Capítulo 37 "Un espectro en el soirée"

Ya han pasado tres semanas desde que Albert se reencontró con viejas amistades, y en su vida los cambios son aún más marcados que cuando se dedicaba a ir de trotamundos. Tantas enseñanzas y tantos desapegos hicieron en él muchos cambios internos y externos, se ha visto al espejo y se dio cuenta que tiene el cabello tan largo que está a tres dedos por debajo de su hombro y la barba se le ha puesto tan espesa y tan larga que toca sus clavículas. Su aspecto desaliñado hacia juego con la cabaña lujosa pero polvorienta que tenía. Era de esperarse, al ser un lugar grande y con pocos materiales para limpiarla, y que decir del limitado tiempo, prefería darle prioridad a sus actividades, a cuidar de sus amigos "del bosque" que cada vez eran más y también a trazar un plan de vida…

Era actividad suya salir a buscar comida y varias de ellas tratarlas para mantenerlas frescas o resistan a la descomposición, también conseguir y cortar leña, lavar sus trastes, conseguir y limpiar su agua, platicar de vez en vez con Georges, meditar, entre otras más actividades. Aunque le era grato mantenerse en un lugar tranquilo a pesar de ser perseguido por el capataz Rolfe, una parte de él comenzaba a sentir la necesidad de salir de su zona de confort y seguir su camino, pero otra parte de él sentía que debía quedar ahí por un poco más de tiempo y aguardar. Por lo que para no sentirse monótono decidió que posteriormente se trasladaría a la cabaña sur, que aunque era menos lejana que la oeste hacia la casona, era la de más difícil acceso, salvo por la ribera del río.

La última vez que Albert había platicado con Doney, este le había dicho que a principios de abril tendría noticias suyas, por lo que decidió ir a la casona, al ir atravesando por la orilla cerca del muro de piedra, que tanto le encantaba observar con sus grabados, escuchó que se abría la compuerta del portal de agua, escuchando a alguien gritar, por lo que supuso que vendría más de una persona en búsqueda y socorro del individuo, por lo que se regresó hacia el monte para perderse en la espesura. Así caminó un rato hasta que llegó a la casona, dándose cuenta que había un poco más de gente trabajando en la casona, cosa que le hizo ruido, mas decidió no darle la importancia que para él no tenía. Por lo que al llegar con Georges, este le dijo que aún no había carta para él.

Mientras tanto, en la cabaña, esperaba pacientemente Poupée cuando de pronto esta oyó ruidos en el cuarto de Albert por lo que se acercó a la puerta del cuarto, ya con el pelaje erizado, y así decidió entrar, encontrándose con algo moviéndose dentro del saco de Albert, al aproximarse se topó de cara con un mapache que tenía en la boca el reloj del Sr William C. Ardlay, con lo cual ambos pelearon para tomar el objeto, pero el mapache logró zafarse y llevárselo fuera de la cabaña. Ambos comenzaron a corretear por el bosque, cuando el procyon estaba a punto de meterse en su madriguera, apareció un perro cazador de la familia, por lo que este comenzó a corretear a ambos animales, en ello la mofeta se puso en postura de ataque y lanzó su hedor.

Con lo anterior el perro huyó del lugar aullando con aflicción, cuando Poupée iba a recoger la alhaja, aparecieron 2 perros más, por lo que tratando de salvar su vida, se subió a un árbol y desde arriba comenzó a avanzar hasta la cabaña. Mientras que los perros encontraron el objeto y uno de ellos, comenzó a ladrar avisando a los guardabosques quienes al ver que tenía la insignia Ardlay decidieron inmediatamente llevarle el objeto a Georges. Más tarde, Albert llegó cabizbajo a la cabaña, con el pensamiento absorbiendo su mente, y la duda por la integridad de su amigo no le permitía plena paz, cuando en ello decidió ver el diario de su padre para a través de sus palabras encontrar soflamas y frases de sabiduría, como en otros momentos lo hizo desde que lo adquirió.

Albert en su interior sabía que no era el mismo de antes, incluso volver al sitio en el que en tiempos previos se había sentido indefenso y miserable, como ave enjaulada en una prisión de oro, no le provocaba mayor sensación que una plena satisfacción por sentirse libre aun cerca de ese sitio que alguna vez el considero una casa a la cual no quería volver, posiblemente no pretendía hacerla su hogar pero si podía sentir que estando en ese sitio no había más sentimiento de dolor, culpa o miedo que rondaran en su cuerpo. Las cosas externas ya no le parecían tan malas y desde que trabajó su interior meses atrás, comenzó a ver las cosas con más filosofía y entendió que todo tenía un propósito, algo para enseñarle no solo a él sino a los que lo rodeaban.

Tras ir a la cocineta de la cabaña y preparar una ensalada de verduras frescas con vinagreta y un agua de moras, se dispuso a comer mientras meditaba en silencio, hasta que la paz comenzó a acuerparlo un poco más, haciendo de lado el sentimiento de intriga por su amigo extraviado y aunque no era todo perfección ni un monje para dejar los asuntos mundanos de lado en plenitud, sí que mejoró su estado de ánimo. Tras terminar de comer, sacó la llave-dije de su padre y luego de ir a su habitación, se acomodó entre la cama hecha de heno y unas sábanas que había dentro de la cabaña y que había lavado él previamente con tanta delicadez por su estado deteriorado, y se dispuso a leer el diario de su padre.

18 de abril de 1887

Ha sido una temporada algo difícil, las revueltas sociales que atañen en toda Norteamérica desde el Draft riots provocan estragos en los negocios familiares y es difícil para mí poder atender todo y estar cerca de mi amada y nuestro futuro bebé, he tenido días completos sin dormir con tal de atender cada negocio y me he sentido muy débil pero tengo un deber con el clan, todos esperan grandeza de mí al punto que lo tengo muy interiorizado. No puedo flaquear, no puedo dejarle problemas a mis hijos, cada mañana cuando amanece y los rayos del sol tocan mi rostro y contraen mis pupilas, lo primero que viene a mí es la llegada del bebé y en mi interior sé que es un varón, lo he visto entre mis sueños cuando puedo dormir, y eso me deja con mucha tranquilidad.

Saber que mi futuro heredero va a estar ahí para proteger a su madre y su hermana cuando yo no esté me deja con una gran satisfacción. Es mi deseo poder estar para poder ayudarle y enseñarle, tengo fe de que en cuanto pase esta mala racha podré estar con él para pasar mucho tiempo, quiero que se sienta orgulloso de ser mi hijo, cuando a veces me doy mis cinco minutos para descansar y contemplar el infinito, me veo a mí y mi hijo yendo a jugar a la pelota o enseñarle a montar caballo e ir juntos a su primer cacería de zorros. Sé que va a ser mi mayor orgullo, espero en un futuro, me pueda deslindar un poco de mis obligaciones y compartir más tiempo con mi familia, pero por ahora solo queda en mero deseo, solo anhelo que los míos estén orgullosos.

Mi querida Priscilla ha tenido un decaimiento mayor al habitual, siempre ha sido una mujer frágil, muchos médicos la ha tratado, nada parece mejorar, incluso su gravidez hizo empeorar su estado, ha tenido mareos y cansancio exagerado, quiero creer que es cosa de su estado, pero jamas había visto a una mujer encinta decaer, temo por ella, pues sin ese pilar mi pequeña Rosemary deberá afrontar la vida con un padre trabajando, sin una madre, y un pequeño hermano para cuidar; desde que nos casamos, supe que las mujeres en la familia de "Pri" mueren muy jóvenes, en ocasiones rezo para que mis chicas sean sanas y longevas. Por otro lado, nos hace ilusión el varón heredero, hemos pensado en ponerle aparte de William un segundo nombre, optamos por Albert.

Si algún día mi amado William llegaras a leer estas líneas sepas que debes ser honesto contigo mismo, ser el líder del clan implica confiar en tus habilidades pero sobre todo en tus instintos, debes ser lo suficientemente hábil para poder apaciguar tus pasiones y controlar tu temperamento para poder dominar todo y a todos, los factores alrededor están como maestros de vida para mostrarte que eres capaz de enfrentarlos con inteligencia, astucia y elegancia, para que cuando quiera el mundo hacerte sucumbir y derribarte, puedas batear las curvas que te lancen y esquivar los golpes saliendo airoso de cualquier situación, pues esa entereza te hará mas honorable frente a los demás, siempre enfático sin imponerte cual dictador, ser sutil para darte a entender sin ofender.

Se que es difícil hacerse camino por la vida, pero traes dentro de ti en tus venas la sangre Ardlay y a pesar de que en momentos quieras flaquear, sepas que en tu vida nunca va a hacer falta amor, es muy difícil para un hombre expresar lo que sentimos, nuestra sociedad nos obliga a ser más fríos y exigentes con nosotros mismos y los nuestros, para que enfrenten con entereza al cruel mundo, pero esta es la única forma en la que siento que puedo demostrarte cuan deseado eres para nosotros, aunque en un principio temí por la vida de tu madre al ser muy delicada de salud y existir la posibilidad de perderla a ella y de paso a ti, el verla tan dichosa me da la esperanza de que ambos me duren toda la vida, en dos meses más espero poder tenerte en mis brazos amado hijo.

Poder pasarte mi sabiduría y alejarte de todo mal es mi mayor deseo, así con todas las herramientas y habilidades que poseas, cuando el momento sea necesario tu sabrás cuando te mostraras ante todos como el magnánimo hombre que sé que serás, yo pretendo dejarte ser el suficiente tiempo para que te conozcas y reconozcas de manera que ni la más grande tormenta ni el más abrasador fuego te tumben y entonces el día en que sea propicio seas mi sucesor como dicta la ley de clanes celtas. Solo recuerda, siempre que quieras explotar y sientas que no puedes más, RESPIRA, tan profundo como te permitan tus pulmones y piensa fríamente. Sé que podrás con todo…

W.C.A.

Después de encontrar estas verdades al leer estas líneas, encontró las palabras adecuadas que le ayudaron a tomar decisiones con mesura, aunque él ya tenía un temple de hierro, encontró fácilmente las herramientas para continuar siendo ecuánime y más relajado, siguiendo la filosofía de en vez de estresarse, tomar acción si es que estaba en su poder. Lanzando una plegaria por la integridad de la familia Johnson, sintiendo como se soltaba un suave viento cálido con roces frescos, con lo que cerró los ojos sintiendo que las cosas estarían bien. Después de ese interludio, se fue a su cuarto a buscar el reloj de bolsillo de su padre, registró sus bolsillos, luego fue a su morral, después alrededor del cuarto y luego cocina y comedor, no encontrando nada.

Por lo que volvió a registrar su morral pero no encontró nada, él estaba seguro que ahí debía estar, y mientras registró por doquier poupée lanzaba chirridos y movimientos para llamar la atención de Albert quien si le veía pero por la necesidad de encontrar su objeto no le prestaba atención alguna, luego de unos momentos comenzó a respirar hondo y a pensar en las evidencias y sacando su deducción comprendió que algún ser debió tomarlo y solo alguien sabía que pasó, por lo que hizo como que hablaba con la mofeta, esta solo hacía ademanes y emitía sonidos, y dentro de su interior Albert entendió que no estaba en la cabaña, así que Poupée se colocó en la puerta, y Albert la fue siguiendo hasta el árbol donde ella lo dejó caer, solo encontrando las huellas.

Cuando iba de regreso de noche, un poco intrigado por quien podía tener el objeto, vio que Poupée comenzó a exaltarse por lo que entendió que había peligro, escondiéndose entre la maleza, vio que venían caminando dos trabajadores de la familia, uno de ellos con mirada enojada y hablando con tono visiblemente exaltado hacia el otro individuo quien le oía atento y comprensivo, hablando el primero sobre el hallazgo de haber encontrado, con otros trabajadores, un reloj de bolsillo; explicándole cómo los perros le mostraron donde estaba el reloj de oro con grabado Ardlay y cuando venían camino de vuelta hacia la casona, el perro del Sr. Rolfe comenzó a olfatearlos y a lanzarse hacia ellos indicando que tenían algo.

De modo que el capataz les ordenó mostrar lo que traían en los bolsillos y mostrándole estos el artefacto familiar, le explicaron que lo encontraron tirado en el fango e iban, de hecho, a la casona a entregárselo al señor Villers, de modo que con suma velocidad y agilidad, el Sr. Rolfe se los había arrebatado para llevarlo el personalmente a la casona, lo que implicaba que sería él quien recibiría el elogio y la gratitud moral e incluso monetaria por parte de la familia por encontrar dicho objeto, y siguieron su camino echando fuego. Por lo que Albert comprendió que debía volver a la casona sabiendo que ahí se encontraría el reloj, y escuchándoles sabía que lo tenía Georges, se planteaba ir pero al ver que se ya casi era el ocaso, decidió volver a la cabaña.

Al día siguiente después de conseguir su comida y de entretener a sus animales, aprovechó nuevamente a ir a la casona, cosa que le costó más en esta ocasión, pues se dio cuenta que los guardabosques estaban haciendo más rondines con mayor frecuencia e incluso vio que se había contratado más personal del que ya había visto para fungir como guardabosques, y habiendo pasando algunas horas dio la tarde y tras esquivar a todos ellos, logró llegar a la casona observando que habían algunos coches estacionados, suponiendo que quizá habían llegado visitas, pero poco importaba, él solo quería su amuleto de vuelta, por lo que llegó y entró por un puerta de servidumbre que conectaba el cuarto de servicio.

El joven venia vestido de lo más humilde y cómodo, al verse diferente pasó sin problema hacia la sala común, donde le vio una mucama, quien después de echarle un vistazo lento e inquisitivo, hizo una mueca de desdén, de pronto ella le dijo con voz de desagrado: -disculpa, los guardabosques no pueden entrar a la casona, es para otro nivel de personas y tú no cumples con la mínima… higiene, ni que decir de la clase para estar en este sitio, así que salte de aquí y ve a hacer tu trabajo allá en el monte- lo que sorprendió a Albert sobremanera, pues no podía creer que existiera una persona como ella que aun siendo una empleada así como ella pensaba que él lo era, lo viera con menosprecio, obviando que la gente discriminadora existe en cualquier situación.

Subiendo rápidamente para hacer un viaje de corta estancia, llegó Albert y entró al sitio, donde de espaldas se encontraba Georges, quien al girar cambió su semblante inexpresivo, mostrando una cálida sonrisa, la cual Albert respondió igual. En ello Georges le hizo una señal para que tomara asiento en el sofá de terciopelo rojo que era el favorito de la tía Elroy, aunque al principio Albert no quería hacerlo, le expresó a Georges que no tenía las condiciones para sentarse en el mueble sin dejarle alguna mancha, pues venia de entre la maleza del lugar, a lo que Georges le dijo con firmeza y respeto, que él era el patriarca y que si quería podía incluso quemar la sala entera y todo debían aceptar con agrado su decisión, por lo que con más confianza y tomó asiento.

En ello viendo alrededor se dio cuenta que habían dos estatuas de cera, ambas eran representaciones muy fieles a la imagen de quienes fueron inspiradas, era dos ancestros de Albert, uno era su Bisabuelo William Niven Ardlay y otro de su Tío abuelo Alasdair Ardlay. A lo que al verlos Albert hizo una mueca, lo que hizo que Georges lo viera y le dijera de porque ese gesto, Albert le dijo que no era muy de su agrado ver esas estatuas algo tétricas. A lo que Georges le comentó a Albert que la mayoría habían sido bajados para limpiar un poco el tercer piso pero que volverían a su sitio esa misma tarde, aunque usted no está presente, también la idea es mantenerlo limpio para cuando usted decida volver, si así es su deseo, claro está.

Por lo que Albert se levantó del asiento, se acercó a una de las estatuas, las contemplo por un par de segundos, y se giró hacia donde estaba Georges, y cavilando, expresó con mucha sinceridad: -bueno pues siéndote honesto nunca me gustaron esas estatuas, en las noches cuando podía salir de mi habitación, ya sea para salir al jardín a ver el cielo nocturno y percibir el petricor u otro motivo, tenía que pasar cerca de dichas figuras y en la oscuridad que emana de ese pasillo al salón donde habían más de esas imágenes, realmente me daban miedo de niño, creía que cobrarían vida, sé que hoy por hoy son tonterías, pero debo admitir que no dejan de incomodarme…- y riendo discretamente Georges le dijo: - ¿¡y a quien no señor!?, pensémoslo así: casa grande y oscura como esta en medio de la noche y viendo eso en penumbra, claro está que provocaba reacias sensaciones-.

Y volviendo a la realidad dijo Georges algo extrañado: -disculpe señor Ardlay aunque me alegra verlo en su casa y realmente nos honra con su llegada… ¿Qué hace aquí, señor?-. Por lo que Albert le contestó: -bueno realmente vengo por un par de cosas, sin embargo veo que tienes visitas así que iré directo al grano con el primer punto, mi estimado amigo…- mientras hablaba, Georges tomó iniciativa se acercó al secreter del salón y le hizo entrega del reloj de bolsillo, en ello Albert le agradeció y comenzó a observarlo con orgullo y alegría viéndolo por todos lados. – ¡vaya! veo que tiene una magulladura en la parte superior que es donde se le da cuerda al reloj, por lo visto es del canino de uno de los perros de la familia- con mirada incrédula lo observaba Georges.

-Señor, me sorprende que solo viendo el golpe del artefacto haya llegado a conclusiones tan especificas- dijo Georges atónito; en ello Albert respondió: - bueno, no hay mucho que decir, los únicos animales que pudieron haber traído este artefacto hasta tus manos, debieron ser los perros de la familia, no creo que un mapache te lo trajera; por otro lado, estando entre la espesura me topé a los trabajadores, estaban tan entretenidos como para darse cuenta de lo que había frente a sus narices e iban contando todo a detalle, por otro lado debo agradecer a mi pequeña Poupée pues básicamente ella me contó algo de lo sucedido en principio, ¿verdad, poupée?- por lo que expresó el galo: -¡vaya, señor! no creí que usted pudiera hablar con esa criatura, en verdad me sorprende…-

Entonces con tono más serio el ojiazul dijo: -bueno de todos modos, me da tristeza ver que al terminarse la cuerda, el reloj dejará de tener su función, será inútil para otro uso, pero admito que no puedo ni quiero dejarlo y menos tirarlo, tiene demasiado significado para mí, en verdad es una mala sorpresa.- bueno señor al final de cuentas me parece que esto tiene solución, si bien no quedará como usted lo tenía se puede hacer reparaciones y dejarlo funcional, permítame tomar su reloj, e comprometo formalmente con usted a llevarlo al joyero si así lo autoriza usted-. Albert no sabía si dejarlo más tiempo, pero al final Georges era de fiar y quería recuperado eso que le daba un empuje, el amuleto de su padre, por lo que le dio permiso al franco para hacer lo necesario.

De modo que decidió dejar el reloj, Georges le comentó que por la magulladura de su reloj, probablemente el joyero le devolvería el artefacto dentro de un par de semanas, comentándole que al ser un pueblo probablemente el joyero debía mandar a pedir piezas a alguna ciudad más grande y luego poner manos a la obra, por lo que aun dudoso Albert acepto y decidió volver a la cabaña, decidiendo que quizá al día siguiente cambiaría de sitio, hacia la cabaña siguiente para evitar ser encontrado, de pronto, vio el gran ventanal del despacho, por lo que tras sentir una sensación extraña y después de las cosas que leyó del diario de su padre, se asomó a la ventana, sutilmente abriéndola, moviendo la cortina de terciopelo verde; volviendo sus recuerdos…

Quedando atrapado en sus vivencias pasadas, recordó con algo de desazón el estar parado frente a la ventana viendo el infinito esperando con ansias volver a ver llegar el coche de su padre quien sonaba su claxon para hacerse notar y él bajaba con suma alegría a recibirlo; de manera abrupta, escuchó un claxon sonar, por lo que despertó de su sueño y su corazón se aceleró grandemente pensando muy fugazmente que su fantasía podría ser realidad aunque sea un segundo. Inmediatamente se percató que se trataba de un coche hermoso color rojo, de los más modernos de la época, un Stella 18/20 HP, con acabados de lujo y encapotado no desmontable, que meramente era de admirar en toda su extensión, parecido ligeramente al coche de su padre.

Rápidamente los trabajadores corrieron con ahínco y las doncellas se pararon en fila y agachando la cabeza con respeto, de pronto el coche se abrió, por lo que como instinto cerró más la cortina solo asomando sus ojos discretamente; y tras ver que era algo notorio se desplazó de en medio hacia la orilla derecha del ventanal y ahí sí observó con mayor claridad, viendo salir a la Tía Abuela Elroy como siempre con faz inexpresiva y dura; el joven cerró los ojos unos segundo, y tras abrir los ojos de nuevo, vio salir a tres muchachos de entre 14 y 15 años, los tres buen mozos y gallardos. No podía ver con claridad a los jóvenes que ahí estaban pero no podía abrir más la cortina y la curiosidad lo alentaba animándose a abrir un poco más esas telas viéndoles mejor…

Al observarlos, y haciendo cuentas, quedó viendo a uno en particular, rubio pálido, delgado, con sonrisa tenue, no podía creerlo, era Anthony, quien ya no era un niño; se había convertido en todo un muchacho grande y alegre. Su espíritu voló muy lejos, estaba en un ensueño y quería que ese momento durara eternamente, a su mente vino la imagen de Rosemary que casi lloraba de la emoción. De pronto se rompió la burbuja, en ello escucha a alguien aclarándose la garganta, así él volteó a y era Georges, quien le dijo serio: -señor, sé que está pensando, pero créame que no es conveniente, en ningún sentido podría ser la mejor opción para sus planes, le pido que se abstenga de acercarse a los señoritos Ardlay, por favor-

El comentario molestó a Albert quien no pudo esconder su faz, por lo que pidió una explicación de su inoportuno comentario y este le dijo: -Amo William, véalo de este modo, los jóvenes Ardlay ya tienen suficiente edad para pedir respuestas al saber que el patriarca es un adulto joven, la servidumbre especulará y con ello, el escandalo no se hará esperar, si usted se presenta deberá enfrentar a toda la familia y a cumplir sus obligaciones o de lo contrario declinar para que alguien más tome su puesto, y al no ser un William, los negocios se podrían perder porque los negociantes esperan que sea el patriarca fidedigno el que se presente ante ellos, lo verían como una informalidad e incluso como una ofensa, verán con malos ojos a los ancianos y eso sería terrible…-

Albert entonces cambio de postura y dijo más apacible: -bueno tienes algo de razón, pero podría hablar con ellos y…- a lo que rápido contestó Georges: -… ¿y luego qué, señor? Recuerde que en cuanto usted salga por esa puerta y exponga la verdad, ahí perderá por completo lo que ahora tiene y esa es su libertad para poder ir a donde usted desee, poder hacer lo que más le gusta, ser autónomo y viajar a donde el viento lo lleve, todo eso se acabará, dejará el ocio y tendrá que ponerse al frente de los negocios el tiempo que le tome, yo realmente no deseo que usted se someta si todavía no es su deseo, por lo que le pido que reconsidere este potencial arranque de impulso que podría salirle muy caro, señor-. Albert entendió el punto; Georges le dijo que saliera rápido.

Tomando el consejo de su amigo, decidió salir del recinto lo más rápido posible, por lo que iba bajando las escaleras, cuando vio a los chicos entrar a la casona, por lo que paró sus pasos, girándose en 180 grados y subiendo sutilmente de nuevo. Al escuchar a los chicos subir con cierta prisa y alebreste, decidió subir al tercer piso y teniendo la llave de su habitación, se metió a esta encerrándose para evitar que los chicos lo vieran, tras cerrar, logró escuchar que uno de los chicos había subido hasta el tercer piso, mientras esta persona giraba la perilla, oyó a alguien decir: -Anthony, ¿qué haces aquí arriba?- a lo que el rubio respondió: -no, nada, es que creí ver a alguien subir pero… creo que es mi imaginación, quizá es el fantasma, ¿no crees Archie?-.

Entonces Archie le contestó con algo de zozobra: - ja ja, que chistoso Anthony, no quería saber eso, y realmente no quiero averiguarlo, por lo que yo mejor me bajo, además no es que me importe pero sabes que tenemos algo de prisa, recuerda que tenemos que estar muy bien presentable pues quizá tengamos una visita que es totalmente esperada, estoy muy nervioso y emocionado, vamos apúrate, ya están por llegar, incluso los odiosos Lagan- y mientras bajaban iban los chicos haciéndose bromas y riendo. Albert se quedó sentado tras la puerta por un lado aliviado pero por el otro conmocionado al sentir que estaba a unos centímetros de esa personita que tanto quería, sintiendo una dicotomía consigo mismo entre el amor y deber, así como con su deseo de libertad.

Luego de unos minutos haciendo remembranzas sobre las palabras de Rosemary y las promesas que él le hizo en su tumba y al ir leyendo las cartas, se dio cuenta que necesitaba estar cerca para ellos, ahí fue cuando comprendió que el deseo ferviente de su espíritu de no migrar era quizá por esto. Aunque realmente no estaba feliz con la forma en la que lo tendría que hacer, sabía que era la única manera de mantenerse en ese anonimato que durante años odió y se lamentó, y que ahora parecía una situación perfecta para estar y no a la vez. Solo debía encontrar el modo de que funcionara, aunque por ahora el plan era tener vista hacia ellos sin ser visto, sonaba menos dificultoso y solo verlos realizarse era alimento y consuelo para su alma.

Posteriormente se levantó y junto a poupée se recostaron en la cama haciendo tiempo en lo que la visita de los jóvenes y la tía Elroy terminaba, por lo que en un lapso de cansancio de tantas emociones, durmió profundo por un par de horas, hasta que escuchó el golpe del cierre de una puerta, con lo que poco a poco fue entrando en consciencia, con lo que decidió levantarse, y ver que había en la sella del escritorio, al acercarse vio que había un smoking a su nueva medida de hombre más alto y robusto, y un neceser, encima de este había una nota que decía "señor, sé que desea volver al bosque, a su paz, por lo que tiene dos opciones: esperar o usar el traje y salir, en el neceser esta lo que requiere para asearse, solo es pasar desapercibido. Georges Villers.

Pasó un rato pensando si era buena idea salir estando una reunión allá abajo donde quizá algunos de los ancianos podría reconocerlo aun con los cambios que tenía en él, por otro lado consideraba pertinente llegar a su espacio para ver a sus animales y poder descansar sin sentir estrés por estar en un lugar que no le agradaba del todo, por otro lado también temía que alguien llegara a su cuarto y lo encontrase dentro como por ejemplo sus sobrinos que sería terrible para él y sus planes, por ultimo también pensó en salir por la ventana del tercer piso con riesgo de que alguien lo viera también salir por ahí y fuese un problema mayor, y así estuvo pensando por unos minutos, hasta que empezó a escuchar la melodía de la orquesta que amenizaba la velada.

Por lo que comenzando a sentir indicios de ansiedad por salir de ahí, vio que le habían dejado una tina y dos baldes con agua, así como de dos toallas. Y revisando el neceser observó que había jabón, champú, un cepillo dental, dentífrico, lima para uñas, perfume y un antiperspirante, además algo de ropa básica. Por lo que se metió a darse una ducha caliente como hacía tiempo no lo hacía, y se dejó relajar por un rato, mientras se aseaba, vino a él recuerdos de la fiesta donde no pudo más y salió de la casona. Trayéndolo a la realidad, así ya con los dedos algo arrugados, salió del agua y se secó la piel con mucha serenidad, observándose en el espejo de su habitación, se percató que en definitiva ya no era más ese jovenzuelo.

Así pues comenzó a arreglarse para la salida de la fiesta, por lo que tras terminar el proceso, se vio muy elegante, como el buen mozo que siempre había sido, el traje era para un hombre corpulento y a él le embonaba perfectamente, se peinó los cabellos, se enceró las barbas; cuando de pronto escuchó unas pisadas en las duelas del corredor, por lo que abrió discretamente la puerta de su cuarto y vio que alguien iba rumbo al cuarto donde estaban los tétricos esculturas de cera de la familia, y perdido en sus pensamientos, volvió en sí al oír otros pasos y ver que detrás de ella iba pasando otra jovencilla, por lo que cerró la puerta para evitar ser visto, así volvió al tocador para ir por el sombrero de copa alto y tras ponérselo escucha bajar por las escaleras a alguien.

Mientras oía como bajaban, escuchaba a alguien gritar y golpear con fuerza la puerta del cuarto de estatuas, llegando a la conclusión que la segunda persona había ido con malicia a hacerle una desagradable travesura a quien estuviera dentro de dicho salón, por lo que salió de su cuarto rápidamente para poder auxiliarle como pudiera, y así mientras iba con cierta velocidad, agarró inercia, por lo que cuando después de dos golpes fuertes, logró ver abrirse la puerta y tras esto, vio caer a la persona entre la penumbra, así como él ya llevaba inercia quiso frenar por lo que extendió los brazos por si caía, escuchando a la persona pegar un grito agudo largo y algo aterrador, viendo que se había desmayado del susto.

En ello él se acercó a ver como se encontraba la persona, que supuso era una niña por su tamaño y la voz que portaba, por lo que viendo que estaba bien, iba rumbo a su habitación a traer una torunda alcoholada para pasárselo por la nariz y hacerla despertar, cuando de pronto escuchó las pisadas de las duelas de las escaleras, que iban aproximándose con cierta velocidad, por lo que para evitar dar explicaciones de la escena y ser descubierto antes de tiempo, corrió hacia la habitación de las estatuas, cerrando la puerta, y así escucho que la niña le decía: -fantasma, había un… eh!, el fantasma…- y tras levantarla y abrazarla tiernamente, la iba llevando hacia la luz y luego a bajar las escaleras. Fue una escena conmovedora, pero volviendo al punto Albert necesitaba salir. ***

Sabía que no había mucha explicación para que del tercer piso apareciera frente a todos ya que estaba sonando el vals, por lo que todos debían estar reunidos en la sala principal y frente a ella conectaba las escaleras, por lo que viéndose acorralado y teniendo que esperar más tiempo a que acabara la velada, y con un Albert ya exasperado por estar inmutado en su antigua prisión de oro, tomó una cuerda y se acercó hacia la ventana logrando alcanzar con éxito una rama gruesa que conectaba con ese cuarto a un par de metros de distancia entre ventana y rama, por lo que pudo dejar el recinto tranquilamente, pero antes de irse se acercó a la ventana para ver discretamente el evento que al percatarse, era de máxima gala y glamour.

Sintiendo un poco de añoranza por aquellos soirées que vivió en su infancia y que nunca más pudo disfrutar, prometiéndose así mismo que sería la última vez en su vida que sentiría esa sensación de autocompadecimiento y de añorar cosas que en su realidad ya no eran posibles, que ya no podrían ni deberían ocurrir, y haciendo una mueca de alegría, comenzó a caminar pausadamente, disfrutando la noche oscura de luna nueva, viendo como poco a poco se alejaba la iluminada morada, iba hacia la espesura y regresó a la cabaña. Mientras iba caminando de pronto a través de la ventana apareció la imagen de una persona que quedaba observando muy profunda y penetrantemente hacia la imagen de Albert caminando.

Ya una vez ahí, le dio de comer algo a poupée, y se comenzó a cambiar de ropa tomando una mudada que tenía en su morral, y sintiéndose más cómodo se comenzó a quitar la cera, y doblo ceremoniosamente las ropas elegantes que se había traído puestas, colocándolas en bolsas de papel que encontró en la cabaña, y luego de unos minutos pensando con seriedad, pensó que el cotillón había atraído a la mira a mas familiares Ardlay y a la alcurnia de la región, por lo que quizá eso podría traer algunos problemas, y decidido como siempre comenzó a arreglar sus cosas para tenerlas listas y así al primer rayo del alba del día siguiente, luego de un bocadillo, sacaría sus cosas y migraría a su siguiente parada, la cabaña sur.

-antiperspirante: antiguo termino para desodorantes que se inventaron a finales del siglo XIX.

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Para leer mas sobre la historia previa a este capitulo en secuencia leer el Capitulo extra N° 1: "La torre sur" del tomo 1 en wattpad