Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD.


- High School DxD –

[Draconic X Deus]


- Una Bruja para un Exorcista -


-El Vaticano-

Dejando atrás el comedor, Issei abandonó el recinto, deteniéndose al alcanzar el exterior. Alterado por las palabras cruzadas con su superior, el exorcista optó por despejar su mente.

Compañía, necesitaba compañía, distraer su mente con algo alegre…

Opciones.

Dulio estaba reunido con los jefes. Xenovia estaría con Griselda… Necesitaban tiempo. Gabriel estaba en el Cielo, entretenida con Jazmín…

-¿Yo? Yo no quiero un alumno…- negando con la cabeza –Yo trabajo solo…-

¿No había llegado a la conclusión de que no quería pensar más en ello?

-¿No te gustaría tener una compañera?-

Issei levantó la mirada, manteniéndola al frente unos segundos antes de ladear la cabeza levemente.

Una joven vestida de negro permanecía apoyada en la pared, un rostro hermoso de ojos azules, el cabello oculto tras el habito de monja. Pero sabía que sus mechones eran del color del sol. Porque la había visto antes.

Las ropas se ceñían demasiado, ese exuberante cuerpo NO ERA el de una monja, una sierva de Dios. Aunque el de Griselda no quedaba atrás.

-La francotiradora de hielo…-

-¿Franco… que? Obviamente no me llamo así…- susurró la joven ladeando la cabeza, llevándose un dedo al mentón -Aunque… Buenos días!- separándose de la pared, caminando hacia el dragón.

Issei alzó su mano, instándola a detenerse. Pasando a señalarla vagamente.

-Mi jefe me ha dicho que tengo que colaborar contigo- afirmó Issei secamente.

-¿Ya lo sabes? Perfecto! Pasemos a las presentaciones! Me llamo…- juntando sus manos alegremente.

-Quien te ha dicho que voy a trabajar contigo-

-La hermana Quarta, es una exorcista muy amable… Debería de estar por aquí… Dice que te conoce y…-

-Griselda no sabe lo que dice. Griselda le tiene una fe excesiva en la humanidad y conmigo se equivoca. Ignoro si te lo han contado, pero el que seas mi compañera es un castigo para mí. Pero no lo tiene que ser para ti. No voy a trabajar contigo, yo trabajo solo-

-No es un castigo para mí…- respondió la joven en voz baja, bajando la mirada.

-Lo será. Así que monja bruja… Muchas gracias por todo- sentenció el castaño avanzando a paso rápido.

-E-espera!-

-Ya te he dicho que…-

-Tu nombre es Issei, verdad- dijo la bruja colocándose en su camino.

-Mira. Te agradezco mucho haberme ayudado en el bosque. En serio. Pero eso no cambia nada-

-S-solo espera un momento…-

El exorcista la miró irritado.

-Solo te pido una cosa… ¿Cómo favor por haberte ayudado en el bosque?-

Mirándola fijamente, el joven asintió.

-¿Me recuerdas?-

Issei asintió levemente.

-Eres la bruja que intentó acceder al complejo… Ya lo has logrado. Enhorabuena-

-¿Sabes que quería?- preguntó inclinándose levemente, mirándolo con timidez, pasando sus manos por su espalda, coqueta.

Inocente.

-¿Qué quieren las brujas?- cruzándose de brazos.

-Embrujar a alguien!- respondió divertida.

Rodando los ojos el chico la bordeó, reemprendiendo su camino.

-Espera, espera!- corriendo hasta colocarse frente a él –Era una broma…-

-Aparta-

-No sé si lo recuerdas… Pero… Aquel día me tocaste la mano…-

-¿Lo hice? Lo siento, no quería importunarte…-

-No, no! Solo…-

-Lo que quieras pedir, pídelo-

Por alguna razón la chica no lo miraba a la cara, cosa que le irritaba.

Se quería ir rápido y esa chica se entretenía todo lo posible.

-¿Puedo volver a tomarte la mano?- extendiendo su mano tímidamente –No… Mejor… ¿Un abrazo?-

-¿Perdona?-

-S-solo pido un abrazo… ¿Es pedir mucho?-

Los ojos rojos se posaron sobre los azules.

-Me salvaste la vida probablemente… Ni mucho menos es mucho- suspirando pesadamente, separando los brazos.

Lavinia alzó las manos, tocando lentamente los dedos del dragón, exhalando sorprendida.

-Estas caliente…-

-Mi temperatura corporal siempre ha sido alta… ¿Supone un problema?-

La bruja negó con la cabeza, sonriendo enormemente… antes de abrazarlo con fuerza, sorprendiendo a Issei, que se encontró de la nada su rostro enterrado entre los generosos pechos de la maga.

-Tan calentito!- murmuró la rubia cerrando los ojos –Mi hogar…-

El castaño no sabía que decir, que hacer.

Los pechos de la bruja eran… exquisitos, grandes y suaves…

-¿Tu qué?- alzando la mirada.

-¿Seguro que no quieres ser mi compañero?- ronroneó Lavinia acariciando sus mejillas –Eres adorable… Podría tenerte abrazado todo el día…-

Frunciendo el cejo, Issei empezó a acariciar los costados de la bruja, arrancando una risa ligera en la rubia, forzándolo a soltarlo.

-Escúchame!- exclamó el exorcista serio –YO TRABAJO SOLO. ¿Qué es lo que no entiendes?-

-Pero llevo mucho tiempo buscándote…-

-¿Buscándome? ¿A mí?- alzando una ceja incrédulo -¿Te debo dinero?-

-Yo… Yo siempre tengo frio…-

El dragón la miró con interés.

La bruja vestía el habito pero llevaba guantes, gruesos, no hacia tanto frio como para justificar llevar esa prenda de ropa.

-Todas las personas a las que he tocado están frías… Pero tú…- mirándolo tímidamente –Tú me calientas… Eres el unido que puede hacerlo… ¿No podría estar contigo?-

-Búscate una casa en la playa, clima tropical… No soy la estufa de nadie-

Lavinia no insistió más. Cabizbaja dejó que el dragón se marchase.

Desde un rincón del patio la instructora Quarta los observaba en silencio. No quería ser una cotilla ni una fisgona, solo estaba allí por curiosidad.

Sin quererlo ni pretenderlo estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado… O no.

-Que sorpresa…- murmuró Griselda acercándose a ella desde un costado –Ya te dije que era imprevisible… Podría haber apostado a que te sobaría el culo a la primera oportunidad…-

-¡!-

-No se lo tengas en cuenta… Tampoco creo que tenga nada contra las brujas…-

-…-

Griselda extendió su mano.

-¿Es cierto que siempre tienes frio?-

Cohibida, Lavinia retiró su guante de una de sus manos… Colocándola tímidamente sobre la de la exorcista.

Griselda la encogió sorprendida, forzándose a sostenerle el apretón.

-Estas helada…-

La bruja sonrió quedamente.

-¿Issei te hace entrar en calor? ¿Cómo puede ser…?-

-Lo sabría explicarlo...-

-Explicar el porque tienes frio o el porque te calienta-

-Lo primero… mi afinidad primaria es el frio-

-¿Eres una maga especializada en hielo?-

-Extremadamente… Mi mayor don es mi maldición-

-Una maldición que parece tener solución… Aunque creo que es otra maldición-

Ambas rubias rieron ligeramente.

-Issei es… Un dragón… Un ser de fuego…- susurró para sí misma.

-¿Dragón?-

Griselda no respondió.

-Lo siento. Debí haberos puesto juntos antes…-

-Yo no lo siento… Quería conocerle-

-¿?-

Griselda negó imperceptiblemente al ver la cálida sonrisa de la maga, la ilusionada mirada que mantenía mirando a la nada.

Retirando su mano, se giró –Te hablaré de él… Te diré como convencerle de que tu presencia cerca de él pueda ser aceptable-

La bruja la miró perpleja.

-¿Me ayudarás?-

-Es uno de los castigos de Issei, que no se piense que se va a librar- respondió alejándose a paso rápido.

-Pero esto no formaba parte del acuerdo…- dijo Lavinia siguiéndola como pudo.

La exorcista la miró con una sonrisa en los labios.

-Quizás alguien como tu pueda encarrilar su vida-

-¿Cómo?-

-No he dicho nada… ¿Puedes seguirme?- preguntó la mujer dándole la espalda, alejándose a paso rápido.

-Exactamente… ¿Cuál es vuestra relación?- inclinándose junto a la exorcista, buscando su mirada.

-El hermano Shidou… Es como un…-

-¿Un hermano pequeño?-

Griselda se detuvo de repente.

-Que él no lo sepa-

-¿Por qué? Seguro que se sentiría apreciado de ser valorado por una mujer tan amable…-

-Si ese sinvergüenza se entera… Ya me imagino la estúpida sonrisa que me dedicaría…-

Lavinia la miró confundida.

-¿Estúpida sonrisa?-


-Residencia de los Pendragon-

Dejando a un lado su libro… Los ojos azules de Le Fay Pendragon se posaron sobre la figura de la valquiria.

La extraña joven que había venido de extrañas tierras sin invitación alguna y que de alguna manera había acabado siendo su profesora de magia.

Rossweisse Andersen había cumplido su parte del acuerdo, le había enseñado los sencillos entresijos del mundo mágico, permitiéndole acceder a todos los volúmenes almacenados de su familia.

Una joven albina que en esos momentos reía histéricamente observando los resultados de su magia.

Gateando curiosa, la Pendragon abandonó su libro para mirar los múltiples círculos mágicos que flotaban sobre los anillos… flotantes.

Ninguna de las dos chicas se percató de la presencia de la gata negra, sentada junto a la semidiosa, con sus ojos amarillos clavados en los círculos mágicos. Sus oreja levantadas, escuchando cada una de las palabras, teorías y conjeturas de la valquiria.

-¿Has descubierto algo?-

Rossweisse se giró curiosa.

-¿Has acabado?-

-No…- los ojos azules de Le Fay se mantenían firmes en el trabajo de la valquiria. Divertida la instó a sentarse junto a ella.

-¿Quieres que te lo explique?-

-¡Por favor!-

-Muy bien… Veras. He sometido a los anillos a múltiples pruebas… Por separado no son gran cosa pero juntas… La cosa cambia-

-¿Por qué?-

-Estos círculos analizan todos los trazos de energía que puedan emitir los objetos en su interior… Y han detectado señales sutiles… Tengo una teoría… Hay quince anillos, están interconectados… Pero no importa a cuantas pruebas haya sometido el mío, no he logrado nada… Por eso buscaba otros-

-¿Quince?-

-Eso me dijo Heimdall…-

-¿Quién?-

-Un dios de mi mundo. Sus ojos pueden ver todo lo que hay en los Nueve Reinos-

Le Fay la miraba confundida.

-¿Y si el tuyo es diferente?-

-Eso podría ser una opción… Que algunos sean diferentes…-

-O todos-

-Excelente aporte. Pero eso implicaría que tuviesen diferentes firmas… Que no es el caso. Independientemente mira… Juntos crean una ligera resonancia!-

-Entonces es cierto…-

-Es más que eso!- señalando el par de anillos –Hay múltiples conexiones, y aunque no se pueden ver todas hay dos visibles… Una más intensa, otra más débil… Las principales!-

-Y hay dos más… sutiles…-

-Esta, esta es la conexión a buscar! Tengo que encontrar este anillo!-

-¿Es todo lo que has visto?-

-No! Al juntarlos, las cualidades se amplifican-

-¿Y cuáles eran?-

-No lo sé-

-¿No lo sabes?-

Rossweisse negó con la cabeza.

-…-

-No es sencillo!-

-¡No he dicho nada!-

Cruzándose de brazos, la albina volvió a mirar los conjuros.

-Hay detalles…-

-Yo no entiendo nada de lo que veo…-

-Los círculos superiores indican que hay un vínculo, este anillo no ha llegado a nosotras por casualidad. Es un hechizo increíblemente complejo… Los anillos medios son interesantes… Hablan de cualidades… Que es una de las cosas que quería saber-

-¿Cualidades como que?-

-Eso es lo que no entiendo…-

-¿Por qué, maestra?-

-Pensaba que los anillos eran mágicos y otorgaban poderes… Algo demasiado fantasioso, aunque en nuestra cultura de esos los tenemos a patadas. Sería algo común para un asgardiano-

-¿Entonces no es mágico?-

-Lo es. Pero no entrega poderes…- inclinándose hacia los círculos mágicos, inspeccionando los caracteres girando en los círculos –No lo entiendo…-

-¿Qué dicen?-

Acariciándose la barbilla, Rossweisse tardó en responder.

-Las habilidades que otorga están relacionadas con los anillos superiores… Un momento!-

Colocándose a gatas, la valquiria rodeó el complejo sistema de análisis.

-Los tres anillos están conectados… El primero elige al portador, el segundo recupera habilidades y el último lo alimenta…-

-¿De dónde saca el poder?-

-Veamos… Faltan datos- sentenció la valquiria.

-¿Qué?-

-No me atrevo a dar conclusiones sin más datos-

-Pero…-

-Solo puedo decir que estoy más ilusionada que nunca!-

-¿Por qué?-

-Porque si hubiese una palabra con la que tuviese que definir que he visto… Es… Pasado- sonriendo emocionada.

-¿Pasado?-

-Estos círculos me han demostrado que mis pesquisas eran ciertas! Tengo que seguir buscando anillos! Tengo que encontrar ese principal!- girándose hacia la bruja -¿Puedo contar con que me dejaras el anillo en futuras investigaciones?-

-C-claro… Puedes venir cuando quieras…-

La valquiria sonrió contenta, levantándose de un salto. Tomando los anillos, devolviendo el de la niña.

-Ha sido un placer enseñarte magia, Le Fay Pendragon!-

-¿Ya te marchas?-

-Aquí he terminado… Tengo que volver rápido a analizar estos datos!-

La rubia bajó la mirada triste.

-Aunque si me dejas, quiero volver a visitarte en el futuro-

-P-por supuesto! Maestra Rossweisse, será un placer para mi recibirte en casa de nuevo!-

-Jejeje… Eres una buena chica… Y no soy una profesora…-

-¡Pero me has enseñado magia! Eres mi profesora!-

-¿Lo soy?... Entonces permíteme darte mi última lección…-

-¿?-

-La magia es hermosa, fascinante y esconde infinitos secretos y misterios… Como el mundo. También puede ser peligroso para aquellos incautos y descuidados viajeros. La magia es un sendero que debes transitar con el mayor de los respectos, Le Fay-

-Siempre… Siempre lo tendré presente-

Abrazándola con fuerza, Rossweisse se separó unos metros.

Dibujando una runa en el aire, la joven desapareció en un destello de luz.

Satisfecha, la joven Pendragon miró el cielo contenta, emocionada y motivada.

Nunca había conocido a nadie que hubiese cambiado tanto su vida. Que en un margen tan corto de tiempo hubiese significado tanto, que la hubiese influenciado tanto…

Le Fay Pendrago podía usar magia! El sendero de su camino había aparecido frente a ella y no le iba a tener miedo! Pensaba recorrerlo sin dudar!-

-Miau…-

-¡!-

La joven Pendragon pasó la mirada del lugar donde había estado la valquiria hasta apenas hacia unos segundos… El rincón donde ahora estaban las dos gatas.

La gatita blanca dormía.

La negra se acercó a ella, restregándose con su pierna.

-Rossweisse os ha dejado atrás eh…- susurró Le Fay agachándose, acariciando su lomo -¿Os queréis quedar conmigo?-

-Miaaaauuuuu-

La gata negra parecía estar satisfecha con la propuesta y Le Fay no podía estar más contenta.

-DXD-

Tras un destello cegador, la valquiria sonrió al encontrarse en la puerta de su tierra.

La enorme puerta que daba al Puente del Arcoíris y que unía su tierra con los demás Reinos.

-Bienvenida, joven Andersen- saludó el dios.

Un hombre fornido vestido con una pesada armadura dorada. Sus ojos, multicolor, la miraban pero no la veían…

El dios Heimdall lo veía todo al mismo tiempo…

-Heimdall… Es una alegría estar de nuevo en casa…-

-Espero que hayas podido descubrir lo que andabas buscando… ¿Has obtenido la información deseada?-

-He avanzado muchísimo… Tu información era correcta, como siempre, Heimdall- girándose levemente, mirando al infinito de la oscuridad galáctica. El portal al mismo universo sostenido por el árbol de los mundos.

-Cuatro juntos en el mismo terrenos… Has tenido que avanzar-

-¿Cuatro? No había cuatro… Solo dos, el mío y el de la niña-

-No… los estoy viendo ahora mismo. En esa casa, en esa parcela, hay tres anillos-

-Lord Heimdall…-

-Llegaron a tu posición mientras estabas allí… ¿No viste nada extraño?-

-¿Extraño? ¿Mientras estaba allí?- cruzándose de brazos, pensativa.

¿Esos… gatos?

Alzando la mirada…

-Los youkai son demonios menores… Los nekomata son gatos… Son demonios con forma humana que toman formas de animales!- exclamó incrédula -¡¿Cómo no caí antes?!-

-¿Son una especie de cambiapieles autóctonos?-

-Algo parecido…-

-La niña con la que has hablado está bien… Los seres que mencionas no parecen comportarse de manera agresiva… Siguen relajados y sin adoptar otro aspecto-

-Mmm… Ahora me dejas preocupada… No sé si debería de decirle algo a Le Fay…-

-Decidas lo que decidas no puede ser ahora-

-¿Por qué no?-

-Hay trafico pendiente de salir y de entrar, no puedo enviarte a Midgard. Además, tu capitana te espera-

-¿La capitana?-

-Y no te espera en tus cuarteles-

-¿Dónde entonces?-

El fornido hombre alzó su fuerte brazo, señalando la distancia.

Siguiéndolo con la mirada, Rossweisse vio el inmenso palacio dorado en el mismo centro de la gigantesca ciudad.

-El Padre de Todos te espera-

-¡!-


-Japón – Casa de los Shidou-

-¿Qué te preocupa?- preguntó Karen Shidou risueña. Disfrutando al fin de un momento intimo con su hijo adoptivo.

Su esquivo hijo adoptivo que siempre se las ingeniaba para estar en cualquier lugar que no fuese su casa… Sentada en el sofá del salón, la mujer acariciaba lentamente el cabello del niño.

-No me preocupa nada…-

-¿Ahora me mientes?-

-Mama…-

-¿Qué le preocupe a mi niño?-

-Estoy confundido…-

Karen sonrió divertida.

-Mi perfecto hijo que nunca duda y siempre sabe que hacer al fin da signos de ser lo que es… Un niño asustado y confundido-

-He dicho confundido, no asustado-

-¿Te ha pasado algo en la academia?-

Issei desvió la mirada con una mueca.

-¿Qué has hecho Issei?-

-¿Por qué tengo que haber hecho algo?-

-Porque mi hijo se toma la justicia por su cuenta y si alguna norma no le gusta la ignora y se inventa alguna que le convenga-

-Eso no es cierto…-

-Has hecho algo, te han castigado y obviamente, el que te obliguen a algo que no te gusta te molesta. Por eso mi niño está en mi regazo refunfuñando-

-¡No estoy… Bah-

Karen rio divertida.

-¿Me lo vas a contar?-

-Digamos que…-

-Digamos- susurró la Shidou aún más divertida.

-Me mandaron a una misión de reconocimiento… Un orfanato… No quieras conocer los detalles… Allí había una chica, de la edad de Irina-chan… Una portadora de una espada sagrada desaparecida…-

-¿Y por eso te han castigado?-

-Formas, el problema son las formas… O eso parece-

-¿Vuelvo a repetir… que has hecho?-

-Hay una instructora a la que le tengo aprecio y en la que confío… Falsifiqué una petición de adopción en su hombre-

Karen se detuvo.

-¿Qué has hecho que?-

-¿Darle un futuro a la niña?-

Karen tiró con fuerza de sus mejillas.

-Ay! Ay! Ay!-

-Eso que has hecho no está bien!-

-¡Tu no viste a esa niña!- exclamó el castaño intentando liberarse.

-Has jugado con el futuro de la niña y le has hecho algo imperdonable a esa instructora. Has usado su confianza en tu beneficio-

-Ella quería una hermana menor, se la he dado!-

-Eso no depende ti. Eso no está bien, mi niño-

-Xenovia estará bien con Griselda… Ambas se harán bien mutuamente-

-… ¿Qué castigo te ha impuesto la Iglesia?-

-Tomarla como discípula…-

Karen abrió los ojos sorprendida.

-¿Eso es todo?-

-¿Todo? ¿Te parece poco?-

-Tomar a una chica guapa como discípula no me parece tan severo…-

-¡Mama!-

Volviendo a peinar al castaño, pensando detenidamente.

-Me parece bien… Así aprenderás…-

-Mama…-

-¿Qué más?-

-¿Tiene que haber algo más?-

-Hay más-

-Me han pedido que colabore con brujas…-

-¿Brujas? ¿Escobas? ¿Encantamientos?-

-Así es-

Karen sonrió orgullosa.

-Me alegro… La Iglesia no fue buena con las mujeres en el pasado, querer acercarse me parece algo muy positivo…-

-Mama…-

-No te puedes negar- ordeno la mujer.

-¿Qué?-

-Tú has crecido y has sido criado a puente entre miembros de la Iglesia y demonios. Eres la prueba de que se puede convivir. No puedes negarte a ampliar esa base a las inocentes brujas que viven ocultas por el miedo. Has de ayudarlas-

-Pero Mama…-

-Eres un ciudadano del mundo, tienes que convivir con los demás y si puedes debes ayudar-

-Es más sencillo decirlo que hacerlo-

-Pero mi hijo es inteligente y encontrará la manera de hacerlo-

-¿Algo más que quiera la señora?-

-Un buen marido para Irina…-

-Para eso no hay solución-

-¿Seguro?- acariciando su cabello con afecto –Tienes que ayudar a esa niña… Piensa en que pasaría si Irina estuviese en esa situación-

-…-

-Y las brujitas… La historia no ha sido buena con ellas. Quiero que seas alguien que desafíe a la historia, como ciudadano del nuevo mundo debes demostrar mucho… ¿Lo harás?-

Issei frunció el cejo molesto.

Karen Shidou sonrió convencida.

-Sé que lo harás bien-

-¿Por qué estás tan segura?-

-Piensa que esa niña es Irina… Piensa que esa brujita es una Irina estudiosa-

-Eso es complicado… A Irina no le gusta estudiar-

-No seas malo con ella-

-¡Mama!- se escuchó desde la entrada de la casa.

Issei, sonriendo perversamente, se levantó del sofá. Desplazándose a la entrada del comedor, colocándose en un ángulo muerto.

La puerta se abrió de par en par. Un huracán de cabello castaño claro corrió hasta el comedor.

-¡Mama! Estoy en casa!- exclamó Irina alzando los brazos, sonriendo al ver a su madre en el sofá.

Dejando su mochila sobre una de las sillas del salón, avanzó hasta alcanzar a su madre.

Una sombra se movió tras ella… Irina bajó la mirada sintiendo demasiado frescas sus piernas.

Avergonzada vio su falda levantada.

-Ositos… Prefiero las de fresas…-

-¡ISSEI-KUN! BAKA!-

-DxD-

-Mama estará molesta- dijo Irina estirando los brazos.

Su cabello mojado ondeando en el viento.

Vestida con mallas negras, el chico llevaba su versión básica de uniforme.

-Solo si se entera- respondió el castaño –Si lo hace protestará… Pero con lo cabezona que eres acabarás siendo exorcista y llegado ese momento, mejor que estés preparada-

Ambos al inicio de un largo camino de tierra, vestidos con mallas negras.

-No te lo he agradecido…-

-Lo hago porque quiero-

-Pero…- murmuro la chica sonrojada –Me gustaría…-

-Pensándolo mejor… Hay algo que podrías hacer-

-¡!-

El chico, serio, se acercó a la castaña, tomándola de los hombros.

Irina se llevó las manos al pecho, roja como un tomate.

Cerrando los ojos, colocándose de puntillas.

GRAB

-Irina-chan… Vaya culo te has estás haciendo… ¿Haces algún ejercicio concreto?- preguntó el castaño acariciándose el trasero de la chica.

-¡Issei-kun!- chilló la chica sonrojada.

-¿Qué? Con esas mallas es normal que mire…-

-¡Cochino!-

-Exhibicionista!-

-Estas ropas son prácticas para correr! No me las pongo por ti! Cochino!-

-¿Para correr? Con eso no corres mejor-

-¿Qué no? Apostemos!-

-Vale vale… 400 metros, el terreno de siempre… Di tu apuesta-

-Si gano yo… Harás todos mis deberes por una semana!-

-Vale… Si gano yo… Tendremos una cita el próximo sábado… y llevarás ese vestido rosa que te compré el otro día!-

-Te dije que no me voy a poner eso!-

-Ahhhhh. Si tan confiadas estas… Siempre puedes hacer tus deberes sola…-

-Pagas tú, todo lo que quiera, y pagas tú-

-Muy bien. Si ganas tu hago todos los deberes por una semana, si gano yo cita el sábado con el vestido rosa pagando yo todo lo que quieras-

-Hay trato!- ofreciendo su mano -Deberías de darme las gracias, vas a hacer tantos deberes que tus notas serán buenísimas!-

-Ja! Veo que tienes tanta confianza en tus piernas como en ese culito… Solo así podrías llevar esas mallas ajustadas-

-¡Deporte! Deporte!- respondió la castaña –Es una ropa adaptada… Como tu uniforme!-

-Pues es cierto… Yo llevo ropa interior personalizada-

-¿Q-que llevas qué?-

-Sí, sí, mira…- masculló el chico empezando a desabrocharse el pantalón.

-¡Basta! Basta!- exclamó Irina tapándose las manos a la cara.

-¿Issei-kun?-

Separando las manos levemente.

El chico no estaba…

Girándose rápidamente…

El chico había empezado a correr.

-¡Tramposo! Tramposo!- chilló la chica empezando a correr a toda velocidad.

-DXD-

Desviando el golpe de la torpe castaña, Issei giró sobre sí mismo, a su espalda, para golpear a la chica en el trasero.

-¡Issei!- protestó Irina acariciándose el culo.

-Lenta. Torpe- separándose unos pasos.

-¡Esto es muy largo!- protestó la Shidou mirando su largo bastón de madera -¡Yo quiero espadas!-

-Eres un tapón sin masa muscular…-

-¡¿Qué me has llamado?!-

-Irina-chan… Este bastón simboliza una lanza… Es rápida, polivalente, de mayor alcance, sabrá aprovechar tu agilidad y maximizará tu fuerza-

-Es un palo- dijo Irina sin creerse una palabra.

Colocando el bastón tras él, ladeando su cuerpo, plegando sus dedos, incitando a la chica a acercarse.

Irina, motivada, empezó a correr hacia el dragón, sujetando la madera desde un extremo, sujetándola como una porra.

Rodando los ojos, Issei desvió el ataque con un extremo, golpeando el vientre de la chica con el otro. Rápidamente pasó la madera por entre las piernas de la chica, levantándola y desequilibrándola sin dificultad.

Rodando el bastón sobre su mano, girando sobre sí mismo dio un salto, goleando descendentemente con fuerza.

Irina trago saliva al verse en el suelo, con el bastón hundido en el suelo junto a su cabeza.

-Todas las armas son efectivas. Pero no todos somos capaces de blandirlas…- retirando el bastón, lanzándolo a un lado, inclinándose para ofrecerle su mano –A mí no me pidas que dispare flechas…-

-… Lo siento…- aceptando su mano, sintiendo como la levantaba con energía.

-No hay nada que disculpar, preciosa- susurró Issei inspeccionando el rostro de la chica, apartando unos mechones -¿Te he hecho daño?-

-Estoy bien…-

Agachándose, el castaño alzó la camiseta, acariciando su costado.

No había marcas.

-No quiero ser excesivamente duro, pero si soy blando no sacarás lo mejor de ti- dijo Issei acariciando su rostro -¿Quieres continuar?-

-Yo quiero estar contigo…- respondió la castaña con un puchero, agarrando su camisa levemente.

Issei, conmovido, besó su frente.

-Pronto lo harás mejor-

-¿Tú crees?-

-Por supuesto. Tienes las mejores virtudes para mejorar en cualquier cosa que te propongas-

-No tengo talento… Ni soy lista…-

-Eres constante. Trabajadora… Solo con eso ya te puedo decir que lejos, llegarás! Y eso de que no tienes dones… Eres la hija de un gran exorcista y mi amiga de la infancia… Que te lo diga yo debería de significar algo-

-Issei-kun…-

-No importa si tú no tienes fe en ti misma porque yo si la tengo…-

-¿?-

-En la vida te encontrarás muchos retos que afrontar, pero con trabajo duro y constancia no habrá nada que no puedas hacer!- abrazando a la chica con fuerza –Recuerda que hay muchos tipos de fuerza y de valor…-

-Quien querría trabajar con alguien que solo puede usar esto…-

-¿Yo?-

-¿Tu?-

-¿Trabajar contigo? En pocas personas confió más- separándose levemente para mirarla a los ojos.

-¡!-

-La lucha, no importa lo que digan, es un duelo por la supervivencia entre dos fuerzas. Es el ritual más antiguo y básico de la vida junto con el de tener niños… Dos rituales complementarios que significan la vida y la muerte, el inicio y el fin-

-E-entiendo-

-La idea de la lucha es demasiado amplia para poder explicártela ahora, es inmensa… Y la muerte es tan compleja como la vida misma. Escúchame bien Irina-chan, no quiero que aprendas a matar-

-¿Entonces?-

-Quiero que aprendas a defenderte, me importas y considero que debes de tener algunas nociones porque eres demasiado impulsiva- tocando con su índice la frente a la niña.

-¡Issei-kun! ¡Quiero ser una exorcista! Como tú y papa! Quiero ayudaros y…!-

-No, no y no- sentenció el chico –No vamos a tener esta conversación de nuevo, voy a enseñarte unas cuantas cosas, aprenderás artes marciales de AUTODEFENSA y hablarás con tu madre sobre tu futuro. Punto-

-Pero Issei-kun… Tu…-

-Irina-chan, yo soy exorcista para que tú puedas no serlo-

La chica apretó los puños mirando al suelo.

-¿Por qué artes marciales?-

-Eres pequeña, no tienes musculo ni fuerza… Aunque seas una niña y eso cambiará en el Croce había entrenamientos concretos para personas de complexión frágil- mirando a la chica –Frágil no es sinónimo de débil-

-¿?-

-Yo tampoco soy un combatiente pesado por lo que se de lo que hablo… Las artes marciales te proporcionan disciplina, respeto a la autoridad y habilidades que te ayudarán en el futuro…-

-¿Tú me darás clases?-

-Veremos…- susurró el chico mirando a Irina -¿Lo harás?-

-Hare… todo lo que me pidas-

-Buena chica…- susurró Issei besando la mejilla de la joven Shidou.


-Castillo Gremory-

Pensativo, Issei miraba por el cristal del tren, sin mirar nada en concreto, la mirada perdida en el horizonte.

La basta inmensidad del mundo demoniaco…

Una ligera sonrisa adornó su rostro al ver como entraban en los terrenos de su familia.

Aun se le antojaba complejo pensar que formaba parte de algo tan… grande.

Curioso vió como en una de las montañas donde solía pasar el tiempo se estaban realizando obras… Inmensas obras.

Al acercarse al castillo de la familia vió otro castillo en construcción en la distancia.

Pacientemente esperó que el transporte descendiese, llegando a la estación anexa al castillo.

Bajándose del tren, el joven Gremory miraba la edificación en la distancia.

-¿A qué viene tanta obra?- preguntó Issei bajando del tren, mirando a una de las sirvientas.

Su sirvienta personal para atenderle en su estancia en casa. No era algo que hubiese pedido, pero su madre exigía…

A lo largo de los años el dragón había desarrollado una relación de confianza y cercanía con todos los siervos…

Quizás era porque el mismo no se consideraba un Gremory, se veía como algún siervo o ser inferior más…

-Los señores no han mencionado nada…-

-Pero vosotros habréis hablado… Cuéntame…- murmuró Issei entrelazando su brazo con el de la sirvienta, empezando a caminar hacia el castillo.

-¡Señorito! Tiene que comportarse!- rio la demonio alegre.

-No soy un piji demonio de clase alta, demasiado a menudo se me olvida cómo comportarme como un piji-

-Como un señorito- lo corrigió la sirvienta.

-¿Me vas a decir que habéis escuchado?- insistió el castaño mirándola con complicidad.

-Nooooo! No puedo!-

-Oh, vamos!- acariciando su mano.

Mirando a lado y lado, la mujer se acercó a su rostro, susurrando un secreto.

-El servicio cree que es un nuevo palacio para vosotros-

-¿Para Rias?-

-Para usted y la señorita-

-Nah, yo para que quiero eso…-

-Todos sabemos lo unidos que estáis, pronto necesitareis espacio…- riendo divertida.

-¿Espacio para qué?-

El joven no sabía, sinceramente, de que hablaba.

-Jijijijiji-

-¿?-

La sirvienta lo miró traviesa.

Llegando a la conclusión de que no iba a tener una explicación optó por encaminar la conversación a algo productivo.

-Mmm… ¿Esta mi hermano en casa?-

-Negativo, señorito-

-¿Y los vagos que tiene por siervos?-

-¿Busca a alguno en concreto?-

-Al siempre alegre doctor en magia-

-El señor Matters está en sus aposentos, si-

-Entonces me voy directamente para allá-

-¡Señorito! ¡Debe de ir a ver a sus padres!-

-Ya me han visto mucho… Hasta luego!- exclamó Issei alejándose unos pasos antes de retroceder, dándole un beso en la mejilla a la sirvienta, que rio divertida golpeando suavemente en su hombro.

-¡Haga el favor de comportarse!- chilló la mujer alzando su mano, intentando llamar su atención… en vano.

Otra sirvienta se acercó a ella.

-Nunca aprenderá…-

-Es el señorito…-

Ambas sirvientas rieron divertidas.

-¿Y otra vez ha ido directo a la zona de siervos?-

-Es su rincón favorito salvo el dormitorio de la señorita-

Las sirvientas rieron divertidas.

-¿Le damos unos minutos antes de decírselo a los señores?-

-Vamos a darle unos minutos…-

El servicio tardaría un buen rato en informar a Venelana que su hijo había regresado a casa, algo que a la matriarca no le hizo gracia alguna.

-DXD-

Las risas inundaron la enorme estancia.

El amplio salón del área de sirvientes siempre estaba concurrido.

En un rincón en una mesa circular, estaban los siervos de Sirzechs con algunos mayordomos, con Issei.

Humo de puros, botellas de whisky y muchas cartas.

Una cantidad considerable de billetes entre las cartas, en el centro de la misma.

-¿Mephisto Pheles?- preguntó Matters levemente sorprendido, sacando los ojos de su pesado volumen para mirar al joven Gremory, sentado en una butaca no muy lejos de la mesa de póker.

-El mismo- respondió Issei girándose levemente, dándole un generoso trago a una copa de cristal grueso con bebida y hielo.

-No sabría decirte mucho…- volviendo a su libro –Es un demonio con una buena reputación en el Inframundo-

-Pero fue un mago de enorme reputación, como tú-

-Su vida como mortal fue muy fructífera…-

-No. Le confundes con Fausto. Pheles siempre ha sido un demonio… Y muy antiguo. Ya recorría este mundo cuando los antiguos Maou aun gobernaban-

-Vaya…-

-Es un demonio sabio, poderoso, paciente y experimentado. No te busques problemas con él. No ganarás- sentenció el mago.

-Mmm… Que fastidio-

-A mí me parece un buen demonio… A sus siervos les deja hacer- dijo Beowulf divertido.

-Será que tú tienes una mala vida- dijo Okita dejando otra carta sobre la mesa.

-Tannin no pega pie con bola, que envidia- gruñó Surtr –Buena mano…-

-Mephisto no tiene interés en los juegos, sus siervos pueden hacer lo que gusten- explicó el mago sin dejar de leer.

-¿Demasiado centrado en su academia?-

-Grauzauberer… He oído que es un buen lugar-

-Matters… ¿Eres capaz de mojarte bajo la lluvia?- preguntó Issei volviendo a la mesa.

-Quizás mis labios no pronuncien las palabras que quieres escuchar, pero tú no formulas las preguntas de manera adecuada. Quieres que te sacie tu curiosidad sin que me hagas las preguntas que no quieres hacerme-

Issei gruñó molesto.

-Supuestamente quieren la paz… ¿Te lo crees?-

-La paz con la Iglesia…- susurró dejando el libro a un lado –Podría ser. Más aun al ver la evolución en los medios de la organización… O quizás sean los tiempos modernos… Quizás se aburra… Lo más probable es que busque algo- volviendo a su libro.

Issei lo miró incrédulo.

Los demás siervos rieron divertidos.

-¡No has respondido!-

-No esperes una respuesta directa de él- dijo Okita –La última mano. Os voy a desplumar-

-Más quisieras, chino enano- dijo Surtr.

-No soy chino, pelo teñido-

-Matters… Tengo que trabajar con una bruja, dime si me puedo fiar o si me van a embrujar…- volviendo a la partida.

-¿Esta buena?-

-¿Qué?-

-Que si esta buena, la bruja- dijo Beowulf.

-Es guapa, si-

-¿Qué edad tiene? ¿Es menor?-

-¿Eso que importa?- protestó Issei.

-¿Matty? ¿Tienes ilustración?- gruñó Surtr.

-La tengo…- chasqueando los dedos, una proyección apareció sobre la mesa a tamaño real.

-¿Por qué cojones tienes esto?-

-Es una portadora de reliquia, la tenemos controlada- respondió el demonio.

Los demonios empezaron a silbar emocionados.

-Me extraña que no la haya puesto en cuatro ya!-

-¿Por quién me tomas merluzo?- protestó Issei molesto.

-Tres meses de servicio a que esa bruja acaba viviendo aquí en menos de 6 meses- propuso Beowulf.

-Subo a 4 meses y bajo a 5 meses de espera- dijo Surtr.

-Un año de servicio… y que en dos meses está aquí- siseó Okita.

-Paso de vosotros… Matters. ¿Y tú valoración personal?-

-No me gusta hablar mal ni airear los trapos sucios de nadie, jovencito-

-Tengo a una de sus brujas pidiendo colaborar conmigo, necesito saber si es de confianza-

-Mephisto no es malvado, más si interesado-

-¿En qué?-

-En lo que considere interesante en el momento en que le preguntes-

-…Eso no responde mucho… Pero me hago a la idea-

-¿Por qué te centras en Mephisto?-

-¿Mmm?-

-Quizás la chica tenga intenciones propias…-

-También puede ser…- murmuró el dragón sereno, observando sus cartas.

-¿Dónde está mi hijito?- exclamó Venelana entrando como un vendaval en el ala de servicio.

Beowulf y Surtr se dieron prisa en esconder las cartas de póker bajo unos periódicos.

Okita, apareció sentado en su sofá en un rincón.

-¿Cómo es que mi niño ha venido a casa y no ha venido a verme?- protestó la mujer inflando los mofletes -¿Es cierta la imagen?-

-¿Qué imagen?- preguntó Beowulf levantándose a duras penas.

La bebida mermaba sus capacidades motoras.

-Sirzechs me dijo que Serafall-dono…-

-¿Sera ha venido?- preguntó Issei levantándose de la silla.

Venelana se giró al instante, observando al dragón.

Forma Gremory; traje negro ajustado, ojos rojos ocultos tras unas gafas de sol redondas… y cabello rojo.

-¡Issei!- exclamó Venelana sorprendida -¿Qué es eso?-

El pelirrojo alzó la mirada, tomándose algunos mechones de pelo con los dedos.

-Ah… ¿Esto? Hice un trato con Sera… Era una especie de pago por ayudarme en Constanza…-

-Joder… ¿Es rojo de verdad?- preguntó Beowulf confundido.

-¿Qué te pensabas que era?-

-La bebida…- respondió el demonio antes de salir de la sala tropezando múltiples veces.

-No me gusta!- protestó Venelana inflando los mofletes.

-Sera…-

-Ni Sera ni Sere. Mi niño tiene MI color de pelo. Basta de pelirrojos en la familia!-

-Pero mama…-

-Déjame a la jovencita Sitri a mí! Ahora ven con tu madre! Llevas demasiado tiempo sin venir a verla!- enredando su brazo con el del chico, instándole a seguirla.

-Estábamos en medio de una partida, señora-

-Vuelve a decir algo y aviso a mi yerna- siseó Venelana envuelta en un aura negra –Nadie me separa de mi niño-

-S-sí señor, por favor, lléveselo… Que disfrute…-

-Y vosotros sois el equipo más fuerte…- exclamó el pelirrojo molesto.

-DXD-

Caminando por el verde prado, tomado del brazo de su madre adoptiva, Issei se sentía como si estuviese en compañía de un policía, de un juez y de un jurado… en la misma persona.

-Mama… Me siento interrogado. ¿Qué delito he cometido?-

-Deberías! Has hecho preocupar a tu madre!-

-No he hecho nada…-

-Exacto! Nada! Te dimos las piezas para algo!-

-¡Mama! No puedes estar pensando en… ¿Qué te pensabas que iba a hacer?-

-Llevas persiguiendo faldas desde que tenías cinco años… ¿Qué quieres que te responda?-

-Por favor! No soy un pervertido degenerado y desesperado!-

-Lo de degenerado y desesperado puede que no…-

-¡Mama!-

-Olvídate de eso… Las chicas-

-¿Qué pasa con las chicas?-

-Esas chicas, háblame de ellas. Esas chicas que edad tienen-

-Ah, no, no otra vez-

-Respóndeme Issei-

El castaño se encogió de hombros resignado.

-La aprendiz es de mi edad… La bruja unos años mayor…-

-¿Es mayor? Siempre he querido que estés cerca de una chica mayor para que cuide de ti-

-Mama… otra vez no-

-Tienes que buscarte una buena Reina, una chica mayor responsable que cuide de ti-

-Mama!- exclamó Issei desviando la mirada molesto.

-¿Entonces ese aspecto de hombretón que usas es solo apariencia?- preguntó con una sonrisa en el rostro.

-…-

-Mi hijo es un dragón maduro y adelantado a su tiempo que a corta edad ya tomó sus piezas… Pero o se avergüenza o duda en usarlas… Quizás sigues siendo un niño pequeño-

-Esos truquitos no funcionaran conmigo- mirando a su madre.

-No tomes a la ligera tu sangre, hijo. Desde que eras pequeño has tenido problemas, tu poder es demasiado grande para tu cuerpo y a pesar de que parece que lo estas sobrellevando muy bien puede que eso cambie pronto-

-¿Qué? No sabía nada de eso…-

-Por eso tu padre y yo te adelantamos las piezas. Debes buscarte mujeres mayores que cuiden de ti y sepan atender tus necesidades, cuando surjan-

-No… No quiero saber que son esas necesidades de las que hablas-

-Necesidades sexuales, por supuesto-

-Mama, no quiero hablar de esto-

-¿No quieres hablar de sexo con tu madre? ¿Prefieres hablar con Zeoticus?- preguntó la mujer deteniéndose en seco –Podemos llamarlo…-

-No quiero hablar de esto con nadie!-

-Pero hijo mío…-

Negándose en redondo, el castaño continuo caminando.

-A este ritmo le dejarás todo el trabajo a tu hermana… ¿Ella sola podrá satisfacerte?-

Los pulmones del dragón se quedaron sin aire.

-¿S-se puede saber de qué estás hablando?-

-Por favor… Se perfectamente lo que sentís el uno por el otro… Y vuestros jueguecitos a solas…-

-¡No es nada de lo que te piensas!-

-¿No amas a Rias?-

-¡Por supuesto que la quiero! Es mi hermana! Mi amada hermanita!-

Venelana lo miró sorprendida.

-Hija mía… Que complicado lo tienes… Este niño es ingenuo ingenuo…-

Issei rodó sus ojos, conocía a su madre, no entraría al trapo. No caería en su treta.

Venelana era manipulativa, estaba jugando con él.

-Mi pobre niña…- murmuró la castaña llevándose una mano a la mejilla –Tan incomprendida…-

-No voy a caer en tu trampa…-

-Mi niña quiere tanto a su hermano… Pero él la ignora y encima no me trae a más hijas a casa…-

-¿Traer a más hijas?-

-Lo estoy viendo… Tendré que comprometer a Rias con algún desconocido porque mi niño no le da lo que quiere y encima no habrá otras mujeres…- deteniéndose, mirándolo asustada –¿Hijo mío, bateas en el otro equipo?-

El dragón se llevó una mano al rostro.

-Hay tantas afirmaciones incorrectas en tu exposición que no sé por dónde empezar… Veamos… ¿Hablamos del incesto? ¿De la inmoralidad de los matrimonios concertados? ¿Poligamia? Peor… ¿Incesto con poligamia? Y ahora resulta que soy homosexual…-

-¿Qué quieres que piense tu pobre madre?-

-Podría tener un poco de paciencia, comprensión, y tener en cuenta que su hijo es un niño!-

-Pero tu hermano mayor a tu edad ya traía chicas a casa…-

-Nah, no me lo creo-

-Sí, sí. Compañeras de clase… Recuerdo a ciertas herederas y la piscina que…-

-¡N-no quiero saberlo! Ya me ha quedado claro que Sirzechs también tuvo sus años jóvenes y alocados!-

-Y de tu padre ya no hablamos… ¿Te he contado donde lo conocí?-

-Basta!-

-Lo cierto es que no recuerdo bien su cara… La fiesta estaba poblada, había antifaces… solo antifaces y…-

-Arrrrghhhhh!- gruñó Issei caminando más rápido.

Venelana rio divertida.

-No bateo para el otro equipo, mama. Solo me tengo por un caballero, educado y considerado-

-Entonces tienes que dejar de ser un cordero y ser un lobo-

-La mayoría de edad en el Inframundo esta en los 14 años, apenas os faltan unos años. Para entonces ya deberías de tener relaciones firmes…-

-¿Y las hijas?-

-Todas tus novias serán hijas mías… No puedo contener la emoción! La casa llena de chicas con las que poder hablar y compartir cotilleos! Ir de compras…-

-…-

Madre e hijo recorrieron parte de la pradera a paso lento, brazos entrelazados.

–De camino aquí he visto la edificación… ¿Estáis construyendo un nuevo castillo?-

-Ah, eso…- murmuró la castaña pasando a tomar su taza de té –Es tu nueva casa-

-¿Qué?-

-Tu padre y yo hemos hablado que ya va siendo hora que tú y Rias tengáis algo de espacio…-

-¿Y para eso hay que construir un castillo?-

-¿Y qué querías? ¿Un palacete? Aún estamos a tiempo-

-Con ampliar el castillo haciendo un ala nueva habría bastado-

-Eso es muy vulgar!-

-Vulgar dice…-

-Y no solo aquí… Deberías ir involucrándote en los negocios familiares-

-No me atrapo el trabajo mama-

-Los negocios familiares no son solo trabajo… Por ejemplo tenemos muchas propiedades con las que podrías ir acomodándote-

-¿Ah, sí? ¿Cómo cuál?-

-Hay una isla en el mundo humano… Un antiguo resort en un clima tropical… intimidad, playas de arena blanca… Aguas transparentes…-

-¿?-

-Un lugar ideal para llevar a una onee-sama…-

-¿Para llevar a una onee-sama?- repitió Issei alzando una ceja.

-Bañadores… Intimidad… Bebidas… Crema solar… Esas cosas- mirando con picardía a su hijo adoptivo –Quien dice una onee-sama… Dice varias-

Ahogando una carcajada al ver las orejas del dragón reaccionar a sus palabras.

-Rias me ha dicho algo de una playa…-

-Sí, le prometí llevarla a la playa… A algún resort o algo-

-Podrías empezar por ahí- sacando un papel del bolsillo de su vestido, un círculo de transporte.

Issei esgrimió una mueca.

Venelana lo tenía preparado… Todo estaba perfectamente planeado.

-Isla paradisiaca- repitió Issei.

-Todo relajación- aseguró Venelana.

-No hay nadie-

Issei desvió la mirada pensativo.

-Tienes fondos y una isla a tu completa disposición… Aunque necesita bastante trabajo…-

-Será un hobbie…- tomando el papel –No estoy aceptando a llevar onee-sama de ningún tipo- dándose la vuelta, volviendo hacia el castillo –Soy muy joven-

-Lo dice el niño que se marchó de casa con diez años y ahora recorre el mundo… persiguiendo faldas-

-No persigo faldas!- protestó el castaño con un gruñido.

-¿Traerás a la vampiresa a casa? Podría venir para cenar…-

-No, no va a venir a cenar-

-¡Una Reina! Una chica a tu altura! Y guapa, culta y poderosa! Excelente material para mi niño!-

-Mamaaaaa-

-¿El fin de semana que viene podría venir la brujita?-

-¿Qué brujita?-

-Veamos… Alta, guapa, rubia, de largo cabello…-

-No es ni mi compañera!-

-¿Ni siquiera compañera de cama?-

-¡Mama!-

-Mi niño… Veamos cuanto tardáis en compartir aventuras… y sabanas-

-Soy una persona íntegra que sabe mantener su cinturón apretado, mama!-

-Entonces tenemos a la vampiresa, la brujita… La arcángel… La sacerdotisa…- sonriendo perversamente –Es de la edad de Rias, podrías traerla para que se conozcan…-

-Basta, basta! No me vas a convencer mama!- exclamó el chico separándose de su madre, tomando el círculo mágico

-¿Tanta prisa tienes en preparar tu paraíso tropical? Pensaba que no querías llevar a ninguna de ellas allí…-

Divertida vio como el dragón se marchó tras un destello de luz con un notorio sonrojo en su rostro.

Venelana sonrió satisfecha.

Si su hijo quería ser un buen demonio tenía que estimular sus pecados… Debía de potenciar y estimular ese pecado, ese instinto.

Regresando a su castillo, Venelana se marchó a la terraza, sentándose en uno de los sofás, mirando al cielo pensativa.

A los pocos minutos se volvió a abrir la puerta de la terraza.

Grayfia se acercó a ella en compañía.

Venelana se incorporó sorprendida.

-Serafall, querida!- exclamó contenta, caminando hasta la morena, abrazándola con afecto.

-Lady Venelana-

-Cuanto me alegro de verte… ¿A que debemos esta visita? Mi hijo mayor no está aquí…-

-No venía a ver a su hijo mayor…-

-¿No vienes por Sirzechs? Pensaba que sería un asunto de estado… ¿La pequeña Sona esta con Rias?- dijo mirando a Grayfia.

La sirvienta negó con la cabeza.

-Ninguna de las señoritas está en el castillo señora-

-No… Lady Venelana… He venido a ver a su hijo menor… ¿Esta… Issei en casa?-

-¿Issei?- preguntó la castaña formando una gigantesca traviesa sonrisa en su rostro –Querida… Siéntate-

La situación se estaba volviendo exquisitamente deliciosa para cierta matriarca.

-Como me he podido olvidar y que agudo por su parte…- siseó la antigua Bael relamiéndose los labios –Serafall, querida. Estoy impaciente por saber todos los pormenores de vuestro encuentro en Rumania…-


-Isla Gremory – Mundo Medio-

La isla era pequeña. Un edificio de múltiples plantas con piscina, jardín. Algo de bosque rodeando una pequeña ladera y mucha playa.

Playa de arena blanca y agua azul, lo prometido.

Todo estaba abandonado, hacía décadas como mínimo que nadie lo visitaba.

Un proyecto abandonado con mucho material pendiente de desempacar, de abrir. Zeoticus probablemente habría querido usarlo, Sirzechs incluso. Pronto perdieron el interés.

Revisando los suministros de la casa, abriendo todas las ventanas, el chico dejó atrás el edificio para bajar a la playa.

Al finalizar el camino desde la casa al mar se topó con una casita de madera. Una estructura levantada sobre una base amplia.

Sin muchas contemplaciones Issei empezó a abrir todas las ventanas y paredes correderas.

Secándose el sudor de la frente. Issei contempló su obra con una botella de agua en mano. La antigua estructura de madera desgastada estaba completamente despejada. Las paredes, correderas, se apartaban para ofrecer prácticamente nada que obstruyese la vista desde el interior… Cualquiera que estuviese sentado en alguno de los sillones podía ver claramente la playa. Un suelo de 8 por 8 metros, extremadamente amplia, soportaba una pérgola de sujetada por vigas de madera que se entrelazaban con más vigas que sujetaban un toldo de cáñamo. Lo suficientemente resistente para dejar pasar el sol sin que fuese demasiado intenso.

Abriendo otro de los paquetes transportados del castillo, empezó a colocar pesados listones formando caminos. Un camino que unía la caseta con el sendero al edificio en la montaña… Otro camino que daba a la caseta auxiliar con los baños y vestuarios… Otro sendero a la despensa y almacén y otro que les acercaba a la playa. Todo pendiente de ser colocado de manera eficiente. Firme.

Tras tomarse un descanso siguió colocando retirando sabanas colocadas sobre el mobiliario.

Una enorme cama de tamaño familiar en el centro. Mesas a los rincones con electrométricos a usar. Sillas y tumbonas individuales.

Ese sitio tenía muchas posibilidades… Infinitas posibilidades.

Pensaba hacer que viniesen sus chicas así que tenía que haber asientos para todas… Había mucho que hacer, mucho que limpiar y mucho que comprar. Pero estaría bien.

¿Un hobbie? ¿Cómo el de Ophis?

-Cortinas… No irían mal cortinas… Y palmeras… Algo de verde que de sombra… Y así podría colocar hamacas…- susurró el dragón alejándose de la caseta, visionando mentalmente como decorar su rinconcito.

Sacando una lata de una de las neveras portátiles se sentó en una de las tumbonas, disfrutando de la suave brisa, del fuerte sol tropical.

Suspirando molesto, el joven se incorporó levemente, sentándose de costado, observando a su inesperado acompañante a través de sus gafas de sol.

Una belleza pelirroja vestida con un bañador a juego con su cabello, atrevido, sedoso pareo a juego y un sombrero de palmera protegiéndola del sol.

Sosteniendo sus zapatos en mano, su cabello meciéndose con la brisa, Rias Gremory la miró sorprendida.

-Me has pillado…- siseó el dragón abriendo su lata –Aunque has venido pronto… Esperaba poder venir aquí contigo con esto un poco más organizado-

-Entonces es cierto…-

-¿Sirzechs te enseñó la foto?-

-Te queda fatal…- susurró la Gremory acercándose a él, acariciando su cabello.

Issei no tardó en colocar sus manos en la cintura de la joven, disfrutando del tacto.

-Fuera…- susurró Rias deshaciendo el sencillo hechizo, sonriendo al ver el cabello castaño de vuelta –Este es el color que quiero…-

-La verdad es que es tu color, a mí no me hace justicia…- inclinándose para besar el vientre desnudo de la demonio.

-Issei!- protestó la chica divertida, alejándose unos pasos, girando sobre si misma -¿Nada que decir?-

-Tan hermosa como siempre, aneue-

-Mí amado hermano pequeño… te dejo solo y mira que pasa-

-Creo que me estoy desenvolviendo bastante bien-

-Te peleas con vampiros, acabas secuestrando a niñas, una de las gobernantes te obliga a ser pelirrojo… ¿Qué parte es hacerlo bien?-

Chasqueando la lengua, Issei cargó con la pelirroja sin dificultad, entrando en la pérgola, dejándola sobre la cama acolchada.

Dejando un par de latas en la mesa contigua, el chico se tumbó en el centro. El grueso cojín lo mantenía semiacostado.

Rias no tardó en recuperar su posición, sentándose directamente sobre su cintura, echándose el cabello hacia atrás, apartándolo de su pecho, antes de colocar sus manos en los pectorales del dragón.

-Pues no es lo peor…-

-¿Me quieres hablar de lo sucedido en Rumania?-

-La Iglesia me envió para investigar a los vampiros, allí conocí a una preciosa candidata a reina de los chupasangre… Y tras unas copas acabamos a ostias…-

Rias negó con la cabeza.

-Acabé despertándome en una habitación que no conocía, con algunos sellos…- mirando su brazo aun tatuado, un brazo que Rias inspeccionó detenidamente, acariciándolo con sus dedos –La cosa se puso violenta de nuevo… y Serafall me convocó a la fuerza-

-Los Maou tienen la capacidad de convocar a todos aquellos bajo su protección en zonas de conflicto… ¿Y asi acabaste con el pelo teñido?-

Ladeando sinuosamente su cabeza, con una mueca en el rostro.

-¿Eso qué significa?-

-Le recomendé un cambio de estilo… a cambio de cambiar el mío-

-¿Cambio de estilo?-

-Minifalda, camisas ajustadas…-

-¿Qué le hiciste a la Maou, pervertido?-

-¿Le puse coletas?-

Rias rio divertida.

-¿Convenciste a la seria Serafall Leviatán de ponerse coletas?-

-Le quedaban muy bien…-

-Vi la foto… Estaba sonriente…-

-Un caso curioso…- recorriendo los muslos de su hermana con lentitud.

-Exactamente… ¿Cómo la convenciste?- preguntó Rias inclinándose frente al castaño.

-Si con la chupasangre hubo tortas…-

Rias lo miró incrédula.

-¿Qué le hiciste a la Maou?-

-Me siento entre responsable y avergonzado… No sé bien porque pasó lo que pasó… La vampiresa me mordió…-

Rias acarició su cuello, buscando marcas.

-No hay nada… La sangre de esa mujer te habrá afectado, suele ser un afrodisiaco para otras especies-

Issei alzó una ceja curioso.

-He estudiado todo lo que se puede estudiar de los dragones. Sería difícil que te convirtiese, pero su sangre si tendría efectos en ti… Y viceversa-

-Mmm…-

-Hay una serie de puntos que tenemos que tratar Issei-

-Soy todo oídos…- mirando sin pudor el cuerpo de la demonio.

-¿Esa vampiro bebió directamente de tu sangre?-

-No, me herí la mano y le tapé la boca para que no me mordiese…-

-¿Le ofreciste tu sangre?-

-No fue intencionado…-

Rias frunció el cejo.

-¿Esa mujer era una sirvienta…?-

-La candidata a Reina… O eso decía ella-

-Oh, Issei…- protestó Rias.

-Eh, si hay una erección es involuntaria-

-Adoro tus erecciones, no es eso. Issei! ¿No has aprendido nada de costumbres y rituales de la alta cuna?-

-¿Qué pasa?-

-Has iniciado un ritual-

-¿Un ritual de que… Aunque no sé si quiero saberlo…-

-No conozco a esa chica pero es posible que hayas creado una dependencia-

-No entiendo-

-Es posible que esa chica no quiera beber otra sangre que no sea la tuya-

El dragón esgrimió una mueca.

-Eres un irresponsable!-

-Eso no es cierto!-

-Lo eres! ¿Ahora qué vas a hacer con ella?-

El chico alzó levemente las manos, encogiéndose de hombros.

-No te puedo dejar solo…-

-Yo me tengo por una persona competente y responsable…-

-Que más-

-¿Cómo que que más?-

-Mama me ha hablado de brujas-

-Ah… Me han pedido que colabore con una bruja… No lo tengo claro-

-Puedes hacer un pacto con ella-

El dragón parpadeo múltiples veces.

-Ah… ¿Cómo hizo Mephisto con Fausto?-

-Un contrato sencillo, a corto plazo, os vincularía por unas semanas… Incluso menos. Podríais establecer unas medidas, condiciones, que sabrías si se incumplen e incluso prohibir algo-

-¿un pacto de no agresión?-

-Por ejemplo-

-Sería beneficioso para ti. Beneficioso para ella-

El castaño se incorporó levemente, acomodándose con la chica encima, pegándose a ella, acariciando su espalda.

-Vaaaaale… Empiezo a creerte-

-¿Empiezas?- rio la chica al sentir sus dedos recorrer su espalda, ladeando su cabeza, dándole acceso a su cuello.

Estremeciéndose al sentir sus labios en su piel.

-Entonces este pervertido…- moviendo sinuosamente su cintura –Se acuesta con la mujer más hermosa del cielo… La mujer más poderosa del infierno… Quiere intimar con la Reina de los Vampiros… Y…-

Divertido, la silenció tomando sus labios, besándola con fuerza.

Rias respondió al instante con igual pasión, rodeando el cuello de su hermano menor.

-¿Me dirás porque has venido aquí?- preguntó Rias jadeante, separándose lo justo de su hermano.

-Te prometí un día de playa. ¿No?-

-Quieres traerte a tus conquistas aquí…-

-En absoluto, solo pensaba en hacer inocentes escapadas aprovechando el buen tiempo…-

-¿Y traer a Gabriel y Serafall aquí? ¿En bikini? ¿Tomando margaritas?-

-Exacto… Un fuego en la noche… Con la suave brisa marina… ¿Qué me dices?-

-Suena bien…-

-¿Sabe Serafall de tu vínculo con la Iglesia?-

-Salvo que mama haya dicho algo… No creo que nuestro hermano lo haya mencionado…-

-Serafall-dono no se lleva bien con Gabriel… ¿Cómo lo vas a solucionar?-

-Cuando llegue el momento improvisaré- volviendo a tomar los labios de su hermana.

Masajeando su lengua con la suya, sosteniéndola del trasero, pegándola contra su cuerpo.

Rias lo abrazó por completo, envolviendo su cintura con sus piernas.

-Mama quiere que hagas una visita a los demonios de Japón-

-¿Qué interés podemos tener con ellos?-

-Lo ignoro…-

-¿Quieres vivir en Japón?-

-¿Crees que es por mí?-

-Adoras el país… Quizás mama quiera preparar el terreno-

-Aun soy demasiado joven…-

-Lo se…- deshaciendo el nudo del sostén.

-Estoy creciendo, idiota!- rio la pelirroja retirando la prenda sin problema alguno.

-Las quiero igual…- susurró Issei besando sus jóvenes pechos.

-Lo se… ¿Y la vampiresa y la Maou saben de tu farsa?-

-¿Qué farsa?-

-Que esto…- acariciando sus pectorales –No es cierto-

-Por ahora- respondió el castaño –Importante matiz-

-Madre quiere que te reúnas con los Belial…-

-¿La familia del Campeón?- recorriendo el valle de sus senos con sus labios.

-Issei…- siseó la chica seria, tomando el rostro de su hermano pequeño –Es un contacto importante… Se bueno-

-Siempre he sido bueno… Me ofendes!-

Divertida, Rias se bajó de su regazo, abandonando la cama, tomando una bolsa de plástico.

-¿Qué es eso?-

-Eres mío, Issei, y me molesta que otras chicas se piensen que pueden tenerte-

El Gremory rio divertido.

-¿Mi hermanita esta celosa?-

-¿Yo? ¿Celosa?-

-Mi hermanita esta celosa… Preocupada de que se lleven a su hermanito… ¿Quizás alguna onee-sama crecida y bien dotada?-

Los ojos azules de Rias se posaron sobre él. Sus labios en una u inversa. Su cabello moviéndose sinuoso.

-Yo no estoy celosa-

-Estas celosa…- ronroneó el chico arrastrándose por el colchón, arrastrándose hasta alcanzar a la pelirroja.

Acariciando sus piernas, sonrió al ver que la chica, pese al enfado no le negaba el contacto.

Nunca se lo había negado.

Ella le pertenecía… No hacía falta que se lo dijese, su piel erizándose al acariciarla. Como se alteraba su respiración al tocarla. Como lo miraba.

-Eres mi hermana, siempre serás única para mí-

-Eso dices… Pero eres demasiado impulsivo… Y no eres el único que sabe hacer truquitos- alejándose unos pasos.

Issei la miró intrigado hasta perderla de vista.

-¿De qué trucos hablas?-

Nadie respondió.

¿Valerie tenía dependencia? ¿Podía ser que no bebiese más sangre?

¿Qué consecuencias podría tener?

Eso podría ser preocupante…

Cleria Belial… ¿Debía de hablar primero con Diehauser? Sería fácil encontrarle…

¿Su madre quería enviar a Rias o quizás era que quería que fuese él quien gobernase una tierra en el mundo humano antes de dar el paso al Inframundo?

¿Ofrecerle un contrato a Lavinia? Quizás eso ayudaría…

Y Gabriel y Serafall…

-No me imagino a Gabriel peleándose con nadie…-

-¿Pensando en Gabriel teniéndome a mi cerca?- murmuró Rias tras él.

Issei frunció el cejo, su voz sonaba… más grave.

Una copa con un líquido efervescente apareció en su ángulo de visión, una delicada mano la sostenía con elegancia.

-¿De qué truco hablabas? ¿Hacer cocteles?- preguntó Issei boca arriba.

Desde su posición, copa extrañamente sostenida en mano, veía algo que no entendía.

-No exactamente…- sonrió Rias coqueta.

El dragón tragó saliva, la copa acabó derramándose sobre el colchón. Girándose para poder verla de frente.

El castaño había perdido toda capacidad de raciocinio. Los ojos abiertos. Los labios separados.

Un bañador blanco, elegante, abrazando las curvas de una exuberante joven.

Largo cabello rojo cayendo por su espalda, un impresionante busto sostenido por delgados brazos. Un vientre plano decorado con unas largas y torneadas piernas.

Girando sobre sí misma, pasando sus manos por su cintura, remarcando su redondo trasero.

-No eres el único con el truquito de aparentar lo que no es…-

-R-Rias…- susurró Issei impactado.

-¿Ocurre algo? ¿Al gatito le han comido la lengua?-

Issei no tardó nada en levantarse, tomando a la chica de la mano, echándola sobre la cama.

Rias sonrió, acomodándose en el colchón antes de sentir a su hermano sobre ella, recorriendo lentamente todo su cuerpo.

Jadeando suavemente, sus ojos se centraron en Issei. Verlo tan centrado en su cuerpo la llenaba de felicidad.

-Rias… ¿Qué has hecho?- siseó acercando su rostro a su cuello.

Recorriendo su piel con sus labios.

-¿Qué ocurre otouto? ¿No te convence el cuerpo de tu hermana adolescente?-

-No podría estar más satisfecho…-

-Issei… Recuérdalo… Toca, besa, satisface todos tus deseos…-

-¿Acaso quieres volverme loco?-

-Hazme lo que quieras… Graba en tu mente que solo hay una onee-sama para ti…-

-Mmm…- ronroneó el chico besando sus pechos, buscando apartar la tela del bañador con su nariz –Que mala eres…-

-Esta ane-sama esta confundida… ¿Cómo puede ser eso? ¿Tan mala es?- ronroneó la pelirroja fingiendo confusión.

-Es diabólica… Una autentica demonio…-

-Issei…-

-¿Mmm?- separándose de la chica, alcanzando su rostro.

Rias envolvió su cuello con sus brazos, cubriendo sus labios con los suyos.

Ronroneando con fuerza, sintiendo como el dragón se colocaba sobre ella.

Su cuerpo contra el suyo. La lengua del castaño forzando su entrada entre sus carnosos labios.

Gimiendo con fuerza le dio acceso, empezando a jugar con ella, ahogando un gemido al sentir las manos del dragón posarse en su trasero, posicionándose entre sus piernas.

Por instinto rodeó su cintura con sus largas piernas, gimiendo aún más fuerte al sentir una dureza contra su pelvis.

-Hazme lo mismo que le haces a tus amantes…- jadeó la pelirroja sonrojada.

Issei la miró sorprendido.

-¿Estas segura?-

-Te amo… Déjame amarte de todas las formas posibles…-

-Ane-sama…- besando su frente –Nuestra relación nunca ha sido una farsa…-

-No te entiendo…-

-Adoro este dulce regalo que me brindas…- susurró Issei recorriendo el cuerpo de la pelirroja con sus dedos –Pero seré paciente… Y lo degustaré con calma y atención cuando la fruta madure…-

-Pasarán años…-

-¿Quién tiene prisa?- girándose, dejó a la chica sobre él. Sonriendo al ver la cascada de cabello rojo cubriendo su rostro –Tenemos toda la eternidad…-

-Todo el tiempo del mundo…- susurró acariciando su rostro lentamente.

-Hace años me encontraste en el fuego, entre la nieve… ¿Qué te hace pensar que me voy a ir a algún lado?-

Los ojos de la chica se abrieron levemente.

-El destino nos ha unido… Y nada nos va a separar… Pero…-

-¿Pero?-

-Aneue… ¿Qué hay de tu pureza?-

-Es tuya. Siempre lo ha sido- respondió la pelirroja sin dudarlo.

-Rias… Entiendes lo que dices…-

-Entiendo perfectamente lo que digo…- mirándolo con afecto -¿No tienes la espada?-

-¡!-

-Es tuya… La hice para ti… Yo soy tuya-

-Rias…- tomando unos mechones, enrollándolos con sus dedos con su mano –Cuando esto no sea un truco… Te pondré en esa cama, te agarraré del pelo y…- mordiendo suavemente su cuello.

-Es todo lo que deseo…- besando dulcemente al dragón -Eres lo más importante para mí… Lo sabes. ¿Verdad?-

Separándose lo justo como para poder mirarla a la cara, sonrió cálidamente, acariciando su rostro.

-Rias… Eres el sol de mi vida… Mi amada hermana… La mujer más importante para mí-

Llorando, Rias apoyó su rostro contra su hombro.

-Issei… Te quiero… Más que a mi vida… Te quiero mucho, mucho…-

-Rias-onee-sama… Yo también…- tomando el mentón de la chica la besó dulcemente.

Los hermanos se miraron a los ojos.

-Tráelas a casa… Yo cuidaré de ellas-

-¿Estas segura?-

-Los misterios de los corazones de las mujeres se te escapan, otouto-

-¿Qué significa eso? El tuyo no esconde nada, lo veo todo todo-

-El mío es todo tuyo, no tiene mérito…-

-Y doy gracias por ello…- susurró el castaño antes de descender de nuevo, invadiendo y conquistando sin resistencia la boca de la Gremory.

Imbuyendo todo sus sentimientos en el beso. Su amor por ella. El malsano sentimiento de amor que procesaba hacia su hermana. Un sentimiento plenamente correspondido.

El amor entre dos hermanos que no se amaban como tales.

-Aneue… ¿Algún motivo por el que te hayas puesto bañador?-

-Para enseñártelo… ¿No es obvio?-

-¿No vas a usarlo?-

-¡No!- exclamó la pelirroja llevándose una mano al pelo –Acabo de salir de la peluquería, no pienso mojarme el pelo con agua salada…-

Fijándose en su mano alzada, Issei se percató de un delgado brazalete de plata.

-¿Y esto?-

-L-la magia de Matters es avanzada…-

-¿Entonces si lo quito...-

-¡Ah, no! No lo to…-

Antes de que Rias pudiese acabar de hablar la pulsera estaba en manos del dragón y su cuerpo, reducido.

-¡Issei!-

-A la playa se viene a mojarse!- sentenció el chico regresando a su forma original, cayendo su bañador al suelo…

-¡Tapate! Tapaaaate!- chilló la demonio recogiéndose avergonzada su propio bañador.

-No es necesario, estamos entre hermanos!- rio Issei tomando a la pelirroja en brazos.

-Issei, no te atrevas!-

Silbando despreocupado, Issei recorrió la playa desnudo, cargando con la pelirroja en sus hombros.

Una niña que intentaba liberarse a pataleta limpia.

-Aneue-

-¿S-si?-

-¿Confías en mí?-

-¡Claro que sí! ¿Por qué me pregun…-

Divertido, Issei la arrojó al mar.


-Kuoh – Japón-

Siempre había creído que era curioso, conveniente, casual, increíble… Que su pueblo natal estuviese bajo el manto de una familia de demonios. Cabía mencionar que si nunca se había percatado es que o lo hacía bien o porque la demonio en cuestión era increíblemente indolente.

Yaegaki Masaomi tampoco había mentido, que no es que dudase de su palabra, pero corroboraba su versión. Cleria Belial vivía alejada de "su" ciudad. En una selecta urbanización a las afueras de la ciudad se encontraban sus dominios particulares. Una inmensa parcela de terreno con edificios de corte oriental levantados sobre madera tratada envueltos por jardines tradicionales.

La enorme puerta de madera de entrada a la parcela le superaba múltiples veces en tamaño. El muro de piedra blanco se extendía a derecha e izquierda hasta donde podía alcanzar la vista.

La parcela era INMENSA.

-¿Qué hago? ¿Llamo? ¿Pico la puerta? ¿Le doy al timbre?-

Issei se llevó una mano a la frente, golpeando rítmicamente su sien con el dedo índice y corazón.

Siguiendo las indicaciones de Rias, finalmente había decidido acudir a la ciudad y reunirse con la mencionada… Habría sido buena idea reunirse primero con Diehauser, pero a lo hecho pecho.

CRACK… CRACK CRACK CRACK CRAK.

Sorprendido, vio como la puerta de madera empezó a abrirse lentamente hasta quedar completamente abierta.

Sonriendo divertido, el joven Gremory entró en la parcela.

Efectivamente, era inmensa, cientos de metros cuadrados de jardines y estanques rodeando un pasillo de piedra blanca que daba hasta los escalones del edificio principal.

Decenas de demonios servían de guía, estaban haciendo un descarado pasillo evitando cualquier desvío en la ruta que supuestamente debía tomar.

Una ruta… que no era el edificio principal.

Sorprendido, Issei se encontró contemplando una mesa repleta de pasteles bajo una sombrilla y una atractiva demonio de cabello negro y sonrisa amable esperándolo pacientemente con una taza en la mano.

Issei miró a lado y lado, ningún demonio hacia nada, le decía nada.

-Como queráis…-

Decidido avanzó hasta alcanzar la mesa.

-Issei… Gremory. Bienvenido a mi humilde morada- dijo la mujer levantándose, inclinándose levemente.

-Un placer poder estar en su presencia, señora Belial- respondió Issei con una reverencia, pasando su mano por su espalda.

-Siéntate, por favor- indicó con una sonrisa.

El Gremory hizo lo mandado.

-Hacía mucho tiempo que no me reunía con un Gremory… Hace mucho que nuestras familias no se ven oficialmente…-

-¿Ni siquiera cuando mi hermano tomó el cargo? Ambos tenemos familiares famosos…-

-Ciertamente. Quizás Sirzechs-sama y Diehauser-sama se conozcan…-

-Extraño es, pues, que dos miembros tan alejados de los patriarcas se reúnan tras tanto tiempo-

La demonio alzó una ceja.

-¿El nuevo primogénito de la familia se considera "alejado"?-

-Por favor, no se burle de mí. Ambos sabemos perfectamente que soy-

Cleria lo miró sorprendida.

-No conozco mucho a tus padres, pero no dudo de sus sentimientos respecto a tu adopción. Aunque no se puede negar que como todos los Gremory, eres alguien excepcional-

-¿Yo?-

-Soy Cleria Belial, no Diehauser Belial. Soy una demonio menor enviada al rincón más extreme del mundo humano para gobernar una tierra que no le importa a nadie. Veo el menor de los atisbos de grandeza cuando lo tengo delante. Y ahora veo a un niño que puede heredar una cada Duque de los demonios mientras se forma siendo exorcista-

-Argh… Lo sabe-

-Se todo lo que ocurre en mi ciudad… Para bien o para mal-

-Mmm… En mi defensa diré que no deseo nada de todo esto, no poseo ambición, quiero que mi hermana sea la matriarca de la familia-

-Ufufu… He leído de vuestra extraña relación-

-¿Extraña? ¿Qué tiene de extraña?-

-La cercanía, jovencito-

-¿Cercanía? Cruzándose de brazos. Es lo que me han enseñado… ¿No es la costumbre en el Inframundo?-

Cleria rio con fuerza.

-¿Qué es tan divertido?-

-Quizás sea una costumbre de los Gremory, Issei-san-

-¿?-

-Me imagino que querrás saber porque pedí un encuentro contigo-

(Madre no dijo que ella había pedido una reunión…)

-Pese a ser la primera vez que nos vemos, mi primo me ha hablado de ti-

-Espero que solo lo bueno-

La demonio rio contenta.

-Y también he leído de ti-

-Eso ya me preocupa más…-

-Diehauser siempre ha sido una persona un tanto reservada, pero cuando se trata de ti se vuelve muy hablador… Me ha pedido personalmente que te asista en tu estancia en Kuoh… Cuando regreses a tu ciudad-

-He coincidido unas veces con él, una persona ejemplar. Me gustaría conocerle más-

-¿Interesado en su influencia política?-

-Parcialmente. Ha sabido alcanzar un lugar de autoridad sin tener que vender su alma ni deberle favores a nadie-

-Pero se ha ganado muchos enemigos-

-Esa es la parte que más me gusta- sonrió maquiavélicamente.

-¿Entonces quieres conocerle para que te enseñe a ascender?-

-Digamos que compartimos visión de futuro… Me interesa más su visión del mundo que la de los aristócratas…-

Cleria lo miró fijamente.

-El encargo y petición de Diehauser no es poca cosa ni fortuito- admitió la demonio seria.

-¿Pasa algo?-

La demonio entrelazó sus dedos, mirándolo fijamente.

-¿Eres consciente de tu situación?-

-¿A qué te refieres?-

-Un demonio trabajando para la Iglesia…-

-Técnicamente no soy un demonio…-

-Lo sé, noto tu pieza… Pero veo que está contenida- mirando su mano derecha –Eso no engañará a la Iglesia. Estoy completamente segura de que ya conocen tus tratos con el Inframundo-

-¡!-

-También sé que tienes un fuerte vínculo con la Arcángel Gabriel-

-¿Mi vida es de dominio público?-

-Por no hablar de que ahora te juntas con ángeles caídos, sacerdotes shinto y… brujas-

El castaño se llevó la mano al rostro.

(Y suerte que no sabe de mi relación con Valerie)

-Me tengo por un ser sociable-

-No me esperaba otra cosa de un dragón lujurioso… Mujeres en todas las fronteras-

-Sé que mi fama dice lo contrario… Pero soy un caballero… Aunque… No lo parezca…- desviando la mirada –Mi vida… Me ha llevado por extraños caminos… Las chicas aparecen frente a mi…-

-No creo en cuentos de hadas… Es algo que mi padre se encargó rápido de borrar de mi mente…-

-Oh… Lo siento…-

-Eres un exorcista de lo más intrigante-

-Usted tampoco entra en lo que me han contado de los demonios…-

-¿Lo que te han contado?-

Issei rio divertido.

-Madre insiste en que atienda los negocios familiares. Es una tarea que tengo pendiente-

-¿Has asistido al Congreso?-

-Una vez. No veo el momento de no volver-

Era el turno de la demonio de reír.

-De pequeño pensaba que las sesiones interminables de peca eran aburridas… Pobre infeliz-

La demonio rio más fuerte.

-Este mundo es diferente del de abajo, pero más seguro. Conozco a todos los residentes de mis dominios. Así como el matrimonio Shidou y su adorable hija…- siseó la chica sorbiendo algo de té.

-Pero ha logrado la paz…- sirviéndose una taza, bebiendo sin miedo –Esta delicioso… ¿Qué lleva?-

-Es solo te… Con un poco de miel-

-Mmm…-

-Me enorgullezco de que en mis terrenos haya paz… Es una costosa y delicada paz… Una paz que temo que se escurra entre mis dedos como el agua del mar, como la arena del desierto. Me perturba que la Iglesia quiera mandarte al exorcista que dices ser y al arma que portas oculta en una dimensión de bolsillo-

-No deseo la guerra, mi señora-

-Tampoco me agrada que traigas la espada que tu padre te ha dado… Esa espada abre una puerta codiciada por los demonios-

El castaño descendió la mirada, posándola en su taza de té.

-Nada de eso está bajo tu control. Muy a tu pesar. Aunque es algo que dolorosamente aprecias… Los dragones aman tanto el control como la destrucción… ¿Cuánto de dragón hay en ti?-

-Las versiones varían, todos coinciden en que demasiado-

-Interesante…-

-He de disculparme pues… Lamento generarle algún tipo de inquietud-

La mujer lo miró fijamente.

-¿Consideras esta tierra tu hogar?-

La pregunta era compleja…

-He vivido entre dos mundos… Y pese a las diferencias considero que tengo dos familias, tengo dos hogares… ¿Le sirve como respuesta?-

-Me sirve… Eres sincero, de buen corazón. Entiendo porque Venelana-dono te tiene tanta estima como para llegar tan lejos-

-¿Lo entiende? Yo no…-

-Se avecina una guerra, joven Gremory-

-¿?-

-La paz que tanto he tardado en lograr se desvanece bajo las sombras de la guerra. La Iglesia te mantiene por tu vínculo con Gabriel, pero no tardarán en enviarte, solo, a una tierra exótica, peligrosa e inexplorada por ellos. Una tierra que está siendo invadida por una especie peligrosa e infecciosa. Una tierra que lleva siglos conteniendo una guerra interna de ambición y poder… Esta tierra es un bosque virgen, un bosque que lleva siglos acumulando maleza y madera… A la espera de una chispa que lo haga arder-

-Entiendo que esa chispa soy yo-

-Eso está por ver. Eres una variable más. Tu implicación no está decidida-

-Si mi intención importa, quiero matizar que estoy aquí buscando la paz. Busco una vida honrada y pienso colaborar en lo necesario para su paz lo siga siendo-

-Agradezco el sentimiento- respondió la demonio.

-Como amante de la paz, puedo proporcionar enlaces y representación celestial, mediar por la Iglesia y mis enlaces en el Inframundo…-

-Excelentes credenciales-

-En realidad son un dolor en el culo-

-Jejejeje…-

-¿Sería mucho pedir que me hablase de nuestros vecinos?-

La mujer abrió los ojos sorprendida.

-Curioso… Eres un chico muy curioso…-

-No voy a negar que mis superiores, al igual que los suyos, quieren hacer de esta información algo más… lucrativo o militar. Pero empiezo a ver que esto está lleno de pacifistas y francamente, cada vez me gusta más y la verdad, el cumplir órdenes no es mi fuerte- llevándose un pastel a la boca -¿Son caseros?-

-Los compro, te puedo facilitar la dirección de la tienda-

-Están deliciosos… Luego me acercaré a comprarle algunos a mi adorable tenshi- mirando fijamente a la demonio.

-Tenshi… El nombre codificado de Akeno Himejima. Hija de Shuri Himejima del clan Himejima. Hija de Baraqiel, Cadre de Grigory. Vaya… individuo-

-¿Algún problema con ella?- preguntó el chico inclinándose hacia atrás, cruzándose de brazos –En aras de futuras relaciones comerciales… Mis chicas no se tocan y mucho ojo con las palabras dedicadas a sus personas…- echándose hacia adelante -¿Algo que decir sobre ella?-

-Que es una niña adorable en un muy mal entorno-

-No es adorable, es una preciosidad-

-Himejima… Grigory… ¿Estás seguro de querer relacionarte con ellos?-

-¿Quieres poner a prueba mis convicciones?-

La demonio se acabó la taza de té. Levantándose.

-¿Te importaría acompañarme en un paseo por la finca?-

Mirándola fijamente, el Gremory accedió, colocándose junto a ella.

-Por dónde empezar…- susurró la demonio mirando el cielo azul –Los hijos de Lucien están invadiendo Japón-

-¿Licántropos en Japón?-

-Son tus enemigos en occidente, pero es la primera vez que pisan este suelo…-

-Los exorcistas sabrán tratarles con cortesía-

-Lo harán, probablemente-

El dragón no dijo nada.

La mujer empezó a jugar con sus mechones de cabello, pensativa.

La morena usaba un perfume dulce, intenso.

SNIF SNIF

Creía haber… ¿Había olido eso antes?

-Joven Gremory…-

-Issei, por favor-

-Muy bien… Issei. ¿Qué relación tienes con el Ángel Más Hermoso del Cielo?-

-¿Qué relación?- exclamó divertido –Cualquier día de estos me levantan una estatua en el Inframundo en honor a la caída de Gabriel!-

La respuesta no despertó el sentimiento esperado.

La mujer desaprobaba su conducta.

-Los Gremory tienen esperanzas en ti, pero sigues siendo un niño jugando a ser adulto-

-¿?-

Issei suspiró pesadamente.

-Gabriel quiere una vida normal y se la estoy dando, solo es eso-

-Entonces no solo cuentas con la confianza de los demonios…-

La mujer pareció relajarse ante esa revelación, volviendo a su asiento.

El chico la miró extrañado.

Volviendo su atención a la casa, el edificio principal…

-Eres una caja de sorpresas, Issei. Desde luego como engañan las apariencias… Pero no dejas de ser un niño que se cree un adulto porque los adultos que le rodean le tratan como tal-

-¡!-

-Que pese a tu edad la Iglesia y los Gremory te hayan dado alas no significa que estés a la altura de lo que tú ves en el reflejo del espejo. No eres el adulto que finges ser con ese truco. Tu posición en este mundo es eso, un truco. Viajas y te relaciones, conoces y prometes… Prometes cosas que no puedes cumplir. Juegas con los corazones de la gente, de esas chicas-

-¿Cómo dices?-

-Vives a caballo entre dos mundos, realmente no estás en ninguno… Mientras juegas a ser exorcista en Europa la niña que espera tus cartas en Japón puede ser atacada por su familia sin que puedas hacer nada… O planteemos otra variables, mientras defiendes a esa niña Himejima los licántropos atacan Rumania… ¿Qué harías?-

-…-

-Estas tierras tienen dueño, un dueño cruel, infame, calculador y manipulador que no entiende de misericordia y que solo ansia el poder y el tener a un niño tan peligroso e inconsciente como tu cerca, solo augura malos presagios-

-Ya le he dicho que solo busco la paz-

-Me has dicho que hay demasiado de dragón en ti. Ese hombre buscará provocar tu orgullo, atacará lo que más deseas proteger. Le hará daño a esa niña, despertará la ira de la Iglesia y de los Gremory. Grigory se involucrará también… Las llamas de la guerra, las llamas de un dragón consumirán estas tierras… No. No deseo tu colaboración, tú deseo tu ayuda, no deseo tu presencia aquí. Issei Gremory-

El castaño escuchó atentamente.

-No es nada personal, joven Gremory. Respeto a tu casa y te he recibido por respeto a tus padres y por la petición de mi primo. Por ese respeto te pido que te involucres lo mínimo en los quehaceres de estas tierras-

El dragón se sentó de cuclillas frente al estanco. Meditando las palabras de la demonio.

-Tengo mis reservas a tu petición… Pero responderé con seriedad y verdad a tu confianza y el respeto mostrado… Si eso es lo que quiere, que así sea- sin moverse –Pero tengo mis condiciones… Tienes razón, mis asuntos actualmente están demasiado lejos de aquí… Pero Irina Shidou y Akeno Himejima son mi línea roja. Si algo les pasa cumpliré su presagio con intereses-

-Entonces lo mejor será que él te conozca lo mínimo e imprescindible-

-¿Quién es él?- girándose para mirarla.

-¿No te he dicho que no te entrometas?- volviendo su atención al estanco –Mientras estés aquí, si quieres seguir visitando a esas dos jóvenes… Youkai, oni y exorcistas… La Iglesia no tiene registros sobre ellos y los Gremory dudo que tenga nada al respecto-

-Pensaba que no querías que me involucrase-

-Y no deseo que lo hagas, pero esas dos niñas están envueltas en peculiaridades en las que una mano torpe y con potencial como tu podría provocar…-

-El incendio, lo has dicho-

-Los oni son demonios, espíritus extraviados creados por los pensamientos negativos de los vivos que merodean por estas tierras, si te encuentras a alguno no lo dudes, pelea-

-Entiendo-

-Los youkai son algo completamente diferente. Son monstruos a nuestros ojos, pero mucho más inteligentes, civilizados y con mejores intenciones. Sus costumbres te serán extrañas, como las tuyas a ellos… Pero desde luego son dignos de tu tiempo y esfuerzo-

-¿Cómo contacto con alguno?-

-…-

-¿Cómo los reconoceré?-

-Son criaturas tímidas y asustadizas que han aprendido por medio del dolor de que es capaz el ser humano así que diría que solo los conocerás si te quieren conocer-

-Mmm…-

-Si puedo decirte que se dividen en dos grupos, este y oeste, con sus respetivos líderes y ciudades… Ignoro donde están. Apenas hay youkai en estas tierras y nunca he tenido incidente alguno con ellos-

-Entiendo…-

-Los exorcistas… Aléjate de ellos-

-¿Son violentos?-

-No son buenos tiempos para intentar un acercamiento…-

-¿Por?-

-Hay rumores de deserciones… Conflictos internos… Todos los líderes son ancianos, se acerca el momento del relevo generacional y como siempre, hay dudas…-

-Guerras internas-

-Así es. Mucho me temo que tus buenas intenciones puedan acabar siendo motivos de disputas políticas-

El chico sonrió amargamente.

-Los youkai me rehuirán, los oni se deben combatir en defensa propia. Nada de acercarse a exorcistas shinto. ¿Es eso?-

-Así es-

-Entonces tenemos un acuerdo de convivencia, Cleria Belial. Cumpliré con esas premisas si ellas dos están a salvo de vuestros juegos-

-Tenemos un acuerdo, Issei Gremory-

Los dos demonios se dieron la mano con firmeza.


-Templo Himejima-

-La conversación con Cleria Belial había sido reveladora- susurró Issei relajado sobre el césped. Sus ojos cerrados, sonriendo al sentir los dedos de la morena recorrer su cabello.

Podía oler el champú floral que usaba Tenshi.

Girándose, disfrutando de los muslos de la niña.

-¿Por qué?-

-Cleria Belial es una mujer directa, dura… Pero sincera. Sus palabras han sido un baño de realidad. La primera vez en mucho tiempo… No… Es la primera vez que me rechazan-

-¿Rechazar el que?-

-A mi… Desde que puedo recordar siempre he sido especial… Lo hacia todo bien, nadie me negaba nada… Dejando mis bromas a un lado…-

-Eres un chico especial…-

-No lo soy…- susurró Issei abriendo los ojos, mirando a la morena a los ojos –Siempre me han tenido en un altar… El prodigio de la Iglesia… La esperanza gemela con Dulio… El heredero de los Gremory… Rico, poderoso, influyente… En algún momento me acostumbré a estar tan arriba que perdí la noción de la realidad…-

-Eso no es cierto…-

-Si lo es… Ria-tan es un año mayor que yo y es mucho mejor demonio… Dulio es un exorcista respetable y capaz… E incluso el primo ese de Ria-tan…-

-Issei-kun…-

-Creo que… La libertad de poder viajar por el mundo sin tener que responder antes nadie… ¿Qué por tener una gabardina con un emblema era alguien? Ni siquiera soy un Gremory… Como exorcista no paro de mentir, soy un fraude…-

-Eso no es cierto…-

-Con mis padres muertos y viviendo entre dos familias… Sin un lugar fijo…-

-Issei-kun…-

-Que estoy haciendo…- susurró Issei mirando al cielo.

Ophis no estaba. Gabriel no estaba… Tanto ladrar y sin ellas se sentía perdido y confuso.

Era un niño… Un niño armado con armas mágicas y con algunas horas de aprendizaje de choque en un centro de adoctrinamiento. Algunas clases privadas semanales con Venelana…

¿Qué estaba haciendo?

-Es una prueba… Madre y padre me han dejado hacer para que valore mis acciones, mí tiempo…-

-Issei-kun!- exclamó Akeno tomando el rostro del chico, obligándole a mirarla.

-Dime…-

-¿Qué prisa tienes por vivir?-

-¿Qué?-

-No vas a la escuela…-

-Voy a la escuela… A distancia-

-No vas a la escuela, no tienes amigos…-

-Tengo amigos… Compañeros-

-No vas a la escuela, no tienes amigos, no tienes casa…-

-Tengo dos o tres… ¿Cuatro?-

-Issei-kun! ¿Qué prisa tienes por ser adulto?-

-¿?-

-Papa siempre dice que ser adulto es un asco… Que debo vivir estos años libres de responsabilidad… Pero tú no lo haces. ¿Por qué?-

-…-

-Issei-kun… ¿Por qué eres exorcista?-

-Para proteger a Irina-chan-

-¿Lo estás haciendo?-

-No mucho… No sé si lo necesita-

-¿Entonces porque estas tan lejos de mí?-

-Quería hacerme fuerte…-

-¿Eres más fuerte?-

-No-

-Entonces porque estas lejos de mi…-

Issei no podía responder, no podía mirarla a los ojos.

-Puedes quedarte con los Shidou… Quedarte en Japón… O irte con los Gremory… Aunque prefiero que te quedes aquí… Conmigo-

El dragón alzó su mano, acariciando las mejillas de la joven Himejima.

-¿Y dejar la Iglesia?-

-No me gusta que estés con la Iglesia… Mama dice que es peligroso…-

-¿Estas preocupada?-

Akeno asintió levemente.

-Puede que el yo estar aquí sea peligroso para ti-

-No me importa… Ve con los Gremory… Pero no te olvides de mí…-

-Si alguna vez me marcho definitivamente al Inframundo te llevaré conmigo-

-¿?-


-Continuará en el próximo capítulo-

-INVASION – LOBOS EN ORIENTE-