Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD.
- High School DxD –
[Draconic X Deus]
- Tepes – Muerte y sangre -
-Iglesia San Lorenzo de Turín-
Cabizbaja, la niña se agarró su desgastada camisa, manteniendo la cabeza baja, incapaz de mirar nada. Avergonzándose aún más al ver sus roídos zapatos.
Intimidada por los religiosos, la limpieza y el orden, Xenovia se acercó al dragón, llamando su atención al tirar de la manga de la chaqueta suavemente.
-¿Y-yo puedo estar aquí?-
-Estarás donde este yo. No pasa nada- respondió Issei con una sonrisa –Ahora subamos-
-¿Adonde?-
-Los aposentos… Vamos a quedarnos unos días-
-¿No teníais otra misión o algo así?-
-Cambio de planes, necesito tiempo, y puede que acabemos necesitando de un hotel o algo parecido…-
-¿No puedes quedarte aquí?-
-Depende…- respondió Issei abriendo las puertas de las estancias para invitados.
-¿De qué?-
-De que pongan pegas a quedarte tú-
-¡!-
La peliazul lo miró sorprendida.
-¿Puedes tener problemas por mí?-
-Olvídate de eso… Deberías de tener otras preocupaciones-
-¿?-
El exorcista se acercó a ella, tomando su pelo, sucio y enredado.
-Eres una jovencita, una preciosidad… Y el que estés así, en mi religión, es un sacrilegio- pasando su vista hacia el fondo de la habitación -¿Me haces los honores, Gabriel?-
Tatareando divertida, la rubia dejó caer su vestido, quedando semidesnuda antes de abrazar a la niña.
-Xenoviaaaaaa… ¿Quieres darte un baño calentito?-
-¿Q-que?-
-Atrapada… Ahora padentro- dijo Issei señalando el baño.
-E-espera! Espera!- chilló la niña asustada, incapaz de liberarse del abrazo de oso de Gabriel, se vió elevada en el aire mientras la rubia caminaba hacia el baño…
…
-Las chicas han de cuidarse…- dijo Gabriel sentada en una cubeta de plástico, tras Xenovia, enjabonando con suavidad el cabello de la niña.
Xenovia, cohibida, miraba el suelo miedosa, intentando cubrir su delgado cuerpo.
-Yo no…-
-No, no!- canturreó Gabriel contenta, aclarando el cabello de la chica -¿Esta muy caliente?-
Xenovia negó con la cabeza, sonriendo agradecida al sentir el líquido caliente recorrer su piel.
Sin mucho esfuerzo, la arcángel la giró para poder mirarla a la cara.
-Xenoviaaaa… Me gusta ese nombre-
La chica se sonrojó ligeramente, incapaz de poder mirarla a la cara.
-He oído del tuyo… Una… Una arcángel. Tu nombre es por él…-
-Ella-
-¿?-
-Ella se llama Gabriel, es una mujer- rió divertida.
-¿Ella? ¿Estas segura?-
La fresca risa de Gabriel inundó la estancia a la par que la mujer revelaba sus alas prístinas.
Xenovia abrió los ojos y la boca incrédula.
-E-eso es…-
-¿Quieres tocarlas?-
"¿Tocar el que?"
Xenovia se encogió asustada.
-Mis alas, Issei… ¿Quieres tocarlas tú?-
"Prefiero los melones"
-Delante de una niña no! La puedes asustar!-
"Esos melones si la van a asustar"
-No le hagas caso…- sonrió Gabriel plegando sus alas, envolviendo parcialmente su cuerpo.
Xenovia alzó sus manitas, acariciando las plumas de la rubia.
-E-eres un ángel de verdad…-
-Así es-
La niña la miró maravillada.
-¡Los ángeles existen!-
-Y los demonios… Hay muchas criaturas en este mundo! Por ejemplo… ¡También conoces a un dragón!- exclamó divertida, haciendo desaparecer sus alas para levantarse, entrando lentamente en la bañera -¿Vienes?-
Asintiendo alegre, Xenovia la siguió.
-No conozco a ningún dragón…-
-Claro que conoces a uno, conoces a Issei!-
-¿?-
-¿No te has fijado en sus ojos rojos?- dijo Gabriel señalando sus propios ojos azules.
-Si…-
-Los ojos son el espejo del alma!-
Parpadeando perpleja.
-¿Issei es malo?-
-¿Mmm?-
-Los dragones son malos-
Gabriel rió contenta.
-"¿Qué es el bien y que es el mal?"- dijo la arcángel agravando el tono adorablemente –Eso diría Issei… Hay demonios buenos y ángeles malos… Según se mire-
-¿?-
La peliazul bajó la mirada confundida.
-Entonces los exorcistas trabajan con los ángeles para luchar contra los demonios!- mirándola emocionada.
Gabriel ladeó la cabeza confundida.
-No-
-¿Cómo qué no?-
-No hay muchos ángeles que trabajen con humanos… creo- murmuró la rubia llevándose un índice al mentón.
-¿Por qué tu si?-
-Porque amo a Issei y quiero estar con él-
-¡!-
Xenovia lo miró perpleja.
-¿No es por ser dragón?-
-¿Qué importa que sea un dragón?-
-Pensaba que lo vigilabas…-
-¡No!-
-Entonces… ¿Una ángel y un dragón?- cruzándose de brazos, ladeando la cabeza -¿Eso está bien?-
Gabriel la miró impactada, a los pocos segundos su labio inferior empezó a temblar
-¿No está bien?- preguntó Gabriel llorosa -¿No puedo estar con él?-
-N-no lo sé! Sólo pregunto!-
RASH
La puerta del baño se abrió de golpe, revelando la figura del exorcista con la cintura envuelta en una toalla. El rostro serio.
Xenovia se sumergió en el agua avergonzada. Gabriel lo miró con una sonrisa en los labios.
-Tardáis mucho-
-Estábamos teniendo una charla de chicas-
-Tardáis mucho- repitió el chico serio.
-¡Nos estamos bañando!- murmuró Xenovia oculta en el agua.
-Lo sé, por eso estoy aquí-
-No puedes estar aquí!-
-Lo sé, por eso estoy aquí!- insistió cabezón.
Xenovia lo miró incrédula.
-Issei suele hacer lo que quiere cuando quiere…- la tranquilizó la rubia.
Gabriel se relajó en la pared de la bañara, mirando con afecto al castaño.
Xenovia la miró detenidamente, desanimándose sin saber porque. ¿Le molestaba que tuviesen una relación?
(Ella es una hermosa ángel... y yo... yo...)
El exorcista cerró la puerta a su paso, caminando hasta un rincón, observando y eligiendo un champú.
-Le estaba contando a la pequeña Xenovia quienes somos-
-¿Y qué somos?-
-Una arcángel y un dragón-
Issei giró su cabeza para mirarla fijamente.
La rubia sonreía con inocencia.
-Cuantas veces tendré que decirte que no puedes airear esa información a la ligera…-
-Y que sois…- intervino Xenovia antes la risa alegre de la arcángel.
-¿Somos?- preguntó Issei decidiendose por un champú.
-Pareja…- balbuceó con medio rostro bajo el agua.
Issei se volvió a girar, sus ojos rojos clavados en el rostro tímido de la niña.
-Es mi amante, si- antes de entrar en la ducha para mojar su cuerpo, retirando la toalla.
Xenovia apartó la mirada avergonzada.
-Issei tiene muchas amantes, yo soy una de ellas- rio Gabriel.
-¿C-como que muchas?- volviendo su atención a la rubia -¿Te engaña con otras?-
-No nos engaña…-
-¿A quiénes?-
-A nosotras- susurró Gabriel tocando su frente con el dedo índice, sorprendiendo a la niña.
-¿A mí también?-
-A ti también- guiñándole un ojo.
-¿Qué dices?- preguntó Issei con la cabeza llena de jabón.
-Preguntaba si has averiguado algo- sonrió Gabriel con complicidad antes de pasar a mirar al exorcista.
-Nada…-
-¿En la Iglesia no saben nada?-
-No le ha preguntado a la Iglesia- dijo la arcángel.
-Gabrieeeeeeel- la advirtió el castaño.
-Le ha preguntado a su familia adoptiva-
-¿Y quiénes son?-
-Demonios-
-¡GABRIEL!-
-DXD-
Sintiéndose alegre, limpia… como hacia tanto tiempo que no hacía, se miró al espejo, viendo su nuevo corte de pelo, corto, nada femenino, pero limpio y practico, sencillo de cuidar. Sus ropas habían pasado a ser un sencillo conjunto negro adecuado a su talla.
Contenta dejó el asiento agradeciendo a la monja que había arreglado su mata de cabello y se marchó a otra estancia.
Recorriendo tímidamente las puertas de la Iglesia local, agachando la cabeza cada vez que se encontraba con alguien. Abriendo la última puerta, Xenovia sonrió contenta al ver al objeto de su reciente afecto.
De pie frente a la ventana estaba el chico que había conocido hacía apenas unos días.
"No he podido obtener información alguna. El Gobierno de los Dai-Maou no sabe nada ni ha oído nada de lo que me dices. Ni siquiera las sombras deberían de operar en esa zona"
-…-
"Es muy sencillo y cómodo culpar a los demonios de todos los males del hombre, pero eso solo se hace para evadir responsabilidades. No se quiere admitir que el corazón humano es mucho más negro de lo que les gustaría…"
-Entiendo… Gracias, Fia-chan-
"Cuídate mucho, Issei"
-Por supuesto, dale recuerdos a madre, por favor. Diles que iré pronto a visitarlos-
"Así lo haré"
Con una reverencia, el pequeño holograma junto al castaño desapareció.
Girándose levemente, el chico se percató de la presencia de la niña.
-L-lo siento… Yo no quería…-
-Entra, cierra la puerta- volviendo a la ventana -¿Buscas a Gabriel? Ha salido a hacer unos recados…-
-N-no… No venía a verla a ella…-
Cerca del exorcista se sentía confiada… Segura.
Tomando una silla, la acercó al chico, sentándose encarándolo.
-¿Eso era magia?-
El exorcista dudó unos instantes antes de responder a la niña.
-Magia de comunicación, permite comunicarse en largas distancias, el nombre lo dice todo. No puedo explicarte como puede ser posible, no soy tan estudioso-
-Mmm- negando con la cabeza –Nunca había visto magia…-
-A mí me pasó algo parecido-
-Y ellos…-
-Demonios- respondió a la pregunta no formulada –Mi familia, buena gente. Que sea nuestro secreto-
-Eres un exorcista-
-Así es-
-Tienes… Mi edad-
-Eso creo-
Xenovia bajó la mirada.
PLANC
Sorprendida, Xenovia vio como el chico se sentaba como ella, frente a ella, apoyando los brazos contra el respaldo, mirándola con una sonrisa.
-Con tantas preguntas cuanto antes empecemos antes acabaremos-
-¡!-
-Tengo una amiga de tu edad… Reconozco esa mirada… ¿Qué quieres saber?-
-¿Qué hacen los exorcistas?-
-Un poco de todo… Somos siervos de la Iglesia, así que cumplimos órdenes… Por ejemplo, ahora veníamos a visitar algunos orfanatos que llevan años comunicando cuentas que no creemos que sean muy sinceras…-
-¿Cuentas? ¿Qué son esas cuentas?-
-Los orfanatos rinden cuentas, tienen que decir como usan y en que gastan el dinero que la Iglesia les entrega. Creemos que llevan años mintiendo-
-¿La anciana recibe dinero? Pero si somos pobres…-
-Dulio ha revisado los documentos, hay mucho que no coincide-
-¿Y qué pasará?-
-Hemos informado a Roma… Enviarán a un inspector, cerrarán el orfanato y os derivarán a todos y todas a otros centros…-
-¿Te irás?-
-Estoy de paso-
-¿A dónde vas?-
-A ver que hace gente muy mala y ver si necesitan que les recuerden que deben ser buenos chicos-
-¿Gente mala?-
-Hombres lobo… y vampiros-
-Eso no existe!-
-Claro que existen!-
-¡Noooo!-
-Xenovia… Bienvenida a mi clase de iniciación de lo sobrenatural!- liberando una carcajada.
-¿?-
-Vivimos en un mundo rico y diverso, Xenovia. Dioses, ángeles, demonios, vampiros… Todo es real-
-¡!-
-Y los exorcistas tenemos la misión de mantener equilibrada la balanza…- sonriendo al ver como la chica revisaba una y otra vez la espada envuelta en telas –Usando herramientas como Excalibur-
-¡Jazmín me habló de ella! Una espada ingleta-
-Inglesa, si-
-¿P-puedo verla?-
-En Roma se escandalizarían por su propuesta…-
-¿Y tú?-
-¿A qué esperas?- guiñándole el ojo.
La joven observó maravillada la espada sagrada.
-Xenovia-
-¿Si?-
-Los ángeles son demasiado inocentes. No calculan el alcance de sus palabras y de sus acciones. Les puede la bondad y no distinguen la crueldad en ella-
-No te entiendo-
-Gabriel te tiene afecto, siente en ti la presencia y la unión con una espada sagrada desaparecida y quiere que te vengas con nosotros-
-Yo no tengo nada-
Cruzándose de brazos, pensativo.
-La espada es real, pero también es mágica…-
-¿Eso qué significa?-
-Que esta sellada-
-¿Sellada? No lo entiendo-
-Encerrada. Encerrada en un espacio independiente al que solo tu- señalándola en el pecho –Puedes tener acceso-
Xenovia lo miró no muy convencida.
-Lo sé porque a mí me pasa algo parecido con ella- mirando a Excalibur –Y es algo que aprenderemos a dominar con el tiempo-
-¿?-
-No te voy a dar falsas esperanzas. Es cierto, se intuye un vínculo con Durandal. Pero eso no garantiza que vayas a venir con nosotros. Lo más probable es que vayas a la Iglesia, que dejes atrás esta vida… Pero no te ilusiones en exceso. La crueldad y la decepción fruto de esa ilusión arrebatada puede ser muy algo muy duro de sobrellevar-
-…-
El castaño se acercó a la niña, tomándola del mentón, mirándola fijamente.
-Yo tampoco me tengo por cruel. Haré todo lo que pueda para sacarte de ese orfanato-
-¿Lo harás?-
-Te doy mi palabra-
-DXD-
-¿Quién es Jazmín?- preguntó Issei caminando por las calles de Turín a paso lento.
-Es como mi hermana mayor… Siempre ha estado conmigo-
-¿No es tu hermana?-
-No, no sé nada de mi familia…-
-Debes de quererla mucho-
Xenovia sonrió con fuerza, asintiendo repetidamente.
El castaño se detuvo frente a una tienda, una tienda de ropa.
-¿Quieres comprar?-
-Necesitas ropa-
La peliazul la miró incrédula.
-P-pero…-
-Yo también soy huérfano- admitió el chico entrando en la tienda –Me adoptaron… Me enseñaron que es mi obligación moral ayudar a quien lo necesita-
-Issei…-
-Con quien hablabas… Porque tenías dinero del Inframundo…-
-Me considero un ciudadano del mundo, hablo y trato con todos por igual-
-¡!-
-¿Te sorprende?-
-¿Eso no es algo… La Iglesia te deja?-
-Shhhh… Eso es algo que no tienen que saber!-
-¡!-
-No es que sea un traidor… Solo tengo muchas amistades que me permiten realizar mejor mi trabajo-
-¿Cuál es tu trabajo?-
-¿Hacer de este un mundo mejor?-
La niña lo tomó suavemente de la manga de la chaqueta.
-¿Yo puedo hacer eso?-
-¿Eres una ciudadana del mundo?-
-Y-yo soy una huérfana… pobre… idiota…-
Issei colocó su índice en la frente de la peliazul, empujando suavemente.
-Basta-
-¿?-
-Primero. Eres una niña, a las niñas no se les pide ni exige responsabilidad de ningún tipo. Han de cuidar de ti. Tu condición de huérfana es una circunstancia, no una maldición, cierra algunas puertas y abre otras. Le sacaremos partido a esas otras-
-¿?-
-Segundo. No eres pobre, eres una niña, no tienes ingresos como es lógico y tú cuidadora es una cretina. Eso va a cambiar. Y por último, no eres idiota, eres analfabeta. Y eso, junto a lo demás, lo vamos a cambiar!-
-¿C-como?-
-Pasarás a estar en un lugar decente. Recibirás formación. Educación. Te prepararnos para poderte desarrollar profesionalmente, emocionalmente y socialmente para que puedas labrarse un futuro y formar tu familia si así lo deseas-
Xenovia bajó la mirada llorona.
-Ahora escoge la ropa que más te guste. Cinco conjuntos completos. Sin replicar. Sin protestar. No importa el precio. Tienes una hora-
Obediente, la ladrona se separó para empezar a recorrer los pasillos.
Issei tomó su teléfono, marcando un número en concreto antes de alejarse unos pasos.
"¿Shidou? ¿Qué puedo hacer por ti?"
-Eminencia Strada tengo una buena noticia para usted. Una que seguro que le hace ilusión-
"¿Ilusión? Me asusta que me hables con tanto respeto… ¿Qué has hecho?"
-Lamento decirle que Gabriel ha caído-
"Ahora en serio…"
-Tu querido abrecartas ha sido encontrado-
"¿Has encontrado a Durandal?"
-Tengo a la actual portadora de Durandal…-
"¿Estaba en Turín?"
-Ah, ah, ah… ¿Quieres tu espada? Hablemos de su portadora-
-DXD-
-Pero…-
-No, Gabriel-
-Esa niña tiene uno de los anillos!-
Issei la miró con dureza. Dulio los miró con curiosidad.
-Gabriel, esa niña no es una mascota que podamos tomar simplemente porque sea una huérfana que viva de forma miserable! Seremos responsables y la enviaremos a Croce, donde recibirá educación, cobijo y así con el tiempo, pueda sanar su corazón-
-Xenovia tiene que estar con nosotros! Contigo!-
-He hablado con Strada, la cuidarán bien-
-Contigo!-
-No voy a llevarme a una niña conmigo, Gabriel!-
-Deberías!-
Molesta, Gabriel se levantó para dejar la estancia.
-¿Strada estaba interesado en la niña?-
-En cuanto he mencionado a Durandal se le ha puesto tiesa… Tiene acceso directo a Croce-
-¿No vas a contemplar las palabras de Gabriel?-
-Tú también no…-
-Podrías hacerlo-
-…-
-La niña te adora. Podrías tomarla como alumna… Tienes tus motivos, pero puedes- mirando a su compañero fijamente –Todos sabemos que te gusta trabajar solo, pero no debes. Necesitas una pareja. Y excepto yo y la instructora te niegas a trabajar con nadie… ¿Trabajarías con tu alumna?-
-¿Qué quieres que le enseñe a Xenovia?-
-A vivir, entre otras cosas. Tú tienes una chispa, una visión particular de la vida que yo no tengo, podrías alegrarle la vida…
-Venga va!-
-Cualquier sacerdote diría que los caminos del señor son inescrutables, que hemos venido aquí para encontrarnos con esa niña… Yo aportaré mi visión particular y diré que hemos venido aquí para tú la encuentres a ella-
-Con Gabriel tengo bastante-
-Piensa en ello… Te dejo que medites- sonrió Dulio colocando una mano en el hombro de su compañero antes de irse.
Molesto, Issei sacó su equipo informático demoniaco, preparándose un café, sin importarle que ya hubiese anochecido.
(Siempre podría… Hacerla una demonio con las piezas…)
(¿Hacer de una huérfana que solo ha sufrido en esta vida una demonio? ¿Estoy loco?)
Buscando distraerse, introdujo sus datos y contraseña en el dispositivo, accediendo a toda la información ofrecida por su familia.
"¿No duermes?"
-¿?-
Un mensaje en la pantalla del portátil.
¿Qué era eso?
-¿Quién eres?-
"Un amigo…"
-Y una mierda. Responde-
"No cruzarás la frontera"
-¿?-
"En cuanto cruces la frontera la policía te detendrá. Te están esperando"
-¿Cuándo cruce cuando a que país?- escribió el chico interesado.
"Cuando entres en Rumania, por supuesto"
-¡!-
Esto se ponía interesante.
-Pongamos que me interesa… ¿Qué puedes decirme?-
"Puedo hacer más"
-Soy todo oído-
"Puedo dejarte entrar si en cuanto entres, haces algo en concreto"
-Eso suena a trampa-
"Hay una persona que necesito que conozcas, que ayudes"
El castaño se cruzó de brazos pensativo.
-DXD-
Empujando la oxidada verja metálica con sus manos, Dulio intentaba con todas sus fuerzas mantener la calma.
El edificio, ruinoso, distaba mucho de ser el ambiente dedicado y preparado para el crecimiento de los niños.
Apretando los puños, vio como hombres entraban y salían de la parcela. Las repugnantes miradas de complicidad que le dedicaban al pasar le hacían hervir la sangre.
Entrando en la parcela, Dulio Gesualdo llamó a la puerta.
-DXD-
Gabriel entró en la sala, aminorando la marcha… El ambiente era uno muy pesado.
Issei miraba por la ventana, Dulio se miraba las manos triste.
-Ese lugar es el infierno en la tierra…-
-¿Muy severo?-
-No tengo palabras para describirlo…-
Curiosa, tomó los documentos que estaban junto a Gesualdo, los documentos entregados por la Iglesia local.
El informe de la chica y sus circunstancias.
-Corrupción, años y años de corrupción. La anciana que dirige el orfanato envía a los niños a robar, cediendo a las mafias locales y a los hombres más perversos para traficar con los niños… Con orígenes desconocidos-
-Trata de blancas, esclavitud, comercio de órganos-
-Niños que mueren… y se entierran faltantes de órganos-
Gabriel dejó caer los documentos, ligeramente mareada.
Sintiendo las manos del Shidou en sus hombros, se dejó llevar hasta el asiento más cercano.
Acariciando su rostro, apartando unos mechones de cabello.
-Este mundo es cruel, Gabriel. Tu padre, pecando de perfeccionista incluyó la maldad y la crueldad en su obra. Pero no dejes que esa oscuridad manche tu hermoso corazón… Tú debes de iluminar el mundo, no consumirte en su oscuridad…-
-Issei-
-De la oscuridad me encargaré yo… ¿A cambio me sonreirás?-
-Si…-
-Bien…- alzando la mirada, tomó la taza de té ofrecida por Dulio, dejándola en manos de la arcángel.
Xenovia les escuchaba desde la distancia.
-He hablado personalmente con el Obispo… Se han puesto en contacto con los inspectores pertinentes. Aguanta unos días más… Pronto acabará todo-
-Jazmín está enferma-
-Por eso no tienes que preocuparte, será tratada- dijo Issei serio –Quédate aquí hasta que llegue el personal de la Iglesia-
-¿Y tú?-
-Ya te lo dije. Tenemos que ir al este-
-Peligro. Vampiros… Seres de la noche-
-Así es-
-¿Volverás?- preguntó la niña acercándose lentamente.
-Sé que no aparento mucho, pero somos la leche-
Xenovia no dejaba de bajar y alzar la mirada, llorosa.
-Volveré, tengo que ver tu nueva vida. ¿Sabes?-
-…-
-¿Volverás?- agarrándolo de la camisa.
-Sabes… Tengo una amiga a la que me recuerdas mucho…-
-¿?-
-Xenovia… Eres una joven muy especial. Haberte conocido debe de haber sido cosa del destino… Volveremos a encontrarnos- susurró el castaño acariciando su rostro.
-¿Es cosa de Dios?-
-Te tengo dicho que a ese no me lo nombres…-
-Quizás sea simplemente el destino…- susurró Gabriel sonriente.
-¿Lo ves? Ahora hasta Gabriel habla así… Es culpa tuya!-
Issei le dedicó una peineta a Gesualdo.
-Mañana nos iremos… Quédate aquí. Volveremos- insistió el castaño –Es importante… No me fio de esa supuesta cuidadora-
Xenovia lo miró dudosa.
-DXD-
La anciana golpeó con fuerza el rostro de Jazmín.
-¿Qué les has dicho?-
-Y-yo no le he dicho nada a nadie!- respondió la joven sosteniéndose la mejilla dolorida.
-¡No me mientas! Me ha llegado una notificación de la Iglesia!- enseñándole una carta a medio arrugar.
-Y-yo no he sido!-
-Cuanta brutalidad… Cuanta violencia para una anciana de tu edad…- dijo una tercera voz.
La cuidadora se giró sorprendida.
En la entrada había un hombre, vestido de negro con un alzacuellos blanco.
-¿Tu qué haces aquí?-
-¿Así le hablas a tu salvador?-
-¿?-
-¿Cuánto tiempo llevamos haciendo negocios?-
-…-
El sacerdote se quitó los guantes, dejando su chaqueta en una silla.
-Verás, recientemente he hecho nuevos amigos… Amigos poderosos con muchos recursos y dinero para ofrecer si se le ofrece lo que ansían…-
-¿Quieren más niños?-
-No para lo que piensas… Estos no son de ese tipo. Queremos niños compatibles con esto…- susurró el sacerdote dejando un cristal hexagonal sobre la mesa.
-¿Qué es eso?-
-Eso a ti no te importa. Coloca este cristal frente a cada niño, pegándolo a su frente incluso, si brilla, nos lo quedaremos y te pagaremos bien… A cuanto más brillo más dinero-
-¿De cuánto hablamos? La Iglesia no permite las desapariciones-
-Del papeleo me encargaré yo… Y del precio… Millones de liras por cada niño potencialmente compatible-
-¡!-
-Y hablando de compatibilidad… ¿Dónde está la niña que el dragón divino quiere tomar en custodia?-
-¿Qué niña?-
-La tal Xenovia-
Jazmín la miró asustada.
-Iglesia San Lorenzo - Turin-
-Varios días más tarde-
Flotando sobre la Iglesia, cierta presencia alzó la mirada.
Lo sentía… En la distancia. Muy lejos. Muy lejos de ella.
Descendiendo lentamente, aterrizando con lentitud en uno de los balcones. Las puertas se abrieron de par en par sin necesidad de tocarlas.
Xenovia se sorprendió enormemente al ver a la desconocida entrar en territorio sagrado.
-¿Q-quién eres?-
La figura, sonriente, no respondió, solo alzó una mano, sosteniendo una pequeña y mugrienta caja de madera.
-¡E-eso es mío!- exclamo Xenovia avanzando hacia ella.
La figura gesticuló con su otra mano, envolviendo la caja de llamas, revelando su contenido.
Un desgastado anillo oxidado.
Sonriendo aún más, concentró su poder en la pieza de bisutería, este empezó a brillar, restaurándose completamente.
Empujándolo con la mano hacia la peliazul.
-Te pertenece… No te separes nunca de él… De haberlo tenido no se habría ido…-
-¿?-
La joven tomó el anillo con fuerza.
-Él ha partido sin uno de los Escudos… Temerario…- susurró la mujer desviando la mirada.
-¿Quién eres?-
La desconocida volvió a posar su mirada en ella.
-Debes volver al orfanato-
-Pero Issei me dijo que…-
La mujer se acercó flotando hasta la niña, colocando su mano en su frente.
-Yo decido lo que es mejor para él…-
-DXD-
Incapaz de poder contener la emoción, Xenovia abandonó el refugio de la Iglesia…
…
-¡Jazmín! ¡Jazmín!- exclamó la peliazul irrumpiendo en la casa, buscando señales de actividad en la recepción, subió por las escaleras corriendo, localizando luz en una de las habitaciones, abriendo las puertas de golpe.
-¡Qué mierda!- exclamó un hombre adulto con un delantal manchado de sangre.
Guantes rojos sosteniendo un grueso cuchillo, sosteniendo un trozo de carne con su otra mano.
Sobre la mesa el cuerpo de uno de sus hermanos mirándola sin vida.
-Q… que…- avanzando unos pasos incrédula.
-¡Xenovia!- exclamó horrorizada la morena tomando a la chica por la espalda, sacándola a rastras de la estancia.
-¿Quién coño eres tú?- rugió el hombre acercándose a ellas, guardando el cuchillo, tomando a Xenovia del brazo.
-¿Qué pasa aquí?- preguntó la anciana furiosa, caminando por el pasillo sostenida por su bastón.
-¡Deja a la niña!- lloro Jazmín.
-¿Por qué has entrado? Por lo que pago dejé bien claro que no quiero interrupciones!-
Xenovia miró la sangre del guante correr por su antebrazo.
La sangre de su hermano…
-Deja a la niña!- exclamó Jazmín intentando liberar a la chica de su agarre.
-¡No me toques, tú serás la siguiente!- exclamó el hombre golpeando el rostro de la morena.
-¡Jazmín!- exclamó la peliazul corriendo hacia la morena, liberándose en un instante, arrodillándose frente a la chica.
-Xenovia…-
-Niñata! Largo de aquí! Largo o te doy la paliza de tu puta vida!- exclamó el hombre tomando a la peliazul del cuello de la camisa, arrojándola a un lado sin apenas esfuerza –Y tu espera tu turno!-
-¡Espera! ¡No ves que está enferma!- exclamó Xenovia.
-Y por eso ya pago menos! ¿Quién te piensas que va a comprar los órganos de una maldita enferma?- tomándola del cabello.
-¡Déjala en paz!-
-¿Qué has dicho?-
-¡Te he dicho que la dejes!- exclamó la peliazul levantándose furiosa.
-¡No! Deja a la niña! Xenovia! VETE!- chilló la morena llorando a lagrima viva.
-Que te calles!- golpeando con un puño el rostro de la morena.
-¡!- furiosa la peliazul tomó la silla de madera del escritorio, corriendo con dificultad hasta el hombre, cuya atención estaba centrada en la morena.
CRACK
Rompiendo la silla en la espalda del hombre, derribándolo contra la pared, corriendo hacia la morena.
-¿Estas bien Jazmín?-
-Por Dios Xenovia, que has hecho…- lloriqueó la morena.
-Hemos de irnos Jazmín, he conocido a un chico que puede ayudarnos! Es bueno y rico! Puede sacarnos de aquí y…-
-Maldita criaja de mierda!- rugió el hombre tomando a la chica de la cabeza, elevándola al aire mientras la chica, aullando de dolor al sentir su cráneo estrujado intentaba liberarse con manos y piernas.
-¡DEJALA!-
-Voy a matarte! A ti y a tu puta amiga! Y luego os destriparé como cerdos! Y os enterraré en el puto jardín! ¿Quién iba a molestarse en buscar a dos mierdas como vosotras?-
-DEJALA! DEJALA!-
-QUE TE CALLES!- golpeando con su puño libre a la joven de nuevo, golpeando con un pie su estómago.
-¡JAZMIN!- chilló horrorizada la peliazul –JAZMINNNNNNNNN-
ZUMMMMM
-ARGH!- el hombre aulló de dolor liberando a la chica, que, sorprendida vio la mano del hombre arder en una llama amarillenta.
-¡!- alzando la mirada la chica vio una imagen semitransparente de una espada azulada flotando sobre ella.
Furiosa la tomó entre sus manos, envolviéndose en un aura dorada, blandiendo la hoja torpemente la chica cortó descendentemente cayendo de rodillas por el peso de la hoja.
-¡ARGH!- escupiendo sangre a borbotones el hombre cayó de rodillas tocándose el pecho incrédulo, cayendo de espaldas, desangrándose en el suelo.
-…- jadeando pesadamente la chica observó confundida como la espada desaparecía en la nada.
Recuperando el aliento como pudo la chica se levantó, gateando hasta la morena.
PAM
La peliazul cayó inconsciente, con un delgado hilo de sangre descendiendo por su frente al impactar un duro bastón de madera en su cráneo.
-Croce di Pietro – Italia-
Una hermosa obra de arte…
Eso era lo que era Gabriel.
Una delicia hecha mujer…
La más suave y blanca piel que un hombre podía imaginar cubriendo las más deliciosas curvas imaginables…
Largas piernas por las que perderse, subiendo hasta un redondo trasero, un melocotón prohibido que no se cansaba de besar, morder…
Una espalda que se curvaba al pasar sus dedos lentamente, cubrirla a besos antes de llegar a unos delicados hombros, delicados y sensibles hombros que sostenían los más grandes, suaves y exquisitos pechos.
Una cascada de cabello rubio, sedoso, voluminoso que tapaba cual velo un tesoro mayor.
Un hermoso rostro decorado con unos carnosos labios rojos y unos preciosos ojos azules.
Unos labios que liberaban el más melodioso de los sonidos… Enloquecedores gemidos de placer.
Tomando los labios con los suyos sin la más mínima resistencia, dominando su boca a placer.
Sus dedos entrando y saliendo de su intimidad con un agónico ritmo, lento, suave.
Un ritmo que estaba llevando a la rubia a la locura.
Sonriente vio como la chica cortaba el beso para agarrar las sabanas, estirando las piernas, mordiendo la almohada antes de convulsionarse con fuerza.
Jadeando con fuerza, la rubia se relajó en la cama, húmeda por el sudor… Pero el chico no había acabado.
Sorprendida se vio boca arriba con su amante sentándose sobre su cintura, mirando ensimismada el duro miembro de su amante posicionarse sobre su pecho.
El miembro de un dios dragón que le había proporcionado placer hasta llevarla a la inconsciencia…
Las manos del chico tomaron las suyas, colocándolas a los lados de sus impresionantes senos.
La chica lo entendió al instante, ronroneando levemente, agarrando sus pechos dejando que el chico se acomodase sobre ella, dejando que enterrase su barra entre sus montículos.
Sonriendo feliz al sentir los jadeos del chico, ver como cerraba los ojos, echando la cabeza hacia atrás.
Moviendo sus caderas rítmicamente.
-¡!-
La rubia gimió sorprendida, los dedos del chico habían vuelto a la carga, entrando sin dificultad en su empapada intimidad, abriendo paso con maestría.
Tras una eternidad de placer el chico empezó a aumentar la velocidad de sus movimientos pasando a tomar los senos personalmente, levantando una pierna, elevándose levemente, masturbándose con fuerza.
La belleza sostuvo sus pechos juntos, abriendo sus labios, sacando la lengua, gimiendo guturalmente al sentir una lluvia caer lentamente sobre su rostro, sus pechos.
Lava ardiendo en su piel.
Con una de sus manos la chica recogió una de las gotas con su dedo índice, llevándola a su lengua, relamiéndola con gusto.
Juntando sus muslos inconscientemente, sin dejar de mirar el duro miembro.
El chico se retiró orgulloso, retrocediendo en la cama, dejando hacer a la chica.
Sin decir nada la rubia se colocó a gatas, ofreciéndole el trasero a su amante, suspirando al sentirlo recorrer su espalda a besos.
Su miembro acariciar sus nalgas.
Ansiosa giró su rostro, buscando los labios de su amante que se colocó sobre ella, agarrando su miembro, colocándolo en su trasero, penetrándola con exquisita lentitud.
La rubia gimió con fuerza, aumentando su alarido al sentir al chico tomarla de los pechos con fuerza.
Bajando la cabeza, cerrando los ojos, el sudor bañar su cuerpo.
Recibiendo las duras embestidas del dragón, sus enormes pechos agarrados posesivamente.
Montada como una perra en celo.
Chillando, sintiendo una lluvia de orgasmos sus fuerzas cedieron, enterrando su rostro en la almohada, el chico se arrodilló tras ella, sosteniendo sus caderas, volviendo a penetrarla, con más intensidad si cabía…
Esa estrecha cintura creada para ser agarrada por él, solo por él.
Ese esa su pedazo de Cielo.
-Gabriel…-
Apenas podía escuchar, recurriendo al poco control que le quedaba sobre su cuerpo, Gabriel obedeció.
Issei vio como las prístinas alas de Gabriel cubrieron prácticamente toda la cama.
Issei Hyodo gimió de placer mientras le rompía el culo al Arcángel Gabriel con sus alas de blanca pureza desplegadas.
-DXD-
CRACK
Molesto, Dulio Gesualdo miró su mano diestra, otro lápiz roto…
¡Esto era insoportable!
¡Indecente!
¡Intolerable!
¡¿Acaso se podía tener un peor compañero de piso?! ¡¿De misión?!
PAM
La puerta del dormitorio del chico se había abierto… Saliendo este con su apariencia de adulto completamente desnudo.
Otra maldita costumbre.
Recorriendo el apartamento sin pudor alguno hasta alcanzar la nevera del mueblebar, sacando una botella de agua fría, tomando otra natural de un armario, bebiéndosela del tirón.
Dulio lo miraba con intensidad, molesto.
-¿No podéis hacer menos ruido?-
-Eso díselo a ella-
-¿Cuánto tiempo va a seguir esto?-
Issei se miró a la entrepierna.
-Parece que un rato más…-
-¡Esto no puede seguir así!-
-¿Ves que ella se queje?-
Dulio se llevó ambas manos a la cara, suspirando pesadamente.
-Estamos aquí en calidad de exorcistas para llevar a cabo la obra de dios!-
-Ahora mismo estoy con la obra de dios… Y ya te digo yo que es insaciable!
-No, no! Eso son cosas que no quiero saber!- exclamó el rubio negando con la mano.
-Mira chavalote, tú te inflas a pedir comida a domicilio y yo me entretengo con Gabriel… ¿Todos contentos?-
-…-
-Y hablando de su obra. ¿Sabes? Dios es un tipo interesante…-
-Creo que no quiero escuchar tu blasfemia…-
-Ese absoluto bombón es insaciable y salvo que se toque su virginidad no parece caer. ¿Sabes?-
Dulio se llevó las manos a los oídos.
-Es más, comienzo a pensar que fue hecha para mí…- dándole otro trago a la botella –Solo hay dos cosas que no hemos probado…-
-¡No quiero saberlo!-
-Es que si no es eso no me explico cómo es que aún no ha caído… Con lo mucho que…- girándose levemente hacia la entrada del apartamento, dibujando un círculo mágico en la mano, empujándolo hacia la puerta de su habitación…
Una vara de madera en alto cruzó la puerta del pasillo, sosteniendo una braguita blanca.
Issei desvió la mirada molesto.
Griselda Quarta apareció por la puerta, envuelta en un aura de muerte y destrucción.
Sus furiosos ojos se posaron en un chico, luego en el otro.
Dulio sentado en la mesa, escondiendo como podía decenas de recipientes de comida.
Issei de pie en la cocina, desnudo, sudado.
Erecto.
-No es lo que parece- se excusó el chico alzando las manos en son de paz.
-¡Todo esto estaba aquí cuando llegamos!- exclamó Dulio alarmado.
-Muévete un solo centímetro y te castro como a un perro sarnoso…- amenazó la monja antes de acercarse al dormitorio del estudiante, abriendo la puerta con cautela…
La cama estaba vacía… Pero había rastros de magia.
-¿Quién era?-
-Estaba haciendo ejercicio… Me iba a dar una ducha… No es lo que parece…-
-Encima de ser un cerdo eternamente procreador eres un mentiroso… ¿Estas sudando? ¿Tienes calor?-
-¿Un… poco?-
-A dónde vas a ir no creo que pases calor…- siseó la monja emanando un aura asesina.
GLUP.
-Fufufufufufu-
-¿A qué has venido?-
-Lleváis días sin informar y Lady Gabriel no aparece…-
-¿Has mirado en el Cielo?-
-¿Querías ejercicio? Te voy a dar ejercicio… y calor!-
-Constanza – Rumania-
Tatareando contento, cierto joven observaba por la ventana del tren como el paisaje blanco se extendía por el horizonte.
Con su cuerpo adulto, vestido con un elegante traje negro, sonrió perversamente al acabar de redactar su nueva excusa.
Divertido alzó la mano, a los pocos segundos una delgada y joven azafata se inclinó hacia él.
No era la primera vez que la llamaba y este, con diferencia, era la vez que menos botones tenia atados de la camisa.
Sus ojos rojos inspeccionaron el contorno del sujetador negro de la mujer.
-Necesito un favor…-
-¿Qué puedo hacer por usted?- ronroneó la azafata inspeccionándolo de arriba abajo.
-Al llegar a destino habrá un sacerdote… Necesito que le de esto. Se lo dio otro sacerdote antes de subir, él no tomó el tren, usted no me ha visto-
-Eso es complicado…- susurró la mujer llevándose una mano a la barbilla.
-Hazle ese favor encanto- dijo el hombre sentado al otro lado del pasillo, alzando su mano, acariciando con el reverso de su mano las piernas de la azafata.
Issei alzó una ceja molesto.
-¿Solo ese?- sonrió la azafata sonrojada.
Alto, moreno, bien vestido, cabello parcialmente teñido de rubio y una perilla bien perfilada… Un ligón.
Issei chaqueó la lengua molesto, la azafata iba a por ese hombre…
(Que imbécil que soy)
-Por ahora si… Luego… Ya veremos-
-¿Luego?- acercándose al rostro del hombre.
-Miento… Déjame ver ese culazo que te entalla la falda-
-Mmm-
Mordiéndose el labio inferior, la azafata tomó la carta, girándose con rapidez, alejándose a paso lento, con un sutil pero descarado contorneo de caderas.
Manteniendo la mirada hasta que la chica se alejó lo suficiente… Issei pasó la mirada a la ventana.
-La vida es bella. ¿Verdad muchacho?-
-Para usted, lo que solo que quedan mirando no opinan igual-
-Aún es muy pronto para ti… Pronto te llegará el turno… mientras tanto déjanoslo a los mayores…- dijo el hombre levantándose, ajustando su chaqueta sobre tu tonificado cuerpo, sonriendo con picardía antes de seguir el camino recorrido por la azafata.
(Muérete…) meditó para sí mismo mirando al hombre entrar en uno de los compartimentos de mano de la azafata (Las mujeres para otros, los vampiros para mi…)
(Gabriel vigilada por Griselda, Rias en casa… Puta vida… Hay que ampliar el repertorio de mujeres… Esto no puede ser)
Acariciándose la barbilla, centró sus pensamientos en la misión.
En las palabras de su aliado desconocido.
¿La Iglesia quería que investigase a los vampiros sin crear un conflicto? Eso era facilísimo!
Bastaría con que en lugar de Issei Shidou… Fuese Issei Gremory!
-DXD-
Bajando del tren, Issei liberó una carcajada al ver al sacerdote recibir el sobre de la azafata, abriéndola deprisa y leyendo el contenido su rostro se iluminó.
Las instrucciones de su aliado desconocido, hasta la fecha, habían demostrado ser fieles y precisas. En teoría, ese sacerdote no tardaría en tomar sus maletas y marcharse a un falso permiso de vacaciones. Para cuando Cristaldi se diese cuenta la misión estaría demasiado avanzada para hacer modificaciones bruscas.
Aunque lo suyo, según se entendiese por vacaciones, también lo eran. Unas semanas libres de todo control. Libre de Griselda, libre de las palizas de Vasco camufladas por entrenamiento… Libre de Dulio… A su aire en un país que ni le conocía ni le volvería a ver. Por contrapartida eso se traducía en un mes alejado de Gabriel y de cualquier fémina que conociese y pudiese echarle mano a miles de kilómetros a la redonda, en un país a menos veinte grados de temperatura y lleno de…
Vampiros.
Vampiros que lo miraban como a una bolsa hermética de sangre caliente y andante. Un chardoneu reserva… Un whisky escocés macerado por décadas… Una lujosa botella de champan. Aunque tampoco se podía quejar… El frio, para un dragón de fuego, no era un problema, y el idioma tampoco…
SI no fuese por los mosquitos con orejas puntiagudas…
-Eso está mucho mejor…-
-¿?-
Girándose, Issei vió al hombre apoyado en la puerta del tren.
-Los vampiros preferirán a un siervo del diablo antes que a un seguidor del hijo de dios…-
-¡!-
-Incluso como dragón pasarías más inadvertido. ¿Los vampiros y los dragones no sirven al mismo señor?-
Con una sonrisa burlona, el hombre entró en el tren antes de que este cerrase puertas, arrancando lentamente antes de marcharse lentamente.
-Que magnifico ejemplar de capullo…- susurró el dragón viendo cómo se alejaba el tren.
Y…
¿Era cosa suya o ese hombre moreno de flequillo teñido de rubio y perilla perfilada apestaba a ángel caído?
…
Pocos minutos más tarde, en taxi, Issei se encontró de frente con un enorme edificio. Un hotel de lujo.
Un hotel de la cadena Leviatán. A lo largo de los siglos, las familias Gremory y Sitri, aprovechando la influencia de sus respectivos herederos en la posición de Maou, expandieron sus negocios al mundo humano bajo el pretexto de socializar con los humanos, comprenderlos y estudiarlos.
Tampoco se podía decir que no buscasen lucrarse… enormemente.
Ese hotel era una prueba de sus buenas intenciones. Un bastión, un consulado. El enlace directo con la máxima autoridad en relaciones diplomáticas del Inframundo.
Una sonrisa mordaz y su identificación bastaron para que el metre palmease de alegría, llamando a un joven botones que cargó con sus pocas mochilas mientras una atractiva joven le explicaba con todo lujo de detalles las bondades del recinto.
-¿Qué precisará el señorito?- preguntó la joven con afán de impresionar al heredero.
-Un taxi en unas horas, gracias-
-Estamos a su disposición- respondió la joven con una reverencia, esperando a que el chico entrase para marcharse contenta.
La habitación no era tal, era un piso enorme en comparación con lo que se gastaban en la Iglesia, en Croce di Pietro. Algo completamente innecesario para él, pero no se iba a poner a discutir. No le interesaba especialmente el tener que hospedarse en un hotel de la familia de esa demonio… La demonio silenciosa de ojos helados…
Pero esto era mejor que nada.
Arrojando la chaqueta sobre uno de los sillones, desabrochándose las mangas de la camisa, Issei se sirvió un vaso de whisky mientras convocaba un círculo mágico, un círculo de comunicación.
No tuvo que esperar mucho antes de recibir respuesta.
"A buenas horas dices algo"
-Perdonad el retraso… ¿Esta mi hermano en casa?- oliendo el contenido de la botella.
"Aunque estuviese no te pondría con él"
-¿?-
Girándose sorprendido… vio a Rias, molesta, cruzada de brazos.
-¿Aneue? Mi amada hermanita… Que alegría verte. ¿Por qué has respondido tú?-
"¿Eso es todo lo que tienes que decirme?" exclamó la pelirroja observándolo de arriba abajo.
Tragando saliva.
"¿Qué es ese aspecto?"
-A esto se le llama disfraz-
"Vas a buscar mujeres"
-Solo una. La tengo justo delante mío-
"Issei!"
-Es broma… No quería pasearme por aquí con pinta de niño exorcista…-
"¿Desde dónde me hablas?"
-Vampirolandia-
"!¿Rumania?!"
-Constanza. Rumania, sí. Hace mucho frio, no te lo recomiendo. Cogerás un resfriado y antes muerto todo el planeta que verte enferma-
"¡¿Qué haces ahí?!"
-Turismo… Rias, que te tengo por inteligente-
La pelirroja tomó algo cercano y se lo tiró… Lástima que fuese un holograma.
-Aneue. Necesito que me busques tooooodo lo que tenemos de los elfos chupasangre… Y si hay demonios o tenemos intereses en la zona-
Rias se cruzó de brazos, molesta.
-¿Por qué no le preguntas a Serafall-dono?-
-Me lo estoy pensando…-
Otro objeto holográfico se estrelló contra él.
-¿Te llevaré un regalo?-
"…"
-He descubierto que tenemos una isla paradisiaca por el Atlántico… Sol, buen clima, arenas blancas, aguas azules…-
La demonio lo miró con curiosidad.
-¿Te hace una sesión de playita cuando tenga algún permiso?
"¿Me lo prometes?"
-Por supuesto. ¿Hay trato?-
"Hay trato… Pero nada de buscar chicas!"
-Tranquila. Aun es un poco pronto para el interracial-
"¿Interracial?"
-No me hagas caso… Este pobre hermano pequeño se siente conmovido por la preocupación de su aneue!-
"Eso es! Necesitas que este cerca de ti para poder cuidarte! Eres demasiado temerario e imprudente!"
-Quizás no tanto…-
"Necesitas una buena onee-sama que te vigile y te cuide bien!"
-Una buena onee-sama, mayor que yo y con una buena delantera!-
"Eso último es pres-cin-di-ble!"
-No me quites la ilusión…- caminando hacia ella, haciendo el amago de acariciar su rostro –Nos veremos pronto, Aneue-
"Cuídate mucho, por favor…" susurró emocionada.
-¿Estas llorando?-
"N-no me gusta que estés ahí! Es peligrosos y… Estas demasiado lejos de mí!"
-Estaré bien… Pronto volveré a tener a mi hermanita en mis brazos…-
"Más te vale cumplir con tu palabra!" girándose molesta.
Abrazándola como pudo, Issei susurró sus palabras de afecto que hicieron sonrojar a la pelirroja, pero levantaron su ánimo al instante.
"Yo también te quiero… mucho! Mucho!"
Radiante, Rias deshizo la comunicación, dejando al chico solo con una sonrisa.
Comprobando su reloj, tomó un cuenco con cubos de hielo y la botella de whisky, sentándose en el enorme sillón frente la televisión.
Encendiendo el aparato empezó a revisar los últimos Rating Game registrados.
[Belial vs Belphegor]
-¿Un duelo del Campeón vs la demonio de piernazas impresionantes? Porque no!- aceptando la retransmisión, Issei tomó el último paquete en llegar a su nombre.
Con la dedicatoria en letra de Diehauser, Issei empezó a leer el pesado volumen.
[Rating Game para novatos. Edición Campeón].
Pasando páginas con desde, alternaba la televisión con el libro y lingotazos de whisky.
[Rey] [Reina] [Torre] [Caballero] [Alfil] [Peón]
"Pese a que todas las piezas fueron definidas con claridad por Ajuka Beelzebub, estas solo potencian un aspecto en concreto. Es a menudo objeto de discusión si realmente es obligatorio emplearlas en siervos limitados en ese campo. ¿Por qué no nutrir un equipo con personal polivalente, potenciando alguna característica en concreto? Es un aspecto de interesante investigación dado que en los Juegos a menudo tocan emparejamientos de piezas similares, un duelo entre dos piezas iguales pero que realmente no lo son daría ventaja al impostor sino que…"
La voz del Emperador resonaba alto y claro.
"Empezaremos por un breve y conciso resumen de las funciones de todas las Piezas…"
Aburrido, Issei tomó la botella con fuerza.
-DXD-
Otro país, otra cultura.
Las mujeres del este son especialmente dedicadas a la apariencia. Coquetas, orgullosas y superficiales. Competitivas, la dura climatología convierte todos los eventos sociales, del más pequeño al de mayor etiqueta, en constantes competiciones de belleza. Y la sociedad aristocrática vampírica asumía las mayores posiciones en cada una de esas competiciones. Los hombres debían de ser los más poderosos, ricos, afamados. Hombres opulentos que retiraban a las esposas, novias y amantes. Un vampiro de alta cuna debía de estar casado y poseer múltiples amantes, todas hermosas y refinadas. Mantenerlas a todas, cubrirlas a lujos y detalles y sobretodo, mantener la mayor discreción posible. Obviamente todos lo sabían, las esposas callaban para no perder su posición dominante, las amantes extorsionaban al marido con más joyas y dinero…
Y dicha cultura en una sociedad patriarcal y machista se veía acuciadamente incrementada hasta el punto de exigir lo inexigible a una chica que apenas había alcanzado la pubertad. Una chica cuyo matrimonio forzado intentaba posponer todo lo posible. Una chica sensible que se veía forzada a ser fuerte. Una chica que haya donde miraba solo veía barrotes de un indestructible material convertir su realidad en una colosal celda. Una chica nacida, criada y destinada a morir en una indeseada cárcel dorada.
Ojos rojos como el vino, una media melena que le llegaba a los hombros. Ligero maquillaje, pendientes de diamantes, un colgante que caía libre hacia un pronunciado escote, acentuado por un atrevido vestido que se moldeaba a sus envidiables curvas. Una maldición hecha realidad. Un cuerpo bello, extremadamente deseable, encarnando poderes y derechos de herencia.
El hombre que la forzase en matrimonio no solo tomaría un trofeo muy apetecible al tacto y vista sino que obtendría un poder único sobre sus semejantes.
Su mayor maldición…
Tras colocarse su perfume favorito observó su hermosa figura en el espejo… Arrojando el cosmético más a mano para ensuciarlo. Ensuciar y mancillar ese cuerpo que tengas desgracias le había traído.
Odiaba su cuerpo, odiaba su rostro, odiaba su sangre.
Odiaba su vida.
Se odiaba a sí misma.
-Las palabras de esa mujer era mentira…- murmuró llena de odio –El príncipe prometido no existe…-
Furiosa tomó el mueble tocador con sus manos antes de lanzarlo contra la pared.
-DXD-
Molesta, moviendo su pie cruzando sobre su pierna, observando cómo sus siervos se correteaban del maletero al frontal del coche sin saber qué hacer. Como pollos sin cabeza. Hastiada tomó su bolso y salió del vehículo, observando el humeante motor… Sentenció que aquello excedía lo que las limitadas manos de sus siervos podían operar.
Por suerte o por desgracia el vehículo había claudicado en un punto concurrente de la ciudad, frente a un lujoso hotel. Lograría transporte pronto. Caminando por la carretera, recorriendo la misma con sus ojos color vino, sonriendo ligeramente antes de cruzar peligrosamente los dos carriles.
Sonriendo aún más al escuchar los alaridos de sus siervos.
Alzando su meñique se colocó junto al taxi más cercano, sorprendiéndose al ver como un hombre abría la puerta del otro extremo.
-Este es mi taxi- informó la belleza.
-Más quisieras. Yo lo he llamado. Es mío- dijo el joven sereno, manteniendo su agarre sobre el pomo de la puerta.
La rubia lo miró incrédula. ¡Le había respondido! A ella!
-No sabes con quien estás hablando…- siseó peligrosamente.
-A caminar, preciosa, es mi taxi, ya te puedes ir por dónde has venido- exclamo el hombre entrando en el vehículo.
Furiosa no se quedó atrás, entrando igualmente.
-¿Se puede saber qué haces?- protestó el hombre sorprendido.
-Soy mujer, se un caballero y un hombre decente y cede el taxi-
-Vuelve a tu coche, señora. Que este taxi no lo suelto-
-¿Señora? ¿Yo?-
-¿Eres un señor quizás?-
-¡Soy una joven! Joven!- exclamó ofendida.
-Lo mismo que yo, y no lloriqueo- dijo el desconocido quitándose el pesado abrigo, revelando un elegante traje negro ajustado, a medida antes de inclinarse, ofreciéndole un papel al taxista –A esta dirección, por favor-
-No, a esta- dijo la rubia ofreciéndole otro.
-Cabezona la niña…-
-Ahora soy una niña-
-Le daré el doble por el servicio- dijo el chico.
-Cóbrate lo que quieras- contraatacó la vampiresa ofreciendo una tarjeta de débito.
El taxista los miró confundido.
-La dirección es la misma… ¿No les importa compartir?-
-Largo/Largo-
Ignorándolos completamente, el conductor puso la marcha y empezó el trayecto.
-DXD-
Negándose a mirar al energúmeno que la acompañaba contra su voluntad, la joven mantuvo su mirada en el blanco paisaje en movimiento.
SNIF
…
SNIF
…
(¿Qué es… ese olor tan dulce?)
Un olor que nublaba su mente, secaba su garganta…
(No es el taxista… Ni es un ambientador… es… Sangre. Sangre deliciosa…)
Alarmada giró la cabeza, su acompañante se mantenía centrado en unos documentos sacados de una cartera de piel.
Sonrojada, avergonzada, volvió a la ventana.
(Que es ese aroma…)
Atraída como una polilla a una vela volvió a girarse.
-Deja de mirarme, me incomodas- dijo el chico sin girarse.
Aún más ofendida volvió a su ventana.
-¿Qué eres, un mono vestido de hombre?-
-…-
-Jamás había visto tal falta de modales en un ser que dice ser un caballero-
-Yo no he dicho que sea un caballero…-
-Eso ha quedado claro…-
-¿Puedes estar en silencio? Intento concentrarme…-
-Humph!- cruzándose de brazos, cruzando sus piernas.
-No hagas eso, he dicho que quiero concentrarme-
-Hacer que-
-Con ese vestido dejas poco a la imaginación tanto arriba como abajo…- dijo el joven inspeccionando a la rubia a través de sus gafas de sol redondas -¿Eres una scort de lujo o algo así?-
Completamente avergonzada alzó su mano derecha…
PLAF
-DXD-
-Ya hemos llegado, son…-
CLANC
El chico abrió la puerta, bajándose del vehículo.
-¡Eh! ¿Qué haces?!- chilló la rubia bajándose para seguirlo, tomando del brazo.
Su guante tomó el antebrazo con fuerza.
-Sin tocar, por favor-
-¡La cuenta!-
-Qué pasa con la cuenta-
-¿No vas a pagar?-
-Tú has ofrecido a pagar lo que fuese necesario, no?-
-¿Qué clase de hombre eres tú?-
-El que le dice a la mujer que se largue cuando ya se ha acostado con ella…-
PLAF
Las gafas acabaron rodando por el suelo.
El chico se acarició la mejilla molesto, pasando a mirar a la belleza junto a él.
A la vampiresa se le cortó la respiración, soltándolo, mirando sus ojos fascinada.
-Tu… esos ojos…-
-No vuelvas a dirigirte a mí en la vida- gruñó Issei caminando hasta el taxista, ofreciéndole unos billetes antes de ir a recoger sus gafas, comprobando que seguían enteras.
-¡E-espera! ¿Cómo te llamas?-
-Me llamo olvídame- masculló el chico antes de entrar en el restaurante.
Sintiendo como su corazón latía desbocado, la belleza recogió su abrigo, pagando al taxista para ir corriendo a seguir al joven…
-DXD-
La futura Reina de los Vampiros, coronada al alcanzar la mayoría de edad… y un marido que la desposase, una joven de 15 años, alcanzó la puerta del restaurante deteniéndose unos instantes para relajarse, entrando con elegancia, sin prisa al local, desabrochando su pesado abrigo y ofreciéndoselo al personal que la había recibido, deslumbrando a los comensales con su esbelta figura, curvas imposibles para una chica de su edad, cubierta por una delgada tela negra y a juego con unos zapatos de tacón.
Las ovaciones y los susurros sacudieron el ambiente tranquilo del local.
Buscando con su mirada a cierta persona… Cierta persona que hablaba con el metre del restaurante para ir a algún lado… La única persona de todo el local que no se había girado.
Habiendo cumplido con su función, la chica se dirigió con presteza a su asiento, cumpliendo con la obra de teatro personal.
Alzando su mano, el metre se inclinó junto a ella.
-El joven con el que hablaba… Quien es-
-Un comensal con reserva, señorita-
-Quitadle la mesa-
-¿Perdón?-
-Ha habido un problema con su reserva-
El hombre lo miró temeroso.
-Señorita… Es un extranjero con influencia…-
-¿Qué influencia? ¿En nombre de quién viene?-
-Es un huésped de honor del hotel de los demonios-
-¿?- girándose para mirar al joven –Eso no cambia nada. Yo soy la Reina Tepes-
-No… No queremos problemas-
-Los tendrás si no haces lo que te digo-
Tragando saliva el hombre se retiró.
Sonriendo divertida, esperando a que le trajeran su botella de vino, llenando lo adecuado una copa de balón. Tomándola entre sus dedos, relamiéndose al ver como volvía el chico y recibía con poco humor la buena nueva.
El chico, fastidiado, recorrió el comedor hasta dar con su mirada.
Manteniéndola desafiante, la vampiresa se levantó, simulando ir al lavabo. Tras pasar la puerta alguien la tomó de las manos, pegándola a la pared. Ocultando su alegría sus ojos pudieron contemplar de cerca los ojos de lagarto que llevaba tantos años esperando.
-¿Has sido tú, verdad?-
-¿Ahora acosas a damas en los baños?-
-Damas no, arpías-
-¿Y qué vas a hacer? ¿Tomarme como un cavernícola en los lavabos de un restaurante?-
-Más te gustaría…-
-Muy cierto…- susurró la chica acercando su rostro a su cuello.
(Huele divinamente… Nunca había deseado tanto una sangre en concreto…)
-¿Qué…- inspeccionando su rostro, tomándola de la barbilla, sorprendiéndola.
Separando sus deliciosos labios rojos con sus dedos, forzando a separarlos.
Incapaz de ver como se estremecía la vampiresa.
-Colmillos… Una chupasangre, perfecto- separándose al instante.
-¿El siervo del diablo tiene problemas con las vampiresas?-
-¿Siervo del diablo?-
-Eres sirviente de demonios…-
-No soy nada de eso, chupasangre-
-¿Qué puedes ser sino?- La chica se relamió ante la confirmación -Lamento mucho que tu reserva haya podido sufrir de un percance… Sin embargo y si gustas y deseas saborear la exquisita elaboración culinaria de este local puedo ofrecerte un trato…-
-Bésame el culo, preciosa- girándose.
-Muchos matarían por poder estar a solas, compartir la mesa de Valerie Tepes… Supongo que es un lujo que un cavernícola no sabe apreciar-
El joven se detuvo.
-¿Repite?-
-¿Cavernícola?-
-¿Tú eres Valerie Tepes?-
-La misma, una y única-
-…-
-Mi mesa requiere de un acompañante… Una gota de tu sangre por hacerme compañía esta noche-
El dragón no respondió.
-Me parece un buen trato… Soy una influyente miembro de la alta aristocracia… Tus compañeros llevan años intentando llamar mi atención, yo te concedo una cena…-
El chico se cruzó de brazos, inspeccionando la figura de la rubia.
Excelente busto, mucho escote, largas piernas descubiertas, hermoso rostro.
-¿Ves algo que te guste?-
-¿Gustar? Te untaba en nata y lamia hasta perder las papilas gustativas-
-¡!-
-Acepto, tengo hambre y estás muy buena. Si hay alcohol y una cama cerca huele a planazo-
Valerie lo miró boquiabierta.
-DXD-
-Issei Gremory…-
(Me aseguraré de recordarlo toda mi vida)
Valerie lo miró fijamente por encima de su copa de vino.
La mirada de una felina observando a su presa.
-Esperaba a un enviado de la delegación cristiana con un nombre similar… ¿Cómo ha cruzado un demonio mis fronteras tan fácilmente?-
-¿Un exorcista con mi nombre? Que irónico… Respecto a lo de las fronteras, no te vi en la aduana… ¿Trabajas allí?-
-Soy la Reina de los Vampiros… Nadie entra o sale sin mi permiso-
El joven rió divertido.
-Vaya reina… Aquí entra cualquiera, aquí me tienes-
-Que lagartija tan traviesa…- susurró la vampiresa sonriendo divertida –Puedo revocar el permiso que le di a esa demonio en un eterno estado de depresión y mandar a todos los demonios a congelarse en los helados paramos de…-
-Tranquila princesita… Las decisiones de estado no son para tomarse a la ligera…-
-¿Me estas llamando…-
-Solo he dicho que te relajes…- alternando su atención entre el vino y el escote de la rubia –Por demonio depresiva hablas de Leviatán-
-Creo que se llamaba así-
-Mmm… Es la Maou de Asuntos Exteriores… Tendría sentido
-¿Quieres hablar de otra mujer conmigo?- dijo la vampiresa ocultando su molestia.
-Puede… ¿Te molesta?-
-¿Molestarme? ¿A mí?-
(Tsundereeeeeee)
-¿Que hace un demonio no demonio de los Gremory con un nombre tan similar al del exorcista en mis tierras?-
El castaño entrelazó sus dedos.
-Busco una concubina-
-¿Perdón?-
-¿Una joven culta como tu sabrá de los demonios y sus peculiaridades culturales, verdad?-
-Así es-
-He oído auténticas maravillas de las mujeres del este, vengo con una cartera llena buscando encontrar una concubina a la altura de un hombre como yo-
La sonrisa de la vampiresa se esfumó al instante.
-No voy a autorizar tal cosa-
-¿Qué?-
-No voy a autorizar que ninguna mujer de mi pueblo se marche contigo-
-Puedo pagarlo-
-Ya te he dicho que no voy a autorizar tal cosa- dijo la vampiresa tomando su copa de vino.
-¿Hay que pedirte permiso?-
-Yo gobierno esta ciudad, se me ha de pedir permiso para cualquier cosa-
-Pues me han castigado en este antro de lugar por insubordinación, no sé si eso te dice algo-
-Tus superiores respetan tu derecho a la vida y a la integridad física, yo no-
-Lejos de asustarme se me está poniendo dura… ¿Lo de las amenazas es la forma de saludarse por aquí?- preguntó el chico mirando a su alrededor –Porque déjame decirte que odio el dolor-
-¿?-
-Odio hacerle daño a nadie, prefiero hacer el amor a la guerra…- siseó el chico tomando su copa de vino, inspeccionando detenidamente la delantera de la vampiresa.
-Miras lo que está fuera de tu alcance-
Issei se acarició la barbilla sin dejar de mirar el escote de la vampiresa.
-Esos pechos que tanto insistes en mostrarme ya son míos, aunque no lo sabes… Uy, esto me está subiendo-
-Jajajajaja-
La Reina Tepes la miró radiante.
-Hemos empezado con mal pie… Y no creo que sea positivo seguir con esto…- separando la silla de la mesa.
-¿Te marchas?-
-La compañía es agradable y me rebaja la erección tener que marcharme, pero políticamente hablando creo que es lo mejor…-
La vampiresa lo miró fijamente.
Su sonrisa se había desvanecido.
-No te he dado permiso para que te vayas-
-No voy a pedirte permiso…-
Tomando una de las cucharas golpeó suavemente su copa tres veces.
Una vez apagado el sonido, todos los comensales, camareros y personal del restaurante abandonó con presteza el local, dejándolos completamente solos.
-Bonito truco…- admitió el exorcista nada intimidado -¿Habéis practicado mucho?-
-Yo controlo esta ciudad, yo lo controlo todo-
-Si ya veo que controlas mi erección. Pero no al resto de mí… Y algo más habrá en la ciudad me imagino. ¿No tenéis insurgentes?-
Envolviendo su cuerpo en poder mágico la chica apartó todas las mesas a su alrededor con violencia.
-¿Trucos de magia? Yupiiiii- exclamó Issei aplaudiendo infantilmente con las manos.
Alzando su otra mano contra el chico, empujándolo contra la pared. Sacando un pequeño botellín de un cinturón en su muslo derecho, liberando el contenido rojizo, creando múltiples dardos de sangre, enviándolos contra el demonio.
Issei se vió clavado en la pared, con múltiples agujas sosteniendo su ropa contra el tabique.
Levantándose lentamente, mirando al dragón inmovilizado al fondo de la sala.
-Creo que aún no has entendido la naturaleza de nuestra relación…-
RAS
Valerie Tepes bajó su mirada, observando cómo su vestido caía libre al suelo, revelando su cuerpo desnudo.
-¡!-
Girándose sorprendida Issei la tomó de las muñecas, empujándola contra la pared, difuminándose el cuerpo de la pared…-
-¿Una ilusión?-
Sujetando ambas muñecas con una mano, por encima de la cabeza, hundiendo la hoja blanca en la pared junto a ella.
Valerie miró la espada con auténtico pánico.
-Excalibur, una espada sagrada con múltiples dones… Como el de crear ilusiones, preciosa-
-Entonces si sois la misma persona…-
-Soy muchas cosas…- susurró el exorcista acercando su rostro a centímetros de los grandes pechos de la vampiresa –Desarrollada para ser tan joven… Justo como me gustan…-
Acariciando uno de ellos con su mano antes de envolverse con metal blanco. Un metal blanco que pasó a sujetar su cuello.
Issei no vió la sonrisa de satisfacción de la Tepes.
-Pero no tienes que temer… Yo no miento, prefiero hacer el amor a la guerra… Y lo último que quiero es romper el equilibrio y la paz lograda por los titulares de estas tierras…- subiendo hasta mirar a la belleza a los ojos -¿Nos relajamos un poco y actuamos como seres responsables?-
-Has humillado a la Reina de los Vampiros, mátame o muere-
-Por favor… ¿No podemos empezar de nuevo? No voy a matarte… ¿La Reina no aceptaría una muestra de pleitesía? ¿Una ofrenda de paz?-
-¿?-
-Los vampiros bebéis sangre… ¿No?-
-Desconoces lo que significa… Eres un paleto ignorante que propone sin saber-
-Yo soy mucho de empeorar las situaciones…- descendiendo su mirada, a centímetros de sus generosos pechos. Soltando el cuello de la rubia bajó su índice hasta tocar un pezón.
La vampiresa ahogó un gemido, intentando liberarse.
-Pero no veo que más podría hacer para solucionar esta situación tan… erectable-
Pasando la mano por la hoja de la katana, cortando de un movimiento seco, ofreciéndole la sangre a la rubia.
Valerie lo miró incrédula.
-¿M-me ofreces tu sangre?-
-¿No es un manjar para vosotros?-
-Es mucho más que eso…- mirando anonadada la sangre brotando de la palma de su mano frente a ella.
-Un traguito y borrón y cuenta nueva… ¿Trato?-
La chica no lo escuchaba, estaba intentando alcanzar el hilo de sangre extendiendo su lengua.
Una obscena escena no muy digna de una Reina…
(Tratar con otras razas esta chupado!)
Sin esperar más cubrió la boca de la vampiresa, sonriendo al ver como intentaba morderle, lamiendo su herida con fiereza.
Absorta en su bocado, Valerie bebió y bebió, estremeciéndose de placer.
(Exquisito! Exquisito! EXQUISITO!)
El chico observó curioso como las gotas de sangre caían por su pecho desnudo.
Sus pezones se endurecían… Y un dulce olor emanaba de ella…
(Ella está…)
(¿Hablar sin saber?)
Venelana le había hablado de los vampiros… Griselda también…
"Los vampiros de alta cuna nunca beben directamente de varones"
(Oh oh… Creo que no… Debería de haber hecho esto…)
Acabando de beber, lamiendo con intensidad su piel… cerrando las heridas producidas… Issei retiró su mano sorprendido.
Apoyándose en la pared para sostenerse, algo mareado.
-Justo lo que esperaba de mi príncipe… Lo más delicioso que ha probado nunca… No puedo esperar a saborear que otros líquidos guardas para mi…- susurró Valerie en su oído.
-¡!-
-Lejos de llevarte a una mujer de mis tierras… Serás tú quien no salga de ellas-
Alarmado, Issei intentó separarse.
Sintiendo el poder dragontino recorrer su cuerpo Valerie se soltó con facilidad.
Issei retrocedió sorprendido, convocando la espada en su mano, blandiéndola con fuerza.
La vampiresa se apareció frente a él, apartando la hoja con el reverso de la mano, estrellándola contra el suelo.
Empujando el pecho del dragón son suavidad… Issei recorrió como una bala la inmensa sala del restaurante hasta hundirse en la pared de yeso del otro extremo.
Tosiendo con fuerza, confundido, mareado, se hundió aún más, atravesando por completo la pared al recibir a la chica de frente.
Tirado en el suelo, derrotado, se vió con la vampiresa ronroneando sobre él, sin importarle lo más mínimo su desnudez.
-Mi príncipe… Acepto-
Issei la miró aturdido.
Llevándose las manos a su muñeca derecha, mordiéndola con fuerza, mirando al dragón seductoramente.
Tomándolo de la mandíbula, forzándolo a abrir la boca, posicionando su mano sobre sus labios.
Dejando caer un buen chorro de sangre en su boca, cerrándola suavemente.
-Traga…-
Issei se negó, escupiendo parte de la sangre.
-Eso solo lo digo yo- masculló molesto, extendiendo los dedos de su mano.
[Twice Critical]
Convocando su espada, la rubia se sorprendió al ver la espada gigantesca salir volando hacia su mano.
En cuanto la espada tocó sus dedos el poder sagrado envolvió su cuerpo. Multiplicándose con el poder de la reliquia.
Sus ojos rojos tomaron una tonalidad blanquecina. Alarmada, Valerie retrocedió de un salto. Escupiendo saliva al sentir el puño del exorcista en su vientre, retrocediendo varios pasos más.
Issei tomó el mango con las dos manos, girando sobre sí mismo, golpeando a la vampiresa con el canto de la espada, cual pelota de béisbol, Valerie salió disparada, atravesando el cristal del restaurante, incrustándose en la fachada del edificio de enfrente.
-Que te quede claro, pibon chupasangre! Yo soy un macho alfa! Y solo yo digo quien tiene que tragar nada!- pasándose el reverso de su mano libre por sus labios, arrastrando un rastro de sangre.
La sangre de la vampiresa.
-Y que conste en acta! A ti se te acabó lo de beber sangre! Te voy a decir… a decir…-
Una nube de murciélagos abandonó el edificio, revoloteando sobre el dragón.
-Muy bien chapunabos! Te doy…- tambaleándose sobre sus pies –Te doy un ultimátum!-
FLAPFLAPFLAP
-Soy un caba… un capanero!... Un… Cibollero!... Joder…-
-¿Problemas al tolerar mi sangre?-
-¿Sangre? Mi sangre si es toxica!-
-No soy yo quien apenas se puede mantener en pie!-
-No soy yo quien tiene las bragas empapapas!- tropeando ligeramente.
Amenazante, la nube de vampiros descendió en picado.
Ágil, el castaño retrocedió respirando profundamente antes de liberar una bocanada de fuego.
Los murciélagos se apartaron con velocidad, viendo como el fuego destruía un local cercano.
-¿Dónde migas?- exclamó Issei sobre la nube, blandiendo la espada antes de caer en picado, hundiendo la hoja en el suelo.
El corte había pasado limpiamente entre los murciélagos.
-Ops… Me he… equivocado de escada!- rascándose la nuca.
-No sé qué intentas pero… no va a funcionar…- mirando como el exorcista movía exageradamente la mano, intentando tocar algo en el aire.
Molesto, golpeó con su pie un ladrillo del muro del restaurante, tomando la espada de nuevo.
-A tomar por culo!- exclamó el castaño concentrando poder sagrado, lanzando una poderosa estocada –A la miega las nebociadones!-
CLANC CLANC CLANC
Decenas de cadenas de oro surgieron de la nada, interponiéndose entre el ataque y los murciélagos.
-Pusa vita… ¿Otra vez esa mierda?- gruñó el chico esbozando una mueca de disgusto señalando tembloroso a la vampiresa –Te has librado… pero ahora si me voy a poner se… se… serio-
Soltando la espada, Issei cayó al suelo de espaldas.
Inconsciente.
Descendiendo con brusquedad, la nube de murciélagos formó de vuelta el cuerpo de la atractiva joven.
Avanzando sin prisa, observando con superioridad el cuerpo durmiente del dragón.
PLAF
Colocando su pie contra la mejilla del castaño, moviendo su rostro para poder verlo mejor.
Decidida se sentó sobre su cintura, abriendo la camisa sin misericordia, rompiendo todos los botones, inspeccionando el torso desnudo, acariciándolo con sus dedos.
Separando sus labios, mordiéndose la lengua… Tomó al chico del rostro para besarlo con fuerza.
-Eres mi amado príncipe… Y siempre lo serás- ronroneó la chica satisfecha, el cuerpo del dragón convulsionando levemente –No temas… Si eres un gran dragón apenas dolerá…-
A los pocos minutos el chico se relajó… cayendo en un profundo sueño.
-Tras tantos años esperándote… Ya no tienes donde huir…- besándolo dulcemente.
-Continuará en el próximo capítulo-
-HEREDERO, HIJO, HERMANO, AMANTE, AMIGO, PROFESOR Y APRENDIZ-
