Libro I

Capítulo VI

Invocación y liberación

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Guiados por la antigua tradición

brujos y brujas solo sobrevivirán si están unidos

bajo una única y poderosa autoridad.

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Cada generación necesita su líder.

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Ninguna simple prueba podrá ¡jamas!

Determinar la supremacía sobre nosotros.

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Es por eso que el poder Supremo recae

Sobre aquel que pueda realizar los milagros conocidos como:

Las 7 Maravillas

7 actos de magia tan avanzados,

que elevan a la brujería al estrato de arte.

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—Vamos, sé que estas ahí

Yugi colocó de nuevo el apuntador sobre el tablero Ouija. Esta vez, sin ninguna preparación especial y sin Jonouchi como ayudante, se disponía a entablar contacto con aquel espíritu, Malik. Sabia que una vez que el portal entre ambos mundos era abierto, no se cerraría hasta alcanzar la fase final; la fase que Jonouchi le advirtió: la liberación. Si sus suposiciones eran correctas, Malik estaba en la casa Mutou; a la caza de su tan ansiada exención. Podía jugar con ello, si tenia cuidado pero ver al estático apuntador sobre el tablero solo le daba cuenta que Malik no tenia deseos de mediar.

—Quieres que te libere ¿no? —dirigió su mirada hacia la inmutable habitación— Si me ayudas, prometo que te liberaré.

Puso su oferta sobre la mesa. No tenía duda que Malik estaba escuchando, solo restaba esperar.

—"S-o-t-a-n-o"


Al abrirse la puerta, la luz regresó al oscuro y olvidado sótano de la antigua Casa Mutou. Las partículas de polvo se elevaron en el ambiente lo que provocó que Yugi tosiera. Miró a su alrededor y encendió un fósforo para ayudarse en los rincones donde no llegaba la luz de la casa; solo para ver una infinita cantidad de cajas cerradas y muebles viejos.

—Aunque sea debió decirme que es lo que busco... ¡Ouch! —gritó al sentir que la llama del fósforo comenzaba a acercarse a sus dedos. Se deshizo del cerillo aventandolo al suelo.

—Veamos —encendió otro fósforo, pero esta vez, lo utilizó para prender el pabilo de la vela del candelabro. Terminó de bajar las escaleras de la bóveda y avanzó a través de las antiguas cajas. Encontró algo que reconoció: un baúl, un antiguo baúl de viaje color verde ingles. Recordaba haberlo visto en la habitación de Yami ¿cuándo había bajado aquí sin que él lo supiera? Lentamente, se sentó junto al baúl y procedió a abrirlo; sorprendentemente, no se encontraba cerrado con llave. Era extraño, ¿acaso Malik lo habría abierto para que lo encontrara?

El primer objeto que sacó del baúl llamó su atención.

—¿El porta-retrato familiar?

El artefacto vino a su memoria; recordaba verlo sobre la repisa de la chimenea cuando era niño hasta que un día, simplemente desapareció. Fue por la misma época en que su madre y su hermano murieron; imaginó que el retrato de la familia unida antes de la tragedia era algo que su padre quería evitar evocar y por eso, lo retiró. Vio la pintura, su madre siempre altiva y orgullosa; sentada con sus piernas cruzadas de manera provocativa y su infalible cigarro en la mano izquierda; ocupaba un lugar privilegiado en la escena. Yami, de pie a la derecha de Giovana, miraba a la cámara con una sonrisa tímida en su rostro; parecía contagiado por la reservada personalidad de su madre. A la izquierda de Giovana, estaba él con su usual alegría y junto a él, en contraposición a su madre, el único que estuvo siempre a su lado: su padre. Parecían ser dos familias totalmente distintas, tan contrastantes. Pensó por un segundo, hacia años que no veía ese retrato. Con cuidado, sus dedos recorrieron la rajadura del cristal que protegía la fotografía.

—"Cuidado, querido. No me hagas enojar"

La voz de su madre resonó en su memoria. Recordó, así como de la nada. La imagen vivida se presento ante él en un tono sepia carcomido por el tiempo. ¿Podía ser? ¿acaso era retro-cognición? Yugi no podía creerlo. Debía confirmarlo; tomó el siguiente objeto dentro del baúl: un libro. Al parecer, un libro antiguo con cubierta de cuero marrón rojizo.

—"Cofradía" —leyó el titulo.

Abrió el libro y leyó una pequeña inscripción escrita a mano en la base de la primer hoja.

—"Yami Emiya. 18/3 Edad: 4 años" —reconoció el nombre de su hermano y la curiosidad lo invadió aun mas. ¿Acaso tenia en sus manos uno de los libros de Yami? Ojeo algunos capítulos pero su emoción dio por tierra cuando vio las palabras escritas en algún idioma ajeno a su conocimiento. Probablemente arameo.

—¿Cómo leías esto? —se preguntó y la respuesta lo golpeó instantáneamente— Claro, psicometria.

Rodeó con sus manos el libro y cerró los ojos buscando que le objeto le brindase alguna información acerca de su hermano. Aunque no fue exactamente lo que recibió.

—"¡¿Dónde esta Yami?!"

La violencia de la imagen lo hizo alejarse de libro. ¿Qué había sido eso? Estaba sudando, como si estuviese aterrado; y lo estaba, sus manos temblaban sudorosas y su corazón latía agitado dentro de su pecho. ¿Cómo una imagen sonora había generado tal efecto? Era la voz de un hombre y gritaba, furioso, por el paradero de su hermano. ¿A quien le gritaba? ¿Tenia algo que ver con la muerte o desaparición de su hermano y su madre? Tenia muchas preguntas pero, simplemente no se animaba a enfrentar lo que ese libro tenia para revelarle. No en la condición en la que lo había dejado.

Tomó otro libro del baúl. Este, para su suerte, estaba escrito en latín. No era un lenguaje con el que tenia gran afinidad, pero gracias a sus conocimientos y su psicometria recientemente adquirida, las palabras iban cobrando significado a medida que las leía.

—"El origen de la brujería puede rastrearse al origen de la civilización, al antiguo continente africano. En el Antiguo Egipto los sacerdotes eran capaces de practicar el arte de la adivinación. Un poder adquirido de generación en generación. El honor mas grande requiere el costo mas alto y el peligro es ineludible. Las 7 Maravillas, 7 actos de magia tan avanzados, que elevaron la brujería al estrato de arte. Fueron perfeccionadas por dicha cultura y consideradas un regalo divino a la representación de los Dioses sobre la Tierra, a quien pudiese ejecutarlas. A pesar del poder que logró cosechar esta cultura, aun no esta del todo claro porque, su imponente legado mágico sucumbió en el siglo XIV AC." ¿Sucumbió? ¿Por qué?

—¡¿Yug?! ¡¿Estas ahí?!

¿Acaso era? —¡Jonouchi! —dejó el libro de nuevo en el baúl y salio del sótano corriendo para recibir a su amigo.


En el living de la Casa Mutou, Jonouchi conducía a su hermana Shizuka a través de la habitación.

—Con cuidado, Shizuka —guiaba a su hermana no vidente hacia una de las sillas de la mesa principal.

—¡Jonouchi! —se sorprendió al ver a su amigo con su hermana en su hogar— ¿Qué...? —no sabia que vendrían— ¿Qué están haciendo aquí?

—¡Sorpresa, Yug! Le comenté a mi hermanita de tu "asunto familiar" y se mostró interesada en ayudarte.

—¿Asunto familiar? ¿Te refieres a Yami? —preguntó sorprendido.

—¡Aha! La traje ara que te haga una lectura de aura. Genial ¿no? —sonrió engreído.

—Eso es... —Yugi no sabia que contestar. Todo había pasado demasiado rápido y él aun estaba tratando de procesar lo ocurrido hace instantes en el sótano.

—Vamos Yug, no seas descortés con mi hermanita —le dio una fuerte palmada a Yugi en la espalda para hacerlo reaccionar—. ¡Saludala!

—Hey, Yugi —saludó Shizuka al reconocer la voz del pequeño amigo de Jonouchi.

—Hola, Shizuka —se sonrojó— lo lamento. No quise ser descortés.

—Esta bien, Yugi. Jonouchi me ha dicho que lo tenso que te tiene ese asunto —dijo invocando su inocente y usual sonrisa.

—¿Lo hizo? —le dedicó una mirada asesina a Jono.

Jono solo amplió su sonrisa y le dio otra palmada a la espalda de Yugi —. ¿Me dirás que no te trae tenso el asunto?

Avanzó un poco hacia el interior de la casa cuando se dio cuenta de un detalle.

—Y tu padre, ¿dónde está?

—Salió, tenia una reunión con el Concejo —explicó escuetamente.

—Ah si. Mi padre también, pero regresó hace horas —comentó el rubio apoyándose sobre el respaldo de una silla.

—Tu padre sabe hacer transmutación. Mi padre no puede hacerlo —explicó el oji-amatista.

—Oh —reflexionó seriamente el rubio— eso significa que... ¡tendremos la casa para nosotros! —exclamó emocionado.

—¡Jono! ¡Espera! —salió vanamente a tratar de detener a su amigo— ¡Que haya salido no significa que no regresará en cualquier momento!

—Y habremos terminado para entonces —decretó revolviendo el cabello de Yugi de manera juguetona— ¡Iré por unos aperitivos! —gritó al tiempo que iba desapareciendo hacia la cocina.

Yugi lo vio irse, ignorándolo. Se sintió derrotado ante la atropellada personalidad de su amigo. Shizuka, por otra parte, al sentir la energía que emanaba de la relación de su hermano con Yugi, solo rió divertida ante la situación.


La tarde fue avanzando, y los jóvenes se reunieron en el gran living de la casa, alrededor de una tabla de aperitivos, a charlar, bromear y ver la televisión Las horas pasaban jocosas hasta que Yugi tuvo que preguntar, ¿por qué estaba Shizuka en su casa?

—Te conté que Shizuka es clarividente y experta en realizar lecturas de aura—contestó Jono al tiempo que daba un sorbo a su lata de gaseosa— Si hay algún rastro de tu hermano en la casa, ella lo encontrará. Tenlo por seguro.

Yugi miró a la pelirroja, Shizuka tan tímida y recatada. Era una experta vidente a pesar de su ceguera. Probablemente, su don se desarrollo a causa de su discapacidad volviéndolo mas fuerte que la de cualquier otro brujo. La familia de Jono pertenecía a la rama de los arúspices, o adivinos etruscos que examinaban las entrañas de los animales para obtener presagios del futuro. Su poder, era solo disputado por los Ishtar, la Casa Carmesí, quienes practicaban el arte de la clarividencia y eran descendientes de los oráculos griegos. Sin embargo, la fama de los arúspices se vio opacada por los oráculos, a causa de los estafadores, y pasaron a ser llamados charlatanes y fraudes.

—¿Qué dices, Yug? ¿Estas de acuerdo en que mi hermanita te eche una mano? —sonrió Jono.

El pequeño solo suspiró y luego asintió levemente con una sonrisa en los labios. No había nada de malo en que lo intentase.


Yugi abrió la puerta de la que solía ser la habitación de Yami, ahora era usada como el deposito de muebles viejos de la casa. Shizuka avanzó a pasó firme guiándose por su bastón; se posicionó en el centro de la habitación y permaneció allí sintiendo la energía a su alrededor.

—¿Sientes algo, Shizuka? —preguntó Jono desde la puerta.

La pelirroja solo negó con la cabeza. —No siento nada aún.

—Estas cosas requieren tiempo —justificó Jono.

—O tal vez tranquilidad —argumentó Yugi recordandole a Jono que los espíritus son entes, -generalmente- tranquilos que rehuían a las presencias molestas e hiperactivas, como la del rubio— ¿Quieres que te dejemos sola?

—Eso ayudaría —exclamó Shizuka con su usual sonrisa.

—Esta bien, Jono vamos abajo. Tengo algo que mostrarte.

Yugi y Jono abandonaron la escena dejando a Shizuka sola. La pelirroja se quedó un momento, los edificios solían ser una fuente inagotable de entidades; de voces de los que vivieron en ellos o simplemente quedaron atrapados allí ya sea por distintos motivos. La casa Mutou no escapaba a la regla. Ni bien pisó la casa, sintió los tenues susurros de los espíritus que moraban allí a su alrededor. Sin embargo, la habitación de Yami... era diferente. No había susurros, ni cuchicheo entre los espíritus El vacío eco era dominante e inquietante. De repente, lo sintió: un cambio en la energía de la alcoba. Era una presencia que permanecía en silencio a unos poco metros de ella. Sintió sus nervios tensarse, al darse cuenta, que esa era la presencia que mantenía en silencio y alejaba a los demás entes de la habitación. Un espíritu dominante que se rehusaba a abandonar el mundo físico Debía ser cuidadosa.

—¿Quién eres? —preguntó imperativa tratando de mostrar superioridad.

Sentado en el borde de la antigua cama, el de piel tostada solo esbozó una sonrisa tenue pero irónica.

—Siempre odié esta habitación.

—¿Qué? ¿Quién eres? No eres el hermano de Yugi. Este no es tu lugar ¿Qué haces aquí? —preguntó Shizuka con la voz algo intranquila.

—Me alegra que entiendas que este no es mi lugar, brujita tonta. ¿Eres una de esas perras que hablan con los muertos? ¿Qué encuentran a los niños desaparecidos? —se rió de una manera que hizo que la sangre de Shizuka se congelara dentro de ella.

—¿Te preguntas que hago aquí? —rió el moreno mientras se ponía de pie y caminaba hacia la chica— Veras, es una historia interesante, que comenzó en esta misma habitación—

Shizuka sintió ser rodeada por el espíritu.

—Antes la palabra tenia mas valor. Un brujito de esta casa prometió liberarme si lo ayudaba. Y lo hice pero... la liberación aun no llegó. Así que... ¿Qué dices? ¿Debo hacer el papel de espíritu en pena? —rio sosteniendo los cabellos rojizos de la joven y luego lanzandolos al aire mostrando su capacidad de tangibilidad— Eso no es para mi. Me gusta mas... el papel de Poltergeist

Las palabras al oído, y el ruido de la puerta cerrarse con llave, completaron la introducción al terror que vendría.


En el living, Yugi le mostraba a Jono uno de los libros que había hallado.

—¿Y esto que es? —preguntó Jono con el libro escrito en latín en sus manos.

—Los orígenes

—¿Puedes leer esto? —preguntó pasando las hojas con rapidez buscando alguna palabra que entendiese.

—Básicamente, —agregó Yugi retirando el libro de la manos de Jono— dice que nuestros ancestros provienen del Antiguo Egipto donde la magia era poderosa e ilimitada. Podían romper las barreras de la realidad a su alrededor con ella. Pero de repente, un día.. —hizo un pausa de suspenso— se acabó —le indicó al rubio una de las ilustraciones del libro donde se retrataban las ruinas del imperio Egipcio— ¿Sabes que ocurrió?

Jono se encogió de hombros —¿Moisés? ¿La invasión de los romanos? —recordando algo de historia.

—¡Exacto! ¿Cómo un imperio, el mas grande, rico y poderoso de su época pudo ser tan fácilmente destruido de esa manera? ¿Cómo perdieron su dominio sobre la magia de un día para otro? —inquirió Yugi.

—Tal vez no lo hicieron. Tal vez se dejaron vencer —respondió distendido.

—No tiene sentido. Las 7 Maravillas, todas son un arma formidable e imparable. Si puedes desatarlas sobre tus enemigos... ¿por qué dejarte vencer?

Ambos guardaron silencio.

—"Cada generación necesita un líder" —recordó Jono uno de los pasajes de la Cofradía; y la respuesta estuvo a la vista— ¡Eso es! cada generación necesita un líder... es verdad en esta época y era verdad en aquella época.

—¿Un periodo de acefalía?

—Por supuesto, si no había una líder que los guiara no supieron defenderse. El último periodo egipcio esta repleto de luchas internas. Se mataron entre ellos y los romanos terminaron el trabajo. Así cayó Egipto —explicó.

—Y así caeremos nosotros si no encontramos a nuestro líder —agregó Yugi al tiempo que veía las noticias en el televisor.

—"En otras noticias, ya son 4 los cuerpos encontrados en las afueras de la ciudad. La manera en que las victimas son encontradas: decapitadas y crucificadas, parecen corresponder a un ritual satánico; por lo que la policía cree que podría tratarse de un asesino en serie con motivaciones religiosas. Se pide a los ciudadanos que extremen sus precauciones..."

—¿Las crucifixiones? Es en las afueras de Domino ¿Una provocación? —se preguntó el rubio.

—Nos están acechando. Sin un Supremo que nos guie nos mataran.

La señal del televisor se distorsionó para luego apagarse de la nada. Las luces parpadearon haciendo que los dos jóvenes las miraran.

—¿Qué sucede? —preguntó Yugi por la repentina estática

De pronto, el eco de un grito desgarrador femenino inundó las habitaciones de la casa.

Jono y Yugi se miraron un instante antes de recordar que Shizuka estaba sola en la habitación de arriba.

—¡Shizuka! —Jono salió corriendo a toda velocidad hacia la habitación del primer piso.

Jono llegó primero a la entrada de la habitación y golpeó la madera de la puerta fuertemente intentado abrirla.

—¡Shizuka! ¡Abre la puerta! —gritó al ver que estaba trabada con llave desde adentro.

Yugi llegó unos segundos después y se unió a Jono a tratar de derribar la puerta.

—¡¿Dónde esta la llave?! —gritó Jono desesperado al oír ruidos de golpes dentro de la habitación.

—¡No hay llave! —recordó nervioso.

—¡Hermano! —el grito de Shizuka atravesó la puerta llegando a los oídos del aludido.

—¡Shizuka! —volvió a golpear la puerta impotente— ¡Yugi! ¡¿Qué demonios está pasando?!

Yugi se quedó un segundo en silencio antes de recordar.

—Es Malik. ¡Demonios! Le pedí información y... ¡le prometí que lo liberaría!

—Prometiste ¡¿que?! —dijo Jono tomando a Yugi del cuello de su chaqueta; alzándolo unos centímetros del suelo.

—¡No pensaba hacerlo! —trató de defenderse Yugi.

Dentro de la habitación, Shizuka estaba de espaldas a la pared, sostenida del cuello por un fuerte brazo moreno. Malik sonreía satisfecho al ver a la pelirroja gemir ante la falta de aire pero eso no era suficiente para el vengativo espíritu La separó unos centímetros de la pared y a continuación la sometió contra esta nuevamente, una y otra y otra vez. La cabeza de la joven, golpeaba contra el concreto dejando un camino de sangre sobre la pintura blanca de la pared.

Fuera de la habitación, Jono ya no sabia que hacer.

—¿Qué demonios hacemos, Yug? ¡Tu lo trajiste! ¡Tienes que saber como detenerlo! —reclamó a Yugi una solución.

Yugi no sabia que hacer; se reprochaba el haber hecho tratos con Malik ignorando las advertencias de Jono. El estaba listo para afrontar as represalias de Malik pero no imaginó que se vengaría con Shizuka. Todo por ese maldito intercambio.

—"Intercambio" —recordó— Ya lo tengo —salió corriendo hacia el sótano y buscó rápidamente en el baúl con los libros de magia.

Jono lo siguió y miró lo que Yugi hacia.

—¡¿Qué haces?!

—Uno de estos debe tener una manera de pararlo. Malik es astuto, pidió un intercambio. Si yo no encontraba el baúl no podría liberarlo.

—¿Y cómo vas a encontrar el indicado? Debe haber cientos de libros ahí, ninguno en nuestro idioma —reclamó Jono mientras ayudaba a buscar.

—Psicometria —respondió Yugi cerrando sus ojos y tocando los lomos de los libros. Uno era el indicado, solo debía hallarlo. Cuando llegó a un volumen de tapa de cuero negra; lo supo —¡Este!

Tomó el libro y lo abrió confiando en que la pagina seleccionada, seria la indicada.

—"Errantes spiritu;" —comenzó a recitar— "vos have vestri sententia impleatur; et caro tua. Audite sermones meos. ¡Et dimittam te!

Silencio.

La puerta de la habitación de arriba se abrió, chirriante, sin mas; liberando a la joven cautiva en su interior.


En el exterior, en la vereda de la casa Mutou; un joven, de piel tostada y desordenados cabellos rubios platinados, observaba detenidamente su antigua morada. Tantos años estuvo atrapado en ese lugar, no sabia si sentir nostalgia o repulsión por el sitio. O tal vez una combinación de ambos ya que, después de todo, su estadía no fue del todo desagradable. Al contrario, había logrado "divertirse" con los moradores mortales de la Casa Mutou; con todos y cada uno de ellos. Le dedicó una de sus características sonrisas y se alejó caminando por la acera perdiéndose en la noche; de esa manera y en silencio, se despidió de la que supo ser su prisión.


Momentos después, los para-médicos retiraron a la joven Shizuka de la casa Mutou llevándosela al hospital. La pelirroja había quedado inconsciente y con varios golpes y heridas de distinta consideración y ahora, Jono y Yugi esperaban en el pasillo del hospital para pode entrar a verla.

Solo ellos estaban allí y el silencio se hacia eco en ellos. Yugi no se animaba a decir nada, y Jono tampoco le dirigió la palabra desde que salieron de su casa. El ojiamatista entendía que su amigo estaba molesto y preocupado y tenia motivos para estarlo pero...

—Jono... —decidió hablar a fin— Lamento lo que pasó. Pero tienes que entender porque lo hice.

El rubio guardó silencio.

—Jono... por favor. Shizuka va a estar bien —

—Yugi —habló al fin— no me importa lo que hagas. Los libros que leas, o los espíritus que invoques; sabes que soy tu amigo y voy a estar contigo siempre.

Esas palabras liberaron el apretujado corazón de Yugi.

—Pero...—agregó Jono— pusiste en peligro a mi hermana.

Yugi sintió caer un balde de agua fría encima.

—Jonouchi, por favor. Tienes que entender...

—¡No, entiende tú! —alzó la voz sin importar que estaba en un hospital— Buscas las respuestas que quieras pero no pongas la vida de los demás en juego por ti

—Por favor, estábamos tan cerca, si tan solo pudiésemos..

—No hay nosotros esta vez, Yug. No pondrás en peligro a los míos y mucho menos a mi hermana. A diferencia de ti, yo sí me preocupo por lo que pueda sucederle. Te advertí que eso podía suceder. Te advertí que era peligroso y y aun así; lo hiciste. Y... —se detuvo, quizás lo que mas le dolía de todo eso era que—: no me tuviste en cuenta.

Yugi solo bajó la cabeza y se mantuvo en silencio

—Todo este asunto del Ritual, tu hermano y tu familia te tienen cegado. No puedo ayudarte con esto, Yugi. Si lo que quieres es matarte a ti y a los tuyos; no me invites... porque estarás solo.

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Holas a mis lectores! Capítulo 6 y llegamos a la mitad del fic. Si! Bueno, debo decir: ¡pobre Shizuka! La traté pésimo en su primera aparición. Yugi se ha quedado solo; Malik anda suelto y Yami y Seto... para el próximo capitulo.

Ah! el viernes pasado salió el nuevo trailer de la película de Yu-Gi-Oh! Justo para mi cumpleaños! Jaja es un regalo de cumpleaños de Takahashi hacia mí XD y vi mucho Pride ahí eh! Según lo que entendí, Kaiba cavó y trajo el Rompecabezas lol; seguimos así y el Pride va a ser mas cannon que el Revolution.

Saludos y agradecimientos especiales para mis queridas readers: TsukihimePrincess, Alexandria Kousuke y Yume. Sus reviews hacen que este fic siga adelante.

Eso es todo por ahora, si les gusto dejen review y nos leemos cuando me lean!

Saludos!