Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD.


- High School DxD –

[Draconic X Deus]


- Heredero, hijo, hermano, amante, amigo, profesor y aprendiz –


-Año 2001-


-Castillo Gremory-

PI PI PI PI

Cierto castaño gruñó molesto, removiéndose en la cama.

PI PI PI PI

-Te toca apagar el despertador…- susurró una voz junto a él.

Una dulce y melodiosa voz, dormida y apagada.

-Durante el día el despertador es tuyo…-

-Issei… No digas tonterías…- ronroneó cierta pelirroja descansando con su rostro sobre el pecho desnudo del dragón.

El castaño alzó una mano, tanteando la mesa junto a la cama, localizando el despertador… antes de enviarlo contra la pared.

-Moooo… Issei… Mama se va a enfadar-

-Compré varios…- respondió el Gremory girándose, abrazando a la pelirroja contra su pecho con fuerza.

-No es eso lo que le molesta…- rio divertida.

-Duerme…-

Rias sonrió amorosamente, mirando su mano, buscando su reloj de mano. Su hermano tomó la mano, metiéndola bajo las sabanas.

-Issei… Es la hora-

-Nah-

-Issei!- canturreó la pelirroja divertida.

El Gremory insistió en dormir.

-¿Esas tenemos?

-…-

-¿No tenías una reunión esta mañana?-

-Se ha anulado…-

-¿No te espera Gabriel?-

-Está en el Cielo… Rias, duermeeee-

-Yo tengo clases-

-Te quedarás todo el día conmigo…-

-¿Aquí?-

-Aquí… y así-

-Mmm… Tentador…- ronroneó la chica empezando a besar el pecho de Issei, arrancando una sonrisa en él al empujarle, masajeando su cuerpo lentamente.

-Noooo… Ria-tan…-

-¿Pasa algo?- preguntó Rias acercándose a su rostro, acariciándolo antes de besarlo dulcemente.

-Mi dulce hermana…- susurró Issei pasando su mano por la espalda de la joven.

Rias redujo el espacio entre su rostro y el de su hermano pequeño, besándolo con afecto. Ronroneando al sentir su mano por la espalda hasta alcanzar su cintura.

Separando sus labios, introdujo su lengua en la boca de Issei. Gimiendo suavemente al sentir la del chico acariciar la suya.

Un beso húmedo, lento y afectuoso.

-¡!-

Rias chilló divertida al verse boca arriba con el castaño sobre ella.

Envolviendo su cuello con sus brazos dejó que su hermano hiciese lo que quería con ella.

Dejando que disfrutase de su boca a placer.

Rias se dejó amar.

Rias amó a su hermano con pasión.

-DXD-

Peinando su cabello, desnuda, mirándose al espejo. El cabello ya le pasaba los hombros como una cascada.

Sonriendo al sentir las manos de su hermano en su espalda.

-¿No tenías prisa?-

-Dije que tenías que despertarte… No que tuviese prisa…-

Issei se pegó a ella, envolviendo su vientre con sus brazos, besando su hombro.

-Issei!- protestó la pelirroja divertida.

-Me gusta mucho tu pelo…-

-Lo se… Por eso lo dejo largo…-

-¿No te molesta?- acariciando el cabello con su rostro, oliéndolo, besándolo.

-Requiere cuidados… Pero verte tan contento lo compensa…-

-Y no es lo único que ha crecido…-

-¿A qué te refieres?-

El chico subió sus manos, tomando los modestos senos de la pelirroja.

-¡Issei!-

-Los genes de mama están empezando a asomarse… Poco a poco pero ahí están…-

-¿Cómo no quieres que crezcan si no paras de tocarlos?- susurró Rias mirándose en el espejo, apartando las manos de un manotazo.

-Creo que los toco poco…- besando su cuello, mordiendo suavemente.

-¡Issei! Dejarás marca!-

-¿Quién la habrá dejado?- exclamó Issei divertido, alejándose unos pasos.

Ladeando la cabeza, cruzándose de brazos, observando la ropa preparada en una de las mesitas.

Rias tenía el uniforme de su colegio… Pero él no tenía su uniforme blanco. En su lugar estaba el traje negro de la familia…

-¿Ocurre algo?- preguntó Rias abrazando al chico, mirando la mesa con curiosidad -¿No ibas a la Iglesia?-

-Eso creía… Y Heinrich no se equivoca…-

-Padre querrá algo- dijo la pelirroja tomando su uniforme.

Encogiéndose de hombros, Issei tomó el traje.

Pantalones, camisa y chaqueta negras confeccionadas a mano con bordes rojos.

Abrochándose las mangas de la camisa, el dragón se tomó su tiempo para observar como la demonio se vestía.

-¿Ves algo que te guste?- rio Rias abrochándose la camisa.

-Solo te observo-

Riendo alegre, la demonio alzó la mano, sosteniendo una prenda del color de su cabello.

Una corbata.

-Ah, no! No me voy a poner eso-

-El traje va con corbata-

-No me voy a poner eso…-

-Hagamos una cosa… Mientras yo te la pongo... Tú tocas y haces lo que quieras…-

-No va a colar, preciosa…-

-DXD-

Zeoticus Gremory silbó sorprendido. Sentado presidiendo la mesa, periódico en mano, se sorprendió en ver al chico vestido con completa etiqueta.

-Tengo que preguntarle a tu hermana como te ha convencido de ponerte la corbata…-

-No quieras saberlo…-

-Buenos días, hijo mío… Me alegro de ver que lo has entendido, luego podrás cambiarte de ropa-

-¿Me necesitas, padre?-

-Hoy no tienes ninguna misión, verdad-

-No… Estoy libre toda la mañana… ¿Ha pasado algo?-

-Hoy tendremos una mañana con obligaciones de nobles-

-Nooooo…-

-Siiiii- dijo Zeoticus con una mirada perversa.

Issei creía conocer a su padre, y el semblante serio, que no relajado, le decía que fuese lo que fuese que quería decirle… era importante.

-Solo espero que sea un trámite rápido…- concedió antes de servirse café…


-Lilith – Capital del Inframundo-

-Queda aprobada pues, la nueva enmienda de ley. El gabinete del Gobierno volverá convocar a los Lores en un plazo de treinta días para presentar las bases definitivas para empezar las modificaciones planetarias-

Los ojos rojos del dragón observaban con detenimiento los gestos y movimientos del demonio en el centro del inmenso salón de actos.

La Sala de los Lores, la llamaban. Una colosal estancia con diez filas escalonadas girando alrededor de un altar de mármol. Ordenados de mayor a menor importancia, todos los representantes de las 72 casas se reunían con asiduidad para debatir asuntos de estado de la sociedad demoniaca. El Gobierno de los DaiMaou gobernaba, pero los lores tenían poder… Sirzechs le había dicho que respetaban esa autoridad en pos de ahorrar una nueva guerra civil.

No podía decir que conociese a muchos de los presentes. Distinguía a un par de hombres que compartían porte con el insolente del cumpleaños… Debían de ser Phenex.

El resto nada…

-¿Ya te traen a los siempre fascinantes sesiones del Congreso?- preguntó un hombre de cabello grisáceo junto a ellos.

-Lord Bael- exclamó Zeoticus levemente sorprendido, haciendo el amago de levantarse.

-Señor Zeoticus, no hacen falta esas formalidades…- lo tranquilizó el demonio gesticulando con la mano –Solo he venido a saludar, me ha sorprendido ver al jovencito aquí…-

-Es una nueva forma de tortura…- ironizó el castaño bostezando levemente.

-Es más de una forma… Este es un campo de batalla mucho más duro que el de los juegos…-

-Una lástima, no me resulta de interés-

-¿Un líder de familia que no está interesado en política?- preguntó Diehauser fingiendo sorpresa.

-Este pequeño sinvergüenza tiene la intención de delegar en todo lo político en su hermana- respondió el pelirrojo con media sonrisa.

-Exacto-

-Vaya, vaya… ¿Piensas desposar a tu hermana?- rascándose la barbilla.

-¿Qué?- chilló Issei incrédulo.

Zeoticus rio divertido.

-Si vas a delegar en ella… Entiendo que dejarás que tu esposa se encargue de los asuntos burocráticos… ¿Qué otra opción hay?-

-¿Dejar que ella sea la heredera, obviamente?-

Diehauser levantó las cejas sorprendido.

-¿Renunciarás al poder?-

-El joven es ingenuo, aún necesita tiempo para comprender sus circunstancias- dijo Zeoticus serio.

Diehauser borró la sonrisa de su rostro.

Issei los miró confundido.

-Y no se equivoca, su hermana es mucho más madura, será mejor noble que este gamberro-

Los ojos rojos se posaron sobre la figura de su padre, mirándolo extrañado.

(¿Qué quiere decir con eso?)

-¿Cómo vas con la niña humana?- preguntó el albino.

-Aún no he empezado…-

-Ya debe de tener una edad… Quizás la mejor opción sería dejarla al margen de todo entrenamiento y lucha-

-…-

-Me alegro de verte, chaval. Lord Zeoticus, un placer como siempre- dijo el demonio con una leve reverencia.

-El placer es mío-

-Ya deberías de estar cerca de la edad… Cuando recibas tu juego ven a verme, te enseñaré unas cuantas cosas sobre ellas-

Despidiéndose con la mano, el líder Belial se retiró, reuniéndose en lo alto de la escalinata con otros demonios, perdiéndose entre la multitud.

-¿Qué queríais decir?- preguntó Issei girándose hacia su padrastro.

-¿Sobre qué?-

-Todo, eso era poco menos que una conversación cifrada!-

-Eres inteligente y perspicaz… Pero eres un niño aun-

-¿?-

Molesto desvió la mirada, los nobles empezaban a retirarse.

-¿Y ahora?-

-Hemos acabado aquí. Las Casas han votado a favor de la modificación. Sirzechs tiene treinta días para preparar los informes. Volveremos a votar, si la moción sigue adelante, la magia se implementará, sino, el proceso se anulará o se pospondrá a nuevas revisiones. Creo firmemente que seguirá adelante- respondió Zeoticus sentado en su asiento, deslizando el dossier recibido al inicio de la sesión.

Los documentos recibidos hablaban de modificación estelar.

-El cielo del Inframundo es artificial. Ajuka Beelezebub ha propuesto añadir constelaciones para hacer de la visión algo más rica y atractiva-

-¿Quién va a pagar eso?-

-Los ricos, obviamente-

-¿Pagarás alegremente?-

-Pagaremos- dijo el pelirrojo levantándose sin prisa –Ganamos de sobras, es más, deberíamos de contribuir mucho más-

-¿Eso es algo que piensen todos los nobles?- preguntó con una sonrisa traviesa.

-Por favor- rió el noble divertido –En cuanto les mencionas el donar la más pequeña de las monedas se les cierra tanto el ojete que no les pasa ni el aire de las flatulencias-

-Padre! No puedes hablar así!-

-Sí, mejor me callo. No vaya a ser que se escandalice alguien-

Issei y Zeoticus rieron divertidos.

En la distancia, un grupo de demonios intentaron llamar la atención haciendo aspavientos.

Issei negó con la cabeza.

-Demasiada política por ahora… Te espero en la cantina, necesito cafeína-

-No siempre puedes darle la espalda a los problemas, Issei-

-No son problemas, son cosas incomodas- dijo el exorcista dándole la espalda –Y si no puedo darle la espalda, delego en personas más capaces-

Zeoticus negó con la cabeza con un amago de sonrisa antes de dirigirse a los nobles…

Desplazándose a la enorme cantina del capitolio, Issei se sentó en un extremo de la barra. Enseñando el emblema de su familia al empleado tras la misma, señalando un elemento de la carta de productos, dejando unas monedas en la mesa.

Centrándose en sus pensamientos, sus ojos recorrieron la elaborada decoración de local.

Elegante, sublime y exageradamente ostentoso.

Pese a que se había acostumbrado a la vida con los Gremory no se sentía cómodo con tanto lujo.

Tomando su café, se dirigió a la mesa más apartada, colocada frente a un enorme televisor. Pequeño en comparación a la inmensidad de la sala. Un elemento decorativo más de la cantina que reproducía el telediario sin pena ni gloria, nadie le prestaba atención.

Siendo una persona inmensamente ocupada, nunca había encontrado ni el tiempo ni las ganas a plantarse frente a la caja mágica…

Estaban dando algo parecido a una tertulia. Un grupo de demonios elegantemente vestidos se habían reunido en un círculo y discutían acaloradamente temas de actualidad… o algo parecido.

"No, no. Dime que otro motivo pueden tener"

"No seas demagogo… Ellos nunca han…"

No parecía ser nada del otro mundo…

"No seas ingenuo! Desde el pacto con Zekram, un matrimonio manipulado, los Gremory llevan…"

"¿Manipulado? ¿Manipulado? Mas mentiras! Hubo consentimiento mutuo!"

-¿?-

"Zekram se vió coaccionado a firmar! Y mira que le pasó! Su familia ha perdido su herencia demoniaca!"

"Me acabas de demostrar tu infinita ignorancia! ¿Coaccionar a Zekram Bael? Maldito payaso!"

"Tú eres el necio que se niega a mirar cara a cara a la realidad! Primero lo intentó con los Buné! Luego con los Phenex y finalmente obtuvo el poder de los Bael! No es ningún secreto que quiere volver a entablar conversaciones con los Phenex!"

"Tú ves lo que quieres ver"

"El poder de los Bael con la regeneración de los Phenex bajo la bandera de los Gremory!"

El chico alzó la mirada interesado.

-Eres un poco joven para escuchar tan acaloradas discusiones- dijo una mujer silenciando el volumen del televisor con el mando a distancia -¿Te importa si me siento?-

-Por favor-

La mujer, una belleza rubia con el cabello recogido en una coleta alta, dejaba caer un largo y sedoso tirabuzón rubio.

De medidas generosas, su vestido rojo hacia relucir su exquisita belleza.

-Muy joven para escuchar el veneno que vierten con sus lenguas viperinas… Y quizás muy joven para estar aquí. ¿De quién es la propuesta, de Venelana o de Zeoticus?-

(Primero me observa. Luego centra mi atención en ella, ahora demuestra que no solo sabe quién soy, sino que conoce a mis padres…)

-El segundo-

-Tiene que estar muy contento… Desde que Lord Sirzechs tomó el manto de Lucifer ha deseado un varón en el castillo-

(Ojos azules, cabello rubio… Debe de ser familiar de aquellos dos… Una Phenex)

(Mujer de clase alta, vestidos caros, maquillaje y joyas. Educada, culta… Peligrosa)

-¿Insinúa que mis padres tienen algo que ocultar?- señalando con la cabeza el televisor.

La mujer rió divertida escondiendo sus labios tras su abanico.

-Los demonios siempre tenemos cosas que ocultar… En tu caso eres demasiado joven. Cierta información te hará más daño que bien-

-…-

Incomodo se recostó contra su asiento.

-Desde que empecé a acudir a estas reuniones sociales todos han intentado tantearme… ¿Tan poco valor tengo a vuestros ojos? Lady Phenex me imagino-

Los ojos azules de la rubia destellearon con emoción y picardía.

-Un placer conocerte, Issei Gremory…-

-Solo dígame que no ha venido expresamente-

-Fufufu… Gozar con la protección de Lucifer no te hace pasar desapercibido-

-Tengo a Sirzechs por una persona comedida-

-Y discreto… Y te equivocas. Tienes mucho valor. Quién sabe si tú mismo eres consciente de tu propio valor-

-El valor de un bastardo, Lady Phenex, el relevo que rellena el vacío dejado por Sirzechs y el muro que protege a Rias y Milicas- tomando su taza de café.

-Ufufufufu-

-¿Le hace gracia?-

-Es una visión quizás certera, pero demasiado limitada…-

Issei alzó una ceja.

-No dudo de la capacidad de Venelana pero…-

-¿Por qué insiste en hacer ver que duda en darme la información que ha venido a darme?-

-Ufufufufu… Me gustas mucho, joven Gremory- concedió la demonio mirándolo con intensidad por encima de su abanico –Empiezo a ver lo que vió ella en ti… Y entiendo que quiere hacer… No me parece mal, ufufufu…-

-¿?-

-¿Te ha hablado tu padre del valor de la sangre?-

-Es algo que escucho con asiduidad-

-El valor de tu sangre como dragón es mucho más valiosa que la de los Buné… Algo que tus ahora ancestros llevan siglos buscando-

-¡!-

-Pero es la tuya… ¿Tus hijos heredarán la pureza de los Gremory o el Poder de la Destrucción de los Bael?- susurró la mujer con picardía.

-…-

-¿Por qué ponerte en primera línea entonces?-

-…-

-Me pregunto en como lo hará para cruzar tu sangre con lo recibido tras generaciones de pactos y planificación política… ¿Te ha contado que nos conocemos?-

-Entiendo que habla más allá de lo social-

-Afirmativo. Tuvo mi Regalía en sus manos…-

-¿Busca venganza?-

-Ufufufufufu. En absoluto, joven Gremory-

-…-

-Encuentro tu entendimiento de tu circunstancia demasiado pobre. Lo que piensas es solo la punta del iceberg. Tu valor es el de una pieza polivalente, nueva y reluciente en un tablero viejo, viciado y aburrido… Un joven, jugoso y ágil cervatillo que ha llegado a una pradera donde habitan leones hambrientos cansados de comer pasto y hierva. Y aunque no te equivocas, eres un escudo para tu hermana mayor, tu presencia no es menos relevante-

-A mi hermana la vais a dejar tranquila-

-Ese! Ese es precisamente parte del valor que tienes- siseó la demonio entrecerrando sus ojos.

El castaño podía sentir como se relamía los labios pensando en su futuro.

-Por ahora te daré la información básica para que entiendas tu valor… Tu familia y la mía buscan unirse, ya sabes cómo, desde hace generaciones… Y gracias a tu llegada, ahora ambas familias tienen un hijo y una hija que ofrecer-

-¡!-

El castaño la miró molesto.

-He dicho que a mi hermana esta fuera de toda ecuación-

-Los deseos son personales… Y no suelen cumplirse-

-Si alguien comete el error de incluir a mi hermana en planes que no sean los suyos dejaremos las palabras y pasaremos a la violencia. ¿No es así como se deciden las cosas aquí?-

Lady Phenex bajó su abanico, sonriendo complacida.

-Excelente material. Ya me he decidido- levantándose, inclinándose levemente para levantar su falda en un saludo aristocrático –Un placer haberte conocido. Issei Gremory. Que la fortuna nos vuelva a reunir pronto. Ardo en deseos de que nuestras familias estén más unidas que nunca-

-El placer es mío, Lady Phenex-

-Te dejo disfrutar de tu café, hasta la próxima-

Cerrando su abanico, la demonio se alejó con gracia y elegancia, deteniéndose en el pasillo, sonriendo al ver a cierto demonio apoyado en la pared.

-Cuanto tiempo… Te veo bien. Tan atractivo como siempre-

-¿Has acabado de seducir a mi hijo?-

-No me habíais dejado muchas opciones… Tenía que conocer al humano con sangre de dios dragón que ha provocado semejante terremoto… El niño que Venelana ha aceptado para su hija… Excelente material de marido, sin duda-

-Issei no dejará que tu hijo se acerque a Rias-

-Dejaremos que lo intente… Es inmaduro y le servirá de lección-

-Si provocas a mi hijo no garantizo su supervivencia, Rosalyne-

La Phenex desplegó su abanico de nuevo.

-Los Glasya-Labolas han estado algo pesados últimamente…-

-…-

-¿Recuerdas a mi pequeña? Asistió a la fiesta de cumpleaños de Rias-

-¡!-

-Insisten en ofrecerme al deshecho que tienen por hijo… Encuentro que ese niño será mucho mejor marido para ella. Sus personalidades, ese chico podrá domarla y sacar lo mejor de ella-

-He visto a tu hija…-

-… Mi niña es un diamante por pulir. Ese dragón sacará todo su potencial-

-¡!-

-Dime, Zeoticus… ¿Sigues interesado en unir nuestras casas?-

Divertida, Rosalyne se alejó a paso rápido.

-Bien jugado, Venelana, muy bien jugado…-

-DXD-

Abandonando el capitolio tras decenas de paradas para saludar y estrechar manos, ambos varones llegaron al exterior.

-¿Te apetece un paseo?- preguntó el pelirrojo mirando a su ahijado.

-¿Un paseo por Lilith? ¿Cómo puedo decir que no?-

-Realmente te gusta la ciudad…-

-Me gustaría conocerla mejor… Y no es que me guste para vivir, pero si la encuentro fascinante…-

-¿Te parece bulliciosa?-

-No excesivamente…-

-Lilith es grande, pero no está muy poblada… Lucifaag era otra historia. Tendrías que haberla visto, tan llena de vida…-

El hombre miró el cielo con nostalgia.

-Yo por entonces era un niño, más o menos de tu edad… Eran otros tiempos- pasando su brazo por encima del hombro del joven.

-¿Tan diferente era aquel mundo de este?-

-Son muy diferentes… Pero no diré que era mejor. La sangre nueva y las medidas implementadas por tu hermano mayor y sus compañeros han hecho mucho bien…-

-…-

-Esta ciudad es el fruto de la constante evolución por un periodo de más de mil años…-

-Eso en el mundo humano es imposible. Apenas quedan ciudades que hayan sobrevivido tanto tiempo sin acabar completamente destruida… Solo Jerusalén si me apuras…-

-Hijo mío- dijo Zeoticus deteniéndose.

-¿Si?-

-¿Hay algo que te parezca curioso de lo que ves? ¿Lo que está a tu alcance?-

-Si tuviese que decir algo… Es lo despejado que esta el cielo-

Zeoticus sonrió satisfecho.

-Todos tienen alas pero nadie vuela…-

-Está prohibido-

-¿Está prohibido? Eso es absurdo-

-Las normas son las normas. No tienen por qué gustarte, solo has de obedecerlas. Las normas mantienen a la sociedad unidad. Son la clave de miles de años de pacífica convivencia. Antes de que rebatas mi argumento, diré que los Juegos son necesarios para calmar tensiones-

Issei rio levemente.

-¿Tan diferentes son los humanos de los demonios? Es imposible una convivencia tan longeva…-

-¿Cuál es la diferencia más evidente entre ambos?-

-Supongo… Que la condición sobrenatural-

-Exacto… Lo que mantiene unido a este pueblo es la magia… Junto con el orgullo y la ambición. Aunque el tiempo calma mucho las crispaciones… Somos responsables y ante todo, leales-

-De nuevo con eso… Tiempo, poder, responsabilidad y lealtad. Los conceptos primarios-

-Me alegra saber que me escuchas!-

-Siempre hablas de eso…-

-Son los conceptos que mi padre insistía en que tuviese claros. Y que, como padre, os he intentado inculcar- prosiguiendo con el paseo –Dada nuestra longevidad las cárceles son ineficientes, demasiado costosas de mantener-

-¿Cómo se ajusticia en el Inframundo?-

-Se sanciona a las familias, si eso no funciona… Muerte-

-…-

-Las ofensas se calman con el tiempo… Las décadas enfrían los pensamientos… Y la magia lo mantiene todo unido-

-¿El orgullo es lo que hace que se respeten las normas?-

-El prestigio y la reputación son poderosas herramientas de control. Así que el Gobierno solo tiene que tensar ciertas cuerdas para que las casas obren de una manera aceptable… El resto se controla mediante normas. Las normas son rígidas. Pero los logros que se obtienen con los Juegos ofrecen muchas oportunidades. Tampoco te olvides de las tradiciones, Issei-

-Prestigio, reputación, normas, los Rating Game… Un coctel demasiado cargado…-

Zeoticus respondió con una carcajada.

-Vamos a complicarlo un poco…- dijo el Gremory para pesar de su ahijado -Las acciones de un demonio son más que las suyas… Superamos las complejidades de una larga existencia en sociedad. Por eso tenemos grandes familias, ramificadas, con enormes cantidades de siervos o conocidos… La diversidad social es fundamental para la estabilidad psicológica. Los vínculos son vitales para nosotros. Somos bastantes menos que los humanos, pero estamos mucho más unidos. Aunque pueda gustarte la soledad, cientos de años es demasiado…-

-Zeoticus, yo veo mucho tiempo para aburrirse… ¿Cómo mantenéis la estabilidad emocional?-

-Relaciones, Issei. Relaciones-

El chico bajó la mirada.

-Donde tú ves aburrimiento nosotros vemos un tiempo ilimitado para pulir disciplinas y ampliar conocimiento… O ganar poder- removiendo el pelo del castaño.

-Te dejas lo más importante para el final… La magia. De que magia hablas?-

-Me pregunto qué dirían los religiosos del mundo humano si supieran que en el inframundo los demonios lejos de vivir en libertinaje están profundamente limitados por multitud de reglas y leyes-

-¿Qué?-

-Los antiguos Satanes crearon magias para dominar la voluntad de sus servidores. Magias que controlaban ciertos aspectos del individuo. Magias que con el tiempo pasaron a ser usadas por los nobles, costumbres que pasaron a ser obligaciones-

-He leído… He leído de los Geis-

Zeoticus convocó un círculo mágico de transporte, trasladándose junto con el joven al instante.

Habían regresado a los terrenos Gremory.

-¿?-

(¿Por qué hemos regresado tan de repente?)

-La familia Gremory es de categoría Duque… 5450 kilómetros de terreno… Más de 30 ciudades. Cientos de miles de demonios nos deben lealtad y obediencia. Hay lagos, algún desierto y múltiples puertos de montaña. En el mundo humano tenemos cadenas de hoteles y cientos de negocios. Los terrenos están fuertemente industrializados, desarrollamos patentes… El dinero no deja de fluir…-

-¿?-

-Nunca has pedido nada… Has sido un buen hijo que no ha buscado beneficiarse y siempre has tenido cuidado… Cauto y precavido por convivir con los Shidou… Excepcionalmente atento y afectuoso con tu hermana…-

-Nunca me ha gustado darle problemas a nadie, los míos son míos… Pero dárselos a otros… no…-

El demonio sonrió satisfecho.

-Venelana te ha enseñado lo que es ser un demonio, ser un Gremory… Pero eso no es todo- mirando los terrenos frente a él –Ahora, como patriarca me toca explicarte mi parte-

-¿Vamos a hablar de ese harén que madre no me deja conocer?-

Zeoticus le dedicó media sonrisa.

-Issei… ¿Qué es un harén? ¿Qué deseas de él? ¿Por qué lo quieres?-

-¿Qué?-

-Siempre has tenido esa idea en la cabeza… ¿Por qué?-

-Tú lo tienes-

-No te he preguntado eso- dijo Zeoticus sereno, mirando a los ojos de Issei.

-Es… Es un sueño- apartando la mirada, girándose, alejándose unos pasos –Pero no un sueño metafísico… Un sueño recurrente al dormir-

-¿?-

-Es más…-

-…-

-Bueno…- murmuró Issei ladeando la cabeza, rascándose la nuca –Diría que hasta se quienes han de formar parte… Que ya forman parte- girándose hacia su padre -¿Te parecería muy extraño esto?-

Zeoticus lo miró unos instantes antes de reír con fuerza.

-¿Qué te hace tanta gracia?-

-No, hijo mío, no me parecería extraño. Tienes una sangre muy especial recorriendo tus venas… Bombeando su corazón… A saber que misterios y sentimientos escondidos puede despertar en él… Y es un alivio-

-¿Alivio porque?-

-Porque tu sueño es mucho más duro, oscuro y cruel de lo que puedes imaginar-

-No creo… Tú tienes uno, seguro que son bacanales continuas-

Zeoticus liberó otra carcajada.

-Unir dos corazones es una tarea complicada… Unir decenas de ellos entorno a otro lo es infinitamente más, sobre todo si esos corazones han crecido en el mundo humano con sus códigos éticos y sus prejuicios…-

-¿Eh?-

-Tu madre es muy protectora con vosotros, aunque no entiendo porque. Tanto tú como Sirzechs habéis sido siempre tan maduros… No me habéis dejado apenas disfrutar de ser padre. Deberíamos de haber tenido esta conversación antes. Antes de que comenzases a revolotear alrededor de jóvenes humanas…-

-Yo no hago eso… más o menos. Y… Quizás no hayas podido ser padre pero puedes ser abuelo… Y me dirás que no puedes tener más hijos…- dijo Issei con una mirada traviesa.

-Si Sirzechs demostró ser un hombre bien joven tú directamente te has saltado años…-

-No te me pongas a llorar ahora…-

-Un harén significa responsabilizarte de muchas vidas en el nivel más íntimo que puedas imaginarte… Renunciar a tu vida personal para tener una fragmentada en muchas… Muchas que tendrán cierto grado de independencia… Ellas estarán para ti, pero no tú para ellas. Es físicamente imposible-

-…-

-¿Entiendes la dedicación, la carga psicológica y emocional que ellos supone? Puedes amarlas, eso es fácil. Sentir es sencillo. Estar allí para ellas, vivir para ellas, renunciar a ser tu para ser el de ellas… ¿Estás preparado?-

-…-

-Fidelidad, Issei…- mirando fijamente al chico antes de volver a su paisaje antes de sentarse en el césped –Ese es el mayor de los problemas-

-¿No es fidelidad a la familia?-

-No… Los sentimientos van y vienen pero los compromisos no, los compromisos son eternos…-

-Los matrimonios se usan como herramienta política, los sentimientos perecen, los compromisos son eternos… Y fidelidad… ¿Cómo?-

-El tiempo está a nuestra disposición. Un mortal condicionante que atenta contra los mismos valores de nuestra sociedad. Pero los Maou Originales entendieron que el tiempo no era el problema, que el problema eran esos mismos sentimientos volátiles. Los Maou Originales entendieron que lo que tenían que controlar eran las pasiones-

-Me has dicho que los Maou crearon magias para controlar las emociones… Un momento, un momento…- murmuro cruzándose de brazos.

-Efectivamente. Los Pecados Capitales, fueron los primeros en ser tratados-

-Pero los demonios se vanaglorian de ellos!-

-Los demonios buscan inspirar temor con ellos, cabalgando los miedos de sus enemigos buscamos atraer la catástrofe en cuerpo y mente… Pero lejos de la realidad, mucho hemos tenido que insistir para domar esos sentimientos y emociones-

-¿No los habéis sellado?-

-La educación obra milagros, Issei. Solo un pecado fue sellado… Para ser comercializado, controlado y politizado-

-¿La lujuria?-

-Los crímenes pasionales son los más complejos de controlar, por no hablar de la esclavitud sexual…- masajeándose la sien –La esclavitud es vital para nuestro estilo de vida. Pero es tan fácil pervertirlo…-

Issei alzó una ceja divertido.

-Pensaba que en la educación está la solución-

-Déjame explicarme, hijo. Cultura Issei, la nuestra, no la de arriba. La esclavitud define la vida en el Inframundo, y queremos pensar que con el paso de los siglos la hemos perfeccionado y se ha dado con el equilibrio perfecto entre dejadez y explotación- mirando a su hijo –Porque por mucho que el concepto de esclavitud se mantenga son más trabajadores que otra cosa, familia incluso en algunas casas. Contratos eternos que no deben ser tomados a la ligera. Educación, Issei. Educación, responsabilidad y lealtad para entender y respetar esos contratos…-

-¿Cómo se prepara a alguien… No… ¿Cómo se propone un contrato eterno? Tú tienes siervos… ¿Cómo reclutaste a Heinrich?-

-Trabajo, constancia…-

-Acosar-

-Como un condenado!- rió el pelirrojo –Los demonios de alta cuna nos pasamos años y años peinando el mundo humano para traer al mejor personal por el bien de la familia… Como pronto tendrás que hacer tú-

-¿Yo?- rio el dragón –No tengo interés en esas cosas…-

-Como hijo mío pronto te serán entregadas las Piezas Demoniacas y tu obligación como Gremory será traer a lo mejor de lo mejor para mejorar el porvenir de la familia-

-¿De eso hablaba Diehauser?-

-Si, en parte-

-Ah no! Mis piezas serán todas para las mujeres más atractivas posibles!-

Zeoticus rio divertido.

-Eso nos devuelve al tema del harén… No es lo que piensas, hijo mío-

-¿Cómo qué no? Volando de florecilla en florecilla…-

-No, no… Si Venelana te escuchase…-

-¿Asustado de madre?-

-Tu madre lo dirige y lo controla, Issei. No hay necesidad de asustarse ni de ocultar nada-

-¿Cómo?-

-¿Cómo hacer que los sentimientos permanezcan en el tiempo, respetando los compromisos y asegurando la fidelidad?-

-Magia… La magia de los Maou Originales- respondió Issei serio.

El pelirrojo asintió con la cabeza volviéndose a mirar sus terrenos.

-Cuando tenía 12 años mi padre selló mi destino con un Geis Regio-

El castaño lo miró horrorizado.

-Lo recuerdo como si fuese ayer…-

-¿Qué selló?-

-Lo que sella en todos los herederos de una de las 72 Casas, lo que sella en mayor o menor medida en todos los demonios de la aristocracia… Soy incapaz de sentir una atracción sexual por cualquier mujer que no esté vinculada al Geis- riendo al ver la cara del chico –Como heredero de la familia se politizaron tanto mis sentimientos como mi porvenir… Por una causa mayor-

-¡!-

-Se sellan los sentimientos de los herederos para evitar conflictos entre familias. Crear auténticas herramientas de comercio, inquebrantables, valores seguros… A cambio de tu libertad emocional se te entregan 16 piezas. Lo que tú llamas harén-

-¿16 piezas?-

-16 cristales que contienen tu deseo sexual. Nadie que no tenga esas joyas significará nada para ti en ese aspecto. No sentirás deseo sexual o un sentimiento que exceda la cordial amistad por nadie que no tenga esa joya-

-…-

-Una o varias joyas pasan a ser propiedad de la familia, usadas en tratos o acuerdos con otras familias… Por mucho que no lo desees un día te encuentras amando incondicionalmente a una mujer que quizás odiabas, lo mismo ni la conocías… No tienes derecho a elegir-

-¡!-

-A esa joven le han obligado a tomar esa joya. Que entra en su cuerpo, se deshace como azúcar en agua y la posee por completo, sin vuelta atrás… Una joven que puede tener su corazón entregado voluntariamente a otro hombre y que se, perdidamente enamorada de un desconocido habiendo olvidado por completo que sentía afecto por otro…-

-…-

-Ya te he dicho que era cruel y oscuro…-

-Padre… Tu… Venelana…-

-Los Gremory siempre hemos sido considerados dentro de lo posible… Mi padre me permitió desposarme con quien deseaba hacerlo… Y como padre quiero hacer lo mismo… Con Sirzechs… Con Rias… Y ahora contigo-

(El polémico matrimonio entre el heredero de la Casa Gremory y la desterrada miembro de la expulsada y repudiada Casa Lucifuge…)

-¿Y Rias?-

-Eso es un secreto y una confesión padre-hija… Si ella te lo confiesa…-

-Mmm…-

-Aun así… Es duro… Es muy duro encontrar relaciones cuando no sientes atracción por nadie. Desde los 12 años no he sentido nada por nadie que fuese tu madre y las mujeres que ella elegía para mí-

El castaño lo miró incrédulo.

-Lo que siento por tu madre va más allá del amor, es una mezcla de amor, devoción y… gratitud… Padre, aunque me dejó desposar a Venelana siguió presionado. Tu madre fue comprensiva y formó y pasó a liderar a mis amantes… Eso es algo que nunca le pedí…-

-Entonces el matrimonio…-

-La unión de las Casas Gremory y Bael- acariciándose la sien –Nuestros padres lo pactaron. Yo obtuve su Regalía, ella recibió una de las joyas…-

-¿La Regalía?-

-Los Geis son dos en la aristocracia, el Geis Regio para los hombres y el Geis Impero para las mujeres…-

-¿Qué es el Geis Impero?- siseó Issei serio.

-Una variante mucho más cruel… Se sellan los sentimientos de la mujer en un objeto que puede ser reclamado en duelos o apuestas…- cubriendo su frente con su mano –La Regalía ofrece derechos carnales y pese a que no impone emociones o sentimientos solo el dueño puede despertarlos en la demonio… La mujer pasa a tener un dueño… ¿Recuerdas lo que te he dicho sobre la rigidez de las normas del Inframundo?-

-Pero si se mezclan ambas…-

-Negocio, acuerdos, alianzas… Tratos que no pueden ser cancelados. Vulnerados. Fidelidad, Issei-

-…-

-Los miembros de la aristocracia demoniaca reciben dos juegos de piezas. Unas, las servidumbres, las piezas demoniacas. Otras, las alianzas, los deseos del demonio… Los herederos reciben especial atención. Los demás hijos solo tienen la obligación de colaborar con la familia, aportar herederos y son usados para formar alianzas…-

Issei se sentó junto a su padre.

-Es usual ver a herederos mezclar ambas joyas… Una estupidez…-

-¿Y Sirzechs?-

-Tu hermano… je!-

-¿?-

-Tu hermano renunció a todas sus joyas excepto una… Una que le dio a su Reina…-

-¿Qué hizo que?-

-Justo lo opuesto a lo que quieres hacer tu!-

Ambos Gremory rieron alegres.

-Padre… Es muy cruel…- susurró el chico escondiendo su rostro entre sus brazos, apoyándolos en sus rodillas.

-Ser nosotros no es fácil… Pocos imaginan la carga emocional que soportamos…- acariciando su espalda.

-¿C-como puedo… No puedo condenar a nadie a eso…-

-¿A una vida contigo? Cariño… ¿Por qué piensas que es una condena?- preguntó Venelana tras los demonios, manos cruzadas sobre su vientre y una calida sonrisa en su rostro.

-Madre…-

-Una eternidad con la persona que amas no es una condena, Issei- susurró la mujer caminando hacia ellos, arrodillándose junto al pequeño. Acariciando su rostro.

-Si no es capaz de sentir amor por mi… ¿Cómo puede ser autentico si lo fuerzo con esas joyas? ¿Y si por ejemplo le doy a Irina una de las piezas? Condenándola a una vida eterna… ¿Y si se arrepiente? Verá morir a sus padres y…-

-Mi pequeño…- susurró Venelana abrazando al castaño, colocando su rostro contra su pecho –Tu corazón sigue siendo humano… Tienes que cambiar esa forma de pensar, de lo contrario sufrirás mucho…-

-¿De qué otra manera se puede ver?-

-Las amantes de tu padre fueron elegidas tras pasar mucho tiempo con ellas… Ellas decidieron dar el paso… Puede que no hubiese amor, pero anhelaban algo más. Querían formar parte de algo… Yo siempre he pensado que las joyas sacan a relucir lo que ya está…-

El dragón la miró fijamente unos minutos.

-¿Te arrepientes?-

-¿De mis decisiones? ¿Tomar la joya de tu padre? ¿De casarme con él?-

Issei asintió con la cabeza.

-Me habría gustado tener un marido que me diese más hijos…- sonrió divertida.

Zeoticus tosió fuertemente.

-¿Cómo voy a arrepentirme teniendo los maravillosos hijos que tengo…?- besando dulcemente su frente –No tienes que preocuparte, cariño. Antes de que te des cuenta me dirás que te faltan joyas y estos jardines estarán llenos de jóvenes por las que beberás los cielos… Y espero que en no mucho me bendigáis con muchos nietos… No espero que tu hermano mayor me dé alguno más en mucho tiempo y aquí hay mucho terreno y no tengo mucho que hacer…-

-Sin presiones, por favor- rió el castaño más animado -Con tanta positividad… Casi que me estoy planteando esto de ser un Gremory-

Zeoticus liberó una carcajada.

-Una vida ascética se me antoja más agradable… Aunque por suerte para eso tengo una preciosa hermana mayor… Oh… Mierda… No…-

-Si… Issei. Rias ya ha recibido su Geis-

-¡!-

Issei lo miró molesto, furioso.

-¿Qué es? ¿Lo tenéis bien protegido? ¿Está a buen recaudo?-

-La Regalía la tiene la persona en quien más confía, a quien más quiere- respondió Venelana.

-¿La tiene Sirzechs?- preguntó Issei, arrancando una fresca risa en la demonio.

-Hijo mío… Quiero que seas mi primogénito-

El castaño lo miró incrédulo.

-No puedes hablar en serio! No, no…-

-Sabemos que no deseas el poder, siempre te has desmarcado de la línea sucesora, dejándole todo el poder a tu hermana… Pero tu llegada fue un milagro… Un poderoso dragón que podrá continuar con lo que Sirzechs no pudo… Proteger a su hermana-

-Sirzechs también está de acuerdo… Es una decisión que hemos tomado entre todos…-

-Yo soy una persona ajena a la familia, un bastardo, un hijo adoptado y…-

-Eres nuestro hijo! Quizás no biológico… Pero eres de la familia-

-Padre… No valgo como heredero de la familia, no soy Sirzechs… Rias será mucho mejor que yo!-

-Rias no puede gobernar. En unos años empezarán a lloverle candidatos. La retarán a duelos para obtener la Regalía, si Rias los pierde se verá obligada a desposarse. Intentaremos elegir el mejor candidato posible pero…-

-No puedes hablar en serio-

El hombre respondió con silencio.

-La Regalía estará en manos de mi primogénito, que mirará por el bienestar de su hermana-

-¡!-

-Por eso tengo dos obligaciones que darte-

Era el turno de Issei de quedarse callado.

-Yamato, Yamato es la Regalía-

-¡!-

-Tienes que cuidar esa arma por encima de todo…-

-¿Pero cómo me dais estoooooo?-

-Y la segunda y relacionada… Forma un equipo con las Piezas Demoniacas. Lo suficientemente fuerte como para defender a tu hermana y a tu familia-

-Ohhhhhh- gruñó Issei escondiendo su rostro entre sus manos –No podéis pedirme esto… Soy un exorcista… Puedo irme al otro barrio en cualquier momento-

-No hay heredero mejor preparado y experimentado que tu…-

-Rias te quiere y aprecia más que nadie en el mundo. Te escuchará… Y tú lo darás todo por ella-

Issei se estiró en el césped.

-Esto no es justo…-

Zeotius sonrió ante la pataleta del dragón.

-¿El gran exorcista se siente superado?-

-Nah…-

-¿El gran dragón se siente incapaz?- rió Venelana tocando el costado del castaño con su índice.

-Dejadme tranquilo-

-Te hemos preparado lo mejor que he sabido, te hemos transmitido todo lo que debía… Ya eres mi heredero… Mi primogénito-

El dragón se quedó en silencio mirando el cielo.

-¿Qué hay del ritual de mayoría de edad?- preguntó Issei.

-Eso es un puro trámite mediático. En tu caso, que aún no levantas muchas pasiones, podemos pasarlo por un evento privado- respondió Zeoticus con desdén.

-¿Y Ria-tan?-

-Habrá tanta prensa que no tendremos ni espacio para nosotros- rió el pelirrojo –¿Lo has traído?- mirando a su esposa.

-Claro…- susurró Venelana convocando un círculo mágico sobre la palma de su mano, invocando una caja de madera negra –Extiende tu mano, cariño-

Issei obedeció, enseñando la palma en la que tenía dibujada el emblema de la familia.

De un destello rojizo surgió la pieza de Rey Prohibida.

Contenta, Venelana dejó el estuche sobre el césped, abriéndolo con cuidado. Tomando la pieza con delicadeza de la mano del dragón, dejándola caer con suavidad sobre el estuche abierto.

Issei vió como 15 piezas de ajedrez brillaron en resonancia con la pieza que flotaba sobre ellas.

Tatareando contenta, devolvió la pieza a la mano de su ahijado, sonriendo orgullosa al encarar el estuche hacia el castaño.

-Ya está-

-¿Ya está… el que?-

-La pieza del Rey que tienes es extraíble… Pero aunque no hagas una reencarnación completa la pieza te reconoce y pertenece… Estas son tus piezas plenamente funcionales- respondió Zeoticus sentándose junto a su esposa, pasando su brazo por encima de su hombro -Pasarás por el ritual cuando aceptes tus obligaciones. Tendrás el harén que deseas. La familia te ayudará… De momento puedes ir empezando por tu equipo-

-P-pero… T-tengo obligaciones con los Shidou y…-

-No te estoy diciendo que sea ahora… Pero ten en cuenta lo que te he dicho…-

Más silencio.

-Solo tengo una condición…- acariciando los contornos del estuche.

-Te escucho-

El castaño se levantó de un salto, alejándose unos pasos.

-Cuando llegue el momento… Rias, quiero una vida normal para ella-

-¿Normal?-

-Una chica normal- reafirmó el dragón.

-A cambio de muchos nietos…- exclamó Venelana inflando los mofletes.

-¿Qué?-

-Nos lo debes-

-De eso nada!-

-Claro que sí, tú y tu hermano habéis hecho trampas! Me debéis una experiencia como padre, así que os toca cumplir dejándome consentir a mis nietos-

-Anda y apáñate con Milicas-

-Milicas es un buen chico, pero vuestra deuda es más grande- intervino Venelana.

-Presionad a Sirzechs, tiene un pibon por esposa-

-Pero solo es una mujer, los demonios procrean con un tanto por ciento demasiado bajo… ¿No querías un harén? Tus opciones son mejores!-

El castaño le dedicó una peineta.

-Habla con Rias, ella es mayor que yo!-

-Mi niña morirá virgen dentro de miles de años-

-¿Pero tú te escuchas?-

-¡Jovencito! Como que me llamo Venelana Gremory me vas a dar muchos nietos!- exclamo la demonio envolviendo su cuerpo en Poder de la Destrucción.

Los varones retrocedieron asustados, abrazándose el uno al otro.

-¿Pero con quien te has casado?-

-Yo no sabía que era así… Si lo hubiese sabido…-

-¿Si lo hubieses sabido que?- pregunto Venelana furiosa.


-Croce Di Pietro-

-Oficina de Gabriel-

Issei Hyodo sonreía contento.

Sentado en el escritorio de la Arcángel Gabriel, con su uniforme de Seiken y el rostro parcialmente cubierto por su bufanda, leía, con una gigantesca sonrisa, una extensa carta escrita como una caligrafía trabajada pero de trazado claramente infantil.

Una carta de Akeno Himejima.

-Griselda es muy estricta…- canturreó Gabriel relajada en su sofá, leyendo lo que parecía ser una revista de moda.

-Griselda te aprecia y quiere lo mejor para ti- respondió Issei en el escritorio de la rubia, doblando la carta, guardándola con cuidado en el bolsillo interior de su uniforme, acomodándose para tomar papel y una pluma.

Tocaba responder a la carta…

-Pero es muy estricta!- protestó incorporándose levemente, buscando la mirada del niño.

-Que pasa ahora- dijo sin alzar la mirada. No necesitaba alzarla para saber que la mirada de la arcángel estaba fija en su persona.

-¿No crees que algo así me quedaría bien?- alzando la revista.

-Está muy lejos, no lo veo… Si Griselda se ha quejado seguro que muestra mucho-

-Pero es lo que se lleva ahora…-

-Gabriel…- susurró el dragón alzando la mirada por primera vez –Primero, en la Iglesia la carne está mal vista. Segundo, eres mujer, prepárate a ser discriminada. Tercero, estás jodidamente buena, cada centímetro de tu piel exige censura. Cuarto, eres demasiada ingenua-

Gabriel tenía los ojos llorosos.

-Ahora déjate de tonterías, hazle caso a Griselda y se buena chica- exclamo Issei volviendo a su carta.

Molesta se levantó de un salto, marchándose a una sala contigua.

Negando con la cabeza, Issei la ignoró, buscando inspiración… ¿Qué le podía contar a tenshi?

-¿Qué te parece?- volvió Gabriel a la carga.

-¿El qué?-

Alzando la mirada… Issei tragó saliva.

Botas altas, falda y chaqueta vaquera… muy cortas y nada más.

Llevándose una mano al pelo, alzándolo, guiñándole un ojo, haciendo el gesto de dispararle.

-¿Ves algo que te guste, vaquero?-

El dragón perdió todo interés en los papeles.

-Esta noche me toco fijo-

-¿Tocarte?-

-Gabriel…- dijo Issei entrelazando sus dedos, con seriedad -¿Hasta qué punto valoras tu virginidad?-

-Es importante… ¿Por qué?-

-Sigue vistiéndose así y me aseguraré de quitarte esa preciada virginidad- advirtió el dragón antes de volver a su carta.

Gabriel, sonrojada, se miró en el espejo… contenta.

-No me quiero ni imaginar que pasaría si cumplieses esa advertencia…- murmuró una voz femenina en la sala. Apoyada contra el marco de la puerta, Griselda los observaba con una sonrisa cómplice.

-Por fin llegó mi relevo…- exclamó el castaño levantándose contento.

-DXD-

-Laviniaaaa!- exclamó una joven bruja corriendo por los jardines

Corriendo animada, cierta bruja rubia retiró su capa azulada y lo dejó junto a su sombrero picudo, arrojado sin miramientos, en algún rincón del bosque.

Alcanzando el lago con una enorme sonrisa en el rostro.

Tocando el suelo con su cetro, convocando un círculo mágico, Lavinia tomó una caja de madera decorada con ornamentos metálicos.

Abriéndola, dejándola en la orilla, activando el pequeño dispositivo musical.

Levantándose emocionada, girándose para mirar a la silenciosa muñeca que la observaba sin mostrar emoción alguna en la orilla del lago.

-¿Por favor?-

La muñeca no se movió.

-Absolute Demise- susurró la rubia cerrando los ojos, tomando el anillo en la cadena con firmeza.

Al abrir los ojos no se dejó intimidar por la imponente figura de tres metros de alto frente a ella.

Una enorme y bizarra muñeca vestida con un traje victoriano, dos brazos a cada costado. Su rostro, carente de nariz y boca, tenía seis ojos en un costado, estando cubierto por espinas en el otro.

-¿Por favor?- pidió la rubia caminando hacia atrás, confiada… Sintió sus pies pisar superficie robusta.

La cada musical liberó su melodía por el lago, encendiendo la pasión en su corazón.

Llevándose una mano al pecho, Lavinia empezó a cantar, lentamente, caminando en círculos por la superficie helada del lago.

Girándose, extendiendo las manos hacia la muñeca.

Al instante polvo helado empezó a concentrarse a su lado, tomando la forma de un humano.

Un joven.

La imagen blanca del joven que la había recibido dos años atrás en su escape del Reino de Oz.

Inclinándose con una reverencia, tomó su mano antes de empezar a bailar con ella.

Lavinia prosiguió con su canto, liberando con ternura los sentimientos en su corazón.

Deslizándose con maestría por el lago helado, entrelazando los dedos con su ansiado compañero de baile…

-DXD-

Un extenso campo verdoso.

El vacío que cubría el bosque de la montaña que rodeaba el territorio.

Sus ojos amarillos observaban como el viento mecía el mar verdoso con tranquilidad. Como las nubes surcaban el cielo sin prisa.

-No es habitual encontrar tanta curiosidad en alguien de nuestra raza…- dijo una voz femenina.

La gata negra no se inmutó. Decidió ignorar a la gata de pelaje blanco y negro sentándose junto a ella.

-Nuestra raza busca la tranquilidad que el señor ofrece… ¿Por qué tanta curiosidad?-

-Percibo algo… El viento trae un… Un olor…-

Magari movió sus colas, alzando sus orejas. Agudizando sus sentidos.

No percibía nada.

-¿Qué haces aquí, vieja?-

Magari no se movió, solo posó su mirada en la distancia.

Una comitiva de youkai abandonó la protección del bosque, permanencia a cierta distancia pacientemente.

Kuroka alzó las orejas al ver decenas de círculos mágicos aparecer frente a ellos.

Un montón considerable de gente extraña, vistiendo armaduras de metal y ropas extravagantes.

Soldados, casi todas mujeres.

-Valquirias de Asgard- dijo la nekoshou seria.

Kuroka no dejaba de mover la cola, mirando emocionada como las mujeres soldado entraban en formación escoltando a una mujer de porte digno. Cabello rubio platino, con una pesada capa sobre su brillante armadura de placas.

Bajando del árbol, la gata negra los siguió desde la distancia, deteniéndose a una distancia prudencial, observando como varias mujeres formaban una guardia en el exterior de la enorme tienda que usaban por viviendas.

Incapaz de contener la curiosidad, avanzó lentamente.

El movimiento despertó la atención de una de las guardianas, que la observaba fijamente a través de las aperturas del casco.

-Mira- le dijo a su compañera.

-¿Nunca has visto a un gato?-

-Negro no… Y mira los ojos-

-Es un youkai… Te han hablado de ellos-

-¿En serio?-

-Luego te quejas que tras varios siglos sigue siendo una simple valquiria…-

-No seas tan dura conmigo…- protestó la mujer suspirando pesadamente.

La gata las miró detenidamente.

Mujeres altas, de largo cabello de tonos imposibles. Musculadas y vistiendo armaduras sobre prendas ajustadas negras.

-Nyaaaaa- ronroneó la nekomata sentada frente a ellos.

-Tiendas de campaña…- prosiguió la misma valquiria.

Su compañera bajó la cabeza desmotivada.

-Ni edificios… Ni energía continúa… Esto parece un camping de bajo presupuesto-

-Son gente sencilla que disfruta de una vida sencilla, pero no son ni tontos ni pobres-

-Esto no está ni asfaltado…-

-Ya vale-

-¿Qué quiere la capitana de ellos?-

-¿No has escuchado nada en la reunión?-

-Los temas pesados me aburren…-

-El Padre de Todos quieren reunirse con los dioses de estas tierras…-

-¿Qué puede querer de esta gente?-

-¿Te piensas que lo sé?-

-¿Los dioses están aquí? Que cutre…-

-No, idiota. Este terreno pertenece a un terrateniente con influencia, es el primer paso para reunirse con los dioses-

-Ahhhhhh… Que aburrido-

Kuroka Hellcat las miró fascinada.

Subiendo de nuevo a la rama del árbol, observó como la comitiva se marchaba a paso ligero, formando varios grupos antes de desaparecer en un destello de luz.

El mundo exterior…

Kuroka quería conocer el mundo exterior y los misterios que estaban escondidos esperando porque ella los descubriese.


-Complejo Himejima-

Llenando la cubeta con agua fría, vestida con su túnica blanca, de rodillas en el estanque con una pequeña cascada destinada a la purificación.

Llevándose una mano al antebrazo… Sentía el calor recorrer su piel.

Mordiéndose el labio inferior se echó el agua fría sobre su cuerpo, ahogando un chillido.

El agua helada empapó sus ropas ceremoniales.

Su piel aun ardía…

Molesta tomó otra cubeta, repitiendo el proceso múltiples veces.

Irritada, la joven se retiró la túnica por completo, revelando su cuerpo desnudo.

Recorriendo su piel con la yema de sus dedos… Sentía un hormigueo, como su piel ardía en algunos puntos, un calor que no podía calmar.

Cual parasito, un poder ajeno había invadido su piel, manteniéndose placenteramente caliente. No tenía manera de exorcizarlo, de expulsarlo.

Sabía perfectamente donde ese joven la había tocado.

O lo que más le irritaba…

Su cuerpo no lo rechazaba… Le pedía más y más.

Suou dejó su trabajo para volverse a mirar a la recién llegada.

Con media sonrisa reconoció el esfuerzo de la sucesora para mantener su cuerpo purificado.

Su bisnieta era una mujer con una excepcional belleza, unas medidas corporales imposibles y pese a todo, se mantenía fiel a la familia, a la doctrina.

Sensata y tradicional, Suzaku se mantenía apartada de las tentaciones modernas. Su relación con las jóvenes de su edad era cordial y extrovertida, mas no rompía las paredes de una simple y cordial amistad.

Le causaba una enorme satisfacción poder ver en sus ojos una inquebrantable dedicación por la obligación familiar.

Esa chica era, sin lugar a dudas, su mayor orgullo.

-Eso es…- susurró la morena vestida con sus ropas tradicionales de sacerdote shinto a excepción del sombrero.

La Himejima miró fascinada el cuerpo crucificado frente al anciano. Un cuerpo musculado desmembrado, antropomorfo pero desfigurado.

Sellos y conjuros. Papeles y papiros. Contenedores de tinta y otros elementos alquímicos.

-Un shikigami…-

-El proyecto de mi vida…- susurró el anciano –Lejos de los modelos fabricados en masa este será especial…-

El shikigami era alto, corpulento.

El rostro, a medio hacer, no tenía ojos, en su lugar tenía dos alas rojas, emplumadas, que torcían hacia atrás por su sien.

Del cráneo surgía una cola igualmente emplumada.

Se distinguían claramente los símbolos característicos del animal de la familia.

-Pero anciano…-

Suou sonrió intensamente.

-El cuerpo es grande… Pesado…- dijo la morena inspeccionando al shikigami –Demasiado musculo… Has usado demasiados sellos para fortalecer su musculatura…-

-¿Te preocupa el rendimiento?-

-Consumirá demasiada energía…-

-Eso no supondrá un problema. Este shikigami es un recipiente-

-¿Un recipiente de qué?-

-De poder, de esperanza, de reliquias-

Curiosa, Suzaku visualizó unos cofres de oro sobre la mesa.

¿Qué eran?

-No tienes que preocuparte por este proyecto…- dijo Suou empezando a marcharse –Tenemos noticias del oeste-

-¿De occidente?-

-Nurarihyon ha estado comunicativo últimamente…-

-¿?-

-Aun no estamos al corriente de todos los detalles. Pero el líder del Reino Youkai del Este mantiene correspondencia con alguien de cierto poder e influencia de Occidente. Un dios, probablemente-

La morena lo miró alarmada.

-¿Los Hindúes?-

-Lo dudo mucho… Los dioses chinos no tienen interés en nosotros… No sé qué panteón podría tener interés en nosotros…-

-¿Y la cristiandad?-

-No… Los seguidores de Cristo no confiarían en esas bestias, son seres aún más aberrantes que nosotros a sus ojos… Las intenciones de Nurarihyon son más sencillas de discernir…-

-…-

-Ese youkai desea poder, ferviente y apasionadamente, poder para darle la vuelta a la situación. Poder para someternos-

-El Reino del Este esté rodeado por tres familias… Es inofensivo, anciano-

-Ninguna bestia es inofensiva- deteniéndose frente al estanque exterior.

-¿Deberíamos hacer algo?-

-No es asunto nuestro… Los Nakiri se moverán si es necesario…-

-¿Entonces que le preocupa?-

-Se atisban nubes de guerra en el este de Europa… Dos razas de youkai están a muy poco de encender las antorchas de la destrucción-

-¿Qué tienen que ver ellos con Japón, anciano?-

-Hace unos años una criatura maldita llegó a este país, maldita como ella sola se relacionó con seres tan abominables como ella… La Iglesia ejerciendo su habitual hipocresía lo tomó en custodia…-

-¿Esa criatura está vinculada a la guerra?-

-Esa criatura tiene sangre japonesa. Ha finalizado su formación y me preocupa que recurran a esa sangre para introducir el mal en estas tierras-

-¡!-

-Hay una pequeña opción de manden al monstruo a la guerra de los monstruos pero la amenaza de que regrese es constante…- alzando la mirada pensativo –Sé que visita regularmente el país usando métodos que desconocemos…-

-¿Quiere que me haga cargo?-

-No… Ese exorcista es peligroso y tu demasiado valiosa… El shikigami…-

-¿?-

-Hasta que tenga más información, que la tendré, investiga a la Iglesia, quiero saber cómo llega y se mueve burlando nuestros ojos. Yo acabaré el shikigami. Él se encargará de él-

¿El?

-Lo que usted ordene, anciano…-


-Kuoh-

¿Qué estaba pasando?

-Por dios no! No podemos cobrarte!- exclamó el hombre, negando con fuerza, desviando la mirada avergonzado.

-¿Por qué no?- pregunto Gabriel inclinándose levemente.

El sonrojo del hombre aumentó considerablemente.

-N-no podemos hacer eso!-

Confundida la arcángel volvió a su mesa, dejando los billetes sobre la mesa.

Cierto niño la miró sorprendido.

-¿No has pagado?-

-No han querido aceptarlo…-

Extrañado, Issei no le dio mucha importancia.

Quizás solo era gente rara…

-DXD-

-¿Tampoco hay que pagar por el billete?- exclamó Issei incrédulo.

Gabriel había ido a comprar los billetes de avión y había vuelto con dos en la mano… pero gratuitos.

-La dependienta me ha dicho que estos estaban libres…-

(Dos billetes de clase business gratis mis cojones…)

-¿La mujer te ha parecido normal?-

-Estaba algo alterada… Y no me miraba a la cara…- respondió Gabriel llevándose una mano al rostro -¿Tengo algo en la cara?-

Rascándose la barbilla… Issei empezó a sonreír con malicia.

-Michael por casualidad no te diría nada sobre venir al mundo humano…-

-Michael no me dejaba bajar nunca!- protestó la chica inflando las mejillas adorablemente.

Sonriente tomó a la chica del brazo, caminando hasta las tiendas de comestibles del aeropuerto.

-Quiero un par de botellas de whisky-

-Pequeñín… ¿Por qué no vas a decirle a tus padres que vengan a buscarlas ellos mismos?-

Issei colocó a Gabriel frente a él.

-Son para ella-

-Hola, buenos días!- saludó Gabriel inocentemente.

La mujer retrocedió unos pasos maravillada antes de avanzar para tomarle las manos emocionada.

-¡Puedes llevarte las que quieras!-

Gabriel sonreía contenta, contagiada por la emoción de la dependienta.

-Esto… Se pone interesante- siseó Issei llevándose dos botellas en mano.

-DXD-

Cierto taxista empezó a alejarse con una radiante sonrisa en el rostro.

Nunca había estado tan feliz… No había ganado nada de dinero, pero su alma estaba en paz y harmonía…

-Adiosssss!- se despidió el chico divertido.

-Qué hombre tan amable, no nos ha cobrado nada…-

-Este planeta está lleno de gente maja preciosa… Ahora… Quiero volver a presentarte a mi familia adoptiva… ¡Los Shidou!- señalando con la mano una casa común y corriente de corte japonés.

Una casa adosada a tantas otras de igual patrón.

Presionando el botón del timbre, el chico esperó pacientemente antes de ver como la puerta principal se abría con fuerza.

Como unos intensos y alegres ojos castaños los miraban expectantes.

-DXD-

Issei estaba en la cocina, delantal colocado, ayudando al matrimonio Shidou mientras Gabriel… Gabriel…

-¿Solo trabajo yo?- preguntó Issei secándose las manos con un trapo de cocina, mirando al matrimonio junto a la puerta de acceso al comedor.

Karen y Touji, abrazados, miraban con fascinación a la pareja de chicas charlando como si nada en el sofá.

-Es guapa eh…-

-I-Issei! Q-quien es…- murmuró Karen sonrojada, temblorosa.

El chico pasó la mirada al hombre… No estaba mucho mejor que su esposa.

-Mi supervisora rompebraguetas en la academia… ¿Me escucháis?-

-Es… Hermosa…-

-Hermosa es poco… Emite un aura…-

-Es tan… Irresistible…-

-Es…-

Rodando los ojos incrédulo, Issei compensó la influencia de Gabriel con la suya antes de chasquear los dedos junto al matrimonio Shidou.

El matrimonio se giró a los pocos segundos.

-Recordad que Gabriel es un ser… Sagrado- dijo el castaño apoyándose contra la encimera –No os quedéis mucho tiempo observándola, su categoría divina os esclavizará. No es broma-

-Cierto… Pero es complicado resistirse…- admitió Touji.

-¿Y… Y a ti no te afecta?- preguntó Karen sudando frio.

-Yo estoy por encima de eso… O ella se controla conmigo, no lo tengo claro…- colocando unos zumos en una bandeja, pasando al salón.

Gabriel e Irina charlaban animadamente en el sofá, la chica castaña sentada en el regazo de la rubia.

-¡Issei!- chilló su amiga de la infancia alegrándose de verlo.

-La pequeña Irina me ha hablado de tu infancia… Ha pasado mucho tiempo contigo…-

-Espero que solo te haya contado lo bueno…-

Irina le respondió sacándole la lengua.

-Es una buena chica…- sonrió Gabriel acariciando su cabello.

Irina rió agradecida, contenta.

-Es mi amiga de la infancia nada más y nada menos…- ofreciéndole un zumo.

La chica no se tomó bien su afirmación, frunciendo el cejo, le negó la mirada.

-Y Gabriel… ¿Es dura la academia?-

-Mucho-

-Se pasa el día durmiendo…- respondió el chico de fondo.

Gabriel se sonrojó avergonzada.

-En las tutorías solo se infla a bollos…-

Abriendo y cerrando la boca, sin habla.

-Issei… No puedes airear la mala fortuna de una jovencita…- dijo Karen acercándose con su marido, sentándose frente a las chicas.

-Gabriel, por favor, ilústrame en las desvergüenzas de este pecaminoso hijo mío…- dijo Touji dejándose caer sobre su butaca, mirando al joven con sorna.

-No tengo trapos sucios que airear…- dijo Issei seguro de sí mismo.

-Issei no iba a clase-

-Eso es relativo…-

-Respondía de malas formas a sus profesores…-

-Soy claro y conciso-

-Perseguía faldas sin parar… Se colaba en los dormitorios femeninos!-

-Yo lo llamo confraternizar… Y te colabas en mi apartamento cada día y no quejé-

-Consume litros y litros de alcohol-

-Me hidrato- satisfecho -¿Lo veis? Era un estudiante ejemplar!-

El silencio se impuso en la sala.

-Tú y yo vamos a tener una larga charla- dijo Touji serio.

-EH! Mis notas eran inmejorables!-

-Las de Dulio eran mejores…- admitió Gabriel orgullosa.

-Al rubiales ni me lo nombres-

-Issei… No quiero escuchar un solo informe negativo…- dijo Karen seria –Eres el modelo de Irina-chan…-

La castaña los miraba confundida.

-De haberse querido quejar ya lo habrían hecho…-

-Lo hicieron, constantemente-

-¿En serio? ¿Selda se ha quejado formalmente?- preguntó Issei interesado –Me gustaría ver esas quejas…-

-Ne, ne… Issei… ¿Qué hacéis en esa academia?- preguntó Irina curiosa.

-Ya te lo he dicho antes… Formarnos… Estudiamos, entrenamos…-

-¿Y no salís de ese centro?-

-Cuando ya tienes un nivel sales fuera en misiones…-

-¿Visitas la ciudad? ¿El país?-

-Sí, claro…-

La chica lo miró maravillada.

-Pero no todo es tan bonito… Hace apenas unos días estuvimos metidos en una buena…-

-¿Peleaste?-

-Lobos, hombres lobos… Grandes, peludos… Grandes dientes…-

Irina se escondió en los brazos de Gabriel.

-Pero no tienes que preocuparte… Dudo mucho que nunca llegues a ver uno de estos…- exclamó el chico divertido.

Karen se levantó juntando sus manos, intentando desviar la atención.

-La cena está preparada… ¿Tenéis hambre?-

-Por favor… Estoy completamente harto de la aburrida comida del centro…-

-Pero si nunca estas para comer en la cantina…-

-Gabriel, preciosa… Estate calladita anda…-

-DXD-

Abrazando su almohada con fuerza, observando a la pareja desde la entrada del dormitorio, vestida con su pijama rosa.

Issei tumbado en la cama, recostado en la pared, charlando con su compañera.

Una exuberante belleza vestida con su transparente camisón blanco que hacía poco por ocultar sus curvas.

Intimidada por la joven Irina se quedó parada, callada, en la puerta.

-¿Irina-chan?- preguntó Gabriel sorprendida -¿Qué podemos hacer por ti?-

-Yo…-

-Gabi duerme conmigo, Irina-

-¡!-

Agachando la cabeza, dolida.

Gabriel lo miró curiosa.

-Ella también duerme conmigo, Gabi… ¿Y pregunto… Os vais a quedar ahí toda la noche? Porque yo tengo sueño…- bostezó el chico apartando las sabanas.

Gabriel subió a la cama, gateando hasta colocarse junto al chico…

Irina se quedó quieta unos minutos.

-Irina…- palmeando el lado vacío de la cama.

La castaña, rebosante de energía arrancó a correr hacia la pareja, lanzándose sobre el chico.

-DXD-

Sentado en la silla del escritorio desplazada hasta la ventana, Issei miraba el cielo estrellado iluminado por la luz lunar.

Pensativo, con una mano cubriendo su boca, moviendo rítmicamente su pie.

Irina se había quedado profundamente dormida… No tenía que temer que despertase, liberando su forma adulta, el castaño se masajeó la sien.

-¿Qué te preocupa?- murmuró Gabriel acercándose al dragón, vestida con su camisón transparente, acariciando su hombro.

-Perdóname…- acariciando la mano de la rubia -¿Te he despertado?-

Gabriel negó con la cabeza antes de sentarse sobre el chico, apoyando su cabeza en su pecho, intentando escuchar el latido de su corazón.

-Los Gremory me han dado Piezas Demoniacas…-

-¿Ya te las han dado?- sonrió Gabriel.

-¿Te sorprende?-

-Para nada… Aunque lo han hecho pronto…-

-Los ángeles sois seres fascinantes… Siempre tan ingenuos… Positivos… Es como si nada pudiese manchar vuestra alma… Ensombrecer vuestros rostros…-

-Eso no es ciertoooo… Nosotros nos entristecemos también!-

-Lo sé, lo se… Aunque espero no tener que verlo nunca…- susurró el chico acariciando el rostro de Gabriel.

-¿Te las han dado como heredero?-

Issei asintió levemente.

-Entonces tendrás joyas…-

-¿Lo sabes?- exclamo alarmado.

-Soy una arcángel! ¿Por quién me tomas?-

-…-

-Eso te preocupa…- riendo divertida, besando su mejilla con ternura.

-¿De qué te ríes?-

-Eres un niño…-

-¿Yo? ¿Un niño?-

-Aun eres un pequeñín cargado de miedos e inseguridades…-

-Hablo en serio…-

-Entonces tomate más en serio nuestros sentimientos-

-¡!-

-Te preocupa darle una joya a Irina-chan y que se arrepienta de amarte… Te preocupa darle una pieza demoniaca a Irina-chan y que se arrepienta de la inmortalidad… Puede que incluso pienses que con el tiempo se quite la vida para escapar de ti…-

-¡!-

-Ahí… Mi dulce Issei… Por eso sigues siendo un niño…- acariciando sin cesar las mejillas del dragón –Irina-chan ya ha decidido… Ella y la pequeña a la que tanto visitas…-

-¡!-

-Ya hemos decidido… Queremos las joyas… Ellas aceptarán tus piezas… Yo la aceptaré si me la das-

-¿Tu? ¿Una de las piezas?-

-No sé si es posible… ¿Pero puede haber algo más agradable que pasar una eternidad contigo?- sonrió Gabriel con dulzura.

Emocionado, se tapó los ojos con la mano.

-No temas… Nunca temas ni dudes…- susurró la arcángel acurrucándose en su pecho –Las piezas y las joyas ya tienen dueño… Solo has de encontrarnos… Y dárnoslas…-

-Eres demasiado buena-

-¿No me crees?-

-No creo que sea tan sencillo-

-¡No me crees!- protestó inflando los mofletes -¡Eso es pecado!-

-Soy mitad demonio…- inclinándose para besar sus labios.

La rubia devolvió el beso al instante.

-Issei…-

-¿Si?-

-Y-yo… ¿Tienes alguna de esas joyas a mano?-

-¿Quieres una?-

Sonrojada, Gabriel asintió levemente.

-¿E-estas segura? ¿Realmente sabes lo que es?-

Gabriel esgrimió su mejor sonrisa.

-Para mí no supondrá ningún cambio… Pero no quiero que dejes de mirarme… De tocarme… De amarme-

-¡!-

-Quiero ser una de tus novias… Para siempre- susurró la arcángel antes de cerrar los ojos, conciliando el sueño con su cabeza apoyada en el pecho del dragón.

Issei volvió la mirada a la luna.


-Rumania-

Valerie Tepes no sabía que pensar.

De pie, miles de pensamientos cruzaban su joven mente.

Apenas se podía mantener de pie. Sus manos no paraban de temblar. Sus rodillas se sentían débiles.

Valerie Tepes observaba incrédula como la única vampiresa que alguna vez podría llamar amiga se encontraba descansada en la mesa de la morgue.

Su rostro parcialmente desfigurado, su vientre abierto en canal. No había órganos internos.

-Que lastima…- canturreó un vampiro tras ella, subido en una mesa –Era tu amiga… ¿No?-

-…-

-Qué le vamos a hacer… Había licántropos donde no debían… Eran vampiros de poca monta, no cumplieron con las expectativas que teníamos para ellos… Una vergüenza a la raza-

-¡!-

Valerie se giró furiosa.

Sus ojos rojos fijos en su hermanastro mayor.

Marius Tepes.

-Quien lo iba a poder siquiera pensar…-

-¡Lo sabias!- siseó la vampiresa.

-¿Saber qué? ¿Qué no darían la talla? Quizás…-

-¡Maldito!-

-Jajajajaja… Mi querida hermanita… Siempre tan emocional…- rió el rubio saltando levemente, caminando hacia la joven –No te pensarás que esto ha acabado… ¿Verdad?-

-¿?-

-La zorra de tu amiga tenía una misión… Por su incompetencia hemos perdido una ciudad exterior… Sin ella los perros de mierda podrán entrar en nuestro territorio como si fuese su propia casa…-

-¡!-

-Más te vale recuperar lo que tu inútil "amiga" perdió…-

-¿Quieres que vaya a…-

-Para mí no eres más que una vagina con piernas. Pero parece que tu rostro se parece demasiado al de la puta humana que la engañó hace año y tiene "expectativas" puestas en ti… Si fracasas y no demuestras tu valor fuera me aseguraré de que el resto de tu vida no sea más que el juguete sexual de algún noble-

La vampiresa apretó los puños con fuerza.

-Por supuesto estoy impaciente por verte fracasar… Tu virginidad se está subastando muy alta…-

-¡Recuperaré lo perdido!-

-No me quites la ilusión!- protestó el vampiro –Ah… Me olvidaba de algo…-

-¿?-

-En nuestro territorio han encontrado presencia eclesiástica-

-¿C-cómo?-

-Que en la ciudad no solo hay licántropos… también hay exorcistas… y a patadas-

Valerie tragó saliva.

-Y para motivarte un poco… Si te niegas, mandaré a ese puto inútil de los Vladi… Si mueres, mandaré al puto inútil de los Vladi… Mientras te folla el mejor postor me aseguraré de que a ese inútil lo devoren sin misericordia… O quizás lo crucifiquen… ¡¿Qué sería más divertido?!-

Sintiendo como la presencia de su hermanastro se alejaba, Valerie se centró en su amiga.

Liberando unas pocas lágrimas, cubrió su cuerpo con la sabana.

-Tu muerte no será en vano, tampoco se olvidará sin que haya una consecuencia. Yo misma te vengaré!- sentenció Valerie Tepes girándose decidida.

Llegando a su habitación, sacó la armadura de la familia de su armario.

Enfadada, la princesa de los vampiros se armó para la guerra.


-Archipiélago del Sur de Japón-

Los viajes en barco siempre le calmaban. No sabía si era la brisa marina, el oleaje… O las vistas.

Pero el trayecto entre la isla principal y su destino siempre se le hacía corto…

Tenshi… Querer la quería, lo sabía.

También sabía que ella era una sacerdotisa que…

-Nosotras ya hemos elegido…- susurró Issei recordando las palabras de Gabriel.

¿Qué de cierto podían tener?

Tenía miedo de proponerle la eternidad y el absurdo contrato de fidelidad y que le rechazase… Pero tenía más miedo aun de que el destino la alejase de él.

-Las joyas ya tienen dueño… Eh…-

-DXD-

El paseo por el puerto se había vuelto una rutina, una agradable rutina.

El pueblo era pequeño, apenas unas cuantas casas alineadas en calles irregulares.

El puerto contenía algunas casetas con tenderetes con objetos vistosos para atraer clientes y turistas.

Ya hasta alcanzaban a saludarle con familiaridad.

En el fondo, quizás no le costaría mucho admitirlo… Le gustaría vivir allí.

En cuanto se marchase de casa de los Shidou… Aún quedaba bastante pero…

-No estaría mal vivir aquí…-

Siempre que estuviese su ángel, claro está.

Tenshi… Su tierna y dulce sacerdotisa. La quería siempre a su lado.

Si las palabras de Gabriel eran ciertas…

-Si Gabriel tiene razón… Akeno tiene que ser mi Reina- sentenció el castaño deteniéndose en la entrada, en el primer arco torii.

Había papeles en todos ellos. Alguien estaba colocando una barrera de capas.

-Baraqiel cada día está más paranoico…- murmuró el Shidou siguiendo subiendo por las escaleras.

(Si Baraqiel quiere proteger a su familia tendrá que envolver toda la montaña, la parcela era completamente accesible desde todos los puntos cardinales. Conociendo a Baraqiel lo que buscaría… sería un efecto disuasorio. Por pinta de matón que tenga era un buen hombre. No quería hacer daño, solo quería que le dejasen en paz. A él y a su familia)

Una barrera invisible para los demás mortales que actuaría como efecto disuasorio.

Colocada en el mismo principio de la escalinata debería de cubrir toda la montaña… una barbaridad que necesitaría una inmensa cantidad de energía. Energía que podría surgir de la misma montaña… Los sacerdotes shinto habrían edificado sobre terreno rico en poder natural… Así que poder… Se podía hacer.

Dejando esos pensamientos a un lado, el exorcista prosiguió el ascenso, maravillándose con el paisaje.

Verdoso, lleno de vida.

Relajante…

Girándose de repente. Mirando los arboles a su alrededor…

Los templos Shinto eran una belleza. Una comunión de naturaleza y civilización…

Se podían decir muchas cosas, pero era innegable que había algo espiritual en el lugar. Largas, inmensas escalinatas de blanca y cuidada piedra. Fuertes y altos árboles decoraban el paisaje. Amplios y hermosos terrenos.

-No me importaría nada vivir aquí… Con permiso del Cielo esto parece el paraíso…- siguiendo con la mirada el movimiento en las ramas de los árboles.

Un paraíso costoso. Sabía muy bien lo que costaba mantener ese paisaje, tanto en dinero como en trabajo… Solo alguien con pasión podría hacer semejante trabajo.

¿Quién sería el guapo que se desayunaba, comía, merendaba y cenaba semejante berenjenal? Pues él mismo con dos preciosas sacerdotisas.

El capullo de Baraqiel no pegaba palo al agua.

Una de esas personas hacia particularmente divino ese terreno… Su sacerdotisa.

Una de ellas.

Arrancando a correr, abandonó el camino de piedra para internarse entre la maleza.

Escondiéndose tras un árbol, sonriendo perversamente.

Asomando levemente la cabeza, agrandando la sonrisa al ver a cierta joven flotando en el aire, buscando entre las ramas.

Una joven de su edad, vestida con un kimono tradicional del templo, de largo cabello negro recogido en una coleta alta. Pero él veía a una hermosa mujer, a su largo cabello meciéndose por el viento, una tierna sonrisa, unos ojos cálidos…

La mujer que un día sería su novia, su esposa… Haría lo imposible para que esa joven aceptase su joya, sería su amante. Y una de sus piezas. Quería pasar con ella toda la eternidad…

No había lugar para las dudas.

-¿Si tenshi es una hibrido de ángel caído… que longevidad posee?- cambiándose de posición. Llamando la atención de la joven.

La descendiente de Baraqiel se movió veloz.

Rebuscando entre los árboles, empezó a fruncir el cejo. Molesta, inquieta, nerviosa.

Inflando los mofletes, asomándose algunas lágrimas por sus ojos.

RASH

-¡!-

-Frio, frio…- susurró Issei tras ella.

-¡!-

Girándose sorprendida, se encontró en brazos del dragón. Issei la tomó al estilo princesa antes de desplegar sus alas y alzarse poderoso en el cielo, con velocidad y decisión.

Tras unos segundos a máxima velocidad el castaño se detuvo entre las nubes antes de centrarse en la morena en sus manos.

-Buenos días, tenshi…-

-¡Issei!- chilló la morena asustada -¡Estamos muy alto!-

-Tonterías… Como me alegro de verte!- besando sus mejillas con fuerza, haciendo reír a la sacerdotisa.

-Yo también!- envolviendo su cuello con sus brazos.

-Tenshi… ¿Dónde están esas preciosas alitas?-

-¿Quieres ver mis alas?-

Issei asintió, sonriendo al verla liberar sus alas de ángel caído.

-Preciosas alas de plumas suaves y negras como la noche… A juego con tu hermoso pelo…-

La sacerdotisa escondió su rostro en su cuello, avergonzada.

-Tenshi… ¿Aun tienes vergüenza?-

-Y-yo…-

-La sacerdotisa más hermosa del mundo mundial tiene vergüenza!-

-N-no me llames eso!-

-¿El que, sacerdotisa?-

-¡Issei!-

-Soy una niña pájaro… Soy fea…-

-Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!-

-Issei!-

-Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! Cuanta tontería!-

-Pero es…-

-Eres la chica más guapa que he visto nunca! Y esas alitas solo te hacen aún más guapa!-

-¿L-lo dices en serio?-

-No sé qué merito puede tener el gusto de un niño con alas como las mías pero si… Lo digo en…-

Akeno lo silenció con un beso casto en los labios.

La chica se separó sonrojada.

-Q-que…-

-Me gustas mucho, Issei- susurró la niña cohibida, vulnerable.

-Yo no…-

-¡!-

Llorosa desvió la mirada.

-Tenshi… Yo te quiero mucho…-

-¡!-

El rostro de la morena se enrojeció hasta límites inimaginables.

-C-como que… Y-yo…-

-Mucho mucho mucho!- exclamó el chico girando sobre sí mismo en el cielo.

Akeno rió alegre, sintiéndose bailar entre las nubes con su amado…

-DXD-

Shuri

Issei miró fijamente a la sonriente sacerdotisa frente a él.

Sentada frente a él, lo miraba con toda la ternura del mundo.

(Yo… Yo quiero estar con ella para siempre…)

-Akeno-chan- empezó el dragón inquieto.

El sufijo despertó un sonrojo en la niña, que le devolvió la mirada tímidamente.

-Yo… Tengo algo para ti-

-¿El qué?- pregunto con suavidad ladeando la cabeza.

-Yo… Puede que sea egoísta… Pero quiero pasar mucho más tiempo contigo…-

-Yo… también…- admitió bajando la mirada.

Decidido sacó su mano del bolsillo, jugando con sus dedos con la pieza de ajedrez guardada en la chaqueta hasta que la vio…

Vio a la niña que había frente a ella.

Una tierna niña de 12 años que poco o nada sabía de la vida.

(¿Se puede saber que estoy haciendo?)

Negando con la cabeza, confundiendo a la chica… Giró el reverso de la mano para convocar un círculo mágico, ofreciéndole a la niña una rosa roja.

-Un regalo para la sacerdotisa más guapa del mundo mundial!-

Parpadeando perpleja. Akeno se sonrojó en extremo, tomando la flor entre sus dedos, despidiendo humo de sus orejas.

-V-voy a ponerla en… en agua!- levantándose con torpeza.

-¿Ni un gracias ni nada?-

Tartamudeando nerviosa se inclinó varias veces.

-Gracias! Gracias! Gracias! L-la atesoraré toda mi vida!-

-Es una flor, no aguantará "toda la vida"- exclamó divertido viendo como la morena se marchaba a toda prisa a la cocina.

En cuanto la niña se alejó de su ángulo de visión su semblante se tornó sombrío. Escondiendo su rostro entre sus manos.

Baraqiel abandonó su escondite, dejando la sombra del silencio atrás.

Ofreciendo una copa de cerámica al niño, sentándose junto a él.

El dragón no lo aceptó, quedando en el suelo en el espacio entre ellos.

-Noooo…- gruñó el castaño -¿Me has visto?-

-Por supuesto que si- respondió Baraqiel llenando el pequeño recipiente con sake.

-Entonces sabrás que he estado a punto de hacer-

-Si hubieses sacado esa pieza de su bolsillo te habría atravesado el pecho con un relámpago-

-Quizás tendrías que haberlo hecho… Soy un miserable-

-Eres un niño. Un niño con una desorbitada responsabilidad…-

-He estado a punto de esclavizar a Akeno para siempre… Que he estado a punto de hacer-

Baraqiel colocó su mano en la espalda del chico.

-Es natural… No te mortifiques… Eres un niño asustado por la eternidad… Que para no sentirse solo busca la compañía de seres a quienes aprecia y con los que quiere estar- pasando a acariciar su cabello –Pero has reconocido tu error. Detenido tus acciones y actuado en consecuencia. Has actuado con honor contra la desesperación de la soledad-

-Eso no es cierto-

TAP

La pieza de ajedrez cayó al suelo, rodando por el tatami.

El ángel caído la tomó con cuidado. Observándola.

-Llevaba un tiempo sospechando de tu colaboración con los demonios. Pero siendo exorcista no quise ponerte en un compromiso. ¿Qué casa te ha ofrecido Piezas Demoniacas sin asegurarse de que eres fiel mediante de reencarnación?-

-Los Gremory-

Baraqiel lo miró sorprendido.

-Me acogieron cuando… Hace unos años- acariciándose la sien, preocupado.

-¿Y querías hacer de Akeno tu Reina?-

-Es la chica más importante para mí, la quería cerca de mí… La más cercana…-

El ángel caído dejó la pieza en el suelo, tomando su taza de sake.

-Mi hija habría aceptado…- susurró el hombre barbudo bebiendo el sake.

-¡!-

-No entendería que significa… Pero lo haría por ti…-

-Jamás me lo habría perdonado-

-Lo será, no tienes que preocuparte… Para mi eterno pesar mi hija te quiere más que a mí… Cuando haya crecido te esperando para hablar de su mano…-

-Eso no sucederá-

-¿Puedes ver el futuro?-

-Los Gremory quieren que sea miembro de la familia…-

-¡!-

-Sabes qué pasará cuando pase el ritual…- girándose para mirar al ángel caído –Entonces ya estarás más tranquilo…-

-Puedes creerme o no… Pero no puedo imaginarme a nadie cuidando más de ella que tú. No creo que haya otro hombre mejor para ella…-

-Bebes demasiado…- rechazando la copa, levantándose de un salto, alejándose unos pasos –No condenaré a nadie a pasar una eternidad conmigo-

-No he oído de un heredero de familia noble que haya logrado grandes hazañas solo-

-Obviamente, porque yo no estaba- girándose con una sonrisa.

-Niño… Que mal que lo tienes-

-Seré fuerte… He sido bien adiestrado en todo tipo de artes…-

-Si te piensas que mi hija te dejará pasar la eternidad solo es que no la conoces- tomando la pieza, lanzándosela –Escóndela lo más profundo que puedas, no le cuentes a nadie donde… Esfuérzate, porque ella la encontrará en cuanto sepa de su existencia-

El castaño se rascó la nuca, nervioso.

-Sensei…-

-¿Ahora si quieres la copa?-

-Cómo puedes…-

-¿?-

-Shuri-san… Es humana…-

-Un amigo mío en Grigory está buscando una solución…- respondió el caído serio.

Mirando con un ojo la pieza en la mano del dragón.

-Sensei… Le prometo que pase lo que pase siempre estaré del lado de tenshi… Puede contar con el apoyo de la familia Gremory-

-¿Desde la distancia?-

-Esperemos que ella me permita estar cerca…- alzando los brazos, estirándolos -Despídeme de tenshi por mi…- murmuró el dragón decaído.

-Toma este consejo de alguien que ha vivido incontables lunas…-

Issei posó su mirada en el ángel caído.

-La eternidad no es sinónimo de soledad. Tu joven e inexperto corazón encuentra soluciones desoladoras porque desconoce lo que la vida puede otorgarle…-

Extendiendo las alas, el Shidou desapareció alzándose en el cielo.

Akeno se asomó por la puerta preocupada. Corriendo tímidamente hasta alcanzar a su padre.

-Akeno… ¿estabas escuchando?-

-P-papa… ¿Qué es ese ritual?-

Baraqiel dudó en si hablar o no… Arrepintiéndose claramente al ver el rostro de su hija cubierto de lágrimas marcharse corriendo en búsqueda de su madre.

Rellenando su taza de sake, bebió en silencio, observando el cielo despejado.

-Demasiada responsabilidad para un niño tan joven…-


-Continuará en el próximo capítulo-

-LA SONRISA DEL ANGEL MAS HERMOSO DEL CIELO -