Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD.
Diálogos:
(Amo las oppai) – Pensamientos internos.
"Probando, probando ¿se oye?" – Retransmisiones holográficas, conversaciones telefónicas, etc.
[No quiero hablar de ello] – Ddraig, seres sobrenaturales de categoría superior.
[Aquí hay demasiada perversión, mierda de autor] – [Dama del Lago]
Duro contra el muro – Personajes de autoridad superior.
Advierto que en este fanfiction puede haber temas sugestivos o leves actos sexuales que puedan ofender/alarmar/molestar al lector. A quien no le guste, lo considere excesivo o no se sienta cómodo... Adiós y que le vaya muy bien la vida.
A los de piel y ojos sensibles, Ichiei esbozó Slash/Dog como una historia monógama para su protagonista, algunos fans no vieron con buenos ojos ese giro comercial para mejorar ventas, yo respeto su idea inicial y he reutilizado a Lavinia y Suzaku. A quienes no se sientan cómodos ya saben dónde está la puerta, cerrad al salir.
Si pese a todo esto decidís leerla. Leedla bajo vuestra responsabilidad y consecuentemente sed respetuosos con el contenido. Nadie os obliga a leerla y yo me estoy cansando de tener que repetir lo mismo una y otra vez.
Los reviews ya no serán respondidos, admito mi falta de paciencia y al no poder garantizar respuestas educadas he decidido abstenerme. Los PM serán respondidos lo más rápido que pueda.
Se ruega leer primero la otra historia titulada "Draconic x Deus – Prologo"; son una serie de one-shot que cubren los inicios de esta misma.
- High School DxD –
[Draconic X Deus]
-El niño que creía no tener nada-
-1995-
-Japón – Cementerio
El niño no lo entendía, no alcanzaba a comprender como podía encontrarse en esa situación.
De pie, sobre un camino de adoquines de piedra blanca y pulida, en medio de un sendero de delgados y altos arboles…
El niño no entendía como había pasado de estar paseando por las calles con sus padres a estar vestido de negro de pie de dos grandes piedras… Dos piedras decoradas con flores y marcos con fotografías.
Dos piedras con los nombres de sus padres tallados en ellas.
Miki Hyodo; Gorou Hyodo.
Parpadeando repetidamente, agarrando con fuerza la mano de Irina, la niña lloraba a lágrima viva, sollozando con fuerza.
-N-no estás solo!- balbuceó con las mejillas completamente mojadas.
El castaño sonrió quedamente.
-Lo se…-
-Irina! Irina!-
La pequeña respondió a la voz de su madre. Los Shidou estaban unos pasos tras ellos.
Llamándola con la mano, Karen se llevó a su hija lentamente, ofreciéndole al niño unos últimos instantes a solas con sus padres.
Alzando la mirada, Issei no entendía porque le estaba pasando esto… ¿Qué había hecho él para merecer este castigo?
-¿Por qué te has llevado a mis padres… Yo los necesito más que tu…-
La sacerdotisa Shinto que había oficiado el entierro contuvo las lágrimas, tapándose la boca con la manga de su atuendo religioso emprendió el camino de regreso a casa.
Shuri Himejima era incapaz de poder presenciar esos eventos y no hundirse en la tristeza.
El mundo no era justo…
-Pobre niño…-
Agarrada de la mano de su hija, se alejó a paso rápido. Si bien quería que su heredera empezase a estar presente en los oficios que eventualmente llevaría ella a cabo, aquello era demasiado para ella… Era demasiado joven.
La joven, vestida como su madre, caminaba a trompicones, incapaz de mirar hacia adelante, incapaz de dejar de mirar al niño.
En un acto de rebeldía, un acto impulsado por un sentimiento que no entendía, la joven arrancó a correr hacia el niño.
Shuri se giró sorprendida, viendo como la morena se detenía un instante para recoger una flor, arrancándola del parterre con cuidado, antes de alcanzar al chico.
Issei se giró al sentir una mano tirar suavemente de su manga.
Una hermosa niña de largo cabello negro y ojos lilas lo miraba fijamente, con timidez le ofreció la flor.
El niño la tomó confundido, volviendo su mirada a la morena.
Ambos se miraron sin decir nada.
Sin percatarse de cuando había empezado a llorar, Issei se sorprendió al sentir las manitas de la niña recoger sus lágrimas.
Mirándolo a los ojos… La niña se separó, corriendo con torpeza hasta alcanzar la mano de su madre…
Los ojos rojos del pequeño la siguieron hasta que se perdió en la distancia, pasando a mirar la flor entre sus manos…
-DxD-
Sentado en el sofá de su casa, Issei vio como los Shidou cubrían los muebles con sábanas, empaquetando sus cosas en cajas de cartón.
Aquella ya había dejado de ser su casa. Había dejado de ser su vida.
Estaba confundido, pero era incapaz de pronunciar palabra alguna.
Le dolía, le dolía como nada… Él no quería dejar esa vida, él no quería que sus padres se fuesen, él no quería…
Apretando los puños, Issei bajó la mirada, llorando en silencio.
MUACH
-¡!-
Unos labios se habían posado en su mejilla.
Curioso, sorprendido, vio como Irina se había sentado a su lado, besando su mejilla para llamar la atención.
-A-ahora estarás c-con nosotros…- susurró la niña con timidez.
-Irina-chan…-
-Y-yo no t-te dejaré nunca!-
-¡!-
-T-te lo prometo! Y-yo… Yo cuidaré de ti!-
-Irina-chan… Muchas gracias…-
-Y-ya no tienes que llorar…-
Sonriendo quedamente, el joven Hyodo abrazó con fuerza a Irina.
Juntos, de la mano, dejaron la casa.
Subiéndose al coche de los Shidou, vio como Karen cerraba con llave antes de subirse al vehículo.
Mirando por el cristal trasero, Issei vio como la que hasta ahora había sido su casa se alejaba en la distancia.
Pasando a sentarse correctamente, sonrió al ver la alegre sonrisa de Irina fija en él, sus dedos entrelazados.
Al ver la mirada de Irina entendió que quizás lo que le esperaba no estaría tan mal… Cuanto menos, que no estaría solo.
-Semanas más tarde-
-Residencia de los Shidou-
Karen Shidou suspiró aliviada, alegre incluso.
Todas sus preocupaciones se habían desvanecido como la nieve en primavera. Su hija, una inagotable fuente de alegría y positivismo había logrado colarse en lo más profundo del niño para sustituir el rostro apagado del huérfano y dejar en su lugar el rostro alegre de un adaptado adoptado.
Lo que el psicólogo del hospital pronostico no se había cumplido, la salud mental del niño se sobrepuso en un espacio milagroso de tiempo dadas las circunstancias… Aunque esa alegría se veía parcialmente empañada…
La relación de esos dos…
Irina era pura energía, daba para alimentarse a ella y al que desde hacía unas semanas era su hermano pero… Le preocupaba la dependencia emocional que había desarrollado.
Irina e Issei siempre estaban juntos, en la casa, durmiendo, estudiando, jugando… No era que Issei la siguiese, era a la inversa. Y lejos de parecerle molesto, el joven Hyodo parecía conforme y a gusto con ello. El psicólogo creía que era una necesidad emocional que la niña había desarrollado para lidiar con la tristeza de su amigo, pero Karen parecía discrepar.
A sus ojos creía ver a una pareja… Con una mujer dependiente.
Aunque solo serían imaginaciones suyas… Ambos apenas tenían cinco años…
Negando con la cabeza, decidió darles tiempo, esa sería una relación que maduraría con el tiempo…
Marchándose, dejo a los niños dormir plácidamente en su cama, abrazados, pegados rostro con rostro bajo las sabanas…
-Hospital Serafall Memorial-
Venelana Gremory jugaba con sus dedos nerviosa. Levantándose de su asiento. Recorriendo la sala de espera intranquila.
Agradecía que la sala, aislada, no estuviese impregnada por el olor a desinfectante, a producto químico… Serafall había instaurado la aromaterapia y el inmenso centro médico se había convertido en un recinto lleno de aromas de lo más variopinto. No habían escatimado en esfuerzo y recursos para clasificar y emparejar olores, efectos y necesidades en todas las salas.
Efectos relajantes, estimulantes, somníferos…
Cada sala tenía su olfato, su estado de ánimo intencionado… Que en una mujer de su categoría no surgía efecto por completo. Aun así y pese a todo, Venelana estaba agradecida con Serafall. ¿Quién iba a decir que esa joven apagada y carente de emociones iba a realizar y promover una propuesta como esta…?
Su marido, sentado en uno de los cómodos sillones no parecía afectado lo mas mínimo. Henrich, de pie tras él, tampoco.
-No sé cómo puedes estar tan tranquilo…- dijo la demonio jugando con sus dedos.
-Van dos partos, uno se acaba haciendo…-
La castaña alzó las cejas sorprendida por su respuesta.
-El niño estará bien… En este centro está lo mejor de lo mejor en medicina…-
-¿Interrumpo? Puedo volver más tarde…- dijo Grayfia abriendo lentamente la puerta de cristal.
-Grayfia… ¿Tienes los resultados?-
-Lady Venelana… Puede relajarte. Me alegro de poder comunicarle que el niño está bien-
-¡!-
Suspirando pesadamente, Venelana sonrió por primera vez en horas. La presencia del demonio cubierto por una bata blanca y sus palabras la calmaron considerablemente.
-Doctor… ¿El pequeño se encuentra sano?-
-Bajo secreto profesional os pregunto quién es el niño y de donde procede-
La pregunta y el tono sorprendieron a los Gremory. El medico era un conocido de la familia y solía ser respetuoso e incluso sobrepasaba el concepto de la confidencialidad con ellos.
-¿Alguna anomalía?- intervino Zeoticus incorporándose, endureciendo el rostro.
El doctor se tomó unos instantes para responder, recolocándose las gafas con calma.
-Señores Gremory… Cuando llegaron con ese joven humano a las puertas del hospital pensaba que se trataba de un agudo caso de anemia o algo similar, los cuerpos humanos son frágiles y enferman con facilidad… Pero mucho me temo que no es el caso- abriendo la carpeta en sus manos –El niño está sano… Por ahora-
-¿Q-que significa eso?-
-He tenido la suerte de contar con la inestimable colaboración de Matthers… El sujeto de estudio es algo único que no había visto antes, habíamos, la verdad-
-Sin rodeos, por favor- dijo Zeoticus abrazando a su esposa de la cintura.
-No acabo de decidirme si ese sujeto es humano… o algo mas-
-Defina algo más-
-No tenemos muchas muestras… Pero hemos encontrado similitudes en la sangre de… Tannin-
-¿La Reina de Mephisto?-
-¿Es un descendiente de Tannin?-
-No, no… Hemos encontrado similitudes en su firma energética… Creemos que es un dragón-
-¿Dragón?-
-Desde la llegada de Tannin al Inframundo hemos logrado obtener algunas reducidas muestras biológicas de los dragones. No es que se puedan usar para todos los ejemplares, pero si nos ha permitido ampliar mucho nuestro muy limitado conocimiento de dicha especie. El pequeño que habéis traído al hospital es humano, su fisiología lo demuestra claramente… Pero no lo será por mucho tiempo-
-¿Va a convertirse en uno?-
-No, no, no. Eso no es posible. O eso creemos. Los demonios, ángeles y demonios comparten una fisonomía similar. Es sencillo al reducirlo en que unos usan un poder positivo, otros una carga negativa y los humanos son neutrales. Al no tener poder alguno y haber sido concebidos como recipientes neutros son compatibles con todo… Los dragones no comparten esos rasgos físicos, son seres más cercanos… No. Podemos resumirlo en que son youkai. Un youkai puede ser demonio, pero un demonio no puede ser youkai… Aunque algunos estudios están demostrando que las células infectadas de los descendientes de Lucien y Vlad si pueden… Podría parecer que es así. El niño tiene una carga de poder dragontino creciendo en su interior. De ser una carga de demonio, una pieza demoniaca, hablaríamos de que en unos meses… Quizás años, tendríamos a un Súper Demonio durmiendo en la camilla… Pero de dragones… Apenas entendemos nada-
-¿Eso supone algún peligro para él?-
El doctor no sabía que responder.
-No parece ser agresiva… y su cuerpo es muy joven… Creemos que su cuerpo lo asimilará… Pero no podemos garantizarlo, necesitará monitorización continua los próximos años- girándose hacia la sala -La pureza es absoluta, nunca había visto algo tan concentrado… ¿Quién se la ha dado?-
-¿No había nacido con ella?- preguntó Venelana.
-Imposible. Los cambios en su cuerpo serian notorios- negando con la cabeza.
-Doctor… ¿Qué solución podemos darle?-
-¿Solución? No podemos extirpar ese poder… Esta… Forma parte de él…-
-¿Entonces no podemos hacer nada?-
El doctor se acarició la barbilla.
-Matthers ha teorizado, yo no es que esté completamente seguro y pueda decir que le apoyo, que necesita un cuerpo nuevo-
-¿C-como que un cuerpo nuevo?-
-En la cultura popular hay relatos de reencarnaciones, migraciones de cuerpos… Eso es creer en exceso en cuentos de hadas. Si queréis un tratamiento realista debería administrársele carga negativa, inmediatamente accesible, y monitorizar su evolución-
-¿Hacerle un demonio? ¿Es posible?-
-Tannin pudo. Quizás sea excesivo para un humano ser tres razas al mismo tiempo, pero la carga negativa fortalecerá el cuerpo a ciencia cierta. Le hará más resistente a su poder dragontino. Al menos un tiempo-
-¿Cuánto?-
-¿Una década, quizás más… Es complicado decirlo. No puedo asegurarlo y no quiero engañarles ni crearles falsas expectativas-
El matrimonio Gremory se miró entre ellos.
-¿Quién es este niño y que es para ustedes?-
-Buena pregunta…- murmuró el patriarca Gremory mirando a su esposa.
Venelana miraba fijamente al niño a través del cristal de la cristalera.
-Creo que es un nuevo miembro de la familia-
El doctor lo miró sorprendido.
-Ya he visto esa mirada en sus ojos antes…- dijo Zeoticus resignado –Mi esposa ya ha tomado su decisión-
-¿Qué decisión?-
Zeoticus solo negó con la cabeza.
-Ahora mismo McGregor está con él… En cuanto les dé su visto bueno se lo podrán llevar- sentenció el medico con seriedad.
Parecía que quería añadir algo más, pero si esa era su intención, no lo mostró. Finalmente optó por marcharse, dejando a los Gremory en su privacidad.
-DxD-
Relajado, Issei miraba a lado y lado de la habitación del hospital. Tumbado en una camilla, múltiples círculos mágicos dibujados sobre él, brillantes, iluminando su cuerpo. Su pequeño y joven cuerpo respondía liberando pequeñas partículas de luz que se iban amontonando, concentrándose. Muestras físicas y palpables que el científico podía tomar para analizar.
-¿Qué es esto?- preguntó el joven Hyodo lleno de curiosidad, sin recibir respuesta.
MacGregor Matters estaba centrado en su trabajo. Colocando un pequeño frasco con sangre sobre otro circulo, desplegando múltiples círculos más. Recolocándose las gafas, interpretando con rapidez los resultados.
-Tu cuerpo libera mucho poder…- empezó el demonio girándose hacia el niño -Si te quitamos parte de esa concentración te encontrarás…-
El niño no estaba en la camilla.
Sorprendido, el demonio se levantó.
-¿Qué es esto?- pregunto el niño junto a él, sosteniendo un cristal entre sus dedos.
-No te he dicho que te pudieses levantar…-
-Había acabado y tu no respondías… ¿Qué lees?-
-Mmm…-
-¿Qué es esto?-
-Mmm…-
-¿Qué es ese libro?-
-Un ensayo que escribí en mis tiempos de juventud… Niño-
-¿Qué?- preguntó Issei con el libro entre sus manos.
-Deja eso donde estaba-
-¿Lo has escrito tú?-
-Niño, estate quieto-
A regañadientes, Issei dejó el libro en su sitio, caminando hacia el demonio, entregándole el cristal.
-¿Tienes problemas para controlar a un pequeño e inofensivo niño?-
-Nunca me han gustado los niños, y de inofensivo no tienes nada-
-Que fracaso de adulto…- murmuró Issei dedicándole una sonrisa traviesa al demonio.
Matthers gruñó molesto.
-Largo, vete, fuera- gesticuló con la mano, señalando la puerta.
-¿Ya hemos terminado?-
-Me tienes harto, y ella te está esperando preocupada-
-¿Ella?-
Siguiendo la dirección del índice alzado del demonio, Issei localizó el hermoso rostro de la cosa más bonita del mundo.
Rias permanecía en silencio, asomada por la puerta, mirándolo fijamente.
-Ya hemos acabado, señorita- indicó Matthers echando la silla hacia atrás –Puede llevarse al incordio este-
Emocionada abandonó el escondite para correr hasta el castaño y abrazarlo con fuerza.
El Hyodo respondió con igual sentimiento.
Tomando de la mano al niño, la heredera de los Gremory lo sacó del salón para satisfacción del mago. Levantándose de su silla, caminando hasta la mesa, buscando el libro para colocarlo en su sitio… Mirando en la mesa, en la silla, a un lado, al otro…
-Ese mocoso…-
McGregor Matthers no soportaba a los niños.
-DxD-
Venelana sonreía cálidamente.
Sentada en la limusina personalizada por su familia, no podía sino sonreír al ver a los niños incapaces de estarse quietos en los asientos frente a ella.
Tomados de la mano, Issei miraba por la ventana, siguiendo y pidiendo información a la pelirroja, que respondía orgullosa.
Zeoticus recurrió a la pequeña despensa que guardaba en el coche, rellenándose la petaca de bolsillo.
Conocía perfectamente a su esposa, sabía que significaba esa mirada…
-¿Dónde estamos ahora?-
-El Hospital Serafall Memorial está en los terrenos de la familia Sitri! La familia de mi mejor amiga!-
-¿Tú amiga?-
-Sona-chan!-
-Mmm… ¿Todo esto pertenece a su familia?-
-Todo eso y lo que alcanza la vista!-
-¿Todo?-
-Mmm…-
-El mundo demoniaco es muy grande, Issei-kun. Y aunque los transportes son rápidos, no son demasiado eficientes-
-¿Por qué no?-
-Hay miles de kilómetros desde el Hospital Serafall Memorial hasta nuestra casa-
-¿Ehhhh? ¿Tanto?-
-Eso serian muchas horas!- la interrumpió Rias intentando llamar su atención -¡Así que usamos magia!-
-¿Cómo que magia?-
-Mira, mira por la ventana!- exclamó Rias abrazándose a su brazo, pegando su cuerpo al del chico.
El dragón posó sus ojos en el exterior.
Verde, campo, un enorme pasillo de árboles decorando la entrada de múltiples carriles al gigantesco complejo sanitario.
De un destello de luz el paisaje cambió por completo.
La llanura pasó a ser una cadena montañosa con una gigantesca ciudad en forma de estrella, bordeada por un rio, el joven alcanzaba a ver pequeñas y circulares ciudades en la distancia… Perdiéndose en la distancia más montañas solitarias.
-Que grandeeeeee!-
-Ahora estamos en los terrenos de mi familia!-
-¿Qué parte? ¿Las montañas?-
-Todo, tontito!-
-¿Cómo que todo?-
-Los terrenos de la familia son MUYYYY grandes-
-La familia Gremory posee terrenos similares a los de la Isla Principal de Japón, cariño- explicó Venelana con una sonrisa –Quizás no sea tan verde como los dominios Sitri, pero tenemos muchas ciudades industriales con mucho comercio! En ellas encontrarás cualquier cosa que necesites!-
-¿T-tan grande como la isla principal? Eso debe de ser mucho…-
-Ni siquiera yo lo he visto todo…- sonrió Rias divertida -¿Te gustaría visitarlo conmigo?-
-¿Todo? ¿No es muy grande?-
-¿Tenemos prisa? ¿No quieres?- preguntó Rias triste.
-Supongo que con el tiempo…- volviendo su mirada al exterior –Es solo… Me intimida tanto espacio…-
-No pasa nada!- chilló Rias recuperando su alegría –Tu solo quédate conmigo!-
-Mmm… Que grande…-
-DXD-
Venelana observaba la silueta de su hija sentada bajo la sombra de un árbol en el patio trasero. Más nerviosa que de costumbre, era evidente que la niña tenía problemas de concentración. Cada pocos segundos la pelirroja abandonaba su lectura para pasar a mirar al edificio, buscando algo sin éxito dada la triste mirada con la que volvía a atender a su libro…
Feliz en su ignorancia, demasiado absorta en sus pensamientos, no vio como el pequeño castaño se le acercaba por detrás, tomando al libro a traición.
No lo había escuchado, pero podía imaginarse el chillido que había soltado su hija que, molesta, se levantó para empezar a perseguir al pequeño dragón… Lanzándolo al suelo, el niño la había arrastrado con él. Rodando, entre risas, por el césped.
-Un dragón…-
-Así es, señora- respondió MacGregor sosteniendo un pequeño cristal multicolor en la palma de su mano.
-Nos hemos encontrado casos de dones mágicos que han estado en dormidos, han permanecido ocultos en linajes por muchas generaciones hasta despertar de una manera fortuita en algún individuo concreto… Incluso hay casos de despertares de poderes latentes de demonios o poder sagrado…-
-Pero no hablamos de esto-
-No. Esto es diferente… Hablamos de algo más químico. El análisis de sangre indica que en su torrente sanguíneo hay algo que no debería de estar. Un agente que circula entre sus células con un progresivo incremento entre sesión y sesión-
-¿Cómo?-
-Leve, pero hay un incremento de presencia de este agente en cada análisis- mirando a la mujer, visiblemente emocionada –Son células de dragón, están contaminando sus células humanas. Y no hablamos de infección-
-¿Nació con ellas pero las está despertando ahora?- preguntó la matriarca preocupada –El doctor había dicho era algo provocado-
Sus instintos de madre sacaban lo mejor de ella.
-Esa es mi respuesta al estudio. El niño fue elegido por ello, no es una coincidencia que la Diosa Dragona lo eligiese a él-
-¿Qué le hizo Ophis?- susurró Zeoticus caminando hasta el mueblebar.
-¿Ha dicho algo, señor?-
-¿Qué riesgos hay?-
El mago suspiró pesadamente, meditando su respuesta antes de hablar.
-El niño me ha dicho que sufre mareos, debilidad general, visión borrosa, migrañas y confusión…- dijo MacGregor –Hablamos de los síntomas tras el inicio de la mutación y previos a la extracción- alzando su mano, enseñándoles el cristal a los señores –Su cuerpo emite ingentes cantidades de poder, de energía. Sus células son jóvenes, absorberán y se adaptarán en gran medida… Eso es algo que se puede apreciar a simple vista. El niño emite un aura constante, libera energía… Es como una partícula radiactiva en descomposición-
El demonio dudó.
-¿Cabe la posibilidad de que su cuerpo no lo asimile todo?-
-Por consenso con el instituto médico creemos que si… También que la Diosa Dragón no le haría daño gratuitamente, creemos que son cálculos que realizó ella de antemano-
-¿Y si es un experimento y ella esta averiguando si el niño aguanta?-
-Es una posibilidad…-
-Ya veo… ¿Qué puedes decirme de esa mutación? ¿Ese niño se transformará en un dragón, físico, un lagarto con alas?-
-Lo dudo mucho, señor. Habrá cambios fisiológicos… Sus ojos son la prueba de ello. Se adaptará, su cuerpo se desarrollará conforme a esa radiación… Será más alto, sus músculos más fuertes y sus huesos más duros… Puede que incluso afecte a su desarrollo intelectual… Pero no cuento con cambios bruscos. Ese pronóstico sigue siendo el mismo que el dictaminado por el hospital-
-Entiendo…-
-Es muy difícil pronosticar cualquier resultado o eventualidad… Pero con extracciones periódicas severas o quizás… mensuales más ligeras si se siguen una serie de precauciones…- dejando una hoja sobre la mesa –Los Shidou solo deberán de preparar algunas infusiones y…-
-Los Shidou no sabrán de esto- intervino Zeoticus serio.
-¿Cómo ha dicho?- preguntó MacGregor sorprendido –El niño podría enfermar si no se cuida… ¿Cuenta con que esa familia de exorcistas le permitan… Quiere quedarse con el niño?-
-¿Zeoticus, en que estás pensando?- preguntó su esposa.
El pelirrojo caminó hasta la ventana, observando a la pareja de niños correr por el jardín.
-Ese niño no puede acabar vistiendo de negro, sirviendo a la Iglesia, cazando a los nuestros-
-¡!-
-Zeoticus! Tenemos un acuerdo de custodia compartida con ese matrimonio! Debemos de ser transparentes y confiar en ellos!- exclamó su esposa.
-Y responderemos a esa consideración, pero eso no cambia mi decisión-
-Me permite señor, preguntar qué decisión es?- intervino Heinrich curioso, mirando a su dueño con dureza.
-Ese niño puede ser el gran talento de su generación, es poco menos que mi obligación asegurar que su lealtad… Esté bien definida-
-¡!-
-En su día recibimos la llegada de Sirzechs, el portento del milenio en el Inframundo…-
-Asumir que ese niño pueda llegar a ser solo una sombra de su hijo ya es muy presuntuoso, mi señor-
-Hay muchos tipos de talento, MacGregor. Y ese niño ha obrado poco más que un milagro-
-¿Un milagro mi señor?-
-He visto como ese niño despertaba el interés de…- el patriarca se retractó, decidiendo finalmente no acabar la frase.
Los demonios no preguntaron.
-Yo mismo hablaré con los Shidou, el niño será tratado regularmente en mi castillo-
-…-
-Heinrich, amigo mío. ¿Ahora vas a empezar a dudar de mi?-
-Nunca me atrevería, mi señor- respondió el mayordomo con una profunda reverencia.
-Pero habéis pensando que le daría la mano de ese mocoso a mi niña preciosa…-
Los tres demonios se quedaron callados.
-La falta de fe de mi esposa me ofende, la falta de comprensión de mi más antiguo siervo me ofende, y Sirzechs te tiene por más inteligente…-
-…-
-Sé que me tenéis por un blando, pero soy un orgulloso demonio. Mi corazón para cualquiera que no sea de mi familia es más frio que…-
-DxD-
-¿Entonces aquí no anochece?- murmuró Issei sentado en el suelo, mirando al cielo.
-¡Claro que se hace de noche!- exclamó Rias de pie con las manos en la cintura, frente al niño, buscando toda su atención.
-Pero ya debería de ser de noche…-
-No tienes que preocuparte por eso!-
-Debería de volver a casa…-
-¡Esta es tu casa!-
-No… Es la tuya… Yo vivo con…-
-Esta TAMBIEN es tu casa!-
-… ¿No soy una molestia?- ladeando la cabeza.
-No seas tontito!-
-Pero…-
-Hoy dormirás aquí!-
-¿En el césped?-
-¡En mis terrenos!-
-¿No son de tus padres?-
-¡Soy la heredera!-
-Ya veo…-
-¡Dormirás conmigo!-
-¿No tenéis más habitaciones?-
-Claro que las tenemos, a cientos!-
-¿Entonces porque tengo que dormir contigo?-
-¿No quieres?-
-No he preguntado eso-
-No. Responde!-
-Claro que me gustaría dormir contigo!-
-Entonces ya está! Decidido!- tomándolo del brazo –Nos daremos una ducha e iremos a la cama después de cenar!-
-¿También nos vamos a duchar juntos?-
-Claro! ¿Qué problema hay?-
-DxD-
Issei sonrió contento.
Con la panza llena después de una agradable cena con los Gremory, Issei se encontró sentado sobre un asiento de plástico en unas enormes duchas.
-Champú de fresas- informó Rias se pie tras él, enjabonando el cabello del castaño.
-Eso es de chicas-
-No hay más chicos, es el mío-
-Entonces gracias por darme del tuyo-
-¡Puedes tomar el que quieras!- enjuagando el pelo del Hyodo -¡Ya está!-
-Entonces te toca-
-¿A mí?-
-Así es- girándose, mirando a la pelirroja desnuda tras él.
-Yo soy la onee-sama! Yo debo de lavártelo a ti!-
-No aceptaré un no por respuesta, onee-sama-
Levemente sonrojada, la niña sustituyó al castaño, sentándose frente a él.
Con cuidado el niño se llenó las manos de champú antes de empezar a enjabonar la media melena de Rias.
-Tienes un pelo muy bonito-
Abriendo y cerrando los labios, la demonio lo miró a través del espejo.
-¿Te gusta?-
-Aunque lo tienes corto…-
-¿No te gusta corto?-
-Me gusta el pelo largo… Aunque debe de ser molesto… ¿Cómo duermes con algo tan largo?-
-No lo sé…-
El silencio se impuso entre ellos mientras el humano lavaba su cabello en silencio.
-¿Te aprieto mucho?-
-N-no…-
Alejándose unos pasos, el castaño llenó un cubo con agua caliente.
-Echa la cabeza hacia atrás…-
Haciendo lo ordenado, Rias miró fijamente al niño, como dejaba caer el agua sobre su cabeza con cuidado.
Sonriendo cálidamente, lo tomó del brazo, arrastrándolo hacia la gigantesca bañera.
En cuanto el niño estuvo sumergido se lanzó sobre él.
Abrazándolo con fuerza, se colgó de su cuello divertida.
-Señorita… Espero que se hayan lavado antes de entrar en la bañera…- dijo una mujer de cabello plateado entrando en los baños.
Una mujer de curvas imposibles cubierta por una simple toalla.
Issei alzó una ceja al instante.
-Por supuesto, onee-sama! Yo le he lavado el pelo y el a mí!- respondió la pelirroja sonriente, sin soltarlo ni un segundo.
-¿Se ha dejado lavar el pelo?-
-¡Claro que sí!-
-A mí nunca me dejas lavártelo…-
-E-eso es porque…! ¡Issei! ¿Qué estas mirando?- exclamo la pelirroja percatándose por primera vez que la mirada del joven.
En silencio, embelesado por la figura de la demonio, que lo ignoraba ingenuamente.
-Onee-sama… ¿Quién es?-
Inflando los mofletes, la pelirroja lo tomó de las mejillas, obligándolo a mirarla.
-No es nadie-
-Pero la has llamado…-
-¡No tienes que mirarla!-
-Pero tú has visto eso…- intentando girarse.
-¡No, no! Solo tienes que mirarme a mí!-
Issei ladeó la cabeza confundido.
Grayfia los miraba con curiosidad.
¿Desde cuándo la señorita era tan posesiva?
-Casa de los Shidou-
-Con esto trabaja Touji…- dijo Issei acariciando la portada de la Biblia.
Sentado en el sofá, tapado con una manta, con Irina junto a él.
-Nunca lo he acabado de entender…- respondió Irina acurrucándose junto a él.
-No veo nada especial…-
-Es especial, es de papa-
-Bueno… Esto es especial- exclamó el castaño sonriendo con malicia, sacando un volumen de su mochila.
Una mochila que no había abierto desde que había regresado de su revisión médica.
-¿Qué es esto?- preguntó Irina curiosa.
-¿Puedo confiar en ti?-
Irina apretó los labios, inflando los mofletes molesta.
No se necesitaban más palabras.
-Creo que este libro habla de magia!-
-¿Magia?- preguntó la castaña mirándolo con escepticismo –Eso no existe…-
-Claro que existe!-
-Eso solo se ve en las películas, Ise-kun!-
-Que no, que no! Lo he visto!-
-¿Has visto magia? ¿Magos y hechiceras?-
-Eso no, pero…-
-Aunque sería fantástico!- exclamo ilusionada -¡Seria tan bonito!-
-Si pudieses hacer magia… ¿Qué te gustaría hacer?-
-¡Volar!- levantándose de golpe, extendiendo sus manos, simulando un avión -¡Me gustaría volar por el cielo como un pajarooooooo!-
Riendo divertida, la pequeña Shidou recorrió el salón de lado a lado.
Dejando que la niña jugase con su imaginación, Issei se centró en el libro. Dejándolo con cuidado sobre sus piernas, retirando lentamente el envoltorio de tela que lo cubría.
-Lege… Lege…-
-¿Legemetan?- intentó Irina apoyado en su espalda, sobre el respaldo del sofá.
-Legemeton…- acariciando la portada con su dedo índice – O… la Llave Menor de Salomón-
-Se de Salomón… Era un Rey muy sabio que partía pasteles!-
-¿Qué?-
-Mama me lo contó… Aparece en la Biblia! Dos familias querían un pastel, y como el Rey no quería que discutiesen… partió el pastel en dos!-
-Me parece raro… ¿La Biblia habla de pasteles?- rascándose la sien.
Encogiéndose de hombros, el niño abrió el pesado volumen, leyendo con detenimiento las primeras páginas.
Más paginas… y más páginas.
-¿Qué dice? ¿Qué dice?-
-Pues…- cruzándose de brazos –No lo sé-
-¿Cómo qué no?-
-No lo entiendo… nada… No sé qué pone-
-¿Cómo qué no?-
-Nada, ni una palabra-
Irina parpadeó repetidas veces… antes de empezar a reír.
-¿De qué te ríes?-
-¿Estabas haciéndote el listo mirando esas páginas y no entendías nada?-
-¡No me estaba haciendo el listo!- exclamo molesto.
-Issei no baka!-
-¿Q-que?-
-Baaaaaka!-
Riendo junto a la niña, ambos se sentaron en el sofá jadeantes.
-Issei-kun…-
-¿Mmm?-
-Papa quizás tenga algo en su despacho…-
-Sabes que no podemos entrar en su despacho…-
-¿No quieres saber qué es esto?-
-¿Por qué iba a saberlo?-
-Papa sabe de estas cosas por su trabajo… creo-
Ladeando la cabeza, se lo pensó unos instantes… antes de sonreír maquiavélicamente.
-DxD-
La pareja entró poco a poco en el despacho del exorcista, revisando con gran curiosidad todos los libros y elementos en las estanterías.
Touji Shidou tenía su despacho repleto de estanterías a rebosar de libros.
-Issei-kun… Hay mucho…-
-¿Pero no nos vamos a detener ahora… no?-
-No sé si esto está bien…-
-Quizás encontremos algo interesante…-
Irina lo miró no muy convencida…
Se estaba acobardando.
-¿Y si papa se enfada?-
-No lo sabrá…- arrastrando una silla hasta las estanterías –Veamos…-
-DxD-
-¿Has encontrado algoooooo?- pregunto Irina sentada en el suelo, sujetando algunas de sus muñecas, claramente aburrida.
El castaño, enfrascado en su lectura, no la escuchaba.
En una de las estanterías había dado con algo interesante… Un manual enumerando todos los volúmenes censurados por la Iglesia. La Llave Menor de Salomón estaba entre ellos. Un tratado legendario vetado en la Santa Sede, o al menos eso decían los registros de Touji… En un extraño golpe de suerte había logrado hacerse con un ejemplar… Que se iba a leer con MUCHA calma… Cuando encontrase la manera de traducirlo… Porque dudaba mucho que Touji tuviese un volumen traducido a algo que entendiese.
Dejándolo todo tal cual estaba… Volvió a atender a Irina.
Gracias a ella había averiguado que Touji guardaba una enorme cantidad de información sumamente interesante en la habitación contigua a la suya…
Acariciándose la barbilla sonrió perversamente…
Irina lo miró confundida.
-DxD-
Las siguientes semanas fueron un ir y venir al despacho del exorcista. Cada una de las veces que el niño se quedaba a solas entraba en la estancia y empezaba con un libro nuevo.
A escondidas de Touji el niño había ido revisando toda la documentación que había en su despacho… Instruyéndose, sabiendo de la existencia de cosas llamadas, Grimorios… Y de los llamados Clave de Salomón y Llave Menor de Salomón, grandes tratados de misticismo y demonología.
Visitas acompañadas de un pesado diccionario y de libros de latin-japones… ingles-japones… Libros que acumulaban polvo en las estanterías para cuando Irina fuese a cursos mayores, una herencia de Karen en sus años escolares… Que ahora habían recuperado su utilidad.
Ambos se presuponían libros anónimos del siglo XVII. La llave menor de Salomón debía de contener detalladas descripciones de espíritus, así como los conjuros necesarios para invocarles y obligarles a cumplir la voluntad del conjurador… Información que sirvió a la Iglesia para formar a sus exorcistas…También se debían explicar en detalle las acciones previas a la invocación, tanto la fabricación de los elementos que se emplearán en el ritual… Información que asociaciones mágicas usaron para la creación de amuletos, círculos, signos, sellos… Y por último los rituales necesarios para evitar que los espíritus tomen el control y otros rituales de protección.
Aunque todo eso no le era de mucha utilidad, no le interesaba… Suponía que o Touji creía en el misticismo o… Realmente era real.
Con cuidado abrió el último volumen con el que trabajaba… Hablaba, al fin, de la Llave Menor… El libro parecía que se dividía en cinco partes, que constituían tratados sobre diferentes materias: Ars Goetia… demonología e invocación de demonios… ¿Podría invocar a Rias con ese libro? Y sería un problema invocar a Ria-tan y que por ejemplo, estuviese comiendo… en el baño…
Ars Theurgia Goetia… clasificación de espíritus aéreos y su invocación… Pasando.
Ars Paulina… angelología e invocación de ángeles… Si existían los demonios no sería raro que existiesen también los ángeles… ¿Dios era real?
Ars Armadel… construcción de un almadel… ¿Qué narices era eso?
-No sé qué es eso, paso-
Y por último… Ars Notoria… Rezos mágicos…
Cerrando el volumen lo dejó en su sitio, inspeccionando detenidamente el volumen en el suelo. ¿Ese libro contenía todo eso?
Curioso tomó otro libro… Criaturas mágicas y donde encontrarlas… Unicornios, vampiros, duendes… Dragones.
Le gustaban los dragones.
PAM PAM PAM
Cauto, lo cerró para colocarlo en su sitio. ¡Se suponía que no había nadie en casa! A los pocos segundos una enérgica niña de cabello castaño claro abrió con fuerza la puerta, aun sosteniendo el mango lo miró molesta.
Una niña menuda, vestida de camisa amarilla y falda rosa, cargando con un oso de peluche marrón y una pelota en su otra mano. Sus enormes y vivos ojos violeta se centraron en él. Inmóvil, la niña no se movió de la puerta.
Issei la miró en silencio.
El Hyodo levantó una mano, llamando la atención de la niña, antes de llevarla lentamente a su rostro. Colocando dos dedos en sus labios… le lanzó un beso.
Arrancando a llorar, Irina se lanzó de un salto contra su amigo.
-Irina-chan! ¿Qué pasa?-
Inspeccionando su cuerpo, Irina lo miró a los ojos con las mejillas mojadas, mocos colgando de su naricita.
-De nuevo encerrado aquí… No quieres estar conmigo…- bajando la mirada.
-Claro que no!-
-Pero siempre estás aquí leyendo, no juegas conmigo!-
-No digas tonterías!- bajando de la silla.
-¡No lo es!-
-No es eso… Es que… Es… Me pasa que…-
-¿Q-que te… Qué te pasa?-
-Estoy malito…-
-¡!-
-Verás… Yo… A veces siento… Siento…-
-¿T-te duele algo?-
-Estoy enfermo de algo muy grave y raro… Es…-
-¿Se puede curar?-
-Yo… Me duelen las manos-
-¿Qué?-
-Que me duelen las manos, los dedos… Es… Es una enfermedad de la piel!-
-¿Las manos?- preguntó la niña inocentemente, tomando y mirando las de su amigo.
-Y solo se me pasa…-
-¿C-como puedo ayudarte?-
-Yo solo puedo curarme… Tocando chicas guapas!-
-¿Q-que?-
-Hay que… tocar!- chilló Issei colocando sus manos en los costados de la niña.
Irina empezó a reír, intentando alejarse del niño.
-Déjame, dejameeeeeee!-
-Cuuuuchi cuchi cuchi!-
-¡Iseeeeeeeeeeeeee! Jajajajajajaja!-
Dejando caer el osito de peluche y la pelota, el niño aprovechó para recoger la pelota, arrancando a correr.
-¡Espera! Esperaaaaaa!-
-DXD-
-Sé que lo guarda por aquí…- murmuró Issei subido a una silla, rebuscando en el congelador, Irina, inquieta, lo miraba desde abajo.
Mirando a lado y lado, abrazando su osito preocupada.
-Ise-kun… A mama no le va a gustar…-
-Aquí esta!- exclamó el castaño sacando un tupper blanco –Helado de chocolate, como te prometí!-
Irina abrió los ojos ilusionada.
Juntos corrieron al comedor, encendiendo la televisión, sentándose en el sofá, colocando una manta sobre ellos.
Irina se acurrucó contra su amigo, llenando una cuchara de helado antes de ofrecérsela al chico.
-¿Entonces no estas malo?-
-No… Pero por culpa del accidente… Una vez por semana pasaré un día o dos en el hospital…- volviendo su atención a la niña –Nada seeeeerio. Solo que me miren un poco… O eso me han dicho…- zampándose la cucharada de un bocado.
La niña lo miraba fijamente.
-Irina-chan… Todo irá bien… Ya verás- sentenció Issei abrazando a la pequeña.
Irina, relajada, se encogió junto al castaño, disfrutando de la manta, abriendo su boca.
Ronroneando contenta al verse alimentaba por su amigo de la infancia.
-DXD-
Desde que tenía consciencia todos los adultos a su alrededor le relacionaban con un concepto, un concepto que se repetía una y otra vez.
Dragón.
El Legemeton no les mencionaba… Pero la Biblia sí.
"En la iconografía cristiana el dragón es una reencarnación de Satanás, el diablo"
"A menudo se le representa derrotado por santos y caballeros"
"El dragón es el diablo, él es Satanás, y los dragones son sus seguidores"
Issei, sentado en el despacho, miraba los documentos preocupado.
-¿Touji se enfrenta a dragones?-
Tras meditar unos instantes, el chico volvió a su lectura.
Touji se había centrado en cuatro seres.
La Serpiente del Edén.
La Bestia del Apocalipsis.
El Dragón del Apocalipsis.
El Falso Profeta.
Touji había vinculado, sin saber exactamente porque, la leyenda pagana de la serpiente que se devoraba a si misma con la del Jardín del Edén… Mencionada en el Génesis.
-No me suenan de nada…-
Ladeando la cabeza, dudoso.
-Me parece que esto está inventado…-
Los siguientes…
Los otros tres dragones pertenecían al Apocalipsis de Juan… La primera serpiente era del Génesis, el resto se iban al final de la historia…
Extraño.
-Dragones con muchas cabezas, colas y coronas… No lo veo- masculló el niño cerrando el libro.
Dios temía a los dragones… Los relacionaba con el diablo…
Pero los demonios no los mencionan…
Issei se rascó la nuca confundido. Encogiéndose de hombros se resignó a desgranar nada mas, cerrando la puerta al salir.
Solo conocía a un ser con muchas cabezas y coronas, no era un dragón… Y hacia demasiado de eso.
No quería saber nada del tema.
-Terrenos Gremory-
-¿Te cuidan bien los Shidou?- preguntó Zeoticus mirando al niño, sentado en su butaca, copa de whisky en mano. El niño, sentado en la alfombra, miraba con detenimiento el enorme cuadro familiar sobre la chimenea.
Siempre se lo quedaba mirando…
-Mucho-
-Touji no me parece un mal hombre…-
-Mantiene relaciones con un demonio, no?- sonrió el chico travieso.
El demonio asintió mirando al niño.
-Zeoticus… ¿Por qué hay guerra entre los demonios y la Iglesia?-
-La Iglesia es el brazo ejecutor del Cielo en la Tierra… Y los asuntos entre nosotros y el Cielo son tan sencillos como complejos-
-Eso no tiene sentido-
-Lo tiene, se puede decir que es algo simple que se fue complicando con el tiempo… Una lástima, Issei, una lástima-
Issei lo miró en silencio.
-¿Touji y tú sois enemigos?-
El pelirrojo lo miró sorprendido.
-Hace mucho algo separó al Cielo del Inframundo… Pero hay cosas que unen-
-¿Matrimonios políticos?-
-¿Qué? ¿Rias te ha hablado de ello?-
-Lo he leído…-
-¿Qué lees? Deberías de leer cuentos… Los matrimonios políticos son uniones forzadas de sangre, son algo demasiado severo para solucionar este problema… En este caso tú eres un ejemplo de algo diferente-
-¿Yo?-
-¿No eres el puente entre los Shidou y los Gremory?-
-…-
-Quizás sea demasiado pronto para tener esta conversación…- murmuró Zeoticus tomando otro sorbo.
-¿Qué bebe?-
-¿Um?-
-El contenido… ¿Qué es?-
-Whisky-
-¿Esta bueno?-
-Es un reserva… A mí me encanta-
-¿Puedo… probarlo?-
El pelirrojo rio divertido.
-Eres demasiado joven para beber, pequeño-
-¿Por qué importa la edad?- ladeando la cabeza –Los demonios viven mucho…-
-Pero tú no eres un demonio…-
-…-
-Es una bebida fuerte para tu joven cuerpo… Hay placeres que tienen su etapa… Tu ahora vives una vida libre de responsabilidades, inocente, crees que no hay nada mejor que una taza de chocolate caliente y jugar con tus amigos… Yo ahora juego con mi mujer y creo que no hay nada mejor que una buena copa de whisky-
El niño lo miró curioso.
-Entonces cuando sea adulto…-
-Cuando seas adulto te enseñaré los placeres del mundo adulto, de momento eres un niño y debes hacer cosas de niños-
-Mmm… ¿Es una promesa?-
-Es una promesa-
El castaño se quedó en silencio unos instantes antes de volver a mirarlo.
-¿A qué jugáis?-
-¿Jugar?-
-Con tu mujer, a que jugáis-
-¿Touji Shidou no juega con su esposa?-
-No lo sé… Nunca los he visto… ¿Juegan a lo mismo que vosotros?-
-LO DUDO MUCHO… Estos humanos santurrones…-
(Habla de mantener relaciones íntimas… Algo que este cuerpo realmente no puede hacer… Este cuerpo tiene sus limitaciones… Pero no hay prisa…)
(Tengo toda una vida por delante…)
El fuego ardía sin prisa, contenido por los muros de ladrillo.
Sus ojos se alzaron levemente, bajo el emblema familiar descansa su fiel compañera de juventud.
Una espada oriental de mango trenzado blanco, funda de madera negra.
-Yamato… Quizás pronto tengas un nuevo compañero…-
Acabándose la copa de un trago.
-¿Dime, te gustan las espadas? A todos los chicos le gustan las…-
ZzzzzzZZZZzzzzz
Zeoticus Gremory sonrió cálidamente, observando al niño dormir relajado en el suelo, sobre la alfombra.
Con cuidado lo tomó entre sus brazos, cargándolo hasta la habitación de su hija. No quería tener que escuchar los lloriqueos de Rias del porque Issei no había dormido con ella…
Venelana lo esperaba con una mirada afectuosa, retirando las sabanas, viendo como el hombre desvestía al niño antes de meterlo en la cama.
La castaña lo arropó besando su frente.
-¿Recuerdas cuando Sirzechs era tan pequeño?-
-Hace ya demasiado…-
-Podríamos tener otro hijo…-
-Lo tienes… Pero de otro tipo- respondió el pelirrojo.
-No me creo lo que escucho… ¿El pequeño se ha ganado tu corazoncito?-
- Este niño ha llegado a nosotros por algo…- abrazando a su esposa.
-Había escuchado que los dragones son seres especiales… Hasta ahora nunca había creído que fuese cierto pero…-
-Este niño me gusta… Estaba pensando en darle a Yamato-
Venelana Gremory miró estupefacta a su marido.
Zeoticus se lamentaría años más tarde no haber tomado una foto… Nunca recordaría ver semejante expresión de incredulidad en el hermoso rostro de la demonio.
Sonriendo hermosamente, Venelana se abrazó a su marido, mirando como Rias e Issei se abrazaban inconscientemente.
-DxD-
El niño abrió los ojos de golpe, parpadeando repetidas veces.
Mirando a lado y lado somnoliento.
Issei sonrió cálidamente. Frente a él, agarrándolo del pijama, había una niña de llamativo cabello rojo durmiendo adorablemente. Tras unos minutos observándola en silencio se liberó de su firme agarre para dejar la cama. Apartando las sabanas, bajando de la cama y caminando hasta el baño integrado en su dormitorio. Del armario sacó otro uniforme escolar completamente limpio, planchado. Había decenas de ejemplares colgados en perchas junto a otro montón de ropa que apenas usaba. Con media sonrisa se alejó de la pelirroja que, gruñendo ligeramente en su cama, acariciando las sabanas vacías, empezó a buscar lo que hasta hace nada estaba ahí.
Buscándole a él.
Cerrando la puerta en silencio, sonrió aún más al sentir a la pelirroja despertarse con una fuerte protesta… y su nombre incluido en esa protesta.
-Buenos días… Podías haber dormido más…- saludó el patriarca pelirrojo presidiendo la mesa.
-Ria-tan bajará enseguida- respondió el chico sentándose junto a él.
-Primero desayuna… Agrippa te llevará a casa cuando hayas comido-
Issei miró su reloj… Aún tenía tiempo.
-Ayer me fijé en el árbol genealógico…-
-¿Quieres conocer a Sirzechs? Creo que ya va siendo hora…-
-No, no es eso… Hay una inscripción… ¿Milicas?-
El hombre rió contento.
Nunca lo había visto tan… contento.
-Es mi nieto. Milicas es mi primer nieto, apenas tiene unos añitos, por eso sus padres andan bastante ocupados… Y a mi mujer le ha salido la vena maternal…- volviendo al periódico que tenía en la mano.
-El hijo de un Maou… Huau…-
-El pequeño es objeto de mucha presión mediática, así que de momento lo mantenemos alejado de todo y de todos… ¿Te gustaría conocerlo?-
-Nunca he visto a un niño tan pequeño…-
-Seguro que os lleváis bien…- centrando su atención en el niño –Antes de irte… ¿Te gustan las espadas?-
-¿Qué? Si…- sorprendido –Me gustan los juegos de espadas… ¿Por qué?-
El pelirrojo no respondió, solo sonrió más.
-Hoy te levaré yo a casa- sentenció el demonio doblando el periódico, dejándolo junto al café.
-¿Usted, señor?-
-Me apetece hablar con el hermano Touji sobre algo-
-¿?-
-DxD-
Curioso, observó las figuras de Touji Shidou y Zeoticus Gremory hablar con cierta tensión cara a cara en el comedor de la residencia humana.
Esa imagen, un exorcista frente a un demonio con un par de tazas de café separándoles, podría ser una referencia que resumiría perfectamente su vida.
Una vida a caballo entre los Shidou y los Gremory.
Desde el accidente de sus padres había viajado de forma continua de una residencia a otra.
Si bien había una considerable cordialidad entre las mencionadas familias, podía ver en rasgos generales que se "peleaban" por ganarse su… afecto.
Los Shidou veían en él al hijo de sus amigos… Los Gremory, habiendo estado mucho tiempo sin niños en casa, veían en él a un nuevo Sirzechs.
Venelana Gremory y Karen Shidou lo querían profundamente.
Zeoticus veía en él al hijo que siempre quiso tener.
Touji veía en él esperanza.
Él, por su parte, estaba confundido… Pero no se quejaba.
No se quejaría mientras hubiese paz y tranquilidad.
Era todo lo que deseaba por el momento…
-DxD-
-Este es mi sitio favorito…- dijo Rias sentándose bajo un enorme roble, doblando su falda para relajarse en el césped. Mirando al chico, esperando que la imitase.
Issei se colocó junto a ella, silbando suavemente al ver la inmensidad frente a él.
Una vasta extensión de terreno bañada por la anaranjada luz del atardecer.
-Es muy bonito…- girándose para mirar a la niña –Aunque no tanto como tu…-
Perpleja, ruborizándose hasta alcanzar la tonalidad de su cabello, Rias se escondió en el pecho del niño, arrancando una risa ligera en el dragón.
-Y-yo…-
-¿Tu?-
-Yo quiero que te quedes aquí… Conmigo…-
-¿?-
Sin abandonar el sonrojo, la pelirroja besó dulcemente la mejilla del niño antes de acomodarse junto a él, observando divertida la puesta de sol.
(Quizás… no sea mala opción…)
-Continuará en el próximo capítulo-
-Viviendo entre dos mundos-
