Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD.
- High School DxD –
[Draconic X Deus]
- La locura de Marius -
- Constanza – Rumania -
Marius Tepes era feliz, estaba feliz. Su cuerpo maldito destilaba felicidad por cada poro de su piel.
¡Una reliquia!
Realmente lo que escondía esa bastarda era una reliquia. Un objeto divino, una herramienta del creador de sus enemigos más mortales! En el cuerpo de la persona que más odiaba… ¡Exquisito! Era sencillamente exquisito! Un regalo del destino! Una oportunidad providencial para poder torturar, dañar, pervertir… Solo tendría que insistir un poco y su padre le daría carta blanca para saciar sus más perversos deseos con la máxima de las autorizaciones! Podía hacer chillar de dolor a esa zorra hasta hacerle perder la cordura sin miedo alguno a represalias!
¿Podía darse una situación mejor?
¡Qué ironía! Que exquisita ironía! Los descendientes malditos de un linaje condenado habían sido elegidos para tener las bendiciones de Dios! Lo que daría por ver el rostro del Papa de Roma al saber la verdad, al comunicársele la noticia!
Acabando de anotar los pormenores de su descubrimiento, Marius posó su mirada en su hermanastra.
Solo faltaba conocer el calibre de la reliquia, la capacidad y la funcionalidad… Eso le permitirá saber cómo podía usarla. Si se podía extraer o si había que hacer de ella un arma.
Relamiéndose los labios secos ante la apetecible perspectiva.
Si la reliquia era simbiótica se podía probar de dar descendencia y comprobar su parte de ese código se transmitía al niño… También tenía juguetes de control mental dispuestos que serían de lo más útiles en este momento…
Infinitas y divertidas posibilidades!
La belleza, demacrada y cansada, debilitada, lo miraba con furia.
-Que desagradecida… ¿No eres consciente de lo mucho que me debes?- pregunto inclinándose hacia adelante, sosteniendo su bolígrafo contra su mejilla –Gracias a mi has dejado de ser un vientre concertado… ¿No te alegras? Ya no serás la concubina de ningún adulto borracho y narcisista… Ya no tendrás que complacer sexualmente a un hombre que podría ser tu padre y que te acabaría compartiendo con sus amigos e hijos… Ya no serás una infeliz ama de casa que tiene que vestirse de largo para ocultar sus moratones, nada de falsas sonrisas, nada de mentiras-
-Un día te mataré por esto, Marius…-
-¿Un día? Padre no tardará en aceptar mi propuesta y en cuanto dé el visto bueno tú- señalándola con el bolígrafo –Pasarás a ser mi rata de laboratorio. Te sacaré de aquí ni que sea a golpes, te encerraré en una oscura mazmorra y drogada con todo tipo de medicamentos aprenderás a obedecer-
-Eso nunca pasará-
-¿Y cómo vas a evitarlo?- rio Marius divertido –Si no puedes ni moverte, estúpida-
Levantándose, se permitió unos segundos de disfrute personal al ver a la rubia retorcerse de debilidad en su cama.
Clanc.
Su alegría se fue a paseo al ver la presencia que había interrumpido su momento de placer tántrico.
Un raquítico y pequeño ejemplar de vampiro, asustadizo y cobarde. Moreno, con los ojos rojos propios de su raza.
Una desgracia a la especie, una ofensa, un insulto.
Gustoso lo mataría con sus propias manos.
-Hip!- exclamo el niño asustado, abandonando la sala con rapidez.
-Pese a lo que puedas opinar de mí… Me tengo por un buen hermano… Al menos lo que un buen hermano debe de ser para una furcia como tú- volviendo su atención a su hermanastra.
Valerie le arrojó inofensivamente su almohada, gruñendo furiosa.
-Disfruta de tus últimos momentos con ese niño…- dijo el científico abandonando la estancia.
En el pasillo se encontró con el niño hablando con un miembro del personal de limpieza.
-¡Tu!-
El joven se inclinó ante su presencia.
No recordaba haberle visto, pero ese era el palacete de Valerie…
-Limpia la habitación… Apesta-
-Así se hará, milord-
-Humph!-
Cansado de aguantar plebeyos, Marius Tepes se alejó a paso rápido, girándose un momento para volver a mirar al joven… ¿El pequeño Vladi no era rubio?
Se habría teñido…
En la distancia, el personal de habitación cambió su vestimenta, pasando a vestir un traje negro… y esgrimir una sonrisa traviesa.
[Pesadilla]
-Con esto debería de bastar…- siseó el dragón tomando la maneta de la puerta, dejando que la ilusión penetrase en la habitación.
-DXD-
-¡Valerie!- chilló Gasper corriendo hacia la vampiresa, sonriendo al ver como la chica lo miraba con afecto.
La vampiresa llevó su mano al rostro del niño. Gasper, alegre, la tomó entre sus manos, acercándola a sus mejillas.
-Valerie… Estaba tan preocupado…-
-Gasper…-
Acariciando su mejilla… La mano bajó hasta el hombro, desviándose para acariciar su cuello.
Cogiéndolo con fuerza.
CRACK
Valerie soltó el cuerpo desnucado del niño, dejándolo caer al suelo sin vida.
No tardó en desvanecerse en la nada, difuminándose en el aire.
CLAP CLAP CLAP
-Bravo! Braaavo!- exclamo una voz, una voz burlona, a juego con la estúpida sonrisa de un estúpido exorcista –Ya presuponía que una ilusión de este nivel no te podría engañar… Pero eh! Estas muy debilitada para no ver a través de ella… No es ni mucho menos mi especialidad. Pero con tus compañeros ha colado que da gusto…-
-¿Eres un asesino enviado por padre?-
-¿Matar? ¿A semejante espécimen femenino? No! Nunca!... Frio, frio… ¿Tan bien te llevas con tu padre?-
-Si no has venido a matarte ya te puedes ir-
-¿No vas a darme un beso de bienvenida?-
-Cállate, eres molesto-
-Los vampiros sois un tanto extraños… Tu padre te adora, tu hermano lo mismo y tú con ese niño… Pensaba que ese niño significaba algo para ti… ¿La Reina de los Vampiros no tiene corazón?-
-Claro, uno enorme. Mira como tiemblo de emoción! Que alegría!… Mi bolsa de sangre ha venido… Que conmovedor…- fingiendo exageradamente alegría antes de mirarlo con frialdad- ¿Qué le has hecho a Gasper?-
-¿Eso que noto es preocupación?-
Irradiando poder mágico, Valerie estalló en una nube de murciélagos, revoloteando por la habitación.
-Mal movimiento…-
El dragón, sentado en la mesa, la siguió con la mirada… Saltando al recibir la oleada, mirando como la mesa era destruida.
Alzando la espada, hundió a Excalibur en el suelo, liberando una ola de poder sagrado.
La debilitada vampiresa no pudo resistir el impacto, recuperando su forma corpórea, parpadeando al ver al castaño frente a ella… y su puño hundirse en su vientre.
Escupiendo saliva, Valerie se arrodilló adolorida.
-Los vampiros sois tozudos, orgullosos y difíciles de tratar… Uno podría confundiros con los hombres lobo, ya que el idioma con el que mejor os comunicáis es con el de los puños… Queréis que os traten como a perros- agarrando a la preciosidad del cabello, arrastrándola por la habitación, lanzándola a la cama –Quería hacer esto de una manera tranquila y relajada. Nada de llamar la atención de alguno de tus siervos o peor, de tus familiares… Pero no, la orgullosa Valerie Tepes es una mujer de carácter…-
-Maldito…-
-No gastes las pocas fuerzas que te quedan, estúpida. Pensaba que eras más lista de lo que parezco… Aunque parece que SI tienes un corazoncito que late por el pequeño Vladi… ¿Te gustan jóvenes?
-¡Es mi hermano pequeño, cretino!-
Issei se tapó los oídos molesto.
-No grites que estoy aquí… ¿Cómo me has reconocido?-
-Gasper es rubio… ¿Cómo has entrado?-
-Joder… ¿Es rubio? ¿Y el supuestamente inteligente hermano que tienes no se ha dado cuenta?- rascándose la barbilla -¿Cómo he entrado? De la misma forma que entré en el país la primera vez… Gasper Vladi me lo permitió-
-¡!-
-Me hizo una petición… Fracasé… Y he venido a enmendar mis errores…-
-¡¿Q-que le…-
-No le conozco, preciosa. Todos nuestros contactos han sido telemáticos…- arrastrando una silla hasta dejarla junto a la cama.
-¡!-
Agotada, Valerie se recostó en la cama, mirando al dragón fijamente.
-Ahora que te veo… Sin intentar pegarme… Y CALLADA… Puedo apreciar que tienes unos ojos preciosos… Quien sabe, hasta me podría enamorar de ti-
La rubia escupió a un lado.
-Disfruta de mis últimos momentos… Nos veremos en la próxima vida… Y te la haré mucho más dura-
-¿Nos veremos en la próxima vida?- preguntó Issei alzando una ceja.
-Me estoy muriendo… Y si no muero de inanición mi hermanastro me matará…-
-Mmm… Eso no está bien… Dudo que haya llegado tu momento… Aunque si me dices que te estas muriendo quizás podríamos hacer un trato…-
-¿Un trato con el diablo?-
El dragón negó con la cabeza.
-Eres una mujer dulce e inocente que aún tiene mucho que vivir… Busquemos otras vías…-
CHUP
La rubia le había escupido en la cara.
-Pienso ir a buscarte, eres el primero del que me voy a vengar…-
-¿Esa es tu confesión de amor?-
-Los… Los vampiros no aman…-
-No lo creo… Ese niño te quiere y creo que tu también-
-Gasper…-
-Aparquemos tu confesión de amor eterno a un lado… Hace un tiempo alguien contactó conmigo… Sabía que estaba destinado a este área, sabía que era un exorcista y que entre mis objetivos estaban los perritos de Lucien… Y me pidió conocerte y cuidar de ti si lograban traspasar la frontera… O eso pensé, que tenía miedo de que al ser de la realeza pudiesen venir a por ti… Aunque ahora creo… Que había otro motivo… ¿Salvarte de tu familia? ¿Ese niño sabia de esa supuesta reliquia?-
-¡Yo no he confesado nada! Imbécil!-
-He escuchado lo que decía ese idiota que tienes por pariente…-
-Es la oveja negra de la familia…- riendo sin apenas fuerzas.
-Joder… Entonces es cierto… Te veo encantadora y llena de vitalidad- murmuro el tipo quitándose la chaquetilla, arrojándola a un lado de la habitación –No te importará que deje esto por aquí… ¿Esta es la habitación de una vampiresa? Parece una pocilga…-
-¿Por qué no te vas a tomar por culo?-
-No te pienses que he venido a devolverte las bragas…-
-¡Maldito seas por ello!-
-Pues no te vi quejarte en su momento…- cruzándose de piernas, remangándose las mangas –Y estaban mojada…!-
PAM
La almohada había llegado a su destino, su cara.
-No seas cría…- murmuró molesto escribiendo con lentitud los caracteres para el círculo mágico sobre las sabanas de la cama.
Convocando un estuche negro, pequeño.
-¿Qué es eso?-
-La solución a tus problemas- dijo Issei abriéndolo, ofreciéndosela a la vampiresa.
La heredera Tepes vio diez viales de cristal guardados con cuidado sobre una base de felpa roja.
-¿Esto es sangre?-
-Aquí te dejo diez dosis de sangre, mía. Eso debería de calmarte y darte fuerzas, no?-
-¿E-en serio me ofreces tu sangre?-
-Es la única manera de calmarte, verdad?-
-S-si pero… En nuestra cultura-
-No, no. Vamos a dejar eso a un lado… No quiero hablar de eso, es una responsabilidad que voy a esquivar todo lo que pueda… Para mí es como si te hubieses quedado embarazada, nada, nada. No quiero saber nada del niño, yo te voy pasando dinero y tú me dejas tranquilo…-
-Largo de… Largo de aquí, cretino-
-Lávate esa boquita, mequetrefe-
-¿Por qué no me besas el culo?-
-Vaya Reina estas hecha…- recostándose en su asiento –Si no recuerdo mal… ¿Regeneráis poder en los ataúdes, verdad?-
En un rincón de la habitación había un ataúd negro sobre una enorme piedra caliza.
-Así es… Pero primero necesitaría ingerir algo- acercando una mano al estuche.
-No, resérvalos- intervino Issei –Teniendo la fuente aquí sería una estupidez-
-¡Pero no puedes darme directamente tu sangre!-
-Creo es tarde para decir eso… Y por cierto, tetas con colmillos. ¿No te pareció buena idea mencionar ese pequeño detalle en la cena?-
-¿Tengo que decirle a todos los malditos desconocidos con los que me encuentro que si me dan su sangre es como si se comprometiesen conmigo?-
-Pues sí! Y es más! ¿Vas bebiendo la sangre del primero que pillas? ¿Qué clase de vampiresa eres tú?-
-¡¿Pero tú eres imbécil o te lo haces?!- rugió la rubia -¡Tú metiste tu mano en mi boca!-
-Estrictamente hablando tapé ese buzón que tienes por boca, si si, esa en la que entra toda la sangre cercana! Y no te quejes, podría haber metido más cosas… Y no solo en esa boquita de fresa-
-¡Que no soy una mujer facilona!- intentando golpearlo con su otra almohada.
-Cualquiera lo diría…-
Molesta, la vampiresa intentó tomar el estuche.
-Ah, ah! Esas manos quietas!- exclamó el exorcista veloz, apartando el estuche fuera del alcance de la peligrosa vampiresa –Tenemos que hablar de esto-
-En cuanto recupere mi poder voy a romper cada uno de tus huesos!-
-Promesas, promesas…- aburrido -He burlado unos cuantos peligros para dar conmigo, y por peligros no hablo de la pésima seguridad que tenéis aquí… para salvar este culo redondo y respigón que tienes y que me has pedido besar-
-¡No te he pedido nada, capullo!-
-Y volvemos al insulto… ¿No sabes hacer nada más que insultar con esos labios tan bonitos que tienes?-
-Vuelve a hablar de mis labios así y te reviento la cara-
-¿Yo fui tu primer beso? Ahhhh… He de reconocer que me encantó… Y mejor no hablemos de las gemelas…- murmuró desviando la mirada, sonrojado, fingiendo vergüenza.
-¡Muérete! Ahora mismo! Ya!-
-¿Tan rápido quieres ser viuda?-
-¡¿Puedes dejar de disfrutar a mi costa?!-
-Qué carácter… Y mira que me gustan las mujeres con un toque cabroncete… ¿Sabes? Me encantan duras, así es más delicioso someterlas y verlas ronronear… Es morboso. Pero tu… Argh!-
-¿Te crees que voy a ser tu gatita? Y UNA MIERDA!-
-Que lastima… Tienes un cuerpo diez y un potencial enorme… Mi madre quiere conocerte, quería que vinieses a comer este domingo… ¿Te viene bien?-
-¡Iré solo para llevar tu cabeza en una maldita bandeja de plata! Después te abriré canal! Te destriparé como a un cerdo y…-
-¿Y harás gazpacho? Me encanta el gazpacho!-
-¡¿QUIERES ESCUCHARME?!-
-Deja de gritar!- gruñó el dragón molesto –Que modales! ¿Realmente eres aristócrata? ¿Qué educación has recibido?-
-Eunuco! Lar-ga-te!-
-Habrá que lavar esa boca, algo de leche debería de servir…-
Sonrojada, Valerie aumentó su furia, si eso era posible.
-Acerca esa cosa a mi cara y te la arranco-
-Ahhhhh… Sabes de lo que hablo… ¿La arrancarás con los dientes? Con tal de verla cerca de tu cara podría arriesgarme…-
Furiosa intentó levantarse.
Issei la volvió a empujar contra la cama.
-¿Por qué eres tan agresiva? Aquí no hay enemigos-
-¿Y tú que eres? ¿Mi salvador?-
-¿Eso y tu prometido?- sosteniendo el estuche.
-¿Tu? Pobre infeliz! Esa costumbre solo es válida entre vampiros!- siseó con crueldad –Tu eres humano, no puedes ser más que mi siervo! Te someteré y serás mi felpudo el resto de mi vida-
-¿Pisarme? Solo si llevas una falda bien corta… Las vistas pueden ser de infarto!-
-Zapatos de tacón, bien hundidos en tus globos oculares!-
-Nahhhh… Te creo… ¿Por qué eres tan borde?-
-Vete! Vete y no vuelvas!-
-¿Eres tan idiota como pareces?-
-¿Por qué no te mueres?-
-Ah… Vampiros, tan orgullosos… Pero viviendo entre demonios uno se acostumbra a tratar diariamente con el orgullo. Estás buena, para que negar lo evidente, pero tu carácter de mierda…- chasqueando la lengua –Como no seas lesbiana vas a pasarte la vida rodeada de plástico… O silicona-
-Eres un puto imbécil!- revolviéndose de nuevo.
-Basta de tonterías…- tomando a la chica del cuello, forzándola a tumbarse de nuevo, pasando su mano a su boca, impidiendo que pudiese hablar –Verás, la he cagado. Me lo han dicho, lo he meditado y si, fui muy irresponsable al darte mi sangre. No tengo nada contra tu raza, tú me caes mal y me apetece entre poco y nada ayudarte pero ese niño… Tengo hermanos, y los aprecio mucho. Yo también lo haría todo por ayudar a mi hermana… Por él estoy aquí. Ya se lo puedes agradecer-
La vampiresa gruñía, sin fuerzas para resistirse.
-Ahora, pibonazo con carácter de mierda, que demasiado creído que te lo tienes… Vendré una vez por semana a traerte viales, tócame los cojones y te quedas sin sangre. Tú y yo no tenemos ninguna relación, lo que hagas tú o tu raza no me importa ni condicionará mis acciones. Solo te digo que cuando venga y nos veamos sea lo más rápido, conciso y relajado posible. ¿Me has escuchado?-
Valerie volvió a gruñir.
-Me gusta que nos entendamos…- retirando su mano, convocando a Yamato, la desenvainó lo justo como para poder cortar la palma de su mano ofreciéndosela a la vampiresa –Bebe-
-¿Qué tal si te metes esa mano por el trasero?-
-Joder. Que mujer…- llevándose su mano a la boca, sorbiendo algo de sangre antes de inclinarse, tomando a la chica por la nuca, besándola con fuerza.
Valerie abrió los ojos incrédula, gimiendo suavemente al sentir la sangre en sus labios, protestando unos segundos antes de separándolos para poder llevársela a la boca. Estremeciéndose al sentir la lengua del chico jugar con la suya junto con esa deliciosa sangre.
Si bien debería de estar alimentándola con su sangre, el demonio se estaba tomando la libertad de conquistar y degustar su boca.
La idea no le disgustaba.
Tras una buena cantidad de segundos, el castaño se separó.
-Reconócelo… Era esto lo que querías…-
Sonrojada, mordiéndose el labio inferior, Valerie pasó sus manos por el cabello masculino.
-Más…-
Volviendo a depositar algo de sangre en su boca, Issei se tomó su tiempo para conquistar la boca de la debilitada vampiresa. No importaba que apenas quedase sangre, la rubia mantenía al castaño sobre ella, besándolo con fuerza.
Gimiendo al sentir su mano posarse sobre su vientre, subiendo lentamente hasta tomar uno de sus pechos.
Issei se estaba extralimitando, pero dudaba que volviese a tener semejante oportunidad con semejante belleza.
Jadeando relajada, Valerie se tranquilizó en la cama.
Sudorosa, despeinada… Issei sonrió perversamente.
(Esto va a ser divertido)
Caminando hasta el baño, el dragón abrió el grifo, empezando a llenar la bañera, poniendo algunas sales de los tarrones en las estanterías.
-Los vampiros son débiles al agua no tratada…-
Volviendo a la habitación, arremangándose la camisa.
-Que… Que vas…-
-¿No querrás ir a dormir con esa ropa y… sudada?-
-N-no… No te atreverás-
-Verás preciosa… Como esto ha sido un compromiso express no lo sabrás pero… Tu prometido es un tipo bastante… Imprevisible- empezando a desabrochar su camisa, botón a botón, bajo la firme mirada de la rubia –Y muy pervertido- apartando el camisón, revelando sus generosos pechos sujetos por un sostén blanco –No sé por qué me lo esperaba rojo…-
-¿Emocionado por ver un par de pechos?-
-Sí y no. Emocionado, mucho. ¿Por ver pechos? No. ¿Los tuyos? Una barbaridad!-
Sonrojada, desvió la mirada.
-Vamos a seguir alimentándote, ¿Qué me dices?-
Ver a la sonrojada y empoderada vampiresa relamerse los labios encogió considerablemente la entrepierna de su pantalón.
-Bien, bien…- alzando su mano, convocó otro vial de sangre.
La rubia se sorprendió al verlo.
-No te he traído todos los que tengo…- sonriendo perversamente, abrió el contenedor… Derramando algo de sangre en el valle de sus generosos pechos.
El corazón de Valerie empezó a bombear con fuerza cuando el olor alcanzo su desarrollado olfato, verse y olerse en la sangre del dragón la excitaba como no pensaba que fuese posible.
Inclinándose, tomó las gotas con su lengua, acercándose a su rostro… Valerie extendió su lengua, tomando posesiva la boca del exorcista.
Tras unos segundos el castaño se separó, la vampiresa golpeó la cama frustrada, quería más y el chico lo sabía.
-Sigamos…- con cuidado, dejó caer algunas gotas sobre sus pechos y algunas en el vientre.
La joven Tepes suspiró con fuerza al sentir la lengua masculina en sus pechos.
Llevando sus manos hacia el cabello marrón, empujando su cabeza contra sus pechos, ahogando un gemido al sentir como succionaban con fuerza sus senos.
-Ah, ah…- siseó Issei apartando las manos de la vampiresa –Si no eres una buena paciente no habrá sangre para ti…-
-Que te den!-
-¿Seguimos con esas?- protestó Issei tomando las gotas de su vientre con sus dedos… antes de llevarlos a la boca de la vampiresa.
-¡!-
Sorprendida, intentó resistirse, gimiendo inexplicablemente al sentir los dedos del chico recorrer su boca, jugar con su lengua, entrar y salir de ella.
-MMMMMMMmmmmmmm!-
Avergonzada chilló guturalmente, arqueando la espalda al sentir la otra mano del dragón acariciar su última prenda de ropa, colándose bajo la braguita.
-Mira mira que tenemos aquí… Un pequeño pantano…-
La vampiresa no respondió, manteniendo la mirada fija en el dragón llevó sus manos a su pantalón, buscando el cinturón.
-¡Esas manos!- exclamo el castaño apartándolas de un manotazo.
Retirando a la fuerza las bragas de la vampiresa esta abrió las piernas inmediatamente, acercándose al castaño.
-Déjame… Déjame…-
-Esto es un tratamiento. Servirá para liberarte del estrés… Y yo solo intimo con mis novias…-
-Yo soy más que eso…-
-¿Recuerdas lo que te he dicho de las responsabilidades?-
-¿Entonces solo seré yo quien se divierta? Teniendo mis dulces labios tan secos y solos… Podría chupar algo… Que no sea sangre-
-Eso no va a funcionar- respondió el Gremory mojando su índice en sangre, sin percatarse que Valerie había mordido sus labios, rasgando su piel, tiñendo sus colmillos de rojo.
-Ahora sigamos con el tratamiento…-
Ni corto ni perezoso deslizó una mano desde su vientre hasta su sexo, sonriendo al escuchar el gemido de la vampiresa, deleitándose en ese sonido antes de silenciarla con sus dedos.
Valerie lamió lascivamente, lamiendo y succionando sus dedos antes de empezar a lamer la palma de su mano.
Gimiendo con fuerza al sentir los dedos del dragón entrar y salir de ella con rapidez.
Sintiendo que perdía fuerzas, su voluntad mordió su labio de nuevo antes de lanzarse contra la muñeca del demonio.
-¡!-
Ladeando la cabrea, el dragón vio como la rubia le inyectaba su sangre.
A los pocos segundos se separó, sonriendo satisfecha, picara.
-No sabía bien como pedirlo… ¿Ves cómo tratar a la gente orgullosa es sencillo?- observando su otra mano.
El tatuaje emitía un leve destello…
El guantelete rojo había aparecido en su mano.
Distinto al Twice Critical, pero incompleto.
(¿Estas es mi reliquia?)
Cerrando sus ojos, suspirando relajado, sintiendo la sangre de la vampiresa recorrer su cuerpo, encenderlo como un caldero ardiente.
Si…
Sentía como el sello de sangre ganaba poder, intensidad, imponiéndose al poder de Excalibur.
-Y aquí esta…-
Cual erupción, una oleada de poder convulsionó su cuerpo. Todo su ser se estremeció al sentir un poder brutal, primario, casi animal surgir de su interior, de lo más profundo de su ser.
El poder de un dragón.
El poder que Dama del Lago llevaba años sellando.
Pero la entendía… La entendía a ella y a Ophis…
No solo había poder. Había más…
Cosas que antes le parecían bien… Ya no lo eran tanto. Deseos que antes no tenía… Ahora eran necesidades.
-Interesante…- siseó observando su guantelete.
Ophis y Dama estaban preocupados por él. Preocupadas de que ese poder pudiese cambiarle.
Era peligroso… sí. Pero apenas una fracción. Una cantidad asumible si el sello de sangre resistía…
-Mmm... Esta bueno… Pero seguro que tienes algo mejor que la sangre que darme…-
Sin inmutarse, el dragón bajó la mirada.
Perdido en sus pensamientos no vio como la vampiresa se había abierto camino entre sus pantalones hasta liberar su miembro, observándolo desde debajo, tumbada en la cama.
Maravillada lo miró imponente, sobre su rostro, tapando la luz que entraba desde la ventana.
Divino…
GRAB
El guantelete envolvió con fuerza su cuello.
-Esto no es tuyo!-
La vampiresa no podía respirar.
Agarrando su miembro con su otra mano, golpeando el rostro de Valerie con él.
-Esto no lo pueden tener mis novias, nadie más!- siseó molesto.
La vampiresa, desafiante, extendió su lengua, lamiendo la punta.
PLAC
Issei volvió a golpear su rostro con su pene.
-Tú no eres nada… Solo eres una pervertida, una degenerada… Una ricachona necesitada de una buena verga… Pero esto está por encima de tu clase… Cuando seas Reina… Me pensaré dejar que tu garganta y esta… Se conozcan-
-A-ahora…-
-Petición DENEGADA-
Tragando saliva, Issei se enorgullecía de si mismo, había sido capaz de mantener la entereza… Ahora solo faltaba la peor parte… El tratamiento.
Soltando a la vampiresa, el dragón retiró todas sus ropas, tomando a la rubia en brazos… Caminando hacia el baño.
-DXD-
La vampiresa estaba demasiado debilitada para regenerarse en su ataúd, necesitaba alimento… Y tiempo.
La cama era mala opción y ella necesitaba una ducha…
¿Realmente tenía la situación controlada? Quizás si se estaba dejando llevar por sus deseos… Aunque el ver a la rubia menos excitada y más relajada le hizo pensar lo contrario…
Tomando la botella, colocando la apertura entre los labios de la Tepes, obligándola a beber.
-Ya tendrías que tener dosis suficientes…- murmuró el castaño dejando la botella
Cómoda. Relajada. En paz…
Valerie Tepes no sabía explicarlo.
Tumbada sobre un cuerpo desconocido, masculino, sumergida en el agua caliente de la bañera donde tantas otras veces se había bañado.
Tomando los brazos del desconocido, se cubrió con ellos, envolviendo su pecho… su vientre.
Se sentía protegida.
-¿Cómo te encuentras?-
-No interrumpas mi momento, cretino-
Issei rio divertido. Había regresado su carácter.
Estaba mejor.
-¿Primer baño con un hombre?-
-Me he bañado muchas veces con hombres-
-Naaah… No me engañas-
-Me he bañado muchas veces con Gasper…-
-He dicho hombres…-
-¿Hombres como este?- ronroneó la vampiresa acariciando su miembro.
-¡Ep! Sin tocar!- apartando su mano con rapidez.
-¿Y tu te has bañado con otros hombres?-
-La única salchicha ha sido la mía… Melones es otra historia-
-¿Cómo?-
-Que sí, que me he bañado con…- el dragón se calló al ver las uñas de la vampiresa incrustarse en la bañera.
Se estaba enfadando…
-No te has bañado con otra mujer que no sea yo… Por tu bien- indicó Valerie acomodándose sobre su cintura, tomando sus manos, inspeccionándolas con detenimiento -Eres un demonio…-
-Sí y no…-
-Pensaba que había… complicidad…- murmuró la vampiresa girándose lentamente, colocándose a gatas sobre él, sonrojándose al mostrar sus pechos al dragón –Y que es ese olor…- inclinándose contra su cuello –Esta sangre es… deliciosa…-
-Ni se te ocurra morder…- advirtió el castaño tomándola del brazo.
-¿Te dan miedo los mordiscos?-
-Se de tus tradiciones y de tu cultura. También sé que si hay un intercambio de sangre se habrá formalizado el ritual…-
-Ya no hay nada reversible… Esposo- ronroneó la chica acomodándose sobre su cintura -¿Te preocupa ceder ante el deseo?-
Su sonrojo aumentó. Reacción virginal. Para su suerte.
-Soy humano… Adoptado por demonios. Lo que percibes es esto…- respondió el chico mostrando su palma, el emblema Gremory… y la reluciente pieza carmesí.
-¿Qué es esto?- mirando la pieza con detenimiento.
-En cuanto la haya asimilado seré un demonio pleno… Mientras tanto, soy lo que soy-
-Pero ese poder sagrado…-
Issei rió divertido.
-Tu prometido trabaja en la Iglesia-
-Mentiroso…-
-Verdad! Es algo totalmente verídico… Por eso Gasper Vladi contactó conmigo…-
-Entonces Gasper tenía razón-
-¿Tenía razón?-
-Gasper me lo dijo hace un tiempo…-
-¿Ese niño lo sabía?-
-Como lo dijo… ¿Tan descarado que queda enmascarado?-
-Jajajaja. Exacto!-
La rubia no se había apartado, seguía sentada sobre él… Seguía con ganas de fiesta…
-Pero no es eso lo que huelo… Tu sangre es exquisita… Tiene… poder-
-Mademoiselle, frente a ti tienes a un guapo, inteligente y semental ejemplar de dragón-
-¿Dragón? Jajajajaja. Pobre infeliz… Que vas a ser…-
PLAF
Limitado por el agua y el margen de maniobra, Issei golpeó una de las nalgas de Valerie.
-Yo no miento!-
-Eres un hombre, por supuesto que mientes!-
-Te reto a que encuentres una mentira que haya podido salir de mis labios-
-Una mentira…- susurró la rubia llevándose algo de agua al rostro, provocando al dragón con sus pechos mojados -¿Qué demonios?-
-¿Um?- murmuró el chico mirando fijamente los dos globos frente a su rostro.
-¿Qué familia te adoptó?-
-Los Gremory-
-Categoría Duque… No son poca cosa-
-¿Vendrás a cenar?-
Valerie le tomó del mentón, con fuerza.
-No tienes hermanos- tanteó la joven.
-Dos. Mayores. Chico y chica- rebatió con una sonrisa mordaz.
-Pse…- soltándolo molesta, pasando a mirar el tatuaje -¿Aun lo tienes?-
-Es bonito… Me resulta útil… y es tuyo-
-Como que útil… Sella el poder sagrado-
-Por eso es útil-
Los ojos rojos de la vampiresa lo inspeccionaron detenidamente, mirando con intensidad los suyos.
-Me has usado…-
Alzando el brazo, Issei detuvo su puño a centímetros de su rostro.
-Tu sangre por mi sangre… ¿No es justo?- apartándola con dificultad. La vampiresa estaba recuperando con velocidad sus fuerzas. El tratamiento funcionaba.
-Mi sangre no es tuya! ¿Entiendes lo que eso significa para mí?-
-Pero la mía si lo es para ti…-
Valerie Tepes se sonrojó como nunca antes.
Congelada en la bañera desvió la mirada.
-¿Cómo lo llaman… Compañeros de sangre?-
-¡Eso solo es después del ritual! Es nuestra versión cultural de vuestro matrimonio! No se puede tomar a la ligera!- espetó la chica alterada.
-Y tú que has estado buscando, rumana facilona chupasagre!-
-¿Qué me has llamado?- furiosa golpeó la boca del castaño con su frente, rompiéndole el labio inferior, aturdido, no pudo defenderse de sus puños.
Impactando dos derechazos en su mejilla derecha, el castaño devolvió el cabezazo, apartando a la rubia lo suficiente como para devolver el golpe.
El guantelete rojo se incrustó en su rostro, estrellándola contra un rincón del baño, rompiendo la bañera, vertiendo el agua por el suelo.
No lo había convocado a voluntad… ¿Había respondido a su enfado?
-¿Se puede saber qué problema tienes?- protestó el dragón levantándose, pasándose una mano por la boca, mirando su sangre.
-¿Nunca habías estado con una vampiresa?- exclamo la rubia levantándose, extendiendo sus alas negras –Somos puro orgullo! Yo estoy por encima y no toleraré tu actitud! Esclavo!-
-¿Esclavo? ¿Yo? Al final sí que vas a desayunar, comer y cenar rabo- siseó furioso.
Estaba empezando a perder el control…
-No serás mi Compañero de Sangre, serás mi Bolsa de Sangre! Un esclavo que vivirá por y para mí!-
Concentrando el poder mágico en su mano ensangrentada por la sangre del dragón, convocando una lanza rojiza…
El guantelete tomó la lanza, rompiéndola.
Valerie respondió haciendo de la lanza una lluvia de metralla, impactando varias veces en el cuerpo desnudo del dragón. De una patada lo envió contra la pared.
Volviéndose enfadado vio como esta se convirtió en murciélagos.
Exhalando una llamarada, forzándola a volver a su forma humana, tomándola de un pie la estrelló contra el suelo, luego contra la pared.
Jadeando pesadamente, Issei se detuvo un instante.
El baño estaba destruido, tenía heridas que poco a poco empezaban a sanar… ¿Era parte del poder de la sangre de Valerie?
Varias tomas de agua rotas liberaban agua a presión…
Su mano derecha en la parte trasera de la cabeza de la vampiresa, manteniendo a Valerie contra la pared, con fuerza, su rostro parcialmente hundido en el tabique.
-¿Esta es tu prueba?- siseó el dragón acercándose a su oído –Porque es eso… Me estas retando… ¿Quieres ser el Alfa? ¡Yo soy el Alfa y el Omega!-
-¡Morirás por esta humillación!-
-No… No voy a morir… Porque esto es lo que quieres!- deslizando su mano libre hasta su trasero, golpeándolo con fuerza.
-¡!-
Sin apenas dificultad sus dedos entraron en ella, arrancando un gemido de placer.
-Ahora lo veo… ¿Este es vuestro ritual de selección? Buscas un marido fuerte… ¿He pasado? ¿Me consideras apto? Porque aún no has escuchado mi parte… OPCION DENEGADA!-
Agarrando su cabello separó su rostro antes de volver a estrellarlo contra la pared.
El cuerpo de la vampiresa se relajó, cayendo lentamente en el suelo.
Respiraba… Solo estaba inconsciente.
Con la respiración alterada el dragón miró a su alrededor.
-¿Qué cojones he hecho?-
-DXD-
Tras secar el cuerpo de la rubia, limpiarlo y vestirla con otro camisón del extenso vestuario. Issei dejó a la orgullosa vampiresa en su ataúd, vertiendo lo que quedaba de sangre en el vial antes de cerrarlo y dejarla descansar.
Dubitativo lo volvió a abrir.
Realmente era una belleza, fiera y fuerte, inteligente y decidida… Pero ese carácter de mierda.
Extendiendo su mano, convocando su pieza de Rey…
No muy convencido la acercó al pecho de la vampiresa. La pieza de Rey reaccionaba… Eran compatibles. Sin distinguir la pieza generada, como esta aterrizaba con suavidad sobre la rubia, Issei la tomó al vuelo, asustado de convertirla sin quererlo… guardándola en el bolsillo interior de su chaqueta.
-Por poco podrías ser una de mis esposas… Pero no siempre podemos tener lo que queremos… Eres demasiado peligrosa para lo que quiero en mi familia…- inclinándose para besar su frente, cerrando el ataúd lentamente.
Sin ver la sonrisa en la mujer… Ni la pieza entre sus delgados dedos.
Alejándose del féretro, Issei pensó en tomar algo de sangre… Pero francamente, estaba harto del tema.
Habría otras maneras de hacer resurgir ese poder y tampoco tenía prisa.
Quizás no lo controlaba tanto como quería pensar… y eso que solo era una fracción.
Sintiendo como la sangre de desvanecía, miró su guantelete curioso.
-Esta vez no he escuchado su voz…-
Rascándose la nuca, suspiró cansado.
-Esto ha ido como el culo…- mirando a un costado. Tras el ataúd había material, martillos… clavos…
Sonriendo perversamente… El castaño llenó de clavos la tapa del ataúd.
-Veamos como abres esto…-
-El Vaticano-
Sentado en la barra del bar, el dragón se bebió del tirón su quinto whisky doble sin hielo.
-Otro más- ordenó Issei alzando la copa.
El lugar, tranquilo, servía de refugio y de descanso para los soldados de dios.
Un lugar que los obispos no frecuentaban… Y donde el alcohol era decente.
-Joven Shidou…-
-O-tra-
El camarero obedeció, dejando la copa frente al exorcista.
-¿Por qué bebes?- preguntó una joven.
Una belleza de media melena de cabello rubio, cayendo como una cascada por su espalda.
Un traje de coctel negro con los hombros descubiertos, la falda tenía una importante apertura hasta la cintura, revelando sus largas piernas descubiertas.
Sensual pero elegante.
El dragón la miró con una ceja alzada.
(Griselda tiene un gusto excelente)
-No me suena a uniforme de exorcista…-
-La hermana Griselda ha dicho que sería apropiado como tu compañera… Para hacerte compañía y alegrarte la vista… Aunque no entiendo cómo voy a hacer eso…-
-Otra vez con eso no…- tomando la copa, bebiéndosela de un trago –Otra-
-¿Por qué bebes?- preguntó Lavinia mirando fijamente al dragón, apoyando su mentón en la palma de su mano.
-Vete, bruja. Largo antes de que me chive a mis colegas de las antorchas-
-¿Por qué no quieres responderme?-
-…-
-Te sientes mal…-
-¿?-
-Has hecho algo que te duele… ¿Quieres ahogar esos sentimientos con bebida?-
-No sabes nada-
-Se lo que me dices-
-No te he dicho nada-
-Más de lo que crees… Estas enfadado contigo mismo… ¿Por qué?-
Molesto miró a la rubia unos instantes.
Quizás era por el efecto del alcohol, pero Lavinia se le antojaba especialmente hermosa.
-Griselda es la auténtica bruja…- murmuró tomando la copa entre sus manos.
-¿Por qué?-
Suspirando con fuerza el dragón se decidió.
-Un conocido me pidió un favor… La cosa no salió como quería. Sabía que sería difícil…-
-¿Qué hiciste que no querías?-
-Cedi a mis instintos más bajos…-
-¿Violencia?-
-Le pegué a una mujer-
-¡!-
-Mis padres insistieron repetidas veces que esa era una línea roja que no debía de cruzar nunca…-
-¿Por qué dices que sabias que iba a ser difícil?-
-Tenía que negociar con una vampiresa especialmente difícil… Orgullosa… Imprevisible-
-¿Cómo tú?-
El castaño la miró sorprendido.
-Yo soy más previsible y accesible que ella. No soy orgulloso-
-Vampiros…- susurró la rubia pensativa -¿Ha bebido de tu sangre?-
-…-
-Entiendo que sabes que significa…- desviando la mirada, mirando a la nada -¿Se puso agresiva contigo?-
-…-
-Y llevaba tiempo sin beber…-
-…-
-Le gustas!-
-¿Qué?- exclamó escupiendo parte de la bebida.
-Los vampiros son orgullosos, pero entiendo que accedió a estar contigo. Como son criaturas solitarias no se habría quedado contigo por debilitada que estuviese… Incluso puede que hubiese decidido no beber a la espera de que la visitases…-
-Ella no tenía manera de saber que iría-
-Pero lo esperaba!-
-No lo creo…-
-Son criaturas dominantes… Posesivas. Buscan varones fuertes que puedan proteger a la familia… Te habrá puesto a prueba… ¡Enhorabuena! Esa chica quiere a tus hijos!-
-Por favor… Sírvele algo sin alcohol…-
-No, yo no…-
-¿La cultural del galleto es algo propio de tu pueblo?-
-En Oz somos pacíficos…-
-Nuestros visitantes de Oz no lo son tanto-
-Hay manzanas podridas en todas las cestas…- sonriendo quedamente, volviendo su atención al dragón –No te sientas mal-
-¿Otra vez con la psicología barata?-
-Creo que deberías de empatizar-
Otra copa pal cuerpo.
-En Roma haz lo que hacen los romanos-
-Roma incluye el Vaticano, ni se te ocurra hacer lo que hacen los curas- alzando su copa.
-Eres cruel…-
-El mundo es cruel-
-Y un cínico, siempre recurriendo al sarcasmo… ¿Por qué deseas esconder tus sentimientos? Porque no creo que sea un autoengaño… No… Buscas defenderte-
-Que tonterías… ¿Defenderme de quién?-
-De ti mismo-
-Eso es absurdo…-
-¿Qué arrastras de tu pasado que tanto te molesta?-
-Madre mía con las brujas… Como le dan al pico…-
Lavinia volvió su vista a la copa.
-No creo que seas una persona falsa… Pero no creo que a quien veo sea quien eres-
Clanc
El castaño dejó la copa en la mesa.
-Deberías abandonar esta imagen… Solo te hace daño-
-No me conoces- siseó el exorcista acercándose a la chica –No me analices, no me juzgues, no sabes nada!-
-No te duele haberle pegado a una mujer… ¿Te duele haber traicionado la confianza de tu padre? Crees que miraran peor por ello…- mirándolo a los ojos –No… ¿Qué es ella para ti?-
-Ella no es nada-
-¿Entonces porque te duele hacerle daño?-
-Dedícate a la magia y recemos para que ese si sea tu fuerte- dejando unos billetes sobre la mesa, abandonando el recinto sin despedirse de la belleza.
Lavinia no tocó su bebida.
Sin desanimarse, abandonó el local.
No había rastro del dragón.
¡No podía rendirse!
-Despacho del Cardenal Presbítero – El Vaticano-
-Un informe sorprendentemente bueno… Me resulta hasta casi sospechoso…-
Vasco Strada miraba fijamente al joven exorcista.
Algo había cambiado en él… Aunque no sabía si había sucedido en ese terreno o durante los largos periodos de tiempo en el que estaba desaparecido.
-Podrías dejar de criticar y darme las gracias por la nueva estudiante…-
-Quarta habla maravillas de esa niña… Pero no, no voy a felicitarte por una pésima decisión-
-¿Aunque el fin sea bueno? ¿Divino?-
-Ja ja ja. No-
Shidou gruñó molesto.
-¿Lo de la bruja es cosa tuya?-
-¿Qué bruja?-
-¿Cómo que que bruja?-
El anciano levantó una ceja curioso.
(¿Vasco no sabe nada?)
-¿No estarás hablando de la nueva compañera que Quarta te ha asignado?-
-Eso… Una bruja enviada por otra bruja… Doblemente bruja…- mirando hacia un lado.
-Es una recomendación expresa de Quarta… Por lo visto reúne los requisitos para mantenerte a raya-
-Como si eso fuese posible-
-La hermana Griselda está plenamente convencida de que esta es una falda que no podrás levantar, así que si eso es cierto, yo me doy por satisfecho-
-Si la Arcángel y la sargento de hierro no lo han logrado… Sigue esperando sentado…-
-Como habrás imaginado la fe es mi fuerte…- dejando dos carpetas sobre la mesa.
-¿Qué es eso?-
-¿Tu trabajo pendiente?-
-Argh…-
-Monja con poderes milagrosos… Habitación helada- separando las carpetas –Quiero a tu aprendiz en el campo-
-Bésame ambas nalgas anciano-
-No me hagas ordenártelo-
-Xenovia ni de broma esta lista-
-La joven Quarta necesita vida, llévatela a dar un paseo y de paso, haces tu trabajo-
-Nah…-
-Y no te alejes mucho…-
-¿Por qué?-
-Puede que te envíe a casa…-
-¿Problemas con perros?-
-Tu padre no debería de saber nada… ¿Cómo lo sabes?-
-¿Saber qué?-
-¿El Cielo es consciente de sus movimientos?- murmuró Vasco acariciándose la barbilla.
Issei no respondió.
-Aunque no se dé el evento oriental te quiero cerca igualmente-
-¿Lloras si no estoy cerca?-
-Gesualdo tiene una misión en unas semanas, quizás necesite tu asistencia-
-¿Evento de que tipo?-
-Cultural. Algo innovador-
-¿Cultural? ¿Innovador? ¿La Iglesia?- cruzándose de brazos.
-Menos bromas… Es algo muy serio… Y a medida que lo pienso cada vez tengo más claro que no es buena idea, puedes irte-
-¿Me permites usar el lavabo primero?- señalando una puerta en su costado.
-¿No puedes esperarte?-
-¿No quieres que entre? ¿Qué tienes ahí? ¿Escondes revistas guarra?-
-Entra, pero déjame en paz- respondió el obispo molesto, girando su silla.
Sonriendo travieso, el dragón entró en la estancia privada del obispo presbítero…
-DXD-
Molesto miró su reloj.
-Mierda…-
Se había entretenido demasiado.
A primera hora de la mañana había llegado a una conclusión y se había acercado al departamento de vestuario… Pero había pagado Xenovia.
La niña tenía horas asignadas a adiestramiento particular y se las había saltado…
Alcanzando el campo de entrenamiento, el joven exorcista se disculpó con una sonrisa alegre.
-¡Xenoviaaaaaa! Lo siento mucho! Como pronto aprenderás la responsabilidad no es uno de mis fuertes, aunque lo intento…-
El dragón se detuvo.
Xenovia no estaba sola, Lavinia estaba con ella.
-Buenos días, Issei!- respondió la peliazul animada –La hermana Reni me estaba enseñando como reconocer la magia! Es algo sencillamente fascinante!-
-¡!-
El dragón se quedó quieto en su sitio.
La bruja, vestida como monja, lo miraba sonriente.
-No puedo ayudarte en el campo practico, pero se me toda la teoría disponible. Puedo enseñar a reconocer y combatir magia de todo tipo-
-Issei! ¿Sabes reconocer y combatir magia?-
-Naaaaa. Así así- gesticulando con la mano.
-Si me ayudas con el contacto físico podría enseñarte también-
-… Una oferta interesante… Que me pensaré- volviendo a Xenovia –Xenovia, no tendremos más clases esta semana-
-¿Por qué?-
-Selda me ha dicho que pese a que te esfuerzas mucho, sigues muy rezagada-
-¡!-
-Ella es una sargento, pero yo…- caminando hacia ella, acariciando su cabeza –Estudia, progresa adecuadamente y muy pronto te llevaré a una misión conmigo-
-¡¿Lo dices en serio?!- chilló ilusionada.
-Lo digo en serio… Ah. También he oído quejas de que no descansas y comes como deberías… ¿Xenovia?-
-Comeré y dormiré lo que mi cuerpo necesite…- respondió la peliazul en voz baja, a desgana.
-Te tomo la palabra… Ahora regresa a clase, ya es la hora-
Lavinia se sentó en un banco, mirando como la estudiante y su curioso maestro intercambiaban palabras.
Había química… No era por ejemplo, la misma relación que tenía ella con Glenda.
¿Quizás era la diferencia de edad?
Curiosa, alzó la mirada, pensativa, dedicada a sus cosas.
Exhalando sorprendida al sentir algo caliente acariciar su mejilla.
Centrando su atención vio la mano del dragón llamar su atención acariciando su piel.
-Calentito…- murmuró la bruja desplazando su rostro para tocar más piel.
-¿Me escuchas?-
-Si… ¿Decías algo?-
-No me escuchabas… Ten, ponte esto- alzando una bolsa de papel.
-¿Qué es?-
-Tu nuevo uniforme… Si vas a venir conmigo será a mi manera-
-¿No voy bien vestida?-
-En absoluto-
-Pero es la ropa que me dio Griselda… Es como visten todas…-
-Todas no son mis compañeras-
Lavinia tomó la bolsa.
-¿Seré tu compañera entonces?-
-Si te lo pones si-
-Quiero abrazos-
-Olvídate-
Lavinia le devolvió la bolsa.
-Vale, abrazos- concedió el exorcista.
-Quiero besos-
-Trae la bolsa- exclamó el castaño.
Lavinia pegó la bolsa contra su pecho.
-Abrazos… ¿Y caricias?-
-Veremos- concedió Issei ofreciéndole su mano -¿Hay trato?-
-Tenemos un trato- sonrió la bruja chocando sus manos… sonrojándose al tocar su mano.
-DXD-
La bruja se miró al espejo completo con curiosidad.
La ropa era pesada… Un vestido negro de corte alto que mostraba sus piernas y sus hombros… Medias altas y un chaleco con el mismo emblema del exorcista.
El conjunto se le pegaba como un guante. Mostraba y acentuaba todas sus generosas curvas pero era elegante y practico.
Sensual pero sobrio.
-¿Ya has acabado?- dijo Issei entrando en el vestuario.
-Me está perfecto… ¿Me veo bien?- girando sobre si misma.
-Primero. No eres una monja, si eres mi compañera deberás vestir como una exorcista. Y mi compañera lleva mi emblema- señalando la marca blanca sobre su pecho.
-¿Por qué debo llevarla? ¿No basta con lo que ha hecho Griselda?-
-Vasco Strada no sabe de ti. Si no sabe de ti aquí no estas a salvo-
-¿Griselda me ha tendido una trampa?-
-Más o menos. Ella actúa en nombre de otra persona, pero esa persona aunque esté por encima, no podrá defenderte ni directamente ni inmediatamente-
-¿Por qué?-
-Eso lo discutiremos en otro momento… Bajo mi emblema estarás más protegida-
-¿Por qué?-
-Yo no encajo aquí, así que una friki bajo mi mando no pasará desapercibida-
-Yo no quiero ser una friki-
-Eres una bruja, eres friki-
-¿Por qué me insultas?- inflando los mofletes.
-¿Quieres que discutamos las virtudes de las brujas?-
-La mayoría son inventos o mentiras!-
-No voy a discutir sobre brujas- girándose.
-Tú nunca discutes-
-Hablas mucho-
-Me gusta hablar. ¿No quieres hablar?-
-Hablar y tocar-
-Eso solo contigo… ¿Podemos ir caminando junto de la mano?-
Issei alzó sus manos levemente, incrédulo.
-Tenía que probarlo…-
-¿Quieres hablar? ¿Hablemos?- alejándose a paso rápido.
-¡Perfecto! Me gustaría…-
-¿Cuál es tu situación familiar?-
-¿Mmm?-
-Familia, obligaciones familiares-
-Ah…- bajando la mirada triste.
-Yo soy huérfano, pero fui adoptado, eso me da cierta libertad y disponibilidad. Siempre y cuando visite a mis padres de tanto en tanto estoy o en misiones o aquí… Si has aceptado esta misión entiendo que libertad tienes… No quiero saber los detalles. Pero sigues siendo estudiante-
-Así es…-
-Te asignaré mis trabajos de oficina fuera de Croce… Eso no llamará la atención y te permitirá estar fuera todas las mañanas o más-
Abriendo una de las puertas… tomando un ascensor.
-Eso no será necesario- indicó la joven.
-¿Por qué?-
-Griselda ya ha dado todos los detalles-
(Bruja)
-¿Vamos a visitar tu despacho?- exclamó la rubia ilusionada.
-¿Mi despacho?- preguntó Issei abriendo una última puerta.
-¡Por fin!- dijo la rubia entrando en el… apartamento -¿Dónde estamos?-
-Mi apartamento-
-¿Y qué hacemos en tu apartamento?-
-No tengo despacho. ¿Qué voy a tener yo un despacho?- retirándose la chaqueta, dejándola sobre una de las sillas –El bar, reunido con Strada o Griselda o aquí. Si no estoy en ninguno de estos sitios no estoy aquí-
-Oh…-
-Puedes quedarte en la última habitación- señalando el pasillo –La primera es la mía, la segunda de mi compañero de piso, la última esta libre- caminando hasta la cocina.
-¿Necesito una habitación?-
-No. Pero de cara a la galería sí. Decórala con algunas tonterías, alguna que otra foto y cosas así…- dejando una taza de té sobre la mesa de la cocina.
La rubia no tardó en sentarse en uno de los taburetes.
-¿Por qué has aceptado?- sirviéndose otra taza.
Los ojos azules se mantenían fijos en él, aun sorbiendo su bebida.
-¿Por mí?- dijo Issei apoyándose en la mesa –No me lo creo-
-Empatía-
-¿De nuevo con eso?-
-Empatía… ¿Eres capaz de entenderme?-
-Te entiendo-
-No, no has entendido a esa vampiresa, por eso estabas triste. Ahora tampoco entiendes porque estoy aquí. ¿También quieres hacerme daño?-
Suspirando con fuerza el joven se centró en la belleza frente a él.
-Tu maldición no te duele pero si te hace… ¿La vida cuesta arriba?-
Lavinia no respondió, solo lo miraba fijamente.
-Y estas dispuesta a infiltrarte en un dominio enemigo con tal de encontrar una cura temporal…-
Lavinia sonrió orgullosa.
-Mucho mejor… ¿Ves cómo puedes hacerlo?-
-Te entiendo… No eres la única que baila en un campo de minas- tomando su taza –Esta bien, te ayudaré hasta que encontremos una manera de revertir ese frio-
-La solución ya la tengo-
-¿Qué?-
Abriéndose parte de la chaquetilla, Lavinia sacó de su escote una cadena con una pequeña caja atada.
En el interior había un anillo.
-Otro de esos…- susurró Issei incrédulo.
-Aunque con el tiempo ha perdido efecto… Si me lo pongo el frio se marcha…- murmuró la belleza inspeccionándolo con una cálida sonrisa en su rostro.
-¿Puedo?-
La rubia se lo facilitó sin dudarlo.
Issei tomó la pieza de bisutería con cuidado. Era el primero que conseguía analizar de cerca.
Rias nunca había soltado el suyo. Akeno más de lo mismo…
Era un anillo sencillo, delgado, sin inscripciones ni marca alguna.
Parecía nuevo, pero sabía que no lo era, tampoco tenía desperfectos ni arañazos.
Su único elemento distintivo era una pequeña piedra sin color…
Lavinia ladeó la cabeza intrigada viendo como el anillo se iluminaba suavemente.
-¿Es mágico?- pregunto Issei devolviendo la pieza.
-Le he pedido a muchos magos que lo miren, pero nadie sabe decirme nada…- mirando a la joya, pasando a mirar al dragón.
Tentada, Lavinia se colocó el anillo.
Sonrojándose al instante, sintió como un intenso calor recorrió TODO su cuerpo.
-¿Lavinia?-
CLAP CLAP
Chasqueando sus dedos frente al rostro cabizbajo de la bruja.
-¿Holaaaaa?-
-E-estoy bien…-
-…-
No muy convencido el exorcista continuó con su entrevista.
-¿Qué te contó Griselda de tus obligaciones?-
-Simbólico. Asistirte-
-Las misiones se me asignan de tanto en tanto… ¿Cómo puedo localizarte?-
La bruja dejó un papel sobre la mesa, un círculo de invocación.
-Ah… No puedes usarlo…- recordó la chica.
-Podré apañármelas- intervino el dragón tomando el papel -¿Es tu emblema?-
-Mi código mágico, si- ladeando la cabeza -¿Cómo lo activarás solo la magia o el poder demoniaco podrían…-
-Eso es asunto mío- guardándolo en su bolsillo –Mi método es más tradicional- dejando un teléfono en la mesa –Es tuyo, si quieres avisarme en este mundo no tendrás problemas-
-¿En este mundo?-
-Entonces eres una mujer de familia reducida, estudiante de magia, miembro de una organización liderada por un demonio que se infiltra en la Iglesia para buscar una estufa con piernas…-
La rubio rió divertida.
-No me fio de tu jefe- siseó el dragón serio –Ignoro porque te ha mandado aquí pero no me importa… En ti sí que confío-
La sonrisa de la bruja aumentó enormemente.
-No te emociones, he dicho que confío en ti, lo más básico y sencillo. Nada de fiarte mis secretos o mi vida…-
La sonrisa no se redujo lo mas mínimo.
-Alguien de arriba te quiere aquí, lo respeto. Tu jefe quiere algo de aquí, mientras no me afecte me da igual- sentándose en otro taburete… Mirando a la belleza.
Lavinia no decía nada, solo lo miraba fijamente.
Esos preciosos y cálidos ojos fijos en su persona… Lo ponían nervioso.
–Lavinia Reni…-
-¿Mmm?-
-¿Cómo hemos acabado en este fregado?-
Quizás eso era lo que realmente quería preguntar…
-El suelo está seco…-
-Digo que como hemos acabado envueltos en este problema… Circunstancia… Envueltos en hilos peligrosos de gente peligrosa a la que no le importamos mucho…-
-Yo me presenté voluntaria-
Issei apoyó su mentón en un puño.
-Eres una friki-
-¿Y tú que eres?-
-Alto, guapo, inteligente…-
-No. Eres otro friki-
-Tu lo eres, yo no-
-¿Ah, no? ¿Y qué es esa mano izquierda?-
-¿Qué le pasa?-
-Tienes un sello de sangre, un poder que no reconozco sellado y una pizca de poder demoniaco-
Con la mandíbula incrustada en el suelo Issei se giró a la despensa, tomando una botella de whisky, dejándola sobre la mesa.
La bruja era buena… Perspicaz, aguda y con sensibilidad para lo sobrenatural.
-¿Cómo bruja que magias sabes hacer?- preguntó Issei intentando desviar la atención, evadir la pregunta.
-¿Cuál es ese poder que escondes?-
-¿Haces mover cosas con el dedo?-
-¿Qué es ese poder demoniaco?-
-¿Sacas conejos de la chistera?-
-No se debe jugar con los sellos de sangre… ¿Solo se selló ese brazo? ¡Puede dejarte secuelas!-
(Pues una Maou a la fuerza, como va a ser…)
La pareja se quedó en silencio unos segundos, mirándose fijamente.
Issei se sirvió un generoso vaso de alcohol.
-No nos vamos a llevar bien- sentenció bebiéndoselo de un trago.
-Yo creo que nos vamos a llevar muy bien!- sonrió Lavinia tomando la botella… y vaciándola en el desagüe.
-¿Pero qué hacessssssssssss?-
-Eres muy joven para beber!-
Alegre volvió a su puesto.
-¿Me vas a enseñar el sello de sangre?-
-Antes enséñame esos melones-
-¿Si lo hago me lo enseñarás?-
-… ¿Si?- tanteó el exorcista.
-Y si toco el sello… ¿Tú también tocarás mis pechos?-
El dragón se llevó una mano a la frente.
-DXD-
Dejando a un lado sus últimos informes, Vasco Strada estiró los brazos cansado.
-Mi cuerpo ya no es el que era…- levantándose acariciándose los hombros, tomando una revista oculta entre los cientos de gruesos volúmenes… Se encaminó al lavabo.
Riendo perversamente, el anciano se deleitó con las ilustraciones de grandes motocicletas, chaquetas de cuero e interminables carreteras…
-La ruta 66…- murmuró el anciano dejando a un lado la revista, acercando su mano al contenedor de papel higiénico.
Curioso vio como no quedaba nada. Estaba vacío. Al rollo no le quedaba nada.
Nervioso giró levemente el pequeño rollo cartón marrón, con mala letra y remarcado múltiples veces, Strada pudo leer algo.
"¿Dónde está tu dios ahora?"
Sudando frio el anciano se encontró sentado en el retrete del lavabo de su despacho, sin papel higiénico, sin nadie que pudiese asistirlo.
Con solo su revista favorita, de edición limitada, descatalogada.
-¡ISSEI SHIDOOOOOOOOOOOOOOOUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU!-
-Iglesia de Kuoh-
De nuevo… No había venido.
La mujer había encandilado a todos los presentes… de nuevo. Su discurso había llenado de gozo los corazones de los espectadores.
La melodiosa voz de la belleza rusa había recorrido la estancia de piedra, un auténtico placer para el oído… Pero pese a que el espectáculo había sido una delicia.
El personal eclesiástico era el mismo… Unos cuantos exorcistas y curas… Ni rastro de algún miembro más… elitista.
Saliendo de la Iglesia, la morena se mantuvo quieta en la entrada, llevando sus manos hasta la cintura.
No había avances…
Frustrada se dio la vuelta. ¿Entraba? ¿Salía? Podía preguntar directamente por él… ¿La delatarían? ¿Se lo dirían a él?
Empezaba a pensar que aquello era estúpido, una pérdida de tiempo… Pero… ¿Le diría a su bisabuelo que había fracasado tan a la ligera?
Suspirando derrotada se alejó a paso rápido, buscando un callejón, asegurándose de estar sola… Activó un círculo mágico para dejar atrás la ciudad de Kuoh.
-DXD-
Varias horas al día patrullaba cierta ciudad.
Su primo segundo apenas solía abandonarla, así que era seguro pensar que si mantenía una guardia genérica, mantenía asegurado a su protegido.
En las semanas que hacía que los hijos de Lucien habían alcanzado las tierras orientales apenas se habían divisado a ciudadanos contagiados, y todos los casos muy lejanos a esa ciudad.
Una agradable paz que Suzaku no quería alterar y que pensaba disfrutar al máximo.
Dado que esa misión, una no autorizada, si estaba saliendo bien, opuestamente a la de encontrar al dragón divino… Decidió saltarse la dieta y darse un premio!
Contenta alcanzó la planta superior de la torre más alta de la ciudad. Una torre con una conveniente cafetería en lo más alto que se vanagloriaba de ofrecer excelentes productos de repostería.
Un excelente café, una buena tarta y una inmejorable visión de la ciudad… ¿Se podía pedir algo más?-
Agazapada, escondiendo su rostro tras la carta de productos, la morena mantenía la mirada baja.
¡Podía estar mejor!
¡Por supuesto que podía estar mejor!
¡Muchísimo mejor!
¡Podía estar en un sitio donde no estuviese ese tipejo ahí!
Alzando la mirada por encima del papel plastificado, Suzaku localizó al feligrés de la Iglesia.
Al ladrón de bragas.
Al acosador sin escrúpulos.
Al completo y absoluto desconocido que la tenía loca.
¿Qué hacía ahí?
¡¿Qué cojones estaba haciendo ahí!?
El joven no la había reconocido, su atención divagaba entre la nada y el paisaje frente a él.
¿Buscaba colegialas a las que acosar?
Porque seguro que había venido por chicas… ¡Como en la Iglesia!
¿Cómo tenía el valor de venir a buscar chicas teniéndola a ella aquí?
¿Tanto perseguir faldas y no había visto a la que tenía frente a él?
Si quería faldas ella levantaría la suya con solo pedir… pedir…
-¡No!- exclamó la morena pegando la frente contra la mesa.
Al rato un hombre japonés vestido de negro se acercó a su mesa.
Un exorcista católico.
Dejando algo en su mesa, intercambiaron algunas palabras.
El castaño insistía en que se sentase, negándose cordialmente, el desconocido colocó una mano en el hombre del pervertido antes de marcharse.
Ignorando el sobre, el pervertido llamó repetidas veces a la misma camarera. Una chica joven y adorable.
Nada del otro mundo, estrictamente delgada, no como ella.
-Disculpa… ¿Cómo es que lo mejor del menú no está en la carta?- preguntó el chico tomando el brazo de la joven.
-No le entiendo… ¿Le hemos facilitado una carta obsoleta?-
-¿Cómo es que un bombón como tú no está en la carta?-
La camarera rio divertida.
-Esta camarera es exclusiva…-
Suzaku empezó a chirriar sus dientes.
-¿Y cómo podría optar a esa exclusividad, Shizuka-chan?-
La camarera la miró sorprendido.
-¿Cómo sabes mi nombre?-
-Lo pone en este precioso colgante…- respondió Issei acercando su mano a su cuello, tomando un pequeño colgante de plata entre sus dedos -¿Lo he leído bien?-
-Así es…-
-Bien… Ahora que tengo el nombre… ¿Podría tener el teléfono? Perdona, perdona… ¿Me he pasado? Te dejo trabajar…-
Divertida la joven se marchó.
Issei alzó la mirada… La temperatura del local estaba aumentando pese a estar en una terraza y no hacía mucho sol…
Suzaku estaba furiosa. Sus ojos podrían fijos en el castaño, haciendo un agujero en su rostro de pura intensidad. Su instinto felino hizo que desviase la mirada.
La camarera regresaba… Sonriente. Con un leve contorneo de cintura dejó la factura en la mesa.
Un papel con una anotación en forma de números a bolígrafo… y una marca carmín, rosado.
Emocionado tomó el papel, incrédulo, besándolo con fuerza.
El dragón estaba extasiado. ¿Por fin habría podido romper el ciclo maldito libre de esos anillos de mierda?
PAM
Alguien se había sentado frente a él.
-Solo te falta ponerte a llorar…- murmuró Suzaku tomando el papel entre sus dedos.
La ceja izquierda del dragón empezó a temblar erráticamente, gruñó molesto al ver a cierta morena sentada frente a él.
Ojos rojos fijos en su persona, generoso escote encarándolo atrevida, su hermoso rostro femenino apoyado en su muñeca, el largo cabello cayendo como una cascada por el costado.
Su perdición hecha mujer, la representación de la lujuria.
-Tu nooooooo- gruñó Issei desviando la mirada -¿Qué haces aquí?-
-¿Qué haces tú aquí?- tomando un bolígrafo de su bolso de mano, borrando el contenido, escribiendo algo nuevo…
-¡N-no! No borres… joder…-
-Tarde-
-Eres una acosadora!-
-¡Tú eres quien me sigue!- devolviéndole el papel tras besarlo, dejando una marca de carmín de un rosa más intenso.
-¿El teléfono es tuyo?-
-¿No lo querías?-
Issei rompió el papel mirándola a los ojos.
La chica perdió su sonrisa.
-Eso ha sido muy grosero-
-Quizás es que lo soy. ¿Te apetece marcharte? Adelante. Estoy de mujeres orgullosas y dominantes hasta los mismísimos… esos-
-¡No te voy a dar ese gusto!- exclamo molesta, recostándose en su asiento, cruzándose de brazos y piernas -¿Prefieres su teléfono al mío?-
-¿Has visto que cinturita tiene?-
PAM
Suzaku golpeó la mesa con un puño.
-¿Y de que mujeres hablas, sinvergüenza?-
-No es asunto tuyo!-
-Lo es!-
-No pienso discutir esto, es mi vida privada- optando por contratacar -¿Y qué haces tan lejos de la Iglesia? Pensaba que habrías ido con la monja rusa… La mirabas con mucho cariño- preguntó el exorcista con picardía.
-¿Qué insinúas?-
-No te enamores de ella…- tomando algo de café.
-No me he enamorado de nadie…-
-¿No? Una lástima… Yo encuentro que es una de las mejores cosas que puede ocurrirle a uno-
La chica alzó una ceja curiosa.
-He cambiado de opinión! Hablemos del amor y de paso, de mis ligues- sonriendo al ver como la morena cerraba el puño -Soy un romántico de corazón… Entre tú y yo vengo aquí porque se concentra gente y…-
La morena liberó una jovial risa, con un sarcasmo mal desplegado.
-¿Vienes aquí buscando al amor de tu vida? ¿Y de verdad lo intentaste en una Iglesia? ¿En una misa?-
La chica lo miró fijamente, no se lo acababa de creer, más el chico parecía hablar en serio.
-¿Qué problema hay? Las Iglesias están llenas de ganado desprotegido… Pensaba que era el bellezón rubio… Pero me dio plantón en cuanto la conocí… Por lo visto no puedo competir con dios…-
La chica rió divertida.
-¿Te parece divertido?- exclamó el chico ofendido –No te pienses que tú lo vas a tener mejor que yo-
-¿Qué te hace pensar que quiero lo mismo que tú?-
-Todos deseamos ser amados y aunque parezca mentira, los feos lo tenemos más fácil-
-¿Perdona?-
-A los feos nos quieren por lo que somos por dentro… Las jóvenes tan hermosas suelen ser trofeos…- inspeccionando la figura de la chica -¿Cuándo fue la última vez que tuviste una relación sincera?-
Los labios de la morena se curvaron en una franca sonrisa.
-¿Trofeos de bandera?… Los hombres nos aman con tanta intensidad… Su fervor es tal…- dijo la chica llevándose una mano al pecho, imitando un recital de poesía, encarando al chico -Dedicación, adoración… Lo hacen todo, toda su vida, para complacernos… ¿Hay mayor amor que ese?-
-Jajajaja… Por favor. Eso no es amor, buscas un siervo… Las relaciones tienen que ser igualitarias…-
-Equitativas, por ejemplo, yo claramente estaría por encima… y tu estarías por debajo… Haciendo todo lo que yo te pidiese que hicieses…-
-No me digas!- riendo con fuerza –Respeto al género femenino, y con facilidad me arrodillo ante una mujer, pero no por servidumbre precisamente…-
-Los feos solo pueden arrodillarse para suplicar… Y tú eres de esos, un feo, pero si te quieres engañar así… Chico, lo siento por ti- exclamó la chica cruzándose de piernas, visiblemente contenta.
-¿Pero has logrado resultados?-
-Más que tu seguro-
-Noooo… Mi método está demostrado-
-¿Demostrado? ¿Con quién? Quienes son esas…-
La joven había caído en su trampa… Con una sonrisa volvió su atención en la distancia, en la ciudad…
El instituto estaba cerrado y vacío.
Su objetivo se había ido… Hacia un rato.
-Mierda-
-¿?-
-Eres una pésima influencia- protestó Issei acabándose su café.
-¿Yo?-
-Esos ojazos, ese hermoso rostro y esos melones me han distraído de nuevo-
La morena se sonrojó en extremo. Sorprendiéndola. Sus palabras la afectaban de nuevo. De ser otro hombre le habría girado la cara de una bofetada pero este… Era una presencia que no se le antojaba molesta, algo extraño en ella. Nunca había soportado, a falta de mejor palabra, a los hombres.
Abriendo los ojos al ver más de cerca la figura del chico, percatándose de sus intensos ojos rojos, de pie junto a ella, acariciando su mentón.
Subiendo sus dedos por su mejilla derecha.
BABUM BABUM
Lentamente tomó la mano masculina, entrelazando sus dedos con los suyos.
La joven morena sentía su piel estremecerse, mirando fijamente los rubíes del chico.
Sonrojándose al sentir como Issei levantaba su mentón con el nudillo de su índice.
-¿Sabes lo que has hecho?- preguntó Issei inclinándose frente a la belleza, quedando frente a su rostro.
-No… Dime…- respondió la chica relamiéndose descaradamente los labios.
Issei reaccionó entrecerrando los ojos, humedeciendo los suyos.
Pasando su dedo corazón por los labios femeninos.
-Parecen deliciosos…-
-¿Solo te lo parecen?-
-Como los de Shizuka! Llevaba años probando una estrategia que funcionase y TU me la has fastidiado! Esta no te la perdono! Hoy mojaba fijo!- apartando el rostro levemente de la Himejima con su pulgar.
-¿Q-que dices?- exclamo la morena ofendida.
Negando con la cabeza, el dragón se marchó tras recoger su chaqueta.
Irritada, Suzaku lo siguió de inmediato, interceptándolo en el ascensor.
-¿De nuevo acosándome?-
-¿Te piensas que puedes dejarme así, con la palabra en la boca?-
-¿No puedes hablar sola?-
-¿No lo estoy haciendo ya?-
Issei apretó el botón de parada de emergencia, deteniendo el ascensor antes de girarse hacia la chica, colocando sus manos a ambos lados de la cabeza de la Himejima.
-¿Qué quieres?- siseó el exorcista pegándose a la belleza.
-Esa chica no merecía la pena… Deberías de darme las gracias-
-¿Y tú sí?-
-Estoy muy por encima de ti…- susurró trasladando sus manos al pecho masculino, subiendo lentamente hasta rodear su cuello.
-Estabas celosa… Dime, de que tenías celos…-
-Desvarías…-
-Dime… ¿Quieres que te bese a ti?-
-Nunca…-
-Dime…- susurró Issei besando su mejilla, bajando por su cuello –Como se llama esta criatura tan hermosa… Que huele tan bien…-
Suzaku gimió suavemente, tomando al dragón de las manos, invirtiendo su posición en la pared opuesta del ascensor.
-Emites un aura…- susurró la morena besando su cuello –Tan dulce…-
-Sí, bueno… Uso una colonia especial…- dijo Issei liberándose, colocando sus manos en la cintura femenina, pegándola a él.
La morena mordió su labio inferior, volviendo a enredar sus esbeltos brazos en el cuello del Gremory.
-Dime… Así engañas a tus esclavos…-
-Dímelo tu…- ronroneó pasando su pierna entre las del castaño -¿Listo para arrodillarte?-
-Solo me arrodillo cuando tengo sed y una hay una fuente cerca… ¿Es el caso?-
-Qui…-
CLINC
-¡!-
Las puertas del ascensor se abrieron e golpe.
El bloqueo se había anulado.
Decenas de personas los miraban inquiridoramente.
Avergonzada, la morena se separó, dejando que la gente entrase.
Pegada a la pared, sin dejar de mirar al exorcista.
Apretando los puños con fuerza al ver que, tras guiñarle el ojo, el chico dejaba el ascensor.
Molesta golpeó la pared del mismo.
No sabía porque se sentía tan frustrada.
Le había vuelto a dejar escapar…
No lo entendía… Pero cada vez que se separan le dolía el corazón, el pecho…
Cada vez tenía más claro que lo quería cerca de ella.
Lo quería para ella.
Ese sinvergüenza… tenía que ser suyo.
-Continuará en el próximo capítulo-
-HEREDERO, HIJO, HERMANO, AMANTE, AMIGO, PROFESOR Y APRENDIZ-
