Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD.
- High School DxD –
[Draconic X Deus]
- La Flor de Turín -
-Hotel Sitri – Constanza-
El dolor se había ido.
Suspirando pesadamente Issei abrió los ojos. Despertándose en una habitación oscura. No reconocible… La habitación del hotel Leviatán.
Seguía en Rumania… Rumania… La vampiresa Tepes.
Llevándose una mano al vientre, la herida había desparecido prácticamente.
Lejos de haber dolor… Se sentía muy bien.
Relajado, volvió la vista al frente, al techo antes de ladearla. Junto a él había un cuerpo, suave y caliente.
Un cuerpo femenino, desnudo, abrazando a su vientre, apoyado sobre él.
Un cuerpo demasiado pequeño para ser Gabriel… Tampoco era la cabrona Tepes… Largo cabello…
-¿Rias?-
Si la joven estaba despierta no reaccionó.
(Rias apenas conoce magia sanadora… Habrá usado algún conjuro dejando que hiciese efecto con la constante radiación de su propio cuerpo… Un ritual que se ve potenciado cuanto más directo es el intercambio…)
(Una costumbre sanadora solo apto para pervertidos…)
Ladeando su cuerpo quedó frente a frente con la belleza, acariciando su rostro lentamente.
-Así que has venido… ¿Alguien me echaba de menos?-
La joven exhaló con fuerza… Estaba despierta.
Riendo divertido subió su mentón con el índice antes de besarla con dulzura, sorprendiéndose por la reacción de la chica. Su cuerpo se había vuelto rígido, apenas de movía. ¿Estaba nerviosa? ¿Dormida? ¿Una venganza por no verla en algún tiempo?
Lejos de molestarle, Issei llevó su mano a su nuca, juntando más sus rostros, aumentando la intensidad del beso. Sonriendo al ver como la joven empezaba a responder, colocando sus manos en su pecho.
(Mucho mejor…)
Moviéndose sobre la demonio, Issei se colocó entre sus piernas, apartando la molesta sabana.
Continuando con su ataque, traspasó los labios de la belleza, jugando lentamente con la lengua de la demonio, hinchándose su pecho de orgullo al sentirla retorcerse bajo él, sintiendo sus manos recorrer su espalda.
Curioso… Nunca había sido tan… pasional.
Rias siempre había correspondido sus caricias, pero de un modo inocente, virginal. Ella sabía lo que él le había enseñado.
Abrazando su cuello, rodeando su cintura con sus piernas, devolviendo su beso.
-¿Tantas ganas tenías de verme?-
La chica asintió tímidamente.
-Que demonio tan traviesa…- separándose lentamente, sonriendo internamente al ver la mirada de desaprobación en los ojos de la demonio que rápido pasaron a su pecho… bajando lentamente.
Bajando y bajando hasta tocar algo que nunca antes había tocado.
El dragón suspiró sorprendido al ver a la demonio envolver tímidamente su miembro con sus manos.
Rias nunca había ido tan lejos… Sospechaba que ni siquiera sabía que existía un nuevo nivel de placer… Siquiera conocía del placer sexual.
Los ojos de la demonio le pedían más…
Tragando saliva, Issei alzó la mirada.
Sentía su sangre recorrer su cuerpo, caliente…
La tentación crecía en su interior. La excitación contaminaba su mente. Su instinto tomaba el control.
Control. Dominación. Sometimiento… Procreación.
Gruñendo levemente al sentir las caricias en su miembro.
-Decidido pues…- susurró el dragón inclinándose sobre la demonio, tomando sus labios con ferocidad.
La belleza gimió con fuerza, sorprendida al sentir los dedos de su amante recorrer su intimidad.
-Los demonios son ciertamente únicos… Mira como estas…- susurró el oído de la demonio –Empapada…-
Gimiendo sin cesar, la demonio se retorcía, liberando su miembro para acariciar los brazos del hombre que le estaba dando tanto placer.
Un placer que desconocía que existía.
-Si… Sigue así… Gime para mí…- viendo como la joven contenía los gemidos mordiéndose el labio inferior.
Separándose de ella, colocándose entre sus piernas, asegurando su posición… Empezó a masturbar con rapidez a la demonio.
La belleza, sorprendida, no vió venir la oleada de placer, arqueando la espalda chilló con fuerza.
Relajando sus movimientos Issei sacó sus dedos del interior de la chica, acariciando lentamente sus labios exteriores, sintiendo los espasmos involuntarios en el cuerpo femenino.
-Y esto es… todo por hoy- masculló el dragón incorporándose llevándose los dedos a los labios.
Satisfecho se bajó de la cama. Tenía que comprobar su herida, cuál era la situación.
Una mano sujetando la suya lo detuvo.
Girándose observó detenidamente a la demonio. Sin la visión propia de los demonios apenas podía discernir su figura.
-Déjame ir… Es lo que más te conviene ahora mismo… Ya has saciado tu curiosidad, te has llevado una generosa ración de satisfacción, ahora déjame llegar a la ducha… ¡!-
La demonio negó con la cabeza alzando sus manos, Issei las tomó al vuelo.
-No. No te conviene hacer eso-
Liberándose sin esfuerzo la joven se sentó al borde de la cama, frente al castaño, volviendo a acariciar su miembro, mirándolo fijamente.
-No…- colocando su mano sobre el cabello de la belleza.
Tragando saliva, dudando, pensando.
"¿Hasta cuándo vas a seguir haciendo ver que eres un dragón?"
Apretando levemente… Guió a la chica hacia adelante, cerrando los ojos, el dragón no tardó en suspirar de placer al sentir los labios de la demonio posarse en su cetro.
Bajando la mirada al sentir como su lengua se movía con ferocidad por su eje.
-Eooo… ¿Tan ansiosa estas?- ronroneando masajeando la cabeza de la demonio antes de separarla lentamente.
La demonio alzó la mirada, masturbándolo con fuerza.
Issei se miró las manos con curiosidad. Su piel ardía.
Se sentía fuerte… Poderoso.
Alzando la mirada… No estaba Dama.
Era libre.
Libre…
-Abre la boca…- ordenó Issei bajando la mirada.
A través de la oscuridad podía ver la sonrisa lasciva, una sonrisa que desapareció al separar completamente los labios.
Tomando su cabeza con una mano, su miembro con la otra… lo introdujo en la boca de la demonio lentamente.
Sacándola y metiéndola repetidas veces.
Profundizando más y más, Issei escuchó a la chica jadear pesadamente.
Justo cuando creía que quizás se había excedido sintió como la chica apartaba su mano de su miembro para envolver la punta con sus labios, rodear su cintura con sus brazos.
-No te atrever… Joder!- gimió Issei echando la cabeza hacia atrás.
Revolviéndose cada ciertos segundos, la chica sentía su garganta convulsionarse, rechazando el objeto extraño.
Tras múltiples intentos lo introdujo entero, dejándolo completamente envainado en su garganta antes de separarse lentamente, mirando al dragón con lascivia.
-¿Por qué te detienes?-
-DXD-
Valerie Tepes golpeó el colchón de su cama con fuerza.
Jadeando, cansada, furiosa… excitada.
Las sirvientas se apartaron asustadas.
-¡¿Cómo que padre no piensa intervenir?!-
-L-Lord Tepes ha comunicado que es un incidente aislado… Que no arriesgará la delicada tregua con los demonios por una ofensa… trivial-
-¿A que le llama… ¡!-
Mareada bajó la mirada.
-Ese cerdo… Ese cerdo… ¿Hay otras amantes?-
Las sirvientas se miraron entre ellas confundidas.
-¿Qué te piensas que haces? Eres mi prometido de sangre! Mío!-
-Pero Lady Tepes…-
-¡Quiero ese hotel constantemente vigilado! ¡Y que alguien me explique cómo han podido llevárselo!-
-Los demonios tienen círculos de transporte colocados en la ropa de sus protegidos en casos de emergencia… Para activarse debe de estar la gobernadora de la región o alguien superior…-
-Aquí no hay gobernador-
-Entonces alguien superior…-
-Serafall…- siseó Valerie furiosa –Serafall Leviatán me ha arrebatado mi libertad-
Las criadas no sabían que pensar.
-DXD-
-Maldita sea Rias… Talento natural es poco…-
-¿Ria-tan?-
Issei se quedó tieso.
Soltando de inmediato a la chica, mirándola fijamente… Su rostro pintado de blanco, algo había caído sobre un par de pechos generosos.
Rias no estaba tan desarrollada…
-¿Angelito?-
Tampoco, la arcángel estaba MÁS desarrollada.
-¿Por qué me llamas angelito?-
No.
Noo.
Nooo.
Separándose de la "demonio", Issei se plantó de un salto frente al interruptor de la luz.
Su mandíbula tocó el suelo al ver, bajo la luz blanca halógena del techo, a cierta Maou sentada en el extremo de la cama… cubierta por su semen.
(Ahora si la he hecho buena!)
(¿Por qué demonios les hago caso?)
Llevando sus dedos a sus turgentes senos, recogiendo unas gotas blanquecinas, inspeccionándolas detenidamente… antes de llevársela a la lengua.
Limpiando sus dedos sin dejar de mirar al dragón.
-Tu… Tu… ¿Qué haces… Se puede saber que tienes en la cabeza!- exclamó el Gremory caminando hacia la morena hasta quedarse frente a ella.
-¿Haces estas cosas con tu hermana?-
-No me vengas con esas! ¿Qué clase de Maou eres?-
-¿Qué clase de demonio eres tú?- incorporándose de un salto, quedando frente al chico con sus manos en la cintura.
Cualquiera diría que no tenía vergüenza… Su rostro rojo la delataba.
-¿Dónde ves a un demonio aquí, enana?-
-¡No soy una enana!-
-Eres tan enana que te he confundido con mi hermana!-
-¿P-pero como te atreves?- chillando alterada -¿Qué clase de demonio… ¿Qué relación tienes con ángeles?-
-Esa boquita, asaltacunas-
-¿Ahora me llamas asaltacunas? Tu eres el que me ha metido los dedos en…-
-Ps! Ps! Tú estabas desnuda en mi cama! Tu estas muy buena! Es lo que hay! Además, te he avisado muchas veces-
-¡Te estaba curando! ¿Así me lo agradeces? ¿Metiéndomela hasta la garganta?-
-Vamos… tú me lo has pedido. Además…-
-¿Además que?- El flequillo de la morena oscureció su rostro, ocultando sus ojos.
-¿Estas segura de que no eres menor?-
-Eres peor que un animal! Folla ángeles!-
-¿Perdona? ¿Eso es un insulto? Tú no tienes ni idea, demonito subdesarrollado, de lo que puedes hacer con el ángel más hermoso del cielo en una cama como esa!-
-No soy…!- inflando los mofletes furiosa.
-Las Sitri sois mobiliario! Tablas o armarios empotrados-
-¡Repite eso!-
-¿Y tú no eras una gótica eternamente deprimida?-
-¿Mas insultos? Vaya hombretón!-
-Mira tetas respingonas, no se a cuento de que has abandonado tu lamentable más humor, pero más te vale largarte de mi habitación, ya!-
-¿Si no que vas a hacer, pichadulce?-
-No hables mal de tu comida, preciosa-
-Pues deja de mirarme las tetas, animal-
-Dejaré de mirarte las tetas después de haberlas lamido enteritas! Y tienes suerte de que no sea un animal, porque te ponía en cuatro a darte hasta que no pudieses caminar!-
-Mucho ladrar pero poco morder!-
-A mí una virgen no me habla así!-
-¡No soy una virgen! Soy una súcubo!-
-Solo tienes de súcubo la altura! Y esos melones! Y el culo… Con unos labios obscenos y besables…- acariciando su rostro.
-¿Cómo quieres que no sea virgen si no me has desflorado, insensible!-
-¿De nuevo con eso?- exclamó el castaño hastiado –Deja de acosarme!-
Separándose de repente, Issei se dirigió al baño, cerrando a su paso abrió el grifo del agua de la ducha, calentándola lentamente.
Mirándose al espejo.
No había marca alguna de ese brillo… Ni escuchaba esa voz.
El sentimiento en su cuerpo era diferente… La sangre de Valerie le había dado poder… Y había despertado algo…
-El sello contiene el poder de Excalibur… Dama lleva desde niño sellando algo…- mirando su mano –Y ese algo sellaba asimismo este sentimiento…-
Lujuria. Una lujuria desmedida.
-Dama contiene el poder de los dragones… Contiene a esa voz que así mismo me contiene a mi…- resolvió el chico divertido –Tenle respeto a tu sangre… ¿A eso se refería Ophis? ¿Esta es mi sangre?- acariciando los tatuajes –Pero no puedo estarme de Dama… Tengo que deshacer parcialmente esto…-
Necesitaba que Dama volviese a contener estas emociones. Puras, viscerales e incontrolables.
Ahora estaba relajado, calmado… Pero cerca de esa demonio…
-Mi instinto… ¿Qué tiene ella que la hace tan exquisita?- abriendo el grifo del agua, mojándose la cara, mirándose al espejo -¿Realmente tiene la joya? ¿Tan determinante es?-
Tenía que haber algo más…
-Anillo… La joya, el anillo… Y mis propios deseos…- asintiendo seriamente –O le pongo freno… No, he de ponerle freno. Contener mis deseos… Y deshacer esta porquería…-
Golpeándose las mejillas con las palmas, decidido.
-Se fuerte chaval! Saldrás del baño, te vestirás, le agradecerás el servicio, te disculparás como un caballero y te marcharás a dialogar con la sexy Tepes… Vamos! Vam…!-
PAM
La puerta se abrió de par en par, dejando entrar a la desnuda Leviatán.
-¿Tu de nuevo?- gruñó molesto manteniendo la mirada fija en el espejo.
Concentrándose, reuniendo toda su fuerza de voluntad.
-Hace muchos años me diste tu joya! ¿Qué hay de todas esas promesas?-
-Y dale… Yo no te he dado nada! No tengo ninguna joya que dar! Me niego a condenar a nadie a quererme! Esas condenas son propias de demonios y aunque sea un Gremory me considero un bicho raro en ese aspecto!-
La morena bajó la mirada.
-Así que insisto, te confundes con otro! No me conoces y lo que ha pasado… Tengo que disculparme… Nuestras familias se han llevado bien desde…-
-¿Has jugado a ser mi amante?-
-Jugar lo que se dice jugar… Digamos que mi sangre a veces toma posesión de mi cuerpo y hago cosas… Que no debería-
-¿A veces?- susurró la morena acercándose al dragón, colocando sus manos en su pecho.
-Mira, nunca me he propasado con ninguna mujer… Y aquí vamos… Maou-dono…-
-Pero ahora si sientes algo…- murmuró la morena empujándolo suavemente.
A trompicones el dragón entró en la bañera, Serafall no dudó en seguirlo, empezando a besar su torso.
El castaño seguía mirando al techo.
-Eh! Estate quieta! No vayamos a empeorar la situación!-
-Mi cuerpo reacciona al tuyo… El tuyo reacciona al mío…- ronroneó la morena envolviendo su miembro de nuevo, masajeándolo lentamente.
Issei tomó a la morena del cuello, con firmeza, sin apretar, obligándola a mirarlo.
Los ojos violeta estaban encharcados.
(¿Realmente tengo que… resistirme?)
-Hace cientos de años yo era una demonio de los Sitri… Una demonio de alta cuna sin grandes dotes para nada… Envuelta e inmersa en una guerra que no entendía pedí y supliqué por la oportunidad de poder ayudar a mi familia… A mis amigos-
-¿Qué tiene que ver eso conmigo?-
-Un dios dragón apareció ante mí… Me concedió la oportunidad de ser lo que se necesitaba que fuese… Salvar a mi familia, ayudar a Sir-tan y Aju-tan…-
-¿Hablas de la Guerra Civil? Y ese dios dragón… ¿Ophis?-
-A cambio tenía que aceptar ser suya… Los dragones siempre piden sacrificios… Doncellas como sacrificios… Pero no me importó… Porque aquel era el mayor don… Y tampoco era un sacrificio porque ya le amaba…-
-Dime que tiene que ver eso conmigo- exclamó el castaño colocando a la morena contra la pared, bajo el agua caliente, inclinándose sobre ella.
-¿Porque una mujer que no ha sentido nada por nada en los últimos quinientos años puede mirar a los ojos a un desconocido… y decirle que le ama?-
-¡!-
Mordiéndose el labio inferior, Issei tomó las manos de la Maou, no se equivocó al ver una maldita pieza de joyería en uno de los dedos.
-Me lo diste tú-
-¡!-
Alarmado la miró a los ojos.
-I-kun…- susurró la morena mirándolo a los ojos -¿Cuánto más me vas a hacer esperar?-
-¿?-
-Llevo mucho tiempo callando… Me apetece… Chillar-
Agachándose, Issei pasó sus brazos por entre sus muslos, separando sus piernas, sosteniéndola contra la pared de la ducha, colocándose en su entrada.
Serafall, extasiada, se abrazó de su cuello.
-Asi me gusta… Llevo mucho escuchando que eres un dragón… Por fuera no lo aparentes… Pero quizás si te aparees como uno…-
Issei la miró con fiereza.
-Soy una Maou… No me trates con fragilidad… Llevo demasiado esperan…!-
Hundiendo sus uñas en la espalda del castaño, Serafall Leviatán chilló como nunca antes.
Unas pocas gotas de sangre se mezclaron con el agua caliente…
-Tokio – Japón-
Momoji abrió la puerta del apartamento. Un lujoso y moderno apartamento en el centro de la ciudad.
Suzaku entró sin prisa, dejando sus zapatos en la entrada.
Curiosa, ojeó el amplio apartamento de dos plantas. Un enorme salón con múltiples sofás. Cristaleras y muebles de diseño. Carente de todo residente. Demasiado espacio para una sola persona.
-¿Vivís aquí?- pregunto Suzaku buscando caras conocidas.
-Onii-sama esta fuera, así las visitas se agradecen- respondió Momoji sonriente -¿Te apetece un te?-
-¿Y los demás?-
La Nakiri la miró confundida.
-¿A quién esperabas?-
-Me habían dicho que vivís todos aquí…-
-¿Quién es todos?-
-¿Los Kushikashi? ¿Doumon?-
-¿Los demás herederos?-
La rubia rió divertida, llevándose una mano a la boca.
Suzaku la miró irritada.
-¿A qué viene esa risa?-
-No hay nadie más viviendo aquí-
-Hanezu me había dicho…- desviando la mirada.
-¿Quieres ese te?-
Suzaku no lo tenía claro…
-DXD-
-¿Entonces te asignaron la misión a ti?- exclamó sorprendida, con la taza de té entre sus dedos.
-Así es-
-Padre me dijo algo, pero onii-sama se negó en redondo-
(El actual Ooryuu…)
-¿Puede permitirse negarse?- preguntó Suzaku mirando su taza.
-Mi onii-sama es fuerte… El Ooryuu más poderoso de la historia dicen…- riendo nerviosa –No lo digas frente a él, le resulta embarazoso-
-Los Nakiri tan brillantes como siempre, el hermano mayor con un talento sin parangón y la hermana menor con una Longinus-
-¿Tú crees?- preguntó tímidamente –Quizás tener cualidades más humildes no estaría mal…-
-¿Lo lamentas?-
Momoji negó con la cabeza.
-Estoy muy agradecida… Puedo serle útil a la familia que tanto me ha dado… Y puedo ayudar directamente a mi onii-sama… ¿En qué consistía es misión? No se me contaron los detalles-
-En algo demasiado peligroso como para poner a una portadora de Longinus en peligro por lo visto-
-Eso no responde a mi pregunta- sonriendo divertida.
-Seducir al dragón, convertirlo en un aliado, espiar a la Iglesia-
Sorprendida, se tapó la boca con las manos.
-¿Qué clase de tontería es esa?-
Suzaku alzó una ceja.
-Quiero decir, eres un bombón pero eso es una inmensa tontería!-
Suzaku volvió a centrarse en la bebida caliente.
-¿Por qué iba a funcionar algo así? Sería mucho más sencillo no se… ¿Comprarle? Seguro que está interesado en algo que podamos darle-
-Y lo tenemos. La carne. Es un Dragón de la Lujuria, lo que sea que signifique eso- explicó la morena bebiendo un sorbo de té.
-Ahhhh… Eso explicaría algo… Aunque no deja de ser muy arriesgado… Por dragón que sea sigue siendo humano, sangre mixta, un plan que puede fallar-
Mirándola con complicidad, Momoji continuó.
-Nosotros tenemos al dragón dorado, algo entendemos… ¿Solo se le conoce ese pecado?-
Dejando la taza en la mesa.
-Necesito explicaciones, no estoy familiarizada con esos términos… ¿Por qué iba a tener más de uno?-
-Hablando de ellos necesitas saber dos cosas! Cuantos pecados posee te dirá el potencial, cual es la intensidad de ese pecado como de fuerte puede ser- alzando sus dedos –Dragón superior, un pecado. Rey Dragón, dos o más pecados. Celestial más de 3 o trascendidos-
-¿Trascendidos?-
-Es un proceso que se da cuando se alcanza el dominio sobre un pecado y se abandona, pasa a ser algo insustancial. Renaciendo como entes alcanzan un estado nuevo de poder. Al ser seres de puro poder- bebiendo algo de te –Es de los tipos de evolución más curiosos… Lo prefiero a la sangre de los vampiros, la absorción de almas de los demonios o el cultivo de la fe de los ángeles-
-¿Si solo es un pecado como de poderoso puede ser?-
-Por intenso que sea… Cualquiera de los herederos bien entrenados no debería de tener problemas para derrotar… Tendría que tener el nivel de un youkai medio, quizás superior-
-…-
Momoji miró extrañada a la morena.
-¿Me has dicho dragón… e Iglesia?-
-Es un exorcista-
-¿Un dragón como exorcista?- exclamó sorprendida –Eso solo puede ser una Reliquia!-
-¡!-
-La Iglesia nunca aprobaría la existencia de un dragón en su organización, demasiado inteligentes. Han aprendido de la historia. Será una reliquia del tipo dragón. No tienes por qué preocuparte! De eso entiendo bastante! ¿Destructora de Historia recuerdas?- dijo guiñándole un ojo.
-¿Te tomas a la ligera una reliquia del tipo dragón?-
-¿Con mis capacidades? Si-
-¿?-
-¿No había un hombre italiano en representación de la Iglesia en el país?-
-David Cerro. Ya no está en el país-
-Vaya…-
El silencio se impuso en la estancia.
Suzaku se estaba irritando por momentos, la rubia la miraba y miraba pero no se atrevía a preguntar.
¿Después de tantas preguntas personales ahora se ponía timida?
-Habla- ordenó Suzaku.
-¿No te molesta?- exclamó la Nakiri acercándose a la morena.
-¿Molestar el que?-
-¿Qué te usen así?- pregunto tímidamente.
Suzaku posó su mirada en la taza de infusión.
-Era una oportunidad de salir al exterior-
La rubia la miró sorprendida, bajando la mirada con tristeza.
-Los Nakiri siempre han sido más abiertos… ¿Tu familia es conservadora?-
-Mucho- suspiró la morena.
-La vida en la capital nos ha afectado… Seguimos siendo tradicionales… Pero como puedes ver, hay margen…- mirando el piso antes de volver a mirarla -¿Qué esperas del mundo exterior?-
-Estoy buscando a alguien-
-¿A quién?-
-Una persona que conocí hace un tiempo…-
Momoji apoyó su rostro en sus manos.
-¿Un amante?-
-No pienso hablar ni hablaré en un futuro lejano o cercano de mi vida sentimental-
-Ohhhh…- sonriendo divertida –Si buscas a alguien podríamos hablar con mi hermano…-
-Ooryuu Nakiri… ¿Cuándo volverá?-
-Tardará bastante… Mi hermano está en el Norte, visitando a los Doumon-
-¿Por qué?-
-La Casa Genbu ha informado de una invasión a pequeña escala en Hokkaido… Lobos licántropos, hombres lobos, soldados de un antiguo mal que llegaron en barco hace unas semanas…- explicó la mujer animada –Son peligrosos… Pueden convertirte si te muerden y te infectan con su sangre contaminada!-
-¡!-
-A efectos prácticos hablamos de una cacería. Mi hermano y algunos exorcistas se han unido a una cacería en las montañas heladas del norte-
-¿Una invasión? Apenas hemos tenido invasiones en nuestra historia…-
-Hay una guerra en occidente, los seres malditos están en guerra entre ellos y con la Iglesia- mirando a la morena –Algunos barcos cruzaron el mar de Ojotsk… Las familias llevan décadas forzando un acuerdo político para recuperar las islas Kuriles… Que se necesitan puestos de avanzada más al norte…-
-¡!-
La rubia miró preocupada la taza.
-¿Tu… Suou-dono ha mencionado… ¿Son ciertos los rumores de los oni en el sur?-
-¿Oni? ¿De qué hablas?-
Momoji empezó a jugar con su taza.
-Ooryuu mencionó que los exorcistas Himejima están teniendo problemas al contener a algunos oni especialmente poderosos-
-Eso es ridículo. De ser así lo sabría. De ser cierto estaría allí, en primera fila-
-¿Y si tu bisabuelo te ha alejado todo lo posible?-
-¿Cómo dices?-
-No… Eso es absurdo… No tendría sentido, aquí no estarás más a salvo-
-¿Por qué lo dices?-
-El Consejo está preocupado por la invasión, quieren enviar a todos los herederos a recuperar Hokkaido-
Suzaku la miró sorprendida.
-Es mucho terreno para Ooryuu. Están enfadados por la dejadez de los Doumon y consideran que sería una buena experiencia para nosotros-
La Himejima no parecía estar preocupada.
-¿Por qué han venido?-
-Padre cree que tantean el terreno. Están recorriendo todas las fronteras buscando encontrar los límites a la paciencia de los panteones…-
-Entonces se encontraran poniendo a prueba nuestra paciencia… Y los ancianos tienen la mecha muy corta-
Momoji juntó sus manos sonriente.
-¿Qué me dices? ¿Me quieres acompañar al norte?-
-¿Yo? ¿Lo dices en serio?-
-Hablamos de un clima gélido! Será un buen entrenamiento para ti!- riendo alegre –Veremos si tu dominio del fuego se sustenta en climas helados!-
-Pero…-
-Tu objetivo no está en el país… ¿Por qué no me acompañas?-
-Un momento… A ti si te han llamado! Pero no quieres ir sola!-
Momoji Nakiri desvió la mirada avergonzada.
-Puede… ¡Pero para eso están las amigas!-
-No somos amigas!-
-Zaku! No puedes dejarme sola!- exclamó la rubia abrazándose a la cintura de la morena.
-¡No te tomes tantas confianzas!-
-Hotel Sitri – Constanza-
Issei se llevó ambas manos a la cara, suspirando con fuerza.
(QUE COJONES ESTOY HACIENDOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!)
Desnudo, en su cama, el chico no hacía más que rememorar todas las actividades realizadas por la noche… Durante la larga y prácticamente interminable noche.
Había estudiado a conciencia cada rincón del cuerpo de la Maou Leviatán! La Maou Leviatán!
Aquello podía suponer un conflicto diplomático sin precedentes…
Aunque Serafall ya no formaba parte de la familia Sitri… Y ella y Sirzechs se conocían… Seguro que podía convencer a su hermano de que aquello no era lo que parecía…
Que parecía…
¡¿Dónde estaba su voluntad?!
¡¿Dónde estaba su determinación?!
Había fracaso estrepitosamente…
-Tengo que dejar de pensar con el nabo…- gruñendo molesto se incorporó lentamente. La mujer no estaba en la cama pero se escuchaban ruidos en la cocina… Y olía bien.
Sin molestarse en vestirse se acercó a la cocina apoyándose en el marco de la puerta, miró en silencio como la demonio de movía con soltura por la cocina.
Menuda, llevando su camisa descuidadamente abrochada, tatareaba contenta entre fogones. Su larga cabellera negra cayendo como una cascada por su espalda.
La prenda, masculina, le quedaba adorablemente grande.
Sus ojos violeta brillaban con felicidad, su sonrisa fresca embellecía su rostro. Esa mujer no tenía nada que ver con la que había conocido apenas un tiempo atrás.
Inicialmente tenía claro que tenía que disculparse con su hermano mayor… Ahora, viéndola, no lo tenía tan claro.
¿Disculparse porque? Una disculpa implicaba que había hecho algo malo… Algo de lo que se arrepentía… Nada más lejos.
-¡Ise!- exclamó la morena mirándolo con dulzura -¿Cómo has dormido?-
-Como nunca antes… Maravillosamente bien es poco…-
-¿Dulce o salado?- preguntó la demonio cantarina sosteniendo dos platos.
-La cocinera decide… Yo, mientras haya café, estoy contento-
-¡Que paladar tan malo para un aristócrata!-
-¿Y tú eres un ejemplo de aristócrata?- encendiendo la cafetera.
Divertida, se pasó la mano por el cabello, echándoselo hacia atrás.
-Soy la modelo perfecta de elegancia y orgullo demoniaco!-
A los pocos segundos ambos reían fuertemente.
-Nunca he sido un aristócrata y no creo que lo acabe siendo, tampoco me importa- respondió Issei preparándose café -¿Te hago uno?-
-Demasiado amargo… Prefiero algo más dulce-
-Como gustes…- volviendo a su bebida –Aunque no será por la insistencia de madre-
Dejando los platos en la mesa, Serafall pasó a mirarlo detenidamente.
-El orgullo de la familia está representado por Sirzechs y Rias… Y así debe ser- girándose, sorprendiéndose al ver a la morena sonreírle con calidez.
-Los orgullos son los hermanos…-
-¿Y eso?-
-Yo tampoco soy el orgullo de la familia… ¿Sirzechs te ha hablado de mí?-
-Es un hombre respetable que no habla de otras personas si no están presentes…-
-Si… ¡!-
Serafall se sorprendió al ver al chico tomar los platos del desayuno y abandonar la cocina. Siguiéndolo vio cómo se subía a la cama, dejando un hueco entre sus piernas, palmeando las sabanas frente a él.
Divertida se posicionó en el sitio indicado, acurrucándose contra su pecho.
-Continua- indicó el chico tomando una tostada antes de llevarla a la boca de la demonio.
-¿Hablo o cómo?-
-¿Ambas?-
-¿Haces esto en casa?-
-¿Despertarme con bellezas? Para nada-
-¡Comer en la cama!- chilló divertida.
-Madre me ve comiendo en la cama y me cose a tortas… O peor, que me encuentre Fia-chan… Argh! No quiero ni pensarlo!-
Serafall rió divertida.
-Entonces somos un par de inadaptados en nuestras familias!-
-Eso tú, preciosa, yo estoy perfectamente adaptado-
-Que mentiroso!-
-¿Me estas insultando?- exclamó alarmado, quitándole la tostada al vuelo, comiéndosela de un bocado.
-¡Eh! Era mía!-
-Ga no!- tomando uno de sus donuts inocentemente.
Serafall le quitó el dulce, pegándole un buen mordisco.
-Eh… Los donuts son sagrados-
-Mmm… Esta… bueno!-
-Ah, no. Si aquí va a haber algún tipo de relación hay que dejar unos mínimos y unos máximos claros-
-¿Relación?-
-Los donuts no se tocan!-
-No se…-
Sonriendo perversamente deslizó sus manos por la camisa, colándose bajo ella.
Serafall abrió los ojos sorprendida antes de empezar a reír con fuerza, revolviéndose en la cama.
Su movimiento frenético derribó la bandeja de comida, derramando el contenido de los vasos en las sabanas.
-¿Vas a respetar la integridad de mis donuts?-
-N-no… Jajajajaja!-
-Este es el orden de prioridades… Estos melones, mis pelotas y mis donuts!- exclamó el chico arrancando los botones de la camisa, tomando sus generosos pechos.
-Me los voy a comer todos!- liberándose del agarre del dragón, escurriéndose por la cama, ronroneando al sentir al castaño colocarse en su espalda.
Acariciar sus piernas, amasar su trasero, besar su espalda.
-Te creo-
-¡!-
-No eres la única que puede decir que ama a un desconocido-
-¿?-
Incrédula se giró levemente, intentando mirarlo a la cara.
-Te deseo y te quiero para mí. Nada me haría más feliz que certificar que tienes esa joya en tu interior… Y si tengo que encontrar una manera de viajar en el tiempo para dártela en el pasado lo haré-
-¿L-lo dices en serio?-
-Totalmente…-
-Yo… Yo no soy una mujer deseable… Soy una Maou… No puedo darte una familia…- susurró la morena bajando la mirada.
-Eres una de las mujeres más deseables que conozco- besando su hombro lentamente –Y disfruta de tu tiempo como Maou… Porque lo único que les pido a mis mujeres es que estén conmigo, con su familia-
-¿Aunque sea una mujer repudiada de los Sitri?-
El castaño se colocó sobre la morena, acariciando sus glúteos.
-Lo que me voy a reír cuando tu madre sepa que las casas Gremory y Sitri se unen… sin su aprobación- colocando su miembro entre sus glúteos -¿Apruebas esa unión?-
-Llevo quinientos años esperando por ti…-
-¿Tanto? Eso merece esfuerzo extra… ¿Qué puedo hacer por ti?-
-Que me puedes hacer a mí-
-Perdona… ¿Qué te puedo hacer a ti?-
-Lo que quieras-
-¿Lo que quiera? Eso es muy ambiguo… ¿Alguna idea?-
Girándose, acariciando el rostro de su amante.
-Que no pueda caminar al dejar esta habitación… ¿Te parece lo suficientemente específico?-
-Me sirve!- exclamó el dragón hundiéndose en el interior de la demonio, sonriendo al escuchar su fuerte gemido.
-Londres – Inglaterra-
Sorprendida. Rossweisse miró a lado y lado.
Estaba en medio de una pradera.
No había gatos parlantes.
No había chicas amenazantes.
Llorosa alzó la mirada al cielo.
-¡Mil gracias Lord Heimdall!- exclamó emocionada –Pero… ¿Dónde estoy ahora?-
-DXD-
-No quiero volver a hablar de esto, Le Fay-
Su voz no dejaba margen a la interpretación.
Uther Pendragon había hablado. Su voz grave resonando por la estancia había sido clara. El mensaje, absoluto.
Inflando los mofletes, la niña se agarró la falda del vestido azul, mirándolo desafiante.
-¡¿Por qué?!-
-La brujería es un culto del pasado-
-Pero Arthur estudia esgrima!-
-Los caballeros siguen teniendo una buena reputación entre la aristocracia-
-¡Machismo!-
-No quiero volver a entrar en tus pueriles discusiones, jovencita- volviendo su mirada a la niña –Harás lo que te digo. Dejarás a un lado ese estúpido sueño infantil, acatarás las órdenes de tu padre y estudiarás para labrarte un buen futuro y de paso, darle una mejor imagen a la familia. Medicina o abogacía estaría bien-
-¡No quiero!- protestó la niña dando un paso al frente -¡Morgana fue una gran maga! Quiero ser como ella!-
-Otra vez no…- murmuró el hombre separando la silla de la mesa -¿Todo esto viene por Elaine?-
-Nooooo- murmuró la rubia con un puchero en los labios, mirándose los pies.
-Esa Westcott… ¿Y por casualidad no te gustaría estudiar en la organización mágica Golden Dawn?-
-Mmmmmmm-
-Esta conversación ha acabado. No veo el momento de no volver a hablar de esto. Lamentablemente creo que antes de que acabe la semana volverás a…-
-Deberías de tomarte más en serio los deseos de tu hija- dijo Grace entrando en el despacho.
-Quizás deberías de preocuparte más por su educación-
-Su educación es exquisita y sus resultados académicos brillantes, deberías de ser más considerado y concederle algún capricho, alguna recompensa-
-Grace. No voy a discutirlo más-
Inflando los mofletes, Le Fay se marchó molesta.
Grace Pendragon sonrió levemente antes de seguirla, dedicándole una dura mirada a su marido.
El patriarca Pendragon la ignoró completamente.
La mujer encontró a la niña en el salón principal, de pie frente a una de las espadas familiares.
El legado de los Pendragon, la herencia de Arthur.
Excalibur, Excalibur Dominio.
-No es justo!-
Como madre rio divertida ante el pueril enfado de su hija.
-Arthur tiene las espadas! Puede ser un caballero y yo… ¿Yo no puedo ser una bruja?-
-La historia del mundo fue escrita por hombres… Y en esa historia los caballeros son valientes, apuestos, dignos de admiración y respeto… Las brujas son malvadas, feas y despreciables. Aunque nosotros conozcamos la verdad de Morgana el mundo no…-
-Mooooooo!- protestó la rubia golpeando el suelo con su pie.
-Le Fay, cielo… Apenas hay centros donde impartan magia…-
-Hay una Asociación Mágica en Inglaterra! Ellaine me ha hablado de ella!-
-Si… La Orden Hernita del Amanecer Dorado… Pero cielo, no es lo que parece… ¿Qué harás cuando sepas magia?-
-…-
Grace se agachó frente a su hija, acariciando su hermoso rostro.
-¿Sabes que significa nuestro apellido?-
-La Casa de la Cabeza de Dragón-
-Así es… Hace muchos años, cuando tu padre me pidió en matrimonio me habló del legado de su familia… De preservar el legado, dar a luz a unos niños que continuarían con esa transmisión… Esa será tu labor-
La niña pasó la mirada a la espada.
-¿Quién lo ha decidido? ¿Fue Morgana?-
-La historia nos dice que cuando Merlín escondió el cuerpo de Arturo en Avalon nos dejó sus armas en custodia hasta que él regresase…-
-¿Y si hablaba de Arthur?-
-¿Tu hermano?-
-¿No puede ser su reencarnación? O incluso su heredero de voluntad…-
-¿Y tú la heredera de Morgana Le Fay?-
-¡Exacto!-
-Mi dulce hada…- sonrió Grace besando su frente.
-¡No me crees!-
-Te creo, hija mía-
Inflando de nuevo sus mofletes la niña se giró molesta, abandonando la estancia.
Grace Pendragon decidió dejarla a su aire.
…
Recorriendo el patio buscando como aliviar su enfado tomó sus pesados libros de magia y se marchó a su rincón favorito.
Una pérgola de madera decorada con flores aromáticas, equipada con sofás y otros muebles.
Su pequeño rincón de paz.
Sentada en su cheslong, Le Fay abrió su desgastado volumen, sonriendo de oreja a oreja, pasando las yemas de los dedos por las ilustraciones.
Círculos repletos de rayas y caracteres que no entendía.
Magia… Al alcance de su mano… Pero tan lejana al mismo tiempo.
RASH
Alzando la mirada la niña miró entre los arbustos… Ese rincón era su favorito porque estaba en el punto más alejado de la casa principal, lo había solicitado su hermano hacia un tiempo.
Un lugar que su hermano solía aprovechar para pasar tiempo a solas con una de sus sirvientas… Aunque no sabía porque.
Volviendo a su lectura dio un respingo al sentir un fuerte ruido tras ella.
RAMPAMPAMPAMPAM… PLAF!
Parpadeando asustada, miró por encima de la barandilla de madera.
Había una figura en el suelo, había surgido de lo alto del muro…
Asustada se escondió entre los cojines, meditando en si llamar o no a sus padres…
Volviendo a mirar por encima, sus ojos azules vieron una figura en el suelo.
Una mata de cabello blanco esparramado… con un culo al aire.
Braguitas blancas asomándose por la falda levantada.
-Ouchhhh! Eso ha dolido…-
Dejando atrás todo rastro de temor, la niña se calzó sus zapatos blancos y caminó hacia la desconocida.
Una chica no muy mayor que ella, tirada en el suelo con el culo en pompa.
-¿Estas bien?-
Alarmada, la chica se incorporó, sentándose en el suelo asustada.
-Y-yo no!... Yo no quería entrar… ¡No he venido a robar!- exclamó la albina llevando su frente al suelo.
-Quien… eres- preguntó Le Fay colocándose de cuclillas frente a la desconocida, llevándose un dedo a los labios, curiosa.
-Me llamo Rossweisse!- exclamó desesperada -¡Estoy buscando a los Pendragon! Pero los guardias no me han dejado entrar! No me creían y… y… no sé qué hacerrrrrr!-
-Yo soy una Pendragon… ¿Qué quieres de mí?-
-¿En serio? ¿En serio en serio?- balbuceó llorosa, mirando a la rubia con esperanza.
-Le Fay Pendragon… ¿De qué quieres hablar, Rossweisse?-
-Hotel Sitri – Constanza-
-Quinientos años…- susurró Issei tumbado en la cama con la morena descansando sobre su pecho.
-No pienses en ello…-
-Padre me habló de las joyas… Si tienes razón… ¿De qué te he privado?-
Serafall negó con la cabeza.
-No quiero hablar de eso…-
-¿Y de qué quieres hablar?-
-¿Qué le haces a la buena de Ria-tan?-
-¿Tan?-
-A todos los llamo así-
-¿Ise-tan?-
-¿I-tan?-
-Me sirve- rio el castaño –Rias y yo siempre hemos sido muy cercanos… ¿Los hermanos no hacen estas cosas en el Inframundo?-
Serafall rió divertida.
-Los demonios sois muy animales, no me mires así-
-Somos muy civilizados-
-¿He privado a una alegre mujer de toda su alegría?-
-A cambio de una cantidad muy superior de inagotable felicidad-
-Como os gusta hablar en términos absolutos-
-Jajajaja-
-¿Qué te pasa?-
-Ahora sí que no pareces un aristócrata- sonriendo risueña –I-kun-
-¿Mmm?-
-¿Sabes lo enfadados que están los Tepes?-
-Argh…!- gruñó el castaño llevándose una mano a la cara –Es verdad…-
-La niña Tepes está muy enfadada… ¿Le sobaste el culete?-
-Peor… La intenté convertir a la fuerza… Acabamos a puñetazo limpio…-
-No! ¿Le pegaste a una chica?-
-No me siento orgulloso…-
-¿Y la dejaste escapar?-
-¿Qué?-
Serafall se levantó animada, cerrando los puños, lanzando varios golpes al aire.
-¡Reclutamiento a la vieja usanza! PAM PAM y ZAS! Le das dos ostias, lo noqueas, le metes las piezas y luego, en el hotel, el nabo!-
Issei le arrojó la almohada.
-Vaya Maou… No quiero saber cómo reclutaste a tus siervos…-
-Jejeje… ¿No has escuchado las historias? Estas repletas de caos y violencia…-
-¿Qué clase de Maou eres tú?-
-La excelente Maou encargada de Asuntos Exteriores!- llevándose una mano al pecho.
-O sea, que mi hermano te quiere bien lejos-
-No es eso, burro!- lanzándole de vuelta su almohada –Soy una excelente emisaria del Inframundo!-
-¿Si? No sé yo… ¿Podrías presentarme a alguna chica guapa?-
-¿Antes o después de decírselo a tu hermana?-
-Adelante, díselo…- pasando sus manos tras su nuca.
-¿Y Fia-channnnn?- apoyándose en su pecho traviesa.
-Eso… podemos negociarlo-
-¿No la convertiste?-
-Me llamaste cuando estaba a un paso-
-Oh… ¿Lo siento?-
-No, hiciste bien…- suspirando pesadamente, mirando al techo –Esa no era una acción razonada-
-Piensas mucho-
-¿Cómo voy a pensar mucho? Iba a condenarla de por vida a una vida de servidumbre-
-Con el tiempo uno se hace…-
-Por favor… Eso no se lo cree nadie-
-Lo digo en serio… El tiempo cura todas las heridas… O eso dije Aju-chan…- llevándose el índice al mentón.
-¿No tendríamos que estar preocupados por la histérica Tepes?-
-Que venga, como asome su linda cabecita la dejo tiesa de un tortazo!- exclamó Serafall alegre –Y entonces sabrán que es pasar frio-
Issei no tenía claro si bromeaba… o no.
-¿Ese es tu concepto de diplomacia?-
Serafall señaló su vientre rosado, la herida provocada por la vampiresa.
-Han atacado a un demonio, han atacado al hermano pequeño de Sir-chan, han atacado a mi amante… ¿Qué quieres que haga? ¿Darle un besito?-
El dragón se rascó la mejilla.
-No te reconozco-
-Yo tampoco!- respondió con una enorme sonrisa.
Llevando una mano al rostro de la morena, acariciando su mejilla suavemente.
Serafall suspiró sorprendida, pero no se movió.
Mirando su mano, Issei se dio cuenta de que el tatuaje seguía activo.
-Valerie sabe que estoy aquí…-
-Magia de sangre. Sabe perfectamente que estas aquí. Pero no temas, he hablado con su familia, no la apoyan, consideran que es un capricho fruto de una educación consentida-
-No creo que la detenga… ¿No puedes romper el conjuro?-
-No me apetece-
Issei la miró con una mueca en el rostro.
-Ese sello limita un poder que te estaba conteniendo… No quiero retirarlo-
-Pero lo necesito…-
-Ese poder estaba conteniendo tu esencia… No te deja ser un dragón…- susurró la demonio inclinándose frente a él –No me dejaba reconocerte… El aura que liberas… Las feromonas… Son… Irresistibles…- ronroneó Serafall lamiendo su oreja.
-Jooooooder…-
El dragón sentía como la sangre volvía a hervir.
Su poder crecía y se arremolinaba en su interior, despertando fuertes emociones, entregándole el control a sus instintos más primarios.
Un poder y una emoción que se le antojaban muy placenteros, agradables y… correctos.
-Deja el brazo izquierdo… Liberame parcialmente de la magia de sangre y…- llevándose la mano a su miembro, Serafall la siguió con la mirada, relamiéndose -¿Hay trato?-
-Croce di Pietro-
Dejando un habito sobre uno de los bancos, Griselda Quarta sobrepuso sus manos sobre su vientre, esperando pacientemente.
-Lamento mucho tener que pedirte esto, entiendo que puede atentar contra tus creencias… Pero si insistes en quedarte debo pedirte que al menos aparentes ser una de nosotras-
Una cabellera rubia se asomó por el lateral del mostrador.
-No pasa nada! Yo he pedido quedarme…- mirando la prenda con curiosidad -¿También he de taparme el pelo?-
-Tienes un cabello precioso, pero la Iglesia limita y previene el pecado de la lujuria ocultando los cuerpos y atributos femeninos de las mujeres-
-¿Entonces se las ve por su inteligencia?-
-Tampoco, estamos en una organización espiritual, no científica-
-¿Entonces que hace diferente a los hombres y a las mujeres?-
-Nada-
-Pero porque los hombres están por encima en la jerarquía…-
-Y querían ponerte con Gesualdo… Como se les ocurra ponerte con Shidou acabáis con la cristiandad…-
-¿Con quiénes? ¿Gesualdo será mi compañero?-
-Eso se pretende-
-Que ilusión! ¿Cómo es?-
-Gentil y amable- colocándole la prenda de ropa, pasando al frente para inspeccionarla –Todo correcto-
-¿Por qué le habéis elegido para tratar con una bruja?-
-Es el exorcista más poderoso…- deteniendo en seco su explicación.
-¿El más adecuado para matarme si fuese necesario?-
-No, eso no- respondió la exorcista dándose la vuelta –Gesualdo es demasiado bondadoso para cumplir esa orden de darse, además, tampoco dispone de las mejores herramientas para ello-
-¿No tiene una Excalibur?-
-No… El recibió otros dones del señor- saliendo del vestuario –Pero lleva años preparándose para acompañarte, aunque no lo sabe-
-¿Podéis ver en el futuro?- exclamó Lavinia sorprendida, siguiéndola de cerca.
Griselda la miró intrigada.
¿Realmente era tan ingenua o las brujas creían que eso era posible?
-Gesualdo lleva años conviviendo con un merluzo que pone a prueba la paciencia de cualquiera… Podrá con lo que le echen-
-¿Merluzo?-
-Su compañero de piso y de misiones- deteniéndose en el salón, alzando su mano para señalar los retratos en lo alto de la pared –Allí tenemos retratos de todos los graduados en la institución… Los dos mejores están por encima. El rubio es el que te interesa-
-Está muy lejos…-
-Ni se te ocurra volar o nada parecido- la advirtió Quarta.
-Pero no veo…-
-Luego te daré otro retrato, nada de magia en esta institución-
Lavinia entrecerró los ojos, forzándose a observar mejor las fotos.
"El mejor exorcista… Dulio Gesualdo"
"El mejor paladín… Issei Shidou"
Ojos rojos…
-¡!-
-¿Ocurre algo?-
-Esos ojos rojos… ¿Ese es Shidou?-
-Si… ¿Qué pasa con… ¿Le conoces?-
-¿Esta aquí?-
-No, está muy lejos. En una misión-
-¡Quiero ir con él!-
-Negativo. Eso no depende de ti-
-Pero… ¿Qué diferencia hay entre exorcista y paladín?-
-Gesualdo es mejor en el contexto amplio por capacidades. Shidou es mejor luchador-
-Yo soy una maga, Shidou un luchador…-
-Se lo que estás pensando y estoy de acuerdo pero déjame advertirte… Juntarte con él no te hará bien, te lo digo como mujer. Deja de mirarlo así-
Desviando la mirada, ignorando claramente el consejo y las palabras de la exorcista volvió a posar su mirada en el cuadro.
Griselda se dirigió a su despacho a paso ligero, alcanzando su escritorio, mirando nerviosa los documentos sobre la mesa antes de girarse.
-¿Cuál es tu compromiso para con la causa?-
-¿Qué?-
-Las ordenes de Pheles, las cumplirás pase lo que pase-
-Soy una maga de Grauzeuberer… Esta mi orgullo como bruja en ello!- llevándose una mano al pecho decidida.
-¿Incluso si atenta contra otras brujas?-
Ladeando la cabeza, Lavinia meditó la respuesta.
-Las organizaciones mágicas tienen un acuerdo de no agresión… Pero si no es una bruja afiliada no hay problema… Me entristecería pero me vería obligada a cumplir con mis… obligaciones-
Griselda suspiró fuertemente.
-Esta misión era para Shidou… Pero estando ocupado en… ¿Qué es…?- tomando un sobre, abriéndolo con presteza, alzando más y más las cejas al leer su contenido -¿Qué es esto?-
Lavinia la miró confundida, siguiendo a la exorcista con la mirada, viendo cómo se desplazaba a la puerta, hablando con la auxiliar en la sala contigua.
-El hermano Shidou realizó una intervención en el orfanato turinés y solicito apoyo logístico y social…-
-¿Ya ha acabado de Rumania? ¿Por qué no he visto el informe?-
-Pues…-
-Se cerraron las fronteras! La sociedad vampírica nos ha expulsado del país! Exijo saber que diantres ha pasado allí!-
-El informe era… Es… Estábamos esperando a que él mismo le diese el informe oral, hermana Quarta-
-¿Tan malo es?-
La administrativa no respondió.
Lavinia sonrió divertida al ver a la exorcista recorrer la sala de un lado a otro.
-Ese merluzo es un dolor en el culo! ¿Y encima tengo que hacerme cargo de una bruja? Ohhhh… Milady… Porque me torturas así…- molesta regresó a la sala contigua -¿Qué se sabe de Dulio?-
-…-
-¿Dulio también opera por su cuenta?-
-…-
-¡Maldita sea!- ladró Quarta enfadada -¡Eso dos hacen lo que quieren cuando quieren!- golpeando la mesa con la palma de sus manos –Tus ordenes eran viajar al norte para asistir a Gesualdo…-
-¿Asistirle en qué?-
-En algo demasiado importante… No estoy a favor de que sepas de que se trata, pero tampoco creo que la alternativa sea buena…-
-¿?-
-Para los intereses de la Iglesia… Permanecerás aquí y asistirás a Shidou en sus misiones de investigación de brujas-
-¡!-
-Hay una serie de misiones… Informes de brujería en diversas localidades, el hermano Shidou tiene que investigarlas, si quieres colaborar y formalizar el acuerdo entre la Iglesia y Grauzeuberer le ayudarás dando soporte técnico…-
Lavinia sonrió contenta.
-Yo me iré- volviendo su atención a los documentos sobre la mesa –Alguien necesita poner firme a Gesualdo… Shidou debería de estar por llegar, volverá uno de estos días… Se te proporcionará un alojamiento en el pueblo, a las afueras del complejo a la espera de órdenes… ¿Estas conforme con esto? Puedes negarte-
-Estoy conforme-
-Este… exorcista- murmuró la monja –Es… Complicado de tratar. Es imprevisible… No creo que sea buena idea dejarte con él- negando con la cabeza.
-¡Creo que puedo hacerlo!- exclamó la rubia echándose hacia adelante –Déjeme intentarlo-
Pasando un brazo por su vientre, llevándose la mano a la mejilla, mirándola detenidamente.
-Espero no equivocarme…-
-Hotel Sitri – Constanza-
TOC TOC
-Con permiso…- dijo uno de los botones entrando en la suite, caminando con la espalda erguida, se plantó en la entrada sosteniendo una carta contra su pecho –Señorito Gremory, ha recibido un telegrama urgente-
Alzando una ceja caminó hasta el botones, tomando el sobre con curiosidad.
Chasqueando la lengua, se la guardó en el bolsillo.
-¿Ha pasado algo?- preguntó su amante. Sentada completamente vestida, con un cepillo en mano.
Issei la miraba cepillar su largo pelo negro.
-Me tengo que ir… Se acabó Rumania para mí en una temporada-
-Una temporada MUY larga- rió Serafall alegremente.
-¿Por qué tanto negro?-
Sus ojos violeta lo miraron curiosa.
-Supongo… Que no quería complicarme… El negro va acorde a mi carácter…-
-Rosa-
Parpadeando perpleja.
-Rosa. Falda. Camisa ajustada- colocando los dedos frente a él, simulando un enfoque de cámara –Lo veo, lo veo-
-Soy una Maou, no puedo llevar minifalda-
-¿No te atreves?-
-¡¿Qué insinúas?!-
-Y medias, tengo un fetiche con las medias… Adoro el espacio delicioso de los muslos que dejan las medias y la falda… Y…-
-Mi estilismo es adecuado a mi rango y posición-
-Tu estilismo es muy malo-
-Y los Gremory son pelirrojos-
-Ahhhh… ¿Quieres hacer un trato?-
-Te escucho-
-Minifalda, camisa y chaquetilla, medias altas… Todo bien sexy-
-Y tú te tiñes de rojo-
-Si me prometes sonreír-
-Eso no puedo hacerlo-
-¿Por qué no?-
-Las joyas exigen dependencia… Si te alejas… Volveré a…-
-Y añadiré algo más!-
Curiosa vió como sacó unas cintas de tela de su chaqueta.
-Siempre las llevo para mi amiga…- tomando algunos mechones de pelo.
Serafall se dejó hacer, sin dejar de mirar fijamente sus ojos rojos.
-Liiiiiisto!- sentenció separándose unos pasos.
-Que…-
-Coletas-
-¿Qué?-
-Coletas, te quedan muy bien!-
-¡No voy a llevar coletas!-
-¿Quieres el trato?-
-Pero… ¡Yo quiero verte de pelirrojo!-
-Ahhhhh… Depende de ti-
-Conozco el conjuro!-
-No te atreverás!-
Serafall se levantó de golpe, corriendo hacia la puerta, abandonando la habitación con velocidad.
-A esto pueden jugar dos…- siseó Issei caminando hacia el teléfono –Perdonad que os moleste… ¿Tenéis algún modista en el hotel?-
Issei sonrió perversamente.
-¿Hay una tienda en el recinto? Me acabáis de alegrar el día…-
-DXD-
Guantes negros hasta el codo, camisa blanca que dejaba el ombligo al aire, una chaquetilla ligera rosadas. Minifalda a juego y medias blancas.
Las coletas a cada lado decoraban una risa alegre.
Serafall era incapaz de dejar de reír.
El "castaño" gruñó cruzado de brazos, con su cabello resplandeciente.
-Ríe, ríe-
-Seguro que quedas muy mono…- convocando un círculo mágico lo colocó sobre su frente. El conjuro eliminó todo rastro de cabello marrón.
Issei alzó la mirada, viendo algunos mechones rojos caer por su frente.
Serafall cayó de rodillas, riendo histérica.
-Recuerda mis condiciones, sexy Maou-
-Sí, si… Aunque no sé cómo quieres que lo haga…-
-Las joyas crean dependencia… Así que solo tengo que verte con regularidad-
-¡!-
-Así que… Yo te pondré diariamente las cintas-
-L-lo dices en serio…-
Sonriendo feliz corrió a tomar su teléfono.
-¿Qué haces?-
Lanzándose en sus brazos, sentándose en su regazo, Serafall besó la mejilla del dragón haciendo un selfie.
-Jejeje… Enviado!-
-¿A quién se lo has mandado?-
-A Sir-kun!-
-No me jodas…-
-DXD-
-Siempre me ha gustado volar… Desde que puedo, vuelo- dijo Issei observando el firmamento desde las alturas antes de ladear la cabeza, sonriendo con su registrada mueca burlona.
Ojos rojos con ojos rojos.
La vampiresa gruñía a unos metros de él, cruzada de brazos, irritada.
-Tienes suerte que estemos tan elevados… Sino sería un excelente espectáculo de estar debajo…-
-Nadie más que tú puede mirar lo que dices-
El aumento de la sonrisa del dragón la enfureció aún más.
-¿A qué viene ese mal humor? ¿Papi no te deja asaltar el hotel?-
-Ayer te habrías abalanzado sobre mí… Maldita demonio… ¡¿Qué has hecho con ella?!-
Issei levantó su brazo derecho, tatuado.
-¿No sabrías decirlo por el vínculo que tenemos?-
-Sinvergüenza!- apretando los puños -¿Lo mantienes para burlarte de mí?-
-Nada más lejos…- mirando su mano –Gracias a ti he aprendido mucho de mí… Y te estoy muy agradecido… Me gustaría mantener este vínculo-
-Mientras tengas eso no podrás huir de mí! Te encontraré siempre!-
-Eso solo lo mejora…-
Molesta se convirtió en una nube de murciélagos, embistiendo al dragón, elevándolo en el aire.
Tras unos metros de vuelo, Valerie se encontró en los brazos del pelirrojo.
-¿Te gusta mi nuevo peinado?-
-¿Qué lamentable estilista te ha teñido a juego con tus ojos?- ronroneando al sentir las manos del joven recorrer su espalda –No voy a dejar que te alejes de mi-
-Te quiero a mi lado-
-Quédate-
-Ven conmigo-
-¿A la Iglesia?- rio divertida.
-Al Inframundo, vivirás como la Reina que eres…-
-Eres mi príncipe, conviértete en el príncipe de Valakia y el sexo que tuviste con esa demonio será un simple juego de niños…- lamiendo su cuello –Los vampiros podemos ofrecer placeres insospechados…-
-Ya veo… Celosa… Estas celosa…-
Gruñendo molesta Valerie le enseñó los colmillos.
-He dejado la magia de sangre porque quiero mantener el vínculo… Necesito una manera de dar contigo-
-¿Me echaras de menos?-
-Claro que si…- bajando su mano hasta sus glúteos –Cuando decidas tomar mis piezas-
-Sueñas despierto- arqueando la espalda, acariciando su rostro.
-Puede…- una de sus manos se separó del culo de Valerie, sacando algo del bolsillo de su chaqueta, una moneda roja.
-¿Qué es eso?-
-Dentro están las piezas…- colocando la moneda en el valle de sus pechos, haciendo algo de fuerza, asegurándola en el generoso escote antes de volver a su glúteo, palmeándolo con algo de fuerza.
Valerie suspiró al sentir el golpe.
-¿Me las das? No las quiero-
-Te pertenecen-
-No las quiero-
-No me importa, son tuyas-
-Las venderé-
-Son tuyas para hacer lo que creas conveniente-
La vampiresa la miró detenidamente antes de inclinarse, besándolo con agresividad, gimiendo al sentir la lengua del chico colarse entre sus labios.
Flotando en el aire, la pareja se degustó mutuamente.
Los dedos de Valerie recorriendo su cabello, alborotándolo, estremeciéndose al sentir como los dedos del dragón se colaban por la apertura de su vestido, tocando directamente su piel, sus muslos, su trasero.
-¿Me darías algo de tu sangre?-
Valerie sonrió perversamente, suspirando, disfrutando de su tacto en su piel.
-Se mi príncipe, te daré mi sangre, mi vida… todo-
-Seré tu príncipe… Pero no el que esperas- respondió el pelirrojo agarrando las bragas de la vampiresa, dejándose caer, quitándoselas lentamente.
Sorprendida protestó levemente.
-Nos volveremos a ver pronto mi amada vampiresa… Un presente para la espera- siseó el dragón llevándose la prenda a los labios.
-Si vuelves no te irás-
La sonrisa de felicidad abandonó su rostro.
El dragón ya no estaba.
-Turín – Orfanato Santo Tomas-
Un círculo mágico se formó frente a la cancela exterior. Observando sus alrededores, Issei dio gracias que la residencia para huérfanos estuviese alejado de todo…
Las nubes negras y el viento levantando solo lograban ensombrecer su corazón.
Llevándose la mano al bolsillo, el dragón, en su forma infante, releyó el mensaje.
"Los inspectores que ha enviado la Iglesia son los mismos que han consentido la corrupción estos años"
"La huérfana Xenovia será entregada en sacrificio para liberar a Durandal"
"Vasco Strada lo desconoce todo"
Su contacto desconocido había dado señales de vida… Tras el incidente con Valerie pensaba no diría nunca nada mas pero parecía que tenía una especie de aliado escondido en algún lado.
¿Qué quería? No lo sabía. Pero si la información de Xenovia era cierta…
Chasqueando la lengua el castaño se cruzó de brazos.
-Intervenir… o no intervenir… Si no hago nada… La niña no se merece eso… Pero si hago algo Strada me cruje…- mirando de soslayo el viejo edificio…
Dedicándose unos instantes a revisar la prenda recién adquirida. Negra y roja con lazos.
Inspirando con fuerza…
-Otra más para la colección!-
-DXD-
-…-
-…ovia…-
-…-
-Xen…-
-…-
-¿…ovia?-
-…-
-Xenovia…-
-…-
-¿Xenovia?-
-¿?-
-¿Xenovia? ¿Me escuchas?-
-Me duele la cabeza…- mascullo la chica llevándose la mano a la frente, gruñendo ligeramente.
-¡Menos mal! ¿Estás bien?-
-Jazmín…- murmuró la chica abriendo los ojos lentamente, observando sus alrededores -¿Dónde…?-
-Estamos en unos calabozos subterráneos…- explicó la chica –La anciana nos ha bajado…-
-¿Calabozos?- levantándose torpemente, cayéndose de rodillas mareada –Cuanto tiempo…-
-Xenovia, no te muevas… Descansa por ahora… Has tardado días en despertar… Estaba muy preocupada-
-¿Días?-
Xenovia parpadeó confundida. Le costaba concentrarse.
-Jazmín… El niño…-
-Está bien…- murmuró la chica, apoyada en la pared de su celda, observando con el rostro bañado en lágrimas su entrepierna ensangrentada.
-Jazmín que…-
-Háblame de ese chico-
-¿?-
-Del chico que me mencionaste… El enviado de la Iglesia…-
-¿Qué? Bueno, pues…-
-¿Es un exorcista?-
-Si- respondió la peliazul –Es… Es especial…-
-¿Por qué?-
-Issei… Cuando el habla se me… El pecho se me calienta… Y sonrió… No sé por qué-
-Xenovia…-
-Sabe cosas que yo no! Y se comporta muy seriamente! Es… Es todo lo que yo quiero ser…-
-Es muy joven… ¿Y sus padres?-
-No tiene-
-¿No tiene? ¿Y que hace aquí?-
-Me ha hablado de cosas fantásticas… Hay vampiros y hombres lobos en guerra, él y sus compañeros viajaban a Rumania… ¡Existen! He conocido a un ángel, Jazmín!-
-¿Un ángel?-
-Una mujer tan hermosa… ¡Y tenía doce alas blancas!-
-Xenovia…-
-Dice que soy especial, que nuestro encuentro es el destino… Me pidió que esperase… Alguien tiene que venir a ayudarnos… Y que nos volveremos a ver…- susurró la niña llorosa -Nos iremos! Cambiaremos esto! Podrías venir conmigo! Tiene el dinero suficiente!-
-Especial…- recordando vagamente la escena previa –Siempre has sido especial…-
-Jazmín podemos…-
-Vete con él-
-¿?-
-Tienes que marcharte con ese chico-
-P-pero-
-Aquí no tienes futuro Xenovia, no te lo pienses, vete! Yo me encargaré de los demás… tú…-
-¿Tu qué?- masculló la anciana frente a la morena, mirando a la embarazada a través de las rejas de la celda.
-¡!-
-Madre!- exclamó Xenovia gateando hasta las rejas, intentando localizar a la anciana.
-¿Qué ha pasado?-
-Madre…- susurró la morena.
-Habéis avisado a la Iglesia-
-…-
-Malditas putas! Con todo lo que he hecho por vosotras! ¿Y así me lo agradecéis?-
-…-
-¡Nadie os quería! No teníais a donde ir y yo os di protección! Una cama y comida caliente!-
-¿Hacer por mí? Jugar con las vidas de niños inocentes! Lucrarte de su miseria y sufrimiento! ¡Eso es lo que haces! Vender a niñas de doce años como prostitutas! Enviar a los niños a robar! Y cuando crecen los vende como ganado!-
-Maldita desagradecida!- rugió la anciana abriendo las rejas, irrumpiendo en la celda, golpeando con el bastón el rostro de la morena, rompiéndole una ceja.
-¡MADRE!- rugió la peliazul.
-¿Quién vendrá ahora mala puta? ¿A quién más has avisado?- golpeando repetidamente el rostro de la chica, de la indefensa chica con su bastón de madera, rompiéndole el labio y la mejilla derecha.
-FUI YO! FUI YO!- chilló Xenovia llorando con fuerza -¡YO LOS AVISÉ!-
-CALLA!- rugió la anciana furiosa -¿Qué es esta sangre?-
-¡!-
-El puto niño ha muerto! Tienes un maldito niño muerto en tu vientre!-
-¡Jazmín!-
-Ya me tienes harta! Muere! Muérete con tu maldito hijo! Púdrete en esta celda!- saliendo de la celda con prisa, cerrando con llave, mirando fríamente a la peliazul –Y tu maldita mocosa, el personal de Iglesia ha pagado mucho dinero por tu cuerpo. Te irás a primera hora. Disfruta de tus ultimas horas con vida- abandonando la sala a paso lento, alejándose tenuemente por los largos pasillos.
-JAZMIN!-
-…-
-JAZMIN!-
-…-
-JAZMINNNNNN!- aullando de rabia la chica convocó de nuevo la brillante espada, rasgando los barrotes como si fueran papel, saliendo, partiendo los de la morena, caminando hasta ella, tocando su frío rostro.
Ausente la chica se levantó, saliendo de la celda, alejándose por los pasillos caminando erráticamente.
-DXD-
-…- levemente la chica abrió los ojos, sintiendo como el dolor desaparecía. Frente a ella había una figura borrosa arrodillada frente a ella.
-Lo siento mucho… La sanación no es mi fuerte…-
La morena vio a un niño vestido de blanco con una rodilla en el suelo frente a ella.
Unos intensos ojos rojos fijos en ella. Mirándola con compasión, dolor y tristeza.
-¿Eres la chica flor?-
-J-Jazmín…- respondió a duras penas –Q-quien eres…-
-Lamento haber llegado tan tarde… Eres Jazmín… Xenovia me ha hablado mucho de ti…-
-¿Q… quién?- preguntó la morena en un susurró –Tu… tu nombre-
-Me llamo Issei… Vengo de parte de la Iglesia…-
-Tú eres… el chico…-
-Así es-
-Xenovia…-
Issei negó con la cabeza, acariciando su rostro, apartando la sangre de su cara.
-Ya has hecho suficiente, no hables, descansa…-
-Cuida de ella… Prométemelo…-
Issei permaneció en silencio.
-Tú eres alguien… Importante…-
-Sí. Es la actual portadora de una espada sagrada, muy poderosa… Será una gran exorcista-
Jazmín negó con la cabeza, alzando su mano, agarrando su camisa con las pocas fuerzas que le quedaban.
-Tu… Has de ser tú-
-¿Qué?-
-Tienes que vigilarla tú… Cuidarla tú… En mi lugar-
-Yo no puedo hacer eso… No me conoces…-
-Ella… Es lo que desea… Tómala para ti!- exclamó la morena tomando la camisa del exorcista con sus últimas fuerzas –Aprendiz… Lo que sea… Es… Es un diamante… Hazla brillar-
-Pero yo no… Conmigo acabará en el Infierno…-
-Contigo encontrará su destino… Contigo se… realizará…-
Tras meditar unos instantes… Issei asintió.
-Te doy mi palabra-
-Ella…-
-…- tomando una de sus manos entre las suyas, suspirando pesadamente –Deja de preocuparte por ella, yo me encargaré de todo… Dime ¿Cómo se llama tu hijo?-
-¿?-
-El niño, ¿Cuál es su nombre?-
-Lucio…- sonrió la morena –Mi hijo… se…-
-Tu hijo está en buenas manos… Una ángel de cabello dorado como el sol lo tiene en brazos… Está esperando que llegue su madre para entregárselo… ¿No querrás que el niño entre solo al Cielo?-
-¿U-un ángel?-
-Una preciosa ángel os espera… Ve con él, chica flor, es un recién nacido… Y necesita de su madre-
-…Si… Mi pequeño…- llorando sonriente, acariciándose el estómago.
-Descansa chica flor…- retirando los últimos hilos de sangre de su rostro –más que nadie te mereces el descanso eterno, más que nadie mereces una vida en el paraíso junto a tu hijo no nato…-
La joven no respondió, su mirada, sin chispa, permanecía fijo en la nada.
Pasando su mano por el rostro femenino, Issei cerró sus ojos.
-Descansa en paz…-
-DXD-
-Maldita mocosa… Me ha jodido bien! Maldita sea! Maldita sea!- exclamó la anciana tomando su caja de madera, abriéndola rápidamente, contando las monedas almacenadas de en su interior –Me largo! Malditos sean los niños! Estoy harta de niños!-
¿Eso qué es?
-¿?- la anciana se giró rápidamente, dejando caer la caja al suelo al ver a la figura de la peliazul en la entrada de la puerta, envuelta en un aura dorada, arrastrando una espada azulada más grande que ella, con los ojos perdidos.
¿Qué es ese dinero?
-¿Qué te importa niñata!- rugió la anciana.
Ese dinero… Llevamos trayendo… Años… Sin comida… Sin ropa… Frío… Oscuridad…
-¿Qué murmuras niñata?- acercándose lentamente hasta la chimenea, tomando de espaldas el cazo con agua caliente dentro.
Años… Mentiras… Jazmín… Muerte… Niño…
-Calla!- exclamó la anciana arrojándole la cacerola, abriendo los ojos sorprendida al ver como el agua se evaporaba antes de tocar a la chica.
Tu… muerte… Vengar… alzando la espada lentamente.
-A mí me da que no-
CLANC
BOOOMMM
Parpadeando perpleja la anciana vio a un chico aparecer de la nada, blandiendo otra espada enorme, desviando la espada de la peliazul, enviando una ola de extraña energía contra la pared, derribándola por completo.
¡!
-Basta Xenovia- siseó el chico entre la peliazul y la anciana.
Aparta… esa mujer… mi espada…
-No tocarás a esa anciana-
-¡Gracias chico! No sé quién eres pero muchas gracias! Te pagaré! Te lo devolveré! ¿Qué quieres? ¿Dinero?-
-…- el moreno solo miró a la mujer por encima de su hombro.
-Tengo chicos y chicas con las que podrías disfrutar mucho!-
-…-
¡Maldita!
-He dicho que no!- desviando de nuevo la espada de la chica.
¡!
Furiosa sostuvo la espada con sus manos manos.
Issei aguantó a Destrucción con firmeza, blandiéndola contra Durandal.
La explosión de energía sagrada lanzó a la pequeña niña fuera de la estancia. Aterrizado en el suelo sin problemas, alzando la mirada, sintiendo el agua de la lluvia en su rostro.
…
-No te culpes, la muerte de la chica flor y su hijo son culpa mía-
-¡!-
-Tú no tienes que mancharte las manos con su sangre…- susurró Issei alzando su mano, convocando la espada demoniaca.
-¿Q-que?-
FIU
PLANG
-Ugh!- la anciana aturdida se vio empalada contra la pared, con una katana atravesando su estómago, rompiendo su columna, elevada a un metro del suelo, colgada, sostenida por la hoja en su estómago.
Manchando la hoja con la sangre que salía a borbotones de sus ancianos labios, la mujer enfocó su visión en el exorcista, perdiendo gradualmente la vista, intentando sacarse la hoja con sus raquíticos brazos.
-Tu… Eres un exorcista… No puedes…-
-¿No tienes fuerza? Antes has pegado con bastante fuerza a la chica flor- murmuró Issei caminando hasta la anciana, retirando la espada con rapidez, arrancando un aullido de dolor en la anciana.
Cayendo de rodillas, la mujer lo miró con furia.
-La gente como tu acaba en el Infierno… Pero eres especial, te dejaré que lo pruebes antes de tiempo…-
Exhalando una llamarada de fuego, la anciana chilló de dolor unos interminables instantes.
Al cesar los chillidos el olor a carne quemada inundó la habitación.
Xenovia lo esperaba fuera…
…
-Libera a la niña- siseó Issei aterrizando no muy lejos de ella -¿Eres el espíritu de Durandal?-
…
-No te lo volveré a repetir. Esa niña no lo está pasando bien. Pero tu presencia en este formato no es necesario- siseó el castaño alzando a Excalibur –Retrocede, devuelve el control-
La niña, envuelta en poder sagrado, apareció tras el castaño.
Issei colocó la espada entre ellos, liberando una honda de poder sagrado.
Ambas espadas brillaban con fuerza, liberando chispas de poder sagrado.
Xenovia retrocedió, desplazándose con extrema rapidez por el césped mojado, saltando y rodando en el aire lanzando estocadas.
Golpes instintivos que el chico desviaba con facilidad.
Alzando la mirada, el Shidou sostuvo la espada con sus dos manos, recibiendo la poderosa embestida de la peliazul.
El rostro de Xenovia inundado de lágrimas.
Rechazando el ataque, Issei golpeó con fuerza su estómago con un puñetazo.
Xenovia rodó por el suelo, tosiendo con fuerza.
-Devuelve el control. No lo volveré a decir-
Jazmín… JAZMIN!
Envolviendo su cuerpo en poder sagrado desapareció a una velocidad alarmante.
Relámpagos blancos recorrieron el suelo tras él. Girándose sin prisa, vio a la chica apoyándose con una mano en el suelo.
Lanzando una estocada ascendente, Issei retrocedió unos pasos.
Girando sobre si misma atacó con las dos manos.
Issei retrocedió dos pasos más.
Apoyando la espada en el suelo, Xenovia lanzó una patada alta.
Esquivando el golpe golpeó su vientre con la palma de la mano.
Estrellándose con fuerza en el suelo, Issei hincó una rodilla en su pecho, desviando a Durandal antes de soltar a Destrucción.
Aguantando el antebrazo que sostenía la espada, Issei tomó a Xenovia del cuello, alzándola sin dificultad.
La niña empezó a patalear histérica.
[Bendición]
-¡!- sorprendida la joven vió reducirse su poder.
-No volveré a decírtelo, abandona este cuerpo-
! La peliazul intentó liberarse en vano, aguantando los brazos del dragón sin éxito.
CLANC CLANC
Sorprendido, Issei vió como unas cadenas doradas irrumpieron de la nada, envolviendo su brazo, quitándole toda su fuerza, forzando a soltar a la chica.
Al tocar la peliazul el suelo las cadenas desaparecieron tal y como llegaron.
¿Le había apretado demasiado? Las cadenas aparecían cuando "ellas" corrían un peligro mortal…
-Así que eres una de ellas… Lo sabía-
ZUMMMM
Un relámpago iluminó el cielo unos instantes.
Como respuesta, un sinfín de gotas de agua empezaron a caer del cielo.
El planeta lloraba una lamentable perdida…
-DXD-
Las monjas no hacían más que llorar y aclamar por la misericordia de Dios. Cuanto más veían más se emocionaban.
Los administrativos seguían las órdenes del inspector, un hombre italiano de rostro arrugado que imponía su autoridad sin dificultades.
Decenas de personal religioso se movía de lado a lado, cargando a los niños en vehículos tras inspeccionarlos detenidamente.
El inspector se acercó a su persona.
-¿Cuánto tiempo llevan viviendo así?- dijo el hombre mirando su carpeta.
-No quieras saberlo…- mirándolo fijamente -¿Dónde están los responsables?-
El anciano negó con la cabeza.
-Los carabinieri se harán cargo de ellos- recolocándose las gafas -¿El cuerpo quemado es el de la anciana?-
-Yo haré el informe. Yo hablaré con Strada-
El inspector escribió con calma en su carpeta.
-¿Qué será de los niños?-
-Las órdenes son claras. Les borraremos los recuerdos y los recolocaremos. Tenemos familias preparadas. Sin trampas, con toda la seriedad y buen hacer de esta sagrada institución. Te lo prometo-
-¿Y la portadora?-
El inspector tardó en responder, cediendo ante la mirada dura del dragón.
-Desde Roma se la considera manchada por el diablo, es impura. Se están revisando los archivos para ver como extraerle la espada sin provocar daño alguno-
-…-
-¿No te resulta satisfactorio?-
-Me he olvidado de darte esto- dijo Issei ofreciéndole un sobre.
El hombre alzó su ceja sorprendido. El paladín no le miraba a los ojos por primera vez desde que había llegado.
Abriendo el sobre, revisando el contenido, el hombre abrió los ojos sorprendido.
-¿G-Griselda Quarta ha solicitado tomarla en adopción? No me lo puedo creer!-
-Es su letra y su firma… Llevadla a Croce Di Pietro-
-Pero si es su familiar ella debería de decidir…-
-Selda está en una misión muy al norte. Una misión que implica el cese de comunicaciones salvo urgencias de alto nivel-
-Pero…-
El hombre no sabía que decir.
-Si Strada rebuzna algo que hable conmigo, pero esta niña acabará en Croce por mis santos cojones-
Tragando saliva, asintió levemente.
Satisfecho el Shidou se marchó a paso rápido.
-DXD-
Xenovia se revolvió en la cama, los ojos rojos, las mejillas mojadas.
TOC TOC
-¿Xenovia? ¿Estas despierta?-
-S-si…
-¿Puedo pasar?-
-…-
-Voy a entrar…- dijo Issei abriendo la puerta. Entrando en la habitación, caminando hasta la cama, tomando una silla para sentarse junto a ella -¿Cómo te encuentras…?-
-…-
-En dos días se oficiará el entierro de Jazmín-
-¡!-
-Deberías de despedirte de tus amigos… Dudo mucho que vuelvas a verlos en una temporada-
-…-
-Los están subiendo a los autocares… No vais al mismo sitio así que…-
-Entiendo… También… ¿Tú también te vas a deshacer de mí?- murmuró con la voz rota por el llanto.
-No seas tonta…-
-Pero yo… Pobre… Huérfana… No sé leer o…-
El castaño se sentó en la cama, junto a ella, tomando el rostro de la niña con su mano.
-Despídete de tus amigos porque te marchas a Croce Di Pietro-
-¿A-a dónde?-
-El centro de formación de la Iglesia. ¿No te dije que podíamos cambiar todo eso?-
-¡!-
-Serás una exorcista. Quizás no sea la mejor opción, pero es de momento lo mejor que puedo ofrecerte. Allí estudiarás, te formarás y empezarás una nueva vida hasta que seas mayor de edad y puedas decidir por ti misma-
-¿L-lo dices de verdad?-
-Por supuesto que si-
-¿T-tu e-estarás conmigo?-
-Claro, yo también vivo allí-
Llorando con fuerza, recogiéndose las lágrimas con torpeza, Xenovia se lanzó a sus brazos, liberando todo el dolor que llevaba dentro… Llorando y llorando hasta dejarlo marchar todo…
-Continuará en el próximo capítulo-
-XENOVIA QUARTA-
