3. ¿Doble personalidad?

Entre a mi oficina, lanzando la maleta y papeles que me había entregado Suikotsu en la recepción, aún estaba cabreado por ese idiota, las insinuaciones de Hakudoshi solo confirmaban mis sospechas, saqué un cigarrillo del cajón y me serví un vaso con Whisky, recordaba la manera en que se acercó a ella, la había tocado tan íntimamente, Naraku Bass me las pagaría. Escuche tocar la puerta, no conteste, lo menos que quería ver era a mi madre o Kagura, ellas han regresado en otro vehículo, salí corriendo como un cobarde del lugar, pero todo lo valía, no quería que Rin se enfrentara a Kagura, no quería verla triste, aspire un poco de humo tratando de pensar de una manera más fría, todo lo ocurrido en la mañana era preocupante, Edward había hecho su jugada más audaz.

- Sesshomaru ¿Puedes abrir la puerta? - era la voz de Irasue, apagué el cigarrillo y me tome otro vaso con Whisky.

- Pasa, está abierto - conteste después de varios minutos, sentí los tacones de mi madre resonar por el piso de mi oficina, mientras yo leía los papeles de Suikotsu, ya estaba más tranquilo, y tenía claro mi próximo paso.

- ¿Sabes que Naraku es tu primo político verdad? - preguntó mi madre, sentándose en la silla al frente mío - Lo golpeaste al frente de toda la gente, eso no es aceptable.

- Es un idiota más - escupí con desprecio - ¿Qué te trae por aquí? No creo que solo hayas venido a darme un sermón que sabes bien no escuchare - cambie de hoja, lo que me había traído Suikotsu era por demás interesante.

- Bueno, solo quería dar consejos a mi hijo - se tapó el rostro con una mano y siguió hablando - mi primer nieto nacerá en unos meses, y sus padres viven separados - respiro hondo - ¿Qué clase de futuro le espera a esa criatura? Yo una abuela abnegada debo velar por el futuro de mi nieto y…

- Deja de hablar cosas sin sentido - interrumpí su actuación.

- Bien - suspiró - contigo no se puede ser sentimental - seguía leyendo los papeles con cuidado - solo quería informarte que me quedaré por un tiempo en Manhattan, me siento sola en Japón y también porque quiero estar presente en el nacimiento de mi primer nieto - sonrió con malicia - Kagura finge ser una buena esposa, pero no estoy segura que sea una buena madre - hizo una pausa mientras me observaba con esa sonrisa odiosa que tenía - ya hablé con ella, y me quedaré en su pent-house, al no estar tú por allá, hay espacio de sobra y no tendrás que verme tan seguido.

- ¿Dices que te quedarás hasta el nacimiento del bebé? - me quedé pensando un tiempo - hablas de más de cuatro meses ¿Quién se hará cargo de los hoteles en Japón? - pregunté, Irasue nunca había estado mucho tiempo lejos de Tokio.

- Tengo a alguien de confianza allá, me hizo una propuesta y yo la acepté - levanté la vista a mi madre con el ceño fruncido - ¡Oh cariño! No te preocupes, es solo un amigo, sabes bien que ya no estoy en edad para tener relaciones tan formales.

- ¿Qué hablas? - contesté asqueado, había cosas que no quería que tocaran mis oídos, y las relaciones amorosas de mi madre era una de ellas - ¿Algo más?

- Si - la vi dudar antes de hablar - Quería saber algo ¿Cuál es la relación de Rin con Bass? - la observé interrogante - Bueno, tengo curiosidad, lo último que supe es que Rin era prometida de Crane.

- Es su jefe.

- ¿Y por eso lo golpeaste?

- Si.

- Pobre mujer, no comes y no la dejas comer – empezó a reír – pero debo reconocer que tiene buen gusto, Bass en persona es bastante agradable – suspiró – si fuera más joven…

- Si no vas a hablar de otro tema, te pediría que te retires - escupí - tengo trabajo.

- Sesshomaru, cariño - acercó su rostro al mío - Como tu madre siempre estaré al lado tuyo, toda acción que realice por más extraña que parezca, la hago por ustedes - se alejó y volvió a acomodarse en la silla - Mañana será un día complicado, pero sé que valdrá la pena - se levantó y habló desde la puerta sin voltear - no lo olvides pequeño, a pesar de lo que veas, recuerda siempre que soy tu madre - volteó y sonrió - pediré que envíen tu almuerzo - la vi salir y cerrar la puerta, no iba a negar que presentía algo, Irasue se quedaba en Manhattan por mucho tiempo, era muy probable que sus razones fueron otras a las que me dijo, aun así debería esperar, porque en el fondo confiaba en ella.

Volví mis ojos a la carpeta en mis manos, eran los balances mensuales de las acciones que tenían Kagura en los clubes nocturnos de su familia, Kagura, Naraku y Onigumo eran primos hermanos y también eran socios en una cadena de clubes nocturnos en Nueva York, pero el único que administraba la cadena era Onigumo, ya que Naraku se había dedicado administrar empresas dedicadas al modelaje, donde había alcanzado bastante notoriedad. En los balances que leía de los últimos tres meses, había una cantidad de dinero considerable que no encajaba con los ingresos, los hacían pasar como el porcentaje de propinas, que subía en un 8% mensual aproximadamente. Un balance similar había recibido Naraku en los últimos dos meses, muchas preguntas rondaban mi cabeza, para alguien que no sabía mucho de administración todo esto podría pasar desapercibido, pero Kagura y Naraku no eran ignorantes en el tema, en mis manos tenía evidencia de un dinero desconocido que ingresaba a las cuentas. Kagura lo sabía, pero ¿Naraku también?

Necesitaba reunirme lo más pronto posible con Hakudoshi, Koga y Rin, pero ya no era seguro hacerlo en cualquier lugar, estábamos muy involucrados con ellos, cualquier reunión podría resultar sospechosa, desde el momento que Naraku y Rin se hicieron cercanos las sospechas podrían salir a flote en cualquier momento. Además yo había mostrado interés en los negocios de Kagura, mi cercanía a Rin o Hakudoshi podría ser mal vista, yo ya no tenía pretextos para acercarme a ellos, lo que había pasado con Naraku hoy exponía a Rin a cualquier peligro, a partir de ahora debía controlar mejor mis impulsos, nunca había tenido problemas de descontrol antes, pero Rin era un tema que me perturbaba, solo pensar que hubiera hombres cerca de ella me hacía sentir un dolor en el estómago, tiré los papeles a un lado, estaba pensando sandeces , era solo una mujer.

INICIO DE FLASH BACK

Sara me había dicho que saldría con Rin a un club, le había hecho varias advertencias al respecto, lo menos que quería era cargar con noticias que perjudiquen los hoteles, me había costado mucho resarcir los problemas que Inuyasha había traído en los años de su administración. Lo de Rin lo estaba pasando por alto, no quería verme involucrado en temas que no formaran parte de mis negocios, escuche abrir la puerta del ascensor de mi suite, mientras yo me cambiaba mi ropa para descansar pensaba en estar pendiente de Sara hasta que llegara.

- Cariño – era Kagura – vine a hacerte compañía hoy – me abrazo por la espalda como era su costumbre - ¿bebemos algo juntos? – preguntó, sentía sus caricias en mi espalda, volteé para besarla con fuerza, necesitaba descargar un poco de estrés, y Kagura era perfecta para ello.

Abrí mis ojos con pesar, me había quedado dormido después de una sesión de sexo, me senté en la orilla de la cama y activé mi celular, eran las 2 de la madrugada, no había mensajes de Sara, yo le había dicho que me enviara uno apenas llegara, lo que significaba que la niña seguía fuera, llame al chofer que me decía que aún seguían dentro del club, marqué su número y nada ¿Hasta qué hora pensaban quedarse? Me levanté y cambié de ropa, Sara debía entender que no podía hacer lo que le diera la gana, mientras fuese parte de mi negocio, ella debía cumplir con mis condiciones.

Pedí un taxi hasta el club, encontré al chofer parado al frente conversando con los guardias, ese club era uno de los que administraban Onigumo y Kagura, caminé hasta la sala dónde se encontraba Sara, me imaginaba lo que vería, una sala llena de jóvenes bebiendo y haciendo mil tonterías, en mi juventud nunca había tenido tiempo para esas cosas, mis prioridades siempre fueron mirar hacia adelante, ser el mejor en todo lo que se me encargara, yo no solo sería un simple heredero, yo buscaba ser el mejor de todos, cuando entré a la sala mi sorpresa fue grande al encontrar a las dos jóvenes solas, conversando y riendo con dos vasos de vodka en medio, ninguna de ellas se dio cuenta de mi presencia, ya que estaban de espaldas, iba a avanzar, pero al final me contuve, di la vuelta y caminé al bar, me senté a esperarlas mientras me servía una bebida, la música era fuerte, pero ya no había mucha gente bailando, en verdad el club estaba a la mitad de su capacidad, según lo que percibía.

Señor, sírvase – escuché la voz de una joven detrás de mí – volteé a coger mi vaso pero mi sorpresa fue grande al verla - ¿Paga con tarjeta? – sonrió, pero yo conocía esos ojos, yo había visto esos ojos antes, ojos chocolates y grandes, cabello castaño, solo había una diferencia entre esas dos jóvenes, el peinado y la estatura, porque la joven al frente mío era muy parecida a Rin - ¿Señor?

Tarjeta – intenté no cambiar mi expresión, entregué una tarjeta a la joven, mientras ella recibía y sonreía, luego de devolverme la tarjeta, la vi seguir atendiendo a otras personas, yo solo la observaba por momentos, no quería parecer interesado, ella tenía el cabello corto y con ondas hasta los hombros y era de estatura más baja que Rin, pero sus ojos, esa mirada era tan parecida ¿Acaso estaba alucinando? Quizás las luces del club me habían hecho una mala jugada, terminé mi bebida y me levanté para salir, caminé y subí a la limosina que las esperaba. Al rato vi salir a Sara y a Rin muy sonrientes, definitivamente se habían pasado de alcohol.

Iré a traerlas señor – Bajó el chofer, lo observe pedirle que subieran, pero Sara se negó, el chofer regresó mientras ellas caminaban por otro camino, iba a abrir la puerta pero el chofer subió y me interrumpió – No se preocupe señor, las seguiremos, la señorita Schnitzler intentará convencer a su hermana – yo solo observaba por mi ventana cómo caminaban, comparaba a la joven que me atendió con Rin, y no me equivocaba, eran muy similares. Las vi caer al suelo, y ya iba a bajar, pero me llamo la atención un joven que estaba parado en un poste observándolas, era un joven muy pálido con cabello rubio muy claro, delgado y bajo, tenía los brazos cruzados mientras las observaba con una sonrisa de burla, yo conocía a ese tipo. Observe cómo se acercó a ellas y conversaba con Rin, lo vi cargar a Sara, y yo en esos momentos bajé de la limosina, nadie se llevaría a una de ellas, pero al acercarme vi como Rin tambaleaba y tuve que cogerla de la cintura para que no cayera, la cargue sin más, mientras se acomodaba en mis brazos.

- ¡Te dije que no la tocarás! – me gritó el joven.

- ¿Acaso es algo tuyo? – pregunté, acercando a Rin más a mi cuerpo.

- No, pero cuando despierte me matará si se entera que dejé a un extraño que la cargara – empezaba a tambalearse por el peso de Sara – no conoces a esa mujer.

- ¡Hey! – Llamé al chofer – sube a Sara a la limosina, el tipo es muy pequeño para cargarla – me burle.

- ¡Oye! – Entregó a Sara al chofer – ahora dame a Rin, debo llevarla a un lugar seguro – se acercó para cargar a Rin, pero no lo dejé.

- Ella se hospeda en mi hotel, se irá conmigo – subí con Rin a la limosina, y el tipo también subió, se sentó al frente mío y me observaba con el ceño fruncido.

- Ella es una figura pública – empezó a hablar – si alguien la ve en ese estado podría hacerse una noticia malintencionada, déjame con ella en mi departamento.

- Mi hotel es seguro – contesté.

- No lo es - seguía molesto - tú no entiendes, ella es una Schnitlzer, ningún lugar es seguro, y menos el hotel de un Taisho - sonrió - encárgate de tus hermanos y déjame a Rin a mí, seguro que tienes mucho trabajo con ellos, me dijeron que te habías vuelto la niñera de Sara e Inuyasha - comenzó a reír - hazme caso hombre, no querrás que te vuelvan a romper la nariz, Rin es terrible - ¿Quién era este tipo? - ya sé, no me presenté cómo se debe, soy Hakudoshi Meier, editor en jefe del principal diario del país - se acomodó en el asiento - y mejor amigo de Rin - sabía que lo conocía, era el enano albino.

- Dale tu dirección al chofer.

- Buen muchacho - sonrió.

- Lo que me llamaba la atención era que Hakudoshi había dado la misma dirección del edificio de Rin ¿acaso vivían cerca o juntos ?, mientras pensaba yo seguía llevando a Rin en mis brazos, envié a Sara con el chofer al hotel, aun no tenía confianza de dejar a Rin sola con ese enano, subimos por el ascensor hasta el piso 13, lo que me confirmaba que vivían cerca. Entramos al departamento que mostraba una vista a un lado de la ciudad.

- Pasa - observaba la habitación, estaba seguro que era de él por el olor y el color oscuro de sus mantas - déjala en la cama - lo vi remangarse las mangas de la camisa - la bañaré - esas palabras bastaron para agriarme el momento.

- ¡No la bañarás! - contesté obviamente molesto - déjala descansar hasta mañana.

- No te preocupes - sonrió - ya lo he hecho antes - entró al baño y escuchaba el agua caer, empezaba a creer que llevarla a ese lugar no fue una buena idea, lo vi regresar - si te preocupa el que la vea desnuda, te digo que hemos crecido juntos desde pequeños - sonrió con burla - ¿o acaso te incomoda eso? - yo solo lo miraba con ganas de estamparlo en la pared, pero nos sorprendió a los dos escuchar la voz de Rin.

- Haku no me vas a bañar - habló Rin con los ojos cerrados - y Sesshomaru déjame aquí, Haku no me tocará más de lo que debe - vi una sonrisa traviesa en sus labios - él sabe que le romperé algo si lo hace - abrió los ojos inocentemente.

- Sabía que estabas despierta - contestó Hakudoshi - es una lástima, casi consigo bañarte - suspiró.

- No digas tonterías, y cierra la ducha, que solo escucharla me da frío – se metió entre las mantas – Haku, prepárame sopa – hizo un gracioso puchero con sus labios.

- ¿Me ves con cara de cocinero? – reclamó el enano - ¿Quién te manda a beber tanto? ¡Estuviste tirada en la vereda! ¡Vaya dama!

- ¡Cállate! – se tapó con las sabanas – me duele la cabeza.

- Te lo mereces – Hakudoshi la apuntaba con su dedo – este depravado te pudo llevar a su hotel y quitarte la poca inocencia que te queda.

- Es Sesshomaru, hermano de Inu – escuché apenas la voz de Rin que seguía escondida en las sabanas – es buen tipo.

- ¿Cómo lo sabes? Recién lo conoces, y ahora que recuerdo ni siquiera podías pronunciar bien su nombre.

- Estuve practicando – Rin se levantó de la cama y se paró con las manos en la cintura – Además ese no es el punto – seguía tambaleándose por el alcohol - ¡Yo quiero sopa! – empezó a zapatear el piso ¿Acaso era una niña?

Hakudoshi empezó a tocarse la frente, se veía exasperado por el comportamiento de Rin, y yo solo pensaba en que me había dicho depravado, iba a darme la vuelta para salir pero escuche a Rin hablar.

- Sesshomaru ¿tú puedes hacerme sopa? – preguntó con inocencia Rin. Yo solo levanté una ceja, la inmadurez de esta joven me empezaba a sacar de quicio.

- ¡Yo lo haré! – habló por fin el enano – pero metete a la cama, y espérame allí – me observó con el ceño fruncido – ya puedes irte Taisho, yo me encargo de ella – al escuchar eso Rin se empezó a sacar el vestido negro que tenía, lo hacía delante de nosotros, no tuvimos tiempo de reaccionar y vimos cómo se quedó en ropa interior. Pude observar su cuerpo muy bien trabajado, se notaba el ejercicio que hacía, su abdomen estaba tonificado y sus piernas bien moldeadas, de pronto sentí un tirón entre mis pantalones.

- ¡¿Qué te pasa mujer?! – corrió Haku con una sábana a taparla - ¿no tienes vergüenza?

- ¿Cómo voy a dormir con un vestido? – habló Rin, alejándose de Hakudoshi, de pronto se tapó la boca y corrió al baño, escuché de lejos como vomitaba.

- ¿siempre es así? – pregunté con curiosidad.

- ¿A qué te refieres? - sonrió Hakudoshi con un brillo especial en sus ojos - creo que hace mucho no se comportaba como una niña malcriada - hablaba mirando a la puerta del baño, como si yo no estuviera presente - aunque se vea por fuera fuerte, aún sigue siendo la misma chiquilla de antes.

Pensaba con detenimiento en toda la escena, desde que conocí a Rin sabía que algo no iba bien con ella, por momentos veía su actitud juguetona, pero por otro lado también veía resentimiento y audacia en sus ojos. Hoy tenía la certeza que la verdadera Rin era esta niña inocente y caprichosa, pero ¿Qué había pasado para que ocultara su verdadera personalidad?

Hakudoshi salió a la cocina, y yo me quede acomodando la cama, detestaba ver desorden a mí alrededor. Escuche la puerta del baño abrirse y salir Rin con una cara pálida.

- No volveré a tomar vodka en mi vida - hablo mientras se deslizaba dentro de las sabanas de la cama - Sesshomaru ¿dónde está Sara?

- En el hotel - contesté.

- Bien, eso es bueno - pegó su cara a la almohada y cerro sus ojos - muy bueno… - susurró despacio mientras se quedaba dormida.

Salí de la habitación pensando en la última frase de Rin, encontré a un Hakudoshi bastante concentrado en la cocina mientras revolvía algo en la olla, volteó a mirarme.

- Ya puedes irte, yo la cuidaré - me dijo con una sonrisa - evita comentar lo que viste, solo esta ebria.

- ¿Por qué no se queda en su departamento? –Esa pregunta me rondaba desde que la vi llegar al hotel.

- No lo sé - esquivo mi mirada - quizás solo quiera estar acompañada, es buena amiga de Sara e Inu - destapó la olla y siguió revolviendo la sopa. Me acerque a él para observar lo que hacía – es solo una sopa de pollo.

- Lo estas cocinando demasiado – le comente mientras cogía un cucharon y sacaba las presas de pollo – echa las verduras y luego las presas, también te recomiendo un trozo de jengibre – me acerque a lavar las manos al lavadero.

- ¿Eres cocinero o algo así?

- No, pero debo saber lo mínimo de cocina para administrar un hotel – conteste mientras caminaba a un sofá y me sentaba a descansar.

- ¿Por qué sigues aquí? – Reclamó el enano – Rin dormirá buen rato, yo sé qué hacer con ella.

- Tienes cara de depravado.

- ¡¿Qué?! – Sentí su mirada irritada – el depravado eres tú, no creas que no vi tus pantalones cuando Rin estaba desnuda.

- Soy hombre – cogí una revista de economía que estaba en una consola.

- ¡Tienes novia! Todo Manhattan sabe que sales con Kagura, y vienes a perseguir a Rin hasta aquí – caminó hasta quedar al frente mío y cruzó los brazos – de cualquier manera Rin no se fijaría en alguien como tú – levante la mirada algo molesto por su comentario – Lo digo en serio, no eres su tipo.

- ¿Crees que me fijaría en una joven tan inmadura? – lo vi sonreír con burla.

- Eso es bueno – se volteo y se sentó en el sofá de al frente – son las cuatro de la mañana, amanecerá pronto.

Nos quedamos sentados ahí sin decir nada, mientras hojeaba la revista yo también me preguntaba lo mismo ¿Por qué seguía allí? Había salido de la comodidad de mi suite, dejando a Kagura en mi cama, y ahora estaba sentado en un sofá ajeno e incómodo. Lo único que podía decir a mi favor era que sentía curiosidad, Rin se traía algo entre manos y por más que había querido estar lejos de ella, no podía dejar de pensar en el misterio que encerraba su personalidad. Pasó el tiempo y no me di cuenta que me había quedado dormido, en un momento escuché un timbre sonar con insistencia, empecé a abrir mis ojos y vi al enano dormido, mientras me espabilaba sentí un olor a quemado ¡Diablos! Corrí hasta la cocina y vi la olla prendida con fuego dentro de ella, la bendita sopa se estaba quemando, corrí hasta el lavadero a sacar agua y echar a la olla prendida, a pesar que el humo era bastante fuerte y mis ojos ardían, empecé a echar el agua con un tazón que encontré.

- ¿Qué sucede? – Escuche la voz de Rin que se sobaba los ojos con sueño, pero al abrirlos bien vio todo el humo inundando la cocina– ¡Haku tu casa se incendia! – salió gritando a la sala mientras yo apagaba el fuego.

Eran las ocho de la mañana y estábamos Kakudoshi, Rin y yo parados afuera del departamento, observando como los bomberos revisaban toda la cocina, además de que el humo estaba en todos lados.

- ¿Cómo pasó esto? – escuche a Rin hablar a mi lado.

- ¡Pediste sopa a las cuatro de la mañana! – Contesto el enano molesto - ¡Tenías que beber hasta la inconsciencia! ahora mi casa esta inhabitable ¿dónde piensas que voy a dormir?

- No te preocupes, puedes dormir en mi departamento – contesto Rin mientras un bombero se acercaba a nosotros.

- Bueno – observamos que se tapaba la boca y miraba discretamente a Rin – ¿la señorita no tiene frio?

Volteamos a ver a Rin y en ese momento nos percatamos que solo llevaba una bata de baño bastante corta y sin hablar que se le veía su brasier.

- ¡Oh! – contestó Rin mientras intentaba taparse con la bata, sin pensarlo me saque el saco y se lo puse encima – Gracias – me sonrió.

- Bien – empezó a hablar el bombero – los vecinos me llamaron por el olor a humo que provenía de su departamento, me dijeron que estuvieron llamando a la puerta y nadie contestaba – sonrió pícaramente – me imagino que estaban bastante ocupados.

Los tres fruncimos el ceño intentando entender las insinuaciones del bombero.

- En fin – cambio de rostro a uno más serio – le recomiendo no dormir hoy en su departamento, ya les dijimos a las personas de limpieza que dejen las ventanas abiertas y limpien el desorden.

- Gracias – contestó Hakudoshi – disculpen nuestra irresponsabilidad, nos quedamos dormidos y no recordamos la olla de sopa – le dio la mano al bombero – estábamos bastante exhaustos, habíamos tenido una noche loca.

- Me imagino – hablaba observando a Rin sonriente – a veces uno no es suficiente ¿verdad señorita?

Volvimos a fruncir el ceño los tres al mismo tiempo.

- Bien, me retiro, espero que la próxima tengan más cuidado – se despidió con una sonrisa burlona.

- ¿Qué quiso decir el bombero? – pregunto Rin, escuchamos que la puerta del ascensor se abría y entraba Kanna con su rostro inexpresivo.

- Me entere que se incendió un departamento – se acercó a nosotros y nos observó con una ceja levantada - ¿de quién es el departamento?

- Hola Kanna –saludo alegre Rin – es de mi amigo Hakudoshi – sonrió – solo se quemó una olla, no es muy importante.

- ¿Así? – Se acercó Kanna a observar el interior del departamento – afuera los vecinos comentan sobre tres jóvenes que se divertían mientras su cocina se incendiaba – volteó y observo a Rin de pies a cabeza – y sobretodo hablaban de una joven ebria que llegó cargada en los brazos de uno de ellos.

- ¿Crees en tonterías? – Conteste irritado, observé mi reloj de pulsera marcando las diez de la mañana, no podía creer que llegara tarde al hotel, ya me imaginaba el caos que reinaba allá con Inuyasha al mando – Me retiro – voltee al ascensor, pero sentí que algo me jalaba la manga de la camisa.

- ¿Vendrá tu limosina a recogerte? – Escuche la voz de Rin – puedes darme unos minutos, me pondré algo decente – giré mi mirada hacia ella – es que tengo una reunión en una hora en tu hotel, y toda mi ropa está ahí – empezó a hacer un puchero bastante incomodo – si voy contigo llegaré más rápido – de pronto se dio la vuelta y corrió adentro del departamento sin darme tiempo de contestar, obviamente no quería llevarla, ya imaginaba la cara de todos al verme llegar con ella, giré a mirar a Kanna que me veía con una ceja alzada y Hakudoshi con los brazos cruzados, bastantes divertidos los dos.

- Puedes decir que te la encontraste en el camino – sugirió el enano albino con su sonrisa burlona.

- Nadie le creerá – contesto mi hermana – mejor que baje una cuadra antes y llegue después.

- Kanna tiene razón – salía hablando Rin quien llevaba puesto el mismo vestido de la noche anterior – bajaré antes, no quiero que me coloquen en la lista de conquistas de Sesshomaru – caminó por mi lado y entró al ascensor - ¡Apúrate! Ya deben estar esperándote.

Solo la observe y me coloque al lado de ella, al voltear pude ver los ojos divertidos de mi hermana y el enano, sabía lo que pasaba por su mente, pero no podía negarme a la niña de al lado, por lo menos ahora no que deseaba indagar más sobre la joven que me atendió la noche anterior en la barra del club. Llegamos al hotel separados siguiendo el plan de Kanna, al entrar encontré a Suikotsu conversando con una pareja de huéspedes, al verme se disculpó y acercó a mí, mientras yo observaba el libro de recepción.

- ¿Qué te paso? – preguntó Suikotsu mientras se apoyaba en el mostrador – No sabía que tenías planes ayer, te vi subir a tu suite en la noche – sentí una sonrisa pícara - ¿Pasaste la noche con alguna conocida? – preguntó al fin.

- No – contesté -¿Hay alguna novedad en mi ausencia? – pregunté cambiando de tema mientras Observaba que Suikotsu arrugaba la nariz – huele a quemado – se acercó a mí – ¡Tú hueles a quemado! ¿Estuviste en un incendio o algo parecido? ¿Quizás un ritual?

- ¿Ritual? – repitió Inuyasha que se acercaba con un folder lleno de papeles – ¿Ahora participas en rituales? – broméo el idiota – me imagino que satánicos, solo así tu vida tendría sentido.

Miraba al par de imbéciles que tenía al frente con molestia, su imaginación era tan precaria, iba a caminar a mi oficina pero una voz me dejó paralizado.

- ¡Buenos días! – exclamó Rin, mientras se acercaba con una sonrisa de oreja a oreja – Necesito la tarjeta de mi habitación urgente – colocó sus manos en posición de súplica – tendré una reunión en unos minutos y aun no me he cambiado…

- Claro señorita – contestó Suikotsu mientras se dirigía detrás del mostrador – aquí tiene la tarjeta – Rin se acercó a recibirla pero la cara de Inuyasha empezó a cambiar de expresión.

- ¡Tú también hueles a quemado! – gritó de pronto – Eso quiere decir que ustedes dos…

- No puede ser – contesto asombrado Suikotsu, iba a continuar pero otra voz se metió a la conversación.

- Te estuve esperando para desayunar – se acercaba Kagura con su rostro poco amigable – me dejaste dormida en la suite, te llame varias veces y tu celular estaba apagado – mientras Kagura seguía reclamándome observe como Inuyasha jalaba del brazo a Rin camino al ascensor.

- Pues seguirás esperando – conteste cogiendo algunos archivos – tengo trabajo.

Camine rumbo a mi oficina, al entrar pude observar por la ventana la terraza de al lado, que solo tenía una pileta, a veces pensaba en cambiar esa vista bastante frívola y anticuada que muy bien quedaba con los gustos de mi padre, pero definitivamente el mío no. Pero mi confusión más grande era la bendita chiquilla Rin con su doble personalidad y la joven que me atendió en la barra, ese cabello castaño tan familiar, esa joven y Rin debían ser algo ¿Pero qué?

FIN DEL FASH BACK

NOTA: Lo sé, me demoré un montón, creanme que este capítulo y el siguiente ya estaban listos, pero cada ve que lo intentaba publicar se desconfiguraba :('''''' espero esta vez haya quedado bien. Saludos a todas las chicas y gracias por sus mensajes y correcciones, no pienso dejar esta historia, la seguiré como sea, y tengo otra para publicar, un beso! PD: ya vieron el trailer de Hanyo Yashahime?