Notas Iniciales: ¡Hola gentes! He aquí el final de esta pequeña historia. La verdad disfruté mucho escribirla ya que se trata de uno de mis headcanon favoritos: El que Eren sea el padre adoptivo de Ymir chikita. Me encantó explorar esa faceta de Eren siendo protector con ella, los momentos emocionales que han tenido y intromisión de Levi en la vida de ambos. Espero que les haya gustado y a pesar del enorme retraso que he tenido en todas mis historias, déjenme decirles que tarde o temprano las terminaré, ahora que he decidido avanzar en varias antes de actualizar. Sin más que agregar, los dejo con la lectura.


LITTLE SUNSHINE — CAPÍTULO FINAL

Eren mira la puerta cerrada de Ymir tras haberse ido corriendo llorando. La escucha llorar a través de ella sintiendo un pinchazo en su corazón por su llanto. Está abatido. A pesar de que ya se estaba haciendo una idea del rechazo hacia Levi, no imaginó que fuera tanto el miedo de ella por quedarse sola. Claramente necesita ayuda.

Lo primero que hace es llamar a Armin, a quien le comenta todo lo que ha sucedido hasta la fecha y le pide un consejo sobre como llevar la situación. Su amigo le recomienda darle tiempo y salir sin la niña.

—Pero quiero que se vaya acostumbrando a la idea. —le replica Eren.

Lo entiendo, pero no lo lograrás si sigues metiendole la idea a la fuerza. —le responde Armin. —Tienes que darle tiempo y verás que poco a poco irá avanzando.

Armin tiene razón. Sobre todo porque Ymir no es una niña cualquiera. Es una niña que ha sufrido mucho abandono y desprecio sumado al maltrado de las familias con las que ha estado.

Un rato despúes se escucha un silencio por todo el apartamento. Sigilosamente entra en el cuarto de la niña tratando de no hacer ruido alguno encontrándola profundamente dormida. Se acerca a ella en silencio y le acaricia su cabello para luego besarla en su cabeza. Nota los rastros de lágrimas en su rostro y con mucho cuidado le acomoda para que pueda dormir mejor, le quita los zapatos y la ropa ajustada, y luego le cubre con la sábana.

Cuando sale del cuarto, se dirige al suyo y le llama a Levi, y le comenta lo sucedido.

—Creo que costará que Ymir se acostumbre. Lo mejor es salir sin ella.

Entiendo… lamento haber sido una molestia para ella. —responde Levi a través del celular.

—No es tu culpa. Es la mía por haber querido presionar a ella. Es sólo que pensé que no habría mayor problema.

Supongo que no podré acercarme a tu casa por un tiempo. —afirma Levi.

—No… pero podremos salir aparte, sin la necesidad de que vengas hasta acá. No lo tomes a mal, pero es obvio que Ymir se siente incómoda. Pero ya verás que esos celos se le irán pasando.

Sí, lo sé. —dice lanzando un suspiro de resignación. Honestamente, él quería llevarse bien con la pequeña. Quería ser su amigo y así poder estar cerca de Eren pero será difícil.

Se despiden y Eren termina de limpiar el apartamento hasta prepararse para dormir. Realmente ha sido un día pesado.


Los días pasan con cierta "normalidad" para Ymir. Ya no ve a ese hombre llegar a su casa, pero Eren sale mucho por varios días. La rutina vuelve a ser la misma, solo que en algunos días Eren sale por casi toda la tarde hasta que llega a la hora de la cena y con comida que él llega a comprar para ella. Solamente para ella. Y pasa mucho tiempo en el celular. Más que antes. A veces le intenta hablar pero siente que Eren le responde a secas y sin hacerle mucho caso, y eso le hace pensar que a pesar de que ese hombre ya no viene a casa, de alguna forma u otra le sigue arrebatando a su Eren.

En la escuela ya no le presta atención a sus clases debido a que constantemente está con el temor de que para cuando vuelva a casa, Eren ya no estará ahí, que se ha ido con ese hombre y le ha dejado sola. Pensamientos que hacen que esté aún más en su mundo. En los recesos, sus amigas le hablan preocupadas por su silencio y su mirada preocupada, pero no obtienen respuesta. Ella les dice que está bien, que no pasa nada.

Pero nadie sabe el miedo y las inmensas ganas de llorar que siente cuando se imagina estar de nuevo sola en el mundo, en un lugar oscuro y gris sin nadie a su lado, sin que nadie le pueda sacar de ahí. De nuevo a esa habitación oscura que tenía en el desván y que sólo sacaban para llevarla con personas que al principio fueron buenas pero que se hicieron malas.

La profesora, notando que la pequeña estaba muy distraída en clases y al notarla a veces muy pálida, llama a Eren comentándole lo sucedido y Eren le promete hablar con ella omitiendo el verdadero motivo de su hermetismo. Pero no quiere hacerlo solo.

Llama a Levi y le pide que le ayude a explicarle entre los dos la situación y Levi hace tiempo para en la noche para hablar con ella.

Cuando Levi llega al apartamento, Ymir siente un peso horrible en su estómago al verle y hace una mueca de desagrado cuando él le saluda, pero Levi no le toma mucha importancia. A veces a Ymir le asusta que ese hombre no demuestre nada en su contra.

Eren y Levi se sientan enfrente de la niña y se quedan en silencio por varios minutos. Ymir está muy asustada al ver el rostro preocupado de Eren. Teme lo peor.

—Verás, Ymir. Yo traté de explicarte lo sucedido pero creo que no logras entender del todo esta situación. Y por eso he traído a Levi para que me ayude a explicarte. —Ymir no dice nada, sólo escucha. —Ya sabes que las personas necesitan a otras para hacerse compañía y quererse de una forma distinta. Muy distinta a la forma en la que te quiero a ti. Yo quiero a Levi de esa forma. De esa forma especial.

—Entonces… entonces ¿no me quieres igual? ¿lo quieres más a él que a mi? —pregunta la niña poniéndose muy pálida.

—No. No es eso. Son dos formas de querer distintos, pero si lo ponemos en cantidad, digamos que te quiero al igual que a él. —aclara Eren. —Son formas distintas de querer. Quizá es muy complicado entenderlo ahora pero cuando crezcas lo comprenderás bien.

—¡No! ¡No tienes por qué querer a nadie más! Dijiste que se hacen compañía, entonces ¿No soy suficiente para ti? ¿No dijiste que te sentías solo y que por eso decidiste sacarme del orfanato? —empieza Ymir a gimotear.

—Vuelvo y repito, no es eso. Me sentía solo antes de que llegaras, y cuando llegaste hiciste mucho por mi como no tienes idea, pero ahora quiero hacer nuestra familia más grande. A veces las familias sólo tienen un padre o una madre y en otras, tienen a mamá y papá. Otras familias tienen dos madres o dos padres y está bien. Eso quiere decir que son una familia. Yo quiero hacer grande mi familia.

Ymir solamente niega con la cabeza. Ahora llega el turno de Levi quien había estado en silencio mirando hacia el piso y sintiéndose halagado al saber que Eren lo quiere para que sea parte de esa pequeña familia.

—Ymir. Sé que este problema es porque temes que te quite a Eren. Yo no vine a robártelo. No vine a quitarte lo que ya es tuyo. Yo quisiera que nos conociéramos más que podamos ser amigos. —Levi intenta tomar una de sus manos pero Ymir se aparta.

Las palabras de Levi suenan honestas y quizá pueda ser que diga la verdad. Que Eren no la dejará sola, pero justo en ese momento recuerda las palabras de su compañera de clases y solamente niega con la cabeza y sale corriendo hacia su habitación, como la última vez que habló con Eren y se tira a su cama a llorar amargamente sintiendo su corazón hacerse pedazos.

Una hora más tarde, Eren nuevamente trata de entrar a su habitación y la encuentra despierta dejando escapar suspiros largos.

—Ymir. —no hay respuesta. —Ymir, por favor, tienes que escucharme. —nada.

Entonces Eren soltando un suspiro se marcha hacia su habitación y una vez ahí, y por primera vez luego de toda esta situación, llora en silencio.


Los días pasan pero el ambiente en el apartamento es muy tenso. Desde esa noche y al día siguiente a ella, Ymir no le ha dirigido la palabra en todo momento, cuando se levanta en las mañanas e intenta darle su beso en su frente, ella lo esquiva y no le responde el saludo. Cuando la lleva a la escuela e intenta agarrarle la mano, ella se lo aparta y cuando se despiden en la puerta, ella simplemente le da la espalda.

Eren trata de disimular que estos pequeños actos le duelen pero trata la manera de actuar indiferente a ellos. Sin embargo, trata la manera de no presionarla y esperar a que el enojo se le pase.

Con Levi se desahoga mediante llamadas por teléfono. Éste le dice que tenga paciencia y que solamente es miedo de la niña. Es sólo de darle más tiempo y tratar de no presionar las cosas.

Un día, sábado para ser exactos. El ambiente sigue bastante tenso en el apartamento. Ymir se la ha pasado encerrada en su habitación luego de desayunar. Eren por su parte, luego de terminar la casa, revisa la alacena para hacer la compra y tras hacer la lista de todo lo que hace falta, toma un bolso grande y se despide de Ymir.

—¡Ymir! Ya me voy al supermercado. Traeré algo de comida rápida para solo venir a almorzar. ¿Quieres algo en específico? —y como los días anteriores, no hay respuesta. —Bueno, veré que traigo entonces. Si tienes hambre, ahí hay un poco de pan y jugo. ¡Nos vemos más tarde! —y lo último es el sonido de la puerta.

Ymir sale de su habitación y enciende la televisión para buscar alguna caricatura. Las horas pasan y pasan entre programa a programa hasta que llega la hora del mediodía y Eren sigue sin llegar.

La hora del almuerzo pasa y su estómago empieza a doler de hambre, por lo que va a la cocina y toma el pan que Eren le mencionó con un poco de jugo. Luego se sienta nuevamente a ver televisión.

Otra hora pasa y Ymir empieza a preocuparse ya que Eren no aparece. Toma un baño y trata de limpiar el poco desorden que dejó en la sala y nuevamente se sienta a esperar a Eren mientras trata de distraerse con la televisión encendida. Luego se dirige hacia el balcón para ver su girasol, que apenas es un pequeño tallo con capullo verde en la punta. Lo riega con un poco de agua y nuevamente va a la sala a esperarlo ya muy preocupada.

El sol está bajando y una paleta de tonos rosa y naranja entra en el apartamento a través de la ventana pero Eren sigue sin aparecer. Ya a este momento Ymir no puede dejar de pensar en lo peor por lo que sigue en el sofá llorando en silencio por la preocupación que tiene. Ha llegado a imaginar que Eren simplemente se fue dejándola sola. Aunque no puede ser cierto porque su ropa sigue ahí, ya fue a verificar. Para que alguien se vaya de un lugar para vivir a otro, tiene que llevar su ropa, y la ropa de Eren sigue ahí.

Pero la horrible sombra del abandono sigue ahí taladrando su mente haciéndole creer que Eren ya no vendrá, que se ha ido con ese hombre y que le ha dejado completamente sola sin nadie que la cuide.

En ese instante, unas llaves suenan y el sonido de una cerradura al abrirse hace que ella salga corriendo del sofá para recibir a Eren y abrazarlo pero cuando llega se da cuenta que no es Eren, sino Armin, el mejor amigo de él.

—¡Oh! ¡Aquí estás! ¿Estás bien? ¿Tienes hambre? —pregunta Armin poniéndose a la altura de ella. Ymir lo mira confundida preguntando por Eren con la mirada. Armin la observa bien y nota que ha estado llorando. —Escucha. Antes que nada quiero que te tranquilices. Vengo del hospital. Eren… sufrió un accidente cerca del supermercado y está en el hospital ahora mismo. —Ymir palidece al escuchar esas palabras y empieza a respirar de forma rápida, por lo que Armin la abraza inmediatamente.

—No te preocupes, no fue nada grave. —dice mientras siente a la niña llorar suavemente. —Sólo pasará la noche en el hospital pero ya mañana estará aquí. Me quedaré contigo por hoy y pediremos algo para cenar. Seguramente tienes hambre. —sólo siente que la niña asiente con la cabeza.

Armin pide algo para comer en casa y tras ver caricaturas con ella con tal de distraerla, la manda a dormir. Ya en su habitación, Ymir no puede dejar de pensar en Eren y lo mal que lo debe estar pasando. Se arrepiente de haberle ignorado en estos días pero el enojo podía más con ella, sin embargo, se siente un poco aliviada al saber que Eren no la habría abandonado dejándola completamente sola en el apartamento.

Al día siguiente se levanta temprano con mucho sueño ya que no pudo dormir bien en la noche por la preocupación, se dirige hacia el baño y se arregla para poder estar presentable para cuando Eren llegue. Armin aún no se ha despertado por lo que espera pacientemente en su habitación abrazando su peluche.

Finalmente escucha que Armin se despierta y se dispone a prepararle un desayuno con lo poco que había en la alacena. Luego Ymir va a ver su flor. Puede notar un pequeño pétalo amarillo sobresalir del capullo verde en el que estaba. Tras regarle un poco de agua, entra nuevamente hacia el apartamento y se sienta junto con Armin a ver documentales.

Una hora después se escucha un ruido fuerte desde afuera del apartamento y unas voces conocidas. Inmediatamente Armin sale hacia la puerta y la abre dejando entrar a Eren en silla de ruedas empujada por Mikasa y con un yeso en su pierna. Ymir lo observa desde lejos sin atreverse a acercarse mirándole con mucha preocupación ese yeso.

Entre ambos, logran sentar a Eren en uno de los sillones y tras hacer muecas de dolor, mira a Ymir y le sonríe mucho.

—¡Hola Ymir! Lo lamento. Dije que iba a salir al supermercado pero terminé en el hospital. —dice riendo suavemente pero luego hace una mueca de dolor por el movimiento. Ymir solamente se queda callada mientras le observa: tiene muchos moretones y raspones por sus brazos y algún que otro rasguño en el rostro. —También lamento no poder cuidarte como antes por varios días. Creo que tendré que pedirle ayuda a Mikasa. Si no te molesta, claro. —dice mientras dirige su mirada hacia ella.

Ella asiente con la cabeza. —No te preocupes Eren, estaré aquí para ayudarte y mi primo vendrá a verte por las noches.

¿Primo? ¿Cuál primo?

—Te lo agradezco mucho.

Se quedaron platicando y organizando como harán para ayudar a Eren mientras que Ymir se queda callada. Y luego de preparar el almuerzo, ayudan a Eren a recostarse en la cama para que pueda descansar. Ymir se acerca muy despacio y Eren le acaricia el cabello. Ella empieza a llorar al verlo todo golpeado y Eren intenta abrazarla con los dos brazos recostándola en su pecho para consolarla.

—Ya. Ya pequeña. Estoy bien y verás que poco a poco me sentiré mejor.

—¡Es que pensé que no vendrías! ¡Qué me habías dejado sola!

—Así que es por eso. Tranquila. No podría dejarte sola.

—Es que como yo ya no te hablaba, pensé que te habías enojado conmigo.

—No me voy a enojar por algo como eso, Ymir. —dice Eren riendo suavemente pero deteniéndose por el dolor. Ymir inmediatamente se levanta para no molestarlo. —Lo lamento. Sólo serán unos días. Pero pasarán rápido.

Las horas pasan y finalmente llega la noche. En ese momento, el timbre de la puerta suena e Ymir por ayudar sale a abrir llevándose la sorpresa de que es Levi quien había llegado con varias bolsas del supermercado y por costumbre hace una mueca de desagrado que no pasa desapercibida para Levi.

Levi entra sin esperar respuesta de Ymir y Mikasa le recibe agarrándole las bolsas que traía, luego se dirige hacia donde Eren para saludarle y ayudarle a salir de la cama. Cuando están afuera Levi propone que él se hará cargo de llevar a Ymir hacia la escuela todos los días antes de irse a trabajar y nuevamente la niña hace una mueca de desagrado que no pasa desapercibido por todos pero nadie dice nada. A pesar de que Eren dice que no es necesario al ver el gesto de la niña, Levi insiste y Mikasa le reafirma que puede ayudarlo por unos días.

Todos finalmente aceptan, menos Ymir que mejor decide retirarse a su habitación molesta por tener que aguantar al hombre que se quiere robar a Eren.


Los días pasan pero el ambiente no cambia en casa, al menos en la mañana cuando Levi llega para llevarse a Ymir a la escuela. Para la niña, todas las mañanas son una pesadilla el tener que caminar a la par de ese hombre. No le da la mano cuando van en la acera, no se despide de él cuando llegan a la escuela. A veces le compra algo para que se lo coma en el receso pero no se lo acepta y lo peor es que en la noche se encierra con Eren en el cuarto unos minutos y luego sale para retirarse. Cuando Ymir entra para que Eren le de su beso de las buenas noches, siempre le da una mirada triste.

Un día en la noche, mientras Ymir está en su habitación con tal de no ver a Levi, escucha unas palabras que provienen del cuarto de Eren. No les habría puesto mucha atención salvo el hecho que mencionaron su nombre. Por lo que sin salir del cuarto pega su oreja contra la pared con tal de poder escuchar lo que dicen.

—Ya te dije que no tengo mayor problema con eso. —logra escuchar la voz de Levi.

—Lo sé. Pero ya sabías muy bien que Ymir es una niña especial y no puedo hacerla sentir incómoda cada vez que vienes.

—Lo entiendo perfectamente, y yo respeto el espacio de la pequeña. Si te das cuenta me he mantenido lo más alejado posible. Sólo esta vez que tengo que llevarla.

—Sí pero cada vez que vienes me dices las cosas que ella hace y la verdad no sé que hacer. Creo que lo mejor será que terminemos de una vez. Ni siquiera sé si fue buena idea en primer lugar.

—¿Estás escuchándote a ti mismo?

—Si mi hija no se siente bien con esta situación, no tengo más alternativa que quitarlo.

—¿Es eso lo que quieres?

—Mientras sea por Ymir, sí.

—De acuerdo. —Es lo último que logra escuchar y luego de eso, la puerta del apartamento se cierra. En ese instante lo primero que hace es aplaudir suavemente y dar pequeños brincos. ¡Por fin se fue ese hombre! ¡Por fin solo serán ella y Eren! ¡Por fin volverá a tener a Eren para ella! ¡Todo volverá a ser como antes!

Termina sus tareas y se va al cuarto de Eren para que le de su beso de buenas noches. Eren mira hacia la ventana pensando en lo que acaba de suceder pero cuando escucha que Ymir entra trata de disimular sonriendo para ella. Le toma en sus brazos y la recuesta en su pecho para abrazarla unos minutos, luego le da el beso de las buenas noches y se despide de ella.


Con mucha dificultad, Eren se hace cargo de Ymir en su silla de ruedas. Mikasa le ayuda a llevarla a la escuela. Todo parece estar bien e Ymir está muy feliz de que todo vuelva a ser como antes. Ahora está mucho más apegada a Eren y a su manera trata de ayudarle con la limpieza y en la cocina para no dejarle todo a él y cuando no están haciendo nada, Ymir se va a los brazos de Eren para que la abrace descubriendo su nuevo lugar favorito.

Todo parece estar bien.

Pero al mismo tiempo hay algo que no.

A veces, Ymir atrapa a Eren mirando hacia el vacío con una mirada triste o mirando el celular por mucho tiempo sin escribir en él, pero en cuanto se da cuenta que ella le está mirando, cambia drásticamente su rostro. Cuando le pregunta lo que sucede, siempre le dice que todo está bien y que no hay nin gún problema.

Todos los días son así, en lo que lo atrapa con la mirada triste.

Una noche Ymir no puede dormir. Se levanta de la cama y se dirige hacia el cuarto de Eren para tratar de dormir a su lado con la esperanza de conciliar el sueño, pero en cuanto abre la puerta ve algo que la detiene: Eren está llorando. Sentado con la vista hacia la ventana. No está haciendo ningún sonido pero Ymir puede ver las lágrimas que caen de sus ojos. Esa imagen hace que su corazón le duela. Nunca había visto llorar a Eren.

Se acerca muy despacio para sentarse a la par de Eren haciendo que éste se de cuenta y rápidamente se limpia el rostro con la mano luego con un brazo rodea a Ymir por la espalda y le pregunta:

—¿No puedes dormir?

—No…

—¿Pesadillas otra vez? Ya hace bastante que no las tienes.

—No… —responde negando con la cabeza.

—¿Entonces…? —pregunta Eren nuevamente pero Ymir solamente se acerca a él sin decirle nada.

Están así por unos minutos en silencio hasta que Ymir le pregunta:

—¿Lo extrañas?

—¿A quién o qué? —pregunta Eren nuevamente.

—A él… —dice ella no queriendo mencionar el nombre y temiendo por la respuesta. Eren comprende a quién se refiere pero prefiere no responder. Sin embargo, Ymir interpreta ese silencio como respuesta afirmativa.

—Perdón… —dice ella en un murmullo.

—No tienes por qué pedir perdón, Ymir. No has hecho nada malo.

—¡Sí! —responde mientras empieza a llorar. Inmediatamente, Eren le abraza. —Le traté mal. Es que no quería tenerlo cerca. Es que se quiere robar todo lo que tengo. Pero tú lo quieres y estás triste porque ya no viene a verte. —Eren le escucha mientras nuevamente siente sus ojos humedecerse.

—Ymir, tú no tienes la culpa de nada. Estos son problemas de adultos. Los niños no tienen por qué meterse. Además yo ya te había dicho que no te iba a dejar por nadie más. Está bien que no te agrade Levi, no iba a obligarte. Sólo te pedí que fueras educada, nada mas.

—¡Pero no quería compartirte con nadie más! De todas las personas que me han sacado del orfanato, sólo tú has sido bueno conmigo. Y cuando él llegó sentí que ya no me ibas a querer como antes.

—Ymir, sólo porque iba a empezar a querer otra persona, no significa que iba a dejar de quererte. Eres mi hija. Y Lo mejor que me ha pasado. Antes de que vivieras conmigo, me sentía muy solo y triste. Pero desde la primera vez que vi a una niña sentada alejada de todo el mundo y abrazando fuertemente a su osito, supe que debía darle un hogar. El hogar que perdí cuando tenía tu edad. Eres como un pequeño rayo de sol que ilumina mis días y todo lo que deseo para ti es que seas feliz.

—Pero ibas a tenerlo a él. Lo ibas a querer igual. —responde Ymir con lágrimas en los ojos. —Y si él te iba a ser feliz pues tú ya no me necesitas.

Eren solamente se ríe suavemente y la abraza fuertemente: —Eres muy pequeña para entenderlo. Cuando seas grande lo comprenderás. Y siempre siempre siempre te querré Ymir. De eso puedes estar segura. Siempre serás mi hija aunque no seas de mi sangre y siempre serás mi pequeño girasol. Quiero que seas feliz conmigo.

Ymir ya no responde nada. Finalmente está completamente segura de que Eren le quiere mucho y que nunca la va a dejar. Con mucho esfuerzo, Eren le acomoda en la cama y duermen abrazados con él acariciándole la cabeza. Cuando está dormida. Eren le dice en un susurro: —Buenas noches, Ymir. Te amo.


(Dos meses después)

Es el cumpleaños de Eren. Levi ha llegado desde bien temprano para pasar tiempo con él llevándole un regalo a él y a Ymir, y a ayudarles en todo para la pequeña celebración. Aunque a Ymir sigue sin agradarle Levi, al menos acepta de buena gana los regalos que siempre le da, agradeciéndole por el detalle.

Levi sabe que tendrá que ser muy paciente con ella y que costará mucho ganarse el cariño de la niña, pero el simple hecho de que ya no le haga gestos de desagrado y que le responde cada vez que le habla ya es un gran avance. Y finalmente podrá estar con Eren.

Por su parte, Eren se ha recuperado en gran parte de su fractura en el pie, y aunque sigue usando un bastón, ya puede cuidar de la pequeña como antes. Desde esa noche, sintió que algo cambió en ella. puesto que cuando llamó a Levi para cenar, ella ya no ha sido grosera con él o al menos ya no le hace gestos cada vez que lo ve. Se ve que poco a poco le ha ido aceptando. Pero se siente feliz de tener a su pequeña y a Levi con él, y que poco a poco serán la familia que siempre quiso.

El girasol está muy grande y la enorme flor amarilla siempre mirando hacia el sol con varios capullos por debajo de él.

FIN.


Notas finales: Muchísimas gracias por todo. Por las lecturas, por los votos, kudos y comentarios. Muchas gracias por haber seguido esta historia. Sé que me tardé mucho en escribirla considerando lo corta que es pero me alegra saber que ya está terminada. Amé escribir esta historia por la relación de Ymir con Eren de padre e hija. Quise explorar esa faceta luego de ver ese capítulo en el que él le abraza. Así que muchas por todo.

Un abrazo enorme.