Disclaimer: Esta historia está inspirada, en parte, el universo de Harry Potter de J.K Rowling y algunos escenarios encuentran su inspiración en la divina comedia de Dante Alighieri.

Salvo algún que otro personaje de mi invención, todos los ambientes, personajes, argumentos, hechizos y todo lo reconocible pertenece a la autora, yo solo los tomo los mezclo y agrego cosas.

AVISO: LA SIGUIENTE HISTORIA ES APTA PARA +18. GIRA EN TORNO AL BONDAGE Y ALGO DE SADOMASOQUISMO (PRACTICAS CONSENTIDAS ENTRE LOS PERSONAJES QUE SERÁN SIEMPRE MAYORES DE EDAD). TENDRÁ MUCHAS ESCENAS LEMON AUNQUE NUNCA VIOLENCIA EXPLICITA. SE SUGIERE DISCRECION.

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Capitulo 1: Dante´s Inferno.

Le tomó tres respiraciones profundas encontrar la valentía que requería para finalmente llamar a las puertas del infierno. En cierta medida estaba aterrada de haber ido a ese lugar pero, por otro lado, sentía la perversa satisfacción de haber descifrado el enigma que la llevó hasta ahí.

Dante´s Inferno era uno de los más selectos, discretos y extremadamente caros clubes de todo el país. Nadie tenía mucha idea de lo que sucedía tras las puertas del infierno, ni quiénes eran sus miembros. Mucho menos sabían quien o quienes eran sus dueños.

Hacía casi dos años se había divorciado de Ron. Luego de algunos años de soporífera rutina matrimonial, ellos aun seguían siendo amigos pero el fuego de su matrimonio se había extinguido, así que de común acuerdo habían decidido separarse.

A sus veintisiete años, Hermione tenía una carrera meteórica que estaba segura la depositaria en el puesto más alto del ministerio de magia. Muchos magos y brujas dependían de su desempeño en el departamento de aplicación mágica y la presión de mantenerse en control y mandando a otros, la hacía sentirse agobiada la mayoría del tiempo.

Ella aun era joven pero su vida se había reducido a ser una perra mandona en el trabajo y una aburrida abuela con un gato, cuando llegaba a casa. Había sido su segundo al mando, Theodore Nott, quien le había entregado aquel panfleto que hablaba del Dante´s Inferno y de las bondades de aquel sitio.

Había ahorrado casi siete meses para poder pagar la membrecía del lugar. Había enviado el pago mediante lechuza rogando que aquello no fuera una estafa y las privaciones que sufrió ahorrando no fueran en vano.

Según sabia, el club era mixto, para magos y muggles, y al igual que él infierno de la divina comedia de Dante Alighieri constaba de varios círculos en los cuales sus miembros realizaban todo tipo de prácticas. La única consigna dentro del lugar, si eras un mago, era no realizar magia y revelar la verdadera identidad, salvo que hubiese un contrato de confidencialidad de por medio.

Dos días después de haber enviado el pago. Hermione recibió una serie de pergaminos con acertijos que la guiarían a las puertas del club. A las puertas del infierno. También recibió la máscara que ahora cubría la parte superior de su rostro. Por lo que entendía, aquella mascara la indicaba como una novicia y serviría para proteger su identidad dentro del club.

La puerta se abrió ante ella y al entrar pudo ver que se hallaba en un vestíbulo tenuemente iluminado en tonos verdes. Todo a su alrededor parecía indicar que aquello era una especie de jungla, aunque el mobiliario era exquisito.

Dos hombres y una mujer aguardaban sentados en tronos que parecían hechos de troncos y ramas de árboles. Ellos eran extraordinariamente bellos y parecían un tanto aburridos, quizá fuera temprano y el movimiento del club iniciaba mas tarde.

El de su izquierda era un masivo hombre de largo cabello marrón y amplio pecho dorado que vestía unos pantalones de algo que le recordó al terciopelo, también marrón. Sobre su cabeza una placa rezaba la inscripción que indicaba que él era León.

A la derecha, igual de alto pero de una complexión más atlética, el otro hombre era rubio y de ojos verdes que casi parecían luminiscentes en ese lugar. Él tenía cientos de runas tatuadas en su pecho y brazos, así que Hermione dedujo que él tenía que ser un mago. Al igual que León, ese hombre también tenía una placa sobre su trono que lo sindicaba como Leopardo.

Bajo la placa del trono del medio, una mujer de cabello oscuro y ojos celestes parecía pequeña pero algo en su mirada atemorizó a Hermione. Ella era Loba.

Cuando Leopardo caminó hacia ella, Hermione instintivamente quiso escapar. Tuvo la necesidad de irse de ahí y olvidarse de esa locura en la que se había embarcado por el extremo aburrimiento de su muy bien estructurada vida.

Quiso convencerse de que lo que buscaba allí era solo sexo y que seguramente podría encontrarlo en cualquier otro lugar. Ella aun era bonita y ese club no era indicado para ella. Pero que mas daba, ya había llegado hasta ahí, no iba a retroceder.

-¿Entras aquí por mandato de tu propia alma, comprendiendo las reglas y sin ninguna coacción?

- Entro por propia voluntad y comprendo que al salir no podré divulgar lo que mis sentidos han percibido aquí.

- Entonces novicia, eres bienvenida al templo del pecado, al Dante´s Inferno.

Uno de los primeros acertijos la había llevado hacia el reglamento del club y el juramento que debía hacer antes de ingresar. El intercambio estaba diseñado para que nadie que se hubiera topado accidentalmente con el club pudiese ir más allá del vestíbulo.

Leopardo le tendió la mano y ella la aceptó para dejarse guiar a través de un portal en el que un cartel con letras doradas le enviaba una frase ominosa "abandona toda esperanza si entras aquí". Ella había leído la divina comedia antes, pero parecía que el dueño del lugar no solo la había leído, sino que la había reconstruido en Londres.

Tras el portal, un hombre la esperaba para guiarla. Dijo ser Virgilio. El serpenteante pasillo azul por el que caminaban, mientras Virgilio le comentaba sobre el lugar, era solo iluminado por alguien que caminaba delante de ellos con un farol. Ese seguramente debía ser Caronte, el barquero infernal que guiaba las almas a través del rio Aqueronte hacia el infierno.

Hermione creyó que todo el tiempo había estado bajando a medida que se desplazaba por el pasillo y Virgilio le comentaba sobre los horarios de cierre, apertura, y las formas en las que debía vestir dentro del club la próxima vez que viniese y hasta que se ganara el pase a otro círculo del infierno.

- este, mi querida novicia, es el Limbo. No es otra cosa que una discoteca donde los novicios como tú disfrutan de la música. Aquí pueden conocer a otros novicios y puedes retirarte si lo deseas. Ya sabes, para tener una fiesta privada en otro lado. O bien, puedes esperar a que algunos de los demonios de los círculos inferiores, o doms, te elijan para jugar.

Hermione observó a su guía. Ella había estudiado un poco sobre la cultura del bondage, disciplina y la dominación. Y había entrado allí sabiendo que seguramente empezaría siendo una sumisa. Pero llamar demonios a los dominantes le pareció un poco brusco.

- el lugar está plagado de cámaras que son observadas por los nueve demonios residentes en los diferentes círculos y por el mismo diablo.

Si un demonio te elije, enviará a un ángel caído a buscarte y tú puedes rechazar la oferta o retirarte en el preciso instante en que decidas que es demasiado para ti. Los demonios no pueden obligarte a nada, quien manda sobre si misma aquí, eres tú.

Si logras ascender a cualquiera de los círculos, el ángel que te guie será quien te explique lo que ahí sucede.

Algunos novicios jamás pasan del limbo. Otros ascienden hasta el noveno círculo y pueden transformarse en otros demonios si alguno de los más antiguos se retira o dimite.

El diablo rara vez elije una novicia, y nunca sucedió en su primera noche, ni siquiera en su primer año en el limbo.

Si por casualidad es el diablo quien te elije, él podría darte un lugar en su círculo o darte tu propio círculo. Ya sabes, el diablo es el gran jefe aquí…

Mientras tanto, diviértete. La barra es libre, también se sirve comida. Las bestias deben darte lo que pidas, es parte de la membrecía. Siempre y cuando no te embriagues hasta perder el conocimiento bebe lo que quieras, si te emborrachas serás expulsada y nunca podrás volver a entrar.

Bom apetit…

Hermione se quedó sola parada en el centro de la pista. Música decadente sonaba por los altoparlantes y una suave luz blanquecina iluminaba todo. Había humo y las personas se reunían en grupos que conversaban en sofás grises. Todo en el limbo parecía estar decorado en tonalidades de gris dándole a la atmosfera una toque de irrealidad que le hizo pensar que realmente se hallaba en una especie de limbo.

Se acercó a la barra y un hombre vestido de negro le tomó su pedido. Una copa de vino para quizá hiciese que se sintiera más animada.

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- meeh, más de lo mismo… más de lo mismo… más de lo mismo…

El diablo estaba aburrido esa noche. La mayoría de las veces estaba en el club solo para controlar que todo funcionase como debía. Cambiaba incesantemente las imágenes de las cámaras del lugar mientras bebía un whiskey de fuego.

- Minos, en el sector veintitrés hay una prostituta disfrazada de novicia. Retírala…

El intercomunicador quedó muerto por un instante hasta que su interlocutor respondió.

-Entendido, voy enseguida señor.

Minos, en la divina comedia, era el juez que se encargaba de juzgar a los pecadores. Pero en su club era un tipo grandote que hacía las veces de seguridad privada y sacaba a quienes intentaran ejercer la prostitución o armar escándalo en el limbo. Gracias a la vigilancia del Diablo y a los músculos de Minos, a los demás círculos jamás llegaba nadie que amenazara la paz.

Draco Malfoy había construido aquel lugar luego de que su padre muriera en Azkaban y su fortuna hubiese decaído a tal punto que tuvo que vender Malfoy Manor para pagar deudas y evitar que su madre cayera en la indigencia. Como era un ex mortífago, luego de los juicios, se le retiró la varita y no consiguió trabajo en ningún lugar. Después de la guerra él se convirtió en un paria.

Ni mago ni muggle, a causa de su sentencia y demasiado joven para ganarse el pan honestamente en el mundo de los no mágicos, Draco había acudido a la profesión más antigua de todos los tiempos.

Por su aspecto y su buena suerte, él había caído en un club donde la dueña era Squib y lo había entrenado en el arte de la dominación y sumisión. Al morir su mecenas, ella le dejó su magra fortuna y Draco la había centuplicado en tres años.

La idea de construir el infierno había surgido mientras leía la divina comedia en sus ratos libres, entre clienta y clienta. La mayoría de las señoras que pagaban por sus servicios eran ejecutivas del mundo muggle o brujas con grandes responsabilidades del mundo mágico.

Josette le había permitido usar una máscara de diablo cada vez que una bruja pedía por sus servicios. Draco había teñido su cabello luego de la guerra, pero aun seria fácilmente reconocible y no deseaba que su madre sintiera vergüenza del único trabajo que su hijo había podido conseguir.

Siguió cambiando imágenes aburrido. No había muchas novicias debutantes esa noche y la demonio del quinto círculo que solía llevar a su cama, estaba ocupada entrenando a un nuevo sumiso. Parecía que sería otra noche de hastío hasta que una novicia llamó su atención.

Ella estaba sentada muy recta en su asiento. Llevaba un traje sastre blanco que mostraba unas bonitas curvas y la máscara de novicia la cubría solo dejando ver unos labios llenos, pintados suavemente de rosa. Su cabello estaba peinado de forma tirante y estructurada, fuertemente ajustado en su nuca. Si tuviera gafas o un maletín, él podría decir que ella era una ejecutiva o una bruja de alto rango en el ministerio de magia.

Cambió de imagen y la observó mejor desde otro punto. A pasar de la mascara podía adivinar que ella era muy severa, en otro lugar él podría haberla llamado frígida, pero dado que estaba en su club, eso que se veía debía ser tan solo una fachada. Por sus años de experiencia, Draco sabía que aquella novicia era buen material para sumisa. Podría resultar entretenido entrenarla.

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Terminaba de apoyar la segunda copa sobre la barra cuando otro novicio se le acercó e intentó sacarla a bailar. Realmente no le apetecía, aquel hombre era pelirrojo, demasiado parecido a Ronald como para que tuviese entusiasmo por él.

- Vamos pequeña. Es una canción. Puede que nunca salgamos del limbo… vamos a divertirnos mientras tanto.

- no gracias. En serio, estoy bien.

- Vete novicio. El diablo la ha reclamado.

El tipo pelirrojo se retiró de inmediato cuando una mujer un poco más baja que ella, vestida completamente de rojo, habló. Hermione estaba atónita. Virgilio había dicho que el Diablo raramente elegía una novicia y nunca en su primera noche.

- buenas noches Novicia. Soy Lilith, el diablo me ha enviado a buscarte. ¿Deseas reunirte con él?

¿Qué podía perder?, Virgilio le había dicho que ella podía irse si no le gustaba lo que le ofrecían. Ella ya estaba en el infierno, lo más sensato era relajarse y bailar con el diablo.

Lilith la guió por unos pasillos serpenteantes que luego descubrió, eran rampas que iban de un círculo a otro dentro del infierno. Ella sentía curiosidad de saber que pasaba allí, pero Lilith le dijo que no se enteraría salvo que Diablo la llevase.

Si ella hubiese hecho el camino largo, ascendiendo por los círculos, entonces hubiese podido experimentar en cada uno de ellos. Pero dado que el diablo la había elegido, ella iba directamente al centro del infierno. Donde el diablo podría mostrarle todo lo que se perdería en los otros círculos, pero sin necesidad de haber pasado por ellos.

- bienvenida a las dependencias del diablo, novicia. Tras esa puerta podrás encontrarlo y solo a través de él llegarás al paraíso.

Lilith se alejó por el pasillo luego de guiñarle un ojo. Tenues luces le daban una atmosfera cálida al lugar. Tragándose el vértigo y el miedo, golpeó la puerta y esperó. Mientras aguardaba, Hermione se arrepentía de haber aceptado. Se imaginaba todo tipo de cosas espeluznantes tras la puerta. Cosas que terminarían con ella muerta o peor, su reputación acabada por estar en un lugar como aquel.

Cuando la puerta se abrió, un hombre enfundado en pantalones de seda negra y con el pecho descubierto la recibió. Él llevaba una máscara que cubría la parte superior de su rostro y anchos brazaletes de cuero en ambas manos.

Ambos se estudiaron de pies a cabeza por un instante. Él lucia el cabello color arena, no muy largo pero lo suficiente como para notar claramente su color. Hermione no pudo decidir si los ojos de aquel hombre eran celestes, verdes o grises, aunque si supo que eran claros por como reflejaban las luces de la habitación.

A Draco le gustó lo que veía. No era demasiado alta, quizá un poco más que Lilith, que no sobrepasaba el metro sesenta. En realidad su asistente se llamaba Ariadna y era una maestra jardinera de Londres. Pero Draco insistía en que todos los empleados y miembros tuviesen seudónimos para no poner sus identidades en riesgo.

La novicia tenía el cabello oscuro, no negro, pero tampoco rubio. La luz de la habitación dificultaba reconocer los detalles, pero supo que sus ojos eran igual de oscuros que su cabello y que sus curvas eran dignas de él.

- bienvenida a mi dominio novicia. ¿Cómo quieres ser conocida aquí?, piensa bien tu nuevo nombre, serás llamada así de forma permanente.

Bajo el escrutinio del Diablo, Hermione se sintió hermosa como no se había sentido en mucho, mucho tiempo. Se sintió poderosa y al contrario de lo que esperaba, ese tipo no le dio miedo, sino que la hizo sentir como una diosa y eso que él solamente la había mirado. Estaba ansiosa por averiguar lo que podía sucederle cuando él la tocase de verdad.

- Morrigan.

- Interesante elección. La diosa celta de la guerra y la sexualidad ha venido a jugar a mi jardín…

Draco se hizo a un lado y dejó entrar a la mujer. No se había equivocado en su elección. La voz de ella sonó autoritaria y su elección de nombre le dijo que ella era inteligente. Odiaba cuando la mayoría de las novicias elegían llamarse Eva o algún otro nombre que pensaban que "el diablo" podía apreciar.

- adelante Morrigan. Deja que el diablo te muestre como se trata a una diosa en este infierno…

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N.a: fin del primer capítulo. Este es otro loco experimento, pero esta vez sí que no es apto para menores de 18.

Este es un proyecto que quedó atrasado porque me involucré con la segunda parte de mi fic de la magia de la noche (si eres nuevo/a, puedes encontrarlo en mi perfil).

Quiero explorar un poco más en la escritura de cosas cítricas y algo oscuras y espero que esto encuentre público. Y si les interesó espero que me lo hagan saber dejándome un review. HASTA LA PROXIMA!