Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD.
- High School DxD –
[Draconic X Deus]
-Miko – Aquella que adora incondicionalmente-
CLINC
CLINC
-Anata- dijo Issei secamente. Con una mueca en el rostro, volviendo a revisar sus alrededores.
-Así es…- sonrió una de las mujeres divertida, mirando a su compañera.
Issei se recolocó, orientándose hacia las bellezas. Bellezas por decir algo. Las mujeres, gemelas quizás, eran tan hermosas que le costaba mirarlas. Incomodo optó por desviar la mirada. Una actitud que pareció divertirlas.
-Hacia mucho que no le veía tan cohibido…- dijo una de las chicas mirando a su compañera, sonriendo pícaramente.
-Es tan tímido… Adorable…-
-Anata, un poco de té…- ofreció la miko sonriente dejando una taza frente a él.
Tragando saliva… Issei las miró detenidamente. Dos jóvenes que no alcanzaban la veintena. Delgadas, esbeltas, pero con unos muy generosos bustos. Rostros de supermodelo. Largas cabelleras negras como la noche. Sus ojos, preciosos, adornaban unos gráciles labios. Sus elegantes movimientos acompañaban unos perfumes florales que entumecían su mente. Todo en las dos mujeres lo tentaba. Nunca le había pasado esto… Nunca antes se había encontrado con alguien que ejerciese una influencia tan poderosa en él. Incapaz de mirarlas sin sonrojarse, sonriendo al escuchar sus voces.
Ni siquiera Gabriel había logrado ese efecto…
Su mente turbada, su sangre en llamas…
Risitas y más risitas.
-Basta!- el chico intentando imponer autoridad -¿Quiénes sois y dónde estoy?-
Las mujeres rieron con más fuerza, elegantes, sensuales.
Cubriéndose los labios con sus manos… Unas manos que quería tocar, unos labios que quería besar.
Chasqueando la lengua, ladeando la cabeza, intentando desesperadamente mantenerse firme.
-Es tímido, este no es anata- dijo la miko de ojos rojos.
-La verdad es que como dragón da bastante pena…-
La ceja del castaño empezó a temblar.
-¿Qué no que?-
Las mujeres sonrieron divertidas.
-¿Hemos tocado la fibra sensible?-
-¿El orgullo del dragón?-
-Quizás hayamos herido su pueril masculinidad…-
-Como te lo explicamos…-
-Decimos que tener esos ojitos y el poder regalado de la niña diosa no te hacen más que un simple lagarto…-
La paciencia del castaño se fue a paseo. Volando por la ventana… Ladeando la cabeza, exhaló con fuerza.
Cansado… Se dejó llevar.
-Sois unos bombones- dijo Issei gesticulando con las manos antes de entrelazar sus dedos –Las criaturas más hermosas que jamás haya visto… Lo suficiente como para quitarme la respiración y robarme las palabras… Si solo provocáis tal destrozo con vuestra simple presencia… De ampliar a otros sentidos podríais llevar a cualquier a la locura…-
-Ufufufu-
-Lástima que toda esa belleza se vea desperdiciada por esa lengua venenosa que te gastas…- inclinándose levemente hacia adelante, mirando fijamente a la mujer de ojos rojos, sin una pizca de duda, indecisión o intimidación –Un consejo, córtate un poco. Cuando empiezas a escupir veneno pierdes todo tu encanto…-
La mujer se relamió los labios con sensualidad.
-Mi anata sabría que mi lengua es tan dulce… que se puede considerar una delicia…-
-No te engañes, tu anata es un capullo que se está callado para no tener que escucharte, pensando que si no responde no será una conversación, que si lo tuyo es un monologo tarde o temprano te callarás-
La otra mujer rio divertida.
-Pero por suerte, la otra es un angelito, atenta y preciosa- sonrió Issei acercando su mano a la taza.
Divertida colocó un índice en el recipiente de cerámica, dejando pasar su poder.
ZIPZIPZIPZIP
Apretando los dientes, cerrando los ojos con fuerza, Issei chilló internamente, sintiendo como un centenar de calambres recorrían su cuerpo.
(Será cabrona!)
-Quizás… me haya dejado llevar… y estos esté lleno de…- murmuro Issei intentando ocultar el temblor en su cuerpo.
-¿De serviciales y adorables miko?-
-Como me considero un caballero, mejor me callo. Ahora que sé que sois podemos pasar al punto de donde cuernos estoy-
-Me pica la curiosidad… ¿Qué somos?- ronroneó la ojivioleta, lamiéndose el dedo que había causado la electrocución.
-¿No os habéis presentado como miko?-
-Que caballeroso… Lo de cabronas se lo guarda para él-
-¡!-
-Ufufu. ¿Qué cómo lo sé?- preguntó mirándolo con picardía.
(De nuevo esos provocativos ojos…)
-Sabemos lo que sabes. Sentimos lo que sientes. Pensamos lo que piensas- sonrió la ojivioleta.
El dragón las miró alerta. Volviendo su mirada a la estancia.
No sentía magia. Pero tampoco podía diferenciar lo que le rodeaba. No podía confiar en sus sentidos. Si no sabía dónde estaba podía deberse a que todo en su conjunto era una manipulación. Una ilusión. O algo en esa estancia que jugaba con su percepción. Algo o alguien. Lo mismo iba por las mujeres. Esas dos malas pécoras estaban jugando con él. Desde el mismo instante en el que le habían convocado a la fuerza y sin preguntar había pasado a estar a su merced, simplemente no sabía cuál era el alcance del dominio de las bellezas sobre sus actuales circunstancias.
(Porque más importante que donde estaba o quienes eran ellas… ¿Qué querían esos dos bombones?)
(Porque me han traído aquí…)
-Somos las más cercanas a ti. Somos tuyas- respondió la ojivioleta llevándose una mano al pecho.
-Somos un complemento, tu complemento-
-Sin ti estamos incompletas-
-Sin nosotras estas incompleta-
-Que somos… Somos miko-
-Sacerdotisas. Pero no unas cualquiera-
-Somos las Sacerdotisas del Dragón Autentico-
-Las Sacerdotisas de las Cadenas-
-Akeno-
-Suzaku-
-Y estamos aquí para servirte, como siempre hemos hecho, como siempre haremos-
Issei apoyó su mentón en el puño, mirando a una mujer, luego a la otra. Meditando sus palabras.
-Donde estoy-
-En tu mente. Algo parecido al Palacio al que poco a poco estas empezando a visitar…-
(De nuevo con algo que no deberían saber…)
-Mi palacio alberga almas, me permite interactuar con ciertas entidades… Pero vosotras… Conozco a una Akeno… Una niña de cabello negro, preciosos ojos violeta… Una miko en entrenamiento… Ella está viva, si está viva no puede estar frente a mí-
La mujer rio alegre, una risa fresca.
-¿Y yo?- preguntó la otra morena –Suzaku-chan…-
Issei negó con la cabeza.
-No conozco a nadie con ese nombre, lo siento-
Akeno se irguió poderosa, emocionada.
Suzaku bajó la cabeza, consternada.
-Ufufu. Mis sentimientos le han alcanzado primero, lo siento, Suzaku-chan-
-No gastes tu saliva pronunciando estupideces, querida Akeno. Por una circunstancia completamente casual has dejado verte antes, solo es eso-
-Ufufufu. ¿Son celos lo que siento? ¿Envidia?-
Los ojos rojos de la morena se posaron sobre la otra mujer. Intensos, peligrosos.
-Akeno. Siempre tan impetuosa… Cuantas veces te tendré que decir que te tomes el tiempo con calma-
-No, no. Tenía que verle cuanto antes mejor!-
-Por ese mismo motivo has perdido-
-¿De qué hablas? Ya me ha encontrado-
-Has hablado de una niña, cariño- dijo Suzaku volviendo la mirada al dragón.
-Ni cariño, ni cariñas. Pibonazo- tomando esta vez el té para bien. La mujer que respondía a Akeno tenía una sonrisa risueña, con las manos en el rostro –Hace… Unos dos o tres años…- masajeándose la sien –La sacerdotisa que ofició el entierro de mis padres tenía una hija, una preciosa niña de mi edad, diría. Nunca he sido bueno con las edades…-
-¿De tu edad?- el rostro de la ojivioleta se encendió como un árbol de navidad.
-Y por eso has perdido…-
-Sinsentidos!-
Suzaku sonrió divertida, tomando su propia taza, sorbiendo el líquido lentamente.
-Lo has visto en su mente… Me has visto, Akeno-
Sus exquisitos labios se tornaron en una sonrisa provocativa.
(Tengo que saborear esos…)
-Te he dicho que no…- dijo Issei con media sonrisa.
-Silencio!- ordenó la ojirroja.
-Perdónale los modales, le puede la envidia-
Suzaku endureció aún más la mirada. Estaba enfadada.
-Suzaku-chan… Akeno-chan… Entiendo más o menos que sois… No porque os crea sino porque veo lo que sois y solo veo perfección. ¿Qué podría desear de querer a dos sacerdotisas? Claramente a vosotras-
Las mujeres sonrieron.
-El pasado parece que se niega a marcharse… Y el futuro parece estar escrito… ¿Sabéis? Tengo una molesta sensación es… Es como si tuviese una piedra en el zapato. Me incordia y me molesta…-
-Que nada de lo que haces parece ser una decisión tuya-
-Que todos tus pasos están decididos por otros-
-Más eso no es cierto…-
-Somos las decisiones del pasado-
-El hijo es la herencia del padre-
-El futuro se oculta tras un mar de niebla…-
-Pero hay ojos que han visto a través-
-¿Hay ojos capaces de tal proeza?- rió el joven divertido.
-No eres el único con ojos especiales-
-Hablamos del tiempo, una materia que nunca despertó tu interés-
-¿Qué interés puede tener un inmortal del tiempo?-
-Tu terreno es el espacio. Lo físico. Lo material. Tus ojos ven y controlan todo lo que se puede ver-
-Otros tomaron interés en campos inexplorados, haciéndose amo y señor de otros conceptos esenciales…-
-¿Algo como que, el Señor del Tiempo?- bromeó el castaño, desviando la mirada.
Akeno y Suzaku rieron levemente, tapándose la boca.
-Por favor… ¿Tiene ojos que le permiten ver en el tiempo?-
-Los ojos ven, nada más, nada menos. Él ve lo que él ve… en diferentes puntos…-
-¿Omnipresencia? Eso no existe…- mirando a las chicas con atención.
-Se dice que cierto dragón viaja entre sueños…-
-Las magas podrían darte una mejor explicación…- murmuro Akeno llevándose una mano a la mejilla –Las expertas son ellas…-
-O la erudita…-
-La semidiosa debería… Estará demasiado lejos…-
-El Dios Jefe de su cultura habrá percibido la presencia de la Niña Diosa…-
Issei negó con la cabeza. Masajeándose la sien.
-Un momento… Mis ojos son normales-
Las morenas volvieron a reír.
-Os reis de mi… Estos ojos solo exteriorizan lo que hay dentro, el espejo del alma…-
-Son mucho más. Y te llevas beneficiando de ello durante algún tiempo, solo que no te has dado cuenta-
-Venga va! Si pudiese ver 360 grados o convocar llamas negras eternas lo sabría… ¿Puedo?-
-Por supuesto que no!-
-¿Qué clase de ojos quieres tener?-
-¿Ni siquiera unos con los que pueda convocar una armadura fantasmal que me proteja?-
-No-
-Anata, no eres tan listo como crees-
-Muy bien, ahora soy idiota-
-Anata, baka-
-¿Por qué entiendes lo que ves pero no lo que escuchas?-
-Te hemos dicho lo que necesitas saber-
-Falso. No me habéis dicho que queréis- dijo Issei mirando a Akeno serio.
-Sigue tus instintos más primarios y sabrás que queremos-
-Nuestro vínculo es una calle de dos sentidos-
-¿?-
(Nah… Nop… Que va…)
-Tu cuerpo y tu mente están demasiado lejos de donde deben, anata-
-Venimos a recordarte que tu lugar esta…-
-Al grano- la interrumpió el chico mirando a Akeno.
-Ven a buscarnos de una maldita vez-
-Simple y directo. Me gusta-
-Roma no es el futuro, anata-
-Himejima es el presente-
-Gremory el futuro-
Issei gesticuló con las manos, negando.
-No, no, no!-
Incomodo, se levantó, caminando hasta el jardín, recibiendo la luz del sol.
Una luz que no lo calentaba lo más mínimo. Luz artificial.
El dragón pensó para volver a pensar en todo lo escuchado.
(Esto me sobrepasa… No puedo con todo… No puedo con todo yo…)
-No estás solo… Nunca lo has estado-
-¿Aun no te has dado cuenta?-
Las sacerdotisas tomaron cada una una mano, alzándola al nivel de sus labios, besando los dedos con afecto.
El castaño las miró detenidamente. Cejo fruncido, labios torsionados.
Desconfiado.
-Roma no es el futuro… Y los Himejima- susurró a regañadientes.
-Así es, anata-
-Veré… Que puedo hacer-
Felices, las mujeres se pegaron a su pecho.
-No podemos desear más…- respondió Akeno, a su derecha.
Suzaku, a su izquierda, acercó su rostro a su oído.
-Quizás quieras ser un poco más imaginativo y querer algo más que besarlos…-
CLINC CLINC
-Croce di Pietro-
-Dormitorios masculinos-
Ophis Oroboros estaba contenta, la diosa dragón podía hacer alarde de sentir una emoción completamente ajena a su persona recorrer su vacío corazón.
Una simple y compleja paradoja en su peculiar existencia.
La dragona del infinito había nacido de la inmensidad del vacío de la Grieta Dimensional. Un capricho del destino o una muestra de la omnipotencia de la entidad llamada Vida. En donde nada podía crecer, donde nadie puede vivir nació Ophis.
Si Ophis representaba el Caos, el Infinito y la Nada, Great Red representaba los Sueños, las Ilusiones… Llegando a nacer de las Ilusiones de los Sueños.
Los dos seres más poderosos del universo habían nacido de conceptos existenciales vitales para la Vida, y gobernaban y vigilaban sus respectivos dominios… Pero había un extenso desierto entre la Infinidad de la Grieta Dimensional y los Sueños de los seres vivos… Un desierto que fue ocupado por los Dragones Celestiales, los estandartes de la Dominación y la Supremacía. Conceptos innaturales, detestables para la Vida. Un vacío de poder encontrado tras la desaparición del gobernante del reino intermedio, el reino que llenaba el vacío con ilusión, el reino que hacía de los sueños algo infinito.
La Realidad.
Su gobernante, el representante del orden, las posibilidades y el equilibrio. Hacer posible lo imposible, finito lo infinito, los sueños una realidad.
Y en su caso particular, llenar de alegría la vacía inmensidad de su corazón. Su mayor tesoro, lo único que le importaba en su inmortal vida. Aquel que la entendía, la compenetraba, la amaba, la cuidaba, la respetaba.
Para ella, que representaba la nada, él era su todo.
La criatura más importante de toda la creación. Conceptos como el amor no empezaban siquiera a explicar lo que era él para ella… Porque ella era ella desde que lo conoció a él. Por él sería lo que fuese… Porque la existencia que se hacía llamar Issei lo era todo para ella…
-Muy bien jovencita… Ahora me vas a explicar dónde has estado y que…-
Extendiendo sus bracitos, Ophis se acurrucó en el pecho del dragón, buscando su calor.
Llenando el vacío de su corazón.
-Eh! Eh! Que te estoy hablando!-
Su onii-sama…
-DXD-
-Has aceptado bien mi poder…- murmuró Ophis sentada en la espalda del castaño, revisando su piel desnuda.
-¿Ya soy el puto amo?-
-Negativo… Posees un cuerpo mortal. Eres humano, débil, frágil…-
-Oído cocina…- gruñó Issei –¿Pero no supone un peligro, no?-
-Solo equilibro el interior con el exterior-
-¿Cómo dices?- murmuró Issei intentando girarse, mirar a la morena.
Ophis no se lo permitió. Usando una fracción de su fuerza, mantuvo al castaño contra la camilla.
(El interior… Esas dos sacerdotisas hablaron…)
(¿Este cuerpo es un recipiente quizás?)
-Venga, enrollaos un poco…-
-No depende de mí… Alguien… envolvió tu alma con todo tipo de cadenas y hechizos… Sin un cuerpo divino no me expondré a romperlas-
(Alguien… Ya)
-Qué pasa si las rompes… ¿Qué son esas cadenas? ¿Qué atan esos hechizos?-
-Son extraños… Los hechizos se han grabado sobre las cadenas. Pero las cadenas…-
-Qué pasa con ellas-
-Van hacia afuera- dijo la niña alzando sus manitas.
-¿Qué dices?-
-Las cadenas se alimentan de tu poder y se marchan…-
-Te estas burlando de mi- Issei intentando girarse.
EL resultado fue el mismo.
-¡Las lolis no se burlan de sus onii-sama!-
-Vale, vale… Te creo, perdona-
-Como decía… Los hechizos contienen tu alma en este cuerpo. Las cadenas absorben tu poder y lo trasladan…-
-¿Eso no es un perjuicio para mí?-
-Esta Ophis no lo cree. Ophis cree que es beneficio para ti, así supone menos carga para ti-
-Mmm… ¿Y cómo se beneficia quien se lo esté llevando?-
-¿Cómo usarías tú un poder ajeno?-
-Quien sabe… Hay muchas opciones-
-Pues eso-
-…-
-…-
-¿Podemos rastrearlo?-
-¿Quieres saber quien se lo lleva?-
-¿No te parece obvio?-
-No-
-Me están robando-
-A Ophis no le han robado nunca… ¿Qué se siente?-
-¿Por qué no quieres responder?-
-Ophis no puede rastrear un rastro tan débil… No entiende de poderes pequeños. Deberías de buscar un mago que esté familiarizado con tu poder…-
-Ya… ¿Y no puedo hacerlo yo?
-Ehhhh… No!-
La niña claramente escondía algo.
-Enana-
-¿Si?-
-¿Los dioses dragones tienen sacerdotes?-
La niña se quedó quieta, callada. Sus ojos perdieron toda expresividad. Su voz, gélida.
-No, no tenemos. La primera noticia que tengo. Nada. Nunca había oído nada-
Issei la miró por encima del hombro.
-¿Dónde has escuchado eso?- preguntó Ophis amenazante.
-¿Preocupada?-
-Onii-sama… Tiene a Ophis, no necesita nada más-
-Eso me tranquiliza…- susurró Issei relajándose en la cama –Porque no las tienes-
-¿Tener qué?-
-Sabes de que hablo, hermosas, sexy, pechugonas sacerdotisas!-
Ophis infló sus mofletes molesta.
-Ophis no tiene interés en esas cosas, tú tampoco deberías-
-Podrían ser útiles…-
-No, no lo serian. Tú quieres sirvientas-
-Nah… Imagínate dos chicas guapas dándote dulces… Peinándote el pelo… Masajes en baños calentitos…-
Ophis desvió la mirada.
-Ahhhh… A alguien no le disgusta la idea…-
-Onii-sama, idiota- palmeando su espalda –Hablemos de tus habilidades-
-¿Quieres hablar de mis ojos?-
-¿Qué le pasa a tus ojos?-
-¿No son especiales?-
-¿Mi onii-sama es idiota?- preguntó la loli ladeando la cabeza.
-Vale, habla-
-No estás carente de dones divinos, onii-sama-
-Ser tan guapo no es un don divino, Ophis-
-No eres guapo… Según los valores modernos de los canones de belleza eres… del montón, creo que se dice. Sin embargo en los siglos XV y XVI en algunos poblados de…-
-Vale, valeeeee… Era una broma-
-Tienes tres dones, onii-sama-
-¿Tener una loli tan perfecta es uno de ellos?-
-Tienes dos dones- rectificó la diosa.
-Por favor…-
-Influencia sobre lo que te rodea-
-Algo que no puedo controlar-
-Pero lo sigues haciendo… Allá por donde pases lo imposible será posible. Lo rígido será blando. Lo malvado será bueno…-
-Ñaaaaaa-
-¿Las mujeres dejaran de verte como un tío del montón?-
-Eso está mejor-
-Pero seguirás sin poder controlar que mujeres…-
-Y ahora vas y lo estropeas…-
-Piensa en que de otra manera, algunas de ellas sería imposible que se cruzasen en tu camino. Con este don la fortuna se arrodillará ante ti y ellas aparecerán…-
-ZZZZzzzzzzZZZZZzzzzz-
Ophis ladeó la cabeza pensativa.
-Si eso no te interesa… Al tener una parte de mí y con tu afinidad natural hay otra cosa más práctica-
-Te escucho-
-He visto que te envuelves en magia para alterar tu aspecto…-
-Ser un niño me limita en muchos aspectos-
-¿Y porque no usar tu habilidad cambiaformas?-
-¿?-
-Es uno de mis poderes que en menor medida te ha sido pasado-
El castaño se incorporó levemente, mirando a los ojos a la morena.
-¿De qué hablas?-
-Mi autentica forma es la de una serpiente gigantesca… Puedo cambiarla según mi necesidad… Tú puedes hacer algo parecido-
-¿Cómo? ¿Puedo pasar de castaño a moreno? ¿Rubio?-
La niña negó con la cabeza.
-¿Alto? ¿Bajo?-
-Más… o menos-
-Define más o menos-
-La mayoría de dragones pueden pasar de grandes a pequeños… Tu puedes ir adelante y hacia atrás y viceversa-
-¿Eing?-
-Edad, onii-sama, puedes cambiar tu edad-
A Issei se le desencajó la mandíbula de la impresión.
-¿Qué más puedo hacer?-
-Volar, escupir fuego…-
-¿Volar? ¿Has dicho volar?-
-Claro… ¿Te resulta raro?-
-¡Ophis! ¡¿Por qué has tardado tanto en decírmelo?!-
La niña parpadeó sorprendida ante el entusiasmo desplegado por su hermano.
-Déjame enseñarte a hacerlo…-
-DXD-
-Esto… Es otra cosa- dijo el castaño observándose en el espejo completo de su dormitorio.
Desnudo, estirando sus extremidades, no estaba el niño de mirada traviesa, había un joven adulto.
Delgado, su cabello alcanzaba sus hombros.
-Tienes que entender que no es una forma diferente, solo es tu cuerpo en unos años-
-¿Entonces no puedo hacer cambios permanentes?-
Ophis negó con la cabeza, alzando sus dedos índice.
-Tu yo de ahora- moviendo un índice –Tu yo del futuro…- moviendo el otro.
Poco a poco los juntó.
-Entonces puedo adelantarme al futuro… Eso es trampa-
-Somos dragones, que otros cumplan las normas, nosotros estamos por encima de todo eso- respondió Ophis.
-Entonces que me quede claro…-
-Mortal. Metabolismo acelerado. Más fuerte, resistente y rápido. Súper hombre pero no un dios-
-Vaaaaaale…-
-Tu cuerpo genera poder dragontino, no tienes poder sagrado-
-Ajá-
-Aguantas más, pero necesitas comer, dormir…-
-Entiendo…-
-En una magia que gasta mucho poder, tienes que entrenar tu cuerpo y tu mente-
-Recibido!- acariciándose la barbilla –Ahora que puedo fingir no ser un niño destacaré menos… Pero como salgo…-
-¿Salir de donde?-
-No pienso estar aquí encerrado, Ophis-
-Quieres dejar este edificio-
-Aja-
-Usa la puerta-
-Salir a escondidas, enana-
Ophis ladeó la cabeza.
-¿Pasa algo?-
Ophis se rascó la cabeza.
-Onii-sama no tiene poder mágico pero… Ese hierro si-
-¿De que estas hablando?-
-Onii-sama… ¿Has oído hablar del Sendero de Pecoc?-
-¿Sendero de qué?-
-Mimoc-
-…-
-¿Peloc?-
Issei alzó una ceja curioso.
-… ¿Enoc?-
-¡Enoc!-
-El primogénito de Caín, se dice que llegó al séptimo cielo…-
-Escucha hermano, si quieres moverte con sigilo necesitas el Sendero de Enoc-
-… No sé qué hablas… Pero adelante. Habla-
-DXD-
Lavándose la cara, eliminando todo rastro de espuma de afeitar, Issei asintió convencido mirando al espejo.
No le gustaba la inexistente musculatura en su cuerpo, pero prefería ese cuerpo al del niño… que le correspondía.
-Aunque… tengo un problema-
Abriendo de par en par su armario.
-No tengo ropa… Eso Ophis no me lo ha dicho…-
-¡Isseiiiiiii!- se escuchó de fondo.
Gabriel había vuelto.
(¿Esta mujer no tiene nada que hacer durante todo el día o qué?)
-Gabriel, llegas en buen momento…- dijo el castaño abandonando su dormitorio, caminando descalzo, hasta el comedor -¿Qué te parece?-
La arcángel se quedó congelada en su sitio, sosteniendo a duras penas unas bolsas de plástico en sus manos.
-No está mal, eh?- sonrió el castaño estirando los brazos –Y mira! MUY superior a la media! Jajajajajaja! Esto sí es una bendición como se espera de un dios!- llevándose las manos a la cintura, moviéndola a lado y lado.
Las bolsas de plástico cayeron al suelo.
Un delgado hilo de sangre regó el suelo cayendo directamente de su nariz.
Su rostro se tornó rojo intenso.
PAM
La arcángel se había desmayado.
-Sí, pura e inocente mis cojones- protestó el dragón divertido.
-DXD-
Un niño apuesto, de cabello verdoso azulado, ojos brillantes y de infinita divinidad observaba el complejo con total tranquilidad.
En su infinita sabiduría, prácticamente ilimitada capacidad, podía vislumbraba el destello inconfundible de la serpiente de la Grieta Dimensional. La serpiente del Edén se reunía con frecuencia con una existencia muy en concreto.
Tras un largo milenio oculta en el espacio de nadie de repente y sin previo aviso, para sorpresa de todos los panteones, el reptil que guardaba con una férrea e involuntaria voluntad el título de ser más poderoso de la creación, para hacer que… Reunirse con un niño humano.
Humano…
Ese niño no era humano.
No importaban los artificios, las mentiras, cubiertas o engaños que envolviesen a esa existencia, nada podía burlar sus ojos, puesto que Shiva solo veía la verdad.
Sus ojos se movieron levemente. La serpiente dejaba el complejo, atravesando la Grieta Dimensional sin la menor de las preocupaciones… un defecto alimentado por la confianza de saberse la raza más peligrosa del planeta. O eso habría pensado hace unos siglos.
La diosa dragona había cambiado. Y ese niño tenía que ser la causa.
Ouroboros nunca se había quedado tanto tiempo en el mundo humano excepto… excepto…
-Babel…-
El recuerdo de la antigua ciudad despertó una idea en su mente. Centrando su atención en el edificio. Atravesando muros y paredes, ladrillos y cemento. Atravesándolo todo hasta dar con la figura del niño.
Una figura que por mucho que lo intentaba irradiaba un brillo muy particular.
Una figura que tenía unos intensos ojos rojos… que lo miraban fijamente.
Sonriendo satisfecho, Shiva se llevó la mano a su barbilla.
-Necesito… a Juzo-
Tras un destello de luz, el cuerpo del dios desapareció en la nada.
-Terrenos Gremory-
Dejando el tren, Hyodo estiró los brazos, contento.
Partiendo desde Japón tomaba el expreso de la familia, atravesando con velocidad la inmensa extensión del terreno que dividía sus mundos en apenas unas horas. Pasaba de estar iluminado de la luz del sol… a recibir el calor del núcleo del planeta.
Era todo tan… extraño. Pero eso era eso y aquello era aquello.
-¿La señorita ha llegado?- preguntó Issei quitándose la chaqueta, cargando con su mochila.
-Aun es hora de que este en la escuela, tiene actividades extraescolares-
El niño se detuvo en seco.
-Entonces…-
-DXD-
Café y donuts. Libros y conocimiento por aprender… ¿Podía haber algo mejor?
Revisando las anotaciones de la guía en su mano, Issei arrastro la escalera con ruedas hasta el punto indicado. Usando los posamanos para equilibrarse, Issei subió y subió hasta dar con la estantería deseada.
Eligiendo un libro en concreto descendió y lo dejó junto a la montaña seleccionada.
Los libros, papiros y otros elementos escritos habían sido objeto de persecución a lo largo de la historia, humana cuanto menos. Todo registro escrito era una potencial prueba, arma o peligro de cara a enemigos, espías u opositores. Asimismo era un punto crítico a atacar si se deseaba asestar un duro golpe a largo plazo. El eliminar la biblioteca y atacando a los ancianos uno podía prácticamente eliminar una civilización, o en su defecto, distorsionar sin remedio la evolución de dicha sociedad.
Múltiples registros a lo largo de la historia revelaban, de facto, la destrucción de grandes bibliotecas para asestar un golpe mortal a una civilización o cultura al respecto.
Por ejemplo, la Iglesia sin ir más lejos, la Iglesia a lo largo de la historia había buscado y dado caza cualquier registro escrito existente. Buscando eliminar la ciencia para sustituirla con religión.
Al menos de cara a la galería. En secreto había reunido una de las mayores colecciones del mundo, pero eso estaba fuera de su alcance. En su lugar ahora tenía acceso a algo similar y distinto a la vez. Una inmensa biblioteca, que quizás no fuese más neutral, si le ofrecía otro punto de vista.
La biblioteca privada de una de las más antiguas, poderosas y ricas familias demoniacas. Cientos de miles de volúmenes catalogados y conservados a la perfección.
Una fuente de incalculable valor técnico… Exempli gratia, Lucifer no fue Lucifiel, el hijo de Dios.
La Iglesia había pregonado que Dios tenía dos hijos, sus ángeles favoritos, su mayor creación y su mayor orgullo. Miguel y Lucifiel. El hijo mayor, la estrella del amanecer, el ángel más hermoso y poderoso se rebeló contra su padre, alzándose con miles de seguidores. Dios no pudo enfrentarse a su hijo, Miguel le combatió y le expulso del Cielo. Finalmente encontró cobijo en el Inframundo donde se pudrió en las tinieblas y su hermoso cuerpo y el de sus seguidores sufrió una horrible mutación… Dando paso a los demonios.
La historia del Inframundo decía algo bastante diferente… Según los registros de los Gremory, de los cuales no tenía por qué desconfiar, afirmaban que los demonios y los ángeles si bien podían tener un ancestro común sus especies se habían separado evolutivamente mucho antes.
Momento para un inciso.
Los ángeles no evolucionaron, fueron creados. Creados por Dios como las mayores de sus herramientas… Entonces no podían tener ancestros comunes. Si los demonios no eran el fruto de la escisión evolutiva de los ángeles, como los ángeles caídos… ¿Qué eran? La gran pregunta residía entonces en el origen de aquel que creó los ángeles. ¿De dónde procedía Dios? Porque dependiendo de la respuesta puede que los demonios en si fuesen los auténticos nativos del planeta. Aunque eso no fuese algo especialmente relevante. Ni fiable puesto que había más seres que habían visto los primeros amaneceres del mundo… O eso hacían creer.
Según el Inframundo, Dios murió en la Gran Guerra junto a los Satanes originales y millones de combatientes de ambas facciones… Brutal. Unas pérdidas que pese a haber pasado más de medio milenio las partes apenas podido compensarlas.
Con Dios muerto el Cielo no podía producir más ángeles y el ratio de nacimiento de los demonios era ridículamente bajo… ¿Una especie evolucionada con un ratio bajo de reproducción? ¿Se buscaba compensar la extensa longevidad? ¿Evitar una superpoblación quizás?
Pero el Inframundo… Los Clanes extintos de Lucifer, Beelzebub, Asmodeus y Leviatán… Convertidos en posiciones políticas en el gobierno actual… No quedaban herederos directos de los grandes poderes del Inframundo. Los grandes linajes se habían perdido y con ellos sus habilidades. De nuevo poniendo un ejemplo, el del Rey de las Moscas de los Beelzebub.
Pese a todo la militarización y el poder de desarrollo de los Satanes Originales no se perdió por completo. Alimentados por unas capacidades mágicas enormes y una notable capacidad ingeniera se habían creado auténticas maravillas.
[Poder de la Destrucción] del Clan Bael. Una fórmula mágica que a cuanto mayor pureza mayor desintegración. La fórmula en dosis reducidas poseía un innato poder destructivo. En dosis completas "desintegraba". Una habilidad tan poderosa que tras el vacío de los grandes demonios, la Casa Bael se había hecho con el poder del Inframundo.
Un poder que había acabado en la Casa Gremory a través de la llegada de Venelana a la familia… Un poder tan grande que había impulsado a un demonio de capacidad excepcional como Sirzechs a la categoría de uno de los más grandes demonios.
-Las Seis Casas de Lucifer… Lucifuge, Satanachia, Agaliarept, Fleurety, Sargantanas Y Nebiros… Nada interesante- murmuró Issei cerrando ese libro, apartándolo.
Muchos de los poderes residían en manipulaciones elementales… Nimiedades, habilidades poco originales como las que Dios había dotado a sus hijos.
Tras revisar la enorme lista que tenía delante por encima concluyó que Lucifer triunfó creando tres habilidades.
El Poder de la Destrucción de los Bael.
La Inmortalidad de los Phenex.
Inutilidad, en poder de los Belial.
Había algunas cosas interesantes como el control del Tiempo de los Agares, pero al ser de un nivel elemental… Pero esas tres… Que joyitas!
La habilidad para desintegrar, la inmortalidad y el hacer de cualquier habilidad una inutilidad. Las tres en si eran tres formas de manipular la energía, tres maneras de entender su funcionamiento. La Destrucción lo desintegraba, la inmortalidad lo preservaba e incluso restituía, finalmente Inutilidad las desconectaba. Tres magnificas formas de alterar con las fórmulas mágicas y de la manipulación de la energía.
Si bien las tres tenían que tener severas limitaciones o condiciones lo más destacable era la ausencia de manipulación de leyes naturales o de creación. Algo que los de arriba si dominaban.
-Aunque… El tal Ajuka podría discrepar…- murmuro Issei leyendo detenidamente su ficha.
Fórmula Kankara.
-Mmm…- tomando los archivos de los demás Satanes los puso en paralelo –Poder de la Destrucción, Defensa Absoluta, Formula Kankara… Destrucción, defensa y creación… Increíble combinación-
Intrigado tomó el archivo del último Maou, el relevo de Leviatán.
-Serafall… ¿Nada admirable?- revisando los documentos una y otra vez.
Serafall Leviatán, previamente conocida como Serafall Sitri.
-Sitri. Casa que manipula el agua…-
La mujer más poderosa del Inframundo. Inmensos poderes de manipulación del hielo.
(Esto no tiene sentido… ¿Es una Satán por ser poderosa? ¿Solo? ¿Una mujer poderosa? ¿La mujer más poderosa?...)
(Amiga de la infancia de Sirzechs… ¿La mujer más poderosa y conocida de los demás Satanes?)
-No puede ser tan sencillo…- apoyando su mentón en la palma de su mano –Esta mujer esconde algo…-
Fuego Infernal, una habilidad reconocida como el fuego más poderoso entre todos los demonios, otra de las creaciones de Lucifer entregada a los Phenex como sistema de defensa.
Phenex… ¿Un derivado del vocablo fénix? ¿El ave de fuego?
¿Los Phenex eran realmente inmortales?
La inmortalidad debía de ser como tantos otros términos absolutos. No podía existir. ¿Se puede estar en todos los lugares al mismo tiempo? Eso era imposible. La omnipresencia era un cuento. La inmortalidad es un concepto que persigue una existencia eterna. Nada es eterno porque todo es cambio. La eternidad es la parálisis, el cero absoluto, la conservación perpetua. Algo que tampoco es viable. Algunos eruditos incluso creían que ni siquiera el tiempo es eterno. La vida, desde luego no podía serlo.
¿Si pudieses renovar de forma constante tu cuerpo dirías que eres inmortal? Sí y no. Sí, pero con matices.
-Eso hizo Lucifer, tomó el cuerpo de un demonio y lo convirtió en fuego, mientras ese demonio posea poder demoniaco podrá alimentar su fuego y por lo tanto…- susurró leyendo el libro -Regenerar su cuerpo. Algunas especies han tomado ese camino en su recorrido evolutivo…- cerrando el libro –Como los míos-
El castaño se hizo el loco.
-Ouroboros usa su energía para burlarse de todos los ataques imaginables…-
Curioso posó los ojos en la mesa. Estaban abiertos los volúmenes dedicados a poderes demoniacos.
Agujero, de los Abbadon. Rotura, de los Belphegor.
(Lucifer realmente debió de ser un tipo interesante de conocer. Si fue él quien hizo todo esto…)
Michael tenía el poder de crear, Lucifiel el de moldear. Si ambos eran hijos del ser que lo había creado todo de cero, cosa que no se creía, pero se presuponía. Era previsible entender asimismo que el ser dotado de la habilidad de moldear tenía que hacerlo de manera excepcional. ¿Pero cómo lo hacía? ¿De dónde sacó el poder? ¿En que se basaba?
Agujero era interesante. Magia dimensional, espacial. Creaba vórtices que absorbían y liberaban materia o energía. Una ciencia que se había extendido y popularizado en todo el mundo. Tenía entendido que la propia Iglesia había trabajado al respecto. Los magos recurrían a ella con asiduidad, por ejemplo, con las dimensiones bolsillo. Seria curioso ver a donde daban esos agujeros.
Más allá de eso, no veía referencia alguna a la Grieta Dimensional. Curiosamente tampoco había mención alguna a dragones.
Los dragones eran siervos del diablo, su emisario o incluso el mismo diablo. Pero para los demonios no eran más que una raza destructiva de la que había que cuidar las distancias.
Sonriendo maquiavélicamente el chico revisó los datos.
Primer punto, los dragones prácticamente eran una raza en peligro de extinción.
Segundo punto, los seres más poderosos del mundo eran dragones.
Tercer punto, había colonias menores de dragones en el Inframundo.
El Dragón Autentico, Great Red.
La Diosa Dragona, Ophis Ouroboros.
Los Dos Dragones Celestiales, sellados en las reliquias divinas.
Los Cinco Reyes Dragones…
¿Reliquias divinas?
Dejando a un lado los documentos de los dragones volvió a las reliquias sagradas.
Sacred Gear y Longinus.
Las herramientas divinas que el Señor había creado para que sus creyentes pudiesen defender del mal que habitaba en el Inframundo… Pero la Iglesia no profundizaba lo más mínimo.
"Las Sacred Gear son herramientas creadas por el Dios de la Biblia, controladas por el Sistema contribuyendo y complementando la realización de milagros"
-¿Qué? ¿Sistema?- curioso anotó el concepto en una pequeña libreta.
Las reliquias albergaban fórmulas mágicas de lo más variopinto. Parecían estar comunicadas, únicas, al alma, a las emociones. Siendo controladas y potenciadas por las emociones humanas. Humanos, solo los humanos podían controlarlas, poseerlas. Los registros hablaban de que eran un regalo a la humanidad, otros teorizaban sobre la necesidad de ser defendidos. Otros hablaban sobre la potencial capacidad militar de la raza humana en los planes divinos. Algo que a día de hoy no era tan descabellado. No solo el Cielo estaba contra el Inframundo, la Iglesia también.
Lo relevante es que gran parte de los personajes más relevantes de la historia humana habían tenido una de esas reliquias.
Las reliquias prometían ser artefactos sumamente complejos, no solo ofrecían poderes únicos sino que tenían estadios de poder. Bajo ciertas circunstancias podían alcanzar niveles de poder imposibles para un humano convencional. Algo entendible si la intención de Dios era que pudiesen defenderse de lo sobrehumano.
Las Longinus…
-¿13 reliquias diseñadas para asesinar dioses?- el chico sorprendido.
(¿Por qué Dios iba a crear algo así?)
Y por último estaban las Malebranche… Objetos creados por los Satanes Originales siguiendo la estela de las Sacred Gear…
(Los registros hablaban de armas sapientes, corporales, tan poderosas que hasta los 4 Satanes Originales las temían, llegando a renunciar a ganar la guerra con tal de que dichas armas no estuviesen activas… ¿Tenían miedo de que en caso de ganar las armas se girasen contra ellos al no tener rivales?)
El castaño se acomodó en su asiento acariciándose la barbilla.
(Doce estatuas de piedra en paradero desconocido…)
(Demasiado complejo por ahora…)
-Poder de la Destrucción, tres volúmenes… Sacred Gear y Longinus, veinte volúmenes… Tendré bastante para estar ocupado una temporada…- Dejando la carpeta a un lado, Issei continuó con los libros.
Poniendo en paralelo los que hablaban de poder sagrado y demoniaco.
(El poder sagrado, que no divino, manipula la luz… Pero el demoniaco no usa el de la oscuridad… Por lo de facto, no son opuestos… Ergo no son antagonistas y muy probablemente, tampoco posean un origen común)
"El poder demoniaco es la contraposición a los poderes sagrados usados por los ángeles así como los milagros de los dioses. También es la energía usada en sus artes por los magos"
-Que cojones…-
Molesto tomó los volúmenes de magia, abriéndolos en una mesa separada.
"El poder sagrado es una habilidad única creada por el dios de la Biblia e implementada para usarse por los ángeles. Una variante menos poderosa de la magia de luz. Letal para seres impuros o vulnerables a la luz tales como Vampiros, Youkai o Demonios"
"La magia de luz es aquella que manipula y emana Luz. La contraposición de la magia de oscuridad"
"La magia de oscuridad es aquella que emana y manipula las sombras. Permite el uso de maldiciones. Llegando al extremo de disolver energía y seres vivos… La contraposición a la magia de luz"
Intrigado abrió el volumen de poder demoniaco. Grueso, lleno de anotaciones.
-¿El poder de la imaginación? ¿El poder de crear?- exclamó incrédulo.
(El poder de la creación no les fue entregado a los demonios. Es un dominio que Dios agarra y mantiene con fiereza…)
-A ver…- susurró Issei levantándose, caminando hasta la cafetera en un rincón de la biblioteca, esperando pacientemente a que el adorado liquido oscuro cubriese media taza –La Iglesia dice que Dios, onmipotente y omnisciente creó a dos ángeles a su imagen y semejanza… Un seguro, una garantía… Por lo que tendrían que tener un poder similar. Sería lógico pensar que replicó y dividió su poder en dos…- volviendo a la mesa, observando los archivos de Michael y Lucifer.
-Michael Demiurgo, en nombre del poder que Dios le concedió, posee una energía sagrada casi ilimitada que le permite crear cualquier cosa, como su padre- intervino una mujer de media melena castaña, ataviada con un vestido blanco que le llegaba a las rodillas, acercándose a él, observando la pila de libros sobre la mesa –Su hermano mayor, poseía la habilidad de dar forma a ese poder-
Sus hermosos ojos se oscurecieron al ver tanto libro, pasando a serlo más al ver los donuts, siendo más negros que la noche al ver el café.
-Pero Lucifer no podía crear nada de la nada, así que usó el poder inconmensurable de su esposa, Lilith, para alimentar todos sus proyectos y dar vida a millones de seres a lo largo de miles de años de existencia…-
-¡!-
-Crees que los ángeles y los demonios no poseen el mismo origen sin tener en cuenta el poder de la manipulación de Lucifer-
-¿Dices que se aplicaría ese poder en sí mismo?-
La mujer se encogió de hombros.
-Y aunque Lucifer se revelase, Dios sabía que podía contar con Michael, me resulta muy extraño que no se las ingeniase para dejar alguna manera, algún salvoconducto, para que este pudiese dar rienda a su poder si alguna vez le pasaba algo a él-
-¿Dios cediendo el trono?-
-La existencia de Dios es más compleja de lo que crees, no debe de ser simplificada a la ligera, Issei. El mayor ejemplo es…- dijo el demonio revisando en la mesa, tomando un libro en concreto.
-¿Sacred Gear y Longinus?-
-Es un tema fascinante que puede llevarte un siglo antes de poder considerarte un experto… No en vano los Ángeles Caídos llevan milenios tras su entendimiento-
Issei ladeó la cabeza confundido.
-Touji Shidou me ha comunicado que posees un insaciable apetito por las mujeres y por el conocimiento… Pese a tu corta edad-
El dragón esgrimió una mueca.
El demonio convocó un círculo mágico en su dedo índice, tocando la montaña de libros. Los ejemplares se elevaron mágicamente, volviendo a sus puestos con velocidad.
-No había acabado con ellos…-
-Eso es bueno en su debido momento, lugar y cantidad-
Issei alzó una ceja.
-¿Es… bueno?-
-Creo que es un poco pronto para mantener esta conversación, pero tu padre tiene un harén, un harén que yo gestiono. ¿Dónde te piensas que esta sino casi todo el tiempo?-
La mandíbula del castaño tocó el suelo.
-Un momento, un momento. Vamos a profundizar más este tema… ¿Repite? ¿Qué Zeoticus que?-
-¿Qué tiene un harén o que lo haya llamado tu padre?-
-Obviamente lo primero!-
-¡No vamos a hablar de eso!- exclamó la mujer seria, cerrando el libro con fuerza -¡En su lugar hablaremos de que haces aquí! Entre libros tan pesados, comiendo esas marranadas y consumiendo café!-
El niño se encogió de hombros.
-¿Cuál es el problema?-
-¿Cuál es el problema? Eres un niño! Un niño que tiene que estudiar cosas acordes a tu edad! Todo lo que hay en esta biblioteca te está prohibido!-
-¿Qué? ¿Por qué?-
-Ya tendrás tiempo para perderte entre ellos, primero cuidaremos detenidamente tu educación-
-La Iglesia me forma…-
-Permíteme que lo dude. Ellos están más pendientes de mantenerte idiota, que les hagas el trabajo sucio en la más completa ignorancia!-
-¿Te sirve que en mi colegio avanzase cursos?-
-No, para nada. Pero me alegra saber que aprendes rápido. Así podremos recuperar terreno con rapidez-
-¿Recuperar qué?-
-La Casa Gremory se encuentra entre las más respetadas y valoradas de la sociedad demoniaca, goza de un excelente renombre incluso en los mundos superiores… Y tú, jovencito, no serás menos-
-No soy un Gremory-
-Por ahora, ufufu-
-¿Podemos volver a lo del harén?-
-Rias acude a una de las escuelas más prestigiosas del Inframundo. Les he pedido un favor y en conjunto con las habilidades de enseñanza de Agrippa he preparado un programa académico para ti-
-¿Lo cualo?-
-A partir de mañana mismo nos encontraremos cada tarde a las afueras del centro. Sé que puedes escaparte, así que no habrá problemas-
-Encontrarnos… ¿Para qué?-
-Clases particulares!-
-A Issei no le gusta lo que escucha-
-Ufufu… Física, química… Hace tanto que no lo practico!-
Alegre, viendo la biblioteca ordenada, se alejó a paso ligero.
-¡Issei! Nos vemos mañana!-
Despidiéndose alegre, Venelana desapareció.
-¡Y dúchate antes de bajar a cenar!- dijo la mujer asomándose por el marco de la puerta.
El dragón permaneció en silencio unos minutos antes de ser capaz de reaccionar.
-¿Dónde me he metido?- gruñó molesto, mirando su reloj de muñeca. Rias debía de estar por volver… Extendiendo la mano, Issei intentó tomar uno de los donuts. Fallando, giró la cabeza. El plato estaba vacío.
Era imposible, no se había comido ninguno aun.
MUNCH MUNCH
Mirando al extremo de la mesa, entre dos montañas de libros había un rostro. Un joven rostro asomado por encima de la mesa. Cabellera roja, ojos azules… y un donut en la boca.
Con una mueca de molestia el dragón se levantó, rodeando la mesa. Un demonio, un niño, un niño pelirrojo, de intenso rojo rozando el rosa. Aquello era un Gremory, no cabía duda.
Pero no conocía a ese Gremory en concreto. Tampoco es que llevase la cuenta.
-Te has comido mis donuts-
-Están buenos-
-Por eso mismo me los quería comer, mocoso-
-Estabas leyendo… No comiendo-
-Esos eran mis donuts-
El pelirrojo miró el dulce en sus manos, antes de darle el trozo que aún no se había comido.
-Acábatelo…- dijo Issei caminando al mueblebar, llenando un vaso con leche, ofreciéndoselo al niño, que lo miró sonriente –Me llamo Issei-
El pelirrojo asintió enérgicamente.
-M-Milicas!-
-Milicas Gremory…-
-I-ssei G. Hyodo!-
-¿G? No, no. Issei Hyodo- rio el castaño.
El niño lo miró confundido.
"Milicassss!"
-Issei-onii-sama, muchas gracias por la merienda!- exclamó el pelirrojo antes de marcharse corriendo, perdiéndose por el pasillo.
El castaño se rascó la nuca confundido.
-DXD-
Rias sonría contenta. Con su cabeza apoyada en el muslo del dragón, observando detenidamente el rostro del castaño, concentrado en un libro mientras acariciaba su cabello rojo.
-¿Cómo ha ido el día?-
-Aburrido… ¡Me gustaría que estuvieses ahí!-
-Imposible, imposible. Es un colegio para chicas seguro-
-¡¿Cómo lo sabes?!-
-No imagino a tu padre llevándote a un colegio con chicos…-
-¿Por qué?-
-Cosas mías…-
-¿Y el tuyo?-
-Dios es bueno, dios es un tío cojonudo, eso es pecado, aquello es pecado… mira, otro pecado! Y de postre… bla bla bla-
La pelirroja rio divertida.
-¿No os enseñan lo mismo a vosotras?-
-Nosotras estudiamos ciencias, química, matemáticas, filosofía…-
-Vaya con la piji-preciosa…-
-Son disciplinas esenciales para el desarrollo de la magia!-
-Vaya con la piji-preciosa-
-Nosotras somos flores delicadas que merecen ser cuidadas, las tareas físicas se las dejamos a los brutos como tu…- tomando su mano, inspeccionándola –Son más grandes que las mías…-
Sonrojada, besó sus dedos, chillando sorprendida al ver su nariz pinzada por los dedos del dragón.
-¿Cómo que brutos?-
-¡Issei!-
-Ah, ah! Exijo explicaciones!- dijo Issei tomando a la pelirroja en brazos, colocándola sobre su regazo.
-Mi profesora dice que los hombres deben de ser obedientes y caballerosos con las damas-
-Eso lo entiendo- acomodando sus brazos sobre el vientre de la chica.
-No es tan difícil de entender- rio divertida.
-Lo que pasa es que no veo a la dama-
Rias se levantó molesta, quedando de rodillas frente a él, llevándose las manos a la cintura.
-¿Eso es algo?-
-Aquí tienes una!-
-¿Una dama es lo mismo que una piji-preciosa?-
-¡No soy una piji-preciosa!-
-Entonces no eres preciosa!-
-¡Issei!- protestó la pelirroja volviendo a sus brazos.
-Mi Rias es lo más hermoso del mundo entero- susurró el castaño besando su cabello.
-Eso está mejor…- alzando su mirada, buscando la del dragón.
-¿Irina también estudia eso?-
-¿Irina? Supongo… Aunque no creo que la dificultad sea la misma… Los demonios sois muy inteligentes…- mirándola fijamente -¿Por qué lo preguntas?-
-Curiosidad… ¿El mundo humano es muy diferente?-
-No tanto… No veo tanta diferencia…-
-Entonces nuestros mundos no son tan diferentes…- susurró aliviada.
-Aunque ella tendrá una educación menos exigente… Ser una princesa tiene que ser duro-
-Es duro… Madre me dijo que todo lo que digo, todo lo que hago tiene importancia…-
Issei la escuchó en silencio, acariciando su espalda.
-También dijo que ahora más que nunca…-
-¿Mas que nunca?-
-Los Gremory son más famosos que nunca…-
-¿Tu hermano?-
Rias asintió suavemente.
-No creo que eso sea un problema-
-¿No lo crees? Yo si…-
-Una joven sana… Inteligente… Con el precioso pelo rojo de su padre… Ahora si heredas los dones de tu madre… Serás una mujer 10! Superarás la marca de Sirzechs!-
-¿Heredar el Poder de la Destrucción?-
-No, sus curvas-
-¿Qué curvas de mama?- preguntó la pelirroja ladeando la cabeza.
-Naaaaada…-
La pelirroja lo miró sin creerse sus palabras.
"Chicosssss… Hora de cenarrrr!"
Venelana los llamaba desde la distancia.
-Issei…-
-Dime-
-Si estás conmigo… Seré la Gremory más grande de todas…-
Issei sonrió cálidamente, tomando las mejillas de la niña, besándola castamente.
-Estaré allí para verlo-
-DXD-
TAP TAP
-Mmm…-
TAP TAP
-Irina… Déjame dormir…-
TAP TAP
-Irina…- gruñó Issei abriendo los ojos, viendo a la castaña mirarlo energéticamente, como siempre.
-Solo puedo verte dos diassssss! Quiero aprovechar todo el tiempo posibleeeee!-
-Aprovecha… durmiendo- respondió Issei abrazando a la niña, escondiéndola bajo las sabanas.
Irina, sonrojada, escondió la cabeza en el pecho del dragón.
Cerrando los ojos unos minutos Issei levantó la sabana, mirando al interior. Irina, con los ojos abiertos de par en par, estaba completamente sonrojada.
No iba a dormir.
Optando por levantarse, calzándose los zapatos, se giró con media sonrisa.
-¿Crepes?-
-¡¿Crepes?!- chillo la niña ilusionada.
-Con plátano y chocolate…-
Irina se incorporó emocionada.
-Pero necesito una ayudante…-
-¡Yo! Yo! Yo!-
Enganchada del brazo, bajaron a la cocina. Los Shidou no se habían despertado aun.
Preparando el instrumental, Irina cortaba la fruta con rapidez.
Issei se colocó tras ella, tomándola de los brazos.
-Con cuidado…- susurró Issei.
-¿Y tú con el fuego?-
-Yo cocino con regularidad…- respondió el chico frente al fuego, colocando una sartén.
-¿No tienes una cafetería?-
-Y un restaurante… Pero cocino lo suyo…- dejando las crepes en la mesa, sentándose junto a la castaña.
Irina las rellenó, sirviendo los platos. Mirándolo fijamente.
-Prueba, prueba-
-No me gusta con…-
Issei colocó algo de crepe en la cuchara, invadiendo la boca de la niña a traición.
Sorprendida empezó a masticar.
-Que, bueno, eh?-
-Mmm…-
-Conozco a Irina mejor de lo que se conoce a ella misma!-
Sonrojada desvió la mirada.
-Issei! Issei!-
-Dime-
-¿Te gusta ese sitio?-
-¿Croce?- llevándose un trozo de crepe a la boca –No está mal…-
-¿Es divertido?-
-Lo que se dice divertido… El sitio está bien… Y puedo decir que he hecho amigos pero no es lo mismo-
-¿Por qué?-
-Estoy mucho tiempo lejos de casa- siguiendo con su crepe –Y veo poco a Irina-chan-
Contenta, rellenó con chocolate y plátano otra crepe antes de dársela a Issei.
-Mama dice que cuando acabes tus estudios volverás…-
-Eso me han dicho… Primero me enseñarán y después vendré a practicar lo estudiado-
-¿Con papa?-
-Y con el feo de Yaegaki-
Irina rio divertida.
-Entonces volverás a casa pronto-
-No lo dudes- dijo el dragón ofreciendo una cuchara llena de chocolate.
Alzándola cuando Irina acercó su rostro, manchando su nariz de marrón.
-¡Issei!-
Su amigo de la infancia respondió con una sonora carcajada.
-Croce di Pietro – Catacumbas-
Empujando con fuerza la pesada puerta de madera, Issei empezó a recorrer un extenso pasillo de piedra linterna en mano.
Tras unos minutos de andanza, alcanzó su destino, una sala sin puertas.
No había salida… un punto muerto.
La estancia, considerablemente grande para no ser nada, era centrifuga, de dos anillos, el interior sostenido sobre pilares, el exterior con estanterías para documentos… que se habían podrido y estaban cubiertos de polvo.
Una sala que hacía décadas sino más que no se usaba.
Revisando los datos del archivo, dejó la carpeta en una de las polvorientas mesas, desplazándose al centro de la sala.
Con cautela desenvainó a Excalibur Destrucción… tocando el suelo con la punta de la espada, liberando su poder.
-¿Puedes canalizarla?- preguntó mirando hacia arriba.
Dama lo miraba atentamente, como siempre.
Asintiendo levemente, el poder de la espada dejó la hoja para fundirse y esparcirse por el suelo…
ZUMMMMM
Un intenso destello de luz iluminó la estancia.
Un enorme y elaborado círculo mágico bajo sus pies, levantándose hasta formar una esfera sobre él.
El mapa terráqueo, redondo y transparente.
Cientos de puntos de luz clavados, cual chinchetas, por toda la esfera.
Acariciándose la barbilla, el chico meditó unos instantes.
-Que cojones… Nadie tiene más huevos que yo!- el joven tocando el punto indicado… Viendo como la luz aumentaba y aumentaba…
-DXD-
-cof cof cof-
Tosiendo con fuerza, Issei abrió las puertas con fuerza, cubierto de suciedad y polvo.
Desorientado, empezó a recorrer los pasillos de donde fuese que estaba.
Sonriendo levemente al ver japoneses a su paso, bendijo en silencio su actitud comedida e introvertida, todos los religiosos ignoraron su extraño comportamiento al ver su uniforme… y la Excalibur.
Susurrando entre ellos nada más pasar, nadie le impidió salir al exterior.
Contento, Issei estiró los brazos, buscando sentir el viento japonés en su cara después de tanto tiempo…
Excepto porque estaba lloviendo… con fuerza.
-DXD-
Largas escalinatas de piedra, arcos torii cada ciertos metros. Largas extensiones de crisantemos… Y tras el campo, un cementerio. Hacía tres años que no estaba allí.
No lo recordaba bien… Ese día también llovía.
Touji y Karen de negro… Irina lloraba… Una hermosa sacerdotisa shinto oficiando el entierro… Los Shidou habían respetado la voluntad religiosa de sus padres, que lejos de compartir credo con ellos, sus orígenes parecían ser más tradicionales.
Miki Hyodo había nacido en los archipiélagos y su vínculo con el credo shinto si bien no había sido el más firme y constante… nunca se había cortado completamente. Por lo que el matrimonio fue despedido bajo la protección del panteón Japonés.
Dos figuras ornamentadas de piedra con sus nombres gravados…
Las tumbas de sus padres.
Miki y Gorou Hyodo.
El niño alzó la mirada… Observando el cielo gris. La lluvia mojando sus mejillas.
Empapando su ropa.
-Lamento… haber tardado tanto- susurró el dragón –Yo… Los Shidou han cuidado bien de mí… Y unos demonios… No os lo creeríais… El mundo… El mundo es mucho más grande de lo que pensaba… Yo… No soy el mejor de los hijos… No recuerdo… Por las noches pienso en vosotros… Y lamento profundamente no poder recordar vuestras caras… Pero sigo recordando lo que me enseñasteis… Y por ello os pido ayuda… Sé que me estáis vigilando desde el más allá… ¿Podréis guiarme para que pueda ser el hijo que queríais que fuese?-
La lluvia continuaba cayendo, anegando el suelo.
-Algún día… Algún día nos volveremos a encontrar… Aún falta bastante… Pero un día os volveré a ver…-
RUSH RUSH
Sorprendido, Issei se giró para ver una figura tras él.
Una niña, de su edad, vestida de sacerdotisa, ojos violeta a medio esconder bajo un paraguas rojizo.
Los ojos del castaño se abrieron por completo. Mucho había pensado en este momento. Mucho había dudado en si realmente debía de acudir al templo… Y una indomable necesidad se había apoderado de él.
No se sentía orgulloso al saber, porque lo sabía, que había acudido al templo para verla a ella y no a sus padres.
Akeno y Suzaku… Las sacerdotisas. Las dos caras de la moneda que siempre estaría en su mano.
¿Realmente esa niña era…?
La lluvia caía incesante.
La niña, de su edad, lo miraba fijamente.
Sus ojos violeta pegados en su figura, inalterables.
-Tu…-
Issei no sabía que decir.
¿Sabes que he soñado que estaremos juntos toda la eternidad?
Hola preciosa, soy un dragón. ¿Cómo estás?
¿Por casualidad no conocerás a un pibon con tetas enormes llamada Suzaku? Ah, tu tendrás unos melones similares.
-Has… vuelto…-
(¿Me esperaba?)
-Yo…- volviendo hacia las tumbas antes de mirar a la niña –Me he… retrasado…-
Dejando caer el paraguas a un lado, la niña arrancó a correr hacia él, lanzándose a sus brazos.
Sorprendido, cubrió levemente el cuerpo de la niña con su chaqueta antes de desplazarse hasta recibir el cobijo del único árbol en la zona.
-Vas a mojarte!- dijo el castaño preocupado, acariciando el denso y negro cabello, recogido en una coleta baja por una tela de color blanco, a juego con su uniforme de miko.
-No sabía cuándo… Pero sabía que volvería a verte…- susurró la niña con una gigantesca sonrisa en su rostro.
La presencia de la niña había anulado al dragón. Callado, apenas podía pensar en nada más que no fuese ese hermoso rostro. Sabiendo que no tenía la cercanía o el nivel de confianza… Acarició el rostro de la pequeña miko.
La sonrisa de la niña solo aumentó.
Si antes pensaba que las palabras de aquellas dos desconocidas eran una broma generada por alguna divina perversión… Ahora tenía del todo claro… Que la existencia de ellas no solo que era real sino que era igualmente certera. La niña entre sus brazos era algo imprescindible para él… Cuando ella misma ni siquiera se había presentado a él.
¿Cómo podía ser eso posible?
-DXD-
-La niña de la flor-
La morena sonrió alegre.
-Te has mojado…- susurró Issei tomando el pañuelo de su bolsillo, secando el hermoso y joven rostro de la niña
-Lo… ¿Lo recuerdas?-
Con algo de torpeza y dificultad, Issei tomó su cartera, al ver que la niña no lo soltaba abrió la misma con más dificultad.
Incrédula, la niña vio la misma flor aplastada y plastificada frente a sus ojos.
Llorosa lo tomó entre sus manos.
-Se marchitó a los pocos días… Y quería conservarla… Ha sido un amuleto…- entregándosela a la niña.
-Es tuya…- negó la miko rechazándola con suavidad.
-Akeno-chan, verdad?-
-¡!-
La niña se sonrojó violentamente, escondiendo su rostro en su pecho.
Issei nunca había conocido a una chica tan vergonzosa.
-¿Akeno-chan?-
La morena asintió imperceptiblemente con la cabeza.
-I-Issei-kun-
-Ese soy yo!- respondió sonriente -¿Recuerdas mi nombre?-
-Okaa-sama lo mencionó…-
-Y lo recordaste…-
-Yo… Quería volver a verte…-
El niño acarició el rostro de la miko.
-¿Dónde has estado? ¿Estás bien?...- volviendo su mirada a las tumbas.
Issei colocó un nudillo en el mentón de la morena, obligándola a mirarle.
-Los adultos que estaban en el entierro cuidaron de mí-
-¿Estás bien?-
-Ahora que estoy con una chica guapa, sí, estoy de maravilla… Esto cura todos los males!-
La niña se sonrojó aún más.
Alzando la mirada… Había dejado de llover.
Tomando a Akeno de la mano empezó a caminar, tomando el paraguas por el camino.
-¿Tienes el privilegio de vivir en un lugar tan bonito?-
-Si… Vivo…-
-¿Si?-
-Vivo… En el templo…-
Issei miró el camino con una mueca.
-No me lo conozco… ¿Me lo enseñarías?-
-C-claro! ¡S-sígueme!-
-DXD-
Risas.
Shuri Himejima detuvo sus quehaceres para alzar la mirada. Sentada al estilo hanzo en el tatami del templo con una pequeña mesa de madera frente a ella, brocha con tinta en mano. Dejó de dibujar amuletos para centrar su oído en lo que creía haber escuchado.
Más risas.
Alegres, frescas… Sentidas, naturales.
-¿Akeno…?-
Su adorable hija nunca había sido la niña más alegre y expresiva del mundo. Tímida e introvertida no expresaba sus emociones como el resto de los niños. Por eso mismo la sorprendió verla parada en medio del patio, riendo divertida… tomando la mano de otro niño.
Un niño de alborotado cabello castaño claro… y uniforme blanco.
Reconocía ese uniforme…
-¡!-
Un exorcista de la Iglesia Católica!
-¡Akeno!- la mujer alarmada.
-Okaa-sama!- exclamó la niña soltando con lentitud al niño antes de correr hacia su madre, abrazándola con fuerza, sorprendiendo a la mujer.
-Himejima-dono… Es un placer volver a verla… Espero no haber venido en mal momento- dijo el exorcista con una leve reverencia.
-Tu…-
-Quizás no me recuerde… Nos conocimos hace unos años por el entierro de mis padres…-
-¡!-
-Okaa-sama… ¿Puede quedarse a tomar el té?-
-¿?-
-Akeno-chan, no he venido a eso… Además, no sería muy educado…-
-¡Aun no te puedes ir!- lo interrumpió la morena volviendo hasta su posición, agarrando con fuerza su mano.
-Akeno-chan…-
-¡Tienes que quedarte!-
-Quedarme… Lo que se dice quedarme…- respondió el castaño rascándose la nuca indeciso.
(Estoy a unos cuantos miles de kilómetros de donde debería estar…)
-No creo que negarse a la insistencia de Akeno sea algo educado, a las chicas hay que complacerlas…-
-Pero…-
-Por favor, insisto- dijo Shuri con una sonrisa.
-DXD-
-Es increíble!- Akeno maravillada –Entonces… Esa ropa es de… exorcista-
-Así es- respondió Issei, con una taza de té en mano, sonriendo contagiado por la alegría de la niña.
-Y… ¿Haces… que?-
-Oficio misas y hago que los chicos malos lloren… con ganas-
-¿Llorar? ¿Quiénes son esos chicos malos?-
-Issei-kun, ¿no eres un poco joven para eso?- murmuró Shuri seria -¿Eres exorcista…-
-Sigo en formación pero sí, soy un exorcista a pleno derecho…-
La mujer lo miró preocupada.
-Pero eres muy joven… Apenas tienes la edad de Akeno…-
La niña miró a su madre confundida.
-Mama es una sacerdotisa… ¿Eres exorcista, mama?-
-Apenas ejerzo de ello, cariño-
-Yo desayuno y ceno bichejos grandotes… ¿Los sacerdotes Shinto no hacen estas cosas?-
-Issei-kun. Cuando dices exorcizar…-
-Licántropos, vampiros, demonios, espectros… pim pam pum… Tortazo y adiós-
-Tortazo… cómo?- colocándose frente a él –Issei… ¿Luchas contra ellos?-
El castaño asintió con naturalidad.
-P-pero eso es peligroso-
-Peligroso…- murmuro el chico ladeando la cabeza –El mundo es cruel, pero no peligroso-
-Papa siempre dice que no abandone el templo porque es peligroso… Lo que hay fuera me da miedo-
Issei liberó una carcajada.
-Eso es lo que piensa un padre preocupado de que alguien le haga algo a su preciosa hija-
Akeno miró el suelo sonrojada.
-El mundo es grande y hermoso. Y no tienes que tenerle miedo… Pero si respeto, mucho respeto- dijo el niño alzando el dedo índice, moviéndolo frente a la chica –Aun eres una niña y debes permanecer bajo la vigilancia de tu padre y tu madre… ¿Sabes por qué?-
-Papa es muy fuerte, mama también...-
-Correcto. Tus padres son fuertes, al ser fuertes pueden defenderse y defenderte. Si respetas el mundo exterior y aprendes a defenderte te aseguro que verás un inmenso regalo lleno de misterios!-
Los ojos de la niña se iluminaron de repente.
-Varios mundos, de hecho…- rascándose la barbilla –Yo me estoy formando para no tener que depender de nadie… Y no peleo solo…- alzando la mirada, alzando la mano. Issei sonrió al ver la figura de la dama del Lago flotando sobre ellos.
Akeno exclamó sorprendida. Shuri la miró incrédula.
Bajando la mano retiró el conjuro.
-Es guapa, pero no tanto como tú-
La niña volvió a sonrojarse, pero eso no impidió que se acercase aún más curiosa.
-¿Q-quien es ella?-
-Eso era poder sagrado… ¿Quién es, Issei-kun?-
-Mi espíritu guardián, el espíritu guardián de las Excalibur-
-¿H-has dicho Excalibur?- dijo Shuri sorprendida -¿Las espadas legendarias?-
-Las mismas… Es mi terrible bendición que me ha llevado tan lejos de casa…-
-No lo entiendo…-
-Akeno-chan… En esta Iglesia tiene sus reliquias, como todas, y ella me eligió… Lo que tendría que ser una bendición… Me tuve que ir de casa, irme muy lejos… La Iglesia decidió que lejos de casa estaría más… aprovechado-
-Por todo lo más sagrado… ¿Dónde…-
-Italia, Shuri-san…-
-¡!-
La niña se levantó de golpe, arrancando a correr por el pasillo. A los pocos minutos volvió con un globo terráqueo, dejándolo frente a su madre, sentándose para buscar el punto exacto.
Issei esperó pacientemente a que la chica encontrase el punto, sorprendida por la distancia.
-DXD-
-¿Y con eso puedes ir a cualquier lado?- Akeno maravillada, bufando su taza de chocolate caliente.
-Transporte cómodo y gratuito!-
-Eso no está bien! No le hagas caso, Akeno-
-¿Por qué no está bien? Nadie lo usa…-
-¿Si es tan cómodo porque no lo usa nadie?-
-Necesita mucho poder…-
-¿Y tú tienes ese poder?-
-¿Yo? Para naaaaada-
-Entonces como puedes usarlo…-
El castaño sonrió perversamente antes de volver a levantar el dedo.
-Mi inestimable compañera se encarga de eso…-
-Issei-kun, tanto dependes de tu compañera?- preguntó Shuri divertida.
-Muchísimo! Doy pena como exorcista! Yo solo llevo esa espada a lado y lado, pero como todos están contentos…-
-Issei-kun! Eso no está bien!-
-¿Por qué mama dice que no está bien?-
-Creo que es una cuestión cultural. Ni caso, Akeno-chan… Tu escúchame bien…-
-Issei-kun!- rio la morena removiendo el cabello del niño.
-Las Puertas de Enoc son un recurso muy valioso que dejó de usarse por la excesiva carga necesaria, pero en algún momento se abandonó… Este es mi primer viaje, un gran viaje… Aun tengo que acabar de decidir qué hacer…- concedió Issei volviendo a su taza de té.
-Entonces… ¿Volverás?-
-¿Ahora que se que hay una chica preciosa aquí? Por supuesto!- cruzándose de brazos –Pienso estar aquí cada dos por tres… Si no es mucha molestia…-
Shuri se lo pensó unos instantes antes de asentir con confianza.
-DXD-
-He viajado algo… Pero nunca había visto un lugar tan… Hermoso- murmuró Issei con su chaqueta en mano, observando la flora a su alrededor, inclinándose frente a un considerable parterre de flores correctamente arregladas.
No eran naturales, las habían plantado y cuidado adecuadamente.
-¿Entre otras de tus muchas virtudes esta la jardinería?-
-N-no tengo tantas…- volviendo su mirada a las plantas –Y no es una v-virtud… La montaña rebosa vida…-
-Ahora que lo dices…- mirando a su alrededor -¿Este lugar es especial? Supongo que un templo así en un lugar… natural sería algo lógico…-
-N-no lo sé, mama no habla mucho de los asuntos familiares-
(Himejima…)
-Lo poco que entiendo de plantas… Es que crecen en relación a la atención recibida… Y aquí veo mucho afecto…- susurró el niño acariciando una de las flores –Lo sé porque no tengo narices a que me crezca nada en mis macetitas…-
-¿Has probado a plantar flores?-
-Tengo unos cuantos bonzai… Están a nada de denunciarme por maltrato… Y mira que esas cosas son resistentes-
-No son resistentes. Son delicados!-
-No… Son arboles en miniatura… Que van a ser delicados!-
-¡Issei-kun! Pobres bonzai!-
El dragón se rascó la nuca.
-Tráelos, yo los cuidaré-
La mano del chico pasó de la nuca a la barbilla.
-Yo creo que…-
-Tráelos!-
El niño se encogió de hombros.
-Tus deseos son mi voluntad…-
-DXD-
-Issei-kun… ¿No estarás en problemas por venir a un templo shintoista, verdad?- dijo Shuri de pie tras su hija –Tienes las puertas abiertas al templo pero…-
-¿Por qué iba a ser un problema, okaa-sama?- preguntó Akeno alzando la mirada.
-Ídem, ídem- dijo Issei.
-Cariño, él…-
-¿Él?-
-No paaaaasa nada- respondió el dragón –Si mi instructora se enfada conmigo no será por venir aquí… Suelo actuar de una forma no muy cristiana bastante a menudo…-
-¿Entonces no se enfadarán contigo?-
-Algunos de mis jefes son comprensivos… el resto son bastante radicales… Más bien me preocupa… Shuri-sama, mi presencia aquí no supondrá un problema, verdad?-
-¿Por qué se iban a enfadar con nosotras? ¿Quién?-
-Este complejo no pertenece a la familia, ya no-
(¿Ya no?)
-Siéntete libre de venir cuando puedas-
El niño se cruzó de brazos.
Akeno se separó de su madre para tomar las manos del exorcista.
-Me has prometido que vendrías… ¿Cuándo vendrás?-
-Cambio tu pregunta… Por otra-
-¿Cuál?- ladeando su rostro.
-Cuál es tu animal favorito-
-Es pronto… Y me gustan los ositos-
-¿Por qué los osos?-
-Me recuerdan a papa-
-Mmm… No sé cuándo podré volver, pero noticias mías tendrás pronto- pasando a mirar a la mujer -¿Le importa que me escriba con ella?-
-¿Escribir cartas?-
Issei asintió.
-Por supuesto que no, por favor-
Issei se quedó mirando a Akeno.
La niña sonreía ajena a la atención recibida.
-¿Le preocupa que un exorcista se escriba con una ángel caído?-
-¡!-
Las dos mujeres lo miraron incrédulas.
Shuri sorprendida.
Akeno horrorizada.
-Convivo con un ángel, se reconocer su aura, y esta es… Similar pero no idéntica. Por fuerza ha de ser la de un caído… ¿El padre es uno?-
Shuri no sabía que decir.
-Ah… Era un secreto… Yo no he dicho nada- llevándose una mano al rostro –Espero no haber molestado… a nadie-
(Un poco tarde)
La niña lo abrazó asustada.
-¿Cómo lo has sabido?- preguntó Akeno escondiendo su rostro en su pecho, llorosa.
-Como para no verlo…- señalándose los ojos rojos –No son una simple decoración-
Abriendo los ojos levemente, alzando la mirada, dejando atrás su timidez para mirarlo más de cerca.
-¿Son de verdad?-
-Aja-
-Son… bonitos-
-Son prácticamente lo único de mi raza que se puede ver a simple vista-
-¿Raza?-
-Ahhhhhhh… Ese es mi secreto!-
-¡Pero tú sabes el mío!-
-Porque lo he descubierto…-
Las mejillas de la morena se llenaron de lágrimas, sus labios temblando furiosamente.
El niño se rindió al instante.
-Tu precioso angelito… yo dragón-
-¡!-
La morena se relajó al instante. Sentándose en el suelo.
-¿Un dragón?-
-Frente a ti, preciosa. Tienes al dragón más guapo, listo y guay del mundo mundial!- exclamó Issei antes de empezar a reír con fuerza.
Aliviada, Shuri vio como el niño reía con franqueza… Su hija se sonrojaba en extremo.
El exorcista no parecía ser mal chico y jamás había visto ese brillo en los ojos de su niña…
Quizás no sería mala idea…
-¿Cómo te las hacemos llegar?- preguntó Shuri.
Issei sacó una pequeña libreta de su cinturón, anotando una dirección en el papel antes de dárselo a la belleza.
-Te escribiré una, responde a esa dirección. Las podéis entregar si no es mucha molestia en la Iglesia al otro lado del charco… Si se ponen tontos…- sacando algo de su cartera, una tarjeta –Enseñadles este símbolo… Y si se ponen tontainas tenéis un teléfono… Podéis llamarme cuando queráis, pero al ser llamadas internacionales… fiuuuuu-
-Akeno… ¿Quieres escribirle cartas?-
La niña asintió con la cabeza repetidas veces.
-Genial entonces…- el joven contento –Estoy realmente contento de haber venido… Conocer a semejante angelito…- rascándose la barbilla –Akeno-chan… ¿Puedo llamarte tenshi?-
Shuri soltó una carcajada al ver a su hija mirar al suelo, sonrojada, murmurando incoherencias… antes de lanzarse contra su pecho de nuevo intentando esconderse de todo y de todos.
-DXD-
Descendiendo por la larga escalinata a paso ligero, Issei se detuvo unos instantes, girándose para ver de nuevo todo el camino recorrido.
Contento, feliz, abandonó los terrenos sin percatarse de una figura de papel con un sello pintado en tinta negra en lo alto de un árbol.
Una figura que desapareció en un silencioso estallido ígneo.
-Marsella – Hotel Cadena Gremory-
Venelana infló sus mofletes, dejando su bolso en la mesa.
-No me miré así. Hablé con Zeoticus, me dijo que esta cadena pertenece a la familia. Aquí estará a salvo-
-No sabía que la Madame de la Destrucción, la mujer más poderosa de la familia Bael necesitase protección…- cruzándose de brazos, desviando la mirada.
-Venelana…-
-Yo quería conocer donde estudias…-
-¿No pensarías en entrar en Croce…?-
-¿No parezco una madre joven y amorosa?- preguntó bajándose levemente las gafas de sol, girando sobre sí misma, dejándola volar suavemente la falda de su vestido.
-Hay gente competente en la institución… Verán a kilómetros que eres una… joven y amorosa demonio-
-Tarde o temprano entraré! Tengo que ver personalmente donde estudia mi niño!-
-¿Su niño?- preguntó Issei alzando una ceja.
-Jovencito!-
-¿S-si?-
-¿Cómo es que puedes irte del centro?-
-¿Cuándo ha pasado esto a ser una conversación sobre mí?-
-¿Intentas evadir tu respuesta? He educado a dos niños, me sobre la experiencia, Issei-
-Uso un portal abandonado bajo las instalaciones…-
-¿Decías que había gente competente?-
-Touche…- respondió el chico encogiéndose de hombros –Venelana… Que hago aquí…-
La mujer chasqueó los dedos, sonriendo perversamente al ver como cientos de libros aparecían sobre la mesa circular convocados por un considerable círculo mágico.
Issei plastificó una mueca de disgusto en su cara.
-Ciencias Políticas es fundamental! También Demonología! Y pensaba en Filología demoniaca… Puedes hablarlo, pero has de aprender a escribirlo y conocer su historia… Más adelante continuaremos con algo de Historia y Geografía… Eventualmente tocaremos el tema legislativo y pasaremos a las ciencias… ¿Qué prisa tenemos?-
-E-espera un momento… ¿Q-que significa esto?-
-¿Cómo que que significa?- preguntó la mujer llevándose una mano al rostro.
-Yo… Todo esto…-
-¿No dices que tienes una memoria fotográfica?-
-¿Cuándo he dicho eso?-
-Zeoticus dijo de pedirle a Heinrich darte clases… Pero como quiero pasar más tiempo con mi niño he decidido hacerlo yo misma!-
-¿Q-que?-
-Issei… Todas las tardes que estemos aquí dejaré a un lado mi lado tierno de madre para ser una profesora exigente, de acuerdo?-
-Pues no, no mucho, pero creo que eso no importa, la verdad-
-¡Perfecto!- exclamó la mujer contenta -¿Con cuales quieres empezar?-
-¿Cómo que con cuáles? Dirás "con cual"-
La sonrisa de la demonio aumentó considerablemente.
-Me cago en mi puta vida-
-¡Esa boquita jovencito!-
-Continuará en el próximo capítulo-
-EL NIÑO QUE TENIA TODO LO QUE QUERIA-
