OBITO UCHIHA

Estaba…¿Estaba vivo? Pues parecía que si. Aunque todo le dolía, no podía moverse y no sentía la mitad derecha de su cuerpo.

Lo último que recordaba es haber salvado a Kakashi de un fuerte desprendimiento, durante el rescate de Rin de las manos de esos ninja de Iwagakure, su cuerpo actuó veloz, no podía permitir que su Bakakashi muriera. Su pensamiento en esa situación fue "Él no debe morir, antes muero yo, pero mi peligris no." Y actuó, empujando al Hatake y ocupando él su lugar. Y no contento con eso le regaló su sharingan recién despertado, a su compañero. "Así le podría proteger", con su ojo no tendría un punto ciego por el cual le hirieran y le ayudaría con su técnica rayo.

Y luego creyó morir. Pero ahora estaba allí, recuperándose, fortaleciéndose y todo gracias a su antepasado. Ese viejo Uchiha, Madara Uchiha para ser exactos. ¡Ah, si! Y una especie de medio engendró blanco al que llamaban Zetsu, que era los ojos de Madara en el exterior. Zetsu le informaba de todo lo que pasaba fuera de esa cueva.

Primero fue capaz de levantarse, consiguió andar, equilibrios sobre su nueva pierna… Y así hasta que esas extremidades fueron igual de fuertes que las de su lado izquierdo, o puede que hasta más.

Y su sharingan… Kakashi se moriría de envidia, y también le admiraría, si supiera sus habilidades de volverse intangible y dejarse atravesar, o atravesar él cualquier superficie.

Era increíble, ¡Él era increíble! Sonrió con cierta prepotencia sólo de imaginarse como le miraría Kakashi y sus amigos.

_ El Hatake se arrodillaría y diría algo como:

- Eres el más alucinante, siempre te he envidiado, ahora entiendo el porque.

Todo eso con estrellitas en los ojos, o quizás:

- Eres el mejor y siempre lo has sido, Obito. Te trataba así por envidia.

Y con estrellitas en los ojos, esas no podían faltar. Mientras se arrodillaba o algo. Y él por su parte, ponía pose de gran héroe. Y le daban el título de Hokage… ¡Pero ya!. ¡Si! Esa sería una gran reacción. _

Se ensimismo soñador, antes de seguir con su entrenamiento para recuperarse y fortalecerse del todo.

Zetsu vino un día y le informó que tanto Kakashi como Rin estaban en peligro. Se metió en una especie de exoesqueleto de madera y fue a su encuentro para ayudarles.

Llegó demasiado tarde. Rin se había atravesado en el camino del chidori de Kakashi. Rin se había matado de forma voluntaria. Con su sharingan había notado la masa de odio que tenía a punto de descontrolarse en su interior y que la morena controlaba a duras penas.

Kakashi al ver lo que había pasado, lo que le había hecho a Rin… se quedó devastado, sin reaccionar, como catatónico. Y los ninjas de Kirigakure lo iban a matar. Dejó salir toda su furia y dolor. Su chakra salió inmenso en forma de raíces que atravesaron a todos los enemigos. Fue un baño de sangre y en medio, Kakashi desmayado abrazando protector el cadáver de su gran amiga Rin. Se acercó, se la quitó de las manos y lloró, había perdido a alguien muy querida. Su punto de apoyo, su hermana; Rin fue su gran pilar cuando no tenía nada y ahora la había perdido a ella también. La llevó a la orilla, lejos de los ríos de sangre. También hizo lo mismo por el peligris.

-Obito, vienen ninjas de Konoha.- Zetsu había aparecido a su lado.- Decide, ¿Quieres irte con ellos o volver con Madara?

La cuestión era difícil de responder, era una gran decisión que podía cambiar su vida para siempre.

-¿Sabes por qué ha sucedido esto? – Ignorando el inminente peligro.

- Si, los ninjas de Konoha necesitaban un recipiente y se ve que tu compañera era su mejor opción. Luego la raptaron los de kirigakure y, sólo enviaron a éste muchacho – Señaló con desdén al Hatake- a salvarla. Parece que alguien quería que tus amigos murieran.

Apretó los puños con rabia y miró una última vez a sus ex compañeros. Había tomado una decisión.

- Vámonos, Zetsu. Volvamos a casa. – "Adiós Kakashi. Konoha es demasiado corrupta, alguien tiene que solucionar esto".

Entrenó más duramente bajo las órdenes de Madara y crearon "su plan". Zetsu era su espía que les informaba de todo lo que sucedía fuera de su cueva.

Akatsuki se gestó ahí, bueno más o menos. Al menos como se conocerían a posteriori y no como la utopía creada por tres amigos con ideales demasiado color de rosa.

Él fue el que le dio a Nagato Uzumaki el Rinnengan de Madara, tal como acordaron con el mayor. También fue el que causó que se quedara sólo en esa villa empobrecida y llena de dolor y muerte.

Él que manipuló a kages para sus fines, el que movía los hilos en la villa de la lluvia… Y Nagato, Konan y Yahiko sin saber que trabajarían para el que les había orillado a esa situación contra la que luchaban. Como se reía con Zetsu de esos tontos idealistas tan fáciles de manipular.

Y los Uchiha, esos también iban a caer. Tan orgullosos, tan arrogantes, tanto que lo despreciaban por débil… Y ahora también caerían en su trampa. Estúpidos. Aunque alguien se adelantó…

Pero antes de todo eso, antes hubo un suceso que le molestó en sobremanera. Aunque el plan de Madara había salido medio bien, tampoco acababa de estar satisfecho. Bueno, realmente estaba muy molesto con lo que ocurrió y las consecuencias posteriores. ¡Maldito Minato Namikaze! Y ¡Maldita fiebre que le afectó!

Había atacado Konoha en el momento indicado, había liberado al zorro demoniaco de esa mujer pelirroja, Kushina Uzumaki. Y todo eso sin remordimientos...

El zorro había empezado su destrucción de esa maldita villa, Konoha. La gente corría intentando salvarse, los ninjas intentaban detener al Kyubi en vano y morían en el proceso. El 9 colas lanzó una Bijuudama hacía esa aldea corrupta. Sonrió bajo su mascara… pero la bola fue desviada. Puto Minato. Ese hombre era hábil y muy poderoso. Ahí todo empezó a torcerse. Empezó a sentir una temperatura desconocida hasta ahora, el calor le venía de muy adentro y le dejaba molesto y jadeante. Mierda, justo cuando se enfrentaba a ese poderoso rival. Tenía que concentrarse, Madara dependía de él, su plan dependía de él.

Se lo llevó a otro frente, para que el Kyubi siguiera jugando a sus anchas y pelearon. Cuando creía que ya lo tenía, Minato desapareció en el último milisegundo para aparecer en su espalda. El rasengan le dejó clavado en el suelo, pero lo peor fue la mordida en su nuca, le había dolido mucho. No sólo la sintió en la piel sino que fue algo profundo, como si se arraigara a su mente y luego se extendiera por todo su cuerpo. Se sentía raro y dolido, Por suerte su "fiebre" remitió un poco, se sintió más lucido.

Oyó esa voz de alfa y con un rugido la rechazó, aunque el pinchazo interno le obligó a liberar un pequeñísimo quejido por ello. Después de que ese hombre liberara al Kyubi de su control, sabía que ya no le quedaba nada más por hacer allí. Se fue, aunque un sentimiento profundo surgió, éste le decía que quería quedarse con el alfa rubio. Y eso le molestó en demasía, pues él mismo era un alfa como para sentir que quería estar con su antiguo maestro, el hombre que me abandonó cuando más le necesite y que dejó morir a Rin.

Volvió a la guarida, necesitaba recuperarse del combate y de las heridas recibidas, aunque fue llevado ante Madara. Luego, ya no recordaba nada… Por mucho que lo intentase.