Libro I
Capítulo IX
Exorcismo
El pequeño ojirubí se encontraba tendido en el suelo; sujetaba su cabeza como tratando escapar de la horrible voz que el albino había implantado en su mente, repitiendole una y otra vez, ordenandole que obedeciera las ingratos comandos que ponía sobre él.
—¡Basta! —gritaba el mas pequeño al borde de un ataque de nervios mientras el albino lo veía sufrir y se carcajeaba ante el patético espectáculo que el niño frente a él le ofrecía
Ryu observaba de lejos con miedo. No le gustaba como su hermano mayor trataba a Yami pero no podía oponerse. Akefia hacia valer su rol de primogénito y heredero de la Casa Negra.
—Lustra mis zapatos con... tu lengua —ordenó el mayor.
El ojirubí cayó una vez mas de rodillas a los pies de su captor y lentamente fue acercando su rostro hacia los zapatos de este. Abrió su boca y débilmente sacó su lengua con intención de frotarla contra el cuero que recubría los pies de Bakura.
El albino rio aun mas fuerte al ver a su esclavo complacerlo mientras que Yami ya estaba cansado de luchar. Estaba cansado de esa situación. En ese momento, lo supo. No tenia caso; si debía morir daría una última batalla.
Con todas sus fuerzas trató de bloquear el control que el mago oscuro estaba ejerciendo sobre él. Debía detenerse.
—¡Vamos! ¡Que lamieras mis zapatos!
—No.
—¡Lamelos! —volvió a ordenar en un ataque de furia.
—¡Púdrete maldito asqueroso! ¡Agh! —Yami no podía soportar mas. Sentía su voluntad chocar contra la de Bakura dentro de su cabeza. Lo sentía.. su mente parecía fraccionarse en pedazos. Dolía, los palpitos adentros de su cabeza parecían comprimirlo al punto de estar a punto de estallar. Una migraña insoportable estaba penetrando en lo profundo de su cerebro, como si este estuviese deteniéndose ahogado por la presión arterial.
—¡Basta! —gritó al borde de las lagrimas en un ataque de desesperación
—¡Haz lo que te digo, maldito! —gritó el albino doblando su poder. Casi podía sentir la mente de su esclavo... desapareciendo. De veras, lo estaba matando pero... no le importaba.
—¡Bakura! —la voz de su padre lo interrumpió —Suéltalo
Bakura, a regañadientes, cedió el embrujo; y casi instantáneamente, Yami terminó de caer al suelo como un peso muerto.
—¿Eres idiota, Bakura? ¿Acaso quieres matarlo? —regañó la estupidez de su heredero.
—Era lo que él quería —enfrentó Bakura al anciano.
Ryou se hizo presente para evaluar el daño. Con cuidado, sostuvo la cabeza del pequeño ojirubí de manera de que apoyara sobre sus piernas. Observó los ojos perdidos e inyectados en sangre del otro pequeño y de inmediato temió lo peor.
—Kura ¿lo has matado? —preguntó el pequeño Ryu al borde de las lagrimas. Sabia que su hermano era cruel pero no podía creer que fuese capaz de tamaña atrocidad.
—No seas tonto, hermanito. Le dio un derrame cerebral. Esta muerto y a la vez esta vivo para seguir extrayéndole su magia —miró desafiante a su padre—. Por donde lo veo, ambos ganamos —alegó sin mayor preocupación antes de salir de la habitación. No se podría a dar explicaciones de lo que hacia con su magia y con sus esclavos.
—Yami... —la familiar voz de Seto lo sacó de sus "sueños".
—Seto... ¿qué sucede?
—Estabas hablando dormido —explicó el castaño porque se había tomado el atrevimiento de despertarlo
—¿Qué decía? —preguntó, algo adormilado, incorporándose de la cama.
—"Yugi, no me olvides. No me dejes" —no podía sentir mas que pena y preocupación por Yami pero sabia que no era lo que necesitaba en ese momento— ¿Quieres contarme que te sucede?
—No —negó terminante. No quería revivirlo; solo quería olvidarlo.
Seto no pudo ignorar la expresión cansina en los ojos de su aprendiz. Yami no podía seguir negando lo que le sucedía; no era sano.
—Yami, sé que no quieres hablar de lo que pasó en la casa de los Bakura pero...
—¡No necesitas saberlo! —alzó la voz fastidiado por la actitud de Seto. No quería hacerlo, ¡no necesitaba la lastima de nadie!— ¿Por qué hacen eso? ¿Por qué quieren meterse en mi cabeza? Si no confiás en mi pues ve al ritual tu solo —dijo esto último como si su voz estuviese solapada con otra mas profunda que Seto no pudo notar, ya que solo se puso de pie con intensión de dejar a Yami solo.
—Seto... espera no lo dije en serio —llamó a Seto, dándose cuenta de su exabrupto
—¿Crees que lo hago por mi? Eso piensas —preguntó el castaño ofendido.
—Yo...
—Yo no entreno perdedores; si vas a abandonar porque sueñas con ese enano de Yugi que te dejo, pues dilo ahora y apartate de mi vista.
—Yo no dije eso —se defendió Yami.
—Dejame informarte algo. No voy a suplicarte que participes en el Ritual. El único motivo por el cual no compito es por esa patraña de regla que impide a los magos participar. Mi poder es superior y mi técnica insuperable. Me da lo mismo quien gane ese estúpido Ritual; quien sea puedo vencerlo. Desde mi punto de vista, es solo un método para encontrar a un verdadero y digno oponente. Mi intensión es que ganes y que te consagres el brujo mas poderoso y dejado de lado los rangos Mago-Brujo; el único capaz de derrotarte; siempre seré yo.
—Seto...
Yami guardó silencio. ¿Por qué no podía confiar en Seto? ¿Seria acaso por su conversación con Gozaburo? Pero... él mismo se había prometido confiar en Seto, hasta el final. Si ganaba el Ritual, estaba dispuesto a darle el puesto de Líder de la Casa Blanca, entonces ¿por qué dudaba?
—¿Puedo preguntarte algo? —habló al fin al ver que Seto permanecía paciente y firme a su lado.
—¿Qué cosa? —preguntó cruzado de brazos.
—¿Quien fue el primer Supremo de su hogar?
La pregunta tomó por sorpresa al ojiazul. El primer supremo de la Casa Rosenkreuz ¿Por qué Yami preguntaría por él?
—¿Quien te habló de él? ¿Por qué quieres saberlo?
—No importa, debo saberlo, ¿es verdad que mi madre mandó a descolgar el cuadro del quien fue el primer supremo de la Casa Rosenkreuz?
Seto guardó silencio un momento meditando su respuesta.
—Es cierto. Giovana no consideraba a los Rosenkreuz dignos de pertenecer a la Cofradía
—¿Por qué?
—La Casa Rosenkreuz —exclamó el castaño mientras bajaba los escalones de la mansión presentando la magnificencia de esta y los objetos que moraban en ella—, no siempre fue parte de la Cofradía. De hecho, es la casa mas joven —invitó a Yami a seguirlo mientras se adentraba en los niveles subterráneos y, para Yami, desconocidos de la casa—. Comenzó siendo una casta de Cazadores durante la edad Inquisitorial al servicio de su Majestad —comentó deteniéndose frente a un antiguo cuadro colgado en la pared—, el entonces Papa Inocencio III —presentó la antaña pintura de un hombre vestido de rojo, con un palio blanco sobre sus hombros y la inconfundible tiara papal sobre su cabeza.
Yami se estremeció al ver la mirada vacía, carente de alma, y expresión lóbrega en el rostro de ese hombre. Ese tono verdecino en su tez, parecía como si estuviese...
—Da miedo ¿no? —el comentario de Seto se adelanto a sus pensamientos.
—La verdad. Como alguien tan sombrío pudo llegar a ser Papa.
—Es verdad... —afirmó el ojiazul algo divertido— Christian Rosenkreuz, el primer cazador de brujas reconocido por el Vaticano. Fue tan efectivo que atrapó al entonces Supremo, Henry Tudor. Al final, Henry reconoció a los Rosenkreuz como iguales y les otorgó el 7mo lugar en el ciclo mágico. A cambio, los Rosenkreuz se encargarían de proteger la Cofradía de los demás clanes de Cazadores ¿Eso era lo que querías oír? —preguntó con ironía
—No lo sé... —respondió con total honestidad. No respondía sus preguntas. ¿Por qué su madre albergaría rencor hacia ellos?
Seto observó a Yami notando la inseguridad en sus palabras.
—No te mentiré. Cada Casa tiene sus secretos; no estamos atados a la brujería por coincidencia. La labor del Supremo es que esos "secretos" no interfieran con el resto del mundo. Y créeme Yami, que si resultas ser el Supremo, lidiar con los muertos en nuestro armario será solo el comienzo. ¿Crees que podrás con ellos?
Yami solo guardó silencio; Seto había cumplido con su parte y relatado la historia de su hogar. ¿Era por eso que su madre odiaba a los Rosenkreuz? ¿Por ser una casta de Cazadores? Pero... habían jurado defender a la Cofradía, entonces ¿por qué? Su madre dedicó su vida a combatir a los Rosenkreuz pero... ¿era lo que él debía hacer? No, no podía seguir desconfiando de todo el mundo.
—¿Hay otra cosa que quieras preguntarme?
—Hay algo que debo decirte...
—Si hay algo oculto en tu subconsciente. Lo haremos salir —aseguró Seto mientras guiaba a Yami a través de un oscuro pasadizo subterráneo de la Mansión.
—¿A qué te refieres? —preguntó al no entender lo que Seto pretendía hacer y de inmediato notó la ciega negrura a su alrededor— Esta oscuro aquí, Seto... —esperó que la voz del castaño lo guiara pero... para su sorpresa y nervios; esta no llegó.
En la oscuridad, Seto se había posicionado a una prudente distancia de su aprendiz; para luego, oculto en sigilo, desenfundar su pistola y levemente presionarla sobre la espalda de Yami.
—¿Seto? ¿Sigues aquí?
La voz insegura del ojirubi lo obligó a recapacitar su accionar. No podía hacerlo; Yami confiaba en él. Si lo hacia perdería el último vinculo que lo unía a Yami: la confianza. Rápidamente, guardó el arma y prendió los interruptores que le dieron luz a la habitación.
El ojirubí admiró la inmensidad de la habitación; era un salón medieval donde el tiempo se hubiese detenido y conservado todo perfecto estado.
—¿Qué es este lugar? —indagó el ojirubí mientras se acercaba a un extraño mecanismo que se encontraba en el centro del salón
El artefacto constaba de una plataforma de madera, redonda de unos 15 metros de diámetro, al parecer giratoria. Las paredes estaban hechas de espejos de unos 2 metros de alto; todos reflejando hacia el centro de la plataforma donde se posicionaba una silla de madera con grilletes de plata.
—Toma asiento —invitó el castaño al percibir la curiosidad del mas pequeño.
—¿Por que tantos espejos? —volvió a preguntar de manera insegura.
—¿No confiás en mi? —demostró en retorica que nada haría cambiar el origen de Yami
—No he dicho eso
—Demostralo, siéntate voluntariamente en la silla.
Yami solo sostuvo uno de los grilletes. Plata, su transmutación estaría impedida con esa seguridad. No tendría nada con que protegerse y no estaba dispuesto a mostrarse indefenso nunca jamas.
—¿Cuanto aguantaras, Yami? ¿Crees que los demás te tendrán piedad cuando los enfrentes? ¿En tu estado?
—No sé a que te refieres
—Si que sabes. ¿Pretendes negar las noches en vela dando vueltas en tu cama tratando de conciliar el sueño y cada mañana que te levantas con las secuelas de la noche anterior? He visto tu mirada anodina, tu perdida de concentración, y tu alteración al ver que no puedes sostener los cubiertos cuando comes. El insomnio. Has visto el Infierno, Yami y tienes miedo; tienes miedo de volver allí. Sabes lo que pasará si fallas la sexta prueba. No puedo acompañarte, pero haré todo lo que esté a mi alcance para ayudarte a superarlo.
El ojirubí quedó en silencio meditando las palabras del castaño. Tenia razón; no seria tan terco de negar su actual condición. Era tiempo de enfrentar sus temores; mejor ahora, con Seto, que con otros 6 extraños preparados para destrozarlo sin miramiento. Suspiró una última vez antes de sentarse en la silla de madera, permitiendo que el castaño lo sujetara a esta con los grilletes.
—¿Qué tengo que hacer?
Seto solo sonrió victorioso y prosiguió—. Esta es la Sala Negra de la Casa Blanca. A una habitación, similar a esta, traían a los brujos a confesar. Los espejos afloraban la personalidad del brujo, sus miedo y terrores. Si los ves y logras enfrentarlos, podrás despreocuparte del Infierno cuando llegues a él. —explicó el castaño mientras sujetaba las manos y tobillos de Yami con los grilletes de plata de la silla posicionada en el centro del cuarto de los espejos. Una vez que el ojirubí estuvo asegurado; Seto se alejó hasta estar frente al dispositivo que ponía en marcha el artefacto.
—Seto... —pidió Yami— Tal vez sea un mal momento pero debo preguntar ¿Qué sucedió con Henry? —interceptó algo nervioso al verse atrapado de esa manera
Seto solo sonrió por la desafortunada e inoportuna pregunta de Yami.
—Algunos dicen que se volvió un ermitaño, otros dicen que se suicidó.
—Y tu que crees —el ojirubí suspiro mas nervioso.
—¿De veras quieres saber que creo?
Yami solo asintió a lo que Seto respondió con una ligera sonrisa.
—Lo degollaron —confesó antes de poner en marcha el mecanismo giratorio de los espejos.
Las paredes de espejo comenzaron a virar alrededor del brujo; este aun estaba algo intranquilo pero a medida que el tiempo pasaba, y nada fuera de lo común ocurría, sintió la necesidad de mofarse un poco.
—Seto, ¿cuál es el objeto de esto? Ademas de marearme.
—Solo relajate, y mira a un punto fijo. A uno de los espejos. ¿Que ves?
El brujo, aun incrédulo, hizo lo que el Mago le indicó. Miró un punto fijo, a un espejo que rápidamente fue reemplazado por otro y otro y otro como una secuencia de imágenes que forman una película Solo se veía a él, su reflejo o... eso creyó hasta que vio algo moverse tras su reflejo, arrastrándose con una increíble rapidez. Volteó algo asustado creyendo que esa cosa estaba junto a él, pero... no había nada allí, solo otra vez, su reflejo.
—¿Yami? —llamó el mago al ver lo que ocurría
El menor parecía estar bajo un profundo estado de hipnosis. Miraba un punto fijo como si esperase ver al monstruo oculto en sus pesadillas salir a través del portal pero la imagen que le reveló el espejo fue otra. Se vio a si mismo arder en llamas de nuevo a lo que solo cerró los ojos y miró hacia otro lado; no tenia miedo... solo no quería verlo.
—¿Qué viste? —preguntó el castaño.
—Me veía a mi mismo en la hoguera.
—Es un comienzo. Sigue mirando —el miedo a la muerte era normal; aunque considerando la habilidad de resurgimiento de Yami, este no era su principal obstáculo
El brujo continuo buscando en los espejos cuando algo se volvió a moverse como en el comienzo. Odia verlo, ese monstruo blanco, con piel de porcelana, múltiples patas y movimientos rápidos y mecánicos que permanecía oculto en las sombras de la Casa Bakura. El carcelero del cual no podía escapar; lo había encontrado.
—¡Seto! ¡Suéltame! —gritó tironeando de sus ataduras de una manera tan violenta que estuvo a punto de quebrar las articulaciones de sus brazos.
—¿Que sucede? ¿Qué ves? Recuerda que no es real. No puede hacerte daño.
Yami, frenético, trató de convencerse de eso, pero el inconfundible gorgoteo que alertaba de la proximidad de esa quimera lo desesperó aun mas. Estaba allí, no era una maldita ilusión auditiva.
—¡Yugi! —Yami se obligó a voltear al escuchar los gritos y sollozos de un niño.
Ese pequeño, no podía creerlo. Era él mismo.
—¡Seto! ¡No es gracioso! ¡Suéltame! —gritó furioso al verse a si mismo como un niño y eso no le traía gratos recuerdos
—¡Yugi! —gritó el pequeño Yami atrapado tras los cristales— ¡No me dejes! ¡No me olviden! ¡Por favor! —sollozó una última vez antes de que unas manos blancas lo jalaran hacia la oscuridad. Yami apartó la mirada; no podía verlo ya que, él también tenia miedo.
—¡Suéltame! Seto... —cerró los ojos y pidió a gritos furiosos. No quería seguir viendo las imágenes en esos espejos. No se sentía bien; era como si su mente estuviese siendo particionada; su pasado regresaba y su presente se diluía. Y él aun no podía afrontarlo; no podía volver allí. Se desmayó.
Seto, al ver que Yami había caído inconsciente, frenó el mecanismo de los espejos giratorios y de inmediato entró al circulo para hacer reaccionar al ojirubí.
—¿Yami? —llamó a su alumno golpeando suavemente su mejilla—. Yami, hablame
El nigromante no respondía; internamente, se maldijo el haber usado ese método tan drástico en Yami. Él aun no estaba listo.
—Creíste que me derrotarías tan fácil ¡Bastardo sin magia! —
Una voz extraña puso al mago en alerta. Alzó la vista al ver que Yami estaba despierto, aun atado a la silla pero... esa no era su voz. No, él sabia quien era.
—Bakura
Una sonrisa psicótica afirmó la suposición de Seto.
Ahora entendía, Bakura aun guardaba varios trucos para controlar a Yami. Había hecho un fuerte trabajo de condicionamiento en la mente del ojirubí. Como él suponía; Bakura aun existía en la mente de Yami; hasta podía controlarlo si así lo deseaba.
—Esperaba algo mejor de ti —desafió al "espíritu" de Bakura que se encontraba en posesión del cuerpo de Yami—. Esconderte en la mente de tu anterior esclavo, es patético aun para ti.
—Tu no sabes lo que es este inútil ¿o sí? —Bakura enmascaró su herido orgullo embistiendo contra la ignorancia del Mago.
—Tu tampoco.
—Sé que guarda secretos en su interior. Magia antigua que ni tu podrías controlar. Ni ese idiota de Akhenaden sabia y por eso esta muerto.
—¿Qué dices? —no pudo esconder su sorpresa. ¿Qué significaba eso?
—Una mente y un millón de puertas pero... ¿para que hablar, si puedo mostrarte? ¿Creés que podrás manejarlo, sabueso? Te desafío —las luces menguaron abruptamente— Que empiece el juego.
De repente, su alrededor comenzó a diluirse como una pintura surrealista. El tiempo pareció avanzar y retroceder como la aguja de una brújula en medio de un campo electromagnético. El castaño veía las imágenes como sombras avanzar y desvanecerse sin poder distinguir a ninguna de ellas. Los murmullos encimados; susurrantes como interferencias en una señal fantasma.
—¡Te dije que no jugaras con él! —esa voz, parecía ser la voz del Maestro.
—¿Cuándo lo supiste? Ya sabes, en tus huesos... —una voz femenina que no podía identificar.
—Seto... ¡Espera! —¿Yami?
—No quiero jugar contigo así que solo te lo diré. No soy tu novio; solo eras mi estudiante... nada mas...
No podía creer lo que oía; esa era su voz y esas eran... sus palabras.
—Te veré arder en el infierno primero —la voz alterada del ojirubí.
—Bien, guardame un lugar... —
El escenario se desvaneció como una ilusión. Estaban en los niveles subterráneos de la casa Rosenkreuz. Yami aun yacía desvanecido, atado a la silla con su cabeza inclinada hacia delante y su rostro oculto bajo sus mechones de cabello rubio. Nada había cambiado.
—¿Una visión? Demonios... —se reprochó el haber caído en la sucia trampa de ese malnacido de Bakura.
—¿Por qué haces esto?
Seto volteó a ver Yami al escuchar su voz; algo abstraída y ¿siseante?
—¿Por que te esfuerzas en que recuerde cosas que quiero olvidar? —veía los labios de Yami moverse pero no podía ver su rostro completo ya que los mechones rubios mantenían oculta la mitad superior de su faz.
—Yami, ya te lo he dicho —trató de hacer entrar en razón a su aprendiz—. Si no enfrentas tus miedos, no podrás superar la sexta prueba. Morirás allí; no podrás obtener lo que te corresponde por derecho...
—¡Basta! ¡No me importa el Ritual! —gritó amenazante, las paredes temblaron dejando caer el remanente de material que las mantenía unidas— No me importa quienes sean mis enemigos. Quiero que paguen lo que me hicieron. ¡Qué todos paguen! No voy a permitir esto, ¡no voy a someterme a tus juegos sucios ni un segundo mas! Ya estoy cansado de esto. Cansado de estar atrapado en esta maldita casa con arpías manipuladoras como ustedes —por alguna razón, no parecían las palabras de Yami. O él que hablaba, no parecía Yami. El ambiente se volvió gélido y denso, como si una extraña niebla hecha de sombras estuviese emanado de los cimientos de la casa.
—Sus cuentos ya no me son suficientes, Seto. Tu y ese viejo son iguales. ¡No los necesito! —destiló sus palabras embebidas en veneno.
—Yami, escuchame —advirtió una última vez—. Estas estresado por el exorcismo. No estas pensando claramente. Si no puedes superar tu Infierno quedaras atrapado en él.
—¿Infierno? —rio de manera desquiciada— ¿Quieres ver el Infierno, Seto? —preguntó con el tono de un niño pequeño e inocente que esconde en su interior la perversidad de un demonio— Te lo mostraré.
El crujido de las maderas del techo hizo lentamente retroceder al Cazador. No podía negar que sus nervios estaban comenzando a conmocionarse ante la energía que emanaba del brujo; y el único alivio sentía recaía en la asunción que Yami estaba encadenado con grilletes de plata y que aun no lograba controlar la telequinesis. O eso creía cuando un chirrido metálico lo obligó a revisar las ataduras del brujo.
Los tornillos que sujetaban los grilletes de plata rápidamente comenzaron a girar sobre si hasta desatornillarse completamente de la madera de los apoya brazos; quedando estos y los grilletes levitando en el aire y Yami... libre de sus ataduras. Los tornillos se alzaron hasta la altura del rostro y torso; con su punta en dirección hacia el Cazador. Seto retrocedió un paso al ver que Yami se ponía de pie y lo observaba con una expresión entre divertida, juguetona y... ¿sádica?
—¡Demonios! —murmuró Seto al ver la intensión de Yami en sus ojos ¿negros? —¿Qué diablos?
Los tornillos salieron dirigidos a gran velocidad hacia el castaño con la intencionalidad de clavarse en él a lo que Seto, con un rápido movimiento se lanzó a un lado rodando sobre si y, con su telequinesis, atrajo hacia sí mismo una tabla de madera con la cual protegerse del ataque. Los tornillos hincaron la tabla perforándola e hiriendo las manos y brazos de Seto a lo que este respondió aguantando el ataque intentando frenar el instinto de poner su mano sobre su pistola de plata y, con esta, enterrar una bala en el pecho del Nigromante.
—¡Yami! ¡Basta! —alertó en una última oportunidad.
El ojinegro afiló la mirada y empujó al castaño contra la pared con su recientemente adquirida telequinesis. La espalda del castaño golpeó fuertemente contra el concreto haciendo que el aire abandonara sus pulmones. Cayó al suelo de rodillas, sentía un ligero hilo de sangre caer de la comisura de sus labios. Maldijo la situación; Yami estaba fuera de control y respondería ante ataques directos. Debía planear mejor el ataque y ganar tiempo. Haciendo uso del don de la casa Rosenkreuz, la transmutación, desapareció de la vista de Yami.
—¿Escondidas, Seto? —Yami se detuvo en seco al ver el espacio vacío que Seto había dejado. Sabia que no podía ir lejos, simplemente porque su orgullo no se lo permitiría— Contaré hasta 10.
—1... 2
Yami avanzó a través de la habitación, atento a cualquier movimiento o sonido que pudiese indicar la presencia del Cazador.
—3...4
Seto se mantuvo oculto tratando de controlar su agitada respiración. Ese golpe lo había debilitado, pero debía recuperarse y analizar cuales eran sus ventajas.
—5... 6
Transmutación, piroquinesis y, para su desgracia, ahora también telequinesis. Eran las armas de Yami, sin mencionar el torbellino emocional que lo haría difícil predecir. Nunca había lidiado con un brujo de esas características
—7...
Ocho balas de plata en el cargador. Con eso debía encontrar la manera de debilitar a Yami aunque, herido lo haría aun mas peligroso.
—8...
Solo necesitaba un tiro certero y terminaría con Yami pero...
—9...
No, era lo que necesitaba.
—10 —terminó la cuenta y Seto aspiró hondo, tomando valor para la batalla.
—Listo o no, ahí voy —exclamó Yami ansioso al ver las gotas de sangre del castaño esparcidas en el suelo, guiando el camino hacia su juguete. Alzó la vista y ahí lo vio, una punta del inconfundible saco blanco de Seto detrás de unas maderas que podrían ser su escondite.
Yami sonrió al sentir que se encontraba a escasos centímetros de su objetivo. Casi podía embriagarse en el temor que el castaño se consumiría
El Cazador presionó su confiable pistola contra su pecho, como si esta pudiese tranquilizar su enloquecido corazón.
Estaba tan cerca.
Distendió los nervios de su mano ejecutora una última vez. Era el momento.
—¡Te encontré! —la expresión de Yami fue su señal.
El ojirubí atrapó el abrigo flácido del Cazador; este lo había abandonado como un señuelo. Retrocedió maldiciendo su ingenuidad pero preparándose para el ataque.
El Cazador salió de su verdadero escondite; su arma en mano, lista para matar.
—¡Yami! —llamó al brujo para aumentar el factor sorpresa. Aunque muy en su interior, se reprocharía por siempre atacar al oponente a traición.
Yami apenas tuvo tiempo de voltear cuando el proyectil salió a toda velocidad del fusil buscando hundirse en su objetivo. Los segundos parecieron fraccionarse en horas; el ojirubí casi podía ver la bala de plata acercarse a él sin poder detenerla.
¿Era el fin?
Un mar de tiempo se proyecto en la mente de Seto, su estrategia había sido perfecta de no ser por un pequeño error. Se demoró.
La bala siguió su camino; atravesó una de las antiguas bombas de gas de la casa que estaban detrás de su objetivo y... el silencio se apoderó del lugar. Seguido por el sonido ensordecedor de la explosión que inundó los alrededores.
Los minutos pasaron y una femenina voz, en la radio olvidada, repetía el anuncio una y otra vez.
—En la últimas noticias, una extraña, oscura y espesa niebla se ha expandido en la zona oeste de Domino. Aun no se han podido determinar las causas de tan extraño fenómeno. Las autoridades recomiendan a los ciudadanos no salir de sus casas y mantenerse alejados del centro. Se extremaran las precauciones. Repetimos, no se acerquen al centro y oeste de la Ciudad...—
Continuará...
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Holas a todos! Capitulo 9 y Chan! Ok, basta de misterios. Seto ha empujado a Yami hasta los rincones inexplorados de su mente y ahora comienza el pre-calentamiento. Las respuestas vienen en camino aunque me parece en entre mas quiero explicar mas interrogantes abro. Gozaburo debió mantener la boca cerrada y Seto también. Hay que entender a Yami, estuvo encerrado mucho tiempo y Seto le practicó un mini exorcismo. Desgraciadamente, Seto no sabia con que estaba tratando... como en el primer episodio de YGO Muajaja. Me hace feliz que quieran saber de Giovana, nunca pensé que mi OC podía generar tantas interrogantes, ademas de ser la madre de Yami.
Vamos a contestar reviews! Como siempre, agradezco a todos los que leen y se toman un minuto en dejar un review. En esta oportunidad...
TsukihimePrincess: jaja si, lo sé. Ahora depende de Seto demostrarle a Yami que Gozaburo miente, si sobrevivieron la explosión. Gracias por el review!
Haneko-chan: pos sí, jaja y ahora, por esto decía que Seto no estaba muy al tanto de las voces de Yami en su cabeza. Sabia que tenia una personalidad fracturada pero no a tal extremo. Las dudas de Gozaburo surtieron su efecto, muajaja. Gracias por el review!
Alexandria Kousuke: Nye, Bakura y Malik están trabajando aunque ahora pueden descansar ya qe Seto ha hecho su trabajo. Muajaja! No puedo contestar mas sin spoilear el próximo capitulo DX Gracias por el review!
Gracefulmiracle: lol gracias! Si, es pésimo para eso pero crucemos los dedos y veamos como salen de esto. Gracias por el review!
Bueno, eso es todo por ahora, si les gusto no se olviden de dejar reviews y; ahora si, me depido y nos leemos cuando me lean. Saludos!
