Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD.


- High School DxD –

[Draconic X Deus]


-Escuela - Croce di Pietro-


-Ciudad Kuoh-

Saltando, desvió el ataque con su espada, aterrizando en un parque cercano.

Alzando la mirada, colocó la espada horizontalmente en alto, sujetándola con ambas manos, recibiendo el embate de la niña. La espada sagrada, rebosante de poder de la luz, impactó con violencia con la robusta katana.

En ese mismo instante podría darle un beso en los labios a Zeoticus Gremory por haberle dado una hoja capaz de detener a ese bicho… El bicho que había tenido los santos cojones de poseer a su amiga.

-¡Irina!-

La joven Shidou no la escuchaba.

Daba gracias de que el ser un día festivo y altas las horas de la noche había despejado las calles pero…

Frunciendo el cejo, agarró la espada con dos manos, lanzando un golpe vertical, poderoso. Los delicados brazos de la niña no aguantaron el golpe, soltando a la fuerza la espada. De un rápido movimiento, la apartó con el pie.

-¡Irina!- exclamó Issei volviendo su atención a la niña.

Sus ojos seguían ausentes. Con lentitud esta alzó una mano… atrayendo la espada hacia ella.

-Maldita sea, maldita sea!- gruñó Issei empuñando con fuerza a Yamato.

(Necesito a Touji…)

(No puedo hacer nada…)

TAP

-¿?-

Sorprendido miró en su hombro.

Una mano blanca se había apoyado en ella. La mano de una mujer de blanco.

-Dama del Lago…- siseó el niño sorprendido, sintiendo su pendiente calentarse.

No sabía cómo, pero sabía que tenía que hacer. Sintiendo el poder de Excalibur Bendición, pasó la mano por la hoja de Yamato, haciéndola brillar.

(Bendición aumenta el poder sagrado… ¿Por qué quiere que…)

Chasqueando la lengua, Issei desvió la hoja sagrada con la katana, dudando de golpear a la niña… Ella no lo hizo. Un directo a su rostro lo sacó de sus pensamientos. Un directo con fuerza… La espada sagrada estaba reforzando sus capacidades físicas… Cada segundo más nervioso, cada vez más inquieto, Issei empezó a cometer fallos. Su preocupación por la niña, sumado a su inexperiencia, no le permitía rendir, pensar con claridad. Hasta que sus ojos rojos lo vieron… Con cada choque la chica se cansaba más. La espada sagrada perdía su brillo…

-Con cada… ¡!-

Pasando a mirar su espada.

-¿No solo puedes aumentar el poder sagrado… también lo reduces?-

Dama del Lago envolvió su pecho con sus brazos antes de desvanecerse.

Issei, motivado, imbuyó poder de nuevo antes de correr hacia la chica.

-DXD-

Agotado, Issei caminaba hasta la casa de los Shidou cargando a caballito con Irina, usando a Yamato y Hauteclere como asiento.

Viéndolas y deseándolas para entrar en la casa… Issei agradeció a todos los dioses que los Shidou no estuviesen en el hogar. Dejando a la niña en el sofá, arrojó sin mucho afecto la espada sagrada a un rincón del salón. Agachándose frente a la castaña, inspeccionando su rostro.

Sudorosa… Y dormida.

Molesto, le dedicó una mirada asesina a la espada sagrada… antes de colocarla en su sitio, lejos de querer despertar algún tipo de sospecha.

Cansado se tumbó junto a la niña, sonriendo levemente al sentir como la castaña se apoyaba sobre su pecho. Más relajado… se quedó profundamente dormido.

-DXD-

Para su buena suerte, la estabilidad mental de la Shidou, esta no recordaba nada a la mañana siguiente.

Issei dio gracias por ello, y aunque estuviese agradecido… No perdonaba. No perdonaba al bicho que había intentado hace suyo el cuerpo de su amiga.

El joven Hyodo miraba atentamente la espada sagrada Hauteclere. Sentado con una taza de chocolate en sus manos.

No dejaba de darle vueltas al incidente con Irina.

Esa espada sagrada… Una espada europea, larga, pesada. Un importante legado familiar… Una espada mágica, sagrada, sapiente. Una peligrosa herramienta que era capaz de imponer su voluntad en todo aquel que la blandiese…

Sin miedo alguno colocó sus dedos envolviendo la empuñadura.

Nada.

(O se atreve conmigo… O tengo cero afinidad con ella)

(No percibo nada en ella)

(¿Dónde está toda esa autoridad…?)

Si era similar a Excalibur… con la que si sentía algo, notaba su presencia permanente en su espalda, moviéndose con él, escuchando lo que él escuchaba, viendo lo que él veía… Debería de pode escucharla… Pero con él solo había silencio.

Un silencio que no respetaba con Irina.

-¿Cómo la voy a proteger de ti?- susurró Issei para sí mismo -No puedo protegerla de ella si no estoy constantemente cerca…-

-¿Interesado?- preguntó Touji bajando por las escaleras, acercándose al chico.

-No. Solo curioso-

Touji pasó a mirar la espada.

-Es una reliquia familiar… Muy caprichosa. En teoría somos descendientes de un gran héroe, por eso tenemos esta espada, pero hace muchas generaciones que no nos permite blandirla-

(Eso explicaría…)

-Quizás solo son cuentos y solo es una espada ornamentaría-

-DXD-

Irina estaba enfadada.

Sentada en su cama, vestida con su pijama de conejo rosa con gorro incluido.

CHUUUUUUUUU

La mirada fija de la Shidou no encontraba el resultado deseado, el objeto de su afecto la ignoraba con una curtida maestría, concentrado en su libro.

-Iseeeeeeeeee-

-Mi nombre-

Pasando página.

-Aunque no lo recordaba tan largo…-

-¡Ise!-

Suspirando levemente, el dragón cerró el libro para centrarse en la preciosa castaña.

-¿Qué puedo hacer por mi angelical Irina?-

El sonrojo contrastaba con su mirada falsa de enfado.

-He hablado con papá!-

-Vaaaaale… ¿Y?-

-¡Estas peor!-

-¿Qué?-

-Papa me ha dicho que enfermas! Que el tratamiento ya no es tan efectivo!-

-¿En serio?-

El dragón no se sentía especialmente enfermo… Ni débil…

¿Por qué habría dicho eso Touji?

-Estoy…-

Irina lo silenció con la mirada.

-Irina…-

Irina negó con la cabeza.

-El médico ha dicho que estoy bien-

(No es mentira, los Gremory no me han dicho nada…)

La chica volvió a negar con la cabeza, abrazándolo con fuerza.

-Quien sabe… Lo mismo me han poseído… Un espíritu malvado…-

La niña lo miró llorosa.

-Que me obliga a hacer… cosas malas!- exclamó Issei antes de empezar a hacerle cosquillas a la niña.

-¡I-IIIISSSSEIIIII!- chilló la chica divertida, bajándose de su regazo.

El niño se levantó, siguiendo a la chica con las manos alzadas.

-¡Detente! No! No… Issei…. Jajajajajajaja-

-DXD-

-C-como que una presencia…- murmuro Karen asustada, mirando a su marido confundido.

-La obtención de Excalibur ha sido una bendición para el niño…- indicó uno de los sacerdotes sentado frente al matrimonio, junto a un obispo –Enterrado en lo más profundo de su ser hay un poder, un poder que no es humano-

-¡!-

-El recibir el poder de Excalibur sacó ese poder a la superficie, ahogado por el poder sagrado. El cuerpo del pequeño no es capaz de soportar el choque entre los dos poderes, que luchan por ser el poder primordial…-

-¿E-esta poseído? ¿Es un espíritu? ¿Se puede exorcizar?- dijo Karen preocupada.

-No… Lo hemos estudiado a conciencia…- mirando al obispo, que le dio permiso asintiendo con la cabeza –Es su propio poder-

-¿?-

-Ese chico tiene sangre…-

-¿Sangre de qué?-

-Ese pequeño tiene sangre de dragón-

-¡!-

-Eso no puede ser!- chilló Karen asustada.

Touji permaneció en silencio.

-Hermano Shidou… Ese niño. ¿Cuál es su procedencia?-

-Es el hijo de mi mejor amigo, sus padres eran humanos comunes y corrientes…-

El obispo se llevó una mano al mentón.

-Este tipo de poderes suelen despertar de forma caprichosa en el tiempo… Pueden saltarse múltiples generaciones… En algún punto alguno de sus ancestros recibió un don de algún dragón… Que parece haber despertado en esta generación… Eso explicaría esos extraños ojos… Y ese talento…-

-Pero Issei… ¿Él está bien?-

-Como he escrito en el informe no creo que el niño corra ningún peligro… Mi dictamen es que si el chico aprende a controlar su poder… Vivirá sin la menor de las dolencias- respondió el medico junto al obispo.

-Muchas gracias, doctor- dijo el obispo, indicándole con la mano que se podía marchar.

El sacerdote ducho en medicina se marchó tras una reverencia, dejando al matrimonio Shidou con el obispo.

Karen Shidou miró aliviada a su marido.

-El chico será instruido en Croce di Pietro- dijo el obispo serio.

El matrimonio se giró al instante.

-¡No! Me niego! -rugió Touji Shidou mirando con dureza al hombre vestido de negro y alzacuellos blanco sentado frente a él, cubierto por una túnica roja.

-Mi pequeño no se alejará de nosotros!- respondió Karen alterada.

-Entiendo que es duro para vosotros, peros tenéis que pensarlo detenidamente. El niño necesita atenciones que aquí. También hay que recordar que ese chico ha sido elegido por una reliquia de Dios. He escuchado de sus talentos… Ese chico es especial y todo su ser lo lleva a esa academia -

-¡Ese chico perdió a sus padres a los 5 años! ¡Ese chico es el hijo de mis mejores amigos! Y por encima de todo, juré cuidar de él… -

-Touji… -

-Me conozco los trucos de la Iglesia… Sé que pasará si pisa esa academia… ¿Cuánto tardará en ser enviado al campo de batalla tan joven? -

-¡Modera tus palabras, Touji! -exclamó el hombre claramente ofendido -¡La obra de Dios no tiene nada de perversa! Solo queremos darle un mejor uso a una criatura con semejante bendición… ¿Qué tiene de malo que un regalo divino trabaje en la gran obra de Dios? -

-No tergiverses mis palabras. No cuestiono la obra de Dios. ¡Sino la del ser humano!-

-Nosotros hemos cuidado de él desde que era pequeño, encontraremos la manera de hacerlo…-

-Karen Shidou-san, el niño está enfermo…-

-El chico puede cumplir con su papel en estas tierras, son exóticas! Indomables! Mas hereje que ninguna otra! La Espada Excalibur puede hacer mucho bien aquí!-

-¡! -levantándose el hombre desafió con la mirada al padre de familia -No me hagas recordarte la gravedad de tus acciones. Nuestra benevolencia y magnanimidad. Las almas que pesan sobre tu conciencia. No te encuentras en disposición de llevarnos la contraria -le recriminó serio al hombre.

-Por más devoción que sienta por la causa divina, no puedo hacerle eso al hijo de mi mejor amigo –devolviendo una mirada aún más seria que la del hombre.

-Te faltan muchos años como para decidir cuando quieras o no seguir las encomiendas de nuestra hermandad, Touji. Se te han concedido muchos privilegios y reconocimiento en las altas cúpulas eclesiásticas por tu compromiso, aun viniendo de un país no devoto a Dios, con todo y lo que eso conlleva –le recordó el hombre al Padre de familia –Pero la información que está empezando a relucir no te deja bien parado, cuídate de no perder nuestro favor-

-Privilegios y reconocimiento que no procedían de vuestra eminencia. No lo olvidéis, su santidad -

-Somos la viva imagen del Señor… -

-Os pensáis la viva imagen del Señor… -

-¡Blasfemia! -exclamó el hombre molesto –Sería una vergüenza y una decepción que estando tan alto tu Fe empiece a tambalear ¿O no? Los dragones son los emisarios de Satán-

-¡!-

-Poseen las alas del diablo para escapar del infierno, escupen las llamas del mismo averno y su piel resiste todas las armas del Cielo… Su mente, turbia, miente, engaña y seduce a los más preparados… O se viene a Croce di Pietro o lo exorcizamos. ¿Ha quedado claro?- siseó el hombre relajando su respiración.

Dejando que pasasen unos minutos de incómodo silencio.

-Recuerda Touji, la Iglesia espera grandes cosas de ti. Y así mismo confía en que cumplas con el papel que se te ha encomendado en esta ciudad sin dudar un segundo de la voluntad de Dios… Recuerda que Dios está presente en todas las cosas… -

-¿Dios o la Iglesia?-

-Ambas son lo mismo, Touji-

-…-

-Pero entendemos que el niño es muy joven… Seremos considerados con su trato y las condiciones. Por cuestiones de salud y por su futuro como exorcista al ser elegido por una Excalibur será enviado a Croce di Pietro… Se le permitirá regresar los fines de semana… Y su destino hasta que alcance una edad más razonable, será este país, quedará bajo tu cuidado. ¿Eso te resulta satisfactorio, hermano Shidou?-

Touji asintió fuertemente.

-Y su sangre…-

-Puede que su herencia sea la voluntad de dios…-

-Muchas gracias, eminencia. ¡Muchas gracias!- exclamó Karen emocionada, llorando agradecida.

-Id con Dios -oró el padre antes de marcharse de la casa en silencio.

El matrimonio Shidou suspiró pesadamente, relajándose sobre el sofá. Se sentían cansados -No es de buena educación escuchar a escondidas, Issei... -desviando la mirada al "escondite" donde estaba el joven castaño.

Saliendo de detrás de la puerta lentamente al saberse descubierto.

-¿Por qué Issei estabas escondido? Podrías haber saludado -sonrió el hombre afablemente.

-Mi pequeño… ¿Cuánto has escuchado?-

El niño no se dejó relajar por el afable y amoroso tono de Karen.

-Se descubrió el pastel-

-Era una cuestión de tiempo…- respondió Touji.

-Lo sabían de hace un tiempo… Lo sé por las miraditas… Siempre me mira raro… Como si fuera un objeto…-

El hombre estaba demasiado inquieto como para dejarse llevar por la broma del chico.

Karen rió divertida, gesticulando para que el chico se sentase entre ellos, abrazándolo afectuosamente.

-Issei-kun… Hasta ahora has sido un buen chico que ha cumplido con todo lo que te han pedido…-

-Me mira como un trozo de carne y los dos sabemos que reputación tienen estos tipos…-

Touji rio nervioso.

-¿Dónde has escuchado eso?- preguntó Karen.

-De los Gremory, de donde sino…-

-D la caja tonta, ser omnipotente, omnisciente, omnisapiente- respondió el niño.

Pasando su brazo por encima de su hombro.

-Puede que hayan descubierto de tu sangre… Y aunque no lo sepan todo ahora más que nunca necesito que mantengas tu palabra-

-¿?-

-El regalo de tu madre-

-El fragmento… - acariciándose la pequeña joya en su oreja.

-Has de mantenerlo en secreto todo lo que puedas-

-¿Por qué?-

-La Iglesia busca espadas de verdad en los fragmentos… Pero no todos lo son y ese es el trabajo de toda la vida de tu padre… Tu herencia-

-Desde hoy… Y hasta que mueras serás un portador de Excalibur, un espadachín elegido entre muchos…-

-Entiendo…-

-Los portadores son unos pocos elegidos por las limitadas espadas sagradas… Tendrás fama y reconocimiento, tu nombre quedará escrito en la historia… Pero también dejarás de ser una persona corriente… Y se te exigirá más que a ninguna otra persona-

-Exigirme… más-

-Pero sé que lo superarás… Siempre has sido un chico inteligente y maduro… Serás un excelente portador- tomándolo entre sus brazos… lleno de tristeza –Serás un gran Paladín-

-Eso no lo sé… Pero al menos que no se diga que no lo he intentado!-

-Excalibur es una espada incompleta, ese fragmento solo te dará poder puro… Realzando el poder de la luz que reside en todo ser humano… Desde hoy tu entrenamiento pasará tomar un aire práctico-

-¿Por qué?-

-Porque desde hoy todos tus rituales, conjuros y runas sagradas se verán realmente reforzados, se verá cuál es tu potencial. Desde ahora…-

-¿?-

-Esta espada te expondrá a grandes peligros… El Clero te asignará misiones… Misiones a la altura de un portador, uno de los grandes caballeros de la cristiandad… Las espadas dicen que están vivas… Tienes que adaptarte cuantos antes a ella y sobretodo, saber luchar con ella…-

-Como si fuera una parte más de mi cuerpo-

-Correcto-

-Me pondré en ello mañana mismo-

El hombre sonrió satisfecho.

-Quizás no de sangre… Pero eres nuestro hijo, Issei- mirando al chico con afecto

-¡!-

-Y no me perdonaría dejar que el hijo de mi mejor amigo… Mi hijo adoptivo…-

-Eso no pasará, Touji-san-

-Cuando estés ahí fuera, solo, asustado, helado, con hambre o herido… Cuando sientas la desesperación recorrer tú cuerpo recuerda que tienes una familia que te quiere y que te espera en casa con los brazos abiertos- susurró Karen –Y recuerda que esta siempre es y será tu casa-

-Nunca lo olvidaré-

–He visto de primera mano cómo te has esforzado todo este tiempo… Que ese esfuerzo haga que Irina no tenga que llorar tu pérdida-

-Lo prometo- mirando al hombre -¿Cuál es la mala noticia?-

-¿Por qué piensas que hay una mala noticia?- El hombre sacó un sobre del bolsillo interior de la chaqueta.

Blanco, sellado con cera… el emblema del vaticano.

Dos llaves cruzadas bajo una corona de tres niveles.

-¿Un soborno?-

-Órdenes directas de la Santa Sede… Acabas de recibir la espada de Arturo…- el hombre estaba preocupado.

Decaído.

Triste.

Conocía el contenido del sobre, y no le gustaba.

-¿Puedo?-

-Cuando tú quieras-

Sin pensárselo mucho rompió el sello, abriendo el sobre, accediendo al contenido.

Leyendo por encima, ofreciéndole la carta al hombre.

-Lo que ha dicho ese asaltacunas…- gruñó el chico.

-Se te invita a ampliar tu formación en Croce di Pietro-

-¿Se me invita?-

-Es una obligación encubierta…-

-…-

-Es una oportunidad única, en esa institución se forma a lo mejor de lo mejor… Supera por mucho lo que Masaomi o yo podemos enseñarte… Si te licencias en Croce di Pietro te garantiza formar parte de la elite…-

-…-

-Estarás unos años fuera… Deberías de hablar con Irina…- dijo Karen.

-¿Unos años?-

-Te irás a otro continente a estudiar, Issei-

-¡!-

-Como tu padre adoptivo… Me entristece tener que dejarte ir tan joven… Pero me entristece igualmente…-

-Lo mismo digo…-

-Issei…-

-¿Mmm?-

-En honor y respeto a todo el cariño que puedas tenerme… Vigila tus palabras y acciones en la Santa Sede…-

El chico chasqueó la lengua.

-Un viaje eh… Mmm… Puede estar bien-

-Estoy preocupado…-

-Nah, estaré bien!- golpeando el brazo del hombre con su mano.

-Estoy preocupado… Por lo que puedas llegar a hacer-

-DXD-

La cosa… No había ido bien.

Issei sabía que Irina no entendería su marcha, temporal, pero una marcha a fin de cuentas.

Y no sabía qué hacer…

Recostado contra la cabecera de la cama, escuchando como su amiga de la infancia lloraba escondida entre las sabanas junto a él.

-Irina…-

-Déjame!-

-Irina… Vamos… No quiero irme así…-

-¡Pues no te vayas!-

-Eso no depende de mí…-

-PUES VETE!-

El chico deslizó su mano a la espalda de la chica, intentando consolarla.

-¡No me toques! Vete!-

-Irina… No me has dejado acabar-

-No quiero escucharte! Vete!-

-Ir, me voy a ir por un par de años… Pero solo estaré fuera de lunes a viernes-

-¡!-

-El resto del tiempo estaré aquí-

La chica se incorporó lentamente, asomando su carita llorosa bajo las sabanas.

-¿Sábados y domingos?- murmuró la chica con un deje de voz.

-El trato es ese… Quizás haya alguna excepción pero…-

-¡¿Y festivos?!-

-S-si…-

-¡¿Navidades?! ¡¿Verano?!- chilló la chica acercándose cara a cara al dragón.

-Esto… ¿Si?-

-¡Bien!- exclamó la chica echándose sobre el chico, acomodándose sobre su pecho –La cosa cambia…-

-Ni que estuviese pactando con el diablo…- murmuró Issei acariciando la espalda de la chica.

Cansada de tanto llorar… La chica se quedó dormida esta vez, con una sonrisa en su rostro.


-Terrenos Gremory-

Issei Hyodo estaba visiblemente molesto. El tener que aguantar a dos tarugos no estaba entre sus virtudes…

-Te van a diseccionar-

-Te estudiarán enterito-

-De arriba abajo-

-Te sacarán toda la sangre…-

-Y en cuanto te hayan estudiado… ¡Barbacoa!-

-Si, claro. Caníbales en la Iglesia!- exclamó el castaño molesto.

-No, no- negó el gigante con su índice –Barbacoa de lagartija!-

-¿Qué tal si me besas el culo?- exclamó el dragón dedicándole una peineta al demonio.

-Tienes agallas, mocoso… Eso me gusta…-

-Chicos… Ya es suficiente- dijo Zeoticus entrando en el salón.

El niño esgrimió una mueca de molestia en su rostro.

-Pero antes de la disección empezarán los tocamientos…-

-Necesitarás un tapón, enano-

La espada mágica apareció en la mano izquierda del niño, arrancando una sonrisa en el rostro de Zeoticus.

-Desde el mismo instante en el que decidiste quedarte con esos santurrones entendimos que acabarías vistiendo de negro hortera-

La mueca aumentaba.

-Pero no me preocupa, que el pequeñín quiera viajar y conocer mundo te ayudará a comprender que te espera realmente aquí…-

En un rincón, Surtr y Beowulf se apoyaban el uno al otro, riendo con fuerza, señalándolo entre sonoras carcajadas.

-¿No tenéis nada que hacer?- rugió Issei.

Zeoticus gesticuló con sus manos, los siervos se marcharon a desgana.

-¿Qué se siente al ser un miembro de la familia Gremory?-

-Más bien que se siente al ser el objeto de burlas…-

-Eso todos. El sarcasmo y la ironía están permitidos sin excepciones en esta familia, Issei… Y dale algo de cuartel a Surtr… El suele ser el objeto de burla de su equipo!-

-¿En serio?-

-¿No te sientes integrado?-

La mirada del niño arrancó una carcajada en el demonio.

El hombre se relajó en su asiento, entrelazando sus dedos, mirando al niño con seriedad.

-Entonces lo saben-

-Así es…-

-Matters me ha dicho que tus poderes están aumentando considerablemente… Un poder que no es tuyo. ¿Ha pasado algo, hijo mío?-

-Me reuní con Ophis-

-¡!-

-Me dijo que las extracciones eran un error, me dio parte de su poder… con el resultado… Bastante aparente…- respondió el niño alzando una mano.

El demonio podía constatar que su altura era algo sorprendente para un niño de su edad… y de su nacionalidad.

-Issei… ¿Crees que ha sido una buena idea?- levantándose –Llamad a Matters…-

-Tranquilo… Ophis no me desea mal alguno-

El pelirrojo retiró la orden, no muy convencido, antes de volver a su asiento.

-Ophis me tiene un extraño afecto… Así como yo por ella-

Zeoticus lo miró preocupado.

-La respuesta de la Iglesia es mandarme cerca de exorcistas más neutrales y poderosos…-

-Croce di Pietro…-

-Touji te lo ha dicho…- murmuró el castaño resignándose en su asiento –Esto se complica…-

-He escuchado de ese centro… Es relativamente nuevo, un proyecto personal de cierto arcángel- rascándose la barbilla –Es un internado, hermético… Pero tampoco he escuchado nada especialmente negativo. Quizás que ese arcángel este tan cerca modera las acciones…-

-¿Venelana… Lo sabe?-

-Esta con Sirzechs, quería visitar al niño… Yo me encargaré de ella… Tú tienes otras responsabilidades-

-¿Qué responsabilidades?-

-Hijo mío… Cuídate mucho allí fuera… A Venelana se le romperá el corazón si te pasa algo…- levantándose, hincando la rodilla frente al chico, abrazándolo con fuerza.

Separándose tras unos instantes.

-Ahora… Tienes a alguien esperándote fuera-

-¿?-

-DXD-

Sentada en la terraza, Rias Gremory contemplaba los terrenos familiares con una taza de té en mano.

Visiblemente inquieta se sorprendió al ver una bolsa flotando frente a sus ojos.

Una bolsa sostenida por la mano de su castaño.

-No sabía que te podía gustar… así que te he traído un dulce muy japonés… Un pastelito mochi-

-¿Pastel mochi? Nunca lo he probado…- sonrió la pelirroja tomando la caja, abriendo el contenido, sirviéndolo con elegancia -¿No te sientas?-

El castaño la miraba nervioso.

La sonrisa de la niña no lo engañaba… Sentía la presión poco menos que aplastarlo.

-¿Estas nervioso?-

-¿Yooooo? Que va…- respondió el niño sentándose frente a la pelirroja.

-¿Qué te tengo que perdonar ahora?-

-Se que te gustan los pastelitos, te he traído algunos- sonrió el chico con toda la inocencia del mundo.

Rias lo ignoró por completo.

-Eres mi hermano, te conozco como nadie… y siempre que me traes dulces es que quieres que te perdone por algo-

-Mmmmm…-

-Te irás unos años-

(Mierda… Lo sabe)

(Por supuesto que lo sabe… Que ingenuo que soy)

-Yo…-

Rias lo miró curiosa.

-¿Lo niegas?-

-¿Lo sabes?-

La chica agrandó su sonrisa.

-Se todo lo que hay que saber de ti, siempre te estoy mirando, siempre estoy pensando en ti…-

Era el turno del Hyodo de sonreír afectuosamente.

-Serán dos años como poco…-

Los ojos de la niña se abrieron levemente.

-¿Dos años?-

Un destello de tristeza y dolor recorrió los ojos de Rias.

-Me marcho al extranjero a estudiar… En realidad no hay mucha distancia más desde aquí…-

-Pero no podrás seguir viniendo…-

-No lo creo…-

Sus ojos azules se posaron sobre él, mirando sus ropas con tristeza.

-No me mires así… No me he posicionado, si es lo que te preocupa…-

Rias lo miró sorprendida.

-¿Cómo lo has sabido?-

-Conozco mejor que nadie a mi preciosa hermanita- la devolvió el chico.

-Así que ahora si eres un exorcista…- murmuro la pelirroja mirando al chico de soslayo, triste.

-¿Como que ahora sí?-

Rias rió divertida.

-Yo quería una vida tranquila, pero parece que mi destino no es ese…- mirando a la pelirroja –Mi amiga iba a ser elegida…-

-¿Te uniste tú para que no la eligiesen a ella?-

-Así es…- volviéndose hacia Rias –Y por una serie de circunstancias…-

El silencio se impuso entre ellos.

-C-cuando te marchas…-

-Mañana-

-¿Cómo?- chilló alarmada, colocándose a gatas frente a Issei.

-Por eso he venido, quería despedirme de mi imouto-

-Otra vez con eso…-

-¿No eres mi imouto?-

-S-si…-

Radiante, Rias se sentó más cerca del exorcista, colocando su silla junto a la del dragón. Apoyando su cabeza en su hombro.

-Issei…-

-Dime-

-Soy una demonio…-

-No lucharé contra ti-

-¡!-

-Me imagino que tarde o temprano tendré que pelear con demonios… Pero yo no peleo contra mi familia…-

-… Issei…-

-Dime, preciosa-

-¿Preciosa?-

-La más hermosa-

-Oh… Issei, déjame acabar. Me estas desconcentrando a propósito!-

-Vale, vale… Habla-

La pelirroja volvió a apoyarse en el niño.

-Yo podría ahorrarte todo esto…- susurró Rias jugando con los pliegues de su falda.

-Te escucho-

-Ya sabes que no tienes que estar arriba… No solo podrías estar tú aquí… Los Shidou podrían…-

-¿Eres una princesa?-

-No soy eso!- exclamó avergonzada.

-Así que Rias-hime podría llevarme con ella… A mí y a los Shidou…- divertido –Pero quizás Irina no quiera nada de eso… No, Rias-hime, eso, por ahora no es una opción-

-¿Por ahora?- inflando los mofletes –Lo mismo mi generosa oferta no puede ser aceptada en otro momento!-

-Vaya vaya… Mira la princesita…-

-¡No soy una princesita!-

-Dime, dime… ¿Quieres que me ponga un traje y te vaya siguiendo allá por dónde vas?-

-No… Tanto como eso no…-

-Ah! ¿El que no, el traje o que te vaya siguiendo?-

-¡Issei! Idiota!-

-Pensaba que eras mi imouto… Pero la princesa me quiere como esclavo!-

-Que no es eso!- exclamó la niña escondiendo su rostro en la chaqueta de su hermano de nuevo.

-Lo sé, lo sé…- respondió el castaño divertido pasando un brazo por el hombro de la pelirroja –Se que podría vivir aquí… Contigo… Pero por ahora seré exorcista… Al menos hasta que Irina sea mayor de edad… Luego… Ya veremos-

-Mayor de edad…- susurró la pelirroja -¿Qué quieres hacer cuando te desvincules de la Iglesia?-

-Aún queda mucho para eso… Pero pase el tiempo que pase… Hay cosas que no quiero que cambien-

-¿Cómo qué?-

-¿Esto?- tomando a la niña del mentón, besando su mejilla.

Rias, contenta, lo besó castamente en los labios.

Issei la miró sorpendido.

-Perdón, no me acostumbro…-

-Ya lo harás…-

Relajado, tomó uno de los dulces, ofreciéndoselo a la niña.

Rias separó los labios, mirándolo fijamente a los ojos.

Travieso golpeo suavemente la nariz de la niña con el dulce antes de comérselo de un mordisco.

Divertida, Rias volvió a separar sus rosados labios.

Su hermano la alimentó debidamente esta vez.

-¿Soy el único que encuentra a faltar algo de lava por aquí?-

-¡!-

-Esto es demasiado verde… ¿No falta algo de fuego y lava?-

-¡Eso es mentira! El Inframundo es un lugar hermoso… Y verde! Aunque no tenemos mucha agua…-

-Que decepción…-

-¿Ahora hablas como un exorcista?-

-SOY un exorcista-

-A mi no me lo parece…-

-Entonces no te parezco uno-

-Cuando hablas si, cuanta incultura!-

-Ah! Mira tú qué bien!-

-Pero en aspecto… Pequeño, inofensivo…-

-He cambiado de opinión, no hay dulces para ti-

-¡No! No!- protestó la pelirroja viendo, horrorizada, como el exorcista se levantaba tomando la caja con sus manos, separándose de la mesa.

Issei estalló en risas.

-¿De qué te ríes?- murmuró la chica inflando los mofletes molesta –Quiero mis dulces!-

-Primero intentas engañarme para ser tu esclavo… Luego me insultas… No sé, no se…-

-¡Eso no es cierto!- exclamó la niña sonrojada.

El castaño cesó su risa, optando por ser considerado.

-Perdona, princesa. No era mi intención-

-Mmm… Te perdono-

-¿Qué te parece si hacemos un intercambio para sellar la paz?-

-¿Qué intercambio?-

-Tus dulces… Por una buena vista- ofreciéndole la caja.

-¿Qué vista?- murmuró Rias tomando la caja contenta.

-¿Qué llevas hoy?-

Agachándose, Issei levantó la falda de la pelirroja.

-Ah… Fresitas rojas… A juego con tu pelo-

-KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!-

-DXD-

-¡No conoces la vergüenza!-

-Es cierto-

-¿Por qué siempre me miras bajo la falda?-

-Porque me gusta. ¿No es evidente?-

-¡Eres un pervertido!-

-Culpable-

-Bufffff-

-¿No te has acostumbrado aun?-

-¡No! Y nunca voy a hacerlo!-

-Nunca digas nunca, preciosa- dijo Issei mirando su reloj de mano, suspirando se levantó con lentitud.

-¿Tienes que irte ya?- preguntó la pelirroja triste.

-Así es…- acercándose a ella –Estoy muy contento por haberme podido despedir…-

Rias se desabrochó una cinta del pelo de tela con los colores de su casa, envolviendo una de las muñecas del chico con ella.

-Para que no te olvides de mí…-

-Nunca lo haría…- respondió el niño sonriente.

Acariciando su mejilla, mirándola una última vez antes de marcharse.

-Nos volveremos a ver… Por supuesto que si…- susurró la chica mirando al cielo.


-Roma – Italia-

-Al día siguiente-

Tras una emotiva despedida en el aeropuerto, el hijo de los fallecidos Hyodo se sentó en su asiento de ventana del avión.

Un avión que lo sacaría del país por primera vez en su vida. La visión del pedazo de tierra que era su ciudad alejarse en la distancia lo impactó. No era que su determinación temblara, tampoco había disminuido. Pero tampoco podía decir que eso no le afectaba.

Acariciándose la barbilla, el niño usó su tiempo para reflexionar.

Era huérfano, huérfano y joven, muy joven.

Al ser huérfano no acababa de entender bien el concepto de familia. No diría que había estado desatendido… Los Gremory eran su familia. Así lo sentía. Era cierto.

Los Shidou tampoco eran seres ajenos. Los amigos de la familia de sus padres habían cumplido con creces lo que podrían haber esperado de ellos.

Su padre y su madre estarían orgullosos de ellos, sentirían que su petición había sido escuchada. Atendida.

Aunque pese a no tener un concepto claro de familia… Sentía algo extraño al abandonar el país.

Dejarlo todo atrás… Aunque… ¿Qué dejaba atrás?

¿La ciudad? No significaba nada para él.

¿Los Shidou? Volvería muy pronto a verlos.

¿Qué dejaba atrás…?

La respuesta la tenía clara, aunque no sabía si estaba bien o mal.

Irina…

Sentía que dejaba a Irina atrás.

Rias…

Rias…

¿Cuánto tiempo tardaría en volver a verla?

Cansado… Cerró los ojos y se echó a dormir.

-DXD-

Un miembro de la Iglesia lo recogió en Roma, acompañándolo en un vehículo oficial hasta su destino.

Su destino… Era la institución Croce di Pietro. Un complejo educativo a las afueras de Roma, en las inmediaciones del Vaticano.

Cruce di Pietro, la cruz de San Pedro, también conocido como la Cruz del Apóstol… Una colosal cruz blanca de mármol o algún material similar colocada en la parte superior de las enormes puertas de Madera negra que limitaban el acceso a la mayor instalación de formación de elite de la cristiandad.

En las inmensas instalaciones de localización secreta, más no su existencia, se reunía la flor y la nata de todas las iglesias seguidoras del credo de Cristo.

En Croce de Pietro no había separaciones, Ortodoxa, Católica, Anglicana… Incluso las sectas menores tenían cabida dado que a fin de cuentas todos eran miembros de la gran familia de Cristo Redentor.

Con su mochila en la espalda, Issei Hyodo avanzó con curiosidad. Junto a él estaban sus futuros compañeros, todos chicos jóvenes, reunidos de todos los rincones del globo, nerviosos, inexpertos, con ganas de demostrar su valía, con dones recibidos, potenciales diamantes para la sagrada institución.

Futuros soldados de dios.

-¿Hyodo?-

El chico mantenía la vista alzada, las instalaciones eran ciertamente enormes… ¿Cuantos recursos había destinado la santa sede en este centro?

-¿Eres Issei Hyodo?- repitió la voz.

Issei reaccionó esta vez, girando la cabeza hacia el punto de origen, un hombre de mediana edad vestido de cura, gafas de pasta, mirada seria, carpeta en mano.

-El mismo… Acabo de llegar con… Me he perdido…- señalando hacia atrás con el pulgar.

-El protegido del hermano Shidou…- susurró el hombre no muy convencido, inspeccionándolo de arriba abajo – La imagen no es la mejor, pero eso lo podemos trabajar…-

-¿Qué?-

-Y los modales también necesitan atención…- anotando en su carpeta para mirarlos unos instantes antes de anotar algo mas –Seguro que el vocabulario es pobre-

-Seguro que eres un…-

El hombre alzó una ceja curioso.

(Relájate… Relájate…)

-Presenta fuertes problemas de disciplina y una absoluta y completa falta de respeto por la autoridad y sus superiores… Que educación tan pobre…-

-La única autoridad que respeto es esta, mírala bien, en un santiamén seréis los mejores amigos- dijo el castaño haciéndola una peineta.

-Que pueril-

-Vaya… Para ser un miembro de la Iglesia sacas el tema de los niños TAN pronto…-

El hombre se recolocó las gafas enfadado.

-¿Qué son esos ojos? ¿Usas lentes de contacto?-

-¿Perdón?-

-Tus ojos… ¿Usas lentes de color?-

(Sabía que debería de haberme hecho con algunas… Siempre he querido tener ojos azules…)

-Nací así… padre-

-Entiendo…- finalizando el informe preliminar, guardando su pluma en el bolsillo de la chaqueta.

-Yo estudie y trabajé con el hermano Shidou, es un buen cristiano y un excelente exorcista. Si el hermano Touji ha hablado tan bien de ti espero que sepas valorarlo y sobretodo, que te asegures de estar a la altura…-

-…-

El hombre se recolocó las gafas.

-Que sepas que desde este mismo instante has dejado de ser un niño, eres un exorcista y se te tratará como tal-

-Pos vale-

-Se ha pedido un trato especial para ti, y en mi opinión, es perder el tiempo. No me importa lo que diga el hermano Shidou, lo que yo veo es bien distinto. Eres una cucaracha, un insecto, una criatura infame que no merece un solo momento de nuestra atención. Manchas el suelo que pisas, contaminas el aire que respiras, fracasarás, sin duda alguna fracasarás y yo estaré presente cuando eso ocurra-

-Eres un tipo encantador… ¿No te lo habían dicho?-

-Aclarado todo… Sígueme-

-¿No voy… con los demás?-

-No, ellos se marchan a realizar un examen. Tú no lo necesitas-

Encogiéndose levemente de hombros decidió seguir al hombre.

La mención a su físico sumado a su aura natural… Él odiaba a los hombres, por instinto, por naturaleza no los deseaba ni quería cerca, él solo quería mujeres y para su conveniencia, despertaba el mismo sentimiento en los demás barones.

Aunque este parecía ser un caso especialmente acentuado.

Respecto a las instalaciones…

Croce di Pietro era un campamento de formación militar, no importaba si la Iglesia opinaba lo contrario, decía o aseguraba no serlo. Era una universidad rodeada de campos de entrenamiento, depósitos con armamento, vehículos carrozados… disciplina militar. En esas instalaciones se formaba el ejército de dios.

-Estos son los dormitorios, en la recepción te indicarán cuál es tu habitación-

El chico revisó el edificio. Juzgándolo por su fachada, no tenía muchas otras opciones.

(Un sitio donde dormir… Espero estar solo al menos)

-¿Hay chicas?-

-¿Qué has dicho?-

-Que si hay chicas-

-El pabellón de las chicas está al otro lado… ¿Qué pregunta es esa?-

-En casa suelo dormir con mi amiga… Pensaba que…-

-¿Qué vivías en pecado bajo la supervisión de los Shidou?-

El chico se lo quedó mirando unos instantes.

-Hace… años… Era… pequeño- desviando la mirada –Le tenía… miedo a la oscuridad-

El hombre no se creyó su explicación.

-La misa se oficia a las 6, para esa hora deberás de estar vestido y aseado en la capilla… El edificio de la campana- señalando un edificio en la distancia –Las normas son estrictas, aquí disciplinamos y creamos soldados ejemplares, soldados de dios. No permitimos ciertas conductas que dios no aprobaría… Entre ellas, el libertinaje o el flirteo… Igualmente, el toque de queda es a partir de las 20 horas… A la tercera vez que te la saltes vas fuera… E irte de esta academia significa excomulgación-

El chico se lo quedó mirando con una mueca.

-Toda esta información la encontrarás ampliada en la recepción del campus y en los diversos puntos de información cristiana…-

(¿Información cristiana? ¿Qué cojones es eso?)

-Creo que… he tenido demasiada aventura por hoy…- agarrando su mochila, caminando hacia el edificio.

-¿Adónde vas?-

-Tengo sueño, voy a ver mi habitación… E irme al catre-

- …-

-Anciano!- exclamó el chico divertido.

-No soy un anciano…-

-A mí me lo pareces…-

-Qué quieres, mocoso-

-¿Un lugar donde comer bien?-

-El restaurante sirve a las veces de cantina y ofrece desayunos por las mañanas… Lo encontrarás en la plaza central- respondió el hombre antes de alejarse –No es lujoso, pero te ofrecerán los nutrientes que requiera tu cuerpo-

-No me digas donde está la plaza…- murmuró el chico dedicándole una peineta al sacerdote –Tú dirás lo que quieras, pero yo quiero un poco de "sangre de Cristo", ya me entiendes…-

Dándose media vuelta… Issei empezó a recorrer la institución.

-DXD-

Inspeccionando los terrenos con sus propios ojos.

El complejo era antiguo, no fue edificado para esto. Muchos de los edificios habían sido ampliados, de obra nueva. El resto era reciclaje, apenas se percibía una influencia del Cielo… De facto a excepción de una cúpula de un edificio principal…

-Entonces el Cielo no pinta nada… Todo está gestionado por humanitos…- colocando una mano en su cintura, mirando sin mucho interés lo que le rodeaba.

La biblioteca estaba sorprendentemente bien equipada, había libros y manuscritos de todo tipo. Algo sorprendente teniendo en cuenta la reputación pasada de la institución.

Cientos de metros cuadrados encasillados en múltiples plantas que conformaban el saber acumulado por los siglos en tantos idiomas como uno pudiese imaginar.

Los complejos deportivos no se quedaban atrás, múltiples estadios y centros cubiertos que cubrían todas las disciplinas posibles.

Ya se había remarcado la intencionalidad militar del centro, las artes marciales estaban presentes en todos los rincones, pero atendiendo a que los estudiantes no dejaban de ser imberbes, había mucho espacio para deportes tradicionales.

Imaginaba que los directores del centro pensaban que si los mantenía en forma, un poco de ejercicio libre no vendría mal.

Es más, los deportes en equipo proporcionaban numerosos beneficios físicos y sociales.

Sastre… Armería… Forja… Hospital… Un helipuerto… Supermercado propio…

Cientos de bicicletas aparcadas en módulos facilitaban el movimiento entre los múltiples complejos, incluyendo incluso rutas de paseo por los terrenos exteriores, ocasiones en las que los estudiantes podían disfrutar de un ambiente menos civilizado y más natural.

Ciertamente la Iglesia no había reparado en gastos… Ni en personal. La Guardia Suiza patrullaba los exteriores, las murallas y los accesos. Sobre la ciudad se vislumbraba, muy tenuemente, una poderosa barrera. Croce Di Pietro debía de ser una institución de gran importancia para la Iglesia… ¿Realmente era tan importante para la Iglesia la formación de estudiantes?

¿Realmente todo eso iba destinado a la formación de exorcistas?

-DXD-

Cierta arcángel miraba con una mueca en el rostro decenas y decenas de papeles frente a ella.

-¿N-no los había acabado ayer?- preguntó temerosa mirando a su fiel ayudante.

-Ayer acabaste los de ayer, hoy tienes los de hoy-

-P-pero… Hay más!-

-Eso va a días, deje de llorar, Lady Gabriel, y cumpla con su cometido… ¿No era lo que quería?-

-Yo no quería esto…-

-Podemos empezar con algo ligero… ¿Firmar los presupuestos?-

-¡No! No! Nada de esos aburridos números…-

-¿Entonces las nuevas entradas?-

-¿Nuevas de qué?-

-Los nuevos exorcistas que pasarán a trabajar en la Iglesia-

-Eso es divertido! Me gusta conocer a gente nueva! Cada una tiene tantas historias que contar!-

El rostro de la mujer se iluminó como un árbol de navidad.

-¿Qué tenemos?-

-Candidatos de todos los rincones… Incluido un portador de Excalibur-

-¿Una de las Espadas Sagradas?- mirando a la ángel curiosa.

-De un país lejano…-

-¿Lejano? ¿Cómo de lejano?-

-Oriente… Nacionalidad japonesa-

Gabriel la miró abriendo gradualmente los ojos, levantándose lentamente.

-¿P-puede… ser?-

-¿Pasa algo Lady Gabriel?-

-D-descríbeme a ese chico, porque es un chico, de entre 8 y 12 años! ¿Verdad?-

-S-sí, Lady Gabriel- revisando la ficha –Es un joven talento recomendado por su instructor, posee una intensa aura…-

-Aura de dragón-

-¡!-

-S-sus rasgos! ¿Algo distintivo?-

-¿O-ojo…-

-Rojos-

La ángel parpadeó repetidamente al ver a la rubia salir corriendo por la puerta.

-DXD-

Gabriel corrió y corrió, atravesando puertas y vestíbulos.

Lo percibía.

Percibía una chispa en la distancia.

Una pequeña pero intensa aura.

Un aura que había sentido muchos años atrás.

Abalanzándose contra su antiguo dispositivo, buscando con ahínco en la superficie terrestre….

Y lo vio.

Un niño, alto, desaliñado. Distraído pero atento.

Gabriel se apoyó por completo en la barandilla, sentía que le faltaba la respiración.

Las lágrimas se acumularon en sus ojos.

Llevándose las manos a la boca al sentir la mirada del chico.

Esos mismos ojos rojos.

Sin fuerzas, cayó de rodillas al suelo.

-DXD-

Una impresionante mujer.

Adulta, de largo cabello rubio, una túnica blanca abrazando sus deliciosas curvas.

Ojos azules y labios rojos, unos ojos que lo miraban con el mayor afecto con el que se podía mirar a nadie.

Una mujer que apareció tan rápido como desapareció.

(¿Eso era un ángel o me lo ha parecido?)

(Eso era… Otra visión…)

(Una visión como con Rias…)

(No es la primera… Empiezo a pensar que tengo algún tipo de daño cerebral…)

(Aunque…)

(Joder con mis neuronas dañadas… Que visión)

(Un ángel entre ángeles… Que belleza…)

Negando con la cabeza, pasándose la mano por el cabello… localizó un enorme jardín en un rincón, uno de los extremos del complejo.

Pensativo, optó por sentarse, bajo la sombra de un roble, observando en silencio el bullicio de la considerable cantidad de personal que operaba en Croce de Pietro.

-¿Era lo que esperabas?- preguntó una voz junto a él.

Un anciano musculoso, vestido con túnicas elegantes.

-¿Me preguntas si me esperaba más de una institución humana que dice trabajar en una obra divina?- ladeando la cabeza.

El hombre asintió levemente con la cabeza.

-Llevo toda mi vida en esta organización… Y esta es la primera vez que veo algo parecido…- mirando a los estudiantes pasar –Y doy gracias al señor por ello-

-¿Nos conocemos? ¿Siempre te tomas tantas confianzas con desconocidos?- mirando al anciano extrañado -¿Te van los niños? ¿Mi culo peligra?-

-Nunca antes habíamos tenido a tantos estudiantes formados bajo tan diferentes profesores traídos de todos los rincones de la cristiandad…-

-Esto es algo bastante normal en escuelas… De todos lados menos de aquí-

-No deja de ser un gran avance para nosotros… Y antes de que lo menciones, sí. Esto no es el paraíso, jovencito. No soy ciego. Puedo respirar la corrupción que ha contaminado tanto este edificio como todos… Pero eso no me quita ni una pizca de ilusión. Y no deslegitima la causa-

-Ohhhh…- mirándolo con una pizca de respeto -¿Puedes trabajar rodeado de semejante banda de capullos?-

-Desde que me despierto hasta que me acuesto dedico todas mis fuerzas a mejorar este mundo… Y esta institución es el medio-

-Ya veo…-

-Soy un anciano, un anciano cuya llama se está apagando… Y quiere inspirar a que otros jóvenes sigan mis pasos…-

-¿Acabar siendo cachas para la jubilación?-

-Hacer de este mundo algo mejor-

-Buscas inspirar a niños para que sean misioneros…-

-No he dicho que tengan que ser miembros de la Iglesia… No me importa que sean o no creyentes, algunos acabarán siendo personas corrientes… Otros incluso demonios… Pero moriré satisfecho si esos humanos… demonios… Hacen de este mundo algo mejor… ¿Qué dices?-

-Lo siento abuelo… No tengo unas aspiraciones tan grandes…-

-¿Qué puede motivar más a un dragón que mejorar el mundo?- preguntó el hombre apoyando sus brazos en las rodillas.

El niño se rascó la nuca nervioso.

-Vaya secreto… Lo conoce todo el mundo…-

-Conozco el motivo de tu estancia aquí. La pequeña Irina, lo sé-

-¿Conoces a Irina?- exclamó el chico sorprendido.

-En absoluto… Solo sé que es hija del hermano Shidou y que desde pequeños habéis estado inseparablemente juntos…-

La mirada del dragón no era amistosa.

-Alejaos de ella, será mi última y única advertencia-

-Jajaja. Por supuesto, estate tranquilo… También se de tu sacrificio para salvarla…-

-¿?-

-Y por eso te escogí…-

-¿Qué?-

-Yo pedí tu traslado a esta institución tras leer el informe del hermano Touji… No se lo tengas en cuenta, pequeño. Es un hombre honesto y cumplí con mi deber sagrado de confesión… Tu secreto está más a salvo de lo que crees-

-…-

-Croce di Pietro no es el mejor lugar del mundo… Los profesores, los estudiantes… Aquí reunimos a todos los talentos del mundo y eso genera muchas crispaciones...- dijo el anciano levantándose lentamente -Por muy sagrado que sea seguimos siendo humanos… Perfectamente imperfectos… Este año tenemos al humano más bendecido de la historia… El nuevo favorito de dios…- alzando la mirada –Un nuevo talento enviado por una institución muy turbia que parece tener un inmenso talento para las espadas mágicas… A la exorcista más poderosa como instructora y todo para prepararnos para la llegada de una existencia potencialmente maligna con un extenso historial de travesuras… ¿Los dragones tienen vínculos reales con los demonios?-

(¿Sabe de los Gremory?)

-Y como guinda del pastel… El niño traviese viene cargado de sorpresas… Desde una espada mágica no identificada a una reliquia sagrada-

-¿Una qué?-

-En la inspección has dado positivo en reliquias… En alguna parte de tu cuerpo escondes una reliquia, quizás sea del tipo dragón, algún poder ocular y que realmente seas humano y todo esto no sea más que una terrible confusión…-

(¿?)

Negando con la cabeza, frunciendo el cejo.

-¿Eso significa que ya no me van a exorcizar?-

-Negativo-

-Oh, vamos…-

-Negativo porque no creo tener a un niño de 8 años frente a mi- siseó el anciano mirándolo fijamente a Issei –Ante mi hay una criatura madura, inteligente y manipuladora-

-Pse-

-Pero eso es algo que ya se me había sido informado…-

-¿Touji…?-

-Mi veredicto es que hay más bueno en ti que la maldad que se presupone a tu raza… Yo solo sé que eres un elegido de Excalibur… Con una reliquia sagrada que se desvelará cuando quiera desvelarse…-

-Todo un detalle…-

-Dicho esto… Issei Hyodo. Eres un niño que comprende y no teme el sacrificio… Y yo quiero a personas así en mi pequeño mundo… ¿Aceptarás mi formación, mi consejo por el bien de un mundo mejor?... ¿Harías de este mundo uno mejor para Irina Shidou?-

-Un mundo mejor para Irina…- susurró el chico observando el complejo religioso.

-Valora mi oferta… Mi nombre es Vasco Strada… A lo largo de mi vida me he ganado muchos nombres… La mayoría de ellos podrán darte una ligera idea de que puedo enseñarte, entre otras cosas-

(Strada… El hombre más poderoso de la Iglesia)

-La Iglesia es una organización humanitaria, de bien. Si te conviertes en un exorcista de renombre gozarás de libertad para recorrer el mundo haciendo lo que consideras que es correcto. Si estudias y te aplicas antes de ser mayor de edad podrás ser un excelente Paladín. Eso te dará dinero y la capacidad para obrar de manera independiente-

-…-

-Touji Shidou vio potencial en ti. Yo veo ese potencial. ¿Serás capaz de estar a la altura?-

-…-

-Te reto a que mañana inicies tu formación para ser alguien más grande. Que des el primer paso a tu formación como adulto. Que definas que quieres ser en tu futuro… Estaré en el pabellón número uno con tus futuros compañeros de estudios. Te espero-

-…-

-Ahora sé un buen niño y vete a los dormitorios…

-¿Qué eres, mi padre?-

-Si accedes a estudiar bajo mi tutela será como si lo fuese-

-¿Si? ¿En serio? Entonces ya podemos ir empezando con eso que llaman… ¿Charla de educación sexual?-

Vasco Strada observó al niño atónito.

-¿O por aquí contáis el cuento de la cigüeña?-

-DXD-

Abriendo su maleta, Issei empezó a decorar su habitación.

Espaciosa, no inmensa.

Escritorio, un baño propio, una cama ancha, un considerable armario y muchas estanterías…

Curioso, sacó una bufanda rosada claro aparentemente tejida a mano.

No recordaba tener algo así en su armario…

PAM

-¿?-

Curioso miró al suelo, una pequeña tarjeta blanca estaba escondida en el interior de la prenda.

"Para estar siempre contigo"

Parpadeando repetidamente.

-¿Qué le hace pensar que voy a ir con esto puesto por la calle?-

-DXD-

Vasco Strada permanecía de pie en la entrada del antiguo edificio, cruzado de brazos, sonriendo a todos los estudiantes, algunos más animados que otros, iban entrando rápidamente en el recinto.

Sonriendo enormemente al reconocer a cierto castaño.

-¿Para la mayoría de edad? Habré superado estos estudios en dos años anciano… No habéis visto a un niño prodigio como mi menda!- golpeando ligeramente su brazo.

El anciano no respondió a la provocación.

Caminando en silencio, Issei buscó su clase, sentándose en un rincón, analizando a sus compañeros desde la distancia.

Niños, jóvenes, adultos.

Había de todo… Aunque dudaba que todos fuesen a recibir la misma formación.

Los niños recibirían introducciones o algún tipo de catequesis… los adultos reciclaje, probablemente.

De entre todos le llamaba especialmente la atención un joven… Algo mayor que él.

Rubio de radiante sonrisa, fresca e inocente, saludaba y abrazaba a todos los presentes.

Un relaciones públicas.

A los pocos minutos llegó Strada, cargando con una carpeta.

-Hermanos… Hoy es un día especial…- deteniéndose en la mesa rectora –Hoy damos inicio de un proceso académico nunca antes en la Santa Iglesia… Muchos de vosotros habéis recibido formación en vuestros respetivos centros… Eso importa poco aquí… Vaciad vuestras mentes, pequeños. Abríos a nuevas ideas, nuevos senderos, nuevos retos y nuevos enemigos-

Los estudiantes hablaron entre susurros.

-Croce di Pietro ha sido levantado para hacer de vosotros algo mejor, poneros un peldaño por encima y tenedlo bien claro… El camino al Cielo empieza en el Infierno-

-DXD-

Los siguientes días no fueron más que pruebas.

Desgranar la paja del grano.

Los cientos de alumnos fueron clasificados en grupos, segmentos, edades y necesidades.

Al final, tras una tediosa y aburrida semana, Issei se encontró sentado al final de otra aula, grimorio en mano, sus ojos rojos inspeccionando todo lo que se movía en su ángulo de visión.

Su rostro oculto parcialmente en la bufanda rosada que Irina le había regalado.

Que decir… Le había cogido cariño.

Era tan suave y calentita…

Hombre o mujer, joven o mayor… Otro estudiante intentó ocupar el asiento libre junto a él.

-Ni lo intentes, ni lo pienses… Ni se te ocurra. Búscate otro sitio-

-¿No te interesa mi…-

-Yo trabajo solo, largo- siseó el niño leyendo el Grimorio.

-Eso no ha sido muy educado…- murmuró el joven frente a él.

Sentado contra el respaldo de la silla.

Un joven rubio y con una eterna e inmaculada sonrisa.

El mejor alumno, de calle, de todos los estudiantes de Croce di Pietro.

"El humano más amado de Dios"

"El Autentico Humano"

"La Capacidad de la Creación"

(A los instructores se la pone dura hablar de este chaval…)

Issei no respondió, decidiendo seguir con su lectura.

-El Grimorio del Sol Oculto… Una lectura avanzada para alguien que apenas ha entrado en lo sobrenatural-

Los ojos carmesíes del dragón se posaron en los azules del rubio.

-Es un tratado avanzado sobre criaturas ocultas… Un volumen pesado para un recién iniciado…-

-Cómprate un amigo y déjame tranquilo, rubiales-

Ladeando la cabeza, el chico esgrimió una mueca antes de levantarse y marcharse.

-Joder… He cambiado a mi adorable Irina por un potencial receptáculo de seme…-

-¿Puedo sentarme aquí?-

Girando su rostro, abriendo los ojos enormemente al ver a una belleza rubia sin igual inclinada a su lado.

Unos años mayor que ella.

Media melena, cabellos dorados como el sol del amanecer. Ojos azules como el cielo. Piel blanca. Un rostro divino… y unos pechos enormes.

-Jo… der…- susurró el dragón absolutamente maravillado.

(No creía que pudiese existir algo tan…)

-…Hermoso…-

-¿?-

-Mataría por enterrar mi cabeza ahí…-

-¿Enterrar?- preguntó la chica con inocencia.

Intentando recuperar la cordura… Los ojos de dragón se centraron en la pulsera de la rubia. Una delgada pulsera plateada con una pequeña piedra que brillaba tenuemente.

Magia, una sencilla pero potente magia que cubría el cuerpo entero de la chica.

(Por el amor de Dios… Lucifer, el gordo de Buda y los huevos peludos de Odín… Que esos melones no sean una ilusión…)

(Quizás podría probar de tocarlos…)

(Solo con el índice… Un poquito… Solo un poquito…)

Incapaz de mantener la mirada alzada, Issei bajó la mirada a su delantera.

Tragando saliva.

-¿Le pasa algo a mi ropa?- preguntó la chica con inocencia.

Issei no tenía palabras para describir el "talento" de la joven.

-P-puedes sentarte… Faltaría más…-

La chica, sonriente, se sentó junto al chico al instante.

-Me llamo Gabriel! ¿Cuál es tu nombre?-

-Hermoso nombre-

-Lo eligió mi padre!-

(Nah… No puede ser…)

-¿Cómo… Cómo te llamas?- preguntó la chica levemente sonrojada, desviando la mirada.

-Issei… Issei Hyodo…-

-I-Issei… Te gustaría… ¿Te gustaría ser mi amigo?-

-Seré lo que tú quieras, bombonazo-

Extrañada pero contenta, Gabriel sonrió emocionada, volviendo su vista al frente.

Abriendo la puerta con autoridad, una monja entró a paso ligero en el aula, dejando unos libros sobre la mesa, pasando a mirar a los estudiantes con firmeza.

-¡Silencio! Sentaos en vuestros asientos!-

Entre murmullos, los religiosos ocuparon los asientos aleatoriamente.

-Mi nombre es Griselda Quarta. Desde hoy y hasta que acabéis vuestra instrucción seréis mis alumnos, seré vuestra instructora!... Habéis sido seleccionados para recibir la formación más cosmopolita, variada y completa que a día de hoy ofrece la Iglesia-

El castaño no le prestaba mucha atención, estaba infinitamente más interesado en su nueva compañera de clase…

Aquello había pasado de ser un muermo a ser algo completamente nuevo, interesante.

Algo en su interior había despertado… Y la emoción lo consumía.

Ansiaba saber que podía ofrecer el mundo cuya puerta se acababa de abrir.

Ladeando su silla, apoyándola contra la pared, colocó su mentón sobre su puño y sin contemplaciones, inspeccionó la figura de la belleza.

La joven emitía una intensa aura sagrada… Contenida por la pulsera plateada.

(Un trabajo no muy fino… ¿Improvisado?)

-Así que Gabriel… En honor a la arcángel-

-Así es!-

-¿Qué hace aquí semejante bombón?-

-¿Bombón?-

-Tan apetecible… Hermoso-

-¿Es un cumplido? Muchas gracias!- respondió la rubia sonrojada.

-De nada…-

-He venido… A ver mundo-

-Ver mundo-

-¿Y tú?-

-Sospecho que conocerte-

La chica ladeó la cabeza curiosa.

-Y cómo te he encontrado ya doy mi visita como productiva-

Parpadeando repetidamente, la chica sus mejillas se enrojecieron levemente, captando el mensaje, volviendo su vista al frente.

-Yo también-

-¿La das por productiva?-

-Mmm Mmm-

-No has visto mundo-

-Quizás no sea mi único objetivo- murmuró la chica desviando la mirada.

Inclinándose hacia la chica, tomando su asiento por la base, acercándola a la fuerza a él.

Gabriel lo miró curioso.

Issei la tomó del mentón, inspeccionando su rostro.

Sus ojos… brillaban levemente.

-Me acabo de enamorar-

Abriendo y cerrando la boca, la chica se sonrojó violentamente.

-Issei… Hyodo. ¿Qué te crees que estás haciendo en clase?- exclamó Griselda desde su silla.

-Conocer a mis compañeros de clase-

-Hay más, y no es necesario que estén tan cerca-

-Solo me interesa ella-

La ceja de la monja empezó a temblar peligrosamente.

-No voy a consentir esa actitud en mi clase, joven-

-Vaaaaya…-

-Por muchas recomendaciones que tengas, por mucho aprecio que su eminencia te tenga suspenderás, yo misma firmaré tu carta de expulsión así que sigue, diviértete- murmuró la monja con dureza –Disfrútalo porque será breve, muy breve-

-No sé de qué recomendaciones me hablas… Pero por resultados académicos no me vas a tumbar… Por otras conductas ya… Lo veremos- acariciando los labios de la rubia.

-¿Tanto confías en tus habilidades?- preguntó la monja alzando una ceja.

-¿Si yo mismo no confío en mi quien lo hará?-

Griselda se acercó al chico, deteniéndose frente a él.

-Solo le consiento esas libertades a mi mejor alumno. A quien me demuestra continuamente que no es necesario estar en MI clase-

-Tenemos un trato entonces-

Griselda liberó una carcajada.

-Es un pensamiento muy osado teniendo en cuenta quien más atiende esta clase- mirando vagamente hacia atrás.

El dragón volvió su atención a la monja, mirándola de soslayo.

-Dulio Gesualdo. El mayor talento registrado en la historia de la Iglesia… Y te lleva años de ventaja-

Bajando la mirada, un joven rubio sonreía contento.

Separando su silla de la rubia, cruzándose de brazos y piernas.

-Muy bien instructora… Si quiere jugar, juguemos… ¿Cuáles son las normas? Tengo una apuesta que ganar…-

-¿Atenderás mis lecciones y prestarás atención?-

-Aja-

-Sigue mis instrucciones y esfuérzate y quizás saquemos un exorcista de ti- dándole la espalda, volviendo a su mesa.

-Por supuesto… Instructora…-

-¿Issei?-

-¿Mmm?-

-¿Qué apuesta quieres ganar?-

-Graduarme en 2 años- sonriendo perversamente –En cuanto me gradúe ese fósil me tendrá que aceptar unas cuantas peticiones que no le van a gustar…-

La mujer lo miró sorprendida.

-Tengo una familia amable y afectuosa que me espera en mi tierra así que tengo que darme prisa en volver-

-S-si quieres puedo ayudarte…- murmuró Gabriel sonriente.

-Muy bien, ya tengo compañera, no necesito más- girándose hacia la chica, tomándola de la mano, besándola dulcemente –Esto ha sido el destino…-

PAM

Una vara negra impactó en la mano de Issei.

Una vara sostenida por la mano de Griselda.

-Quiero ver una buena distancia entre vosotros dos-

-No pienso separarme de mi compañera, instructora-

Griselda miró a la pareja extrañada…

Pese a lo desgraciado que parecía el chico… La joven se había apegado instantáneamente a él… Llegando a protegerse de ella misma tras el pervertido acosador.

-No eres tu quien decide eso, jovencito-

Restándole importancia Griselda Quarta volvió al estrado.

-Prestadme mucha atención jóvenes… Porque si os graduáis y salís al mundo exterior sin haber memorizado y comprendido mis palabras… Moriréis-

(Ahhhh… Nada como una buena charla de miedo a la tropa…)

-La Santa Iglesia es una familia extensa, enorme y compleja. Profunda y simple. Grande y pequeña… Durante los próximos años entenderéis cual es vuestro lugar, que se espera de vosotros, vuestro lugar en el mundo, en esta familia y sobretodo, vuestra función en el mundo!- rugió la exorcista con fuerza –La Iglesia es una familia con miles de años de historia, miles de años de evolución, miles de años dedicados a servir y cuidar al pobre, defender al necesitado, combatir a los demonios… Porque la vida se adapta, progresa, por expreso deseo de nuestro señor, lo que nos obliga a actuar con presteza y eficiencia. Y el señor, en toda su omnipotente bondad, dotó a toda la vida de dicho instinto, y eso, jóvenes, incluye a nuestros enemigos-

Issei alzó una ceja sorprendido por el discurso.

-El mundo es extremadamente grande, inmenso… Colosal fue la obra y el legado del Señor… Y está poblada con la misma cantidad y diversidad de formas de vida. Pero no os dejéis sorprender, no todas son formas de vida respetables, ni merecedoras de dicho honor!-

(No me jodas…)

-Como he dicho, el mundo es grande y diverso, la Iglesia es grande… Los Soldados Templarios combaten la maldad del hombre, los curas y sacerdotes protegen las almas de los creyentes… Vosotros, exorcistas, combatiréis las amenazas de lo sobrenatural!-

-¡!-

-Hombres lobo, vampiros, demonios… Todo tipo de monstruos!... Se os entrenará física y mentalmente para combatir estas amenazas, os llevaremos al límite! Llenaremos vuestras mentes de conocimientos y entrenaremos vuestros cuerpos para poner en práctica esos conocimientos! Disciplina! Autoridad! ¿Y todo porque? ¿Por qué os lo pide la Iglesia? No! ¿Por qué es lo que podéis ser? No!... Haremos lo mejor de vosotros porque todas las almas inocentes de este mundo os necesitan…-

La sala entera estalló en vitoreos y chillidos de júbilo.

Cierto dragón miraba sereno a la exorcista, cruzado de brazos, acariciándose la barbilla.

-DXD-

Colocados en parejas, los estudiantes se miraban confundidos.

Issei se cruzó de brazos aburrido.

-Ignoro que adiestramiento habéis recibido. Que conocimientos tenéis en vuestras cabezas o a que entrenamiento habéis sometido vuestros cuerpos… Pero aquí empezareis todo de cero- exclamó la instructora ataviada con un chándal negro –Se os formará en las siguientes disciplinas… ¡CQC! Cuerpo a cuerpo! Esgrima, el arte de la espada! Pistolas, armas a larga distancia! Estas disciplinas, junto con la teoría y los versos del Grimorio Sagrado serán las herramientas con las que os tendréis que defender-

La exorcista vio sorprendida como uno de los alumnos alzaba la mano.

-Disculpe instructora… Yo no quiero pistola-

La petición del joven sorprendió a Griselda.

-No es una petición caprichosa, el arma cumple con una función, joven Hyodo…- volviendo a mirar a todos sus alumnos –Y cuando estéis preparados… Puliremos vuestra aptitud con vuestras reliquias-

-Que reliquias- preguntó el mismo chico.

Griselda se giró lentamente, mirando al castaño.

-Sus Sacred Gear-

-Mi menda no tiene de eso… ¿Me vais a dar una?-

-Todos los alumnos de esta sala tienen una reliquia-

Issei negó con la cabeza, señalándose a sí mismo.

Chasqueando sus dedos, mirando a un sacerdote en un rincón de la sala.

Cantando un salmo, el hombre alzó las manos.

Una esfera de luz brilló con fuerza en lo alto del gimnasio.

Murmullos inundaron la estancia, los chicos y chicas reunidos de todos los rincones del globo terrestre exclamaron animados.

Armas, elementos, auras, energía…

Issei, por su parte, alzó su mano derecha, mirándola con extrema curiosidad.

Su mano y antebrazo estaba cubierto por un guantelete blanco, no, incoloro.

-¿Algo más que reprochar, joven Hyodo?-

Issei sonrió perversamente.


-Días más tarde-

El plan académico no distaba mucho del de una escuela normal.

Se madrugaba, la hora de despertarse oscilaba entre las 5 y las 6. A las 6 se oficiaba misa, a las 7 se ofrecían los desayunos y a las 8 empezaban las clases. A las 12 se almorzaba y se retomaban las clases hasta las 16… De ahí en adelante dependía del claustro de profesores. Algunos disponían de libertad, otros podían cursar actividades extraescolares, otros tenían clases particulares…

Los martes y los jueves se dedicaban parte de la mañana al aprendizaje y desarrollo de artes marciales y actividades más físicas, quienes destacasen en este aspecto podían ver estas actividades sustituidas por más de las académicas.

Los fines de semana, salvo que se enviase al alumnado a alguna misión o visita de campo, se permitían los viajes de visita, el ocio en el campus o lo que se gustase dentro de unas mínimas y unas máximas.

Decenas de profesores, sabios, exorcistas… Adoctrinando. Issei Hyodo no tenía interés alguno en aquella gente, ni en sus ideales ni en sus métodos.

Pese a ello no iba a negarse a formar parte, la sombra de la amenaza de que pudiesen volver a poner su atención sobre los Shidou, Irina y Hauteclere era una permanente.

Una amenaza en constante acecho… O una falsa amenaza, creada por su propio subconsciente. Ni siquiera sabía si la Iglesia tenía constancia de la posesión de Hauteclere por los Shidou y de la misma capacidad de la chica.

Al poco, Issei dejó de acudir a las clases, instruyéndose el mismo en la biblioteca, estableciendo nuevas marcas en las modernas instalaciones educativas de la institución. Mantenía las prácticas físicas, necesitaba contrincantes para poder pulir sus artes ofensivas. Estudio en la biblioteca, esgrima usando a Yamato y Excalibur y mucho trabajo físico.

Mucho y constante… Issei esperaba pacientemente poder ver que escondía su manita…

¿Qué reliquia le había tocado en la lotería divina?

-DXD-

Satisfecho, asegurando su bufanda alrededor de su cuello, Issei cargó media docena de libros guardados en su bandolera, abandonando la biblioteca.

Atravesando el patio, lanzándoles un beso a los instructores con los que se cruzaba.

-Yo también os quiero…-

Los hombres negaron con la cabeza.

-Asaltacunas…- siseó el chico alcanzando la cafetería, esperando por su capuchino, seleccionando algo de bollería ligera.

Optando por llevarse finalmente dos cafés, volvió al patio…

-¡Iseeeeeeee!-

Girándose levemente… La bolsa de papel con la bollería cayó al suelo.

La belleza, corriendo por el patio principal… Con sus melones rebotando a lado y lado, intentando furiosamente escapar de su lamentable confinamiento.

-Buenos días, Gabriel… ¿Café?-

La chica lo ignoró, abrazando al chico de su cabeza, enterrando su rostro entre sus pechos.

Los cafés acabaron en el suelo.

-DXD-

La arcángel recorrió el apartamento con calma, revisando cada uno de los detalles.

-No sé qué esperas ver… Pero te aviso que apenas llevo unos días aquí, preciosa- murmuro Issei de pie en la cocina, reponiendo los cafés derramados.

-¿Vives solo?-

-Me dijeron que tendría un compañero de piso… Pero han pasado los días y aquí no viene nadie, así que…- encogiéndose de hombros.

-¿No te has traído efectos personales?-

El chico apuntó con la cabeza.

En un rincón había un puñado de marcos de fotos y una espada colgada.

Observándola fijamente, se sorprendió al ver como la chica ignoraba la espada sagrada para agacharse a mirar las fotografías.

(No le importa el equipo… ¿Por qué esta aquí?¿Qué busca?)

-¿Es tu familia?-

-Adoptiva… Mis padres murieron siendo muy joven… Ellos cuidaron de mí-

-¿Y la pequeña? Es adorable…-

-Irina, mi amiga de la infancia… Y mi motivo para estar aquí-

-¿Me lo explicas?-

-Un paladín acudió a mi ciudad buscando a un portador para ella…- mirando a la espada –Vio a Irina, parecía ser sensible a espadas sagradas… Me ofrecí en su lugar-

-Sacrificio…-

-Entre ella y yo… Yo tengo muchas más opciones de sobrevivir aquí sin ser adoctrinado… Aunque yo tenga más números de acabar con el culo roto…-

-¿Con el que roto?-

-Nada nada…-

Apoyando la mejilla en su puño, mirando a la arcángel con escepticismo.

-¿Y bien?-

-¿Mmm?-

-¿Que hace una angelito como tu revoloteando por mi apartamento?-

-¿A-angelito?- mirando a su alrededor -¿Dónde hay un angelito?-

-Oh… Me habré confundido…- se disculpó el chico incorporándose, caminando hacia ella -¿Me perdonas?-

-Por supuesto!-

El castaño pidió su mano, besándola dulcemente… antes de quitarle de un movimiento la pulsera.

-¡N-no!-

Al instante un estallido de luz blanca inundó la sala.

En lugar de la joven había una mujer de largo cabello dorado y multitud de alas en su espalda.

Resignada, sonrió ligeramente.

-¿No puedo?- preguntó la chica tímidamente.

-No sé, no se…-

-Esto no… No es lo que parece- desviando la mirada, jugando con sus dedos índice.

-No sabía que los ángeles podían mentir… ¿O es que no decir tu categoría en concreto se considera una mentira blanca?-

La chica desvió la mirada cohibida.

-¿Qué quiere el Cielo?- preguntó Issei.

-¿Quiere algo?-

(¿Es idiota o qué?)

-¿Has venido por la Excalibur?-

Gabriel miró la espada sin mucho interés por una fracción de segundo antes de volver magnéticamente la mirada al dragón.

(Negativo… Su interés soy yo)

(No sería extraño que le hayan hablado de mí al Cielo… La Iglesia y el Cielo deberían de tener fuertes lazos…)

(Touji no tiene contactos con el Cielo… ¿O sí?)

(No… Habrá sido Strada… ¿Pero para que enviar a la cabeza hueca esta?)

(No… Seguro que es más de lo que aparenta…)

-Entonces tenemos a una encantadora chica con ganas de aprender…- devolviendo la pulsera a su sitio –Besando su mano –Mi nueva amiga y compañera…-

Gabriel asintió con fuerza.


-Dormitorios Croce di Pietro-

Dulio Gesualdo entró en su apartamento contento, la instructora le había comunicado que tendría compañero de piso nuevo…

Cargado con bolsas de plástico, algo especial para celebrar la llegada de su nuevo compañero.

Sonriendo al ver los zapatos en el recibidor, la sonrisa desapareció al ver a un niño al que creía conocer lo suyo… estirar de las mejillas a una de las máximas autoridades del centro académico.

-Dilo angelito! Dilo! No seas tímida!-

-Go ge gaaaaada!-

-Mis postres, quien se los ha comido…-

Dulio dejó caer su mochila sorprendido.

Cerrando la puerta, se alejó unos pasos del apartamento, decidiendo si quería entrar o no.

Tras reunir fuerza y voluntad, Dulio esbozó una sonrisa afable y volvió al apartamento.

La pareja seguía igual, aunque esta vez el dragón si percibió su presencia.

-¿Eh? ¿Qué hace el empollón aquí?-

-¿Qué estáis… haciendo?-

-¿Qué haces tú aquí?-

-Vivo aquí- dijo el rubio señalando la puerta de su habitación.

-No me jodas…-

-Que iba a decir… Yo me he comido los postres- reconoció el chico alzando la mano.

Issei soltó las mejillas de la rubia.

-Tú y yo no nos vamos a llevar bien- gruñó el dragón molesto.


CLINC

CLINC

Campanas. El suave tintineo de campanas.

CLANNNC CLANNNC

Abriendo los ojos, Issei se encontró sentado en un tatami. Frente a él un jardín zen.

Un junco de madera golpeaba cada cierto tiempo una piedra caliza, empujada por el agua canalizada.

-Ara ara-

-Ufufufu-

-¿?-

-Anata… ¿Qué te está llevando tanto tiempo?-

-Anata… Empiezas a parecer un inútil-

-¿Qué?-

-O quizás esta despreocupado-

-¿No está motivado?-

-¿No está interesada en nosotras?-

-Anata… Te estamos esperando… ¿Dónde estás?-

Tras el chico había dos miko idénticas, de largos cabello negro.

Ojos violeta, ojos rojos.

Miradas afectuosas y cálidas sonrisas.

-¿Anata?-


-Continuará en el próximo capítulo-

-MIKO – AQUELLA QUE ADORA INCONDICIONALMENTE-