Advertencia: Micro capitulo

Dumbledore observaba por sentesima vez el espejo, viendo lo que queria, lo que anhelaba.

Era algo raro y egoísta que se le apareciera un solo hombre en aquel espejo, a su edad todavía existía ese sentimiento.

Como un viejito sentimental que era se sentó frente al espejo y lloró.

Imaginandose, las cosas que hubieran podido ser.

La graduación en Hogwarts, su boda con el hombre que amaba aún, tal vez dos o tres niños corriendo por ahí, talvez hubiera sido auror, hubiera envejecido acompañado y también hubiera muerto de la mano de su amor.

Una bola de fuego transparente le empezó a hablar.

Sacrificarias tu presente por comenzar de cero, no todas las personas cambiarán, pero hermoso pelirrojo, comenzaras de nuevo y tendrás tu final feliz.

Y que hay de Voldemort - dijo dudoso el viejito al fuego.

El también comenzará de nuevo, y te tendrá a ti de guía porque en la vida que comenzaras el será tu hijo. Hijo de tu carne y sangre y lo harás un hombre de bién.

Aceptas?

-Si, acepto-

Como te llamas - dijo Dumbledore quien se estaba envolviendo en fuego lentamente. Mientras escuchaba lo que decía el fuego.

DE LAS CENIZAS RENACERAS HERMOSO FÉNIX. DUMBLEDORE ESTA SERÁ TU ÚLTIMA OPORTUNIDAD DE HACERLO BIEN, DE LIBRAR A MUCHAS PERSONAS DE LA DESESPERACIÓN QUE SUFREN. SOLO LOS QUE ESTÁN EN ESTE MUNDO MÁGICO SE VERÁN AFECTADOS MÁS LOS QUE HAYAN SALIDO NO.

ME LLAMO MERLÍN Y HE GASTADO MI ÚLTIMA ENERGÍA CONTIGO. NO ME DECEPCIONES.

Y así como vino se fue. Dumbledore callo desmayado rodeado de fuego en su cuerpo y apenas borrosamente empezaba a cambiar así como su entorno.

Abrió los ojos al escuchar un llamado, estaba en la misma habitación, claro que nada se había deteriorado antes parecía nuevo el lugar, estaba oscuro y solo podía ver apenas su reflejo, el mismo que no veía de hace mucho.

Tenía 15 años ahí, su cabello rojo fuego, sus ojos azules todo el enfundado en el uniforme de Gryffindor.

La aparición de gellert tras de el lo tomó por sorpresa y más el ser volteado y besado con pasión.

Crei que no vendrías hoy Dumbledore, por reglas absurdas nuestras casas no pueden unirse. Pero eso no va a evitar que yo te vea *beso* te toque *beso* te bese *beso* te tome *beso* al escuchar esas palabras sintió las manos del más alto en su trasero. Eres mi novio después de todo. Afirmó Gellert

Eres mio Dumbledore, mi precioso pelirrojo. Mi amado Fénix.

Cabe decir que Dumbledore poco a poco empezó a salir del shock. Y a seguir la corriente y a disfrutar de las caricias ofrecidas por su ahora enterado novio.

Si eso era lo que le deparaba su ahora futuro, pues bién. El aceptaba aquello gustoso.