Libro I

Capítulo V

¿Truco o Trato?

La tenue luz del sol se filtraba a través de las hojas de los arboles del bosque y entre estos, el sonido de la persecución ignorada por el exterior.

Corría, corría a toda la velocidad que sus piernas le permitían, sin embargo, podía sentir a esos personajes pisandole los talones. Ya estaban allí 3 encapuchados salieron de entre los arboles bloqueandole en paso. El brujo pelirrojo se detuvo y rápidamente miró a sus lados buscando otra camino por el cual escapar; solo para darse cuenta que estaba rodeado.

—Brujo aquí, brujo allá —recitó una voz infantil— Espero que hayas dicho tus plegarias —una pequeña niña rubia, de medias largas blancas, zapatos celestes, vestido blanco, con el dibujo de una cruz cristiana, y gafas rojas apareció empuñando una guadaña atada a una cadena de plata.

El brujo solo permaneció en su lugar; no se atrevía a dar el primer movimiento.

—¿Y bien? —la niña afiló su mirada mientras se ponía en posición para atacar, dándole impulso a su guadaña de manera centrifuga —¿No intentaras nada? Sera aburrido así.. —mofandose de la situación del brujo y, a la vez, intentando que este reaccionara.

El brujo se mantuvo pero la ira inundando su mente. No podía concebir la idea que esa niña lo desafiase; aunque... él sabia que no era cualquier niña... era una cazadora. No importó; se lanzó atacar rodeando sus puños de fuego que dirigió hacia la pequeña rubia.

La niña sonrió y lanzó el extremo opuesto de la cadena de manera que esta golpeara contra el estomago del brujo. El golpe hizo que el de cabellos rojos se desacelere al sentir el aire faltarle y el fuego comenzar a disminuir; situación que aprovechó la guadaña para, velozmente, acercarse al cuello del brujo y, con su filo, cercenarlo del resto de su cuerpo.

Sin esfuerzo, la guadaña regresó a la mano derecha de su dueña; al tiempo que la cabeza del brujo rodó y cayó sobre la maleza. El cuerpo del brujo permaneció de rodillas unos segundos mas para luego desplomarse, ya sin vida.

—Yo las diré por ti. ¡Que el Señor este contigo! —exclamó la joven Cazadora.

—Y con tu espíritu —respondieron los inquisidores al unisono.

Amén


En la Mansión Rosenkreuz; Seto esperaba ansioso a que el Maestro regresase de la reunión del Concejo. Deseaba escuchar lo que habían resuelto respecto a los Bakura y los Mutou ¿qué castigo les correspondería por violar una de sus leyes? La voz de Gozaburo dentro de la habitación del Maestro le hizo saber que este había regresado. Sin mas, entró. El anciano y Gozaburo miraban un manojo de papeles, que parecían ser fotos, sobre la mesa principal pero cuando el joven ojiazul se hizo presente; el Maestro lo invitó a acercarse.

—Ven, Seto. Tenemos cosas que discutir.

—Maestro ¿qué ha decidido el Concejo respecto a los Bakura? —preguntó ocultando su ansiedad por conocer la sentencia.

—¿Qué hay con ellos? —preguntó el Maestro dando por tierra la expectativa del castaño.

—¡¿Qué hay con ellos?! Violaron una regla que impuso una anterior Suprema ¿Lo vamos a dejar pasar?

—No sé si te has enterado; pero no hay Suprema ahora que haga valer esas reglas y el viejo Akunadin murió antes de poder testificar.

—¿Qué hay del contrato?

—Ya debe haber desaparecido —el Maestro, como si fuese una carrera, negaba cada prueba que Seto presentaba. Su experiencia lo había curtido en que los brujos eran hábiles para cubrirse entre ellos y mas cuando 2 Casas estaban involucradas. Entendía que Seto aun era joven, inexperto e idealista pero debía ahorrarle los disgustos.

—¿Y qué hay del padre de Yami? ¡¿Lo va a dejar todo así?! —no podía evitar enfadarse al ver la impunidad con la que se manejaban.

—Seto, me encantaría seguir hablando del pasado contigo pero el presente nos tiene mas problemas —dio por terminado el tema. En lugar de eso, le mostró las fotos del brujo pelirrojo muerto en las afueras de Domino.

—Ya son 3 brujos en una semana —adelantó Gozaburo explicando la situación.

—¿Que opinas? ¿Otro clan? ¿Cazadores? ¿Cristianos? —preguntó el Maestro.

—Cazadores, los Cazadores del Este —dictaminó Gozaburo señalando la manera peculiar de asesinar a los brujos decapitandolos y como sus cuerpos era encontrados crucificados

—¿Los Hopkings? Creí que ese viejo ya se había retirado —agregó Seto.

—Tiene una nieta que se hará cargo del clan. Debe pensar que esto es un juego. Ya han matado a 3 brujos. Por suerte, ninguno pertenecía a una de las Casas de lo contrario...

—Ese viejo se esta metiendo en problemas solo. Debe percibir que las cosas están algo inquietas aquí y quiere sacarnos del medio.

—Gozaburo, encargate de hablar con ellos; diles que tenemos la situación bajo control y que no necesitamos aun su acompañamiento —dictaminó el Maestro a lo que Gozaburo asintió y procedió a retirarse de la sala.

—Seto, —ahora que estaban solos podía reproducirle a su alumno lo que el Concejo había decidido respecto a su invitado— el Consejo no esta dispuesto a aceptar a Yami como sucesor.

—¿Les ha explicado que es el hijo de la anterior Suprema?

—Eso es parte del problema. Yami pertenece a la Casa Cárdena y el Ciclo Mágico dice que el heredero debe nacer de la Casa Rosenkreuz. Son las reglas.

—Eso es ridículo —se defendió Seto. ¿Cómo eran tan rigurosos con las reglas en unos temas y tan ligeros en otros?

—¡Segundo! Y mas importante; las habilidades mágicas de Yami...

—Pudo regresar de la muerte. ¿Me dirá que eso no es impresionante?

—No lo niego, pero solo refuerza el problema que en esencia es un brujo Nigromante y los nigromantes..

—"...Pertenecen a la Casa Cárdena" —completó la lección

—Ademas, ha estado 10 años encerrado sin contacto ni posibilidad de desarrollar su poder. Un brujo que no es capaz de controlar su magia no puede controlar a las 7 Casas. Y eso, Seto, es algo que ni nosotros mismos podemos permitir —hizo énfasis en esta última parte— No hemos soportado 10 años de acefalía solo para que un brujito joven e inexperto se pondere como Supremo.

—Entonces ¿qué resolvieron?

—Ishtar ya ha enviado a por sus dos hijos. Llegaran de Egipto mañana.

—Psíquicos, lo que necesitábamos —maldijo internamente Si Ishtar enviaba a por sus dos hijos solo significaba una cosa.

—El Ritual de los 7 se llevara a cabo en dos semanas. Supongo que tendremos un Supremo y seis brujos muertos antes de terminar el mes.

—Fantástico —dijo con ironía—Supongo que solo nos queda elegir ¿Quien de nosotros representará a la Casa Blanca en el Ritual?

—Yami lo hará —respondió el Maestro sin mas.

—Pero... —Seto se quedo pasmado ante la respuesta.

—Yo me encargaré que entre al Ritual. No hay ninguna Ley que prohíba que un brujo extranjero participe si va en representación de una Casa.

—¿Creé que los demás lo aceptaran?

—He estado en esta Cofradía mas tiempo que cualquier otro. Conozco las Leyes, ayudé a crear algunas. Deja que me encargue de la burocracia, Seto. Tu tienes otras cosas de que ocuparte... —guardó silencio— como enseñarle a Yami a controlar su magia.

—¿Qué? —Seto no caía de su sorpresa. ¿Acaso había escuchado bien? ¿Debía enseñarle magia a Yami?

—Por supuesto. ¿No esperaras que enviemos a un brujo extranjero a representarnos y nos haga caer en ridículo? ¿o si?

—¿Acaso espera que pueda enseñarle magia natural?

—¿Por qué no? Eres mago y él es un brujo. Aprenderá fácil ¿Olvidas que tiene 6 años de educación privilegiada de nada mas y nada menos que la anterior Bruja Suprema?

—Y usted olvida los últimos 10 años que estuvo encerrado como un esclavo —alzó la voz para poner énfasis en su argumento— Por diez años estuvo alejado de su hogar y privado de su magia sin saber porque. Ahora sabe que aquellos que debieron amarlo y cuidarlo; lo despojaron de sus derechos y solo le causaron dolor y una horrible muerte —calló pero no obtuvo respuesta del Maestro— Es una mente fracturada con la que estamos tratando ¿Que le hace pensar que querrá arriesgarse a morir de nuevo?

—Lo hará; se le está sirviendo la venganza en bandeja de plata. Y eso es algo demasiado tentador para dejarlo pasar —dijo esto ultimo casi con un tono de burla. Estaba fuera de discusión y por eso, comenzó a retirarse de la habitación dándole impulso a las ruedas de su silla.

—Lo dice como si lo conociera.

—No estoy pidiendo tu opinión, Seto. Ya esta decidido. Encargate de enseñarle a ese Nigromante los trucos básicos y si falla... al menos ya conoce el camino de regreso —se retiró de la habitación.


Mientras caminaba los pasillos de la mansión, Seto no veía a bien la idea; Yami tenia serios problemas de socialización probablemente fruto de años de aislamiento y soledad. Su trato podía calificarse de infantil y frívolo o distante y sádico Una personalidad tan inestable no tendría oportunidad de superar el Ritual de los 7. Verdaderamente, no estaban en ventaja. Enseñarle a Yami a controlar su magia requeriría toda su astucia.

Golpeó a la puerta de la habitación de huéspedes para luego entrar sin esperar la respuesta. Dentro de la habitación, Yami correteaba de un armario a otro buscando ropa para colocarla dentro de un bolso de viaje. Al parecer, la ropa negra era su favorita,ya que era la que llevaba puesta y la que elegía para empacar. Por otro lado, no podía evitar admirar como había logrado recuperarse de las quemaduras de la hoguera. Recordaba cuando lo enterró en la ciénaga, no era mas que carne carbonizada y ahora, esa piel suave y blanca como la leche y sus cabellos altivos parecían que nunca conocieron el fuego o ningún otro factor que los hubiese dañado. Su habilidad de resurgimiento era verdaderamente admirable.

—¿Que piensas hacer? —preguntó sacando al ojirubí de su tarea.

Yami alzó la vista para luego sonreír y responder

—Me voy ¿Sabes? Cuando estaba encerrado y pensaba... me decía ¿Que haría si estuviese libre? Y ahora, sé que no quiero seguir encerrado.

Seto se quedó perplejo ante la valida respuesta pero , des afortunadamente, no podía permitirle a Yami marcharse.

—Lo lamento, pero no puedo dejarte salir solo. Hemos tenido informes, hay Cazadores en la zona.

—¿Cazadores? —preguntó al tiempo que recordaba el termino— ¿No se supone que la Suprema y ustedes los mantenían fuera de Domino?

—Nosotros negociamos pero no podemos impedir que se encarguen de los que pasan la frontera. Lo que sucede en el perímetro de Domino esta fuera de nuestro alcance. Y te sorprenderá saber que no; no hubo otra Suprema después de Giovana; hace 10 años que el Concejo esta acéfalo —explicó brevemente la situación política de la Cofradía

Yami se detuvo al escuchar mencionar a su progenitora.

—No... no me sorprende del todo —respondió casi con melancolía

—Era el deber de tu madre encontrar a su sucesor —arremetió contra la tarea inconclusa de la anterior Suprema.

—No había un sucesor aun —defendió el legado de su madre— Conozco las reglas; la señal de una Suprema en ascenso es una salud radiante y floreciente mientras que la de su predecesora va desapareciendo.

—¿Dices que no sucedió?

—No, —negó enfadado por las falsas acusaciones— lo habría sabido.

—Y es por eso que el Ritual de los 7 va a suceder —comento que a causa de que la madre de Yami no cumplió con sus obligaciones; el Concejo había llegado a tan drástica medida.

—¿En serio? —preguntó con sorna— Las cosas han cambiado mucho en 10 años; veo que han aprobado el suicidio en masa —bromeó.

—Creí que estarías interesado en participar —Seto lanzó su carta a lo que Yami estalló en risa.

—Acabo de regresar de la muerte ¿qué te hace pensar que quiero volver allí?

—Tu habilidad te da una ventaja ¿no?

—Aunque participase.. —se detuvo— lo que no estoy afirmando ¿Cómo crees que haré para pasar todas las pruebas? —era verdad que su resurgimiento le daba una ventaja pero no se trataba de tener ventaja en caso de fallar, sino de lograr realizar los otros 6 Milagros.

—Yo te enseñaré —se adelantó Seto.

—¿Tu? —Yami no podía creer lo que escuchaba— ¿Qué acaso eres él Supremo? Solo el Supremo puede enseñar a su sucesor a realizar los 7 Milagros y es obvio por que.

—No digo que sea el Supremo; pero sé un poco mas de magia que tu. Así que —dio un ligero chasquido con sus dedos y la silla que estaba detrás de Yami lo golpeó ligeramente haciéndolo caer sentado en esta— no te vendría mal callarte y escuchar.

Yami, aun sentado, miró de reojo al castaño y dio su respuesta.

—Olvidalo —se puso de pie, cerró su bolso y se lo colocó al hombro; decidido a retirarse— No lo tomes a mal... es una gran oferta pero... no estoy interesado— salió por la puerta de su habitación.

—¿Adonde crees que vas? —lo siguió Seto— No pensaras en volver a tu hogar.

—Yo no tengo hogar, Seto —gritó bajando por las escaleras.

El ojirubí caminó por el salón y abrió la puerta principal.

—No vas a salir —afirmó Seto mientras cerraba la puerta.

—Puedo y lo haré... —volvió a intentar salir.

—No saldrás de esta casa solo hasta que aprendas al menos un hechizo protector —volvió a cerrar la puerta impidiendo el paso a Yami.

—Puedo volver de la muerte las veces que quiera ¿no te parece bastante protector?

—No funciona si te cortan en pedazos. Y la adivinación no cuenta tampoco.

—No es justo.

—Un hechizo defensa/ataque... tienes 4 para elegir —puso sus condiciones.

—Puedo… hacer telequinesis —mintió.

—Muéstrame —de la nada, todas las puertas y ventanas de la mansión se cerraron indicándole a Yami que para lograr salir debía lograr desbloquearlas con su "telequinesis".

—¡No puedo! —admitió enojado— ¿Esta bien? Dejame salir.

—Ya te di mi oferta; o sales conmigo o te quedas aquí. Elige.


Con la limusina en marcha, Seto lo llevó a recorrer la ciudad. Todo parecía ser nuevo para Yami ya que miraba todo con curiosidad como quien ve la civilización por primera vez.

—Recuerdo este lugar... lo estaban construyendo cuando era niño —señaló un gran edificio de tiendas, restaurantes y arcades de juegos.

—Es el Centro Comercial. Lo inauguraron hace 8 años —explicó Kaiba sin mucho detalle; la verdad era que ya conocia tanto ese Centro Comercial que había llegado a aburrirlo del solo verlo. Ser guía turística no era una tarea que lo llenaba de gozo, sin embargo, detectó un ligero cambio en el espíritu aventurero de Yami— ¿Qué sucede?

—Nada, —respondió el ojirubí algo triste— es solo que. El mundo pareció moverse muy rápido —explicó con tristeza.

Seto entendio pero no dijo nada.

—¡Quiero ir al arcade! —pidió el ojirubí dibujando una sonrisa en su rostro.

—Isono, detente —ordenó al conductor que frenara el auto.


Todo en el arcade llamaba la atención del ojirubí, las luces, los ruidos, todo lo invitaba a quedarse jugando como si fuese un niño. Seto lo vigilaba de cerca, y a pesar de su fría visión del mundo no podía evitar compadecerse y sentir un poco de lastima por Yami. Diez años encerrado debieron ser muy duros; ahora al fin, salir y encontrar que el mundo siguió su marcha sin él, todo el tiempo perdido. Sonrió, era obvio y valido que quisiese salir.

—¿Adonde vas? —preguntó el ojiazul al ver que Yami se retiraba a un cuarto trasero del arcade.

—Al baño. ¡Y no me acompañaras!

—¿Por qué no?

—No puedo hacer si alguien me mira —explicó fingiendo algo de vergüenza

Seto cerró los ojos al tiempo que suspiró algo agobiado por las pretensiones de su pupilo. Volvió a cruzarse de brazos mientras apoyaba su espalda contra una columna.

—Te esperaré aquí. No te hagas el gracioso.

Los minutos pasaron y Yami no regresaba. Mientras en la parte de atrás del baño un joven hacia su camino a través de un pequeño ventanal que daba a la calle. Lo había logrado y al fin estaba libre de su "guardaespaldas".

—Espero que esta no sea una de tus estrategias de escape —la inconfundible voz del ojiazul lo sacó de sí. Ahí estaba de nuevo, con sus ojos cerrados y brazos cruzados.

—¿Qué acaso eres un perro rastreador o que? —se quejó de la perseverancia de su cuidador.

—Pertenezco a la Casa Rosenkreuz. Conocemos todas las artimañas de los brujos; aunque debo admitir que esperaría esto de un adolescente —trató de rebajar las expectativas de Yami.

—Soy un adolescente —replicó señalando la obvia verdad.

—Y por eso estoy aquí.

—¿Y que pasaba si salia por la puerta?

Seto sacó su celular y habló a través del mismo— Isono, ya salió.

—Enseguida voy para allá señor Kaiba —habló Isono a través del celular.

—Y siempre vamos con refuerzos. ¡Camina! —tomó al ojirubí del brazo y comenzó a llevarlo hacia el auto que ahora se acercaba hacia ellos.

—No es necesario que me trates así —se quejó del nada cordial trató que recibía del castaño.

—Así solo entienden los de tu clase —después de aquella charla con el Maestro; su esperanza en los brujos había sido seriamente lesionada y que ahora, Yami intentase escaparse, lo ponía aún más furioso reafirmando su primordial ideal de cazador.

—¿Los de mi clase? —preguntó asolado.

—Brujos, siempre aprovechándose de sus artimañas para controlar todo a su alrededor.

—¡Tu no me conoces! —se defendió; él no era como lo describía.

—No eres diferente a los otros. Un niño mimado hijo de una Bruja Suprema que dejo su puesto para escaparse con quien sabe quien.

—¡No hables así de mi madre! —gritó enfurecido.

—¿Se enojo el princesito? —se mofó y abrió la puerta del auto— ¡Entra al auto!

—¡No! —se negó firmemente esta vez; no seria doblegado por ese malvado— ¡Quiero ir en subte! —pidió al ver la entrada al subterráneo

—Olvidalo —fue la respuesta de Seto al tiempo que lo empujaba obligandolo a entrar al auto.

—¡Auxilio! ¡Este loco quiere secuestrarme! —gritó Yami tratando de llamar la atención de la gente a su alrededor.

—¿Quieres callarte? —retó Seto al ver que los gimoteos de Yami habían sido escuchados por un oficial.

—¿Hay algún problema? —preguntó el policía que se acercó al escuchar los gritos del ojirubí.


—Subte. ¿Estas feliz? —reclamó el castaño mientras se sentaba en una banca de la estación de tren con Yami a su lado.

—Si —respondió emocionado por estar en la estación del tren subterráneo Veía la gente ir de un lado al otro y los trenes llegar y partir perdiéndose en los laberínticos túneles que recorrían las profundidades de Domino.

—Eres un pequeño gran problema ¿lo sabias? —suavizo el tono, tal vez no era buena idea culpar a Yami por el comportamiento de los viejos del Concejo.

Yami solo sonrió —No puedo creer que te dejaras vencer por un oficial—

—No me dejé vencer. La regla fundamental de la Cofradía es mantener todo lo que refiere a la magia oculto del mundo externo.

—¿Osea que temes que revele nuestro secreto?

—No conscientemente. Si me permites, tu magia es inestable; una mala reacción nos puede ser desfavorable.

—¿No conscientemente? ¿Crees que no lo revelaría si no fuese un error?

—No te convendría.

—¿Por qué?

—Porque tendría que matarte. Y puedo asegurarte que los Rosenkreuz nos hemos enfrentado a muchos Nigromantes, cortarte la cabeza y quemarte es solo el principio de todo el procedimiento —explicó con tono amenazante para asustar aunque sea un poco al ojirubí.

—Ouch —llevó su mano hasta su cuello imaginando lo que el castaño estaba dispuesto a hacerle.

Yami decidió no pensar mas en eso y en su lugar, comenzó a ver el anden; la gente que transitaba, la estación y no pudo evitar recordar.

—Yo había estado aquí antes.

—¿Si? —respondió sin prestarle atención a lo que el ojirubí relataba.

—Cuando era pequeño... Era de noche, la estación estaba desierta. Kiritsugu había escuchado un ruido proveniente de uno de los túneles Me dijo que me quedará aquí mientras él iba a investigar.

Recordaba estar sentado en ese mismo lugar. Sus pies se balanceban ya que no tocaban el suelo. Estaba solo, acompañado por las luces, en ese entonces, tenues y crepusculares de la estación; cuando de repente, él apareció. Un hombre moreno de mediana estatura, cabello plateado en puntas y unas curiosas lineas filosas negras en sus mejillas. Llevaba en su mano derecha un estuche de algún instrumento largo; quizás una guitarra como un artista callejero que da sus recitales en las estaciones de tren. El aire se había tornado frío de la nada pero por alguna razón, ese sujeto de sádica sonrisa no lo atemorizaba.

Vaya, ¿pero que hace un pequeño como tú; en un lugar como este?

—Perdón ¿qué decías? —la imagen se desvaneció y al parecer, Seto no le estaba poniendo atención.

—Nada —no iba a repetir su recuerdo.

Atención por favor, Metrovias informa que la linea A funciona con servicio limitado entre Plaza Domino y Parque Central. —habló la voz de la estación

—Es nuestro tren. ¡Vamos! —Seto se puso de pie tomando a Yami del brazo empujándolo hacia el anden donde aguardaba el tren.

—¡No me empujes! —gritó Yami tratando de zafarse de la ruda manera en que Seto lo sujetaba.

—¡No seas complicado!

—No soy complicado. ¡Solo quiero que no me trates tan mal!

—¿Cómo quieres que te trate? —preguntó soltando el brazo de Yami a solo centímetros de entrar al vagón del tren.

No lo hubiese imaginado; ni en su mas remoto pensamiento. Lo que Yami iba a hacer salia por completo de todas sus enseñanzas como Mago y Cazador. Yami se lanzó hacia él, de una manera inesperada, los tibios y húmedos labios del ojirubí se juntaron con los suyos y ahora; la cálida respiración de Yami, sus ojos tiernamente cerrados estaban tan cerca suyo. De manera casi instintiva, permitió el acceso de la atrevida lengua exploradora de Yami dentro de su boca. No podía ser, esa manera de acariciar sus lengua con la de él. Tan tentadora como si fuese parte de un embrujo; cerró sus ojos y dejo que fluyera naturalmente. No pudo poner sus pensamientos en orden. ¿Donde había aprendido a besar así? Y... ¡diablos! Porque esa alarma del subte era cada vez mas ruidosa.

Yami, sigilosamente dio un paso hacia atrás quedando sus pies, y por ende él, del lado de adentro del coche. Ante la mirada perdida y soñadora de Seto, se alejó quedando completamente dentro del tren antes que las puertas del vagón se cerraran, separandolos.

La mente de Seto quedo patidifusa ante el vidrio que ahora los separaba. Yami lo miraba divertido desde dentro del tren y, alzando su mano derecha, le dedico un saludo infantil.

—¡Bye!

Seto no lo podía creer. Había caído en un vulgar truco, años de entrenamiento y así se sentía ser engañado.

—¡Señor Kaiba! —Isono se lanzó a alejar a Seto del subte segundos antes que este arrancara a toda velocidad.

El castaño vio al tren alejarse con su pequeño y ladino protegido; y no pudo evitar dibujar una sonrisa burlona que escondía su derrota.

—Buena jugada —se dijo el ojiazul admitiendo silenciosamente su derrota.

—La Linea A tiene 18 estaciones sin mencionar todas las combinaciones. Podría estar en cualquier parte —explicó Isono.

—Podría, pero a él solo le interesa un lugar —dedujo al tiempo que veía el mapa de las estaciones y la cercanía de la estación Parque Central con un lugar que Yami conocía bien.


El Parque Central de Domino, ese pequeño bosque en el centro de la ciudad, donde solía jugar con su hermano Yugi, era tal cual lo recordaba. Y si no estaba equivocado; la casa Mutou debía estar un poco mas adelante. Continuó avanzando atraído por la curiosidad o quizás ¿de veras quería volver a ver a su familia? Ya lograba divisar el patio de la casa y una sensación de alegría pareció ir increyendo en él hasta que, se detuvo. Ahí estaba; ese joven similar a él pero un poco mas bajo de ojos grandes amatistas ¿ese era Yugi? Se veía tan... adulto a su parecer; estaba cambiado y ahora, se reía junto a un joven rubio de una manera tan despreocupada. ¿Acaso era eso? ¿Acaso las cosas habían cambiado tanto? Un escalofrió recorrió su espina ¿Nadie había reparo en que él ya no estaba? Yami se quedó paralizado. No sabia que hacer... allí estaba... su hermano y estaba volteando a verlo.

Utilizar tus poderes es algo natural en ti y en nosotros...

Las palabras de su madre resonaron en su mente como un recordatorio de la habilidad innata que residía en su sangre. No podía pensarlo, no podía controlarlo, simplemente estaba allí... inconscientemente, respondiendo a sus deseos.

Desapareció.


Yugi miró al espacio vacío entre los arboles del parque.

—Yug ¿sucede algo? —preguntó Jono al ver que el pequeño ojiamatista miraba la nada frente a él.

—¿Eh? No —negó con una sonrisa —solo me pareció ver algo. No es nada.


Yami permaneció a unos metros de allí. Escondido en un extremo opuesto al que se encontraba. Trataba de poner sus pensamientos en orden, lo que había hecho, lo que había visto. Yugi estaba allí y... era feliz. Había logrado seguir adelante como si él no hubiese existido. ¿Qué era lo que esperaba? ¿Qué lo recordara? ¿Qué corriera hacia él y lo abrazara? Se reprocho su propia ingenuidad. ¿Qué estaba pensando al querer volver? Nunca podría volver a su hogar; este ya no existía Él ya no existía en ese mundo. Ni él mismo podía aceptarse; ni mucho menos, convivir consigo mismo. ¿Qué era lo que le quedaba?

—Transmutación, nada mal para tu primer día —la voz de Seto lo sacó de sus pensamientos.

El castaño ahora estaba apoyado de espaldas contra uno de los arboles cercanos; con sus brazos cruzados y al parecer, había estado siguiendo sus acciones.

—Llevame de nuevo a la mansión —pidió tratando de esconder su voz quebrada.

—¿No querías estar afuera? —preguntó extrañado por la petición.

—Ya no —respondió mientras se alejaba por donde había llegado.

—¿Que esta pasando aquí? ¿Te estas escapando de ese enano? ¿Es eso? —no podía terminar de asimilar lo que pasaba ¿el Yami orgulloso era derrotado por ese niño? Vio las lagrimas amenazar en los ojos de Yami y su inútil intento de ocultarlas bajo sus mechones de cabello rubio.

—¡Ya basta! Solo... llevame a casa —no dijo mas.

Seto le dio la orden a Isono que arrancara el auto para regresar a la Mansión. Viendo a Yami, al borde de las lagrimas pero su puño en clara manifestación de la ira que lo invadia supo que; le Maestro no estaba del todo errado. Probablemente no sea la venganza lo que impulsaba a Yami pero si, el anhelo de recuperar su vida.

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¡Hola a todas! Aquí con el capitulo 5 de este fic. Como ven, el ritual de los 7 ya tiene fecha; cada familia deberá entrenar a sus representantes y Seto va a ser el profesor de Yami... imaginense que puede suceder. Me loves un Yami vengativo pero todos saben que cuando se trata de Yugi siempre se va a tirar haca atrás. Orichalcose season!

Bakura... Bakura no se va a quedar así nomas, eso se los adelanto... tiene contrato para 4 apariciones mas y, va a lidiar las cosas como lo hace un villano; bah! un villano como Bakura.

Dato curioso: A los trenes de la Linea A, el que toma Yami; en mi país se los llamaban La Brugeoise, que traducido serian Las Brujas o Brujitas; en referencia a que fueron traídos de Brujas, Bruselas ;D.

Agradecimientos a mariposa de cristal, Alexandria Kousuke, TsukihimePrincess, Liss, gracefulmiracle, Yume y haneko-chan por sus reviews. Muchas gracias chicas por su apoyo expreso!

Y eso es todo por ahora, no se olviden de dejar reviews y nos leemos cuando me lean!

Saludos!