Libro I

Capítulo XI

Exorcismo – parte III

La atención de los 3 brujos se dirigió al Cazador de blanco que había salvado al pequeño Yugi de una muerte segura a manos de su hermano; aunque el rubio, al reconocerlo, no pudo contener su mal genio y disgusto.

—¡Hey! ¡Tú! —gritó alzando su puño— ¡El cazador! ¡Llegas tarde, niño rico! —reprochó furioso logrando que el castaño alzara una ceja y le dedicara una mirada seria por el fastidio que ese perro le provocaba.

—¿Kaiba-kun? —Yugi le dirigió una mirada serena a Seto a modo de presentarle su gratitud por haberlo salvado.

—¡No me mires con esa cara! Tu retraso casi hace que nos maten —el rubio volvió a reclamarle al Cazador.

—Tranquilo desamparado —respondió Seto dando un suspiro de hastío.

—¡¿A quién llamaste desamparado?! —continuó el escándalo del arúspice.

—¡Jonouchi! Ya basta—retó Yugi a su amigo, este no era el momento de pelear entre ellos.

—Tiene razón el pequeñín —la bruja amazónica se reunió con ellos— tenemos problemas mas grandes —indicó el sitio donde Yami hacia instantes había caído.

—¡Kaiba! —de entre los escombros comenzó a erguirse, unas vez mas, el brujo nigromante— Que trucos sucios. ¡Cof! —tosió algo de asbesto de las paredes derrumbadas.

Yami alzó la vista y su odio fue incrementandose al ver, no solo, el numero de oponentes sino que Seto se había unido a ellos dejándolo en clara desventaja pero... "sera divertido" se dijo esbozando una sonrisa.

—Entonces ¿una bruja, un mago y dos incompletos serán mi oposición? —alardeó de su superioridad mágica frente a los cuantiosos oponentes.

—Ehhh... te equivocas, yo no soy un Mago —comentó Jono algo confundido.

—Jonouchi, Kaiba es el Mago —le aclaró Yugi.

El rubio comenzó a contar con los dedos y no tardó en encolerizarse—¡¿A quién llamaste incompleto?! —le gritó furioso a Yami al darse cuenta en que grupo lo estaba colocando.

—¡Silencio! —la orden del ojirubí resonó en el ambiente haciendo callar al rubio —No tengo nada en contra de ustedes. Pero ese niño —indicó señalando a Yugi que parecía esconderse tras Jono y Kaiba.

—Ese niño es tu hermano —le recordó Seto.

—¡No tengo hermanos! Lo único que veo frente a mi es a un traidor. Él me envenenó y me entregó en una bandeja de plata a los enemigos de nuestra familia.

—No fue culpa suya, y lo sabes —respondió Seto defendiendo a Yugi.

—¿Entonces? Dime Cazador, ¿quién es el responsable? —

—No puedes culpar a tu hermano por lo que ocurrió. No es correcto —

—No me importa lo que sea correcto; ¡me importa que sea justo! Por años sufrí en una maldita celda mientras ese niño se olvidaba de mí. Morí en la hoguera por protegerlo y ¿para qué? ¡Todos me olvidaron! —guardó silencio un segundo mientras recuperaba la compostura— No, Seto, él debe pagar. Él, mi padre, "todos" deben pagar. Hazte a un lado —demandó que Seto se apartara de su objetivo.

—Kaiba —dijo Yugi al ver que Seto avanzaba un paso sin dejarlo al descubierto.

El castaño mantuvo su postura; entendía lo que Yami sentía y su anhelo de venganza pero... dadas las circunstancias que los llevaron hasta este momento ¿estaba Yami en completo uso de sus facultades para decidir sobre la vida de Yugi? No podía afirmarlo, no lo sabia. ¿Acaso podía dejar que Yami cometiese "ese" error y reprocharselo el resto de su vida? No podía hacerlo.

—Yami, tienes razón pero... esa no es tu decisión —exclamó el Cazador— Que un brujo asesine a otro; es un delito castigado con la muerte. No puedo permitirte eso.

—¿Tu vas a matarme, Seto? —preguntó con fingida inocencia.

—No puedo permitir que esta locura continue. Ya nos expusiste al mundo con tus acciones

—TUS acciones, Seto Rosenkreuz. ¿O acaso olvidas que tú fuiste quien me despertó?

El Cazador se mantuvo un segundo solo para sonreír de modo altanero—. La verdad esperaba algo mas de ti. ¡Me decepcionas! —disparó contra el orgullo del ojirubí—. Estas obsesionado en el pasado cuando deberías preocuparte por lo que sucede ahora.

Yami sintió el impacto de las palabras del castaño, pero lo enmascaró en una simple sonrisa— ¿Tu eres quién quiere dejar el pasado atrás, Seto? —enfrentó al castaño con sarcasmo— ¿estás seguro de ello?

Ese comentario desencajó a Seto un momento. ¿Acaso era posible que él supiese eso? ¿Cómo?

El ojirubí pareció adivinar sus pensamientos y al notar el desconcierto en el ojiazul, esbozó una cínica sonrisa y golpeó ligeramente su sien con el dedo indice de su mano derecha insinuando su recientemente adquirida habilidad.

Seto no cabía en su incredulidad ¿era posible? Si lo era, y definitivamente esto no era bueno. Los poderes de Yami se estaban desarrollando a un ritmo agigantado. Probablemente, alentados por la batalla en la que se encontraban y era lógico. Cuatro brujos contra él, sus poderes intentarían igualar la desventaja numérica en la que se encontraba su portador como un modo de auto preservarse. Solo algo era claro, debían cambiar de estrategia y rápido.

—Dejar el pasado atrás. Lamento decepcionarte, pero yo no puedo hacer eso, Seto —retomó Yami el control de la conversación—. Te lo advierto por última vez, a ti y a los demás: háganse a un lado.

—Kaiba, ¿entiendes lo que este demonio dice? —se entrometió el rubio.

—Lo que quiere, —simplificó— es la cabeza de Yugi.

—¿Por qué, Yugi? Él era un niño cuando paso... sea lo que sea que haya pasado —volvió a exponer sus dudas.

—Lo olvidaron —se interpuso la bruja en favor de Yami—. Digan lo que digan, lo entiendo y no puedo juzgarlo por sentirse así —Mai se ganó las miradas de sus compañeros. ¿Acaso la bruja sentía empatía por Yami? ¿Era capaz de entender el dolor del abandono y el olvido por parte de sus seres queridos? Sí, como parte de una familia de guerreros; de pequeña había aprendido a convivir con la soledad y a crecer valiéndose de si misma unicamente—; pero... —también había aprendido a lidiar con sus conflictos, con sus demonios internos y por eso, no podía justificar la infantil actitud del Nigromante— esta no es la amanera de resolver tus conflictos. No voy a negar que eres un brujo talentoso y lo que sea que te haya llevado a ese brote de locura; matar a tu hermano no lo solucionará.

Yami se mantuvo en su lugar, no parecía afectado por las palabras de la mujer; algo que terminó de justificar las dudas del Cazador.

—Pierdes el tiempo, bruja amazónica —intervino Kaiba—. No puedo mentir, este mundo y las circunstancias me han burlado de la realidad; y esta es: que tienes razón: la magia de Yami es asombrosa y poderosa... que digo... ¡aun mas que esto!

Los presentes permanecieron incrédulos ante la declaración del Cazador. ¿Acaso estaba diciendo que la magia del Nigromante era aun mas poderosa de lo que se mostraba?

—Las fallas en este, por llamarlo de alguna manera "Shadow Realm" son tan groseras que me enferma no haberlo notado. ¡No es nada mas que magia de tercera categoría! —acusó al ente frente a ellos a viva voz.

—¿Qué demonios estas diciendo, niño rico? —interpeló el rubio.

—Es obvio —prosiguió a explicar el Cazador—. El hecho de que no puedas atravesar el umbral de la Casa de los Mutou me dice que esto no es otro mundo fuera de las de las reglas del nuestro. ¿Por qué nos traerías a un mundo donde no puedes imponer tu voluntad? —atacó al ojirubi quien solo sonrió al saberse descubierto—. Ahora comprendo. Un mundo de sueños. Ni siquiera eso; solo pusiste un par de nubes purpuras para darle un aire mas tétrico No nos trajiste a un Shadow Realm sino que creaste uno aquí. Una ilusión de tu mente retorcida ¿o me equivoco?

—"Eres un Mago muy inteligente" —se escuchó en el ambiente aunque los labios de Yami no se movieron.

—Y tú un brujo Vudú muy idiota, Bakura —develó al responsable detrás del telón. Quien estuvo controlando a Yami todo este tiempo: Akefia Bakura.

—"Bravo, ha sido un discurso muy emotivo. Miren, casi hacen que las lagrimas broten de mis ojos." —la risa característica del brujo negro se hizo eco en el tétrico ambiente— "Pobre niño. ¿En serio creíste que lo dejaría escapar sin poner un seguro dentro su picuda cabeza?"

—Eres increíble —suspiró hastiado el Cazador.

—Kaiba ¿Quieres decirnos a que nos enfrentamos? —la bruja amazónica demandó una explicación; para ella y para los otros dos jóvenes que la acompañaban.

—El Necromante está siendo controlado por un brujo Negro —explicó Seto.

—¿Habilidades? —la bruja tomó posición defensiva.

—Piroquinesis, telequinesis y transmutación.

—Y siendo un brujo negro el que está detrás del Nigromante —el tono de la Mai se volvió algo nervioso—; imagino que también...

—No —se adelantó Seto—, Bakura no le revelará a Yami como realizar el Concilium así que no tienen que preocuparse por eso. Tal vez pueda leer sus mentes pero nada más.

—Como si fuera poco...

—¡Demonios! —exclamó Jono furioso— ¿No puedes darle con una de tus malditas balas de plata?

—Las esquivará —explicó lo obvio el Cazador—. No atacas a un brujo así de frente. Ademas—"Yami no tenia la culpa" —pensó.

—¿Cómo lo enfrentamos entonces? —Mai prefería enfocarse en un plan.

—Bakura lo controla; utiliza sus trucos vudú en él. Si no logramos romper la conexión que tiene con el Nigromante no podremos derrotarlo.

—Tenemos a un Nigromante de nuestro lado —la rubia dirigió su mordaz mirada hacia Yugi— ¿No puedes mandar su alma al infierno?

—¡Nadie manda a Yami al Infierno! —intervino Seto furioso. No podía permitir que Yami pagase por la locura de Bakura, no otra vez—. Será nuestra última opción.

Yugi permanecía algo intranquilo por la revelación. Entonces... ¿Yami estaba siendo controlado por otro brujo? Y ellos, Mai, Jono y Kaiba ¿estaban dispuestos a enfrentar a su hermano?

—Yugi, —la voz de Kaiba sacó al pequeño de sus pensamientos— el primer don de Yami fue la adivinación. Imagino que también es el tuyo...

—Si, algo —respondió Yugi algo nervioso. Su adivinación era esporádica; solo deseaba que Kaiba no esperase que atacase a su hermano con ella; seria una jugada muy arriesgada.

—Bien, quizás nos pueda ser útil

—"¿Y bien?" —comenzó a impacientarse el brujo negro— "Ya fue suficiente. Entregenme a ese niño, o tendré que pasar por sobre sus cabezas."

—¡Kaiba!

—¡Demonios! Necesito mas tiempo

—¡Demonios! —exclamo Jonouchi. Ese imbécil del Cazador pedía tiempo; él se encargaría de dárselo— ¡Toma esto! —sin mediar palabra y ante la vista atónita de todos, se lanzó a atacar a Yami con sus puños.

El puño derecho de Jono se estrello contra la mejilla izquierda de Yami, quien aun permanecía incrédulo a lo que acababa de ocurrir.. El ojirubí, impulsado por la fuerza del golpe, cayó de espaldas contra el suelo y permaneció allí unos segundos. Nunca se hubiese imaginado que el rubio lo atacaría de una manera tan... tan... bruta. Entonces, sintió un hilo de sangre caer de la comisura de su labio, y eso fue la gota que derramó el vaso de su frágil paciencia. Sin decir nada, se puso de pie con dificultad dejando que su odio fuese la fuerza de su contraataque— "¿Mi turno?"

De la nada, una ráfaga de viento se generó entre Yami y Jono haciendo que este último saliese despedido, con una fuerza casi explosiva, alzándolo por los aires.

—¡Jonouchi! —gritaron Mai y Yugi al unisono al ver al rubio sobrevolar el cielo a unos 20 metros del suelo para luego ir cayendo detrás de la casa Mutou.

El estruendo del aterrizaje se escuchó acompañado por un singular y familiar sonido que hizo suspirar a Yugi y Mai de alivio— ¡Estoy bien!

—Idiota con suerte —comentó Seto.

—Es mi turno —Mai se adelantó a Seto poniéndose en guardia para enfrentar al Nigromante—. Necesitas tiempo— se dirigió a Seto—. Tratare de darte un poco mas de lo que dio Jonouchi. Procura proteger al niño; ese idiota de Bakura no puede ganarnos.

—¿Kujaku? —el castaño no entendía la arriesgada actitud de la bruja; podía no salir con vida de ese enfrentamiento.

—No te compadezcas, Kaiba —alegó con aire superado tratando de alejar las suposiciones del Cazador— será interesante enfrentar a un brujo de esas características ¿No estas de acuerdo? —invocó al deseo de Kaiba de ser el mejor en todo lo que se propusiese ganandose una sonrisa por parte de este.

—Kujaku, raza de guerreros petulantes ¿me equivoco? —dijo sarcástico.

—No me hagas enojar o te patearé el trasero a ti también. Pero antes, me haré cargo del Nigromante. Váyanse.


Seto se replegó seguido de cerca por Yugi y se dirigieron hacia uno de los edificios tras ellos. Un futuro complejo de departamentos de 4 pisos en construcción seria su base, por el momento. Subieron al primer piso por las escaleras y permanecieron allí unos minutos mientras Kaiba ideaba un plan. Mai era una guerrera formidable; con total dominio de la magia amazónica, solo esperaba que les diera suficiente tiempo para planear una estrategia.

—Kaiba-kun, no podemos dejar a Mai sola —reprochó Yugi algo agitado por la corrida.

—Es una retirada temporal estratégica —explicó el castaño mientras chequeaba la carga de su pistola— ¡Demonios! —maldijo su falta de previsión.

—¿Que sucede? —preguntó preocupado Yugi.

Seto sacó su celular del bolsillo y realizó una llamada —Isono —

Señor Kaiba —la voz de su confiable guardaespaldas le respondió.

—Necesito el rifle.

De inmediato, señor.

—Sigue la señal y esperame en la parte de atrás del edificio —cortó la comunicación. El plan era simple, si podía darle a Bakura un buen susto que suponiese poner en peligro su vida; seguramente rompería el vinculo con Yami. Pero para eso, debía distraerlo. Aun desde esa distancia, lo percibiría.

—Necesito unos peones —se dijo el castaño por lo bajo aunque Yugi logró escucharlo.

Un ruido proveniente en el piso inferior le dio cuenta a Seto que Isono había arribado con su herramienta; aunque no fue el único estruendo que se escuchó e hizo tanto a Yugi y a Kaiba mirar por la ventana frontal. El origen del segundo estruendo fue obvio: Mai había sido derrotada.

Kaiba maldijo internamente; debía conseguir ese rifle. Sin mas, comenzó a bajara las escaleras con premura.

—Iré contigo —Yugi se lanzó tras el castaño.

—¡Quedate aquí! —le ordenó a Yugi—. Si te encuentra no tendrás oportunidad.

—Puedo cuidarme solo —desafió Yugi.

—Aun no es momento. Quedate aquí —volvió a indicar Kaiba antes de dejar a Yugi solo.

Seto se apresuró a llegar a la puerta trasera, pero lo que encontró en ella no fue exactamente lo que esperaba. El fastidioso rubio se encontraba en el umbral de la puerta pero sin señales de Isono ni su rifle.

—¡Kaiba!

—Sobreviviste perro —no ocultó el fastidio que volver a ver al rubio le causaba.

—¡Callate! ¿Qué sucedió? ¿Dónde están Yugi? ¿Y Mai? —exigió conocer el paradero de sus compañeros; situación que el castaño no tardó en manipular a su favor.

—Yugi está a salvo por ahora pero debemos darnos risa para ejecutar el plan —comenzó a avanzar hacia la puerta frontal del edificio donde, según sus cálculos, Yami estaría próximo a llegar.

—¿Qué plan? ¡Espera, Kaiba! —Jono se largó a perseguir a Kaiba, atolondrado como siempre.

Seto y Jono llegaron hasta la puerta principal del edificio y quedaron frente a esta; Jono aun desconocía lo que estaba por suceder; cuando el teléfono de Kaiba sonó.

—Llegas tarde —respondió Seto el teléfono, sabiendo que era su asistente.

Lo lamento, señor Kaiba —el tartamudeo, señal de nerviosismo, perceptible en la voz del pobre guardaespaldas.

—No importa, ¿lo tienes?

Si, esta en la puerta trasera como ordenó.

—Perfecto —colgó.

—¿Qué es perfecto? —preguntó Jono confundido —¿Cuál es el plan?

—Vamos a enfrentar al nigromante —explicó escuetamente el Cazador sin revelar sus intenciones.

—¡Bien! y ¿qué parte me toca? —preguntó ingenuo al imaginarse un ataque combinado entre ambos; pero la respuesta de Seto no fue lo que esperaba.

—Eres la carnada —dijo el Cazador momentos antes de desaparecer con su transmutación.

—¡¿Qué?! —le dirigió una mirada furiosa a Seto aunque este ya no estaba allí, lo había dejado solo y frente a él, la puerta principal estaba cediendo su fortaleza ante el ataque telequinetico externo de Yami— ¡Maldito!

La puerta terminó de volar por el aire dejando al ojirubí el camino libre al interior del edificio donde vio huir a Seto y su querido hermano por última vez. Jono se mantuvo en su lugar, algo desconcertado, no deseaba enfrentar de nuevo al Nigromante pero no tendría otra opción

—Espera un momento, podemos discutir esto ¿no crees? —comenzó a parlotear para tratar de aminorar la ira de Yami —... Sin resentimientos por lo del golpe ¿no es verdad?

Ese comentario hizo hervir la sangre de Yami y se vio manifestado en sus ojos que cobraron un tinte negro azabache.

Lo siguiente, Jono salió despedido hacia la calle mientras que Yami continuaba su camino hacia donde sentía la presencia de su hermanito. Jono, con dificultad, se puso de pie una vez mas e intentó llamar la atención de Yami.

—¡Eh! ¿Por qué huyes? Ya estoy de pie.

Yami lo ignoró y se dirigió hacia las escaleras.

—¿Sabes? Kaiba, tenia razón Esta magia de sombras es patética ¡Tú eres patético! —lo señaló ya casi sin ánimos de seguir pero; sus comentarios llegaron a los oídos de Yami quien de inmediato volvió sobre sus pasos y salió a la calle para enfrentar al rubio una última vez.

—Demonios... —susurró Jono al ver que Yami se ponía frente a él; y esta vez no parecía tener intensiones de dejarlo vivo por sus palabras —¡Hey! Sabes que no lo decía en serio ¿verdad? —comentó alzando las manos y con una sonrisa inocente en los labios.

Yami invocó su telequinesis y empujó a Jono hasta el final de la calle haciéndolo ascender colina arriba—. Hablas demasiado —esta vez, se aseguraría de matarlo.

La situación no paso desapercibida para Yugi, quien observaba todo desde el primer piso del edificio.

—¡Jonouchi! —gritó al ver a su amigo en apuros. No podía permitir que muriese por él; debía hacer algo. Sin mas, salió corriendo a toda velocidad para ayudar a su amigo. En su frenética carrera, pasó junto a Kaiba, quien no hizo el menor esfuerzo por detenerlo; sino que, apasiblemente, comenzó a ascender a través de las escaleras llevando el rifle de largo alcance, recientemente adquirido, sujeto a su espalda.

La espalda de Jono, una vez mas golpeó contra una superficie, esta vez de metal que estaba en el medio de la calle. El rubio no podía moverse, la telequinesis de Yami se lo impedía, sintió un fuerte hedor a combustible y, como un acto reflejo, volteó la cabeza a un lado para ver de donde provenía; la respuesta estaba impresa en el inmenso metal sobre el que estaba siendo comprimido: "Nafta". Era un inmenso camión cisterna de transporte de combustible. Sus nervios se tensaron inmediatamente y mas aun cuando vio la sádica expresión en el rostro de Yami. El ojinegro estaba dispuesto a deshacerse del rubio, y solo requería una pequeña piroquinesis para lograrlo, de una vez y para siempre.

—¡Espera Yami!

El grito lo distrajo un momento de su tarea; y para su sorpresa, el pequeño Yugi se hacia presente para rescatar a su amigo.

—¡Yami! ¡Suéltalo! ¡Por favor! ¡Es a mi a quien quieres!

—Puedo matarlos a ambos... —respondió de manera cínica

—Yami —no sabia que decir para lograr calmar a su hermano; así que dijo lo primero que le vino a la mente—, lo lamento. ¡Por todo!

Yami resopló con fastidio; no lo persuadiría —No lo lamentas. Aun no.

—¡Yami! ¡No seas cobarde y enfrentame! —desafió a viva voz. Esta vez, si logró el efecto que deseaba. Yami deshizo la telequinesis que mantenía a Jonouchi amarrado a la bomba de tiempo y dirigió su ira hacia su querido hermano.

Jono se vio libre del embrujo y rápidamente bajó del tanque del camión pero, un crujido le dio cuenta que no estaba a salvo. El camión había perdido estabilidad y amenazaba con caer cuesta abajo dirigiéndose hacia donde estaba Yugi. No podía permitirlo, haciendo uso de su telequinesis, la enfocó de inmediato en mantener al gigante de pie.

Yugi tuvo poco tiempo de mostrarse aliviado por haber salvado a Jono, ya que Yami comenzó a avanzar sobre él. El pequeño comenzó a retroceder embebido en miedo, sin embargo, su temor lo hizo tropezar y caer de espaldas pero sin dejar de tratar de alejarse de Yami.

Yami se detuvo; ya no tenia caso seguir azuzando a su hermano. Era hora de culminar su venganza. Sin mas, alzó su mano derecha; una combustión humana le pareció adecuada siguiendo el refrán: ojo por ojo.

Yugi estaba aterrado, el miedo recorría cada uno de sus nervios como una cosquilla que le ordenaba a sus músculos reaccionar, escapar tal vez; esa adrenalina que generó su cuerpo fue la chispa, el impulso inconsciente, que lo hizo alzar su mano derecha sobre Yami. Su magia nigromante se despertaba invocada por el instinto de auto-preservación indicándole al menor lo que debía hacer.

Audite vocem meam, —recitó, su voz imponiendose por sobre el sonido del ambiente deteniendo a Yami en seco— Libero arbitrio te. Venite ad me. ¡Evigilet!

Yami permaneció petrificado un segundo; las palabras de su hermano resonaron en sus mente, trayendolo de un profundo sueño del que no podía despertar. Cayó de rodillas, su respiración agitada por el cansancio inexplicable para él. ¿Qué había ocurrido? Se sentia cansado, agotado no solo física sino mentalmente. Todo en su memoria era confuso. Alzó la apenas la vista para reconocer al pequeño frente a él.

—¿Yugi?

—¿Yami? —Yugi sintio el cambio en el tono de voz de su hermano, no se notaba obscuro y sadico; sino tenue y confundido— ¿Eres tú? Estas bien...

El ojiamatista se lanzó a abrazar a su hermano como si la pesadilla hubiese pasado. Estaba seguro que el peligro había quedado atrás y que Yami debía sentirse confundido por lo ocurrido pero no le importaba.

—Yugi —el ojirubí correspondió el abrazo. Ese abrazo con el que hacia tanto tiempo habia soñado; finalmente sucedia, no podia expresar con palabras la liberacion que sentia en su alma.

Sin embargo,

—"¡No te libraras de mi tan fácil!" —Bakura no dejaría ir a Yami; el albino sentía que la conexión estaba disminuyendo a un ritmo drástico pero... no se rendiría; y antes de liberarlo haría que Yami lamentase por siempre su existencia —"¡Matalo!"

—No... —susurró por lo bajo el ojirubí al sentir que su mente otra vez era aprisonada. Se aferró a Yugi con fuerza, no queria irse, no queria desvanecerse... —No de nuevo...

—¿Yami? —sentia que los brazos de su hermano comenzaban a comprimirlo a punto de dificultarle la respiración— Yami, suéltame —se quejó.

—"¡Matalo!"

¡Vitalum... —exclamó Yami ya sin voluntad propia, sosteniendo a Yugi de la cabeza.

Mientras tanto, desde el tercer piso del edificio, Seto observaba la situación a través de la precisa mira de su rifle de larga distancia. No necesitaba leer los labios de Yami para entenderlo, ese hechizo era inconfundible y debía detenerlo.

...

Por mucho que amase a Yami.

...

Se acomodó sobre el rifle para fijar el blanco; no tenia un tiro limpio pero...

...

No podía permitir que Yami cargase con esa culpa.

Vita...

El sonido del fusil al dispararse se hizo eco en el Shadow Realm. Una bala de plata, una, única e ineludible surcó el espacio que separaba al Mago del Brujo Nigromante para enterrarse en el centro de la frente de este último.


Lejos de allí, Bakura tapaba con sus manos su propia frente, como si intentase desesperadamente cubrir la herida del disparo recibida. Acción que era claramente visible en su expresión desencajada y dolida.

—¿Bakura? ¿Hermano? —preguntó Ryou de manera calmada. No había posibilidad que su hermano hubiese resultado herido en ese ataque; aunque la sensación podía asemejarse, no era real... al menos no lo fue para Bakura.

Bakura se quedó un segundo, tratando de reponerse y de inmediato lo entendió: había sido burlado... por un maldito Mago.

—¡Malditos, hijos de... ! —

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Capitulo 11

Pensé que la guerra no acabaría XD pero aquí el capitulo 11 y Yami se reconcilió con Yugi, Seto mató a Yami con una bala de plata y finalizó el fic. Tata! Que pasen los créditos con la música de The Last Of Us.

Vi un pedazo del duelo entre Seto y "Yami" de DSOD; en el primer round ya se veía que ese no era Yami; Yami no sacrifica puntos de vida en un primer turno y al final la animación parecía decir... "Seguí haciéndote trampa al solitario, Kaiba." XD Ah y en 2017 llega a occidente en pantalla grande y en 4D... espero venga subtitulada! Bueno suficiente marketing.

Pasemos a responder reviews...

Alexandria: Y aquí fue el final del exorcismo de Seto. Chan! No lo volverá a hacer, creo. XD

TsukihimePrincess: yup!

Azula: gracias, (del mundo de los muertos?) eso creo 0.ó

Una vez mas, agradezco los reviews recibidos; son los que hacen que el fic siga adelante. Quisiera superar la barrera de los 50 reviews en esta entrega ToT ¿Plis? -puppy eyes- Bueno, eso fue todo por ahora, ya saben, dejen review para saber lo que opinan, dudas de -este final?- y nos leemos cuando me lean.