lanza ataco a mis hombres y secuestró a un niño semihumano antes de irse. Creo que puedo darles el aspecto del semihumano para que puedan expandir su búsqueda."
"Muy bien. Toda pista es útil, especialmente ahora que habrá que redoblar la guardia. Ese demonio…"
"¿Demonio dice?"
"¡El demonio del escudo! ¡Nos llegó el informe de que secuestro a la heredera al trono, Melty Melromarc!"
Me tomó lo suyo, y no quedaba de otra. Enviar la historia a la dirección que quería tratando de forzar lo menos posible necesitaba tiempo, pero tampoco tenía contenido de valor para justificar ese tiempo, por lo que improvise un escape fallido, rescate y reconciliación. Mantenerme escribiendo fue mas un compromiso diario que un flash de creatividad, y eso siempre cuesta.
Lo bueno es que, tras esto, el siguiente capítulo será menos difícil de escribir. Aun así, no haré promesas acerca de cuándo saldrá.
