Notas iniciales: ¡Hola gentes! Hoy vengo con un short fic sobre un headcanon que realmente me gusta mucho y que nació desde el capítulo del manga (no recuerdo exactamente cuál) en la que Eren abraza y consuela a Ymir. El headcanon es sobre Eren siendo padre (adoptivo o mpreg) de ella y hace poco estaba viendo unos fanarts que fueron la inspiración para esto.

Será cortito (unos 3 capítulos) pero escrito con mucho amor.

Aclaraciones: El fic tratará de la adopción de Ymir quien estaba en un orfanato y Eren la llega a adoptar. Hagamos cuenta y caso que en este fic las adopciones son burocráticas (ya saben, todo el proceso y estudio que le hacen los padres para adoptar un niño), pero al mismo tiempo fáciles de conseguir, es decir, que no le ponen trabas a Eren por ser soltero y por ser hombre (ojalá que fuera así de sencillo). También haré mención de Riren, obviamente xD, pero no será lo central en esta pequeña trama.

Pairing: Levi Ackerman x Eren Jaeger (en segundo plano).

Sin nada más que agregar, los dejo con el cap.


LITTLE SUNSHINE — ONESHOT

Finalmente está listo para este gran paso, a pesar de que sus amistades le dijeran que no. Que no es necesario hacer esto, que puede alquilar un vientre o comprar unos óvulos con quienes podría concebir un un hijo suyo. Pero eso no era lo que realmente quería. Ellos no entienden. No entienden lo que es pasar la mitad de la vida en un edificio con muchos niños más en esa situación, y peor que ninguno de las personas, que como él querían adoptar, ni se fijaron en él en su niñez.

Siempre eligen a los niños más bonitos, a aquellos a los que les dará "cierto status". A los niños bien parecidos para que la sociedad diga que realmente son hijos suyos para que los consideren con genes de oro.

No es que él fuera "feo" en su niñez, pero a nadie le gustaban sus ojos grandes de búho. Lo bueno que ahora de adulto es lo que realmente adorna su rostro.

En fin. Ese mismo día, el día de la fiesta, sale temprano de su apartamento para dirigirse hacia el orfanato de la ciudad de Shinganshina. Este día es la fiesta de adopción, donde potenciales padres van a observar a los niños y a escoger a uno que les agrade.

Eren quiere hacer lo mismo. Quiere que un niño o niña tenga lo que él nunca tuvo, o al menos perdió a temprana edad. Una familia. Y agradece al cielo por permitirle ser padre soltero, sólo tendrá que someterse a unos exámenes médicos y psicológicos para que ser pueda aprobar una vez que él haya escogido al niño.

En cuanto llega, la directora del orfanato, junto con otras ayudantes, guían a los padres para llevarlos a una sala o gimnasio donde tienen una reunión y les informan los lineamientos a seguir para adoptar a un niño. Luego les dicen, a modo de reflexión, que no sólo se guíen por las apariencias, pero internamente todos se están diciendo que elegirán al niño más bonito del lugar.

Finalizada la reunión, los llevan a un patio de juegos donde muchos niños entre edades diversas corren y juegan entre sí. En unas bancas a un costado debajo de unos árboles, están los niños y adolescentes más grandes. Eren no pudo evitar reflejarse en ellos. Los entiende perfectamente. Sabe que estos días no son necesariamente bonitos para ellos.

Se aleja del grupo y se sienta en otra banca debajo de otro árbol para protegerse del sol. Observa que algunos de las parejas que han llegado se han puesto a jugar con algunos niños. Hay parejas de todo tipo, al menos el orfanato no discrimina a nadie. Eso es bueno.

Y entonces la ve.

Una niña sentada en una banca muy alejada del patio abrazando a un muñeco de felpa, o al menos eso puede distinguir a lo lejos. Sin poder evitarlo le llama la atención, en un buen sentido. Por lo que lentamente se acerca a esa banca. Y sin decir nada se sienta a la par de ella a una distancia considerable para no incomodarla.

Cuando se iba acercando, pudo ver que vestía con un muy sencillo vestido blanco y usaba su cabello rubio suelto. Demasiado sencillo considerando la algarabía que reinaba el lugar.

—Linda fiesta, ¿no? —pregunta en voz baja sin mirarla pero no recibe respuesta. —¿Por qué no juegas con los otros niños? —Eren siempre fue conocido por preguntar directamente sin andarse con rodeos.

La niña por primera vez dirige su mirada hacia la persona sentada a la par suya. Lo primero que ve es el cabello castaño a la altura de los hombros. Eren al sentirse observado la voltea a ver y le sonríe amablemente. La niña al verse descubierta rápidamente voltea a taparse con su muñeco de felpa pero pudo notar que esa persona parecía ser amable.

Pero no debe dejarse ir.

Porque esa es la cara que siempre muestran la primera vez.

A Eren le hizo gracia su timidez y pensando que quizá para soltarse un poco le pregunta: —¿Cómo te llamas? —pero no obtuvo respuesta. En lugar de eso, la niña se fue corriendo hacia el edificio a refugiarse sin que nadie la viera, dejando a Eren atónito. Pero se reprende así mismo por sorprenderse a una situación así. Cuando él estaba en el orfanato siempre había uno o varios niños que huían de las personas cuando habían fiestas como estas. Él era uno de ellos.

Se queda sentado en esa banca cuando el la campana suena y es cuando los niños entran nuevamente y los adultos tienen que marcharse, pero con un nombre de un niño en mente por lo cual preguntarán días más tarde.

Eren ya lo tiene, bueno, tiene la imagen de la niña en mente. Dentro de dos días preguntará por ella.


—Mire, Sr. Jaeger. Hay algo que debo decirle sobre Ymir. —habla la mujer poniendo sus brazos en el escritorio.

Después de dos días de la fiesta en el orfanato, había llegado al lugar a preguntar por la niña rubia sentada de vestido blanco. Lo que pudo notar fue que en cuanto le preguntó la directora hizo un gesto que a Eren le pareció algo desagradable y luego de decirle el nombre de la niña y la edad (9 años) ahora pareciera que le dirá algo importante.

—Ymir nació aquí, en este lugar. Su madre vino de la nada una tarde en pleno trabajo de parto. Por como estaba vestida pude intuir que ella venía del campo y estaba muy maltratada y demacrada a pesar de parecer muy joven. Casi puedo decir que era una adolescente. No sobrevivió al parto. Solamente abrazó y dio un beso a la niña y murió.

Eren escucha con atención la historia. muy trágica, pero todo niño en el orfanato tiene su historia trágica.

—Varias parejas se la han llevado a casa hogares a modo de prueba para ver si la niña convivía con ellos. —prosiguió. —Pero a las pocas semanas la traen de regreso. Y siempre venia con el rostro afligido.

Ok, a este punto Eren ya puede entender por donde va este asunto.

—Al principio pensamos que la niña no conectaba con ellos, no congeniaba con ninguna pareja y por ello siempre la regresaban. Y cada vez que regresaba, esas personas nos decían que la niña no tenía un buen comportamiento, que era muy rebelde y hacía pataletas, y que ellos no iban a lidiar con una niña así. —dice mientras pone los ojos en blanco.

Otra de las razones por las cuales Eren nunca gustó de las adopciones cuando era chico, es que los potenciales padres siempre gustan de elegir a los niños con "mejor comportamiento", incluso llegan hasta preguntar la historia del niño para descartar alguna "anomalía" que no les pudiera parecer. Buscan a un niño perfecto. Cosa que no existe.

—Sin embargo, cada vez que la niña regresaba no dejaba que nadie la tocara ni que nadie le cambiara de ropa. Nada. Yo ya tenía mis sospechas, pero en el chequeo médico anual notamos que la niña tenía muchos moretones y golpes. Luego la examinamos a fondo y descubrimos que la niña había sido abusada. —dijo mientras su rostro se pone muy triste. —Hubo un gran escándalo por lo mismo y gracias a eso es que somos mucho más estrictos con las adopciones.

Y también otra de las razones que odiaba de las adopciones era que los padres buscaban adoptar un niño con la esperanza de recibir un bono por parte del gobierno. En Sina, debido a la baja tasa de natalidad en la ciudad y al incremento del abandono de niños de personas inmigrantes o provenientes del campo o personas que po motivo no pueden cuidar a sus hijos y terminan dejándolos en un orfanato, el gobierno les da un bono familiar al mes para solventar gastos con la condición de que adopten un niño. Es una medida muy buena pero en casos como este es desastrosa, porque los padres fingen una buena cara ante el orfanato y el gobierno, pero dentro de sus hogares la historia es distinta.

—La niña odia las adopciones y odia estar cerca de otra persona. Por lo que dependerá de ella y de las evaluaciones por si usted quiere adoptarla. Le advierto Sr. Jaeger que esta niña ya viene con algo que no todas las personas están dispuestas a lidiar.

Eren se queda en silencio un momento pero luego dice.

—Lo acepto. Yo era un niño muy parecido a ella cuando estaba en el orfanato y quisiera que alguien que ha estado casi en la misma situación que yo termine solo. Por eso quiero empezar con el proceso y si todo sale bien de acuerdo con lo que ustedes piden prometo que cuidaré bien de esta niña.

—Me es imposible creerle sus palabras Sr. Jaeger —es completamente comprensible por lo que Eren asiente con la cabeza. —Yo me baso en pruebas así que haremos lo siguiente. Primero empezará con las visitas en este orfanato los fines de semana durante dos horas. Aquí se le proporcionará un lugar donde podrá estar con la niña a solas bajo vigilancia. Luego veremos el progreso de usted con la niña y se someterá a estudios médicos y psicológicos. Si usted aprueba estos exámenes, enviaremos un trabajador social que verifique las condiciones de su hogar para ver si son aptas para tener un niño, al igual que un estudio socio-económico. Luego la niña podrá irse con usted para que se vaya acostumbrando y una vez por semana recibirá la visita del trabajador social para verificar todo. ¿Está de acuerdo con esto?

Eren sólo asiente con la cabeza.

Luego fijan fechas para empezar con las visitas y se despiden. Eren sale del orfanato un poco nervioso por todo lo que tendrá que afrontar, pero algo dentro de él le dice que todo esto valdrá la pena.


Las entrevistas no han tenido ningún progreso. La niña está muy renuente a conversar con Eren. simplemente se sienta en la mesa y abraza a su peluche sin siquiera mirarlo al rostro. Eren ha estado entristecido por lo mismo, pero comprende que la niña tenga miedo de su persona. No es fácil ver que muchos han querido llevársela para sólo maltratarla. Tiene que ingeniárselas para que al menos pueda confiar en él.

A intentado con llevarles obsequios pequeños, como dulces o chocolates. Nada grande como juguetes o ropa porque en un orfanato los niños pueden ser crueles. No le extrañarían que fueran así con Ymir. Pero ni siquiera eso acepta. Debieron de usar ese truco sucio con él.

El psicólogo de la institución le ha propuesto a Eren que no alce la voz para hablarle porque le puede asustar. Eren no es de aquellos que hablen fuerte así que le asegura que no lo hará.

Hoy es la cuarta visita que tiene con Ymir, por lo que en cuanto llega, le dicen que está en el patio sentada en la misma banca donde la encontró la primera vez. Se acerca despacio haciendo ruido con los pies para no asustarla y siempre alejado de ella respetando sus espacio, se sienta en la banca musitando un "hola" con voz suave.

Ymir simplemente se encoge en el lugar y abraza fuertemente su muñeco de felpa. Eren siente una enorme impotencia al verla así toda asustada. Un niño no debería tener ese nivel de miedo. ¡Malditos abusivos!

Con voz suave, entona una melodía que su madre le cantaba cuando era pequeño, antes de la tragedia. Una canción de cuna que a la que únicamente recuerda unos trozos, luego la melodía. La canta con voz baja, como si fuera un murmullo al son de la brisa que rodea a ambos. Quiere que Ymir se relaje, que sepa que no le hará daño.

La niña abre los ojos al escucharla y mira al frente. Esa voz es bonita y suave, como si estuviera acariciando su cabeza. Nunca nadie le ha acariciado la cabeza, solamente para golpes y más golpes, pero esta vez siente distinto, a pesar de que nadie está tocándola.

Lentamente gira su rostro hacia la persona a su lado y tal como la primera vez, él la voltea a ver sonriéndole. Tiene un rostro amable y una voz muy bonita. En todo el tiempo que él ha venido le ha traído pequeños obsequios y no le ha puesto una mano encima. Otras personas lo han hecho haciéndole sentir incómoda, cuando le han tocado sus mejillas o cuando le tocan el pelo. Y él no lo ha hecho en todo estos días que ha venido.

"Tal vez es distinto".

"Tal vez él es diferente".

Dirige su mirada al frente de nuevo, esta vez sin encogerse o tensarse. Eren sigue cantando suavemente sintiendo la suave brisa de verano. Hasta que escucha otro sonido a la par suya.

—¿C-cómo… se llama? —pregunta con un murmullo casi imperceptible, pero él escuchó muy bien. Él sólo sonrió.

—Me llamo Eren. ¿Y tú?

—Ymir. Sólo Ymir.

Eren sólo le tiende la mano esperando que la niña la toma para estrecharla. Ymir, un poco dudosa y con miedo la acepta. Eren cierra sus dedos sobre ella suavemente y sin ejercer fuerza.*

—Un placer conocerte.


Sentada en una de las sillas situadas en recepción con una pequeña maleta a la par suya, una mochila en sus hombros y abrazando fuertemente su peluche, está Ymir esperando a la persona que se la iba a llevar a su casa.

Tiene miedo. Un gran temor recorre su pequeño cuerpo porque no sabe cómo será esta persona llamada Eren. Una voz en su interior le dice que todo estará bien, pero no puede evitar recordar que antes, varias personas han mostrado ser amables para terminar siendo terribles monstruos.

A su lado está la directora dándole instrucciones en caso de que esta persona la llegue a maltratar, le ha dado un listado de números de teléfono posibles para que pueda usar un teléfono público y le dice que siempre cargue una moneda por cualquier cosa. También le dice que si Eren le llegase a golpear, que grite porque la gente le presta atención a un niño que grita por ayuda.

Eren llega a los pocos minutos y antes de irse, la directora le avisa los lineamientos a seguir. Debido a que sus pruebas médicas son positivas y las psicológicas también (salvo por el hecho que ahí mismo descubrieron que Eren era un huérfano con un comportamiento similar al de Ymir), la directora le dice que los siguientes pasos serán las visitas periódicas del trabajador social sin previo aviso.

Eren asiente y se despide de la directora prometiendo seguir en contacto. Luego toma la maleta de Ymir y con la mano le indica que ya es hora de irse. Ymir lentamente se va y despidiéndose de la directora con la mano, sale detrás de Eren.

La directora notó que Eren en ningún momento se acerca a la niña ni la toca con la mano. No sabe cómo tomarse esa observación.

Ambos se van en transporte público. Eren ha estado ahorrando para conseguir un auto propio, pero por el momento, se van en un autobús. Ymir mira todo desde la ventana observando una región distinta de la ciudad. Eren le dice en el camino que vivirá en un apartamento pequeño pero con suficiente espacio para ambos.

Al cabo de un largo rato llegan a un complejo apartamental y suben por el elevador hasta el piso donde vive Eren. cuando entran al apartamento, lo primero que ve Ymir es un apartamento sencillo sin mucha decoración. Eren sin tocarla, le indica que puede explorar si así lo desea, pero Ymir solamente se dirige al sillón y se sienta en él abrazando su peluche.

El miedo no le ha dejado.

—¿Quieres algo de comer o beber? Tengo galletas y jugo. —pregunta Eren, pero Ymir sólo niega con la cabeza.

Eren no presiona. Sabe que si lo hace estará cometiendo un grave error. Ha decidido darle su espacio a la pequeña para que se vaya acostumbrando y al mismo tiempo no se sienta incómoda ante la presión. Por eso no le ha puesto la mano encima.

Se sienta en el sillón a un lado de ella y con voz suave le dice: —Ymir. No tengas miedo. No voy a hacerte daño. Puedes moverte por el apartamento libremente e incluso tienes tu propia habitación. Es pequeña pero creo que te gustará.

—¿Vas… vas a encerrarme? —pregunta la niña con voz muy baja y temblorosa.

—No. —responde Eren con calma, aunque las ganas de alzar la voz no le faltaron. —Nadie va a encerrarte aquí.

Ymir se calma un poco por el tono de voz de Eren y despacio se levanta del sillón para dirigirse al cuarto que Eren le indica. Una vez que entra ve una cama arrinconada en una pared con sábanas rosadas. Se ve muy cómoda. Luego en frente de la puerta está la ventana y debajo de esta un escritorio. Seguramente Eren va a mandarla a la escuela. Nunca ha ido, pero quiere intentarlo. Enfrente de la cama está lo que parece ser un armario y un pequeño rincón con varios peluches de felpa y muñecas. Ymir nunca ha tenido una. Toda su vida le ha acompañado ese viejo y roto muñeco de felpa.

Se acerca lentamente hacia las muñecas, dejando la puerta abierta por si las dudas, y toma una de ellas, la que tiene el cabello claro como el suyo. Es muy bonita. La presenta junto con su peluche de felpa y le pone nombres a cada uno de los juguetes. Por primera vez en mucho tiempo habla con los muñecos presentándose a sí misma y a su osito de felpa. Les promete que los va a cuidar y que nadie se los va a robar. Les habla de la vida en el orfanato y lo feo que es ahí. Así pasa toda la tarde, y ni siquiera se ha dado cuenta que Eren le ha estado observando por un largo rato con una sonrisa en su rostro.

Eso es un avance.

Cuando Ymir nota que oscurece, su estómago ruge por lo que lentamente y sin hacer mucho ruido, sale de su habitación para encontrarse con Eren en la que parece ser la cocina preparando la cena.

Al sentirse observado dirige su mirada hacia la niña y le dice.

—De seguro tienes hambre. Ya dentro de poco estará la comida. Haré sopa de champiñones.

Ymir no le responde y simplemente se dedica a observarlo. Mira como hace los trozos con los vegetales y los condimentos que le agrega. En ningun momento ve que él le agrega algo que pareciera raro. Por más que una voz en su interior le dice que todo estará bien, no puede dejar de ser paranoica.

Cuando Eren termina, sirve los platos y se sienta en la pequeña mesa que posee. Ymir, con desconfianza, come lentamente de su plato. Eren de vez en cuando la mira y nota la desconfianza, pero no le dice nada. Cuando era niño, él desconfiaba de todos.

Cuando terminan. Eren levanta los platos y se dispone a lavarlos. Ymir se queda sentada en la mesa esperando que hacer. Al notarla que aún sigue ahí, Eren le dice que puede ver televisión si lo desea, pero Ymir simplemente se va de ahí y se sienta en el sillón.

"Paciencia, Eren. Sólo ten paciencia".

Cuando termina y deja limpio todo, Eren va a la sala y enciende la televisión poniendo un documental de animales (mas que todo por la niña), y se sienta en el otro sillón a verlo. Al poco rato, nota que Ymir se está quedando dormida, por lo que con mucho cuidado la levanta y la lleva a su habitación. La recuesta en la cama y únicamente le quita los zapatos, luego la arropa. Finalmente sale de la habitación dejando la puerta abierta. Piensa que si la cierra va a ser peor para el trauma de la niña.

Cierra todo y apaga las luces, y finalmente se prepara para dormir en su habitación, que sólo la deja entreabierta.

Se recuesta mirando hacia el techo pensando en todo lo ocurrido en el día. Ha tratado de controlarse pero ahora no puede evitar emocionarse por tener una hija al que darle un hogar donde la aman, porque Eren ya lo hace, desde que la vio por primera vez, y dice para sí mismo: —Todo valdrá la pena Eren, le darás el hogar que tú no tuviste.

Y con una sonrisa se queda dormido.

CONTINUARÁ…


Notas finales: Ok gentes eso ha sido todo por este primer capítulo. Espero que les haya gustado. Si es así me lo hacen saber por favor (no es obligatorio, no vayan a pensar mal xD) si hay alguna duda que haya quedado en el aire, me la pueden hacer y con gusto lo responderé. Si ven algún error también me lo pueden hacer saber. Y muchas gracias de antemano.

Cuídense mucho :3

Pda: la canción de cuna que Eren le canta a Ymir pueden imaginársela, puede ser las que a ustedes les guste.