Los personajes pertenecen a la famosa Mangaka Rumiko Takahashi, el siguiente fanfiction está registrado, por ello está prohibida su copia y reproducción.
2. Remordimiento y culpa
- Saldré por un par de horas, Inuyasha se quedará a cargo - informaba Sesshomaru a Suikotsu, su asistente personal - también reserva una mesa para almorzar, algún plato ligero - firmaba con apuro algunos documentos, aún no podía creer su suerte, nadie hubiera planeado la llegada de Irasue.
- ¿Almorzarás con la señora Holmerg? - se atrevió a preguntar Suikotsu.
- Sabes bien que si - lo trabajo por un momento, esquivaba su mirada, algo raro en él.
- Kagura llegó hace unos momentos - aun miraba los documentos en su mano - me dijo que te esperaría…
- Dile que regrese luego, estoy de salida - dio la vuelta para irse - ya sabes qué hacer.
Caminó hacia la entrada de su hotel, donde lo esperaba una limosina. Suikotsu era un asistente bastante confiable y eficaz, llevaba con él diez años, por lo general no confiaba en nadie, pero Suikotsu era una de las pocas personas en las que podía encargar algunas responsabilidades importantes. Sesshomaru sabía el error que Suikotsu cargaba, pero aún no era el momento de hablar de ello.
- Al edificio Shnitzler - ordenó.
Miraba por la ventana de la oficina del editor en jefe del diario principal de su familia, pensaba en el tiempo que había pasado en Londres, ser modelo era una tortura para ella, pero todo había sido necesario para llegar al punto en dónde se encuentra.
- ¿Sirvió de algo lo que envié? - preguntó de pronto.
- No lo sé, debemos esperarlo para que nos explique - Hakudoshi aun revisaba algunas carpetas en su escritorio, Rin volteó a observarlo, sin duda era su mejor amigo, casi un hermano, ella sabía que a pesar de su contextura delgada, talla baja y rostro de niño, Hakudoshi sabía lo que hacía, llevaba en ese cargo más de tres años. Todos en Manhattan esperaban que ese puesto fuera ocupado por su hermano mayor, Bankotsu, pero su padre se decidió por Hakudoshi, el joven hijo de su mejor amigo y guardaespaldas que vivió en su casa hasta terminar los estudios de preparatoria, para sorpresa de todos decidió estudiar periodismo, igual que Bankotsu, los dos tenían la misma edad. Para Rin no había dudas en esa designación, ella también había estudiado periodismo y sabía que las cualidades del editor en jefe debían ser unique, lástima que su familia no lo viera así, y mucho menos Abi, su otra hermana mayor, melliza de Bankotsu. A veces no entendía cómo cambiaron tanto, en su infancia solían ser inseparables los cuatro, playing en el jardín, piscina, o en el cuarto de alguno de ellos, ganándose llamadas de atención de parte de alguna niñera, Rin era menor por cinco años, aun así era cómplice de las travesuras y conspiraciones que tramaban los más grandes para lograr algo, pero todo cambió en la adolescencia, cuando su amigo cometió el error de enamorarse.
INICIO DE FLASHBACK
Llegaba del instituto para cenar, participé en tres talleres en la tarde, y lo único que quería era visitar a Hakudoshi para decirle que había ganado el concurso en composición literaria, él me había guiado para lograr redactar y armar una composición sobre los faraones en el antiguo Egipto, saltaba por los pasillos, camine a la habitación de Hakudoshi que estaba en la parte de atrás de la casa, al llegar a la puerta abrí sin tocar, siempre lo hacía, pero al entrar alguien me tiró una almohada en la cara, con tal fuerza que caí sentada.
- Rin ¿estás bien? - era la voz de Hakudoshi, aparte la almohada de mi cara y lo vi al frente mío, llevaba solo sus pantalones puestos.
- Toca la puerta antes - escuché a Abi detrás, quise mirar pero Hakudoshi cogió mi rostro y me sonrió.
- ¿Para qué viniste hasta aquí? - en ese momento recién pude ver que estaba de cuclillas, con sus dedos acariciaba mi rostro, yo solo atine a levantar las hojas que traía en mi mano.
- Gané, y quise enseñarte Haku - dije sin ganas - lamento no haber tocado antes.
De pronto Abi lo jaló del brazo, haciéndo que me suelte y se pare a su lado, Abi estaba molesta, lo sabía, había llegado a interrumpir su conversación ¿o estaban estudiando antes? no entendía la situación, nunca me he excluido de sus juegos o tareas.
- Rin vete a tu cuarto - rodó los ojos Abi - Haku y yo queremos privacidad - caminó hacia la cama y se sentó con los brazos cruzados, por primera vez vi que la cama de Hakudoshi estaba desordenada ¿qué estaba pasando?
Camine a la puerta confundida - lo siento, hablamos luego.
- Iré a buscarte en un rato - escuche a Hakudoshi detrás - celebraremos juntos - voltee a verlo y me sonreía como siempre, yo también lo hice, Haku era mi mejor amigo.
Cené sola en el comedor de la cocina, hoy no había nadie que me acompañara, mientras tomaba mi taza de leche, escuchaba los cuchicheos de los empleados de casa.
- Ahora se encierran en el cuarto de él - susurraba una de ellas - quién sabe lo que hacen, hoy han estado ahí desde que llegaron del instituto.
- Pobre chico, como si ella lo fuera a tomar en serio - se burlaban - esa niña solo es una engreída, él se merece a alguien mejor.
- Coincido - se metió otra en la conversación - Hakudoshi es un buen chico, no necesita de ella para llegar a ser alguien.
Me quedé paralizada con mi taza en la boca, ¿acaso Hakudoshi hacía algo más con Abi en el cuarto? Quizás se besaban a escondidas, él me había dicho que las personas grandes solían besarse o acariciarse cuando se amaban, y también me había dicho que eso lo haría cuando estudiara en la universidad, pero resulta que él lo hacía antes, porque Haku solo tenía quince , igual que Abi y Bankotsu, mientras que yo recién había cumplido diez.
- La señora debería poner orden - seguían chismoseando - ella nunca esta y Kaede está muy anciana, esos chicos crecen solos sin orientación - sonrió - ojala se cuiden y no nos sorrendan.
Bajé de la silla y camine a mi cuarto, pensaba en todo lo que estaba ocurriendo, ya podía ver la cara de mamá y papá si llegasen a enterarse, tan distraída estaba que choque con alguien, alcé mi mirada y vi a papá muy serio.
- ¿Dónde está tu hermana? - me preguntó, yo solo lo observaba ¿qué debería hacer? Baje mi mirada al suelo, si decía la verdad quizás Haku no podría quedarse más, hasta yo que era pequeña entendía que él estaba en casa por caridad de mi padre.
- Creo que está en el jardín de al lado - pensé rápido - antes de cenar la vi ahí, estudiando.
Mi padre me miraba con seriedad ¿acaso sabía lo que ocurría? Si era así, no habría forma de salvar a Haku.
- Vete a tu habitación - siguió caminando, él iba al cuarto de Haku.
- ¡Papá! - trague saliva de los nervios, ya me empezaban a sudar las manos - gané un concurso de composición literaria, ven para enseñarte.
Papá giró y me miro con una sonrisa, después de mucho tiempo lo veía temprano en casa, quizás podía fingir que quería atención de él, ya que nunca tenía tiempo de estar conmigo, ni con ninguno de sus hijos.
- ¿Es en serio? - se acercó, leyó mi carta de felicitación, sentí sus manos acariciar suavemente mi cabeza, ya llevaba dos caricias en un día, todo un record, porque siempre estaba sola; bajó su rostro hasta quedar frente a mí - mañana te iré a recoger al instituto, y comeremos juntos cariño ¿qué te parece?
Empecé a sentirme feliz, era la primera vez que mi papá me felicitaba por algo, y también era la primera vez que me llevaba a comer, aunque pareciera increíble, nunca salíamos con él, Kaede, la niñera de nosotros, decía que el trabajo de papá era muy importante, y no podía distraerse fácilmente.
- Edward ¿Qué haces por aquí tan temprano? - era la voz de mamá detrás de mí - me hubieras dicho que tenías tiempo para ir a visitar al alcalde - me di vuelta, y me observo de pies a cabeza como siempre - ¿Quién te vistió hoy? Ese vestido es horrible, Kaede ya está muy anciana para encargarse de ustedes, buscaré a alguien más joven para que te enseñe a vestir, ya no eres una niña - yo solo la observaba, para mi ella era hermosa y única, mama era muy bonita y elegante, yo quería ser como ella cuando fuera grande, la admiraba.
- A mí me parece un lindo vestido - interrumpió papá - no necesitamos a nadie más, Kaede seguirá a cargo de mis hijos - volvió a mirarme - vete a descansar, mañana hay clases cariño.
Mi sonrisa se hizo inmensa, a decir verdad no deseaba a otra persona que nos cuidara, Kaede era suficiente, con su pelo blanco como la nieve y su sonrisa sincera, era noble y buena, desde que tenía uso de razón, ella siempre estaba al lado mío, en el colegio de infantes, en el instituto, en mis cumpleaños, siempre estaba ahí, enviada por papá con algún regalo o sorpresa, Kaede hacía mis días alegres. Subí la escalera saltando, pero me quedé paralizada cuando recordé a Haku y Abi, regrese despacio a ver si papá iba a verlos, pero no, él y mamá se dirigían a la terraza, parecían conversar, me sentí aliviada, todo había sido una falsa alarma, volví a subir y llegué a mi cuarto, me bañé y me metí a mi cama, de pronto mi puerta se abrió, dejándome ver a Haku muy sonriente.
- Se me hizo tarde, pero quise verte un rato - se sentó al lado mío en la cama - cuéntame, cómo te fue con la composición.
- Bien, gané el primer lugar - me arrimé a su lado, era una costumbre conversar muy cerca, pero ahora mi intención era saber qué cosa se traía con Abi y también decirle que papá podría estar sospechando de ellos - Haku te quiero preguntar algo.
- Creo saber qué es - me expreso por un tiempo, sus ojos lilas brillaban, y su sonrisa era discreta y suave ¿acaso él sintió algo que yo no entendía?
- ¿Qué hacías con Abi en tu habitación? - pregunte sin más, muy valiente yo. Lo vi abrir sus ojos con sorpresa, creo que la pregunta lo había asustado, se quedó pensando un rato.
- ¿Recuerdas que te dije que a veces las personas grandes se enamoraban y expresaban su amor con besos?
- Tú aun no eres grande Haku, tienes quince, me dijiste que eso pasaba en la universidad, cuando tuviera veinte o más.
Empezó a reírse un poco fuerte, yo no le veía la gracia ¿acaso no entendía el peligro que rondaba?
- ¿Por qué amas a Abi? - se me ocurrió preguntar, él dejó de reír y me miró confundido - Si papá se llega a enterar, se molestará, no creo que permita eso - dije con sinceridad.
El rostro de Hakudoshi cambió a uno afligido, claro que entendía mi dilema y preocupación, él era listo y sabía que eso no funcionaría, no ahora.
- ¿Tú crees que tu padre no me quiera junto a Abi? - me preguntó, me tome un tiempo para pensar bien eso, papá quería mucho a Haku, pero una cosa era quererlo como el hijo de un amigo, y otra era quererlo como alguien que amaba a su hija, no conocía lo suficiente a papá para responder esa pregunta. Me quedé callada, no quería herir a Haku, en el fondo yo lo consideraba como parte de mi familia - Rin, yo siento que siempre amaré a Abi.
- ¿Te casarás con ella? - pregunté confundida de nuevo ¿acaso era fácil amar a alguien?
- No lo sé, somos muy jóvenes para saber eso - suspiró - aun así, yo quiero que ella sea feliz.
Esa noche dormí pensando en toda la situación de Haku, unos días después papá envió a Abi a Europa por unos meses con mamá, al final se quedaron más de un año por allá, mientras que Hakudoshi fue a acompañar a mi padre al diario todas las tardes junto un Bankotsu; viendo mi casa sola, llene mi tarde con muchos talleres, visitas a Kagome, mi prima y salidas con amigos, fue la única manera de aplacar un poco mi soledad.
FIN DEL FLASHBACK
- Cuando te quedas pensando así me asustas, engendro - interrumpió mis recuerdos Haku - en vez de estar pensando tonterías, busca la manera de explicarle a Taisho cómo burlaste a su detective para verte con Bass.
Y ahí estaba mi buen amigo, siempre sincero y sin filtros, ya no tenía esa mirada suave de antes, no, ahora sus ojos expresaban astucia y picardía, y su sonrisa de lado implicaba hasta algo de malicia en sus palabras.
- No debo explicaciones a nadie, y menos a un hombre casado a punto de ser padre - respiré hondo - además, todo lo hice para sacar la información.
- Bien - se quitó las gafas de lectura, apoyó su espalda en la silla reclinable y me miró con burla - eso significa que estas lista para verlo ¿verdad? - sonrió - ¿has traído bragas de repuesto por si se te mojan las que llevas?
- Cuida tus palabras Haku - esquive su mirada - a diferencia tuya, no caigo dos veces en la misma trampa.
Abrió su boca para contestar, pero fue interrumpido por el toque de la puerta.
- Adelante - era Ayame, la secretaria.
- El señor Taisho está aquí.
- Hazlo pasar - se levantó acomodándose el saco - no te olvides de dejar el celular.
- Si señor - dejó el celular en medio de la mesa central de la pequeña sala - permiso - salió Ayame.
Hakudoshi y yo caminamos a la sala, mientras veíamos entrar a nuestro visitante, sus ojos de sorpresa no pasaron desapercibidos, yo solo sonreí y me senté en un sofá, mientras Hakudoshi lo saludaba con un apretón de manos.
- Buenos días Sesshomaru - ¡Diablos! ¡Cómo había sufrido para pronunciar bien ese nombre!
- Buenos días - contesto secamente, se sentó en un sofá al frente, mientras Haku lo hizo a mi lado, lo observaba un poco más delgado y cansado, pero aun así seguía estando muy guapo, con su cabello atado y sus ojos ámbar mirándome fijamente , por primera vez le iba dar la razón a Haku, debí traer cambio de bragas.
- Bueno, les recuerdo que estamos aquí para revisar las noticias y lo que descubriste en los informes de Bass - se dirigió Hakudoshi a Sesshomaru - antes voy a hacer la videollamada al lobo para que escuche lo que tenemos.
- ¿Estás seguro que podemos conversar aquí? - preguntó de pronto Sesshomaru.
- Si, ya revise la oficina, está limpia.
- Hablemos primero de las noticias - dije recogiendo de la mesa un periódico.
- Claro, después vamos a lo más interesante ¿verdad Rin? - no levanté la mirada, porque si de algo temía en esta vida, era de lo que saliera de la boca de Haku, el idiota ese me conocía demasiado, y no le temblaría nada para decirlo sin más - además siento algo de humedad - haciendo un gesto con la nariz, Haku me las pagaría.
- ¿Los contenedores que transportaban la droga a nombre de quién estaba? - pregunté, ignorando las insinuaciones de Haku.
- A nombre de Bankotsu - contestó Haku - debió salir en el artículo, pero te recuerdo que tu hermano tiene las influencias suficientes para evitar eso.
- Chicos, disculpen la tardanza, salgo de reunión - hablaron del celular que dejó Ayame - ¿en dónde estamos ahora?
- Por conveniencia de Rin, hablamos primero de las noticias - contestó Haku, y yo no quería ni levantar mis ojos del periódico.
- Ah, entiendo, bien, suéltalo Haku - contestaron del celular.
- Dos contenedores con drogas y diez niños menores de doce años - siguió Hakudoshi, yo levanté mis ojos de pronto ¿Bankotsu estaba loco? - hace dos horas se cambió el nombre del dueño de los contenedores, de Bankotsu a un tal Jean Harris, un profesor de escuela que no tiene que ver con ellos - hizo una pausa - la transacción con fecha de hace dos días - suspiró - no salió nada sobre los niños, y mucho menos su nombre, Bankotsu es muy astuto.
Yo procesaba toda esa información, mi hermano Bankotsu era el jefe del área de proyectos en la corporación de comunicaciones de mi padre, pero hace más de un año había comprado varios contenedores, según los papeles su fin era para transporte en la industria pesquera. Pero no, desde que empezamos nuestra investigación nos topamos con más de una sorpresa, entre ellas, los negocios sucios de mi hermano.
- ¿Papá sabe algo de esto? - pregunté a Hakudoshi.
- Si, envié una copia del artículo original - me entregó un sobre - pero se imprimió incompleta, aun así tu padre debió leerla hoy.
- Iré a visitarlo después - tocaron y abrieron la puerta al instante.
- Señor, un comunicado urgente de dirección - Ayame entregó un folder con papeles dentro - el señor Schnitzler renunció esta mañana a la dirección de la corporación - me levanté del sofá como si fuera un resorte, Ayame me observo sorprendida, pero siguió hablando - lo asignó a usted como encargado hasta nuevo aviso.
Al igual que yo, Hakudoshi se levantó y comenzó a revisar los documentos que le entregaba, leía con detenimiento cada hoja.
- Voy a ver a mi padre - cogí mi bolso y me dirigía a la puerta, pero esta se abrió de un golpe.
- ¿Dónde está papá? - era Bankotsu quien se dirigía a Hakudoshi - tu eres el único que debe saber dónde está él - la tensión era tal que empezaba a sentir que no había suficiente oxígeno en esa oficina.
- No sé dónde está Edward - contestó Haku - al igual que tú, acabo de enterarme de su renuncia.
- Pero te dejó a ti a cargo - reclamó Bankotsu - cómo es posible que no sepas nada, si tú eres el nuevo director ahora - empezó a caminar hacia Hakudoshi y yo me puse frente a él, Bankotsu le llevaba más de 15 cm. de diferencia.
- Llama a la junta directiva - hablé - hagamos las cosas según el estatuto de la empresa - respire hondo - en una hora nos veremos en la sala de juntas, cita a Abi.
- Lo haré - respondió, alejándose un poco - la dirección debe recaer sobre un accionista, no en un simple empleado - caminó hacia la puerta y volteó a verme - Rin, recuerda que aun somos familia, y esta empresa solo le pertenece a los Schnitzler - sin más, salió de la oficina cerrando con fuerza la puerta, yo empecé a respirar mejor, papá nos dejaba en el peor de los momentos.
- Te acompañaré - hablaba Hakudoshi mientras metía en su maleta el folder que Ayame le había entregado - soy el nuevo director, y por ningún motivo permitiré que Bankotsu se haga cargo de la empresa.
Escuchaba las palabras de Hakudoshi, pero en mi mente solo me preguntaba ¿Por qué papá hizo esto? Todo Manhattan sabía que desde la muerte de Kagome, mi única prima hermana, todas sus acciones pasaron automáticamente a mi padre; pero hace un mes mamá había muerto también, y ella había repartido su herencia en partes iguales, volviéndonos accionistas minoritarios a sus tres hijos. Y todos en la empresa sabíamos que Bankotsu deseaba la presidencia, y tenía todo el apoyo de Abi, pero si papá sabía de los negocios sucios de Bankotsu ¿sería capaz de dejarle la presidencia a él? ¿Acaso pondría en bandeja de plata el 40% de la prensa nacional en manos de mi hermano?
- Tranquilízate Rin - habló de pronto Sesshomaru, con su voz varonil y fuerte - Edward no es estúpido, es muy probable que tenga un plan en marcha - se levantó del sofá y se colocó al frente mío - nos reuniremos en otra ocasión - sentí que su mano se había levantado unos centímetros, pero volvió a su lugar ¿me quería tocar? - me mantuvo informado de lo que suceda - se dio la vuelta y salió por la puerta con la elegancia que lo caracterizaba.
- Tiene razón - Haku me habló muy cerca - Edward debe tener algún motivo para hacer esto - su rostro estaba más relajado que antes - Ayame vendrá con una copia del estatuto de la empresa, lo revisaremos para ir a la junta informados - se sentó en el sofá y encendió un cigarrillo, hacía mucho que no lo veía fumar - ¿Crees que Abi venga con él?
- ¿Es en serio Haku? - reclamé - ¿no puedes dejar de pensar en ella en estos momentos? - me senté a su lado y cogí su mano, le quité el cigarrillo y lo apagué en el cenicero - así lo haga yo estaré a tu lado, ella no te hará daño - lo miré fijamente a los ojos - haré todo lo posible para protegerte .
- ¿Saben que estoy escuchando todo verdad? - habló de repente el celular - a veces me pregunto si me considera su amigo - Haku y yo nos tapamos la boca para que no se escuche nuestra risa, Koga, el detective del FBI, solía ser muy temperamental - Haku necesitas salir con más frecuencia , te presentaré a algunas amigas bastante buenas, aunque ninguna tiene las piernas de Rin, pero tú me entiendes, son bastante calientes…
- ¡Lobo! Estoy aquí escuchando todo - empecé a reír más fuerte - si le buscas a una chica, te aviso que le altas y bien curveadas.
- ¡Engendro! ¿Qué hablas? - reclamó Haku.
- Solo digo la verdad - cruce mis brazos - no sé cómo haces para besarlas si son más altas que tú.
Entró Ayame con un folder - aquí está el estatuto.
- Cariño llévate el celular, esta gente ya no me escucha - se escuchó la voz de Koga.
- Claro - se rio tímidamente Ayame - me lo llevaré, permiso.
Y allí estábamos, en la sala de juntas, Hakudoshi sentado en la silla de papá. Yo a su lado derecho, Bankotsu al otro lado, más dos accionistas minoritarios que se veían bastante confundidos, ninguno se animaba a hablar, el silencio era sepulcral y aún faltaba Abi; mientras la esperábamos, yo revisaba las redes sociales por mi celular, la renuncia de mi padre estaba en todas las páginas de la prensa sensacionalista, hablaban de muerte, huida por algún caso de corrupción y otras cosas más. Yo estaba acostumbrada a leer mi nombre en todos lados, pero ver el nombre de papá era extraño, él siempre había mantenido un perfil bajo, necesitábamos solucionar lo de la presidencia rápido y controlar las noticias. Escuché la puerta abrirse, para dar paso a Abi.
- Buenos días - saludó mi hermana, que llevaba un vestido azulino y un saco blanco encima, que ocultaba su embarazo de ocho meses, su cabello estaba sujeto a una coleta alta, y su maquillaje era discreto - empecemos pronto, tengo otras cosas qué hacer .
- Bien - suspiró Haku - hace una hora aproximadamente se me entregó la carta de renuncia de Edward, en ella especifica que me deja a cargo de la corporación por 48 horas - hizo una pausa - según el estatuto de la corporación, en esas 48 horas Edward debe designar un presidente permanente - suspiró –si no lo hiciera en ese tiempo, la junta decidirá por votación al próximo presidente de la corporación.
Los tres hermanos nos observamos, Abi se veía inquieta, Bankotsu molesto y Hakudoshi sin ganas de hablar, como nunca, porque el tipo hablaba como loro cuando estaba solo conmigo.
- ¿Hay alguna duda respecto a esto? - preguntó de pronto Hakudoshi.
Nadie contestó, creo que aun estábamos asimilando la noticia y la situación en que nos encontrábamos, o por lo menos yo lo hacía.
- Señor Meyer y demás accionistas - al fin habló Abi con la elegancia que la caracterizaba - ¿nos podrían dar un tiempo a solas para conversar entre hermanos? - todos miramos a Hakudoshi, él solo veía a Abi fijamente, yo sentí su sufrimiento, sabía lo que pasaba en su mente, así que cogí su mano con suavidad, haciendo que voltee a verme.
- Señor Meyer - tomo la palabra el señor Myoga Smith, un antiguo accionista de mi padre - creo que será mejor dar privacidad a los hermanos, además confío plenamente en las decisiones de Edward - dirigió su mirada al otro accionista a su lado que asintió a lo que él dijo - trabajamos con él más de treinta años, y sabemos que no dejaría la corporación sin un presidente competente - tomo un poco de aire para seguir hablando - eso está demostrado en usted ahora, nos ha dejado en las manos de alguien que conoce esta corporación desde niño, así que esperaremos con calma la decisión definitiva de Edward - sonrió observando a todos - nos retiramos, fue un gusto verlos - observamos como salieron de la sala.
- Es increíble la confianza que te tienen Hakudoshi - habló de pronto Bankotsu - que un simple empleado y huésped por caridad en nuestra casa por años, haya conseguido el puesto de presidencia en tan poco tiempo me dice las intenciones que siempre tuviste - sonrió con malicia - pero también esperaré con paciencia la decisión de papá - comenzó a reír - quizás solo se ha tomado unas vacaciones y estamos haciendo un lío por ello.
- Me retiro - se levantó de pronto Haku - debo ir a presidencia a ver los pendientes - sonrió mirando a Bankotsu - creo que el que el que el que mejor ha actuado en todo este tiempo fuiste tú - suspiró - fingiendo y diciendo que me querías como un hermano, pero en fin, estoy seguro que tu padre te tiene esperado lo que mereces - torció sus labios - como el buen hijo que eres - caminó a la salida y se detuvo antes - fue un gusto verte Abi - salió con rapidez de la sala , mientras Abi se acomodaba un mechón detrás de la oreja, bastante incomoda.
Al cerrarse la puerta, Bankotsu y Abi me observaron por un momento, gracias a Dios no está reaccionado a las palabras de Haku, hubo un poco de silencio hasta que empezaron a hablar, y hubiera deseado no haberme quedado ahí.
- Rin, ¿sabes dónde está papá? - preguntó Abi - es raro que no haya venido a trabajar, y solo nos deje una carta de renuncia, la más cercana a él eres tú ¿sabes algo que nosotros no?
- No sé nada de él desde hace una semana, que visitamos la tumba de mamá - suspiré - he tenido mucho trabajo en estos días.
- ¿A eso le llamas trabajo? - se burló Abi, y yo la miré con molestia - Nunca imaginamos que nuestro apellido estaba en la lista de muñecas de plástico de una pasarela - respiró indignada - es tan humillante.
- Por lo menos trabajo, y no soy como tú que espera a que me dejen una herencia - contesté molesta.
- Ser una Schnitzler tiene sus sacrificios - se levantó Abi, y se acercó a la ventana - llevamos a cuestas la responsabilidad de dar una buena imagen, nosotros somos los comunicadores de este país, nuestra reputación debe ser intachable - volteó a mirarme - no hagas que Kohaku pierda el interés en ti, deja de una buena vez esa idiotez, y dedícate a ayudar a tu prometido a ganar la campaña a senador - sonrió - y ten tus hijos pronto, deja la corporación en manos de Bankotsu, es lo más apropiado , él ha sido educado para dirigir esta empresa, papá lo sabe.
Esa forma de pensar era lo que más me molestaba No es que deseara la dirección, a mí me gustaba redactar e investigar, pero me fastidiaba la idea machista de hacer un hogar y esperar en casa a un esposo que solo Dios sabe con cuántas mujeres durmió antes, para recibir una migaja de su afecto. Mi idea de vida era otra, no rechazaba la idea de tener una familia, pero más que eso, yo quería ser alguien, demostrar a mis hijos que su madre no solo se sentaba a esperar que le cayera algo, yo deseaba más, yo quería un cambio, pero esta vez no caería en las provocaciones de Abi. Guardé silencio sin contestar.
- Bueno, basta con el apoyo de Abi para obtener la presidencia - se jactó Bankotsu - si hasta mañana nuestro padre no resuelve la situación, yo seré el nuevo presidente de la corporación –se levantó de su asiento y salió de la sala, Abi lo obseró parada desde la ventana, la mire disimuladamente y encontré unas ojeras enormes debajo de su maquillaje.
- ¿Te encuentras bien, Abi? - le pregunté con cuidado.
- No he dormido bien los últimos días - sonrió - estoy en mis últimas semanas de embarazo, mi cuerpo se siente cansado y me duelen un poco las piernas, ha sido difícil llegar hasta aquí - me miró con ternura, se acercó y cogió mi mano - Rin, pase lo que pase, prométeme que nunca te olvidarás de nuestra familia, de nuestra sangre - apretó mi mano con más fuerza, hasta que me hizo doler - ¡promételo Rin! Promete que vas a proteger a tu sangre - yo no entendía muy bien la situación ni a qué se refería Abi, aun así hice la promesa.
- Lo prometo Abi - vi unas lágrimas caer por sus mejillas, pensé que quizás tenía problemas con Charles, su esposo - Abi, cuéntame si tienes problemas, somos hermanas - ella sonrió forzadamente y se limpió las lágrimas con cuidado.
- No, todo está bien, solo estoy muy sentimental - se levantó con su bolso, y salió de la sala sin despedirse ¿Qué fue eso?
Salí del edificio casi corriendo, me sentí mentalmente agotada, mi celular comenzó a vibrar, y vi una llamada de Sara.
- Hola amiga - sonreí - ¿para qué soy buena? - escuche la risa de Sara al otro lado de la línea.
- Amiga, vamos a bailar a algún club en la noche - suspiró - Sesshomaru es un dictador, no nos deja salir en horas de trabajo, pero en la noche soy una mujer libre ¿qué dices?
Mientras pensaba en la respuesta sentí unas manos coger mi cintura.
- Sabía que te encontraría por aquí - escuché la voz de Naraku cerca de mi oído, voltee y era él con una sonrisa, me observaba como si fuera una niña.
- Te confirmo luego, voy a revisar mi agenda - le contesté a Sara.
- ¡Oh amiga! Nuevo galán - empezó a reír Sara - ¿Es el tal Naraku del que me hablaste? - yo solo podía ver a Naraku con sus manos en el bolsillo de su pantalón de sastre, llevaba encima un abrigo marrón y una camisa blanca por dentro - ¿Rin? ¿Aún vives o ya te dio un infarto?
- Cállate mujer - sentí mis mejillas arder - te confirmo más tarde, cuídate adiós - colgué el teléfono lo más rápido posible, no quería escuchar lo que seguía, además no sabía qué tanto le podía contar a Sesshomaru.
- ¿Y bien? - habló Naraku - ¿Dónde almorzaras hoy?
- Bueno, iba al comedor de Shia, en verdad no tengo mucha hambre - era cierto, todo lo ocurrido en la mañana me había dejado sin apetito.
- Escuche que tu padre había renunciado a la presidencia - hizo una pausa - ¿quieres hablar de ello? ¿O prefiere comer y hablar de los últimos chismes de las modelos?
- Si son de las modelos con las que dormiste - me quedé pensando - paso, no quiero escuchar pornografía oral.
Naraku comenzó a reír con fuerza, algo que siempre me llamó la atención de él era su libertad para expresar sus sentimientos y emociones, Naraku no se guardaba nada, hubiera sido mi pareja ideal, si no fuera hermano de Onigumo Bass, el hombre al que andábamos buscando.
- Bueno, yo deseo comer pasta, ¿te parece si te invito a mi restaurante preferido? - me habló con su sonrisa habitual, mientras yo pensaba si sería adecuado almorzar con él, yo había aceptado el compromiso con Kohaku, y por más que haya sido un trato entre los dos, no me parecía adecuado salir con otra persona, arriesgándome a los paparazzis. De pronto escuché una voz muy conocida.
- Rin - habló Sesshomaru, yo empecé a buscarlo por todos lados, hasta que lo vi parado al lado de la entrada al edificio, ¿acaso había estado ahí todo el tiempo? Se acercó y le extendió la mano a Naraku - Taisho, Sesshomaru - Naraku lo impresionó sorprendido, y le devolvió el saludo.
- Bajo Naraku.
Yo no salía de mi asombro ¿Qué hacia Sesshomaru ahí? ¿Yo que hacía en medio de los dos? Porque observándolo bien, yo estaba parada entre los dos, y por más alta que fuera, ellos me llevaban varios centímetros. Me empezaban a sudar las manos, algo que se había vuelto crónico en los últimos meses, y solo pensaba en la manera de irme de ese lugar, lo malo es que no encontró la excusa adecuada. De pronto vi a Hakudoshi salir del edificio, y mi mente se iluminó.
- ¡Haku! - levanté mi mano para llamarlo, él me miró y vi suió sonrió disimuladamente, ya sabía que sería víctima de sus bromas por varios días, caminó hacia nosotros y se colocó al frente de mí.
- ¿Es en serio? - preguntó, y recordé de pronto del peligro que era tenerlo cerca, tenía ganas de golpear mi cabeza en la acera por no haberme dado cuenta de lo que había hecho.
- Hakudoshi te presento a mi jefe en Londres, Naraku Bass - hablé, intentando disimular mi nerviosismo.
- Un gusto conocerte Hakudoshi - contestó Naraku.
- Igualmente - sonrió con picardía, y volteó a ver al otro individuo - te lejos hacía Sesshomaru, recuerdo que saliste hace más de una hora.
La mirada de Sesshomaru era brutal, estoy segura que si no estuviéramos en la calle, un puñete le habría volteado la cara a Hakudoshi, y bueno, tenía que aceptar que mi amigo no era muy fuerte, Haku era listo e inteligente, pero fuerte, no, ni músculos tenía el pobre, y era más bajo que yo.
- Creo que estoy empezando a leer tu mente Rin - se dirigió a mi Haku.
- Bien, Rin, ¿decidiste adónde vamos a almorzar? - pregunto Naraku, y sentí que los tres voltearon a mirarme, ¡Mierda! ¿Qué iba a contestar? Si decía que no, humillaría a Naraku, mi jefe, y si decía que sí, sospechaba que Sesshomaru mataría mentalmente a Naraku, aunque sonara imposible, lo creía capaz. Estaba en la peor disyuntiva de mi vida, con la sonrisa burlona de Haku al frente mío.
- Bueno, creo que podemos ir los cuatro a almorzar ¿Qué les parece? - sugerí un poco nerviosa.
- Me parece bien - contestó Naraku - si a Sesshomaru no lo espera su esposa, que nos acompañe - golpe bajo.
- Sesshomaru, ¿Kagura se molestará si nos acompañas? - le pregunté, mas por ver la cara que pondría con esa pregunta.
- Te cuento que Kagura es mi prima - siguió Naraku - espero que la trates bien - remató Naraku.
De pronto todo se volvió un caos, lo único que vi fue el puñete de Sesshomaru a Naraku, a Hakudoshi cogerlo del brazo para evitar otro más, ya Naraku pararse, aunque los esfuerzos eran inútiles, Sesshomaru lo levanto del cuello de la camisa y lo empujó al letrero que había cerca.
- ¡Haku, haz algo! - grité - ¡Ayuda a Naraku!
- ¿Quieres que me mate a mí también? - respondió Hakudoshi.
- No seas cobarde - entré a jalarle un brazo a Sesshomaru, pero no lo soltaba.
- ¡No te metas en lo que no te importa imbécil! - apretó más fuerte el cuello de Naraku - ¡y aléjate de ella!
En el tiempo que Haku y yo intentábamos jalar a Sesshomaru, veíamos a muchas personas rodearnos, pero entre los murmullos escuche la voz de Kagura.
- ¡Sesshomaru! - habló fuerte y claro, observe a Sesshomaru soltar el agarre y Naraku cayó al suelo, Haku y yo corrimos a levantarlo.
- ¿Qué haces aquí? - escuche preguntar a Sesshomaru.
- Cariño ¿Por qué peleas en la calle? - esa era la voz inconfundible de Irasue, las dos estaban aquí, y yo no me atrevía a voltear ¿Por qué? Obviamente no quería ver a Kagura y su embarazo de cinco meses.
Escuche caminar a Sesshomaru, e irse del lugar, de todas formas miré a Hakudoshi para confirmar su ausencia, mientras acomodaba la ropa de Naraku.
- Te llevaré a una clínica - le dije - necesitas que te revise un doctor.
- No es necesario - balbuceó - vamos a almorzar, no dejemos que nos malogre el día un idiota.
¿Un idiota? Esa palabra me rondaba en la cabeza, no entendía a Sesshomaru, peleaba con Naraku pero se iba con Kagura, para mí no había dudas, esto no solo formaba parte del plan, él sintió algo por Kagura y su hijo, y yo estaba de más en eso.
- Naraku vamos a mi oficina - intervino Hakudoshi - pedimos comida ahí, mientras la enfermera del edificio te atiende.
Naraku aceptó a regañadientes, mientras él iba al baño Haku se acercó a mi oído.
- ¿Cómo pasó esto? - preguntó - no debiste juntarlos, sabes que Sesshomaru no aguanta idioteces.
- No sabía que él seguía por aquí - me defendí - además no lo entiendo, tiene su esposa, tendrá un hijo pronto, y no sé por qué reacciona así.
- En verdad que eres lenta Rin - fruncí el ceño - él sabe que paso algo entre Bass y tú - sonrió - pero debemos dar gracias a Kagura e Irasue, nos salvaron del mal momento.
- Si, al parecer son muy cercanos - bajé mi vista al piso, me sentí algo decepcionada, sacudí mi cabeza y volví a ver a Haku que me miraba un poco molesto.
- Déjate de tonterías Rin, tu decidiste meterlo en esto - sacó una botella de agua del frío bar - además nos conviene tener a alguien cerca de Kagura, ella es prima de Naraku y Onigumo, si queremos dar con el paradero de Kagome, debemos confiar en el perro ese - tomo un sorbo de agua - debo concertar otra cita para nosotros, con la renuncia de tu padre las cosas no pintan bien.
Se interrumpió al ver llegar a Naraku a la oficina, tenía el pómulo un poco inflamado, y en su cuello sobresalían marcas rojizas, Sesshomaru no había medido fuerzas con él. Después de almorzar y cerciorarme del buen estado de Naraku cogí un taxi a mi departamento.
Entré sin ganas lanzando a un lado el abrigo que llevaba, estábamos entrando al invierno, y empezaba a sentir un poco de frío, me desnudé y entre a la bañera con agua caliente, me sumergí por debajo de la espuma, mientras intentaba olvidar todo el día que había pasado, al salir del baño decidí llamar a Sara y accept su propuesta para ir a bailar a algún club, mientras secaba mi cabello recordaba la última salida normal que tuve con ella.
INICIO DE FLASHBACK
- El hotel ha cambiado mucho - hablaba con Sara mientras desayunábamos juntas, era mi primer día en el "Golden Palace", llevaba una semana en New york, pero había evitado a la prensa para que creyera que mi llegada recién había sido un día antes , lamentablemente un Taisho sabía de mi secreto, pero había decidido ignorar el incidente y seguir con lo planeado, nadie me detendría - ¿Qué planes tienes para hoy? - pregunté - Hace tiempo que no bailo en un club.
- ¡Si! - exclamó Sara - vamos amiga, bailemos y bebamos algunas copas - pero observe que su alegría no había durado mucho - creo que antes debo preguntarle a Sesshomaru - sonrió y empezó a sacudir sus manos - ya sabes, desde que él se encarga de administrar los hoteles por aquí, las cosas han cambiado un poco - observe como cogió un trozo de tostada de su plato pero no lo comió - él es muy estricto con nosotros, desde que llegó designó a cada uno en un puesto, y recibimos un salario mensual - apretó la tostada - si no lo hacemos, no recibimos las regalías de las acciones que tenemos.
- Pero tú no eres Taisho, solo eres hermanastra de Sesshomaru porque tu madre se casó con Toga - cogí mi taza de café y tomé un sorbo - ¿por qué debes trabajar para él?
- Como te dije las cosas han cambiado - suspiró - sabes que Inuyasha estuvo a cargo un tiempo, pero no supo llevar la cadena de hoteles, comenzó a comportarse extraño, salía por las noches, no aparecía por días, mamá tuvo que internarlo en una clínica de rehabilitación - pasó saliva - ¿me entiendes no? Drogas, alcohol y todas las cosas que se viven por aquí cuando no hay control - se quedó pensando por unos segundos - mamá no sabe administrar, y dejo todo en manos de terceros que terminaron hundiéndonos más, mi mamá invirtió casi toda su fortuna en intentar revivir los hoteles y no funcionó, hasta que llegó Sesshomaru, quién comenzó a ordenar y cambiar todo - sonrió - no debo quejarme de él ¿verdad? Vino a sacarnos del desastre, desde que llegó Inuyasha no ha vuelto a recaer, y todos llevamos una vida tranquila, creo que le tememos un poco,
- Todo un salvador - me burlé - ¿esa es la razón por la que debes pedirle permiso? - pregunté.
- No es permiso, solo creo que debo informarle para que no se preocupe.
Subía por el ascensor a mi suite pensando en todo lo que había dicho Sara, escuche algunas cosas de los hoteles, y su mal momento que tuvo un tiempo, pero no sabía lo grave que había sido la situación, a la muerte de Toga la administración de la cadena de hoteles en Estados Unidos había caído en manos de Inuyasha, pero no sabía que él había pasado tan mal momento, no iba a negar que éramos jóvenes y nos divertíamos mucho, pero llegar al extremo de poner en peligro el patrimonio familiar, eso no era normal, pero luego me encargaría de eso, primero debería seguir buscando en todos los bares de Onigumo Bass, yo sabía que él la tenía, él era quién mantenía oculta a Kagome.
Salimos del hotel en una limosina, esa había sido la condición de Sesshomaru a Sara, solo podía salir si había alguien que la llevara y recogiera. Entramos a un club muy conocido, mi salida no solo era por diversión, yo quería saber si Kagome podría estar allí. Entramos a una sala VIP las dos, otra condición del tipo ése era que no nos involucráramos con cual persona, eso significaba que no deberíamos compañía.
- ¿Por qué él es así? ¿Cómo pueden vivir sin libertad? - me quejé con mi amiga, una cosa era estar al tanto de lo que hacían, y otra muy diferente era manejar su vida pública y privada a su antojo.
- Cálmate, solo es por precaución, además de que las condiciones son para mí, tú puedes hacer lo que quieras - sentí su codo en mi brazo - anda, si quieres puedes buscar compañía de algún tipo.
- Déjame beber un poco - pedí vodka para las dos - en verdad no es que quiera estar con alguien, solo busco diversión y bailar - me levanté y tomé de un sorbo el vodka de mi vaso - eso amiga, bailemos - jalé a Sara hasta la pista de baile y empecé a bailar, me encanta olvidarme de mis preocupaciones bailando, observe a Sara sonreír, estuvimos así por una hora seguida hasta que nos cansamos y le dije que iba a los servicios, caminé entre la gente al bar, observe a los trabajadores del local uno por uno, sobre todo a las mujeres, iba por la primera planta, hasta que me topé con una castaña que servía a un grupo de jóvenes, llevaba el uniforme del lugar, pero estaba de espaldas, para no levantar sospechas empecé a hablar con un joven que fumaba recostado a una baranda.
- ¿Tienes otro cigarrillo? - pregunte sin mirarlo.
- Claro preciosa - por el rabillo de mis ojos vi que sacaba algo del bolsillo del pantalón, luego lo encendía con elegancia, definitivamente un niño rico - cógelo - me entrego el cigarrillo - ¿vienes sola?
- No, estoy con una amiga en una sala - lleve el cigarrillo a mis labios sin fumarlo - ¿Cómo te llamas? - seguía con la conversación porque la joven camarera aún estaba conversando con los jóvenes que atendía.
- Miroku Wilson - volteó a ver la pista de baile - y tú eres Rin Schnitzler - lo mire sorprendida, él me había reconocido - y ella no es la persona que buscas - volteo a verme - ella no es Kagome Schnitzler.
Volví mi vista a la camarera, que caminaba hacia nosotros, y Miroku tenía razón, ella no era Kagome, su rostro era diferente, con ojos más alargados y verdes, mientras Kagome llevaba los ojos grandes y castaños, una característica de familia. Cuando regrese la mirada a Miroku, éste ya no estaba a mi lado, empecé a buscarlo por todo el local y ya no lo volví a encontrar. Caminando a la sala donde deje a Sara, me hacía todo tipo de preguntas, pero la más importante en mi cabeza era: ¿Quién más sabia que Kagome seguía con vida?
Al salir del bar, Sara llevaba varias copas encima, parecía que se había desahogado de estar tanto tiempo encerrada, yo también me sentí más ligera.
- Señoritas, la limosina las espera - nos dijo el chofer señalando el vehículo que estaba al frente del bar - son más de las cuatro de la madrugada, y su hermano ha llamado varias veces preguntando por usted.
- Dile que iré caminando - Sara respondió, tambaleándose porque no podía mantenerse en pie - que duerma tranquilo, yo me puedo cuidar sola ¡Vamos Rin, sígueme! - la observaba caminar tambaleante por la acera, lástima que no era el camino al hotel, empecé a seguirla, debería convencerla de ir a la limosina.
- Síguenos, la detendré más adelante - ordené al chofer que asintió y subió a la limosina - Sara, ve más despacio, me duelen mis pies - le hablé casi llegando a su espalda - es peligroso ir solas hasta el hotel, el camino es largo - hablaba mientras me quitaba los tacones que no me dejaban caminar bien.
- Amiga de mi corazón - de pronto Sara volteó y me abrazó - ¿Qué haría sin ti? No tienes idea que cuánta falta nos has hecho - me observaba con los ojos desorbitados, se colgó de mi cuello y no pude sostenerla, caímos juntas a la acera, Sara había dejado de verme a mí, ella solo veía al vacío - todo fue nuestra culpa Rin, Inuyasha y yo sabemos que todo fue nuestra culpa - caían lagrimas por sus mejillas, que mojaban mi vestido - yo la convencí que fuera a la fiesta e Inuyasha no supo mantenerla cerca - hubo un momento de silencio - Kagome no debió morir esa noche, era solo una niña - con su mano limpiaba algunas lágrimas que se encuentran en la punta de su nariz.
- ¡Sara, ponte de pie! - grité, ignorando sus palabras, ellos no tenían culpa de nada, eso lo tenía claro, mientras pensaba lo que decía toque mi espalda por un fuerte dolor, me había golpeado al caer, pero Sara no respondía - ¡Dios! Se durmió - reclamé - ¡Chofer! ¡Chofer! ¡Ven aquí! ¡Ayúdame! - coloque a Sara a un lado y me levanté sacudiendo mi vestido, miré a la limosina, y el chofer no salía, camine a abrir la puerta.
- Rin ¿Qué haces por aquí? - esa era la voz inconfundible de Hakudoshi, me volví para verlo mejor - ¿Has estado bebiendo cariño? - me preguntó con burla, estaba a punto de contestar cuando lo vi mirar detrás mío - ¿Esa no es Sara? - corrió a ella, y la levantó en sus brazos - ¡Vamos! Tengo un taxi al frente.
- Pero Sara tiene limosina - señale al vehículo - es esa, métela allí para irnos al hotel.
- No creo que sea adecuado, mejor vamos a mi departamento - me observo Haku frunciendo el ceño.
- De aquí no te llevas a nadie - habló alguien a mi espalda - Rin y Sara se van conmigo al hotel.
Esa voz ..., el dictador nos había seguido, voltee a verlo y llevaba una camisa celeste con un pantalón negro, observaba serio a Hakudoshi, mientras ellos se miraban yo sentí que el alcohol me empezaba a hacer efecto, sentí que tambaleaba un poco y alguien me sostuvo de la cintura.
- ¡No la toques! - escuche la voz de Hakudoshi, mientras mis ojos se empezaban a cerrar.
- ¿Acaso hay otra forma de llevarla? - hubo un silencio largo, no escuchaba voces, pero sentí que alguien me cargo en sus brazos y yo coloque los míos en su cuello, su fragancia varonil era tan refrescante que pegue mi nariz al cuello de su camisa - Parece que ya está cómoda - y eso es lo último que escuche, de allí todo se puso oscuro.
FIN DEL FLASHBACK
Hola, sufrí mucho con este capitulo, lo tenía listo hace varias semanas, pero lo corregí pensando que seria confuso, espero ser clara y coherente en la historia, sé que no es fácil leerla, como dije anteriormente, es una historia diferente, voy confesando que no soy buena con los romances, y tampoco me gusta leer que Rin sea tan tonta e ingenua, :) me gusta que la historia tenga contenido, y espero se pueda entender, un beso grande a los que la leyeron, espero la sigan y me digan sinceramente si necesito algo más, saludos y espero hayan pasado una Feliz Navidad!
