Antes de que me quieran matar por mi tardanza quisiera decir en mi defensa que comencé mi ciclo escolar, así que apenas hoy tuve tiempo para poder actualizar la historia.

Isabelita 1: Pues ya no tendrás que esperar más, disfrútalo.

Paolabaez: Pues intento subirlos cada 3 días, pero me temo que esta vez será uno por semana.

Alboranista 05: Jajaja, la verdad si pensé en ello, pero pues después de todos esos golpes, pensé que sería mejor otro más. Pero no desesperes que pronto estará el por todo lo demás de siempre.

Caramelo 4: No sabes lo mucho que me alegra saber que recomendarás mi historia, te lo agradezco mucho!

Dulcesitodeleche: Pues espero que siga gustándote mi historia.

Bimori: Jajaja tómalo con calma, te doy la bienvenida a mi historia, me alegra que te tenga asombrada, eso quiere decir que escribo interesante y bien. Aquí tienes el siguiente capítulo, espero que algunas de tus dudas sean aclaradas.

ezio2160, Esponja, Fangirl of HTYD yAngelito12: Muchas gracias por comentar, no saben cuan entusiasmada estoy de ver sus reviews, espero no decepcionar a nadie, gracias por su optimismo.

Gracias a los Followers y a los que tienen mi historia en favoritos…

E aquí el capítulo 4… disfrútenlo.

CAPÍTULO 4

Hipo se había retirado del Gran Recinto con Jules para enviarle un mensaje con un Terrible Terror a su padre. Los otros guerreros fueron por los dragones al claro donde Hipo, tiempo atrás, entabló amistad con Chimuelo.

Los jinetes estaban confundidos por la actitud de Hipo. Lo notaban un poco arrogante e indiferente, y a pesar de que seguía siendo sarcástico, cambió más de lo que jamás creerían. Físicamente, Hipo se convirtió en un oven alto y un poco musculoso, sin exagerar, pero seguía siendo delgado. Lo que más impactó a los jóvenes vikingos, fue la noticia de que Hipo se convertiría en el jefe de otra isla, y no cualquiera, sino de la más fuerte y temida de todas.

Patán alardeaba de que era imposible que Hipo se haya convertid en un guerrero, aunque en el fondo se alegraba de volver a ver a su primo, Patapez estaba muy entusiasmado por haber podido conocer a algunos de los mejores guerreros de todo el archipiélago, Tilda y Tacio peleaban por cualquier cosa que los demás ignoraban y Astrid estaba pensando en lo que había pasado en el Gran Recinto.

Cuando ella había golpeado a Hipo, el chico que estaba detrás de él, Jules, había hecho muecas de dolor y se frotaba en los lugares dañados. ¿Cómo era posible que el chico de ojos grises haya sentido el dolor del ojiverde? Preguntaría después.

Horas más tarde, los guerreros se encontraban volando a los alrededores de la isla. Los jinetes de Berk notaban como aquellos jóvenes se divertían y reían, observaban como caían en picada y brincaban de sus dragones para después ser atrapados por ellos.

Cuando los guerreros descendieron y aterrizaron en la plaza, los jinetes pudieron ver que dragón montaba cada uno: las chicas, Heather y Camicazi, compartían un Cremallerus color azul claro con verde, Valka montaba un Pesadilla Monstruosa color verde claro con toques rojos, Olvir tenía una Metamórfala (ala cambiante) y Jules un Nadder morado y azul.

Fue entonces que Astrid y los demás se dieron cuenta que Hipo no estaba entre ellos.

-¿Dónde está Hipo?- preguntó Patapez.

-En el bosque.- contestó Jules.- No quería estar más de lo necesario aquí.

-Además, mañana llega su padre, está un poco tenso.- agregó Valka.

-Su padre ¿eh?- dijo Astrid.- ¿Cómo llegó Hipo a su isla?

Ellos cambiaron mirada y Camicazi habló:

-Heather, Jules y yo íbamos a entrar al bosque cuando los dragones nos atacaron. La alarma de la aldea comenzó a sonar y todo el pueblo se unió para combatir; era un gran número de dragones y nos atacaban con mucho entusiasmo, si se puede decir así, estuvieron a nada de destruir la aldea, cuando una bola de fuego morada impactó en el suelo. Un dragón negro con ojos verdes estaba ahuyentando a los dragones salvajes y a los aldeanos nos protegía. Cuando el último dragón huyó, el dragón negro aterrizó frente a nuestro jefe y fue cuando que nos percatamos que una persona lo montaba. Era Hipo.

Antes de que pudiera continuar, Heather habló:

-Nuestro jefe le agradeció su ayuda y preguntó quién era y de donde venía. Hipo dijo su nombre pero se negó a decir de donde era, solo dijo que estaba buscando un lugar para vivir, nuestro jefe es muy noble y gentil, así que inmediatamente adoptó a Hipo como un hijo suyo. Hipo ganó un padre una madre y una hermana ese día. Los primeros meses fueron difíciles, ya que nadie confiaba en Chimuelo, pero después de un tiempo, Hipo nos enseñó a confiar en todos los dragones. Meses después de su llegada todos en la aldea ya tenían dragones. Hipo entabló amistad muy rápido con nosotros, pero más con Jules ya que él fue el primero en confiar plenamente en Hipo y Chimuelo. Hipo nos ayudó a conseguir a nuestros dragones. Nosotros.- dijo señalando a Camicazi, Jules, Valka y a ella misma.- encontramos los nuestros muy pronto. Camicazi y yo queríamos el mismo, así que Hipo dijo que podríamos compartir, Valka y Jules encontraron al suyo en el bosque.

-¿Y qué hay de él?- preguntó Patán señalando a Olvir.

-Yo no sabía que dragón elegir.- contestó Olvir.- Hipo me enseñó a todos los dragones que habían, pero ninguno me llamaba la atención. Hasta que llegó ella.- señaló a la Metamórfala, que veía a su jinete con cariño.- Hipo se ganó su confianza y me ayudó a entrenarla.- se encogió de hombros.

-Hipo entrenó a todos los dragones, hasta la Muerte Susurrante de su padre.- contó Valka.- Aunque se ganó algunas heridas por eso.

-¿Muerte Susurrante?- preguntó Patapez.- ¿Hipo entrenó a un Muerte Susurrante?

-Sí, fue increíble.- elogió Heather.

Continuaron hablando sobre los dragones que había en Eyvind hasta que Jules soltó un gritito de dolor y puso una mano en su estómago.

-Debemos irnos.- dijo con la voz preñada de ansiedad.- Hipo no está bien.

Los guerreros comprendieron la situación al instante y montaron de inmediato a sus dragones.

-Oye! ¿A qué te refieres con que Hipo no está bien?- gritó Astrid.

-Está herido.- fue todo lo que dijo Jules antes de alzar el vuelo y dirigirse al bosque.

Astrid se quedó inmóvil en su lugar hasta que vio a los dragones bajar hasta perderse entre los árboles. Ella les ordenó a los otros vikingos que montaran a sus dragones y se dispusieron a seguir a los guerreros.

Estuvieron sobrevolando la zona un buen rato, hasta que una explosión atrajo su atención. Al acercarse pudieron ver a los guerreros combatiendo contra varios parias y berserkers.

-Miren ahí están.- dijo Tilda.

-Dah, gracias tonta, si no nos dices ni nos enteramos.- se burló su hermano que recibió un puñetazo en la cara en respuesta de su gemela.

Centraron su atención a la batalla que tenía lugar por debajo de ello y pudieron observar que todos los dragones estaban inconscientes en el suelo. Olvir y Valka se movían de un lado a otro lanzando dagas pequeñas a las piernas y brazos de los enemigos, Heather y Camicazi usaban hachas con las cuales herían y desarmaban a varios de ellos y a unos metros de ellas, se encontraban Hipo y Jules blandiendo espadas para mantener alejados a los invasores que los rodeaban.

Viendo que los tenían en desventaja, los jinetes descendieron con sus dragones y ordenaron que lanzaran fuego para ahuyentar a los atacantes.

Tanto los parias como berserkers sabían que con aquellos dragones no tendrían alguna oportunidad, así que dieron retirada y se marcharon de la isla.

Los vikingos tocaron tierra, bajaron de sus dragones y se acercaron a los guerreros que se habían reunido con Hipo y Jules. Éste último estaba sujetando a Hipo, que se había mareado por la cantidad de sangre que salía por la herida de su pecho y estómago.

-Hipo, ¿qué ocurrió?- dijo Valka.

-Le lanzaron algo parecido a un dardo a Chimuelo que lo dejó inconsciente y antes de que pudiera reaccionar, me golpearon en la nuca.- dijo jadeante.

Jules comenzó a darles órdenes a sus compañeros para poder curar a Hipo. Valka fue por agua y las chicas revisaron a los dragones, llegaron a la conclusión de que estaban sedados y despertarían pronto; Olvir sacaba ungüentos y ventas; y Jules ayudaba a Hipo a sentarse debajo de un árbol.

Los jinetes no sabían que hacer y se comenzaron a sentir incómodos, así que se quedaron parados junto a sus dragones mientras los otros atendían a Hipo.

-No sentí el golpe en la nuca.- dijo Jules una vez que Hipo estuvo vendado y descansando. Sus compañeros se sentaron alrededor.

-Bloqué el lazo, después de que intentaran noquearme, saqué mi espada, pero estaba aturdido, así que no vi al paria blandiendo un hacha frente a mí, entonces terminé con esto.- explicó, señalando la venda.- ustedes llegaron poco después.

-No debiste bloquearlo.- le reprochó Jules.

Hipo sólo rió por la cara de su amigo.

-Eh… disculpen.- dijo Patapez tímidamente, los guerreros lo miraron.- ¿Qué es el lazo?

-Es algo complicado.- le respondió Hipo.

-Tenemos tiempo.- replicó Astrid mientras se sentaba en el pasto frente a los guerreros.

Hipo suspiró.

-Bueno, la costumbre empezó hace muchos años. Los guerreros de Eyvind acostumbraban combatir solos. Dado que nuestra isla se encuentra cerca del continente, pero lejos de nuestros aliados, somos muy propensos a recibir invasiones. Hubo tiempos en los que creíamos que al ser guerreros "solitarios" seríamos más fuertes, pero perdíamos a muchos. No fue hasta que una mujer joven llegó a Eyvind que nuestros antepasados se dieron cuenta que la verdadera fuerza estaba en la confianza de saber que te cuidan las espaldas en el combate. La mujer joven resultó ser una hechicera, ella creó el lazo entre dos guerreros, los primeros en convertirse hermanos de batalla.

Hipo hizo una mueca de dolor y Jules continuó:

-El pueblo quedó impresionado ante este cambio, hasta que se volvió tradición que al cumplir los 17 años, los jóvenes serían libres de elegir a su hermano y desde que llegó Hipo y comenzamos a convivir con los dragones, los términos de la tradición cambiaron. Antes era que ambos guerreros se eligieran mutuamente, pero ahora también los dragones deben de estar de acuerdo con los jinetes y querer como hermano al otro dragón, sino el lazo no se podrá emplear.

-¿Qué fue de la hechicera?- preguntó Patapez.

-Se casó con el padre de nuestro jefe actual. Era la abuela de Hipo.

-¿Era? ¿Murió?- cuestionó Astrid.

-Sí, aunque los poderes de la hechicera los heredó su hija, la madre de Hipo que se casó con nuestro jefe. Ahora el poder lo tiene la hermana mayor de Hipo, sólo las mujeres hereda el don. Ella nos unió como hermanos de batalla.

-Entonces, Hipo es tu hermano de batalla, Camicazi y Heather y Olvir con Valka.- dijo la rubia.

-Exacto, el lazo nos permite sentir emociones y heridas físicas graves o mortales, pero Hipo y yo alcanzamos un nuevo nivel, así que podemos bloquear al otro y sentir hasta el mínimo golpe. Por eso sentí el dolor de Hipo cuando lo golpeaste.

-Ah, lo siento por eso.

-No te preocupes. Con el lazo también vienen diferentes habilidades. Yo puedo ver y escuchar a largas distancias, Hipo puede hablar con los dragones, Valka y Olvir tienen la velocidad de un dragón y Heather y Camicazi son sigilosas y muy fuertes.

-Genial.- dijeron al unísono los gemelos.

-¿Y qué pasa si uno de los dos muere?- pregunto Patán.

- El otro siente un vacío, como si algo le faltara, pero seguirá viviendo, sólo que ya no se podrá volver a elegir a otro hermano.

Todos guardaron silencio. Los dragones de los guerreros ya habían despertado y se acercaron a sus jinetes; Chimuelo estaba con ellos, sólo que había crecido bastante. Él caminó hacia su jinete y lo miró con preocupación.

-Estoy bien, tranquilo.- le dijo Hipo.

En el tiempo que estaban hablando sobre el lazo, había oscurecido en Berk, así que los jinetes montaron y partieron de regreso a la aldea. Los guerreros se dirigieron a la cala donde Hipo conoció a Chimuelo.

Cuando se recostaron, Hipo sintió nervios y entusiasmo por lo que pasaría el siguiente día.

Solo esperaba tener la fuerza para afrontarlo.

Tarán, que les pareció? Espero que lo hayan disfrutado, así como yo disfruté el escribirlo.

Le pido que dejen reviews!

Nos leemos en el siguiente capitulo.