Hola, a todos. No tengo excusa más que la escuela! En serio mis más sinceras disculpas. Sólo para dejar claro que no abandonare esta historia!

BuhoOscuro16: Jajaja no te preocupes por no haber comentado, es realmente bueno ver que sigues leyéndome, pues me conocen más como Yaz, pero para la historia preferí poner mi nombre especial. Gracias por seguirme leyendo.

Bimori: Que bueno que te haya gustado, la verdad eso del lazo me costó un poco explicarlo, es bueno saber que no fue una desilusión. Ojala se convierta en una favorita.

Luz verónica, esponja, isabelita1, Paolabaez, Alboranista05, Caramelo 4, Dulcesitodeleche, Fangirl of HTYD, Angelito 12: Les agradezco demasiado su apoyo en la historia y sus reviews, les pido disculpas por la tardanza, pero la escuela me tiene a tiempo completo y con las tareas se me hace difícil que las ideas fluyan, pero al fin lo logré.

(En negritas): diálogos de los dragones

Sin más, el capítulo 4, disfrútenlo.

CAPITULO 4

A la mañana siguiente los jinetes se levantaron temprano para una sesión de entrenamiento.

En la Academia, Astrid le ordenaba a Tormenta que lanzara púas al centro de unos escudos, Patapez actualizaba el libro de los dragones con las reacciones y datos nuevos de los dragones y Brutacio y Brutilda hacían que Barf y Belch le lanzaran fuego a Diente Púa, incitándolo a prenderle fuego a su cuerpo y quemar el trasero de Patán.

En cuanto Patán se sentó dentro de una tina llena de agua para apagar las llamas de su cuerpo, los jinetes detuvieron sus actividades al escuchar un rugido terriblemente familiar.

-Eso suena como…- dijo temeroso Patapez, pero Astrid ya corría a la salida de la Academia siendo seguida por los demás con sus dragones.

A la distancia se podía visualizar un dragón gris-azuláceo con púas cubriéndole su cuerpo entero. Los jinetes, al reconocer el tipo de dragón que era, no tardaron en montar a sus dragones e ir a proteger al pueblo.

En la plaza las personas se detenían a observar como el Susurro Mortal se acercaba a Berk. Estoico, al creer que el dragón atacaría, ordenó a los jinetes interceptarlo para después mandarlo lejos de Berk.

Llevaban varios años sin ver un Susurro Mortal, pero a pesar de la paz entre vikingos y dragones, aún habían dragones salvajes merodeando los alrededores y, al desaparecer Hipo, no pudieron entrenar a la mayoría de los dragones, así que optaron por ahuyentarlos y asegurarse de que los dragones estuvieran en su respectiva isla.

Al alzar vuelo, los jóvenes vikingos pudieron observar mejor a la silueta y observaron que aquel susurro no iba solo, habían dos personas montándolo. Astrid descendió y le informó al jefe lo visto.

Antes de que Estoico pensara en alguna estrategia, los guerreros llegaron con sus dragones.

-Esperen, no ataquen.- dijo Hipo.- Jules, quienes vienen?

-Es tu padre, como ya sabes.- le respondió.

-Sí, ya sé que es él, pero Chimuelo me dijo que no venía solo, ¿Quién viene con él?

-Emm.- Jules fijó su mirada en el dragón que se aproximaba.- Creo que es tu…- se interrumpió abruptamente y se sonrojó.

-Por favor dime que no es ella.- murmuró Hipo.

-Oh, sí es ella.- Escuchó Hipo en su cabeza la voz de todos los dragones de los guerreros a la vez.

-¿Quién ella?-Pregunto Astrid.

-Mi hermana?- preguntó entre dientes Hipo.

-Sí, tú hermana, ya sabes, cabello negro, ojos violetas, mayor que tú por dos meses, la enamorada de mi jinete ¿te suena?- le dijo Bree, la Nadder de Jules, sarcásticamente.

-Cállate, Bree.

Todos los guerreros comenzaron a reír, menos Hipo y Jules.

-Eh, ¿Cuál es la gracia?- cuestionó Patán.- ¿Y quién es Bree?

-Ay la que se va a armar aquí en cuanto lleguen.- dijo Camicazi.

-Ya sabíamos que los tortolitos no podían estar mucho tiempo separados.- agregó Heather, muerta de risa.

-Nos podrían explicar que pasa?- demandó Astrid cruzándose de brazos.

-No, no, no, esperen- dijo Brutacio.- Quiero adivinar, haber, piensa, piensa, piensa, ah se me olvidó que estaba pensando.

-Eh, claro.- dijo Valka mirando a Brutacio.- Lo que pasa es que el mejor amigo y compañero de Hipo, Jules, tiene un romance con la hermana mayor de nuestro próximo jefe.- Estoico hizo una mueca al escuchar esas palabras.- Y Bree es la dragona de Jules. Recuerden que Hipo tiene la habilidad de hablar con los dragones.

-Sigo sin encontrarle la gracia.- comentó Tilda.

-Es gracioso, porque Hipo se enfurece. Protege mucho a sus hermanas, más a la pequeña, pero desde que se enteró de la relación de esos dos, vigila muy de cerca a Jules.- explicó con calma Olvir.

-Pero, no es mayor que ustedes?- preguntó Patapez.

-Jajajajaja, no mucho, es tres meses mayor que Hipo y dos menor que Jules, cumplió los 20 hace un mes.- respondió Valka.

Un rugido hizo que tanto los jinetes como los guerreros guardaran silencio.

Habían estado tan entretenidos burlándose de Hipo y Jules que nadie se percató del Muerte Susurrante detrás de ellos.

-Guerreros, formación.- ordenó Hipo.

Los 6 amigos formaron una fila justo en frente de los recién llegados y los dragones se colocaron detrás de sus jinetes.

Un hombre robusto y alto descendió del dragón. Su cabello era castaño y tenía una barba tupida y un poco larga, sus ojos eran de color chocolate, vestía una armadura de metal y en su cinturón se podía apreciar una espada de empuñadura negra e increíble filo.

Detrás del hombre, apareció una joven esbelta y alta, de cabello negro azabache y unos impresionantes ojos violetas, al igual que el hombre portaba una armadura sobre un vestido azul oscuro que le llegaba por debajo de las rodillas, en su espalda cargaba con un carcaj lleno de flechas y un arco atravesado en su tronco.

-Hipo!- gritó la joven con entusiasmo y después corrió hacia él.

Hipo se separó de sus amigos y recibió a su hermana, un poco más baja que él, con los brazos abiertos. La joven brincó y lo abrazó, rodeándole el cuello con sus brazos.

-Te extrañe, hermanito.- le susurró al oído.

-Y yo a ti, hermanita.- le susurró de vuelta.- pero yo no fui el único.

La chica se separó de él y le dio un golpe en el pecho antes de correr hacia Jules y abrazarlo. Los demás guerreros rieron al ver la escena, pero Hipo sólo rodó sus ojos. Jamás lo admitiría, pero le alegraba verlos a los dos juntos.

-No hay abrazo para tu padre?- se escuchó la voz del hombre detrás de Hipo.

-Claro que si papá.- dijo Hipo y fue a abrazarlo.

-Hipo.- dijo una voz en la cabeza del muchacho.

-Hola Inferno.- dijo el joven al Muerte Susurrante, separándose de su padre.- Todo bien?

-Todo bien.- contestó el dragón mirándolo fijamente.- Tu madre me pidió que te dijera que ya era hora de contarle a Érico tu historia.

Hipo sabía a lo que se refería aquel dragón. La historia que sólo sus amigos, su madre y su hermana sabían. De dónde venía Hipo.

-Pronto

-Cómo estuvo su viaje hijo?- preguntó el hombre.

-Sin complicaciones.- contestó Hipo.

-Excelente.- asintió y comenzó a recorrer los alrededores con la mirada, hasta que vio a Estoico.- Estoico el Vasto, ha pasado mucho tiempo.

-Érico el Elocuente.- dijo el jefe de Berk, acercándose para estrechar la mano de recién llegado.- Un placer volverte a ver.

-Permítame presentar a mi hija y hechicera de nuestra isla, Valandi, no sé si la recuerdes, la conociste cuando era muy pequeña.- comentó el jefe de Eyvind.

Valandi, al escuchar su nombre, se presentó a un lado de su padre.

-Cómo olvidar a tu hija, ahora una verdadera mujer.- dijo Estoico, asintiendo con la cabeza.

-Hay mucho que discutir Estoico.- continuó diciendo Érico.- Según el informe que envió mi hijo, los berkianos aceptaron nuestra ayuda.

-No quisiera hablar de esto frente a toda mi gente, ¿Por qué no vamos al Gran Recinto?- dijo Estoico

-Por supuesto.- accedió.

-Hipo, acompáñanos.- Pidió Estoico.

Hipo lo miró confundido.

-Para qué quieres a mi hijo?- dijo el otro jefe.

-También es mi hijo, Érico.- contestó.- Tiene derecho a estar en estas reuniones.

-¿Tu hijo?- preguntó Érico, mirando a Hipo.

-Oh Dioses.- murmuró el joven.- Papá es hora de que sepas toda la historia.

Y lo terminé jejeje, díganme que les gustó porfavor, no saquen hachas ni espadas, me comprometo a darme mi tiempo para escribir.

Acepto sugerencias para la historia… ¿Qué quisieran que pasara?

Gracias por leer, nos leemos en el siguiente.