Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto

Y su fantástico manga Naruto

La historia es mía y espero que sea de su agrado.

El comienzo de nosotros

- ¡Corre! – Sintió el grito de su esposo mientras era casi empujada por su hijo mas grande para que escapara.

Aunque claro, el pequeño no solo quería que su madre escapara, sino también el pequeño bebe que llevaba en brazos. Por su padre, desgraciadamente ya no podía hacer mucho. Él había decidido sacrificarse para salvarlos a los tres o por lo menos darle el tiempo justo para lograr algo.

No podía dejar que ese sacrificio fuera en vano así que, con todo el dolor del mundo, empujo un poco mas a su madre que estaba aun ida por todo lo que sucedía fuera.

- Madre.. por favor.. – Suplico el pequeño – Padre esta haciendo todo esto para salvarlo..

Su madre miro una vez mas a su padre ya que cuando hablo centro su vista en él y pudo escuchar claramente como le decía un ultimo "te amo", antes de ver como el espacio que los separaba se llenaba de fuego.

Algunos toman el fuego como una purificación, pero en este caso, el fuego era pura y exclusivamente devastador. Elegido para eliminar lo que ellos pensaban que era la aberración mas grande que vivieron y presenciaron.

Ellos no debieron elegirse.

Ella, hija del antiguo gran demonio, hermana del actual gran demonio que no se encontraba en los dominios ya que fue solicitado para una guerra que se avecinaba cada vez más rápido y él, irónicamente tratándose de un demonio, estaba encargado de evitar que llegue.

Criaturas de todo tipo, de todas razas, querían el poder absoluto sobre una única especie que por más que parecía ser la más débil de todas, era la que nunca se rendía y siempre encontraba la forma de salir adelante. Es por eso que la ambición de muchos era de hacerse con ellos, conquistarlos, domarlos, esclavizarlos.

Pero los grandes clanes de criaturas, no encontraban razón para eso. Creían en la libertad de todos y en que podrían nutrirse todos con la ayuda del otro. Podían ser mejores, podían demostrar que no necesitaban de esas actitudes para poder ser poderosos.

Pero los clanes mas pequeños, no pensaban de la misma forma, y aunque eran menos, solo lo eran por separados. Decidieron unirse entre ellos, así atacar clan por clan para ganar mas poder y llegar a la especie que querían dominar. El clan demonio no lo permitiría, y fue por eso que el actual líder, fue a defender todo eso.

Él, más que nadie conocía a los humanos. Había aprendido a aceptarlos, había aprendido lo que era aprender de ellos y eso era porque su adorada hermana pequeña, se había enamorado de uno. Un humano perdido a las afueras de sus dominios. Herido y casi desnutrido, el corazón de su hermana no pudo evitar el enamorarse de él. Cosa que no le pareció agradable en un principio, pero cuando vio que su hermana sufría porque ese chico no quería nada con ella pensando que un demonio y un humano no podían estar juntos, entendió que el problema era ese. Los prejuicios que había en el mundo entero. Puedo ver como ese joven la amaba, como también sufría por no querer jugársela para estar con ella, aunque tuviesen todo en contra, fue por eso que, junto con su otro hermano, lo enfrentaron, pero no de la manera que el espero.

Pensó que lucharía contra dos demonios de elite por fijarse en su hermana, pero no fue así. Cuando estuvo listo para darles el primer golpe e irse de este mundo por lo menos habiéndole acertado un golpe a un demonio, escucho como ambos le decía que mandarían lejos a su hermana. La mandarían a los dominios oscuros donde iban los que no aceptaban las reglas, donde hasta los mismos demonios temían ir.

Fue entonces que ahí notaron su verdadero valor y él mismo también decidió enfrentarlos.

- ¡El problema soy yo! ¡No ella! ¡Mándenme a mí, pero a ella déjenla libre de culpa!

Les había gritado y cuando quiso golpearlos, fue reducido al instante.

Agallas, es lo que había escuchado decir a esos dos demonios mientras lo dejaban en el suelo, presionado por sus cuerpos.

- ¡Déjenlo!

La voz segura de su amada, mas el empuje de los cuerpos que estaban sobre él, fue todo lo que vasto para estar de nuevo de pie. Pudo verla enfrentar a sus hermanos, pudo sentir el poder que emanaba de ella y por primera vez deseo ser de otra raza que no fuera humana, la que fuera le venia bien con tal de protegerla.

Aprovechando que sus hermanos estaban en el suelo sorprendidos, la tomo del brazo y comenzó a correr con ella. Si esa era la pena que habían marcado para ella, él buscaría la forma de sacarla de ahí. La alejaría lo mas que pudiese y la salvaría. Aunque todos tomaran a los humanos como débiles, el demostraría que por la persona que ama, sacaría la fuerza de donde fuera.

Esta demás decir que no llegaron muy lejos, pero en ese pequeño trayecto, trato de explicarle lo que paso para que por lo menos ella escapara.

- ¿Porque lo haces?

Esa pregunto había salido sola e hizo que ambos se detuvieran.

- Porque puedo soportar cualquier castigo pero no que le hagan algo a la mujer que amo..

Siempre la había visto con una actitud segura de si misma y por primera vez la veía sonrojada y con ganas de soltar un par de lagrimas por sus palabras. Acaricio apenas su mejilla, pero recordó que debían seguir su camino.

Cuando volteo para volver a correr, se choco con una inmensa pared, o mas bien con dos cuerpos que eran peor que una pared.

- Si tanto dices amarla.. que tu especie no limite ni tu fuerza ni tu valor..

Nunca pensó escuchar esas palabras del líder de los demonios y pensó que quizás era una trampa para atraparla, pero cuando vio al hermano mas serio y que no solía importarle en lo más mínimo nada que no fuera solo él o sus hermanos, entendió que no era una trampa. Ambos estaban dando su aprobación a la relación que vendría.

Había logrado demostrar a un par de demonios, el valor de los humanos por las personas que amaban.

Ojalá, las cosas hubiesen quedado así, ojalá las palabras del líder hubiesen sido aceptadas por todos, pero no llego a ser así.

Se tuvo que mantener en secreto el hecho de que era humano, por lo menos hasta que las cosas mejoraran con los pequeños clanes que buscaban guerra.

Por suerte, varios años pudieron mantener la mentira, incluso cuando nació su primer hijo. El pequeño había heredado los genes demoniacos y desde el primer momento se supo que era así, incluso llegaron a decir que era un ser único, un genio, un prodigo.

Con eso se convencieron de que ambos eran demonios y esperaron que todo siguiera igual, pero cuando llego su segundo hijo, no pudieron ocultar la mentira por más tiempo.

El pequeño no demostró ningún poder demoniaco, parecía un simple humano. Fue ahí cuando el caos se desato, pero al ser familiares del líder, pudieron vivir un tiempo más.

Lo que no esperaron fue que cuando sus dos hermanos se fueran, uno a evitar la guerra y el otro a hablar con los demás clanes grandes, la gente, su gente, los demás demonios, tomaran represarías.

En la mente de todos estaba que como el hombre sería el líder en el caso que los otros dos murieran en la guerra, no dejarían que un humano los gobernara, por más que estuviese casado con un de los hijos del antiguo líder.

Es por eso que ahora se encontraba huyendo de la casa que siempre la acogió, donde todos sus hermosos recuerdos estaban.

El fuego la alcanzaría si no se iba inmediatamente y llorando por ver al amor de su vida entre las llamas, corrió con su hijo pequeño en brazos y con el mayor, para alejarse lo más que pudiese.

Tenia que encontrar un escondite, tenia que salir de ahí y esperar a que vinieran sus hermanos para que pusieran orden a toda esa locura.

No podía dejar que dañaran a su hijo solo por ser humano, era su hijo y no le importaba la especie que hubiese nacido, lo amaba igual que como amaba a su padre, un humano que seguía demostrando su valor a pesar de sus limitaciones.

Ruidos detrás suyo es lo que sintió y pudo ver como cada vez se acercaban más y más. Sus fuerzas no eran las mejores, había dado a luz hace poco y aunque un demonio se recuperaba más rápido que cualquier otra especie, creía que el hecho de que su hijo naciera humano, le había drenado sus fuerzas y demoraría un poco mas en estar como antes.

- Madre.. salve a mi hermanito.. – El pequeño de cinco años dijo mientras soltaba su mano y se detenía para enfrentar a la horda de rebeldes.

- ¡No! – Grito desesperada, no podía perder a su hijo también.

- Es el trabajo de un hermano mayor.. tengo que protegerlo.. – Le dijo con una sonrisa y pronto se vio algo apartada cuando alas negras, mas grandes de lo normal para un pequeño de cinco años, aletearon con fuerza.

Él defendería a su hermano, ganaría el tiempo necesario como lo hizo su padre. Estaban cerca de poder escapar y perderse entre las montañas que solamente se veían cuando salías de los terrenos demoniacos.

A la pobre mujer no le quedo de otra que seguir corriendo ya que cuando quiso arrastrar a su hijo con ella, obligándolo a seguirla, él ya corría con todas sus fuerzas para enfrentar a la horda. Logro ver como un par de ellos caían de un solo golpe, definitivamente su hijo era un genio, un prodigo.

Sin más volvió a correr lo más rápido que podía, pero el llanto de su bebe la distraía del camino. Besando apenas su cabecita para que no temiera, casi tropieza con el camino, cosa que por suerte paso ya que no sabia que lo que la separaba de las montañas, era un vacío inmenso.

El corazón le latía a mil por hora pensando que, si no fuese por el llanto de su bebe, ninguno de los dos lo contaría.

- Gracias.. – Volvió a besar la cabeza de su pequeño que parecía volver a dormir.

Una repentina energía llego a ella, de la misma forma en que una explosión, donde había quedado su otro hijo, se sintió. Volteando y viendo el fuego que empezaba a elevarse en el lugar, grito con todas sus fuerzas y con el dolor mas desgarrador que solo alguien que perdió a un ser amado, puede soltar.

Hermosas alas negras salieron de su espalda como antes de su segundo embarazo. Las alas de ella, tienen la particularidad de parecer alas de cuervos, hermosas de un color azabache profundo que solo en su familia era portadora de tal color, se alzaron en lo alto. Con un solo impulso, se arrogo al vacío, solo para luego elevarse en lo alto y llegar hasta las montañas para así escapar de su propia gente.

Podía ver las montañas cada vez más cerca, podía sentir que el aire incluso le faltaba por la altura que estaba tomando y esperaba de todo corazón que su bebe también lo aguantase. Logro pasar las primeras montañas y cuando visualizo un pequeño lago extraño que brillaba, otro grito salió de sus labios, pero esta vez por el dolor físico.

Podía sentir como sus fuerzas se acababan e incluso sus alas comenzaban a desaparecer de a poco. Le habían disparado algo por la espalda, y tristemente sabia que no era algo ordinario. Reconoció que de una flecha se trataba y tardíamente entendió que iban preparados para acabarlos. Algo tenia la flecha que hacia que cada vez descendiera más y más.

Sabía que debió esconderse entre las montañas, pero la falta de aire le preocupaba para su pequeño así que no le quedo mas que esperar a ver algo de tierra plana, y ahora la vería demasiado pronto.

Las ultimas plumas desaparecieron de su espalda y fue así como la caída fue aumentando la velocidad. Estaba sobre el lago que había visto desde lo alto, pero suponía que no seria tan profundo como para aguantar su caída desde tantos metros de altura.

- Perdóname bebe.. – abrazo con la poca fuerza que le quedaba para tratar de amortiguar algo del golpe para el pequeño – Perdóname Sasuke por no salvarte..

Tristemente, llegado su final, el único consuelo que le quedaba es que, por lo menos, su familia se volvería a encontrar.

- Que alguien.. – Sus lágrimas parecían volar mientras caía más y más y podía ver como esas montañas parecían aun mas grande de lo que las vio antes – Salve a mi bebe..

Apenas termino de decir esas palabras, su cuerpo se adentro en el agua brillante del lago, pero para ese momento ella ya estaba completamente inconsciente.

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Entre medio de las montañas, el aire era bastante puro, a cualquiera que entrara sin los cuidados o por los caminos que su pueblo había marcado para los viajeros de buenas intenciones, era casi un camino de ida. Muchas veces encontraban personas que tristemente habían padecido por no seguir sus advertencias o por no tener buenos deseos.

La magia que existía en su pueblo, hacia que si no tenias un buen corazón, el hermoso aire puro que ellos estaban acostumbrados a respirar, se volvieran partículas de veneno. Tu mismo ser, transformaba lo que respirabas en el veneno que salía de tu propia alma. Se sentía mal por ellos, pero ese era su castigo.

Suspiro pesadamente mientras pensaba en ellos y con calma y elegancia que solo ella podía portar, se acerco al inmenso balcón de su hogar. Cualquiera que viera ese lugar diría que no es algo digno de una esposa de líder, llamar a eso hogar, pero había sido donde los mejores recuerdos estaban alojados así que su adorado esposo, le había permitido conservar el lugar y llamarlo hogar, olvidándose del palacio donde se supone que viven. Incluso el fingía volver ahí, solo para que cuando nadie lo miraba, escaparse para su verdadero hogar, donde ella siempre lo esperaba para ser solo dos personas normales que se aman, sin responsabilidades.

Aunque claro, estaban seguros que ya todos sabían de sus escapadas, pero como sus responsabilidades no se vieron afectadas nadie les recriminaba.

Disfrutando del hermoso paisaje que tenía, y una de las razones por las cuales amaba el lugar, se dedico a tararear una canción que había escuchado una sola vez, pero la había amado por lo tranquilizadora que era.

Con movimientos sutiles, bailaba sola la melodía que cantaba hasta que un grito de dolor hizo que se detenga abruptamente. Busco por los alrededores algo que le diga de donde había provenido, sin encontrar el origen hasta que, mirando el pequeño lago de deseos, noto una sombra que iba haciéndose mas grande con cada segundo.

Levanto la mirada y pudo ver como una mujer caía de espalda con una flecha clavada en la espalda.

Sus ojos se aguaron al saber que no podría salvarla, pero antes de que pudiese seguir lamentando la situación, el viento parecía soltar unas palabras dolorosas.

- Que alguien.. salve a mi bebe..

El lago volvió a hacer su magia como pocas veces lo vio, ya que solo parecía cumplir deseos de gente que realmente era buena de corazón y que había sufrido como nadie.

Corrió lo más rápido que sus pies le permitieron, saliendo por la parte de atrás de la casa, sin notar que, aunque ese lugar era su guarida secreta con su esposo, su esposo había dejado una vigilancia extra por las dudas, el cual, al verla de ese modo, mando el aviso de que algo había pasado y que se necesitaría ayuda por las dudas. En lo que los refuerzos llegarían, él se encargaría de proteger a la esposa del líder.

El tramo que había desde el balcón hacia el lago, nunca le pareció tan largo como en esos momentos que para otros serian solo segundo. Apenas llego, respiro rápidamente cansada por haber corrido de esa forma y sabiendo que últimamente su salud era cada vez mas lamentable. El estado físico que tenía parecía cada vez menor pero ahora eso no importaba, sino esa mujer que había pedido por su bebe.

Cuando llego al borde del lago, sus ojos se abrieron ante la impresión de presenciar como pocas veces, cumplir el deseo de un ser. Pudo ver como un pequeño viendo se formaba debajo de la mujer, manteniéndola a flote y entre sus brazos había un pequeño bebe.

Sin importarle su vestimenta o que se mojara, se adentro al agua para tratar de sacar a la mujer con el bebe.

- ¡Señorita! – Grito uno de los guardias mientras la veía en el agua tratando de mover un cuerpo. Pudo ver como con la mirada le pedía ayuda y rápidamente se metió al agua para ayudarla, notando que había un bebe sobre la mujer – Usted tome al bebe..

Asintiendo con la cabeza, agarro al pequeño con cuidado, era tan pequeño que, apoyándolo en su hombro, apenas y llegaban sus piecitos a su pecho.

Habiendo ya sacado a la mujer del agua, notaron el arma clavada en su espalda. El hombre iba a sacársela para poder llevarla, pero apenas quiso tocarla, le dio un chispazo que hizo que aleje la mano. Vio como la señorita iba a tocarla y la detuvo.

- No debemos tocarla.. – Trato de aclararse lo más rápido posible ya que lo miraba con reproche – Esta encantada señorita.. no sabemos que clase de hechizo tenga.. podría pasárselo a usted.

Sin importarle nada, se arrodillo a su lado y con una sola mano, ilumino casi todo el lugar. Su cuerpo empezó a brillar y sin mas arranco la flecha de su espalda. Noto que en su ropa había otros cortes más, pero solo una flecha había, quiso revisarla más, pero su poder parecía irse de golpe, tiro la flecha lo más lejos que podía de todos y de a poco comenzó a sentirse mejor.

Efectivamente el guardián tenía razón, habían hechizado el arma y, por ende, a ella. Sintió remover al bebe en su hombro y entendió que podría estar preocupado por la mujer, por su madre, podía ver, con sus ojos color luna, el vinculo que los unía, era su bebe, ella pidió por él sin importarle lo que sucediera con ella. Ahora entendía que el lago cumplió el deseo de una madre, y otra vez, presenciaba lo mismo.

Con una sola mirada, le indico al guardián que la llevaran dentro para poder ver mejor su estado y tratar de salvarla.

Cuando apenas la terminaron de acomodar en una cama de la habitación de invitados, sintió el ruido de muchas personas entrando a su casa, pero una sola voz llego a sus oídos sacándole una sonrisa por lo preocupado que se escuchaba cuando no había nada que temer.

- ¡HIKARI! – Grito un hombre que nunca perdía los estribos, pero ahora parecía que sí.

Corrió por toda la casa hasta que el guardia salió de una habitación indicándole que ahí estaba su esposa. Todos corrieron esperando que su señora estuviese bien y solo la vieron a un lado de la cama, con un bebe en brazos y con una mujer que yacía acostada.

- ¿Que sucedió? – Pregunto el líder.

Hikari miro al guardián para que explicara todo.

- Encontramos a esta mujer y al pequeño en.. en la parte de atrás.. – El lago era un secreto para muchos de los que estaban ahí y así debía seguir – Logramos traerla hasta aquí para ver que sucedió.. – Miro a su señora y con un par de señas, se acordó de lo demás, así que volvió a ver al líder – Estaba herida con una flecha hechizada.. recomiendo que se trate con cuidado el objeto ya que drena la energía de quien la toque.. calculo que en el caso de esta mujer, al ser herida con ella, el efecto fue peor..

- ¿Quién saco el arma entonces? – Pregunto frunciendo el ceño al guardián que se supone debía de cuidar de su esposa.

El guardián blanqueo los ojos al ver al líder de esa forma, luego hablaría con él para que se calmara, sabia como hacerlo, por algo, aunque hoy tenían un puesto distinto, no dejaban de ser hermanos y cuando uno se comportaba como un idiota, el otro debía ayudarlo.

Dejando esa futura charla de lado, señalo con la vista a su esposa que estaba por sentarse en la cama para tocar la mano de la mujer inconsciente. Un suspiro cansado salió de los labios del líder al ver que su esposa era lo bastante ingenua de espera que todos fueran buenos cuando no siempre es así, menos el mundo en el que estaban rodeados, menos cuando los rumores de guerra parecían atravesar sus escudos y fortaleza que era las montañas.

- Hikari.. no deberías.. – Pero antes de poder seguir hablando, vio como su esposa acomodaba mejor al bebe y como este había tocado su abdomen, haciendo que todo el cuerpo de ella comenzara a brillar de una manera extraña – ¡HIKARI! – se preocupó pensando que había caído en una trampa y estaban atacando a su esposa.

Todos los que lo acompañaban, alzaron sus armas para correr a ella y asesinar la amenaza que estaba atacando a su señora, mientras que el guardián estaba por darle una muerte rápida a la mujer en cama pensando que todo era un engaño.

Por suerte, ninguno llego a ningún lado ya que la dulce voz y potente como pocas veces se podía escuchar de la esposa del líder, se sintió en toda la casa, mientras con el brazo que no sostenía al bebe, intentaba en un absurdo esfuerzo, proteger el cuerpo de la mujer.

- ¡NO! – Su voz era algo que pocas veces se podía escuchar por la especie que era.

Su señora, a diferencia de todos ellos, era una de las pocas, si no es que la última, ninfa de la montaña. Había llegado ahí por obra del destino y poco se sabia de ella. Había logrado decir que era, quien era, pero no podía hablar libremente. Su voz casi nunca salía, conocía el idioma, las palabras y pocas podía decir a modo de repetición, es por eso que ya se había acostumbrado a no hablar.

- Be..Be.. – Dijo recordando las palabras de la mujer.

- ¿Que? – Dijo su esposo sin entender porque nombraba al pequeño en sus brazos.

- Be.. be.. – Volvió a decir con una sonrisa mientras la mano que uso para proteger a la mujer, se dirigía a su propio abdomen. Ahora entendía su estado. Estaba esperando un hijo con el amor de su vida, y al ser de especies distintas, no sabía que eso podía pasarle durante su gestación – Bebe.. – Volvió a decir mientras le sonreía a su esposo.

- Ya era hora de que me volvieras tío.. – Soltó sin mas el guardián con alegría mientras todos los guardias también sonreían al saber que su líder, les daría un heredero y no uno cualquiera. Esperaban grandes cosas del hijo de una ninfa de la montaña con un elfo de la montaña – Vamos Hiashi.. – Se preocupo al no verlo reaccionar – Deberías alegrarte..

Apenas termino de decir eso, vio como su hermano se volteaba y pedía a todos que salgan, menos a su hermano, con él no tenía drama. Por su parte, Hizashi, se preocupo de la poca alegría de su hermano, estaba por disculparse con Hikari cuando la vio sonreírle al cascarrabias que tenia de esposo.

Al principio no entendió a que se debía y luego fue testigo de como en un parpadeo, su hermano estaba abrazándola casi con fuerza y una gran sonrisa que solo había visto cuando le conto que ella acepto ser su esposa.

Entendió que lo único que su hermano quería, era privacidad para ese momento tan íntimo y se sintió feliz de poder presenciarlo también. Pero aun tenia la duda de que era esa extraña luz que salió de pronto. Por ahora se lo guardaría y no afectaría el estado de su hermano con eso, parecía que todo estaba normal, no se la veía débil ni nada, a decir verdad, se la veía mejor que otras veces.

Sin hacer mucho ruido, les dio su privacidad y fue a buscar el arma que quedo tirada cerca de la laguna, para poder empezar a encargarse del siguiente problema y que una vez que pasara la alegría del momento, tendrían algo que resolver.

Volvió al lugar y el arma parecía querer desaparecer, parecía que se estaba consumiendo sola al no tener donde aplicar el hechizo. No pudo hacer mucho con ella, pero como siempre, el viento, el gran mensajero de las montañas, parecía amontonarle un poco del polvo que quedo. Con cuidado y vaciando un frasco con hiervas curativas, coloco el polvo que quedaba. Pudo ver como el frasco parecía querer consumirse, pero el poder de los elfos pudo contrarrestar eso.

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Dentro de las montañas, el pueblo celebraba la llegada de un heredero a sus tierras, todos felices y contentos, donde el ambiente festivo parecía que duraría lo que durara el embarazo.

En otro lado, los días venideros a la gran tragedia que sucedió en la familia del líder demonio, hacia que todo se volviera mas lúgubre. Nunca pensó que atacaría a su propia especia, esperaba con tantas ansias que todos convivieran, que todas las especies lo hicieran, que no noto que su misma especia no estaba de acuerdo con eso.

Nunca lloro, nunca pudo hacerlo, pero su alma era la que se encargaba de eso. Juro vengarse con todos los que actuaron de esa forma, y agradeció a los que se acercaron al lugar para defenderlos. Aun así, no había sido suficiente y ahora todo era un caos es su casa. Al esposo de su hermana no podía ni verlo en el estado que estaba, se sentía culpable por haberlos abandonado, su sobrino había acabado con la mayoría de los rebeldes, pero parecía que le costo casi la vida, dependía de su fuerza de voluntad y ni hablar de su hermana y el mas pequeño. No tenia cuerpo ni que llorar ni del cual esperar un milagro.

Sonrió con una dolorosa ironía pensando que él, un demonio, esperaba un milagro.

- Lo encontramos.. – Llego su hermano con un sujeto agarrado del cuello – Es quien según los testimonios, salió armado con arco.. Varios aseguraron que nuestra hermana logro salir volando pero este desgraciado le disparo una flecha..

- ¿Para donde salió mi hermana? – Pregunto con voz ronca y cargada de odio – ¿Donde?

Necesitaban una ubicación ya que los testimonios, aunque algunos coincidían, otros no hacían mas que confundir, aunque iban con buenas intenciones.

- Para que decirles.. – Hablo con cierta gracia siniestra – De todas formas nunca despertara..

Antes de que pudiesen matarlo por sus palabras, todo el cuerpo del sujeto se comenzó deshacer como si fuese un muñeco de barro.

El grito que soltó el líder de los demonios, estremeció todas sus tierras. Había perdido a su hermana y a su sobrino.

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El tiempo paso y dentro de las montañas, el ambiente festivo, era algo que mantenía a todos en paz, en tranquilidad.

La extraña mujer, efectivamente estaba hechizada y ninguno de los antiguos ancianos elfos, sabían como contrarrestar el hechizo, simplemente parecía que estaba dormida y que su vida pendía de un hilo.

En cuanto al bebe que había traído con ella, parecía tener cierto afecto por la esposa del líder. Solía jugar con sus cabellos azulados cada vez que le hacia mimos en la cama. Pero lo mas extraño es que reconocía que no era su madre, ya que con quien se acurrucaba en su pecho para dormir, era con la mujer que seguía en el mismo lugar.

A Hikari se le partía el corazón de verlo como desesperadamente buscaba los brazos de su madre y como era ella la que lo tenia que ayudar para simular que la mujer era la que lo abrazaba. Deseo saber quien era, como se llamaba, de donde era. Deseo saber mas que solo lo poco que sabía.

Su pansa cada vez comenzaba a notarse mas y mas y estaba preparada para dar a luz en cualquier momento, el frio había llegado y solía sentirse más entre las montañas, pero no le importaba, estaba acostumbrada, pero eso no quitaba que de vez en cuando temblara un poco por el mismo.

Acondiciono el cuarto donde la mujer dormía para que fuese calefaccionada y con un pequeño escritorio donde pasaba varias horas del día para tratar de buscar algo que la ayudara. También cuidaba del pequeño, se había encariñado muchísimo con él y aunque quería nombrarlo, le parecía una falta de respeto cuando su madre estaba a su lado y seguía viva por más que no despertaba.

Suspirando de cansancio ya que había terminado otro libro para ver si conseguía algo, noto como el pequeño, ya mas grandecito, con ojos color carbón al igual que su cabello, estaba a un lado de su madre durmiendo plácidamente.

Algo de envidia le dio ver esa escena y comenzó a fantasear si su bebe seria igual que el pequeño, que no importara quien estuviese cerca, se refugiaría en los brazos de su madre.

Con una boba sonrisita se acostó a un lado de ellos, dudaba que su compañera de cama se molestara, pero quería descansar un poco y no sabía si llegaría hasta su cuarto, así que con cuidado se acostó con ellos.

El cansancio llego de golpe, llevándola al mundo de los sueños. Siempre eran los mismo, ella perdiéndose en paisajes increíbles que solo podía ver en la descripción de sus libros o siempre aparecía en la laguna, flotando y viendo a su madre antes de morir. Pero ahora el paisaje era distinto. No había nada, solo oscuridad, solo tristeza y ella estaba en medio, una pequeña luz se asomo por uno de los tantos lados y preocupada por la oscuridad que la rodeaba, decidió seguir la luz.

Al llegar, todo era distinto, un paisaje floreado con un sol brillante, hacia que todo lo demás se olvidara, que esa angustia que vivió en la oscuridad, desapareciera.

Vio al pequeño que cuidaba correr por todos lados, pero no era un bebe ya, era más grande, podía apostar a que debía tener sus cinco años, era un pequeño hermoso y alegre. Lo vio voltear a su dirección y levantar el brazo a modo de saludo, le devolvió el gesto, pero una voz la sorprendió.

- Sasuke.. así se llama.. – Dijo sin mas la voz que la asusto haciendo que volteara y sorprendiéndose de quien estaba a su lado. Era la mujer que cuidaba – Perdón por el susto y gracias por cuidar de mi pequeño.. por suerte mi deseo fue escuchado – Le sonrió con ternura y agradecimiento.

- Bebe.. lindo.. Sa.. Suke.. – Trato de hablar, pero era complicado.

- Gracias por todo.. – Entendió lo que le quiso decir y no la quiso forzar a hablar – Y felicidades también.. – La mujer señalo su abdomen abultado – Es lo mejor que nos puede pasar en la vida.. nos dan la fuerza que necesitamos para seguir.. se que sigo viva por él.. él me da fuerzas..

Hikari se sorprendió ante esas palabras ya que no sabia que era consciente de su estado. Una alarma se prendió en su cabeza pensando que quizás, ese sueño tan inocente era una forma de comunicarse entre madre e hijo y ella estaba ahí de intrusa. Iba a tratar de despertarse cuando escucho al pequeño correr hacia ellas, ambas mujeres se sorprendieron, pero no pudieron decir nada cuando el pequeño, con cara de preocupación, toco la pansa de Hikari.

La luz que pocas veces la veía y trataba de que no estuviese su esposo cuando eso pasaba, volvió a aparecer.

Pensó que eso la despertaría, pero en realidad lo que la despertó fue el llanto del bebe que estaba en medio de ambas mujeres. Vio que se agarraba a su ropa, pero sobre todo a la parte que cubría su vientre. Sintió una pequeña molestia y con cuidado soltó sus manitas de su ropa para ponerse de pie, pero el pequeño volvió a llorar con más fuerza.

Se iba a colocar de pie para poder calmarlo, pero otro dolor le imposibilitaba esa acción hasta que sintió el ruido de la puerta de la entrada, seguro era Hizashi que venia a ver porque el bebe lloraba.

Apenas pudo ponerse de pie, sus piernas le fallaron y cayo de rodillas agarrándose de la cama. Noto que el bebe lloraba mas y que donde había estado ella, había sangre. Con temor miro su ropa y noto como estas estaban de rojo. Necesitaba pedir ayuda, el pequeño se había dado cuenta antes que ella que algo estaba mal y temía que Hizashi no llegara a tiempo para ayudarla.

- Be..be.. – Su voz se perdía por el dolor pero necesitaba sacar fuerzas – ¡Be..be! – esta vez sonó mas fuerte pero necesitaba más – ¡BEBE!

El grito por fin se sintió en la habitación y en toda la casa. Hizashi que iba tranquilo pensando que solo estaba en un berrinche el pequeño, escucho el grito y rápidamente corrió lo que le faltaba para llegar, encontrando a su señora en el suelo, con el bebe llorando y sangre en la cama.

- ¡Hikari! – Grito mientras la levantaba para llevarla a otro lado pero vio como ella miraba al bebe para no dejarlo solo – Bien.. – Entendió que tenía que quedarse ahí hasta que alguien lo ayudara con el pequeño. Sacando de su cinturón un cuerno que servía para dar aviso y que se escuchaba a kilómetros, lo soplo esperando que lo escucharan rápido. Estaban todos preparados para la llegada del bebe, pero no dentro de esa casa y la mancha de sangre no podía tomarla como algo bueno.

A los pocos minutos, todo el mundo llego, Hiashi entro desesperado viendo a su esposa sufriendo y sudando, además de notar la sangre que se escurría por sus piernas.

- Hay que llevarla a la habitación.. – Dijo Hizashi mientras le indicaba a su hermano las cosas.

- Bien.. – Acepto cargándola con cuidado y viendo como ella buscaba refugio de su dolor en su pecho – El médico preparara todo.

Hizashi asintió y agarro al bebe que parecía no querer separarse de la peliazul. Lloraba mas de lo normal y eso no ayudaba con los nervios de todos.

Tres horas llevo lograr que el bebe naciera y en más de una vez, temieron que no lo lograran. El bebe de la mujer desconocida solo se había tranquilizado cuando se acercaba a la puerta donde el parto se estaba llevando a cabo, pero aun así seguía inquieto. Solo se calmo cuando se escucho el llanto de un bebe del otro lado.

En ese momento, el pequeño empezaba a estirar los brazos en esa dirección, como si quisiera conocer a quien nació.

Luego de dos horas mas que Hizashi no sabia que pasaba ya que el llanto del bebe se había detenido pero su hermano no salía, lo hacía preocupar más. Así que cuando apenas se abrió la puerta, se paro en frente para saber que sucedía o que sucedió, si su sobrino nació bien o que paso.

- Es una niña.. – Sonrió Hiashi ya que su pequeña aun así con pocas horas de vida, sabia que era igual que su madre. Se notaban apenas unas pelusillas que indicaban que su cabello seria como el de ella, no contaba con sus orejas puntiagudas y su piel era casi tan blanca como la porcelana. Era para él y para cualquiera que la viera unos segundos, una belleza.

Hizashi sonrió a su hermano y paso a ver como su esposa se notaba cansada pero feliz, alimentando por primera vez a su sobrinita. Se acerco mejor para verla, olvidándose que llevaba al bebe en brazos y solo fue consiente de él cuando este estiro sus brazos para llegar a la beba.

Hikari sonrió ante aquello y con cuidado de no molestar a la recién nacida que estaba comiendo, indico que lo dejaran acercarse. El pequeño parecía que había aprendido a gatear de la nada por cómo se deslizo para poder ver mejor a la beba.

Noto una hermosa sonrisa cargada de inocencia y decidió hacer las presentaciones.

- Sa..sasuke.. – El pequeño parecía responder al nombre – Hi.. Hinata.. – Descubrió un poco las telas que cubrían a la pequeña para que así pudiese verla mejor.

Con una corta risita, el pequeño se acomodo apoyando la cabeza sobre las mantas que cubrían a la pequeña como queriendo estar cerca de ella. Los demás se sorprendieron de aquello, no era algo que esperaban ver, pero Hikari si, se hacia una idea de que eso pasaría y ahora entendía todo, el pequeño, cuando se acurrucaba con ella, no era por ella, era por su pequeña Hinata.

Sonrió ante el hermoso comienzo que habían tenido esos dos pequeños y deseo con todo el corazón, poder volver a encontrarse con esa mujer y decirle lo que había pasado, además de agradecerle, su hijo la había salvado tanto a ella como a su hija.

Y es que los médicos le dijeron, que el dolor lo que sucedió pudo ser peor si no se daba cuenta a tiempo. Pudo perder a su bebe e incluso morir ella, pero ese pequeño pelinegro, las había salvado.

- Gra..cias Sa..suke – Dijo despacio y con dificultad, viendo como ahora estaba con dos pequeños plácidamente dormidos y tranquilos.

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Holis holis holis a todos! Como están? Años luz que no me pasaba ii de verdad lo lamento muchísimo, tengo que volver a ponerme al día con las historias, pero se me complico un poco mucho todo.

Bueno, que decir de esto. Quiero participar del SH MONTH 2021 pero quería hacerlo con una historia que tenga relación todos los días.. pero me di cuenta que para eso, esta medio difícil de pensarla solo con un mes de anticipación así que, va a salir esta hermosa aberración del destino jejejej es decir, todos los días voy a escribir lo que salga pero tratando de que esté conectado.

Consejito, olvídense de todo lo que crean saber sobre seres mitológicos, ángeles, demonios, humanos, magos, magia, chakra, elementos, del anime, del manga, todo.. olviden todo ii disfruten que será SasuHina si o si pero después, el resto esta medio de dudosa procedencia jejejeje.. tratare de que tenga coherencia ii si no explicarlo en este espacio lo que tengan dudas, pero si solo quieren tener algo que leer estos días, no va a haber problema.

Sin más, espero que no les parezca tan tan aberración todo esto pero si no encuentran coherencia muy específica, sepan que es por esto. Quizás en unos años decida editarlo o no.. o si hay un capitulo que les parezca que puede tener su propio desarrollo mas elaborado ii mejor, me lo hacen saber..

En fin.. con todo el amor del mundo, nos leemos mañana ii vemos como sigue esto.

Feliz SasuHina Month 2021 para todos nosotros ii vayan a Tumblr que ahí si van a conseguir material de bueno bueno..

Adeosss!

_¡Mumumuak!_