Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD.


- High School DxD –

[Draconic X Deus]


- Invasion – Lobos en Oriente –


-Castillo Gremory-

-Ufufufufufufufufufu!-

Venelana no podía dejar de sonreír.

Riendo sin parar, una risa alegre y traviesa oculta por su abanico.

Su marido decidió esconder su rostro en un periódico, optando por permanecer escondido en un rincón de la terraza.

No quería saber que tenía tan contenta a su esposa.

-Yo… No quería… No tengo palabras… Esta no es una actitud digna de una Maou…-

-Querida! Qué cosas dices!- la excusó la exBael.

-Pero… Un escándalo así en su familia…-

-Que escandalo ni que escandalo!-

Serafall pestañeó repetidamente, no entendía el buen humor de la castaña. Había acudido a los dominios de los Gremory para hablar con el menor de la familia y poder abordar como defender su encuentro y para su sorpresa hasta parecía que su madre estaba… ¿Contenta?

-Quien me iba a decir a mí que mi gran ilusión se cumpliría gracias a mi pequeñín…- ronroneó contenta la demonio.

Serafall ladeó la cabeza confundida.

-Entonces… Tú y mi chiquitín…- formando un anillo con el índice y pulgar de una mano… introduciendo el índice de la otra mano repetidas veces. Sonriendo estúpidamente.

-¡Venelana!- protestó Zeoticus abochornado –Compórtate!-

-¡Zeoticus! Cariño! ¿Estas escuchando?-

-Más de lo que desearía!-

-Entonces… ¿Es oficial?- preguntó de nuevo la exBael, emocionada.

Serafall agachó la cabeza.

-Ojala hubiese podido mantenerme firme y no dejarme llevar por mis… mis… ¡!-

Incapaz de poder continuar, Serafall se encontró con su rostro sujetado por las manos de la matriarca Gremory, sus ojos destellaban con ilusión.

-Querida, quiero que sepas que esta es tu casa!-

-¿Q-que?-

-Puedes venir a vivir aquí cuando quieras, Grayfia te ayudará ahora mismo con el…-

-Perdona a mi esposa!- la interrumpió Zeoticus tomándola de una mano, obligándola a levantarse, empujándola contra uno sofá –A veces se deja llevar…-

-¡Zeoticus! Déjame hablar con mi hija!-

-Que Satán me coja confesado si esto va a ser la tónica habitual…- gruñó el pelirrojo -¿Te importaría darte un paseo con este carroza?-

-Usted es muy joven aun- respondió la morena levantándose, siguiendo al patriarca, ligeramente asustada.

Intimidada.

-Puedes borrar esa mirada de tu rostro, esa preocupación es infundada, Serafall-

-¡!-

-Mi hijo ni siquiera ha mencionado lo ocurrido, y si Issei no ha dicho nada es que no hay nada preocupante de lo que preocuparse-

-Pero no sabe que pasó en…-

-¿Te arrepientes?-

-…-

-Mi hijo no ha informado de nada que deba preocuparnos, por lo que solo nos queda escuchar de tus propios labios, si hay algo de lo que debamos preocuparnos-

-¿I-kun no ha dicho nada?-

-¿I-kun?- preguntó Zeoticus girándose, alzando una ceja.

-No… Diría que no… Me gustaría hablar con él!-

-Serafall… Mi hijo menor… Como decirlo…-

-Sir-chan me ha dicho que es complicado hablar con él, que está bajo estricto silencio en una misión para la familia… Pero insisto…-

-El trabajo de mi hijo menor es complejo y es susceptible de ser malinterpretado, preferimos dejarlo en el anonimato por el momento-

-¿Tampoco me podéis decir a mí que hacía en Rumania?-

-… No, lo siento-

-…-

-Pero si insistes en verle y dado lo que ha pasado entre vosotros…- acariciándose la barbilla –Puedo decirte donde estará en cierto momento. Solo necesitarás una cosa-

-¿El qué?-

-Un bañador-

-No lo entiendo-

El hombre colocó una mano en su hombro.

-Pero reafirmo las palabras de mi esposa, esta es tu casa, Serafall-

-¿?-


-Constanza – Rumania-

Avanzando con lentitud, permanentemente apoyado en la pared, acariciando la superficie en todo momento.

-¿E-está seguro?- preguntó una de las sirvientas frente a las puertas de color caoba.

-¿V-Valerie está dentro?-

-La señorita no está… en su mejor momento-

-V-Valerie… E-es mi hermana… Es… Es c-como mi hermana!- exclamó alzando la voz, apretando los puños.

-¿Es… Es necesario que le acompañe?-

-N-no… M-muchas gracias- asintió el niño inclinándose levemente.

La sirvienta, agradecida, se marchó a trote ligero.

Huía a toda prisa de ese pasillo.

Reuniendo valor, el niño rubio abrió la puerta de la estancia deseada.

El olor a cerrado y sudor golpeó su olfato.

Sus ojos rojos se adaptaron sin problemas al entorno, visualizando la figura femenina de Valerie Tepes sobre la cama.

Una cama desordenada, las sabanas corridas… Y una hermosa joven en camisón estirada, sudando, revolviéndose.

-¡¿QUE QUIERES?!- rugió la joven percibiendo su presencia.

Su violenta aura inundando la estancia, golpeándolo con fuerza.

-Y-yo… Y-yo…-

-¡¿NO HE DICHO QUE NO ME MOLESTEIS?!-

Levantándose furiosa, se plantó de un salto frente al niño, levantándolo sujetándolo del cuello, estrellándolo contra la pared.

-V-Valerie…-

-¡!-

-V-Valerie… Soy yo…-

-G-Gasper!- siseó asustada, soltando al chico, retrocediendo unos pasos hasta tropezar con la cama.

Tosiendo con fuerza, el dhampiro no dejó de mirar a la vampiresa.

-Y-yo… Yo lo siento mucho, Gasper! Lo… Lo siento!- exclamó la rubia arrastrándose hasta un rincón de la sala.

Con lágrimas en los ojos, el dhampiro abandonó la habitación, apoyándose contra la puerta se secó los ojos.

Decidido regresó a su dormitorio, dibujando con lentitud pero con firmeza, un círculo mágico de comunicación.

Un símbolo de comunicación con la casa demoniaca de rango Duque.

Temblando de miedo, el niño activó el círculo, la mandíbula no se quedaba quieta.

Gasper Vladi se orinó los pantalones al ver una figura emerger del círculo.

Un joven mayor que él, de traje negro y mirada aburrida.

"¿Quién eres y que quieres?"

-¡T-te ayudé y no… no… no cumpliste tú p-palabra!-

"¿De que estas hablando? ¿Quién eres?"

-T-tu… Tu… TU TENIAS QUE AYUDAR A VALERIE!-

La sonrisa burlona desapareció. La mirada se endureció.

"Soy todo oídos"


-Mansión Pendragon-

Sonriendo satisfecha, cierta presencia observaba, en silencio, como un elaborado conjuro mágico iluminaba la oscura estancia.

Tres considerables círculos mágicos flotando en el aire, rodeados por decenas de más pequeños, una cantidad inconmensurable de información transcrita en runas y símbolos paganos.

Nada excesivamente difícil para los ojos amarillos de cierta joven morena. Que desnuda como vino al mundo, no dejaba de ronronear emocionada.

Tras lograr imitar con relativa eficacia los hechizos de la joven asgardiana sobre el anillo de la niña Pendragon, la traviesa morena colocó dos piezas de bisutería junto al tercero.

Los círculos respondieron al instante, las piezas empezaron a flotar junto a la pieza primigenia. Caracteres apagados empezaron a ganar fuerza, brillando lo suficiente como para ser divisados, leídos, interpretados.

Aunque hubiese podido replicar la magia nórdica, la morena carecía de los conocimientos para interpretar la información y los libros guardados en la biblioteca anglosajona no ofrecían solución alguna.

Decepcionada, la joven se estiró en el suelo, aburrida.

Aprovechando el descuido, la presencia movió su índice, convocando un sencillo encantamiento a los pies de los círculos.

Un papel se posó en el suelo sin hacer ruido alguno.

Moviendo sus orejas de gata, la chica se incorporó levemente con rapidez, creyendo haber percibido algo… Sus pupilas enfocaron el papel en el suelo.

Tomándolo entre sus manos, reconoció la magia de invocación de los demonios, de una casa demoniaca.

-¿El conjuro ha liberado este papel de invocación, nya?-

Rascándose la nuca curiosa deshizo toda la magia, tomando sus anillos, devolviendo el de la niña en su mesita de noche, dejando debajo el papel de invocación.

Riendo traviesa, la joven retomó su forma animal, volviendo a su cómoda cama, acomodándose junto a su hermana pequeña.

La presencia, satisfecha, abandonó el recinto alzándose en el cielo, sonriendo al ver un arcángel flotar frente a ella.

-Está hecho…-

-¿Lo usará?-

-Estoy completamente segura-

-Solo falta la asgardiana…- murmuró la arcángel.

-Por eso no tienes que preocuparte, tu solo asegúrate que mi marido acude a la convención- sentenció la presencia desvaneciéndose en la nada.

Gabriel suspiró pesadamente.

-Siempre ha sido una mandona- murmuró Ophis enganchada en la espalda de la rubia.

-Pero cuida de nosotras como ninguna…-


-Lucifaag – Inframundo – Sede del Gobierno de los Dai-Maou-

Sirzechs Lucifer recorría los pasillos del inmenso edificio que representaba el orden y el gobierno del Inframundo.

Un colosal desafío arquitectónico e Lucifaag.

-Lord Lucifer, recuerde que tiene una reunión en breve… Sea rápido-

-Dame un rato Grayfia, debe de ser importante-

Suspirando pesadamente, la albina se retiró.

Viendo como su esposa se retiraba finalmente, el demonio entró en su despacho, esgrimiendo una sonrisa al ver a cierto joven tirado sobre el sofá.

Cerrando a su paso, se acercó al mueblebar, llenando una copa de un líquido marronoso, dejándola sobre un posavasos en la mesa frente a su hermano pequeño.

El apenas bebía, tenía esas botellas para reuniones y básicamente, para cuando su otouto necesitaba consejo.

Derrotado, Issei se mantenía tumbado con el brazo ocultando su rostro.

-Lamento malgastar tu precioso tiempo- susurró el castaño.

-Uno no puede malgastar el tiempo si lo usa en su familia…- sentándose en una butaca, cruzándose de piernas –Me gustó la foto…-

-Arghh… Serafall… No entiendo a esa mujer-

-Las mujeres son un misterio… ¿Crees que las conoces por tus experiencias con madre y Ria-tan?-

-Por favor, déjame quedarme feliz en mi ignorancia…- incorporándose lentamente, tomando el vaso, tomándoselo de un trago.

-Cuando uno cree que entiende el corazón de una mujer es cuando realmente está perdido-

-Madre me habló de tus viejos tiempos… Compañeras de clase y piscinas…-

-Ahhhh… De eso hace mucho tiempo… Monumental enfado que cogió Grayfia…-

-¿?-

-Por aquel entonces éramos una pareja joven, inexperta y llena de dudas e inseguridades… Fue una de mis muchas malas decisiones-

-¿Malas decisiones? ¿Tu?-

-No soy el hombre perfecto que crees que soy, Issei-

-Lo dudo…-

-Grayfia ha sufrido mucho a mi lado, por eso intento compensárselo cada día de mi vida. Compensar la paciencia y el amor que me ha dedicado cuando más lo necesitaba…-

-…-

-Serafall, por su parte, siempre ha sido… Peculiar- volviendo al mueblebar, rellenando la copa del chico… sirviéndose una para él antes de volver a su asiento, ofreciéndole la bebida a su hermano -¿Sabes? Solía ser una chica llena de vitalidad… No paraba, se pasaba el día hablando, corriendo, saltando… Si estábamos en el campo corría, si nos íbamos al bosque subía los arboles… Era una fuente constante de ruido…-

Issei sonrió ante la idea.

-¿Era una especie de mono?-

-Tenía que verla en la universidad… era incapaz de estarse sentada… Y durante las prácticas era la primera en levantar los puños…

-…-

-Pero todo cambio…-

-¿Cuándo?-

-Durante la guerra… Nos cogió muy jóvenes, adolescentes. Apenas unos años mayores que tú o Ria-tan…- moviendo su copa –La guerra cambia a las personas. Para mal…-

-Me imagino…-

-Recuerdo que tras una campaña muy dura tuvimos unos días de permiso… Los cuatro quedamos para ir a tomar algo, un nuevo local tranquilo con buena bebida… Pero hacia poco había vuelto a discutir con Grayfia y aquella noche tuvimos otra reconciliación…-

-¿Y?-

-Serafall acudió sola, quería fiesta… O quizás buscaba algo… La encontramos al día siguiente en un hotel cercano… Apagada, deprimida-

-¿Cómo? ¿Le había pasado algo?-

-Serafall nunca habló, nos pensamos lo peor, pero ella insistía en que no había pasado nada malo… Creemos que conoció a alguien… Y que esta persona desapareció-

-¿?-

-Desde entonces su energía desapareció, se centró en la guerra… Luego en sus funciones como Maou… No fue hasta que llegó So-tan al mundo que empezó a sonreír, aunque vagamente- levantándose, caminando hasta una de las estanterías, tomando una foto enmarcada antes de ofrecérsela al dragón –Hacia medio milenio que no la veía sonreír así…-

-¡!-

Entre sus dedos estaba la foto que se había tomado con él en Rumania, Serafall sonreía… feliz.

-Hermano…-

-No sé por qué, no me lo preguntes. Quizás le recuerdas a aquella persona, solo ella lo sabe… No te pido compromiso, solo que le dediques atención. Ella necesita afecto y parece que tú puedes sacarla del pozo de tristeza en el que lleva demasiado tiempo viviendo-

-¿Por eso me pediste que pasase a informarla a ella?-

-Así es. Habla con ella, trata con ella, nada complejo ni permanente… ¿Podrás hacerlo?-

Issei suspiró pesadamente.

-¿Supone un problema para ti?- preguntó Sirzechs.

-No sabría decirte… Pero si me lo pides tú… Daré mi mejor esfuerzo-

-Es todo lo que puedo desear- relajándose en su asiento –Aunque intuyo que no es el motivo por el que has venido… ¿Madre te ha dado la charla?-

Issei se atragantó con su saliva, tosiendo con fuerza.

-Si sabes de mi fiestecitas en la piscina es obvio que madre te ha dado la charla…- sonriendo divertido -¿Mi hermanito, que lleva persiguiendo faldas desde que era un enano, le tiene miedo al compromiso?-

-¿Tú también?-

-Jajajaja. ¿Ya te lo han dicho antes?-

-Yo no le tengo miedo a nada! Soy capaz de todo! Mis cojones apenas me caben en el pantalón y…-

-Y aun no has usado ninguna de tus piezas- lo interrumpió el pelirrojo con una sonrisa –A pesar de saber que quieres tener algunas chicas a tu lado… Tu corazón ha tomado la decisión, pero tu mente sigue buscando excusas que justifiquen en no dar el paso-

-¡Eso no es cierto!-

-Sí que lo es-

-¡Que no!- protestó el castaño ladeando la cabeza.

-Mi hermanito pequeño… ¿Sabes porque recibimos las Piezas Demoniacas y las Joyas?-

-Ilústrame-

-Las Piezas representan a tus compañeros, a tus camaradas, fieles acompañantes del sendero de la vida… Las joyas reúnen a tus amantes, quienes cuidan y guardan tu corazón. ¿Entiendes la diferencia?-

-¿No son lo mismo?-

-En absoluto! ¿Eso te dijeron padre y madre?-

-No, pero…-

-Sé que deseas un equipo íntegramente formado por mujeres, y eso está bien, pero has de valorar la opción de que muy probablemente tu equipo y tus amantes no sean el mismo-

-¿?-

-Mis chicos tienen sus vidas, siempre que como equipo no estemos trabajando tienen su vida particular. Las mujeres de tu equipo también las tendrán. Vida, familia, incluso hijos-

-Mmm…-

-Lo que quiero decir, otouto, es que necesitas compañeros de viaje-

-Yo…-

-Tú trabajas solo, lo has repetido mil veces… Pero repetir una mentira mil veces no la hará una verdad-

-¡!-

-Que ciudadano del mundo trabaja solo?-

-¡!-

-Necesitas compañeros, compañeras en tu caso. Tienes que empezar a usar tus piezas-

-No voy a condenar a nadie, Sirzechs-

-¿Condenar? ¿Es así como lo ves?-

-¿Cómo verlo entonces?-

-Como la posibilidad de vivir lo suficiente como para hacerlo todo… Hay mucha gente a la que le da miedo la muerte…-

-Nah…-

-Veamos…- alzando la mirada –Cierta bruja puede ver su poder aumentado, su influencia incrementada… y vivir lo suficiente como para estudiar y descubrir todos los secretos que pueda esconder la magia-

Issei frunció el cejo.

-Una vampiresa puede encontrar la fuerza para defender a su pueblo, la inmortalidad proporciónale la oportunidad de ser una guardiana-

-Buen intento, ella ya es inmortal-

-Parcialmente… Y una niña humana puede ser la guerrera protectora que siempre ha deseado… Viajando por el mundo haciendo de este un lugar mejor-

-¿Soléis hablar de mis amantes en las cenas?-

-¿Solo en las cenas?-

Ambos Gremory rieron con fuerza.

-Eres más valiente de lo que crees-

-Eso ya lo sé!-

-Entonces porque te acobardas…-

-¿?-

-Ahora mismo vives refugiado en tu zona de confort, engañándote con el mantra de solo esto solo aquello… Estas perdiendo el tiempo hermanito-

-¿Por qué?-

-Porque te acabarás equivocando… y aunque tienes la fortaleza de mi familia, tienes la fortaleza para superar esos obstáculos… Desearas tener a tus compañeros cerca-

-…-

-No tengas miedo a equivocarte… Serafall no es la única que necesita ayuda-

-¿A quién más debo ayudar, Sirzechs?-

-A ti mismo-

-Joder… Tú no las has tratado…-

-¿A quiénes? Las conjuradoras no son mala gente, solo son gente incomprendida. McGregor era así… Sigue siendo bastante rarito-

-Es rubia-

-¿Y?-

-Mira, la última rubia a la que me acerqué casi me deja sin dientes de un guantazo-

Sirzechs rio con fuerza.

-A mí no me hizo gracia-

-¿La vampiresa?-

-Esa misma, está loca-

-Mi inocente hermanito… ¿Entendiste lo que ella no te dijo?-

-¿Qué tonterías es esa? ¿Cómo voy a escuchar algo que no dice?-

-No solo escuchar, también has de verlo e intuirlo-

-Eso no tiene sentido-

-Ria-tan es demasiado abierta contigo, te ha malcriado…- mirando fijamente a su hermano pequeño –A veces las mujeres dicen lo que no quieren decir y muchas otras veces sus acciones no son lo que parecen ser-

-Entonces cuando esa loca me propinó ese tortón que quería decirme-

-No la conozco pero… Quizás quería llamar tu atención. Demostrarte que no es débil. Quizás quería ponerte a prueba… Que le demostrases que tu estas por encima-

-¿Una masoquista?-

-No… Los vampiros son seres tradicionales, no? A nivel cultural puede que una mujer busque un marido más fuerte que ella que pueda defenderla… a ella y a sus hijos-

-¿Qué?-

-Aunque puede que todo esto sea una interpretación mía y te pegase… porque le caes mal-

-Brillante consejo de hermano mayor…-

-Pero dime… ¿Ahora te asustan las mujeres rubias?-

-Tonterías…-

-Lo hacen!-

-¡Tu no la viste! Fuerte y rápida… ¡Buscaba abrirme el cuello de un mordisco!-

-En cuanto crezcas un poco apreciarás esa fiereza… en otros aspectos-

-¿Fiereza en la piscina?-

-Más o menos- acabándose la copa –Tienes un reto frente a ti, uno diferente a todo lo vivido hasta ahora. Un humano entre demonios, un ser de clase baja preparándose para ser aristócrata, un huérfano aprendiendo a querer a una familia desconocida, cuidar y valorar a sus hermanos, emanciparse, ser un exorcista, vivir entre la Iglesia y el Inframundo… ¿Pensabas que tu mayor reto iba a ser la guerra?-

-La verdad es que si…-

-La Guerra acabó hace cientos de años… Pese a eso nunca he estado tan ajetreado y cansado como ahora… Porque son los problemas del día a día los que suponen un verdadero reto, la guerra de la vida no acaba nunca, Issei-

-…-

-Así que dime… ¿Podrías superar estos nuevos retos con formas de hermosas mujeres?-

-¿Superar? Aguántame la copa!- exclamó Issei sonriente.

Sirzechs sonrió orgulloso.

-Tratado esto… Me va bien que hayas venido-

-¿Ha pasado algo?-

-Sé que no llegaste a visitar la capital… ¿Pero viste algo extraño en tu visita a Rumania?-

-¿Hablas de los chupasangre? Lo siento, apenas pude rascar la superficie de lo que ocurre allí…-

-¿Y la Iglesia se ha pronunciado sobre los licántropos?-

-Se están enviando recursos al este, están fortificando dos posiciones… El Danubio y el Vístula, como primera defensa, y el Rin como ultima… No se los puntos exactos, pero se están recuperando castillos en el Danubio… Cerca de Viena, creo-

-¿No han propuesto el Volga?-

-Eso pensé yo, que enviarían refuerzos en masa a la Iglesia Ortodoxa Rusa…-

-Los rumores sobre el dominio de Lucien deben de ser ciertos…-

-¿Lo conoces?-

-¿Al líder de los lobos? Para nada…- negando con la cabeza –Pero Serafall me ha estado hablando de extraños movimientos…- acariciándose la barbilla –Quizás sería interesante que vigilases de cerca a esa bruja, Issei-

-¿Lavinia? Sabía que…-

-No ella el problema, es Pheles-

-¿El Director de Grauzauberer? ¿El la organización el problema?-

-Puede…-

-¿?-

El dragón se encogió de hombros.

-Rias ha propuesto que firme un contrato temporal con ella-

-Eso no es una buena idea-

-Si lo ha propuesto Ria-tan ha de serlo a la fuerza, es más lista y sexy que yo-

-Ria-tan piensa como una demonio… Y esa bruja no sabe que lo eres, es más, ¿No está colaborando con la Iglesia?-

-Opssss…-

-Igualmente… Quiero que le mantengas un ojo puesto a esa organización-

-¿Y cómo quieres que lo haga?-

-¿Llévate a la cama a esa bruja?-

-…-

-Es broma, es broma…- el pelirrojo se levantó caminando hasta su mesa, volviendo con un panfleto en mano.

-¿Qué es esto?-

-Es unas semanas se organiza un evento cultural mágico, una especie de feria o congreso mágico-

-¿Quieres que me infiltre?-

-No, tengo entendido que la Iglesia quiere participar y exponer algunos detalles de su Grimorio [Biblia]-

-¿Qué qué?-

-Me imagino que enviaran a alguien para investigar e incluso espiar a sus enemigos directos… Y ahí entras tú en escena-

-Oh, vamos…-

-Una última cosa…-

-¿Otro favor?-

-He logrado hacerme un hueco en mí apretada agenda…-

-¿Y?-

-Me voy a llevar a Grayfia a un hotel romántico este fin de semana…-

-¿Quieres darme envidia o algo?-

-¿Podrías cuidarme de Milicas este fin de semana?-

-A mama le encantará cuidar de él, pídeselo a ella-

-Ha pedido por ti-

Con una mueca… aceptó a regañadientes.

-Hablando de Grayfia…- empezó el pelirrojo ofreciéndole otra copa.

-No lo digas-

-¿No te interesaría tener una Reina?-

-¡Te he dicho que no lo dijeses!-


-Sapporo – Isla Superior del Archipiélago del Japón-

Suzaku no sabía dónde mirar.

No sabía que decir.

No sabía que pensar.

Descendiendo del todoterreno negro que la había llevado hasta el extremo norte de la isla, la joven podía divisar el enorme campo nevado que se presentaba ante ella. Ilusoriamente nevado, ahora estaba cubierto por la ceniza del carbón vegetal de los árboles quemados, las continuas pisadas habían levantado la tierra, derritiendo la nieve, cubriéndolo todo de lodo.

Cientos de tiendas de campaña levantadas con un constante movimiento de gentío desplazándose entre gritos y lamentos.

-Pensaba que no había sido una incursión a gran escala…- siseó la morena angustiada.

-No lo ha sido… Algunos cientos de heridos… Decenas de muertos-

-¡!-

-Los soldados están bien equipados, están bien adiestrados… La población local no pudo hacer mucho… Los exorcistas apostados fueron masacrados y ejecutados para minar la moral de la población- respondió Momoji seria –Muchos accedieron a ser convertidos-

-¡No puede ser!-

-Decenas de hombres lobos, residentes de los pueblos de la zona camparon desbocados por estas tierras, sembrando la peste, contagiando a todo lo que se movía… Mi onii-sama dice que estamos teniendo muchos problemas para contener la plaga-

-¿Esto era lo que buscaban?-

-Buscaban sembrar el caos y lo han logrado…-

-¿Han logrado romper el cerco?-

-Lo dudamos…-

La joven Himejima miró a su alrededor.

Campo y montaña… Hacia horas que habían salido de Hakodate, tras desembarcar del ferri habían tomado el transporte terrestre, pero no habían circulado el tiempo suficiente como para llegar a Sapporo, la capital de la isla.

-¿Por qué no hemos viajado hasta la gran ciudad?-

Momoji desvió la mirada.

-¿Momoji?-

-…-

-¿La plaga se ha extendido por Sapporo?- acercándose a la rubia, tomándola de los hombros –Háblame! ¿Han tomado la ciudad?-

Momoji cerró los ojos, preocupada.

Separándose, Suzaku miró horrorizada el campo de atención primaria levantado frente a ella.

-Estamos a las faldas de Kuromatsuuchidake… A unos pocos kilómetros tenemos el pueblo Kuromatsunai que está conectado a la vía férrea con Hakkodate en el sur, desde donde nos llegan suministros… Y las ciudades del norte, desde donde no paran de llegar enfermos-

-Pero tu hermano y…-

-Todos los exorcistas que hemos enviado están ocupados con las evacuaciones!-

Perpleja miró como Momoji desplegaba un mapa del país sobre el capó del vehículo.

-Nos hemos centrado en eliminar todo medio aéreo y marítimo de transporte, por suerte podemos decir que para bien o para mal están aquí atrapados… Pero no tenemos manera de privarles de comunicación, así que puede que vengan refuerzos o acudan barcos de extracción…- dijo la rubia acariciando la parte superior de la isla –No hemos podido acabar con todos los soldados, se han fortificado y asegurado sus posiciones en algunas ciudades y edificios en las montañas… Han aprovechado muy bien el elemento sorpresa y nosotros hemos subestimado su potencial de infección…-

-¿Tan contagioso es?-

-No es el factor de contagio lo preocupante, sino la conversión ideológica, psicológica… Todo aquel al que muerden lo unen a su causa… No te puedes llegar a imaginar lo peligroso que es eso…-

-…-

-Pase lo que pase tenemos que asegurar la via férrea y las carreteras, no podemos dejar que pasen de aquí. Sería imperdonable que lograsen alcanzar la isla principal-

Suzaku no se creía lo que escuchaba.

¿Tan grave era la situación?

-¿Por qué nos declaran la guerra?- mirando el mapa, intentando procesar la información.

-No nos declaran la guerra- interrumpió una voz en la distancia.

Momoji abandonó el mapa para salir corriendo, abrazando con fuerza al recién llegado.

Un visiblemente cansado joven vestido de negro con líneas doradas y el emblema Nakiri en el pecho.

-Onii-sama! ¿Estas herido?-

-¿Padre os ha mandado?- preguntó el joven acariciando el rostro de su hermana menor, centrando su vista en la morena por primera vez –Suzaku-chan, cuanto tiempo sin vernos-

-Ooryuu Nakiri-san, un placer volver a verte- murmuró Suzaku haciendo una leve reverencia.

-¿Por qué esas formalidades?- separándose de su hermana, caminando hacia la morena, extendiendo sus brazos.

Alerta, Suzaku mantuvo las distancias.

-¿No hay abrazo? Después de tantos años sigues siendo tan fría…-

-Lo dices como si tuviésemos algún tipo de relación cercana-

-¿No significo nada para ti?-

-¿Estaría aquí si no lo fuese?-

-Podrías haber venido por orden de tu bisabuelo-

-Puedo darte dos respuestas, que he venido porque estaba preocupada o que he venido porque me lo ha pedido mi abuelo y que por ello te diría que he venido por un motivo que te conmoviese falsamente-

-Sigues siendo tan fría como siempre-

-Me tengo por profesional- cruzándose de brazos.

Su ceja tembló ligeramente al ver como la mirada del joven descendió hasta sus pechos.

Chasqueando la lengua, se maldijo por su movimiento reflejo, al ponerse a la defensiva había resaltado su busto, enviando un mensaje equivocado.

Molesta, desvió la mirada.

-Se agradece vuestra presencia, pero no es necesaria- prosiguió el rubio, girándose hacia su hermana –Tenéis que volver a la isla principal, yo me quedaré con Shinra, contendremos a los convertidos-

-Pero…-

-No buscan una invasión. Todo esto no es más que una distracción, han creado el caos, han enviado a algunos soldados para crear una ola de contagio, sacrificando a nuestro pueblo contra nuestros exorcistas, mientras el resto de soldados viajan a por lo que realmente buscan-

-¿Qué buscan?-

-No lo sabemos… Pero esto es algo que escapa a nuestro control- pasando su mirada a Momoji –Tienes que ponerte en contacto con las demás facciones, nos faltan piezas del puzle-

-¿Colaboración con otras facciones?- preguntó Suzaku sorprendida.

-Esto es una amenaza nacional, si nuestras sospechas son ciertas y han llegado a la isla principal… El Shinto no podrá defender el país-

-¡!-

-Todo esto es una farsa. El que desembarcasen aquí es una maniobra de distracción, puede incluso que llegasen a la isla principal o donde deseasen antes de empezar esto… A fin de cuentas estamos todos aquí, como posiblemente querían-

-¡!-

-Volved a vuestros territorios y alertad a las demás facciones, los youkai deben de saber que ocurre. Decidles que por el bien del país debemos colaborar. ¿Podrás, Momoji-chan?-

-De vuelta a Tokio pasaré a ver a Nurarihyon, te lo prometo-

-Bien… Tú puedes quedarte, si quieres- pasando a mirar a Suzaku… Suspirando pesadamente al verla mirar al horizonte.

-¡Tienes que insistir, onii-sama!- susurró Momoji tomándolo del brazo -¡No puedes rendirte después de las molestias que me he tomado para traerla hasta aquí!-

-Pero mírala… Ni siquiera me contempla… Su mirada y su atención están puesta en alguien más…-

-Hay un chico…-

-¿Un chico?- preguntó Ooryuu interesado.

-Un chico… Se llama Tobio-kun… Es más joven que tú, un exiliado de la familia, posee una reliquia y Himejima-dono lo vetó… Puedes ganarte su afecto si usas su existencia a tu favor!-

-¿Cómo quieres que haga eso, Momoji-chan?-

-Eres el Ooryuu! Eres influyente! Si ella está preocupada por ese chico, ofrécete a ayudarle! Gánate su respeto y así quizás logres obtener su afecto!-

-Pero eso…-

-Onii-sama! Espabila! Mírala! No encontrarás mejor material de esposa! Si no te das prisa se la llevará otro!-

-¿Qué ocurre?- preguntó Suzaku mirándolos con curiosidad.

-Cambio de planes!- exclamó Momoji sin descolgarse del brazo de su hermano –Yo me quedaré y mi onii-sama se volverá contigo!-

-¡¿Qué?!- exclamaron ambos exorcistas.

-Tenemos más información… Por lo visto los lobos están buscando a cierta persona y mi onii-sama se ha propuesto voluntario para ayudarte a protegerlo de tan peligroso enemigo!-

-¡!-

Los ojos rojos de la exorcista enfocaron a la pareja de rubios.

-Volveré sola, y la protección de esa persona no es necesaria. La casa Himejima lo tiene todo preparado para hacer frente a cualquier contingencia- dándose la vuelta –Si no se me es necesario aquí volveré a mis deberes-

-¡Suzaku! No puedes irte!-

-Puedo y lo haré-

-Suzaku-chan, déjame acompañarte!- exclamó Ooryuu tomándola del brazo con suavidad.

-Suéltame- siseó la morena mirándolo con dureza.

El rubio obedeció, ignorando las protestas de su hermana pequeña, observando como la joven a la que había aprendido a amar se alejaba a paso rápido.

Siempre tan fría, siempre tan distante.

Amaba a alguien que ni siquiera reconocía a duras penas su existencia.

-Maldito seas… Tobio Ikuse-


-Reino de Oz-

Sentada en la orilla del lago, con los pies sumergidos en la fresca agua primaveral, Lavinia Reni recorría la superficie acuática con la palma de su mano.

Moviendo lentamente, buscando alterar lo mínimo posible la calma del estanque.

Suspirando de tristeza, sonrió vagamente al sentir como algunas aves se acercaban a ella.

Quería cantar… Quería cantar y responder a la llamada de las agradables aves… Pero no le salía la voz.

Apagada, vio como los pájaros se alzaron al vuelo.

Quizás decepcionados, quizás enfadados…

-Lo siento… No me apetece cantar…-

La muñeca apareció frente a ella.

Al poco el agua del lago empezó a arremolinarse, alzándose, congelándose hasta formar una figura frente a ella.

-No ha querido saber nada de mí…- susurró la maga levantándose, caminando sobre el agua, congelando el agua a su paso. Tomando la mano de la figura, desplazándose por el hielo -¿Por qué me rechazas?-

Incapaz de responder la figura la llevó al centro del lago, haciéndola girar sobre sí misma, sosteniéndola con su mano.

Negando con la cabeza, la bruja finalizó el hechizo, devolviendo el hielo al agua.

Caminando hasta la orilla, tomó sus medias y sus zapatos, sonriendo quedamente al ver a Glenda apoyada en uno de los árboles.

-¿Por qué esa cara tan triste?-

-No es nada…-

-Eso no es cierto…- murmuró la anciana caminando hasta la brujita, sosteniendo sus mejillas.

Lavinia desvió la mirada, llorosa.

-¿No habías logrado lo que querías? ¿No te has encontrado con ese chico?-

-S-si…-

-¿Y qué ha pasado?-

-Todo iba bien… H-había logrado ganarme el favor de sus compañeros… Y-y demostré mis habilidades… M-me adapté a é-él… y… y…-

Glenda abrazó con fuerza a su hijastra. Sintiendo como está la devolvía el abrazo, mojando la ropa en sus hombros.

La belleza estaba llorando.

-Él me rechazó… N-no me dio oportunidad de… Y-yo solo quería… Él… Esta tan caliente… Con él no tengo frio… L-lo abracé y me sentí como nunca… S-sentí que aquel era mi lugar… Mi hogar-

-Mi pobre niña…- susurró la bruja besando el cabello de la joven.

-Glenda… Yo…-

-¿Y te vas a rendir tan fácilmente?-

-¿Qué?-

-Mi más brillante estudiante ha llegado tan lejos en tan poco tiempo no por su talento, sino por tu su tenacidad y su voluntad incansable!-

-¡!-

-Quizás lo hayas encontrado en mal momento, quizás estuviese ofuscado y centrase esos malos sentimientos en ti, quizás solo estabas en el lugar equivocado en el momento equivocado…-

-…-

-¿Ese chico no te dejó marchar? Te podía haber prendido y haberte entregado a la Iglesia…-

-Si-

-Entonces no eres indiferente para él-

-¡!-

-Vuelvo a repetírtelo… ¿Te vas a rendir tan fácilmente?-

Lavinia la miró a los ojos.

La Bruja Buena Glenda tenía una mirada dulce, adornando un rostro amable.

Glenda solo miraba por su bien…

-¡N-no me rendiré!- exclamó decidida.

-Eres joven e inocente… Aun tienes mucho que vivir, no te prives de esas experiencias…- susurró la bruja acariciando el hermoso rostro de la joven –Ve con él, viaja, disfruta… Recorre el mundo-

-¡Eso haré!- sonrió Lavinia tomando sus ropas, alejándose a paso rápido –Volveré en unos días!-

-Pásatelo bien- respondió la bruja viendo como la rubia cruzaba un portal mágico… Marchándose de las tierras de Oz.

-Ha ido de poco…- dijo una voz tras ella, otra anciana abandonando el escondite, la oscuridad del frondoso bosque.

-…-

-Si esa niña tuya no se acerca a él…-

-Lavinia no fracasará!-

-Creo que mi estudiante tiene más opciones de triunfar en esta misión…- dijo la anciana mirando hacia atrás por encima del hombro.

Una risueña bruja con la cabeza llena de lazos negros.

-Esa niña no podría ni acercarse a ese dragón… Es mucho más inteligente y poderoso que ella-

-Tu estúpida e ingenua aprendiz no puede romper una norma, como va a romper un hueso, matar a alguien!-

-Lo subestimas a él, la subestimas a ella, te sobreestimas a ti-

-¡Yo soy fuerte, lista y una excelente bruja!- exclamó la joven dando un paso al frente –Una muñeca de hielo no significa nada para mí!-

-¿Qué le has enseñado a esta niña, Augusta?-

-¿No te gusta su entusiasmo?-

-… Acabará ensartada en alguna espada. Colgada del cuello en lo alto de un muro o peor, convertida en ceniza en vida-

La joven empezó a reír divertida.

-Augusta, si quieres mantener a tu aprendiz con vida átala en corto, que no se acerque a ese dragón-

La anciana bruja no respondió a las palabras de Glenda, simplemente permaneció en silencio mientras su compañera de marchaba.

-¿De verdad vamos a dejarlo todo en manos de esa pánfila?- preguntó la joven colocándose frente a su maestra –Déjame un mano a mano con…-

-¡No!-

-¡!-

La autoridad de la bruja la echó para atrás, sorprendiéndola.

-Lavinia Reni es prescindible. Si ella muere no importa, tu sin embargo eres la heredera de la llama purpura, de la llama de Walburga. Mantente alejada de él, es una orden. Desobedece y atente a las consecuencias- siseó Augusta antes de marcharse a paso rápido.


-Croce di Pietro-

Dios no existía.

Dios ni era omnipresente ni era omnipotente.

El mundo no era el paraíso. El hombre era cruel y no tenía compasión.

La vida era sufrimiento y no había más.

Eso era todo.

Las buenas acciones de los hombres… Aquello era un insulto!

Dios le envío a Issei… Y Dios se lo quitó, él la abandonó.

La otra opción era que Issei la abandonó porque aquello había salido de su interior… y realmente la había abandonado porque la había mentido… Y tampoco significaba nada para él.

La vida en Croce era dura. Pese a ser una huérfana inculta y pobre allí se hacían diferencias.

No presencia no había cuajado.

Griselda Quarta era una buena mujer… Pero no había venido por eso.

-… ovia-

No sabía que hacia allí.

Quizás estaba allí porque no tenía adonde ir.

-Xenovia!-

Sorprendida alzó la mirada.

Una monja estaba de pie frente a ella, prendas de ropa en mano.

La mujer estaba repartiendo la nueva ropa, el nuevo uniforme.

Había llamado la atención para nada, tras obtener su atención pasó de largo, dejando prendas de ropa en todos los asientos del vestuario.

Tras dejar las prendas se marchó, sin decirle nada, sin darle ropa.

Ignorándola, ninguneándola. Repudiándola.

No necesitaba mirar a su alrededor para saber que sus compañeras se reían de su desgracia.

Hundida, bajó la mirada.

PAM

La puerta se abrió de par en par.

-¡Xenoviaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!- chilló una voz desde la entrada.

Las docenas de estudiantes se giraron sorprendidas.

Un joven vestido de blanco se plantó en la puerta… Silbando emocionado al ver a la gran mayoría de estudiantes en ropa interior.

Esquivando mochilas y zapatos, Issei caminó hasta la sorprendida peliazul, dejando un conjunto de uniforme sobre su perplejo rostro.

-¿A que estas esperando? ESPABILA!-

-I-Issei… ¿Q-que que haces aquí?-

-Traerte tu ropa… Y ver tías-

-¡LARGO! LARGOOOOO!- chillaron las estudiantes cubriendo sus cuerpos.

-Sois menores… Ni siquiera os habéis desarrollado… Y lo que es peor, muchas no tendréis mejores curvas…- respondió el castaño sin mirarlas.

-¡G-Griselda! Llamad a la hermana Griselda!- propuso una de ellas.

-Eso, llamad al rotbailer- gruñó Issei volviendo su atención a la peliazul -¿Y esa cara de acelga?-

-Yo… Yo soy una repudiada… No me han querido dar ropa…-

-¿Qué ropa te iban a dar? Te la tengo que dar yo-

-¿Tu? ¿Por qué?-

El exorcista se señaló el pecho de la chaqueta.

-Este es mi emblema personal en la orden. Tú necesitas ropa de aprendiz blanca CON este emblema-

-¿C-con tu emblema? ¿Por qué?-

-Estas tablas de planchar son estudiantes comunes de este centro… Tú, preciosa, eres MI estudiante-

-¡!-

Inclinándose, Issei se quedó a centímetros del rostro de la niña.

-¿Vas a quedarte ahí parada o podemos empezar a pulir el diamante que tengo frente a mis ojos?-

-DXD-

Nerviosa, Xenovia dejó el vestuario atrás, cerrando al salir. Abandonando el ángulo de visión de sus envidiosas compañeras.

Una chaqueta negra con bandas blancas que acababa en su cintura, mallas negras ajustadas y botas altas.

Nunca había llevado ropas así…

En el patio frente a ella estaba Issei, de espaldas a ella, cruzado de brazos, paciente.

Tragando saliva avanzó con lentitud.

-¿Ya has acabado?- preguntó el dragón girándose lo justo para poder mirarla.

-Yo… Yo pensaba que no vendrías…- dijo tímidamente, mirándose los pies.

-Cómo no iba a venir… Soy un tanto irresponsable, pero no tanto- respondió Issei acariciando su cabello -¿Cómo estás?-

-¿Yo…?-

-Los niños pueden llegar a ser crueles, tienes que endurecer tu carácter lo suficiente como para que no te hagan daño…

-…-

-¿Has hablado con Selda?-

Xenovia afirmó con la cabeza.

-No eres de hablar mucho eh…- sonriendo quedamente –Nos vamos-

-¿N-nos vamos? Y-yo tengo clases…-

-Vas a saltártelas-

-¿P-puedo hacer eso?-

-Cuando estás conmigo, si- caminando a paso ligero, dirigiéndose a la salida.

-Pero yo…-

-Pero nada… Soy Issei Shidou, un Seiken y tú, Xenovia Quarta, eres mi escudera, mi aprendiz. Es un honor, un privilegio y eso te da ciertos derechos en esta institución… Puedes tener un dormitorio propio y recibirás una mensualidad, y bajo mi autoridad y responsabilidad, tendrás otros privilegios como salir del recinto o saltarte clases-

-¡!-

-Esos privilegios depende única y exclusivamente de que aprendas lo que te voy a enseñar, nada más sencillo-

-¿A ser una buena cristiana?-

-No-

-¿A ser una buena exorcista?-

-Ni hablar, que voy a poder enseñarte yo eso…-

-Entonces… No lo entiendo-

Issei se detuvo, girándose, mirándola fijamente.

-Xenovia, quiero que seas una buena mujer-

-¡!-

-Voy a procurar darte todo el conocimiento que pueda, darte las herramientas para que puedas valorar por ti misma y quiero que desarrolles tu concepto del bien y del mal, que obres en función de lo que dicta tu corazón. Desarrollaré tu valentía. Te relacionaré con múltiples formas de vida. Te mostraré la creación del señor y con suerte, haremos de ti una buena ciudadana-

-¿Ciudadana de la Iglesia?-

-No, del mundo, algo mucho más grande e importante-

-¿Mas importante que la Iglesia?-

-Mucho. La Iglesia solo es una organización-

-Pero trabajamos para ella-

-Trabajamos por un motivo, ofrecemos nuestro esfuerzo y tiempo por un salario o unas condiciones materiales. Algunos tienen motivaciones altruistas, otros buscan gloria o dinero… Pero sea como sea… Xenovia, sabes cuál es la diferencia entre un exorcista y un sacerdote?-

La peliazul dudó, confundida.

-Vocación. Creencia-

-…- la chica abrió y cerró la boca múltiples veces.

-Xenovia… Creo que hay algo que no te he dicho…-

-¿El qué?-

-Los términos de nuestra relación aprendiz-estudiante-

-¿N-no me quieres como…-

-Nunca te calles. Nunca dudes. Si quieres decir algo, dilo. Si tienes dudas, pregunta. Si hay algo que no entiendas, te lo enseñaré. Si algo no lo sabemos… Lo estudiaremos-

-¿Siempre?-

-Siempre siempre-

La chica permaneció callada antes de alzar la mirada.

-No entiendo la diferencia-

-Bieeeeen- sonrió el chico acariciando su cabello –Nadie nace sabiendo, todos aprendemos de todo y de todos y es una pena acostarse tras un largo día sin haber aprendido nada-

Xenovia asintió contenta.

-Los exorcistas son mercenarios, trabajadores. Los sacerdotes sirven a la Iglesia de manera desinteresada. Algunos exorcistas lo son porque buscan venganza, otros porque obtienen riquezas, los hay porque les gusta viajar y algunos porque pueden matar sin consecuencias-

-¡!-

-En tu caso, ser exorcista te dará un hogar, sustento, una profesión y la oportunidad de prosperar en la vida… Como exorcista puedes dejarlo cuando creas, un sacerdote lo tiene más complicado-

-¿Todos los exorcistas son tan…?-

-¿Materialistas?-

La peliazul asintió.

-En mi presencia y solo mía al menos en esta institución no tienes por qué tener miedo a decir lo que piensas… El cuerpo de exorcistas está bastante lleno de capullos y psicópatas-

-¿Psique?-

-Enfermos mentales-

-¡No!-

-Sí, sí. Aunque hay gente como… ¡Griselda! Ella si cree en el bien y la bondad humana y esas cosas…-

Xenovia rio divertida.

-¿Esas cosas?-

-Ya lo entenderás…- dijo el chico liberando un intenso bostezo –Tengo hambre… ¿Has desayunado?-

-N-no…-

-La comida de la cantina da asco… Nos vamos al pueblo-

-¿V-vamos a salir?-

-Claro, te vamos a hacer miembro de honor de cierto club exclusivo…-

-¿?-

-DXD-

Parpadeando perpleja, Xenovia se encontró en un recinto de dudosa reputación.

Ruidos intensos, improperios vulgares y un fuerte olor a cerveza le indicaron, sin lugar a duda que no tenía que estar ahí.

-¡Esto sitio sigue siendo un antro de mierda!- exclamó Issei alzando la voz.

Todos los presentes se giraron enfadados.

La peliazul se escondió tras la espalda del exorcista.

-¿Quién tiene los putos cojones de hablar así de mi garito?- gruñó una enorme figura saliendo de detrás de la barra, secándose las manos con un trapo.

Una figura corpulenta de más de dos metros que intimidó fuertemente a la peliazul.

Aunque no sabía si eran sus ropas sucias o su corpulencia.

-No te calientes que te meto una inspección de sanidad que te cagas!-

-Mocoso insolente!- exclamó la figura tomando al niño en brazos, alzándolo sin dificultad en un abrazo de oso.

-¡!-

Los feligreses empezaron a vitorear y silbar.

La figura se percató por primera vez en Xenovia, arrojando al castaño a un lado como un trapo usado, se inclinó frente a la asustada niña.

-¿Qué es esta cosita tan bonita?-

-A eso vengo, lesbianas!- gruñó el castaño incorporándose –Esta es Xenovia! Y es mi aprendiz!-

-UOOOOOOOOOOOOOOOOOO!-

-¿Xenovia? Que preciosidaddddd!- chilló el oso tomando a la chica en brazos.

-¡I-Issei!- exclamó asustada.

-Xenovia… Te presento a Milly, la dueña del Monje Borracho!-

-¿?-

-DXD-

-No pensaba que fueses a tomar discípulos…- dijo la corpulenta mujer dejando varios platos sobre la desgastada mesa de madera en un rincón del salón.

Xenovia se mantenía cerca de Issei, aun intimidada.

-El viejo se ha pasado de listo…-

-Entonces esta es la hermana de Quarta…-

-¿Conoces a mi hermana?- murmuró mirándola cohibida.

-Tu hermana mayor y yo fuimos compañeras hace mucho…-

-¿Tu y mi…?-

-Hace décadas fui exorcista una temporada…-

-Con esos músculos como para no serlo-

PAM

-¿Repite?- preguntó la mujer golpeando la mesa.

Xenovia dio un respingo asustada.

-Aquí donde la ves, Milly repartía ostias como panes… Es un buen ogro-

-Estas tentando a tu suerte, mocoso- siseó la mujer tomando la cabeza del niño con una sola mano.

-Pues sí, esta preciosidad es mi aprendiz. Ya conoces lo capullos que son estos pederastas, puedo contar con que cuidéis de ella cuando no este?-

La mujer soltó al castaño.

-Faltaría más. Querida, ven a comer cada día, desayuno, cena, todo lo que quieras. Y no temas, las facturas las paga él- señalando a Issei.

-Te he traído un cliente, me harás descuento?- tanteó Issei.

-Antes muerta-

-Jooooo…- volviéndose hacia la peliazul –Adelante Xenovia, pruébalo-

Cohibida miró el plato en la mesa.

-Te aseguro que no has probado nada mejor. Milly aunque no lo parezca tiene el toque femenino gastronómico y las recetas las trae Dulio… Es el mejor restaurante de Italia, por sucio y mugriento que…-

PAM

Issei se estrelló contra la pared de un puñetazo.

-Adelante querida, pruébalo antes de que se enfríe-

Tímidamente tomó la cuchara, llevándose un poco de estofado a la boca.

-¿Esta caliente? ¿Bien condimentado?-

Emocionada, Xenovia sonrió hermosamente.

-Es lo más delicioso que he probado nunca!-

-Me alegro mucho!-

-DXD-

-No pensaba que Selda te fuese a dejar con vida…- murmuró la mujer encendiéndose un cigarrillo, tras la barra.

-Yo tampoco…-

-Pero la niña es un encanto… ¿Durandal?-

-La misma-

Milly le dio una calada al cigarrillo.

-¿Sabe quién eres?-

-Con el tiempo… Pero tiene el potencial para llegar muy lejos-

-Hazle daño y te pondré los huevos por corbata-

-Yo también te quiero- bajándose del taburete, viendo como la peliazul salía del baño.

-Mocoso… ¿La bruja… Es cierto?-

El dragón no respondió.

-Una joven hermosa, que domina el hielo y bruja… ¿Tu compañera? Demasiada casualidad. Demasiado conveniente. Demasiado perfecto-

-¿Le pasarás la factura a la familia?- preguntó Issei cambiando el tema.

-Con intereses- gruñó la mujer gesticulando con la mano.

-Señora Milly, muchas gracias por la comida!- exclamó Xenovia sonriente.

-Que encanto! Lástima que ese malnacido te vaya a estropear…- exclamó Milly sonriente.

-Señora dice…- rió Issei esquivando una botella de cristal.

-DXD-

Recorriendo el camino de vuelta, la pareja de exorcistas se detuvo a las puertas de la institución.

En la distancia se veía una ciudad iluminada por miles de luces, un espectáculo visual.

-Milly vivió durante demasiado tiempo operando en misiones secretas para la Iglesia. Misiones oscuras y nada heroicas, misiones con las que nuestro estilo de vida se pudo garantizar pero que dios no habría aprobado-

-¡!-

Xenovia lo miró sorprendida.

Los ojos rojos miraban el firmamento.

-Llegó un momento en que dijo basta, ni su alma ni su consciencia podían más. Abandonó la Iglesia y empezó a operar por su cuenta…-

-…-

-Se convirtió en una ciudadana del mundo… El local donde hemos estado estaba lleno de seres de lo más variopinto… ¿Te ha parecido un mal lugar?-

-No… Primero me ha asustado… Pero luego no…-

-¿Y Milly?-

-Lo mismo… Es una buena mujer…-

Issei sonrió satisfecho.

-Milly convive, negocia y trata con demonios-

La chica lo miró horrorizada.

-Su marido es un demonio-

-¡!-

-¿Te horroriza?-

-¿Lo sabias?-

-Desde hace años-

-¿Y no… No has hecho nada?-

-¿Debería? ¿Milly te parece peligrosa?-

-…-

-Tu hermana también lo sabe-

-¡!-

-Este es el mundo de todos… No el mundo de los humanos, no el mundo de dios ni el mundo de la Iglesia-

-Ser una ciudadana del mundo…- finalizó la peliazul volviéndose hacia las luces de la ciudad.

-Exacto-

-¿Puedes serlo?- preguntó Issei.

-Maestro… Lo que me quieres enseñar y lo que me enseñan en clase es tan diferente…-

-No me llames así, Issei, Issei-

-E-entiendo…-

-Aprende de mí, aprende de tus profesores en Croce… Desgrana esa información y decide tú misma-

-¿Podre hacerlo?-

-Has vivido lo que ninguna niña tendría que haber vivido… Valoras lo que otro niño de tu edad no valoraría… Podrás con esto y más. Serás una excelente ciudadana del mundo-

Xenovia no sabía que pensar.

Excéntrico como pocos… No sabía cómo valorar las palabras de Issei.

Desde luego esta no era la experiencia religiosa que esperaba cuando abandonó Turín.

Aunque tampoco podía decir que estaba disgustada por ello…


-Templo Himejima-

Issei miraba contento como su adorable miko se desplazaba con elegancia vestida con su kimono tradicional, moviendo un abanico de lado a lado.

-Hay un niño en cierta ciudad…- murmuró Baraqiel sentado junto al dragón.

-Un niño que me importa un pito en una ciudad que me importa un pito- sonrió Issei sin dejar de mirar a la niña.

-¿Sabes de la invasión del Norte?-

-No sé nada y no quiero saberlo-

Baraqiel lo miró extrañado.

-¿Se puede saber qué te pasa?-

-¿De qué hablas?-

-A qué viene esta pasividad…- tomando una copa de sake.

-He tenido una simpática charla con una demonio de la casa Belial-

-Cleria… Se habrá alegrado de verte-

-Un montón- ironizó el castaño.

-¿Hubo té y pastas?-

-Podemos sumar a otra persona influyente que no me quiere cerca-

-¿Acosaste a su hija?-

-No tiene hijos-

-¿La acosaste a ella?-

-No me toques la moral…- sonrió Issei sonriendo a la pequeña sacerdotisa.

-¿No te importan los sabuesos?-

-Los llevo combatiendo una temporada… Los exorcistas de este país seguro que pueden apañarse…-

-¿Conoces a alguno?-

-Para nada-

-¿La Iglesia va a hacer algo?-

-¿Algo de qué?-

-Joder… ¿Tu padrastro ha recibido órdenes de movilización?-

-¿El Shinto ha pedido ayuda?-

-Antes muertos en su propio vomito que pediros ayuda-

-Ahhhh… ¿Entonces porque debería de movilizarme yo?-

-¿Por qué Gabriel te lo ha pedido?-

-Hace semanas que no veo a Gabriel…-

-¿Problemas de pareja?-

-Más quisieras-

-Esto es serio-

-Este país tiene panteón, que bajen su culo sagrado y defiendan a su pueblo aunque…- girándose para mirar al ángel caído –Grigory podría hacer algo, para variar-

-Soy el único ángel caído en estas tierras…-

-Prefiero a la mitad ángel, por mucho- siseó perversamente mirando al Cadre.

-Es un asunto turbio chico-

-Tengo muchos asuntos turbios de los que hacerme cargo-

-Hay una Longinus-

-Hay trece Longinus, trece benditos errores para alegrarnos el día si caen en manos equivocadas, que seguro que lo hacen…-

-Hay una que está siendo buscada en estos momentos por los soldados de Lucien-

-No-

-Si-

-Trabajad joder- gruñó Issei molesto.

-Es una reliquia de dios, deberías de hacerte responsable-

-Eres descendiente de dios, trabaja-

-No soy… No voy a hablar de biología celestial contigo-

-Mejor… Aun no quiero echarme a dormir-

-Que exorcista más malo…-

-¿Le vas a pedir a un demonio que solucione los problemas de dios?-

-¿Ahora eres un demonio?-

-Soy lo que soy cuando me conviene-

-Que cojones que tienes…-

Ambos varones rieron divertidos.

-Le prometí a Cleria no interferir… Baraqiel-

-¿Lo hiciste?-

-Cleria no me quiere aquí, con razón. Y lo respeto-

-Esto es importante-

-Todo es importante…-

-Si ese chico acaba convertido…-

-Fiesta, fiesta para todos-

-Muestra algo de seriedad…-

-Estoy siendo serio, Baraqiel. Te estoy diciendo que siempre que no intervenga nadie se atreverá a venir aquí. Que mi inactividad garantiza su seguridad-

-Yo soy su padre. Yo garantizo su seguridad-

-Ya me entiendes… La quiero y no quiero hacer nada que ponga en peligro este rincón de paraíso…-

-Loable, pero ineficaz-

-Venga…-

-Los demonios nunca han sido un problema, la iglesia… tampoco-

Issei lo miró fijamente.

-Cleria me habló de un hombre… Uno especialmente peligroso-

Baraqiel se tomó otra copa.

-El bisabuelo de Akeno-

-¿?-

El castaño volvió su atención alarmado hacia la niña.

-Nunca te he contado como hemos acabado aquí… Cuál es la relación de Shuri con su familia…-

-Ya tendremos tiempo de eso… Por ahora solo quiero disfrutar de la primera ceremonia de Akeno-chan-

-Yo no puedo estar por ese chaval, tienes que ir-

-No pienso ir, sensei-

-No me obligues a jugar sucio-

-No tienes manera alguna de obligarme a hacer nada que no quiera, carroza-

-No he dicho que sea yo quien te obligue…-

-Sé que los caídos son guarretes, pero yo no tengo debilidades-

-Las tienes, y muchas-

-Pruébame-

-¡Issei! No me estas prestando atención!- protestó la sacerdotisa inflando los mofletes apretando los puños frente al castaño.

-Te estoy prestando atención, siempre. ¿Cómo no quieres que mire a una cosita tan bonita?-

-Adulador… ¿De qué hablabas tan serio con papa?-

-El mocoso y yo hablamos de tu prima-

-¿Prima?- preguntó Issei alzando una ceja, confundido.

-¿Suzaku-onee-sama?- preguntó Akeno preocupada.

-¿Suzaku-onee-sama?- lo imitó Issei -¿Quién es… es tu prima? ¿Tienes una prima?-

-La hija de la hermana de Shuri…-

-Ah… Pensaba que sería un pollo con alas como tú, ahora sé que si es familia de Shuri será una preciosidad como Tenshi-

-¿Qué le pasa a Suzaku-onee-sama?-

-No serás capaz!- protestó Issei.

-No es nada de lo que debas preocuparte, hija mía- respondió Baraqiel levantándose del suelo, besando la frente de su hija antes de marcharse, sonriendo perversamente al abandonar el salón.

Akeno, llorosa, centró su atención en el castaño.

(Hijo de mil putas)

-DXD-

Chuuuuuuuuuuuuuuuuu

Sentado en el césped, bajo la sombra de su árbol favorito, su mentón apoyado en un puño, mirando aburrido el firmamento.

Sintiendo fijamente la mirada de la morena en su persona.

-Baraqiel es un bocazas… No le hagas ni caso-

-¿Suzaku-onee-sama tiene problemas?-

-No lo sabemos-

-¡Pero los puede tener!-

-Todos los podemos tener en cualquier momento…-

-Pero…-

-No sabía que tenías una prima…-

-Suzaku-onee-sama… Ella es la única…- murmuró la niña bajando la mirada, triste.

-¿La única que?-

-La única miembro de la familia que conozco…-

-¿?-

-La familia de mama es grande y popular… Pero nunca ha venido nadie a verme…-

-…-

-Ni mis tíos… Ni mis abuelos… Todos en clase tienen familiares… Los abuelos les traen regalos en sus cumpleaños… Pero yo no quiero regalos… Yo solo quiero verles…-

Issei tomó las manos de la morena, llorosa se echó a sus brazos.

-¿No me quieren?-

-Hay gente que no sabe valorar la vida… Ni la belleza que hay en ella- besando su cabello -¿Tú prima si viene a verte?-

-Suzaku-onee-sama viene a menudo!- exclamó alegre –Es una chica mayor, guapa e inteligente! Muy amable! Siempre me trae dulces y pasamos las tardes! Y me abraza y…- empezando a llorar con fuerza -¿Ella estará bien? ¿No tendrá problemas por mi culpa?-

A Issei se le partió el alma, ver Akeno llorar era más de lo que podía soportar.

El malnacido de Baraqiel le había colocado en una encrucijada que había intentado evitar. ¿Qué los lobos encontraban y convertían al portador de la Longinus? ¿A el que le importaba eso? Él solo quería una vida tranquila para Irina y Akeno… Y el fruto de sus esfuerzos era su angelito llorando frente a él.

Sabía que se iba a arrepentir, le habían advertido. Cleria Belial le había advertido pero Baraqiel se creía confiado en poder sortear cualquiera que fuese la eventualidad…

Sabía que se iba a arrepentir enormemente…

-No te preocupes preciosa… Yo mismo iré a verla-

-¿I-iras?- preguntó esperanzada -¿L-la Iglesia te lo permitirá?-

-Tengo alguno que otro truquito bajo la manga, preciosa-

-¿S-Suzaku-onee-sama estará a salvo?-

-Hay personas malas que han hecho llorar a mi preciosa miko, no es algo que pueda dejar pasar- la tranquilizó el dragón acariciando sus mejillas.

-¡Issei!- chilló la Himejima saltando a los brazos de su amigo.

-Pero necesitaré más datos… ¿Cómo la reconozco?-

-Somos muy parecidas-

-¿?-

(¿Puede ser…?)

-Es como yo… Pero mayor-

-Define como tú y mayor-

-Somos como gemelas pero ella es cuatro años mayor…-

-¿Una tenshi… adolescente?-

-¿Si?-

-¿Desarrollada?-

-¿Cómo que desarrollada?- preguntó la morena incorporándose, separándose de él, frunciendo el cejo.

-Esto… Esto puede estar bien-

-¡Retiro lo pedido! No quiero que vayas!-

-Tranquila, tranquila. Estará bien-

-¡No quiero que la veas! Que la conozcas!-

-¿No querías que la ayudase?-

-¡Que vaya papa!-

-Tenshi… ¿Qué te pasa?-

-Suzaku-onee-sama te tomará para ella! Te alejará de mí!-

-¿Pero qué dices?- rio el chico ante la pataleta de la niña, tomándola entre sus brazos, estirándose en el suelo –No me iré a ningún lado… Y es más, haré que venga-

-¿Harás que venga?-

-Y que te visite más que nunca-

-¿Lo harás?-

-Juntaremos en este templo a toda la gente que sabe apreciar lo bueno de la vida-

-¿Qué es lo bueno de la vida?-

-Tu-

Sonrojada, la sacerdotisa se acurrucó en el pecho del dragón.

-¿Y haremos una fiesta?-

-Una fiesta enorme-

-Me gustaría… Estar con todos…- susurró Akeno antes de cerrar los ojos, agotada por el esfuerzo y las emociones vividas.

-Estaremos todos… Te lo prometo- sentenció Issei besando su cabello afectuosamente.


-Kuoh-

"El dragón ha sido divisado en Japón"

El mensaje, escueto, no requería de mayor explicación.

Comprobando la hora en su reloj de muñeca, la joven Himejima sonrió al ver su programa cumplido. Sentada con elegancia en una terraza frente a la iglesia local, hizo tiempo pidiendo un café. Cafeína y azúcar para su mente, la necesitaba despierta y activa. Por mucho que quisiese aparentar estaba aterrada, nerviosa e inquieta. Su abuelo era un hombre estricto y era conocido por no conceder precisamente muchas oportunidades.

Decidida, se quitó el anillo. Empezaba el show… Ser la predilecta le ofrecía cierta inmunidad, pero ni siquiera ella podía librarse eternamente y tras los eventos del Norte tenía que ser más eficiente que nunca.

También había decidido no volver a acercarse a ningún Nakiri.

Un joven camarero, atractivo, se acercó con su comanda. Alto, bronceado, el uniforme ceñido marcaba su cuerpo trabajado.

No era quien le había atendido…

-Invita la casa- sonrió el joven dejando su café en la mesa, un corazón dibujado en la superficie -¿Esta chica tan hermosa ha venido a hacer turismo?-

-…He venido por motivos familiares, pero esta ciudad me está sorprendiendo… No sabía que fuese tan agradable- sonrió la morena.

(Algo de calentamiento no irá mal)

-Has de conocerlo con un guía local, mejora mucho- sonrió el chico dejando una nota en la mesa, guiñándole el ojo, marchándose lentamente.

Mirando de soslayo la nota… Ni siquiera se dignó a seguirla con la mirada cuando se la llevó el viento.

Desde bien joven había sido muy consciente de lo que su atractivo provocaba. Desde niña había despertado los más bajos de los deseos masculinos en todos los hombres. Sabiendo de primera mano de cuan repugnantes podían llegar a ser…

¿Ese joven… Mayor de edad, tonteando con ella?

La pueril intervención de ese joven había servido para reafirmar su propio atractivo, se sentía capaz, hermosa y poderosa.

Esa insignificante criatura no era más que una mota de polvo, intrascendente. Ella una estrella, brillante e única. Ella no perdería el tiempo con el polvo… Ella buscaba a una criatura única. Otra estrella, brillante hasta en las mayores profundidades del abismo.

Un miembro desconocido de la especie dominante del planeta. La raza más temida por todas las demás. La cúspide del poder, la cima de la pirámide de poder.

El trofeo y el reto, el poder y la gloria.

(¿Dónde te escondes, dragón?)

(Nunca he conocido un dragón… ¿Merecerás la pena?)

DONG DONG DONG

La campana en lo alto del campanario replicó con fuerza.

Murmullos en la distancia, vitoreos, alegría hecha sonido…

El evento del día estaba por comenzar… Y llegaba su momento.

(Que los espíritus sagrados estén conmigo…)

-DXD-

La famosa misa había empezado…

En los recientes meses la Iglesia local había recibido una integrante altamente inusual.

Una mujer, extremadamente hermosa. Una monja había empezado a oficiar la misa más famosa de la ciudad desde hacía décadas, subiendo al estrado y leyendo fragmentos de la Biblia en los recientes días había logrado aumentar por cientos los feligreses. Tal era la cantidad de gente que oficiaba la misa que habían tenido que limitar el aforo…

La fe nunca había sido tan alta, las donaciones nunca tan cuantiosas. La Iglesia Católica estaba despegando como nunca antes…

-Demasiada atención…- murmuro Touji sorbiendo su taza de té.

-Hay que ser original… El problema de los ancianos es que no innováis… Sois tan predecibles. Te dije que una carita bonita aumentaría las visitas-

-No soy un anciano…- gruñó el hombre Shidou –Y ojala que no cambie. No quiero que la gente acuda a la Iglesia movida por la lujuria-

-Y no te olvides de la envidia… ¿Pero funciona?-

-No lo sabemos-

-¿Cómo qué? ¿Y eso que es?- alzando su taza –Mira cuanta gente-

-Me niego a admitirlo-

-¿De dónde has sacado a semejante bombón?-

-Es una chica rusa, estará aquí unas semanas… Me han prohibido que te la presente-

-Eso no tiene gracia…-

-Te dije que no vinieses en una temporada- siseó Touji molesto.

-¿Me echas de casa?-

-Te dije que el Shinto te está buscando!-

-¿Lo hiciste? ¿Cuándo?-

-¡Issei!-

-Lo siento! Lo olvidé- respondió el castaño –Tengo muchas cosas en la cabeza… ¿Para qué me buscan?-

-Lo ignoramos…-

(¿Cleria lo sabía y no me lo dijo?)

-Pues vamos apañados…- gruñendo molesto.

-¿Pasa algo?- alzando la mirada.

-La humana, la morena-

El veterano exorcista se giró, mirando con curiosidad a la elegante chica.

-Una joven muy guapa-

-Eso, querido padre, es una exorcista del shinto-

-Los exorcistas del shinto son tradicionales, nunca se quitan los hábitos y es más, nunca son tan llamativos ni visten a la moda-

-Pues esa joven apesta a artes místicas-

-¡Ves! ¡Te dije que no vinieses!-

-¡Te he dicho que no lo recordaba!-

-Hijo mío, espero que a nivel profesional seas más profesional! Pulcro! Respetuoso y considerado!-

-¿Me olvido de un consejo y me cae esta bronca?-

-Si el Shinto te encuentra aquí tendremos problemas, no era un consejo! Era una orden!-

-¿Si no tengo que estar aquí porque estamos tomando café?-

-Ya no importa. Ahora lo mejor es pasar desapercibido-

-Pero…-

-Irina-chan traerá amigas este fin de semana…-

-¿Ahora si me echas?-

-Ahora si-

-Esto es increíble…- murmuró Issei levantándose de la mesa.

-Issei-

-¿Si?-

-Hijo mío, cuídate mucho- dijo Touji serio.

-… Lo haré, descuida- sentenció el joven alejándose a paso lento, perdiéndose eventualmente entre la multitud.

-DXD-

(Issei Shidou… Hijo mayor de un devoto exorcista local)

(Muy joven. De unos 10 a 12 años de edad. Alto para su edad. De entre metro veinte y metro y medio)

(Castaño, viste ropas de exorcista de elite, chaqueta blanca de Espada Sagrada)

(Por estatura la Espada de Reyes la lleva a la espalda envuelta en una funda cilíndrica negra)

(La espada fue reforjada, tomando la forma de una katana en honor a la nacionalidad de su portador)

(Una katana blanca que emana un intenso poder sagrado)

-Un enano de cabello castaño vestido de negro, chaqueta blanca y una katana a la espalda…-

(Un mujeriego consumado que suele ir acompañado de una exuberante exorcista rubia)

(Una belleza del norte de Europa que posee unos extraordinarios dones para la seducción)

-Una existencia que atenta contra todo dogma religioso… oficiando una misa- susurró la chica sentándose en su asiento de madera, al fondo de la estancia de piedra.

Al poco la inmensa sala se llenó de creyentes…

Sentada en las filas traseras, tenía una excelente área de visión… Hombres, mujeres, jóvenes, ancianos… Lo veía todo.

Incluidos todos los eclesiásticos que entraban y salían de la puerta dorada que daba a las estancias privadas de la Iglesia.

Una Iglesia fría, de piedra… tan distinta a los edificios de su cultura…

Los murmullos aumentaron en fuerza, de la puerta surgió una figura.

Y una completa y absoluta belleza rubia vestida de sacerdote caminando hasta el estrado, colocando sus manos sobre la biblia…

(Ella debe de ser… Tengo a tu compañera, donde te escondes…)

-DXD-

La joven Himejima aplaudió con fuerza… Acompañando los compases de los demás feligreses.

La lectura había sido tan emotiva. La mujer que habían encontrado para dar oficiar la misa era sencillamente espectacular. Cálida, cercana… Alguien capaz de hacer un oficio de lo más aburrido en un acto poco menos que divino.

(Esto supera por mucho los oficios del abuelo!)

(¿Esto es el cristianismo?)

(¿Esto es la Iglesia Católica?)

(Bien podría dejar la doctrina…)

CHAP

Una mano junto a su rostro la sacó del trance. Un simple y cercano chasqueo de dedos junto a su oído.

-Yo que tu no pensaría eso…-

-¿?-

-He visto esa mirada antes. Ahhh… Tan hermosa… Y tan peligrosa… Esa mujer es un peligro, aunque no es muy consciente de ello… Y no debería, el incienso que se usa en el oficio debilita las mentes de los feligreses, les hace más dóciles y vulnerables… Si, la Iglesia lleva milenios drogando a la gente-

La morena se llevó una mano al pecho protectoramente, sorprendida por la irrupción del joven junto a ella.

-¿Q-que…?-

-No cometas el error de dejarte cautivar por esas curvas…- dijo el feligrés sentado junto a ella.

Mayor que ella, vestido de traje, cabello castaño despuntado. Ojos rojos.

¡El tipo del templo!

-¡Eres tú!-

-Suele ser bastante común que personal no creyente acabe acudiendo a esta institución y se deje seducir por sus encantos… No es que repudiemos a nadie… Solo que si quieres venir a la casa del señor que sea por quererle a él y a su hija más querida siendo este un amor producto de una manipulación inducida por estupefacientes… Salvo, claro, que te vayan esas cosas… ¿Te van esas cosas?-

-¿Qué cosas?-

-Consumo de drogas, prendarte de desconocidos vía alucinógenos… Porque si es el caso me voy a pasar toda la tarde echándose de ese incienso a la cara mientras me miras fijamente… Para ver si surge efecto y podamos tener un final feliz esta noche… O por defecto, me detenga la policía… ¿Qué va a ser, lo primero o lo segundo?-

-Esas cosas no tienen efecto en mi…- Suzaku desvió la mirada nerviosa, incapaz de mantenerle la mirada.

-¿Sabes? Apenas tengo virtudes o dones… Pero tengo cierta facilidad para recordar prendas de ropa. Recuerdo donde las he obtenido y las relaciono con rostros, así recuerdo a la gente…-

La ira empezó a recorrer su cuerpo.

-Yyyyyy… Recuerdo unas braguitas infantiles obtenidas en un templo bastante al sur en día de lluvia… Las tengo enmarcadas y colgadas en la pared, cuando estoy triste y deprimido las acaricio… las huelo… Y siempre llegó a la conclusión de que no son acordes a tu edad…-

-¡N-no sé de qué me estás hablando!- exclamó furiosa, ofendida, avergonzada.

Llevaba mucho tiempo buscándolo!

Llevaba mucho tiempo queriendo hablar con él y lo primero que hacía era hablarle de… de…

Pero…

Pero…

Su misión…

¡Debía dar con el dragón! No podía decepcionar a su bisabuelo!

Apretando los puños… Su determinación menguó hasta desaparecer.

Tímida giró su rostro, buscando esos ojos rojos… Para abrir los ojos alarmada.

El asiento contiguo estaba vacío.

En algún momento se había levantado, uniéndose a la multitud que abandonaba el recinto. Rozando la histeria, Suzaku se levantó, abandonando el recinto.

La joven no pudo localizarle entre el gentío.

Furiosa consigo misma apoyó su cabeza contra la pared. Maldiciendo internamente.

Recuperando el temple… Volvió su atención a los exorcistas.

La belleza se rodeaba de personal del clero, pero ninguno cumplía los rasgos especificados…

Issei Shidou no estaba presente… Su misión había sido un fracaso…

-La semana que viene… La semana que viene será un éxito…- mirando la salida de soslayo.

Y después de tanto tiempo… Le había vuelto a perder a él.

-Un momento…-

¿Aun guardaba sus bragas?

¿Las miraba con asiduidad?

¿Las acariciaba?

¿LAS OLIA?

-¡SERÁ CERDO!- rugió golpeando el muro con sus puños.

(De haberlo sabido me habría puesto otra cosa más elegante…)

-¡¿Pero que estoy pensandoooooo?!- lloró la morena apoyando su frente contra la pared.

(Lo encontraré!)

-¡PONGO A KAMI-SAMA POR TESTIGO QUE ENCONTRARÉ A ESE CERDO!-

(Con algo que le haga perder la cabeza)

-DXD-

Jadeando pesadamente, Issei empezó a descender las escaleras de la Iglesia, dando con la sala del Sendero de Enoc, transportándose a otra localización del país.

Permaneciendo de pie en medio de la sala, de la oscuridad y del silencio.

Apenas había aguantado unos minutos en su presencia… Esos ojos vividos, no podía apartar la mirada de ellos.

Los labios rosados, lucían tan apetecibles.

Su esbelta figura, pecho generoso e interminables piernas… Las quería recorrer a besos. Besar su cuello, sus hombros…

Y ese dulce olor que nublaba su mente…

-Esa chica es un peligro…-

Era la sacerdotisa de la visión. De eso no había duda alguna.

Era ciertamente la prima de Akeno…

Relamiéndose los labios, su excitación aumentó al pensar en una Akeno más adulta… En esas dos jóvenes juntas.

Y no tenía que pensarlo mucho, sabía perfectamente que sentía por esa desconocida lo mismo que por Akeno, amplificado por su madurez.

La amaba y sentía una intensa atracción por ella.

-Que le den a Baraqiel, no pienso volver a hacerme a esa diosa nunca más… Es demasiado peligroso-

Peligroso por dos vertientes.

La primera era que este encuentro era la gota que colmaba el vaso, la prueba definitiva de que estos encuentros estaban predestinados o peor… Preparados.

¿Preparados por quién?

¿Gabriel? Con la excusa de estar en el Cielo hacía semanas que no la veía…

¿Ophis? Otra que más de lo mismo. Estaba ocupada con su "hobbie", su hobbie era encontrar y planificar estos encuentros?

Y el segundo punto, el que más le hacía enfadar… ¿Quién era nadie creerse capaz de imponer a quien debía o no debía amar?

Le enfurecía que una desconocida puede despertar los mismos sentimientos que ya albergaba por Tenshi…

¿Aunque no era lo que había pasado con la hija de Baraqiel?

Si alguien estaba controlándole… Si alguien estaba imponiendo esos sentimientos…

¿Algo de lo que sentía era genuino? ¿Natural?

¿Quién le manipulaba? ¿En qué más le estaban usando?

Lo odiaba.

Lo odiaba con intensidad.

Él y nadie más era dueño de su destino!

No iba a permitir que nadie lo convirtiese en una marioneta.

Nadie controlaba al Dragón de la Dominación!

Pobre infeliz.


-Continuará en el próximo capítulo-

-LA LOCURA DE MARIUS-