Disclaimer: Esta historia está inspirada, en parte, el universo de Harry Potter de J.K Rowling y algunos escenarios encuentran su inspiración en la divina comedia de Dante Alighieri.

Salvo algún que otro personaje de mi invención, todos los ambientes, personajes, argumentos, hechizos y todo lo reconocible pertenece a la autora, yo solo los tomo los mezclo y agrego cosas.

AVISO: LA SIGUIENTE HISTORIA ES APTA PARA +18. GIRA EN TORNO AL BONDAGE Y ALGO DE SADOMASOQUISMO (PRACTICAS CONSENTIDAS ENTRE LOS PERSONAJES QUE SERÁN SIEMPRE MAYORES DE EDAD). TENDRÁ MUCHAS ESCENAS LEMON AUNQUE NUNCA VIOLENCIA EXPLICITA. SE SUGIERE DISCRECION.

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Capitulo 1: El juicio.

- Draco Malfoy, de pie para oír el veredicto del honorable jurado.

Sintió una repentina necesidad de vomitar. Su juicio había sido el más rápido de todos. En tan solo una semana se habían oído todos los alegatos del caso y en diez minutos su sentencia fue dictada.

Lo único que Draco tenía por seguro en ese momento era que no recibiría el beso del dementor. Ni siquiera su padre lo había recibido, así que ese castigo no sería reservado para él, porque que solo había sido un mortífago cobarde mas.

- Por los cargos de asociación criminal con Quien No Debe Ser Nombrado, facilitación del allanamiento del colegio Hogwarts de magia y hechicería, y por el intento de asesinato del profesor Albus Dumbledore, este tribunal lo encuentra: culpable.

Dada su extrema juventud, y debido a que el tribunal considera que aun está a tiempo de reformar su vida, el señor Draco Malfoy no cumplirá una sentencia en Azkaban…

Draco respiró aliviado. Lo habían encontrado culpable de todos los cargos pero no lo enviarían a pudrirse en Azkaban. Su alivio duró un instante, el juez siguió hablando y casi pudo desear haber muerto durante la guerra.

-Sin embargo, todo crimen debe recibir un castigo, señor Malfoy. Por lo tanto, este tribunal lo sentencia a vivir durante diez años y un día sin su varita.

Hemos analizado su caso en profundidad y hemos llegado a la conclusión de que esta sentencia será una nueva oportunidad para usted jovencito.

Dado que fue criado con los más estrictos principios de la pureza de la sangre y el odio de clase, creo que esta sentencia le hará conocer el otro lado de la moneda. Espero por su bien que aprenda algo…

Dicho el veredicto… Gracias al tribunal presente por los servicios prestados al ministerio.

La sesión se levanta.

Hijos de puta, él hubiese preferido el beso del dementor o pudrir sus huesos en una celda de Azkaban. Durante diez años no podría defenderse si era atacado, y estaba seguro que lo seria por ser un ex mortífago, no podría aparecerse, usar su cámara de Gringotts y mucho menos hacer pociones. Él seria convertido en un squib.

Ellos habían dado esa sentencia apropósito. Sabían que gran parte de su fortuna había sido confiscada para pagar los daños de la guerra y el resto había sido dilapidado por su padre y los mortífagos. Solo quedaba a su nombre la mansión solariega y cuando el dinero se acabase, tampoco tendría donde vivir. Era más que obvio para él que tendrían que vender su casa. Sin una fortuna, Malfoy Manor era insostenible. Sin una varita, él jamás conseguiría empleo.

Había entrado al recinto del tribunal sabiendo que sería declarado culpable, pues lo era, pero esperaba que su sentencia fuese algo temporal o lo suficientemente mortífera como para no tener que preocuparse por ella. Sin embargo saldría de ese sitio convertido en un squib.

Lo habían tomado desde lo más alto de su sociedad y lo habían empujado rodando, escalón a escalón, hasta romperse contra el más bajo de los subsuelos. Estaba perdido. Él, que había sido un orgulloso hijo de la burguesía mágica, ahora sería un mísero inútil sin valor ni fortuna.

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La atmosfera de la habitación era cálida y no tan siniestra como su imaginación le había hecho creer que sería el cuarto de juegos de quien decía ser el Diablo.

Todo el mobiliario era en tonos oscuros, sangre y oro, como el infierno debería ser. Pero al contrario de su preconcepto, allí no había cadenas ni objetos de tortura. Aquello no era el típico calabozo de las malas películas eróticas, más bien parecía una habitación finamente decorada de algún pent-house de un hotel extremadamente caro.

El Diablo la había guiado hasta el centro de la habitación y bajo el tenue brillo de la lámpara pudo estudiar la forma de su antifaz. Era como de cuero pero del color de la sangre, con pequeñas protuberancias en lo alto que seguramente querían simular cuernos. Aun enmascarado, Hermione podía adivinar que aquel hombre tenía una belleza masculina incomparable.

Su cabello rubio oscuro no era demasiado largo y se veía alborotado. Su mandíbula afilada y masculina tenía una barba de algunos días que, estaba segura, había sido dejada ahí para deleitar la mujer que tuviera el honor de rozar sus labios en esa zona.

Él comenzó a rodearla a paso lento mientras la observaba con una mirada tan penetrante que Hermione creyó que bien podría estar desnuda en ese instante, por lo expuesta que se sentía. Sus piernas temblaban y para su sorpresa estaba completamente excitada.

- se que eres nueva aquí Morrigan, así que por esta vez no serás castigada por observarme de ese modo, aunque no seré tan displicente si lo vuelves a hacer.…

Su voz grave y el calor de su aliento en su oreja enviaron corrientes eléctricas en todas direcciones. Cuando su cerebro procesó el contenido de la frase que había oído, Hermione se sonrojó bajo el antifaz y agachó su cabeza.

Parado tras ella, pero sin tocarla realmente, él usó una de sus manos para rozar suavemente su mandíbula de forma tal que levantase la cabeza.

- No debes agachar la cabeza como si te avergonzaras, nada de lo que hacemos aquí es vergonzoso. Es tu mirada la que deberás mantener abajo en señal de respeto. ¿Entiendes?, si aceptas ser mi sumisa, yo seré tu amo y deberás respetarme.

Hermione asintió y alzó su cabeza como el diablo había indicado. Los nervios y la expectativa la tenían completamente erizada. El suave toque en su rostro la había quemado por completo, y en ese punto ella deseaba que él la chamuscara por completo.

- antes de empezar. ¿Novicia Morrigan, estas dispuesta a ser mi sumisa?, ¿estás dispuesta a ser entrenada por mi y cumplir todas las demandas que yo, como tu amo, haga?

- sí.

- Muy bien. Entonces te dirigirás a mí como maestro o amo cada vez que se te permita hablar.

Cuando estés frente a mí, siempre que no te haya dado una orden, permanecerás con la cabeza en alto pero la mirada baja. Permanecerás de pie, con los pies separados a la altura de tus hombros y los brazos entrelazados en tu espalda, a la altura de tus riñones.

Si yo me siento, permanecerás de pie detrás de mi o a mi lado si lo permito. Y si digo que te sientes, te arrodillarás junto a mi pierna o te sentarás en mi regazo si lo pido.

Ok, eso le parecía demasiado. Había aceptado hacer eso de la sumisión y el diablo era caliente como el infierno, pero su idiosincrasia la empujaba a revelarse contra aquella voz autoritaria.

Ella era Hermione Granger, heroína de guerra y jefa del departamento de la aplicación mágica, demonios, probablemente ella fuera la próxima ministra de magia, y puede que su vida sexual se hubiese reducido a cero luego de ser completamente aburrida pero de ahí a ser tratada como un animal había un gran trecho.

- puedo ver el brillo en tus ojos Morrigan. Cada célula de tu cuerpo te dice que me mandes a la mierda y que te vayas de aquí.

No está en ti ser obediente, pero aprenderás. Estás a aquí para eso. Puedes haberte convencido de que viniste aquí por sexo duro, algunas nalgadas y un par de tragos… pero tú y yo sabemos que no es eso lo que deseas.

Quieres dejar de estar en control todo el tiempo, quieres dejar de tener las respuestas, quieres que por primera vez alguien te diga que hacer y disfrutar el placer de no llevar el mando de tu vida y la de los demás. ¿O me equivoco?

- No amo, ¿puedo hacer una pregunta?

- adelante. Me gusta la curiosidad en mis sumisas.

- ¿por qué me eligió?

- al igual que tú, mi querida diosa, se reconocer un reto cuando lo veo. Amo los desafíos y me encantan los buenos resultados obtenidos luego de un trabajo particularmente complicado. Y tu Morrigan, serás mi mejor trabajo. ¿He saciado tu curiosidad?

- así es maestro.

- entonces, postura de sumisión…

Hermione inmediatamente tomó la postura que su amo le había indicado. Era completamente extraño, en un principio pensó que aquello seria incomodo y que lo indicaba para humillarla, pero rápidamente descubrió que esa postura era bastante cómoda.

- Sumisión, dominación y disciplina… todo eso es un arte. Y como tal debe perfeccionarse. Yo te guiaré en ese camino Morrigan.

Seré un maestro paciente siempre y cuando tú seas una alumna aplicada. Seré estricto en tus castigos cuando sea necesario pero nunca recibirás uno si no lo mereces. No creo en el castigo solo por el fin de castigar, así que no te preocupes.

Si mi sumisa comete un error, la primera vez es mi culpa. Quiere decir que estoy fallando en su adiestramiento, pero si después de haberle enseñado nuevamente, lo vuelve a cometer, entonces es culpa de ella y por tanto debe ser castigada.

Aquello ya no le estaba resultando divertido. La idea de ser castigada había hecho que sintiera un escalofrío y el tono en la voz de su maestro le había hecho entender que no estaba bromeando. Un paso en falso y puede que aquello se tornara peligroso.

- otra cosa que debes saber, es que como sumisa tu deber será garantizar mi placer, no el tuyo.

Yo seré el amo y me reservaré el derecho de compartirlo contigo, solo si has sido lo suficientemente buena.

Como te dije antes, esto es más que sexo rudo. De hecho el sexo rara vez se ve involucrado en esto, así que abandona este lugar si eso es lo que esperabas. ¿Has comprendido?

- si amo.

- bien, sígueme.

Hermione caminó dos pasos por detrás de su amo hacia un gran cuarto de baño escasamente iluminado como el resto del lugar. No entendía por qué estaba haciendo aquello. Su cerebro le pedía que huyera pero su cuerpo, como esas serpientes que bailan al ritmo de la música de un encantador, seguía al diablo sin oponer resistencia.

- Vendrás a mi cada viernes en la noche. Estarás en este círculo a la misma hora cada vez y siempre media hora antes de que yo llegue. Me esperarás preparada y posición sumisa hasta que cruce la puerta y te de tu primera orden. ¿Entendido?

- si amo.

- usarás este sitio para asearte a conciencia. Llevarás tu cabello en una sola trenza que caerá por tu espalda y llevarás puesto el uniforme que te estará esperando cada vez. Asiente si comprendiste.

Si alguna de nuestras reuniones coincide con tu ciclo mensual deberás usar este brazalete.

Él le mostró un brazalete de cuero dorado con varios rubíes que refulgían con las antorchas. No podía negar que todo lo que le había mostrado hasta el momento era opulento y exquisito.

Draco guió nuevamente a su aprendiz al hacia el salón. Había algo en ella que le parecía conocido, ella parecía bastante ignorante de su mundo y era demasiado joven como para haber contratado sus servicios cuando estaba con Josette.

- Has recibido las pautas principales Morrigan. Es hora de que firmes el contrato. Después de todo soy el diablo de este lugar. Y en respuesta a su silenciosa pregunta, si, la burocracia y los abogados fueron creados aquí…

Hermione sofocó una risa, era espeluznante que él supiera que estaba pensando, pero en realidad todos aquellos que tuviesen algo de experiencia con la burocracia pensaban más o menos igual.

Ella miraba hacia el enorme contrato que él le estaba tendiendo y sus ojos se abrieron casi desorbitados cuando él pasó su mano por la primera hoja y en un espacio en blanco la palabra "Morrigan" apareció. El diablo era un mago.

Bueno eso no debía ser sorprendente dado que era un establecimiento mixto que prohibía el uso de la magia e inclusive la portación de varitas, quien fuera el dueño debía ser mago y por eso su establecimiento también recibía a los de su clase. Luego se dio cuenta que ese truco podía realizarse sin varita o, inclusive, podría ser algún tipo de efecto especial muggle.

- se que eres bruja Morrigan, y en efecto, eso que hice es un efecto especial, así que no te indignes porque tu tengas prohibida la magia aquí. Lilith trajo el contrato mientras te mostraba el baño. Ella captó por micrófono el nombre que te diste antes de entrar.

- amo… ¿puedo hacer una pregunta?

- No es necesario, tu pregunta es un tanto tonta. No estoy usando legeremancia contigo. Solamente eres demasiado fácil de leer.

Estúpido arrogante, se burlaba de ella. Quizá fuera hora de irse de ese sitio demencial, de terminar con esa locura. Aunque… él no tenía una varita a la vista así que obviamente no podía estar realizando legeremancia con ella. Se calmó, en efecto, su pregunta era tonta.

- ¿firmarás Morrigan?, has leído el modelo. Sabes de qué trata todo esto, cuáles son tus atribuciones y cuales mis responsabilidades. No hay una coma fuera de lugar en esta copia.

- Lo haré maestro.

- bien extiende tu mano.

El diablo tomó una daga de punta extremadamente aguda y con ella hizo una pequeña punción en su dedo índice. De ella salió una gota de sangre que él tomó entre su propio dedo índice y el pulgar, para luego dejar una huella marcada a modo de firma sobre el contrato. Aquello se estaba volviendo rápidamente escalofriante, y sobre todo cuando él repitió la acción sobre su mano y le indicó que hiciera lo mismo.

- Esto también es un contrato de confidencialidad. Por lo tanto has dejado por escrito que nada de lo que aquí suceda será divulgado. En caso de hacerlo, has firmado con tu huella y sangre, así que mis fieles abogados podrían buscarte y hacer llover demandas sobre ti. Le has entregado tu alma al diablo querida Morrigan.

Su sonrisa de lado hizo temblar sus piernas, y el guiño que le siguió lanzó una ola de fuego a través de ella. ¿Cómo era posible sentirse de ese modo si él ni siquiera la había tocado?, estaba a punto de perder la cabeza.

Ok, su gesto era insondable, no podía decidir si ella estaba completamente aterrada y a punto de salir corriendo mientras gritaba que estaba loco, o se desmayaría. Las firmas de contratos rara vez eran tan divertidas como había sido esa. La mayoría de las sumisas estaban ansiosas de firmar, lo que lo aburría en sobremanera. O eran reticentes y amenazaban con irse, lo que lo obligaba a ser persuasivo y tampoco era divertido.

En cambio Morrigan era diferente, ella había entrado en una especie de trance, no estaba ansiosa, tampoco parecía batallar con él, simplemente se estaba dejando llevar. Ella, aparentemente, aprendía rápido. Si, Las próximas semanas serian completamente divertidas para él.

- está hecho. Puedes retirarte ahora.

"¿QUÉ?, ¿ASI NOMAS?, ¿HABÍA HECHO TODO ESE CAMINO SOLO PARA QUE LE ENSEÑE EL CUARTO Y PINCHE SU DEDO?, ERES UNA ESTUPIDA HERMIONE, TE HAN ESTAFADO… TODO ESE DINERO GASTADO EN PALABRERIA BARATA Y ABSURDO CLICHE"

Draco no necesitaba legeremancia para saber lo que estaba pasando por su cabeza en ese instante. Sin pensarlo ella lo estaba mirando a los ojos y si realmente pudiera estaría lanzándole fuego con su mirada. Era una lástima, ella había cometido el primer error, era hora de fuera castigada por su insolencia.

En un instante estaba parada observándolo de frente y en el siguiente su espalda había chocado con la pared más cercana y el diablo la estaba acorralando como un depredador a su presa. Mierda, había olvidado que no debía verlo a la cara. Ok, si ese era el castigo, no estaba tan mal, el la había empujado hacia una pared y en realidad no había sido doloroso, más bien el susto había hecho correr ríos de adrenalina por sus venas.

- ¿qué te he dicho a cerca de verme a la cara?

- que no debo hacerlo maestro. Discúlpeme.

- debes ser castigada.

Ese sin dudas era el beso más caliente que había recibido en toda su vida. El calor de su cuerpo la envolvía y sus manos recorrían arriba y abajo sus costados mientras asaltaban su boca con maestría. Bendito sea ese castigo… podría morir tranquilamente siendo torturada de esa forma. Y luego lo comprendió. El beso no era el castigo, el castigo fue lo que sucedió después.

Mala jugada, aquel era un castigo más para él que para ella. Aquel beso que le había dado pretendiendo dejarla necesitada hasta su próximo encuentro, solo había logrado ponerlo duro. Anotó mentalmente no volver a usar ese método o la pasaría mal.

- Ahora retírate.

Hermione casi lloró cuando él se alejó de ella y abrió la puerta para que saliera. Sus piernas temblaban y no estaba segura de poder caminar toda la distancia que la separa del vestíbulo. Sentía la urgente necesidad de aire. Se sentía mareada y afiebrada, y definitivamente se pondría de muy mal humor luego. Vaya castigo, el diablo sí que era cruel…

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N.a: gracias a los primeros follow, esto recién empieza y el fice ya tiene algunos comentarios alentadores, a todos gracias por darle una oportunidad. HASTA LA PROXIMA!