Hola, ¿cómo les va?

Les escribe Dantrlan con una nueva historia, esta será mucho mas corta, repleto de one-shots que estarán interconectados entre sí, pero no se encontraran en orden, o quién sabe.

Dependiendo del apoyo que le den a esta historia, se ira actualizando ya que no es prioridad y esta hecha para un amigo, pero por supuesto eso cambia si recibe apoyo.

En fin, nada de Rito me pertenece.

¡Disfruten!


- ¡Hola! -

Esto es extraño, una pequeña señorita me mira con una gran sonrisa, veo sus ojos llenos de anticipación, una pizca de esperanza se sienten en ellos.

Por un momento me pierdo en aquellos ojos, son hermosos y resplandecen misteriosamente.

De un color morado me escanean lentamente y la pequeña rendija entre ellas del mismo color es aún más fuerte, más profundo; la emociones que ella proyecta se sienten en el aire.

Emoción, felicidad, una gran sonrisa se encontraba plasmada en su rostro.

¿Quién es ella?, Esa es una de las muchas preguntas que tengo en estos momentos, ¿Dónde estoy?.

Hace unos momentos me encontraba en mi trabajo, recientemente había despedido a un cliente, estaba acostumbrado a los perezosos días de un vendedor en un pequeño puesto de víveres de diferentes tipos, podrías llamarlo kiosko, una tienda, un mini super, de dónde vengas tendrías diferentes nombres para este lugar, era un trabajo simple pero me daba lo suficiente para vivir.

Fue una vida tranquila.

Extrañamente no me siento asustado, el pánico que sentí inicialmente se apagó cuando lo primero que ví fue esos grandes y hermosos ojos; limpiaron las turbulentas emociones que me asediaban.

- Te he estado esperando héroe... -

Su sonrisa parece quebrarse un poco, sus pequeños labios tiemblan, lo admito ella es hermosa y por alguna razón me desagrada ver como aquella sonrisa tan cálida vacila.

- Por mucho, mucho tiempo... -

Apenas la escucho, su voz había bajado de tono, era suave, liberal y las emociones crudas se sentían en oleadas.

- Pero estás aquí... Ahora en frente de mí -

Ella murmura para si misma ahora, sentía la duda en su mirada, sus ojos comenzaron a mostrar un poco de nerviosismo.

- ¿Ahora que debería hacer?, Cómo debería abordar esto... -

La veo fijamente, es pequeña, del tamaño de una niña, alrededor de un metro veinte, quizás hasta un metro cuarenta, no sabría exactamente.

Ella portaba lo que parecía ser una armadura medieval pesada, que cubre todo su cuerpo, el peto de la coraza era voluminosa, de color dorada, las hombreras y los brazaletes del mismo color y una especie de falda metálica que cae, las piernas cubiertas de las grebas y todo unido a una cota de malla metálica.

Era una vista fascinante, reluciente ante la luz solar, aquella armadura junto al color brillante de sus ojos era una imagen hermosa.

Mi mirada se aleja de ella, aunque con pesar puesto que si belleza era etérea, intoxicante, me hubiera gustado seguir observándola, pero debía hacerlo.

Mire hacia mi alrededor, árboles muchos de ellos, gigantescos se alzaban orgullosos ofreciendo una sombra acojedora, la luz caía por en ciertas partes iluminando en la sombra, la vegetación era basta y hermosa.

Sin dudas algunas era un bosque de fantasía.

Aunque pongo en duda, pareciera que ví algunos animales extraños que no existían en mi mundo, lo único que veía por ahora eran árboles, vegetación, animales y por supuesto.

A ella.

La veo perfectamente, recordando su tamaño, me era imposible compararla a una niña, pero contrariamente su rostro era más maduro de lo que se esperaba, además de que su mirada transmitía sabiduría y calidez que no podrías esperar de un infante.

Mientras la misteriosa chica intentaba en vano calmarse ya que su emoción era palpable, me doy cuenta de dónde estaba parado, se sentía rígido en mis zapatos, era piedra; una estructura extraña con símbolos igualmente extraños en todas partes.

¿Circulos mágicos quizás?

¿He sido invocado aquí por ella?

No era ajeno a este tipo de temas, a menudo sabía de las historias de fantasía que conllevan a tomar a una persona totalmente normal y embarcarla en una historia de épicas proporciones.

Pero pensé que eso solo se quedaría en la fantasía.

- ¿Quien eres tu? -

Detengo a la pequeña chica llamando su atención y sacándola de su estado de ensueño. Ella fija sus fascinantes ojos en mi y por un momento me estremecí, ciertamente las emociones que sentí por un momento de ella me abrumaron.

- ¿Yo? -

Una gran sonrisa aparece en su rostro.

- Soy una Yordle -

Esas palabras salen con una inmensa cantidad de orgullo, aunque eso solo suma otra pregunta para mí.

Pero. ¿Que es un Yordle?.

Y como si estuviera leyendo mi mente la pequeña continuo.

- Los Yordles somos lo que podrías llamar a un espíritu, aunque es solo semántica ya que somos bastante físicos y no poseemos una figura espectral -

Ella se encogió con indiferencia

- Mi nombre es Poppy, soy una Demaciana, aunque no de nacimiento -

Notando la realización en mis ojos ella continúa.

- Nuestra raza es normalmente bastante caótica y podemos decirlo incluso de comportamiento aleatorio, pero yo he ido en un viaje en toda Runaterra con un propósito -

Sus palabras tomaron un diferente tono, se sentía orgullosa de eso, su mirada llena de inquebrantable convicción.

Además de que mencionó Runaterra como conjunto, supongo que así se llama el mundo en el que estoy, debo mencionar que ese nombre es bastante místico.

- Paso el tiempo y me encontré con los humanos, aprendí mucho de ellos y mi propósito nació ahí -

Sus ojos orgullosos cayeron en tristeza, el ambiente se sentía húmedo y solitario.

- Fuimos grandes amigos, pero todo llega a su fin, ¿sabes?. Pero esta bien ellos están en mis recuerdos.

- En ese lugar, Demacia, me encontré con una leyenda -

Demacia ¿eh?, Un reino, ¿Quizás?

Su mirada se había vuelto pérdida, lejana, al parecer se había sumido en recuerdos.

- Conocí a un amable humano, fuerte, valiente, carismático, si alguien se puede llamar héroe sería el -

Su emoción volvió y su sonrisa apareció de nuevo.

- Me uni a ellos, me volví su aliada, éramos camaradas de armas y amigos, poníamos nuestras vidas en nuestras manos, todos nos protegimos juntos bajo el mando de esa persona -

Fascinado por su fantástica historia me acerque a ella con un poco más de confianza, en aquel bosque cerca había un tocón, un pedazo de madera que sirvió como un asiento improvisado. Me senté delante de ella.

- El tiempo pasó y un día el me contó una historia, la historia del arma que portaba, la historia del martillo del héroe -

Asentía absorto en la historia, un héroe ¿eh?, Quizás esta persona fue el héroe de esas leyendas.

- Ese martillo fue creado por un artesano antiguo, tenía un gran poder, capaz de destrozar montañas y otorgarte fuerza más allá de tus imaginaciones más salvajes -

Ella continuó, pero frunció el ceño derrepente.

- Resulta que él no era el héroe elegido, resulta que aquel hombre que siempre considere un héroe no era la leyenda y el martillo no lo había aceptado, el nunca podría usar todo su potencial -

Oh... Creo que se donde va esto.

Pensé con un poco de amargura al notar el pesar en su tono.

- Cuando paso el tiempo y conforme vivimos nuestras aventuras el fue envejeciendo, su carisma seguía intacto, pero su fuerza comenzó a flaquear, no podía proteger a su pelotón y las batallas que teníamos se habían más complicadas -

Con armadura la pequeña mujer continuaba.

- Entonces un día, cuando el se retiró del servicio a vivir su vejez el me confío su martillo, yo en todos esos años no había cambiado nada, pues al ser un espíritu envejecemos más lentamente, quizás... -

- Ni siquiera podemos envejecer. -

Miro al cielo, las nubes se habían oscurecido, al parecer una lluvia estaba cerca, como si el mismo clima estuviera aceptando los sentimientos turbulentos de aquella mujer.

- Tome el martillo, ahora era su portadora, el me pidió que si era posible que cumpla con lo que él jamás pudo -

Su voz volvió a ser melancólica.

- Encontrar al héroe de la leyenda, entonces con mi nueva misión me despedí de él, deseándole una vida próspera -

Está vez una sonrisa afectuosa se asentó en sus labios.

- El se había comprometido, había sentado cabeza y poseía dos pequeños, esos dos estaban llenos de energía -

Una pequeña risa escapó de sus labios, quizás un recuerdo divertido llegó a su mente.

- Me despedí de él, le agradecí por su amistad y continúe con su misión -

Ella levantó su mirada al cielo, se había vuelto un poco oscuro, una gran nube nos proporcionaba sombra.

- Busque en todos lados, hombres y mujeres, niños y niñas, ancianos y ancianas. -

Su tono se volvía amargo de nuevo, esta chica es muy expresiva, en lo que hemos llevado de conversación me ha mostrado tantas emociones.

- Pero no lo encontré, hombres y mujeres eran valientes, eran bravos guerreros, tenían carisma, eran líderes -

Su mirada se volvió soñadora y una de sus sonrisas cariñosas floreció.

- Hice grandes recuerdos con ellos, pero ninguno de ellos fue aceptado por el martillo, para ellos tenía un peso inmesurable, no pudieron ni levantarlo -

Con una mueca de molestia ella continuaba.

- Poco a poco, conforme pasaba el tiempo y conforme las personas iban y venían comencé a pensar en que no encontraría a ese héroe -

Ahora sus brillantes ojos violetas se fijaron en mi.

- Pero no perdí las esperanzas en ningún momento, ahora estás aquí conmigo y esta vez es indudable -

Ella dejó escapar una pequeña y linda risa, era bastante tierna.

- ¿Lo ves? -

Ella de su espalda saco el gran martillo que poseía, fácilmente doblaba su tamaño, esa cosa era gigantesca.

Solo podía ser llamado como un gigantesco martillo de guerra, el cual solo un hombre de gran tamaño lograría levantarlo.

Lo admito, no soy lo que normalmente llamarías pequeño, de hecho soy bastante alto para la media, pero dudo mucho poder levantar esa monstruosidad.

Aquel artefacto fue llevado como si nada por ella, ella lo acercaba a mi lentamente, con una gran sonrisa en su rostro.

Una gran sonrisa de felicidad y alivio.

- ¡Ves! ¡El martillo reacciona a ti!, ¡Jamás ha brillado así! -

Emoción, muchísima emoción y felicidad, un poco más y la vería saltando de felicidad.

Y era verdad, un tenue resplandor de hacía presente en el gran martillo cuando se acercaba a mi, mientras más lo acercaba brillaba más.

Un suave plateado del arma, que tenía luz propia mientras se acercaba a mi esa luz se hacía más potente.

Una sensación de inquietud se hizo presente en mi corazón, no era algo extraño ni de ninguna manera desagradable, tenía curiosidad y mientras ella acercaba el martillo esa cálida luz plateada se sentía más y más cerca.

Hasta que...

Cálido.

Era cálido, aquella luz transmitía una calidez, sin saberlo había tomado el gigantesco martillo en mis manos.

Estaba asombrado, estaba extasiado, no había manera de describir la sensación que me daba esa luz, se sentía extraño.

Pareciera como si hubiera encontrado a un viejo amigo.

Si lo podríamos llamarle a esta sensación, diría que es nostalgia.

Siento que estoy completo ahora.

El martillo brillaba suavemente en mis manos, sorprendentemente no pesaba en lo más mínimo, se sentía como tomar una pequeña rama de un árbol.

La textura era metálica y dura, pero en mis manos esa sensación tambien se sentía correcto.

- ¿Me lo entregas? -

Le pregunté con un poco de dudas, dudas que se reflejo en mi propia cara, como respuesta escuché otra pequeña risita y una mirada divertida por parte de ella.

- Por supuesto, es tuyo, pase por mucho para encontrar al héroe y ahora lo tengo frente a mí -

Su gran sonrisa iluminaba mi corazón, su alegría era contagiosa, lo admito.

- Pero, ¿qué haré yo con esto?, ¿Qué es lo que debo hacer? -

Le respondo con muchas dudas en mi mente, un héroe, ¿Yo?. Eso suena a un gran montón de problemas.

Cómo si el martillo me escuchará su luz se atenuó levemente y una sensación de tristeza se sentía en mi.

Provenía del martillo...

Así que tiene un grado de conciencia,

Lo siento amigo, pero esto es muy difícil de aceptar.

Pensé con un poco de diversión, aunque realmente no podía negarme.

Bueno, podría hacerlo, pero no quiero verla triste, es desgarrador.

- Uh... -

Sacándome de mis pensamientos me tope con una graciosa imagen, allí estaba ella, totalmente perpleja a mi pregunta, comos si el solo hecho de dudar sobre recibir el martillo fuera algo extraño.

- Yo... ¿No lo sé? -

Murmuró un poco avergonzada, un pequeño tinte carmín comenzó a aparecer en sus mejillas.

Era absolutamente adorable, sumando su hermoso rostro y su pequeña estatura era.

Sin poder evitarlo sonreí con diversión y ella se dió cuenta, me dió una mirada molesta que solo me parecía adorable.

- Bueno, la verdad estaba tan concentrada en el hecho de buscar al héroe que nunca pensé en la respuesta de este -

Se rasco la mejilla derecha con vergüenza y timidez.

- Jamás pensé en lo que respondería el héroe que elegiría el martillo y peor aún, de que no quisiera la responsabilidad o la pusiera en duda.-

Me respondió aún avergonzada la pequeña Yordle.

- Bueno... Y... ¿que se supone que debo hacer como el héroe? -

Otra duda más y otra respuesta, está vez con más timidez que vergüenza.

- Bueno... ¿Llevar a Demacia a la prosperidad?, ¿Salvar a los necesitados?, ¿O quizás salvar el mundo? -

Más como si fuera una pregunta para si misma me respondió, al parecer no había contemplado que significaba ser el héroe de este martillo.

- Más en concreto, ¿Qué es lo que debo hacer? -

Con un poco de incomodidad expreso mis dudas, el ambiente se estaba poniendo incómodo y tenso, la sonrisa de ella estaba cambiado de fresca y natural a una forzada.

- Ejeje~ ¿Me creerás si digo que no tengo ni la menor idea? -

Rascándose la mejilla con uno de sus dedos y dándome una sonrisa de disculpas me respondió. Solo pude llevarme la palma a la cara en signo de frustración.

- Simplemente genial, no solo no sé dónde estoy, tampoco se que hacer y al parecer tengo una profecía encima -

Gruño con un poco de molestia, que tipo de desarrollo extraño era este, hubiera preferido que todo sea más simple.

- Al menos, ¿por dónde podría empezar? -

Le preguntó con esperanza, cualquier oportunidad de saber que hacer en este lugar era realmente apreciada.

La pequeña Yordle llevo una mano al mentón pensativa - Bueno, podríamos empezar por Demacia, de allí vino su leyenda, aunque tampoco se específico mucho en ella - Ella se encogió de hombros restándole importancia.

Asiento a sus palabras - Entonces supongo que nos dirigiremos para allá, ¿Es así? - Le pregunto para estar seguro, recibiendo un asentimiento positivo.

-¡Por supuesto!, ¡Iremos a Demacia ahora mismo! -

La emoción de la pequeña Yordle regreso con fuerza, la incomodidad rápidamente aplastada por su jovial personalidad.

Suspire mientras me levantaba de mi asiento improvisado, tome el gran martillo y lo lleve a mi hombro usando una mano para mantenerlo, no pesaba nada, la sensación de colgar mi brazo fue lo único que sentía.

- ¿Y las provisiones? -

Poppy se levantó y comenzó a caminar, rápidamente la acompañe, caminando a su lado.

Con el rostro pensativo se detuvo un momento para responder.

- Simplemente lo tomaremos de la naturaleza, no te preocupes, ¡tengo mucha experiencia en esto héroe! -

Con alegría resto importancia a mis preocupaciones, debía admitirlo, la vibra positiva que emitía, fácilmente eclipsó las dudas.

Se que no debería confiar en la primera persona que vez cuando estás perdido.

Pero era lo único que podía hacer.

Además, la mirada esperanzada que me dió y todas las espectativas que colocó en mí me hizo imposible rechazarla.

Y sobre todo, lo más importante.

Era que ella era lo único que tenía ahora.

Mientras caminábamos no pude evitar ver como una luz resplandeciente iluminaba nuestro camino, el sendero en medio del bosque se encontraba brillante.

Como si marcará el inicio de mi camino en este mundo.

Runaterra, ¿eh?.

Veamos que tienes para mí.

Y así, fue como comenzó mi vida en este nuevo mundo.


Hola, aquí Dantrlan esta pequeña sección está destinada a un buen amigo mío, aunque si bien tardo pues aquí está jajaja, eres maldita mente insistente, pero aquí está.

Espero lo disfrutes, vendrán nuevos one-shots, quizás más extensos, quien sabe.

Esta historia saldrá de manera mucho más lenta que las demás, a no ser que la apoyen ya que su único nacimiento es por que está hecha para un amigo mío.

Hasta entonces.