Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD.


- High School DxD –

[Draconic X Deus]


- Valquiria – La emisaria de los dioses del norte -


-Constanza – Rumania-

Jadeante, la vampiresa protestó con debilidad.

Las sirvientas secaron su frente nerviosas. No sabían cómo reaccionar.

-Joven Tepes… ¿Qué le ocurre señorita?-

La fiera mirada de la vampiresa la silenció, apartando sus manos con brusquedad.

Levantándose, decidió marcharse, meditar en soledad que paso tomar.

"*****…*****"

-¡!-

Asustada, la vampiresa se giró de repente.

-¿Qué habéis dicho?- inquirió molesta.

Las sirvientas se miraron confundidas.

-No hemos dicho nada, señorita-

No muy convencida volvió a dirigirse a la salida.

"******!"

-¡!-

Ligeramente asustada se giró a lado y lado.

-¡¿Qué os crees que hacéis?!-

Las criadas retrocedieron unos pasos, asustadas.

"******!"

"******!"

Mirando a lado y lado, Valerie se quedó congelada al ver a una figura blanca, casi transparente, frente a ella.

-L-los fantasmas! N-no… N-no puede ser!- chilló aterrorizada.

"******!"

"******!"

"******!"

Las figuras empezaron a rodearla.

Valerie, llevándose las manos a la cabeza, empezó a chillar.

Incapaz de procesarlo todo… se desmayó al instante.


-Asgard-

De pie frente a la inmensidad de la creación, un hombre fornido y de rostro severo cubierto por una pesada armadura dorada con un casco de dos grandes cuernos, observaba en silencio.

Sus ojos, de una tonalidad multicolor, lo veían todo. Veían todo lo que las ramas del Árbol de los Mundos sostenían.

-¿Qué puedo ofrecerte, joven doncella?- murmuró el dios sin moverse.

No necesitaba girarse para ver a la nieta de Gondul junto a él.

-¿Qué ven tus ojos, Lord Heimdall?-

-Mis ojos lo ven todo… Veo lo que quiero ver-

-Yo solo veo la hermosura del cosmos…- susurró Rossweisse mirando la puerta del Bifrost. Una puerta dimensional que permitía viajar a cualquier rincón de los 7 Reinos.

-Eso en si ya es un don- respondió el dios girándose esta vez -¿Qué te gustaría ver?-

-¿El pasado?- respondió riendo con timidez.

-Lo que ansias ver solo es visible por los ojos de las Nornas, eso escapa incluso mis posibilidades-

-N-no lo decía por ti!- exclamo gesticulando con las manos.

El Dios Nórdico volvió la vista al frente.

-¿Estas nerviosa por tu nueva misión?-

-No tengo muchas opciones…-

-Visitar la inmensidad de los mundos de Yggdrassil te hará bien, aunque Midgard no sea especialmente hermosa-

-¿No lo es?-

-Midgard es un mundo fragmentado… Dañado-

-¿?-

-Los mundos antiguos son mucho más hermosos, de pura luz…-

Rossweisse se sorprendió al ver al dios mirarla fijamente. Mirando su pecho.

Instintivamente se lo cubrió con los brazos.

-Esa joya es singular-

-¿Hablas del anillo?- sacando la cadena de debajo de su armadura, tomando el anillo encadenado entre sus manos.

-Su composición es especial, apenas he encontrado rastros del material del que está construido-

-¿No hay más material?-

-Eso es lo más curioso…-

-¿?-

-Los Reinos están llenos de misterios, mi pequeña afición es escudriñarlos buscando los más pequeños detalles, esa pieza de bisutería es una de ellas-

-¿Por qué?-

-Porque en ningún otro Reino hay un metal similar, de hecho solo hay quince piezas con esa composición química. Quince piezas de igual forma que llevan siglos recorriendo los Reinos hasta ahora…-

La albina lo miró interesada.

-Catorce de esas piezas están reunidas en Midgard, por primera vez desde que ejerzo de observador-

-¿Todas en Midgard?- susurró la albina mirando el cosmos dimensional.

-¿Ya has averiguado que es?-

Rossweisse negó con la cabeza.

El dios permaneció en silencio unos segundos.

-¿Hay algún patrón en… los portadores?-

-Es extremadamente evidente… Pero todos extrañan peligros…- cruzándose de brazos -¿Cuál es tu misión, joven doncella?-

-La Capitana ha pedido que visite un pueblo de entes locales en un país del plano medio de Midgard-

-¿La aldea que visitaron tus hermanas hace unos días?-

-Dicen que es el capricho de Odín…-

-Ciertamente. Odín está empeñado en estrechar lazos con los demás panteones…-

-¿Sabes porque?-

-Su ojo habrá visto algo…-

-Qué suerte la nuestra de tener a tantos dioses que ven mundos tan diferentes…- sonrió la albina divertida.

-Tu ánimo ha mejorado recientemente-

-¿Por qué lo dices?-

-Desde que estudias el pasado tu ánimo es otro… Tu mente no está en Asgard. Deberías de viajar a Midgard- mirando el mundo humano con atención -¿?-

-¿Ves algo?-

-Qué curioso…-

-¿?-

-Quizás sea el destino…- murmuró el dios acariciando su barbilla –Pensaba enviarte a conocer a cierta persona pero ahora no puede atenderte-

-¿A quién?-

-Un dragón-

-¿Un dragón? ¿Cómo Midgardsornr?

-Uno muy diferente…- suspirando pesadamente –En la aldea hay dos anillos-

-¿Cómo?-

-Precisamente joven doncella, demasiadas casualidades para llamarlas casualidades-

-…-

-Los estratos superiores e inferiores son peligrosos… Pero si quieres conocer a algún otro portador… Hay una pieza apartada-

-¿?-

-Una niña, menor que tú, pero talentosa y versada en la magia…-

Rossweisse la miró curiosa.

-Esta pieza está muy lejos del país que quieres visitar… Pero es la más segura-

-¿Qué puedes decirme de esa joven?-

-La encontrarás en un país llamado Inglaterra, como tu pertenece a una familia de prestigio en su cultura, responde al nombre de Le Fay-

-Le Fay…- susurró la valquiria -¿Y las dos piezas en esa aldea?-

-Busca a dos hermanas, dos gatas-

-¿Gatas?-

El dios alzó levemente los ojos, pensativo.

-Criaturas peludas, menudas, cuadrúpedas… Orejas puntiagudas, cola…-

No muy convencida con la descripción… La valquiria se levantó, mentalizándose para su primera misión en el mundo humano.


-Sede de Grazeuberer-

-Mírate…- susurró Glenda ofreciéndole su capa a la joven.

Lavinia Reni sonrió radiante, mirándose al espejo de cuerpo completo de su habitación.

El vestido negro de cuello alto y sin mangas, ceñido, acababa en sus rodillas, a juego con unos guantes y botas altas.

Su largo y sedoso cabello rubio cayendo libre por su espalda.

Colocándose la capa, girando sobre sí misma.

-Tras años de duro estudio por fin una bruja hecha y derecha…-

-He tenido una profesora excelente…- girándose para ver a su madre adoptiva.

-El mérito es de mi excelente estudiante…- tomando un enorme sombrero de bruja, colocándolo en la cabeza de la maga.

Sacando la lengua picara, Lavinia rio divertida.

-¡Ahora ya soy como tú! Una bruja de verdad!-

-Y bien orgullosa que estoy…- murmuro Glenda abrazando con fuerza a su hija.

Devolviendo el abrazo, sintió como la Bruja del Sur se separaba a desgana.

-Ahora deberías de ir marchándote, tus amigas te esperan…-

-¡Sí!-

Tomando su bastón, Lavinia se despidió dándole dos besos en las mejillas a la bruja antes de marcharse dando saltitos.

Al llegar a la puerta de la casa tomó el bastón mágico y sentándose sobre él, se elevó levemente antes de coger velocidad.

Interminables senderos empedrados llenos de transeúntes mágicos, monos alados vestidos de mayordomos y hadas en miniatura flotando felices.

Gigantescas flores dando sobra y rocas cubiertas de musgo flotando por el cielo.

-¡Lavinia! Que alegría verte!- exclamaron las hadas volando junto a ella.

-Más alegría tengo yo de ver a las hermosas hadas del bosque tan pronto en el día!-

Las pequeñas revolotearon contentas.

-¿Me vais a bendecir el día?- preguntó curiosa.

-¿Qué necesidad tiene una criatura como tú de bendiciones?-

-Tu eres quien bendice a los demás con tu sonrisa!-

-La Bruja del Sol!-

-La Bruja Sonriente!-

-Recordad que mi especialidad es el frio!-rio divertida -¿No debería de ser la Bruja del Hielo?-

-¿Qué hay más cálido que tú presencia?-

-Jujuju… ¿Qué os parece la Bruja Invernal?-

Las Hadas se detuvieron se repente, reduciendo su brillo, asustadas.

Lavinia detuvo el vuelo, girándose sorprendida… Retrocediendo con calma la distancia entre ellas.

-¡No puedes decir eso!-

-¡Nunca! Nunca!-

-¿Qué os pasa… Que he dicho?-

-N-no nombres a las brujas malvadas!-

-¡Esos nombres no se deben pronunciar!-

-¿Qué nombres?-

-¿Glenda no te habló de ellas?-

Lavinia negó con la cabeza. Las hadas se miraron entre ellas, asustadas.

-Las Brujas Azules. Las Brujas Malvadas-

-Las Brujas del Engaño Perverso, del Eterno Invierno!-

-¿Queréis decir que no son leyendas? ¿Cuentos para niños?-

-¡Son el mayor temor de Oz!-

-¡Se levantó el Desierto Mortal para evitar que lo cruce!-

-¿Qué lo cruce quién?-

-¡Al que sirven! La abominación sin nombre!-

Lavinia rió alegremente.

-¿Por qué criaturas tan alegres y maravillosas llenan sus brillantes corazones con pensamientos tan oscuros?-

Las hadas la miraron sorprendidas.

-¡Sonreíd y disfrutad de este día tan bonito!-

-¡!-

-Bendita es tu presencia en este Reino!-

-¡Bendita seas!-

Divertida emprendió el vuelo, agarrando con fuerza su sombrero, alzándose entre las nubes haciendo piruetas.

Vislumbrando los enormes muros esmeralda de la ciudad mágica, Lavinia descendió sonriendo traviesa, divisando una bruja volando por lo bajo en la distancia.

Picara, pasó junto a ella a toda velocidad.

La bruja, poco mayor que ella y de cabello rubio como ella, corto.

-¡Lavinia! No me des esos sustos!- exclamo la bruja alterada.

-Lo siento Walbuga! No he podido evitarlo!- se disculpó sacando levemente la lengua, guiñándole un ojo.

-¡Lo has hecho a propósito!-

-No! No! Lo juroooo-

-¡Ya te vale!- protestó la bruja descendiendo enfadada.

-Moooooo! ¿Te has enfadado?- pregunto Lavinia siguiéndola, descendiendo hasta tocar el suelo.

Juntas recorrieron el sendero de piedra hasta alcanzar una altar de piedra custodiado por soldados con cabeza de martillo.

-Brujas de Oz con destino Greuzeubearer. Nuestro salvoconducto- dijo Walburga enseñando un pergamino.

Los soldados asintieron, apartándose.

Ambas brujas subieron los escalones del altar, a los pocos segundos un destello las envolvió, encontrándose en los ajetreados jardines del recinto académico de los Sombreros Grises.

-Esta vez no te lo perdono! Vas a pagarme la merienda! Pack completo!-

-¿Completo? ¿Y tú dieta?-

-¡No me nombres la dieta! Ya nos gustaría a todas tener tu genética!-

-¿De qué hablas?- murmuró Reni mirando su cuerpo –No creo que mi cuerpo tenga atractivos físicos especiales…-

-¡Tu ingenuidad en este tema me enfurece y mucho!- dándole la espalda –Tengo clases de magia defensiva, nos vemos en el descanso!-

-Que te vaya bieennnnn!- exclamó Lavinia despidiéndose con la mano.

Decidida, selló su escoba y tomando su mochila, se dirigió a la biblioteca.

-DXD-

Recogiendo sus libros, Lavinia cargó su pesada mochila en su hombro, colocándose su sombrero picudo, la maga abandonó la ancestral biblioteca.

Satisfecha alzó los brazos recibiendo el sol primaveral de la mañana. Traviesa, llevándose el índice a los labios, se alejó a paso ligero. Sonriendo y saludando a sus compañeros, pronto alcanzó su destino.

Un árbol grueso y robusto en un rincón visible del jardín principal. Los estudiantes solían pasar mucho tiempo en los jardines exteriores, y desde allí podía tanto tener intimidad como ser encontrada por quien quisiese encontrarla. Emocionada sacó uno de sus libros, ocultando una revista entre sus páginas. Absorta en su lectura no vio como dos chicas corrían hacia ella, aterrizando de rodillas frente a ella.

-¡Lavi!-

-¡Lavi! Lavi!-

Las chicas se miraron confundidas, ¿pese a estar frente a ella no las había escuchado?

-¿Qué lees?- preguntó una de las magas tomando el libro.

-¡Hip!-

Sorprendida vio como la revista caía al suelo.

Rápida intentó recuperarla, pero rápida como el rayo la otra de las chicas se la adelantó.

-¿Qué es esto?-

-¡Devuélveme eso!- exclamó Lavinia intentando levantarse.

-Ah! Ah!- negó una de las maga -¿Qué es?-

-Lavinia… ¿Eres creyente?-

-¿Por qué dices eso?- preguntó su amiga.

-Es una revista religiosa… Una revista de la Iglesia…-

-¿Qué?- acercándose a su amiga, ojeando las páginas de la revista juntas.

-¿Por qué lees esto?-

-Es… Curiosidad!-

-Sospechoso…-

-Muy sospechoso…-

-No es nada!- exclamó la rubia tomando la revista entre sus manos, colocándolo contra su pecho.

La portada llamó la atención de una de ellas.

Dos chicos.

-Noooooo!-

-¿?-

-Mira, mira! La portada!-

Su amiga se inclinó levemente.

-¿Qué pasa con ellos?-

-La revista tiene una entrevista de ellos!-

A la bruja se le iluminaron los ojos.

Lavinia desvió la mirada nerviosa.

-¡Uaaaaaaaaa!-

-¿Lavi, querías leer su entrevista?-

-¿Lavi tiene un flechazo con un chico de la Iglesia?-

-¡Yo no tengo nada!-

-¿Entonces qué es?- dijo una de las brujas acercándose a Lavinia.

-No es nada!-

-Es algoooooo- la portadora de Longinus se vió acorralada por la otra bruja.

-Solo quería saber algo de él! No es nada…-

-Lavi, Lavi-

-Eso no puede ser!-

-¿Por qué no?- preguntó la maga ladeando la cabeza.

-Ellos…- señalando la revista –Nos buscan para matarnos-

-Ellos quieren nuestra muerte, no compartir nuestra vida-

-Ellos quieren acabar con nosotras, no nuestro amor-

-Él no… Él no es así…- susurró Lavinia cabizbaja, abrazando con más fuerza la revista.

Las brujas se sentaron, mirándose entre ellas fijamente.

-Lavinia…-

-¿Ha pasado algo?-

-Han cancelado todas las salidas- dijo la otra bruja.

-¿Qué? Tenía una excursión esta semana… ¿Afecta?-

-Los instructores están muy nerviosos…-

-¿Por qué?- preguntó Lavinia.

-El profesor de Magia Elemental ha dejado la organización!-

-¡!-

-No lo han confirmado… Pero parece haber una organización de brujos malvados reclutando magos!-

Lavinia la miró confundida.

-¿Magos malos? ¿Y qué quieren?-

-Aún no se sabe… Pero se habla de que puedan estar relacionados con los Malvados Magos de Oz!-

La rubia las miró alarmada.

-¿Los Malvados Magos de Oz?-

-¿No los conoces?-

-…-

-Son extremistas reaccionarios que buscan la independencia y terrenos en el mundo humano!-

-…-

-Lavinia! Tienes que tener mucho cuidado!-

-No solo de ese chico! También de esas Brujas de Oz!-

-…-

-¿Nos has escuchado?-

-S-si… Tendré… Tendré cuidado…-

Cabizbaja, la rubia centró su mirada en la infografía de los dos jóvenes exorcistas sonriendo a la cámara.

-¿No querías decirle algo?-

-No… ¿Yo?-

-Sí, la instructora te lo ha dicho!-

Su amiga abrió los ojos sorprendida.

-Es cierto!- exclamo la bruja girándose hacia Lavinia –El Director quiere verte-

-¿Qué? ¿A mí?-

-¡A ti!-

-DXD-

Caminando curiosa por el despacho, Lavinia se tomó su tiempo para revisar la pintoresca decoración del habitáculo personal de Mephisto Pheles.

Ladeando la cabeza… Se inclinó frente a un conejo blanco.

Un conejo vestido con una americana.

Un conejo con ojos monocromáticos.

PLAFFF

El conejo explotó en una nube de humo, sorprendiendo a la chica.

-Tan puntual, adorable y dispuesta como siempre… Ya me gustaría tener más estudiantes como tú- dijo el director sentado en la mesa.

-¡Director Pheles! Que susto!-

El demonio no prestó atención a la protesta de la rubia. En su lugar bajo de la mesa de un salto.

-Eres una chica popular, te juntas con las gemelas que suelen estar al día de todos los rumores… Si solo estudiasen con tanta devoción como atienden a los chismes…-

-Son buenas brujas…-

-En otro sentido de la palabra…-

Lavinia ladeó la cabeza confundida.

-Otro de nuestros instructores ha desertado-

-Ah… Algo he escuchado… ¿No tendremos profesor?-

-No es la instrucción lo que me preocupa…- ronroneó el demonio moviéndose erráticamente por el despacho, caminando hasta las plantas decorando un rincón –El mundo mágico tiene un problema, joven Reni-

-Problemas son muchos… Pero para eso estamos aquí… ¿No?-

-El pilar principal de la paz del mundo mágico es que no existimos. No estamos. Vivimos ocultos y en la clandestinidad gozamos de nuestra libertad…-

-¿Eso va a cambiar?-

El demonio se encogió de hombros.

-Unos niños llorones van a patalear, caprichosos e inconscientes… Muy probablemente los no-mágicos escuchen sus lloros. Eso no nos conviene-

-¿?-

-Si las brujas molestan la Iglesia reacciona, si la Iglesia reacciona pasan a dar caza a mis estudiantes, eso me hace enfadar y lo peor, altera las dulces vidas de mis estudiantes… La magia es felicidad, no miedo ni muerte ni persecución-

Lavinia se llevó una mano a la mejilla, pensativa.

-¿Quiere que busque a esas brujas?-

El demonio se giró lentamente, sus ojos coloreados se posaron en ella, escudriñándola.

-Tengo a gente ocupada con ese pasatiempo… Para ti tengo algo bastante más complicado-

-¿Qué quiere que haga?-

-La Iglesia, mi preocupación es la Iglesia- dijo el demonio derrotado, inclinándose, agachándose, abrazándose las rodillas tímidamente –Se de buena tinta que se han recuperado las practicas del Malleus Maleficarum… Esos radicales adoctrinados pretenden volver a darnos caza-

-¡No puede ser!-

-Poder puede… Quiero que acudas a entregar una carta-

-¿Una carta?-

-Hace muchos años conocí a cierta persona con influencia en la Iglesia. Durante años hemos mantenido una silenciosa paz. Necesito que entregues esta carta que contiene nuestra versión de lo sucedido-

-¿Quiere que yo entregue esto? ¿No es algo delicado e importante?-

-Lo es, créeme-

-¿Y lo deja en manos de una estudiante?-

-Hay buenas razones… Tienes una reliquia sagrada, eso quizás te haga más accesible…-

-¿Cuál es la otra? Porque hay varias… ¿No?-

El demonio miró unos instantes la bisutería en el dedo anular de la bruja.

-Humph!-

Lavinia lo miró confundida. Tenía serios problemas para entender a ese hombre…

-¿Quién es ese hombre al que tengo que entregarle esta carta?-

-El hombre es inaccesible para ti… Pero se la puedes entregar a una confidente…-

-¿Una? ¿Una mujer?-

-Así es. Quiero que le entregues esta carta a una monja, a una exorcista-

Lavinia Reni parpadeó repetidas veces.

-Y colabora en lo que te pidan… Mejor. Quédate con ellos y ayúdales en lo que necesiten-

-¿C-cómo?-

-Vamos, vamos!- gesticuló el demonio pidiendo que se marchase con la mano –Y deja la organización en buen lugar!-

Lavinia Reni no sabía cómo tomarse sus órdenes…


-Tokio – Japón-

Sus zapatos de tacón resonaban con firmeza.

Con un paso firme, sentía como las miradas de los hombres se centraban en ella.

En su vestido negro, en el vaivén de su falda, en el exquisito movimiento de sus pechos, en su cabello respondiendo a su caminar.

Sus piernas fuertes, el contorneo de su cintura.

Deteniéndose, Suzaku se tomó unos instantes para mirarlos por encima, llevando una mano a la cintura.

Algunos avergonzados, otros cohibidos… Chasqueando la lengua, la morena prosiguió su marcha.

Cruzándose de brazos, alzó la mirada.

Las imponentes puertas de madera negra frenaban su marcha.

A los lados dos estatuas. Estatuas de oni… que no eran estatuas. Sentía sus ojos fijos en ella.

A los pocos segundos las puertas se abrieron, mostrando la figura de una joven vestida de sacerdotisa.

-Suzaku-dono, la esperábamos- dijo la joven inclinándose en una pronunciada reverencia.

-Es un honor ser recibida-

-Bienvenida al Único Cuerno, Suzaku-dono- apartándose para cederle el paso.

-Con permiso…- entrando en el recinto, maravillada con la parcela.

Jardines, estanques.

-No es la única que se sorprende. El Único Cuerno es un territorio neutral levantado por los Cinco Familias para vuestra convivencia cerca de la capital, pero no fue edificada pensando en las necesidades más modernas…-

-Me recuerda al templo del Oráculo- dijo Suzaku mirando la estética del edificio con nostalgia.

La sacerdotisa sonrió levemente.

-Eso se debe a que ambos son templos tradicionales…- deteniéndose unos instantes.

-¿Pasa algo?-

-Apenas tenemos miembros de las familias en el complejo-

La afirmación sorprendió a la Himejima. Parecía estar bien cuidada y equipada. El servicio estaría a la altura.

Las familias destinaban recursos sin duda…

-Los jóvenes han optado por unificar esfuerzos y alquilar un inmueble en el centro de la ciudad…-

-¿Nadie más está aquí?-

-No tenemos residentes fijos…-

La morena miró sus alrededores nerviosa.

-Las Grandes Familias nos han indicado que está aquí por un encargo… Los jóvenes se han marchado al centro, quizás quiera usted hacer lo mismo…-

-No me es necesaria la compañía de nadie. Por el momento y si no es mucha molestia me quedaré aquí-

-Será un honor y un placer recibirla, Suzaku-dono- dijo la sacerdotisa con otra reverencia –Si hace el favor de acompañarme…-

Sus ojos rojos revisaron detenidamente el complejo desde la ventana de su dormitorio, espacioso y equipado.

Los muros, alto y bien conservados, escondían pilares en cada esquina, ocultos parcialmente por arbustos y vegetación. Pilares que servían como nexos de una barrera protectora. El complejo tenía decenas de estatuas shinto. Shikigamis de última generación.

El complejo más que una residencia parecía un fortín.

¿Qué necesidad tenía ese complejo de tales medidas defensivas?

Tras organizar sus pocos efectos personales, Suzaku abandonó la estancia, bajando a las plantas inferiores, maravillándose con el estanque zen.

-¿Va a salir?- dijo una de las sirvientas en un rincón.

¿La observaban?

-Tengo mucho material que recabar. ¿Supone algún problema?-

-En absoluto, Suzaku-dono. Solo queremos atenderla con el máximo nivel de eficiencia, para ellos tenemos que saber de sus costumbres-

-…-

-¿Puedes facilitarme la dirección de ese inmueble alquilado?-

-¿Quiere reunirse con sus homólogos de otras familias?-

-…-

-Se la facilitaremos encantados- dijo la sirvienta retirándose a paso lento.

Fuera de los muros del complejo, se detuvo un instante para mirarlo con detenimiento.

Cuanto más lo pensaba más claro tenía que aquello era un complejo militar.

Su tatarabuelo le había dicho que la Residencia del Único Cuerno era un complejo residencial de descanso y reunión financiado por todas las familias como territorio neutral… Pero a título personal le parecía de todo menos neutral.

(¿Es algún tipo de estrategia de los Nakiri?)

La Familia del Dragón Dorado llevaba generaciones dirigiendo los hilos de la política unificada y tenían pocas ganas de permitir cambio alguno.

Una influencia parecía que solo iba a crecer… Pese a que todas las familias habían dado con un miembro de la nueva generación poderoso… El heredero de la voluntad de los Nakiri era especialmente talentoso.

Solo se escuchaban maravillas de él.

Habiendo acabado la inspección, reemprendió el camino, ignorando con naturalidad el shikigami con forma de pájaro que la seguía.

Al alejarse unas manzanas movió su dedo índice casi imperceptiblemente.

El shikigami ardió en llamas.

-DXD-

A pesar de que Suou siempre hablaba mal de ella… Suzaku no podía sino esbozar una cálida sonrisa al recordar a la abuela Ageha… Menuda y tranquila, la anciana nunca dejó de sonreír y cuidarla con todo el afecto de su corazón.

Solo tenía buenos recuerdos de ella. Y en honor a aquellos recuerdos, vigilaría su legado, cuidaría en la distancia de su protegido.

Ageha Himejima, una sacerdotisa de un inmenso talento, fue desplazada por librepensadora, una radical. Una radicalidad que a sus ojos de joven criada en tiempos modernos y liberales no podía evitar simpatizar con. No pensaba traicionar a la familia, Ageha no lo hizo y no lo querría así, pero si encontraría la manera de cambiar para bien el Clan y de paso, cuidar de ese chico.

Ikuse Tobio estudiaba en un centro público a las afueras de Tokio. Un joven normal con una vida normal.

Una vida completamente ajena al poder sellado en su interior.

Cada cierto tiempo venía a verlo, desde la distancia, no quería alterar el delicado equilibrio que Ageha había levantado a su alrededor.

Una cafetería en un edificio frente a la escuela le servía de mirador… y de punto de reunión.

Ella no era el único que venía a observar al estudiante. Un hombre adulto, con una cuidada barba decorado un rostro tosco y amenazante, tomaba el café sentado junto a la barandilla.

-Baraqiel-dono-

-Suzaku-san…- la reconoció el hombre girándose para verla -¿De nuevo aquí?-

-Estaba cerca… Me quedaré una temporada-

-¿Las familias han puesto su mirada en él?-

-No… De momento no. Mi objetivo es otro- sentándose junto al hombre -¿Cómo esta Akeno-chan?-

-Crece muy rápido… Esta feliz…-

-Me alegro… ¿Y Shuri-sama?-

El hombre sonrió cálidamente, contagiando a Suzaku.

-¿Es prudente mantenerse tan alejado del templo?-

-No es problema… Hace un tiempo tomé… un aprendiz, por llamarlo de algún modo-

-¿Usted? ¿Un aprendiz?-

-Ese insolente se hizo amigo de Akeno… Al tenerlo bastante tiempo en casa empecé a darle consejos y una cosa llevó a la otra…-

-¿?-

-Con él cerca sé que mi esposa e hija estarán bien… Aunque…-

-¿Ha pasado algo?-

-Mi aprendiz debería de haberse puesto en contacto hace unas horas…-

-¿Puedo saber porque?-

-Le di los datos de Canis Lykaon. Debería de haberlos introducido en algunas bases de datos para desviar la atención y dar pistas falsas…-

-¡!-

El ángel caído se acarició la barba preocupado.

-¿Le preocupa que le hayan atrapado?-

-No… Sabes manejarse… Pero me comentó que le habían enviado a investigar a los vampiros en el este de Europa…-

-¡!-

-Es fuerte, pero muy temerario…-

-Baraqiel-dono…-

-¿Si?-

-Esa persona… ¿Tiene la edad de Akeno-chan?-

Baraqiel la miró fijamente unos segundos, meditando la respuesta.

-¿Has visto a alguien cerca del templo recientemente?-

-¡!-

-Hay un dragón de la lujuria merodeando el templo… Si bien es relativamente inofensivo, cuídate de él-

-¡!-

La joven se echó hacia adelante alarmada.

-¿El Inframundo nos ataca?-

-¿Qué?-

-Entonces es cierto que los Belial han enviado a un dragón…-

Baraqiel abrió un ojo sorprendido.

-No me digas que Suou te ha mandado a por el dragón…-

Parpadeando nerviosa, Suzaku asintió.

El ángel caído liberó una suave carcajada, llevando a la morena a un terreno de absoluta incredulidad.

-No tienes que preocuparte por él-

-¿Trabaja para Grigory?-

-¿Trabajar? En absoluto. Aunque el Gobernador ha ido a conocerle nunca colaborará con nosotros-

-¿Se ha movilizado el Gobernador?-

El hombre se cruzó de brazos.

-Y no es el único… Muchos están intentando posicionarle… Fracasarán- volviendo a su café.

-Grigory es una organización importante…-

-Ya te he respondido. Hablamos de un Dragón movido por la Lujuria. Con el Orgullo podemos trabajar, la Envidia, incluso la Ira pero la Lujuria… Demasiado egoístas. Son mucho más molestos que la Pereza- volviendo su atención a Suzaku –Pero no tienes que preocuparte, mi estudiante no fracasará, la información falsa de Tobio Ikuse será transmitida-

-Podremos mantener la calma por un tiempo más…-

-Pero no falta mucho. El sello se romperá pronto- dijo el barbudo serio –Cuando el sello de su abuela ceda la criatura despertará, y aunque hayamos logrado despistar a la Iglesia el resto de poderes acudirán en masa-

-No podemos enfrentarlos a todos…-

-No, no podemos. Aunque no son todos. Los demonios y los ángeles están controlados-

-¿Qué? ¿Cómo?-

-… Tu principal preocupación deberían de ser las Cinco Familias-

-Eso me preocupa… Acabo de venir del Cuerno Único…-

-La organización de Hanezu…- cruzándose de brazos.

-¿?-

-La organización del Cuerno Único es una empresa creada y liderada por Hanezu Himejima, un pariente tuyo exiliado de tu familia por Suou-

-He leído de él… Exiliado por falta de talento-

-Reunió a gente como él de todas las familias y ahora trabajan para ellos haciendo todo tipo de trabajos-

-Si no pueden servir a la familia como exorcista lo hacen como civiles, honorable-

El ángel caído no parecía estar de acuerdo.

-No subestimes la oscuridad del corazón humano…-

-¿?-

Acariciándose la barba, Baraqiel pensó en voz alta.

-He visto las defensas de la residencia. ¿La organización del Cuerno Único es militar?-

-Es una organización de servicios. No es Hanezu quien se está reforzando, son las familias las que lo están haciendo-

-¡!-

-Corren rumores de extranjeros visitando los Reinos Youkai, enviados de Panteones extranjeros-

-Eso no puede ser… ¿Los Youkai conspirando?-

-Los youkai siempre han sido pacíficos… Los dioses japoneses siempre han sido introvertidos, si otros dioses quisiesen reunirse con ellos tendrían evidente problemas, los youkai deberían de estar siendo intermediarios-

-Las Grandes Familias nunca accederían a ello-

-Por eso mismo… Pero sea como sea esto no me gusta-

-…-

-Y hay algo… mi aprendiz me habló de algo que me carcome-

-¿Puedo preguntar por qué?-

-Me preguntó por brujas-

-¿Brujas?-

-Hechiceras, magos y encantadoras-

-No hay brujas en Japón. Ninguna organización mágica opera en estas tierras-

-¿Entonces porque estaba interesado?- desviando la mirada.

Suspirando pesadamente.

-No espero resultado milagrosos de Azazel, no tiene opción alguna de convencerle pero no está falto de razón. Tenemos que unificar esfuerzos, poder. Puede que ahora tengamos una oportunidad… Y tenemos que aprovecharla ahora que podemos-

-Perdone mi comentario pero… ¿Se ha dado alguna vez esa alianza?-

-No… Nunca…- admitió con tristeza.

PI PI PI PI

Baraqiel se llevó una mano a su chaqueta, sacando el teléfono.

-Si me disculpas un momento…- susurró el caído antes de aceptar la llamada –Gobernador-

"Recuérdame que no vuelva nunca… Joder que frio"

-…-

"Por eso te dije que no formalizar relación alguna… Luego la mujer te domina y te obliga a tomar decisiones que no quieres tomar…"

Molesto, el caído hizo el amago de finalizar la llamada.

"¿Qué padre permitiría que su hija estuviese cerca de ese mujeriego?"

-… ¿Le has conocido?-

"Lo suficiente"

-¿Aceptas mi propuesta?-

"Negativo. No. Jamás"

-¿Por qué no?-

"Porque para variar me interesa más lo que no me has dicho que lo que me has dicho de él"

-¿Qué no te he dicho?-

"La fuerte presencia de Gabriel en él… y su Longinus"

-¿Su qué? El chico tiene una reliquia, pero no una reliquia irregular-

"Vamos si la tiene"

-…-

"Tu propuesta, sin saberlo, era la de juntar a los dos dragones celestiales bajo la bandera de Grigory… Pero no"

-¡!-

"Un portador de Longinus, estrechamente relacionado con los Gremory, amante de Gabriel y con tu respeto… Ese niño puede hacer que nos sentemos en una misma mesa con Michael y Sirzechs, Baraqiel"

-¡!-

"Si no lo matan los vampiros antes"

-¿Vampiros? ¿Qué tienen que ver los vampiros en esto?-

"El niño ha entrado en Rumania… Y me acaban de decir que la Reina de los Vampiros ha cerrado las fronteras, nada entre y… nada sale"

-¡!-

"Si ese niño sale vivo de esa habrá que sacarlo de Europa. Tienes que llevártelo a Japón contigo. No creo que la Iglesia lo deje con vida mucho más tiempo"

-Que se atrevan… Esa es una relación destinada al fracaso. Y no te hagas falsas ilusiones. Los Gremory te llevan años de delantera-

"He oído de su adopción. Ingenioso movimiento por parte de Zeoticus Gremory. ¿Crees que sabía de la Longinus?"

-No. Hablando de demonios de alta cuna seguro que el niño es un salvoconducto político para la hija menor-

"Cierto, cierto… ¿No puedo ilusionarme con los dos dragones celestiales?"

-¿Realmente te planteas tener a dos enemigos conocidos por la historia por saltarse al cuello el uno al otro constantemente en la misma organización? ¿Qué vivan bajo el mismo techo?-

"Ah… Albion y Ddraig eran dragones de Envidia… Mala idea, si"

-Issei no se mueve por la Envidia-

"Cierto… Estoy muy espeso… ¿Puedo contar con que Akeno se una a Grigory para…"

-¿Quieres acabar esa frase?-

"…"

-Estas espeso-

"Estoy espeso… Te dejo, me voy al catre"

Baraqiel miró el dispositivo electrónico. El Gobernador había cesado la llamada de forma unilateral.

-Vampiros…- susurró Baraqiel mirando su teléfono.

-¿Ese Issei es tu alumno?-

-…-

El ángel caído no sabía bien cómo responder.

-Si a ese pervertido le pasa algo… A Akeno se le romperá el corazón-

Suzaku la miró sorprendido.

-¿Tan importante es para ella?-

-Ese degenerado es muchas cosas… A la que te descuidas se te mete en el interior y de ahí ya no se mueve…- sonriendo quedamente recuperó su taza de café –Pero si quiere meter sus narices en los asuntos de este país, los vampiros son su primera prueba…-

-¿Por qué iba a venir aquí?-

-Porque es un exorcista y nacido aquí, portador de una espada sagrada. Su organización no dejará escapar la oportunidad de enviarlo para remover el avispero e intentar ganar terreno-

-Eso no gustará-

El ángel caído rio levemente.

-Tu abuelo a estas alturas ya sabrá de él. Puede incluso que hasta te haya advertido… Cuando venga, que vendrá… Su encuentro con Suou Himejima será un choque de trenes-

-Baraqiel… ¿Qué clase de alumno tienes?-

Rascándose la barba, el ángel caído miro al cielo.

-Pues… No sabría decirte…-

-Todo lo que me has dicho hasta ahora… Es que es un enemigo de la familia-

-Sus enemigos no son más que aquellos que quieran serlo. Conociendo a Suou… Lo serán-

-¡!-

-Pero es un dragón movido por el Pecado de la Lujuria, tu particularmente estas a salvo-

-¿?-

-Eres la viva imagen de Ake…- el hombre lo miró fijamente –Mejor mantente alejada de él-

-¿Por qué?-

-Dios, hace muchos siglos atrás, clasificó y catalogó a los dragones según su instinto primario, aquello que los movía. Al ser seres nacidos de la energía más pura imaginable, sus instintos lo eran todo para ellos, a pesar de ser extremadamente inteligentes. A fin de cuentas los reptiles suelen estar en las cimas de sus respectivas cadenas evolutivas…-

-¿Llegaste a conocer a Dios?-

-De eso hace tanto…- desviando la mirada –Eran otros tiempos… De ellos formalizó la lista de Pecados Capitales y encontró en lo opuesto, las Virtudes que luego pregonaría por el mundo. Una lista maldita que nos condenó, a mí y a mis compañeros de Grigory-

-¿Por qué?-

-Porque no entrabamos en su lista de seres perfectos, carentes de virtudes, libres de pecados… El mío era la Ira-

-¡!-

-Una Ira que se convirtió en Paciencia gracias a Shuri… E hice de esa Ira una Virtud al usarla para defender lo que amo… Algo que él fue incapaz de entender en todo momento…-

-…-

-El Gobernador pecó de Lujuria, Sehmhaza de Pereza… Armaros de Orgullo… Penemue de Gula… Todos caímos sin posibilidad alguna de enmendar los defectos con los que él mismo nos creó…-

-…-

-Nosotros, como los humanos, tenemos más de uno, todos incluso. Pero los dragones suelen tener un único, fuerte e intenso, insaciable. Cuanto más intenso más poderosos son, siendo esto importante de tener más de uno… Se llegó a decir que los dragones auténticos eran aquellos que habían logrado trascender ese instinto, dominarlo y controlarlo… y que los Dioses Dragones eran aquellos que los habían tenido todos y evolucionaron más allá, ascendiendo a seres trascendentales… Todo esto no son más que conjeturas. Azazel nunca pudo probarlo-

-Todo esto que me cuentas me resulta inverosímil… Los únicos dragones que conozco no son así-

-Los dragones espirituales creados por los dioses Shinto no lo son en esencia. Son espíritus basados en ellos, versiones simplificadas y perfeccionadas a la vez. Os dieron lo mejor de ellos sin sus contrapartidas-

-Entonces este aprendiz tuyo que pasa tanto tiempo con Akeno es… ¿Un depredador sexual o algo parecido?-

-Dicho así… Como padre me dejaría en muy mal lugar…- admitió rascándose la nuca –Ese chico se mueve por la lujuria, sí, pero tiene muy claros sus objetivos. Además Akeno tiene un anillo que parece ser un amuleto contra ese Pecado…-

-¿Un anillo?-

-Francamente no sé dónde lo obtuve ni cuando… Akeno lo encontró en mi despacho hace años y desde entonces no se ha separado de él. Y yo que me alegro, ignoraba que pudiese ser tan útil-

Suzaku se llevó una mano al pecho. Bajo toda esa ropa estaba su colgante…

-Baraqiel…-

-¿Si?-

-¿Y si ese dragón fuese mi objetivo?-

El ángel caído no respondió.

-¿Te supondría un conflicto de intereses hablarme de él?-

-Ya era exorcista cuando empecé a darle lecciones… Acordamos que pese a nuestra relación había cosas más importantes. Akeno y Shuri. Si mi información expresa no se interpone en ellas no hay inconveniente, es más, no me importa darte ventaja para que le puedas hacer la vida más difícil a ese creído-

La morena lo miró con seriedad.

-Te conozco niña. Sé que eres amable, bondadosa y que tu corazón alberga sentimientos por todos los que te rodean… Pero te diré lo mismo que a él. Mi colaboración contigo se debe a tu presencia beneficiosa para Akeno, eres su prima, pero no toleraré mal alguno por tu parte-

-Lo entiendo… y lo acepto-

-Si vuestra relación, sea cual sea, pone en peligro a Akeno o altera su estilo de vida ambos tendréis que responder ante mí-

-… De acuerdo-

-Si te ha quedado claro… ¿Qué quieres saber?-

-¿Qué sabes de ese dragón divino de la Iglesia que visita este país?-

-DXD-

Regresando al complejo residencial, tras un merecido baño, Suzaku se personó en el comedor.

Decenas de pequeñas mesas alineadas con algunas pocas personas comiendo en silencio.

Vestida con su tradicional kimono, Suzaku se sentó en un extremo, sonriendo al ver el cuidado alimento preparado para ella.

-Nada mejor que una buena sopa tras un día caminando…-

-¿Esta bien el perrito?- dijo un hombre sentándose junto a ella.

Suzaku no exteriorizó su molestia.

-Hanezu-dono… Debo de darle las gracias por la atención recibida-

-Cuanto tiempo sin verte, jovencita… Has crecido mucho. Suou-dono tiene que estar orgulloso-

-Ciertamente… Ha pasado tiempo. Le veo bien-

-Los negocios funcionan…- comiendo junto a ella –Aunque que tengas contratos vitalicios con las familias lo facilita bastante…-

-…-

-Si no recuerdo mal solías tener una lengua afilada… ¿Ahora no dices lo que piensas?-

-No es apropiado-

-Jajaja… No te limites como mujer. Es una gran virtud-

-¿Insinúa que me limito?-

-En ese y otros aspectos-

La morena se giró molesta.

-¿Qué es este centro?-

-¿Ahora quien insinúa que?- tomando algo de sopa –Esta residencia es una garantía de seguridad para vosotros. El futuro de las familias. Nada más, nada menos-

-¿Es necesario tanto shikigami?-

-El personal de servicio también está entrenado-

-¡!-

Una de las sirvientas se acercó a susurrarle algo al oído, entregándole una carta.

El hombre la tomó entre sus dedos, leyendo el contenido.

-Estabas aquí por el dragón occidental…-

-¡!-

-Cambio de planes. Ese chico no está en el país. Mientras tanto irás en búsqueda de una extranjera emisaria del panteón nórdico que no debería de estar aquí-

(La chica que ha dicho Baraqiel…)

-No irás sola. Ya que estamos en Tokio iras escoltada por alguien de aquí-

-¿Quién vendrá conmigo?-

-La hija menor de los Nakiri-

-¿?-

-Tendrás el honor de trabajar con la Rompedora de la Historia-

-¡!-


-Reino Youkai del Este-

Un mundo que era muy distinto a lo imaginado…

Asgard era inmenso, no era ni mucho menos pequeño pero eran islas, nunca había visto una extensión de terreno tan grande.

-Así que esto es un continente-

-Negativo…- dijo una valquiria junto a ella, observando, como ella, la inmensa pradera frente a ellas –Esto es una isla-

-¿Esto es una isla?-

Su compañera asintió con la cabeza.

-Increíble…-

Girándose, la joven tragó saliva.

Un escuadrón de valquirias formaban haciendo un pasillo, lanzas en mano.

La presión amagó con aplastar a la niña.

-Doncella- dijo la valquiria junto a ella, colocando su mano en el hombro.

-¡!-

-Solo has de seguir las instrucciones, transmitir el mensaje guiada por los conocimientos que tienes de esta gente… Puedes hacerlo-

Asintiendo con la cabeza, Rossweisse se giró, caminando entre las valquirias para detenerse a unos metros de la comitiva de bienvenida de esos extraños seres.

Hombres con forma de ave, bípedos, portando extrañas ropas.

-Me llamo Rossweisse Andersen, traigo nuevas del Padre de Todos, Odín, líder del pueblo de Asgard- dijo con toda la firmeza posible.

-DXD-

Nurarhyon rellenó su pipa con tabaco local.

-Entonces ese dios quiere reunirse con los nuestros… Con intenciones diplomáticas-

-Así es- respondió la albina –El Padre de Todos es…-

-Tu predecesora dijo que era el protector de los 7 Reinos… Ninguneando a nuestros dioses al decir que los vuestros están por encima-

-Nada más lejos, señor. El pueblo de Asgard lleva milenios protegiendo los 7 Reinos, en unos tiempos en los que vuestros dioses no estaban para tal cometido. No es justo seguir diciendo que ahora no puedan hacerlo. El mundo ha cambiado, el nuevo orden mundial no es el mismo. Lord Odín quiere reunirse con vuestros dioses para poder discutir este y otros asuntos-

-… Entiendo…-

-Nos hemos reunido con vosotros dado que el Panteón Japonés no atiende a encuentros… Esperemos que esto no suponga un problema…-

-¿Por qué lo dices?-

-Sabemos de otra organización en contacto con ellos… Nos consta de las desavenencias entre vosotros. No queremos ser objeto de disputa-

-Nuestras disputas son problema nuestro… Y si eso alivia tu preocupación, los exorcistas tampoco podrán ponerte en contacto con ellos- fumando de su pipa –Los dioses no salen de su jardín desde hace siglos, no atienden a nadie, no responden ninguna llamada, no se mueven-

-¡!-

-Llévale este mensaje a tu señor…-

-Por supuesto!-

-Solo hay dos opciones de ponerse en contacto con ellos… La primera es venir en persona. No es algo recomendable puesto que muy probablemente se lo tomen como una ofensa…-

-¿Y la segunda?-

-Que alguien de una categoría superior venga en su lugar-

-¿Alguien como quién?-

-Un ser de categoría divina, un poder colosal, algo llame su interés-

-…-

-Dile también, que el comercio entre el pueblo de Asgard y el Reino Youkai del Este puede ser real si está interesado en ello-

-Se lo haré llegar…-

-Entonces podemos dar por concluida esta reunión… Disfrutad de vuestra estancia aquí…- levantándose, el anciano abandonó la sala.

Relajada, la valquiria suspiró derrotada.

Unos minutos más tarde dejó la sala, abandonando el recinto.

El escuadrón de valquirias la esperaba en las afueras, apostadas en formación.

-¿Cuál ha sido el resultado?-

-Éxito parcial… Podemos marcharnos-

La líder de escuadrón no se movió.

-¿Ocurre algo?-

-Lord Heimdall dijo que aquí había algo de tu interés-

-No, yo no…-

-Doncella Rossweisse…- dijo la valquiria colocándose frente a ella –Has trabajado duro, nos has ahorrado mucho tiempo y dedicación… Tomate unos días de fiesta. Muévete y viaja-

-¡!-

-¿Te interesa?-

-Nyaaaa-

Rossweisse se giró extrañada, mirando perpleja el animal negro tras ella.

-¿Qué es esa criatura?-

-Se llaman gatos… Son animales de este mundo- respondió su superiora.

-¿Eso es un gato?- exclamo alarmada, caminando hacia la gata, inclinándose curiosa –Entonces esto es un gato…-

-Nyaaaaaaaa- ronroneó la gata negra acercándose a las piernas de Rossweisse, restregándose en ella.

-Que criatura más extraña…- sonrió la albina acariciando al animal –Es muy suave!-

La soldado la miró con una sonrisa en el rostro.

-Tienes tres días, en tres días deberás volver a Asgard, Lord Heimdall estará esperando tu llamada-

Girándose regresó con sus valquirias, formando una formación, una columna de luz aterrizó sobre ellas, cubriéndolas.

Con un sonido grave y seco, la luz desapareció.

Las valquirias ya no estaban.

Abrazándose las rodillas, la asgardiana miró a la gata, acariciándole el lomo.

-Parece que nos hemos quedado solas… ¿Eres macho, hembra?-

-Nyaaaaaaa-

-¿Eres una mascota?-

-Nyaaaaaaaaaaa-

-No sé si tienes dueño… ¿Te gustaría venir conmigo? Es la primera vez que estoy aquí…-

-¡Nya!-

-DXD-

Caminando alegre, la chica de largo cabello albino recorría las calles de la ciudad con decisión. La gata negra la seguía de cerca.

Deteniéndose, la gata ladeó la cabeza, mirando curiosa a la valquiria.

Rossweisse estaba sudando frio. Estaba completamente congelada.

-¿Y-y ahora qué hago?-

La gata ronroneó molesta, mirando sus alrededores animada.

¡Su primera vez en el mundo exterior!

Y ese olor… ¡Comida!

-Nyaaaaaaa-

Rossweisse miró hacia sus pies, la gata se estaba restregando con su pierna.

Señalando con la cabeza, la valquiria siguió la estela… Había un puesto de comida ambulante.

-¿Tienes hambre?-

GRRRRRRR

Su propio estomago gruñó. Ella misma tenía hambre.

-¿Qué comen los animales como tú?- preguntó Rossweisse agachándose frente a la gata.

-DXD-

Sentadas en un parque, ambas chicas comían tranquilamente su tazón de ramen para llevar.

Degustando contenta la comida, la asgardiana sorbía los fideos con pasión, ronroneando feliz.

La nekomata se había estirado en el suelo, metiendo el morro en el cuenco de plástico reciclado.

-Ahhhhh… Estaba delicioso!- exclamó la albina contenta.

El viento sopló suavemente contra su rostro.

Kuroka se acabó la sopa, convencida, ronroneando levemente al sentir la panza llena.

Tras lamerse las patas alzó la mirada… Bajando las orejas.

Rossweisse estaba llorando de desesperación.

-¿Cómo voy a llegar a ese país? No sé ni donde estoy!-

(Patética…)

-DXD-

De pie, apoyada contra uno de los muros, Suzaku jugaba ensimismada con unos mechones de cabello, observando la sencilla pieza de bisutería en su mano libre.

Una sencilla pero hermosa pieza, dorada, sin adornos, sin desperfectos. Pese a llevar unos supuestos milenios en su familia, décadas en sus manos… No mostraba el más mínimo desperfecto, arañazo.

Molesta, vio de reojo como algunos atrevidos jóvenes se acercaban a ella.

Su físico volvía a destacar demasiado para su tranquila naturaleza.

Decidida se colocó el anillo en su dedo anular, sintiendo como una agradable sensación inundaba su cuerpo, curvándose sus labios de satisfacción.

Por algún extraño motivo los jóvenes se detuvieron, pasando a alejarse, yendo a tontear con otras chicas.

-Curioso artefacto mágico…-

Los ojos rojos de la belleza se posaron sobre la recién llegada. Una joven de su edad, rubia, de cabello corto y decorado con una cinta verdosa.

Vestida con un traje blanco con una chaquetilla amarilla. Sonrisa afable y ojos amables.

-Momoji Nakiri-senpai. Buenas tardes-

-Suzaku-chan!- exclamó la joven caminando hacia ella, tomándola en un fuerte abrazo.

-¡!-

-¡Hacia mucho que no te veía!- la regañó la Nakiri.

-Perdóname… No sabía que teníamos ese tipo de relación…-

-No somos muchas chicas! Podríamos estrechar lazos!-

-Prueba con…-

-Es demasiado joven!-

Suzaku desvió la mirada.

-No estas interesada…-

-No es eso…-

La joven se separó triste.

-No pasa nada… Me importa más que seas sincera conmigo-

Llevándose una mano a la cintura.

-Tengo una vida muy ocupada… No puedo ser amiga de nadie-

-¿Y si tienes más tiempo?-

-Si tengo más tiempo… Me lo plantearé…-

Momoji Nakiri sonrió satisfecha.

-¿Estas preparada para conocer a una valquiria?-

-¿Valquiria?-

-Yo estoy muy emocionada! Es una semidiosa!- apretando los puños frente a su pecho.

Solo le faltaba dar saltitos.

-¿Y así pretendes enfrentarte a una semidiosa?- ojeando su vestido.

-Oh… No necesito otro tipo de ropa-

-¿Cómo qué no?-

Inclinándose levemente, Momoji sonrió con complicidad.

-Una vez activado mi poder nadie puede hacerme nada-

-¿?-

La morena miraba con curiosidad a su compañera.

-¿Quieres preguntarme algo?-

Suzaku volvió su vista al frente.

-Ufufufu… ¿Segura?-

La Himejima suspiró pesadamente. No era buena tratando con gente asi.

-¿Qué se siente el tener… una reliquia dentro?-

-No creo que sea muy diferente a tener una bestia sagrada en el interior- respondió con una sonrisa traviesa.

-No sé qué se siente…-

-Jejejeje. Lo se…- volviendo la vista al frente –No siento que esté viviendo mi vida sola-

Suzaku la miró confundida.

-Mi vida, mi esencia esta compartida con otra presencia… No es una presencia fuerte, dominante, pero la siento… Y se manifiesta a veces…-

La morena escuchaba con atención.

-Mi reliquia es benevolente… Siento como me estudia, aprende de mi… Es complicado de explicar-

-Entiendo…-

-Y siempre me protege…-

-¿Te protege a ti o a ti misma?-

-Supongo que a ambas-

Suzaku no se lo creyó.

Deteniéndose, centró su atención en el parque contiguo a su posición.

-Esto es… Inusual-

-¿El qué?-

-Youkai- señalando el parque.

-Adoro a los youkai!- exclamó la rubia caminando hacia el parque.

-¡Espera!- tomándola del brazo -¿Vas a ir sin más?-

-¿Y porque no iba a hacerlo?-

(¿Tanta confianza tiene en su poder?)

-Joven estúpida…-

Sorprendida, Rossweisse dio un respingo, levantándose de golpe, mirando a un costado vio a una chica menuda, de cabello blanco y negro. Vestida con un kimono negro.

-N-no se… ¿Estúpida? P-puede que no sea muy buena orientándome en un país que no conozco! Pero no hay que ofender!- protestó llorosa.

-No hablo de ti, niña- dijo la desconocida bajando la mirada a la gata –Kuroka. ¿En serio has dejado a tu hermana sola?-

-Nyaaaaaa-

Rossweisse bajó la mirada confundida.

-¿Que… Hablas con el gato? ¿Los gatos hablan?-

-Esa gatita no es tan inofensiva como parece… Ella es una nekomata!-

-¿Una qué?-

-Una Youkai- dijo una tercera voz.

Rossweisse se giró en dirección contraria. Mirando a dos adolescentes con miradas amenazantes aparecer de la nada.

-¿Q-que queréis de mí? No tengo dinero!-

Pasando la mirada de un lado a otro, llorosa.

(D-donde… ¿Dónde me he metido?)

-Lord Odín…Ayúdame!-

-¿Esta invocando a su dios en nuestras tierras?- preguntó Suzaku alzando una ceja.

Rossweisse lloró con más fuerza.

-Esta niña es patética…- murmuró la gata alejándose de la asgardiana, caminando sin prisa hacia la niña.

-¿Cuál es tu relación con la asgardiana, Magari?- preguntó Momoji seria.

-Ninguna. Se ha reunido con Nurarhyon, poco tiene que ver conmigo. Vengo a por la cachorro-

-No es lo que me parece…- siseó Suzaku.

-Y-yo no quiero problemas… Y-yo solo quería visitar el país… ¿Londres está muy lejos de aquí? ¿Cómo se llega?-

Suzaku se llevó una mano a la cintura.

-¿Tú eres la supuesta asgardiana?-

-L-lo soy! Y no supuesta! Rossweisse Andersen! Valquiria graduada con honores!-

-Paleta con deshonor- ronroneó Kuroka alcanzando a Magari.

-¡Eh!- protestó la albina.

-Entonces asumo que quieres ir a Londres… Hablas de una ciudad en otro continente…- dijo Momoji.

-Nos está mintiendo- sentenció Suzaku.

-¡No! No! No miento… Solo quiero… Buaaaaa! Yo solo quería conocer a los Pendragon!-

Momoji alzó la mirada sorprendida.

-Qué es eso…-

Suzaku la miró confundida.

A los pocos segundos un pilar de luz descendió del suelo, envolviendo a Rossweisse.

Deteniendo su llanto, antes de poder decir nada, la valquiria había desaparecido junto con el pilar de luz.

-Nunca había visto nada como eso…- susurró la rubia.

-¿Lo habías visto?-

-Claro-

(¿Puede ver el futuro?)

-¿Y has visto como se han marchado?- dijo Suzaku señalando donde antes estaban las youkai.

-¿Importa?-

Llevándose una mano a la frente, negando con la cabeza.

Irritada se dio la vuelta, alejándose a paso rápido.

-¡Eh! ¿Te marchas?-

Suzaku no respondió.

-Pensaba que podríamos hablar un poco!-

-No tenemos nada de qué hablar-

-Me interesa ese artilugio-

Suzaku esgrimió una mueca de molestia.

-Dime… Si insistes en rechazar a los chicos… ¿Ya tienes uno?-

-Me niego a hablarte de mi vida sentimental-

-Ahhhhhh! Lo tienes! He visto como sonreías mirando el anillo! Que romántico!-

-El que-

-Tu amado te dio un anillo que rechaza el interés de otros en ti… ¡Que protector! Y decides tu si quieres que te intenten seducir o no!-

Suzaku Himejima no era buena tratando con gente tan extrovertida. ¿Qué hacía aguantándola?

-¿Y funciona con otras chicas? ¿Me la dejas?-

-¡Es mío y solo mío!- exclamó Suzaku furiosa.

Momoji retrocedió unos pasos sorprendida.

-Vaya… Sí que le tienes aprecio…-

-Perdóname… Eso ha estado fuera de lugar…-

Suspirando de nuevo, Suzaku empezó a alejarse.

¿Por qué dejaba que esa chica se quedase con ella?

Era tan extrovertida como él.


-En algún punto al Sur de Europa-

Apoyando su mejilla en un puño, Griselda miraba nerviosa el reloj en la mesa. Golpeando rítmicamente la misma con los dedos de su otra mano.

Llevaba demasiado tiempo sin saber nada.

"Las pruebas preliminares son positivas… Aunque los técnicos dicen que necesitaran más tiempo"

-…-

"La complejidad de su simple existencia está por encima de sus capacidades… No quieren arriesgarse a dar un veredicto tan pronto…"

-…-

"Instructora… ¿Se sabe algo de Issei?"

Griselda centró su atención en Dulio.

-Tú tienes tu misión, céntrate en ella. La existencia a evaluar puede marcar un antes y un después en la historia de la Iglesia Católica. Céntrate-

"Si Issei me necesita bajaré a ayudarle"

-Petición rechazada-

"Pero…"

-Céntrate en tu misión. Issei es un exorcista cualificado, se las arreglará-

Dulio agachó la cabeza.

"Gabriel insiste en si tenemos noticias de Issei…"

-Si no se concentra es normal que tarde tanto… Y cuando volváis hablaremos de vuestros informes-

"¿Qué pasa con ellos?"

-He recibido los informes de la inspección que se envió a petición vuestra a Turín. Esta todo dentro de los límites-

"¿Cómo? Eso es mentira!"

-Como he dicho, hablaremos a vuestra vuelta. Espero que esta vez lo hagáis bien-

"Ese orfanato es el infierno terrenal!"

-El inspector es un veterano sacerdote que lleva décadas haciendo su trabajo de manera ejemplar-

"¿Y la niña?"

-Su test ha dado negativo-

"Instructora… Issei no estará contento"

-Yo me encargaré personalmente del hermano Shidou-

Finalizando la comunicación, Griselda se giró nerviosa.

-Es demasiado tiempo… Las fronteras cerradas… Pero no han hecho un simple comunicado…-

Sus ojos se volvieron ligeramente hacia la puerta.

Una fuente mágica se había acercado a la madera. Sus dedos se desplazaron al estuche sobre la mesa, mirando relajada la entrada.

-Con permisooooo-

Griselda observó como una joven belleza entró en la habitación. Una adolescente vestida de bruja, largo cabello rubio cayendo como una cascada de su cabeza ladeada. Brillantes ojos azules y sonrisa sincera.

-Una bruja… Tienes que tener mucho valor para presentarte ante mí…-

La rubia alzó las manos en son de paz.

-Me llamo Lavinia… Y vengo en nombre de Mephisto Pheles…-

-Una bruja que viene en nombre de un demonio… Solo estas empeorando la situación- abriendo el estuche, revelando un arco de metal.

Lavinia frunció el cejo.

-Solo vengo a entregar una carta… La dejaré y me marcharé… Lo prometo!-

-Hoy no es buen momento para estos juegos… Márchate, niña-

-Pero el señor Pheles…-

Griselda endureció la mirada.

-Nuestra organización es inocente!-

-¡!-

-No somos responsables de las acciones de las brujas que nos han dejado!-

-¿Qué os han dejado?-

-Hemos tenido deserciones… Están actuando por su cuenta… Por favor… No queremos que matéis a nuestras hermanas… Por favor-

La monja la miró unos instantes.

-Es mejor amar que matar, no crees?-

-¡!-

Griselda suspiró pesadamente.

-Cierto cretino suele decir algo parecido… Dame esa carta- ordenó la monja extendiendo la mano.

Lavinia se la entregó contenta, sentándose frente a ella.

-Nadie te ha dado permiso para sentarte…- murmuró la exorcista girando levemente su asiento, abriendo la carta, leyendo el contenido.

Griselda la volvió a guardar, llevándose una mano al rostro, pensativa.

-¿Conoces el contenido de la carta?-

-¿Yo? No…-

Levantándose, Griselda se acercó a la ventana.

-Dile al director que este mensaje llegará a su destino, la carta y su contenido-

-¡Genial!-

-Y en respuesta…- volviendo a su escritorio –Este es el nombre que quiere. Será enviado al punto y en el tiempo acordado-

-¿?-

Curiosa tomó el papel escrito a mano de la propia exorcista.

-No puede ser antes. La única persona capacitada para ese menester está en estos momentos ocupado en otro trabajo-

Asintiendo la joven tomó el papel.

-Muchas gracias por su atención-

-Que dios este contigo- respondió la monja desde la ventana.

Lavinia no se movió.

-¿No te marchas?-

-Oh, no-

-Como que no-

-El director me ha pedido que me quede hasta poder limpiar el buen nombre de nuestra organización-

-¿Q-que… has dicho?-

Griselda Quarta no daba crecido a lo que escuchaba.

La bruja, risueña, permaneció sentada frente a su mesa.

-¿En qué puedo ayudarte?-


-Constanza – Rumania-

Abriendo los ojos, Issei Gremory se estiró cómodamente en la cama. Cómodo, relajado, se dio la vuelta y cerró los ojos, volviendo a dormir.

A los pocos segundos se incorporó de golpe, mirando a sus alrededores. Viendo una ostentosa habitación de hotel… o algo parecido.

Alzando las sabanas suspiró aliviado al verse aún vestido.

Tumbándose de nuevo, Issei se relajó unos instantes… antes de apartar las sabanas irritado, mirando más detenidamente la habitación.

Estaba solo.

Curioso se miró la mano derecha. Había un tatuaje que juraría no tener antes… Una hilera de rosas, tinta roja delgada que se alzaba dibujando un elaborado trenzado desde un circulo que rodeaba por completo su muñeca, hasta el hombro.

Lo mismo en su otro brazo.

Cabreado, se levantó, buscando un espejo.

No tardó en encontrar un espejo de cuerpo completo.

Inspeccionándose lo posible… Gruñó con fuerza al ver otro tatuaje en su cuello. Una especie de collar.

-Magia de sangre… Será zorra!-

Acariciándose la barbilla, mirando los tatuajes sin entender nada en absoluto de sus funciones o el objetivo. No había nadie más en la estancia, no sabía dónde estaba ni cuánto tiempo había pasado. Los últimos recuerdos resultaban confusos…

Pero recordaba claramente a Valerie Tepes… Los melones de la vampiresa.

-Que buen par…-

(Veamos… ¿Qué pueden querer esos pechotes chupanabos?)

(¿Retenerme? ¿Arriesgándose a provocar a la Iglesia? Nah… ¿Tan poderosa se sentía?)

-Nah… No me secuestraria a costa de poner a su pueblo en peligro…-

(¿Un rescate? ¿Esta gente necesitaba dinero? ¿Expulsarlos de Rumania? No le necesitaban para eso)

Rascándose la mejilla… El castaño abrió las ventanas de la habitación.

Un hermoso paisaje…y blanco.

Bosque, boque y más bosque con una ciudad en lo lejos.

Constanza.

-El castillo de los vampiros en las montañas… joderrrrrr- gruñó el chico cabizbajo.

Alzando la mirada, gruñendo molesto.

Dama estaba envuelta en espinas rojas. La magia de sangre la había silenciado. Parecía estar bien… Solo sellada.

La vampiresa sabía que estaba vinculado a los demonios, así que había tomado precauciones. Sentía la pieza… Estaba en su mano, pero su presencia era débil, muy débil. Casi imperceptible.

Tampoco podía convocar círculos mágicos.

Los tatuajes eran un sello muy elaborado…

En un rincón encontró su ropa. Obviamente no había ni rastro del teléfono móvil.

Incomunicado, con sus habilidades selladas… Tomó una botella de la despensa de la pequeña cocina, encendió la televisión y se tumbó en el sofá.

-Que buenas vacaciones…- protestó el dragón aburrido.

-DXD-

[Dime…]

Issei tomó el mando a distancia de la televisión, quitando el volumen del aparato.

-…-

Extrañado volvió a darle volumen.

[¿Ahora que no está ella escuchas mi voz?]

Molesto volvió a quitarle el volumen.

-¿Quién está ahí?-

[¿Dónde estás buscando?]

Intrigado, revisó toda la habitación.

¿El pendón vampírico se la estaba jugando?

El único contacto social que tenía era la televisión y la bandeja de comida que aparecía puntualmente varias veces al día en la mesa.

[Impresionante el trabajo de esa mujer… Lleva toda tu vida alejándote de mí…]

Issei chasqueó la lengua molesto.

[Tu mano, compañero… Mira tu mano]

-¿?-

Intrigado, el castaño vió una luz verdosa en el reverso.

Si el anverso estaba el dibujo del Clan Gremory en el reverso estaba esa luz…

[No es la primera vez que nos vemos… Pero si la primera que me escuchas…]

-¿Repite?-

[La vampiresa ha sellado lo que creía que era tu poder… El poder sagrado y esa pieza demoniaca sin usar… Pero no te puede sellar a ti]

-Mmm…-

[Si no te puede sellar a ti, no me puede silenciar a mí, porque yo me alimento de tu poder, del poder de la niña que crece en ti…]

(¿Niña? ¿Ophis?)

[Exacto, Ophis Ouroboros]

-¡!-

El dragón miró su mano con detenimiento.

-Twice Critical…-

[Si y no]

-¿?-

[Pero ya habrá tiempo para eso… ¿Puedes responderme a una pregunta compañero?]

-Depende… Primero tengo que reconocer si el whisky me ha subido demasiado… Lo suficiente como para estar alucinando…-

[¿Hasta cuándo va a estar secuestrado el Dragón de la Dominación?]

-Mmm…-

[Dices y te haces llamar dragón… ¿Pero que tienes tú de nuestra especie?]

-…-

[Eres el Dragón de Dominación de Lujuria más lamentable que he visto nunca]

-Vaya novedad…- dejando la botella en el suelo.

Eso le había dolido.

-¿Dragón de la Dominación de Lujuria?-

[Dragón Carmesí. Dragón superior del tipo Dominación, como yo, Rojo. Pero teñido de Rosa, Lujuria… Eso te hace el Dragón Carmesí, un Dragón de Dominación de Lujuria]

-¿Dragón Rojo has dicho?-

[…]

-Supongamos que tienes razón, compañero… ¿Por dónde debería empezar?-

[Seguir tus instintos. Son lo más valioso que tienes]

-¿Aunque me lleve a tomar malas decisiones?-

[Ja!... ¿Qué son malas decisiones para nosotros?]

Issei alzó una ceja mirando su mano.

-¿Acabar sellado?-

[… Touche]

-Bueno bueno. Quizás no tengas la verdad absoluta… Pero hay sabiduría en tus palabras… ¿Podrías, compañero, instruirme más en el estilo de vida y quehaceres de los buenos dragones?-

[Eso puedo hacerlo, compañero]

-Entonces tenemos un trato… ¿Cómo debo llamarte?-

[Sabrás mi nombre cuando puedas convocarme libremente]

-¿Alguna pista?-

[Sigue tus instintos, ya conoces la respuesta, solo tienes miedo… De momento nos aprovecharemos de la influencia de la sangre de esa vampiresa en tu cuerpo]

-¿Cómo?-

[Hasta ahora has demostrado una asombrosa capacidad para soportar los efectos de nuestra sangre… Pero…]

-¿Pero?-

[¿Podrás aguantar y mantener la entereza si a tu sangre de dragón impulsada por mi… le sumo el instinto y el orgullo de los vampiros?]

-¡!-

Sintiendo como el aire abandonaba sus pulmones, su sangre se encendía, un deseo visceral le devoraba con ferocidad.

-Serás… cabron!-

-¿Hablando solo?- preguntó una voz tras él.

Girándose vió a la vampiresa sexy mirándolo con fiereza desde la puerta. Tenía un aire a Rias… Nobleza, porte, elegancia, autoridad. Traje escotado negro, piernas descubiertas.

Le gustaba y mucho. Mujeres con carácter… Tan deliciosas de someter…

-El whisky…- respondió el castaño alzando la botella para que la viese.

La rubia miró el recipiente con asco.

-De ahora en adelante no tomarás esos brebajes-

-¿Perdona?-

-Como mi consorte te prohíbo que consumas esos brebajes, convierten a los hombres más honorables en auténticos sinvergüenzas-

-Oooooo despiertan lo que llevamos dentro- divertido -¿Siempre vas vestida así?-

-¿Te incomoda?-

-Lejos de incomodarme… Solo me pregunto que no tiene que ser muy cómodo- acercándose a ella -¿Cómo es la supuesta Reina de los Vampiros en su intimidad?-

-¿Supuesta?- alzando una ceja irritada.

-¿Eres o no eres Reina?-

-Aun… no. Lo seré-

-Ahhhh… Eso explica unas cuantas cosas-

-Eres muy irritante-

-Tu que estas acostumbrada a que te besen los pies continuamente sin rechistar-

-¿Quieres conocerme?-

-Quiero saber que te asusta tanto-

La vampiresa lo tomó del cuello con furia.

-Yo no le temo a nada! A nada!-

-Todos le tememos a alguien… Me he criado con la aristocracia del Inframundo… ¿Estás sola?-

Valerie rugió furiosa, arrojando al castaño contra la pared.

-¡Basta! Basta de hablar! Solo tienes que obedecerme! Servirme!- rugió la vampiresa colocando su pie contra el pecho del dragón.

-Me estoy empezando a cansar de ser buen chico…- dijo Issei mirando a la vampiresa con fiereza -¿Tengo que calmar a la fiera?-

Valerie abrió la boca, mostrando sus colmillos, subiendo su pie hasta la cara, apretando su fuerza su zapato contra la mejilla del castaño.

-Eres fuerte… De cuerpo, mente… De voluntad… Serás una excelente sirvienta. ¿Qué pieza quieres?-

Alzando su pie para golpearle… Issei se apartó, dejando que la vampiresa golpease la pared, destruyéndola.

Lanzándose contra su otra pierna, tirándola al suelo, sujetándola de las manos, acercándose a la vampiresa.

-Hueles bien…- besando suavemente su hombro.

Valerie respondiendo intentando morderlo.

-Que delicia de mujer…-

-Resístete… Me gusta cuando se resisten…- susurró acercándose a sus labios.

Valerie lo intentó morder de nuevo, revolviéndose con fuerza.

-Tan… apetecible…- esquivando de nuevo su ataque posó sus labios sobre los de la chica.

Reaccionando al instante, devolviendo el beso, devorando al dragón con ferocidad.

Colocándose entre sus piernas, pasando a sujetar sus manos con una sola, bajando su mano hasta la mandíbula de la rubia.

Separándose para mirarla.

Valerie la miró desafiante. Sintiendo como el dragón forzaba la apertura de sus labios antes de volver a besarla.

La vampiresa respondió mordiendo su labio inferior.

Gruñendo molesto, sangrando… volvió a besar a la rubia.

Saboreando la sangre junto con la saliva, Valerie ronroneó de placer al sentir al dragón recorrer su cavidad sin restricción alguna.

La mano había dejado la mandíbula para tomar uno de sus pechos, haciéndola retorcerse de excitación.

-Acepta… Se mía…- bajando por su vestido hasta colarse entre sus muslos.

Valerie Tepes arqueó la espalda, gimiendo con un placer hasta ahora desconocido.

Sintiendo su mente nublarse… Se convirtió en murciélagos, separándose del exorcista, liberándose de sus caricias.

Materializándose al otro lado de la habitación, mirándolo sonrojada.

-Ah, no, no… Tu lugar está debajo de mí… Con menos ropa- susurró el castaño pasándose la mano por los labios, tomando algo de sangre, ofreciéndosela a la rubia.

Valerie respondió enseñándole los dientes, marcando terreno.

-Lo primero que haré será taparte esa boca… Y pobre de ti que muerdas-

Abalanzándose sobre el joven, intentando golpear su vientre, Issei tomó el puño al vuelo. De un codazo en la cabeza aturdió el castaño, repitiendo el ataque en el vientre. Forzándolo a agacharse.

Molesto extendió sus alas, golpeando a la rubia.

Concentrando su aura en su dedo índice, Issei liberó un relámpago blanco en el pecho de la vampiresa.

Sorprendida se convirtió en una nube de murciélagos, dejando pasar el ataque.

Viendo como perforaba la pared como si fuese de papel.

-Vista al frente tetuda- siseó el dragón.

Sus ojos rojos brillantes, fijos en ella.

Su cuerpo no dejaba de liberar poder dragontino.

Sus cuernos empezaron a surgir de su sien.

Inspirando con fuerza, Issei liberó una potente llamarada de fuego.

Incapaz de poder esquivarlo en la pequeña habitación recibió la llamarada como pudo.

Abriendo los ojos, Valerie maldijo internamente.

Flotando en el aire, el dragón la mantenía sujeta del pelo.

-Mujer… Hablemos- siseó el castaño -Ahora mismo mi sangre está hirviendo… Sospecho que el que se escape a mi control tiene algo que ver contigo…- tomando una de sus manos.

Había un anillo en ella.

-Tú eres una de ellas… Eres mía-

-En tus sueños! Aprende tu lugar! Esclavo!- protestó la rubia.

-A callar!- rugió Issei golpeando a la vampiresa con el reverso de su mano.

El labio inferior de la rubia empezó a sangrar.

-Obedece a tu amo!-

Valerie se pasó la mano por sus labios, sonriendo perversamente antes de colocar su mano contra el pecho masculino.

STAB

-¡!-

Una lanza de sangre atravesó su abdomen.

(¡Magia de sangre!)

Soltando el pelo de la joven el dragón cerró su otro puño, estrellándolo contra el rostro de la vampiresa.

Valerie salió despedida en el aire.

-¡¿Que te crees que haces?!- rugiendo el cielo, extendiendo sus alas de murciélago -¡Yo soy Valerie Tepes! Una Reina hermosa y poderosa! La más…-

-Eres una niña, llorosa y asustada! Vas a venir conmigo, serás mi concubina, me servirás en la cama y en el campo de batalla! Darás a la luz a mis hijos y a cambio eliminaré todo rastro de miedo en tu vida! Puedo prometer y prometo que conmigo, tu vida será la mejor posible! Solo debes someterte al dragón!-

-¿Qué Reina se somete ante un lagarto?- chilló la rubia volando hacia el castaño, convirtiéndose en murciélagos, arrastrándolo con velocidad hasta estrellarse en el suelo.

Cayendo de rodillas, escudándose con sus alas, Issei convocó a Yamato, desenvainándola, lanzando una estocada en su pecho.

La chica retrocedió con fuerza… más ilesa.

Unas cadenas doradas protegían su vientre.

-No puedes infligirme heridas mortales… ¿No te has dado cuenta aun? Esa afilada espada no puede alcanzarme…-

Envainando la espada, golpeó con fuerza el esternón de la vampiresa, rompiendo algunos huesos.

Valerie jadeó pesadamente.

-Tus poderes curativos pueden con eso y más…- volviendo a tomarla del cuello -¿Qué es eso de consorte?-

-Me diste tu sangre, es una propuesta de matrimonio-

-Nah… Te silencié porque hablas demasiado, aparte de secuestrar a la gente…-

-Al entrar en mis tierras aceptaste mis costumbres!- exclamó la rubia adolorida.

-Dámelo por escrito y hablamos-

-Alguien como tú le hará bien a mi familia, a mi pueblo…- riendo desesperada- Permanecerás aquí hasta que aceptes someterte a mi voluntad… Te convertiremos en vampiro y empezarás tu nueva vida-

Alzando su mano, concentrándose en su pieza… Dejando que esta surgiese al exterior. Rompiendo parcialmente el sello de sangre.

–Eres un hombre inteligente, seguro que encuentras la motivación para aceptar… pronto…- susurró la vampiresa acariciando su pecho para bajar hasta su cinturón –Tu presunción de el efecto afrodisiaco pueden ser ciertas… ¿Quieres comprobarlo?-

El castaño apartó la mano de un manotazo.

-Teeeeenemos un problema- volviendo su atención hacia ella.

Valerie sonreía con los labios ensangrentados.

-Lo has entendido… al revés-

Alzando su mano, la pieza de Rey empezó a brillar. Empujándola contra su pecho femenino. La pieza demoniaca empezó a brillar, al cesar el brillo separó la mano.

8 piezas de Peón aparecieron de un destello.

-¿Las 8 piezas de Peón? ¿Por qué vales tanto? ¿Qué escondes?-

-¿Q-que vas a hacer?-

-Yo soy el amo… Tu mi esclava-

La vampiresa rió divertida. Fingiendo seguridad.

-¿Yo? ¿Una Reina, una esclava?-

-Vamos… No sería algo tan malo… Podríamos poner a prueba ese afrodisiaco… Dime… ¿Beber sangre es lo único que sabéis beber?- susurró el dragón acariciando el rostro de la rubia.

-Voy a encerrarte… Encerrarte en la catacumba más profunda… Te someteré como a un perro… Destruiré tu voluntad y vivirás para lamerme los pies…-

-Con la esclavitud te daré tu añorada libertad…- siseó guardando la pieza del Rey, pasando a controlar los peones flotantes -¿Sabes que son esas cadenas?-

-¿?-

-Una herramienta de protección… Para que no mate a mis esposas-

-JA… Jajaja… Pobre infeliz!- protestó la rubia con fiereza –Nunca seré tuya!- rugió con fuerza.

-Ya lo eres- susurró Issei señalando el pecho de la vampiresa.

Valerie Tepes cerró los ojos, viendo como las piezas volaban hacia ella.

Emocionada.

Feliz.

Deseosa.

Anhelante.

(¿Por fin seré… libre?)

ZAS

Cayendo al suelo, Valerie abrió los ojos sorprendida.

Estaba… Sola.

¿Dónde estaba el dragón?

Parpadeando perplejo, Issei miró a lado y lado…

Estaba en una habitación.

Oscura y…

Girándose con rapidez tragó saliva al ver dos ojos violeta fijos en su persona.

Una vara con un cristal de rubí en la punta tocando su cuello.

Una inmensa cantidad de poder demoniaco frente a él.

-Ese poder… Ese aura… Eres tú-

-Yo soy que…-

-¿Por qué me diste tu Joya para luego rechazarme?- exclamo Serafall Leviatán llorosa.

-¿Qué yo hice… que?-


-Continuará en el próximo capítulo-

-LA FLOR DE TURÍN-