Hello uwu Hoy amanecí de buen humor y dije: voy a escribir. Esta idea venía taladrándome la cabeza hacía rato.
Este OneShot está basado en el capítulo 73 del manga. (Equivalente al 22 del animé, pero no es lo mismo, el manga es mucho más explícito, así que LEAN EL MANGA, ah jajaja)
Ya hablamos más en las N/A del final ;)
Necesidades
Eres una chica engañosa.
—Una parte es porque… está viendo por nuestras necesidades, ¿verdad?
La colegiala replicó a las quejas por parte del hanyō sobre si que Miroku era un depravado por ir detrás de una doncella, dejándolos solos con un cuerpo. Su respuesta le sonó tan extraña, más aún con el tono de voz tan tímido que había usado.
—¿Huh? ¿Cómo dices? —preguntó, desconcertado, ya sin poder evitar voltearse para ver su rostro.
—Bueno… ¿Cómo te lo digo? —de pronto, las perladas mejillas de Higurashi iniciaron su transformación a un color rojizo, y sus orbes chocolate empezaron a brillar un poco más—. Si él a propósito… nos deja solos o…
El medio-demonio percibió cómo el calor conquistaba sus propias mejillas tras escuchar aquello. ¿Estaba oyendo mal? Acaso, Kagome…
—Eh...
Al instante, sintió cómo el cuerpo de la azabache se apoyaba suavemente sobre él. Un mar de nervios comenzó a recorrerlo de principio a fin, provocando algunas gotitas de sudor que adornaban su ya ruborizado semblante.
—Qué…
Se bloqueó. No sabía cómo actuar. No sabía cómo tomar lo que estaba ocurriendo. ¿Qué había querido decir Kagome con eso de «dejarlos solos»? ¿Por qué estaba sonando tan sugestiva? ¿Y por qué ahora se inclinaba sobre él de la nada?
—¿Qué estás…?
La rigidez de su cuerpo parecía la de una piedra. Con las mejillas al fuego y el rostro sudoroso, se sentía perdido. Kagome estaba demasiado cerca, y eso… era peligroso.
Peligroso por el miedo a propasarse con ella, porque los pensamientos que lo invadían en ese momento no eran dignos de reproducir en voz alta. Peligroso por no entender las señales que le estaba dando, y quedar como un pervertido o un quedado. ¿Qué se supone que debía hacer? ¿Debía abrazarla, debía…?
—¿Te molesta? —inquirió la colegiala, ya sin rastros de timidez en su voz. Levantó la mirada para conectarla con la del híbrido, encontrándose con sus orbes dorados completamente desencajados.
¿Molestarle? Ni en mil años un movimiento así podría ser una molestia. Al contrario, lo estaba desbordando de emociones positivas, tanto que no sabía qué hacer con ellas.
—N-no… —trastabilló. Esos grandes y expresivos ojos estaban robándole la poca cordura que le quedaba. Si no se alejaba pronto, ya no sería capaz de responder de sí mismo.
No podía creer lo agitado que podía llegar a sentirse al lado de la joven. Se suponía que él era un fuerte hanyō que le hacía frente a todo y no le temía a nada, y aquí estaba… más débil que una mosca. Temió que los poderosos y galopantes latidos de su corazón se escucharan estrellándose contra su pecho.
De repente, notó cómo Kagome descendía su mirada sutilmente por su cara hasta posarse sobre sus labios. Dejó sus orbes quietos allí por unos segundos, hasta que volteó la cabeza nuevamente para mirar al frente. Ese pequeño pero poco sutil gesto aumentó su inquietud un cien por ciento. ¿Qué había querido decir con eso? ¿Era otra señal? ¡¿Por qué no podía ser más clara?! ¡Quería arrancarse sus cabellos plateados de la locura!
Respiró hondo e intentó tranquilizarse. Si ella lo llegaba a notar tan horriblemente tenso como estaba, quizá la alejaría, y eso… eso lo destruiría.
—¿En qué piensas, Kagome? —preguntó con la voz más seria y determinada que pudo usar, y a su vez, cercana al susurro. Rogó que ella volviera a mirarlo como recién.
La joven se tomó sus segundos, segundos en los que mantuvo su vista al frente, pero seguía presionando su cuerpo ligeramente sobre el del medio-demonio. Segundos en los que el hanyō contuvo su respiración como un campeón.
—No sé si te atreves a besarme…
La colegiala regresó su mirada hacia los dos brillantes soles del híbrido nada más para responder. Luego, volvió a huir del contacto visual. Fue entonces cuando una mecha se encendió dentro de Inuyasha.
¿Besarla? Entonces… ¿No estaba entendiendo mal? No podía creerlo. Kagome quería que él la besara, ya no había ninguna duda. Ahora entendió a todo lo que se refirió, y cada una de sus indirectas. Se sintió como un increíble estúpido, pero tampoco podía culparse mucho. De haber sido por él, la historia sería otra, pero temía tanto incomodarla que no quería hacer nada sin estar seguro.
Asustado por la iniciativa femenina, su corazón aumentó considerablemente el ritmo de sus latidos. Pero, el deseo de probar esos labios, ya teniendo consentimiento total por parte de ella, era mucho más pujante que cualquier otra cosa.
—Kagome…
La tomó del mentón con suavidad para volver a tenerla a solo centímetros y pronunció su nombre con voz gutural. La susodicha pudo entonces encontrarse con la mirada dorada llena de osadía. El medio-demonio observó cómo el semblante de Kagome se veía intimidado por la determinación que había sacado de vaya uno a saber dónde, pero eso no lo detuvo.
Posó sus orbes sobre cada detalle del rostro de Higurashi, deleitándose con la cercanía que pocas veces había podido conseguir. Cuando su vista se posicionó en sus labios, la cordura no le duró mucho más. Sin quitar sus dedos de donde los tenía, acortó la distancia de un solo y fugaz movimiento, colisionando su boca con la suya. Cerró sus ojos y se abandonó al deseo de complacerla, tan poderoso como el suyo propio.
Comenzó siendo un beso tímido, en el que el contacto era más bien superficial pero, a medida que avanzaban los segundos, se volvió más intenso y profundo. El mismo sabor de los labios de Kagome lo invitaba a adentrarse aún más en cada rincón que podía ser explorado. No pudo evitar llevar su mano hacia la nuca femenina y presionar con firmeza para aplastarse más sobre ella. La devoró con sutileza y pasión, embriagándose del aroma de la miko cada vez que inspiraba y exhalaba con fuerza. Cuando sintió un gemido ahogado que murió en la garganta de la colegiala, enredó sus dedos entre las hebras azabache y tuvo que contenerse para no llevar su mano libre hacia su cintura.
¿Por qué era tan deliciosa? ¿Por qué lo volvía así de loco y vulnerable?
No sabía cómo haría para mirarla a la cara luego de esto, pero eso no importaba en lo absoluto ahora. Cuando finalmente sus labios se soltaron, sus semblantes quedaron unidos a través de sus brillosos mares. El calor de sus mejillas volvió a hacerse presente en esa tonalidad rojiza, pero con un aura de complicidad entre ambos.
La complicidad de dos personas que tenían necesidades que deseaban apagar.
NADIE me saca de la cabeza que Inuyasha tenía otras intenciones en ese momento. Entonces decidí jugar y cambiar el destino ;) imaginando lo que él habría querido que pase. ES MUY OBVIO que pensó que Kagome quería otra cosa, y no solo hasta se desilusiona de que solo tenía miedo, sino que encima la trata de «engañosa» JAJAJS ES QUE ES MUY FUERTE. En el animé no se ve esto, pero en el manga sí. Rumiko, eres toda una loquilla.
Con lo de los pensamientos que lo invadían en ese momento no eran dignos de reproducir en voz alta no me refiero a sexo en sí, sino a otras cosas, íntimas pero tampoco tanto.
Encima esto ocurre justo después de que Inuyasha le pidiera a Kagome que se quedara a su lado. ¿Coincidencia? NO LO CREO.
En fin, leo sus opiniones :3 Si les gustó, me dejan una review para que lo sepa. ¡Me hacen muy feliz! Los adoro.
Con amor, Iseul.
