Digimon es propiedad de Toei Animation
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Capitulo 1: the good
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Zoe abrió los ojos y lo primero que hizo fue encender su laptop y revisar los mensajes que habian en él, tenia la esperanza de encontrar algun mensaje nuevo.
"1.39 a.m."
"From: Takuya Kanbara"
"Subject: Re: hola de nuevo!"
" querida Zoe, por fin luego de medio año logré acostumbrarme al cambio de horario, (pude dormir mis 8 horas completas jeje) aun así el entrenador nos exige demasiado y esta feliz de que ya no me queje de la dieta a la que nos tiene sometidos; el unico problema es el idioma, aun no puedo hablar muy bien el ingles, se me complica muchisimo pero estoy seguro de que algun día podré dominarlo. La ciudad en la que estoy tiene muchos lugares bonitos, a ti te encantarían, serian muy buenos sitios para tomarte selgis, solfis, solpis o como sea que se llamen ese tipo de fotos.
Te extraño muchisimo, me encantaría hablar contigo pero en Japón ya debe ser de noche asi que se me hace imposible.
Te quiere.
Takuya."
La rubia sonrió apenas un instante.
La distancia hacia cada día mas dificil sobrellevar la relacion con su novio, hacia casi medio año que se habia ido al otro lado del mundo. Zoe no sabía con exactitud cuando volvería a verlo, pero tenía la esperanza de que fuera pronto.
"7.13 a.m."
"From: Zoe Orimoto"
"Subject: Re: hola de nuevo"
" Takuya ya te dije mil veces que se llaman selfies y no solpis, es mas ¿de donde sacaste esa palabra? Jajaja.
¿Sabes? El proximo mes empezaran mis clases de idioma, estoy segura de que me irá bien solo espero que mis compañeros sean agradables y les encante cocinar como a mí, te imaginas si no fuese asi? ¿Quien se comeria todos mis ricos postres ahora que tu ya no estás?
Te extraño demasiado, esta distancia es horrible, me gustaria verte o escucharte ¿crees que podrás llamarme el dia de mi cumpleaños? Falta mucho lo sé, pero de verdad quiero oirte.
Te quiere muchisimo
Zoe"
Suspiró resignada, hacía casi tres semanas desde que le habia enviado ese mensaje y su novio ya no habia vuelto a responderle; las llamadas por telefono eran casi imposibles debido a la distancia, asi que por ahora la unica forma de comunicación que tenía era esa. ¿Que había sucedido para que él dejara de escribirle? Vió la hora, guardó la computadora y se dispuso a continuar con sus quehaceres.
Corrió por los pasillos de aquel lugar.
- con permiso! Con permiso! Disculpen - decía a cada persona que se le cruzaba en el camino. Zoe no iba a llegar tarde por nada en el mundo en el primer día de clases, cruzó la puerta del salón y tomó asiento justo a tiempo. Apenas lo hubo hecho el timbre de clases repicó por todo el lugar.
- lo logré ! - dijo levantando la mano en señal de victoria y riendo para si misma. Había estado a punto de llegar tarde a su primera clase por culpa del chofer de autobus que no le indicó que se había subido al equivocado.
Pero en fin, el mal momento habia pasado y ahora podía dedicarse a lo que le gustaba.
- muy bien, empecemos! - volvió a decir para sí misma.
- ¿tienes que hacer tanto ruido? - escuchó decir a una voz que le sonó muy familiar; la rubia volteó y se encontró con una cara amiga.
- Kouji! - dijo muy contenta - ¿que haces aqui?
El peliazul se encogió de hombros.
- La universidad me pide mas de dos idiomas para poder graduarme.
- ohh ya veo - le dijo la rubia - ¿y Koichi? ¿Como está?
- bien, en casa - replicó - ¿que es de Takuya? ¿Sigue en América?
La rubia cambió su expresión
- si, aun esta por allá - le dijo con algo de tristeza - lo extraño mucho, desearía que estuviera aqui.
-Me imagino... - le respondió apoyando el rostro en una de sus manos, lucía algo aburrido cuando pareció darse cuenta de algo.
- Oye Zoe...
- ¿si? - respondió la recien nombrada
- ¿que no viviste muchos años en Italia?
- asi es - dijo la rubia inflando el pecho de orgullo - viví ahi por mas de 5 años!
El peliazul entrecerró los ojos
- ¿y que haces entonces en una clase para aprender italiano?
- sssshhh! - la rubia se inclinó hacia él, un poco mas y le cubre la boca con una de sus manos, la cercanía de ambos hizo sonrojarse al joven Minamoto - no lo digas en voz alta., sabran que tengo ventaja.
- sabran que haces trampa.
- suena feo cuando lo dices así - replicó la rubia ofendida mientras volvía a su asiento - miralo de esta forma, conmigo como tu compañera tienes asegurado el éxito!
- ehhhh... - Kouji no supo que responderle; mientras eso el maestro entraba a clases saludando a todos.
- Buongiorno!
- buongiorno! - respondió muy contenta la rubia quien volteo a ver a su amigo y le sacó la lengua. Kouji solo sacudió la cabeza y muy ligeramente sonrió.
Las expectativas de la rubia resultaron ser mejores de las que esperaba, sus compañeros eran geniales, tenían un buen grupo de trabajo y los profesores hacian las clases muy dinámicas, haciendo imposible que se aburrieran. Todo iba sin problemas con la excepción de cierto peliazul malhumorado e introvertido.
- ¿el ataque de las zanahorias asesinas? ¿Es en serio?
Kouji observaba la cartelera del cine disgustado, sus compañeros lo habian traido casi obligado al cine de su ciudad con el pretexto de avanzar algunas tareas, la idea no le agradaba, pero el hecho de que quisieran ver una película tan absurda terminó por exasperarlo.
- es todo, me voy - dijo dandose media vuelta y comenzando a caminar.
- ay Kouji no seas asi, ¡ven! - le dijo Zoe mientras lo jalaba del brazo y lo obligaba a ponerse en fila para comprar las entradas - todos estamos aqui, nos divertiremos ya lo veras.
- es una pelicula tonta - replicó aun con mucha molestia.
- lo se pero, no es por la película - replicó la rubia - el tema es pasar tiempo juntos y reirnos de todo, hasta de las cosas mas absurdas como zanahorias persiguiendo conejitos.
- mmmmmm
- recuerda - añadió Zoe - si no haces locuras de joven ¿de que te reiras cuando seas viejo?
El peliazul suspiró
- esta bien - respondió Kouji - pero si no llego a soportarlo me iré.
La rubia dió un saltito de la emoción
- hurra! - gritó para luego añadir en voz baja - ¿sabes? Creo que le gustas a Chika, deberías sentarte a su lado.
El joven se puso rojo como un tomate.
- ¡¿que?! ¿¡pero de que hablas?! ¡a mi no me digas esas cosas!
- ohhh te sonrojaste! ¿Entonces si te gusta?!
- NO - dijo muy molesto sin embargo la insistencia de la rubia lo hacia avergonzarse mas y por consiguiente su rostro seguía muy rojo; Zoe reía muy divertida.
- pero mírate, sigues sonrojado
- basta!
- rojo como un tomate
- no es cierto!
- un tomate muy rojo
- No!
- Kouji Minamoto en... " la invasión de los tomates asesinos" - finalizó la rubia quien al verlo tan molesto rompió a reir a carcajadas.
- oye ya, basta! - dijo el peliazul muy enojado, pero Zoe seguía riendose - basta!, dije ya basta - pero el enojo del joven Minamoto iba disipandose con el pasar de los segundos al ver a su amiga muy divertida con toda la situación, Zoe seguía riendose al punto de que lagrimas salían de sus ojos; de alguna forma logró calmarse y para cuando se calmó vió que su amigo tambien tenía un semblante diferente y ya no estaba molesto.
- entonces ¿vamos? - le dijo la rubia señalando la sala de cine y a sus amigos que esperaban ahí.
- esta bien - le dijo el peliazul mientras la seguía - pero no compraré palomitas
- ¿que? Ay no, ¿por qué? - le respondio la rubia algo decepcionada.
- es mi venganza - le dijo apenas con una sonrisa.
La rubia sonrió.
- la venganza del tomate asesino! - le dijo antes de correr hacia la entrada de la sala de cine.
- ¡oh vamos, basta! - replicó Kouji mientras la seguía muy de prisa.
Los días estaban pasando rapidamente y cuando menos se dieron cuenta ya estaban en los primeros examenes parciales
- ¿como es posible que hayas sacado mejor calificación que yo?
Zoe se quejaba de su examen marcado con un "93" mientras que el examen de Kouji tenía un "99" muy grande.
- estudiando - respondió el peliazul encogiendose de hombros.
- estudié muy duro para este examen - se quejó la rubia y al notar la mirada incrédula de su amigo agregó - es decir, no estudié estudié, pero si estudié... y ademas fui yo la que vivió en Italia, ¿como es posible que tengas mas nota que yo?
- estudiando - respondió Kouji tratando de disimular lo orgulloso que estaba de su calificación.
- ay que injusta es la vida conmigo - continuó quejandose mientras se sentaba al lado de su amigo - le diré al profesor que me obsequie 7 puntos mas como regalo de cumpleaños.
- ¿hoy es tu cumpleaños? - le preguntó sorprendido el peliazul
- no, en realidad es en 5 días - y poniendose de pie agregó - pero es un regalo muy justo ¿no lo crees?
Kouji entrecerró los ojos
- no uses tu cumpleaños como excusa para pedir puntos.
- ay que malo eres - le dijo fingiendo molestia - lo dices porque sacaste mas nota que yo y aun no se como.
- estudiando - finalizó el peliazul mientras salía del salón.
- ay ya! - se quejó Zoe mientras lo seguía - ¿que haras hoy Kouji?
El recien nombrado se encogió de hombros
- Koichi quedó en venir a casa hoy, creo que quería comprar un nuevo juego de video en el centro comercial asi que lo acompañaré.
- ¿el nuevo centro comercial? ¿Puedo ir con ustedes? - preguntó la rubia muy emocionada - quiero ir desde hace días pero no quiero ir sola ¿puedo? - pareció suplicar.
- ay no lo se - respondió el peliazul mirando en otra dirección.
La rubia lo miró ofendida
- muy bien, no te volveré a pedir nada - y tomando su celular comenzó a marcar algunos numeros.
- ¿que haces? ¿a quien llamas? - preguntó Kouji con algo de curiosidad, sin embargo la rubia lo ignoró y comenzó a hablar en voz alta.
- ¿Koichi? Hola soy Zoe! ¿Me recuerdas?... si! La misma... - agregó con una risita mientras el peliazul la veía horrorizado - oye, Kouji me dijo que irían al centro comercial y me preguntaba si podía acompañarlos... ¿si? ¿En serio? Listo! Pasaré por la casa de Kouji a las 4 ¿esta bien?... gracias Koichi, nos vemos. Besos.
Y con esto último colgó, Kouji la observaba indignado.
- ¿que hiciste?
- llamé a Koichi para ir juntos al centro comercial ¿por que?
- yo ya te habia dicho que no.
- ay pero yo acompañaré a Koichi, no a ti.
- pudiste llamar a JP para ir con él! - contestó Kouji
- ¿oye que...? ¡bueno esta bien, no iré! Diviertanse solos! - le dijo Zoe dandose la media vuelta y comenzando a caminar en direccion contraria.
- No es eso - replicó el peliazul - Zoe! - continuó llamandola - esta bien ven con nosotros no es que no quiera que vengas...
Ĺa rubia se dió media vuelta y mostraba una feliz sonrisa, el peliazul la observó confundido.
- sabía que entenderías, nos vemos mas tarde! - le dijo antes de comenzar a correr en otra dirección.
El peliazul ya no entendía nada.
Al contrario de lo que pensó Kouji, los tres juntos la pasaron muy bien. Caminaron por diversas tiendas y muchos juegos de arcade que habian en el sitio. Eran casi las 7 de la noche cuando Koichi se excusó diciendo que tenia que llegar a cenar con su madre y se retiró, dejando a Zoe y Kouji solos.
- ven vamos por aquí, nos faltan ver que cosas interesantes hay en este lugar - le dijo mientras lo jalaba del brazo.
- en serio ¿no te cansas nunca? - replicó el peliazul mientras se soltaba de su agarre y comenzaba a caminar a su lado.
- ¿y tu nunca dejas de ser tan aburrido? - respondió la rubia imitando el tono de voz de su amigo, habian avanzado unos pasos cuando divisó algo que llamó su atención - ay Kouji, mira!
Habían llegado hacia una cabina de fotos instantanea en la que se leía "4 fotos por 2 yenes"
- ah no, no me gustan las fotos - le dijo Kouji - mejor regresamos a la zona de videojuegos
- ohh vamos Kouji - insistió Zoe - es la ultima cosa que quiero hacer, luego de esto nos vamos; lo prometo - dijo mostrandole la palma de la mano derecha. El peliazul suspiró y la siguió hacia la cabina.
Zoe reía mientras observaba las fotos que habian tomado en aquella cabina, Kouji apenas si salia en dos de ellas ya que aquella cosa era tan pequeña que no permitió una buena foto de ambos.
- amo estas fotos - le dijo la rubia mientras se las mostraba a su amigo - las conservare por siempre.
- amas esas fotos porque sales bien, yo apenas si aparezco ahí - replicó el peliazul, mientras caminaba al lado de la rubia rumbo a casa.
- no es verdad, mira aqui sales bien - le dijo mostrandole dos fotos: en una de ellas Zoe aparecía haciendo la señal de victoria mientras que el peliazul la miraba totalmente inexpresivo; y en la otra foto Zoe salía en primer plano sonriendo con los ojos cerrados y Kouji sonreía ligeramente hacia la camara.
El peliazul asintió.
- salgo decente por lo menos - replicó
La rubia sonrió mientras temblaba y trataba de abrigarse cubriendose con ambos brazos, hacía mucho frio y lamentó no tener con que abrigarse.
- ¿tienes frío? - le preguntó Kouji mientras la observaba tiritar
- la verdad si - respondió - debi haber traido algo con que abrigarme; es solo que no pense que nos quedaríamos hasta estas horas.
Kouji asintió y acercandose hacia ella se quitó la chaqueta y la colocó sobre sus hombros tratando de abrigarla.
- ohh que caballero - le dijo la rubia molestandolo.
El peliazul negó con la cabeza y ambos rieron, cuando de repente todo se puso extraño.
Kouji aun tenía ambas manos apoyadas en los hombros de Zoe, quien dejo de temblar en el preciso instante en que sintió la mirada del peliazul clavarse en la de ella; su corazon comenzó a latir con fuerza, ¿que estaba pasando? ¿Por qué se sentía asi?
Estuvo a punto de decir algo sin embargo Kouji la interrumpió
- debemos irnos - le dijo el peliazul mientras le daba la espalda y se alejaba de ella - es tarde y no quiero que te molesten por mi culpa.
La rubia asintió y ambos caminaron en completo silencio en lo que restaba del camino hasta que llegaron a su casa,
- bueno, ya entrare - dijo la rubia cuando estuvo frente a su puerta - nos vemos mañana - le dijo.
Kouji solo asintió y se alejó del lugar; Zoe entró a su casa y apenas la puerta se cerró, la rubia entró directamente a su habitación y se echó en su cama.
¿Que había sido eso? ¿Por qué de repente todo se habia puesto tan extraño?
Kouji era su amigo, le encantaba molestarlo pero en esos instantes todo fue tan raro que no supo reaccionar.
Encendió la laptop con la esperanza de encontrar algun nuevo mensaje.
Nada
Ya eran 49 días sin saber nada de Takuya, ¿donde estaba?
Al día siguiente Zoe entró al salon de clases y se acercó a Kouji quien estaba sentado en su carpeta.
- hola Kouji -le dijo mientras le devolvía su chaqueta - muchas gracias por prestarmela.
- no hay de que - le dijo mientras recibía lo que le entregaba - solo espero que no te hayas resfriado.
- oh no, jamás - replicó la rubia con una sonrisa - soy de hierro ¿ves? - le dijo levantando el brazo, Kouji solo nego con la cabeza mientras sacaba sus apuntes.
La rubia sonrió, todo habia vuelto a la normalidad.
El dia de su cumpleaños habia llegado y gracias a Dios no tenia clase ese dia ni en la Universidad ni en el centro de idiomas. Una vez mas lo primero que hizo fue tomar su laptop y revisar los mensajes.
Nada.
"Quizas me escribirá mas tarde o me llamará como se lo pedí" pensó tratando de mantenerse optimista; cambió sus ropas y salió al encuentro de sus padres quienes le habian preparado un desayuno de cumpleaños con todas las comidas que a ella le agradaban.
- Zoe cariño - le dijo su papá - ¿hay algo que quieras hacer este día?
- no tenia nada en mente ¿ustedes planearon algo?
Su madre asintió y le dijo
- habíamos pensado en ir a los baños termales que estan en la otra ciudad
- y pasar la tarde con tus tios y primas que quieren saludarte - finalizó su padre.
Zoe asintió necesitaba relajarse, ademas hacia mucho tiempo que no veia a sus primas asi que la idea le pareció genial.
- claro, vamos!
Y diciendo esto pusieron manos a la obra y comenzaron a alistarse para salir. Apilaron muchas cosas en el auto y salieron rumbo a los baños termales.
Zoe estaba muy contenta, el día estaba yendo muy bien, consiguió relajarse en los baños termales de la ciudad y luego partieron rumbo a casa de sus tíos donde la esperaban muy contentos, todo salía a la perfección hasta un momento dado en que una de sus primas le preguntó
- oye Zoe ¿que es de tu novio el que estaba en América? ¿Te envio algun presente?
A la rubia la pregunta la tomó por sorpresa.
- ehh... no, a decir verdad... - comenzó a explicar la rubia cuando otra de sus primas la interrumpió.
- ay no seas tonta - dijo - no importa si le envió algun presente, lo importante es que haya recordado su cumpleaños.
La rubia solo bajó la mirada incapaz de responder.
- ¡llegó la hora del pastel! - las interrumpió su tia quien entró a la sala cargando una enorme torta de chocolate - cumpleaños feliz, te deseamos a ti...
Toda su familia comenzó a cantarle mientras hacían palmas, la rubia tenía sentimientos encontrados, estaba feliz por estar junto a sus seres queridos, pero por otra parte hubiera deseado tener noticias de Takuya ese día.
Quizas debia afrontar la realidad.
Takuya la había olvidado
Llegó a clases al dia siguiente solo para darse cuenta que habia mucha gente alrededor de una de sus compañeras
- ¿que sucede? - le preguntó a Kouji que estaba sentado en su carpeta.
- parece que una de las chicas consiguió entradas gratis para la feria de la ciudad - le respondió el peliazul - algo asi entendí.
- ¿hay una feria en la ciudad? No tenía idea - replicó la rubia.
Apenas había terminado de hablar cuando una de sus compañeras se les acercó muy alegre.
- chicos! mañana es mi cumpleaños y para celebrar mis padres me regalaron entradas gratis a la feria - les dijo muy contenta - hoy iremos ahí y mañana es la fiesta en mi casa, ¡no falten! - finalizó entregandoles una entrada a cada uno.
Zoe se quedó observando su entrada, ese si que era un gran regalo. ¿Sus amigos tambien se hubieran emocionado si supieran que el dia anterior habia sido su cumpleaños?
- ¿irás? - le preguntó Kouji, sacandola de sus pensamientos.
La rubia hizo un gesto de indecisión.
- no tengo nada mejor que hacer hoy, asi que iré - replicó con una sonrisa - y tú me acompañarás!
Kouji suspiró y asintió
- está bien.
Zoe llegó a la feria cuando el sol ya estaba por desaparecer; el lugar era enorme ¿donde estarían sus compañeros? ¿Kouji ya habria llegado?
Comenzó a caminar entre la gente observando las atracciones del lugar, las luces comenzaban a encenderse, mientras el olor de algodón de azucar invadía todo el sitio.
Habia dado unos cuantos pasos cuando se encontró con su compañera, la que cumplía años.
- ¡Zoe viniste! ¡que bueno! - le dijo mientras la saludaba.
- pues ya ves - le respondió con una sonrisa - solo que no se donde están todos.
- ah es eso! No te preocupes - respondió - todos estan haciendo fila para la montaña rusa - ven, te llevaré.
Y diciendo esto la tomo de un brazo y luego de caminar entre algunos juegos, Zoe pudo divisar a sus compañeros.
- mira ahi estan todos - y divisando a alguien mas le dijo - oh mira! Tu novio tambien llegó.
Zoe se quedó inmovil ya que en un primer instante penso que era imposible que Takuya este ahí.
Pero su sorpresa fue aun mayor cuando vió que el muchacho al que se refería su amiga era Kouji.
- Kouji no es mi novio - respondió muy confundida.
- ¿no lo es? Pensé que sí - y alejandose de ella agregó - entonces eso significa que está disponible - finalizó con un guiño.
La rubia no supo porqué pero aquel comentario la incomodó sobremanera; estaba dudosa acerca de si debía acercarse o no cuando Kouji la divisó y caminó en dirección a ella.
- pense que no venías - le dijo el peliazul - llegaste tarde.
- no es verdad - replicó Zoe - tú llegaste muy temprano.
El muchacho le sonrió.
- ¿y bien? ¿A que juego subiremos? - preguntó la rubia.
- no lo se, escoge tú.
- ya sé! Demos una vuelta por toda la feria y luego vemos a cual subir ¿que dices? - dijo Zoe.
- me parece bien - replicó Kouji.
Los dos muchachos comenzaron a caminar por toda la feria, ya era de noche y el sitio estaba abarrotado de gente, tanto adultos como niños. El lugar era enorme.
- ¿venias a la feria de niño, Kouji?
- no, mi papá trabajaba todo el día y yo me quedaba en casa con mi madrastra - respondió - pero como no me llevaba bien con ella, jamás acepte que me trajera a una feria como ésta.
- ohh, entiendo - replicó Zoe - ¡entonces deberiamos subir a todas las atracciones! Ya sabes, para recuperar los años de infancia perdidos.
Y diciendo esto corrió hacia una maquina de algodones de azucar y volvió hacia donde estaba Kouji, entregandole uno de ellos.
- es muy dulce - le dijo el peliazul cuando lo probó.
- mejor, a ver si con tanto dulce se te quita lo amargado.
- uhmmmm - replicó Kouji entrecerrando los ojos, Zoe sonrió.
Continuaron caminando por la feria donde aprovecharon en jugar varios juegos de mesa, tiro al blanco (donde ninguno de los dos logró conseguir un premio), tampoco tuvieron éxito tratando de pescar un pez dorado, mas por el contrario terminaron mojandose, y ni que decir de los retos de fuerza...
La estaban pasando tan bien que habían olvidado que en el lugar se encontraban sus compañeros de clase.
- subamos ahí - dijo Zoe señalando la rueda de Chicago.
- ¿no esta muy alto? - preguntó el peliazul.
- ay vamos, no me digas que tienes miedo - lo fastidió la rubia - no está tan alto.
- bueno... - respondió mientras la seguía hacia la fila para comprar entradas.
- cambie de idea, esto está muy alto - dijo Zoe mientras veia por las ventana de aquel juego.
- te lo dije pero tú insististe - respondió Kouji - solo faltan 10 vueltas mas y podrás bajarte.
- ¿10 vueltas? - dijo incrédula la rubia - habre muerto del miedo antes de pisar el suelo nuevamente.
- que exagerada - le dijo el peliazul.
La rubia sonrió, la había pasado verdaderamente bien aquella noche, a pesar de que su amigo no era la persona mas entusiasta del mundo, de alguna forma lograba hacerla sentir bien y divertirse, quizas influía el hecho de que eran tan diferentes.
La rueda se detuvo de repente haciendo un sonido extraño, quedando en lo mas alto, lo que provocó que la muchacha lanzara un pequeño grito del susto y casi sin poder evitarlo, de un salto se sentó al lado del peliazul.
- lo siento! - dijo la muchacha - es solo que tengo miedo a las alturas - respondió encogiendose en su sitio y escondiendo el rostro mientras cerraba los ojos.
- no tengas miedo - respondio el peliazul tratando de calmarla - la vista es hermosa desde aqui, observa - le dijo.
Zoe se asomó por la ventana de aquella atracción, la ciudad podía verse a lo lejos y las luces que habian en ella le daban un toque mágico. La vista era preciosa sin duda.
Poco a poco el miedo se fue disipando.
- ¿sabes? Me divertí mucho hoy - dijo de repente Kouji ante la sorpresa de la rubia.
- yo tambien - replicó Zoe - a pesar de que no logramos ganar ningun premio - agregó casi sin contener la risa.
El peliazul pareció recordar algo y comenzó a buscar entre sus bolsillos, a los pocos segundos sacó una pequeña cajita y se la entregó.
- toma - le dijo mientras se lo entregaba a Zoe. - quise dartelo ayer pero no habia nadie en tu casa.
- salí con toda mi familia... ¿por qué..? - comenzó a decir la rubia cuando el peliazul la interrumpió
- era tu cumpleaños ¿no?
A la rubia se le iluminó el rostro, recordaba vagamente haberle mencionado algo sobre su cumpleaños y al parecer Kouji lo había recordado. Era un detalle muy hermoso por parte de su malhumorado amigo que ultimamente era muy amable con ella.
- muchas gracias Kouji - le dijo la rubia con una sonrisa mientras intentaba abrir el regalo.
- ¡no lo abras delante mío!
- ¿pero por que no?! - se quejó la muchacha.
- ¡por que no! o sea abrelo pero en tu casa... no delante mío - replicó Kouji totalmente sonrojado.
Zoe lo ignoró y abrió la pequeña caja encontrandose con un hermoso collar de plata en forma de mariposa, el cual reflejaba las luces de la ciudad que brillaban a lo lejos.
- es hermoso - dijo la rubia - muchas gracias Kouji.
El recien nombrado solo asintió.
De pronto la rubia apoyó la cabeza en uno de los hombros del muchacho, quien solo se limitó a rodearla con uno de sus brazos, ninguno dijo nada mas, solo reinaba el silencio; Zoe podía escuchar los latidos del corazón de Kouji, se sentía muy comoda bajo su abrazo.
Permanecieron así por varios minutos, hasta que la rueda comenzó a moverse nuevamente deteniendose al llegar al suelo.
Kouji bajó primero seguido de Zoe quien casi tropieza al bajar, felizmente el peliazul logró tomarla de la mano y evitar lo que habria sido una fea caida.
- ¿estás bien?
- si, estoy bien - respondio la muchacha - fue un susto nada mas.
El peliazul asintio antes de añadir.
- ya es tarde, te llevaré a casa.
Y con ésto ultimo ambos comenzaron a caminar en direccion a la casa de la rubia, habian avanzado varias calles cuando la rubia se percató de que Kouji y ella aun estaban tomados de la mano.
Zoe sonrio mientras sentía sus mejillas quemar.
- ¿sabes? - dijo la rubia rompiendo el silencio - esta ha sido una de las mejores noches de mi vida.
Lo observó sonreir ligeramente; Kouji la miró directamente a los ojos y respondió.
- si, fue la mejor noche para mí tambien.
La rubia bajó la mirada y apretó la mano del joven aun mas fuerte.
¿Que era lo que estaba sintiendo? Era como un cosquilleo en el pecho, una sensación de que nada podía salir mal, y una repentina felicidad inexplicable. ¿Es que acaso...?
Llegaron a casa de la rubia, donde el peliazul se despidió de ella.
- bueno, que descanses bien - le dijo mientras se alejaba caminando.
- tu tambien, descansa - le dijo la rubia quien antes de entrar a casa sintió la necesidad de preguntarle algo al muchacho.
- ¡¿es todo?! - preguntó en voz alta, ocasionando que el peliazul voltee a verla - ¿no diras nada más? - dijo sin atreverse a preguntar directamente algo.
El recien nombrado sonrió.
- mañana vendre por tí - le dijo Kouji - ahi hablaremos, es tarde. Descansa.
Y con esto último se alejo de la casa de la rubia, quien se limitó a entrar a su habitación; estaba tan contenta que sentia que la felicidad iba a salirsele por la boca. Quizas la vida le estaba dando una nueva oportunidad.
Con mucha dificultad y varias horas despues, Zoe por fin logró quedarse dormida.
Al día siguiente la rubia se levanto muy temprano, desayunó al lado de sus padres, para luego terminar algunos trabajos de su universidad. Estaba muy ansiosa, tanto asi que no podía concentrarse. Se miró al espejo y observó el collar que Kouji le había regalado y que aquel día se habia puesto.
Escuchó el timbre de su casa y la voz de su mamá hablando con alguien, Zoe bajo las escaleras justo a tiempo para escuchar a su mamá llamarla.
- Zoe, te buscan
La rubia llegó a la puerta muy contenta solo para quedarse inmovil y sin aliento.
- ¡sorpresa!
Zoe no supo como reaccionar.
Takuya Kambara estaba frente a ella, traía un enorme ramo de rosas en una mano mientras que su otro brazo estaba vendado e inmovilizado. El castaño sonreía y se veía feliz de verla.
- ¿me extrañaste?
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NOTA DE AUTORES:
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No les ha pasado que estan escribiendo el final de una historia y se les ocurre nuevas ideas que ya no pueden usar, porque (repetimos) ya estan escribiendo el FINAL DE UNA HISTORIA?
asi nos paso con una idea que tuvimos y que sirvió para hacer esta historia bien cortita; ademas que ya nos tocaba escribir una historia de digimon frontier.
Esperamos que les haya gustado! Nos leemos.
BethANDCourt
