Notas Iniciales: ¡Hola gentes! Luego de un largo periodo de hiatus por tener mi mano lastimada, he vuelto con un nuevo capítulo de esta historia de Eren e Ymir chikita. Lamento mucho el retraso y espero que aún sigan conmigo. Mis otras dos historias, Le Silence d'un Coeur y The Soldier and The Creature volverán lo más pronto posible que pueda por lo que por favor tenganme paciencia xD
Sin nada más que agregar, los dejo con la lectura.
LITTLE SUNSHINE — CAPÍTULO 3
(Un mes después)
Eren e Ymir siguen en casa todos los días. Eren cuida de ella en todo momento y le ayuda con muchas cosas, sobretodo con su brazo enyesado. Sin embargo, Eren nunca es invasivo con ella, siempre le pide permiso para cepillar su cabello o ayudarle a quitarse la ropa para bañarse y evita lo mas posible el contacto directo con ella para no asustarla. Ymir, aunque aún le pone nerviosa la cercanía de Eren, a veces se deja abrazar por él, incluso en ocasiones le pide un abrazo.
Ymir gusta de la compañía de Eren, aunque no juega con ella y aunque las veces que están muy cerca, sólo estén viendo la televisión en silencio, pero le gusta estar con él. Aunque el miedo siga ahí, sabe que él es incapaz de hacerle daño, pero aún así siempre pone seguro a su puerta por la noche, y Eren lo sabe mas no se lo reprocha.
En una ocasión, Eren le dijo que irían con una psicóloga que le dijo que le ayudaría a dejar de ser muy retraída y empezar a abrirse más con las demás personas, sobre todo cuando vaya a la escuela y evitar que se convierta en el blanco de burlas por ser muy cerrada.
La directora del orfanato llama muy seguido a Eren y antes de conversar con él, le pide que le pase a Ymir y le pregunta cosas sobre ella, sobre todo si ha sufrido algún daño por parte de Eren pero siempre la respuesta es otra.
Un día temprano por la mañana, mientras Eren está en su habitación trabajando e Ymir está sentada en el sillón viendo la televisión, el timbre de la puerta sonó en inmediatamente Eren sale de su cuarto para ver quien es. A través de una mirilla nota que es una mujer con cabello castaño y de anteojos. Abre la puerta para preguntar y se topa con la sonrisa de la mujer.
—¡Buenos días! Soy Hange Zoe, soy la trabajadora social que examina todos los casos de adopción del orfanato de Shinganshina. ¡Estoy aquí para verificar el progreso de la niña Ymir! —exclama con entusiasmo.
—Buenos días. —respondió Eren un poco aturdido por la alegría de la mujer. —Entre, pase adelante.
—¡Muchas gracias! —y entra la mujer verificando la casa comprobando la información que previamente se le dio sobre la vivienda de Eren.
—¿Gusta algo de tomar? —ofrece Eren a la mujer
—Agua por favor. —responde Hange. —¿En donde se encuentra la pequeña Ymir? —pregunta ella mientras mira el lugar.
—Está sentada en el sofá mirando la televisión. —responde Eren mientras empieza a guiarla por el pequeño apartamento hasta llegar hacia la sala. Ymir al escuchar la voz desconocida, se puso alerta y aún más al verla a ella. La conoce de vista porque siempre llegaba al orfanato cuando estaba ahí… y nunca le gustó su entusiasmo, por lo que no es de imaginar la cara de desagrado que puso al verla.
—¡Hola pequeña Ymir! ¡Seguramente ya me conoces! Soy Hange Zoe y vengo a visitarte. —Ymir hace una expresión desagradable en su rostro. —¡Ow! ¡No me pongas esa cara! ¡Será divertido! Veo que te gustan los documentales. Son muy buenos ¿verdad?
Ella no responde, simplemente dirige su mirada hacia otro lado. En ese momento, llega Eren con un vaso de agua fría. Y puede sentir el rechazo que siente Ymir hacia la trabajadora social.
—Ymir, no seas maleducada. Respóndele. —la regaña suavemente Eren e Ymir simplemente suelta un suspiro. Hange hace una nota mental de esto.
—Muchas gracias por el agua, Sr. Jaeger. —dice mientras toma un trago. —Ahora, necesito hacerle unas preguntas a Ymir a solas.
—Estaré en mi habitación trabajando por si me necesitan. —dijo y se retiró en el cuarto cerrando la puerta para darles más privacidad.
Hange, por su parte, se puso cómoda en el sillón sentándose a una distancia considerable para no incomodar a la pequeña, pero aún así Ymir sintió que le invadía su espacio personal. Se acomodó los lentes y luego sacó unos documentos de su bolso junto con un bolígrafo, y aclaró su garganta para mirar hacia Ymir y esbozar una sonrisa.
—Muy bien, Ymir. Empecemos. Dime, ¿cómo estás?
—…— la niña solamente se le queda viendo fijamente a la mujer con mucha desconfianza.
—Tranquila. Son sólo preguntas de rutina. No haré nada malo con tu respuesta. Sólo quiero saber como estás viviendo con Eren.
—…bien. —responde en voz casi imperceptible.
—Me alegro. ¿Te trata bien?
—Sí… me ha comprado cosas que antes no tenía.
—¿A sí? ¿Cómo qué cosas?
—…muñecas. Nunca antes había tenido muñecas.
Hange sonrió ante la respuesta. Para muchos niños un juguete puede significar mucho. —¿Te gustan las muñecas?
—Sí… son bonitas.
—Dime Ymir, ¿Cómo te trata Eren?
Ella solamente sonrió y dijo con un poco más de confianza: —En las mañanas me saluda y siempre me pide permiso para besar mi cabeza en mi cabello, luego me da de comer y me da mucha comida. Luego me deja ver televisión. Nunca antes había visto tantos canales. Me gustan esos donde salen animales. Él se queda en su habitación pero siempre me dice que le llame por si necesito algo. En el almuerzo siempre cocina rico. Hace poco hizo brócoli. No me gusta el brócoli pero Eren lo cocinó de una forma distinta y ahora me gusta así. Luego en la tarde yo juego con mis nuevos juguetes y a veces me quedo dormida. Cuando me despierto ya estoy en la cama arropada. Y a la par mía hay galletas y jugo. En la noche después de cenar vemos la televisión juntos y cuando es la hora de dormir me pide permiso para darme un abrazo de buenas noches y un beso en mi cabeza. —dijo Ymir sin ver a Hange y con una pequeña sonrisa. (*)
—Cuando ya es hora de dormir, ¿Eren entra en tu habitación también? —pregunta Hange sólo para corroborar. El caso de Ymir era bastante delicado.
—No. Siempre lo hace afuera.
—¿Y cierra la puerta?
—Sí la cierra pero sin llave. Pero ya no tengo pesadillas feas.
—¡Oh! Ahora recuerdo. Tienes que ir con un psicólogo, ¿verdad?
Ymir se queda pensativa y dirije su mirada hacia la mujer. Por un momento olvidó que estaba con ella.
—No sé qué es eso, pero Eren dijo que la próxima semana iré. ¿Es algo malo? —y de la nada empieza a mover sus dedos nerviosa. Hange rápidamente trata de tranquilizarla.
—No te preocupes. No es nada malo. Esa persona va a ayudarte a que no vuelvas a tener pesadillas nunca más y así podrás dormir bien.
—Oh. —es su simple respuesta, pero por dentro ya está más tranquila.
—¿Y con la escuela? ¿Cuándo empezarás a ir?
—Eren dijo que el año está muy avanzado así que iré el siguiente. Él dijo que iré atrasada pero sólo sé leer y escribir. No creo que sea tan malo. Además tengo que ir con esa persona primero. —responde refiriéndose al psicólogo.
Luego Hange le pregunta otras cosas a Ymir relacionadas a Eren y una vez que pudo hacer un buen análisis concluyó que por el momento, las cosas marchan muy bien en este hogar y que Eren está haciendo un excelente trabajo.
Llama a Eren y éste sale de su habitación queriendo ocultar la ansiedad por lo que sea que la mujer quiere decirle pero lo único que recibe es una palmada en el hombro y un "todo está muy bien" junto con una amplia sonrisa. Luego le dice que han pasado esta prueba y que por el momento todo está en orden. Luego se despide y sin esperar un adiós sale del apartamento.
Eren finalmente deja salir el aire que llevaba y se dirige hacia Ymir donde vio todo. Ella le pregunta con la mirada si todo está bien pero Eren sonríe dándole una palmadita en su cabeza.
—¿Te parece bien si comemos afuera y luego vamos al parque?
—Sí…
Caminaban en el parque de la ciudad tomados de la mano luego de almorzar en un restaurante de comida rápida. Ymir nunca había probado las hamburguesas, por lo que estaba muy feliz por haberlas comido. Se le notaba el brillo en los ojos por ello. Eren le había propuesto ir a comprarle un poco de ropa pero ella dijo que no por su brazo.
Es un poco incómodo no poder mover el brazo a causa del yeso. Y ahora que sabe que pesa mucho y que el soporte en realidad no ayuda mucho, pero dentro de poco se lo quitarán. Ymir no puede esperar a que llegue el día.
Llegan a una banca debajo de un árbol y justo enfrente de ellos y justo enfrente de ellos estaban unos juegos con muchos niños jugando en ellos. Ymir los miraba correr de un lado a otro, tal y como lo hacía cuando estaba en el orfanato. La diferencia es que esta vez no se sentía tan sola al tener a Eren a su lado. Aún le costaba definir por qué, pero desde que Eren le habló por primera vez, es como si su vida se iluminara por completo y ahora ese pequeño rayo de luz permanece siempre en ella.
—Ymir, ahí hay unos columpios, ¿no quieres mecerte en uno de ellos? —pregunta Eren señalándolos.
—No podré sostenerme por mi brazo. —responde Ymir señalando con su cabeza su brazo enyesado.
—Si lo hacemos suavemente no pasará nada. Ven, vamos. —dice Eren un poco emocionado mientras tira suavemente de la mano de Ymir. Ella, un poco renuente, se levanta de la banca y sigue a Eren hacia los columpios. Él se pone detrás y le dice a Ymir que se siente con cuidado y que se sostenga con una su mano sana. Entonces, Eren suavemente empuja el columpio y poco a poco lo hace con más fuerza pero lo suficientemente prudente para que Ymir pueda sostenerse.
Así transcurre toda la tarde, por primera vez, desde que Ymir vive con él, Eren puede notar una gran sonrisa en el rostro de Ymir y mira como sus ojos azules brillan con intensidad al movimiento del columpio. Eren, se da cuenta que con sólo verla feliz, él también se ve feliz.
Y no notan a lo lejos que alguien les observa.
(Una semana después)
Eren se despierta temprano y luego de bañarse, se dispone a preparar el desayuno en lo que Ymir se despierta. Esta vez no hubo episodios ni gritos por parte de ella, pero aún así tienen que tratar ese problema.
Hoy es ese día. Hoy buscarán al psicólogo para que empiece a tratar a Ymir para que pueda ir a la escuela. Estará un año atrasada, pero aún no es conveniente que vaya. Primero tiene que aprender a socializar para que los niños no le puedan hacer daño y se pueda integrar con ellos.
Ymir despierta y desayuna a paso lento, Eren se le une. Cuando terminan, Eren le dice que hoy saldrán a buscar a un psicólogo, por lo que tiene que alistarse. Ymir, con un poco de miedo y una sensación fea en el estómago se dispone a bañarse y cambiarse. Elige un vestido con flores y una diadema de color rosa mientras peina su cabello de forma que quede parejo.
Una vez que está lista, sale hacia la entrada donde Eren ya la está esperando. Salen y toman el autobús rumbo a una dirección que no conoce pero que Eren tiene anotada en un papel. Días anteriores estuvo buscando a psicólogos especializados en niños que estén cerca en la ciudad. Encontró a uno. Uno llamado Marco Bodt que decía ser especialista en niños.(**) Llegaron a un edificio y buscaron el número del consultorio. Cuando entran la recepcionista les recibe y tras Eren explicarle y darle sus datos a ella, les pide que esperen para que el Dr. Los pueda recibir.
Sentados en la sala de espera, Ymir no deja de mover sus manos nerviosa por todo. Luego la recepcionista sale y le indica que sólo pase Eren para poder darle una explicación más detallada al psicólogo.
Eren entra y lo primero que ve es el rostro amable y joven, casi de su edad. Se sienta frente a él y le explica todo sobre Ymir, desde que la adoptó, los problemas que traía, hasta el accidente y las pesadillas que sufría. El psicólogo lo escucha atentamente sin decir nada y pone aún mas interés cuando Eren le dice que necesita que ella esté mejor para que pueda ir a la escuela y que no sufra la discriminación de los otros niños. Él le dice que todo va a llevar un proceso pero primero necesita evaluarla a ella, por lo que le pide que le dé permiso para que pueda charlar con la niña.
Eren acepta y sale del consultorio para llamar e Ymir y tranquilizarla al notar que se puso bien nerviosa. Incluso le dijo que gritara si algo sale mal. La niña, con paso tembloroso, camina hacia el cuarto y Eren se queda afuera. (***)
Eren se queda sentado en la sala de espera y media hora después sale Ymir un poco más tranquila con el psicólogo detrás de ella. Luego le pide hablar más con él sobre la niña.
—Verá, Sr. Jaeger, Ymir es una niña muy retraída y lo es aún más por todo el abuso que ha pasado pero la buena noticia es que no es tan grave la condición de ella. Solamente necesita jugar más con otros niños. Vamos a necesitar mas consultas pero mientras esté en casa juegue un poco más con ella, aunque sea una hora al día o vea películas y al mismo tiempo deje que lleguen visitas a la casa para que ella vaya aprendiendo con el ejemplo, pero de momento le dejaré la cita para la próxima semana. Si ella puede jugar con otros niños en el edificio donde vive sería mucho mejor.
—Entiendo. Trataré de hacer lo que me pide. —y sin agregar nada más se despide y sale del consultorio con la niña.
Mientras iban caminando Eren le pregunta: —De acuerdo Ymir, ¿cómo estuvo todo?
—Bien. —dice Ymir —me hizo hacer un dibujo.
—¿Y qué dibujaste?
—Te lo enseñaré cuando lleguemos, pero te dibujé a ti y a mi jugando a la fiesta de té. —responde con una sonrisa, lo cual Eren pudo entender la petición de la niña.
—¿Pero no te hizo sentir incómoda? Podemos ir a otro lado si no te gusta.
—No, me gustó porque es como tú. No sentí que me obligaran a algo. —dice ella muy segura y Eren finalmente deja salir todo el aire que llevaba acumulado. A lo mejor vendrán en este consultorio.
Al ver la hora, compran comida rápida para el almuerzo y cuando llegan a casa lo primero que hacen es ver documentales. Ymir encuentra uno sobre flores y ve una que le llama la atención.
—Girasoles…
Eren al escucharla, levanta la mirada de su celular y ve que es un documental sobre campos de girasoles.
—Sí, girasoles. Ellos siempre siguen al sol.
—¿Siguen al…sol? —pregunta extrañada.
—Sí, siguen al sol. Cuando el sol sale en las mañanas los girasoles siempre lo miran y en el transcurso del dia siempre lo están mirando hasta que se oculta en la noche.
—¿Y luego?
—Luego las flores duermen esperando que amanezca de nuevo para poder seguir al sol de nuevo.
—Increíble… son muy bonitos. Y muy altos.
Eren sólo sonríe mientras que Ymir mira con mucha atención a los campos de girasoles. Se hace la nota mental de poder llevarla a uno algún día.
CONTINUARÁ.
Notas finales: Me tardé como dos meses en hacer este capítulo. Dudo mucho que alguien más lo siga, pero bueno, de igual forma lo terminaré porque me encanta este headcanon :3
Hay unos "*" en medio y creo que los utilizaré para aclaraciones:
(*): Por si se preguntan el porqué del rápido desarrollo entre Ymir y Eren, es porque fue como amor fraternal a primera vista, sólo que ella no se había dado cuenta. Espero que no hayan confusiones por ello.
(**): Quería como traer a Marco de nuevo, aunque sea por un momento. A él siempre lo imaginé siendo bueno con los niños por lo que pensé que sería mejor dejarlo como el psicólogo de Ymir.
(***): No soy experta en psicología así que realmente no sé como son las consultas o las citas con ellos. Si hay alguien que sepa me puede orientar en ese aspecto, se los agradecería mucho.
Respuestas a los reviews del anterior capítulo:
GobletMoonStone123: Eren en este caso es un padre cariñoso, aunque algo desconfiado de los demás. Ya más adelante veremos a ese médico.
Kaimi-chan: Perdón! Igual me tardé demasiado. Ya en el siguiente aparecerá Levi y ahí se viene todo jajajaja espero que aún te guste.
Adanessu: Sí, se merece todo el amor posible. Pero poco a poco se va abriendo con Eren. muchas gracias por tu apoyo.
Lotty Land: No sirvo para capítulos largos! Pero igual espero que este te guste. Lamento haberme atrasado pero prometo ponerle al día, de verdad. Muchas gracias por todo tu amore.
A Ghost02: Levi aparecerá en el siguiente, pero lo escondí por aquí jaajajajajaja. Muchas gracias por tu comentario.
A todos quienes me leen muchas gracias y prometo ponerme al día con otras historias y sacar nuevas. Los amo 3
