SELLO MALDITO
Tenía un chivatazo gracias a Jiraiya, habían visto a Sasuke pelear contra unos esbirros de Orochimaru. Según los pueblerinos la pelea era sangrienta, brutal y las zonas colindantes estaban quedando devastadas.
–¿Do-dónde fue eso, ttebayo? –Naruto estaba desesperado, ansioso… Quería lanzarse ya a la carrera hacía el lugar –¡RÁPIDO! ¡DIGAMELO AHORA, TTEBAYO!
–Naruto, calma… – Instó Jiraiya. No había sido bueno que el rubio llegara en ese instante y oyera. Pelinegro, pelea contra 10 shinobis fuertes y con unas marcas extrañas que les recubrían a todos la piel, o directamente aspecto algo estrambótico. Era evidente que eso era el sello maldito de su antiguo compañero, Orochimaru.
–¡NO! Sasuke puede estar en peligro… Y ahora es el momento de salvarlo y llevarle de vuelta a Konoha, conmigo y el resto del equipo 7. –Volvió a mirar a la pareja de ancianos. Que parecieron verle tan nervioso, que le dieron las indicaciones pertinentes.– Gracias, gracias…
Naruto desapareció tan rápido que fue un visto y no visto. No pudo ni decirle que le esperara. Sólo le quedó salir corriendo detrás de su adolescente alumno, para poder serle de apoyo en caso de emboscada.
Naruto había crecido mucho en esos años que llevaba bajo su cuidado. De ser un crio enano, chillón y cabezota a ser un adolescente de 16 años de buena talla, chillón y cabezota. Aunque por suerte, su voz se había vuelto grave y ya no le dolían los odios por oírle gritar con esa voz aguda y tan molesta. Pero lo de cabezota no se le quitaba con nada, eso si… Había conseguido que tuviera más cabeza a la hora de actuar, más o menos… A veces… Cuando al adolescente le interesaba. Suspiró internamente mientras seguía corriendo tras el rubio, o lo intentaba…
Algún día le iba a causar un infarto, ni que estuviera enamorado de ese Uchiha y estuviera deseando verle para calmar su picazón. ¿Sería eso? Negó con la cabeza, no podía ser… Si recuerda que de niño le hablaba de una chica de su equipo con una gran y adorable frente, muy inteligente y de sedoso pelo rosa. Aunque también era cierto que con el pasar de los meses, la charla dejó de centrarse tanto en un chica llamada Sakura, a hablar única y exclusivamente de un chico llamado Sasuke. Naruto estaba obsesionado con el Uchiha. Así que en su mente dejó de lado el "No puede ser" y pasó a "Y si, si podía ser…". Miró hacía delante y no vio ni rastro de su joven alumno… ¡Mierda! Era un rubio alocado, sin cerebro ni dos dedos de frente.
–Maldito muchacho… Podría ser una trampa y caerías de cabeza con tal de ver a Sasuke.– Suspiró, por suerte había escuchado a los viejitos hablar y sabía donde tenía que mirar. Esperaba que no fuera una emboscada y si lo era, poder llegar a tiempo. Además de que Naruto realmente se había hecho fuerte. –Las hormonas y la edad del pavo…
Si definitivamente ese debía ser la prisa del rubio, estaba con las hormonas alborotadas y quería ver a su azabache… Rió sin detener su marcha. Si Naruto le escuchara se sonrojaría y se afanaría en desmentir que él tuviera esos gustos. Y lo desmentiría con aspavientos exagerados… Para luego huir, rojo como un tomate y haciendo ver que esas ideas sobre él teniendo gusto por otros hombres le escandalizaban demasiado.
–Se engaña a si mismo, el tonto.…Pero a mi no me puede engañar, soy un experto en temas de amor…
Vale, no era cierto, pero si era un experto en temas sexuales. Y sabía reconocer cuando alguien se sentía atraído por alguien. Y eso le pasaba al Uzumaki… Pondría la mano en el fuego.
(…)
Había llegado a la zona de pelea, justo a tiempo para ver como un agotado y algo herido Sasuke… El cual seguía con la transformación del sello maldito nivel dos, aunque alguien le había arrancado las ¿alas? O esas dos grandes manos que poseía el Uchiha cuando estaba con esa apariencia rara y salvaje. Ahora el Uchiha se alejaba de forma lenta y algo trémula de la zona donde había peleado con ferocidad. Miró durante unos segundos el lugar, analizándolo, notando la destrucción, la sangre, los cuerpos desmembrados… Si, definitivamente ahí había sucedido una feroz pelea a vida o muerte.
Vio como el Uchiha se alejaba de forma pausada, sin mirar en su dirección, ni detenerse.
–Siempre me has considerado inferior a ti…– Musitó cabizbajo– ¡Pero yo te voy a demostrar que somos iguales, ttebayo!.
Se lanzó a por el otro, quedando más cerca esta vez.
–SAAAAASSSUUKKEEEEEEE– Gritó para llamar su atención y que no se atreviera a marcharse sin mirarle. – Maldito engreído.
Y el pelinegro se detuvo irguiéndose en toda su estatura. Se giró hacia esa voz y olfateó, hinchó su pecho y le soltó un suave y ronco gruñido animal, aunque algo raro… Era largo, gutural y al terminar volvió a hinchar su pecho.
Abrió la boca estupefacto y dio un pequeño paso atrás.
–¿Qué-qué te han hecho… Teme? – Parecía un animal salvaje, un fiero león a nada de saltar sobre su presa.
–¡Naruto!– Jiraiya llegó en ese momento y Sasuke se giró en su contra, liberando un sonido más animal que humano. Poniéndose en posición de ataque, con las garras que poseía en esa forma apuntando hacía ese nuevo hombre al cual percibía como a un enemigo.
No podía permitir que se lanzara contra Ero-sennin, el mayor se defendería sin tener en cuenta que Sasuke estaba afectado o controlado por algo, porque esa no era la mirada del Sasuke que conocía.
"–Cuidado mocoso… Está salvaje por culpa de algo que le han hecho tomar o inyectado– Esa voz profunda que venía de dentro, era la del zorro.
–¿Ahora me hablas zorro demoniaco?– El inmenso animal rojizo estaba tumbado detrás de los barrotes, como siempre que le visitaba. Con una pata sosteniendo su cabeza.
–¡Tsk! Sólo doy lecciones a un ignorante como tu.– Le miró desdeñoso.
–¿Y como puedo ayudarle?– Por el teme pediría ayuda al Kyubi, Sasuke le necesitaba.
–Tienes que hacerle sudar aumentándole la temperatura, cuando más le hagas sudar… Y liberar su esencia… Antes se le pasaran los efectos y podrá volver a su forma normal.
–¡Vale pelear con él! ¡Eso es fácil, ttebayo!
El zorro rió con fuerza, unas estruendosas carcajadas.
–Eres tan estúpido e inocente, mocoso. –El puchero de ese maldito crio y su fruncimiento de ceño le causó aun más gracia– Estaba hablando del sexo. Esa es la forma más rápida de curar a ese jodido Uchiha… Aunque por mi puede quedarse así y morirse. Una rata de ese clan menos en el mundo.
Naruto enrojeció y tragó saliva. Tenía que tener… 'Eso' con Sasuke. Reconocía que había sufrido sueños eróticos con su antiguo compañero de equipo y que el teme le gustaba. Pero ¿Sexo? ¿Además era eso posible? ¿Entre dos hombres? Pero si no tenían vagina…
Y las carcajadas del zorro resonaron aun más fuerte en su cabeza… Como ese bicho siguiese así tendría tremendo dolor de cabeza por su escandalo.
–Mocoso… Se la tienes que meter por el culo, previa preparación… O no… Depende de ti y de lo rudo que quieras enterrársela. Por mi puedes meterle una katana por ahí donde no le toca el sol… Uno menos de esos cabrones.
–¿Po-por el cu-culo?–Le parecía algo increíble, pero cuando más lo pensaba más lógico lo veía… Y también más se calentaba. Si pene se erectó ante esos pensamientos tan morbosos.
–Ahora ve y hazle gemir como gata en celo, demuestra quien es el macho de la relación. – Eso iba a ser entretenido, sonrió zorrunamente, mostrando sus afilados dientes– Y ahora largo… No me jodas más con tu presencia, niñato."
Con un puchero dejó al bicho que tenía como inquilino, un muy mal inquilino todo se ha de decir. Y se centró en el exterior.
Sasuke se había encarado aun más contra Ero-sennin, agachándose cual fiera a punto de saltar al ataque. Poniéndose delante suyo… Que extraño. A él no le veía como amenaza… Y unas palabras del Kyubi llegaron a su mente "Demuestra quien es el macho de la relación…". Eso significaba qué… Una mueca entre molesta y avergonzada se formó en sus labios.
–Maldito teme engreído… Yo no soy tu jodida hembra, ttebayo– Mientras le señalaba todo ofendido –¡Si alguien de los dos tiene este papel, ese eres tu!
El Uchiha le miró y le soltó un bufido bajo, una mueca de advertencia con los dientes para que se alejara, para que se pusiera a salvo.
Se ofendió aun más… Y mucho más al escuchar las carcajadas por parte del zorro, eran tan fuertes que le resonaban por todo el cuerpo, casi como si alguien le estuviera gritando a todo pulmón en el oído. Rechinó los dientes por el comportamiento de ambos. El teme por tratarle de "hembra" y el otro por encontrarlo gracioso. Seguro que esa bola de pelos de Kyubi estaba pensando que era tonto por no captar el comportamiento del Uchiha hacía él. Se enfurruñó, pero todo su enfado fue sustituido por alarma cuando le vio lanzarse contra Ero-senin.
–¡NOOO! ¡Sasuke, quieto! – Corrió tras él, pero el teme era muy rápido. –Kage Bunshin no Jutsu.
Un par de clones le agarraron y girando veloz encima de sus propios ejes le lanzaron contra el azabache. Cayó contra el otro y le hizo una fuerte llave en el cuello. Estuvieron forcejeando hasta que Sasuke, empezó a cerrar los ojos y luchar cada vez menos y menos, el cuerpo afectado por el sello maldito cayó flácido al dormirse por esa llave. Le soltó al notarle desmayado y suspiró, que fuerza tenía el teme en esa forma.
–¡Naruto! ¿Estás bien?–Miró al otro inconsciente en el suelo. –Si quieres llevarlo a Konoha ahora es el momento. Tsunade sabrá como solucionar esto.
–Si, estoy perfectamente. –También miró a Sasuke y le giró, mirando ese rostro que ahora estaba relajado al estar dormido– ¡No! Me tengo que ocupar yo, esta vez…
–Ni lo pienses, Naruto. Vete a saber que le ha hecho Orochimaru. ¿No has visto como se lanzaba?
–Confía en mi, Ero-senin. Se como parar esto que le han hecho… Kyubi me lo ha dicho, ttebayo. –Cargó a Sasuke en su hombro. Estaba más pesado y más corpulento. Su musculatura era evidente.–Yo me ocupo. No te preocupes… Te buscaré en cuanto le ayude.
Salto para alejarse más veloz y empezó a correr. Necesitaba encontrar un lugar apartado e íntimo… Y no tardar mucho, el teme le necesitaba y además podría despertar en cualquier momento.
Tuvo suerte al encontrar un pueblo abandonado en ese bosque tan cerrado que estaba recorriendo en esos momentos. Muchas de las casas estaban derruidas, pero halló una que aun conservaba medio techo y las paredes. Se metió en esa. Encontró una habitación que aun conservaba el colchón, aunque lleno de polvo. Dejó a Sasuke en el suelo con cuidado y sacudió esa superficie, tampoco le iba a dar asco que estuviera algo sucia, en peores lugares había dormido en las misiones o durante su viaje con Ero-sennin. Satisfecho, cargo al teme para dejarlo en ese mullido lugar. Le desnudó aprovechando que aun estaba inconsciente y le ató las manos y de ahí al cuello, de esa forma si tiraba mucho de sus extremidades la presión en el cuello aumentaría. Eso detendría un poco sus intentos de desatarse o romper la cuerda.
Para cuando Sasuke con esa apariencia tan salvaje despertó, él también se encontraba desnudo en esa misma cama. El Uchiha se lo miró con las pupilas dilatadas y aspiró con fuerza, imaginaba que para captar su aroma y con una especie de ronroneo intentó ir hacia él. Pero estaba atado. El gruñido gutural de molestia por no poderse acercar al que consideraba su hembra no se hizo esperar, como tampoco el revolverse con fuerza.
–Shhh, no lo intentes… No podrás, teme, ttebayo. –Le puso una mano en el muslo mientras subía hacia ese firme trasero de piel oscura por culpa del sello maldito.
El Uchiha aun se revolvió con mayor intensidad, pero se calmó cuando llevó su otra mano hacia su intimidad.
–Tranquilo… Te voy a ayudar. Me han dicho como hacerlo.– Su otra mano llegó a su trasero. Y el gruñido de amenaza sonó profundo en ese pecho. –Ah, no teme. Yo seré el macho de la relación… ¡Y tu lo aceptaras!
Y le giró de cara al colchón, mientras sus dedos llegaron a esa entrada donde coló un dedo en su interior. Sasuke no estaba nada de acuerdo con eso y lanzó una patada trasera, derribándolo y al liberarse lo encaró, de rodillas se le acercó y se lanzó encima suyo. Los dos cayeron en la cama, él debajo y el Uchiha encima y sintió un dolor punzante en su hombro y como el cuerpo pesado del otro le apretaba contra el camastro. Le estaba mordiendo con fuerza para mantenerlo ahí quieto. Y notó como movía su cadera contra suyo, sintiendo el pene del azabache frotándose en su contra, buscando el colarse en su interior. Intentó apartarle y un gruñido amenazador retumbó en el pecho del Uchiha, mientras clavaba con mayor fuerza los dientes en su piel.
–Maldito teme…– Se quejó por esa dolorosa mordida y la sintió, la punta de ese pene romo y grueso había encontrado su ano y se estaba apretando con fuerza para entrar. Tensó su musculatura anal para evitarlo. –¡Joder, ttebayo!
La risa del zorro retumbó en su cabeza con fuerza, mientras oía como le llamaba inútil.
–Jodido zorro, no te rías y échame una mano.– Sasuke ya era fuerte de por si y aun más gracias al entrenamiento de esa maldita serpiente pedófila, pero es que encima estaba en el nivel dos del sello maldito.–Argh…
El maldito teme le estaba metiendo ya la punta de su grueso pene. Apretó los dientes por el cierto escozor que sentía ante sus músculos anales cediendo a ese grosor.
–Joder…– Gimió entre dientes.– Maldito zorro, ayúdame.
Pero el zorro sólo se reía de su desgracia. Se removió con fuerza, sólo para sentir como Sasuke apretaba más sus dientes y se la enterraba del todo, hasta sentir el golpeteó de su pelvis contra sus nalgas y su peso encima de su cuerpo. Abrió la boca buscando aire y jadeó, esa sensación no la había sentido nunca. Apretó las manos en el colchón. Cerró la boca y apretó los dientes al sentir como el Uchiha se apartaba un poco, para seguidamente volver a enterrarse con fuerza en su interior. Eso dolía y quemaba como el infierno, aunque también le excitaba… Pues su pene seguía muy duro e incluso goteaba un poco.
"Tsk, eres un niñato inútil… Espero que sepas usar bien lo que te prestaré. Aunque creo que eso de ser la hembra del cabrón Uchiha te sienta bien".
Notó el chakra intenso, potente, quemándole por dentro, rodeando todas sus terminaciones nerviosas y dándole poder a sus músculos. Sus uñas crecieron, lo mismo que sus colmillos, los bigotes de sus mejillas se remarcaron y un manto rojo le envolvió. Gruñó con fuerza y se revolvió mientras las tres colas del manto rodeaban las extremidades del Uchiha y lo apartaban de él. Sus dientes rasgando su bronceada piel, causándole un dolor que enseguida se desvaneció al recorrerle la energía del zorro y cerrar la aparatosa y sangrante herida.
Se giró y le rugió. Rugido que fue devuelto por el teme. Que enseguida ya se estaba peleando con fuerza para soltarse, dispuesto a liberarse de las colas rojizas. Lo lanzó contra la pared y le siguió veloz, acorralándolo de cara contra la misma superficie vertical. Le volvió a sujetar con las colas, con una sus dos manos y las otras dos, una para cada pierna, manteniéndoselas abiertas. Agarró ese largo pelo crespo con una mano, obligándole a llevar la cabeza todo lo hacia atrás posible.
"No pierdas el tiempo muchacho indeciso" le ordenó el zorro "Mi chakra no es gratis, ni para que lo malgastes en pensar"
El maldito Kyubi tenía razón. Sasuke era fuerte y en cualquier momento conseguiría liberarse e intentaría volver a someterle. Para él, yo era su hembra y por lo tanto la que lo tenía que recibir en su interior. Le tenía que demostrar cuan equivocado estaba…
Le gruñó de forma ronca en el oído y agarrando su erecto pene, buscó su ano. Pero era difícil entrar en ese interior, y la risa del bijuu no ayudaba en la tarea, ni que Sasuke se removiera.
–Tsk, no te rías jodido zorro… Es complicado, ttebayo.
Soltó su pene y se llevó la mano a la boca, dejando bastante saliva en ella, para luego llevarla al ano de Sasuke y embadurnarle la zona, colando incluso dos dedos húmedos dentro para que también estuviera lubricado ese lugar. Sasuke se había quedado quieto durante unos segundos, para gruñir con mayor fuerza, un gruñido ronco y profundo, aunque no parecía ser un gruñido de rabia por la invasión. Volvió a agarrarse el falo y lo encaró, esta vez fue sencillo entrar en el fruncido agujero. Se enterró rápido y se quedó unos instantes quieto, disfrutando de la sensación apretada y cálida.
Sasuke-teme se había quedado quieto, aunque liberaba gruñidos y le miraba de refilón con sus afilados ojos, sus garras se habían clavado con fuerza en la pared. Y esa expresión altanera e indómita, a la vez que seductora y retadora le calentaron liberando su estado más salvaje y primitivo, dejando de lado su mente racional.
Gruñó y le mordió en el músculo trapecio, mientras empezaba a apretarse con fuerza contra ese poderoso cuerpo fibroso de su rival, de su mejor amigo y ahora pareja. Su cadera inició un rapidísimo movimiento de delante hacia atrás… No podía ni quería contenerse más, quería follar a ese teme que le calentaba tanto, que le excitaba y le hacía estar duro y con la lujuria a flor de piel.
¿Y Sasuke? Sasuke empezó a liberar roncos gemidos guturales y a mostrar la respiración entrecortada por esa veloz y dura estimulación, parecía que eso le estaba gustando demasiado. Había tensado los brazos haciendo fuerza para llevar su torso y, sobretodo su cadera, lo más hacia atrás posible y así conseguir una mayor profundidad. Deseando todo de su pareja, de ese apareamiento animal.
–Mío– Gruñó contra esa piel oscurecida a causa del sello maldito y a su "hembra" pareció gustarle esa declaración de posesividad porque respondió con un gorgoteo venido de lo más profundo de su garganta.
Le liberó una de las piernas y llevó esa cola de chakra a masturbar el pene olvidado del Uchiha, apretándoselo a veces en demasía y otras siendo demasiado brusco, más no encontró quejas a su salvajismo. Le clavó sus afiladas garras en las caderas y consiguió que su "hembra" gimiera más en alto, más excitada si eso era posible. Si, le gustaba esa brutalidad y agresividad en la cópula.
Y con ese salvajismo y clavándose con brutalidad en ese apretado interior fue que Sasuke llegó al orgasmo con un potente rugido, y él al sentir su miembro tan estrujado por el otro también llegó a su culminación.
Se separó, al cabo de unos minutos, de ese cuerpo que ahora le pertenecía como a suyo, observando como el Uchiha le miraba y se dejaba resbalar por la pared hasta arrodillarse en el suelo, él también se sentó tembloroso por el cansancio del momento. Los dos sudados, los dos con las respiraciones aceleradas, los dos agotados y también, saciados. Observó las heridas que le había causado al teme y se acercó gateando, soltando suaves llamados como pidiendo perdón por herirle. Besó la que le había dejado en el cuello y Sasuke giró el rostro de forma mansa hacía él, buscando más contacto y se refregó como un gato buscando mimos, él hizo lo mismo. Suaves gruñidos escapaban de los labios entreabiertos de ambos, tan suaves como ronroneos. Reconociéndose como del otro, se pertenecían… Siempre lo habían hecho.
Le sonrió al teme con suavidad y se levantó de forma lenta, le tendió la mano y le llevó a la cama. Ambos aun manteniendo esa apariencia salvaje. Les quedaban horas por delante antes de poder eliminar la droga que le había sido inyectada a Sasuke. Horas en las que aprovecharon para aparearse de forma salvaje y bestial, horas en las que se reclamaron como propiedad del otro. Que se mordieron, se arañaron y pelearon en esa brutal cópula, pero donde ambos disfrutaron sin restricciones.
Los rayos de sol incidieron en su rostro, haciéndole apretar los parpados intentando alejar la claridad, echo que le resultó imposible. En esa casa no había cortinas, ni ventanas… Apenas paredes. Abrió sus oscuros ojos y parpadeó confundido, poco a poco la memoria le fue llegando, de forma muy lenta. El maldito Orochimaru había intentado volverle un soldado más animal que humano, alguien que con alguna técnica podría controlar. También recordó a Naruto y como acabaron manteniendo relaciones sexuales de forma salvaje, sabía que eso le había salvado. Sus mejillas se colorearon, sobretodo al notar que el usuratonkachi seguía allí, justo detrás suyo… Sintiendo su piel cálida pegada a su espalda y su respiración suave en la nuca, por no mencionar el abrazo posesivo sobre su cadera… Y eso que notaba contra sus nalgas era el pene flácido del Uzumaki. Su cara enrojeció aun más. Y encima recordaba haber sido el sumiso y haber disfrutado demasiado de esa posición. Se tapó el rostro con las manos.
–¡Tch! Oe, usuratonkachi… Despierta. –Le ordenó ladeando el rostro para mirarle. Y funcionó… Esos ojos azules como un cielo límpido de verano se abrieron y le miraron. Las mejillas de Naruto también enrojecieron.
–¡Teme! Estás bien… ¡Me alegro, ttebayo!– Sus labios se estiraron mostrando una sonrisa sincera y feliz.
–Eso parece…– Desvió la mirada para no encararle. Esos ojos le producían demasiadas sensaciones y su corazón latía demasiado rápido. – Suéltame ya.
Naruto pareció darse cuenta que le tenía fuertemente sujetado y le liberó. Se sentó en la cama, no había nada para cubrirse, así que llevó las piernas a su pecho ignorando el dolor en su trasero, era un shinobi podía controlarlo. Naruto a su lado también se sentó, pero no se molestó en tener recato.
–¿Dónde esta la ropa? Podrías cubrirte, por kami
–¿Eh? No hay nada que no hayas visto, lamido, chupado o tocado. – Añadió con una sonrisa zorruna y muy traviesa.
–Usuratonkachi.– Dedicándole una mirada gélida y molesta.
–Vamos, Sasuke-teme. Esta noche ha sido alucinante… Y no pienso hacer ver que no ha sucedido nada. Me ha gustado y quiero repetir… ¡No ahora!– Añadió al intuir los instintos homicidas que empezaban a invadir al Uchiha– Pero no pienso dejarlo correr. Me gustas… ¡No, ttebayo! ¡Te quiero! Y quiero seguir contigo.
Naruto se había acercado a su rostro con sus ojos brillantes de emoción y le había sujetado de los hombros, cada vez más y más cerca de su cara. Sus ojos chispeantes y burbujeantes de vida y cariño. Esos ojos parecían absorberlo y suplicarle que aceptara, le tentaban y le daba palpitaciones al mirarlos.
Apartó los ojos con un suave sonrojo en las mejillas. Él también sentía algo muy fuerte por ese rubio alocado e imprevisible. Y aceptaba que esa noche había disfrutado, aunque él había querido ser el dominante y las cosas se torcieron, el rumbo que terminaron tomando le había sorprendido grata y satisfactoriamente. No tenía queja de lo sucedido y como terminó todo.
–Vale–Musitó muy suave.
–¿Eh?– El teme había dicho algo, pero eso había sido un susurro que no entendió.
–¡Que acepto! ¡Pero ahora suéltame y aléjate, idiota!– No sabía ni para que se esforzaba… El idiota de rubio se había lanzado a abrazarle con fuerza y ahora le estaba repartiendo besos por todo el rostro. Suspiró haciéndose el hastiado por esa situación, pero disfrutándola en su interior. Si, tenían razón era un emo amargado, o bueno uno al que le gustaba hacerse el difícil. Una vez el maldito Suigetsu le había dicho que tenía complejo de diva empoderada. Luego le electrocutó un poquito con el raikiri, así aprendió a respetarle.
–Tenemos que volver a la aldea y…– Le puso una mano en la boca, obligándole a callarse.
–No voy a volver. Que haya aceptado estar contigo y ser tu pareja no significa que tenga que seguirte donde tu quieras o ir donde tu quieres que vaya. Olvídate de eso.
El puchero del rubio y su mirada molesta no se hizo esperar. Le babeó la mano para que le soltara y la quitó mirando con asco la zona.
–¡Teme! ¿Por qué? La aldea es tu hogar.
–¡No! Tengo cosas por hacer aun. Matar a Itachi y a Orochimaru por lo que ha intentado hacerme.– Naruto abrió la boca, imaginaba que para alegar – Es algo que tengo que hacer por mi mismo, Naruto. No insistas más.
–¿Y no te puedo acompañar?– Oh no… Esa carita de suplica acompañada por esos brillantes ojos que puso de cachorrito… Era débil a eso.
–Tsk… ¿No estabas entrenando con ese hombre de pelo blanco? Jiraiya creo que se llama.
–Oh…– Naruto se rascó la nuca avergonzado y sonrió sabiéndose pillado. Era tan despistado y cabeza de chorlito. Menuda pareja se había buscado.–Pero promete que nos encontraremos, por lo menos, una vez a la semana…
Asentí estando de acuerdo, no tenía problema con eso. Naruto se levantó entonces con su gloriosa desnudez, permitiéndome observar ese fuerte cuerpo bronceado lleno de marcas de arañazo, chupones, mordiscos… En definitiva marcas realizadas en momentos de pasión y lujuria. Marcas realizadas por él.
Se acercó a la cama con la ropa de ambos. Se vistieron en silencio y salieron de esa casa. Naruto le miró y alargó la mano acariciándole el rostro, ladeé la cabeza y me apoye en esa mano cálida y que transmitía dulzura. Nos besemos lentamente, sin prisa, saboreándonos con cariño, para seguidamente separarnos y observar el rostro del otro.
–Nos vemos en unos días. Te mandaré un aviso con el lugar de encuentro.
–Lo estaré esperando, teme. Cuídate
Le sonreí muy imperceptiblemente. Y con una última mirada me alejé cojeando de forma suave. Por encima del hombro vi que Naruto se alejaba corriendo en dirección contraria. Sonreí sintiendo mi pecho calentar, era feliz… Después de mucho tiempo estaba feliz.
