Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD.
- High School DxD –
[Draconic X Deus]
- Hasta que la muerte nos separe -
Decir que Amelia Carmilla estaba molesta seria quedarse corto, muy corto.
Avanzando con rapidez por los pasillos de mármol blanco, la madura vampiresa no se creía lo estaba haciendo.
Sus soldados se movían chillando órdenes. Las mujeres corrían a buscar refugio mientras furgones blindados circulaban a toda velocidad por la parcela. Ya no importaba que los pesados neumáticos destrozasen los parterres de flores. Las otrora recatadas mujeres corrían asustadas, desesperadas.
¿Qué pasaba? El orgulloso palacete vampiro estaba siendo evacuado.
Una fortificación milenaria que en toda su larga historia militar nunca había sido mancillada con la presencia putrefacta de la otra raza inmortal que poblaba el planeta.
Unas pocas horas antes, un mensaje codificado procedente de la estación de vanguardia a las faldas de la montaña informaba de movimiento inusual. No mucho más tarde de emitir el comunicado se divisó una inmensa hoguera en la oscuridad de la noche.
Un destello de muerte, un presagio funesto.
Los licántropos habían llegado. Rápidos y contundentes como un relámpago en una noche tranquila, habían destruido sus defensas, penetrando en sus dominios con total impunidad. A la todopoderosa Reina de los Vampiros solo le quedaba una opción; sobrevivir por el bien de su especie.
Tenía que retirarse. Por humillante que le pudiese parecer.
-Dese prisa, majestad…- dijo un hombre, vestido de cuero negro, armado con un rifle de asalto colgado del hombro. Sacando a la Reina de su trance personal.
La mujer reaccionó a sus palabras, continuando con el trayecto. En algún momento se había detenido, absorta por la impensable imagen que le mostraban los cristales de las ventanas. No era capaz de visualizar semejante caos en sus dominios sin caer en el estupor.
-¿Dónde están?-
-Están golpeando con dureza las defensas traseras, pero seguridad informa de vehículos acercándose con velocidad por el frente, vehículos pesados…-
-Rompetechos… Van a reventar los muros con camiones cargados de peso. Retirad a los hombres de las formaciones delanteras, que entren en los edificios- ordenó la vampiresa -¿Esta listo el transporte aéreo?-
-La está esperando en la pista del tejado, mi reina-
-Preparad los pasos subterráneos, quiero los furgones preparados para la extracción de todo el personal-
-Usted es la prioridad, mi reina-
-¿Te atreves a cuestionar mi palabra?-
-El Consejo me ha ordenado cuidar de usted... Debo evacuarla, asegurar su supervivencia-
-Mi pueblo se viene conmigo, soldado-
-¡Si señora!-
-¡Moveos! Preparad las cargas!- exclamó la mujer alzando una mano -¿Habéis contactado con las demás familias?-
-Aún no hemos recibido respuesta, mi Reina-
La respuesta no sorprendió a la rubia. Las demás familias la estaban observando, analizando al detalle cada uno de sus movimientos. Lejos de desear su muerte, buscaban encontrar y tantear su debilidad.
-Vlad Tepes no va a hacer nada, eh?-
Los vampiros corriendo a su alrededor. Los chillidos... Las explosiones. Nada parecía perturbarla.
No iba a rendirse, ni hoy ni nunca!
….
Lejos, muy lejos, un grupo de demonios observaban lo ocurrido a través de brillantes pantallas digitales.
Tres prometedores demonios cuyo deber para con su familia consistía en traer fama y gloria a las mismas. Fama y gloria en forma de grandes hazañas realizadas por potenciales siervos con algo que aportar.
Latia Astaroth, por su parte, mantenía un ojo en las razas portadoras del germen de la destrucción. Un pedido a petición del mismísimo Maou Beelzebub… No le sorprendía descubrir, que su tío tenía razón.
Dos herederos la hacían compañía, amigos y compañeros.
-¿Cargas? ¿Qué es eso de cargas?- preguntó cierto demonio castaño, fornido, alto y de semblante serio, de pie tras una hermosa joven sentada frente a una mesa bajo una pared llena de monitores.
-Explosivos. No dejarán que el edificio caiga en manos de los licántropos… Llevan jugando a eso varios meses… Se quitan territorios y cuando los pierden, no dejan rastro tras ellos… boom boom- respondió una demonio rubia, sentada en su lujoso asiento, vestida con un ostentoso traje azulado, cruzada de piernas observaba los grandes monitores frente a ellos.
No era una táctica que él emplease pero… Quizás fuese efectiva en su guerra particular.
-¿Y esto son…? No parecen ver las cámaras… ¿Cómo los seguís?-
-Usamos drones. Juguetes para niños en nuestra tierra, estos modelos ni siquiera son militares. Los puedes encontrar en cualquier tienda de juguetes. Pero aun con todo, esta es una tecnología inimaginable para ellos… No pueden verlos, no pueden rastrearlos… Lo vemos todo-
Sairaorg Bael no estaba contento con esta táctica.
-Estas violando su intimidad-
-Son razas menores, las vigilamos para que no hagan estropicios- respondió la demonio –Los Carmilla sacarán a la Reina en helicóptero, hay túneles que llevarán a las tropas a dos kilómetros al norte, desde allí deberían de tener un camino despejado hasta el siguiente fortín…-
-¿Los tienes estudiados?-
-Llevo meses estudiándolos…-
Sairaorg Bael se cruzó de brazos al ver como un pelotón de soldados irrumpía por la puerta principal en formación. Dos columnas perfectamente coordinadas vestidos de militares con chalecos y cascos tácticos.
Disparando salvas de balas destellantes, se abrieron paso con rapidez por toda la mansión.
Los vampiros no eran rivales…
-Antes de que lo preguntes… Balas irradiadas. Imitan la luz del sol…-
-…-
-Te sorprende… ¿eh?- preguntó una voz femenina tras él, golpeando con su índice su duro bíceps, juguetona.
-Seegvaira…-
-No me mires asi-
-¿Qué haces aquí?-
-Colaboramos. Latia es buena en ciencias, pero la ingeniera soy yo… Yo le preparo los juguetes que necesita… ¿Tu les llevarás los datos a los Maou?-
-Así es… Pero no me esperaba ver esto…-
-Es cierto, tú no has salido mucho del mundo demoniaco… Sí, son hombres. Pero no humanos… Licántropos. Más fuertes, más rápidos, se regeneran que da gusto… Aunque no son más inteligentes! Jajaja… Agentes de Lucien que han infectado a lo mejor del ejército americano… Llevan meses dándoles caza mediante la justicia federal, todo encubierto. En medio año habrán borrado todo rastro de la poderosa Facción Camila de norte américa… ¿Volverán a Europa?-
-Rumania es demasiado pequeño para esos dos clanes…- respondió Latia aburrida.
-¿Qué interés tienes en estos personajes?- preguntó Seegvaira bostezando levemente -¿Para esto querías mis juguetitos?-
-Mi tío me ha escrito… Quería que comprobase algo…-
-¿El qué?-
-…-
-¿Qué te ha pedido Ajuka Beelzebub-sama?-
-…-
-Te he dejado mis juguetes! Podrías compartir información!-
-Chicas…-
-No la defiendas…-
-Chicas!- exclamó Sairaorg alzando un puño, una señal militar… La señal de detenerse, silencio…
-¿Qué pasa?-
-Hay algo… En el patio trasero…-
-Ya la has escuchado, tienen tropas atrás y delante…-
-No han dado señales de vida…-
-¿Y qué pasa? Habrá más tropas…- murmuró Latia volviéndose hacia el demonio.
-Envía los drones a esa zona- ordenó Sairaorg.
-¿Qué?-
-Manda varios drones al patio trasero!-
La peliverde hizo lo mandado, observando como varias pantallas cambiaban su proyección…
Sorprendiendo a los demonios, revelando un reguero de cadáveres.
-¡Devuélvelos a la mansión! ¡Quiero todos los ángulos!- exclamó Latia.
Sairaorg las ignoró, caminando hacia adelante, fijándose en una sola pantalla.
Una motocicleta negra entró por el agujero en el muro frontal, sin luces, se detuvo con calma. Su conductor, vestido de negro, se bajó con todo el tiempo del mundo.
-Manda todos los drones a la entrada, regístralo absolutamente todo…- siseó Sairaorg absorto –Aumenta esa cámara…-
La Agares tecleó en su teclado holográfico, sentándose sobre la mesa tras ella, mirando la imagen ampliada en todos los monitores.
-DxD-
Dejando el casco sobre la moto, la figura avanzó sin prisa por el patio delantero. Las ráfagas de balas y las explosiones de las granadas no le intimidaban lo más mínimo.
Con una sonrisa confiada, el soldado alcanzó a los militares.
-Fuerzas Especiales…- dijo el hombre sonriente.
Los soldados detuvieron el ataque para girarse sorprendidos.
-¡Detente! Identifícate!-
-Eh! Eh! Relajaos… Solo soy un admirador que pasaba por aquí… Me encantan las unidades de Fuerzas Especiales… Tan eficientes… Siempre haciendo un trabajo magnifico… Tan guapos con esos uniformes tan chulos…-
-¿Quién eres?-
-Soy el de la protectora de animales-
-¿Cómo?-
-Soy el patriota, el que limpia la mierda, pero para vosotros… soy el malo-
-¿Cómo dices?-
-Y ahora que habéis acabado de aliviar mi trabajo… Voy a proceder a acabarlo. Con los vampiros muertos… solo quedáis vosotros, perros-
-¡!-
Los soldados se colocaron en formación, rodeando al desconocido.
-¡Échate al suelo!- rugió uno de ellos cargando su arma -¡Ya!-
El desconocido bajó los brazos. Sus ojos se iluminaron, su rostro perdió todo rastro de amabilidad…
[4 amenazas bajas]
[2 amenazas serias]
[Chalecos antibala. 3A. Soporta impactos de balas de 9 mm, proyectiles a 436 metros por segundo. Anti impacto. Anti pincho]
[Cascos de kevlar. Nivel IV]
[Fusil de Asalto; Heckler & Koch HK416. Dos unidades]
[Carabina M4; Dos unidades]
[Escopeta de corredera; Benelli M4 M1014. Dos unidades]
[Adrenalina disparada]
[Presión de gatillo elevada]
[Probabilidad de disparo; 95%]
[Trayectoria de las balas; Cabeza, torso, hombro derecho, vientre]
[Medidas a tomar… Aniquilación]
-Deberías de habérmelo preguntado por favor…- bajando la mirada antes de desenfundar su pistola, apuntando a una velocidad sobrehumana… atravesando el cuello de un tiro. Golpeando con el codo al soldado a su otro lado, rompiendo su columna, viendo como su cabeza colgaba hacia atrás antes de cogerlo del pecho y arrojarlo a sus compañeros. Moviéndose con velocidad esquivó las balas, apartando la carabina, colocando su pistola bajo el mentón del soldado.
PAM.
Usándolo como escudo, disparó dos veces más, disparos milimétricos que se colaron entre las defensas protectoras del uniforme especial. Arrojando el cadáver a un lado, se acercó a la pareja de soldados del otro extremo. Los soldados, intimidados, empezaron a disparar sus armas. El desconocido las paró con sus manos, sonriendo engreídamente. De una patada destrozó el tórax de uno. Golpeando la rodilla del otro, partiéndola. De un puñetazo penetró el casco, destrozando su cráneo. Observando el resultado, el desconocido enfundó su arma. Sus ojos rastreando y analizando el edificio antes de llevarse un dedo a la oreja.
-Veo a media docena de vampiros protegiendo los pasillos subterráneos. La Reina está en el tejado, dejad que se vaya, pero los camiones los quiero controlados. No los matéis. Los quiero vivos-
CRACK CRACK
Ladeando su cuerpo, sonrió al ver a tres de los soldados levantarse, quitándose los chalecos protectores. Los que no había recibido bala se habían regenerado…
Sus cuerpos empezaron a mutar, crecer, llenarse de pelaje oscuro. Creciendo en tamaño y musculatura. Sus rostro humanos se marcharon para dar paso a un rostro de lobo…
-Me alegra veros tan sanos… Me decepcionaría que fueseis tan débiles- exclamó el desconocido sacando dos cuchillos de combate de su cinturón.
Sosteniendo sus Herbertz 100218 con sus guantes de cuero. Con firmeza.
[Alta densidad muscular]
[Pelaje de doble capa]
[Adrenalina y serotonina cinco veces lo normal]
[Garras de 8 cm de alta densidad]
[Fuerza del impacto estimado; 4000]
-Me esperaba más…-
-DxD-
-No me creo lo que estoy viendo…- exclamó Latia levantándose de su asiento.
Sairaorg lo miraba con detenimiento. El desconocido se movía ágil, esquivando los golpes, moviendo con habilidad sus cuchillos. Unos minutos más tarde, dos de los licántropos estaban en el suelo, abiertos en canal. El tercero mantenía sus colmillos hundidos en su hombro antes de agarrar sus extremos, partiéndolo por la mitad. Dejando que su cuerpo cayese al suelo, el licántropo avanzó a paso lento.
ROOM ROOOM
Girándose lentamente vio como tres motocicletas se pararon junto a su homóloga. Bajándose tres soldados, quitándose el casco. Tres pares de ojos destellantes mirándolo fijamente.
[Se ordena aniquilación de objetivos]
-A la orden…- sonrieron los hombres, chocando sus puños.
El licántropo rugió con furia, tirando de orgullo… Antes de caer apaleado como un perro abandonado y enfermo.
-DxD-
-Jo-der…- exclamó Seegvaira sorbiendo un zumo moviendo sus piernas en la mesa –Increíbles humanos… Liarse a puñetazos con un hombre lobo y poder con él…-
-Eso no son humanos…- dijo Latia seria.
-¿Cómo qué no?-
-¿Lo has grabado todo?- preguntó Sairaorg.
-Claro-
-Muéstrame el final del video-
-¿El final? ¿Para qué?- adelantando el video hasta el final.
-Por eso…- susurró Sairaorg señalando la cámara.
El hombre lobo estaba partiendo el cuerpo del desconocido con su enorme fuerza.
Dejando un riego de sangre… cables y piezas de metal en el suelo.
-Los rumores son ciertos…- dijo Latia incrédula –Mejoras cibernéticas!-
-¡!-
-Esa tecnología no la hemos desarrollado nosotros… ¿Es cosa de Grigory?-
-No la hemos desarrollado porque no la necesitamos, los miembros de Grigory tampoco…-
-¿Entonces de donde ha salido eso?-
-Del Cielo… O eso creemos-
-¿Cómo dices?-
-¿Puedo quedarme con una copia?- preguntó Sairaorg.
-He de enviarle el material a los Maou… Pero no creo que sea un problema-
Sairaorg Bael sonrió al ver a los desconocidos diseccionar al hombre lobo.
Podrían ser material de entrenamiento…
-Dimensión Artificial – Congreso Mágico-
La valquiria dudó para acabar levantándose. Entrando lentamente… La valquiria abrió la boca, incrédula, abrumada por el…
-Que lujoso…-
Rossweisse siguió hasta el salón principal, cohibida, no sabía a donde mirar ni que tocar.
-Entiendo que no puedes regresar a casa… Sin Odín- dijo Issei desde el centro del salón. De pie, junto a una mesa circular, quitándose la chaqueta para dejarla con elegancia sobre el respaldo de la silla.
-Mi tierra solo se puede alcanzar o con un barco volador o cruzando el puente del arcoíris… Heimdall puede tardar semanas en empezar a buscarme…-
-Pensaba que el dios guardián podía verlo todo-
-Y puede, pero tiene muchas cosas que ver…- mirándose los pies, llorosa.
El joven, por su parte, estaba sirviendo algo en unas copas de cristal, mirando de reojo las gatas restregándose contra sus piernas. Algo caliente en un tazón blanco. Girándolo se lo ofreció a la chica.
-Té caliente, es una infusión, quizás no lo hayas probado, pero te irá bien… Adelante-
-¿M-me ofreces un brebaje?-
-Estandartes mínimos de cortesía- señalando sus piernas -¿Los bichos son tuyos?-
-¿Los animales? Para nada…-
-Entonces los puedo mandar a pastar…-
-Miauuuu-
Los gatos no parecían estar de acuerdo…
Agachándose, Issei tomó a los gatos del pelaje. Alzándolos, dejándolos a la altura de su cara. Dos gatos, unas crías, uno más grande que el otro. El más pequeño, completamente blanco, movía sus patitas, buscando lamer su cara. El otro, negro, más grande, lo miraba fijamente con sus zarpas listas, mirando de reojo al otro gato.
Lo protegía.
Los gatos se conocían, la mayor ejercía de hermano protector, quizás padre…
-Y-yo… Yo soy como ellas-
-¿Ellas?-
-Son hembras…-
-Mmm… ¿Estas en celo?-
-Y-yo no!... Las mujeres no… ¡Discúlpate!-
-¿Dónde estaban? Porque te estaban siguiendo…-
-N-no lo sé… Hace unas semanas, viajando a un pueblo oriental, conocí a unas extrañas criaturas… Creo que desde entonces… Luego creo que se quedaron con… ¿Los Pendragon?-
-Pendragon…- mirando a la gata negra a los ojos –Una simpática gata japonesa eh…-
-Miauuuu-
-¿Qué vas a hacer con ellas?- preguntó Issei.
-No lo sé…-
-¿Cuánto tiempo vas a quedarte ahí?-
-¿Q-que?-
-Siéntate, te he dicho que te tomes el té-
-A-ah! S-si! C-con permiso…- murmuró Rossweisse sentándose en una de las sillas, mirando a su alrededor.
-Podríais quedaros con mi hermana… A ella le gustaría tener a gatitas tan adorables… Aunque habrá que castraros… La bronca que me pegará Grayfia si aparecen decenas de crías correteando por el castillo no será pequeña…-
La gata negra lo miró fijamente…
-Nya!-
Rápida como el rayo liberó un zarpazo que falló por poco…
-Ahhhhh! Me entiendes…- siseó Issei acercándose de nuevo a la gata negra.
Con una sonrisa mezquina las dejó en el suelo, marchándose a la cocina.
Las gatas se quedaron en el suelo, mirándose curiosas, ronroneando al ver como el pelirrojo volvía con dos platillos pequeños rebosantes de leche.
Dejándolos en el suelo, inclinándose frente a ellas dejó que los animales bebiesen lentamente.
-Me esperaba algo más de señorío de tu tan afamado dios de la sabiduría y el destino…-
De repente, Rossweisse volvió a ser consciente de sus circunstancias.
-Me esperaba una actitud más… honorable, pero desde luego es efectivo…-
-L-Lord Odín me ha dejado…- murmuró la valquiria mirándose las manos, sobre sus muslos, llorosa.
-Tu señor es un tipo con una indudable inteligencia… Ni de broma te ha abandonado, fraulen. Los Gremory… Digamos que somos de corazón blandito… Tu dios nos ha estudiado y ha forzado la situación… Vaya pedazo de cabron- levantándose, estirándose alzando las manos.
-Eso no es…-
-Yo no puedo llevarte a Asgard-
La albina cerró los ojos, amontonándose algunas lágrimas en ellos.
-Pero da la casualidad que mi hermano si… Y me imagino que ya que se pone en contacto para regularizar tu extraña situación, tu dios aprovechará para tocar algunos asuntos diplomáticos… ¿no crees?- preguntó Issei sentándose frente a la albina –Mi hermana llegó a un acuerdo con Odín. ¿Cuál fue?-
-U-un barco volador por su colaboración-
-¿Un Barco volador? Los he visto… ¿Son caros esos barcos?-
-Los mismísimos hijos de Ivaldi los construye… Son el orgullo de mi pueblo. Conforman la flota de Asgard-
-¿Mi hermana os ha pedido eso por una triste reunión?- negando con la cabeza, sirviéndose un líquido marrón claro en un vaso con hielo –Ya le vale… Perdonadla. Es pasional…-
-¿Permitirías que tu líder se expusiese a una posible trampa por menos?-
-Mi hermano no necesita que se le proteja, y menos por seres inferiores, jóvenes y estúpidos como nosotros… Si mi hermano, el Maou Lucifer, se reúne con tu dios es porque él lo desea y no porque se lo pida yo-
Rossweisse lo miró sorprendida, tomando su taza con cuidado. Estaba caliente. Soplando levemente, tomó un sorbo. Al sentir el té recorrer su garganta, una ligera sonrisa apareció en su rostro.
-Puedes ponerle leche, azúcar o limón si quieres-
-N-no, está bien… Muchas gracias-
-Esos barcos… ¿No depende de él darlos o entregarlos?-
-N-no-
-Bufffff… ¿Solo eso? ¿No pidió nada más? Aunque ya es demasiado… La conozco-
-S-si… N-no recuerdo más…- respondió la albina desviando la mirada, sonrojada.
-Muy bien, valquiria…- golpeando la mesa rítmicamente con sus dedos –Te ayudaré. En cuanto os acostéis le escribiré, mañana a primera hora tendremos respuesta, pero quizás pasen unos días antes de que podamos establecer el contacto necesario… Te aviso-
-¡!-
-Te ayudaré sin problemas. Total, aquí me aburro una barbaridad… Pero te advierto. Mi hermana se enfadará un montón al saber que tu dios se la ha jugado- alzando un índice –Cuando se enfada da miedo… Así que puedes quedarte aquí, hay otras habitaciones que uso para invitados… Quédate haciendo cosas de valquiria en este Congreso mientras mi hermano se las arregla para devolverte a Asgard…-
-¿R-realmente puedo quedarme?-
-Por supuesto…- tomando otro trago –A no ser… ¿Prefieres tu propio apartamento? Si te incomoda quedarte aquí lo puedo solucionar con una llamada, en recepción seguro que tendrán algo disponible-
-¡N-no! Y-ya supongo demasiado gasto!-
-¿Gasto?- el pelirrojo rio divertido –Por eso no tienes que preocuparte, fraulen-
-P-pero…-
-Odín mencionó el dinero por algo, verdad?-
-…-
-Joven valquiria… mi familia está podrida de dinero, nada de lo que puedas gastar el tiempo que estés aquí supondrá una pérdida lamentable. Es más, quizás sea porque estoy un poco piripi…- mirando su copa de whisky –Pero aprovecha para gastar lo que quieras! Compraré tu pesar con regalos que puedas llevarte a Asgard para compensar este mal rato!-
-¡!-
Desviando la mirada, se había hecho de noche.
La chica había apurado… Normal. Había considerado que era su última opción. Ha saber que había probado antes de venir hasta el hotel…
-¿Estaba bien el té?-
-E-esta delicioso!-
-Perfecto! Entonces date un baño… Preparé algo de cena y podrás ir a dormir… Tienes que estar reventada- levantándose de su asiento.
-¿B-baño?- exclamó la joven doncella escandalizada.
El pelirrojo no la escuchaba, estaba centrado en las dos gatas.
Avergonzada se desplazó hasta el baño. Enorme, solo el baño era más grande que su apartamento en los dormitorios del cuartel.
La bañera, enorme, era de oro con las paredes llenas de cuadros forrados en plástico.
"Tienes una bata en el armario, toallas y todo tipo de productos cosméticos… Usa lo que quieras"
-¿Entiendes de estas cosas?- mirando los botes de cristal. Todo material de primera calidad.
¿Esta era la vida del lujo?
"Has visto a mi hermana, cuida mucho su imagen"
-Es una aristócrata…-
"Disfruta del baño"
-G-gracias…-
"Una última cosa…"
-¿S-si?-
"¿Algo especial para comer? ¿Qué coméis en Asgard?"
-Por favor! Cualquier cosa me servirá!-
"¿Cualquier cosa? Perfecto… ¿Qué comen los gatos?"
-¿P-pescado?-
"… Pos vale. Gracias! Disfruta del baño!"
Tímida se separó de la puerta, revisando una última vez la estancia antes de empezar a desvestirse lentamente…
-DxD-
Toc toc
-¿S-si?-
-¿Estas en la bañera?-
-S-si!-
-¿Dentro?-
-S-si!-
-Perfecto!- exclamó Issei abriendo la puerta de golpe.
La valquiria chilló sorprendida, sumergiéndose en el agua ruborizada.
-¡¿Q-que te crees que estás haciendo?!-
-Necesito tu ropa si quieres que esté limpia para mañana…- tomando el vestido y la ropa interior como si nada.
-¡E-espera! Esas son mi… ¡No las toquesssssss!-
-Ten… Comprobad el tallaje y traed algunos conjuntos diversos… Un poco de todo, informal y formal- dijo el pelirrojo hablando con alguien afuera.
-No debería de haber entrado, la señorita…-
-Está bien, está bien… ¿Y las habitaciones?-
-Está todo preparado, señorito-
-Perfecto entonces… Ten, por buena chica-
-¡Muchísimas gracias, si necesita cualquier cosa estoy a su disposición!-
-Gracias a ti…-
…
Escribiendo su informe diario sobre Sona, le envió el reporte a Serafall sin pensárselo mucho.
-Me preguntó cuánto tardará Serafall en darse cuenta que es el mismo texto con el orden cambiado…-
-Y-ya he acabado…-
-¿?-
Al girarse, Issei vio a la valquiria vestida con una bata blanca, una toalla en su cabeza y unas pantuflas a juego.
Rossweisse se sonrojó violentamente, acalorada por el agua del baño, fue incapaz de mirar la mesa con la cena puesta… con velas.
-El servicio de habitaciones ha preparado la tuya, espero que este todo a tu gusto…-
-¿Q-que es todo esto?-
-No iba a ponerme a cocinar… Tan tarde. Que me gusta, pero estoy cansado, y tú también, no quería hacerte esperar-
-¡!-
-Siéntate por favor- señalando la silla frente a él.
-N-no hacía falta que te tomases tantas…-
-No son molestias- extendiendo una servilleta entre él y su plato –Es el menú del hotel… Lamento no poder ofrecerte nada mejor-
-¡E-esto es mucho más de lo que merezco!-
Issei rio divertido.
-¿Qué te parece tan divertido?-
-Que una chica tan joven, hermosa y brillante como tú no se crea a la altura del menú de un hotel… Una lamentable autoestima. ¿Por qué eres así?- tomando sus cubiertos –Que aproveche-
-Tú no lo entenderías… Gracias. Igualmente…-
-Antes de que continúes he de decirte que yo si se alguna cosa de ti y de que soy adoptado, ni siquiera soy demonio. No soy un Gremory propiamente dicho-
-¿Q-que?-
-Ya te lo he dicho, los Gremory son blanditos… Se compadecieron de un huerfanito-
-… ¿En serio?-
-Ahora vuelvo a repetir, que hace que una chica como tú, que sirve al dios de dioses… Tenga ese carácter?-
-…- la chica miró su comida con tristeza.
-Habla y come, esta es una conversación informal-
-…-
-Si no hablas tú, hablaré yo… Me interesas-
-¿Q-que?-
-Quizás debería de decir que mi hermana está interesada en ti… Como demonio me están presionando para ello-
-¿Tu madre?- sonrió la belleza empezando a comer lentamente.
-La misma… Esta conspirando con mis hermanos…-
-¿Y tu padre?-
-De momento se mantiene al margen… O no presiona mucho- llevándose un bocado a la boca –Pero mi hermana esta poco menos que obsesionada… ¿En realidad eres eso?-
-¿Ser el que?-
-Una semi diosa-
-Las valquirias… Si, las leyendas nos llaman así…-
-¿Y lo sois?-
-Tenemos muchos dones…-
-Ya veo…-
Rossweisse la miró tímidamente.
-Como fruto de ese interés me veo obligado a preguntar por tu baja autoestima… Y también como persona. Me resulta muy extraño como alguien como no se valora en consecuencia-
La albina lo miró fijamente.
-¿La oferta era real?-
-Claro-
Bajando la cabeza, se sonrojó aún más.
-¿Te incomoda?-
-No… Me…-
-¿Me?-
-Me halaga-
Issei dejó caer los cubiertos en la mesa.
(Que chica tan rara…)
-Mis hermanos son partidarios de obtener a su equipo a la fuerza, mediante negociaciones tensas… Rozando la amenaza y la extorsión-
-No lo dices en serio…-
-Algo parecido a lo que ha hecho tu dios… Pero yo quiero pensar que hay otras opciones-
-¿Cómo una cena con velas?-
-Si te parece poco puedo traer algo de vino-
-Jajaja. No hace falta… No bebo-
-Hermosa, inteligente, culta y semi diosa… Y tampoco bebes? Esto mejora por momentos!-
-C-cállate!-
-DxD-
Apoyándose en el marco de la puerta, Issei sorbió otro trago de whisky viendo dormir a la asgardiana, completamente rendida al agotamiento y a la tensión. Cerrando al salir volvió al salón, relajándose en el sofá, sonrió al ver a las gatas subirse y acompañarlo.
Acariciando la cabeza de la blanca, sonriendo aún más al ver como la morena se entrometía para separarlos. Lejos de estar celosa, lo quería lejos de su hermana… o lo que fuese.
-Mi pregunta es… ¿Cuánto tiempo vais a seguir así?-
Las gatas lo miraron sin inmutarse.
-Estos ojos pueden percibir los más sutiles rastros de energía…- señalándose sus ojos -Y donde Rossweisse ve a dos gatitas la mar de monas yo veo a dos youkai camufladas como dulces animales…-
-Nyaaa…-
-Nya mis cojones- levantándose del sofá alzando una de sus manos –Tenéis diez segundos-
-Nyaaaaa-
-Nueve… Ocho… Siete… Seis…-
[Excalibur]
La espada del Rey atravesó la dimensión que la retenía para posarse en la mano de su dueño.
Las gatas seguían sin reaccionar.
-Nyaaaaaa-
-Como gusteis!-
Descendiendo su espada… El demonio sonrió levemente ante el resultado.
Dos niñas desnudas en su sofá. Una abierta de brazos defendiendo a la otra, mirando sin miedo la espada a centímetros de su rostro.
Un fiel reflejo a sus aspectos animales, una niña era albina, el cabello del color de la nieve, menuda y adorable. La otra morena, el cabello negro como la noche sin estrellas. La albina lo miraba con una absoluta inocencia. La morena con fiereza.
Devolviendo la espada a su dimensión… El joven Gremory arrojó dos prendas de ropa sobre ellas, dos camisas blancas, suyas.
-Vestíos un poco…- arrastrando una de las sillas hasta quedarse frente a ellas –Sé que me podéis entender… Nekomata-
-¡!-
-Ignoro porque habéis seguido a esa pelele… Pero ahora estáis en MI apartamento, estáis bajo MI autoridad y vais a hacer lo que YO diga-
La morena empezó a gruñir, enseñándole los dientes.
-Mira niña, esos colmillos poco tienen que intimidar en comparación con el intento de reina de vampiros que… No quiero hablar de ella- negando con la mano –En este apartamento no tenéis mas enemigo del que queráis haceros. Sed buenas chicas y haced lo que os dicen… ¿Sed buenas gatas?-
-¿Qué quieres?- preguntó la morena agarrando la camisa.
-Hablar. Me encanta hablar. Hablemos-
-… De que…-
-Como os llamáis. Quienes sois. Porque seguís a esa valquiria…-
-…-
-Poneos la ropa y… ¿Queréis cenar?- cruzándose de brazos –Porque solo os he dado leche… ¿Tenéis hambre?-
-¡Shirone tiene hambre!- exclamó la niña alzando su manita.
-¡Shirone!- protestó la morena alarmada, girándose levemente antes de volver a enfocar al demonio -¡No te puedes fiar de…-
-Kuroka-onee-sama… Huele bien… ¿No te gusta?-
-Bien, bien!- rio Issei levantándose –Shirone-chan…- señalando a la gata blanca -Y Kuroka-onee-sama… ¿Si?- señalando a la negra.
-¡!-
-Me llamo Issei… Y bienvenidas a mi humilde apartamento- alzando los brazos –Poneos cómodas-
-DxD-
Kuroka tenía la edad de Rias, algo mayor, no mucho. Desarrollada, hermosa… Pero salvaje. Indomable. Desafiante.
Shirone-chan era una preciosidad absolutamente adorable. Menor que Irina, mayor que Milicas… No parecían hermanas, en absoluto.
Pero la albina la había llamado hermana mayor… Quizás era algo cultural… Entre nekomatas… O realmente eran hermanas…
Shirone arrastró una silla para colocarse junto a él, quedando a la altura necesaria para mirar por encima de la mesa. La morena estaba de pie tras ellos, mirándolo intensamente.
-Que cocinas…-
-Orimurice… Una receta de nuestro país…-
-¡¿Escribirás algo?!
-¿Con kétchup? Tu nombre, por supuesto!-
-¡Yah! Si!-
-¿Y la gatita negra?-
-No me llames así-
-Shirone-chan… ¿Los quieres llevar a la mesa?-
-¡Siiii!-
-Shirone-chan… ¿Qué bebéis en casa? ¿Agua? ¿Alguna infusión?-
-Onee-sama bebe te de color oscuro… Yo agua con limón!-
-Me imagino que será té negro… Eso lo podemos preparar…-
-No que pretendes pero no va a funcionar, nya…-
Issei y Shirone se marcharon al salón contentos, ignorando a la gata negra. La nekomata dejó los platos en la mesa y se sentó en su silla, esperando a los otros dos comensales.
-Entonces pequeña Shirone-chan… ¿Os marchasteis de casa?-
-Onee-sama se marchó, la seguí-
-¿Y tus padres?-
-No tenemos… No los recuerdo…- murmuró bajando la cabeza.
-No estés triste… Tienes a una hermana que te quiere. ¿No?- acariciando su cabello.
-¡Sí!-
-Tener una hermana es lo mejor del mundo-
-¿Tú también tienes una?-
-La mejor del mundo, como la tuya-
-¡Sí!-
Moviendo sus orejas, Shirone pestañeó repetidas veces, viendo como el demonio la miraba fijamente.
-¿Tengo algo en mi cara, nya?-
-Esas orejas… ¿Puedo tocarlas?-
-¡No toques a mi hermana, nya!-
-¿No puedo?- mirando a Kuroka.
-P-puedes tocar…-
Divertido, Issei desplazó sus manos hasta tocar sus orejas, suaves y delicadas.
-¡Uoooo! Son adorables!-
-Nyaaaa!- ronroneó la gata blanca sonrojándose, chillando adorablemente.
-Jejeje…- dejando sus orejas, acariciando su pelo otra vez antes de pasar a mirar a la morena –Sois youkai del Reino del Este. No hay muchas opciones para buscar a esa valquiria… La seguiste para huir de Japón, sé que se reunió con los youkai del Este… De alguna manera diste con los Pendragon, pero los youkai allí no están muy bien vistos… He oído que se esconden todos en el norte y más concretamente en Avalon, bajo el amparo de alguien llamado… Titania…- ofreciéndole una taza de té negro –Este apartamento es la entrada al paraíso, las puertas de san pedro… Puedo darte la vida que podía darte el Pendragon de turno al que querías engañar… y aportar la cultura que buscabas en la valquiria… ¿Por qué era eso lo que querías?-
-No-
-Pues mierda… ¿Buscas un refugio para tu hermana?-
-Un hogar para mi hermana!-
-Ah, perdón…- dándole otro sorbo a la bebida –Colabora un poco… ¿Qué daño te puede hacer?- marchándose al comedor.
-…-
Molesta lo siguió, frunciendo el cejo al ver como su hermana hablaba con familiaridad con él.
No la culpaba, olía delicioso, su aura era exquisita y emanaba ese poder tan dominante…
Tragando saliva optó por centrarse en la comida.
-¿Todo esto es tuyo?- preguntó la nekomata albina llevándose una cucharada a la boca, ronroneando contenta.
-No. Esto es un hotel. Esto es alquilado, prestado-
-¿Por qué?-
-¿No lo sabéis? Ahora mismo, aquí, se está celebrando una… Fiesta llena de gente lista-
-¿Lista cómo?-
-Magos-
-¡Ohhh!-
-Pero puedes pagarlo, nya- dijo Kuroka seria.
-Mi familia adoptiva tiene dinero-
-¿Adoptiva?-
-Una larga historia…-
-¿Qué hacen tantos magos aquí?-
-Aprender magia, hablan y dan charlas sobre sus conjuros-
-¡Onee-sama!- exclamó Shirone moviendo su cola.
-Los magos son peligrosos, Shirone, nya…-
-Podéis mirar y moveros como queráis…-
-Somos…-
-Invitadas mías… Solo hay una norma-
-¿Cuál, nya?-
-No tocarme los… No traerme problemas-
-¿Y cómo no hacemos eso, nya?-
-Dejemos esos temas tan malos… ¿Estaba bueno?-
Shirone sonrió contenta.
-Entonces un bañito y a la cama…-
-¿Baño y cama?-
-Tenéis el baño allí… El servicio os ha preparado una habitación. ¿No os importa compartir habitación me imagino…-
-No! Dormiré con onee-sama!-
-Perfecto entonces… Que descanséis…- dijo el demonio cerrando las puertas de su despacho.
Kuroka la miró intrigada.
¿Realmente les iba a dejar hacer lo que quisiesen?
-DxD-
Protegido por el amparo de la noche, Issei se encontraba relajado en su butaca, con la única iluminación del holograma mágico frente a él. El holograma de su hermano mayor…
"Los dioses son criaturas extrañas…"
-Es una cerdada, hermano-
"Son seres trascendentales. Superan nuestro nivel de entendimiento"
-¿Los justificas?-
"Solo lo explico. ¿Quieres que la devolvamos?"
-Me lo estoy pensando… Le he dicho que lo haríamos, pero me tocaría la moral que él ganase tan fácilmente-
"Te tendrás que hacer cargo de ella"
-Eso no será un problema. No mientras dure este congreso-
"Esa es tu decisión"
-…-
"No estás solo, eh…"
-Necesito otro salvoconducto… Uno doble. Aunque este está por ver-
"¿Doble? ¿Cuántas chicas tienes en el apartamento?"
-Hay dos youkai…-
"¿Monstruos japoneses?"
-Dos gatas demoniacas… Adorables-
"¿Un regalito para Ria-tan?"
-Eso me estaba pensando… Pero es algo que tengo que hablar con ellas… ¿Mama se enfadó?-
"¿Por la escapada de casa? Esta más enfadada por tu extremadamente bajo ratio de visitas"
-Estoy ocupado!-
"Eso no es una excusa y lo sabes"
-Un poco de misericordia…-
"Ise-tan"
-… No, no, sé que vas a decir… Aún no he entablado conversación…-
"Sé que lo harás bien… Issei"
-¿Mmm?-
"En cuanto acabes necesito que veas algo"
-¿Qué es algo?-
"Quizás tenía más razón de lo que pensaba"
-Nah…- gruñó Issei tomando otro trago -¿Cómo ha ido la exposición de Milicas?-
"Lo ha bordado. Tendrías que haber visto a Grayfia… No dejaba de llorar y aplaudir"
-Más bien creo que eras tú el que lloraba y aplaudía…-
"Podría ser…"
-Déjate de rodeos… ¿Has pedido esas vacaciones?-
"No he tenido tiempo…"
-Hermano. ¿Cuánto tiempo llevas sin vacaciones?-
"¿Desde que nació Milicas?"
-Me prometiste que pedirías vacaciones-
"No es tan sencillo"
-Llevas una eternidad sin pasar un solo día con tu mujer e hijo… Cógelos, lárgate de aquí, bien lejos, tomate unas vacaciones-
"…"
-Fabium puede sustituirte, que se ponga las pilas-
"¿Se lo dices tú?"
-Puedo pedírselo a Sera-
"Mejor lo hago yo"
-¿Dónde?-
"Estaba pensando entre un resort o una casita en las montañas…"
-En el resort habrá mucha gente… ¿Respetaran tu intimidad?-
"Por eso busqué el retiro en la montaña…"
-¿Una semana mínimo?-
"Las vacaciones de Milicas, tiene una semanas en un mes"
-Que sea un mes… Ve con Grayfia, te llevaré a Milicas…-
"Es mucho tiempo"
-¿Cuántos años tienes, señor es mucho tiempo?-
"Pero…"
-No hay peros que valgan… Te lo has ganado… Uaaaaa-
El menor de los Gremory bostezó con fuerza.
"Es tarde… ¿Qué hora tienes allí?"
-De madrugada-
"Ve a dormir, hermano pequeño…"
-Hablamos mañana…-
"Ise-tan"
-¿Mmm?-
"Te quiero hermanito, cuídate mucho"
-…-
"¿No me respondes?"
-…-
"Dímelo… Yo también te quierooooo"
-Vete al cuerno!- exclamó Issei finalizando la comunicación.
Cerrando los ojos, suspirando pesadamente… Issei se relajó sobre su silla. Desviando la mirada para enfocar a una joven morena vestida con una de sus camisas.
-¿Era tu hermano, nya?-
-Mayor. Adoptivo-
-¿Quién es Rias, nya?-
-Mi hermana mayor. Un año mayor-
-Nos quieres entregar a ella-
-Entregar entregar… Lo que se dice entregar- mirando su copa de cristal –Pensaba en llegar a un acuerdo con vosotras… ¿Sabes? No es fácil llegar a acuerdos…-
¿Cuántas copas llevaba ya?
Empezaba a ver borroso… Y dada su resistencia obtenida por la consumición a lo largo de los años…
-Ria-tan es una buena chica… Con ella podríais tener una buena vida. Educación. Comodidades-
-Esclavitud, nya. Seremos esclavas-
-Vivimos esclavizados por las normas, la sociedad, incluso vivimos sometidos al tiempo… Yo te digo que si renuncias a algunas opciones puedes obtener otras-
-No seré esclava de nadie! Nya! Yo soy y seré libre! Siempre!-
-Dudo mucho que lo logres…-
-¡!-
-El mundo es grande… Pero a veces parece tan pequeño… Y nos guste o no vivimos sometidos…-
-¿Tu que sabes, nya?-
-Oh… De algo entiendo… Yo quería ser libre, pero también quería proteger… Renuncie a ser libre para poder proteger-
-¡!-
-Pero volviendo al tema… ¿No te interesa? Seríais esclavas de una chica adorable. Y con muchas concesiones… Y no, no os voy a entregar. Os lo propongo con toda la inocencia del mundo… Si no queréis, pues nada. Nunca os obligaría- mirándola fijamente.
-No confío en ti… Nya-
-Normal… Yo tampoco confío en desconocidas… Y resulta que tengo tres en mi apartamento…- levantándose –Me llevará unos días pensar que hago con vosotras… Salvo que por algún extraño motivo decidáis marcharos… Si no aquí tenéis comida caliente que llevaros a la panza, una cama y un baño y… ¿Bebida?- volviendo su mirada a la copa –No, no voy a beber más… Creo-
Caminando hasta el mueblebar, llenándose la copa.
Kuroka la apartó con fuerza, lanzando la botella contra la pared, tirando la copa al suelo.
Envolviendo su cuerpo en ki, colocó su índice en el pecho del pelirrojo.
-Intenta algo con mi hermanita y te mato, nya!-
-Ahhhh… Esto me gusta…-
-¿?-
-Entre tú y yo, las cosas adorables le van más a mi hermana… A mí me gustan más con carácter…- inclinándose ante ella –Me gustan tus ojos…-
-¡!-
-Shirone es dulce e inocente… Con Ria-tan estará muy bien, te lo prometo-
-…-
-Tu sin embargo… Dime… ¿Cuánto tiempo llevas huyendo?-
-¿Este es mi lugar? ¿Eso quieres decirme?-
-No es un lugar lo que buscas…- acercando su mano a su rostro, Kuroka lo apartó de un manotazo.
-No me toques, nya!-
-Jajaja- rio divertido el demonio alejándose de ella –Os dejaré dinero y un pase para moveros con libertad… Pasáoslo bien!-
-¡!-
Caminando hasta la puerta del dormitorio, el pelirrojo cerró a su paso.
Kuroka se quedó sola, en la oscuridad.
-A la mañana siguiente-
Ronroneando suavemente, Rossweisse Andersen se giró cambiando de costado. Cómoda, calentita, agarró con fuerza sus sabanas. Protestando guturalmente extendió sus manos hacia la mesita de noche, tanteando hasta alcanzar su teléfono. Intentando enfocar, abrió los ojos al ver la hora.
-Hora de levantarse…- incorporándose, somnolienta.
Calzándose unas cómodas pantuflas, la valquiria abandonó la habitación. Caminando por el pasillo con torpeza, bostezando repetidamente, quedándose quieta en el salón principal. No reconocía el lugar. Rascándose el trasero, bostezando de nuevo vio a alguien sentado en el salón. Un joven adulto, de cabello rojo y sonrisa burlona. Restregándose los puños contra los ojos, intentando eliminar la visión borrosa. Parpadeando repetidas veces sus ojos azules enfocaron los rojos del desconocido.
-Buenos días-
-B-buenos días-
-Bonito pijama-
Bajando la mirada, Rossweisse se percató que al no tener su ropa habitual… su pijama consistía en su camisón blanco y las braguitas. Sonrojándose como no lo había hecho nunca, Rossweisse chilló… y voló hacia su habitación.
-DxD-
Planchando su ropa con las manos, asegurando que su pelo estaba bien… La valquiria abandonó la habitación por segunda vez.
-Sigues aquí…- dijo la albina al ver al demonio exactamente en el mismo lugar.
-Café, tostadas, una tortilla y zumo… ¿Va bien?- ofreció el demonio pasando la mano por encima de la mesa.
-¿E-eso es el desayuno?-
-¿Las valquirias no desayunan?-
Grrrrr
Rossweisse se sonrojó, tapándose la panza con sus manos.
-Por favor, siéntate y come-
-G-gracias… Con permiso…- sentándose junto al pelirrojo, que se mantenía callado, con un café y un periódico en mano – ¿T-tú has comido ya…?-
-Perdóname, me he adelantado-
-Mmm mmm…- la valquiria negó con la cabeza.
-¿Has dormido bien?-
-S-si… Estaba cansada…-
-Ayer tuviste un día malo…- plegando el periódico –He hablado con mi hermano. Supongo que querrás saber de tu situación-
-¡!-
-No hay problema. Mi hermano lo puede apañar con un par de llamadas… Pero te voy a ser sincero. Tengo mis reservas a ceder a tu dios-
-¿Qué?-
-No me malinterpretes. Quiero y te ayudaré, pero Odín es un mamón y me toca las pelotas. Mi hermano me ha dado manga ancha… Tengo hasta que acabe este Congreso para ponerme en contacto con tu pueblo…-
-¡!-
-Como compensación mi familia sufragará todos los gastos de tu estancia…- extendiendo su mano hacia ella, un pase y una tarjeta de débito.
-N-no hace falta…-
-Hace falta. Te estamos reteniendo por nuestro egoísmo…-
Rossweisse miró la pieza de plástico entre sus dedos.
-Lamento mucho las molestias… Eso era todo lo que quería decirte-
-¿Entonces… podré volver?-
-Te doy mi palabra. Mientras tanto, disfruta tranquila de lo que queda de evento- levantándose –Yo tengo cosas que hacer… Pero… ¿Te apetece comer juntos?-
-¡!-
-Lo digo por hacerte compañía, aunque si no quieres…-
-Q-quiero, es lo menos que puedo hacer- respondió la albina quizás demasiado emocionada.
-Bien… Volveré a medio día…- tomando su chaqueta.
-I-Issei-
-¿Si?-
-Has visto a… ¿Las gatitas?-
-Ah… Ellas… No tienes que preocuparte por ellas-
-¿No?-
-No-
-Que tengas un buen día!-
Sonrojándose por la situación, vio como el chico dejó el apartamento…
Quedándose sola, en silencio, miró por la ventana.
-¿Qué voy a hacer ahora?-
-Me olvidaba!- exclamó Issei tras ella.
Rossweisse dio un salto asustada.
-Lavinia quiere visitar algunas conferencias… Ambas sois estudiosas y magas… Ve con ella, le podrías hacer compañía…-
-C-claro…-
-Perfecto… ¡Adiós!- despidiéndose con la mano, volvió a salir del apartamento…
Llevándose una mano al pecho, relajándose del susto… La valquiria acabó su desayuno. Recogió los platos y tomó su bolso de mano, mirando con curiosidad los dos platos extra en la cocina.
¿Por qué Issei había preparado dos desayunos de más?
Quizás ni él ni Lavinia habían desayunado…
La valquiria no tardó en marcharse…
Nada más cerrar la puerta principal, la puerta de la última habitación se abrió lentamente, asomándose unos agudos ojos amarillos. Recorriendo el apartamento con cuidado, sus ojos se centraron en un paquete en una de las mesas auxiliares. Ropa plegada y una nota, dinero e indicaciones.
"Sed buenas gatitas"
Molesta, Kuroka rompió la nota en cientos de fragmentos.
-DxD-
No sabía a ciencia cierta que pensar de Mephisto Pheles. Una parte importante del inmenso complejo levantado de la nada estaba destinado a la cultura, la cultura sobre papel, una biblioteca. Una inmensa, colosal biblioteca. Cientos de miles de volúmenes colocándose en filas de estanterías que se extendían hasta perderse en la distancia… Había quien decía que era la biblioteca personal del propio Pheles. En esa biblioteca se encontraba ahora mismo Sona Sitri, de hecho llevaba unos días que había abandonado toda ponencia para pasar a echarle horas a los libros. Y puestos a estar rodeados de información… Hizo lo mismo.
Desde que había abandonado el apartamento se había dedicado a reunir volúmenes con información diversa hasta llenar su mesa con libros y papeles, anotaciones tomadas a mano. Cientos de papeles esparcidos sin orden aparente, toda la información relativa a todos y cada uno de los presentes del evento, eventos relevantes en el tiempo, personas de renombre e información que necesitaba ser contrastada. Pese al tamaño de la misma, la biblioteca estaba repleta de gente, en su mayoría de estudiantes o sacerdotes. Volviendo a su mesa, ojeando las páginas, el volumen más reciente incorporado en la biblioteca… cortesía de la Iglesia, de la Santa Iglesia.
Magia… Magia blanca, magia sagrada. La magia de la Iglesia.
El joven no alcanzaba a comprender porque sus superiores habían permitido la participación en el congreso. ¿Un celoso hermetismo por siglos roto de repente por un congreso de colegiales?
-Aquí hay algo que no casa… O Dulio tiene una misión secreta o…-
Negando con la cabeza, Issei pasó a otra cosa. Sentándose eligiendo un documento al azar.
"Asgard – Panteón Nórdico" "El panteón más poderoso" "El ejército más poderoso" "Valkirias, einherjar"
-Los tipos más fuertes eh…- pasando páginas –Más interesado estoy en… Fafnir…- acariciándose la barbilla ante el fichero del dragón dorado.
"Fallecido. Muerto a manos del héroe Siegried, portador de Gram"
-Mmm… Un humano matando a un dragón… ¿Favores divinos?-
Pasando páginas, tomó una en concreto.
-Gram. Espada demoniaca, arma creada por los enanos de Nidavelir…-
(Nidavelir, el Reino Perdido)
(¿Cómo se pierde un Reino? Es un maldito planeta…)
-Gram…- golpeándose la sien con su dedo índice -¿No es la espada de Sig… ¿?-
No podía ser…
-El dragón Fafnir, un enano perteneciente a la realeza… Tanto él como sus hermanos Otr y Reginn fueron maldecidos por Andvari…-
(Mitología asgardiana… Cuánto de fantasía y cuanto de real…)
El chico volvió a rebuscar entre los documentos, tomando una carpeta en concreto.
"Panteón Nórdico"
"Odín"
(Un poderoso dios… Acumulador de muchos nombres y poderes…)
(Los dioses nórdicos se alimentan con una fruta desconocida o algún tipo de alimento que no ha trascendido)
(Seguro que tiene que ver con el Árbol de los Mundos)
(Un ser vivo interdimensional, una planta única en su especie… ¿Un ser vegetal capaz de sostener planetas?)
-Ambrosia… Néctar… Leche… Cada panteón tiene su receta… Entonces no tienen una longevidad interminable natural… No son una evolución natural, es algo forzado…-
(El pozo de Mimir…)
Dejando la carpeta en la mesa, tomando una de las anotaciones anexos.
(Fafnir ha sido vinculado a Grigory recientemente…)
(¿Fafnir no estaba muerto?)
-Grigory… Grigory…- murmuró el chico rebuscando en la mesa –Organización creada y formada por Ángeles Caídos-
(Ángeles del Quinto Cielo… Supervivientes de la Gran Guerra…)
(Respetan el planeta, las demás vidas y la integridad del mundo humano…)
(Constructores, inventores, científicos…)
-Baraqiel…-
Los documentos acabaron en la mesa, no sabía si quería saber nada más de ellos… Mejor escucharlo de sus propios oídos.
Y había encontrado mucha información de Odín… Que francamente no le decía mucho...
No podía quitarse el asunto de la Iglesia de la cabeza… Desconocía quien había dado la orden de que Dulio ofreciese parte de los conocimientos al mundo. Pero sabía que los conocimientos divinos no eran el objetivo. Dioses… nórdicos, hindús, egipcios… ¿Qué importaban? Iban a ofrecer conocimientos que estaban fuera de sus humanas capacidades.
-Salvo…-
Tres carpetas sobre la mesa.
"Orden Hermética del Aura Dorada" "Grauzauberer" "Oz"
Brujas, magos, hechiceros.
El único interés posible eran los humanos con dotes mágicas.
-Esto no tiene sentido… Si la Iglesia los considera… ¡!-
Cruzándose de brazos. Meditando en silencio.
-Salvo que Cristaldi se quiera ganar su confianza…-
Pero para que…
(¿Cristaldi quiere la guerra con los magos?)
Dubitativo, se quedó callado mirando pensativo los documentos frente a él.
-DxD-
Perdido en sus pensamientos, Issei, separado de una mesa llena de libros y papeles, miraba a la nada acariciándose la barbilla. Sumido en sus ideas, no se percató de la presencia femenina entrando en la estancia privada de estudio. Una mano femenina en su hombro lo sacó del trance. Instintivamente llevó una de sus manos hasta ella, tomándola suavemente antes de besarla.
Una mano fría…
-¿Lavinia?-
La belleza estaba de pie junto a él, sonriente, con esa mirada…
-Hacia días que no te veía…- susurró el demonio sin soltar su mano -¿Qué te trae por la biblioteca?-
-He estado pensando…-
-Mira si es por lo de Dulio…-
-Me gustas mucho- dijo Lavinia de sopetón.
El pelirrojo se giró inmediatamente, impactado.
-No te he… escuchado bien. ¿Qué has dicho?-
-He meditado mucho… Si hablo… ¿Te irás?-
-¿Irme?-
-Alejarte de mí- jugando con su cabello nerviosa –He leído que… Que cuando una chica se declara… los chicos que les gustan se alejan si no son correspondidas…-
Alzando una ceja curioso, pasando a mirar su mano, entrelazando sus dedos con los suyos.
-No- respondiendo con sinceridad –Yo esas cosas no las hago…-
Lavinia sonrió contenta.
-Aunque tampoco creo que sea el caso… ¿De dónde has sacado eso?-
-De un libro… ¿Por qué?-
-¿Entonces serás mi novia?-
-¿Novia? No. ¿Por qué?-
-Jajajajaja!-
-¿De qué te ríes?- inflando los mofletes.
-En respuesta a tu declaración… También me gustas-
-¿Si?- preguntó ilusionada.
-¿Por qué sino iba a tener a una brujita cerca mío?-
Lavinia sonrió emocionada.
-Aunque creo que el concepto de declaración no lo tienes muy claro… Lee un poco más antes de repetirlo con otra persona-
-¿Qué? No lo entiendo…-
-En ocasiones como esta demuestras claramente que llevas años viviendo en un reino de magia y fantasía!-
-Te estas burlando de mí!-
-En absoluto, esa inocencia es adorable. Me recuerdas a Gabriel… En algunos aspectos sois muy parecidas-
(Hablando de… La añoro… ¿Dónde puñetas estará?)
-¡Entonces acepto ser tu novia!-
-Jajajaja. No, no, no. Esto no funciona así-
-¿El que no funciona así?-
-Lavinia, Lavinia…- separándose de la mesa, cruzándose de piernas. Lavinia se sentó sobre la mesa, junto al pelirrojo, sin soltar su mano, dejándola sobre su muslo. Acariciándola lentamente.
Issei miró fijamente a Lavinia. Ojos rojos mirando otros azules. El demonio empezó a mover sus dedos lentamente, acariciando su piel desnuda. Lavinia suspiró suavemente, llamando la atención del pelirrojo, pero no dijo nada. Sin resistencia ni negativa, el demonio siguió acariciando sus muslos, abarcando más y más piel, apretando la carne, masajeando su pierna abiertamente.
Sonrojada, con los ojos cerrados, respirando agitada con una sonrisa en el rostro.
El príncipe Gremory retiró su mano, arrastrando una femenina, besando dulcemente sus dedos.
-¿Qué pasa?-
-Las emociones son algo profundo y complejo, y tu inocencia… Es admirable pero…- haciendo una mueca.
-Pero que!-
-Ñeeeeee-
Lavinia infló sus mofletes de nuevo.
-Pero no temas, se de algo en lo que si me puedes ayudar!-
-¿En qué?-
-Llegas en un buen momento!- señalando hacia tras con su pulgar libre.
Lavinia vió los montones de libros sobre la mesa.
-¿Estas estudiando?-
-Sí y no-
-¿Qué significa si y no?-
-Aprovechando este material estaba buscando alguna que otra cosilla… Y si, estaba haciendo deberes-
-¿Deberes?-
-Sé que no lo aparento… Pero sigo siendo un estudiante-
-¿Y cómo vas?-
-Vamos haciendo…-
-Vas mal-
-Voy haciendo-
-Déjame ayudarte!-
-¿Repite?-
-Yo soy muy buena dando clases!- llevando una de las sillas hasta la mesa que había reservado el demonio –Así pasaremos tiempo y podrás conocerme!-
Issei, de pie, no se creía lo que estaba pasando. Pero pasar tiempo con semejante belleza… No iba a decir que no.
-DxD-
-¿No eres buen mago?- exclamó la chica sorprendida, mirando sus apuntes.
-Pues no, si querías saber del grimorio sagrado tendrías que haberle preguntado al rubito- revisando otro documento –Mis artes son otras… Aunque me parece fascinante-
-Me bastará lo que puedas decirme de él… ¿Entonces qué haces aquí?-
-Es una larga historia- respondió mirando sus documentos, ante la falta de respuesta alzó la mirada.
Lavinia lo miraba ilusionada.
-Mi hermana mayor me ha pedido que vigile a una amiga suya… De paso atiendo algunos asuntos familiares… Y puestos, paso el tiempo con chicas guapas-
Lavinia se sonrojó levemente.
-¿Quién es esa niña?-
-La mesa del final, a la derecha, la niña demonio rodeada de libros-
Curiosa, la bruja se giró levemente.
-¿Quién es?-
-Sona Sitri… La hermana menor de una de las Maou-
-¡¿Una de las dirigentes del Inframundo?!-
-Correcto. Si le pasa algo… La cosa se pondrá complicada, como puedes imaginarte…-
-¿Haces de guardián?-
-No es que lo necesite, pero su hermana es algo sobreprotectora…-
-No creo que lo hagas bien- cruzándose piernas sobre la mesa.
-¿No me crees capaz?- alzando una ceja, arrancando una risa ligera en la bruja.
-¿Su hermana es una de tus novias?-
-Jajajaja. ¿De dónde sacas eso?-
-Solo muestras interés en ellas… Ella no te gusta, su hermana si- volviendo su mirada al demonio.
-¿De dónde sacas eso de que no me gusta?-
-Estas cerca pero no te presta atención, entiendo que no te conoce o que no te has presentado… No es que te ignore intencionadamente, es que no sabe que estas aquí, y si lo sabe no le es de interés… Si no te has presentado es que no te interesa-
-Quizás sea un profesional…-
-No la miras como me miras a mí-
Issei perdió todo rastro de la sonrisa que adornaba su rostro. Su mirada fija en el rostro sonriente de la maga. Su inocente sonrisa, sus brillantes ojos azules… No pudo evitar volver a sonreír.
-Y por eso me gustas…- siseó Issei divertido –Así es, aunque también lo hago porque me lo ha pedido mi familia y estoy en deuda con ellos…-
-Por eso me gustas tú. Eres una buena persona…-
-No, yo creo que no…- levantándose, acercándose a la chica, tomando su otra mano, acariciando su reverso con los pulgares -Pero creo que vosotras me hacéis mejor persona. Por eso os quiero cerca…-
-¿Me quieres cerca?-
-Sí, negarlo es absurdo-
-Yo también quiero estar contigo…- separando sus piernas, atrayendo al demonio contra ella, apoyando su frente en el pecho –Y no entiendo porque…-
Issei sonrió quedamente, liberando sus manos, acariciando su espalda, su cabello.
-Y tengo que darte las gracias… Tenías razón, me salvaste la vida…-
-¿Los perritos? Nunca te lo he preguntado, que hacías ahí?- separándose, acariciando su pecho, alzando la mirada.
-¿No te lo dijeron?-
-No pregunté, solo fui a buscarte-
-Mmm… Me mandaron a hacer amigos al este de Europa…- acariciando sus mejillas.
-¿Había chicas cerca?-
-¿Por quién me tomas? No me muevo solo por eso!-
Lavinia rio divertida.
-Es un tema serio… En la organización están preocupados… Los vástagos de Lucien están creciendo muchísimo en número y eso está poniendo nerviosos a los vampiros, que ven su supremacía puesta en entredicho- explicó la chica alzando el índice recordando lo leído.
-¿Vástagos de Lucien?-
-Lucien, del que no se sabe su nombre original, era uno de los hijos del rey transilvano Vlad el Empalador. La leyenda dice que Vlad hizo un pacto con el diablo para obtener el poder para defender a su pueblo de los otomanos, los enemigos directos de la época. El diablo respondió trayendo el agente biológico que dio origen tanto a los vampiros como a los licántropos…-
-¡!-
-Los hijos sufrieron fuertes mutaciones, obteniendo el poder para salvar a su pueblo, pero no todo fue paz… Los hijos mayores mutaron en seres que habían abandonado la condición humana. Lucien abandonó sus tierras y empezó a infectar esclavos de los terratenientes, liderando una revolución. Su hermano mayor, el heredero del reino, al que hoy conocemos como Alucard, le combatió durante décadas… Creemos que ese es el origen de la guerra entre razas que lleva siglos llevándose a cabo por las noches de medio mundo-
-¡!-
-Los vampiros son criaturas con una mayor capacidad para mantener la racionalidad, por lo que prosperaron mucho y muy rápido. Pasando a controlar parte de Europa y expandiéndose por el norte del continente americano… Los licántropos, salvajes en su mayoría, se establecieron en bosques y estepas, marchando al norte de Europa, se dice que toda Rusia es territorio licano…-
El demonio le costaba prestar atención. Sus ojos no se podían separar de los mechones dorados que caían por su rostro… Sus dedos, al parecer, tampoco.
-Los vampiros, ahora en una guerra civil por el control de la corona, se han visto sorprendidos por un nuevo control en la sociedad licántropo... Parece que Lucien ha dejado a un lado la política proteccionista y ha empezado a operar más allá de sus tierras…- susurró la rubia mirando de reojo como el Gremory enrollaba un mechón de cabello en su dedo.
-¿Por qué ese cambio?-
-No lo sabemos…-
-¿Los vampiros están en guerra?- dejando su mechon para pasar a la espalda.
-Desde que Alucard desapareció, es una lucha por hacerse con el trono sin dueño…-
-¿Alucard no está?- bajando hasta su cintura, acercándola a él.
-Hace siglos que nadie le ve…- Lavinia rodeó ligeramente la cintura del demonio con sus piernas.
Issei la miró detenidamente, observando fijamente sus labios rosados.
-Háblame de Grauzauberer- ordenó Issei acercando su rostro a su oído.
-¿Qué quieres saber?... Te lo diré todo…-
-¿Estar aquí y ahora diciéndome esto se opone a alguna norma de tu organización?- pasando su rostro por su cuello, sonriendo al ver como Lavinia ladeaba su cabeza, dándole espacio.
-¿Por qué debería de ser un problema?- jadeó la rubia.
-La organización Grauzeubarer y los Gremory no tienen relaciones-
-Ah…- desviando la mirada pensativa –No veo problema alguno-
Una de sus manos bajó hasta su trasero, acariciándolo suavemente antes de deslizarse hacia adelante, colándose bajo su falda.
Su mano diestra regresó al rostro femenino, acariciando sus mejillas, recorriendo sus labios con el pulgar… Introduciéndolo lentamente en su boca.
Lavinia lo miró fijamente, inocente, lamiendo el dedo con lentitud, improvisando.
Issei retiró su dedo para llevárselo a los labios, tomando los rastros de saliva con su lengua.
La maga, sonrojada, no despegaba su mirada de sus labios, relamiéndose los suyos.
Como un imán, el pelirrojo se acercó al rostro de la joven Reni, tomándola de las mejillas, acercándose a su boca…
-¡Ejem!-
-¿?-
Sorprendido, Issei se giró. Una mujer mayor, vestida con un traje negro y portando gruesas gafas, los miró enfadada.
-Esto es una biblioteca! Controlen sus hormonas o márchense!-
El pelirrojo separó las manos al instante.
-Otro acercamiento indebido y le saco de la biblioteca para siempre, joven Gremory!-
-¿Sabe quién soy?-
-Se quién es cada una de las personas que hay aquí presentes, ahora mantenga las manos alejadas de la joven Reni o búsquense una habitación. No habrá otra advertencia-
-No será necesaria… esa advertencia-
-Eso espero!- exclamó la bibliotecaria alejándose a paso rápido.
-Issei…- susurró la rubia, sonrojada, las piernas separadas, jadeante.
Tan apetecible, deliciosa…
-¿La habitación para qué?-
-Algún día te lo contare…- separándose con rapidez.
-¿Por qué te separas?-
-¿No has escuchado?-
-Si pero… Yo quiero tenerte cerca… Además, contigo estoy más segura que en cualquier otro lugar-
-¿Cómo?-
-Cuando estoy contigo ella no está…- mirando a su alrededor.
Issei no entendía nada. Pese a todo, mantuvo las distancias con la bruja… Pese a sus continuas protestas.
-DxD-
-¿El canto?- exclamó Issei sorprendido.
-Desde bien joven me ha fascinado cantar… Me pasaba horas y horas cantando en mi habitación…-
El demonio la miró extrañado.
-¿No cantabas con tus amigos?-
Lavinia respondió con una triste sonrisa.
-Empecé… Empecé a cantar al perder a mis padres…-
-… Oh… Lo siento. No era mi intención hacértelo recordar-
Lavinia negó con la cabeza.
-Cuando Glenda me tomó en adopción… Los primeros años en la ciudad Esmeralda tampoco fueron fáciles… La música era mi única evasión…-
-…-
-¿Te gusta la música?-
-¿A quién no?-
-¿Cantas?-
-No es la mayor de mis virtudes-
-¡Te enseñaré a cantar!-
-Ah, no, no! Soy malísimo, en cambio, encantado estaré de escucharte a ti cantar-
-¿Si? ¿Te gustaría?-
-Seguro que lo haces muy bien-
Lavinia sonrió satisfecha.
-Así que viviste en el Reino de Oz, un reino mágico… Tiene que ser precioso-
-Según se mire…-
-¿No es un reino de felicidad?-
-A mí me lo parecía, pero muy a menudo hablaban de esa ciudad como una prisión-
(…)
-Supongo que con demasiada frecuencia olvidamos valorar lo que tenemos…- susurró la chica observando una cafetería en la distancia, acercándose a trote lento.
Maravillándose con el repertorio de productos ofrecidos en la vitrina. Para cuando se giró a comentárselo a su acompañante, Issei ya se había sentado en la terraza. Contenta se sentó junto al exorcista.
-Aunque me cuesta entender cómo eres malo con la magia con esa sangre corriendo por tus venas-
-¿De qué hablas?-
Lavinia lo miró confundida.
-Eres un dragón. Por eso eres tan calentito. Los dragones son energía. No es normal que no seas bueno con la magia…-
-¿De qué hablas? Soy un humano con influencias de dragón…-
Lavinia la miró confundida.
-No soy tonta! Solo tuve que unir algunos cabos…- cruzándose de brazos –Aunque quizás tu sangre y ese poder sagrado chocan entre si-
-¿Hablas de Excalibur?-
Lavinia asintió con energía.
-Veo como las dos energías luchan por ser la principal fuente de poder, deberías de poner un poco de orden ahí-
-Más fácil decirlo que hacerlo…- gruñó el chico mirando la carta –Tarta o…-
-Yo lo hago- respondió la chica sin más.
Issei no se lo creía.
-El que-
-Separar fuentes de poder, constantemente-
-Nah… Eso es complicado de cojones, a día de hoy sigo sin saber cómo lo hace… Aunque con esos melones todo es posible…- interrumpió un hombre sentándose en el asiento libre de la mesa de la terraza.
-¿Melones?-
-Son el par más grande de TODA la organización-
Apoyando el mentón en un puño, Issei miró al hombre autoinvitado en su mesa.
Un hombre de media edad, engominado y con el pelo teñido de rojo y azul. Ojos heterocromaticos y aura misteriosa.
-¿Perdóname, te han invitado?-
-Para nada. No. No recuerdo que eso haya pasado-
-Bieeennn… Ahora dime porque hablas con tanta ligereza de los atributos de mi adorada compañera- siseó asegurando un toque claro de violencia en su tono.
-Qué carácter tan agresivo, aunque tu hermano mayor ya me había avisado…- llevándose una mano a la barbilla -¿No te gusta el festín que te he preparado, príncipe Gremory?-
-¿Festín?-
El demonio desvió su mirada a la sonriente maga rubia.
-Lavinia… ¿Conoces a este tío?-
-Por supuesto que le conozco, todos los miembros de mi organización le conocen. Issei, te presento al director Pheles-
-¿Pheles? ¿Qué Pheles?-
-Al demonio, Mephisto Pheles?-
-¿Mephisto Pheles?- exclamó el exorcista -¿El demonio que se alió con el doctor Fausto?-
-Ahhh… El bueno de Johann. Ya no se encuentran hombres como él…- susurró el demonio con un deje de nostalgia en su mirada.
-¿Este es tu jefe?-
-Es un poderoso demonio y una de las mentes más brillantes de la historia! Un absoluto y completo sabio! Lo sabe todo sobre magia!- exclamó Lavinia orgullosa -¡Es un tremendo honor que esté hablando con nosotros!-
-Un honor prescindible, sino te importa, estábamos en medio de una cita-
-Una cita posible gracias a mí- dijo Mephisto sonriente.
-De eso nada, monada-
-Lavinia querida, ¿podrías ir a por la comanda?- preguntó Pheles sonriente.
Lavinia se levantó al instante, caminando al interior de la cafetería.
El silencio se impuso entre ellos, tenso, seco.
El demonio ignoraba el demonio, el demonio miraba con interés al otro demonio. Dos demonios en una mesa haciendo de demonios.
-¿Otra trampa de mi hermano?- preguntó Issei serio.
-¿Tu hermano te tiende trampas? Eso es mucho de demonio-
-No creo que sea casualidad que mi hermano me pida buscarte y que TÚ te presentes ante mí-
-¿Me darás las gracias por ahorrarte el trabajo?-
-No-
-Que borde…- sonrió el hombre -¿Cómo debo llamarte?-
-Su excelencia-
-¿Issei va bien?-
-Solo excelencia-
-Puede que prefieras Issei Shidou… Issei Gremory… Issei Hyodo o… Heylel- apoyando su mentón sobre sus dedos entrelazados –Los de tu especie gustan de tener muchos nombres…-
El chico lo miró fijamente, con dureza.
-¿De que estas hablando?-
-Supongo que cada dragón es diferente…-
-¿Tu también?-
-Tannin es más abierto y comprensivo…-
-¿Tannin? ¿Hablas de tu [Reina]? ¿El Dragón Meteoro?-
-El mismo-
-¿Cómo lo convenciste?-
-Es sencillo. Hicimos un pacto por mutuo beneficio. Yo quería su influencia y él mis recursos-
-Eso no es posible! Yo estoy intentando conseguir piezas mediante pactos y no funciona!- gruñó molesto.
-Quizás no ofreces lo que les interesa-
-Mis tratos son cojonudos, dinero, inmortalidad… Poder… ¿Qué más se puede pedir?-
-Jajajajajaja-
-¿He dicho algo gracioso?-
-Príncipe Gremory… La clave para un pacto eterno es dar lo que de verdad quieren tener-
-No te entiendo-
-Piensa en esto. Dar lo que de verdad quieren tener… ¿Lo puedes ofrecer?-
-No sé qué quieren-
-Entonces es normal que te digan que no-
-…-
-Vamos a practicar. Hagamos un trato tú y yo-
-No quiero hacer ningún trato contigo, con todos los respetos…-
-Perfecto. Eso es lo que opina cualquiera de las chicas a las que sigues…-
-…-
-Tannin quiere el bien de su especie, necesitaba recursos y terrenos con los debidos permisos para poder cultivar sus manzanas… Y según la reputación que te precede, tú tienes tu debilidad-
(Manzanas doradas… Muy preciadas entre los dragones… ¿A eso se dedica ahora el Dragón Meteoro? ¿Es granjero?)
-Yo no tengo debilidades-
-¿Entonces no te ha gustado mi presente? Pensaba que lo encontrarías delicioso-
-¿De qué presente hablas?-
-La joven Lavinia, por supuesto. ¿No es de tu agrado?-
Issei se sentó correctamente, encarando al demonio.
-Me estas empezando a…-
-¿Enfadar? ¿Te molesta que hable de ella como un objeto?-
-Si. Mucho-
-¿Y que es sino?-
-Te estoy advirtiendo-
-Estas enfadado porque ya sientes ese objeto como tuyo, no te engañes…- siseó el demonio con una perversa sonrisa.
-Que quieres-
-Hacer un trato-
-¿Qué pinta ella en esto?-
Pheles se metió la mano en el interior de la chaqueta, sacando un documento, dejándolo sobre la mesa.
-¿Qué es eso?-
-El contrato que tú has redactado, que ella ha modificado y que yo he aceptado-
-Eso es imposible, yo no le he…- metiendo su mano en su bolsillo interior, sacando el sobre… Solo había una hoja.
Faltaba una copia y esta estaba retocada con líneas añadidas con una excelente caligrafía claramente femenina.
-No he venido por Sirzechs Lucifer, príncipe Gremory, estoy aquí por ella y por ti-
Issei se recostó contra su asiento. Estaba jodido. Mephisto tenía el control de la situación.
-Usted ha creado todo esto… Me dirá que también lo hizo por esto. ¿No?-
-El mundo no gira en torno a ti. Simultáneamente se están dando muchas reuniones, se están alcanzando muchos acuerdos…- mirando a su alrededor –De esta manera estimulo los eventos de la historia, lo hago principalmente para saciar mi egoísmo y mí sed de conocimientos-
-…-
-¿Probamos a saciar tu sed de conocimientos?-
-Probemos!- chasqueando los dedos, mirándolo fijamente fingiendo haber tenido una idea –Ya se! ¿Esos dañinos rumores que te vinculan a Lucien son solo rumores?-
El demonio rió divertido. No respondió.
-He oído que eres un chico listo… ¿No te has preguntado porque la Iglesia está aquí?-
Pheles cambió de tema drásticamente.
-Lo has pensado… Dime… ¿Qué piensas?-
-…-
-Vamos… Dime…-
-Creo que Ewald quiere bronca contra vosotros-
-¡Eureka!-
-…-
-Ambición! Chico! Ambición sagrada! El evento de este año se ha creado en honor a la ambición de los aduladores del Dios Bíblico! Ewald Cristaldi, ansioso por conocer a sus enemigos, propuso presentar el grimorio que todos dicen querer conocer cuándo lo que querían era poder espiar a todos los presentes… Soltaban cuatro mentiras de la Biblia y a cambio nos estudiaban a todos! Piénsalo! Todos los enemigos de la Iglesia están aquí reunidos! Pero no sois los únicos que piensan eso… Llevamos siglos espiándonos en esta convención. Toda la información que vais a obtener es mentira-
(Ya lo sospechaba)
-Como ofrenda han enviado al joven más talentoso que tiene, Gesualdo, pero no ha colado…-
-Supongo que la Iglesia no es nada para un demonio de tu intelecto-
-Sarcasmo, eh? No, joven dragón. Los hombres tan pasionales como Cristaldi no lo son. Pasionales pero previsibles... Tan empecinado en proteger a su adorada Iglesia, tan obsesionado con purgar el planeta que cree que creó su dios…-
-Que decepción se llevará…-
-Lo que haga o deje de hacer Ewald ahora no me resulta importante…- mirando al mago fijamente -¿Cómo aprobaste que Lavinia ingresase en Croce siendo bruja?-
-Siendo un demonio milenario sabrás que harán con ella si la encuentran. Cristaldi es capaz de quemarla por herejía…-
-La Iglesia se ha relajado mucho estos últimos siglos, créeme-
-…-
-Tampoco tienes que preocuparte mucho por ella… Cristaldi debería de estar preparando una pequeña cruzada protagonizada por los portadores de Excalibur, y trabajar con una bruja será demasiado tentador-
-¿De nuevo abusando de él?-
-Lo hago en tu beneficio-
-Mi beneficio dice…- exclamó Issei acariciándose la frente.
-Príncipe Gremory, has de tener en cuenta que tus enemigos saben de tu llegada, enemigos a los que no conoces, pero conocerás-
-…-
-Excelente pregunta! ¿Ella te ha contado como llegó a mí?-
-Glenda. Oz. Organización para aprender y socializar-
-Maaaaaas o menos. Tengo un trato con las Brujas de Oz-
-¿Es mucho pedir que compartas más detalles?-
-Puedo darte algunos detalles como… Que Lavinia tiene autorización para hacer lo que sea con tal de acercarse a ti-
-¿Cómo dices?-
-¿Es mucho pedir preguntarte que relación tienes con las Brujas de Oz?-
-Yo no tengo relación alguna con ellas, no las conozco-
-¿Entonces porque Glenda la Buena esta tan interesada en ti?-
-Creo que te confundes-
Satisfecho el demonio se levantó.
-Mi chica es un regalo envenenado, dragón. Pero asimismo el más valioso a excepción de tu reina… Pronto sabrás porque-
-¡!-
-Espero que me presente sea de tu agrado y que te incite a mantener una cordial y fructífera relación en años venideros-
Issei lo ignoró.
-Pensándolo bien, no eres tan diferente de Tannin. Los dragones machos siempre han sido tan duros con otros barones…-
Los ojos rojos lo miraron con fiereza.
-Una última cosa… Cuídate de su familia… Las brujas son brujas-
Divertido el hombre desapareció en un círculo mágico. Dejando a un malhumorado demonio atrás.
-¿El rector se ha marchado?- preguntó Lavinia cargando con una bandeja metálica con cafés.
Issei la miró fijamente.
(Un regalo envenenado)
(Mis enemigos saben de mí… Los conoceré con el tiempo)
(Cuidarme de las brujas)
(Las brujas son brujas)
No pensaba que ese demonio le estuviese engañando.
-Oh… Ahora…-
-¿Capuchino?- preguntó el chico.
-Si…-
-¿Y a qué esperas?- sonrió Issei palmeando el asiento de la silla contigua a la suya.
-¿Qué ha dicho el rector?-
-Algunas cosas interesantes, otras no tanto-
-¿?-
-Por suerte se ha ido y te tengo toda para mí-
Contenta, la maga se sentó a su lado…
-Días más tarde-
Cada mañana la pasaba con la joven rubia. Llevaba todo el campamento ignorando completamente las actividades a realizar para estar con la bruja, bien en su apartamento o en el de ella. Charlas casuales, algunas más formales.
Información personal de él, Issei le habló de su amiga de la infancia, del dilema que suponía encontrarse con Suzaku. De la fiereza de Valerie. Del aprendizaje de Xenovia. De su extraña relación fraternal con Rias. De sus dudas con Akeno…
Lavinia sonreía amablemente, escuchando pacientemente.
La bruja lejos de juzgarlo, le mostró empatía, respeto y atención. Issei aprendió más de ella. Issei aprendió más de la ciudad esmeralda, que no todas las brujas eran malvadas.
Con Lavinia, Issei aprendió de magia, quizás no sabía convocar una esfera de fuego, pero si entendía sus fundamentos, comprendía su funcionamiento y sabía actuar al respecto. Fascinado con la obra de Merlín, descubrió que había más de una decena de disciplinas mágicas a usar por la raza humana, amplificándose exponencialmente al hablar de dioses o semidioses.
Con Lavinia, Issei entendió que el mundo era mucho más rico y grande de lo que jamás habría podido imaginar. Entendió la complejidad del concepto Grieta Dimensional y sus posibilidades. Aprendió de las dimensiones de bolsillo.
Sentado en el césped de uno de los jardines exteriores, con un pantalón corto y una camisa sin mangas, Issei observaba como la rubia caminaba descalza por la orilla de un pequeño lago, sosteniendo su vestido blanco divertida. Una joven belleza divirtiéndose con algo tan simple como mojarse los pies en el agua fresca.
Porque Lavinia había hecho de su vida algo tan sencillo y disfrutable como eso… Le recordó las enseñanzas de Gabriel. Unas sencillas ideas que había olvidado en algún momento… Tenerla lejos le había pasado factura. Había olvidado las cosas más elementales de la vida, respetar y valorar los pequeños y más sencillos detalles…
Lavinia había ahuyentado el miedo.
El miedo a que la Iglesia encontrase a Irina, el miedo a que provocar a los Himejima cortejando a Suzaku, el miedo a lo que Strada pudiese decir de su relación con una bruja, el miedo al rechazo de su relación con Gabriel, el miedo a preparar a Xenovia como su Caballero, el miedo a presentar a Serafall ante su madre como su amante…
Lavinia le había enseñado a vivir sin miedo. A luchar para vivir la vida. A no tener miedo al sufrimiento, a ser valiente para gozarla… A respetar, no temer.
-La vida es maravillosa si no se le tiene miedo…- susurró Issei alzando la mirada.
-¡Issei!-
-¿?-
-¿No vienes?-
-¿Yo? ¿Mojarme? No creo…-
-¡Es verano! Hace calor! Refréscate!- exclamó la rubia corriendo hacia él, tirando del brazo del exorcista.
Divertido siguió a la chica, quitándose las sandalias, estremeciéndose levemente al sentir el agua fría mojar sus pies.
-¿Verdad que esta ideal?-
-Lavinia, esto esta helado!-
-¡No, no, esta al punto!-
Alzando una ceja, Issei se inclinó, metiendo sus manos en el agua… antes de lanzarle algo a la chica a traición.
-¡Issei!-
-¿No estaba ideal? ¿No está fresquita?-
Riendo, Lavinia empezó a devolver el favor, mojando al chico.
Sorprendido, dio un paso atrás, resbalando, cayendo de culo al agua.
-¡Issei!- exclamó la chica asustada, corriendo hacia el chico, inclinándose, apoyándose en sus rodillas -¿Estás bien?-
Tomándola de la mano, tirando de ella, echándosela al cuerpo.
-¡!-
-Mira que tengo aquí…- susurró Issei envolviendo a Lavinia por la cintura, sintiendo como el agua mojaba su espalda, sus piernas.
-No te atreverás…-
Issei sonrió travieso antes de girarse, dejando a la chica contra el suelo.
Lavinia chilló al sentir el agua fría cubrir su cuerpo.
-DxD-
Dejando un té caliente en la mesa, sentándose en una de las sillas del comedor. De fondo escuchaba el sonido del agua de la ducha. A los pocos minutos se abrió la puerta del baño, asomándose una cabeza rubia. Unos preciosos ojos azules revisaron el salón acompañados de una sonrisa traviesa. Iluminándose al ver al chico trabajar en la mesa.
-Te he preparado té- dijo el chico sin girarse, centrado en su trabajo.
-Te he cogido una toalla…-
-Estás en tu casa- respondió el chico sin más.
-Esta es una habitación prestada…- susurró Lavinia –Fría, temporal…-
-Apenas quedan unos días para acabar el seminario… Qué sentido tendría tener que decorar nada…-
-Vives en… La ciudad se llama Kuoh?-
-No solo, padre y madre están preparando un castillo-
-¿Un castillo?-
-Castillo castillo. ¿Te gustaría visitarlo?- volviéndose hacia la chica… Su boca se abrió por completo.
La rubia apenas tenía una pequeña toalla envolviendo su cuerpo.
Issei separó sus manos, incrédulo.
-Lavinia, que haces vestida…-
-¿No te ha gustado?- girando sobre sí misma.
-Lavinia…-
-¿Somos compañeros, no hacen estas cosas las parejas?-
El chico no sabía cómo reaccionar. Los ojos azules fijos en los suyos.
Lavinia no esperó una respuesta, con todo el afecto del mundo abrazó al chico, llevando su rostro a su pecho.
Contenta, sintió sus brazos rodear su estrecha cintura.
Lavinia acarició su rostro, apartando los mechones de cabello castaño.
Sin perder la sonrisa Lavinia se inclinó, besándolo en los labios. Un beso casto, inocente.
-¿Los demonios no se saludan así?-
-Jajajajaja. ¿Quién te ha dicho eso?-
-¿No es como saludas a tu hermana?-
-Mi relación con mi hermana es especial-
-¿La nuestra tampoco?-
-Hay muchos tipos de especial-
Lavinia infló los mofletes adorablemente.
-DxD-
Sin darle mayor importancia a las palabras de la chica Issei sentenció que sin quererlo, había establecido una relación cuanto menos, peculiar. Issei Gremory subestimó enormemente a la joven maga. Subestimaba sus sentimientos, racionalizados erróneamente, catalogados y analizados, filtrados por un código ético equivocado. Engañándose a sí mismo.
Observando a la belleza rubia relajada en el sofá con un libro entre las manos, vestida con solo una camisa, jugando ausente con algunos mechones de su largo cabello, ajena a la visión que ofrecían sus piernas desnudas.
El demonio pensó en hablar del contrato. De las modificaciones que ella mismo había escrito. Del porque no había una fecha de finalización. Del porque Lavinia había establecido como eterno, su contrato.
Por algún motivo no quería romper ese momento, esa magia, esa burbuja.
Sonaba Marvin Gaye, el apartamento estaba impregnado con el dulce olor del perfume femenino y por primera vez desde que llegó, sentía que era hogareño.
Vislumbró el mayor tesoro que ofrecían las piezas demoniacas y entendió porque insistían tanto en que entregase las piezas.
Le gustaba mucho lo que veía… Y quería más.
Quería a Suzaku leyendo junto a la maga. A su hermana charlando con Akeno. Valerie… Xenovia… Incluso la valquiria y esa gata negra…
-¿En qué piensas?- susurró Lavinia sentándose en su regazo.
-¿Mmm?-
-Estas sonriendo, nunca te había visto sonreír así, en que piensas-
-En ti-
Reni sonrió levemente sonrojada. Levantándose, caminando hacia el equipo de música, cambiando el disco lentamente.
Suspirando al sentir unas manos recorrer su vientre, unas manos que la pegaron contra otro cuerpo.
Unas manos fuertes y firmes que recorrieron su cuerpo sin prisa, lentamente.
Lavinia las miró fijamente, jadeando.
-No…-
-¿Mmm?-
Apartando las manos del demonio, Lavinia retiró los botones de su vestido, dejando que cayese al suelo.
Ronroneando al sentir sus manos sobre su piel.
-Mucho mejor…-
-¿Mucho mejor?- susurró Issei besando su hombro lentamente.
-Quiero que me toques… mucho… mucho… Directamente, sin ropa…-
-Puedo hacer eso… ¿Algo más?- tomando su cuello con sus labios, presionando con fuerza, dejando su marca en su piel…
-Si puedes hacer algo…-
-Me encanta ayudar… ¿En qué te puedo ayudar?- subiendo sus manos hasta tomar sus pechos, arrancando un gemido en la maga, alzando sus manos para agarrar al chico por la nuca, arqueando su espalda, alzando sus pechos, ofreciéndoselos.
-En la biblioteca…- volviéndose, mirándolo fijamente.
Issei llevó su mano hasta su rostro, tomándola del mentón.
-En la biblioteca que…-
-Yo…-
-Dime que quieres, Lavinia. Tenemos un contrato…-
-Quiero que cumplas con el contrato…-
-No veo que pueda hacer ahora con el contrato que YO redacté-
-Quiero que cumplas con lo que yo añadí…-
-Mmm… Entonces tenemos un problema…- soltando a la rubia, separándose lentamente –No recuerdo haber leído esas anotaciones… ¿Qué decían? ¿Qué querías cambiar en mi magnifico contrato?-
Lavinia Reni, de pie frente a él. Vestida con solo su ropa interior, la miró fijamente.
-Cinco líneas-
-Adelante, te escucho-
-Que me mires… -extendiendo el pulgar- Que me toques… - extendiendo el índice -Que no me apartes de ti… - extendiendo el medio –Que sepas que soy tuya para todo lo que quieras…-
-Interesante… ¿Y las últimas líneas?-
-Que me ames…- extendiendo el anular –Y que cumplas todas las clausulas… hasta que la muerte nos separe- extendiendo el meñique.
El príncipe Gremory la miró fijamente. Lavinia no albergaba ni dudas ni temores.
Decidida, le sostuvo la mirada.
-Hay que cambiar esa última línea-
-¿Por qué?-
-Eres mía… Aunque la muerte nos separe!- sentenció el pelirrojo acercándose a la rubia, tomándola en brazos.
Lavinia chilló de alegría al sentir los labios del demonio sobre los suyos, devorándolos ambiento.
Envolviendo su cuello con sus brazos, su cadera con sus piernas, gimió con fuerza al verse contra la pared, las manos del chico recorrer todo su cuerpo.
Su lengua recorriendo su boca.
Lavinia Reni, la Princesa de Hielo, se sentía arder. Y se estremeció. Deseaba, deseaba con todas sus fuerzas, derretirse en su fuego.
Quería consumirse en las llamas de su amado.
Cada célula de su cuerpo exigía estar cerca de él… Y ansiaba la eternidad, la eterna juventud. La ansiaba… para pasarla a su lado.
Un contrato, una pieza demoniaca… Lo aceptaría todo. No le negaría nada.
-¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!-
Sorprendidos, el pelirrojo y la rubia se giraron hacia la entrada.
En la recepción había una adolescente cargada de bolsas, a sus pies dos gatas.
-¿Lo ves? Te dije que había una valquiria y dos youkai… Pero no me creías…-
-Ah… Es cierto!- exclamó Lavinia contenta, saludándola sin soltarse del demonio, apoyando su cabeza en su pecho.
-¿Q-que significa esto? ¡Pervertido!- chilló Rossweisse señalándolo, temblorosa, con el dedo índice.
-Buenas tardes! Me llamo Lavinia Reni y soy la bruja de Issei!-
-Continuará-
Este capítulo necesita mucho más trabajo. Pero me han enchufado la primera dosis de la vacuna para la inmortalidad y estoy medio lisiado medio empanado…
Si sobrevivo a esto (Es coña) le echaré algunas horas de revisión el lunes.
Reviews:
Lo de siempre, iré corrigiendo errores según los vaya viendo. Espero que os guste el capítulo.
