Libro I

Capítulo VIII

Conversación y cigarrillos

Los leves pasos de aquel niño sobre la nieve se perdían en la inmensidad de aquella plaza. Hacia tanto frio y él, aunque corría a toda la velocidad que ese terreno resbaloso y sus pequeñas piernas le permitían, podía sentirlo en carne propia. Esa raída ropa que llevaba puesta era lo único con lo que contaba para afrontar la temperatura del exterior. Varias veces cayó al suelo al resbalar en la nieve pero una parte de si lo alentaba a seguir adelante. Finalmente había logrado escapar de su encierro y por eso, no importaba el frio que sintiese, debía continuar.

La casa estilo colonial fue tomando una fantasmagórica forma tras la nieve; el niño la reconocía y por eso, comenzó a acercarse a su antiguo hogar. Llegó hasta uno de los arboles de la plaza frente a su hogar y permaneció allí un instante recobrando el aliento. Su garganta ya estaba seca de lo agitado que estaba, el trecho había sido largo y sabia que Bakura no tardaría en notar su ausencia. Alzó la vista cuando escuchó una lejana, pero a la vez, familiar voz frente a él.

¿Yugi? —reconoció la infantil voz de su hermano.

En efecto, allí estaba él jugando en el patio frente a la casa con un joven rubio bajo la mirada atenta de su padre. No le interesaba su padre, solo una persona lo había atraído hasta ahí

¡Yugi! —avanzó a través de la plaza cubierta de nieve rogando que su hermano lo viese.

De la nada, su padre ordenó a los dos pequeños bajo su cuidado que entraran en la casa. Acción que no paso desapercibida para el pequeño ojirubí. Su hermano de estaba yendo. Desesperado, apresuró el paso sin darse cuenta que no estaba solo en ese lugar.

¡Yugi! —gritó antes de caer al suelo con sus piernas paralizadas.

Los sintió, eran hilos trasparentes y resistentes, como telarañas, los que se habían enredado en sus piernas y ahora le impedían moverse. Esa cosa que lo perseguía lo había encontrado. Gimió intentando arrastrarse para lograr acercarse antes que Yugi entrase en su hogar pero ya era tarde.

Yugi... no me dejes... —susurró por lo bajo con su esperanza desvanecida ante sus ojos.

Un ruido de gorgoteo lo puso en alerta y abriendo paso a un nuevo sentimiento: miedo; el miedo recorriendo todos los nervios de su pequeño cuerpo; mezclado con impotencia. ¿Por qué no podía hacer nada? ¿Por qué se habían olvidado de él? ¿Por qué?

¡Yugi! —gritó aterrado rogando que su hermano lo escuchara pero era inútil. Las saladas lagrimas caían por sus pálidas y frías mejillas. ¿Por qué?

Escuchó ese gorgoteo una vez mas... y las múltiples y ligeras patas de ese monstruo avanzar sobre la nieve. Su corazón latía a un ritmo desenfrenado dentro de su pecho. Cerró sus ojos con fuerza, estaba aterrado, no quería ver el horrible y deforme rostro de esa quimera otra vez. Una gélida mano de porcelana lo sujetó del tobillo, su presa estaba asegurada.

¡Yugi! —gritó una ultima vez antes de desaparecer en la nieve.


Otra vez, despierto a las 3 de la mañana. Su respiración agitada por el temor que ese maldito sueño hubo recordado a su permeable mente. Refregó sus ojos con sus dedos al entender el escenario que volvería repetirse: él dando vueltas en su cama hasta que el sol asomase por su ventana y un nuevo día lo obligase a levantarse. Desde que volvió de la muerte solo tuvo dos noches de sueño corrido; y ahora estaba exhausto, las ojeras y su expresión crepita eran la clara muestra del insomnio que le impedía dormir por las noches. No podía seguir con eso. Lentamente se calzó unas pantuflas junto a la cama se cubrió con una bata y decidió explorar la mansión Rosenkreuz. Quizás, con suerte caería por las escaleras golpeándose la cabeza y estaría un par de días inconsciente. Festejó su sombrío sentido del humor. ¡Diablos! De veras necesitaba dormir.

Bajó los peldaños del primer piso a la planta baja y avanzó a través del gran salón. Extrañamente, el fuego de la chimenea aun permanecía ardiente, lo que lo hizo sonreír al recordar la serie de hechos que precedieron al encendido de esas llamas que ahora eran la única luz en esa oscura sala. Se abrazó así mismo, al percatarse del frio que albergaba la habitación y decidió acercarse al fuego para abrigarse.

Ya frente al hogar, se dedicó a observar los adornos sobre el mismo. Nada mas que estatuillas posiblemente consideradas pequeñas obras de arte del siglo XV o anterior; acorde al estilo renacentista de la mansión. Pero, tal vez la mansión no iba con la personalidad de las personas que lo habitaban. Tantos retratos de personajes tan expuestos, vanagloriados de su condición humana y los Rosenkreuz... eran tan cerrados y ermitaños. No tenia sentido... pero ¿qué tenia sentido en esa maldita ciudad llamada Domino?

El reloj marcó las 3:15 y él continuaba contando las flores del vestido de la ninfa en el cuadro de Botticelli. ¿Por qué? Apretaba su frente contra el mármol de la repisa de la chimenea como tratando de obligarse a olvidar esos malditos recuerdos de su cabeza. Estaba exhausto, quería dormir una noche de corrido sin tener esas malditas pesadillas acosándolo. ¿Por qué no podía poner fin a eso? ¿Qué significaban? Lentamente adentró su mano al fuego, las brazas rodearon su piel como leves caricias sin lograr lastimarlo. Su cuerpo permanecía insensible al dolor pero, su mente parecía decidida a rocordarle su frágil naturaleza humana. No lo entendía; aun fuera de esa maldita casa, Bakura lo seguía atormentando ¿qué debía hacer? ¿volver? ¿enfrentarlo? No, aun no estaba listo. Bakura usaría su poder para obligarlo a matarse o incluso... otros múltiples escenarios cruzaron su mente. No podía arriesgarse de esa manera. No jugaría precipitadamente; debía aprender a controlar su poder y cuando estuviese listo.

—Lo va a pagar. Todos lo harán

¿Todos? ¿Por qué todos? Últimamente su mente parecía haberse dividido en varias fracciones. Una deseaba vengarse sin piedad ni miramiento; la otra había logrado conectarse con un fragmento de humanidad. ¿Acaso estaba mal depositar una ultima esperanza en la humanidad? ¿En un sentimiento tan banal, tan frívolo y adolescente como el amor?

"¿Por qué no?"

"Porque no sabes que es el amor."

"Tu tampoco."

"El amor que te profesó tu padre te vendió como un esclavo y el amor de tu hermano te dejó pudrirte en esos calabozos."

—Basta —se dijo por lo bajo. Ya tenia suficiente con esas voces discutiendo en su cabeza. Solo necesitaba dormir. Sintió el fuego frente a él; ese fuego tan cálido y acogedor que le provocaba dejarse caer dentro de él. Dormir...

"Dormirás, pero con toda Domino a tus pies"

"¿Y qué hay de Seto?"

—¿Qué hay con él? —se preguntó en voz baja, con sus ojos cerrados.

¿Por qué elegir? Si podía tomar un camino intermedio, vengarse y quedarse con su amor. Ese fuego cálido, estaba seguro que... a Seto le encantaría. Un final poético se pintaba en su imaginación, una gran ola de fuego arrastrando todo a su paso. Un final donde ambos, Seto y él ardiesen juntos al mas allá entre las ruinas de esa maldita ciudad. Sonrió mordiéndose el labio en una ligera risa psicótica. Podía juzgar a la falta de sueño aunque no seria tan hipócrita. Si, estaba enfermo y lo sabia bien. Su salud mental pendía de un hilo delgado como un cabello, se preguntaba...

¿cuanto costaría romperlo?

—Buenas noches

Una voz gruesa e imponente se coló en su meditación haciéndolo voltear hacia las escaleras tras él y sobre estas, un hombre de adentrada edad, de estructura fornida, cabello corto grisáceo, cejas gruesas, bigote y mirada seria y desafiante lo observaba. Estaba vestido con una bata cárdena, pantuflas de terciopelo italiano de mismo color y llevaba una copa de un liquido semitransparente en su mano derecha.

—Yo... lo lamento. No quise molestarlos —se disculpó Yami al suponer que su "platica" había despertado al hombre.

—No, no es molestia. Yo suelo venir aquí a las noches —continuó su paseo a través de la escaleras hasta quedar frente al ojirubí— ¿Te molesta si te acompaño? ¿Yami, no?

El de cabellos tricolores solo asintió sin ceder su lugar.

—Gozaburo Kaiba —se presentó para luego sentarse en su imponente sillón frente a la chimenea.

—Si, sé quien es usted —se apartó para quedar de frente al hombre.

—Bien, me ahorra tiempo. ¿Mirabas el cuadro? —mencionó señalando el vacío espacio de la pared sobre la chimenea.

—No hay cuadro allí —respondió, seguro de sí, sin voltear a corroborarlo.

—Observador. Está en el Salón de los Pasos Perdidos, junto a los otros cuadros de los anteriores Supremos —comentó— O estaba allí, creo que la anterior Suprema ordenó retirarlo; ahora debe estar en alguna bóveda o algo. ¿Fumas?

—No —respondió.

—No te pareces a tu madre... ella solía.. —palpó los bolsillos de su sobretodo buscando su encendedor— disculpa, no tengo fuego ¿te importaría?

Yami lo miró algo extrañado al escuchar mencionar a su madre. ¿De veras Gozaburo conoció a su madre? Su corazón pareció apretujarse entre emoción y curiosidad. Quería conocer mas de ella, fuera del ámbito maternal que él pudo fugazmente conocer. Por lo pronto, solo accedió a usar, sutilmente, su piroquinesis para encender el habano de Gozaburo.

—Gracias —agradeció antes de inhalar el tabaco de su cigarro cubano para luego acomodarse en su sillón y exhalar el fuerte humo que, según él, acomodaba sus pensamientos— Como te decía, ella solía fumar una caja de cigarrillos en un día. No lo hacia cuando era joven; supongo que la presión de estar al frente de la Cofradía puede llevarte a ciertos vicios.

—¿Usted conoció a mi madre? —preguntó tomado asiento en el segundo sillón

—Si la conocí. Tuve la suerte, o desgracia, de estar presente en una de las pocas reuniones del Concejo que ella presidió —se rió por lo bajo—. Como las odiaba —recordó—. Creo que ella nunca quiso ser la Suprema; en el sentido de impartir equidad entre nosotros. No puedo juzgarla, ninguno de los lideres. Todos era tan viejos, amargados, preocupados por sus interese, por ellos mismos; y ella... era tan joven e idealista. Tanto poder en una sola persona; era... —buscó la palabra para describir ese febril sentimiento que despertaba el recuerdo de Giovana— hermosa.

Aseveró pero inconscientemente negaba con su cabeza y puño de manera impotente; para luego ver frente a él al responsable.

—Y luego... te tuvo a ti—apuntó a Yami con su dedo indice— tu, niño. Fuiste un clavo en su ataúd

—¿A que se refiere? —preguntó algo ofendido.

—Antes de morir, Verónica, reveló a Giovana como su sucesora. Una bruja libre y poderosa sin preocupaciones de Casas, castas ni Cofradías hasta que un día —alzó levemente su puño golpeando una puerta invisible frente a él— la Supremacía del Concejo tocó a su puerta. ¿Y sabes que hizo?

Guardó silencio mientras que Yami aguardaba paciente el relato.

—Se fue —completó sin mas el mayor mientras que la respuesta cayó como un balde de agua fría en Yami.

—Dejó al Concejo acéfalo por doce años —continuó— hasta que un día regresó contigo de la mano. No puedo decirte que sucedió. Quizás la maternidad la hizo darse cuenta de cosas que antes prefería ignorar —trató de responderse mientras daba otra pitada a su habano.

¿Se fue? Pero ¿cómo? ¿por qué? Yami no le encontraba explicación. De veras ¿había abandonado sus responsabilidades y regresado con él siendo un niño? ¿era eso? Entonces ¿qué caso tenia?

Gozaburo solo rió al reconocer esa mirada en Yami. No cabía duda en que había sido un golpe fuerte a la moral del chico y ni siquiera se lo había propuesto pero... no podía evitarlo, su debilidad era esa honestidad desalmada que lo caracterizaba.

—No voy a juzgarte si decides no participar del Ritual. Podrías irte y hacer lo que ella siempre quiso... ser libre. Dejar este maldito aquelarre.

Yami guardó silencio, su mirada caída, fija en sus rodillas. No necesitaba escuchar eso. ¿Cuál era el sentido? Pero... aun sin él, el Ritual no se detendría. La Casa Rosenkreuz debía enviar a un representante y ese seria: Seto. Si él mismo era el Elegido entonces el Ritual seria en vano. Lo único que lograría es que los 7 Representantes se matasen mutuamente y quizás, si Bakura salia victorioso realizando solo 6 Milagros, eso significaría en la muerte de Yugi y

... Seto.

"¿Y que hay de ti? No vale la pena que te mates por algo que ni nuestra madre consideraba digno"

"Callate, ellos dependen de ti. Tienes sangre Real en tus venas; si demuestras ser el Supremo antes de que comience el Ritual entonces..."

"¿Entonces qué? Los salvará y todo seguirá como si nada."

"Ellos no merecen morir."

"Tampoco nosotros."

...

—No puedo hacerlo —decidió al fin; provocando que Gozaburo alzara una ceja sin entender a lo que se refería—. No puedo abandonar esto.

—¿Por qué? —preguntó sorprendido por el absurdo sentido de responsabilidad del joven frente a él— Admiro tu fortaleza, Yami... pero debes admitir que no les debes nada a nadie en esta maldita Cofradía. Tu propia casa te traicionó, los Bakura, las otras casa miraron a otro lado y esta casa, Seto abusa de ti, te manipula para que vayas al Ritual y te enfrentes con 6 extraños y los mates... o te maten.

—¡No es así! —declaró poniéndose de pie, seguro de su decisión y ofendido por las falsas acusaciones hacia Seto— ¿Por qué me dice esas cosas? ¿Por qué quiere que abandone el Ritual? Si es mi destino enfrentarlos...

—¿Destino? —preguntó atragantado por la comicidad que la palabra le provocaba— ¿Crees en el destino? ¿Crees que el destino se encapricho contigo? ¿Crees que el destino movió la mano de tu padre cuando te entrego para lavar sus culpas? ¿Crees que el destino puso a Seto en tu camino? —cuestionó la absurda creencia del joven ingenuo frente a él.

Yami retrocedió un paso al notar el cambio de la calma del hombre frente a él. No parecía ser la misma persona con la que empezó a hablar, esa risa simplemente había enervado sus nervios.

—¿Quien es usted?

—Yo solo soy el representante Legal de esta Casa. Una suerte de relacionista publico pero no significa que acuerde con lo que hacen aquí —se presentó como un anunciante algo agobiado de su trabajo.

—Entonces ¿por que permanece aquí?

—Tengo mis motivos. Ciertos beneficios que no estoy en posición de revelar en este momento pero; aquí entre nosotros... ¿crees que no encantaría sacarte de competencia? que Seto tenga que participar del Ritual y verlo morir en el intento —aseveró dibujando una sádica sonrisa en sus labios.

—¡Usted es su padre! ¿Como puede ser tan frio con su propio hijo? —enfrentó a Gozaburo enfadado por el poco respeto que demostraban los padres hacia sus hijos en esa Cofradía

—¿Hijo? —estalló en risa que de inmediato abrió paso a la furia— ¡Ese bastardo traicionero y manipulador! Ese malnacido es hijo del propio diablo —se detuvo al darse cuenta de su exabrupto Si, odiaba a Seto mas que a nada en este mundo pero no era razón para perder la postura por ello— Pareces ser un buen niño, Yami. Te daré un consejo, ya que los secretos duran poco en esta casa.

El ojirubí solo lo miró sorprendido por las revelaciones que ese personaje le había hecho.

—No confíes en nadie; ni aun en Seto —guardó silencio al ver la incrédula expresión en Yami— Puede que no sea mi hijo, pero lo conozco bien. Es un manipulador que no mide acción cuando ve la oportunidad. ¿Crees que no sé que planea deshacerse de mi? ¿O que no lo hubiese hecho ya si pudiese? Pero aun no puede hacerlo; aun tengo algo que el quiere.

Yami solo guardó silencio analizando las palabras de ese sujeto. ¿No debía confiar en Seto? Si bien era cierto que no conocía mucho de él, Seto era la única persona con la que había logrado comunicarse, el único que estaba ahí para él, el único que lo ataba a este mundo, sin él...

—Cuando llegue a esta casa, —relató Yami desafiando a Gozaburo— Seto me contó lo despreciables, mentirosos y maquinadores que eran los miembros de esta Casa. No le creí al comienzo; creí que solo lo decía porque él no confiaba en las personas. Que era solo la manera que tenia de protegerse del mundo que lo rodeaba —hizo un silencio—. Pero me equivoqué. Seto tenia razón. Los Rosenkreuz son casi tan malvados como los Bakura. Y si piensa que voy a abandonar el Ritual, ya puede ir olvidándose de ello. Lo único que me motiva a continuar ahora, es que cuando salga victorioso, lo primero que haré como Supremo será nombrar a Seto como Cabeza de esta Casa. Así que usted ya puede ir despidiéndose de este trabajo de relacionista publico que tanto lo hastía. Pero antes de que pase por esa puerta, me encargaré que usted admita que los hijos no siguen el camino de sus padres.

—Ya lo creo —se apuró a responder el mayor— Tu madre dedicó su vida a combatir esta casa como si fuese la peste. Y sin embargo... aquí estas... participando a ciegas con aliados mas peligrosos que tus enemigos. Aun mas, depositando tu confianza en alguien que te ha mentido desde el momento en que lo conociste —se puso de pie para retirarse y dar por terminada la conversación.

—¿De qué habla? Usted ni siquiera sabe cuando conocí a Seto —enfrentó Yami.

—Oh, si que lo sé —volteó una última vez con egocentrismo perceptible en su voz— Sé todo de su pequeño encuentro ¿No te lo ha dicho?

—¿Decirme que?

—Te propongo algo... preguntale. Preguntale a Seto porque Giovana ordenó retirar el cuadro del primer Supremo de la Casa Rosenkreuz. Seguro te agradará oírlo, futuro Excelentísimo Supremo —agregó haciendo una burlona reverencia.

—¿Como iría a saberlo? Eramos niños entonces —se apuró a preguntar antes que Gozaburo despareciese en la oscuridad de las escaleras.

—¿Lo eran?

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Holas a todos! Bienvenidos al capitulo 8 de este fic y estamos al 61% de la historia así que ya hemos pasado la mitad y ni Malik ni Bakura aparecieron, cosa que explicaré mas adelante.

Acá hace presencia un personaje que me parece interesante y que, revisando el anime, nunca interaccionó con Yami. Ademas de aquella vez que Yami lo llamó "Gran cabezota" o eso fue en la Abridge Series... Bueno este capitulo, no les voy a mentir, tuvo 3 versiones alternativas así que mi mayor problema fue decidir... ¿cuál? Después de releer sus reviews me di cuenta de algunas cosas que no puedo dejar al azar. Cada versión fue totalmente diferente una de otra y hubo de todo en ellas, algunas quizás aparezcan en capítulos posteriores.

Volviendo al capitulo, el insomnio esta desgastando al pobre Yami y Gozaburo... es Gozaburo. Es como la versión mas amargada de Seto y creo que Yami no estaría dispuesto a aceptar que Seto sea como su padre en un futuro cercano ¿Nadie le tiene confianza a Anzu? ¿Alguien? Les voy adelantando, Anzu hará una revelación con un nuevo personaje que puede darle el empujón que necesita. El dilema esta en que si la moral de Anzu la hará aceptar las condiciones.

A los agradecimientos!

Alexandria Kousuke, jaja San Musa hizo locuras en mi fic. No sé si el pride va a aguantar... no sé si Yami va a aguantar las piedras que le lanzo XD soy mas mala que Bakura. Gracias por el review! Y por cierto, "Rival" era one-shot? Yo esperaba una continuación. 0.0

TsukihimePrincess, ah jaja. Tenganle fe a Anzu que yo no la tengo. Grax por el review.

haneko-chan, lol ¿tengo lógica oricalquiana? XD y eso que el Orichalcose ni aparecio aca... jaja es chiste, sé a que te refieres. Debo darle un talón de Aquiles a Yami, como la kriptonita de Superman o el Joker a Batman con su regla de -no matar- hasta The Killing Joke, -ejem-. Gracias por la seguidilla de reviews XD y tambien espero ver la continuación de "La Multiplicidad y nosotros"! que tambien Yugi hace de agente apaciguador 0.ó

Ok, muchas gracias a Alexandria Kousuke, TsukihimePrincess y haneko-chan... beso gigante!

Bueno eso es todo por ahora, dejen review si fue de su agrado, con sus observaciones, inquietudes, dudas... trataré de poner detalle en las cosas que mencionen en los siguientes capitulos. Ahora si, me despido y como siempre... nos leemos cuando me lean. Saludos!