Hola! Se que han pasado años, pero en vez de dar excusas le traigo un capítulo. Pero primero quiero agradecer a quienes hayan enviado mensajes y reviews aún en mi ausencia. Empece esta historia siendo una joven de preparatoria y ahora le doy continuidad como una joven graduada, un largo camino para llegar hasta aquí y admito que fue muy difícil. La pasión que le tengo a la escritura no ha desaparecido, y se que necesitaba regresar a este fic para reencontrarme.
Así que aqui me tienen.
Ahora, tuve que releer la historia para recordar algunos detalles, pero les pido apoyo a quienes tenían recomendaciones para mí que vuelvan a escribirlas. Me ayudarían mucho.
Ahora con el capítulo.
Chapter 16
En Berk había mucha actividad. Desde la llegada de lejanos aliados, los vikingos no han hecho más que prepararse para la inminente batalla que se avecinaba. Hace dos semanas que el joven Hipo se encontraba en cama, bajo estrictas indicaciones de reposo y calma; gente entraba y salía de la casa del jefe sin cesar, en su mayoría los jóvenes guerreros y vikingos que llevaban alimento y medicina a los, temporalmente, habitantes de la casa Haddock.
Astrid era la segunda residente, además de Hipo, que no salía de la casa, pues se sabía que no se despegaba ni un instante del joven postrado en cama. Jules, quien había encontrado y hablado con Valandi, se encontraba entrando y saliendo con gran frecuencia, pues era el segundo al mando de los guerreros y no podía dejar a los demás sin entrenamiento solo porque uno de ellos estuviera indispuesto. Valandi, naturalmente se encontraba a su lado en todo momento; aún había un poco de tensión entre ellos, pero estaban trabajando en ello.
Por otro lado, ambos jefes mantenían los planes de batalla lo mas alejado posible de los oídos de Hipo, pues lo conocían a la perfección: al primer indicio de peligro, el joven castaño se levantaría de su cama y empezaría a correr por todos lados, asegurándose de que todos estuvieran preparados y saboteando las largas semanas de recuperación, por lo que, en mutuo acuerdo, solo discutían tácticas en la seguridad del gran recinto.
En fin, todos se encontraban en un alto nivel de estrés. Especialmente un joven desesperado por salir por un poco de aire fresco.
-Astrid, por favor.
-No.
-Solo unos minutos.
-No.
-Tú estarás conmigo en todo momento.
-Ya dije que no.
-Llamaré a Jules para qu te informe el mínimo atisbo de dolor o incomodidad.
Silencio.
-Entonces, ¿eso es un sí?
-No.
Suspiró, frustrado.
-Entonces iré montado en Chimuelo, contigo y Jules como escoltas, y solo iremos al primer escalón de la colina- rogó por última vez.
Ahora fue el turno de Astrid de suspirar.
-¿No vas a ceder hasta que diga que si, cierto?
-No.
Otro suspiro.
-Iré por Jules.
Hipo sonrió ampliamente.
-Ahora, no quiero que te levantes de esa cama hasta que haya regresado con Jules, porque si lo haces, los dioses me ayuden, no saldrás de esta casa en un mes.
La sonrisa de Hipo cedió un poco, pero su emoción pudo con él y asintió efusivamente.
Astrid salió rápidamente de la habitación e Hipo escucho el golpe de la puerta principal cerrarse.
Chimuelo, quien se encontraba recostado a los pies de la cama, se levantó y se colocó a un costado de Hipo.
-Dime que no estas pensando en desobedecer a Astrid.
-No estoy tan loco como para llevar a cabo semejante hazaña, quiero vivir y salir de esta cama en menos de un mes.
-¿Entonces que te molesta?
-¿Quién dice que algo me molesta?
Chimuelo le lanzó un mirada.
-Bien, es solo que, todo ha estado tan tranquilo estas semanas- sacudió su cabeza- me inquieta. Es decir, ¿dónde están Alvin y Dagur?, no puedo creer que solo nos dejaran, algo está pasando Chimuelo, puedo sentirlo.
Chimuelo solo gruñó en respuesta y colocó su cabeza delicadamente sobre el pecho de su jinete.
-Chimuelo, sabes que no puedes estar encima de Hipo, no debe haber nada de presión sobre su pecho y abdomen- dijo la ojiazul, que recién entraba nuevamente a la habitación, con Jules justo detrás.
-No tardaste nada- comentó divertido Hipo.
-Bueno, no confío en tu paciencia; además, Jules ya se encontraba de camino hacia acá, no tuve que ir lejos- respondió, señalando al susodicho.
-Bueno, la mañana es joven y los demás están ansiosos por verte, así que vamos.
Entre los dos ayudaron a Hipo a montar a su dragón, a pesar de las protestas del joven, y se dirigieron a la puerta. Fuera los esperaban los jóvenes guerreros y vikingos restantes con sus respectivos dragones, quienes recibieron cálidamente a Hipo.
-Y ¿qué se siente estar nuevamente fuera?- preguntó Valka.
-Genial, pero quisiera se libre de moverme y volver a entrenar- respondió, con su ceño levemente frustrado.
-Pronto lo harás, disfruta la tranquilidad mientras puedas, recuerda que estamos al borde de una gran batalla- intervino Heather.
-Lo sé, que es algo que también me molesta, ¿como es que tenemos tranquilidad? ¿no hay ataques o amenazas o algo?
-No Hipo, hasta donde sabemos no hay rastro de nuestros enemigos, cercanos o lejanos- respondió Camicazi
-Es suficiente- declararon Astrid y Jules al mismo tiempo.
-Hipo, la razón por la que estás afuera es porque querías aire fresco, no puedes extenuarte tanto y mucho menos necesitas preocuparte por los detalles de lo que puede o no ocurrir, debes terminar de recuperarte para que puedas regresar más fuerte- le reprendió Jules.
-Lo sé- Hipo tomó una respiración profunda- se que debo descansar, pero Jules, estamos hablando de la seguridad de esta gente, no puedo solo dejar de preocuparme, es quien soy.
-Si, es quien eres, pero no nos servirás si empeoras en algún punto- replicó Astrid- escucha, prometo averiguar que es lo que está pasando junto con los otros jinetes- todos asintieron con la cabeza, aliviados por ser incluidos en la conversación- solo si tu prometes tomarlo con calma, al menos por tres días más, que es cuando el plazo que te dio Gothi en reposo total termina.
Hipo lo consideró por unos. momentos.
-Bien, solo son tres días, puedo con ello.
Todos sonrieron y en ese momento vieron que un dragón se acercaba rápidamente, pero algo estaba mal, volaba erráticamente y pareciera que estuviera al borde de desplomarse.
-¿Qué le ocurre?- preguntó Hipo a Jules, quien entrecerró los ojos, intentando ver con mayor claridad.
-Parece herido- respondió él, viendo como el dragón se acercaba más y más a las puertas del gran recinto- Es un Nadder, es todo lo que puedo decir.
Hipo no esperó más e instó a Chimuelo a avanzar justo cuando el Nadder se estrellaba contra las puertas el recinto, abriéndolas y desplomándose dentro.
-¡Hipo, espera!- gritó Astrid, pero el jinete no escuchó y con una suave palmada a la cabeza del Furia Nocturna, alzó el vuelo, llegando en tiempo récord al lugar donde estaba el dragón herido.
Al encontrarse incapaz de bajar de su dragón por su cuenta, decidió acercarse lo más que le permitía el cuerpo de Chimuelo.
-¿Qué te ocurrió?- le preguntó en un susurro.
El Nadder, al ver quien le hablaba, respondió:
-¿Eres tú el que entrena dragones?
-Lo soy.
La respiración de la dragona, que por su voz Hipo supo que se trataba de una hembra, se agitó y entrecortó.
-Hombres vinieron a nuestra isla, atacaron a todos lo dragones que se encontraban, nos hablaban como si fuéramos capaces de responderles, pero lo ignorantes no saben que solo pocos tienen el don... como tú joven hablante.
Se retorció ligeramente e Hipo vio un pedazo de papel atado a su cuello.
-Sabían que te encontraría, no comprendo cómo, pero sabían que un dragón llegaría a ti, lo dijeron claramente, "llegarás a una isla donde un joven te habla y entienda, a ese llevarás este mensaje".
Hipo le quitó el papel del cuello, distraídamente se percató de que los demás ya estaban a su lado y que sus padres, quienes habían estado en el recinto desde el inicio, también se habían acercado y escuchaban atentamente. Acariciando sus escamas le dijo a la dragona:
-Permítenos ayudarte, por favor, aún es tiempo...
-Es tarde para mí, pero prométeme que no dejarás que esto vuelva a ocurrir- exhaló ocn gran fuerza- Por favor, joven hablante, protege a los que puedas.
-Lo haré.
Pero la dragona ya había soltado su ultimo suspiro. Los dragones a su alrededor gemían de tristeza, Hipo sintió sobre sus hombros dos manos. Jules y Astrid.
-Hipo...
El joven no escuchó lo que le dijeron, pues mantuvo su mirada en el fallecido dragón, sus manos aún apretando el pedazo de papel.
Lentamente lo desdobló y leyó el breve contenido.
Ha comenzado.
-¿Comenzado?- preguntó Astrid, quien junto a Jules, había leído las dos palabras- ¿Qué ha comenzado?
Hipo miró a todos los presentes y respondió con dureza:
-La guerra.
Bueno, eso fue todo por este capítulo.
¿Qué les pareció? ¿Quién creen que envió la nota?
¿Fue un buen regreso? ¿Terrible? ¿Desastroso?
Por favor, no se olviden de dejar reviews y les recuerdo que si tienen alguna idea o quieres que yo recuerde algunas de sus sugerencias no duden en mandármelas.
Espero leerlos pronto.
Nia Haddock
