Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD.
- High School DxD –
[Draconic X Deus]
-Sang Real-
-Castillo Gremory-
Milicas Gremory estaba contento.
Con una sonrisa de oreja a oreja masticaba con alegría uno de los muchos dulces que su tío le iba colocando entre sus labios. Sentado en la biblioteca, suspirando resignado. Milicas no entendía el porqué de su actitud, pero mientras hubiese dulces cerca no iba a quejarse.
Su otra tía, también presente, se movía con rapidez por los pasillos, alzándose con sus alas negras para tomar los volúmenes más elevados.
Ya había amontonado unos cuantos en la mesa.
-Rias, en serio…-
-Me parece increíble, INCREIBLE!, que aún no hayas investigado-
-Tengo otras preocupaciones…-
-Dirás mas bien despreocupaciones!- respondió Rias perdiéndose entre los pasillos.
Issei suspiró resignado, sirviendo un vaso de zumo al pequeño pelirrojo.
-¿Onee-sama está enfadada?-
-Las mujeres se preocupan demasiado…-
-¿Has dicho algo?- preguntó la pelirroja asomando la cabeza por el lateral de uno de los pasillos.
-Nada en absoluto…-
-Mmm…- No muy convencida regresó a rebuscar entre más libros.
-Escúchame Milicas, cuando crezcas tienes que ser muy cuidadoso con la mujer con la que te juntes-
-No entiendo…-
-Aprende de tu abuelo, no dejes que su sacrificio sea en vano…-
-Oh…-
Issei bajó la cabeza, no necesitaba saber quién estaba tras él.
-¿Eso también va por ti?- preguntó Rias cruzándose de brazos a su espalda.
Issei se recostó hacia atrás, mirando a la chica invertido.
-¿Por qué iba a aplicarse a mí?-
-No tendrás alguna queja de mí, verdad?-
-Creo que hay algún tipo de confusión… ¿No eres mi hermana?-
Rias se sonrojó avergonzada.
-Deja de decirle tonterías a Milicas y revisa los libros!-
-Ah, no, no! ¿Te has sentido aludida preciosa?-
-Eres mi hermano!-
Issei la cogió de la mano, echándosela sobre su regazo.
-¿Segura?-
-Issei!- protestó la pelirroja -¡Se serio!-
Divertido dejó que se levantase, caminando con rapidez hacia los pesados volúmenes.
-¿Qué busca onee-sama?-
-Una aguja en un pajar-
-Tu tío es un despreocupado que tiene un don y no quiere saber cuál es ni cómo funciona- respondió Rias.
-¿Tienes un don?-
-Parece ser una Reliquia Sagrada…-
-Papa me ha hablado de ellas…- tomando algo de zumo –Pero onii-sama…-
-¿Si?-
-¿Los demonios pueden tener Reliquias Sagradas?-
-No, y la tengo porque no soy demonio, o no de nacimiento…-
Milicas ladeó la cabeza confundido.
-Rias… Que estudio en un reputado centro educativo de la Iglesia… mis instructores no son idiotas…-
-Tus instructores no te conocen como yo… No hay nada que se le parezca…-
-¿Necesitas verlo?- preguntó Issei colando su mano bajo su falda, acariciando sus piernas.
La pelirroja chilló sorprendida, alejándose rápidamente del alcance del dragón.
-¡Tengo una copa dibujada!- protestó la pelirroja agarrando su falda.
-Oh… Perdona… Pensaba que te iria mejor verla en persona…-
-N-no es que me m-moleste… Solo avisa!-
Sonrojada, la pelirroja se acercó a la mano del dragón, acariciando el metal incoloro cubriendo su muñeca.
-Estoy segura de que es una manifestación incompleta… Pero encaja con la Twice Critical!-
-¿Es la más poderosa?- preguntó Issei ofreciéndole otro donut a Milicas, elevando la mano por encima de su altura.
Milicas lo cazó de un salto.
-Es bastante normalita… Para ser una reliquia-
-Entonces no es esa-
-Es esa-
-Que no, demasiado aburrida-
-¿Quieres ser especial?-
-Soy especial-
-Pobre Issei…- susurró Rias acercándose al chico, acariciando su cabeza.
-¿Qué haces?-
-Aunque tengas la más común de las reliquias para mí siempre serás el mejor- susurró Rias afectuosamente, ignorando, inocente, el temblor en la ceja del dragón.
-Tiene que ser otra cosa-
-Pobrecito Issei…- acariciando con más intensidad.
-¿Me estas escuchando?-
-Tu onee-sama te quiere como eres…-
Molesto colocó ambas manos bajo el vestido de la pelirroja, bajando su prenda interior de golpe.
El chillido de Rias resonó por todo el castillo.
-Croce di Pietro-
-Todos los estudiantes tenemos una reliquia…- dijo Dulio ataviado con su tradicional delantal, contento de estar de nuevo entre fogones.
-La mía es…-
-¿Te preocupa?-
-¿El qué?-
-Tu desarrollo… Aun eres… Eres un…- gesticulando con la mano. Observando al joven sentado en el sofá del salón. Un castaño de unos veinte años esgrimiendo una estúpida sonrisa.
-¿Un qué?-
-Sobre el papel un niño… ¿Eso es magia?-
-Magia negra. Insta a la fornicación desenfrenada!- dijo Issei serio.
-Tienes la edad mental de un niño- rectificó el rubio.
-¿Eso es un insulto? Porque no eres mucho mayor que yo-
-Te llevo unos años… Aunque llegué aquí más o menos con tu edad… Creo que tienes demasiadas prisas-
-¿Prisas?-
-Quieres ser un adulto demasiado rápido…-
-Estamos aquí para hablar de mi reliquia defectuosa-
-No hay reliquias defectuosas…-
Gabriel los miraba curiosa, vestida con solo un camisón del castaño, relajada en el sofá.
-Técnicamente hablando las Longinus son un error…-
-Las Longinus mezclan habilidades, son algo no programado, no un error… Son… Un imprevisto-
-Eso es cuestionable- intervino Issei mirando a la rubia –Se ha dicho antes que podrían ser algo provocado para darle unas herramientas superiores a los humanos…-
-Dios no crearía armas para ser usadas en su contra-
-En su contra no, pero hay más dioses-
-Supongo…- dijo Dulio pensativo.
-Pero la lógica de Dulio es correcta. El Sistema no comete errores. No hay una Reliquia defectuosa, solo hay algo que bloquea su programación o hay un requisito que no estas cumpliendo-
-¿Qué?-
-Padre programó las reliquias tanto en funcionamiento como en rendimiento… Dependiendo de su potencial sus requisitos eran mayores o menores…-
-Eso suponiendo que no sea una interferencia…-
-¿Qué interferencia?-
-El poder de dragón que rezumas-
-¿Qué yo rezumo que?- mirando a Gabriel.
La rubia asintió con la cabeza sin dudar.
-Todo tu cuerpo rezuma un aura y un poder extraño… Incluso yo percibo algo mas incluso…-
El dragón se miró el cuerpo con curiosidad… oliendo sus brazos extrañado.
-¿Algo que confesar?- pregunto Gabriel divertida.
-¿Por qué llevas una de mis camisas?-
-…-
-Huele a ti…- susurró Gabriel sonrojada, escondiendo su rostro en la prenda.
-Ahora que lo pienso… Es la primera vez que hablas de él…-
-¡!-
Dulio se sentó en uno de los taburetes en la cocina.
-Nunca he querido presionar pero… ¿Realmente conoces a… Eres…-
-¿La Arcángel Gabriel?- preguntó la rubia gateando hasta el castaño, usando los muslos del dragón como cojín -¿Quieres que te hable de padre?-
El exorcista bajó la mirada, confundido.
-Quiero y no quiero…-
Gabriel sonrió contenta.
-Quiero saber, quiero conocer en profundidad al Señor pero… Y… ¿Y si es una decepción?-
-¿Te preocupa que el todopoderoso y todobondadoso no lo sea?-
Dulio miró a los ojos a su compañero de piso.
-La perfección no existe Dulio. Es inevitable que Dios te acabe decepcionando. Aunque creo que eso ya lo sabes-
Dulio no respondió.
-Dulio Gesualdo… Lo más valioso de Padre no es él, ni su poder ni su historia… Lo más importante es su legado-
-¿?-
-La fe, lo que importa es la fe y la obra divina-
-…-
-Padre es imperfecto. La misma biblia relata sucesos cuestionables… No es ni todopoderoso ni todobondadoso… Yo misma he cuestionado muchas de sus decisiones. Se preocupa y duda como todos…-
-¡!-
-Pero él no importa, lo que importa es lo que haces tú. Tus buenas acciones, tu grano de arena en este enorme castillo de arena que es el mundo-
-Yo preguntaría- dijo Issei serio, apoyando el mentón en un puño, acariciando el cabello de la mujer con la otra.
-¿No tienes miedo al conocimiento?-
-El saber es poder. Es una estupidez esconderse en la ignorancia por miedo a que tus ideas infantiles destruyan tu voluntad-
-…-
-¿Tan débil es tu determinación para con esos niños que temer perder las fuerzas si sabes lo imperfecto que es Dios?-
El rubio negó con la cabeza.
-¿Dios te pidió que cuidases de esos niños?-
-Quiero pensar que fue un mandato divino-
-Entonces puedes pensar que como Dios es un paleto te ha enviado a ti para que hagas lo que él no puede-
-Padre no es un paleto…- protestó Gabriel.
-Lo és si ha dejado a semejante bombón cerca mío-
Gabriel la miró confundida.
Tatareando suavemente tomó la mano con las suyas, inspeccionando la extremidad.
-Hay una reliquia… La siento…-
-Un guantelete-
-¿La puedes convocar?-
-Más o menos-
-¿Qué significa más o menos?-
-Cómo has dicho antes, es una cuestión de requisitos-
-¿Qué requisito?-
Aprovechando que Dulio había vuelto a la cocina, muy probablemente buscando intimidad para sus pensamientos.
Sin miedo y sin avisar, Issei coló su mano en su camisa cubriendo el cuerpo femenino, silbando al tomar uno de los globos suaves con sus dedos.
Grandes. Enormes.
Suaves, exquisitamente suaves.
Lo más increíble, sublime, que había tenido el privilegio de tocar en su corta vida.
Gabriel abrió los ojos sorprendida, pero no mostro reacción alguna más allá de un notorio sonrojo.
Issei dudó.
El tiempo pareció congelarse en el salón de los dormitorios.
El dragón mantenía sus dedos enterrados en el seno de la arcángel. Sus ojos rojos fijos en los azules.
Ladeando ligeramente la cabeza, inspeccionando, escudriñando el hermoso rostro buscando una respuesta.
Si la rubia no iba a protestar…
Issei empezó a mover su mano, sin dejar de mirar a la belleza.
-Ah…-
Gabriel jadeó imperceptiblemente, lo justo para llamar la atención del dragón que entrecerrando los ojos, se relamió levemente.
Su mano ganó en atrevimiento, amasando libremente el seno, atreviéndose a colocar su pulgar en el pezón.
Gabriel se mordió el labio inferior, arqueando su espalda.
¿La arcángel se iba a dejar hacer?
-Interesante…- susurró Issei retirando la mano, acariciando lentamente su cuello, tocando su rostro… Sus dedos rozando sus rojos labios… Issei introdujo el pulgar en su boca.
Gabriel succionó lentamente el dedo.
-Ah… ¿Esa es la reliquia?- dijo Dulio volviendo de la cocina.
-La misma…- respondió Issei alzando la mano, mostrando el guantelete.
Gabriel se incorporó curiosa, tomando la mano.
-¿Pasa algo?-
-Esto no es una reliquia cualquiera…-
-Ah! Lo sabía!- exclamó Issei girándose hacia la rubia –Dime, dime!-
-No es una… Hay algo…-
-¿Qué es algo?-
-Hay una… ¿presencia?-
-Eso es extraño…- dijo Dulio sentándose frente a la pareja –Solo las Longinus tienen una presencia sellada…-
-Ja! Lo dicho! Una Longinus! ¿Cuál? ¿True Longinus?-
-¿La conoces?- preguntó Gabriel.
-¿Conocer a quién?-
-Esa está claro que no…- respondió la arcángel.
-Pues no conozco más…-
-¿Qué estudias en clase?- Dulio rio divertido.
-Cuáles son las medidas de todas las monjas de esta institución-
-¿Lo dices en serio?- sentándose frente a ellos –Hay trece Longinus, con muchas de ellas localizadas…- acariciándose la barbilla –Y las que quedan… Que tomen forma de guantelete…-
-Boosted Gear- susurró Gabriel emocionada.
-¿La aumentadora?- respondió Dulio recostándose en el sofá –Hay muchas reliquias que no tienen una forma oficial reconocida, sabiendo que reaccionan a los sentimientos del portador y que Issei posee aura de dragón no sería descabellado pensar que… Telos Karma, por mencionar alguna, tome una forma de reliquia asociada a dragones-
-Tienes razón…- dijo Gabriel pensativa –Entonces puede ser… media docena de opciones-
-Siempre que sea una Longinus, claro-
-¿Por qué insistes en desanimarme?- mascullo Issei.
-Solo soy realista…-
-¡Esta reliquia esta reprimida!- sentencio Gabriel mirando al castaño.
-¿Perdona? ¿Y qué hago, llevármela de fiesta? ¿Le doy unos traguitos de whisky?-
-Eres tu quien está limitando su poder!-
-¿Qué?-
Issei miró a Gabriel como si tuviese varios pares de pechos.
-La reliquia se alimenta y crece contigo, con tus sentimientos. Si tú los reprimes ella no crece-
-Eso es absurdo-
-La comida estará lista en poco tiempo…- Divertido, Dulio volvió a la cocina.
-No sabes lo que dices…-
-Sé muy bien lo que digo! Si quieres que esta reliquia crezca has de liberar esos sentimientos!-
El dragón retiró la mano con brusquedad de entre las de Gabriel, refunfuñando claramente molesto.
-¿Por qué te enfadas?-
-No me enfado-
-Estas enfadado… ¿Estas enfadado con Gabriel?- preguntó la rubia bajando la mirada.
-Estoy molesto conmigo mismo… ¿Cómo puedo crecer con estos sentimientos?- alzando la mano, mirándola fijamente.
-¿Cuál es el problema?-
-¿Cómo?-
-Tu reliquia crecerá con tu amor. Es una bendición. Una suerte y un privilegio!-
-¿Q-que?-
El chico alucinaba con la visión de la rubia.
-Cuanto más amor proceses a tu amada más poderosa será la reliquia… ¿Soy la única que ve la oportunidad fantástica que eso supone?-
-…-
El dragón se llevó las manos a la cara, suspirando pesadamente.
-No es tan fácil, Gabriel. Hay más de una…-
-¿Y cuál es el problema? Más poderosa será entonces…-
-Soy un miembro de la Iglesia…-
-Y un demonio… Los demonios hacen cosas malas…-
-Gabriel…-
-Y un dragón! Que hacen los dragones…- llevándose un dedo al mentón, pensativa –Toman, poseen, dominan, preñan… ¿No es eso?-
La rubia, sentada junto a él con solo una de sus camisas semidesabrochada lucia completamente inocente, virginal… profanable.
-No sabes lo que significan esas palabras, menos aún sus consecuencias- volviendo la vista al frente.
-¿Por qué le temes tanto a tu esencia?-
-¡!-
-Eres quien eres, no tienes ni que esconderte ni pretender ser otro…- susurró la joven inclinándose para acariciar su rostro.
-Si el dragón en mi despierta te consumirá en sus llamas de insaciable lujuria, Gabriel- devolviendo la mirada –A ti y a muchas otras… Nada le detendrá…-
-Issei… ¿Cuál es el problema?-
-¡!-
-Si he de arder en las llamas de un dragón para estar con el hombre que amo arderé gustosa…-
-¡!-
-Pero no con el niño asustado que se esconde bajo una capa, yo amo al dragón salvaje y autentico que no le teme a nada… Al espíritu indomable que se atreve a mirar con lascivia a la hija favorita de Dios mientras seduce a la hija del demonio y pervierte a mujeres prohibidas…-
-¿T-tú… lo sabes?-
-Desde hoy te ayudaré con tu reliquia-
-Como me vas a…-
Gabriel desabrochó su camisa por completo.
-Experimenta a placer con mi cuerpo… Sé que no posee los atributos que los hombres encontráis apetecibles…- murmuro Gabriel cohibida pasando un brazo bajo sus pechos, realzándolos inconscientemente mientras jugaba con algunos mechones de cabello.
-Tú y yo vamos a tener una conversación muy seria… Pero en otro momento- siseó el castaño serio –Ahora abróchate la camisa-
Gabriel lo miró confundida.
Al poco regresó Dulio con la cena en mano.
-Archipiélago del Sur – Japón-
Sentado en la cubierta del pequeño barco, Issei inspeccionaba el hermoso paisaje frente a él.
La fría y húmeda brisa marina golpeando su rostro, arrancando una sonrisa en el dragón, que relajado, disfrutaba del cálido sol de primavera.
Volviendo a su lectura, memorizando los datos de historia que Venelana había apuntado para él. La demonio era una profesora exigente, muy exigente.
No quería decepcionarla…
"Gobierno del Inframundo…"
-Política… Odio la política…-
Aburrido ojeó los datos elegidos para el estudio.
Curiosamente en uno de los folios aparecía el equipo de Sirzechs… Con Grayfia Lucifuge como Reina…
-Lucifuge… Una de las casas siervas de la Lucifer…-
El dragón sonrió divertido.
-Una heredera de la casa sierva de la Lucifer sirviendo a un falso Lucifer…- riendo levemente, pasando páginas.
"El amor que desafió a las normas del Inframundo"
(Una historia del pasado… Una rebelión en la aristocracia… ¿?)
-¿El hijo de los Gremory desafiando a los ancianos… y desposando a una demonio desterrada?-
Agarrando el libro con fuerza, Issei se puso firme, leyendo con avidez todos los apuntes escritos a mano.
-¿QUÉ SIRZECHS SE CASÓ CON GRAYFIAAAAAAA?-
-DXD-
No lo acababa de asumir.
Eso explicaría el recelo de Grayfia y el motivo por el que la identidad de la madre de Milicas no había sido hecha pública. Se sabía que Sirzechs tenía un hijo, pero al estar bajo la custodia de los Gremory no se había anunciado la identidad de la madre.
Era un secreto a voces, pero no se había anunciado.
¿A que le tenían miedo los Gremory? ¿Quién podía amenazar el pequeño Milicas? ¿No querían que se relacionase con los Gremory?... No… Tenía de facto el apellido paterno…
-Lucifuge, el problema es la familia materna…-
Pero qué problema… Eran, a fin de cuentas, una casa extinta…
Recorriendo la ciudad portuaria, se detuvo frente a una pequeña tienda atendida por un anciano más centrado en su pipa que en los clientes. Mas llena de trastos que artículos nuevos, el anciano parecía reparar electrodomésticos…
Televisores, equipos de música, ventiladores… Nada interesante.
Negando con la cabeza, continuó con su camino, Akeno-chan la esperaba…
Deteniéndose de nuevo en otra tienda, de ultramarinos, comprando dulces y unas flores se percató de unos discos olvidados en una estantería escondida.
Tomando uno entre sus manos.
"Lou Bega – A Little bit of Mambo"
-Es un disco reciente… Pero es occidental y ha vendido pesimamente…- dijo el dependiente.
-¿Es lo que suena?-
-Así es… Si te lo llevas te hago descuento-
Issei alzó la mirada… El ritmo era pegadizo…
-DXD-
Cargando con una bolsa de plástico, Issei regresó a la tienda de electrodomésticos reparados.
-¡Abuelo!- exclamó el niño.
El anciano seguía con su pipa.
-¡Anciano!-
-Que quieres niño…-
-¿Cuánto por el tocadiscos?-
-¿Qué?-
-¿Qué cuanto pides por el tocadiscos?-
-Dile a tu padre que venga más tarde…-
Los ojos del anciano se abrieron de par en par al ver al dragón sacar un fajo de billetes de su cartera.
-¿Hacéis envíos?-
-DXD-
-Tenshiiiiiii!- chilló Issei alcanzando la llanura que daba paso al complejo religioso.
Mirando a banda y banda, buscando a la preciosa morena.
-Ten… argh!-
La niña salió disparada de uno de los edificios, lanzándose como un cohete contra el chico, derribándolo con fuerza.
-¡ISSEIIIIIIIIIIIII!-
-Buenas tardes preciosa…- exclamó Issei tomando a la morena en brazos, empezando a besar sus mejillas repetidamente, arrancando una risa ligera en los labios de la sacerdotisa.
-Bienvenido!- saludo entre risas, contenta de ver al niño, contenta de recibir su afecto.
-¿Shuri-san esta en casa?-
Akeno asintió con fuerza.
-Pues antes de verla te doy a escoger… ¿Flores o bombones?-
Akeno lo miró confundida, viendo como el chico la apartaba para tomar la bolsa, sacando una caja de bombones y un ramo de flores.
-¿Un regalo para cada una? Que atento…- sonrió Shuri saliendo del templo, caminando hasta el chico para besar su cabello afectuosamente –Me alegro de verte-
Inflando los mofletes, Akeno tomó tanto las flores como los bombones.
-Parece que la angelito quiere todo lo que venga de ti…-
-Pues tengo una sorpresita…- señalando con el pulgar hacia su espalda.
Shuri vio como unos hombres vestidos con un mono de trabajo azulado subían un voluminoso paquete por las escaleras.
-¿Podría mantenerme ocupado a tenshi un ratito?-
Shuri asintió levemente.
-DXD-
Shuri Himejima estaba agotada.
Llevaba un buen rato intentando que su hija se concentrase en sus obligaciones, pero cada pocos segundos desviaba la mirada, buscando algo en las paredes.
Su hija siempre había sido una niña atenta, trabajadora, educada y obediente… Pero con ese chico cerca se perdía por completo.
No atendía ni escuchaba ni se centraba en algo que no fuese él.
-Como le digo a tu padre que ya no somos las personas más importantes para ti…-
-Okaa-sama…-
-No, Akeno, primero acaba tus deberes y luego…-
PIIII
-¿?-
PIIII PIIIII
Las Himejima alzaron la mirada, escuchando sonidos extraños resonar en el templo.
"A Little bit of Monica in my life"
-!-
Música… Se escuchaba música en un volumen elevado.
-¡Okaa-sama!- exclamo Akeno echándose hacia adelante.
-Vale, ve…- concedió Shuri. Al instante la morena había abandonado la sala.
Levantándose a su ritmo marchó a la cocina, preparándose un té caliente.
Sonriendo levemente al escuchar con más detenimiento la música.
Occidental, en inglés, rítmica… Pegadiza.
Dejando la taza en la mesa, caminando al salón principal.
La música retumbaba en el templo, en el centro estaba Akeno bailando cómicamente animada por un sonriente dragón.
Bailaron y bailaron hasta que se acabó la canción.
Feliz de ver a su hija jadear de cansancio, sus ojos brillantes de alegría.
En un rincón un aparato negro en un mueble con una puerta de cristal y unos altavoces a los lados.
-Lo he encontrado en una tienda del puerto… Un regalo para el templo… También he traído algunos discos…-
-Hay más?-
-Hay más-
Emocionada se colgó del cuello del castaño.
-Piensa en tu regalo de cumpleaños atrasado…-
-¡Muchas gracias!- chilló la niña besando con fuerza la mejilla del Hyodo.
-Muchas gracias, Issei-kun. Cuidaremos de él-
-No es nada… ¿Qué me dices preciosa? ¿Bailamos un poco?-
Akeno corrió con rapidez hasta el aparato, volviendo a poner la misma canción antes de regresar con el joven, tomándolo de las manos.
Shuri se retiró feliz, observando como su hija bailaba como una alegre niña normal, algo que pensaba que no iba a ver nunca.
Aunque pronto lamentaría ese día… Pronto acabaría odiando al bueno de Lou Bega. Puesto que su hija sometería a sus oídos a la misma canción repetida mil veces y a todas horas.
Pronto odiaría en silencio con todas fuerzas esa melodía.
Que duro era ser madre…
-Rumania-
-¡Deja de llorar!- rugió un hombre alto, fornido, de cabello rubio engominado hacia atrás, sosteniendo a un niño del cuello contra la pared.
El niño, asustado como nunca, lloraba con fuerza.
-¡ERES UN VLADI! DEJA DE LLORAR!- sacudiéndole de nuevo.
-Señor, el joven…- intervino una de las sirvientas alcanzando su brazo.
-¡NO ME TOQUES!-
Furioso liberó una de sus manos para girarle la cara a la mujer de un golpe de reverso.
Volviendo su mirada al niño, soltándolo, dejándole caer al suelo antes de caminar hacia la mesa, tomando una botella de alcohol.
-Miserable existencia la tuya, mocoso… Y pensar que tu madre dio la vida por algo tan insignificante-
Snif snif
Asustado el niño arrancó a correr, corriendo y corriendo hasta dar con su dormitorio.
Acurrucado entre las sabanas de su cama, lloró y lloró hasta quedarse dormido…
-DXD-
PAM
El sonido de la puerta abrirse de par en par lo alertó.
Despertándose de un salto, el niño se protegió todo lo que pudo con las sabanas.
-¡Gasper! Gasper!- exclamó una voz femenina, una voz cargada de preocupación.
-¿V-Valerie?- murmuró el niño asomando la cabeza de entre las sabanas.
-¿Estas bien?- aterrizando frente al rubio, inspeccionando el rostro del dhampiro.
-E-estoy bien…-
La adolescente limpió las lágrimas del rostro del niño con sus pulgares, besando sus mejillas repetidas veces.
-¿Seguro? ¿No te ha hecho daño?-
-Yo estoy bien… Pero…-
-He visto como tenía la cara, por eso he venido… Ese animal! ¿Cómo se atreve?-
-V-Valerie… E-es culpa mía…-
-¡¿Cómo va a ser culpa tuya?!- susurró la vampiresa abrazando al niño con afecto –Eres un niño dulce y atento… No tienes la culpa de nada…-
-Pero yo soy un Vladi… y…-
-Nunca cambies, quiero que sigas siendo el niño dulce que siempre has sido…-
-Pero eso en nuestro pueblo… Siempre me gritan…-
-Ellos no lo entienden. Un día encontraremos un buen lugar para ti, en el que te sepan apreciar…-
-¿E-en serio? ¿L-lo dices de verdad?-
-Por supuesto! Tu déjaselo a tu hermanita!- abrazando con más fuerza al rubio –Yo seré fuerte por los dos…-
-Valerie…-
-DXD-
Una atractiva joven, apenas entrando en la adolescencia, caminaba con elegancia y rapidez resonando sus tacones por toda la planta. Cabello dorado cortado justo sobre sus hombros. Carmín rojo a juego con sus ojos. Piel pálida cubierta por un ceñido vestido de noche negro.
-¡Padre!- Valerie irrumpió con fuerza en el despacho principal del castillo.
Una estancia oscura iluminada con decenas de velas que ofrecían una sombría imagen del Rey Tepes. La máxima autoridad en la ciudadela. Un hombre alto, rubio, piel pálida y fornido.
De pie frente a la ventana de su despacho, observaba la ciudad frente a él, a las faldas de su inmenso castillo.
-¿Alcanzas a percibir la tranquilidad de mi nación?-
-Tranquilidad… Tienes enemigos hasta dentro de tu propia familia…- avanzando unos pasos, pasando sus brazos bajo su pecho -Es la calma antes de la tempestad… Una falsa calma, un falso silencio…-
-¿A esos parásitos los llamas enemigos?-
-Llamo enemigos a nuestros enemigos-
-A veces olvido que eres hija de tu madre…-
Valerie apretó los puños, desviando la mirada, ocultando su malestar.
-Como de brillante habrías sido de ser una sangre pura…-
-Soy brillante como soy, padre-
-No blasfemes en mi presencia-
-¿Eres consciente de que tus mejores soldados son seres de sangre impura?-
-¿Por qué insistes en querer ofenderme?- dijo el hombre girándose para mirar a la joven -¿Quieres que muestre algún sentimiento por ti? ¿Aunque sea desprecio?-
-La indiferencia es el afecto más positivo que puedes ofrecerme-
-Armas. Tú y el monstruo al que tanto cariño le dices tener no sois más que eso. Armas-
-Que gran padre…-
-¿Padre? ¿No eres mayor para eso?-
-…-
-No me importa fingir ser un tiempo más tu padre, pero vete haciendo a la idea de que esta farsa tiene fecha de caducidad-
-Eso pasó hace mucho… Pero si te llamo padre tengo la excusa para no llamarte Rey…-
-Siempre tan rebelde… Es hasta adorable…- dándose la vuelta, sentándose en su sillón –No hace tanto que corrías por los pasillos llamando mi nombre con ilusión-
-Eso fue antes de saber que no eres más que un cabrón sin sentimientos-
-Los vampiros no tenemos sentimientos. Tú eres quien no encaja…-
-¿De nuevo vas a hacer gala de tu frágil masculinidad? Me tenéis miedo por ser mujer, no por ser una hibrida-
-Jajaja-
-Mujer y poderosa… ¿Tanto te duele?-
-En absoluto… Tu condición de mujer es un regalo… Podré elegir y controlar a tu descendencia y despierto envidia y confianza en la zorra de Carmilla… Ella se piensa tu existencia valida sus asquerosos argumentos…-
-¿Controlar a mis hijos?-
-Es algo que me reservo para el futuro… Relájate… Si sigue vivo puede que te deje aparearte con ese eunuco…-
PAM
La rubia golpeó la mesa con sus manos.
-Tan emotiva como tu madre… Intentas provocarme cuando tú eres la débil… Los vampiros no tenemos debilidades, tú tienes tantas… Empezando por ese niño…-
-Has sido tú, verdad-
-Oh… ¿Le han vuelto a pegar?-
PAM
-Deja mi pobre mesa en paz, Valerie-
PAMMMM
Tomando la mesa de la base, la rubia la envió contra la pared.
Vlad IV la miró sin inmutarse.
-Es muy cansado el tener que aguantar tus impulsos emocionales humanos… Porque razón me importunas, Valerie? ¿Me haces perder mí tiempo de nuevo con el hijo malnacido de Vladi…?-
-Gasper! Su nombre es Gasper-
-No me interesa su nombre, no me interesa él. Quítate ese estúpido enamoramiento de la cabeza, Valerie. Si ese niño tiene problemas que se comporte como alguien de nuestra raza-
-¡No es un enamoramiento! Gasper, es un niño. Necesita protección-
-Una mujer defendiendo a un hombre… Te confundes de castillo, hija mía. Si quieres que defienda a un hombre vete a hablar con esa furcia. En mis dominios si un hombre se deja someter no merece nada mejor-
-Es un niño!-
-A su edad mi padre me enviaba a la estepa a cazar lobos… Valerie, ese niño es una vergüenza para la raza. Harías bien en abandonarlo como lo hizo su madre- dijo con una sonrisa cruel en su rostro.
Valerie miró a su padre furiosa.
-Ya conoces nuestra cultura, si ese niño quiere dejar de ser menospreciado que empiece a hacerse valer. Si le golpean, que golpee más fuerte. La corona que descansa sobre mi cabeza no la recibí de nadie, la tomé, se la arranqué a su anterior portador y la defiendo con fiereza de cualquier que quiera tomarla, incluida tú!-
-Entonces no vas a hacer nada…-
-La zorra Carmilla me está acosando dentro de la ciudadela y tengo a los lobos a las puertas de la ciudad, no tengo tiempo para tus tonterías, Valerie. Si ya has acabado, lárgate y cierra la puerta al salir-
Furiosa se giró, caminando hacia la puerta.
-Valerie-
-…-
-Ese niño es tu debilidad-
-¿De nuevo con eso?-
-Ese niño es tu debilidad… ¿Quién es tu fortaleza?-
-¡!-
-Esa noche… ¿Qué ocurrió esa noche en el mundo humano?-
-No sé de qué me hablas- sentenció la rubia cerrando la puerta a su paso.
Tepes IV volvió a su posición original, mirando a través del cristal.
-Un dragón del este…-
-DXD-
Cabizbaja, recorrió las frías calles de la ciudadela cubierta por un pesado abrigo. Alzando sus ojos para ver como la nieve caía como un manto sobre las calles, impidiendo ver el mismo cielo.
La quietud se le antojaba inquietante, hacía años que no había calma. Los constantes roces entre ambas Facciones habían convertido la fría ciudadela en un constante vaivén de peleas y venganzas, rencillas personales y encargos encubiertos por doquier.
No era seguro estar en la calle.
Valerie Tepes se consideraba una mujer pacifica, diferente al resto de su raza. Quizás simplemente había querido alejarse todo lo posible a lo que era su padre. Quizás la influencia del bondadoso y tímido Gasper la habían marcado… Solo… No toleraba la violencia.
Pese a su actitud pacífica parecía que su estilo de vida insistía en querer transformarla.
O quizás le estaba diciendo a gritos que su lugar no estaba allí.
¿Pero dónde podía estar la heredera de una de las dos facciones destinadas a gobernar a su raza?
-¿No te parece gracioso?-
La rubia se detuvo en seco.
Sus zapatos de tacón clavados en el suelo, el abrigo cubriendo su esbelta figura. Una belleza, un trofeo para su raza de cultura machista, obligada a cumplir y saciar los deseos primarios masculinos. Pasearse, vestirse, exhibirse para los hombres… Pese a su joven edad.
-Que el gran, poderoso y respetado Tepes IV tenga por hijo primogénito a ese pichafloja amante de los libros… Y el talento familiar haya ido a parar en el cuerpo de una preciosa esposa…-
-No soy esposa de nadie-
-Y los grandes valedores, los Vladi, tengan a ese eunuco como heredero…- acercándose a la rubia, colocando su mano en la cintura femenina.
Valerie la apartó con contundencia.
-Eres toda una reina, hermosa, autoritaria, inteligente… Añádele el calificativo "sumisa" y gustoso te dejaré cumplir en nuestra cama las obligaciones de nuestra raza… Los Manthar gobernarán a los vampiros… Tú y yo, juntos-
La rubia retiró uno de sus guantes de sus blancas manos.
-Hay muchos inconvenientes en ese planteamiento…-
-Recuerda que he dicho que eres inteligente… ¿Me he equivocado?-
-El primer error es pensar que perdonaré tus acciones contra Gasper…- llevándose un pulgar a los labios, dejando que su colmillo perforase su piel, haciendo sangrar el dedo –El segundo es olvidar que las afrentas, en nuestra raza, no mide la proporcionalidad…-
-¿Quieres decirme algo, mi reina?-
-Esta Reina ya tiene Rey…-
La sangre recorriendo su dedo empezó a brillar tenuemente, solidificándose en una estaca roja, carmesí. Con habilidad la hundió en el vientre del vampiro.
-¡¿Q-que?!-
-Esta Reina es una descendiente de Vlad el Empalador. Sus técnicas son mi herencia familiar… Que mi padre ha insistido en que aprenda…-
Técnica de Sangre – Estaca.
-Solo mi Rey puede tocarme…-
Activando su técnica decenas de estacas surgieron de su cuerpo, deformando su carne, rompiendo sus huesos, deformando su cuerpo.
Los ojos rojos de la vampiresa miraron sin emoción alguna el cuerpo del vampiro de la casa Manthar.
Mordiéndose el labio inferior, desviando la mirada.
Furiosa consigo misma su cuerpo estalló en una nube negra de murciélagos que se alzó con velocidad en el aire, volando hasta el castillo Tepes, atravesando los ventanales de su dormitorio.
Restaurando su cuerpo en el centro de la estancia.
Sus puños apretados, abriendo las manos temblorosas, recogiendo gotas de sangre en su abrigo.
Cayendo de rodillas al suelo, Valerie Tepes lloró, lloró en silencio.
Sus ojos veían con total claridad el espíritu del vampiro recién fallecido protestar por su muerte frente a ella…
-DXD-
Contento, el niño envolvió sus manitas en la taza blanca, bufando suavemente el contenido de la misma.
-Gasper, déjalo enfriar, está caliente…- dijo una hermosa rubia sentándose junto al niño, abrigándolo con firmeza –Tienes que arroparte más… Ha llegado el invierno…-
-Aquí se está calentito…-
-Gasper, si el fuego se apaga llama al servicio. Ellos lo avivarán-
-Lo seeeee-
-No lo hagas tú-
-Lo seeeeeee-
-Mi pequeño…- sonrió la vampiresa acariciando su cabello.
-Valerie…-
-Dime-
-Se oyen rumores…-
-¿Qué has escuchado?-
-Los lobos… ¿Los lobos han empezado una guerra?-
-Se dicen muchas cosas… Vivimos encerrados con mucho frio. ¿Si no teníamos bastante peleando entre nosotros ahora tenemos conflictos con gente de afuera? La gente se distrae con la rumorología inventada… No estamos en guerra-
-¿No estamos en guerra?-
-Para nada-
-Que no desees una guerra no implica que no estés en guerra-
-¿?-
La vampiresa miró fijamente al niño. Este, recostado en su silla, lo miraba con los ojos dorados, brillantes.
Ni rastro de sus bondadosos ojos rosados.
-Muchas amenazas os esperan fuera de los muros… E incluso dentro de ellos…-
-¿Tu? ¡Gasper!-
-El niño está bien… Mi anfitrión no está en peligro alguno-
-¿A-anfitrión?-
-No te hagas la inocente. Sé que sabes de las circunstancias del nacimiento de este cuerpo- cruzándose de piernas, entrelazando sus dedos sobre sus muslos.
-¡!-
-La guerra es inevitable… Y el destino cruel e implacable-
-Porque…-
-…-
-¿Por qué te muestras ahora?-
-¿Recuerdas las palabras del niño?-
-Especifica-
-La Casa Tepes no es la Casa del Diablo, es la Casa del Dragón. Y cuando él venga te reunirás con él-
-¡!-
-Ignora mis palabras y este niño y tu pueblo lo pagarán caro. Ignora esta advertencia y a nivel personal y sentimental lo lamentarás toda tu vida-
-No me has respondido… Porque te apareces… Porque debería de hacerte caso…-
-Es mi momento de hablar… Es mi momento de aparecer… Y porque no tengo otra opción. Él se está retrasando, aunque nunca ha sido muy puntual… Nunca ha valorado mi campo… Siempre delegando para luego acudir corriendo a mí para que le solucione la papeleta… Valerie Tepes… El enemigo YA está aquí-
-¡!-
-Te conviene trasladar tu residencia al palacete de Bucarest-
-¿Con los licántropos a nuestras puertas me dices que me vaya al mundo humano?-
-La Iglesia se encargará de los lobos-
-¿La Iglesia? ¿Estás loco?- girándose molesta, pensativa.
-Valerieee-
-…-
-Valerieeeeee-
-¡!-
Dando un leve respingo, parpadeó repetidas veces al sentir al rubio tirar suavemente de su vestido.
-Valerieeeeeeeeee… ¿estás bien?-
-S-si… Si, si-
-…-
La joven se giró nerviosa.
-G-Gasper… Me marcho… ¿Nos vemos en la cena?-
-Claro… ¿Segura que estas bien?-
Valerie Tepes no respondió, simplemente abandonó el dormitorio, apoyándose en la puerta, suspirando pesadamente.
-Las palabras de esa mujer… Ahora esto… Estoy tan confundida… ¿Qué está pasando?- sollozó dejándose caer al suelo, escondiendo su rostro entre sus brazos colocados sobre sus rodillas.
-Tokio – Japón-
Suou Himejima tenía motivos para estar orgulloso.
De pie en un rincón del patio trasero, apoyando su cansado cuerpo sobre un bastón de madera. Sus ojos destellaban ilusión.
Los grandes fuegos de la familia se elevaban por encima de los calderos, las llamas abandonaban las brasas, empezando a formar un círculo alrededor de una hermosa joven.
Centrada, sentada, la joven abrió los ojos absorta.
Sus pupilas rojas relucían con el fuego flotante sobre ella.
Su mente, relajada.
Suzaku alzó las manos, acariciando el aire.
Suou sonrió aún más viendo como controlaba el fuego. Un poder innato, una habilidad como no se recordaba desde la primera sacerdotisa del fuego. La habilidad que entregó a sus descendientes.
-Ageha… Que cruel es el destino… Tu que creías que te llevabas el talento de la familia… Un talento echado a perder, desperdiciado con ese maldito animal… Tu bisnieta supera con creces tus habilidades en tu mejor momento…-
Uno de los sacerdotes, ropas tradicionales puestas, se acercó al anciano.
-Desde la fundadora no se veían aptitudes así… Pero señor…-
El anciano alzó levemente la cabeza.
-La manipulación del fuego… Sin sello alguno…-
-No es piroquinesis, no manipula el fuego, el fuego obedece sus deseos… Es alguna forma de entendimiento…-
-¿Una habilidad de los dioses?-
-¿Los dioses? No… Su habilidad con el fuego se debe a una afinidad inusitada con el Ave Bermellón-
-Pero si aún está bajo su influencia…-
-Ella será mucho más poderosa que yo… Ella es la esperanza de la Familia. Con su afinidad los Himejima se impondrán a los Nakiri-
-¡Mi señor! El Ave Bermellón nunca ha sido…-
-Pensaba que habías recibido mejor formación, niño- lo interrumpió el anciano serio –No hay Bestia Sagrada más poderosa que otra. Lo único que realmente importa es la afinidad del portador. Los Nakiri han tenido una suerte infinita dando a luz a poderosos herederos…-
-Los Dioses lo habrán querido así…-
-Eso sí que puede ser… O que hayan elegido mejor los enlaces matrimoniales…-
-…-
Gesticulando con la mano, un exorcista en un rincón realizó unos sellos con los dedos entrelazados, tocando el suelo con ambas manos, retirando el sello de una jaula de acero.
Rugiendo con fuerza, un enorme oni golpeó las jaulas hasta abrirlas.
Extasiado, furioso, sediento de compensación revisó toda la sala, olfateando, eligiendo su primera presa.
Una niña lo miró sorprendida… Sin esperar respuesta, el oni empezó a correr, alzando su mano izquierda, preparando sus afiladas garras.
La morena colocó sus manos frente a su cuerpo, intentando protegerse del monstruo.
El fuego siguió sus órdenes, posicionándose al frente, impactando con el monstruo.
Horrorizado, chillando de dolor, viendo como el fuego se pegaba a su piel, quemando su carne.
Sintiendo la ira crecer y crecer en su interior, el oni hizo crecer sus uñas, formando una monstruosa garra, avanzado lo suficiente como para tener a la niña a su alcance.
SLASH
Una hoja negra cortó al demonio por la mitad, dejando caer su cuerpo al suelo antes de convertirse en tinta negra.
La joven miró al anciano asustada, relajando lentamente su respiración.
-Los Himejima son una de las Cinco Principales familias que han servido a los dioses desde los años oscuros, exorcizando todo mal en nuestras tierras, purificando espíritus malignos y velando por el bienestar espiritual de nuestra nación- dijo el anciano apoyando la espada en el suelo –Para poder lograr tal objetivo se nos concedieron múltiples dones… Nuestra familia fue bendecida con fertilidad y talento. Por nuestra sangre corre un vínculo especial con las artes místicas, siendo todos nuestros familiares sensibles a lo sobrenatural. Si bien quizás el rasgo característico más importante fue nuestro vínculo con las Bestias Sagradas hay tres objetos con los que tienes que familiarizarte- Onikiri… La espada mística que Minamoto no Yorimitsu le entregó a Watanabe no Tsuna y con la que derrotó al ogro Ibaraki Douji, cortando su brazo- girándose, caminando hasta un mueble con dos espadas más colocadas sobre unos soportes –Dojiki Yasutsuna, el arma con el que Minamoto no Yorimitsu derrotó al ogro más poderoso que jamás a habitado estas tierras… Mikazuki Munechika, una espada bendecida por el dios Inari- dejando la espada en su sitio, junto a las otras tres –Onikiri, la asesina de demonios, se hace más poderosa con cada demonio derrotado, cada corte afila la hoja, la sangre de los demonios le confiere poder… Así como los ogros le dan poder a Dojikiri-
-¿Y Munechika?-
-A Mikazuki Munechika le da poder el mandato divino- dijo el anciano tomando la hoja, desenvainando y alejándose unos pasos.
Alzando su brazo, una enorme ave de fuego se posó sobre el mismo, tras un sonoro trinido el ave se convirtió en una llamarada que envolvió la hoja, uniéndose a ella.
Dándole poder.
-La espada de la luna creciente es el arma más poderosa… Con ella y el control sobre el Ave Bermellón tendrás un filo tan caliente como el mismo sol, una hoja que convertirá en ceniza todo lo que toque. Carne, sangre, huesos…-
-¡!-
-Un cuerpo físico entrenado, una mente preparada, los conocimientos de la historia, los talentos en tu sangre, la protección del Ave Bermellón y la habilidad del sendero de la katana llevarás a la familia a una nueva prosperidad…-
La morena tragó saliva.
-El Oráculo ha dado su visto bueno- dijo el anciano deshaciendo el vínculo, dejando la espada donde estaba –A partir de hoy tu régimen de entrenamiento se verá intensamente elevado-
-¡!-
-Asimismo abandonarás tu nombre y cortarás los vínculos familiares con tus padres. Desde hoy y hasta el día que des con tu sucesor serás conocida como Suzaku-
Sudando frio, nerviosa, Suzaku se incorporó, sentándose sobre sus piernas antes de juntar su frente con el suelo.
-Será un honor, anciano-
-En tus manos descansa el porvenir de la familia. No me decepciones, no nos decepciones-
-No fracasaré, anciano- respondió Suzaku alzando la mirada.
-Esos ojos rojos… Esos ojos reflejan poder… Un poder como no se había visto desde la primera sacerdotisa descansa en ti…-
-¡!-
-Sigue mi instrucción y haré relucir ese poder-
-Su deseo es mi voluntad…- sentenció la morena con una nueva reverencia.
Satisfecho tomó su bastón y se alejó a paso lento.
Sonriendo perversamente.
-Los tiempos de gloria de los Nakiri han acabado… El momento de los Himejima ha llegado-
-DXD-
Enjabonándose la larga cabellera, la belleza oriental tomó un cuenco de madera, al llenarlo de agua caliente se echó el líquido sobre la cabeza.
Libre de todo producto químico, envolvió su cuerpo en una toalla antes de meterse en la amplia bañera.
Gruñendo levemente ante la dificultad de anudarse la prenda, sus pechos siempre la molestaban.
(Capricho de los dioses… Bendiciones de los dioses… Lo llaman)
Su belleza y su cuerpo le habían dado más problemas que alegrías.
-Siempre en medio… Siempre molestando…- murmuró Suzaku acariciando sus hombros –Necesito un masaje…-
Relajándose en el agua, sintiendo como el líquido caliente relajaba sus músculos.
-Está hecho…- susurró mirando al techo –He sido elegida… Tengo que agradecer a la Oráculo… Podría llevarle algún presente…-
Ahora empezaría el auténtico entrenamiento… Si lo pasaba. Si pasaba todas las pruebas.
-Ser la siguiente líder de la familia… Liberar a Shuri-okaa-sama y Tobio-kun de su exilio… Hacer que Akeno-chan pueda tener un futuro…-
Suspirando pesadamente.
-¿Tendré la fuerza necesaria para lograrlo?-
Mirando al techo…
-Akeno-chan… Quiero verla… Pero si se entera el abuelo…-
Sus ojos no dudaron.
-Akeno-chan merece eso y más-
Por su hermana haría lo que fuese necesario. Sentía en lo más profundo de su ser que tenía que hacerlo.
-Templo Himejima-
Dejando el puerto a su espalda, cierto castaño recorrió el pueblo a paso ligero, deteniéndose en su floristería recurrente para comprar un ramo de flores.
Satisfecho emprendió el camino al templo, deteniéndose unos pasos antes de cruzar el primer arco.
Había dos cosas inusuales.
La primera era un aura sobrevolando el templo… Algo extraño, sobrenatural, poderoso pero no amenazante… malvado.
Lo otro una estudiante, una colegiala cuyo rostro se ocultaba por un paraguas.
…
De todas las veces que había visitado el templo nunca había coincidido con nadie, nadie fuera de eventos programados…
¿Esa estudiante estaba visitando el templo… Alguien había visitado el templo… Lo quería visitar?
Issei observó curioso la figura de una estudiante en la distancia. Lejos, pero mirándolo o a él… o al templo. Los estudiantes a menudo acudían a los santuarios en busca de ayuda divina… Sin darle mayor importancia la dejó a un lado, optando por subir por las escaleras.
Un angelito la esperaba al final del camino!
-¡Akeno-chan! Akeno-chan! ¿Cómo estará mi Akeno-chan!- cantaba Issei subiendo las interminables escaleras… deteniéndose de golpe, recuperando el aliento, ahogado por el esfuerzo físico –Y yo que creía que estaba en forma…- Jadeante, mirando el mármol blanco del infinito camino -Aquí… Hay que colocar escaleras mecánicas…- gruñó retomando el camino poco a poco.
Creyendo ver caer plumas negras por el camino. Alzando la mirada… No vió nada.
Al llegar al templo se extrañó de no percibir nada… excepto poder mágico. Rastros frescos, intensos de…
Alzando la mano, convocando a Dama del Lago, esta le arrojó a Destrucción con presteza.
ZAPZAPZAPZAPZAP
Sosteniendo la espada frente a él, convocando todo el poder sagrado posible, retrocediendo decenas de metros hasta acabar con una rodilla en el suelo.
Una lluvia de relámpagos dirigidos expresamente hacia su persona le había dado de lleno.
Retirando unos centímetros la espada, dándole algo de visión…
Un ángel caído…
Un poderoso ángel caído, hombre, moreno, barbudo, musculoso.
Diez alas a su espalda.
(¡Diez putas alas!)
-¿Bajo qué autoridad atacas a un miembro de la Iglesia?- chilló el chico intentando levantarse. Ganando tiempo para que cesase la paralización de su tronco inferior.
-Autoridad…- escupió el hombre enfadado –Bajo que autoridad entras tú en estos dominios-
-Grigory no tiene autoridad alguna en estos terrenos… Y dudo mucho que los Himejima hayan aceptado tenerte aquí…-
-¿Ahora los Himejima tratan con sacerdotes católicos?-
-Muy bien… Quieres pelea… Vas a tener pelea…- murmuró el castaño colocándose en posición –Has atacado a un exorcista, puerco… Pensaba que podrías ser Baraqiel… Pero joder, eres más feo que pegarle a un padre minusválido con una escobilla de wáter sucia… Tu- señalándolo con el dedo –No puedes ser el padre de una preciosidad como Akeno así que… Vejestorio… Voy a responder tu cálida recepción con un par de muy sentidas ostias!-
-No hables de Akeno, maldito exorcista!- rugió el hombre alzando las manos, convocando cientos de relámpagos.
"Despide relámpagos y dispérsalos, lanza flechas y confúndelos"
Cerrando el puño frente a su rostro, dispersando los relámpagos que se cernían sobre él. Sorprendido vio como el exorcista se plantó tras él.
Una pesada espada que se le antojaba MUY familiar.
-¡Excalibur!-
Alarmado se protegió con sus alas, formando un escudo frente a él. Issei cargó con fuerza. La esfera plumada salió despedida. Baraqiel abrió sus alas, sorprendido, recuperando el equilibrio, suspendido en el aire. El ataque no había perforado la defensa, pero el golpe había sido intenso. Importante pese al reducido tamaño del niño.
(Por mucho que piense… Esto me supera! Me supera…)
(No puedo derrotarle… Es imposible!)
(Pero… Y si está aquí por Akeno?)
Chasqueando la lengua, sintiendo el poder de Bendición incrementar el poder de Destrucción.
Alzando la mano, Issei tomó otra Excalibur.
Baraqiel alarmado creó una lanza de relámpagos, apareciendo tras el chico, hundiendo la lanza en su espalda, rompiendo su columna… Viendo cómo se desvanecía en la nada.
Cubriéndose con su brazo, el moreno recibió el golpe directo de la poderosa Excalibur, haciéndole sangrar.
Issei gruñó visiblemente molesto al ver el ridículo efecto de su ataque.
Retirándose, Issei dio dos pasos atrás, convocando otra ilusión sobre él mismo.
Baraqiel observó sus alrededores, ignorando el cuerpo frente a él.
El niño alzó ambas espadas, perpendiculares, combinando el poder sagrado de ambas espadas, unido al de Bendición. Creando una enorme hoja blanca.
-¡!-
Envolviéndose con sus alas esperó por el ataque, inclinándose levemente al sentir el poder sagrado contra sus alas.
Sin mucho esfuerzo rechazó el ataque, extendiendo las alas, convocando relámpagos en sus manos, alzándolas, de sus dedos surgieron decenas de hilos de energía que cubrieron el terreno de electricidad.
Sus ojos se centraron en el castaño, sorprendido y derribado a su izquierda.
-No puedes ganar, exorcista… Retírate, no quiero tener que matar a un niño…-
Issei, enfadado, convocó una nueva ilusión.
-¿Y dejar que le hagas daño a Akeno-chan?-
-¿Cómo le voy a hacer daño a Akeno?- rugió el caído.
-¿Cómo me voy a fiar de la palabra de un agente de Grigory?-
-Eso no volverá a funcionar, chico- rugió el hombre furioso centrando su atención en el niño, frente a él, con su espada en mano, intentando repetir el ataque -Semejante excremento religioso no va a estar cerca de mi hija!- girándose, lanza eléctrica en mano.
Issei, a su espalda, blandía a Yamato, concentrando poder en la hoja, blandiéndola contra el caído.
Baraqiel vio incrédulo como la hoja cortaba sin dificultad la lanza.
-Mío!- exclamó Issei preparando la hoja para un golpe ascendente viendo como Baraqiel preparaba un ataque descendiente.
-¿Se puede saber que estáis haciendo?- chilló una voz junto a ellos.
-¡!-
PAM
PAM
De un coscorrón en la cabeza la espada falló el objetivo.
De un codazo en su costado, Baraqiel golpeó el suelo, electrificando al exorcista…
-DXD-
Vaya ostión…
Le dolía todo…
Girándose, intentando incorporarse…
La electricidad aun recorría su cuerpo. Estaba paralizado.
-Pero que…
-¡Nada de pero que!-
-Pero…-
-¡Es un invitado!-
-¿Qué? ¿El?-
-¡El!-
-Pues… Sigue vivo… Creo-
-Sigo vivo, mamón- el chico respondió con una peineta.
-Issei-kun! ¿Estás bien?- preguntó Shuri agachándose frente al castaño.
-Ha sido una derrota psicológica… Me duele más el orgullo que la cabeza…- la tranquilizó el dragón –Aunque no sabía que tratabas con agentes de Grigory…-
-Bueno… Trabaja para Grigory… Es amigo del gobernador…- mirando al hombre.
-Un momento… ¿Amigo del gobernador?- alzando la mirada, mirando al caído con una mueca.
-Largo de aquí. No voy a permitir que estés cerca de ella- dijo el ángel caído.
-¿Cerca de quién? ¿De tu estilista?-
-¡De mi hija!-
-…-
-…-
-¿Tú eres Baraqiel?-
-Que hace un apestoso exorcista cerca de mi hija divina-
PAM
Shuri Himejima impactó una colleja con la mano abierta… dándole de pleno a su marido.
-¿Qué estás haciendo, cariño?-
-Nooooo… Shuri-san… Pensaba que tenías buen gusto…- lloró Issei dejándose caer al suelo.
-DXD-
-Lamento la lamentable bienvenida…- se disculpó la mujer con una leve reverencia.
El chico, aun magullado, estaba sentado frente a la pareja.
Mirando con mala cara al hombre.
Una mirada de desagrado correspondida en tipo e intensidad.
-No pasa nada… No es la peor ni mucho menos…- respondió el chico acariciándose la sien –Así que el hombre de la casa ha vuelto…-
-Exacto! El hombre de la casa! Por lo que el parasito de la casa a la puta call…-
PAM
-Este osito tan dulce y atento es mi marido, Baraqiel… Y el padrazo de Akeno-
-Demasiado tiempo que he estado fuera si un mocoso como tú se ha acostumbrado a venir por aquí-
-Muy cierto…-
-Cariño, te presento a Issei Hyodo-kun, un amigo de Akeno-
-Amigo eh…
-Padre eh…- mirándolo de arriba abajo –Lo de Shuri-san lo entiendo… Pero tu… ¿Su padre? Si eres feo de cojones-
Shuri se llevó una palma al rostro.
-¡Repite eso!-
-Rumania-
Frio, Gélido.
La temperatura que se podía esperar de ese blanco paisaje, una temperatura extrema contenida por los inmensos muros de piedra que acordonaban el recinto limitado a vampiros. La colosal ciudadela que tradicionalmente había protegido a su raza por siglos y siglos. Un rincón de crueldad y rituales de sangre ajeno a toda la historia humana, una parcela suspendida en el tiempo. Una ciudadela de estrictas y duras tradiciones, pues las tradiciones se fomentaban sobre los éxitos del pasado buscando garantizar el futuro. Rituales desfasados… Muros de piedra que ya servían de poco…
-ACHO!- estornudó el niño rubio agarrando con fuerza su abrigo.
El clima de Rumania nunca había sido agradable, pero era su país, tampoco tenía otra opción. Ser el heredero de una de las casas regentes marcaba con fuego su destino. No era un niño, no era un vampiro, no era Gasper. Era un Vladi, para bien, para mal… Para mal.
Y ahí estaba, meditando en la nieve. Observando el paisaje nevado de las tierras que su familia poseía. Abrigado con una pesada manta, exhalando con fuerza.
-Valerie…- murmuro el niño con tristeza, alzando sus manos, intentando coger algunos copos de nieve.
-¿Valerie? ¿Es alguna de mis hermanas?-
-¿?-
Sorprendido vio una figura sentada en la barandilla, una figura femenina, poderosa, hermosa y peligrosa.
El viento no parecía afectarla, la nieve, el viento, el mismo frio se apartaban, no se arriesgaban a tocar su piel o mecer su pelo…
¿Cómo había llegado hasta allí? Nunca antes en toda la historia de la Ciudadela nadie había logrado cruzar sus muros sin ser detectado!
¿Quién era esa mujer?
Era alguien capaz de superar todas las medidas de seguridad…
¡!
Con todos los cabellos de punta, asustado el niño entró en la habitación, cerrando con fuerza las puertas de la balconada.
Horrorizado, lloroso, temblando con fuerza.
¿A quién llamaba? ¿Cómo lo hacía? ¿Tenía tiempo?
-¿C-como ha podido… Donde están los guardias…!-
PAM
Las puertas se abrieron de par en par, su cuerpo derrapó por el suelo hasta dar con la pared.
La mujer entró con calma en la estancia, caminando… simulando que caminaba, flotando, elegante, en el aire.
Las puertas se cerraron a su paso.
Analizando la estancia con una mirada rápida, negando con la cabeza.
-¿Por qué tan tímido? Pensaba que te alegrarías de verme… ¿Cómo te llamas ahora? ¿Cuál es tu nombre actual?-
-¿Q-quien eres y que… que quieres!-
-Por favor… No estoy de humor para tus juegos…- murmuro la mujer alzando su mano.
Gasper Vladi se encontró flotando en el aire, con sus brazos y piernas separados, inmovilizado.
-Y-yo no te conozco! No sé qué…-
-No juegues conmigo…-
-No sé de qué…-
-Quiero la lista de todas ellas y cuáles son sus rutas-
-YO NO SE QUE…!-
-No juegues con mi paciencia-
La mujer alzó el dedo índice, silenciando al chico.
-Mis hermanas, todas. Y cuáles son sus destinos-
-NO SE QUIEN ERES! NO CONOZCO A TUS HERMANAS O QUIENES SEAN!-
Alzando su dedo índice, concentrando poder mágico antes de liberarlo en un pequeño disparo de energía.
Gasper chilló horrorizado al ver cómo había perforado la pared como si fuese de papel.
Su dedo pasó a apuntar su propio pecho.
Los ojos del rubio cambiaron de tonalidad, haciéndose el aire más pesado. Arrancando una sonrisa en la mujer.
-Las normas son las normas, Marduk-
La voz, grave, resonó por la estancia.
Su aura, negra como la noche, envolvió su cuerpo.
-¿Normas? Él ni siquiera estaba presente cuando YO las redacté-
-¿Eso importa acaso?-
-Fidelidad, eso es lo que te mueve. Tu fidelidad hacia él…-
-¿Si lo sabes que haces aquí? No voy a responderte-
-Lo harás… No me importa que hayas visto lo contrario-
-Tú velas por tus hermanas, yo por el mío-
-Kaala. Mis hermanas están ahí afuera, las esposas de tu hermano. Y ahora que he despertado… Se perfectamente que no lo están pasando bien, la vida nunca ha sido agradable con ellas-
-El destino no debe de ser alterado. El tiempo es un rio que debe seguir su…-
La mujer incrementó su aura, violenta e implacable, elevando al chico, aumentando la dureza del agarre de sus extremidades.
El niño se empezaba a sentir incómodo.
-Vas a revisar sus destinos, todos, y me vas a decir cuál es la mejor ruta-
-Imposible. Eso sería alterar demasiado…-
-Hace miles de años burlaste el destino, el tiempo y todas vuestras estúpidas normas-
-Fue por el bien de mi hermano-
-Es lo mismo que te estoy pidiendo ahora-
-…-
-No te lo volveré a pedir. Vas a revisar sus futuros y darme las mejores rutas-
Los ojos del chico destellaron durante unos instantes.
Su cuerpo se envolvió en un halo verdoso, su cabeza moviéndose de forma antinatural en todos los sentidos posibles, su mirada perdida en la nada.
Tras unos minutos el movimiento cesó, la mirada dorada del niño se posó en la figura de la mujer.
-Es imposible… No os reuniréis en esta vida… Y mejor no quieras saber que…-
El poder mágico de la chica envolvió el cuello del niño.
-¿Nos saltamos tu participación en esta edad?- apretando con fuerza –Le diré a mi esposo que sufriste un accidente…-
-Una de las sacerdotisas vagará cual indigente huérfana… La otra se alejará inevitablemente con una de las magas… Nunca llevarán el anillo. Las gemelas arderán en las llamas de la guerra… Las armas encontrarán su final en manos de sus hermanas en la más completa ignorancia… Mi hermano no alcanzará la Reunión y eventualmente fracasará…-
Furiosa, la misma ira de la mujer destruyó las paredes de la habitación.
-¿Y vas a permitirlo?- rugió la mujer
El aura de la mujer ganó en violencia.
-PORQUE YO NO VOY A PERMITIRLO!-
El niño no se dejó intimidar.
-Hay una ruta…-
-¡!-
-Mi hermano… Una ruta en la que mi hermano… Cumple su deseo. Su destino-
-¿?-
El chico permaneció en silencio, con sus ojos brillantes.
-¿Qué ven tus ojos?-
-…-
-¡Que ven tus ojos!- ordenó la mujer.
-…-
-O me lo dices…- su mano se envolvió en poder mágico –Te arranco las pelotas-
-Una amenaza como esa no…-
El poder mágico de la mujer envolvió el cuerpo del niño.
Un poder que amenazaba con destruirlo.
-No te atreverás…-
El aura empezó a apretar con fuerza, aniquilando su aura negra poco a poco.
-E-espera, Marduk!-
-Tu fidelidad a mi marido me conmueve, de verdad. Pero…-
-Te ayudaré-
-¿?-
-Te ayudaré… Mi hermano me lo ha pedido…-
-¿Cómo? Eso es imposible…-
-Mi hermano intuyó esta situación en futuro…- negando con la cabeza –Escúchame atentamente, Marduk, pues estas son las palabras del Señor del Tiempo…-
La mujer retiró todo rastro de magia, dejando al chico en el suelo.
-Escoge bien esas palabras, Kaan, porque si alguna de mis hermanas sufre lo más mínimo, si mi marido no consigue su harén tus pelotas serán objeto de la historia pasada, pasada!-
-Eso no estaría bien… Debo continuar con mi estirpe… O eso se supone-
-Pon en juego la felicidad de mi marido y haré de tu existencia un infierno-
-Nadie, ni siquiera tú tiene en más consideración a mi hermano que yo. Y te ayudo por él, no lo hago por ti-
-Entonces no te equivoques-
-No, no te equivoques tú!-
-…-
-Mi hermano vive en Japón, en el continente oriental… Muchas de ellas, siguiendo su deseo interior están muy cerca de su destino pero… Dos de tus hermanas están con él, pero no podrán aguantar mucho más esa posición…-
-¿Qué debo hacer?-
-No debes preocuparte por ellas… Sus caminos se separan, pero regresan sin mayores dilaciones…-
-No jugaré con el destino de mis hermanas, no me arriesgaré lo más mínimo-
-Es necesario, Emperatriz… Quieres armar un puzle muy complejo, Marduk. Uno más complejo que el que ya armaste en su día-
-No me importa la dificultad. Ya he vivido lo que puede ofrecerme y no aceptaré lo contrario-
-Entonces…- el chico pensó unos instantes –Este es el rumbo que debes tomar-
-Soy toda oídos-
La mujer desconocida y el Señor del Tiempo, echando chispas forjaron el camino que seguiría cierto dragón, viviendo ajeno a todo, que marcaría el antes y el después del mundo.
Milenios atrás cambiaron la historia, creando una línea temporal alternativa, y ahora había llegado el momento de crear el tiempo perfecto.
La línea temporal idónea.
El Paraíso en la Tierra.
La llegada de la era del dragón.
-Croce di Pietro-
-Issei… Shidou- murmuró Griselda mirando con escepticismo el documento en sus manos.
-Así es… Como soy tan adorable y tan buen chico todos me quieren adoptar, sabes?-
-…-
-El otro día entré en una tienda a por una botella de whi… agua, agua con limón, están buenísimas. ¿Las conoces?-
-…-
-Resulta que me encontré con una anciana con varios millones de años… Ahí estaba, contando monedas en el mostrador, tenía que pagar no sé cuánto y la tía céntimo a céntimo… Estaba gastando los últimos instantes de su vida haciendo perder el tiempo en la cola de un supermercado así que estaba hasta los cojones de esperar la ayudé…-
-…-
-La mujer me dijo que estaba muy agradecida y eso… Total, que también quería adoptarme. Me dijo que tenía una nieta de mi edad, tenía una foto en su bolso, estaba bastante buena. Le dije que no, que si me adoptaba eso sería incesto y dios lo ve con malos ojos… Aunque si no hay un vínculo de sangre… Lo suyo seria formalizar ese vínculo uniendo las líneas de sangre, pero claro. De nuevo teníamos un problema. Dos hermanos no se pueden casar. Dios está cargado de puñetas. Al final opté por nada de adopciones pero que me diese el teléfono de la nieta y…-
GRAB
La mano de Griselda se posó sobre la frente el castaño, apretando con fuerza, elevándolo unos centímetros del suelo.
-El documento es legítimo… Puedes hablar con ellos! Al ser menor me han tomado bajo su custodia! No quieren que la Iglesia me relacione con el apellido de mis padres… No sé porque-
CRACK
El agarre ganó en intensidad.
-¡Touji está preocupado de que le haga improperios a su hija! Cree que adoptándome estará a salvo!-
Pensativa, Griselda soltó al castaño, que se inclinó para acariciarse la sien, adolorido.
-Issei Shidou pues-
-Aunque hay que ser muy ingenuo para pensar eso… Con solo pensar en darle salami a mi hermanita me pone como…-
GRAB-
-Me llena de inocente felicidad… Oh, vamos Selda! ¿Cristo no dio su sangre por la cristiandad? Irina dará la suya por mi cetro…-
CRACK CRACK
-El destino es inevitable, yo soy inevitable-
PAM
El cuerpo del castaño atravesó la pared, derribando el tabique de un guantazo.
A los pocos segundos una monja cruzó la puerta asustada.
-¡Hermana Quarta! ¿Qué ha pasado?-
-Nada en absoluto. Solo comunícale a su eminencia Strada que el hermano Shidou ha sufrido un percance y no estará disponible para las próximas sesiones de entrenamiento-
-…-
-Y llamad a un enfermero, quizás un médico…- dijo antes de sentarse en su escritorio.
-Y una ambulancia también…- murmuró la monja agachándose frente al dragón inconsciente.
-No te preocupes por, ese malnacido es inmortal siempre que haya mujeres cerca… Y hermana-
-¿Si?-
-Mantenga las distancias…-
-Es un niño malheri…-
GRAB
La monja bajó la mirada, viendo como el chico había colocado su rostro bajo su falda.
-KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!-
De una patada el dragón cruzó la ventana, cayendo al vacío.
-Issei… Shidou…- susurró Griselda –Habrá que acostumbrarse…-
Tatareando emocionado, Issei sacó la prenda cuidadosamente de su bolsillo.
Una sedosa prenda femenina doblada con mimo.
El objeto sustraído a traición sin que la morena del templo se diese cuenta…
Issei la extendió con cuidado en el fondo del marco, colocando un cristal a presión para mantenerla sostenida.
Alegre colgó el cuadro en la pared junto a sus hermanas, los altares de sus diosas.
El dragón asintió satisfecho como las braguitas de la joven morena hacían compañía a las de Rias, Irina, Akeno y Gabriel.
-Ya falta poco… En cuanto crezca este cuerpo un poco más… Je… jeje… jejeje… JEJEJEJEJEJEJEJEJEJEJEJEJEJE!-
-Continuará en el próximo capítulo-
-GRADUACIÓN – UN NUEVO COMIENZO-
