Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD.
- High School DxD –
[Draconic X Deus]
- Xenovia Quarta -
-Turín – Cementerio-
Xenovia Quarta miraba fijamente la pesada losa de piedra levantada sobre la oscura tierra del cementerio local. A los lados cientos de rocas trabajadas de forma similar.
Llorosa alzó la mirada, el cielo encapotado se mostraba amenazante. No tardaría en llover, y mucho…
-La mayoría le suele tener miedo a la muerte… Nada más lejos. Has de tenerle respeto, más no miedo… Es parte del ciclo de la vida. Vivimos, morimos y volvemos a nacer- dijo Issei colocando una mano sobre su cabello, abrazándola suavemente.
Xenovia se giró, abrazándolo con fuerza.
-Ella… ¿Esta con Dios?-
-Eso no puedo asegurarlo… Pero si puedo decirte que Gabriel la ha recibido personalmente… Ella ahora está libre de todo dolor y sufrimiento… Somos los vivos los que sufrimos su perdida… Alégrate por ella, Xenovia-
-P-pero…-
-Puedes llorar si quieres-
-L-llorar es de débiles-
-Llorar es de seres vivos… Si lloras sufres, si sufres, amas…- besando su cabello –Nunca podría considerarte débil por llorar por quien amabas…-
Incapaz de contenerse más, la chica empezó a llorar con fuerza.
A los pocos minutos las nubes empezaron a descargar sus lágrimas. Tal parecía que el mundo lloraba su perdida, se compadecía de la joven.
Sintiendo el agua mojar su ropa el sacerdote que ofició la misa se marchó con premura dejando a la pareja sola en el cementerio.
-Llora… Libérate de todas esas emociones… Para cuando haya acabado de llover el agua se habrá llevado todo tu dolor…-
-Londres – Mansión Pendragon-
Rossweisse sentía que podía llorar de la emoción.
Sosteniendo su taza de té, cerró los ojos sintiendo el calor de la bebida.
-¿Lo has pasado muy mal para llegar hasta aquí?- preguntó la niña curiosa mirando los rastros de suciedad en el rostro de la desconocida.
-¡Este mundo es duro y cruel!-
-Jejeje… Yo no he salido mucho… Pero me lo imagino…-
-¡Tienes que cuidar mucho de tu familia! Hacer amigos! Es fundamental estar bien rodeado en este mundo despiadado!-
-Jeje…- la rubia desvió la mirada nerviosa.
-Yo quería venir, pero me dejaron muy lejos de aquí… Nadie me comprendía! Me detuvo la policía múltiples veces! Tampoco tenía dinero y no es que pudiese usar la magia con ellos…-
-¿Magia?-
Rossweisse se llevó una mano a la boca.
-N-no he dicho nada!-
-¡Lo has dicho! Has dicho magia!- levantándose animada -¿Quién eres? ¿De dónde vienes? ¿Sabes usar magia?-
-No! No! Nooooo… Yo… S-soy… Soy… una… turista…- murmuró la valquiria perdiendo energía en negar la verdad al ver los brillantes ojos de la Pendragon -¿Te interesa la magia?-
-Por supuesto! Soy una Pendragon! Descendemos de la gran maga Morgana Le Fey!- llevándose una mano al pecho –Nuestra sangre está estrechamente ligada a la disciplina mágica-
-Pero no sabes nada de magia-
-Ugh!-
Dolida, desvió la mirada.
-Perdóname pero no lo entiendo-
-Es… Es difícil de explicar…- murmuró la rubia nerviosa antes de contratacar -¡Pero tu si sabes!-
-No estamos hablando de mí! Sino de ti!-
-No, no! Hablamos de ti!- respondió la rubia.
-Serás cabezota!-
-¿Yo? Tu más!-
Las chicas se miraron mutuamente, retándose.
-Has venido por algo! Podrías tener más iniciativa y ser más considerada!-
-Me quieres usar!-
-Entonces podemos… Tú me hablas de la magia y yo escucho que quieres- propuso Le Fay sonriente.
Rossweisse meditó unos instantes sonriendo perversamente.
-Hay trato! ¿Qué quieres saber?-
-¡TODO!- chilló emocionada.
-Que voy a saber todo…- respondiendo con una mueca –La magia… Hay muchos tipos de magia. La magia permite manipular la energía con la que todo fluye en nuestro beneficio… Mediante fórmulas mágicas, voluntad e imaginación-
-¿Pero eso como se hace?-
-¿Quieres que te enseñe a usar magia?-
-¡SI!-
-Eso no forma parte del trato- murmuro Rossweisse con malicia –Acordamos hablar-
-¿Queeeeeeee?- protestó Le Fay haciendo un puchero con los labios –No es justo…-
-He venido buscando algo, no a alguien!- exclamó Rossweisse entrando en materia –Busco un artículo muy en concreto-
-¿Alguna de las espadas sagradas? ¿Avalon? ¿Los pergaminos de Morgana? ¿El cetro de Merlín?-
-No sé qué es… Todo eso que mencionas… No, no. Yo busco algo pequeño- dijo Rossweisse negando con las manos –Quizás eres muy joven…-
-¡Seré joven, pero soy valida!-
-Pero eres muy joven para tenerlo…- acariciándose la barbilla -¿Tienes hermanas o primas?-
-Si… ¿Qué tiene que ver mi edad?- frunciendo el cejo –Un hermano mayor y una prima…-
-Mujeres, busco mujeres… ¿De qué edad es tu prima?-
-Mi edad, unos meses más joven-
-Mmm… ¿Entonces sería la madre? No puede ser… ¿No?- murmuró la valquiria extrañada.
¿Qué buscas?-
-Un anillo… Un anillo como este- dijo la albina señalando el dedo de su mano.
Le Fay se inclinó para ver la pieza de bisutería más detalladamente.
Volviendo a su asiento se metió las manos en la blusa, sacando una cadena de plata con un anillo enganchado.
-¿Este?-
-¡Eso es!- chilló la albina desplazándose junto a ella, tomando la cadena con curiosidad, intimidando a la Pendragon -¿De dónde lo sacaste? ¿Es una reliquia familiar por casualidad?-
Le Fay asintió para alegría de la valquiria.
-Los Pendragon somos los descendientes del Rey Arturo, del hijo que dio su hijo antes de morir… Pero también lo somos de Morgana…-
-No conozco mucho de las leyendas humanas, lo siento… ¿Podrías darme más detalles?-
-¿Humanas?- preguntó curiosa ladeando la cabeza -¿De dónde vienes?-
-Si me respondes, respondo. ¿Trato?-
Asintiendo con la cabeza la rubia se alejó un poco, continuando con la historia.
-Morgana fue una maga muy poderosa aprendiz de Merlín…-
-¿Ambrosius? ¿Merlín Ambrosius? A ese lo conozco, el creador de la magia humana-
Le Fay la volvió a mirar intrigada.
-La tradición dice que recibimos las armas de Arturo a la espera que regresase de Avalon, la tierra imperecedera en la que descansa para recuperarse de sus heridas-
-Mmm… ¿Y el anillo?-
-El anillo es una reliquia de Morgana, dejado junto a sus libros… La historia fue muy mala con ella, yo no creo que fuese una mala persona…-
-Uno de los anillos fue entregado en custodia por una poderosa bruja… Interesante…- susurró Rossweisse mirándolo con detenimiento.
-¿Por qué te llama la atención? No te lo voy a dar…-
-¿Has notado algo extraño en él?-
-Es un anillo normal…-
-No, no lo es. Hasta donde he averiguado hay catorce iguales a él, el mío incluido y están hechos de un material que no se puede encontrar en ninguno de los 9 reinos!-
-¿9 Reinos?-
-Ah… Veamos… Me llamo Rossweisse Andersen, soy una valquiria de Asgard! Y he venido en búsqueda de ese anillo guiada por unas visiones que quiero descifrar!-
Le Fay parpadeó varias veces.
-¿Las doncellas guerreras de los dioses nórdicos?-
-Así es-
-¿Existen?-
-¿Los dioses o los dioses nórdicos?-
-¿Las dos?-
-El mundo es mucho más grande y lleno de maravillas de lo que puedas imaginar, joven Pendragon-
-Por favor, llámame Le Fay… Rossweisse-
La valquiria sonrió agradecida por su amabilidad y cercanía.
-Desde hace años tengo visiones, visiones de una vida pasada… Y siento que quieren decirme algo… Y mi única pista son estos anillos…-
La rubia la miró silenciosamente.
-¿Hay algo… Que quieras decirme?-
-Hace poco… Estaba en mi alcoba cuando empezó a brillar…-
-¡!-
-Me levanté curiosa… No reaccionaba… Con sed me acerqué a la cocina, al cruzar el salón vi a alguien…-
-¿A quién?-
-Había un chico de mi edad mirando las espadas familiares… Pero era algo extraño…-
-¿Extraño? ¿Por qué?-
-No sabría decirte…-
-¿Cómo era? ¿Reconociste algo?-
-Algo, si… Sus ojos-
-¿Ojos? ¿Qué les pasaba?-
-Ojos rojos, dos rubíes ardientes…-
-¿Ojos rojos?-
La sonrisa de la asgardiana no podía ser más grande.
-Ya tengo una manera de reconocerle…- riendo perversamente.
Agradecida tomó las manos de la rubia.
-Hablar contigo ha sido muy productivo… Permíteme que te ayude en tu estudio de magia-
-¿M-me ayudarás?-
Colocando su mano frente al pecho de la niña, Rossweisse cerró sus ojos concentrándose.
-Percibo mucho poder en ti… El don está ahí solo debes de aprender a usarlo, y si tienes material para estudiar por tu cuenta entonces podrás avanzar hasta dar con un maestro-
-GRACIAS!-
Feliz, Le Fay Pendragon se lanzó a los brazos de la asgardiana.
-Constanza – Rumania-
Cierto joven caminaba con rapidez recorriendo los fríos pasillos de mármol con una mueca de disgusto en su rostro.
Con una bata blanca cubriendo su traje negro, sus manos resguardadas en los bolsillos, mirando con desdén a la sirvienta guiando su camino.
-¿Qué le pasa a esa imbécil?-
-Hace días que tiene una fiebre muy fuerte, apenas come y…-
-Y que-
-Dice escuchar voces, ver… ver personas… Y cada vez más se desmaya cuando las ve-
Eso último llamó su atención.
-¿Cree que pueda ser algún tipo de anemia?-
Marius Tepes no respondió.
-La señorita apenas bebe sangre… Esta débil-
Ignorando completamente a la sirvienta, el inteligente vampiro abrió las puertas de par en par. Sonriendo sádicamente al ver a su hermanastra tumbada en su cama.
Su fiera mirada seguía cargada de odio, pero era tan débil… La joven apenas tenía fuerzas.
Sudorosa y visiblemente agotada, Valerie Tepes apenas era una sombra de lo que solía ser.
-Hermana hermana hermana… Cuan preocupado me tienes que he venido expresamente a verte!-
-Vete a la mierda, Marius… ¿Padre te ha obligado a venir?- respondió la rubia intentando incorporarse.
-Me gustaría quedarme a solas con mi encantadora hermana…- sonrió el vampiro mirando a sus sirvientas.
Aquellas que obedecían a Valerie, pero seguían siendo de la familia…
Intimidadas, abandonaron la estancia en silencio, cerrando al salir.
-Así que no bebes sangre…- siseó el hombre acercándose a la mesa de noche, tomando la copa rellena de líquido rojo, oliéndolo, saboreándolo ligeramente.
Endureciendo la mirada.
Pasando una mano por encima de la copa, tomando algunas gotas, desplazó la extremidad hasta colocarlo sobre el cuerpo de su hermanastra, convocando un complejo círculo mágico.
-Debilidad… Falta de apetito y… voces-
-Largo de aquí…- gruñó la vampiresa.
-Curiosos síntomas… Escuchar voces y ver visiones con suficiente intensidad como para bloquear tu mente, saturándola hasta provocar un desmayo… Inusual-
Valerie desvió la mirada enfadada.
-Dime hermanita… ¿Qué me escondes?-
-¿Esconderte? ¿A ti? ¿Un fracasado?-
-Modera tu lenguaje, vagina concertada-
-Ataca mi condición sexual, fracasado. ¿Te molesta que se me considere más candidata que tú?-
-Me provoca cierta intriga por qué estás tan habladora… ¿Tan nerviosa estas como para intentar distraerme?- abriendo los ojos al ver el resultado de su análisis.
-Pobre infeliz…-
-Hermanita… ¿Has bebido algo de agua bendita? ¿Te has comido un trozo de plata?-
-Lo dicho… Imbécil perdido…-
-¿Tienes alguna manera de explicar la presencia de poder sagrado en tu cuerpo?-
-¿Qué dices?- preguntó alarmada la vampiresa mirando a su hermanastro.
Asustándose al ver la mirada del vampiro.
-Interesante… Muy interesante… Tu cuerpo está combatiéndola… Tu condición de medio humana te ha salvado la vida…-
-Estas delirando… Eso es… Imposible!- exclamó la rubia intentando levantarse, sin fuerza.
-Me llevaré estos datos para poder estudiarlo con detenimiento… Y si no me equivoco… Puedes ir disfrutando de tus últimos días de libertad-
-Cierra ese pico, buitre-
-Eso explica muchas cosas… pero no explica tu falta de sed… No cuando tu cuerpo precisamente necesita más poder y nutrientes que nunca…-
El vampiro había pasado a mirarla con asco.
-¿Tienes claro cuál es tu posición en esta casa, verdad?-
-Mientras no sea vivir de rodillas como tú, cualquiera me vale- jadeó la vampiresa agotada.
-Maldita ramera… Solo hay una explicación a esa ausencia de sed…- dijo Marius acercándose a la rubia -¿De quién has bebido sangre, furcia?-
-De la zorra de tu amante, soy lesbiana y me prefiere a mí- respondió la vampiresa.
Furioso la golpeó con el reverso de su mano.
Sintiendo su rostro impactar contra el cojín, llena de ira Valerie se incorporó, colocando su mano sobre la copa.
Alarmado, el vampiro intentó alejarse.
Moviéndose con rapidez, Valerie creó una lanza de sangre, atravesando el hombro de su hermanastro, empalándolo contra la pared.
-Vete de aquí, deshecho, y no regreses!- exclamó levantándose poderosa.
Arrancándose la lanza, dejándola caer al suelo, Marius se miró la profunda herida con miedo.
Al ver su bata manchada de sangre, se marchó corriendo.
Jadeando pesadamente, Valerie se tambaleó levemente antes de caer desplomada al suelo.
Agotada, vio como decenas de fantasmas se reunían en torno a ella, agachándose preocupados, hablándole…
Valerie no tardó en perder la consciencia.
-Japón-
Mirando por la ventana del tren, Suzaku miraba nerviosa el paisaje blanco.
La guerra… Quizás no una guerra abierta, pero si era un conflicto armado real.
Ooryuu Nakiri le había comunicado a su hermana pequeña que la incursión era real. Que las intenciones eran hostiles.
Se estaba derramando sangre.
Se requeria su presencia.
Esa sería su primera vez en una batalla real...
-Mmm Mmmm-
Suzaku posó sus ojos rojos en la rubia. La traviesa rubia que la miraba fijamente con su cabeza apoyada en su brazo. Mirada chispeante y sonrisa risueña.
-Qué te pasa-
-Debe de ser importante-
-El que-
-Quien, no el que-
Suzaku rodó sus ojos, volviendo a mirar por la ventana.
-Estas nerviosa, me lo imagino. Es normal… Pero mírate. Jugando con ese anillo que te lo dio esa persona "no importante"-
-No me lo dio él-
-Ahhhh… Entonces hay un él-
Suzaku suspiró molesta.
-¿Qué te ha dicho tu hermano?-
-¿Cambiando de tema?-
-Por supuesto-
-Mi hermano dice que la plaga se descontrola…-
-¿?-
-Han cerrado todas las líneas de transporte, pero que al no saber cuántos eran es complicado mantener un confinamiento estricto. Hay problemas para mantener la cuarentena-
-¿Tienen problemas para controlar a los occidentales?-
-Ese es otro problema… No son occidentales. Todos los retenidos hasta el momento son orientales… Los han elegido muy bien-
-…-
-Seguimos sin saber que quieren… Están afincados en el puerto, algunos recorren las montañas… Sin sus barcos y el clima no creo que puedan abandonar la isla…-
Suzaku la miró detenidamente.
-¿Por qué orientales?-
-¿Mmm?-
-Porque reclutar orientales… adiestrarlos… Convertirlos y devolverlos…- susurró la morena mirando por la ventanilla –Infiltración… No combate. Son pocos… ¿Expandir la epidemia? ¿Debilitar a los dioses? No… Búsqueda. Buscan algo-
Momoji la miró con una sonrisa.
-¿A tu novio?-
-¿Otra vez? Hablo en serio-
-Quien sabe…- incorporándose, recostándose en su asiento –Interrogaremos a los prisioneros-
-Quizás no habría que mandar a tantos recursos a la interceptación de los invasores y destinar recursos a peinar la zona… Buscar movimientos…-
-¿Crees que se infiltrarán en el país?-
La morena negó con la cabeza.
-No les conozco… No se cómo piensan, que valoran… Que interés pueden tener en nosotros…-
-Lo sabremos más pronto que tarde… Por ahora deberías descansar, ve a los vagones dormitorio y duerme… En unas horas llegaremos, no tardaremos en llegar a la zona de combate…-
-Eso no me preocupa-
-Quiero ver esas famosas artes ígneas entre tanta nieve… Será hermoso…- sonriendo contenta.
-¿Y esa sonrisa?-
-Lo estas volviendo a hacer- mirando el anillo entre los dedos de la morena.
Molesta, Suzaku se levantó, optando por buscar intimidad en alguna de las literas.
Acurrucándose en la oscuridad, intentó conciliar el sueño.
Tras un buen rato intentando descansar en vano se levantó para tomar la joya de su chaqueta, sosteniendo la pieza de bisutería entre sus manos bajo las sábanas.
Apenas tardó en dormir como una niña... Descansando relajada.
-Reino Youkai del Este-
Su pequeña escapada había sido un fracaso… O eso pensaba Magari.
La anciana nekomata la mantenía estrictamente vigilada.
Moviendo sinuosamente su cola, la gata negra trepó con agilidad por un árbol, sentándose en una de las ramas que le daban sus privilegiadas vistas a la humilde casa del líder de los youkai.
El anciano se encontraba sentado, llenando su pipa de tabaco, rodeado por sus más fieles compañeros.
La veterana nekomata entre ellos.
-¿Entonces es cierto?-
-Muy cierto es- respondió el youkai encendiendo su pipa –Cientos de soldados transportados en decenas de barcos hace unos días en Wakkanai han sido… Tomaron el puerto y a las pocas horas cesaron todas las comunicaciones-
Kuroka alzó las orejas curiosa, intrigada por los murmullos de los poderosos youkai.
-¿Son vástagos de Lucien?-
-Es muy probable-
-¿Y las autoridades? ¿Qué hacen? ¿No van a intervenir?-
-Los humanos desconocen todo. No hablamos de una invasión, no son soldados comunes. Estamos hablando de una plaga… Estos soldados saben bien que tienen que hacer, a quien infectar… y a quien convertir deben-
Los murmullos continuaron.
-La plaga del diablo es peligrosa, muy peligrosa… Hace miles de años que se habla de ella… No tenemos constancia desde hace tanto pero una cosa si segura es. Esos youkai transmiten su maldición inyectando su sangre en el torrente sanguíneo, a mayor la pureza del atacante mayor es el control que obtiene de su presa… Y no solo es obediencia lo que importa, los descendientes de Vladimir pueden tener acceso a conocimientos o recuerdos… algo muy peligroso es-
-¡!-
-Estas habilidades, más su potencial físico y su resistencia, los convierte en un ejército que si es entrenado y liderado con eficiencia en una marabunta se convierten-
-¿Podemos combatir eso?-
Nurarihyon suspiró pesadamente.
-Esa mutación solo efectiva con humanos es… Pero no os alegréis, es lo peor que nos podría pasar-
-¿Cuál es el problema?-
-Ese virus tiene la capacidad de convertir en enemigos a la mayor masa del planeta… Se estima que hay cerca de varios millones de licántropos… Solo en Rusia-
-¡!-
-El país entero está a su completo control… Y si tenéis unas mínimas nociones de su influencia política… Entender la gravedad de la situación debéis-
-Nunca antes me había alegrado tanto de vivir en un país con panteón propio…-
-Los dioses no se quedarán quietos si su población empieza a convertirse…-
-Eso cierto es… Pero… ¿Y hasta entonces?- preguntó el anciano –Por cientos de siglos Lucien y sus hombres se han estado preparando para una guerra fría… Con su larga longevidad han ido ganando poder y experiencia a la par que enriquecían su país, fortaleciendo sus medios y herramientas…-
-¿Una guerra fría contra los vampiros?-
-Y contra el mundo… Que, en realidad, una guerra contra la Iglesia és- explicó el anciano dándole una profunda calada a su pipa –Los religiosos creen ser capaces de combatirles… Puede que piensen que el Cielo les ayudará… O su Dios…-
-Los exorcistas se han movilizado, han enviado a sus cachorros… Algunos más están en camino-
-Las islas del norte se bañarán en el fuego de la guerra…-
-¿Podrán ganar?-
-Eso no relevante es… ¿Por qué ahora? ¿Por qué aquí?- preguntó Nurarihyon –Hace siglos que no abandonan sus tierras de esta manera, nunca antes centrado su atención aquí habían...-
-Están combatiendo en Europa, quizás quieran más territorios-
-O provocar a los dioses…-
-Otra variable hay…- quitando la hierba quemada de su pipa –Un rumor que decidimos olvidar… Pero parece que algunos no…-
-¿De qué habla, anciano?-
-De una de las manchas en la historia de las Grandes Familias…- metiendo más tabaco en la pipa –Hace no mucho más de una década, quizás quince… Puede… ¿Recordar el nombre de Ageha Himejima podéis?-
-¡!-
-Nunca se llegó a certificar el motivo de su exilio… Pero para nadie pasó inadvertido el que de ese muchacho se hiciese cargo-
-El sellado de la Longinus, eso nunca se confirmó-
-Pero lo explicaría todo…-
-La existencia de Canis Lycaon es un mito…-
-¿Qué recuerdar del mito puedes?- fumando de su pipa –Una reliquia creada por un dios extranjero, una herejía capaz de asesinar a los dioses forjada de un poderoso ente y una existencia exótica es…-
-¡!-
-Lykaon, un poderoso Rey Lobo que gobernó una poderosa polis griega… Derrotado y ajusticiado por el panteón Olímpico… Sellado en una reliquia con un poderoso y desconocido ente japonés fue…-
-Anciano… ¿Los portadores de una reliquia son inmunes a la contaminación?-
-Resistencia probable, inmunidad cuestionable- respondió el anciano –Y recordar que supuestamente la reliquia está sellada debemos-
-Un momento… ¿Los licántropos no buscan invadir… sino infiltrarse?-
-Los exorcistas llegan tarde… Los licántropos son inteligentes, si ahora han venido es porque se creen preparados, ya se habrán esparcido por el país… Quizás ya hayan localizado al portador, quizás esta incursión una operación de extracción sea-
-¡!-
-Pero eso no es asunto nuestro…-
-¿No deberíamos de hacer nada?-
-Quizás deberíamos de colaborar a los exorcistas, estarás pensando. Primero centrarnos en nuestros aliados debemos. Yasaka-dono debe de ser visitada-
-La Princesa de Kyoto ha tenido recientemente a su esperada hija, no esperes que acceda a guerrear- dijo Magari.
-Ningún youkai desea eso… Pero antes de acudir a los humanos unirnos debemos- mirando hacia la nada –Exorcistas, youkai y demonios… Juntos todos trabajar debemos-
-Esa unión es imposible-
El anciano asintió para su pesar.
-Vigilar las fronteras debemos…- sentenció Nurarihyon serio.
Kuroka no necesitó más.
¿Guerra? No pensaba participar en ninguna guerra.
Ella deseaba aventuras, experiencias. No quería guerras, ni para ella ni para su hermana.
Esa panda de cavernícolas no podían combatir a los exorcistas, que iban a poder pelear con seres más peligrosos.
Abandonando su rama, Kuroka se movió veloz, ágil, sin correr, hasta su choza.
Ronroneando al encontrar a su hermana durmiendo plácidamente.
Sin meditarlo mucho… Kuroka activó la magia que llevaba tiempo preparando.
Su billete de salida.
Un círculo mágico que la asgardiana tenía en sus ropas… Y tanto ella como Magari desconocían que existía.
¿En serio esa anciana se pensaba que iba a renunciar tan alegremente a su libertad?
Divertida vió como un círculo mágico los envolvió.
-DXD-
Maullando curiosa, Kuroka sonrió al ver un paisaje verdoso frente a ella.
Brisa suave, un enorme edificio de ladrillo de un estilo que desconocía.
Escuchando a la llorona valquiria hablar de fondo, decidió caminar un poco, reconocer el terreno.
-¿Qué es esto?-
Una voz desconocida resonó en las cercanías. La gata la ignoró.
-¿Un gatito?-
Horrorizada, Kuroka se giró, viendo como una niña rubia tomaba a Shirone entre sus manos.
La gatita, curiosa, maulló dulcemente.
Le Fay la miró con corazones en los ojos.
-¡Que cosita más adorable!-
-El Vaticano-
"No puedo acercarme sin causar alboroto… No puedo garantizar su seguridad"
Griselda se rascó una ceja nerviosa.
-Se claro, Dulio. ¿Puedes hacerlo?-
El holograma dudó unos segundos antes de asentir.
-Confío en ti… Ten cuidado- murmuró la exorcista antes de finalizar la llamada.
Lavinia la observaba sentada en un rincón.
Aburrida.
-¿Es peligroso? Lo que tiene que hacer-
-¿Por qué lo dices?-
-Estas preocupada…-
-Nuestro oficio es peligroso, Dulio es fuerte. Puede con ello-
-La Iglesia es grande… ¿Nadie puede acompañarle?-
-Nosotros operamos en divisiones separadas… Y esto es secreto… Confidencial…- murmuró la belleza acariciándose la sien.
-¿Te serviría que le ayudase alguien de fuera?- propuso la belleza.
-¿?-
-¡Este es el momento esperado!- exclamó la rubia levantándose de un salto –Hora de demostrar nuestra valía!- llevándose una mano al pecho -¡Esta humilde bruja se presenta voluntaria para crear una distracción para ese chico tuyo!-
Girando la silla, Griselda la miró fijamente.
-Mis poderes no requieren mi presencia física cercana, puedo crear distracciones, emplear magia de área!-
-No te arriesgaré. No le diré al líder de la organización mágica de los Sombreros Grises que su emisaria ha muerto a manos de hombres lobo y aún menos me arriesgaré a compartir siquiera la existencia de esa misión-
-No tengo que saber nada… Solo donde debo ir y el área de la distracción…-
Griselda ladeó la silla, golpeando rítmicamente los dedos en la mesa.
-¿Por qué todo va encimando en la misma dirección? Una y otra vez…-
-¿El qué?-
-Lady Gabriel quizás tenía razón… ¿Es el destino?-
-Me temo que no la entiendo-
Escribiendo en un papel, la exorcista le facilitó la nota.
-Ve a esta dirección. Espera la señal… O instrucciones. En cuanto Dulio se marche desaparece. Rápida. Veloz. Si aceptas este encargo no puedo garantizar ni tu integridad ni tu rescate-
-Lo entiendo…-
-¿Necesitas transporte?-
-No, puedo viajar sola…- leyendo el contenido.
-¿Puedes estar allí esta noche?-
-Puedo-
Griselda miró a Lavinia fijamente antes de cruzarse de dedos.
-Si Dulio logra realizar su misión con tu ayuda… creeré que Grauzauberer pueda querer la paz-
-Entonces tendré que dar mi máximo esfuerzo!- exclamó Lavinia sonriente –Me marchooooo-
Despidiéndose con la mano, la emisaria de los Sombreros Grises partió con presteza.
Suspirando pesadamente la exorcista convocó otro círculo sagrado de comunicación.
-En algún punto entre Rumania e Italia-
Apoyando su frente en el cristal, Xenovia miraba impresionada como cambiaba constantemente el paisaje.
-¡E-esto es increíble!- chilló emocionada.
-¿Primera vez en tren?- pregunto Issei sentado frente a la chica, acomodado en su asiento, revisando un catálogo.
-¡Sí! Es increíble!-
-Pues tienes que viajar en avión… Surcar el cielo…-
-¿Se puede surcar el cielo?-
Issei sonrió divertido.
-Nuestro próximo viaje en avión, recibido-
-¿Iremos en avión?- chilló emocionada, apoyándose en la mesa entre ellos.
-Si quieres, si-
-¡Quiero! Quiero!-
La chica era pura energía, su vitalidad, contagiosa.
-¿Qué lees?-
-Miro un catálogo…-
-Pero de que!- rodeando la mesa, la peliazul se colocó junto al dragón, colocándose bajo uno de sus brazos, ignorando completamente su espacio personal -¿Cosas de jardín?-
-Así es… ¿Has ido alguna vez a la playa?-
Xenovia negó con la cabeza.
-Estoy mirando cosas para la playa, muebles, sombrillas… Para cuando tengamos vacaciones-
-¿Qué son vacaciones?-
-Un descanso en tus obligaciones que sirven para darle descanse al cuerpo y a la mente… De quince días a un mes… Se suele aprovechar para viajar y cosas así…-
-Oh… Entiendo…-
-Suele haber varios periodos de vacaciones al año, los más comunes en verano y navidad… Haremos alguna cosita cuando lleguen… Necesitarás ese descanso-
-No lo necesito! Soy fuerte y resistente! Puedo pasarme muchos días sin dormir!-
-Ah, ah. Muchas cosas cambiarán a partir de ahora, esa una- acariciando sus mejillas, tirando de ellas levemente –Hasta ahora eras una chica huérfana de un orfanato alejado de la civilización… Pero ya no, ahora formas parte de una organización mucho más grande que espera grandes y pequeñas cosas de ti. Has de aprender a visualizar que se requiere de ti y como responder a esa necesidad-
-No lo entiendo-
-Tus compañeras te necesitan descansada. Bien alimentada. Preparada. Estudiada…-
-¿Necesitan todo eso de mí?-
-No solo ellas, yo, ellos…- mirando a los asientos en el otro extremo.
-¿Ellos porque?-
-Porque viven en el mismo mundo que nosotros-
-Oh…-
-Y más importante. A diferencia de lo que te pedía la anciana… Yo te pido que hagas buenas obras-
-¿Lo que pide Dios?-
-A ese lo vamos a dejar a un lado…-
-¿No eres un exorcista? ¿Un enviado de Dios?-
-Tate callada anda-
-¿?-
-Yo no creo en la voluntad de dios. Yo creo en las buenas obras. Las buenas acciones que surgen del interior, no vienen de arriba-
-¿Cómo sabré que son buenas?-
-Complejo… Serian buenas si no causan dolor y ayudan a quien lo necesita-
-Mmm… Entiendo-
-Pero eso dejaremos que profesores preparados te lo expliquen mejor…- abriendo los ojos, viendo como una cruz blanca se formaba sobre la mesa, dando paso a un holograma de un palmo de alto.
La mirada seria de Griselda se posó sobre su figura.
"¿Estas de vuelta?"
-Buenos días, también me alegro de verte…-
"¿Y la niña?"
-Una excelente candidata a exorcista!- dijo Issei abrazando a la peliazul.
"Shidou…"
-Eh! Sin menospreciar a nadie!-
"No estoy de humor para aguantar tus bromas… Necesito que tomes un desvío. El que tengas compañía no autorizada es un inconveniente que tu tendrás que solventar"
-¿Un desvío para qué?-
"Dulio te necesita"
-Ahora sí que has patinado, que se busque la vida… Esta niña me necesita mucho más-
"Dulio no está solo. Necesita a un compañero que le ayude a realizar una extracción"
-¿De quién?-
"Otro niño"
-Nahhh…-
-Issei! Issei! ¿Eso no es una buena obra?-
-¿Qué?-
Griselda abrió los ojos sorprendida.
-Puedes ayudar a un niño y a tu compañero… ¿Eso no es una buena obra?-
-Mmmm…- gruñendo levemente, Issei miró al holograma –Te escucho-
"Hay un pueblo… No… Por dónde empezar…"
-¿?-
"Has conocido a unos descendientes de Vlad… ¿Te apetece conocer a los otros?"
-¿Mujeres peludas? ¿Me lo preguntas en serio?-
"No hace falta que te hable de ellos… Solo diré que un comando en concreto se adentró en territorio controlado por la Iglesia para llevarse a unos cuantos niños… Uno de ellos muy especial"
-El rubiales tiene que recuperarlo-
-¿Quién es el rubiales?-
-Dulio. Un compañero. Es fuerte-
-¿Mas que tú?-
-Cuando se pone serio mucho más que yo-
-¿Y los descendientes de Vald?-
-Hombres lobo, lobos enormes que caminan a dos patas… Muy malos. Que nunca te muerda uno porque te conviertes en uno de ellos!-
-¡No!- exclamó la peliazul.
"¿Me escucháis?"
-Te escuchamos-
-¡Te escuchamos!... ¿Quién es?-
"Creemos que en el pueblo esconden a los niños secuestrados…"
El chico se acarició la barbilla pensativo.
-¿Creemos? Eso no suena muy fiable-
"Es toda información de la que disponemos"
-¿Y que buscan?-
"Un niño milagro"
-¿Qué es un niño milagro?- preguntó Xenovia curiosa.
Issei se encogió de hombros.
-¿Milagrosamente guapo? ¿Habla al nacer?-
"¿Te tomas mis clases en serio?"
Issei se encogió de hombros.
-Se hace lo que se puede…-
"Los niños milagro son híbridos de humano y ángel"
Los ojos de Xenovia brillaban de ilusión.
-Para, para, para… ¿Qué has dicho?-
"Hibrido de ángel y humano"
-¿Ángel… femenino… y humano… masculino?-
"¿Qué relevancia tiene eso?"
-Solo responde!-
"Tendría lógica… ¿El cuerpo humano está preparado para dar a luz a un ángel?"
-¿Gabriel se puede quedar embarazada?- siseó Issei desviando la mirada, claramente asustado.
-¿A Gabriel la va a visitar la cigüeña?-
-¿Cigüeña? Cuanta ingenuidad…- murmuro Issei sonriendo cálidamente.
"¿Por qué te interesa el tema?" cruzándose de brazos.
-Como miembro de la Iglesia me interesa muchísimo…-
Griselda no parecía convencida.
"¿Tu eres consciente de la que se puede armar si Gabriel cae, verdad?"
-No centremos la conversación en mi… ¿Conocemos a la madre? Me interesa el tema, en serio-
"No, no conocemos a la madre"
-¿Y la madre… ahora es una caído?-
"No necesariamente…"
-¿Cómo que no necesariamente? Si ha dado a luz ha sido fecundada, si ha sido fecundada… ñaca ñaca… ¿O también ha sido el espíritu santo?-
Si las miradas matasen…
"No hables así del espíritu santo"
-¿Y qué tiene de especial?-
"…"
-Ohhhh… Entiendo… ¿Un nuevo ser divino encarnado como hombre?-
Griselda desvió la mirada.
-¿Posee el conocimiento de su madre?-
"…"
-Pobre niño… Lo van a usar como un trapo sucio…-
"Ya se verá… De momento hay que sacarlo de aquí…"
-Bueeeno… Veremos qué podemos hacer…-
"No estarás solo en esto"
-Yo trabajo solo-
"Hay alguien que te interesaría conocer prestándote apoyo…"
-¿Interesarme? ¿A mí?-
"…"
-Ahhh! Esta buena!-
"Basta, silencio!"
-Uuuuhhhhh! Muy buena!-
"En absoluto" sonrió Griselda "Solo que su existencia y nuestra relación es como tú, un incordio. Seguro que os lleváis bien"
-DXD-
-¿Me rechazas? ¿Me repudias?- preguntó la peliazul frente al castaño, con un par de maletas tras de sí.
-¿De que estas hablando?- murmuró el chico comprobando la documentación de la niña -Ten, en este monedero tienes dinero suficiente para unos caprichitos hasta que vuelvas. La vida en la Academia es austera, lo odio, escúchame, quiero que lo uses, no te contengas-
-Dijiste que no me abandonarías-
-No te estoy abandonando. Es solo que yo tengo algo que hacer antes de poder volver-
-Excusas-
-No me contradigas- siseó el castaño dándole un capirotazo en la frente a la peliazul –El formar parte de la Iglesia como exorcista implica tener ciertas obligaciones, esta es una de esas situaciones en las que tengo que hacer algo que no quiero en lugar de acompañar a una chica guapa hasta los dormitorios del centro… Tengo que ir a una misión complicada, no puedes venir-
-¡!-
-No puedes venir aun, no has recibido el entrenamiento adecuado, en un tiempo seré yo quien te pida venir conmigo-
-¿Lo dices en serio?-
-Completamente en serio- acariciando su rostro.
-Cuanto tiempo estarás fuera…-
-Unos días, una semana como mucho… Pero hablemos de lo que te espera-
-¿?-
-Aun no la conoces, pero hablé con una mujer de inmenso corazón que te tomase en adopción. No estará allí, y pese a que es nuestra casa y hay muy buena gente… Aquello está lleno de imbéciles-
-¿Qué?-
-Escúchame. Vas de mi parte, haz lo que te pidan, no repliques, escucha, atiende y aprende. Intenta adaptarte, conocer gente y el ambiente. Si te encuentras con un anciano musculoso puedes fiarte, si ha regresado Gabriel no te separes de ella… Te mandarán a unos dormitorios femeninos… El choque será duro. No te dejes llevar por tu pasado, es una vida nueva, por complicado que pueda parecer has de pasar página-
-Pero…-
-Tu pasado, tus penas y tu miseria acaban aquí, los dejarás en esta estación. No hables de ellos, no te compadezcas y ni se te ocurra encerrarte en esos oscuros sentimientos de inferioridad!-
La peliazul la miró no muy convencida.
-Tampoco hables de Durandal!-
-¿?-
Issei se quitó la bufanda rosada, envolviendo el cuello femenino con ella.
-Esta bufanda es especial para mí, me la dio mi amiga de la infancia y es mi amuleto de la buena suerte, lleva mucho tiempo protegiéndome-
-¡!-
-Es un préstamo, siempre que te sientas sola, abrázala. Siempre que te sientes insegura, acaríciala. Es mi garantía de que volveré pronto a verte. Quiero que la cuides. ¿Vale?-
-Lo… Lo haré!-
-Muy bien… Sé que la dejo en buenas manos- sonrió Issei.
-¿Estarás bien sin tu amuleto?-
El chico la miró extrañado.
-Claro. Si hay una chica guapa esperándome daré mi máximo esfuerzo para volver!- acariciando las mejillas de la chica –Por no hablar de que voy con Selda, tu hermanita es una de las mejores exorcistas… No, es la mejor exorcista!-
-¿Era ella?-
-Mierda… No debería de haber dicho eso… Como sea… Hablaremos largo y tendido cuando vuelva- abrazando a traición a la peliazul –Nos veremos pronto, preciosa-
-Nos vemos pronto…- respondió la chica con timidez.
…
Observando como la niña lo miraba llorosa desde su asiento, a través del cristal de la ventana… Viendo cómo se alejaba hasta desaparecer en la distancia.
Una mujer se acercó a él lentamente.
-Verás tu cuando la conozca… Va a ser todo un espectáculo…- rio levemente el castaño -Creo que se llevará muy bien con Irina-
El dragón sonrió divertido.
-Norte de Europa-
– Territorio protegido por la Sagrada Iglesia-
Se escuchaban gritos en la distancia.
Alaridos.
Lavinia desvió la mirada.
-¿Sigues sin poder tratar el sufrimiento ajeno?- pregunto una joven junto a ella, flotando sobre su escoba.
-Muerte, muerte! El mundo está lleno de muerte!-
-No me asusta la muerte… No me gusta ver como sufre la gente… Solo es eso-
-Pues eres una bruja, bruja es sinónimo de sufrimiento!-
-Walburga! No seas así!-
-Jajajaja!-
-¿Y qué haces aquí? No sabía que el director había mandado refuerzos…-
-Yo no estoy! Ante cualquiera que pregunte no me has visto!- dijo la bruja negando con el dedo índice volando lentamente alrededor de la rubia.
-¿Pero cómo has sabido que estaba aquí?-
-Las amigas lo sabemos todo!-
Lavinia ladeó la cabeza confundida.
-Y tenía que verlo con mis propios ojos…- siseó desviando la mirada, un deje de sadismo en sus ojos –Como de eficientes son esos perritos…-
-¿Perritos?-
-Sé que el director te ha mandado hablar con los creyentes… ¿Cómo son? ¿Con quién has hablado?-
-Walburga, sabes que no puedo hablar…-
-¿Es alguien poderoso? ¿Has conocido a sus Longinus? ¿Qué hay de las Excalibur?-
-No me han dicho nada… No confían en mí-
-No me lo creo… ¿No confían en la Santa de Hielo?-
-No soy una santa…-
-Demasiado santa para ser bruja!-
-Walburga, sabes que no me gusta que me llames así…-
La bruja se giró sorprendida, sonriendo perversamente.
-El cebo ha funcionado…-
-¿Pasa algo?-
-Alguien interesante ha llegado- murmuró mirando en la distancia –Una poderosa hermana tuya ha llegado, Absolute Demise…-
-¡!-
-Hay mucho que estudiar…-
-Walburga… ¿Tú también tienes una misión?-
-Claro!-
-¡No lo sabía! ¿El director te manda?-
-Eso es un secreto…- rio traviesa alejándose lentamente.
-¿Te marchas?-
-Lavi… Se buena chica… Cumple con lo prometido… Cumple con tu deber… Hasta el final… Hasta las últimas consecuencias-
Confundida, Lavinia vió como la bruja desaparecía en un círculo mágico.
Bajo ellas, una figura las miraba con detenimiento.
Acabándose la barrita energética, Issei chasqueó la lengua.
-Brujas-
-DXD-
-¿Qué hay del Malleus Maleficorum, Selda?- murmuró el castaño negando con la cabeza, subiendo la ladera a paso rápido antes de alcanzar la cima.
Desde allí podía ver el pueblo. Por llamarlo de alguna manera.
Las entradas estaban bloqueadas por piletas de piedra, iluminadas por focos auxiliares alimentados con generadores diésel.
Parejas de soldados iban recorriendo los exteriores del pueblo.
Colocándose de cuclillas, el dragón se acarició la barbilla preocupado.
El clima, húmedo, estaba decorado con nubes negras.
Sospechaba que Dulio tenía que ver… Jugada inteligente.
La lluvia mitigaría y limitaría la capacidad de rastreo de los perritos…
A simple vista no podía distinguirlos… ¿Cuáles eran hombres lobo y cuáles no? ¿Todos? ¿Ninguno?
-¿Alguna idea?- alzando la mirada, mirando por encima del hombro.
Dama lo miraba fijamente.
-No, eh…-
Dulio necesitaba una distracción.
-Eso… Puedo hacerlo- incorporándose, empezó a bajar dando saltitos.
Las gotas de agua empezaron a caer, lentamente, aumentando y aumentando.
Para cuando llegó al pueblo caía un diluvio.
-Buenos días!- exclamó Issei llegando al acceso principal.
Los soldados se giraron sorprendidos, apuntándole con sus armas.
-¡Eh! EH!- alzando las manos -¿Habéis visto a un perrete por aquí?-
-¿Quién eres? ¿De dónde has salido?-
-Vereis… Estaba dando un paseo a mi perro y lo he perdido… ¿Lo habéis visto?-
Los soldados se miraron entre ellos.
-Mátalo, déjalo entre los matorrales-
-¿Matarme? ¿A mí? ¿Por perder a mi perro? ¿No es un poco exagerado?-
Uno de los soldados se acercó a él.
-Pensaba que podríamos entendernos… ¿No os preocupa que haya perdido a un pariente vuestro?-
-¿Qué has dicho?-
-¿Qué clase de perros soy vosotros?-
-¡!-
Cayendo del cielo, Excalibur se hundió en el suelo tras ellos, creando una fuerte explosión, agrietando el suelo.
Convocando su guantelete, apartó el arma, golpeando el cuello del soldado.
Convocando una daga de luz la arrojó contra el soldado, atravesando el casco.
Girando sobre si mismo convocó la espada, alejándose un paso antes de partir a su compañero por la mitad.
Sintiendo el poder de la espada fortalecer su cuerpo el chico se incorporó girándose rápidamente, calentando músculos dando saltitos ligeros. Girando la espada sobre si misma con un giro de muñeca.
-¿Sabéis porque esta Excalibur se llama Destrucción?-
Mirando al frente vio como múltiples soldados se deshacían de sus chalecos tácticos.
-¿Alguien más huele a perro mojado?-
-DXD-
"Estoy en posición"
Mirando su reloj de mano, Gesualdo dio un paso al frente.
La lluvia caía con fuerza.
Tras una corta oración, cruzó la calle, colándose entre dos edificios.
Tomando su espada reglamentaria se agachó para cortar las piernas de dos soldados. Al levantarse giró sobre si mismo para cercenar sus cabezas.
Tomando una de las dagas de su chaqueta la arrojó con precisión.
Un relámpago golpeó la hoja, cargándola con electricidad, atravesando a su objetivo.
Desplazándose veloz, llegó al patio delantero de una enorme casa, golpeando el suelo con puño, cubrió de escarcha todo el suelo, congelando los pies de los sorprendidos soldados.
Sacando su pistola, vació el cargador en sus cabezas.
El ruido alertó a los guardias del interior que se asomaron corriendo.
Aullando, decenas de licántropos empezaron a abandonar el inmueble por las ventanas.
Tragando saliva, el exorcista se concentró. Alzando el puño… Al cerrarlo, decenas de relámpagos cayeron del cielo.
Olía a carne quemada.
…
Entrando en el edificio, esgrimiendo su espada con lentitud, recorriendo los desiertos pasillos hasta dar con su objetivo.
En un descuidado almacén Dulio Gesualdo dio con decenas de niños, amordazados y atados en el suelo.
-Virgen santa…-
-DXD-
Colocando su espada entre ellos, Issei apenas pudo resistir el impacto.
Una poderosa y enorme garra peluda impactó contra la espada, levantando su liviano cuerpo en el aire.
Dejando atrás algunas dagas de luz, el castaño recuperó el equilibrio en el aire, asestado un golpe descendente en el aire.
El cuerpo mutilado del licántropo cayó al suelo encharcado, enfureciendo a sus compañeros.
Concentrando poder sagrado, Issei derrapó en el suelo para estabilizarse y lanzar dos haces de poder blanco.
Rápidas y afiladas, cogió desprevenido a algunos hombres lobo.
Chasqueando la lengua molesto, llevó su espada a la espalda antes de saltar al aire.
Convocando a Yamato, cortando girando sobre sí mismo.
Dos lobos más cayeron muertos.
Dejando la vaina en el cinturón, tomó la katana del reverso, agarrando a Excalibur, girando de un lado para otro, cortando todo lo que se movía.
No tardó en verse rodeado.
Sus ojos rojos recorrieron su entorno buscando una salida.
ZAP ZAP ZAP
Curiosos, se alzaron en el cielo, localizando a la bruja flotando en el aire antes de volver a los hombres lobos.
Todos empalados en enormes estacas de hielo.
-Buena puntería…- encogiéndose de hombros antes de detenerse a pensar.
Decidido alzó su mano con Excalibur.
-Un poco de transparencia, preciosa-
Dama tocó la espada, cambiando su color.
Issei sonrió satisfecho.
-Buen pibon…- susurró el chico arrancando a correr.
Los hombres lobo gozaban de una fama legendaria rastreando a sus presas, un olfato excepcional… que jugaba a su favor.
Estarían confiados en sus habilidades y él tenía la lluvia a favor, no lo rastrearían hasta que fuese demasiado tarde.
La Dama del Lago apareció sobre él, abrazándolo del cuello, afianzando su poder.
-Como te quiero- susurró el chico guiñándole un ojo al espíritu.
Inspirando y exhalando profundamente… agarrando a Yamato.
-Con mis novias conmigo… Soy una bestia imparable…-
(Yo cuido de vosotras, vosotras cuidáis de mí)
(Juntitos somos cremita)
(Y esta es una ocasión perfecta para ver como cortamos filetes de hombres lobo)
(Ahora podemos probar nuestro entrenamiento)
-Vamos, preciosas… Vamos a montar una buena fiesta… ¿Qué me decís?-
Sonriendo, Issei sentía la aprobación de la Dama, flotando, como siempre, a su espalda cuando la empuñaba.
Sus pupilas rasgadas siguieron la estela de dos guardias, caminando a paso lento hacia él…
Oculto entre la maleza ni le prestaron atención.
Dando un paso al frente, de un salto cercenó la cabeza de uno de los guardias, deteniéndose tras el otro.
Alarmado el hombre se giró, escupiendo sangre a borbotones al sentir una hoja atravesar su mandíbula, ascendiendo hasta atravesar su cráneo.
Retirando el arma, Issei corrió hasta colocar su espalda a la pared del edificio.
-Venga va… Venga va…-
Abandonando su refugio, colocándose en posición, envainando la katana… Se desplazó a una velocidad inhumana, cortando a su paso.
Derrapando a varios metros de distancia… Mirando hacia atrás.
Había dos cadáveres en el suelo.
-¡Ja!- exclamó contento.
-¡ENEMIGO!-
Una estruendosa sirena empezó a vibrar con fuerza, alarmando a todos los residentes en cientos de metros a la redonda.
-Oh…-
Con una mueca vio como decenas de soldados empezaban a moverse… rodeándolo.
-Esto lo he vivido…- susurró el castaño alzando la mirada.
Un destello de luz se alzó poderoso en el cielo… liberando cientos de flechas entre los edificios frente a él.
…
Rugidos, alaridos, gruñidos se podían escuchar en la distancia.
Decenas de objetos parecían caer del cielo…
Dulio no se entretuvo, acabando de cargar a los niños en una furgón, se subió en la cabina antes de arrancar.
Conduciendo con velocidad y temeridad, agradeció al francotirador que cubría sus espaldas su trabajo de cirujano.
Una estaca de hielo empalaba a cualquier enemigo que se interponía en su camino.
A los pocos minutos de frenesí, Dulio suspiró aliviado.
Ya estaba en la carretera, alejándose sin daños aparentes en el vehículo y con los niños a buen recaudo…
"Objetivo asegurado, cambio de posición" dijo usando su comunicador.
-Cuídate, Issei…-
-DXD-
Tomando impulso, Issei saltó con fuerza, inspirando con fuerza antes de lanzar una enorme bocanada de fuego anaranjado.
Parpadeando sorprendido.
"¿Fuego? ¿De dónde ha salido el fuego?"
-Joder… Ha funcionado… ¿Y si escupo fuego cuando ronco?-
Retrocediendo rápidamente, esquivando una lluvia de balas.
-¡EH! Eh! Eso es trampa!- chilló el niño lanzándose al suelo, arrastrándose por el barro.
PAM
Temeroso, Issei se asomó… para ver a cierto soldado con una estaca de hielo incrustada en la espalda.
-Bufff… ¿Se puede saber dónde estaba?-
Tomando la espada de nuevo, avanzando con rapidez, invisible al ojo común, dejándose caer por el suelo, derrapando en la tierra, rasgando las piernas de un licántropo.
Lazando una estocada ascendente, cortando uno de sus brazos.
Incorporándose lanzó varias estocadas al pecho, arrancando un aullido de dolor.
De una última estocada hundió la hoja en su pecho, golpeando el mango con la mano, empujándola completamente en el pecho del animal.
Chasqueando la lengua, tomando a Destrucción, arrojándola a un lado, empalando a otro lobo contra un árbol ruidosamente.
Saltando levemente, colocando sus pies contra el cuerpo del pesado animal, sacando la espada, rodando por el suelo, esquivando el ataque de otro licántropo.
Alzando su mano hacia Excalibur, convocándola, lanzando una estocada a otro enemigo.
El anciano licántropo, poderoso, la tomó asimilando graves daños con sus manos.
Rugiendo orgulloso… Antes de ver como Yamato atravesaba su frente.
Jadeando, Issei revisó sus alrededores.
Estacas y más estacas caían del cielo.
¿A quién había logrado Griselda convencer de asistirle?
¿Ese era el poder de las brujas?
Por destrucción estaba a la par de Dulio…
Pese a su esfuerzo estaba siendo más trascendente que el mismo…
Estaba empezando a cansarse…
Parado en medio de un oscuro bosque, apoyando la espada en el suelo.
Concentrándose en su aura, sintiendo suavemente la figura espectral de la Dama del Lago posarse sobre sus hombros.
-¿Nos vamos?…-
Relajándose tras unos instantes de pausada respiración.
Las sombras se cernían sobre él.
CRACK CRACK
-¿Os pensáis que el sonido de la lluvia oculta vuestros movimientos?- Afianzando el agarre sobre la espada, concentrando poder sagrado.
"Envía tu luz y tu verdad, que ellas me guíen, que me lleven a tu santo monte, y a tus moradas!"
Liberando el encantamiento, formando una esfera de luz blanca frente a su persona, revelando las salvajes figuras de múltiples bípedos lobos.
-Hola, perritos sarnosos-
"Haz una cadena, porque la tierra está llena de juicios de sangre, y la ciudad llena de violencia!"
Del suelo surgieron decenas de cadenas blancas como la luz, buscando alcanzar a los licántropos.
Veloces esquivaron la trampa sin problemas.
Rodeándolo con velocidad, esgrimiendo sus mortales garras, desgarrando el suelo, los árboles.
Un presagio de lo que iba a suceder con su propia carne.
-Os veo muy creciditos…- retrocediendo unos metros.
Lanzando una estocada ascendente, creando una enorme hoz de energía blanca, girándose levemente envió otra hoz…
Curioso observó el resultado… Horrorizado vio como uno de los licántropos se había colocado a su espalda.
Moviéndose con gracia y destreza, llevando su mano a la espalda, envainando a Excalibur.
Blandiendo a Yamato desvió a duras penas el ataque del licántropo, deslizándose entre los restantes, cortando sus brazos antes de que se diesen cuenta, retomando a Destrucción los partió por la mitad.
Jadeante el chico se detuvo al acabar con el último, cansado, mirando su trabajo orgulloso, apoyando ambas hojas en el suelo.
-Ja! Licántropos a mi…- exclamó divertido.
Jadeando pesadamente.
-Usarlas a las dos al mismo tiempo es agotador…- sintiendo como Excalibur rellenaba su cuerpo de poder sagrado –Pero puedo con esto y más…- mirando hacia atrás.
Sentía la presencia de la dama blanca… tras él, sobre sus hombros, susurrando algo que no podía escuchar…
Señalando en una dirección demasiado concreta para su comodidad.
Agudizando el oído, escuchaba como se rompían las ramas.
Como crujían las hojas.
Sus ojos vieron en la oscuridad… Como los refuerzos habían acudido más rápido de lo pensado.
Lanzándose a un lado, barriendo el suelo con la espada, cortando las tonificadas piernas de una bestia.
Levantándose a toda velocidad, desenvainando y alzando la otra espada, dejándola caer sobre el aullante animal, partiéndolo por la mitad.
Mirando a su alrededor… el chico continuó corriendo, moviendo su localización.
Apenas le servía, sabía una vez identificado su olor no podía huir, que podían olerle a kilómetros de distancia, su oído era mucho mejor que el suyo… Sabían dónde estaba, podían verle perfectamente en la oscuridad…
-E-esto… Esto no se acaba nunca!- jadeó el chico –Aunque esto es justamente lo que esperaba! Un poco de dificultad por favor! Que parezca un reto!-
Otra vez rodando por el suelo, escondiéndose tras un árbol.
Arrancando a correr de nuevo…
-Por suerte… Tengo a un francotirador vigilando mi trasero!- chilló Issei deteniendo un golpe con su espada.
Sonriendo al ver al soldado empalado.
Deteniéndose, blandiendo su espada, girándose de golpe, esgrimiendo la espada como un bate de béisbol… reventando a otro licántropo.
-¿No has visto venir esto? - señalando a su compañeros con la espada -Venga cabrones!- levantando su espada, colocando la hoja en posición horizontal, paralela a su otro brazo –Traedme a vuestro mejor tirador! ¿A quién voy a batear ahora?-
Girando sobre sí mismo, derrapando un pie formando un círculo, asegurando su agarre sobre la espada…
-¡Oooooolé!- chilló el chico lanzando una estocada hacia adelante… impactando de lleno en el pecho de una fiera criatura.
La criatura, sorprendida, vio como el arma empezaba a quemar su piel.
Vomitando sangre, cayó inerte al suelo.
Issei dejó caer los brazos cansado.
-Aprended a respetar a la raza superior, chuchos-
CRACK CRACK
La doncella blanca acarició su cabello.
Alzando la mirada Issei gruñó con fuerza.
Un enorme licántropo descendía lentamente por el tronco de un árbol, babeando con fuerza, esgrimiendo sus colmillos.
Sus feroces ojos fijos en su inminente bocado.
-Bufff…. ¿En serio?-
Tanteando sus opciones… empezó a correr.
-Esto no es lo que parece… No estoy huyendo!-
-DXD-
Más grande y poderoso que sus compañeros, el licántropo le perseguía atento.
Sin exponerse al cielo, tanteando a su presa.
Sabía que no podía convocar salmos en movimiento.
Sabía que su visión oscuridad era mejor, pero no le ganaba en olfato...
Sabía que estaba cansado.
Sabía que su presa cedería con la más mínima presión… bien aplicada.
-¡!-
ZASSSSS
Aullando de dolor Issei rodó por el suelo.
Sentía un inmenso dolor en su espalda, un líquido que corría hasta mojar su pantalón.
-Esto no cuenta como herida, me he rozado al rodar por el suelo…- susurró el chico, motivándose a si mismo.
Esgrimiendo su espada.
-Vamos perritos, venid con vuestro dueño…- siseó el chico colocando sus espadas en posición, mirando a su enemigo a los ojos fijamente –Te voy a sacar las pulgas a ostias…-
CRACK
-¡!-
Girándose, lanzando un golpe con la katana.
Chasqueando la lengua al ver como la agarraban con la boca.
Previendo un ataque por la espalda la soltó, empuñando a Destrucción con dos manos, partiendo a otro lobo a su espalda.
Esperando el ataque el chico alzó su mano protegiéndose del youkai…
CLANC
No había… dolor.
Había dolor… Pero infinitamente menor del pensado…
Sonriendo perversamente, mirando como el licántropo sostenía su mano entre sus dientes.
Una mano cubierta por un resplandeciente metal rojo.
-Por MUY poco- el chico sonrió perversamente sosteniendo su espada ascendentemente…
La mitad del cuerpo que no estaba sujeto a su cabeza cayó al suelo al segundo siguiente.
Más y más hombres lobos llegaban a su posición.
-¿Necesitas algo de ayuda más directa?- pregunto una dulce voz sobre él.
Girándose, Issei vió como una preciosa bruja flotaba sobre él, sentada en su escoba.
Haciéndola desaparecer, cayó con gracia al suelo, convocando un largo bastón blanco con un cristal azul en el extremo superior.
Susurrando algo, la rubia golpeó el suelo con la punta inferior.
Issei se maravilló a ver todo lo que le rodeaba cubierto de hielo.
Absolutamente todo, congelado.
-¿Quién eres tú?-
Lavinia Reni sonrió contenta.
-Despacho del Cardenal Presbítero-
-Que ocurre ahora- dijo el hombre divertido, sin dejar de leer sus informes, no necesitaba alzar la mirada para saber del enfado de la mujer frente a él.
Griselda Quarta dejó otro informe sobre la mesa.
-No hace falta que lo lea, ya me lo han dicho… Me sorprendió mucho escucharlo-
-Es algo intolerable-
El anciano suspiró pesadamente.
-Es una buena acción muy mal llevada a cabo, movido por el amor del espíritu santo ha cometido una inmoralidad y en nombre del señor ha atentado contra su dignidad, violando tu intimidad y derechos, lo se…-
El anciano estaba cansado, ya no estaba para estas cosas.
-Revocaremos la solicitud de adopción, enviaremos a la niña a Croce. Issei tendrá que responder a sus acciones. Lo prometo-
La mujer miró al suelo molesta.
-No entiendo porque Issei ha hecho algo como esto… ¿Por qué ha jugado con la vida de una niña?-
-No conozco a la joven… Quizás tendrías que conocerla para entenderlo-
-¿?-
-Solo sé que es la portadora de Durandal y que no lo ha pasado muy bien…-
-…-
-De momento le impondré un castigo ejemplar, luego veremos si lo expedientamos-
-¿Luego de que?-
El anciano suspiró pesadamente, ladeando su asiento.
-El niño que buscamos no estaba entre los rescatados, Quarta. Que vuestro objetivo se haya movilizado más al este no ha gustado en el Vaticano. La noticia del aumento de efectivos recorriendo Europa tampoco… Y hace unas horas Cerro nos ha comunicado que la propagación en el nuevo continente es peor de lo pensado… Y como andábamos cortos de malas noticias nos han llegado más del este…-
-¿La misión de reconocimiento de Issei?-
-No… Pese a lo confuso de la investigación del hermano Shidou en Constanza los vampiros parecen estar bastante relajados con nosotros… A pesar de habernos cesado del país esa restricción apenas duró unos días… Hablo de más al este-
-No entiendo-
-Decenas de barcos cruzaron el mar de Ojostk hace unos días… Procedían de Rusia, desembarcaron al norte de Japón… Los informes preliminares hablan de soldados de Lucien…-
-¡!-
-Tenemos muy pocos exorcistas en tierras orientales, pese a que el país tiene exorcistas paganos muy probablemente deba devolver a Shidou a su tierra…-
-¡!-
-Contaba con que ese experimento tuyo pudiese funcionar y enviarlo acompañado de alguien prescindible para la orden-
-Apenas he podido trabajar con ella, santidad-
-Pese a todo, la compatibilidad de esos dos es alta… El reguero de cuerpos que han dejado atrás a maravillado al Consejo Cardenalicio-
-Por supuesto, al obispo le habrá encantado ver el despliegue militar! Le habrá encantado ver el poderío de sus exorcistas eliminando a sus enemigos en la tierra!-
-Hermana Quarta…-
-¡No tendrían que haber ido!-
-Son exorcistas. ¿Cuánto tiempo pensabas tenerlos encerrados en el complejo educativo?-
Griselda se giró furiosa.
-Que ocurre…-
-…-
-Hermana Quarta…-
-Son niños. Uno es demasiado bondadoso, el otro es una fuerza de destrucción. No son mensajeros del Cielo-
-Hermana… Issei fue Issei… Tan imprevisible… O previsible para mal, como siempre. A Dulio le pudo su benevolencia… Pero Shidou peleó bien con la bruja, Dulio rescató a todos esos niños-
La monja lo miró enfadada.
-Su intervención fue del agrado del obispo, como he dicho-
-¡Ese es otro tema!-
-¿?-
-Los han usado a su antojo! Les han engañado! Manipulado para que entren a formar parte de esta guerra sin siquiera consultárselo!-
-Hermana… Si bien las circunstancias no han sido… Desafortunadas. El resultado final es óptimo salvo una herida superficial tengo entendido-
-No utilices los resultados para argumentar tus hipótesis! Esos niños…- desviando la mirada, relajándose tras unos momentos –Aun es demasiado pronto-
-Nunca llegué a pensar que le tomarías tanto aprecio… ¿El roce hace el cariño?-
-No es cariño!-
-Asumo entonces que el rumor de que el joven Issei te sustrae ropa interior es cierta… Han llegado a mi algunas prendas, si quieres recogerlas…-
PAM
-Eso no ha ocurrido nunca. ¿Me oyes?- chilló la belleza completamente avergonzada.
-¿No? Porque algunas me han parecido bastante atrevidas…-
PLANC
Una flecha de luz se incrustó junto a su rostro.
-…-
-Eso… Eso no ha pasado nunca-
El anciano rió divertido.
-No eres la única orgullosa de él. Y no seas tan negativa… No es un fracaso. La instrucción ha sido un éxito, aunque te parezca lo contrario, es justo lo que espero de él. Está preparado para lo que le espera en Japón-
-…-
-Nunca me has fallado, no desde que tomaste tu rol como instructora. Bajo tu supervisión se han formado a decenas de exorcistas que ya están siendo desplegados en múltiples misiones… Gracias a tu trabajo, ahora cientos de hermanos podrán operar tranquilos teniendo a esos competentes jovenzuelos cuidando de sus espaldas. Esos chicos son otra muestra de tu éxito-
-Su eminencia!-
-Siguiendo con lo dicho… Tus alumnos… Son lo mejor que ha llegado a esta institución en toda su historia, ambos son poderosos, fuertes, rápidos, dominan un amplio abanico de artes…-
-Son excepcionales chicos, su eminencia, pero…-
-Sí, Issei. Lo sé… Te preocupas demasiado por él- encarando a la mujer, entrelazando sus dedos -¿Qué es Issei sino un dragón en su etapa de crecimiento? La apariencia es la que es, pero en cuanto le miras a sus ojos antinaturales y le escuchas hablar sabes que es algo especial. Algo especial para todo… Incluso es como una hermana mayor debe preocuparse…-
La boca de Griselda se abrió para protestar… Optando finalmente por callarse.
-Nunca será el caballero blanco que si será Dulio… Ese depredador, ese meteoro de destrucción, ese chico recorrerá el mundo cubriéndolo de fuego y muerte… Si lo dejamos como está- separándose levemente de la mesa –Nunca he pretendido que fuese un caballero ejemplar, solo quiero que no sea quien cree que es Ewald-
La sola mención de su nombre erizó el cabello de su piel.
Si antes estaba preocupada ahora estaba asustada.
-¿Qué opina él?-
-Mantiene una teoría disparatada…-
-¿Me la puede contar?-
-Ewald… El Falso Profeta… Es un disparate-
-¿La calamidad del Apocalipsis?- exclamó incrédula.
-Te lo he dicho… Un disparate- dijo el anciano llevándose una mano a la cara.
Cansado.
-Sabéis que no me gusta que se use a mis chicos como herramientas-
-Ambos son tus más brillantes alumnos… No puedo garantizarte nada… Pero daré lo mejor de mí para evitar que al menos Issei acabe en el frente antes de tiempo-
-Su eminencia…-
-Enviarlo a la guerra siendo tan joven destruiría la vida de un excelente ciudadano de este mundo… Y tampoco sé si Lady Gabriel me permitiría enviarlo muy lejos durante mucho tiempo… ¿Quién se encargaría de todo su papeleo?-
-¿Lo sabe? ¿Lo sabe y no ha intervenido?-
-¿Por qué debería? Veo a Lady Gabriel tan contenta…-
-Le ha adoctrinado… Se ha dejado engañar por ese rapaz…- murmuró la mujer alejándose a paso lento.
-Jajajajaja. Hermana Quarta…- rio el anciano divertido.
PAM
La mujer golpeó la mesa molesta.
-Nadie le conoce a varios kilómetros a la redonda como yo y no es lo que usted piensa que es…-
-Issei despierta facetas nunca vistas en las mujeres… Es un chico que piensa y se mueve por sus instintos… Lo único en este mundo que le interesa son las mujeres hermosas… Nació con el pecado de la lujuria en su interior y eso es algo irremediable… Le conozco, hermana Griselda-
-¿No le preocupa la influencia del dragón en Lady Gabriel?-
-La verdad es que si, su sangre es demasiado intensa… Esos ojos… Pero vuelvo al principio de mi argumento Hermana Quarta, que es ese chico. Ese niño ha recibido una herencia espiritual particular y única que puede ofrecer algo completamente nuevo a esta institución… Su espíritu es indomable. Y su hambre, ilusión y ambición son las mujeres… Deberías de mirarlo con perspectiva. Hay algo a lo que nos podemos acoger, algo con lo que podemos controlarle y creo firmemente que Lady Gabriel lo sabe y se mantiene alerta constantemente-
-Os engañáis si os creéis eso-
-Dulio es otro chico con un potencial sin fin… Su potencial no es inferior al de Issei, pero en diferentes aspectos… Y le puede el pecado de la pereza. Pero su devoción por el prójimo y su amor por los necesitados, especialmente los niños, lo convierten en el mejor y el más completo exorcista que jamás ha pisado esta Iglesia-
-¡!-
-Issei siempre ha sido un chico sincero, atento y amable, aunque no deje de perseguir faldas es un joven de buen corazón. Dulio siempre ha sido el centro de atención de cuanto le rodea, amado y respetado le es innato ganarse el afecto de todos los que le conocen y el responde de igual manera… Ellos son el futuro hermana Quarta, y aunque como tú, no formen parte eternamente de la Iglesia, estoy muy orgulloso de ellos, de vosotros…-
-¿Por qué dice eso?-
-El joven Hyodo no es ni será un modelo de exorcista, en la vida, imposible… Nuestros caminos no tardarán en separarse… Gesualdo es demasiado puro, sus deseos no se amoldan a lo que la Iglesia quiere para él…-
-¡!-
La mujer se separó lentamente.
-Issei…- susurró la monja cabizbaja –Él puede ser mucho más-
El anciano sonrió afablemente.
-No tengo la menor duda de que será el más grande… Siempre ha sido un chico muy maduro que te respeta como instructora y seguro te considera una amiga, valora tu instrucción y consejos… No subestimes tu influencia-
-…-
-¿Qué te preocupa, hermana Griselda?-
-Apenas es un niño… ¿Qué ocurrirá si la sangre le domina y hace alguna estupidez… Y si no estoy allí para ayudarle?-
El anciano rio levemente.
-Ese niño necesita de todo menos protección, hermana Griselda-
-Discrepo!-
-Cuanto has cambiado… Ese chico es pura inspiración… Por ejemplo… ¿No lo recuerdas? ¿A aquel niño traumatizado por la guerra civil que acabó con la vida de sus padres?-
-…-
-Hace años Dulio entró siendo un recipiente vacío, ahora es el ídolo de los niños, la fuente de alegría de este centro y el centro de las muchedumbres… Tú misma, tan fría y estricta que nadie quería acercarse y ahora es la ídolo de todas las jóvenes… Ese chico ha logrado que el mismo arcángel visite de forma regular esta institución, la Iglesia nunca había estado tan unida al Cielo…-
-¡!-
-Dios nos muestra el camino de formas tan extrañas…- susurró Vasco con una sonrisa en su rostro –Dulio ha encontrado su camino, tú has encontrado el tuyo en la devoción a Lady Gabriel… ¿Ahora lo ves?-
-…-
-Lo único…- el rostro del anciano se ensombreció.
-¿Ocurre algo, eminencia?-
-Sus corazones son tan puros… Y el campo de batalla tan cruel…-
-No tiene nada que temer, su formación ha sido excepcional y esos dos se saben compenetrar de una manera excepcional… Y están solos-
El hombre negó con la cabeza.
-No es algo que podrán evitar eternamente…
-Lo único que lamento es tener que enviar a mis niños al campo de batalla…-
-¡!-
El anciano se giró, mirando por la ventana del despacho.
-La Iglesia ha sido bendecida con dos diamantes… Y el mundo está presenciando su potencial. Juntos superarán cualquier adversidad- cruzando las manos por su espalda –Están empezando a recorrer su propio camino, los muros de esta institución se les está empezando a quedar pequeño-
-¿Por eso permite que Issei se marche a placer?- rió la monja.
-Crece dentro tanto como fuera, no voy a privarle de ese crecimiento-
La monja miró al suelo pensativa.
-Procederé a marchar, eminencia-
-Hermana Quarta-
-¿Si, santidad?-
-Tráeme a Shidou… Tengo que hablar con él- acariciando el informe con sus dedos.
Griselda tragó saliva.
Intimidada asintió antes de marcharse, cerrando a su paso.
-DXD-
Griselda Quarta se encontró con Issei apoyado en la pared del pasillo. El estúpido hermano menor con su estúpida sonrisa.
Un dragón que no dejaba de perseguir faldas… Que le robaba la lencería… Un chico entrenaba como el que más.
Nadie hacia un mayor uso de los gimnasios y la biblioteca como él.
Sin miedo a equivocarse podría decir que era el mejor estudiante que había tenido.
Aunque intuía que mucho tenía que ver con su aura de dragón, indomable, feroz, insaciable…
-Esta vez la has hecho buena…- dijo Griselda haciéndose notar, caminando hacia él –No te irás de rositas-
-Ni lo pretendo- volviéndose hacia ella.
-¿Y tú compañera?-
El castaño no respondió.
Griselda se mantuvo en silencio.
-¿El viejo quiere verme?-
La exorcista asintió.
-Selda. Si confías en mi criterio… Dale una oportunidad a la niña. Si me la diste a mi ella se la merece más-
-¡!-
-Esa niña ha perdido a su hermana mayor, tú quieres una hermana menor… Hazme ese favor- dijo el castaño antes de abandonar la sala.
-DXD-
Issei entró al despacho con naturalidad, caminando a la mesa auxiliar, preparándose un té sin pedir permiso alguno.
-¿Me echabas de menos?- preguntó Issei plantándose frente al Cardenal Presbiterio, Vasco Strada.
-Solo quería hablar de tu última misión-
-¿Solo quieres hablar de la última? ¿Y es de la última de la que quieres hablar?- mirando al anciano.
-Es la más reciente y delicada… Una excursión en el campo- dijo el anciano mirando al niño frente a él dejando un archivo sobre la mesa –Tu informe de misión dice eso textualmente-
-Así fue, bueno, bonito y saludable. Paramos a hacer un picnic, hice fotos. Griselda hace unos sándwiches de lujo…-
-¿Y qué hay de Rumania? En teoría se cerraron las fronteras unos días. Los informes previos hablan de una numerosa y frecuente presencia de vampiros altamente irascibles-
-Infundados. Falsos. Exagerados. Apenas vimos murciélagos, lo más parecido a un vampiro que he visto nunca-
-¿Y no creíste importante hablar de esos murciélagos?-
-No creí importante tener que molestar a la población local con mis tonterías-
-¿Y qué hay de la niña huérfana?-
-Un encanto-
-¿Y los cadáveres del orfanato?-
-No creí necesario molestar a un hombre de tu categoría con detalles menores, al estar cerca de la jubilación creo que preferirá no sé, una partida de petanca, a leer esos aburridos informes de fauna local…-
-Algo me dice que no me habría aburrido leyendo esos informes-
-Quien sabe-
-Habría sido divertido leer sobre como uno de mis estudiantes… Practica decapitaciones, laceraciones, incineraciones y mutilaciones en los enemigos de la Iglesia-
Issei centró su atención en el anciano.
Vasco Strada desplazó hacia adelante con el dedo índice otro informe.
-Mentir y emitir ordenes de traslado, falsificar documentación. Enfrentarte a la realeza de los vampiros. Practicar y autorizar adopciones, falseando documentación y suplantando identidades. La muerte y ejecución de la responsable del orfanato… Por lo hablar del hacer de los terrenos neutrales de pueblos ajenos a la protección de la Iglesia un sangriento campo de combate…-
-Griselda pidió una buena distracción, eso hice-
Issei chasqueó la lengua molesto.
-Eran licántropos muy cabreados, poco pudimos hacer con el dialogo-
El anciano levantó la mano, silenciando al chico antes de levantarse y pararse a mirar por la ventana.
-¿Te das cuenta que eres un verdadero coñazo?
-No creo que ese sea vocabulario para usted, eminencia-
-Dime lo que has hecho mal esta vez, que lección he de enseñarte-
-No te fíes de una mujer atractiva que oculta sus curvas-
-Ni aun así eres capaz de responder- masculló el anciano girándose, encarando al niño -Era un informe oficial y mentiste. Múltiples veces. Dejemos a un lado tus acciones, crees que las normas no son para ti porque no son de tu gusto-
-¿No fue por eso que me pediste que me quedase?-
-Te pedí que te quedases porque tanto yo como el hermano Touji vimos grandeza en ti. Pero tal y como me advirtió él veo que no tienes humildad. Un rasgo distintivo de tu raza que pensaba que serias capaz de superar-
-Somos superiores. Punto-
-Quizás lo peor de tu parte humana esté sacando lo peor de tu parte dragontina!-
-¿Deberíamos de haber dejado morir a esos aldeanos? Los vampiros pedían ostias. ¿Debía de dejar a esa niña sola? Y esa anciana se lo tenía merecido-
-Tu misión era patrullar, no intervenir, distraer, no masacrar, investigar, no combatir. Teníais que inspeccionar un orfanato, no alterar su destino. Por no hablar de que pusiste en peligro a tus compañeros, incluso a esa joven a la que tanto afecto le procesas- exclamó el anciano enfadado – Has roto normas que juraste respetar al portar ese uniforme. Has puesto en peligro a miembros de la organización que nosotros prometimos cuidar! Has arriesgado vidas que no son tuyas de arriesgar o perder! Y todo en nombre de una organización que no te concedió ni ordenes ni permiso!-
-¿Y qué? ¿Sabes cuantos compañeros he perdido en mis misiones? A ninguno! En mis misiones nunca ha muerto nadie! Gracias a mis acciones tenemos a una docena de niños que han dejado atrás una vida de mierda que vosotros estabais consintiendo!-
-Ese es otro de tus muchos problemas, te crees infalible. Es muy propio de ti! Las normas son para los demás! Las advertencias son para los demás!-
-Las que respectan a las mujeres, deberían-
El anciano se estaba enfadando por momentos.
-Lo peor es que usas tus golpes de suerte para justificar el jugar a ser Dios!-
-No lo metas a él en esto-
-Quizás una diosa de tu raza te haya dicho lo contrario, pero ahora eres humano y sirves a una organización de humanos! Y eso, aquí, está prohibido!-
-Pse… Limitaciones banales…-
-Cuando sales a una misión no es Issei Shidou, el dragón bendecido por un dios dragón, el que sale a combatir, es Issei Shidou, el exorcista!-
El niño permaneció en silencio.
-Dadas las circunstancias me he visto obligado a comunicárselo a Cristaldi, que sabes el afecto que te tiene.
Issei desvió la mirada.
-No acatas las normas, no te responsabilizas de nada y no respetas ni el cargo ni el uniforme- sentenció el anciano volviendo a su ventana -¿Y sabes por qué? Porque no estás preparado. Hay más de dragón que de hombre en ti. Hasta que no logres sobreponerte a tus instintos serás degradado. Y aprenderás humildad quieras o no-
-Venga va…-
-Tú has traído a Xenovia Quarta a Croce di Pietro, tu adiestrarás a esa chica-
-¡¿Qué?!-
-La portadora de una espada sagrada adiestrada por un portador prolífico de espada sagrada-
-No me jodas- protestó el castaño –Yo no tengo material de profesor… ¿Qué quieres que le enseñe?-
-No. No me jodas, no- espetó el anciano con dureza -A partir de ahora tomarás a esa niña como aprendiz y juntos madurareis. Ambos tenéis mucho que aprender, el uno del otro. Con suerte esa niña despertará en ti el hombre recto de Dios que sé que hay en ti-
(Cómeme los huevos por los lados y por debajo)
Negando con la cabeza, Issei se giró molesto.
-Eso no es todo-
-¿Hay más?-
-La bruja-
-Qué pasa con ella-
-Trabajarás con ella-
-Estas de broma!-
-La Iglesia quiere la paz con las organizaciones mágicas. Tenemos demasiados enemigos. Quizás haya una nueva forma de paz que aún no hemos descubierto-
Con las manos en los bolsillos, Issei mantenía la vista en cualquier otra cosa.
-El niño milagro que buscamos no estaba entre los rescatados… Para cuando le encontremos volveréis a intentar rescatarlo-
-Me obligas a tomar una estudiante y me obligas a colaborar con una bruja… ¿Algo más?-
-Estudiaremos medidas disciplinarias. Ahora vete, tienes mucho que hacer-
Sin decir nada mas Issei Hyodo abandonó la estancia, con Vasco Strada cruzándose de brazos preocupado, observando el cielo por la ventana.
-DXD-
Caminando lentamente, Griselda se apoyó en la pared, mirando a una niña cabizbaja, sola en una de las terrazas de la cantina.
Indecisa, miraba su comida sin llegar a probar bocado.
-Si no tienes mucho apetito pruebas las natillas, están dulces sin ser empalagosas-
La niña la miró sorprendida.
-Y-yo…-
Suspirando pesadamente, Griselda se sentó frente a ella.
-¿Eres Xenovia?-
-S-si…-
-Issei me ha hablado mucho de ti…-
-¿Tú eres…?-
-Me llamo Griselda… ¿Y desde hoy seré tu hermana mayor?-
Xenovia Quarta no sabía que decir.
Desde la distancia Issei sonreía orgulloso, antes de girarse y marcharse. Ignorando la mirada de cierta bruja rubia.
-Continuará en el próximo capítulo-
-UNA BRUJA PARA UN EXORCISTA-
