Hola! Espero que no estén molestos conmigo por haber demorado, pero estoy a punto de regresar a clases y hay mucho que preparar, pero ya terminé y estoy lista para entrar.
Usuario 865: Pues espero no decepcionarte con este capítulo.
Ezio 2160: No hay que agradecer los comentarios, al contrario yo te agradezco que leas el mío, espero te guste.
BuhoOscuro 16: jajajajaja, por favor no me mates, sé que sólo Bocón debería tener ese privilegio pero, bueno, me pareció que sería interesante ver la reacción de Estoico ante esto. Prometo hacer que Alvin pague aunque no estoy segura de que hacer con Dagur. En fin espero que te siga gustando mi historia.
Isabelita 1: No sabes cuánto me alegra que esta haya sido la historia elegida por ti, espero seguirla haciendo interesante, gracias por comentar.
Paolabaez, Alboranista 05, Caramelo 4, Dulcesitodeleche y Angelito 12: Muchas gracias por comentar, en serio me han hecho muy feliz sus reviews, espero no decepcionar a ninguno.
Agradezco a los followers y los que me agregaron a sus favoritos.
De acuerdo sin más que agregar, disfruten el capítulo…
CAPITULO 3
-¿Hipo?- pregunta Astrid.- ¿Eres tú?
Todos miraron incrédulos a Astrid, pero ella, sin hacerles el mínimo caso, siguió caminando en dirección al encapuchado, quien se quedó completamente paralizado.
Jules, Camicazi, Heather, Olvir y Valka se colocaron en frente de él y se pusieron a la defensiva.
-Jules, chicos.- voltearon a verlo.- basta, ya lo saben.- dicho esto, se adelantó unos pasos y se retiró la capucha de la cabeza.
Todos se quedaron pasmados por ver a Hipo tan… cambiado.
Su cabello seguía igual de alborotado, pero sus ojos reflejaban seriedad y frialdad, ya no había rastro de la calidez ni curiosidad que tanto lo identificaba. O al menos no los dejaba ver. Su rostro había madurado y ahora se veía incluso peligroso.
El ojiverde comenzó a recorrer a todos con la mirada, mientras sus amigos de Eyvind seguían alerta por cualquier cosa.
-Hipo…- susurró Astrid de nuevo. Era la única que ya había reaccionado. Caminó lentamente hacia él, con sus ojos puestos en ella. Astrid no estaba segura de que era lo que sentía por volver a tener a los ojos verdes de Hipo puestos en ella.
Lo había extrañado, nunca lo admitiría en voz alta, pero lo había extrañado.
Cuando la rubia terminó a pocos centímetros de él…
-AUCH!- gritó Hipo, pues Astrid lo había golpeado en el rostro. Detrás de Hipo se escuchó un quejido.
-Eso es por irte sin avisar.- le dijo Astrid, enfadada, para después golpearlo en el estómago, haciendo que Hipo se encogiera.- Eso por irte mucho tiempo y no regresar.- siguió diciendo.- y esto.- dijo dándole un golpe en el brazo más fuerte que de costumbre.- por todo lo demás.
-No recuerdo que así fuera antes.- dijo Hipo, jadeando un poco, pues el golpe que Astrid le había dado en el estómago le había sacado el aire.
Se escucharon unas risas detrás de Hipo. Heather, Camicazi, Valka y Olvir se estaban burlando de Jules, quien se sujetaba en estómago y el brazo con una mueca de dolor. Hipo, al verlo, no pudo aguantarse la risa y comenzó a reír junto a los demás guerreros (que es como se les decía a los de Eyvind), todos se asombraron por lo cómodo y feliz que Hipo se veía con ellos.
-Tú, ni te rías.- le replicó Jules a Hipo.
-Oh vamos Jules, no pudo haber dolido tanto.- dijo Valka.
-No entiendo cómo aguantaste estos golpes por un año Hipo.- dijo Jules negando la cabeza, ignorando por completo el comentario de Valka y volteando a ver a Astrid declaró.- Tú aléjate de él.
Astrid y los demás vikingos sólo los miraron confundidos.
-Tranquilo Jules, normalmente sólo me golpeaba en el brazo y menos fuerte.- dijo Hipo ya sin reír, pero con tono divertido.- Y Valka, cuando quieras te invito a probar los golpes de Astrid.
-No, no gracias.- dijo Olvir.- Valka, te recuerdo que siento casi lo mismo que tú.
-Sí, casi.- respondió con énfasis Valka.- recuerda que no somos como Hipo y Jules. Sólo sientes lo grave o mortal.
-¿Nos pueden explicar de que están hablando?- interrumpió Estoico.- ¿Cómo que ese muchacho sintió los golpes que Astrid le dio a Hipo?, pero aún más importante ¿Dónde, en el nombre de Odín, has estado estos 3 años Hipo?
-Creo que es obvia la última pregunta, Estoico.- dijo Jules.- Como Hipo dijo antes, venimos de Eyvind. Es donde ha estado los últimos años.
- Pero, ¿Por qué te fuiste sin decir nada?- preguntó Astrid.
Hipo no supo si debía contestar o no, pero al ver el rostro de Jules y sus otros compañeros guerreros decidió responder.
-Alvin y Dagur. En cada ataque han preguntado por mi ¿cierto?- los berkianos asintieron.- Esa es la razón. Ellos dos me amenazaban, enviando cajas con notas y extremidades mutiladas de bebé dragón.
Todos analizaban lo que Hipo decía, hasta que Patapez recordó algo:
-¿Te refieres a las cajas que aparecían en nuestras puertas y te entregábamos, las que nos rogabas que no abriéramos?
-Sí, ustedes sólo eran usados para que yo no atrapara al mensajero y lo obligara a decirme donde estaban. Abandonaron la isla Paria y Berserker, debieron irse a una isla abandonada, aunque jamás los encontré.
-¿Por qué no nos dijiste nada?
-¿Tuve en mis manos mutilaciones de bebes dragón?
-Ay Hipo ¿Por qué no nos dejaste abrir una?
-Dime que conservaste una caja, quiero una extremidad.
-No se los dije porque no quería que se vieran envueltos en esto, a pesar de que ya lo estaban.- contestó Hipo al torrente de preguntas.- Si, tuviste mutilaciones en tus manos, me alegro no haberte dejado abrir una, y no, no conserve ni una.
-¿Y te fuiste por proteger Berk?- preguntó Estoico, quien estaba escuchando atentamente.
Hipo asintió, sin mirarlo.
-Serás un gran Jefe de Berk algún día, mira que dejar la isla por…-Estoico fue interrumpido por Olvir.
-Hipo ya no es heredero de Berk.
Eso dejo a todos mudos del asombro.
-Pero… ¿Cómo que ya no lo es? Él es el hijo del jefe, es…- comenzó Astrid.
-Hipo no sólo se fue por las amenazas de Alvin y Dagur.- dijo Valka.
-¿A no?
Los guerreros negaron con la cabeza menos Hipo, que se dio la vuelta, dándoles la espalda a todos.
-Entonces, porque más…- de nuevo intento Astrid, pero Hipo volvió a interrumpirla.
-Suficiente!- gritó, todos callaron. Los vikingos lo miraban sorprendidos, nunca habían escuchado gritar a Hipo y los guerreros lo miraron arrepentidos, sabiendo que habían hablado de más.- Estamos perdiendo tiempo, ¿Cuál es la situación en Berk y cuánta ayuda requieren?
Bocón salió más rápido del asombro y contestó:
-Toda la posible.
Bocón no creía lo que estaba viendo, el pequeño niño al que crío durante la mayor parte de su vida, estaba parado ya de 18 años frente a todos ellos, mirándolos con rencor y frialdad.
-Bien.- dijo Hipo asintiendo.
Jules sentía cómo la furia de Hipo iba menguando y también sentía la suya propia ceder.
-Hipo.- dijo.- debemos enviarle el informe a…- guardó silencio unos momentos y agregó.- A tu padre.
Y así, Berk quedó pasmado por ver al que una vez llamaron su héroe y heredero, negar su derecho como tal y volverse el heredero de la isla guerrera más temida y fuerte de todo el archipiélago.
Tarán… ¿qué les pareció? De verdad espero no decepcionar, espero que lo hayan disfrutado. Si tiene alguna duda de la historia, no duden en consultarme…
Intentaré subir el siguiente pronto.
Nos leemos pronto!
¡REVIEWS!
