Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD.


- High School DxD –

[Draconic X Deus]


- El niño que tenia todo lo que queria -


-Terrenos Gremory-

-¡Issei! Issei!-

(No, no. Tengo que acabar con este volumen…)

-¡Isseeeiiiiii!-

-Rias… Estoy leyendo!- respondió el niño relajado en el sofá, pantalón y camisa corta, libro en mano. Alzando la mirada para mirar a la preciosa pelirroja.

Posando para él, la heredera Gremory se recolocó unas gafas de pasta negras. El cabello recogido en un moño. Llevaba un vestido blanco de tirantes que le llegaba a las rodillas.

-Que-

-¿Qué te parece?-

-¿El vestido?-

-¡Noooo! El vestido lo compramos la semana pasada! ¿Recuerdas?-

-Ehhhhh. No-

-¡Issei! Mira más detenidamente!-

El dragón cerró el libro, centrando su atención en la pelirroja.

-Te has cortado el pelo. Una lástima. Me encantaba-

-¡Lo llevo recogido!-

-Ah… Perdón…-

-¿Y bien?-

-Has engordado-

Ladeando la cabeza, el chico esquivó una esfera de poder mágico.

-No, no?... Pues no se…-

Molesta se sentó a horcajadas sobre el castaño.

-¿No ves nada raro?-

-No se… Te veo cada día, te observo cada día… No veo ningún cambio…-

-Eres un insensible!- protestó la pelirroja molesta –Pero te perdono por la atención que me das…-

Issei le retiró las gafas antes de ponérselas él.

-¿Me veo más inteligente?-

La pelirroja se sonrojó al verse cazada.

-¡No lo hago para verme más lista!-

-¿Segura?-

-Devuélvemelas!- dijo divertida, acariciando el rostro del chico antes de quitarle las gafas, colocándoselas, recostándose sobre él de espaldas -¿Qué lees?-

-¿Por qué quieres usar gafas?-

-¿Qué lees?-

-Porque las gafas…-

-¿No me vas a decir que lees?-

-Princesa, o empiezas a cantar…-

-¡Obedece a la princesa! Responde!-

Dejando el libro a un lado, trasladó sus manos a los costados de la pelirroja, haciéndole cosquillas a la niña.

-Jajajajajaja! Vale! Va… jajajajaja! Ha-hablaré!-

Jadeante, Rias alzó la mirada, mirando al castaño desde su posición.

-Solo quiero mantener tu curiosidad…-

-Siempre te miro y siempre te miraré…- besando su cabello antes de tomar el libro, dejándolo sobre el vientre femenino.

-Este libro… Oh! Lo leí hace mucho…-

-¿Hace mucho? ¿Cuándo?-

-Hace unos años… ¿Por qué lo lees? En material elemental…-

-¿Tienes algún problema con que haya empezado a estudiar ahora… y que lea materiales de principiante?-

-Para nada… La plebe es especial… Hay que cuidar… Jajajajajaja! Isse… jajajajajajaja!-

-Aquí la plebe podría enseñarte unas cuantas cosas, princesa-

-¿El pequeño dragón se ha enfadado?-

-Una niña sin desarrollar a mí no me da lecciones-

-Yo creceré pero… habrás leído lo suficiente para cuando haya crecido?-

Divertido volvió a besar su cabello.

-Basta de papel… ¿Quieres mover un poco el cuerpo?-

-¿Practicas?-

-Prácticas-

-DXD-

-Venga, venga!- exclamó Issei separándose de la pelirroja.

-Mooooo! Espera! Sé más delicado!- protestó la demonio jadeante.

-Estoooo… ¡No!- exclamó Issei avanzando de un paso, atacando con la vaina de la espada.

Rias convocó un círculo mágico con su mano, deteniendo el ataque.

-¡Más fuerte!- dijo Issei usando a Yamato, rompiendo el círculo, barriendo el suelo con la vaina, tirando a la chica al suelo. Colocando la punta de la espada en su cuello -¿Rias? ¿Eres una princesa demonio? No lo parece…-

-Eres muy fuerte!-

-No. Tú llevas demasiado viviendo entre algodones- envainando la espada, tomando a la chica en brazos. Acariciando su rostro, quitando algunas hojas de su cabellera -¿Estas bien?-

-Humph!-

-Como estas bien podemos continuar!-

-¡Issei! Eres demasiado estricto! Podrías ser más atento conmigo!-

-Cuando acabemos seré todo lo atento que quieras, es más, tengo una sorpresa que te gustará!-

-Que sorpresa…-

Caminando con agilidad, Issei sacó un bote de plástico de su mochila.

-¿Qué es?-

-Gel para masajes-

-¡!-

-Un ungüento floral nutritivo para pieles hermosas y delicadas que las hará más suaves… Estoy aprendiendo a dar masajes… ¿Te interesa?-

El rostro de Rias parecía un sol en lo alto del cielo.

-Muy bien, amada onee-sama. Eres más fuerte, rápida, ágil, poderosa e inteligente que yo. Tienes mejores reflejos y reservas mágicas importantes. Demuéstramelo-

Rias, decidida, se ató el cabello en una coleta alta.

-Sé que sabes algo de defensa personal… Veamos qué sabes-

Rias saltó hacia adelante con su puño por delante.

Issei apenas pudo esquivarlo, agachándose para no recibir una patada alta.

Frustrada ladeó su cuerpo, lanzando varios puñetazos, siguiendo con un rodillazo.

Issei detuvo la rodilla, agarrando su brazo se giró y echándose la pelirroja a la espalda la levantó con fuerza.

Rias, sorprendida, extendió sus alas, recuperándose en el aire.

-Oh… Te puedo ver las bragas-

-¡!-

Concentrando poder mágico, lo arrojó con fuerza.

-Atacar solo con poder es perder energía, onee-san!- exclamó Issei convocando la espada, desviando las esferas con la vaina.

Susurrando unas palabras, una luz emanó de su dedo índice, apuntando a la pelirroja una cadena de luz envolvió su cuerpo.

Sorprendida, cayó al suelo… Siendo recogida al vuelo por Issei.

-Verde, verde. Estas muy verde-

-Conozco a mi rival… No podría resistirse a tocarme- ronroneó Rias.

-¿?-

Envolviendo su cuerpo con poder mágico, liberando una explosión que rompió las cadenas y barrio al chico.

Recuperándose rodando por el suelo, convocando la espada, desenvainando y mirando al frente.

De un corte rápido cerceno una esfera de fuego.

Alzando su mano, convocó un escudo que detuvo un relámpago.

No podía más que sonreír contento. Rias estaba jugando con él. Observándole desde la distancia. Estudiándolo.

-Esto me gusta más…- viendo como la chica corría hacia él.

Había adivinado que tras un salmo estaría unos segundos inmóvil. Momento que había aprovechado para convocar círculos mágicos en sus manos para combatir su espada.

Ladeando su cuerpo desvió el primer golpe, atacando con su espada el círculo.

No estaba usando el poder mágico de la hoja, pero esta vez no se había roto…

El círculo mágico dejó de ser un hechizo para pasar a envolver la hoja.

-¿Un látigo?- exclamó Issei sorprendido.

Rápida, Rias entrelazó sus dedos con la otra mano, sonriendo convencida.

-Jaque mate-

-¿Por qué dices eso?-

-No puedes recitar salmos sin las manos libres- alzando levemente la entrelazada –Tu arma está atrapada y a distancias cortas soy más fuerte y tengo mi poder-

-Mmm…-

-He ganado, señor exorcista-

-Ya…-

Soltando la katana abrazó a la pelirroja, imitando la posición de baile.

-¡!-

-Eres inteligente… Pero te falta imaginación!- exclamó Issei bajando su mano hasta su trasero.

-¡No!-

Sintiendo como la mano se envolvía en metal, Rias se separó, convocando poder mágico… Pero Issei ya había colocado la punta de los dedos en su pecho.

De ser un combate real habría atravesado su pecho.

Había perdido.

El guantelete desapareció al segundo siguiente.

Rias cabizbaja, Issei radiante.

-¡Muy bien Rias!-

-¡!-

-Francamente bien!-

-Pero he perdido…-

-Si no hubiese tenido la reliquia lo habría hecho-

-Pero no has usado a Excalibur-

-Ni tú tu poder familiar-

-Pero…-

-Pero nada. Has actuado inteligentemente, como lo tiene que hacer una buena Rey, una líder de familia!-

Rias se sonrojó con una sonrisa de fondo.

-El talento está, Rias. Y muy grande!- exclamó emocionado, llevándose las manos a la cintura.

-¿Tú crees?-

-En unos años no crea que pueda serte siquiera de ayuda en estos entrenamientos!-

-¡!-

-Y ahora lo prometido!-

-¿?-

Issei sacó una toalla y un pequeño cojín blanco, preparándolo todo en el césped del estanque.

-Muy bien Rias… Toda la ropa fuera y túmbate!-

-¡¿Q-que?!-

-Ah… Todo no… Puedes dejarte la ropa interior… de abajo-

Con los labios temblorosos, el rostro de Rias alcanzó el tono de su cabello.

-DXD-

Escondiendo su rostro entre sus manos, Rias permanecía boca abajo.

Aplicándose loción en las manos, Issei empezó a atacar el joven cuerpo de la demonio.

Grabando cada centímetro de piel en su mente. Estudiando e inspeccionando todos los rincones.

Chillando nerviosa, la pelirroja se estremeció nerviosa, avergonzada.

El dragón, contento, esparció el líquido gelatinoso por todo el cuerpo de la Gremory.

Ahogando un torrente de gemidos, optó por morder el cojín.

-Pues esto es más divertido de lo que pensaba…- siseó Issei contento -¿Cómo lo hago, te gusta?-

Rias lo miró llorosa. Roja.

-Pues… Esto me sobra!- exclamó el chico apartando las braguitas, soltando un chorro de loción sobre el suave trasero de la pelirroja -¡Ale ale! Masaje en el culete!-

-¡ISSEI!-

-DXD-

-¿Una barrera?- preguntó el niño mirando los documentos en su mano.

-Mística, ancestral y muy poderosa-

-¿De que protege?-

-No protege, separa- respondió Heinrich Marcus Agrippa –Separa al mundo humano del Inframundo-

-Entonces… ¿Cómo viajamos…?-

-La barrera se creó para controlar el tráfico de personas, mercancías y otros aspectos varios… Se podría resumir en que se quería controlar el flujo de interacciones entre ambos mundos-

-¿Por qué?-

-Por listar una causa… El nuevo Gobierno quería controlar y erradicar el intercambio de poder o favores a cambio del alma o servidumbre-

-Argghhh…-

-Una de las antiguas tradiciones de los demonios consistía en alimentarse del poder vital de los humanos, incrementando su poder o con fines menos lucrativos…-

-No hace falta entrar en detalles…-

-El cruzar de un lado a otro mediante círculos mágicos es posible, pero constituye una ilegalidad según los más recientes decretos aprobados por…-

-¿Cuál es el método "legal" para cruzar, Heinrich?-

-Tren-

-¿Qué?-

-Todo el tráfico tanto de personas como de mercancías está regulado. Ese tráfico se lleva a cabo mediante vía ferroviaria. Se han construido estaciones tanto un lado como en el otro unidas por vías que, mediante el uso de maquinaria adaptada en forma de trenes, pueden cruzar de una forma rápida y segura el espacio que divide nuestros mundos-

-Ahhhh… Entiendo. El concepto general… ¿Eso cómo se… lleva a cabo?-

-Issei-dono, revise la documentación que le he facilitado-

Rascándose la nuca, el niño desplegó varios folios y un despegable sobre la mesa de madera. Una mesa de vetusta madera colocada en medio de la nada, un campo verdoso de césped y flores junto a un edificio abandonado y lo que parecía ser una antigua estación de tren.

-Un mapa con… ¿Estaciones?- alzando una ceja -¿Los trenes pueden circular por donde quieran?-

-Los trenes necesitan vías, acceden al plano humano por el portal y se desvían y dirigen mediante círculos mágicos de transporte. El destino es registrado de antemano, activando una magia en concreto en la misma…-

PIIII PIIIIII

Issei alzó la mirada. Una bombilla roja se había encendido en el tejado del edificio ruinoso, a los pocos segundos se desplegó un círculo mágico en el aire, creando y levantando un muro sobre ellos, esférico. Una cúpula.

El emblema de los Gremory se formó sobre la vía, dando paso a un lujoso y pesado tren carmesí que sin apenas hacer ruido se detuvo en la estación para abrir las puertas junto a ellos.

-El tren de la familia-

-Uohhhh!-

El mayordomo dejó un artilugio sobre la mesa, un teléfono móvil.

-Con este aparato puede solicitar cuando y donde necesite del tren familiar. Sus datos están implementados y no supondrá problema alguno el cruzar la frontera-

-Uooooooooohhhhhhh!-

-Procure solicitar el tren con algunas horas de antelación. Tenga en cuenta que no sirve para trasladarse por el mundo humano, podrá viajar por el inframundo con libertad, pero no por el humano. Los señores quieren que pueda ir a visitarles cuando desee con total seguridad-

-Increíble!- levantándose -¿Para qué es la cúpula?-

-Cumple con diversos cometidos… Disuade, cualquier persona sin aptitudes sobrenaturales se sentirá desmotivado y poco inclinado a acercarse a este punto, también ofrece camuflaje manipulando el reflejo de la luz… Recuerda que la falta de interacción con el mundo humano es esencial-

-¿Un exorcista podría verlo?-

-Muy probablemente, como mínimo se sentiría atraído por la magia de la cúpula-

-¿Y si viajo con alguien más?-

-¿Alguien que no esté registrado?- preguntó el hombre rascándose la barbilla –El tren goza de inmunidad diplomática por pertenecer a la familia Gremory, pero se sabría y se le preguntaría a los señores eventualmente… De repetirse múltiples veces podría llegarse a restringir sus movimientos o incluso retenerlo en aduana… Por favor, absténgase de hacer algo parecido-

-Lo intentaré… Heinrich, muchas gracias por tomarte las molestias de venir hasta aquí para enseñarme esto…-

El hombre sonrió cálidamente, de pie junto a la puerta, ofreciéndole entrar con el brazo.

Issei lo miró fijamente.

Heinrich lo miró fijamente.

Issei se levantó aprisa, arrancando a correr.

Heinrich corrió más y mejor.

-DXD-

-El traje hace al hombre-

El mayordomo anudó la pajarita en el cuello del chico, inspeccionando el resultado final. Tomando un peine, arreglando el peinado del dragón.

-Ahora si esta hecho un pincel-

-Parezco un payaso-

-Luce como un joven aristócrata. Lo que debe aparentar y aun mas, ser-

Vestido con chaquetilla y pantalón corto, Issei veía su reflejo con una mueca en el espejo.

-Heinrich… ¿A dónde vamos?-

-¿Necesita que se lo diga, joven señorito?-

-Es mediodía, Rias no celebra la fiesta hasta la tarde…-

-Rias-ojou-sama no celebra la fiesta PRIVADA hasta la tarde- respondió el hombre recogiendo los artículos usados, guardando el uniforme del chico en una bolsa –Debería de descansar lo que resta, joven señor-

-No, no. Vamos a hablar de eso de PRIVADA-

-Aquello privado es lo opuesto a público, jovencito- intervino otra voz.

Una mujer hermosa de trenzado cabello grisáceo, una mujer que solía vestir de sirvienta y para su sorpresa, estaba vestida de gala.

Un recatado traje negro que abrazaba sus imposibles y deliciosas curvas.

-Un excelente trabajo, como se esperaba de ti, Heinrich-

-Un placer que le agrade- dijo el demonio con una pronunciada reverencia.

Retirándose, la mujer dejó el camarote para pasar a sentarse en los asientos principales de la unidad.

Una sirvienta depositó unas tazas de té en la mesa.

-¿Prefieres café?- preguntó Grayfia tomando su taza.

-Depende de lo que me espere…-

-Entonces tomate el té… Te relajará-

Molesto, Issei se sentó frente a la mujer.

-¿Algunas palabritas para el pobre ignorante?- tomando la taza entre sus manos.

Grayfia se tomó su tiempo antes de responder.

-La Casa Gremory es…-

-Una Casa de Rango Duque, de lo más famoso e importante de la aristocracia… Me espera una fiesta de pijos. ¿Verdad?-

La mujer sonrió levemente.

-Pijos entrenados para ser pijos-

-Joder…- gruñó Issei apoyando su frente en la mesa.

-Demasiados eventos llevas perdidos, jovencito. Tu buena suerte se acaba hoy-

-Pero Grayfia… Soy exorcista! Si los de arriba se enteran…- dijo el chico pasándose un dedo por el cuello.

-Rara vez un detalle como este alcanza la superficie, Issei-dono-

-Pero tú lo has dicho! Los Gremory son famosetes!-

-No estás falto de razón, pero la familia no tiene muchas opciones-

-¿Por qué? ¿Qué ha pasado?-

-Hace apenas unas semanas la familia…- empezó la peliplatino para detenerse, calmada –La señorita alcanzó cierta edad en la que la familia debía tomar una decisión… Y acorde a las normas sociales del Inframundo hizo-

-Demasiado ambiguo-

-La señorita, como heredera, aunque suene mal lo entenderás mejor así…-

-Habla, habla-

-La señorita fue puesta en la vitrina, al mercado-

-¿Cómo que al mercado?-

-La señorita es la heredera, desposarla es hacerse con el control de la familia. Llegada cierta edad las familias aristócratas deben "poner" a los herederos en el mercado, dando paso a las negociaciones y disputas entre el resto de casas para aumentar su influencia, poder, equilibrar balanzas…-

Issei se rascó la cabeza confundido.

-Vaaaale… No lo acabo de entender, pero bueno, que con eso-

-Este evento es muy seguido por la sociedad en general. Los plebeyos siguen a celebridades como la señorita, los idolatran. Son muy mediáticos y tienen su relevancia social… Para las familias es una oportunidad única. La sociedad demoniaca es patriarcal y brutal, gusta de usar la fuerza para mediar en cualquier tipo de interacción…-

-Los Rating Game, algo he leído…-

-Eso mismo…-

-Juntando el patriarcado… Una mujer como heredera de una gran familia y los Rating… No jodas…-

-Eso es otro asunto… Este hecho como decía, llamó excesivamente la atención, nada preocupante en otras circunstancias…-

-¿Pero?-

Grayfia ladeó su cuerpo, sacando algo del bolso sobre el asiento contiguo.

Un rotativo. Un periódico de prestigiosa reputación.

Un papel con una foto suya en portada.

"¿Un nuevo líder para la familia Gremory?"

"Los líderes de la casa Duque han elegido al prometido de su niña"

"Malestar entre los aspirantes a patriarca Gremory"

El chico rodó los ojos, dejando el rotativo en la mesa.

-Hoy, aprovechando el evento centrado en la señorita, se le dará a conocer a la aristocracia demoniaca-

-Grayfia…-

-No solo que no depende de mí sino que estoy a favor-

-Soy un paleto…-

-Llevas años siendo preparado para este momento-

-Soy exorcista-

-Un estudiante de una institución secreta… A los demonios eso les da igual-

-Grayfia…-

-Una de tus virtudes es tu valor. Tu fortaleza es tal que la señorita se apoya y se apoya sin que te vengas abajo lo más mínimo. Eres un muro seguro y fiable para ella, no le tienes miedo a nada y siempre caminas hacia adelante… Haz hoy lo mismo, por ella. Ella te necesita, no está menos nerviosa que tú. Tu presencia le hará bien-

-…-

-Ella te necesita. ¿No estarás allí para ella?-

-Buffff…-

-¿Por qué tan nervioso? Solo es una fiesta…-

-DXD-

-De cumpleaños…- murmuró Issei cruzando las puertas de madera, accediendo a un inmenso salón. La estancia más lujosa y amplia del hotel más prestigioso de Lucifaag. Cientos de personalidades hablando en grupos rodeando decenas de mesas repletas de todo tipo de manjares.

Gigantescas lámparas de luces ornamentadas con cristales iluminaban la sala. En el extremo opuesto de la sala unas sillas doradas colocadas en un pequeño altar tras unos pocos escalones. Los Gremory atendían con una sonrisa la llegada de todos los invitados.

Rias, sentada con elegancia, atendía con un deje de nerviosismo a todos los invitados que, saludando primero a sus padres, la felicitaban por alcanzar de nuevo la fecha de su nacimiento.

-Grayfiaaaaaaa. Esto no es un cumpleaños! Es… Es…- susurró el niño girándose hacia la albina.

La demonio cubría su salida.

-Aquí cualquier cosa se celebra a lo grande…- sonrió la mujer.

-¡Tenéis demasiado tiempo libre!-

-Aprovecha para beber y comer algo mientras no te reconozcan… Luego no creo que los nervios te dejen probar bocado-

-¿Q-que me reconozcan? ¿Quién? ¿Quién me va a reconocer?-

-¿Tienes el regalo?-

-Claro, pero se lo daré luego en…-

-Se lo darás ahora, supondrá una alegría y la relajará-

-¿Ahora? ¿Con tanta gente? ¿Qué has bebido?-

-Ve, ve. Te están esperando- gesticuló la mujer empujándolo con las manos.

Tragando saliva, el niño empezó a caminar entre los demonios. Nervioso, se relajó por un instante al ver la mirada de desdén que le ofrecían quienes se detenían a mirarlo.

La mota de polvo a la que no podían relacionar su rostro con un nombre, uno que les importase.

Con libertad de movimiento, Issei tomó una de las copas de una de las mesas. Alcohol, espumoso, ligero… Pese a sentir la intensa mirada de Grayfia fija en su persona. El niño optó por pasearse y observar.

Pese a haber cientos de personas había cierto patrón, los grupos estaban divididos en sí mismos en otros grupos. Un grupo que se mantenía distante mientras el otro interaccionaba con los participantes de la fiesta.

(¿Siervos y nobles quizás?)

También era apreciable la falta de niños… Pensaba que los habría en enormes cantidades, pese a las palabras de Grayfia, los nobles habían optado por llevar a las niñas de sus casas, procurando crear lazos de amistad, conveniente amistad, sobre lazos o contratos matrimoniales.

Cerca de la tribuna, cerca de Rias había una niña morena, de cabello corto vestida de lila. Delgada y apariencia seria, la demonio se mantenía estoica pese a la ilusión contagiosa de la pelirroja.

A una distancia prudente, pero cercana, una niña rubia miraba malhumorada a lo quien debía de ser su madre. Un par de bellezas. Estaban cerca por interés, pero evidentemente no gozaban de una buena relación.

Más lejos aún demonios de cabello verdoso. Una chica emocionada sostenía aparatos electrónicos… Estaban en la fiesta por haber sido invitados.

Si la niña morena cubría una banda en la otra había demonios de incomparable poder. Muy probablemente los gobernadores o seres de rango similar. Rias hablaba alegremente con joven alto, delgado.

Uno de los seres de gran poder se acercó a los Gremory, inclinándose levemente, Zeoticus y Venelana sonrieron divertidos. El hombre parecía estar presentando a la niña junto a él.

-Ajuka Beelzebub y su sobrina, creo. O lo era- dijo un hombre junto a él.

Un musculoso demonio de cabello grisáceo. No eran canas, no aparentaba ser excesivamente mayor. Era sin duda mucho más joven que Zeoticus. Sosteniendo una copa de champan, manteniendo la mirada fija en el altar.

-Ajuka es un íntimo de los Gremory, un amigo de la familia, incluso me atrevería a decir que el mejor amigo de tu hermanastro mayor...- dijo mirándolo a los ojos.

El niño esgrimió una mueca de disgusto, arrancando una sincera carcajada en el demonio.

-¿No quieres que se sepa?-

-No mucho, aunque si hablamos de querer… No quiero estar aquí-

El demonio volvió a reír.

-Ya somos dos…-

El niño volvió a mirarlo, alzando una ceja.

-No a todos nos gustan están reuniones de alto copete-

-Supongo que aunque seas mazo poderoso vivimos sometidos por sus reglas…-

-Jajajaja- rio el hombre acabándose la copa –Eres muy diferente de Tannin, mas… extrovertido-

-¿Tannin?-

-¿No le conoces? ¿Uno de los Reyes Dragones?-

-Ahhh… He leído de él… ¿Esta aquí?- mirando entre los presentes.

-¿En una fiesta lleno de preadolescentes? No, no, ni en tus más bizarros sueños-

-Ah…-

-Por lo que se de él, que no es mucho. Como habrás podido deducir, es un tanto introvertido-

-¿Característica personal o de raza?-

El hombre lo miró curioso.

-¿No conoces a nadie de tu especie?-

-A uno, no cuenta mucho-

-Diría que es un rasgo personal. Se pasó a nuestro bando por motivos personales, no por inclinaciones políticas, así que cumple su papel… el resto del tiempo lo pasa con sus asuntos-

-Mmmm…-

Los ojos grises del hombre permanecían fijos en su persona. Una mirada que empezó a inquietar al dragón.

-Que pasa-

-Que lastima y que suerte-

-¿Qué?-

-Pensaba que es una lástima que los Gremory te hayan encontrado antes que yo… Algo lógico dado que no subo mucho… Pero alguien de tus aptitudes le iría muy bien a mi familia. Otro brillante heredero que pudiese tomar las riendas de la familia le iría muy bien a mi padre…-

-¿Repite?-

-Una suerte para Zeoticus… y la pequeña Rias, por supuesto- dejando la copa en la mesa –Y para mí, esta visita ha merecido mucho la pena… Joven Gremory-

-Issei, llámame Issei-

-Issei, un placer haberte conocido. Siempre me ha interesado conocer personalmente a las nuevas generaciones, estoy gratamente sorprendido con tu llegada-

-No soy un demonio-

-Lo serás, ya te consideran uno…-

-…-

-Puedes llamarme Diehauser, espero poder hablar pronto con un joven con unas circunstancias tan… peculiares-

-A…ja-

Contento, el demonio se recogió, abandonando la estancia a paso rápido.

-Empiezas fuerte, chico. De momento estas a la altura de tu reputación-

-¡!-

Girándose, Issei vió a un hombre adulto, joven, de cabello verdoso recogido hacia atrás y unos vivos ojos azules, su ropa acumulaba diversas tonalidades de verde. Quizás una broma sarcástica por el extraño tono de pelo.

Sin prestarle mucha atención, Issei tomó un plato para llenarlo de comida, empezando a comer mirando a su nuevo compañero de velada.

El hombre estaba acompañado por una niña de su edad, de evidente parentesco por el color de pelo, más su mirada desinteresada rozando el asco hacia su persona indicaba que similares en carácter o interés, no eran, cuantos menos estaban interesados en cosas diferentes.

-¿Otra amiga de Rias?- preguntó Issei llevándose la cuchara a la boca. La niña lo miró escandalizada antes de pasar a mirar al hombre.

-Jajajaja. Mi sobrina no mantiene ese nivel de relación con Rias-chan… Ella es Latia, Latia Astaroth! Una joven brillante!- dijo el peliverde colocando ambas manos en sus hombros.

La niña, incomoda, realizó una leve reverencia.

-Me llamo Latia Astaroth, es un enorme placer conocerte-

-No, no lo es- respondió el castaño tomando otra copa –Él es un hombre importante que te ha arrastrado buscando una forzosa simpatía o relación entre vuestras dos familias, pensando que si él y el Gremory de turno se llevan bien, es algo extrapolable. Algo que claramente, tú no crees posible-

La niña abrió la boca incrédula.

El hombre reía divertido.

-Empezar fuerte porque, quien eres- dijo Issei mirando su plato.

-¿N-no sabes quién es? ¿Quién eres tú?- exclamó la peliverde.

-Yo no soy nadie… ¿Y tú?-

-El demonio con el que hablabas es el Campeón, uno de los demonios más poderosos y mediáticos de los tiempos modernos… Y respondiendo a tu segunda pregunta, me llamo Ajuka-

-El creador de la Formula Kankara- siseó el castaño pasando a mirarlo fijamente.

-Y Maou en mis tiempos libres…-

-¿Cómo funciona?-

Ajuka alzó una ceja.

-No pretenderás que revele su mayor secreto a… a… Un plebeyo! ¿Cómo has entrado? ¿Quién eres?-

-Latia, tranquilízate. Este niño es precisamente el motivo por el cual he pedido que vengas-

-¿?-

El castaño seguía comiendo, pasando a mirar a la niña, curioso.

-Tú eres una eminencia, has recalcado su inteligencia ignorando o restándole importancia a su obvia belleza… Interesante. ¿No es la heredera, verdad?-

-¿Por qué lo dices?-

-Hasta donde veo…- mirando a su alrededor –Aquí todo lo que importa son las apariencias, exhibes a tu sobrina, pero no buscas un pretendiente cualquiera… ¿De qué Gremory eres… Ah-

-Así es! Tu hermanastro y yo somos amigos… Y rivales!- afianzando su agarre sobre la niña.

-Olvídate-

-Que frio!-

-Deja a la niña en paz… Si la pobre no estaba lo suficientemente tensa ahora lo estará aún más- gruñó el castaño mirando a Latia –Issei, llámame Issei. Soy un amigo de Rias-

-¿Solo un amigo?-

-No voy a entrar en vuestros juegos-

-Creo que esto es suficiente para nuestro primer encuentro… Issei-

-¿Mmm?-

-Ella conoce algo de la Formula Kankara…- dijo Ajuka separándose de la niña, alejándose tatareando contento.

-¡Lord Beelzebub!- protestó quedamente.

El dragón se giró, acumulando algunos postres en el plato, volviéndose para ofrecérselo a la niña.

Latia negó con la cabeza, desconfiada.

-El azúcar te relajará, en serio- insistió el chico.

Con reticencia, la demonio Astaroth tomó el plato, colocándose a su lado.

-¿Eres amigo de Rias?-

-Sep-

-¿Amigo de los Gremory?-

-Llevan años cuidando de mí-

-¿Cuidando? ¿Cómo?-

-Piensa en mí como un cachorro encontrado en una carretera-

-¿?-

-Bueno, bueno… señorita Astaroth… Muchas gracias por su compañía, ha sido un placer conocerla, aunque me habría gustado que fuese en otras circunstancias… Disfruta de la fiesta… En la medida de… Haz lo que puedas- sentenció el chico dejando el plato en la mesa -¿Esto lo dejo aquí o…-

-El servicio lo recogerá, señorito- dijo Heinrich tomando el plato –Dese prisa que se queda sin tiempo…-

-¡Ah! Henrich! Perfecto… ¿Heinrich?-

El mayordomo apareció como desapareció, al instante.

-Argh…-

-¿Te vas?-

-Tengo que darle el regalo a Rias…- rascándose la nuca.

-No te vayas a marchar por mi inaceptable actitud-

-Eo, eo, eo… No estas con nadie de la realeza, puedes relajarte- protesto levemente el castaño –Reconozco cuando no me quieren en algún lugar…-

-Yo no…-

-Adiós!- la interrumpió el dragón para salir corriendo. De alguna manera se las apañó para dar con el baño, quedando cara a cara con el espejo.

Mojándose la cara, el chico intentó relajarse, probando a quitarse una extraña sensación de encima.

Se sentía incómodo, observado… Una presa ante un depredador.

Volviendo a su reflejo.

-Grayfia es demasiado descuidada… Si alguien me toma una foto, que lo están haciendo a montones y llega al Vaticano…- acariciándose la barbilla –Capaces que son de querer eso…-

Mirando a lado y lado… Issei liberó su conjuro, transformando su cuerpo en su versión más adulta.

Cambiándose de ropa, el castaño sonrió orgulloso ante el espejo.

Problema.

-Rias no podrá reconocerme… Aun no se lo he dicho…- gruñó el joven apoyando la cabeza en el mármol.

Tragando saliva, el chico alzó la mirada.

Sentía un intenso poder mágico… justo detrás suyo. Demonios, más demonios.

(Sabía que era una pésima idea haber venido!)

(Yo aquí no pinto nada! Nada!)

(Me van a descubrir, me van a descubrir y se van a hacer una merienda con mis tripas! Haciendo una brocheta a la parrilla con mi alma pura e inocente!)

Exhalando repetidas veces… El dragón se giró, apoyando su cintura contra el mármol, cruzándose de brazos, poniendo cara de malo.

Una cara que duró poco al ver a su compañero de lavabo.

Una mujer.

Una mujer de largo cabello moreno cayendo en cascada por su espalda, más bajo que él, estaba completamente vestida de negro.

Pesada gabardina sobre una chaqueta y pantalones… guantes… botas…

-Ni que fueses a un entierro…- susurró el castaño relajándose levemente, mirando incómodo, los infinitos pozos de tristeza que la demonio tenia por ojos.

-Eres tu…-

-¿Yo?- rascándose la barbilla –Este es el lavabo de tiarrones…-

-¿Dónde has estado? Te estaba buscando…-

La voz de la mujer era fría como el hielo.

Hasta cierto punto le recordaba a una Ophis crecida…

(¿Qué habrá vivido para acabar así?)

-¿Nos conocemos?-

-En el pub, no hace dos semanas…-

-¿Pub?- ladeando la cabeza –Yo no he estado en ningún pub-

La morena se acercó peligrosamente, intimidando con facilidad al dragón. Su poder mágico era enorme. Su presencia aplastante.

Sus ojos azules como el cielo, helados, escarbaban en su alma con autoridad.

No era una demonio cualquiera.

(¿Me mataran en el lavabo para hombres de un hotel?)

(No me van a dejar ni morir con orgullo…)

-Esos ojos son los suyos… El aura también… Pero…- alzando su mano, sin llegar a acariciar su rostro -¿Por qué late tan fuerte mi corazón?-

Tras unos segundos la mujer bajó la mirada, triste, decepcionada.

-Creo que me confundes con otro… Lo siento…-

Dolida, apretando los labios, la mujer se giró meciendo su largo y sedoso cabello antes de salir de la estancia a paso rápido.

Issei permaneció en su posición unos minutos, decidido, tomó la mochila y salió corriendo. Siguiendo la estela del poder mágico dejó atrás la sala donde se celebraba la fiesta para bajar pisos hasta dar con un local subterraneo. De luces de neon y música ambiental.

Un local para adultos.

Sonriendo, avanzó con seguridad, enseñando la palma de su mano al portero, que se apartó con una leve reverencia.

-Señor Gremory… Por favor, entre-

Sin reflejarlo, Issei dio gracias por su apariencia y por el emblema familiar grabado en su piel.

Sus ojos rojos revisaron el garito, abarrotado en todos los rincones a excepción de la zona donde una mujer de negro permanecía enganchada en la barra.

Dejando la mochila en el suelo junto a ella, sin miramientos, anunciando bruscamente su llegada, antes de apoyarse en la barra.

-Tomare lo mismo que ella- indicó al camarero –Espero que no sea algo muy fuerte, me espera una fiesta arriba-

-¿Qué haces aquí?- siseó la morena sin mirarlo.

-Estar contigo- respondió el dragón sin mirarla –Llámame loco, pero no podía irme y dejarte con esa mirada…-

-¿Qué mirada?- masculló la demonio con crueldad –¿Me estas juzgando?-

-Nada más lejos…- siseó girándose, observando a todos los demonios disfrutar en grupos –Es solo que por algún extraño motivo que no alcanzo a comprender siento una terrible empatía hacia ti, esa mirada me ha dejado congelado… Y cuanto más te miro más me confundo-

-Déjame en paz-

-¿Es costumbre en el Inframundo el dejar sola a semejante pibon? Digo… ¿Por qué estás sola en semejante lugar?-

La mujer lo miró sorprendida, extrañada, confundida.

-No eres un demonio… ¿Qué hacías en la fiesta de Ria-tan?-

-¿Ria-tan?- preguntó Issei divertido, levantando su mano, enseñándole el emblema a la morena, que volvió su mirada a la bebida.

-Así que eres tú… Pensaba que eras más joven…-

-¿Nunca respondes a las preguntas que te hacen?-

-Me estas amargando mi pequeño momento de placer-

-¿Ese momento es empaparte de alcohol?-

-Que parte de déjame en paz no entiendes- siseó molesta volviendo su mirada al dragón.

-Esa… A esa mirada me refiero…- murmuró el chico desplazando su mano hasta la mejilla de la morena, alzando su rostro levemente para poder verla mejor –Me revienta ver esa mirada en una mujer tan hermosa…-

-¡!-

Sonrojada, incrédula, la morena se separó unos pasos. Confundida tomó su bebida y se marchó a paso rápido.

Intrigado, Issei dejó un billete sobre la barra, tomando la mochila y el abrigo de la demonio la siguió con un paso más tranquilo.

-DXD-

-Y de nuevo sola…- exclamó Issei dejando la mochila y el abrigo en un rincón, dejándose caer en el sofá junto a la demonio.

Ella se llevó las manos al rostro incrédula.

-¿Por qué una chavala tan guapa esta tan sola?-

-Que me dejes en paz-

-¿Eres lesbiana?-

-¿Qué has dicho?-

-Vale, descartado… ¿Alguna separación dolorosa? No… No me imagino que alguien pudiese ponerle los cuernecillos o dejar a semejante bombón… Y eso no explica porque narices todos te ignoran…-

-Al menos cállate-

-Quizás sea algo cultural… Dime, en el Inframundo los pibones están mal vistos? Tengo que saberlo, porque como sea así… Fiuuuu… Me va a encantar vivir aquí-

-Como sea así que- respondió la morena girándose, mirándolo con fiereza –Un acosador que no entiende a las mujeres no tendría una vida rosada ni aquí ni en ningún lado-

Issei sonrió, ladeando su cuerpo, apoyando su brazo en el respaldo, sosteniendo la cabeza.

-Ya me miras… Que halagador-

-¡!-

-¿Empezaras a responder a mis preguntas?-

-Para que quieres que te responda si no me entiendes-

-Te entendería mejor con un buen escote… Primera pregunta, porque tanta ropa- dándole un trago a su copa.

La morena ladeó su rostro.

-¿Qué te gustaría ver?-

-No digo que te vistas como una stripper pero… Se antojan deliciosas curvas… ¿Qué lleva esto?- mirando su copa.

-Para que debería… A nadie le ha interesado nunca lo que pueda haber…-

El dragón liberó una fuerte y sincera carcajada.

-¿De qué te ríes?-

-Por favor… ¿Tú te escuchas?-

La morena desvió la mirada molesta.

-Tendrás que disculparme, aun se me escapan muchos conceptos de estas tierras pero… Necesitaré algo de ayuda para entender como semejante criatura tiene tan mala imagen de sí misma- colocando el nudillo del índice bajo su mentón, obligándola a mirarlo.

La morena volvió a sonrojarse, sus labios temblorosos.

-Si no tienes novio podemos arreglarlo-

-¿C-cómo?-

-No hay anillos en tus dedos… ¿Te hace una relación estable?-

-T-tu… ¿T-tendrías una relación conmigo?-

-Joder… ¿Qué te pasa?- preguntó el castaño mirando fijamente a la morena –Háblame de ti. Como puede ser posible lo que no debería de ser posible…-

-L-los…-

Issei colocó un índice en sus labios, sorprendiéndola antes de irse a paso rápido.

A los pocos minutos regresó con dos copas. Dejando una en la mesa, el chico se acomodó junto a la belleza. Inspeccionando su rostro en silencio, con la copa tocando su mejilla.

Cohibido pasó la mano por encima del hombro de la demonio, tomando algunos mechones de cabello.

La demonio bajó la mirada, roja, ladeando su rostro.

-Tienes un pelo precioso… Coletas-

-¿Q-que?-

-Medias para resaltar esas moldeadas piernas, una falda que realce el culito respingón, un adorable conjunto que favorezca esos… mmmm… Y unas coletas que adornen este hermoso rostro-

-¿D-de que hablas?-

-Puedo ayudarte a escoger el conjunto…-

La morena balbuceaba nerviosa.

-N-nunca nadie se había interesado en mí… S-solo él…-

-¿Él? ¿Quién?-

-Pensaba que eras tú… Este aura… Esos ojos… Solo tú y él os habéis fijado en mí… C-cuando me tocas…-

-¿Alguien como yo dices?-

-Llevo tanto tiempo esperándote…-

El castaño le dio un buen sorbo a su bebida.

-N-necesito algo de información… ¿Esperar?-

-Esperar. Creer o desear que algo sucederá- dijo una tercera voz.

La demonio se giró para mirar abriendo los ojos sorprendida.

-¿Fia-chan?- divertida -¿Qué haces aquí Fia-chan?-

-¿Fia-chan?- preguntó el joven acalorado, localizando a Grayfia frente a ellos –Anda! Grayfia! Tienes que probar esto! No sé qué es… Pero sube que da gusto!-

-La señorita arriba celebrando su cumpleaños y tu aquí… persiguiendo faldas!-

-Estrictamente hablando lleva pantalones… Pero creo que una minifalda le iría genial…-

-Ignoro como has podido manipular tu apariencia… Pero ahora mismo vas a subir a la fiesta a cumplir con tus obligaciones familiares…-

-Fia-channnn… Sabes que esa fiesta no es…-

GRAB

Grayfia agarró al dragón de la cara.

-Hablando se entiende la gente, Fia-chan…-

La albina afianzó su agarre.

-¡Mi cráneo! Mi cráneo!-

Serafall Leviatán vio como la Reina de Sirzechs se llevaba a rastras al hombre que deseaba…

-Gremory… Él esta… con los Gremory-

-DXD-

-No te lo diré nunca!- exclamó el dragón firme.

GRAB

-¡Magia! Un truco de dragones!- chilló desesperado, sintiendo como su cráneo cedía al agarre de la albina.

-Retiralo-

-¡S-si!-

Curiosa, Grayfia vio como el joven volvía a ser un niño, su ropa deslizándose por su inmaduro cuerpo.

-¿Y tu ropa?-

-En la mochila!-

-Cámbiate… Deprisa- ordenó la mujer con autoridad, abandonando la pequeña sala.

-Joder… ¿Es un ogro o una mujer?-

-DXD-

Asqueado, Issei se dirigió a una de las mesas.

Ahogado por los desvaríos de los demonios congregados en el salón se lanzó a buscar desahogo en el alcohol.

Al tomar la copa entre sus dedos sintió un escalofrió recorrer su espalda, tragando saliva, se giró lo justo para ver los fijos ojos de Grayfia posados en él.

Agobiado, dejó la copa en la mesa.

Apoyándose en la mesa, tanteó sus opciones.

-¿No vas a servirme?-

Issei miró a su costado, alguien quería hablar con él.

(Otra friki)

Una niña, rubia, con el cabello recogido en dos coletas con exagerados tirabuzones, aire de superioridad y mirada desafiante.

-Por favor…-

-¿No me has escuchado? Sir-ve-me-

-Niña… no me calientes… Vete a molestar a otro-

-¿PERDONA?- chilló escandalizada –Mugriento y apestoso esclavo! ¿Quién te crees que eres?-

-Mira imberbe, llevo una tarde muy movida y voy algo pasado…-

-Voy a pedir que te azoten hasta que no se encuentre un centímetro de piel en tu espalda sin marcas de azote!-

-Mira niña, vuelve a intentar tocarme los huevos cuando tengas unos cuantos años más… y algo que sujete tu vestido en el frontal-

-Asqueroso chimpancé!- rugió la demonio furiosa.

-¿Ocurre algo, Ravel?- preguntó otro demonio caminando hacia ella.

-Riser-onii-sama!- respondió la chica con una sonrisa -¡El mono me ha insultado!-

-¿Cómo dices?- gruñó el joven mirando al dragón con desprecio –Pagarás por tu insolencia-

-Eh, eh! Esto es una fiesta de cumpleaños y no quiero problemas…-

-¿No quieres problemas? ¿Alguien ha preguntado lo que quieres?-

El dragón se pasó la mano por el cabello.

-Creo que la cumpleañera está esperando por tu regalo, jovencito…-

Los demonios rubios se pusieron firmes de repente, inclinándose ante la nueva presencia.

Issei, con problemas de concentración, se encontró con un hombre alto y atractivo, de llamativo cabello rojizo y una peculiar armadura blanca y verdosa.

-¿Cumpleañera?-

-Ah… Rias…-

-Me sabría bastante mal que hubieses hablado más con su sobrina que con Rias…- pasando a mirar el altar.

Ladeando la cabeza, pensativo, asintió levemente.

-Tipo listo. Te haré caso… Y a vosotros dos… Que os den por culo, no sus volváis a dirigir a mi persona!-

Los Phenex lo miraron incrédulos.

Tomando su mochila se alejó con un ligero trote, ignorando las protestas de los demonios.

Abriéndose paso entre los comensales, invitados y aduladores.

Los ojos de cierta pelirroja se abrieron de par en par al verle aparecer entre los invitados. Dejando atrás todo decoro y protocolo se alejó de sus padres corriendo hasta alcanzarlo.

-Ah! Rias! Que alegría verte… Verás… Me han dicho que esto es una fiesta de cumpleaños…-

-Eso he oído…-

-Bien, bien… Cuanta ostentación… ¿Quién necesita una fiesta así?-

-¿Una piji-preciosa?-

-Ah! Pensamos igual!-

La pelirroja rió divertida.

-Tengo algo para ella… ¿Sabes dónde puedo encontrarla?- mirando a su alrededor.

El joven alto y la morena delgada lo miraban atentos.

-Puedo hacer algo al respecto… ¿Me lo das?-

-No sé, no sé… ¿Y si le pasa algo?-

-Soy una chica responsable…- susurró la pelirroja haciendo un puchero con sus labios.

-Feliz cumpleaños preciosa…- dijo Issei besando su mejilla, dejando su paquete entre las manos de la demonio.

Emocionada se lanzó a sus brazos, abrazando al dragón del cuello.

Los demonios presentes en la sala empezaron a fijarse en él, susurrando entre ellos.

-¿Quién es el joven, mi señor Zeoticus?- preguntó una mujer rubia, de largo cabello recogido en una coleta alta enrollada en un interminable tirabuzón.

-Excelente y oportuna pregunta, Lady Phenex!- exclamó Zeoticus levantándose de su asiento, caminando hacia los niños –Sin ánimo de ensombrecer la fiesta de mi niña quiero aprovechar para dar un anuncio!-

Todos los presentes en la fiesta pasaron a mirarlo con atención.

Cierta morena escuchaba atenta desde la entrada.

Grayfia sonreía contenta colocándose junto a Venelana, tomando la mano de Milicas.

Sirzechs colocó su mano en el hombro de Ajuka, contento.

Ajuka se lo quitó de encima con una sonrisa.

-Me llena de orgullo y satisfacción anunciar que la Casa Gremory ha decidido incrementar el número familiar, quiero hacer público que mi esposa y yo hemos decidido tomar en adopción a este joven. Oficializar y presentar a Issei Gremory Hyodo-

Cientos de flashes empezaron a iluminarlo.

Los chillidos de sorpresa y los susurros invadieron la sala.

Rias miró a su padre sorprendido.

El castaño, ebrio, rió con fuerza.

-Jajaja… ¿Qué es esto? ¿Un concurso de chistes?- exclamó Issei mirando a su alrededor.

Los flashes no se detenían.

Los periodistas empezaron a rodearlo, haciéndole mil preguntas.

Asustado, sintiendo el alcohol desaparecer de su organismo por el incremento de adrenalina, buscó una respuesta en los ojos de su "padre".

Zeoticus sonrió orgulloso… y un toque de picardía.

-¿Queeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee?-

-DXD-

-Que desastre…- murmuró Issei acercándose al mueblebar del patio trasero, una edificación de madera envuelta en plantas y flores. Un pequeño lugar de tranquilidad donde el matrimonio Gremory venía a pasar los ratos.

-Ya has tomado suficiente alcohol por hoy- indicó Zeoticus desde su asiento.

Resignado optó por un té negro.

-Me gustaría algún tipo de explicación…-

-¿Qué explicación necesitas? Te hemos educado como un hijo, ahora lo eres- mirando al castaño con afecto –Y si el mundo superior es incapaz de aceptarlo vendrás a vivir con nosotros- tomando un sorbo de su bebida –Touji Shidou está al corriente-

-¡!-

-Eres un dragón, hijo mío. No esperarás tener una carrera larga y prospera en la Iglesia, verdad?-

-Tienes unos pocos años para encontrar una solución para tu amiga, hijo mío. La Iglesia es cruel y autoritaria… Te están usando tanto como tú los usas a ellos…-

-…-

-Siempre la puedes traer contigo…-

-… Ella es una creyente devota… Sería mejor hablar con Gabriel…-

-Issei, ahora eres mi primogénito-

-Por egoísmo tuyo, yo no quiero nada!-

El hombre rio divertido.

-Por eso en parte te he escogido… No tienes deseos ni ansias de poder pero no te hablo de eso-

-¿Entonces de qué?-

-Quizás seas un poco joven…-

-¿Mmm?-

-En la sociedad demoniaca es costumbre el no tener una sola pareja-

-Harén. Poligamia…- sonrió el castaño travieso –Algo he oído, te gusta tener varios platos en la mesa…-

-Siendo mi heredero…-

El dragón abrió los ojos sorprendido.

-Hablas de Irina…-

-Aunque quizás sea demasiado pronto para hablar de eso… ¿Vamos a hablar de lo que me ha dicho Grayfia?-

El castaño negó con la cabeza.

-¿Fia-chan? ¿Qué ha dicho?-

-Algo inquietante. Algo de una habilidad para madurar tu cuerpo…-

-Ah… Eso…-

-¿Has vuelto a ver a Ouroboros?-

-Suelo hablar con ella con regularidad…-

-…-

-Ah… Es solo un truco, no es muy práctico recorrer el mundo con el aspecto de un niño… Las primeras veces que me escapé del centro me detuvo la policía y me llevaron de vuelta…-

-¿Y en qué consiste?-

-Lo que ves es lo que seré, solo lo adelanto temporalmente-

El demonio alzó una ceja.

-¿Permanente?-

-Que va…-

-¿Supone algún perjuicio?-

-Hasta la fecha no… Pero Ophis se ha guardado información-

-Necesitamos el consejo de alguien de tu raza… Le pediré a Sirzechs que hable con Tannin-

-Ah, el Rey Dragón, he oído de él…-

-Háblame… Como estas. Tu madre te añora…-

-Ahora que he visto el camino de dios no puedo volver al Infierno!-

Zeoticus sonrió divertido.

Issei caminó hasta una de las tumbonas, sentándose en ella.

-Las clases están llenas de mentiras y falacias, pero es una perspectiva curiosa… Y los documentos que tienen en sus archivos están bastante bien… Hay personal muy competente que está claramente desperdiciado…-

-¿Has hecho amigos?-

-Algunos-

-¿Y no tienes profesores de esgrima en ese centro?-

-Los tengo. El legendario exorcista Strada podría darme clases pero…-

-Pero aun no has revelado a Yamato-

-Negativo, y tampoco quiero hacerlo. Ya que la tengo me gustaría aprender a usarla… Preferiría que quien la ha usado tanto tiempo me instruyese en sus artes… ¿Puede ser?-

Zeoticus sonrió satisfecho.

-No te lo voy a poner fácil-

-No me esperaría menos de un demonio-

-Y así de paso te enseñaré las artes familiares!-

-¡Ah! De eso quería hablar!- exclamó levantándose alterado -¿Se puede saber que ha pasado hoy?-

-Yo creo que ha ido genial!- exclamó Zeoticus emocionado, relajándose en una tumbona, recibiendo una copa de uno de los mayordomos.

Issei, sentado en un rincón de la terraza, con las manos en la cara cabizbajo, lo miró con una mirada poco amistosa.

-¿A que le llamas genial? ¡Horas! Me he pasado horas concediendo entrevistas!-

-Como buen Gremory eres un imán de paparazzi- alzando su copa.

-Zeoticus!- chilló Issei levantándose de su asiento -¿A que ha venido este numerito?-

-No ha sido ningún numerito… Todo lo que se ha dicho y hecho esta tarde es algo muy real-

-Yo soy un humano! Un exorcista!-

-Eso puede cambiar…- intervino Venelana entrando en el patio, portando una pequeña caja de madera, dejándola sobre la mesa –En la fiesta has conocido a Ajuka, verdad?-

-He conocido a alguien con ese nombre… ¿Por qué?-

-Esto lo creó él hace unos años…-

Curioso posó la mirada en el estuche, volviendo la mirada a Venelana, que lo instó a tomarla.

Abriendo la caja, forrada con terciopelo, en el centro, encajada, había una especie de pieza de ajedrez de un rojo resplandeciente.

-¿Qué es esto?-

-Un objeto muy especial. Creado por Ajuka hace unos años, una de las 12 Piezas del Rey, una de las cuatro que el Gobierno tiene en su poder- dijo una tercera voz.

Curioso, Issei se giró, alzando las cejas curioso. Aprovechando la distracción para tomar la copa de Zeoticus.

Tras ellos había una versión más joven del patriarca, vestido de negro, de civil para ser quien era. Largo cabello rojizo atado en una coleta alta.

Un joven hermoso de sonrisa agradable y ojos amables.

Esa figura solo podía ser…

-Tú estabas en la fiesta… Con los rubitos-

-¿Rubitos?- preguntó Zeoticus.

-Cuando lo encontré se estaba calentando con los herederos menores Phenex-

-He oído que son unos malcriados…-

-¿Un patriarca puede decir eso?-

-¿En mi casa? Digo y hago lo que quiero- refunfuñó el hombre relajado en su tumbona –Faltaría mas-

-Me preguntó qué opina madre de eso…- sonrió Sirzechs caminando hacia el niño -Mi nuevo hermano pequeño…-

-¿Sirzechs?- preguntó mirando al patriarca -¿El Maou?-

-Ese soy yo, aunque ahora me hago llamar Sirzechs Lucifer-

Issei dio un paso para recibir al demonio, ofreciéndole su mano.

-Issei Hyodo-

-¿No es más bien, Issei G. Hyodo?-

-Eso está por ver-

-Sirzechs…- protestó Zeoticus con media sonrisa –Dale un tiempo para que lo asimile-

El castaño lo miró críticamente.

-Me sorprendió mucho cuando padre y madre me comunicaron la adopción de…-

-¿Una lamentable forma de vida?- tanteó el patriarca.

-De un hermano menor- sonrió el pelirrojo –Y lo entiendo… Que persona tan peculiar-

-¿Peculiar?-

-Un jovencito pervertido, travieso, con unas amistades únicas y muchos secretos escondidos…-

-Ehhh… No creo que sea… para tanto-

-He oído hablar mucho de ti, de padre, madre, Ria-tan, incluso mi esposa ha hablado maravillas-

-¿Estas casado?-

-¿Nadie te ha dicho nada?-

-No…-

-Entonces ya tenemos algo de lo que hablar. Así nos conoceremos mejor- sonriendo contento… Abrazó al castaño con fuerza –Bienvenido a la familia-

-DXD-

Sentados en una mesa circular, los tres varones llenaron las copas de líquido.

-Curiosa historia… Amigo íntimo de Ouroboros y exorcista de la Iglesia… A tan tierna edad-

-¿Conoce a Ophis, Lucifer-dono?-

-Por favor, llámame Sirzechs!- dijo el demonio divertido.

-Sir…zechs…-

-Y no, no tengo el placer de conocer al dios dragón, Ouroboros-

-Diosa, es una niña-

-¿Una niña?-

-En realidad creo que no tiene forma… Pero por algún motivo le gusta dejarse ver como una adorable niña-

-¿Algo tendrá que ver con tus gustos?-

-Puede…- llenándose la copa hasta arriba… Sirzechs se la quitó.

-Bastante, ya has tomado bastante-

El castaño esgrimió una mueca pero no dijo nada.

-¿Eso te han enseñado en la Iglesia?-

-Tengo una preciosa despensa llena de botellitas…-

-¿Estudias en Croce?-

-Así es-

-Michael me ha hablado de ella… Algo innovador para los conservadores religiosos…-

-El hijo favorito de dios… ¿Es cierto que hay… hermanos entre ángeles?-

-No. Los ángeles son creados, no engendrados-

-Si se crean entonces son todos hermanos- intervino Sirzechs.

-Si me preguntas por los hermanos de Michael, estudias en Croce y te gustan tanto las faldas entiendo que conoces a Gabriel- rió Sirzechs.

Zeoticus liberó una carcajada.

-La conozco, más de lo que debería!- recuperando la copa en poder de Zeoticus.

Los varones rieron divertidos.

-Hay buena gente en esa institución… Me sorprende que el Cielo no haya ido de pesca aun-

-¿Qué te hace pensar que no lo están haciendo?- preguntó Sirzechs.

-¿Cómo?-

-¿Ninguno de esos exorcistas tan valiosos no ha sido tanteado por algún ángel?-

-Mmm… De Strada no sé nada… Pero la instructora está muy unida a Gabriel…- susurró Issei acariciándose la barbilla.

-Y no solo esa instructora… ¿No te han tanteado a ti también?-

El castaño se rió divertido.

-No, no. Gabriel sabe a dónde pertenezco…-

-¿El Cielo sabe de tus lazos con nosotros?-

-Yo a las mujeres no les miento…-

Los demonios se miraron entre ellos.

-¿Y no ha puesto reparos?-

-Ninguno en absoluto, es un trozo de pan- acabándose el vaso de un tirón.

-…-

-Padre me ha dicho que has tomado mi testigo-

-¿Testigo?-

-Yamato, la tienes?-

Alzando su mano, convocó la espada sin apenas dificultad.

-Que rápido… Parece que te tiene en gracia… ¿Le has contado las responsabilidades?-

-¿Esto tiene truco? Viejo, no me habrás metido en algo raro-

-Has hecho un pacto con un demonio, que esperas- alzando su copa de whisky.

-¿De qué va esto?- preguntó Issei mirando fijamente a Sirzechs.

-Lo siento, pero como Maou no puedo inmiscuirme en los asuntos de las familias…-

-No me jodas… Que embustero!- volviéndose a su padre adoptivo -¿Qué clase de Maou son?-

-Jajajaja. Pues espera a conocer a Serafall o Fabium!-

-…-

-Nada de eso importa ahora…- mirando la espada –Prepárate, jovencito, porque aprender a usarla no será nada fácil-

-Por favor… No será más duro que las palizas de Griselda-

-¿Crees que un demonio será menos estricto que una mujer humana?-

-Tú no conoces a Griselda, ella podría ser más demonio que muchos…-

Los hombres rieron divertidos.

-Mi familia necesita un heredero, hijo mío- dijo Zeoticus.

-Tienes a una preciosa heredera y a las malas…- volviendo su atención al menor de los pelirrojos.

-No, no. Tu eres "a las malas"-

-Yo que voy a ser… No soy heredero, ni quiero serlo. La responsabilidad para otros-

-Jajaja. ¿No te gusta la responsabilidad? Entonces esto no te va a gustar…-

-En serio, viejo. ¿De qué va esto?-

-Muy bien- exclamó Zeoticus echándose hacia adelante, mirando al castaño con firmeza –Yamato es una espada que pronto será una muy codiciada. Tu trabajo es cuidar de ella. Para ello te enseñaré a usarla-

-¿Cuidar de ella?-

Por algún motivo a Issei no le hacía gracia esa circunstancia.

-DXD-

-Nunca lo admitirán, pero padre y madre se decepcionaron tanto cuando tomé el cargo de Maou Lucifer- dijo Sirzechs caminando por los terrenos familiares, caminando al mismo ritmo y acompañado por el castaño, su vista perdida en el horizonte.

-No creo que sea para tanto. Más bien deberías de ser el orgullo de la familia. Ria-tan siempre dice que eres el mejor de los hermanos-

Sirzechs rio levemente.

-La sociedad demoniaca no deja de ser una muy similar a la aristocracia medieval humana. Nos tomamos las cosas con tanta calma… parece que el tiempo no pasa para nosotros a pesar de tener innumerables avances tecnológicos-

-Supongo que no se quiere cambiar-

-Muy cierto- concedió el pelirrojo –Aburridas en sus monótonas vidas, los demonios de la alta sociedad compiten sanamente entre ellos fanfarroneando de los logros de sus miembros…-

-¿Por qué lo tomaste? ¿Querías huir de todo eso?-

-No, no. No me desagradaba la vida como heredero… En eso somos parecidos-

-Ya me gustaría ser tan alto y guapo-

-Jajaja. No, mi pueblo, como tú con Irina, me necesitaba-

-…-

-Madre lleva meses hablándome de ti. Se de Irina Shidou-

-Si madre ha hablado de mí… Sabrás que yo no busqué esto-

-Así es-

-¿Y no te parece… raro?-

-Al principio si… Este ha sido un movimiento extraño pero también me alegré-

-¿Alegrarte?-

-Esta sociedad es muy machista… Y cuando tienes una hermana tan adorable como Ria-tan te preocupas constantemente… Ahora todos los rivales de la familia tienen a un blanco nuevo al que apuntar-

-Ah, muchas gracias-

El pelirrojo sonrió cálidamente antes de colocar una mano en el hombro del castaño.

-Issei… Me alegro de que hayas venido a nuestra familia y gustoso te trataré de hermano, mi hermanito menor-

-Humph!-

Contento, Sirzechs ignoró al castaño para empezar a caminar hacia el enorme castillo.

-Seguro que será divertido tener a un dragón en casa-

-¿Ahora soy una mascota?- gruñó Issei.

El Maou Lucifer respondió con una sonora carcajada.

-Así que Issei G. Hyodo…- murmuró el joven alzando la mirada –Que es esa pieza-

-Un secreto que no puedes contarle a nadie-

-¿Por qué?- preguntó el chico jugando con la pieza, moviéndola entre sus dedos con velocidad antes de lanzarla al aire, tomándola al vuelo.

-Los demonios tienen un ratio de natividad muy bajo así que Ajuka inventó la solución a nuestra desaparición. Reencarnación mediante artefactos mágicos. Las Evil Pieces-

-Algo he leído…- mirándolo de reojo.

-Pero esas piezas convierten a humanos en siervos, no es algo muy aplicable a ti… Por lo que hemos recurrido a algo un poco ilegal, adecuado dadas las circunstancias-

-¿Esto?-

-Los demonios de sangre pura obtienen sus piezas de una parecida a esta, lo que tienes en la mano es una versión portátil que te convertirá… en demonio-

-¿?-

-Padre y madre quieren que seas mi relevo. Rias te quiere como algo más que un hermano. Me gustaría tenerte en la familia y mi hijo te tiene aprecio… Hasta mi esposa está de acuerdo, pero todo ello pasa porque tomes una decisión. Dejar atrás tu humanidad, y aún más importante, dejar atrás tu actual vida para empezar otra-

-…-

-Es una decisión que depende solamente de ti… No dejes que padre y madre impongan sus deseos…-

-Si acepto esta pieza…-

-Originalmente esta pieza tenía dos funciones… Reencarnar y otra más especial, potenciar el poder demoniaco-

-¡!-

-Como mínimo lo dobla, pudiendo multiplicar por diez dicho poder… En teoría y por lo que me ha dicho Ajuka podrías usarlo unas cuantas veces antes de hacer nada definitivo… Pero si te excedes…-

-Mensaje recibido…-

-Sé que es cruel pedirte que abandones a una familia para formar parte de otra pero por ahora… La vida entre el Cielo y el Infierno es incompatible-

-Incompatible eh… Yo no lo creo-

-¿No?-

-Irina y Rias no son en absoluto diferentes, porque no pueden convivir…-

Sirzechs sonrió cálidamente colocando sus manos en los hombros del niño.

-Issei… Estoy ansioso por ver cuál será tu influencia en nuestras vida… Que aportarás…-

-Eh! Eh! Que aquí el genio eres tú… Yo con una vida tranquila hago…-

-¿Tranquila? Jajaja. Que confundido estas…-

-Oye, es un poco pronto para tener una charla fraternal?-

-Por supuesto que no-

-¿Es cierto que padre tiene un harén?-

-Jajaja. Así es-

-¿Tú también?-

-Podría haberlo tenido antes de ser Maou… Pero mi esposa no lo habría permitido…-

-Ya… Y si acepto esta pieza… ¿Podre tener uno?-

El pelirrojo empezó a reír con fuerza.

-Eres demasiado joven para pensar en eso. ¿No podríamos empezar por hablar de teñirte de rojo?-

-No, no, no. Eso, por mucho, es lo mejor de aceptar esta pieza!-

-Jajajaja-

-¡Sirzechs-onii-sama! ¡Issei!-

-Ria-tan! Llegas en un buen momento!-

-Quiero abrir mis regalos! Venid! Venid!- indicó la pelirroja tirando del brazo del brazo del castaño hasta alcanzar a Sirzechs.

Radiante, entre los dos varones de los Gremory.

-¿De qué hablabais?-

-Nuestro hermanito menor está muy interesado en formar un harén como padre…-

-Así es! Creo que es… que es… ¿Rias?-

La niña se había detenido sobre sus pies, cabizbaja, envolviendo su cuerpo en poder demoniaco.

-Te dejo tener amigas! Compañeras! Pero nada de harenes! NO!-

-¿Q-que?-

-Eres mío y solo mío!-

-¿Qué? ¡¿Quién ha decidido eso?!-

-YO!-

-Pues no estoy de acuerdo!-

Desde la distancia, Venelana Gremory observaba con una sonrisa en el rostro como sus tres hijos regresaban a casa.

-DXD-

Rias rio divertida.

Contenta de ser el centro de atención, se llevó las manos al rostro, viendo como un enorme pastel de cumpleaños, cargado por Issei y Sirzechs, era dejado frente a ella.

Un enorme pastel de chocolate cubierto por velas de múltiples colores.

Decenas de invitados aplaudiendo con fuerza.

-No veas como te vas a poner… Unos cuantos trozos de esto y no cabes en el…-

-Feliz cumpleaños, Rias!- interrumpió Sirzechs a Issei, sonriendo contento –Sopla las velas!-

-Soplas las velas!- chillaron los jóvenes.

Ilusionada, inspiró y exhaló con fuerza, apagando todas las velas de una tirada.

Los comensales aplaudieron con más fuerza.

-Mi niña está creciendo… SNIF… Ya tiene diez añitos!- lloró Zeoticus con una cámara en mano -¿Lo estáis grabando todo?-

Decenas de siervos asintieron con la cabeza, colocados en diversos puntos del salón.

GRAB

-¿?-

Sorprendido, Issei miró hacia abajo.

El joven pelirrojo sonreía a sus pies, con un paquete en la mano.

-¿El regalo de Rias?-

El niño asintió.

Cargando con él en brazos, se acercó a la pelirroja, que sonrió aún más al verlos.

-Rias-onee-sama! Feliz cumpleaños!-

-Milicas! Muchas gracias!- dijo la pelirroja tomando la caja de las manos del Gremory -¿Puedo abrirlo?-

EL joven demonio asintió enérgicamente.

Rias no tardó en empezar a separar el envoltorio, sacando un marco rojo protegiendo un elaborado dibujo.

Un dibujo familiar, de todos ellos, la familia entera.

-¡Milicas! Es precioso! ¿Lo has hecho tú?-

El niño asintió emocionado.

-Me encanta! Mañana mismo lo colgaré en mi habitación! Muchas gracias!- besando en la mejilla a su sobrino.

El pequeño Milicas sonrió divertido, mirando a sus abuelos emocionado.

-Sin miedo, id pasando por caja…- exclamó el castaño pasando a mirar al más cercano, el joven alto y espigado.

-Ya se lo he dado…-

Issei pasó a la peliverde.

-Rias! Sé que esto te encantará!- exclamó la chica colocándose las gafas, ofreciéndole un paquete de mediano tamaño.

-Seegvaria, muchas gracias…- sonrió la pelirroja empezando a abrir el paquete -¿G-Gundam?-

Issei ladeó la cabeza, buscando ver el paquete.

-¿Un Gunpla? ¿Wing Zero? Uooooo!-

-Issei, sabes qué es?-

-Una maqueta para montar y pintar basada en una serie de dibujos-

-Oh… Entiendo…- murmuró la pelirroja perpleja.

-Una serie de dibujos… japonesa-

-¿Si?- preguntó más animada.

-¿Entiendes de Gunpla?- preguntó Seegvaira.

-Entre poco y nada, pero siempre me ha parecido interesante el modelismo-

-Este ejemplar es una edición de coleccionista del XXXG-00W0 Wing Gundam Zero!-

-…-

-M-muchas… gracias… Seegvaira…- sonrió forzosamente Rias dejando a un lado el paquete.

-Los gunpla son una tontería…- murmuro Latia, sentada en un rincón.

-¿Repite eso?-

-¿Para qué quieres muñecos cuando tienes tecnología para poder hacerlos?-

-¡Si no entiendes la esencia no lo juzgues!-

-Razón no le falta… En lugar de hacer maquetas podrías montar ejemplares funcionales… Eres una heredera, por lo que dinero tienes, y pareces lista… Hazte uno- dijo Issei enseñándole la caja al niño en su regazo.

Seegvaira Agares lo miró maravillado.

-¿Me ayudarías?-

Rias empezó a mirarlo fijamente, con dureza.

-¿Yo? Que vaaaaaa… Pero ella es la leche de lista- dijo Issei mirando a Latia.

-Humph!- desviando la mirada –Mis intereses van más allá de estúpidos robots…-

-¡No son estúpidos! Son arte! Cultura misma!-

-Háztelo mirar, otaku!-

-¡¿Q-que me has llamado?!- protestó la peliverde.

-Disculpa… Son tan importantes estas… Estos objetos?- preguntó el demonio inclinándose hacia el castaño.

-Que vaaaaa… Es algo por lo que solo un friki se molestaría…- susurró negando con la mano.

-Me preocupa seriamente estas nuevas compañías que tienes, Rias- dijo una morena dando un paso al frente.

-¿Eso va por mí?- preguntó Issei señalándose a sí mismo.

El demonio junto a él asintió.

-No seas muy duro con él, Sona. Es un buen chico-

-Tu estas muy por encima de alguien como él… Feliz cumpleaños, Rias- ofreciéndole un paquete.

-¿Cuándo dices muy por encima no hablarás de estatura, no?- preguntó el chico con una sonrisa junto a la morena.

En algún momento le había dado al niño pelirrojo al demonio que estaba junto a él para desplazarse hasta las chicas.

-Sangre caliente, impulsivo… Has tardado poco en caer en la provocación de Ravel Phenex… Estúpido-

Rias, por su parte, abrió el regalo.

-¿Un manual de ajedrez?-

-Así podrás mejorar tus tácticas, si mejoras como jugadora me servirá como estímulo-

-Vaaaaaya… ¿La única virtud que tienes es el sarcasmo?- preguntó Issei sonriente.

-¿Cómo? Tengo muchas virtudes-

-¿De veras? ¿Alguna que no necesite ojos? Porque no veo ninguna-

Rias rió divertida.

-Sona, él es Issei, mi adorado hermano pequeño… Issei, ella es Sona, es mi amiga de la infancia, desde que tengo memoria hemos estado juntas, es de hecho mi mejor amiga. Quiero que os llevéis bien, por favor-

-Nah- exclamaron al unísono.

-Yo creo que os llevareis muy bien…- ladeando la cabeza –Y dónde está mi primo… Sairaorg, por favor, quiero presentarte a…-

-¿Estas llamando fea a mi hermanita?- murmuró una voz gélida tras el castaño.

Sona se apartó alarmada.

-H-hermana! Esto no es…-

Issei se giró lentamente, visualizando a la morena de negro que se había encontrado en el baño.

Fríos ojos azules mirándolo fijamente.

-Esos ojos…-

-Oye… Esto es un cumpleaños, no un entierro- murmuró Issei mirándola de arriba abajo –¿No tenías nada negro más que ponerte? ¿Un sombrero? ¿Un pañuelo tapando la cara?-

Sirzechs y Ajuka dieron un paso al frente, alertas.

-¿Qué tienes contra el negro?-

-Nada. Es elegante y estiliza. La elegancia la tienes, eres un bombón… Pero mujer, algo de color…-

Sona balbuceaba nerviosa.

Sirzechs se colocó junto al castaño y la morena, poniendo una mano en sus hombros.

-Serafall… mi hermanito pequeño-

La demonio se giró, alejándose a paso rápido.

-Mi hermanita es adorable!- sentenció en la distancia.

-Venga va! ¿Has visto a Rias? Ella si es…- Ajuka le tapó la boca, negando con la cabeza.

Issei volvió la vista al frente, los ojos azules de la morena, amenazantes, fijos en su persona.

Al no ver mayor respuesta la demonio se alejó, dejando la sala.

-Serafall es… Complicada… Es mi amiga de la infancia, como tu Irina… Solo no ha tenido la mejor de las infancias y…- Sirzechs negó con la cabeza, encogiéndose de hombros.

-Lleva un tiempo muy rara, mucho más de lo normal…- dijo el peliverde –Y esto de ahora… Algo ha tenido que pasarle, esta tarde-

Issei tragó saliva, mirando la puerta por la que la demonio se había marchado.

(Me habría gustado hablar más con ella…)

-¡Me toca!- exclamó el castaño chocando las palmas, llamando la atención de todos los presentes –Esto te va a encantar…- caminando dando saltitos hasta la mesa, tomando un paquete para plantarse frente a la expectante pelirroja, retirándolo cuando ella lo iba a coger –Ahhhhh! Tienes que adivinar que es!-

-¿Cómo voy a saberlo?- protestó la chica inflando los mofletes.

-Cierto, cierto… No importa, seguro que te queda bien…- entregándole el paquete.

-¿Es ropa?- preguntó Rias nerviosa.

Grayfia alzó una ceja, acercándose a la pareja.

El rostro de la pelirroja se encendió alcanzando la tonalidad de s cabello al alzar el contenido de la caja.

Dos prendas de seda, ropa interior de encaje.

-Te tomé las medidas mientras dormías…-

GRAB

La mano de la albina tomó el cráneo del castaño con firmeza.

-¿Algún problema, Fia-chan?-

Alzando al niño como si fuese de papel, apretando con fuerza.

-E-era una broma! E-este es el regalo de verdad!- chilló Issei ofreciendo otro paquete –Lo juro!-

Soltando al dragón, la sirvienta recogió el regalo del castaño con rapidez, notando la ligera reticencia de la heredera Gremory.

-Qué carácter…- murmuró Issei aflojándose el cuello de la camisa.

-¡I-Issei!- exclamó la niña emocionada.

Girándose vio como la demonio se levantaba, dejando la caja en la mesa, sacando el regalo del estuche.

Un kimono rosado.

-¡Issei! Es precioso!- chilló la Gremory abrazando la prenda.

-Sé que querías uno…-

-¡Muchas gracias!- chilló la pelirroja antes de lanzarse a sus brazos.

-Vaya… Sí que están unidos…- murmuró Sairaorg.

-No es más que un mono…- respondió Sona molesta.

-Rias le tiene aprecio…-

-¿Para qué tener un hermano pudiéndolo tener como esclavo?- dijo la morena alejándose a paso rápido.

Sairaorg la miró extrañado. Suspirando pesadamente volvió su mirada a la cumpleañera.

Rias estaba contenta, había sido una buena fiesta.

Estaba ansioso por conocer más a ese niño…


-Italia-

Dos figuras recorrían la noche en silencio.

Caminando sin prisa, manteniendo una distancia entre ellos.

-¿Esa criatura existe?- preguntó una de las figuras, con una tonalidad claramente femenina. La mujer, vestida con llamativas ropas azuladas, imitando a las brujas. Larga capa y sombrero picudo.

Molesta sacó una varita de madera de su túnica antes de agitarla con la mano, convocando un círculo mágico en la punta.

Con un sonido agudo, todas las luces de la farola fueron a parar a la varita, dejando la calle bajo la tenue iluminación de la luz de las estrellas.

-Eyyy… Ahora no veo ni torta!-

-¿Los demonios no ven en la noche?-

-Uyuyuyuyuyyyyyy… ¿Qué sabrás tú de demonios me preguntó?- exclamó el acompañante moviéndose con agilidad a lado y lado –Agitadoras de ramas de árbol escondidas en medio de la nada… ¿Sabéis algo del mundo de verdad?-

La mujer desvió la mirada molesta.

-Mira, mira, mira. Tú y tu gente, una muy pintoresca y… llamativa- dijo el demonio moviendo sus dedos sinuosamente –Prisioneros indeseables de una malvada criatura que ahora mismo ha dejado de custodiar vuestra prisión para pasar a otra diferente-

-Nosotras no…-

-No, no, no! No lo entiendes! Eres una pobre palomita que acaba de salir de su nido y se piensa que la lagartija está lejos, lejos… Y no es así! Esa lagartija está en todas partes, lo controla todo! En cualquier momento podría aparecer en el cielo y cubrirlo todo con su fuego destructor!- exclamó el hombre alzando sus manos, moviéndolas por el cielo.

-Nuestro pueblo solo quiere libertad, no queremos una guerra… No podríamos ganar ni en mil años contra ellos…-

-No, no, no! Verás, mi padre libró muchas guerras… Lideró la Guerra de las Guerras! Poderoso! Orgulloso!- alzando los brazos -¿Sabes que logró?-

-N-no…-

-Logró la muerte-

-…-

-Una aburrida y triste muerte… Pero mi padre, a pesar de ser el más poderoso de nuestra raza… No era el más listo. Llevó a tantos de los nuestros a la muerte que miles de años más tarde aun somos una raza en peligro de extinción…-

-Eso no es asunto nuestro-

-Falso! Falso! Tremendamente falso criatura simplona! Tu guardián no está, pero no es el único, su amiguito, que ahora recorre el espacio de tu guardián libremente, destruirá no solo este mundo, sino todos! Incluida esa preciosa ciudad esmeralda que tanto quieres proteger-

-¡Pero nosotras no hemos hecho nada!-

-Criatura estúpida! ¿Quién te ha preguntado si habéis o no habéis hecho nada?-

-¡!-

-Si queréis vivir libres hay que hacer mucho más que abandonar la prisión… Hay que eliminar a los guardias, a los carceleros!-

-Nosotras no podemos hacer eso-

-¡Podéis! ¡Podéis! ¡Podéis ganaros vuestra completa y absoluta libertad!-

-¿Mi pueblo… puede vivir libre en el exterior?-

-Podréis abandonar esa tierra artificial para vivir en este mundo!-

-¿Tu… tu raza nos apoyará?-

-Qlippoth… Estará de vuestro lado- realizando una extravagante reverencia, llevando una mano al vientre, pasando la otra por la espalda –Te doy mi palabra…-

La bruja meditó unos instantes.

-¿C-como podemos ganarnos la libertad?-

-Verás, verás, verás! Todo puede parecer complejo pero no lo és!- exclamó el demonio dando saltitos alrededor de la bruja –Tres! Tres! Tres! Lo que nos importa es el tres!-

-¿Qué tres?-

-El tres lo es todo! No el 6, mi padre fue un idiota con eso del 666… Los conceptos trinos dominan el mundo! Idea, juicio, raciocinio! Universal, particular y singular! Nutrición, reproducción y supervivencia! Deducción, intuición y inducción! Fe, esperanza y caridad! Principio, medio y fin! Pasado, presente y futuro! Tres son los lagartos que nos condenan a una vida de miedo y sufrimiento! Tres reptiles que se jactan esperando el momento de nuestra muerte!-

-Tres…-

-Y tres son las armas creadas con el aunado esfuerzo de cientos de civilizaciones a lo largo de milenios!- colocando tres dedos frente a la mujer –Una está en poder de los dioses, otra sellada en algún lugar de la Grieta Dimensional y la otra se esconde en el tiempo…-

-¿Tenemos… tenemos que buscar esas armas?-

-Oh, eso ya lo he hecho yo-

-¿Robarlas entonces?-

-¿Podríais infiltraros en lo más profundo de la cárcel de máxima seguridad del panteón griego?-

-¡!-

-No, no, no. Y tampoco quiero que buceéis en la inmensidad de la Grieta… Educación. Solo quiero educación de vosotras-

-Explícate-

-Brujas, brujas, brujas. Haced de brujas, brujas- palmeando contento –Manipuladoras, traicioneras, embrujáis y mentís a vuestra conveniencia con la misma facilidad y constancia que respiráis… Haced eso por mí! Por este planeta!-

-No te entiendo…-

-El mundo decidió de forma unilateral imponer, establecer, proponer, colocar, afirmar… Su orden!- alzando el dedo índice –Ante eso nacimos nosotros, la oposición… De ese choque surgirá la síntesis! Problema - Reacción - Solución!-

(Este hombre está loco…)

Relamiéndose, el demonio tornó sus ojos perdiéndose en sus pensamientos.

-Mi padre, un animal, poderoso y ambicioso se escondió como un perro apaleado en las profundidades de la tierra, era un pobre infeliz… ¿Quieres escuchar un cuento?-

-No-

-¿Segura? Sera cortito!- insistió el hombre acercándose a la mujer, quedando a apenas unos centímetros de su rostro.

-D-de acuerdo…-

-Imagínate una torre, tan alta, alta, alta como ninguna otra! Con un reptil alado dando vueltas y en la cima dos monstruos… Esa torre fue el centro del mundo! Hasta que bum! Bum! Fuego y nuevo orden! Libertad para todos!- chilló el hombre dando vueltas sobre sí mismo –Pero esa tiranía ha regresado… Pero yo descubrí algo que no quería que fuese descubierto… ¿Quién hizo sangrar al reptil?-

-No lo sé…-

-El reptil y su civilización tenían rivales, culturas que nada podían hacer ante ellos salvo documentar. Documentar y documentar… Que documentaron dirás… Dejaron un registro de sus tres dioses, de sus tres salvadores que no pudieron salvarles de la ruina… Porque no eran dioses!-

-…-

-En una isla en un mar del mundo humano surgió una espabilada civilización que adoró a tres, tres, tres dioses! Tres armas!- moviendo sus brazos con furia, motivado –Astarté! Baal! Melkart!- señalando una de las casas con ambas manos –Allí se encuentra Astarté! Dormida en su sueño atemporal! Esperando que la antítesis la encuentre! Deseosa de cumplir su rol de unirse a la tesis para crear la síntesis! El nuevo mundo!-

La mujer centró su atención en la casa. Un sencillo y modesto hogar humano. Tres integrantes. Dos adultos y un menor. Un menor con un notable potencial mágico y algo más…

-¿Educación?- susurró la bruja empezando a entender, abriendo los ojos incrédula.

-Astarté deberá de conocer a su némesis en su debido momento, hasta entonces la formareis y preparareis… Entregadme la cabeza del reptil y vuestro pueblo podrá poblar libremente este mundo, podrá buscar su lugar con el apoyo de nuestra organización! Podréis abandonar el yugo de Oz!-

-¿Solo tenemos que hacer eso?-

-Educar. Es una niña. Una fruta inmadura que no está lista para ser devorada…- dijo el demonio sacando una pequeña esfera de su túnica.

Una esfera blanca, destelleante, en su interior se vislumbraban decenas de círculos mágicos. Una esfera que contenía un poderoso hechizo.

Manipulación mental.

-Un presente para facilitar la faena…-

-Cuando la fruta madure, cuando la preparemos…-

-Mi organización os preparará un encuentro, lleva el arma, deja que obre su magia y ven a recoger vuestra recompensa ya sabes dónde-

-Pero Oz…-

-Mi organización os proporcionará cobijo… Si matáis al reptil-

La bruja tomó la esfera, caminando decidida hasta la casa.

Nada más entrar en la parcela se detuvo de golpe, mirando con pavor la silueta de una muñeca blanca de cuatro brazos y cuatro ojos.

-¿Fascinante verdad?- rió el demonio tras ella, mirando por un lado –Es una pieza única… Una humana joven, hermosa, con excepcionales dotes mágicas y con el poder para congelar sus feroces llamas… No podría ser mejor arma! No podría! No!-

-¿Estás loco? ¡No voy a pelear con una Longinus!-

La mirada del hombre se tornó seria, revelando una fuerte carga de locura.

-No me decepciones- siseó el demonio caminando sin miedo hacia la muñeca, tocándola con su mano, provocando un agudo sonido antes de deshacer la muñeca en miles de chispas de luz –Si me decepcionáis os mataré a todas-

-¡!-

La mujer tragó saliva. Asustada apuntó con su varita al hogar, envolviendo la casa en luz.

Sin prisa entró por la puerta principal, saliendo minutos más tarde con una niña rubia flotando frente a ella. Con los ojos abiertos, paralizada.

-¿Esta es la niña?-

El demonio inspeccionó sin mucho interés a la pequeña humana. Sus ojos se iluminaron como una bombilla en la noche al ver una cadena plateada, sencilla, colgando de su cuello, sosteniendo un gastado anillo dorado.

-Sí, sí, sí!- chilló el demonio emocionado.

Llevando su varita a la frente de la niña, cerrando sus ojos.

Tras unos minutos separó la madera y colocó la esfera contra su piel. Al tocarla, la esfera de rompió en mil pedazos, entrando en su cabeza sin dificultad.

El cuerpo de la niña convulsionó con fuerza unos instantes antes de relajarse, perdiendo la conciencia.

-El hechizo esta completado… El control mental es satisfactorio… Su mayor miedo es su reliquia…- indicó la bruja –Su poder se desestabilizó. La reliquia mató a sus padres. Yo la encontré en la calle…-

-Que divertido!- chilló el demonio emocionado, concentrando altas cantidades de poder demoniaco, alzando su mano contra la casa.

-No, espera-

-¿Me estás dando órdenes?- siseó peligrosamente el demonio.

La bruja alzó su varita, convocando un poderoso encantamiento sobre la casa, congelándola por completo.

-Un recordatorio para el futuro… La niña querrá volver a su hogar…-

-Jujuju! Maravilloso! Por fin tengo una de las armas frente a mi…- siseó el demonio acariciando el rostro de la niña –Astarté congelará las llamas del debilitado dios… La serpiente del Edén acudirá en su rescate… Pero no será una amenaza, ya tenemos las llaves de Melkart… Cuando esos dos caigan centraremos nuestros esfuerzos en dar con Baal y liberarlo…-

-Mi señor- murmuró otro demonio, apareciendo de un círculo mágico, inclinándose al instante, hincando la rodilla en el suelo con la cabeza baja en señal de profundo respeto.

-¿Qué haces aquí? Tenías algo que hacer…-

-Tenemos una contingencia- bajando aún más la cabeza.

-Habla-

-El niño, ha sido tomado bajo la protección del falso Lucifer-

Los ojos azules del demonio lo miraron fijamente, llenos de furia, de locura.

Su mano se posó lentamente hasta posarse sobre la cabeza del sirviente.

Suspirando con fuerza, la retiró tras unos segundos.

-No importa lo que ese impostor haga. Él no sabe nada. No puede hacer nada. Una vez activadas, las armas no pueden ser detenidas. Nunca lo verá venir-

-Mi señor… Esta niña…-

-Cumplid vuestra parte del trato…- susurró el demonio ladeando la cabeza –U os recordaré lo bien que arden las mujeres como tú-

De un destello de luz los dos demonios desaparecieron dejando a la bruja con la niña solas en la noche.

Instantes después ellas también desaparecieron, volviendo la luz a la calle.

-DXD-

La niña se despertó sin previo aviso, abriendo sus ojos lentamente. Incorporándose en la cama se llevó las manos a la cara.

Temblando furiosamente, cascadas de lágrimas caían por sus mejillas.

Recordaba…

Recordaba como la muñeca se había alzado, poderosa, en medio del salón de su casa, congelando al instante a sus padres, congelándolo todo, ignorando sus chillidos, sus suplicas.

Recordaba como decenas de adultos la habían abrazado, susurrándole cosas al oído, intentando animarla, darle esperanzas… En vano.

Recordaba como sus familiares la repudiaron, negándose a tomarla en custodia.

Recordaba como la amable bruja había acudido a ella cuando nadie más lo había hecho.

La bruja Glenda…

Al pensar en la anciana bruja las lágrimas cesaron, más su sonrisa no regresó. Sus ojos seguían vacíos, carentes de vida.

Lavinia Reni estaba rota.


-Rumania-

Removiendo su taza de chocolate caliente, cierto niño volvió sus ojos rojos al monitor frente a él. La única fuente de luz en todo el dormitorio.

Sus ojos recorrían toda la pantalla con velocidad, desplazando el puntero y abriendo ventanas con rapidez.

Ladeando la cabeza, una filtración le llamó la atención.

-Nuevo… heredero en la familia Gremory… Mmm… Los demonios también adoptan!- exclamó divertido, sorbiendo algo de chocolate. Clicando en la imagen tomada por un rotativo demoniaco.

Parpadeando repetidas veces.

Un joven castaño, de ojos del mismo tono que él mismo, delgado… mirada traviesa y sonrisa burlona.

-Issei G… Hyodo… ¿G de Gremory? Que poco original…- asegurando la manta sobre su cuerpo, bufando el chocolate para enfriarlo levemente, disfrutando del calor en sus manos.

Frunciendo el cejo minimizó la pantalla, abriendo carpetas, buscando en los archivos personales.

"Personajes" "Iglesia" "Nuevas entradas"

Deslizándose con la rueda del ratón… el niño tocó con el índice la pantalla.

-¡Aja!-

CLIC

-¡Arghhhhh!- chilló asustado.

-¡Gasper! ¿Qué te he dicho de ordenar la habitación?- exclamó una hermosa adolescente desde la puerta, encendiendo las luces de la habitación.

-¡Valerie… la luz! Duele! Duele!-

-Que va a doler…- dijo caminando hacia la ventana.

-¡No! No!-

RASH

Sin misericordia, la rubia abrió las cortinas de par en par, dejando entrar la luz del sol. Abriendo las ventanas para que entrase aire fresco.

-¡Valerie! Hace frioooooo!-

-¿Cuánto llevas encerrado en tu habitación?-

El niño lo miró con ojos llorosos.

-Y no me gusta que te pases tanto tiempo delante del ordenador… ¿Qué estas mirando?-

-Ahhhh! Hay noticias en el Inframundo!-

-¿Por qué miras eso? Deberías de prepárate para gobernar aquí, está bien como cultura general que mires al exterior pero no tanto tiempo, Gasper- dijo la chica recorriendo la habitación, recogiendo ropa del suelo.

-Pero mira esto!- señalando el monitor.

-Que pasa…- cruzándose de brazos frente la pantalla -¿Otro noble demonio dando la nota?-

-No, no… La Casa Gremory ha adoptado a un plebeyo… Ni siquiera es un demonio-

-Qué extraño…-

-Pero lo mejor no es eso… ¡Mira como se llama!-

-Issei G. Hyodo…-

-Vaaaale…- minimizando la pantalla, maximizando otro archivo, una foto –Este es un listado de todos los exorcistas que han entrado en la Iglesia…-

-¿Los controlas?-

-Sus sistemas de seguridad no son gran cosa…- tomando algo de chocolate.

La rubia la miró resignada.

-Este! Uno de los últimos portadores de Excalibur en ser encontrado!-

-¿Qué?-

-Lee, lee-

-Issei… Hyodo. Curioso…-

-¿Lo ves? Es el mismo!-

-No puede ser el mismo, Gasper uno es un demonio, el otro sirve a la Iglesia…-

-¿Qué? Es obvio! Son el mismo!-

-Gasper…-

-¡Es tan descarado que queda enmascarado! Es brillante!-

-Pasas mucho tiempo delante del ordenador…-

-Y lo mejor… La Iglesia dice que es un dragón!-

Eso llamó la atención de la rubia.

-Siempre te han gustado los dragones, Valerie-

-Una vez conocí a uno…- volviendo su mirada a la pantalla -¿Es del este?-

-Japonés-

-…-

-¿Qué hace un dragón en la Iglesia?-

-Me gustaría conocerle…-

-¿Tu? ¿Conocerlo?-

-M-me gustaría ser como él… Derrocha confianza… Y podrías conocerlo también-

-¿Yo? ¿Por qué?-

-Te gustan los dragones… Y la Casa Tepes es la Casa del Dragón! Quizás sea tu destino!-

Valerie Tepes miró fijamente la imagen plasmada en el ordenador antes de apagar la pantalla.

-¡Eh! Valerie!-

-Basta por hoy!-

-Pero…-

-Nada de peros, ahora recoge todo esto!-

-Pero…-

-¿Me vas a replicar?- endureciendo la mirada.

-Ya voy…- murmuró el niño empezando a recorrer la habitación.

-Issei… Hyodo…-susurró la vampiresa dejando que el sonido acariciase sus labios –Es imposible-


-Continuará en el próximo capítulo-

-SHIDOU – LA CREYENTE QUE AMA AL DEMONIO-